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Adiós a Wito Conde

Por Jaime Córdova/Especial para CLARIDAD

 La envidia llegaba a mi vida  cada vez que asistía a los juegos de los Indios de Mayagüez cuando  visitaban el  Parque Sixto Escobar. No podía quitarle los ojos de encima a otro niño  de mi edad que estaba en el terreno de juego y  se había convertido en centro de atracción porque se hacía tiradas con los profesionales, jugaba pepper con ellos , cogía roletazos, tiros de los guardabosques y lo trataban como a un miembro del equipo. En ocasiones el público aplaudía, en especial cuando hacía una difícil recogida con su pequeño polvoriento guante. Si piensan que esto último no tiene nada de extraordinario traten de recordar la última ocasión que  escucharon aplausos en una práctica. Esta futura estrella todavía no tenía nombre. Se le conocía como El hijo de Cefo. Por supuesto, también recuerdo varios peloteros a quienes  identificaba por sus estilos de batear, la forma de ponerse la gorra y otras peculiaridades al caminar o correr. Entre ellos  Alfredo Olivencia, Juan Sánchez, uno con el  apellido  Nagovitch, Juan Santaella, Arturo Toro y creo que el cantante Mon Rivera también formaba parte de los equipos indios  a principios de los cuarenta. 

Siete , tal vez ocho años más tarde, el equipo de beisbol de la Universidad de Puerto Rico viajó a Coamo para un doble juego de exhibición. El jardinero corto y tercer bate de Coamo era Ramón Luis Conde, quien se había desarrollado como un selectivo bateador de contacto que utlizaba todo el campo para repartir sus líneas.Ya se le consideraba un ‘’prospecto prometedor”. No se equivocaron. Ahí están los números de una carrera de veinte años como jugador en el beisbol profesional de Puerto Rico. Ramón Luis Conde es el número diez de nuestra historia en total de juegos jugados y  cuando repasamos otras de sus marcas nos sorprendió el dato de que las cuatrocientas carreras empujadas por Wito lo colocan en la posición doce de todos los tiempos. Llama la atención que solamente se ponchó  178 veces en 3636 turnos al bate.

 En la serie final del Beisbol Superior del año 1951 se enfrentaron los equipos Coamo y Humacao. Wito Conde, en su último año como pelotero aficionado,  se había movido del jardín corto a su posición natural, que fue la segunda base. Como la serie se extendió a siete juegos tuvimos la oportunidad de observar de cerca su desempeño. Era un fildeador de manos seguras, pero promedio en alcance y brazo. Sus  fortalezas  como pelotero fueron el aspecto ofensivo y el aplomo de veterano en situaciones decisivas. Los lanzadores de Humacao lo considerábamos el out más difícil en la alineación de Coamo, y es bueno señalar  que Coamo  contaba con Félix Mantilla.

Pocos días después de finalizada la serie final  ganada por Humacao en siete juegos, la directiva de la Liga Superior de Beisbol de Puerto Rico anunció quiénes serían los componentes del equipo que en pocos días partiría hacia México a competir en el Torneo  Mundial de Beisbol Aficionado. No olvidaremos la composición del cuadro interior  formado por Melquíades Silva e Ismael Guasp, receptores; Cándido Jiménez, primera base; Wito Conde, segunda; Félix Mantilla, tercera, y William Figueroa, jardín corto. Todos se convirtieron en peloteros profesionales. 

La Selección Nacional no tuvo tiempo para celebrar una sola práctica. Los peloteros se conocieron en el aeropuerto de Isla Grande. Allí nos enteramos de que nuestro primer partido sería contra Cuba, dos días más tarde. En el largo viaje hasta Ciudad de México disfrutamos de un ambiente informal donde  Wito era objeto de bromas por ser el más joven del equipo . Se le repetía continuamente que por fin iba a dormir fuera de su casa. 

El dirigente del equipo, Pepe Seda, no incluyó a Wito en la alineación para el juego inaugural contra  Cuba. Nano Miró, el veterano jugador del cuadro, comenzó en la segunda base. Este fue un inolvidable partido que la prensa mexicana describió como ‘’El cardíaco encuentro entre Puerto Rico y Cuba” porque la ventaja cambió de mano en cinco ocasiones. Con dos hombres fuera y dos strikes en su contra,  Wito Conde,  quien había bateado de hit como emergente en una entrada anterior y permaneció en el juego, empató el partido en la segunda del noveno con línea de hit al izquierdo .  Puerto Rico dejó a Cuba en el terreno en la parte baja del décimo, con sencillo de Cándido Jiménez. 

