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Mirada al País Corporaciones Públicas: Lo que va de ayer a hoy

Por Francisco A. Catalá Oliveras/Especial para CLARIDAD

Algunos, para borrar el pasado o eludir cualquier vestigio de responsabilidad, se refugian en el viejo refrán que dice “agua pasada no mueve molino”. Otros, más conscientes del peso de las decisiones del pasado en la formación del presente, se remiten constantemente a la historia para intentar no repetir los mismos errores.

Decía un viejo profesor que uno de los muchos beneficios del estudio de la historia es “el ahorro de un montón de originalidad”. La validez de esta observación se ha estado haciendo patente en la discusión en torno a la precariedad financiera y operacional de las corporaciones públicas y de todo el aparato gubernamental. 

Las corporaciones públicas “comerciales”—las que obtienen sus ingresos de la venta de servicios— que se crean durante el primer quinquenio de la década de 1940 contaban con cierta autonomía operacional montada en cuatro principios básicos que, con mayor o menor suerte, se intentaron poner en práctica en sus inicios: 1) no adscribirlas a departamentos o agencias, 2) nombramiento de sus juntas por grupos sectoriales y no por el gobernador, 3) nombramiento de los administradores por dichas juntas, 4) tarifas“ efectivas” o suficientes para generar excedentes y contribuir al fisco.

Así se inició la “universalización” de los servicios públicos del aparato corporativo del gobierno —en el que sobresalieron la Autoridad de Fuentes Fluviales, ahora Autoridad de Energía Eléctrica, y la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados— que proveyó la infraestructura necesaria para sostener los procesos de industrialización y urbanización en el país. Pero el andamiaje institucional que se comenzó a montar en los primeros años de la década de 1940 nunca logró emplearse a fondo. Ya para el año 1950, con la reforma gubernamental que entonces se realizara, se articuló una línea directa de mando del gobernador sobre las corporaciones públicas.

La autonomía operacional fue desplazada por la politización. Con el bipartidismo que se instaura a partir de 1968 los talleres públicos se convierten en campos de batalla de rojos y azules. El sistema de mérito cede ante el criterio partidista, con el consecuente deterioro del servicio público.

Por otro lado, en 1947 comienza la promoción de inversión directa externa a base de exenciones tributarias. Desde el principio se advirtieron sus puntos flacos:  debilitamiento de la capacidad de forjar una clase empresarial nacional y una base productiva diversa y estable, formación de un enclave manufacturero orientado a repatriar ganancias e incapaz de generar suficientes empleos y aumento del gasto público sin el correspondiente fortalecimiento de los ingresos tributarios, entre otros. Se acompañó del desmantelamiento agrícola. Los planes para transitar de la agricultura tradicional a la producción de alimentos se abandonaron.

El gobierno central, ante su debilidad tributaria, recurrió, aparte del endeudamiento, a las corporaciones públicas tanto para otorgar subsidios como para acceder a fondos, con el consecuente menoscabo de las mismas. Esta, valga subrayarlo, es una vieja práctica.

En fin, el largo historial de la perniciosa politización y de la torcida política fiscal ha empujado al gobierno y a sus corporaciones públicas a la presente crisis financiera y operacional. Quizás la institucionalidad que una vez cobijó a las corporaciones públicas sea un buen punto de referencia para su necesaria reorganización. Pero, desafortunadamente, ya es otro el camino que se anticipa en todas las políticas gubernamentales. Solo se piensa en la privatización y en las viejas salidas de la dependencia y la emigración, ahora en el marco provisto por los enrevesados procesos de reestructuración de las deudas. Y, no faltaba más, todo bien condimentado con una generosa ración de politiquería.

El desbarajuste económico y fiscal ha precedido a los huracanes Irma y María y a los sismos del suroeste. Ahora, ante el impacto de estos fenómenos naturales, se requieren acciones de corto plazo para el inicio inmediato de la recuperación. No se debe olvidar que la naturaleza se ha ocupado de sacar a flote lo que por muchos años se intentara ocultar o disimular, particularmente la pobreza, la obsolescencia infraestructural y los desatinos políticos de acá y de allá.

Además, las viejas salidas o válvulas de escape – dependencia, emigración y endeudamiento – se han estado revelando como fraguas de problemas que, a manera de cruel dialéctica, acentúan la crisis. Un gobierno incapaz, un empresariado débil y una clase obrera diezmada no son una buena combinación para la acción de corto plazo que requiere la emergencia ni para la gestión con perspectiva de largo plazo que garantiza la continuidad de una sociedad.

 En realidad, cada día que pasa se hace más patente el imperativo de alterar todo el andamiaje institucional del país para que pueda superar la subordinación, la indefensión, la ineptitud, la corrupción e irresponsabilidad a las que parece haberse acostumbrado. También es evidente la falta de voluntad política para hacerlo.

