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Será otra cosa: Un fantasma llamado Deusdedit

Especial para CLARIDAD

Allí estaba. Me costó despegar ese último librito de la madera del anaquel después de tanto tiempo. Al tomarlo, descubrí que la primera hoja estaba completamente escrita a puño y letra por mi difunto padre. Me quedé perpleja, el polvoriento panfletito deshaciéndoseme en las manos. Escribir en los libros, mutilarlos de cualquier manera, estaba terminantemente prohibido en esta casa y aquella nota de mi padre cubría toda una hoja. Más me sorprendió leer lo que decía:

«Este libro perteneció a un compañero de estudios (¿1945?) a quien todos admirábamos en silencio e igualmente envidiábamos por su indiscutible superioridad intelectual. Cuando empezó a fallarle la mente vendió los libros. Yo le compré éste. ¿Cuánto me costó? ¡Quizás no más de 10 centavos! Los comentarios que tiene al margen son los que tomó en las clases o añadió en sus lecturas. Como no terminó en nada después de una hazaña política desgraciada, mi compañero Deusdedit Marrero, desapareció. Si su nombre reaparece en la historia de P. R. de los años cincuenta, puede ser que este libro tenga algún valor.»

El librito resultó ser una edición chilena de 1936 del Ariel de José Enrique Rodó, profusamente anotada a los márgenes, en tinta y lápiz, con una letra irreconocible para mí. El nombre, que me costó descifrar, Deusdedit Marrero, me sonaba; aquella historia del compañero desgraciado en una “hazaña política”, también. Por otro lado, me parecía un desafío que mi padre hubiera dejado esa nota allí, discretamente escondida, como una travesura desde el más allá, a ver quién la encontraba y qué hacía con ella.

Eran los años de la Segunda Guerra Mundial, de la insurrección nacionalista, las primeras huelgas universitarias – pero también de la precariedad, la incertidumbre y la construcción del engañoso andamiaje del Estado Libre Asociado y la Operación Manos a la Obra. Ese escenario de precariedades y miedos globalizados – la bomba atómica, las transformaciones de los idearios libertarios – esos tremendos años cuarenta y cincuenta, es el escenario de la historia del dueño original.

Admirada por el hallazgo en plena pandemia, entre sentimental y supersticiosa, decidí conservarlo en una bolsita de plástico y compartir con la gente de mi Féisbuk y mis hermanos la imagen de la nota y mis dudas sobre el nombre: Deusdedid, Deusdedit. ¿Alguien sabe algo? Allí empezó esta historia.

La búsqueda

No tardé en recibir respuestas, incluyendo la de diestros detectives cibernéticos y de gente que recordaba haber escuchado aquel nombre en su infancia. Edgardo me facilitó la sentencia del Tribunal Supremo de 1956, la primera pista y la tristísima prueba de una vejación acallada por décadas, como tantas otras: seis años tardó en dar frutos la apelación de una injusta sentencia que recibió Deusdedit Marrero después de meses esperando juicio, preso desde su arresto en octubre de 1950. Magali, más activa en su curiosidad, lo buscó en Ancestry y encontró en el censo de 1930 que Deusdedit había nacido en 1919 en Adjuntas y a los once años vivía con sus padres en la Ave. Hipódromo en Santurce. Horas más tarde, Marcia Rivera, me aseguró que se trataba de Deusdedid Marrero, a quien su padre conocía, y de quien le hablaba cuando era pequeña: “Siempre recuerdo su extraño nombre y los cuentos que mi padre me hacía de la persecución a nacionalistas, comunistas e independentistas en los años cuarenta y cincuenta.”

Hay varios documentos en línea que hablan de Deusdedit, entre ellos: la sentencia del Tribunal Supremo de 1956, documentos del FBI liberados, un informe del Gobernador de 1959, recortes de la Revista La Torre y del periódico El Mundo, una tesis reciente del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, de David Joel Viera Lozada (con quien pude comunicarme para aclarar algunos datos), y el programa del Partido Comunista Puertorriqueño para las elecciones de 1952. Desde la cárcel, Deusdedit fue candidato por acumulación a la legislatura.

