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Series nuevas y maduras 2

En Rojo

En esta 2nda. parte de series de casos por resolver que afectan en el plano personal, comunitario, nacional y gubernamental, presento tres que finalizaron su ciclo, a menos que alguien intente revivirlos—por haber sido tan exitosas—en un futuro cercano. Así sucedió con “Shedland” (2013-) que parecía que con el traslado de DI Jimmy Perez (Douglas Henshall) todo terminaba (7 temporadas), pero revivió en 2023 con una nueva oficial de policía, DI Ruth Calder (Ashley Jensen), oriunda del lugar y con una relación de amor y odio con su pasado familiar y vecinal. Muy sabiamente, los creadores dejaron intacto el resto de los componentes de la oficina, Tosh, Sandy, Billy y Alex. Si quieren adentrarse en series largas y excelentes que pueden ver una y otra vez, “MI-5” (2002-2011) y “Line of Duty” (2016-2021) siempre están disponibles en BBC, BRITBOX, Prime. Los productores de este último, prometen nuevos episodios en 2026.

“Archangel” (2005; 3 episodios, BBC)

Esta breve serie protagonizada por el que muy pronto sería James Bond, Daniel Craig, nos lleva al periodo del poststalinismo en la URSS desde la perspectiva de un estudioso y profesor de historia soviética. Es una búsqueda de un manuscrito/diario de Stalin donde encierra la verdad de su relación con una muy joven Anna Gerasimova y un supuesto hijo y heredero al “trono” de poder y represión que dejó el dictador. El profesor Fluke Kelso encuentra suficientes pistas para no solamente cambiar sus planes de salir de la URSS, sino de unirse al periodista de prensa sensacionalista, R.J. O’Brian, y a la hija del rescatador del diario, Zinaida Rapava en su búsqueda de la verdad. Escucharemos los análisis de Kelso y sus conclusiones algo peligrosas aun en este periodo poststalinista, el choque entre la nueva agencia central de inteligencia que intenta ser + “democrática” y los defensores de la política represiva de Stalin ahora semi-retirados y todavía muy influyentes en los nuevos gobiernos que buscan apertura al régimen de casi 40 años de Stalin.

“Secret State” (2012, Reino Unido; 4 episodios, Acorn)

Nuevamente con un elenco de ensueño (Gabriel, Byrne, Charles Dance, Rupert Graves, Stephen Dillane, Gina McKee, Ruth Negga), este drama se sumerge en la política interna del Reino Unido con sus posiciones diversas dentro de cada partido y grupo electoral y sus relaciones internacionales con su historial de imperio colonizador a través de los años. La imagen pública del gobierno vigente es la de asegurar a la población afectada por un accidente en una planta petroquímica, que se les ofrecerá toda la ayuda necesaria para recomponer las vidas de los sobrevivientes y los que han perdido su hogar, empleo y comunidad. Pero la interna es continuar la relación económica con la empresa para traer ingresos al país y a los empresarios. Habrá juegos políticos para las próximas elecciones, MI-5 investigará sucesos, pero escogerá qué versión dar a conocer y una periodista independiente y una empleada clerical de vigilancia de bajo nivel harán todo a su alcance por alertar al público sobre la verdad de los manejos internos del gobierno.

“Murder in Sweden/Maria Wern” (Suecia, 2008-2023; 9 temporadas, Prime)

