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En honor a Vera Zabala

Por Elga Castro Ramos

Especial para CLARIDAD

Esta semana falleció Vera Zabala, la viuda del astro boricua Roberto Clemente, a sus 78 años de edad. Doña Vera mantuvo y extendió el legado de quien fuera su marido desde que éste falleció en un trágico accidente aéreo el 31 de diciembre de 1972, cuando se encontraba de camino a llevar ayuda humanitaria a Nicaragua luego de un terremoto en el país vecino.

Roberto Clemente, se convirtió en una leyenda que trascendió su natal Puerto Rico. Su grandeza dentro del terreno de juego lo hizo uno de los mejores jugadores de su generación, y su labor fuera del ámbito deportivo lo hizo aún más grande, ya que siempre fue fiel a las causas humanitarias. Así que desde su muerte, su viuda mantuvo su legado en el terreno que ella podía, fuera del campo de béisbol. Así, desde la Fundación Roberto Clemente, mantuvo un constante apoyo a diferentes causas benéficas y sociales. Y desde que las Grandes Ligas cambiara en el 1973 el premio que antes se llamaba del Comisionado a el Premio Roberto Clemente, Vera también participaba en su entrega cada año en medio de la Serie Mundial. Este premio, otorgado anualmente al jugador que “mejor ejemplifique el juego del béisbol, la deportividad, estar involucrado en la comunidad y la contribución individual al equipo”, es una de las muchas maneras de mantener vivo su legado de trabajo humanitario. La familia Clemente, Vera y sus tres hijos. Roberto Jr, Luis Roberto y Roberto Enrique, estuvieron en múltiples ocasiones en la entrega del mismo.

Uno de los sueños de Clemente era una ciudad deportiva para el desarrollo del deporte en la juventud boricua, y eso se materializó en el 1974 cuando Vera inauguró la Ciudad Deportiva Roberto Clemente. Vera también era embajadora de las Grandes Ligas en labores humanitarias.

Sin duda debe ser un peso muy fuerte cargar con un legado tan grande por tantos años y con la expectativa de tanta gente. Pero Doña Vera Zabala, aún cuando muchos la conocían como Vera Clemente, mantuvo su propia personalidad y logró un balance entre llevar a cabo y continuar todo lo que dejó Roberto Clemente, mientras mantenía su identidad y lo hacía a su manera, con mucha gracia, carisma y una sonrisa. Sus hijos eran los primeros testigos de lo genuino de su quehacer, cómo lo hacía no porque la gente esperara que lo hiciera, sino porque creía en ello y siempre la reconocieron como tal.

Recientemente en mi visita a Cooperstown, varios empleados me hablaron de ella y del honor que era cada vez que ella visitaba el recinto de los inmortales. También cada vez que la veía a ella o a sus hijos, siempre me parecieron muy accesibles y aunque conscientes del peso del apellido que llevan, también lo eran de que su vida tenía rumbo propio y que había una manera de honrar a su padre/esposo sin perder la identidad en ello.

Ahora los hijos continuarán con el legado de ambos padres, pues sin duda ellos sembraron esa semilla que transcendió hacer tiempo los confines de un parque de béisbol, el legado de Roberto y Vera Clemente está vivo.

Indolencia ante los feminicidios

Por Cándida Cotto /CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

En Puerto Rico ocurre un feminicidio cada 7 días, lo que equivale a una tasa promedio de 3.00 feminicidios por cada 100,000 mujeres. A nivel mundial, esta tasa se considera alta.

La persistencia de la indolencia- Feminicidios en Puerto Rico 2014-2018, estudio en la isla acerca de la situación de feminicidios en Puerto Rico fue presentado en conferencia de prensa por las organizaciones Proyecto Matria y Kilométro Cero, en días recientes. El estudio surge como una reacción ante la marcada y sistemática indolencia de las autoridades gubernamentales en documentar de manera rigurosa la situación de los feminicidios en Puerto Rico, su divulgación a la ciudadanía e implementación de medidas para preventivas, indicaron las portavoces Amarilis Pagán Jiménez, de Matria, y Mari Mari Narváez, de Kilométro Cero.