Su nombre también es raro y tal vez por eso se nos pierde en los registros. Deusdedit, Diosdado, fue un nombre popular en la Edad Media, pero hoy casi nadie se llama así. Por casualidad o ironías del destino, San Deusdedit de Monte Cassino, murió en el 834 martirizado de inanición, injustamente preso por el déspota Sicardo porque el abad no había querido cederle propiedades del monasterio.

Deusdedit, según la investigación de Viera Lozada, nace en 1919 en una familia de agricultores de Adjuntas. Debieron perder o vender la finca – esto no me consta, aquí yo imagino – porque el padre se hace inspector para la PR Housing Authority. La madre, como mi abuela paterna, muere de complicaciones de parto. El padre, como mi abuelo paterno, se vuelve a casar y forma una nueva familia a la que se integran Deusdedit y sus dos hermanos menores. Viven en Santurce, Barranquitas y Caguas, donde Deusdedit hace la escuela superior y sus primeros pininos en militancia política pro-nacionalista. En la UPR, cuando mi padre lo conoció como compañero de estudios para los años de la Segunda Guerra Mundial, se hace comunista. Hay documentos que prueban también su activismo estudiantil y su afición a la poesía.

Deusdedit parecía estar desde entonces en la mirilla de la policía insular. Vendía libros y periódicos de propaganda comunista en la plaza del pueblo, hablaba constantemente contra la bomba atómica y contra la Guerra de Corea y el uso de soldados puertorriqueños como carne de cañón para las empresas imperialistas. Participa en actividades en contra de la apropiación por la Marina de terrenos en Vieques. Aparece fichado en documentos del FBI como comunista, por el Cabo Rafael Correa, de la Policía Insular, en agosto de 1943: “blanco, 130 libras, 64 pulgadas, pelo castaño, nacido en Adjuntas y residente del Barrio Cotto de Arecibo”. Aún a pesar de esto, según los mismos documentos, en febrero de 1948 el alcalde de Aguas Buenas le dio permiso para exhibir cinco películas de “propaganda rusa” en la plaza del pueblo. Extraños tiempos.

Deusdedit debió haber sido una persona excepcional, a juzgar por el recuerdo de muchos. Las palabras de mi papá, la memoria de otros, y su inusual candidatura por el Partido Comunista en las elecciones de 1952, son prueba de ello. “A quien todos admirábamos y en silencio envidiábamos por su indiscutible superioridad intelectual,” dice la nota del librito, y esto me afirma don Heriberto Marín sobre Deusdedit: “un joven brillante y, sobre todo, noble”. Admirar, envidiar, superioridad intelectual, nobleza, son palabras mayores. No recuerdo a mi padre hablar así de nadie que no fueran Séneca, San Agustín, Goethe.

En 1948, el año de la Ley 53 o Ley de Mordaza, se muda a Arecibo. Dos años más tarde, iniciará el annus horribilis de 1950 con un acontecimiento feliz: su matrimonio con Aída Iglaed Martínez González. Heriberto Marín cuenta sobre los incidentes que le sucedieron después de su arresto lo siguiente: «Lo torturaron física y emocionalmente hasta que lograron hacer de él casi un guiñapo. Era casado y la esposa estaba encinta en el momento del arresto. La hicieron sufrir lo indecible, hasta que no pudo más y se suicidó.» Eran ellos (2000). Viera Lozada afirma, sin embargo, que según le informó la familia, el suicidio de la joven esposa había sido anterior a su encarcelamiento, un mes antes de la Insurrección Nacionalista, pero aún así le achacan como causa la tremenda presión de la persecución policiaca sobre la joven familia.

Cuesta imaginar, si fuera así, el estado de ánimo del joven Deusdedit, que el día de los incidentes de Jayuya tuvo la osadía de celebrar la insurrección con una frase jubilosa ante testigos: “Hoy me siento verdaderamente orgulloso de ser puertorriqueño”. Las compañeras de trabajo de la Oficina de Bienestar Social, según declaraciones posteriores sobre el juicio, lo denuncian. Al día siguiente de la Insurrección nacionalista, lo detienen en su oficina sin orden de arresto, allanan la casa de los padres, interrogan duramente a sus parientes. Un año después lo condenan a seis años de cárcel y, después de muchos esfuerzos de sus correligionarios, quienes también se exponen a represalias por abogar por él, sale bajo fianza en agosto de 1952.