Mirada al País:Una casa no es una casa

Por Yoryie Irizarry/Especial para CLARIDAD

“One loves in proportion to the sacrifices 

that one has committed and the troubles 

that one has suffered. One loves the house 

that one has built and that one passes on.” 

–Ernest Renan, Qu’est-ce qu’une nation? 

El 7 de enero de 2020, Puerto Rico tembló. Un sismo de magnitud 6.4 sacudió mi Isla querida. Los primeros visuales, tanto vídeos como fotos, mostraron casas derrumbadas, destruidas, agrietadas y gente, gente mirando lo que fue su casa, lo que hoy ya no es. Mi primera reacción fue negación, ¡Esas son las fotos que se ven cuando la tierra tiembla en otros países! Internalizar que los visuales eran de Puerto Rico me tomó trabajo.

Ver las casas desplomadas me destrozó el corazón, casas que posiblemente se construyeron cuando todavía la clase pobre trabajadora podía comprar una casa que terminarían de pagar en 20 o 30 años. Las casas de nuestrxs viejxs, amigxs, compañerxs. Esa es una de las pérdidas que se siente cuando vemos una casa, nuestra casa, desplomarse y con ese desplome también se desploma la idea de que nunca más tendremos una casa que podamos llamar nuestra. 

Recuerdo mi vecindario en Carolina, pero también otros vecindarios, comunidades donde las historias parecían ser las mismas. “Hice la marquesina porque la nena se metió en un préstamo pa’ ese carrito y así poder ir a la universidad. No voy a dejar que se le moje o que se lo choquen ahí afuera”. Recuerdo el vecino que se retiró y, como a muchxs otrxs, el dinero del retiro no le daba, pues, hizo un cuarto grande en el patio de la casa y ahí puso su máquina, una sola, de hacer mattresses. Así muchxs de lxs vecinxs compramos sus matresses mejores y más baratos. Más abajo, en la grama de otra casa hicieron una casita pequeña, apenas suficiente para una nevera y una silla de taburete, con ventana para la acera. Ahí por esa ventana podíamos comprar limbers o dulces. También recuerdo la casita en el patio, a veces para los “casquivaches” o la podadora de grama o la lavadora y, casi siempre, las herramientas del “hombre de la casa”. Se guardaban cosas que sobraban o se usaban por temporada, como el árbol de Navidad color verde, plata u oro, las bombillas de Navidad o los gatos, calabazas y brujas en escobas, todos de cartulina o plásticos, para celebrar Halloween.

“Mi hija se divorció del marido y le hice esa casita arriba para que no esté sola con las dos nenas”, “Mi hijo se tuvo que casar y le hice el cuarto arriba, tú sabes, para que tengan su privacidad en lo que juntan para comprarse su propia casa”, “Al muchacho no le va muy bien, perdió la casa y yo le hice esos dos cuartos allá arriba; como quiera, esto es de él cuando la mujer y yo ya no estemos”. “Pues sí, tuvimos que hacer un préstamo para poner rejas porque se nos metieron una noche, suerte que habíamos salido”. “Acabando de pagar el préstamo para pintar, mira, ahora salieron unas goteras y filtraciones en el techo. Otro préstamo pues ahora hay que darle un ‘tratamiento’”. “Le hice una extensión a la casa para traernos a mami, que ya realmente no puede vivir sola. Acá la podemos atender mejor”. “Ese cuartito es para mi hermano que es el mayor, está un poco mal de la mente. Yo mismo puse los bloques con dos muchachos del vecindario que les di unos chavitos para que me ayudaran. La próxima quincena la empañeto”.