Imposible sacarlo de la alineación. El dirigente lo instaló como el segundo bateador en el orden de bate y ahí  permaneció  el torneo completo. Recordamos un juego en que  Wito conectó cinco hits en igual número de oportunidades.  Además, participó en la única triple jugada del torneo de bosque izquierdo a segunda. Wito pisó la base y luego tocó al corredor de primera. El partido decisivo del torneo  fue contra Cuba y el ganador del juego se proclamaría campeón. En la octava entrada, Wito se robó la tercera y luego anotó la carrera que le dio la ventaja  definitiva a Puerto Rico.

    El abridor del equipo siempre fue Sotero Ortiz. Entre él y Wito obligaban al lanzador contrario a realizar once o más lanzamientos, de manera que temprano en el juego ya el resto de la alineación tenía una buena idea del repertorio que enfrentarían.  Por todo lo anterior, además de aportaciones importantes fuera del terreno, tales como optimismo, disciplina, buen humor y aceptar ser blanco para  las bromas de sus compañeros, consideramos que Wito Conde fue uno de los principales contribuyentes al título mundial de beisbol aficionado que ganó Puerto Rico. Permítanme recordar que ha sido la única ocasión en que un equipo nuestro gana medalla de oro en un torneo mundial.

Once años más tarde, las Medias Blancas de Chicago ‘’subieron’’a Wito Conde a las Grandes Ligas luego de diez años en las Ligas Menores. La oportunidad que le dieron consistió de un gran total de dieciséis turnos  al bate en diez juegos. Por casualidad, me encontraba en Nueva York con Carlos Gallisá y decidimos ir al juego en Yankee Stadium porque las Medias Blancas estaban de visitantes. Vimos a Ramón Luis Conde en tercera base, una posición que no acostumbraba jugar. Presentíamos que no tardaría en ser “bajado”. Fueron varias las ocasiones en que Wito y yo hablamos por teléfono sobre su participación con Chicago. Wito fue una persona tranquila,  pero  había resentimiento en su voz cuando  mencionaba el nombre del dirigente Al López. Otro puertorriqueno que jugó en Chicago y quien coincidió con Wito en 1962 fue Juan Terín Pizarro, ganador de  diecinueve juegos en 1964 con 2.56 de efectividad. Terín me contó que las Medias Blancas saltaron su turno en la rotación en tres ocasiones para que no ganara veinte juegos y así restar méritos a reclamaciones de un aumento salarial.

Hay un dato sobre la carrera de Wito Conde que nada tiene que ver con números, pero que ocurrió en el terreno de juego. Tal vez  un capricho del deporte. El padre de Wito, el Filósofo del diamante, Ceferino Conde Faría, autor  de la frase ‘’lo importante es llegar a primera” jugaba su última temporada en el año 1962 con los Criollos de Caguas, después de doce años consecutivos con los Indios de Mayagüez. En un partido celebrado en Caguas contra los Leones de Ponce, llamaron a Cefo para relevar en la octava entrada. Había dos corredores en base. El de tercera era su hijo Ramón Luis Conde. Él me contó que Cefo lo miraba desde el montículo y “me  costaba trabajo despegarme de la almohadilla de tercera”.   

Ha sido la única ocasión que padre e hijo se enfrentan en un partido de beisbol profesional  en Puerto Rico. Estoy seguro de que ellos tienen mucho de qué hablar. 

“En Puerto Rico la impunidad es la orden del día”

Por Cándida Cotto / CLARIDAD 

ccotto@claridadpuertorico.com

La impunidad, la falta de educación sobre lo que es la equidad de género, la ignorancia e intolerancia, todos estos agravantes incidieron en el asesinato de Neulisa Luciano Ruiz, la mujer transgénero conocida como Alexa, cuyo asesinato ha provocado indignación entre amplios sectores de la sociedad, tanto por el asesinato en sí como por la divulgación en las redes sociales del acoso de que fue víctima horas antes.