La investigación responde, además, al llamado hecho por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y varias agencias de las Naciones Unidas para visibilizar a nivel mundial esta situación de la mujer.De acuerdo con las organizaciones, en la última década en Puerto Rico ha habido un desmantelamiento conceptual de la Oficina de la Procuradora de la Mujer (OPM), por lo que ha sido cada vez más difícil saber, en efecto, cuántos feminicidios ocurren en el país. El estudio a su vez partió de datos recogidos de la prensa del país por la investigadora Carmen Castelló, para su proyecto Seguimiento de Casos.

Según la investigación, Puerto Rico se ubica entre los países con tasas altas de feminicidios, junto con la República Dominicana (3.2) y Perú (3.3). Las mujeres con bajo nivel educativo en Puerto Rico tienen tasas de feminicidios casi 5 veces más altas que su grupo de edad y las mujeres entre las edades de 25-34 años están a mayor riesgo que las demás. Al comparar con los 50 estados y Washington, D.C., Puerto Rico se ubica en el decimotercer (13) lugar de las tasas más altas en EE.UU. En el caso de la isla, los feminicidios ocurren principalmente en las residencias de las mujeres o de sus familiares y el 58% son asesinadas con armas de fuego.

Uno de los hallazgos es que, por año, la Policía de Puerto Rico informó de 11% a 27% menos mujeres asesinadas que los resultados de la investigación. Para las feministas, errores de tal magnitud año tras año sugieren que la Policía no actualiza o no le interesa verificar la validez de sus propios registros.

La importancia

del concepto feminicidio

Dado que los asesinatos de mujeres se dan en contextos diversos, el informe aclara que el concepto más amplio de feminicidio se refiere a todo homicidio de una mujer, independiente de los motivos del crimen o de la relación entre la víctima y el perpetrador. Pero no debe entenderse solo como eso, sino como un evento que representa la culminación de la violencia de género contra las mujeres. Este concepto conlleva a su vez una responsabilidad del Estado por su negligencia en garantizar la vida y la seguridad de las mujeres, por su desinterés en esclarecer los casos, en el acceso a la justicia, en la diseminación de la verdad y en la reparación de daños. Este aspecto es importante debido a que en ocasiones —según el estudio— funcionarios del Estado (se refieren al Negociado de Ciencias Forenses), puede que por negligencia, violan disposiciones reglamentarias y/o legales y clasifican las causas de muerte de mujeres asesinadas como “Causa de defunción mal definida o imprecisa”. Esta clasificación aparece incluso en algunos casos en el Registro Demográfico. Denuncian Matria y Kilométro Cero que el recurrir de manera indiscriminada a esta categoría invisibiliza la violencia hacia las mujeres.

Apoyado por evidencia empírica, el informe presenta recomendaciones dirigidas a promover la disminución y erradicación de los feminicidios en el país: crear un sistema de vigilancia de feminicidios; adiestrar al personal de salud y otros profesionales; adiestrar al personal de la Policía, Tribunales y otras agencias de la ley y orden; aumentar la investigación sobre feminicidios y su prevención; reducir la disponibilidad y la posesión de armas y promover la equidad social, de género y una cultura de no violencia.

Chile: Ni la pipa ni el cuento

Por Elsa Claro

¿Se desactiva el estallido ciudadano en Chile con las ofertas de reparación social de Sebastián Piñera y/o con la eventual nueva constitución? El enfoque del presidente y sus representantes en los debates para viabilizar una Carta Magna, parecen distantes, muy distantes, de las urgencias populares. Por ello, cabe suponer que no, no habrá paz social duradera.

De entrada, debe transcurrir más de un año, sin garantías ni claros derroteros de por medio, antes de que la Ley de leyes cobre vida. Tampoco está claro si responderá a lo exigido por esa masa insubordinada que parece tan incrédula a estas alturas. Y tienen razones para la aprensión, pues no resulta secreto que la actual, prescrita y puesta en vigor durante la dictadura de Augusto Pinochet, fue particularmente fortificada por sus autores con argucias legales buscando impedir modificaciones. Por eso fue concebida con una enmarañada parafernalia jurídica intrínseca, y la acompañaron con una veintena de estatutos sistémicos constitucionales, conocidos con el sugerente título de las “leyes de amarre”.