Pero es más que eso, “en esa sala estaba yo cuando me dijeron que murió abuela”. “Yo estaba en la cocina cuando escuché la mujer gritando y no hubo tiempo, parió ahí en el mismo cuarto”. “En ese balcón estaba la mecedora de abuela, desde ahí se pasaba el día mirando a quienes pasaban”. También las memorias se agolpan en nuestra mente, “en ese patio se celebraron las bodas de todxs mis hijxs”. “El arbolito que sembré con las cenizas de mami y que ya estaba grande, con el temblor se cayó de raíz”. Todas esas historias, y muchísimas más, de amor, de dolor, la casa, que poco a poco con el tiempo se fue deteriorando, a veces sin pintar, a veces con la verja medio caída, a veces con más goteras que nunca, con las ventanas rotas sin manecillas, pero siempre con carácter. Como también cayeron casas de los vecinos, la casa hermosa de la esquina, la del balcón para coger fresco en el segundo piso hecho de pilares, la casa que siempre estaba bien pintada y la de la doña que la ponía siempre las luces más bonitas en Navidad. Todas, casas, hogares, una constante en las vidas, a veces generaciones de las familias que las habitan. Muchas veces es lo único que tenemos, para dejarlo a los hijos y a lo mejor ellxs a algún nieto, si tenemos suerte. Pero todas esas historias, recuerdos, motivos temblaron y se perdieron, en segundos. Es como si todo se borrara frente a tus ojos y ya simplemente tú no tienes fuerzas de empezar de nuevo. Pero no puedes ni pensar en cómo comenzar a levantarte porque siguió temblando más de 1,000 temblores en 3 semanas. Más de 1,000 veces presagiamos que el próximo temblor sería el más grande. La incertidumbre en nuestra área sur es tan sólida y robusta como la Gran Muralla China. No puedo comenzar a imaginar el nivel de trauma masivo, individual y colectivo que han experimentado quienes perdieron todo. Pero que no pueda imaginar no quiere decir que me atrevería a negarlo. Por eso me dio tanto coraje cuando el incompetente secretario de Salud, Rafael Rodríguez Mercado, afirmó que no cree “que sea necesario un plan de respuesta masiva de trauma.” Cuánta insensibilidad e inconsciencia en sus palabras. Debieron botarlo. Es él, en sí mismo, un trauma adicional para las víctimas de terremoto en Puerto Rico. Como también lo son Wanda Vázquez y Mayita, quienes insisten en mentirle al mundo diciendo que las víctimas, que lo han perdido todo y que por tiempo indeterminado vivirán en los cuasi campos de concentración con horarios, puntos de chequeo, regímenes, horas de comida y toques de queda que este gobierno de mierda les ha preparado, están contentxs. Mientras, en sectores no afectados #SobranLasCasasVacías.

Festicápsula:  Un Festival distinto, Un Festival especial

 

Este año, el 46 Festival de Apoyo a CLARIDAD, dedicado al querido compañero y patriota José Enrique Ayoroa Santaliz, mejora su fórmula ganadora con nuevas atracciones para todo nuestro público, desde el 20 al 23 de febrero en el estacionamiento del Estadio Hiram Bithorn. Desde las dos tarimas, artistas consagrados y emergentes presentarán su mejor oferta musical y artística. El jueves 20, y en ocasión de la dedicatoria oficial del Festival, habrá un desfile impresionante del mejor talento boricua en la tarima Elliott Castro, en una presentación especial junto a la Orquesta Nacional de Puerto Rico, Mapeyé. La actividad musical y artística variada y de gran calidad continuará durante todo el fin de semana.

Todos en la familia podrán disfrutar también de una oferta deportiva única.  A continuación, el calendario de las primicias deportivas del fin de semana: 

• Exhibición de caballos de paso fino de Puerto Rico, sábado 22, a las 5:00pm.

• Primer torneo de dominó Palo Viejo, domingo 23, a partir de las 4:00pm. Premios en efectivo.

• La Federación de Canotaje de Puerto Rico (deporte de remos) ofrecerá demostraciones interactivas con un simulador el sábado, 22 y domingo, 23 de febrero en diferentes horarios. 

 Además, tendremos la mejor artesanía del país, bazar con mercancía novedosa y a precios accesibles, kioscos de comida variada, bebidas y refrigerios, y  un calendario especial de actividades para niños y niñas. Serán cuatro días de esparcimiento y sano compartir para la familia puertorriqueña. 

Le esperamos del 20 al 23 de febrero, en el estacionamiento del Estadio Hiram Bithorn, en el 46 Festival de apoyo a CLARIDAD, dedicado este año a José Enrique Ayoroa Santaliz.  

No hay garantía de seguridad en las escuelas del País

Por Giancarlo Vázquez López / CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

¿Qué es una emergencia internacional?

Esta semana abrirán 187 escuelas. Las clases comienzan poco a poco. Todo aparenta una vuelta a la normalidad, pero el Departamento de Educación (DE) no ha presentado un plan de seguridad alterno para las comunidades escolares alrededor de la Isla. 

Como mucho, se han efectuado casas abiertas en algunos planteles para discutir los informes completos, los hallazgos, recomendaciones y cuándo se van a implantar esas recomendaciones. Sin embargo, a un mes del temblor que nos estremeció a todos la madrugada del 7 de enero, los maestros no han recibido un solo taller para manejo de desastres. 

Por tal razón, hace unas semanas el Frente Amplio en Defensa de la Educación (FADEP) realizó una conferencia de prensa en la que presentó distintas propuestas para garantizar la seguridad de los estudiantes, maestros y demás personal.

Solamente han abierto cerca de un 32%, quizás un poco más, considerando las 187 “parcialmente aptas” que abren esta semana, del total de las escuelas. Mercedes Padilla, presidenta de la Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR) criticó que esto ha sido así por la falta de visión del secretario de Educación, Eligio Hernández.