El hombre que sale de la cárcel se ha deteriorado para siempre. Famélico, desempleado y enfermo, pasa temporadas en instituciones psiquiátricas hasta 1957. El proceso de apelación de su sentencia dura seis años, junto a la de otros apelantes bajo la mismas condiciones de las que informa el Gobernador en 1959. Sobre el destino final de Deusdedit, Viera Lozada cita al periodista Julio Ghigliotty para completar su historia personal. La reproduzco aquí, no sólo por la información, sino por el tono compasivo que se expresa:

«Los que lo conocían le decían “el abuelo”. Solía pasar el día sentado bajo la sombra de un arbolito en tiesto en el Paseo de Diego, leyendo textos de ciencias, o conversando con comerciantes que lo cuidaban celosamente para que nadie intentara abusar del anciano e incluso de las autoridades gubernamentales que trataban, a veces, de recluirlo en algún albergue. De vez en cuando, estudiantes del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico se sentaban a platicar con el señor que, a pesar de las manchas de sucio en su camisa abotonada hasta el cuello y obvio descuido, mantiene una dignidad callada, sin pretensiones. Al anochecer, recogía la caja de cartón donde guardaba todas sus pertenencias, se montaba en una guagua de la Autoridad Metropolitana de Autobuses y viajaba hasta el Viejo San Juan donde dormía a la intemperie cerca del Edificio del Servicio Postal de Estados Unidos y de la Corte Federal. Marrero Nazario se convirtió en un deambulante por voluntad propia. Rehusó irse a vivir con sus familiares, aunque éstos siempre lo visitaban frecuentemente, porque, según él, “ellos no podían”. Su hermano, Josean Marrero Rodríguez, dijo que en innumerables ocasiones trató, sin éxito, de convencerlo de que regresara a Arecibo con él, pero según el entrevistado: “se sentía encerrado y todavía le temía a la persecución”. Muere el 23 de agosto de 2010 a las 10:03 de un paro cardiaco.»

La hazaña política desgraciada

Mis hermanos mayores – bastante mayores que yo – también recuerdan la historia desastrada de un nacionalista que vendía peinillas en Río Piedras: “Siempre me pareció una historia romántica y casi de mito. De niña nunca supe si creerla o no. Y sí, el nombre era Deusdedit Marrero,” me aseguró mi hermana.

En casa escuchábamos hablar con admiración de “los nacionalistas” que fueron injustamente presos por hablar a favor de la independencia de Puerto Rico. Varios de ellos, como el poeta don Francisco Matos Paoli, habían “enloquecido” en la cárcel, y el término nos confundía porque era aquella una locura dignificada, respetable, tan distinta a la que se usa para insultar a los desaprensivos, a los atrevidos, a los peligrosos.

Pienso en la locura y en la represión. En aquello que he leído sobre los factores de riesgo de la esquizofrenia paranoide: rechazo, desocupación, carencia de redes de apoyo sólidas. “La familia y la sociedad juegan un papel fundamental en esto.” ¿Cómo no enloquecer en este abandono, olvidados y desamparados por el País que pretendían afirmar y defender?

¿Y esa duda de mi padre, “si su nombre aparece en la historia de Puerto Rico de los años cincuenta”? Acaso reconocería el valor de la persona de Deusdedit y la probabilidad de su reivindicación. Yo escojo consignar aquí a este fantasma – esa presencia de alguien que estuvo aquí, que ya no es – para que otras personas retomen el asunto y le devuelvan a la gente su memoria, una y otra vez, expiando una culpa que no acabamos de pagar como Pueblo.

El librito del fantasma

Ahora el problema es qué hago con el libro. Está lleno de las anotaciones de Deusdedit, pero las páginas se están deshaciendo a mucha velocidad, como cuando se abre un ataúd.