El Comité Amplio para la Búsqueda de Equidad (CABE), en favor de las personas de la comunidad LGBTTIQ exigió que se hiciera una investigación administrativa en torno a la manera en que una intervención de la Policía con Luciano Ruiz se condujo horas antes de que fuese asesinada y si se siguieron los protocolos para intervenciones con personas trans y personas con condiciones de salud mental. Además, que se investigue el ángulo de crimen de odio.

“Este tipo de crimen no ocurre en el aire. Ocurre en un país donde la impunidad es el orden del día; donde se agreden mujeres y no hay consecuencias, donde se eliminó la educación para la equidad de las escuelas públicas a petición del sector religioso fundamentalista, donde el gobierno insiste en hacer querer ver que todo está bien aunque la Policía y el Departamento de Justicia estén llenos de personas homofóbicas, transfóbicas y machistas, que no se educan ni siguen los protocolos para estos casos. La muerte de Alexa es el resultado de las desigualdades que viven a diario muchísimas personas en este país y, en especial, las personas trans”, denunció Osvaldo Burgos, portavoz de CABE, en conferencia de prensa a la cual se unieron cerca de otras 40 organizaciones, que abogan por los derechos civiles y humanos, y denominaciones religiosas y organizaciones feministas.

La activista feminista Amarilis Pagán, otra de las portavoces, manifestó que el caso de Alexa era un feminicidio. “Así lo vemos y así lo nombramos para que no se invisibilice su identidad de género y una de las características que hicieron a esta mujer trans víctima del machismo y la transfobia”.

Los portavoces de CABE denunciaron que la pérdida de la vida de Luciano Ruiz es producto de discursos de odio y de campañas contras las comunidades LGBTTIQ, en alusión a líderes religiosos. “Es la misma gente que ahora ora con lo peor del fundamentalismo religioso para buscar votos para las elecciones o se fue a fundar un partido que habla de falsas dignidades. No nos olvidamos de ninguno de esos grupos de odio que impulsaron la Ley de libertad religiosa, que se opusieron a la educación para la equidad, que trataron de detener el Proyecto antidiscrimen de 2013. Tenemos memoria y llevamos la cuenta”, añadió Pagán.

Además de exhortar a los medios de comunicación a tener una cobertura del caso que honre la dignidad de Alexa y su identidad de género, CABE hizo un llamado al país a la reflexión: “No podemos dejar que los discursos de odio nos obliguen a perder nuestra humanidad y nuestro sentido común en tiempos en los que la violencia nos acosa. La equidad no hace daño. Al contrario, trae paz y nos deja tener nuestras conciencias limpias. El discrimen nos envilece y nos hace ver monstruos donde solo hay otro ser humano. Unámonos por la vida de nuestras personas trans de todas las edades para que no tengamos más víctimas del odio”.

La Mesa de diálogo Martin Luther King, Jr. fue otra entidad que condenó la violencia contra la comunidad trans: “Condenamos el discurso de odio que se predica en nuestras iglesias, redes sociales, la música y la comunicación pública que llevan a actos de violencia en contra de quienes no se pueden defender sin el apoyo de la comunidad”. La organización hizo un llamado a las autoridades pertinentes a agilizar la investigación y a que los responsables sean llevados ante la justicia a la mayor brevedad.

“Alexa ha sido asesinada por el desprecio a su identidad de género, orientación sexual, origen de clase social y color de piel. Deploramos este vil acto. Imploramos que el amor y la justicia sea nuestra búsqueda patriótica” manifestó la Mesa de diálogo.

En tanto, la Asociación de Psicología de Puerto Rico (APPR), a través de sus comités de Psicología y Política Pública, y de la Diversidad de Sexo, Género y Orientación Sexual también se expresó al respecto: “La transfobia se manifiesta en nuestra sociedad como el odio, las actitudes negativas, el trato diferente, la falta de aceptación o la incomodidad frente a las personas trans, cuya expresión de género es diversa y no se ajusta a lo impuesto por la sociedad”. 

Al igual que otros sectores, la Asociación reclamó la necesidad de la educación de género desde un paradigma que incluya la perspectiva de género y la educación sexual. También requirió que el Estado, las instituciones y las organizaciones tomen nota de la necesidad de implementar acciones y velar por que las agencias cumplan con los protocolos establecidos para el manejo sensible de las diferencias y diversidades más vulnerables en el país. “Necesitamos más amor y respeto y menos odio e intolerancia. Nos solidarizamos con las comunidades LGBTIAQ+, especialmente con la comunidad trans. Les acompañamos en su esfuerzo de continuar haciendo de nuestra isla un lugar mejor para todas, todos y todes”.