Ese andamiaje judicial vigente desde los 80, da base y es garantía del modelo neoliberal chileno, concebido para darle preeminencia a la propiedad privada y a la minoría sobre cualquier otro derecho ciudadano. Lo ocurrido durante 40 años se interpreta por los dirigentes del país austral como prototípico, digno de admiración y elogio. Tal genera la lógica interrogante: ¿ciertamente van a cambiarlo?

Las suspicacias parten de lo dicho por el jefe de estado, quien respondió a un periodista de El País, sobre las causas para tan grandes protestas: “Tengo mi propia hipótesis: el malestar del éxito. De las tres décadas de avance emergió una clase media amplia, pujante”. Según Piñera, en ese lapso se vivieron uno de los mejores periodos de la historia nacional. “En 30 años logramos recuperar la democracia en forma ejemplar, logramos un proceso de crecimiento y desarrollo que nunca antes habíamos conocido, multiplicamos por cinco nuestro ingreso per cápita”.

Para muchos economistas medir el bienestar general de ese modo es casi fraudulento, pues se toman las rentas globales para sacar un porciento de cuánto se recibe individuamente, como si cada habitante obtuviera iguales ingresos. Pero una cosa es el crecimiento y otra la redistribución de la riqueza, en este caso concentrada en pocas manos, obviamente.

En cuanto respecta a la ejemplaridad democrática a la cual alude el mandatario ¿será por eso que los carabineros han detenido a 6 362 manifestantes, de ellos 759 niños y adolescentes? El registro de heridos por pedigones y otras armas asciende a 2 381 y siguen aumentando las víctimas mortales que ya sobrepasan la veintena. Junto a saldo tan poco edificante está el registro de torturas, abusos sexuales y otras transgresiones a la dignidad personal.

¿Quién permite o no evita esos atropellos? Se supone sea el mismo que afirma: “No supimos entender que había un clamor subterráneo de la ciudadanía por lograr una sociedad más justa, más igualitaria, con más movilidad social, más igualdad de oportunidades, menos abusos”. ¿Se le debe creer a Piñera cuando admite la realidad exigida por la población en las calles o con su particular historia de éxito ya citada?

El jefe de estado es uno de los hombres más ricos de Chile y hermano de quien estructuró muchas de las desigualdades urgidas de reparación. Cuanto para la mayoría es injusto y anormal, es maravilloso y legitimo dentro de los sectores privilegiados, a salvo de problemas como los referidos a necesidades sanitarias o educacionales, ambas reducidas a las incongruencias y unilateralidad del mercado, favorable solo para quienes pueden pagar. Tampoco les preocupan las magras pensiones muy por debajo del nivel promedio existente a finales de los 70 y que emplea los pagos de los trabajadores como capital base de transacciones financieras de dudosa moralidad.

No ven la punta ni el final del descontento. En el análisis del actual jefe de estado (insiste en decir que los problemas no se generaron en su mandato), parecieran no existir las protestas de etapas anteriores protagonizadas por quienes entonces niños (los pingüinos ¿recuerdan?), ahora adolescentes y jóvenes, o los universitarios y sus familias, abogaron por la posibilidad de acceder a estudios superiores. Son generaciones que vienen pidiendo poder educarse, base para el desarrollo material y espiritual de las personas. No tienen posibilidad porque la educación también fue convertida en negocio bajo condiciones aberrantes, hasta con el uso de fondos públicos para la gestión privada de tan sensible ámbito.

Los que lograron titularse tienen deudas enormes y pocas opciones de trabajo, otro campo de actividad alicaído y carente de protecciones sindicales o legislativas. Las suspicacias sobre una verdadera intención de cambiar las cosas se basan en esas experiencias anteriores y en lo evidenciado al juzgar a la población como un “enemigo” o “una invasión alienígena”.