Me pican las manos. Busco una bolsita con cierre y lo pongo allí. A través del plástico puedo leer todavía la nota de mi papá. Lo guardo en lo alto de uno de mis anaqueles, no porque fue de Deusdedit, sino porque mi padre lo distinguió. Supongo que este escrito hará más difícil a mis hijos deshacerse de la reliquia. Pero el tiempo hace de las suyas y ya dispone del libro, deshaciéndolo, convirtiéndolo en polvo dentro de la bolsita de plástico.

Agradezco las contribuciones de Edgardo Tormos Bigles, Magali García Ramis, Sonya Canetti, María Isabel Rodríguez Matos, Marcia Rivera, Lola Aponte, David Joel Viera Lozada y Heriberto Marín para este escrito.

Velina Fonseca Lago en su errancia poética

Néstor E. Rodríguez/Especial para En Rojo

 

La poesía del Puerto Rico actual revela no pocas sorpresas. Entre las más impactantes, sobresale la artesanía de figuras con escasa presencia en el mundo editorial, aves raras que amasan una producción considerable diseminada por los circuitos del boca a boca. La poesía de Velina Fonseca Lago es uno de esos acontecimientos felices.

Fonseca se formó como lectora con Julia de Burgos y Neruda como sus dioses tutelares. Esa precoz educación literaria la impulsó en la adolescencia a ensayar la escritura poética para desgracia de sus maestros en el Colegio San Antonio de Río Piedras, que la pasaban mal intentando sacarla de sus borroneos.

En el programa de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico encontró gente afín con la que expandió sus horizontes literarios. Al terminar la carrera, se impuso otros destinos. Pasó ocho años en Argentina llevando una existencia itinerante, período en que consolidó su oficio de escritora de poesía y narrativa.

Para W. H. Auden, el valor del poema “está en decir la verdad, en desencantar y desintoxicar”. La poesía de Fonseca ilustra esta máxima al hacernos partícipes de una verdad urgente, la de la odisea de un sujeto en tránsito, como el que se dibuja en la poesía de Vallejo y en la de Pizarnik. Es una poesía que se aleja de los lugares comunes y el acento formulario en el tratamiento de lo íntimo, y esa es la marca más saliente de su indiscutible singularidad. En ella hay un sujeto que observa con atención distante los espacios y ritos del afecto sin otro empeño que registrar los pormenores de ese acaecer.

A continuación, tres poemas inéditos de Velina Fonseca Lago:

La casa

 

Por qué no vivimos en esa casa? Habría tenido que buscarte por todas las habitaciones, en el jardín, dentro del molino. No me esperaste para llegar a caballo a la casa y por eso no la vivimos. Te acuerdas de mí? Sigo sentada en la entrada, a una gran distancia de la entrada. Tú estás en la cocina llorándome y comiendo de nuestro pan? Recuerda que lo hice para ti. No me dejaste vivir y nos fuimos. Te encerraste y me encerraste. Ahora la casa tiene más habitaciones, una más sucia que la otra, cada cual infranqueable, las hay sin piso, sin paredes. Cómo íbamos a levantar esos escombros? Cómo hubiera sido posible que tú y yo solamente? La casa necesitaba demasiada atención y cuidado antes de osar entrar en ella. A ti tal vez ni te importaba. Habrías inventado maneras para vivir. Porque tú tenías algo que yo no. Tú podías estar en la casa y yo no. Y a mí de todos modos me encantaba, la extrañaba sin vivirla, la sentía dentro de la piel, me pertenecía como si la hubiéramos parido con amor, sin conocerla, imaginando cómo sería, el rostro que tendría, con qué intensidad nos miraría de vuelta. Hoy creo que creció. Tal vez ya no está tan linda hecha pedazos de otra dimensión. Te visitaría en el pozo siempre que estuvieras presente. El pozo estaba en el centro. Seguirá estando ahí o me perderé mil veces antes de llegar? El molino tarda tanto en abastecerse. Tú tardas tanto en irte. Yo me tardo, porque vivir ahí es tan despacio, porque siento con mucha lentitud y cada día el viento trae algo distinto y todo se mueve. Quiero invitarte a pasar, no hay luz, nunca hubo luz, vamos a tomarnos las manos.