Según expuso Padilla, el DE no ha provisto la lista de las 500 escuelas que fueron reparadas entre los años 2002-2003 por tener la deficiencia de columna corta. Se invirtieron billones. De haber sido identificadas e inspeccionadas inmediatamente después del terremoto, tal vez las clases habrían comenzado ya en toda la isla.

“Los estudiantes de las escuelas con la deficiencia de columna corta sin corregir pudieron haber sido reubicados en uno de esos 500 planteles en horarios interlocking entre las dos comunidades”, sugirió. Después de todo, mitigar la deficiencia de columna corta puede tomar de seis a ocho semanas, según ha dicho el Cuerpo de Ingenieros. 

Mas allá de los proyectos realizados por las organizaciones comunitarias y maestros en su carácter personal, el DE no ha hecho nada. Padilla enfatizó en la falta de voluntad para abrir las escuelas y atribuyó tanto desdén a la agenda neoliberal que se quiere imponer en la Isla.

Las propuestas alternativas que han surgido tras el atraso en el inicio de clases tienen el objetivo de devolver a “algún tipo de normalidad” a los niños después de un desastre. Tales iniciativas son escuelas no tradicionales que trabajan con la seguridad y la confianza de cada estudiante en sí mismo. Son proyectos a corto plazo, pero son una alternativa para aquellos niños que llevan en sus casas un mes y no han recibido una respuesta del Gobierno. 

Padilla considera que a corto plazo el Gobierno pudo haber empezado en las escuelas que tenían columna corta reforzada. Estas debieron ser las primeras inspeccionadas por los ingenieros que están cobrando miles de dólares.

Explicó que de esas 500 escuelas habría que identificar las que están fuera del área de los epicentros. Una vez identificadas, ver cuáles están abiertas y cuáles cerradas e iniciar las clases en las que están abiertas y volver a inspeccionar las cerradas para reabrirlas y acondicionarlas. Las que estén en el sur, inspeccionarlas para ver si no han sufrido daños por los movimientos telúricos. De no estar aptas, los niños pasarían a escuelas receptoras en los pueblos más cercanos, con el Departamento proveyendo la transportación para esos estudiantes en lo que mitigan las deficiencias en sus respectivos planteles.  

Otra alternativa a corto plazo es identificar espacios seguros en todos los municipios y establecer campamentos mediante carpas al aire libre o carpas con aire acondicionado y piso, para niños con diversidad funcional que necesitan estar en un espacio cómodo. 

La directora de la Escuela Áurea E. Quiles, en Guánica, consiguió carpas, un solar, equipo, meriendas e hizo un censo de todos los estudiantes de su escuela, lo que no ha hecho el Departamento de Educación. El censo fue realizado el 31 de enero. Llegaron cerca de 252 estudiantes y tiene esa alternativa para iniciar las clases como debe ser. Mientras tanto, el secretario no le ha dado el visto bueno esperando a que los alcaldes sean los que certifiquen cuándo.

“Debe haber una alianza entre alcaldes y el Departamento, pero las escuelas no son municipales. Si tienes una directora que tiene todo identificado, ¿por qué no le permites iniciar?”, cuestionó Padilla. 

En todo este tiempo el DE no ha convocado a todas las facultades del país. Personal docente, no docente y administrativo no han sido preparados. Los adiestramientos para el manejo de desastres requieren tiempo, pero ayudan a salvar vidas. A su vez les da la seguridad a padres y madres de que se está trabajando.

En un mes pudieron haber ofrecido talleres de manejo de desastre, de primero auxilios, elegir los comités de seguridad por plantel y verificar cuáles son los planes de emergencia ante eventos sismológicos y actualizarlos. La Agencia Estatal para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (AEMEAD) pudo haber ofrecido orientación de la ruta de desalojo de los municipios para que los maestros puedan identificar los puntos de encuentros; hacer un censo de estudiantes para saber las condiciones en que se encuentran, sus necesidades y para informarles cuando empezarían la escuela, preparar mociones de emergencia y organizar asambleas de padres. 

Padilla explicó que lo anterior el Departamento pudo haberlo hecho estableciendo un calendario de talleres y reuniendo al personal en una universidad, por ejemplo. 

Sobre el atraso en el comienzo de clases en otras regiones mencionó que no se trata meramente de abrir las escuelas menos afectadas, sino que lo que exigen los maestros es que se abran las escuelas, pero de manera segura. Una escuela de Caguas se debilitó completa a raíz del sismo que ocurrió martes por la mañana. 

“Se repite la situación luego de María cuando Julia Keleher se negaba a abrir las escuelas, incluso estando listas. Ahora, el secretario sabe que hay unas escuelas sismorresistentes y no dice cuáles son. Son lo mismo, el mismo gobierno, la misma política”. 

Transcripciones y  estudiantes de cuarto año

Se supone que los estudiantes de cuarto año hayan solicitado admisión a las universidades a finales de diciembre, si no, ahora en enero. El DE tiene acceso al Sistema de Identificación Estudiantil (SIE) donde están todas las notas de los estudiantes hasta el momento y que se utilizan para las transcripciones de crédito. 