El personaje que interpreta Eva Röse, Maria Wern, es una mujer en apariencia muy segura de sí misma que tiene toda la preparación e instintos para adelantar situaciones de peligro, seguir el protocolo de interrogatorio, investigación y descubrir pistas en el camino. Pero, también es muy rápida en reaccionar a una situación de peligro para otra persona vulnerable y actuar precipitadamente y de paso ponerse en gran riesgo. Todo esto es casi por instinto porque si piensa su situación presente—viuda hace + de cinco años con una niña de 10 años y un hijo adolescente—no tomaría riesgos y preferiría un puesto de oficina para no estar continuamente en peligro. Como la serie se extendió 5 años, muchas cosas fueron desarrollándose: lxs hijxs crecen y se enfrentan a los problemas conocidos de pre y pos adolescencia, lo que comenzó como un coqueteo y luego una atracción muy sufrida, se convierte en una relación bastante estable, pero que siempre tiene que enfrentar sus propios “demonios”. Todo esto mientras resuelven casos, que al principio parecen faltos de suficiente información para ser resueltos, pero que con pasos muy precisos, Maria y su equipo nos van encaminando a posibles testigos y sospechosos. Las historias individuales de su equipo son pinceladas muy intensas como Arvidsson (Peter Perski), el amigo de confianza de Maria, quien estuvo a punto de perder la vida y su recuperación ha sido lenta y dolorosa. Y, por supuesto, Sebastian (Jerka Johansson), el romance que casi desestabiliza los trazos de vida que Maria tanto había cuidado.

 

El evolucionismo del porno-consumo contemporáneo

 

Especial para En Rojo

Para iniciar con dicho recorrido social e histórico acerca de la pornografía, comenzaré definiendo su conceptualización etimológica la cual alude a “porne” que significa prostituta y “graphein” o grafito que es grabar e ilustrar, descripción que se podría traducir como la ilustración de la prostitución. Debo agregar, que siguiendo la línea de pensamiento, que trae autores como Malamuth (2014) señalan que esta terminología deconstructiva se tiene que acuñar y atemperar a nuestra época moderna tardía, puesto que en la antigua Grecia jamás se elaboró tal noción. Destaco esto, puesto que en la Grecia clásica no se era represivo siguiendo la línea de pensamiento que nos presenta Longford (1975) en lo que corresponde sobre el sexo. Una forma de cómo se puede ilustrar tal hecho más a tenor con nuestro planteamiento son las mismas prácticas y diversas representaciones de los cuerpos como esculturas, pinturas, simbologías genitálicas, etc. las cuales constituyen toda una batería conceptual sobre la cuestión sexual y pornográfica desde la era clásica. Tan grande fue este impacto, que inclusive se desarrolló en pleno apogeo de la época moderna, siglos XVIII y XIX el primer texto de historia de las tecnologías sexuales como contraparte del tratado de sexología médica clásica de Sinibaldi llamado “Geneanthropeia[1]” (Preciado, 2002).

Así que, este planteamiento ayuda a esclarecer cómo eso que se definimos como pornografía bajo nuestra sociedad de hiperconsumo hoy cobra otra óptica a la que se ilustraba hace cinco o seis lustros atrás, puesto que la brutalidad, bestialismo, sadismo BDSM (Bondage, Dominatriz, Sado/Masoquismo) hicieron aflorar una nueva fase dentro del porno-consumo. Desde el “establishment” de la pornografía moderna que se cuajó en el siglo XIV con el texto de “El Decameron de Boccacio” logra instalarse una nueva mirada sobre los cuerpos y el mismo erotismo, que no existía en épocas ulteriores. Tanto fue así, que según Longford (1975) no fue prohibido por la Iglesia ortodoxa hasta el advenimiento de las reformas y contra-reformas cuando se implanta en el Index[2]. Cabe señalar, que “El Decameron” aún hoy continúa siendo tema de debate en diversas latitudes del mundo.

Entretantos vaivenes y embestiduras institucionales el problema de la pornografía se revistió durante varios siglos, tanto a nivel psicosocial como económico- políticamente. Subrayo el factor psicológico y económico, porque aun habiéndose desatado el fenómeno de la secularización post-revolución francesa persistía una mentalidad de carácter puritana, que buscaba suprimir y castigar a todos los comerciantes y editores que vendieran este tipo de contenido “hard-core”. El detalle de lo hard-core, soft-core y hard varía de acuerdo a ciertos contextos, pero si seguimos la línea cronológica de los distintos historiadores de la pornografía, en el 1802 se fraguó “La Sociedad Contra el Vicio” debido a que el contenido sexual que se mercantilizaba era uno fortísimo, cosa que era muy distinta en los pasados siglos (Longford, 1975).

