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El lado oscuro de la fuerza

 

Especial para CLARIDAD

Estados Unidos tiene un enorme peso político, económico y financiero en el mundo, un aparato militar aplastante y una influencia cultural de masas – cinematográfica, televisiva y musical – de gran alcance. Todo poder imperial, desde Roma, se acompaña de miedos,  excesos y horrores. No se debe olvidar Hiroshima, Nagasaki, Viet Nam, Irak… En estos días, dominados por la pandemia del Covid -19  y por la igualmente ubicua figura del presidente Donald Trump, es oportuno extender la mirada hasta ese país que, después de todo, ha regido el destino de Puerto Rico por 122 años. 

Tal vez pueda advertirse que estos tiempos que parecen tan extraños no lo son. Si se amplía un tanto la mirada no lucen tan excepcionales. Además, con un poco de suerte, es posible que se logren moderar los afanes aduladores de muchos puertorriqueños que al mirar hacia el norte quedan embelesados. Se trata de una enfermedad en la que impera la negación.

Ya que el presidente Trump se ha contagiado con el Covid-19  es razonable remontarse a la llamada gripe española de 1918. Así puede sentirse en compañía de uno de los muchos contagiados de entonces: el presidente Woodrow Wilson. A tal contagio se sumaron su hija, su secretaria personal y varios miembros del servicio secreto. Wilson nunca hizo un comunicado público sobre la pandemia en que se estima  murieron a nivel global entre 20 y 50 millones de seres humanos – es obvio que se trata de estimados muy imprecisos – y alrededor de 750,000 estadounidenses.     

La pandemia se bautizó gripe española porque en medio de la Primera Guerra Mundial fue en España, país que no participó en la actividad bélica, que los medios la dieron a conocer. En realidad, todo parece indicar que se originó en Estados Unidos, concretamente en Kansas. Las negociaciones para la paz celebradas en Paris en 1919 no estuvieron libres del virus. Aparte del presidente Wilson cabe destacar entre los contagiados prominentes al economista John M. Keynes, miembro de la delegación británica. Keynes renunció a la misma, pero no por la enfermedad sino por frustración. Fue testigo de la “venganza de los fuertes y de la rabia impotente de los débiles”. Presagió la Segunda Guerra. 

En noviembre de 1920 las elecciones presidenciales las ganó el republicano Warren G. Harding. Se presentó como defensor de la religión y la moral. Durante su campaña se le pagó una considerable suma de dinero a su amante y al marido de ésta para que se mantuvieran en silencio. Era fiel creyente en la libertad empresarial, los bajos impuestos corporativos, el proteccionismo y las barreras a la inmigración. Son evidentes las coincidencias con su actual sucesor. Pero hay una gran diferencia. Se dice que era de trato amable. Tal parece que tuvo éxito en ocultar “el lado oscuro de la fuerza”… Los escándalos, sobre todo de corrupción, se conocieron luego de su muerte, que le sorprendió ocupando el cargo.

Le sucedió Calvin Coolidge, que luego gana las elecciones de 1924. Hombre de pocas palabras, se cuenta que de casi ninguna. Continuó las políticas de Harding. El Wall Street Journal, en tono de celebración, afirmó: “…nunca, ni aquí ni en cualquier otro lugar, ha habido un gobierno tan integrado a los negocios”.

Luego de la Primera Guerra se generó un intenso crecimiento económico. Eran los años del automóvil, del cine, de la electricidad y de toda una serie de nuevos bienes de consumo. También fueron años de giros conservadores, con campañas moralizadoras y censuras absurdas. Se intensificó el racismo y se redujeron las cuotas de admisión de inmigrantes. En la frontera con México no se construyeron muros. Se hizo algo peor: “desinfectar” a las personas con Zyklon B, el gas que luego utilizaron los nazis para llevar a cabo sus planes de exterminio.

El auge colapsa en 1929. La caída de la Bolsa de Valores marca el inicio de la Gran Depresión que se extenderá a lo largo de la década de 1930. Como fuerzas antidepresivas  aparecen en escena los programas del Nuevo Trato y, posteriormente, la Segunda Guerra que Keynes anticipara. Dicho sea de paso, según Rexford Tugwell, último gobernador norteamericano de Puerto Rico, Luís Muñoz Marín solo veía el lado del Nuevo Trato del presidente Roosevelt, sin comprender la vocación imperial alimentada por su origen aristocrático y su afiliación con la Marina.