 

 Si vieras a Laura vivir

 Si vieras a Laura vivir; esto da vergüenza, esto apunta a muerte silenciosa si vieras a Laura entre las plantas besando los surcos y con el hacha sólida; esto da miedo y da pena. Nadie tiene tanto cuerpo incrustado en el cuerpo como la tierra donde se levanta el pulso de Laura, de niebla alrededor de la casa que ella hizo sola algún invierno embarazada; esto da ganas de cerrarlo y no volverlo a ver. De vez en cuando me aparece el signo de la hierba en la frente y se vive algo de montaña gigantesca que habla al descampado de saber de repente las personas; si tú vieras quién es ella por cómo se resiste de a caballo, por mucho que uno quiera no le alcanza; mi vida me ha hecho yo y a Laura ha dado vida para verla guarecerse bajo el cielo que hoy estalla.

 

Mis hermanas

 

No hubo una que pudiera remediarlo

De cansar las dudas les basta a mis hermanas

Yo ando sola a caballo sin mañana

Ellas se mecen en las playas

He atrapado sus rastros de pequeñas sorpresas

El cuarto oscuro sin sus soles tostados de trenzas de tres

Yo vi el tres por todas partes, tres ojos, tres gritos, tres riñones

Me acosté en la arena a esperarlas y llegaron con amores, con traiciones, con sobrinos

Cruzo la mitad de los apartamentos, las casas, los montes no vividos que quisiera dibujar

Ellas están soñando en ruinas en sueños en que llegas tú a despertarnos

Al árbol donde no hemos podido treparnos sin ayuda de madres salvajes

Sin la insignia de padre sin

Yo he costeado la tragedia verdemar que corre sin cortina con

Son mis favoritas caracoles que sentamos a mirarnos

Los vientos que han rodado con o sin saberlo como eran

Mis hermanas estelares

Mi música a tres voces tristes y alegres

De tres manos suaves y fuertes

Que embisten tres disparos mortales

De tres hermanas de antemano

Trenzadas con fuego, agua, aire

Con la tierra brillante

Hechas un embarre.

 

 

Filmes hermosos encontrados por accidente: documental

 

CLARIDAD

Una de las ventajas de estar enclaustrados es que el cine—en sus múltiples expresiones, estilos y plataformas—es parte del diario sobrevivir en estos tiempos tan raros que ya se han convertido en normalidad. Así que el ver tanto cine (series, standups, documentales, largometrajes de ficción) nos convierte en “casi” expertos porque podemos comparar, recordar y ver nuevamente alguna historia que se quedó en nuestra memoria. Así que, aunque Manuel Martínez Maldonado en 80 Grados y yo aquí en CLARIDAD escribimos religiosamente sobre cine, personas como Egidio Colón Archilla nos sorprende con su selección (y la de Armindo Núñez) de cine de ahora y de mucho antes en su espacio de FaceBook y, lo mismo sucede con Daniel Nina en el Post Antillano, quien hace poco escribió sus impresiones sobre un filme de Nigeria, la cúspide del cine amateur. Nos leemos mutuamente y así conversamos sobre lo que nos apasiona. En esta columna incluyo otras hermosas sorpresas en el género del documental, todos de 2020.

 

The Sit In: Harry Belafonte hosts the Tonight Show (Yoruba Richen por Peacock)