Después de tan viciado enfoque del presidente o sus allegados, Piñera prometió poner en vigor amortiguadores. Uno basado en las medidas tributarias orientadas a mejorar ingresos para los sectores medios y bajos, que presentó al congreso. Le hubieran creído si a continuación no echara mano de recursos autoritarios a través del Consejo de Seguridad Nacional, organismo integrado por los activos del gobierno y los Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas y los Carabineros. Es decir, los represores.

Representantes del Colegio Médico, aludiendo a la violencia oficial contra quienes protestan, consideró ante la prensa que hay emergencia sanitaria, —así califica el actual transcurso— dado el número desproporcionado de víctimas, entre ellas, la altísima cifra de heridas o pérdidas de ojos. Confirmada con fotos y videos, las “fuerzas de orden” prefieren disparar los gases lacrimógenos apuntando hacia la cara de los reclamantes. Otra infamia es dificultar o impedir la asistencia médica a los heridos.

En tanto, los integrantes de la mesa de entendimiento que acordó las bases del proyecto para una nueva Constitución, firmaron junto con los representantes del estado ese plan, rechazado, sin embargo, por el Partido Comunista (PCCH) , contrario a la dependencia que se mantiene sobre el porcentaje, ventajoso al oficialismo, para aprobar el texto definitivo. Ese es uno de los mecanismos, dije, concebidos en la era pinochetista para mantener acuarteladas las bases del modelo.

Otro motivo del PCCH para apartarse del grupo que concluyó aprobando el cronograma es; “la propuesta de una nueva constitución es un buen paso, pero no se habla de la vulneración a los derechos humanos ni de la necesidad de justicia”.

Cuando Piñera se refirió, forzado por las circunstancias, a realizar cambios en la Carta Magna, no pensaba como los insubordinados. Su visión, parece, se circunscribe a temas organizativos en la esfera administrativa, pero no tanto a las urgencias reales de la población, aun cuando admita lo necesario de poner en marcha mecanismos más justos e igualitarios. Según dijo no caerá “en la tentación de la demagogia y el populismo” (¿?). Sus favorecidos representantes en el veredicto de la todavía hipotética Carta Magna, con entera seguridad, no piensan distinto.

Los pasos hacia un eventual entendimiento provocan más temores que optimismo. Pudiera intervenir en lo subjetivo de las apreciaciones, la cercana experiencia en Ecuador, donde Lenín Moreno frenó, ya se sabrá si solo para ganar tiempo y empoderar métodos coercitivos, su propio capítulo de indignación generalizada, a través de promesas en zona de dudoso cumplimiento. Hay varias hipótesis de mayor o menor desconfianza y recelos, viendo cómo se transgrede la movilización popular o se roban los métodos de lucha en situaciones inversas a los reclamos de masa, tal el lamentabilísimo caso de Bolivia con la complicidad, intrigas y engañifas de organizaciones regionales y, por supuesto, de Estados Unidos.

Admitiendo la peculiar habilidad del capitalismo para amoldarse a ciertas circunstancias adversas, resulta evidente e inocultable, el agotamiento del neoliberalismo. Lo admiten incluso altos representantes de esa clase encumbrada sobre sacrificios y humillaciones. El multimillonario estadounidense Ray Dalio, recién dijo que el sistema económico global se está moviendo hacia un “cambio de paradigma según se agrava la distancia entre los ricos y los pobres”.

Advierte de consecuencias que irán disparando otros procesos de urgentes protestas, debido a la creciente desigualdad y el abandono o las consecuencias de consideraciones mínimas hacia las mayorías. Eso se parece mucho a un final infeliz.

Reproducido de www.cubadebate.cu

2014, un año demasiado largo

Y sin embargo, los últimos 12 años, las presidencias de Lula da Silva y de la misma Dilma Rousseff fueron de cambios fundamentales en Brasil. Desde los tiempos de Getulio Vargas, en los años 40, mi país no pasaba por transformaciones sociales tan profundas, reales, visibles e indiscutibles.

 

Por Eric Nepomuceno

En mis tiempos de   niño, me enseñaron que el año tiene 365 días y seis horas (excepto los años bisiestos, que duran 366 días). Tardé mucho hasta entender ese asunto de las seis horas, pero así es la vida, llena de cosas difíciles de entender.