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Más información en las páginas 6 y 24.

De Rafael Hernández a Residente

Por Manuel de J. González/Especial para CLARIDAD

Voy a hablar de Residente y de Bad Bunny, pero antes es necesario un poco de historia.

Dudo que exista otro país en el mundo que tenga una deuda mayor con sus músicos y compositores que Puerto Rico. En todos los países la música, particularmente la de origen popular, ha tenido un rol crucial en el desarrollo de la conciencia colectiva que se expresa como una nacionalidad diferenciada. El sentido de pertenencia a un grupo social determinado se trasmite y a la vez se consolida a través de sus expresiones artísticas y la música es una de las más importante.  En todas partes ha sido así, pero en el caso puertorriqueño el papel de la música popular ha sobresalido. Mientras otras expresiones como la literatura, permanecen “invisibles”, encerradas en nuestra insularidad, nuestros músicos y cantantes aglutinan multitudes en todos los continentes.

Luego de 1898, cuando los invasores que entraron por Guánica impusieron su gobierno y nos quisieron aclimatar a su idioma y su cultura, la música siguió rodando por el país recordándonos lo que éramos. Conscientes de su poder, el nuevo dueño quiso utilizarla para su beneficio y tan temprano como en 1903 se ordenó que las bandas municipales y escolares incluyeran en su repertorio canciones “patrióticas” estadounidenses. Para finales de ese año la muy gringa “América”, por mandato oficial ya se cantaba al comenzar el día de clases en las escuelas públicas.  Fuera de las aulas la moda fue ponerles nombres anglosajones a los grupos musicales, por más ridículo que sonaran, como “Augusto Rodríguez’s Midnight Serenades”. 

Vano intento. Algunas décadas después grupos como el Trio Borinquen (1926), Augusto Cohen y sus Boricuas (1934), el Cuarteto Victoria (1936) y Manuel Jiménez “Canario” con sus plenas, le proyectaban al mundo que nuestra identidad nacional estaba tan sólida como la de nuestros hermanos cubanos y dominicanos, y que todo el esfuerzo por disolvernos se estrellaba contra la realidad de una nacionalidad que crecía. A partir de ese momento América Latina completa cantó y bailó los boleros y guarachas de Rafael Hernández y Pedro Flores o los escuchó en la voz de Daniel Santos. Esa música, no sólo nos servía como carta de presentación playas afuera, también nos cohesionaba playas adentro y nos hinchaba el pecho de orgullo patrio. 

Curiosamente, la emigración puertorriqueña a Estados Unidos, incrementada luego de la Primera Gran Guerra, tuvo un papel fundamental en aquel desarrollo musical. Como afirmó Francisco López Cruz, uno de nuestros grandes músicos y musicólogos, Puerto Rico era en aquel tiempo el único país latinoamericano cuya música popular se creaba mayormente en suelo extranjero.  Canciones que ahora entonamos cual si fueran himnos, como Preciosa y Lamento Borincano, se escribieron en algún cuarto del Barrio Hispano de Nueva York y se cantaron en un bar del Harlem que ya hablaba en español. También allí se grabaron por primera vez nuestras plenas, rescatadas en la voz de Canario. 

Enfrentados al frío, el discrimen y el rechazo, la creación musical fue la respuesta. La historiadora estadounidense Ruth Glasser lo dijo con mucha precisión: “La música y los músicos puertorriqueños fueron un símbolo muy visible para la lucha de este grupo étnico contra la andanada de imágenes negativas presentadas en la prensa, el cine y otros medios”. La música que nacía cuando era necesario afirmar la identidad frente al rechazo, también se convertía en bandera del pueblo que permanecía en la distancia. 

Cuando los boleros fueron agotándose apareció el relevo de Cortijo y su Combo, con un gigante llamado Ismael Rivera y luego toda esa variedad de ritmos que se cobija bajo el nombre de Salsa. Si antes nuestros embajadores eran Rafael Hernández y Daniel Santos, ahora serían Maelo y Héctor Lavoe. Esa nueva expresión musical otra vez le decía al mundo que aquí había un pueblo muy vivo que había crecido como nacionalidad mientras enfrentaba el colonialismo. A la Salsa se unieron otras expresiones musicales, como nuestra Nueva Trova que, además de impulsarnos, nos ayudaba a luchar. 