Por una semana en febrero 1968, Johnny Carson cedió su espacio nocturno del “Tonight Show” (NBC) al cantante de fama mundial y conocido actor hasta ese momento de Carmen Jones, Island in the Sun, Odds Against Tomorrow, Harry Belafonte. El resultado fue transformar este espacio jocoso, satírico y a veces cínico en un junte de personalidades que apoyaban los movimientos más progresistas de ese inquietante 1968. Carson consiguió de sus productores que no hubiera restricciones en cuanto a invitados y formato. Por ejemplo, Belafonte no tenía un monólogo inicial, sino que ofrecía una canción, interpretada en su estilo muy, muy especial, como apertura al programa. Y al comienzo de este año que resultaría tan tormentoso y trágico, parecía que reinaba una nueva esperanza. Esto lo vemos en el increíble listado de invitados que conversaron con Belafonte durante estos cinco días. Es sorprendente y maravilloso que durante cada una de estas noches se congregaran cantantes, cantaautores, actores, comediantes, atletas, poetas y que 15 de estos 25 invitados fueran “people of color”. Vale la pena nombrarlos para enfatizar la importancia de estas figuras y su relevancia en la historia del siglo XX: Martin Luther King y Bobby Kennedy (quienes serían asesinados en la primavera y el verano del ’68), los comediantes y actores comprometidos Nipsey Russell, Tom & Dick Smothers, Lena Horne, Zero Mostel, Paul Newman, Sidney Poitier, Bill Cosby, el baloncelista Will Chamberlain, los cantantes Aretha Franklin, Dionne Warwick, Petula Clark, Buffy Sainte-Marie, Robert Goulet, la poeta Marianne Moore.

La gran ironía y la gran contribución de este documental es que estos programas no se preservaron en el archivo de NBC porque era la costumbre grabar encima para economizar materiales, pero Yoruba Richen pudo conseguir fragmentos de los programas al encontrar otras personas que por pasatiempo habían copiado algunos de ellos. Así que la labor titánica de la directora fue montar esos pedazos y todo lo escrito por la prensa mediática dentro de un excelente guion que también incluye entrevistas con estudiosos y entrevistados de ese programa. La administración del canal sí recibió quejas de que no se estaba presentando “la otra opinión” sobre el movimiento de los derechos civiles y la guerra de Vietnam, a lo que Belafonte contestó: “I don’t think that’s necessary. The other sides to both issues are only too well represented in every media and in reality …. We have been living with ‘the other side’ every day.” El archive de vida de Harry Belafonte está desde febrero 2020 en el Schomburg Center for Research in Black Culture de la Biblioteca de Nueva York.

A Secret Love (Chris Bolan por Netflix)

Este documental cuenta la historia de amor de dos mujeres, provenientes de la provincia canadiense de Saskatchewan, que se vinieron a conocer en 1947 y que vivieron juntas por 65 años compartiendo un amor prohibido, pero a la vez indirectamente aceptado por la familia de una de ellas. Terry Donahue, parte de los equipos originarios de mujeres peloteras de los Estados Unidos—All American Girls Professional Baseball League (1943-1954)—encontró su propia voz, identidad e independencia a través de jugar un deporte que la mayoría de fanáticos creía que no incluía a mujeres y donde la burla y el rechazo reinaba. Pero ella y sus compañeras probaron a través de los años que eran merecedoras de la admiración de sus fanáticos que crecía gracias a auspiciadores y un juego de calidad. Esta experiencia la recoge formidablemente Penny Marshall en A League of Their Own (1992) en la cual Donahue sirvió de consultora. Es en este ambiente festivo y competitivo que Terry conoce a Pat Henschel, también atleta y seguidora del juego de pelota femenino. El documental comienza en un momento crítico: después de vivir en su casa en Chicago por 21 años, sus edades casi no le permiten cuidar de ese espacio y la familia de Pat prefiere (y luego decide) que es mejor estar en un centro de “assisted living” cerca de su familia. Es la sobrina de Terry, Diana, la que narra el dilema en que se encuentra ya que sabe que ya no pueden vivir solas, pero a la vez las separa del lugar que consideraron su hogar y comunidad por tantos años.

A través de entrevistas individuales y colectivas, de álbumes de fotos y recortes de periódico, recorridos por la casa y el vecindario y recuerdos muy precisos de ambas mujeres, el director, Chris Bolan (hijo de Diana y sobrino-nieto de Terry) nos presenta un documental “en vivo” a través de siete años de filmación, estableciendo una relación a través de la cual reconstruye el pasado desde múltiples miradas. Por eso Pat y Terry se convierten en familia para lxs espectadorxs. Es un hermoso poema de amor que, aunque una vez fue secreto, con el tiempo se normalizó y extendió a su encuadre más cercano.