“Es cuestión de que el DE llame y convoque a todos los directores para que impriman las notas de los estudiantes, provean las transcripciones de crédito y puedan enviarlas oficialmente a las universidades, pero ni eso han hecho”, reclamó. 

El secretario ha dicho que los estudiantes no se van a afectar y que estarán “cumpliendo con unos módulos”. El promedio que se contempla es el de la ejecución hasta enero, por lo que se supone que no se vean afectados para poder solicitar admisión en las universidades.

“Habría entonces que reforzar esas destrezas, que en este tiempo se les daba y que eran importantes para el College Board, a los que no lo han cogido”, dijo por su parte Elba Aponte, presidenta de la Asociación de Maestros de Puerto Rico (AMPR). 

Casas abiertas, una falta de respeto 

El Departamento ha celebrado unas casas abiertas que Padilla calificó como un proceso ni formal, ni serio. En voz de la FMPR, su presidenta exigió que sean asambleas a las que madres padres o encargados sean convocados a una hora determinada para discutir el informe con los hallazgos, recomendaciones y planes de mitigación; que se presente el comité de seguridad, un plan de desalojo, que se discuta cuáles son las mochilas de emergencia, que se evalúen las organizaciones escolares con más de 25 niños por salón para reducirlas, que se verifique si todos los salones tienen dos puertas, que si la escuela tiene la deficiencia de columna corta se exija que no inicien las clases en ese plantel y se busque uno sismorresistente. 

Algunos directores han hecho asambleas por su cuenta para garantizar serenidad en la comunidad escolar. Pero han sido los menos. Padilla ofreció como ejemplo la Escuela Pablo Casals, en Bayamón, y la Escuela Ecológica de Dorado. 

Concluyó que esta situación ha demostrado la verdadera cara del Gobierno de Puerto Rico y la poca importancia que le tienen al sistema público de enseñanza y a la niñez del país. 

“El FADEP ha enviado cartas a la gobernadora, a los presidentes de las comisiones de educación, a Carlos pesquera, a la Oficina para el Mejoramiento de las Escuelas y Edificio Públicos (OMEP) y al secretario de Educación. A todos les hemos solicitado una reunión para presentar nuestras preocupaciones y propuestas y resolver toda esta situación. Hasta ahora no se ha obtenido respuesta”. 

Asociación de Maestros de Puerto Rico

Aponte expresó que, en general, el DE no tenía un plan en vivo porque no había precedentes de estas circunstancias. No obstante, reconoció que el Gobierno debía estar preparado con Plan A y Plan B para cualquier evento como este y otros.

Sostuvo que ahora mismo las inspecciones en el sur no son válidas ya que han ocurrido eventos mayores de 5.0. Afirmó que las inspecciones debieron haber comenzado en el este. De esta manera se habrían identificado escuelas aptas para los estudiantes de escuelas gravemente afectadas en la región educativa del sur. También, señaló la falta de un plan de acción para rehabilitar las escuelas que salgan parcialmente aptas y, a largo plazo, escuelas seguras con unas consideraciones más amplias para evitar cualquier tipo de desastre. 

Preocupa que el atraso promueva una fuga masiva de padres y estudiantes, así como el impacto económico que esto vaya a tener en los pueblos. Aponte destacó que en sus visitas al sur la AMPR pudo ver que muchos estudiantes y padres se estaban yendo a EE. UU. preocupados porque sus hijos no estaban recibiendo enseñanza. 

El Gobierno está “ejecutando un plan en vivo”. Tras el paso del huracán María tampoco hubo un plan o estrategia a nivel gubernamental. Por su naturaleza los temblores serán parte de nuestra cotidianidad y tanto, padres, maestros, estudiantes, como el personal que constituye la comunidad escolar de toda la isla deben tener las herramientas y toda la preparación necesaria para saber qué hacer en caso de una emergencia.  Aponte hizo hincapié en la falta de planificación del DE y, aunque reconoció los retos económicos  en el gobierno, “eso (los planes) tenían que estar. Y creo que en ese aspecto han fallado todos los gobernantes”.

“El tema de las escuelas es prioridad en la liberación de fondos y para que los estudiantes estén en un ambiente óptimo. Tenemos que velar por el bienestar de ellos. Aquí se han designado unas partidas de dinero y debe utilizarse con la mayor diligencia y premura para estar preparados y para que lo niños puedan recibir un servicio de calidad, como merecen”, concluyó. 

El deporte nacional siente los efectos de la lenta recuperación (2da. y última parte)

Por Rafael René Díaz Torres/Centro de Periodismo Investigativo

Un problema generalizado

Además de los municipios, agencias del gobierno central han solicitado fondos de recuperación para la categoría G. Entre estas el Departamento de Recreación y Deportes.