Ahora, en el siglo XXI, cuando la comunicación es instantánea y una canción se puede reproducir millones de veces en cuestión de segundos, contamos con otros creadores que nos llevan de la mano por el mundo, diciéndole al resto de la humanidad que existe un país que se llama Puerto Rico donde se sigue pensando, amando y cantando en español. Los nuevos embajadores nacionales tienen nombres que a los viejos nos pueden resultar raros, pero son iguales. Dicen llamarse Residente, Bad Bunny o Ricky Martin, en lugar de René Pérez, Benito Martínez o Ricardo Martín, pero, con independencia de la nomenclatura, cumplen la mismísima función de los de antaño. Con ellos anda un Puerto Rico muy vivo que además es muy solidario. Cada vez que hablan, gracias a las nuevas tecnologías, son escuchados por decenas de millones de personas quienes, además de bailar sus melodías, aprenden sobre nosotros. 

El Lamento Borincano de Rafael Hernández y Verde Luz de El Topo son canciones que con el pasar de los años se convirtieron en parte importante de nuestro acervo cultural. Junto a ellas están ahora Hijos del Cañaveral y Latinoamérica de Residente. Ya vendrán otras. El pueblo que inspiró esas canciones ha sido declarado muerto muchas veces, pero el muy testarudo sigue existiendo, hablando el mismo idioma y bailando otros ritmos. 

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Nota: La mencionada Ruth Glasser publicó en 1995 uno de los libros más importantes sobre la historia musical puertorriqueña: My music is my flag, Puerto Rican musicians and their New York communities, 1917-1940, University of California Press. 

Negra, mujer, sin techo y Trans: Sobre Alexa

Por Yoryie Irizarry/Especial para CLARIDAD 

Hace ya días conocimos a Neulisa Luciano Ruíz, mejor conocida como Alexa. Conocimos de ella mediante una falsa denuncia que se hizo “viral en las redes. El incidente comenzó porque Alexa hizo lo que usted y yo podemos hacer sin ningún problema, entrar a un baño público en un local de comida rápida. Para una persona de las comunidades LGBTQ que llevamos mucho tiempo de activistas fue fácil reconocer los temas habituales que se utilizan contra nosotros, el peligro hacia lxs niñxs, la acusación de pedofilia, la descripción de “un hombre vestido de mujer” también se le dijo, “Infeliz”, “cerdo cabrón”, “sátiro cabrón”, el autor, un hombre blanco heterosexual nunca pudo ver la humanidad de Alexa y se encargó de que nadie la viera. 

Aunque no me cabe duda que el hecho de que Alexa fuera mujer trans fue el detonante del odio de este hombre blanco heterosexual, no me cabe duda que las intersecciones de clase y raza contribuyeron a que 24 horas después Alexa yaciera muerta, vilmente asesinada, en un pastizal de Toa Baja. Escribo esta columna porque para mi es importante que veamos a Alexa en su totalidad, al menos las que son obvias a primera vista, y no como exclusivamente Trans.

Alexa era negra, no me cabe duda que su color de piel hizo más fácil demonizarla y que la gente creyera la demonización y la reprodujera reposteando el escrito original hasta volverlo viral. Está documentado que en Puerto Rico la gente negra vive el racismo en el empleo, en los medios de comunicación, en la escuela, en las tiendas, en la calle, en oficinas de gobierno, en el sistema de justicia, con la policía, en la familia, en las universidades, en el salón de clases, en restaurantes, en el sistema de salud, en hospitales, en sitios de entretenimiento, en eventos culturales, en parques, en playas, y sitios públicos1.  A pesar de esta realidad, no existe política pública alguna para contrarrestarla, ni campañas de información, ni currículos escolares, ni siquiera en la práctica, los gabinetes de gobierno y Juntas de Directores siguen siendo tan blancos como es posible. No hay ni siquiera una cultura de auto crítica e introspección al respecto y la mayoría de la gente que conoce el tema teme hablarlo por temor a perder sus amistades racistas.