Bueno: 2014 no fue año bisiesto ni nada, pero en Brasil pareció durar mucho más que 366 días. Es como si a cada día surgiese una mala noticia, y 2015 no llegaba nunca. Lo peor es que no había ninguna razón concreta para creer que ese 2015 que no llegaba sería mejor que 2014 que no terminaba.

En 2014, el crecimiento del PIB brasileño rondaba el cero. Quizás un poquito más o poco menos. Pero, en términos concretos, un crecimiento cero. Con eso, las perspectivas para 2015 se hacían ácidas.

La inflación rondaba 6,5%, que para los parámetros locales se consideraba mucho. Así, tuvimos un país cuya economía no creció nada y su inflación un montón.

Es verdad que el desempleo se sitúaba en los niveles más bajos de la historia, pero lo que la gente se preguntaba era hasta cuándo seguiría así. No había ningún indicio concreto de que pudiera haber una inversión de la curva de la fuerza laboral en activo, pero a veces –y esta fue una – la sensación importaba más que los números.

A todo eso, no queda ninguna duda de que la errática política económica del primer gobierno de Dilma Rousseff no resultó. La determinación era buena y válida: priorizar, de manera absoluta la inclusión social, las conquistas de los trabajadores, los empleos. Ningunear al sacrosanto mercado, despreciar la avidez de los monetaristas. Pasados cuatro años, el resultado fue contradictorio. Los empleos fueron preservados, los programas sociales fortalecidos, pero los índices económicos quedaron lejos de lo que se podría llamar zona de tranquilidad. El año que parecía no terminar nunca llegó a su final con una bolsa de valores desplomada, con la moneda devaluada y con nubarrones pesados en el horizonte inmediato.

Las cuentas públicas fueron un desastre. En lugar del superávit primario puesto como meta –para cubrir la deuda pública–, lo que se alcanzó fue un déficit significativo. Y eso, por no mencionar otro déficit, el de las cuentas externas, que difícilmente sería compensado en 2014 por el volumen de inversiones recibidas (Brasil siguió a la cabeza del total de inversiones externas en América Latina, pero con margen cada vez menor entre lo que se gastaba e ingresaba).

Y, claro, están los escándalos. Nunca será demasiado repetir que desde siempre se robó, y mucho, en mi país. Pero no creo que en alguna otra ocasión se haya robado tanto. Por ahora, el eje del escándalo está en Petrobras, la gigante de petróleo que es una empresa de capital mixto, es decir, cotiza acciones en bolsa, pero es controlada por el socio minoritario, el Estado brasileño.

Contratos sobrefacturados, propinas millonarias a partidos políticos, tanto aliados como de la oposición, pérdidas forzadas (como mantener el precio de la gasolina congelado para no presionar la inflación, provocando perjuicios a la empresa), todo eso debilitó a un nivel inédito la que fue la mayor empresa latinoamericana.

Hay, cómo no, reflejos densos y pesados de todo eso en el ambiente político. Dilma Rousseff fue relecta en el último domingo de octubre para cuatro años más en la presidencia, pero hasta entonces no lograba anunciar los nombres que integrarían su nuevo gobierno. Disponía de nada menos que 39, sí ¡39! ministerios, además de miles de puestos y cargos para aplacar el apetito cada vez más voraz de los partidos que integraban su alianza de gobierno. Se subastaban secretarías de Estado y cargos en empresas públicas, direcciones de bancos estatales y agencias reguladoras, pero ni modo: teniendo en cuenta que los próximos cuatro años serían muy difíciles en las relaciones entre poder ejecutivo y poder legislativo, los muy nobles e íntegros senadores y diputados electos imponían exigencias y condiciones mucho más cercanas al chantaje mafioso que a la negociación política.

Y sin embargo, los últimos 12 años, las presidencias de Lula da Silva y de la misma Dilma Rousseff fueron de cambios fundamentales en Brasil. Desde los tiempos de Getulio Vargas, en los años 40, mi país no pasaba por transformaciones sociales tan profundas, reales, visibles e indiscutibles.