“Yo siempre he dicho que el huracán afectó todas las instalaciones, porque así sea una verja de cyclone fence que se cayó, pues es una verja de cyclone fence que yo tengo que arreglar. La mayoría de los parques, sino todos, tienen una verja de protección que se cayó”, expresó Adriana Sánchez Parés, secretaria del DRD en entrevista con el CPI.

De las aproximadamente 400 instalaciones del DRD, 191 están en el grupo inicial para reparación de la agencia, según Sánchez Parés. De estos, solo cinco proyectos cuentan con fondos obligados por FEMA, de acuerdo con los datos publicados por COR3. Estos proyectos son el Mayagüez Terrace Soccer Complex, Jardines de Santa Isabel, Hato Arriba en San Sebastián, Urbanización Los Álamos en San Sebastián y el Parque Urbano de Guánica. Solo el proyecto de Guánica ha recibido el desembolso de fondos de recuperación.

Al igual que los municipios y otras agencias del Gobierno, el DRD recurrió a dinero del fondo general para hacer reparaciones. La Autoridad de Energía Eléctrica ha manejado la reparación de focos de luz en parques y complejos comunitarios, informó Sánchez Parés al CPI. Asimismo, entidades privadas, como la fundación del baloncelista José Juan Barea, donaron recursos para la reparación de canchas. Esta ayuda permitió adelantar algunos trabajos de reparación mientras FEMA evalúa la solicitud del DRD de los fondos de recuperación. En algunos casos, ciertos proyectos recreativos para los cuales se solicitan los fondos de recuperación ameritan que FEMA los clasifique como “A & E” (ingeniería y diseño arquitectónico) debido a su complejidad y especialización en el diseño. Esos proyectos pueden tardar más tiempo, según la Secretaria del DRD. Aquellos proyectos que se clasifican como “A & E” pasan por una inspección que busca garantizar que la reparación o reconstrucción resultará en una estructura mejor que la original.  

“La relación con FEMA, como casi todas, con el pasar del tiempo ha ido mejorando porque nos vamos entendiendo mejor. Ese proceso, fue complicado, en lo que íbamos estableciendo la relación entre todas las partes, porque no es solamente FEMA y nosotros. Es COR3 también. Son todos los procesos que se requieren para asegurarnos que se está reclamando lo del huracán, que se está reclamando lo que se necesita y que se va a utilizar para esos propósitos”, precisó Sánchez Parés.

Además de los retos que enfrenta el DRD para reparar aquellas instalaciones bajo su jurisdicción, una ley aprobada en el 2018 alteró el manejo del Programa de Parques Nacionales de Puerto Rico, pasando su administración al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA). Antes los administraba el DRD.

Este cambio de jurisdicción del Programa de Parques Nacionales de una agencia a otra fue criticado por la Federación Central de Trabajadores (FCT), quien alegó que el DRNA no fue eficiente en darle prioridad a la rehabilitación y reparación de instalaciones recreativas que ahora tiene bajo su custodia.

“Ha sido lo peor que nos ha ocurrido a los trabajadores en los últimos años”, argumentó el presidente de la FCT, Juan Cortés Valle, en referencia al traspaso del programa del DRD al DRNA.

De acuerdo con Cortés Valle, la exsecretaria del DRNA, Tania Vázquez, ignoró las solicitudes hechas por los trabajadores de habilitar espacios recreativos, incluyendo balnearios, paradores y el Parque de las Cavernas del Río Camuy.

“Ella (Vázquez) no tuvo ninguna iniciativa en que el programa de parques saliera a flote después de huracán María. Lo que quieren es que el programa eventualmente se caiga”, alegó Cortés Valle, quien sugirió que la dejadez del gobierno responde a una agenda para privatizar algunas de esas instalaciones recreativas.

Vázquez renunció a la dirección del DRNA y la Junta de Calidad Ambiental en octubre, en medio de señalamientos por irregularidades en las contrataciones en ambas agencias.  

“Realmente el campo que ocupa el Programa de Parques Nacionales es tan especializado y tan diferente que nunca va a haber una agencia que tú puedas decir “esta es la única y más adecuada para manejar y administrar los parques nacionales”, dijo Sánchez Parés, luego de preguntársele si la transferencia de los parques nacionales al DRNA fue una decisión acertada. “Si bien es cierto que los balnearios, el fin es uno recreativo y podría uno decir que el Departamento de Recreación y Deportes es el más indicado, hay un aspecto del mantenimiento de limpieza de playas, de manejo de los recursos naturales, de permisología, que debe tener el Departamento de Recursos Naturales, pues ahí entonces uno diría, entonces el adecuado es Recursos Naturales. También tiene un aspecto de centros vacacionales, que es un área más turística de paradores u hoteles, así que ahí dirías que entonces (la Compañía de) Turismo es el que debe”, mencionó.  