Silvio Rodríguez: mi primera tarea (Catherine Murphy por twitch.tv/hothouseglobal)

La campaña de alfabetización ha sido uno de los grandes logros de la Revolución Cubana y aquellos que participaron, como Silvio Rodríguez, todavía recuerdan esa experiencia, que a muchos como a él mismo, le cambió la vida. A los 14 años encontró su sendero, su lugar en una revolución que cambiaba al mundo. A ese llamado del gobierno revolucionario, tan temprano como 1961, a los estudiantes de secundaria para dar un año de estudios para ser parte de la brigada de alfabetización que recorrería los campos a través de Cuba, respondieron más de 100,000 jóvenes. Como nos recuerda algunos de los documentales cubanos que recogieron esta experiencia para la posteridad y la vivencia de Silvio: “fue una batalla épica, armados con libros, lápices y cuadernos” para enfrentarse a la ignorancia de una población mantenida al margen por tantos años.

Silvio, el trovador de la Nueva Canción, puede ser el enganche del documental, pero lo hermoso e impactante es el poder ver las filmaciones de ese momento, las entrevistas a los jóvenes participantes y a la población afectada, seguir sus pasos por lugares remotos que ellos ni sabían que existían y el volver después de un año a sus casas totalmente cambiados por la experiencia vivida. Como muy bien señala Silvio, descubrieron la otra Cuba, sacrificaron la seguridad del hogar y el salón de clase para lanzarse a un desconocido geográfico y poblacional. Se redescubrieron como mensajeros del cambio, como hacedores de una nueva patria. Hermoso e inolvidable.

El Papa y los movimientos sociales

 

Especial para CLARIDAD

Entre las propuestas más audaces que el papa Francisco hace a la  Iglesia Católica está el desafío de comprometerse más profundamente con la justicia y la paz de la humanidad. Eso está en el corazón de la fe cristiana. Por eso, el papa propone que todos los miembros de la Iglesia busquen vivir una más estrecha relación con las personas más pobres.  Como signo concreto, el Papa ha instituido que, cada año, el domingo anterior al último del año litúrgico se celebre como Día Mundial de los Pobres. No sería un día más para reflexionar sobre la pobreza y denunciar las desigualdades sociales. Se trata sobre todo de reconocer los rostros concretos de las personas más pobres que viven entre nosotros y darles una señal de cercanía y afecto.

Esta preocupación por las relaciones personales no disminuye la importancia del compromiso con los pobres organizados como categorías en la lucha pacífica por la justicia eco-social.  En este camino, el Papa también nos ha dado un ejemplo. Ya por  cuatro veces llamó a representantes de movimientos sociales de todo el mundo para que se reúnan con él. Siempre dejó claro que ya no era sólo para que la gente pudiera ver al Papa y escuchar su mensaje. Los encuentros del papa Francisco con los movimientos sociales son principalmente para que el Papa los escuche y manifieste su solidaridad y su plena adhesión a sus luchas por tierra, techo (vivienda) y trabajo.

En el último 24 de octubre, el Papa convocó el cuarto de estos encuentros. Reunió 150 representantes de movimientos sociales de todo el mundo en una conferencia virtual dirigida desde el Vaticano y por todo el día, ellos han podido hablar. Han mostrado como la pandemia aún reveló más el desprecio de la sociedad dominante por la vida y la seguridad de los más pobres. Al mismo tiempo que la pandemia provocó pérdida de trabajo para millones de personas y el hambre amenaza multitudes, el 1% de los hombres más ricos han multiplicado escandalosamente sus intereses.

Los representantes de movimientos sociales han dado al papa sus propuestas para el encuentro que en estos días el Papa hará con economistas jóvenes de todo el mundo sobre lo que se decidió llamar “economía de Francisco y Clara”. Esta búsqueda de una organización del mundo que sea más justa nos posibilitará realizar lo que el papa propone: “Soñemos con una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos e hijas de esta tierra que nos abriga a todos/as, cada cual con la riqueza de su fe o de sus convicciones, pero todos hermanos/as” (Fratelli Tutti, 8).

Crucigrama – Noel Colón Martínez   

Especial para CLARIDAD

  

Horizontales   

1. Noel _____ Martínez; patriota puertorriqueño, abogado, escritor y dirigente independentista.   

6. _____; ciudad natal de don Pedro Albizu Campos.   