Durante esos años cobran notoriedad varios dictadores – por ejemplo, Trujillo en República Dominicana, Batista en Cuba y Somoza en Nicaragua – apadrinados por el gobierno de Estados Unidos. Para su clase capitalista lo importante era “asegurar la continuidad de sus negocios”. El entusiasmo de Trump con el autoritarismo político tiene una larga lista de precedentes. También la tiene su insensibilidad.

Un episodio poco citado del trágico historial del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) se vincula a las obligaciones que contraen los países en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y al enorme peso que en las mismas ha tenido la poderosa industria farmacéutica. El mismo año en que se acordó un tratado multilateral sobre las patentes de medicinas inició Nelson Mandela su mandato como presidente de Sudáfrica. Este país enfrentaba un enorme problema sanitario, con más del 10 por ciento de su población con SIDA. Las farmacéuticas norteamericanas habían desarrollado medicinas para tratar el virus y prolongar la vida de los pacientes, pero eran caras. El tratamiento para una persona costaba $12,000 al año, seis veces el ingreso per cápita de Sudáfrica para esa época.

La administración del presidente Bill Clinton  sostenía que, bajo el acuerdo de la OMC, las empresas farmacéuticas tenían el derecho de imponer el precio que quisieran. Cuando el gobierno de Mandela intentó buscar alternativas más baratas en otros mercados le amenazaron con sanciones comerciales. Mientras tanto, una compañía farmacéutica de la India (CIPLA) comenzó a ofrecer versiones genéricas al precio “humanitario” de un dólar por día. Ante esta nueva opción Clinton respondió reiterando las amenazas de sanciones.  No fue hasta la campaña presidencial de Al Gore en el año 2000 que tal actitud se moderó como resultado de protestas de manifestantes que invadían las actividades proselitistas portando cartelones que leían “La codicia mata, medicinas para África”.  

Huelga advertir que la codicia no está ausente de la actual pandemia. ¿Cuándo lo ha estado? Sus perversos hilos no cesan de moverse.

A pesar de todo, hay que confesar que el presidente Donald Trump, a diferencia de sus predecesores, tiene una gran virtud: es malvado a nivel personal, comercial y político, pero es incapaz de disimularlo. Se le hace imposible ocultar el “lado oscuro de la fuerza”. Es el único que tiene…

El tiempo en Guánica se detuvo, la tierra sigue temblando

 

 

Especial para CLARIDAD

En el pueblo de Guánica sólo queda una panadería. Según Elizabeth Mercado la mayoría de los negocios ha cerrado. Caminando se constata. La realidad es más severa que una simple mayoría. Los quioscos de la plaza tienen sus tormenteras fijas. Uno de ellos todavía tiene letreritos en madera que anuncian ‘QUESADILLAS’, ‘SOPA DEL DIA’. A cien pasos la casa alcaldía está cercada con muros de cemento. Un rótulo navideño suspendido del techo dice ‘felicidades’ con letras hechas de lucecitas de navidad. De los balcones de la fachada de la casa alcaldía guindan seis guirnaldas. Cabe preguntarse, ¿se habrán adelantado las decoraciones para este año? Pero la contestación es funesta.

Casa Alcaldía. Fotos provistas por el autor

La alcaldía, como muchos otros edificios en el pueblo, ha sido declarada inservible. La alcaldía no ha colapsado pero, como muchos otros edificios, pende del tiempo como si su colapso fuese en cámara lenta; un terremoto lento y sin fin. El desastre natural fue seguido por el desastre permanente de la burocracia. Las ruinas no son sólo ruinas. Son el colmo de un abandono sistémico, desde la administración municipal hasta la federal.

 

Es triste ver todas esas construcciones de rodillas. Pero esa no es la tragedia. La desgracia está en las vidas de la gente que perdieron sus casas, sus negocios; las relaciones contiguas que se afectan indirectamente por la mala fortuna del amigo, la hermana, la madre, el primo. Los desplazamientos imprevistos y forzosos y la falta de acción solidaria de parte de las estructuras que suponen salvaguardar la calidad de vida y la salud del pueblo. Se respira un aire quebrado en el antiguo pueblo de Guánica, los guaniqueños han sido abandonados a su suerte. Abandono, es ahora una palabra común en los labios de los que se quedaron. Elizabeth Mercado es una de las que se quedó. Es dueña de la ferretería Elimermar. Queda en una de las calles más transitadas del pueblo, frente al estadio Osvaldo Gutiérrez, que sirvió de refugio improvisado unos meses para muchos compueblanos. El edificio donde Elizabeth tenía su ferretería databa desde finales del siglo XIX. ‘Desde los españoles estaba el local allí’. Ahora lo que queda es una pared en ladrillos que sobrevivió gracias a que está pegada al local vecino, su almacén y su voluntad. Le regalaron un furgón. Desde ahí opera la ferretería Elimermar que sirve al pueblo desde el 1990. En su rostro no hay señal de cansancio. Es la única ferretería en el pueblo.