Alexa también era deambulante, no digo sin techo, pues ella en realidad viajaba por todos los pueblos. Pero esta es otra realidad de Puerto Rico, donde la falta de leyes fuertes, regulaciones y supervisión estatal, florecen las condiciones para que cada día sean más y más las personas sin techos. El Banco Popular, tan salvaje como el capitalismo salvaje ha reposeído casi el triple de lo que han reposeído otras casas financieras, excepto, el First Bank2. En el 2016 nada más, se reposeyeron 5,554 casas3. Nuestra respuesta ha sido “no ver” ni siquiera los campamentos de personas sin techo que han crecido bajo puentes y otras áreas que pueden ofrecer alguna protección a las inclemencias del tiempo.4 ¿Cuál fue el últime deambulante negro que miraste a los ojos? Al parecer no hay investigación sobre si el color de piel es una causa mayor de deambulancia e indigencia, pero sí sabemos que orientación sexual parece ser la causa mayor de que jóvenes (entre 18 y 24) terminen sin techo en las calles. No pude conseguir datos sobre el racismo en la página de Coalición de Coaliciones Pro Personas Sin Hogar de Puerto Rico, Inc. De la misma forma no encontré las categorías “raza”o “color de piel” en ninguno de los estudios sobre indigencia y/o deambulancia en Puerto Rico que he leído. No sólo no les miramos nosotres, tampoco les miran el color de piel quienes estudian indigencia y deambulismo. Terrible.

Alexa era mujer, y el odio destilado hacia ella incluye el gran número de personas que insisten en utilizar la biología como determinante para la expresión de género. El patriarcado insiste en seguir apropiándose de los cuerpos femeninos y exige aprobar quien puede ser mujer o no, utilizando su obsesión con los genitales como el único marcador que define a la mujer. Esto es transfobia, pero también es misoginia. Me alegro que las organizaciones feministas al denunciar el vil asesinato de Alexa, insistieron en reconocerla como quien ella era, una mujer. 

Me dio mucha esperanza observar que en su nota de duelo la Oficina Legal de la Comunidad, ubicada en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamericana, haciendo “outreach” se comprometió a que las personas trans que acudan a sus oficinas serán respetadas, se les reconocerá su identidad de género y no tendrán problemas en utilizar el baño apropiado a su género. Me gustaría ver esta iniciativa reproducida por todas las ONG de Puerto Rico y me gustaría un día ver que el gobierno asume e implementa esta misma política.  Nunca estaremos plenamente conscientes de como las instituciones y los edificios institucionales amedrentan a comunidades indigentes, perseguidas y oprimidas en Puerto Rico.

Me uno a la exhortación de que nos miremos todes en el espejo de Alexa y hagamos un compromiso serio de no contribuir a fortalecer ni el racismo ni la transfobia que no toleremos chistes ni prejuicios en nuestros círculos, y que en honor a Alexa presionemos al Gobierno de Puerto Rico a establecer e implementar fuertes políticas contra el racismo, implementar la educación de perspectiva de género en todas las escuelas, en la educación pero también en todas las agencias de gobierno, y que finalmente atienda la crisis de las personas sin techo, para que así un día podamos decir que todes son ciudadanos en Puerto Rico, sin importar su color de piel, su condición económica ni su identidad de género. Forjemos un país diferente. 

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1 https://www.80grados.net/racismo-en-puerto-rico-problema-negado/ publicado 21 julio de 2017.

2 https://www.ocif.pr.gov/DatosEstadisticos/Datos%20Estadisticos/Residential%20Foreclosure%20Inventory.pdf

3 https://www.ocif.pr.gov/DatosEstadisticos/Datos%20Estadisticos/Foreclosure%20Unit%20Residential%20by%20Institution.pdf

4 No menciono las áreas específicas porque generalmente el gobierno las localiza, no para ofrecer servicios, alimentos y techo, sino para desaparecerlas a sitios donde nadie las pueda ver, sobre todo las que están en el área metropolitana.

La lámpara rota

Por Eduardo Lalo/Especial para CLARIDAD

Quizá la causa del recuerdo sea una lámpara rota o el hecho de que el 2020 va avanzando entre catástrofes y sandeces, confrontando diariamente la imperiosa necesidad de la gente con la patente incapacidad del gobierno y sus instituciones. 

En estos días me vino a la mente un tiempo y un espacio. El primero era hacia 1990, el segundo era Santurce en la zona en que quedaba el Hospital Minillas, cerca de donde ahora tiene su sede el Museo de Arte de Puerto Rico. Al igual que cualquier recuerdo, este contiene una fuente de energía que, como toda parcela de memoria, parece regirse por las leyes del caos. Todo recuerdo viene además  acompañado por un enigma: ¿por qué este fragmento de pasado ha retornado?