Comunidades y ligas deportivas sacan la cara en la recuperación

La lentitud en la evaluación y el desembolso de fondos de recuperación para proyectos de instalaciones recreativas públicas ha llevado a las comunidades y grupos privados a tomar la iniciativa y organizarse para promover el desarrollo de actividades deportivas y recreativas, aun cuando no siempre cuentan con los recursos y en ocasiones su gestión es obstaculizada.

En el municipio de Salinas, líderes comunitarios y recreativos lamentan que el atraso en la recuperación limite las oportunidades de ocio para los jóvenes. Ponen como ejemplo la cancha y parque de béisbol contiguos a la Escuela Intermedia El Coquí en la carretera PR-3. Plantean que, si el Gobierno remueve lo que quedó de techo después del huracán, que es la parte peligrosa de ese complejo deportivo, según constató el CPI en una visita, los vecinos se encargarían de sacar las ramas y escombros de la cancha de baloncesto y del terreno del parque de béisbol para poder utilizar las instalaciones. 

“La misma comunidad limpia. La necesidad está”, dijo el entrenador deportivo salinense, Joseph Danner.

“Ahora mismo no se puede hacer deportes en ese parque que mayormente se utilizaba para pequeñas ligas y jugar softbol. Este año no pudimos jugar porque el parque está en desuso, está clausurado. La cancha de El Coquí está clausurada por FEMA y no se puede utilizar. Hay que demoler la cancha”, explicó, por su parte, el integrante de la Iniciativa de Ecodesarrollo de la Bahía de Jobos (IDEBAJO), Josué Clausell.

Los reclamos que personas como Danner y Clausell tienen ante las autoridades gubernamentales van de la mano con estrategias de autogestión comunitaria recreativas y deportivas, conscientes de que no pueden depender de la llegada de los fondos de recuperación para sus proyectos. 

Desde el primero de mayo de 2018, Danner lidera un proyecto de voleibol de mujeres para niñas y adolescentes. Actualmente dirige una academia con 10 equipos que juegan en las instalaciones de la urbanización Las Margaritas. El líder recreativo destaca que el valor de su proyecto es proveer oportunidades para los adolescentes, en particular, para las jóvenes.

“El ambiente femenino ha sido menospreciado. Lo que se está haciendo aquí (en Salinas) en las facilidades deportivas es para adultos. Se están recuperando las facilidades deportivas, pero las que usan los adultos”, indicó Danner.

Sus gestiones no se han librado de las exigencias de FEMA para el uso de la cancha en Las Margaritas.

“Allí en la urbanización tuvo que ir un ingeniero y certificar porque FEMA no nos quería allí, porque el techo se dobló. La Alcaldesa (Karilyn Bonilla Colón) nos dijo que el caso está en que FEMA no quiere reparar; quiere que lo saquen y lo pongan nuevo”, comentó Danner, quien además explicó que la agencia federal dio instrucciones de que pueden usar la cancha, pero esta debe ser observada “a diario”, por si surgen desperfectos que atenten contra la seguridad de las jugadoras y el público.

El deporte comunitario no es el único que se perjudica por los estragos de María. Ligas de adultos, incluyendo circuitos profesionales, han tenido que ingeniárselas para mantener el deporte como una actividad viable.

Un ejemplo es el béisbol. Durante la temporada 2019-2020, el equipo de Los Criollos de Caguas en la Liga de Béisbol Profesional Roberto Clemente celebró sus partidos locales en el Estadio Hiram Bithorn de San Juan. En las pasadas dos temporadas usaron el estadio municipal de Gurabo, ante la condición precaria del Estadio Solá Morales de Caguas. Actualmente el Municipio de Caguas trabaja en la reparación de esa instalación que tiene fallas en el terreno de juego, el techo de las gradas, los baños, entre otras secciones del estadio. La administración municipal a aspira a tenerlo listo en octubre 2020, de cara a la próxima temporada de la liga. Los trabajos se hacen con un presupuesto de $5 millones de fondos municipales, según informó el Municipio al CPI.  

En el caso de la Liga de Béisbol Doble A, además de la situación de Yabucoa, otras siete franquicias todavía no podrán jugar en sus estadios municipales durante la temporada 2020 que comenzará el 16 de febrero. Los equipos que enfrentan este reto son Peñuelas, que juega en Guayanilla; Humacao, que juega en un estadio más pequeño en el barrio Candelero Arriba del mismo municipio; San Lorenzo, que jugó en Gurabo y en el 2020 lo hará en Juncos; Hatillo, que juega en Camuy; Vega Baja, que juega en Vega Alta; Barranquitas, que juega en Aibonito; y Comerío, que juega en Aguas Buenas.

Los estadios municipales de Yauco, Sabana Grande y Guayanilla actualmente sirven de refugios para personas afectadas por los terremotos del último mes. 