Fue a partir de estos destellos de carácter “hard-cores” que se desplegaron un sinnúmero de matices en el campo del porno-consumo, justamente como lo fue la primera traducción inglesa en el 1875 del manual hindú el “Kamasutra[3]” la cual tuvo una notoria acogida sobre todo Occidente. También, es menester mencionar, que uno de los grandes Big Bang’s que tuvo la misma industria del sexo, fue durante esta época victoriana, ya que durante este mismo siglo se realiza la primera película pornográfica de origen francesa “Le Coucher de la Mariee” en el 1896. Esta fue dirigida por Léar y producida por Eugène Pirou en la cual se ve a Louise Willy, una actriz de cabaret, haciendo un striptease y teniendo relaciones sexuales con un hombre[4].  Sin embargo, dentro de los múltiples cambios y giros técnicos que se han dado en el campo sexual, descansa el verdadero malestar de la cultura que se encarna sobre el uso de los placeres y acerca de cómo estos podrían ser utilizados sobre cada cuerpo.

Trazando una línea genealógica desde la óptica foucaultiana, el “dispositivo sexualidad” puede ser vislumbrado desde la misma antigua instalación clásica como un instrumento de control biopolítico el cual está totalmente dotado de condicionamientos y estrategias instruccionales. Es importante delinear, que estrategias como la histerización del cuerpo, pedagogización del sexo para el niño, socialización de conductas y roles sociales y la misma psiquiatrización del placer en todas sus dimensiones han hecho del cuerpo y el mismo sexo una práctica normativa e incluso psicopatológica (Muñiz, 2005). Al observar cómo estas prácticas han sido implantas sobre nuestro andamiaje social, notamos que tales maniobras biopolíticas y psicosociales gestionan nuestro aparato psíquico y corpus en general. Por ende, hoy la industria del sexo ha buscado adentrarse sobre las capas más finas de la estructura psicológica/sociológica eficazmente a partir de las nuevas tecnologías como medio interventor e incluso constructor de modos de subjetivación contemporáneo.

En ese sentido, la pornografía que hoy se consume por doquier ha retransformado el imaginario social, la estética de los cuerpos, el dispositivo sexualidad, el deseo y el mismo decoro, provocando a su vez la destrucción anímica de ese otro y faltante. Según Chul- Han (2017): “es pornográfica la falta de tacto, y de encuentro con el otro”. Así que, en otras palabras, la pornografía más allá de llevarnos a un estado de goce y gratificación inmediata, es otra forma alterna de exacerbar nuestra relación “yoica”. Es decir, que al aliarse la pornografía con las nuevas tecnologías y dispositivos sociotécnicos como la informática se le busca asignar un valor uso, cambio y goce a los objetos con el fin de cederle nuestra subjetividad idealizándolos.

Y, ¿Cómo se ha establecido dicho enlace con nuestra psiquis, tanto a nivel técnico como práctico? A través del dispositivo electrónico (dildos, ciber-dolls, smartphones, laptops, reconstrucciones biotecnológicas, etc.) se ha ido construyendo este estadío intersubjetivo y coaccionado, dado a que hoy todo está mediado por lo digital, cualidad que a su vez configura la psique humana mediante su uso cotidiano. De este hecho sociocultural, es que se desprende la intrínseca relación que coexiste entre el consumo/conducta humana y deseo/fantasía en el mundo pornográfico. Quiérase decir, que en la medida que la cultura de consumo reajusta sus condiciones materiales (socioeconómicas) la misma psicología de masas va creando nuevas necesidades, imaginarios y deseos recurrentemente.  Ante este advenimiento de nuevas tecnologías y desarrollos de técnicas sociales emerge consigo un cambio crucial y radical sobre la subjetividad humana contemporánea, dado que estos mismos hechos han generado otros tipos de prácticas sociales y dominios del saber sobre la estructura psicosociológica.