La gran cuestión ahora es saber cómo preservar esas conquistas y al mismo tiempo cambiar de una vez un sistema político espurio que vive del chantaje y de la corrupción, en que a cada elección grandes conglomerados empresariales y de la banca literalmente compran, por la vía de donaciones para campaña electoral, parlamentarios, gobernadores, alcaldes y vaya uno a saber qué más.

Los 12 años de gobiernos del PT produjeron un cambio social sin precedente en Brasil. Hay que saber ahora cómo impedir que los desmanes de un sistema político arcaico y putrefacto se impongan sobre lo que se conquistó.

Reproducido de www. lajornada.mx

Cuestionan acuerdo de la Junta y la AEE

Por Cándida Cotto /CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El Instituto de Economía Energética y Análisis Financiero (IEEFA, siglas en inglés) instó a los presidentes de la Legislatura de Puerto Rico a no aprobar el Acuerdo de Reestructuración de la Autoridad de Energía Eléctrica y a buscar opciones “más asequibles, sostenibles y transparentes para financiar y administrar el sistema eléctrico del gobierno”.

Más que una carta firmada por el director de finanzas, Tom Sanzillo, el documento presenta un análisis de las consecuencias del Acuerdo de Restructuración (RSA, en inglés) para los consumidores y la economía de la isla, de los conflictos de intereses de las firmas asesoras de la AEE, de negligencia y hasta emisión de deuda ilegal. IEEFA plantea que quiere llevar a la atención de la Legislatura información fundamental que ha sido omitida o excluida en la discusión del Acuerdo, la cual altera de manera dramática su viabilidad como un medio para permitir que la AEE acceda a los mercados financieros y reconstruya la red eléctrica.

Aunque el RSA se encuentra sometido ante la consideración de la juez Laura Taylor Swain, bajo el Artículo III de la Ley Promesa se supone que la Legislatura de Puerto Rico y la gobernadora le tienen que dar antes su aval.

El documento de IEEFA presenta unos ocho aspectos cuestionables del acuerdo que realmente dejan en duda la conducta de la Junta de Control Fiscal (JCF) y de la gerencia de la AEE por su aceptación.

En primer lugar se reiteran los señalamientos de que con el Acuerdo las tarifas de la AEE serán inasequibles por lo altas, más de lo proyectado. Indica que las tarifas serán muy por encima de la meta de 20 centavos por kilovatio hora (kWh) establecida por la JCF en el RSA el 3 de mayo de 2019.

IEEFA señala que con el estimado que hacen la Junta y la AEE de la implantación del Cargo de Transición (CT), las tasas aumentarán a 25.6 centavos/kWh para el año año 2024, con un riesgo de superar los 30 centavos/kWh si la financiación del gobierno federal a la AEE no se materializa según lo previsto y si la corporación no puede mejorar la eficiencia de sus plantas generadoras de energía. De ahí que recientemente el asesor financiero de la AEE, Todd W. Filsinger, con el fin de proporcionar ingresos suficientes para pagar el Cargo de Transición, ajustara el aumento de tarifa a uno más alto para el año fiscal 2024, a 27.1 centavos/kWh, que es un 35% más alto que el objetivo establecido en la Ley 17 de 2019 aprobada por la Legislatura de Puerto Rico.

Agrega el análisis de IFEEA que identificó otras disposiciones que muy probablemente impulsarán los precios a unos más altos. A saber: tasas administrativas adicionales para atender la deuda, costos financieros en curso, más pagos a las aseguradoras de bonos, varios pagos no especificados y aumento de los niveles de subsidio. En total prevé que la tarifa general estará muy por encima de 24 centavos/kWh.

Impacto al crecimiento económico

El análisis también advierte de que el Cargo de Transición propuesto crecerá más rápido que la economía de Puerto Rico. Esto debido a que el cargo, que aumenta con el tiempo, se impondrá a una economía y a una población que se prevé que continúen disminuyendo.