Ferretería. Foto provista por el autor

Dentro de todo, ella dice que está bien. Menciona por encima historias de amigos y familiares que están esperando los chavos que les habían prometido para demoler sus casas y empezar desde el suelo. Son demasiadas las familias desplazadas que ahora viven en la casa de otro familiar o han tenido que empacar y buscar suerte en EEUU. Otros han pagado las demoliciones por no poder esperar, o por haber perdido la esperanza en el poder del gobierno, o peor aún, en el interés del gobierno en ayudarles. Hay una pregunta que hace eco por las calles del pueblo de la amistad: ¿Dónde está ‘Papichy’ y en qué está gastando el dinero asignado para cumplir con su deber como alcalde? Terrible es que la tierra tiemble y peor aún es que el gobierno no se mueva, aunque aún tiembla todo los días.

La gobernadora, Wanda Vázquez, asistió al inicio de las demoliciones en Guánica hace dos semanas. Agarró una pala, se tomó un par de fotos, y salió por todos los medios del país. Esa fue la última vez que se habló de Guánica. Sólo demolieron esa casa. Y allí siguen los restos, amontonados como una desorganizada colección de piedras y varillas torcidas. Los bejucos pronto se apropiarán de las paredes desc ompuestas. Una cintilla amarilla delimita el área. “Lo tumbaron y lo dejaron allí tirao’’ dice un constructor que repara las grietas del local de al frente. El resto de los edificios declarados inservibles siguen igual. Rotos y derrumbándose poco a poco.

Lo único que demolieron y limpiaron fue la escuela Agripina Seda. En el lugar sólo quedan tres pupitres y una caseta para un guardia que vigila el vacío como una especie de monumento minimalista que conmemora la escuela Agripina Seda. Muchas fachadas tienen pequeños letreros pegados con tape gris. ‘PELIGRO. NO ENTRE O OCUPE. (ESTE CARTEL NO ES ORDEN PARA DEMOLICION). Esta estructura ha sido inspeccionada esta seriamente dañada y es peligroso ocupar por lo siguiente:’ Le siguen cinco líneas en blanco.

Mientras la desgracia se desarrolla y se extiende en Guánica, el alcalde se ve entramado en disputas políticas y primaristas. Acusa a legisladores de imposibilitarle el proceso de recuperación mientras que le piden que rinda cuentas por los $2.7 millones de dólares que ha gastado en fondos asignados desde el senado. El Departamento de Vivienda le asignó $14.4 millones y desde agosto están disponibles $5.4 millones. Elizabeth nos asegura que no ha visto a ‘Papichy’ por el pueblo desde los temblores. Ya van nueve meses y el tiempo en Guánica parece haber parado, y la tierra sigue temblando

 

 

La tercera década latinoamericana

 

Por  Emir Sader

El siglo XX se anunciaba como un siglo de revoluciones y contrarrevoluciones ya en su primera década, con la masacre de la Escuela de Santa María de Iquique y la Revolución Mexicana. La segunda década contó con la Reforma Universitaria de Córdoba y las movilizaciones populares que propiciaron la fundación de los Partidos Comunistas y Socialistas. La tercera década fue abierta con las sublevaciones populares lideradas por Sandino y por Farabundo Marti, en Nicaragua y en Salvador. Todo confirmaba los presagios del cambio de rumbo del siglo.

El siglo XXI comenzaba en un contexto de viraje conservador en el mundo, con sus reflejos en Latinoamerica, territorio dónde se concentra la mayor cantidad de gobiernos neoliberales, en sus modalidades más radicales. La última década del siglo XX fue la del auge de la hegemonía neoliberal en el continente, que se imponía como consenso, en el marco internacional del Consenso de Wáshington y del pensamiento único. El ministro de Asuntos Exteriores de Brasil, que aceptó sacar los zapatos para entrar en un aeropuerto de los EE UU [N. de ed.- en referencia a Celso Lafer, ministro de Fernando Henrique Cardoso], y el deseo de Carlos Menem de establecer “relaciones carnales” con EE UU, son símbolos de la postura de total subordinación de los gobiernos del continente con Wáshington en aquella década.