Pierden dinero las franquicias

En las pasadas dos temporadas, uno de los mayores retos ha sido coordinar partidos y entrenamientos en estadios que son utilizados por más de un equipo.

“Nos trajo la logística de cómo coordinar los juegos para que no choquen entre sí. Hay ocasiones que sí chocan y tenemos que mover a ese equipo que está prestado en otro estadio, que busca otro estadio por lo menos por ese día para resolver. Tiene que ser un estadio donde se juegue béisbol doble A. Ya este es un béisbol a un nivel casi profesional, semi profesional y se requieren unas cosas que no todos los estadios tienen”, dijo el director ejecutivo de la Federación de Béisbol de Puerto Rico, Pedro Vargas.

Al problema de logística de la coordinación se le suma el aspecto comercial, porque se complica la venta de espacios para tablones de anuncios en el caso de los equipos que no cuentan con un estadio propio.

“Eso nos ha traído problemas porque se entiende también que la gente de ese pueblo que está jugando en otro (estadio), no está viendo físicamente el anuncio y esa es muchas veces la queja de los auspiciadores. Hay unas vallas que no las están viendo”, añadió Vargas sobre el problema que, aseguró, les ha provocado pérdidas económicas a los dueños de franquicias.

El terreno de juego en algunos estadios está bien, pero no tienen iluminación. Esta situación obliga a celebrar los partidos durante el día. Tal es el caso del Estadio Manuel González de Salinas y el Estadio Pedro Román en Manatí, por mencionar dos ejemplos. 

Al describir el caso de Los Montañeses de Utuado, cuando jugaron en Jayuya en el 2018, Vargas explicó que “la gente de Utuado y otros pueblos tenían problemas en llegar a Jayuya por la condición de las calles, que no estaban bien. La gente se nos quejaba de que el doble juego se acababa a las 5:30 p.m. y 6:00 de la tarde. Así que cuando regresaban por la noche, estaba todo oscuro, con los derrumbes en unas áreas. Era un poquito cuesta arriba”.

A pesar de la cercanía geográfica, un viaje entre Utuado y Jayuya incluía hasta hace unos meses carreteras sin iluminación y la ausencia de puentes que colapsaron por el huracán María. Tal fue el caso del puente en la avenida Ribas Dominicci en la carretera PR-111. Esa estructura conecta a ambos municipios y fue reabierta dos años después de su clausura. 

Organizaciones recalcan valor del deporte en la recuperación

En su informe “Hacia una recuperación justa”, la organización Ayuda Legal Puerto Rico establece que el derecho a una vivienda digna incluye “tener un techo seguro, accesible, con acceso adecuado a servicios esenciales y en comunidad”.

Para el integrante de IDEBAJO y aliado de Ayuda Legal Puerto Rico en el tema de la recuperación justa, Roberto Thomas, el deporte debe verse como una actividad fundamental en la promoción de esos servicios esenciales y vida en comunidad.

“Ahora mismo hay unos jóvenes enfocados y entrenados porque tienen unos espacios y tienen una gente en la comunidad que se dedica a ofrecer esas posibilidades que si no, no estarían ahí. A nosotros se nos han acercado jóvenes a decirnos que en la medida en que no arreglen la cancha y no haya actividades recreativas, ‘vamos a estar aburridos como una ostra’. Bajo mi experiencia, cuando un joven está aburrido como ostra, no se quedan aburridos. Buscan qué hacer”, advirtió Thomas.

Describió la actividad deportiva y recreativa como “una dinámica de encontrarse entre jóvenes y empezar a generar relaciones que después se quedan a largo plazo en la comunidad. Muchas de las relaciones que yo tengo todavía es de la gente con quienes yo jugaba baloncesto”.

Igualmente, el director ejecutivo de la Federación de Béisbol de Puerto Rico resaltó la importancia del deporte en fortalecer el sentido de pertenencia de las personas con sus comunidades y pueblos. Para Vargas, reavivar el orgullo de pueblo y la economía local de los municipios fue una de las razones que motivó a su organización a llevar a cabo la edición 2018 del torneo de béisbol Doble A, a pesar del estado precario de la infraestructura deportiva.

“Bajamos el precio de las taquillas para que la gente pudiese ir. Porque nosotros entendíamos que dentro de toda la situación económica que estaba pasando la ciudadanía, el béisbol, aquí la gente lo disfruta y lo vive. Tú tener un pueblo como Utuado, Cayey, Juncos, que son franquicias grandes de muchos años, pues nosotros entendíamos que la gente de esos pueblos se merecían un respirito dentro de la situación y que pudieran ir a ver los juegos. Jugamos en parques en que el techo no estaba completo, con problemas de agua en algunos. Los jugadores hicieron sacrificios también”, explicó Vargas sobre el torneo de 2018.