IEEFA le presenta a los presidentes legislativos que el Plan Fiscal Certificado del Gobierno proyecta una pérdida de 32% en la población para el año fiscal 2049. Comparado con año fiscal 2018, con una población proyectada más baja que en el Plan Fiscal Certificado del año pasado, la pérdida de población se traduce en menos ventas de electricidad, el deterioro de los ingresos y presión para aumentar las tarifas a la base de clientes restantes.

Junto con la disminución de la población, el plan fiscal también proyecta un declive económico general después de un breve período de estímulo federal que durará hasta el año fiscal 2023.

Advierte que incluso si Puerto Rico fuera capaz de implementar con éxito las iniciativas propuestas de ahorro e ingresos, la economía seguirá experimentando una economía de plana a decreciente en su producto interno bruto (PIB) desde el año fiscal 2029 hasta el final del período previsto.

El acuerdo paga deuda ilegal

Una de las observaciones más severas que hace IEEFA es que la JCF y la AEE han negociado el acuerdo sin intento alguno de investigar o tomar medidas sobre la legalidad de la deuda que se está reestructurando. Esto, a pesar de que varias entidades, incluida la propia JCF, ha puesto en tela de juicio la legalidad de algunas de las emisiones de deuda anteriores y la conducta de varias partes que participaron en esas emisiones.

Son varias las deudas cuestionadas. Una demanda presentada reciente por dos aseguradoras de bonos cuestiona la legalidad de $3,700 millones de dólares adicionales en deuda de la AEE emitida entre 2002 y 2007. También de las emisiones de bonos después del 2011, luego de que la misma JCF declaró a la AEE insolvente. Entre el 2012 y 2013 la AEE originó dos emisiones de bonos por un total de $1,300 millones.

Sin embargo, denuncia IEEFA, la JCF no ha hecho intento alguno de argumentar que esas emisiones de bonos eran ilegales, que representaban a los mercados de capitales, que AEE era una entidad solvente y que estas representan una fracción sustancial de los $8,260 millones de dólares de AEE en deuda heredada pendiente.

Ante estos hechos, los expertos en el tema de energía aseveran que “sería irresponsable de la Legislatura y sus asesores pedir al pueblo de Puerto Rico que pague deudas que no pueden ser legalmente adeudadas”.

Otro ángulo que se trae a la atención es que la JCF y el Gobierno de Puerto Rico tampoco hicieron caso de la revisión de la Comisión de Puerto Rico para la Auditoría Integral del Crédito Público sobre la emisión de deuda de AEE en 2013. La Comisión criticó al equipo de consultores de AEE, Ernest & Young, por no haber ejercido una diligencia exhaustiva en la transacción.

IEEFA plantea que recientemente dos aseguradoras de bonos demandaron a nueve empresas de asesoramiento financiero ante el Tribunal de Primera Instancia de San Juan alegando que las empresas proporcionaron información engañosa al mercado cuando subscribieron la emisión de varios bonos puertorriqueños, incluyendo ocho emisiones de bonos AEE entre 2002 y 2007. Los bonos en cuestión ascienden a $3,700 millones de dólares. Uno de los señalados en esta demanda es la firma Citi Global Markets, quien fue asegurador de seis de las ocho emisiones de bonos AEE nombradas en la demanda. Al presente, Citi Global Markets es el principal asesor financiero de la JCF para la reestructuración y privatización de AEE, lo que representa un obvio conflicto de intereses.

IEEFA reitera en su misiva a la Legislatura que ni la JCF o el Gobierno de Puerto Rico han intentado impugnar la legalidad de las emisiones de deuda de AEE ni la conducta de los consultores que participaron en esas emisiones, aunque cualquiera de los cursos de acción podría dar lugar a una fuente alterna de reembolso para los tenedores de bonos.

En fin, el planteamiento de IEEFA es que se debe rechazar el presente Acuerdo de Restructuración, que los bonistas deben aceptar una reducción del principal entre el 70 y el 90 por ciento de la deuda y que cualquier acuerdo de deuda nuevo debe ser consistente con la capacidad de pago de Puerto Rico. La carta de IEEFA tiene fecha del 29 de octubre de 2019.