Hacia 1990, es decir hace 30 años, el oculista que visitaba mi familia tenía su oficina en esta área de Santurce. Mis recuerdos de su despacho se remontan a la infancia, incluso a un periodo anterior a mis primeras gafas. Cada vez que acompañaba a mis padres al oculista, significaba una espera mayúscula y no era raro salir y comprobar que ya había anochecido. Sin embargo, ir allí tenía algo de aventura. Santurce despertaba mi atención y seguramente antes de regresar a casa compraríamos sándwiches o comida china.

Hace 30 años mi padre ya era mayor y apenas conducía, así que durante ese periodo más de una vez lo llevé al oculista. Los recuerdos son imposibles de aislar, la fuerza que acarrean se desborda y uno lleva a otro. Entonces mediaba el último cuatrienio de Hernández Colón y se preparaban las celebraciones del Quinto Centenario. Zonas del Viejo San Juan se remozaban, el Pabellón de la Exposición de Sevilla estaría diseñándose. Por esa época también se llevaban a cabo en San Juan y Washington las vistas del Proyecto Young, que fue el último intento más o menos serio de reformulación política del país. Por entonces también la población veía por televisión la segunda investigación senatorial sobre los crímenes del Cerro Maravilla y Juan Manuel García Passalacqua hablaba en la radio y escribía en la prensa sobre la república asociada y lo recuerdo vaticinando que ésta se proclamaría antes de la conmemoración del Quinto Centenario.

A pesar de que ya existían indicios, nadie hablaba de una crisis. El ELA era entonces para sus proponentes una realidad incuestionable. El país estaba lleno de pobres, pero pertenecer a ciertas profesiones equivalía a autos de lujo, casas fastuosas, apartamentos de playa. Fueron los últimos tiempos de ilusión de la colonia.

En las elecciones de 1992 ganaría Pedro Rosselló y a partir de entonces se perdió la inocencia que quedaba. En pocos años desaparecerían las compañías 936 que eran el corazón artificial de una economía dependiente e improductiva y una nueva generación de políticos tomaría las riendas del país. Rondaban entonces los 40 años y muchos de ellos habían crecido en el primer cuarto de siglo de alternancia bipartidista. También muchos se formaron de espaldas al Puerto Rico que comenzaba más allá de sus privilegiados colegios y urbanizaciones. Su mundo era el de la nomenclatura profesional y empresarial del ELA y vivieron aislados del sudor, el ruido y el polvo, convencidos de que tenían vía franca en la sociedad estadounidense y que pensaban en inglés mejor que en español. Cabría preguntar qué verdaderamente cavilaban y sentían de la diversidad de vidas puertorriqueñas que no pertenecían a su círculo. Para ellos éstas no parecieron representar más que sombras imprecisas y siluetas lejanas. No es descabellado imaginar que estuvieran inclinados a la incomprensión y el desprecio. Para ellos referirse al pueblo equivalía a la descripción de algo empobrecido y vulgar que quedaba siempre del otro lado de la calle, que era como decir en un país desconocido.

Esta semana mi lámpara de escritorio se partió donde se unía la pantalla con el brazo que posibilitaba cambiarla de posición. Su ruptura me ha forzado a mirarla por primera en mucho tiempo. Los resortes del brazo y parte de la base están muy oxidados, el obturador está manchado y desgastado por los años de acción de los dedos a la hora de encenderla y apagarla, y en el punto en que se desprendió la pantalla que ahora cuelga del cable, hay un pedazo de plástico tan desgastado que parece podrido. Es posible que haya heredado esta lámpara en la que por décadas no detuve mi atención y no es improbable que este viejo objeto tenga 30 años.

La lámpara rota, con su bombilla colgando del cable, es la imagen de Puerto Rico. Sobre los dos pasaron los últimos 30 años, los mismos que han arruinado calles, avenidas e instituciones.

El ELA se ha convertido en una lámpara rota, imposible de arreglar, destinada a la basura. No la he botado porque por el momento no tengo otra y no quiero quedarme completamente a oscuras. Es similar a lo que ocurre con el país. La lámpara rota es también su retrato. Sobre el escritorio están las partículas de plástico podrido y pulverizado. Todo se convierte en su momento en polvo, incluso las ilusiones y los autoengaños.