Pero la primera década del siglo XXI en Latinoamerica sorprendió, con una ola de reacción a los gobiernos neoliberales, cambiando radicalmente el escenario político en el continente y constituyéndose, una vez más, en el epicentro de las luchas en el plano internacional. Al solitario triunfo electoral de Hugo Chávez en Venezuela, todavía a fines del siglo, vino a sumarse la victoria de Lula en Brasil. Chávez compareció en la toma de posesión del nuevo presidente brasileño, manifestando que, finalmente, dejaría de estar solo en la lucha.

El abrazo de Lula a Néstor Kirchner, en la toma de posesión de NK, durante el transcurso del primer año del nuevo gobierno brasileño fue un hecho que marcaría la primera década del siglo en Latinoamerica. Los dos gobiernos se convertirían en el eje de los procesos de integración regional que nacían en aquel momento. Cuando los dos fueron a la toma de posesión de Tabaré Vázquez, en Uruguay, ya tenían claro que nacía un proyecto con dimensiones estratégicas para Latinoamerica. A ese proceso se sumarían después Bolivia, con el extraordinario triunfo de Evo Morales, y Ecuador, con el de Rafael Correa, quién ha manifestado que ya no se trataba de una nueva época de cambios, sino de un cambio de época.

Esos seis gobiernos han protagonizado, en la primera década del nuevo siglo, la lucha contra el neoliberalismo y la construcción de gobiernos postneoliberales. A contramano del capitalismo a escala mundial, lograron disminuir las desigualdades en esos países, fortalecieron la presencia del Estado y desarrollaron procesos de integración regional e intercambio Sur-Sur. Tuvieron un extraordinario éxito, haciendo de ésa, la década más importante de la historia de esos países.

Con el tránsito hacia la segunda década del siglo XXI se empezaban a notar elementos de recuperación de la iniciativa de la derecha y algunas debilidades de esos gobiernos postneoliberales, que supusieron que la segunda década estuviese marcada por una contraofensiva de la derecha, que logró restablecer gobiernos neoliberales en países como Argentina, Brasil, Ecuador, Bolivia e Uruguay, desarticulando el eje de gobiernos antineoliberales que marcará la primera década.

A lo largo de la década, el neoliberalismo demostró el escaso recorrido que tienen sus políticas, hasta el punto de que en Argentina, en las primeras elecciones presidenciales que tuvieron lugar, el neoliberalismo ha sido desplazado de nuevo del gobierno. En otros países como Ecuador y Brasil, se ha confirmado que la derecha sólo dispone del modelo neoliberal, puro y duro, que les está llevando al fracaso. Que tienden a ser derrotados en disputas electorales democráticas, frente a lo cual han puesto en práctica su estrategia de judicialización de la política, poniendo en práctica nuevas formas de golpes, como ejemplifican los casos de Brasil y de Bolivia, que muestran la debilidad de la derecha antes que su fuerza.

Cuando llegamos al final de la segunda década, hay una disputa abierta sobre el carácter que tendrá la tercera década en Latinoamerica. Las elecciones en Bolivia y Ecuador, así como el desenlace de la crisis brasileña, definirán los rasgos de esa nueva década. En caso de que la izquierda triunfe, esos nuevos gobiernos se sumarán al de Argentina, contando, en cierta medida también con el de México –limitado por los tratados de libre comercio que tiene con EE UU-, así como el de Venezuela, para recomponer el eje de gobiernos antineoliberales. En la medida que la derecha mantiene el neoliberalismo como su bandera, esos gobiernos tendrán que caracterizarse, ante todo, por su antineoliberalismo.

Cuando surgió la crisis de esos gobiernos, hace algunos años, Rafael Correa convocó a una reunión en Guayaquil, una reunión de balance sobre los cambios que se aproximaban, en la que participaron también, entre otros, Pepe Mújica y representantes de Bolivia, Brasil, Argentina y Uruguay. Se tomó la decisión de publicar un libro con el balance de la situación y las perspectivas de los seis gobiernos. Yo coordiné en aquel momento la publicación del libro que tomó por título Las vías abiertas de América Latina (Octubre, 2016), publicado en Argentina, Brasil, Venezuela, Ecuador y Bolivia.