9. Antigua ciudad del sur de Mesopotamia.   

10. Natural de Turquía.   

14. Mantra sagrado del hinduismo y el budismo.​   

15. La disidencia _____ vocación: columnas de opinión y otros escritos, 1972-2009; libro de Colón Martínez.   

18. _____ Portuondo; una de las figuras más representativas de la canción popular cubana.   

19. Herramienta de mano utilizada para excavar.   

21. Ágata que suele emplearse para hacer camafeos.   

23. Municipio italiano situado en la Provincia de Chieti.   

24. Reposan, descansan.   

25. Trastornar o alterar algo.   

26. Símbolo del galio.   

27. Asistir.   

29. Tercera nota musical.   

30. Hiva _____; isla de las Marquesas, en la Polinesia dominada por Francia.   

31. Benny _____; destacado cantante y compositor cubano.   

34. Localidad de la provincia de Úlster, República de Irlanda.   

38. Aquí.   

39. Consejo Puertorriqueño de la _____; durante la presidencia de Colón Martínez, el compañero impulsó la realización de la Primera Conferencia Internacional de Solidaridad con la independencia de Puerto Rico realizada en Cuba en 1975.   

42. _____ María Morera; esposa y compañera de Colón Martínez.   

44. Utilizó.   

45. Usted, abrev.   

47. Mirar disimuladamente.   

49. Segunda Conferencia Internacional de Solidaridad con _____ Independencia de Puerto Rico; Colón Martínez trabajó para que se diera la misma en México en 1979.   

50. Movimiento _____ Nacional Hostosiano; Colón Martínez se ha destacado como dirigente de la organización.   

55. Palabra yaqui que significa «sal».   

56. Escuchaba.   

57. Limpieza.   

58. _____; estado de EEUU donde nació Angela Davis, activista y profesora afroamericana.    

59. _____; isla municipio donde se luchó por la salida de la marina yanqui. Colón Martínez fue encarcelado en 2001 por su participación en los actos de desobediencia civil.   

Verticales

1. Ser imaginario con que se mete miedo.   

2. Cesto grande y redondo.   

3. Negación.   

4. _____ Blanco; médico, escritor e historiador. Autor de «Prontuario histórico de Puerto Rico».   

5. _____ Benedetti; escritor uruguayo.   

6. Río de Italia.   

7. _____ de Abogados y Abogadas de Puerto Rico; fue presidido por Colón Martínez.   

8. Derivará, dimanará.   

11. Interjección   

12. Noel Colón _____; en el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, perteneció a la Comisión para el Estudio del Desarrollo Constitucional de Puerto Rico.   

13. Símbolo del sodio.   

16. Duodécima letra del alfabeto griego que corresponde a la m del latino.   

17. 20 de _____ de 1927; nacimiento de Colón Martínez.   

19. _____ Independentista Puertorriqueño; Colón Martínez fue su candidato a la gobernación para las elecciones de 1972.   

20. Antes de Cristo.   

22. Terminación verbal.   

24. Ahora.   

28. _____ Universitario; periódico creado por estudiantes de la UPR y que fuera dirigido por Colón Martínez.   

29. Apócope de la palabra madre.   

31. Cacahuate.   

32. Lengua provenzal.   

33. Rápido.   

35. Del verbo ruar.   

36. Carta de la baraja.   

37. _____; pueblo natal de Colón Martínez.   

40. Labré.   

41. Manuel _____ Gandía; médico y escritor puertorriqueño. Autor de «La charca».   

42. Dicho de una perdiz: repite como quejándose, aj, aj, aj, cuando se ve acosada.   

43. Impar.   

46. Donen.   

48. Dios principal de la mitología nórdica.   

49. Lirio.   

51. _____ Colón Martínez; presidió el Consejo Puertorriqueño de la Paz. Fue dirigente del Congreso Nacional Hostosiano y del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano. Autor de «La disidencia como vocación».   

52. Comisión _____ el Estudio del Desarrollo Constitucional de Puerto Rico; Colón Martínez perteneció a dicha entidad del CAAPR.   

53. Cubra.   

54. Beba.