En ese libro Álvaro García Linera, Rene Ramírez, Ricardo Forster, Constanza Moreira, Alfredo Serrano, Manuel Canelas, Juan Guijaro y yo, presentamos nuestras visiones de cada país, introducidos por un análisis general de la tendencia en todo el continente. Este es el momento de hacer algo semejante, con un proyecto de investigación ambicioso, que haga el balance de la primera y la segunda décadas en esos países y proyecte la tercera década.

Es hora de convocar a los intelectuales del pensamiento critico latinomericano para sumarse a ese proyecto, que analice y apoye a las fuerzas políticas antineoliberales en la reconstrucción del eje de gobiernos con esa orientación, además de ofrecer análisis sobre las debilidades que han permitido la restauración de la derecha y los reveses de la izquierda, para retomar el proyecto antineoliberal con más profundidad y ampliación de sus plataformas de trasformación económica, política, social y cultural de Latinoamerica.

Un proyecto que puede tomar el libro Las venas abiertas de América Latina como referencia inicial, pero con mayor amplitud de análisis hacia atrás y hacia adelante. Que puede ser uno de los más importantes ejes de investigación en la era pospandemia, más allá de iniciativas más concretas y puntuales, que permita además recomponer un eje del pensamiento crítico latinoamericano, que tanta falta hace a día de hoy. Un proyecto que puede desembocar en un seminario –virtual o, a lo mejor, el primer seminario de nuevo presencial– y en un libro, publicado en América Latina y en otras regiones, dado que tenemos las experiencias mas importantes de lucha antineoliberal. La tercera década latinoamericana puede ser el titulo que defina los marcos de ese proyecto, condición esencial para que volvamos a avanzar en Latinoamérica.

Reproducido de www.cubadebate.cu

Bolivia: Patria, dignidad y soberanía en el juego electoral

 

 

Por Eduardo Paz Rada

La lucha por la recuperación de la democracia en Bolivia tendrá en las elecciones del próximo domingo 18 de octubre un momento trascendental porque se pondrán en juego el destino de la patria, la dignidad y la soberanía nacionales frente al proyecto geopolítico e intervencionista de Estados Unidos que ha impulsado el Golpe de Estado de noviembre de 2019 y busca ahora afianzar su control en América Latina y el Caribe ante su pérdida de hegemonía en el contexto mundial debido al avance de la multipolaridad política, militar, diplomática y económica.

Si bien la historia política de Bolivia ha estado marcada por la dominación colonial e imperialista con algunas manifestaciones esporádicas de lucha por la independencia y la liberación, particularmente en el siglo XX con la Revolución Nacional de abril de 1952 y los gobiernos nacionalistas militares de Ovando y Torrez de 1969 a 1971, es en las dos primeras dos décadas del siglo XXI, con el gobierno de Evo Morales Ayma del Movimiento Al Socialismo (MAS), que se logra un avance sustancial en el proceso de liberación nacional-popular con transformaciones culturales, políticas, económicas y sociales muy profundas.

Dos de los protagonistas centrales del Golpe de Estado de hace once meses, Carlos Mesa y Fernando Camacho, le disputarán al binomio del Movimiento Al Socialismo (MAS), Luis Arce y David Choquehuanca, la presidencia del Estado Plurinacional en las elecciones, como representantes de los sectores fragmentados de las oligarquías locales apadrinadas por el gobierno de Estados Unidos.

Mesa, exvicepresidente del ultraneoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada, fue derrotado en las elecciones de octubre de 2019 por Evo Morales y atribuyó la misma a un fraude; discurso que sirvió de base para que Camacho comande la conspiración, junto a representantes de las Embajadas de Estados Unidos y Brasil en Bolivia, al propio Mesa y a Luis Almagro de la Organización de Estados Americanos (OEA), instrumentalizando a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional que consumaron el derrocamiento de Evo Morales con las masacres de Sacaba en Cochabamba, y Senkata en la ciudad de El Alto.

El indicado discurso del fraude fue sustentado por Almagro de la OEA y nunca fue comprobado; por el contrario varias universidades, expertos y medios de comunicación, incluso de Estados Unidos, refutaron los argumentos del fraude electoral.

El resultado del golpe fue la autoproclamación de la escogida -por Camacho, Mesa, el embajador brasileño Octavio Dias y el funcionario de la embajada norteamericana Erick Foronda- Jeanine Añez, con el respaldo además de una corporación mediática encabezada por la CNN. Añez se presentó después como candidata a las elecciones y finalmente desistió en su intento ante el fracaso de su gobierno denunciado por corrupción, ineficiencia e incapacidad ante la crisis económica, sanitaria y social.

Los intereses del imperialismo económico y financiero se encuentran en controlar los recursos naturales estratégicos como el litio, el gas, el petróleo y los minerales que durante el gobierno de Morales pasaron a ser administrados e industrializados por el Estado Nacional en el contexto de los procesos de integración emancipadora latinoamericana y caribeña del ALBA, UNASUR y CELAC, al margen del control de Estados Unidos y Canadá. Asimismo se prescindió del Fondo Monetario Internacional (FMI) y se expulsó en 2008 al embajador de Estados Unidos en La Paz, Philip Golberg, por injerencia en asuntos políticos internos.

A pocos días de los comicios, las tendencias electorales dan ventaja a los candidatos del MAS, Luis Arce y David Choquehuanca, con porcentajes superiores al 42% de preferencia por encima de Mesa que tiene un porcentaje de 30% y Camacho de 22%, lo que daría la victoria al MAS en primera vuelta, de acuerdo a la Ley Electoral que determina que si el candidato ganador acumula más del 40% y una diferencia de 10% es proclamado presidente del Estado Plurinacional. Ante este panorama, los sectores radicales de la oligarquía en el gobierno, después de haber visitado el Departamento de Estado y la OEA, intentan generar una situación de violencia para justificar un nuevo Golpe de Estado, aunque ahora existe un movimiento popular organizado y dispuesto a defender la democracia.

 

Reproducido de www.alainet.org

El autor es sociólogo boliviano y docente-investigador de la UMSA. Escribe en publicaciones de Bolivia y América Latina.

 

A veces llegan cartas

foto por Ernesto Robles

Para Alexandra, Manuel y su hijita

En Puerto Rico hemos sufrido de todo de parte de los enemigos del pueblo con tal de que el sistema politico-colonial de explotacion y retraso que padecemos siga reproduciéndose. Esto ahora sigue incluyendo el golpe a hijos e hijas de quienes representan una amenaza de transformación social y política como es el caso de Alexandra Lugaro y Manuel Natal.

Ante la atrocidad que han sufrido a manos del terrorismo mediático de Antulio (El Kobo) Santarrosa, escondido cobardemente detrás de la llamada Comay, resultan palabras vacias decir que ni Alexandra ni Manuel ni nadie se merecen semejante ataque.

Pero el caso de la hijita de Alexandra y Manuel es parte de un todo en cuanto al cerco que se tiende cuando se amenaza al sistema politico-colonial. No obstante, este caso sienta un precedente en cuanto a la desesperación y al método empleado por el abuso público y de otra indole de una nena para llegar a sus padres. Un golpe quizás sobretodo a su madre, que de paso busca dar un «escarmiento» a quienes se plantean o se planteen la misma valentía de amenazar el sistema que han tenido Alexandra y Manuel.

Actividad para exigir la salida de Kobo Santarrosa. foto Ernesto Robles

(El caso además da permiso para toda clase de fechorías de misóginos y pedófilos, tema que ocuparía muchas cuartillas más.) Por todo lo anterior hay que detener nueva y definitivamente el programa la Comay y a Antulio Santarrosa.

Hace tiempo que Puerto Rico estaría mejor de no ser por los métodos empleados para salvar el sistema politico-colonial. Estos además del terrorismo mediático incluyen los chismes echados a correr, la difamación, la discriminacion política, distintas maneras de intimidación individual y colectiva, la explotación de rasgos de personalidad, la infiltración de organizaciones, el carpeteo, la persecución, la represión, el entrampamiento y hasta el asesinato político (como entre otros fue el caso de Santiago Mari Pesquera, hijo de Juan Mari Brás y Paquita Pesquera Cantellops).

Nos salva el hecho que las manos que manejan los hilos de los metodos anti pueblo hacen de todo menos resolver las hondas contradicciones que en el Puerto Rico de hoy han llevado a una crisis multi dimensional. La búsqueda a la solución de esas contradicciones abren la puerta a un amanecer más esperanzador, más humano, más justo y mas solidario como son Alexandra y Manuel y que no me cabe duda serán cada vez más… por el futuro Valentina y todos los hijos(as) de Puerto Rico.

¡Adelante!

Olga Sanabria Dávila, San Juan