Un pertinente ejemplo sobre cómo los dominios del porno-consumo han ido avasallando las capas más finas del cerebro humano neuropsicológicamente hablando es mediante las interconexiones que se efectúan entre las zonas subcorticales, lóbulos funcionales como el temporal y frontal al igual que en la memoria de goce.

Traigo a colación este hecho y dato empírico, ya que estudios recientes dentro y fuera del campo de las neurociencias se ha demostrado cómo el cerebro humano a partir de sus esquemas mentales y mecanismos de defensa los cuales descansan en la plasticidad neurológica logran condicionarse a diestra y siniestra del refuerzo conductual de goce que ofrece el porno-consumo. A raíz de este despliegue interconexo que juega el mismo conexionismo cibernético con nuestro aparato psíquico ponemos en relieve también cómo la memoria del goce ha logrado estructurarse en nuestros funcionamientos más básicos como lo es de registrar, codificar y recuperar información. Tan contundente ha sido dicho embate a nivel intersubjetivo y neuronal que nuestras funciones más básicas de memoria y aprendizaje están prácticamente entorpecidas por la demanda ganancial de excitación que genera la pornografía.  Es gracias a estos señalamientos que la memoria del goce busca fragmentar todo tipo de contenido y esquema mental que diseñamos porque tiende a agruparse o desagruparse sobre las falencias que no podemos acceder al instante. (Arias, 2016). Por tal razón es que esa excesividad de consumo pornográfico acarrea una irresolución circulatoria y eficaz que su estado sublime ofrece por encima del contacto interpersonal, cualidad que la imagen y movimiento hiperreal impulsa sobre nuestra subjetividad[5].

La problemática hoy bajo era digitalizada y post-Covid-19 es tan crítica y autodegenerativa, que carga con la consecuencia de sutileza destructiva de la flexible simulación de la alteridad. El mejor ejemplo es el fomento de las políticas de autocuidado y ética del bien común desde el distanciamiento social, cualidad que ha hecho más agresivo este embate. De ahí, que estas cualidades fenoménicas incidan sobre nuestra vida anímica virtual logrando perforar y redefinir las nociones imaginarias, y de posibilidad para encaminar a nuestro deseo. Así va desplegándose el verdadero malestar en la cultura contemporáneo interconexamente entre la relación maquínica vs. ser social más estratégicamente con los dispositivos para la búsqueda de placer inmediatos concebidos como aparatos fármaco- pornográficos y gadgets electrónicos.

Sin duda alguna, la constitución de otros conceptos, objetos, axiologías y técnicas mismas dentro de la industria del sexo ha hecho valer la construcción de un nuevo sujeto o ser social moderno. Por esta razón es que este proceso de construcción más allá de ser uno psicosociológico es uno subjetivo, ya que el deseo como dice Deleuze (1981) es siempre revolucionario, porque es como el devenir que no cesa de agenciar e interconectar cuerpos heterogéneos.

La mejor manera de cómo exponer tal ejemplo interrelacional entre el ser social moderno y su significante privilegiado son las propias producciones de cintas VHS, celuloides, cine para adultos, fotografías ilustrativas, DVD’S, dildo-mercados, magazines, teleoperadoras sexuales, muñecos inflables, strap-ons, traseros de plástico (twerking butts), ciber-burdeles, etc. que antes se consideraban lo último de la avenida del consumo homo-erótico. Con el devenir de los tiempos, estos artefactos sexuales han dado otro viraje a nivel psicológico, neurológico y cultural cuyo significado y entendidos sociales en la actualidad incentivan nuevas formas de socialización e interrelación. Sin embargo, ¿Cómo estos dispositivos técnicos forman parte de nuestra cotidianidad biopolítica y sexual identitaria? Gracias a las invenciones cibernéticas y biotecnologías todo lo que se nos hacía imposible de producir o realizar psicológica y sociológicamente hablando se ha visto posibilitado por el mundo ciborg biosocial. Algunos ejemplos que ilustran más tenor dicha exposición contractualista lo es el dildo[6], las hormonas o feromonas, las personas transgénicas, drogas, cibersexo, el cuerpo transexual, prótesis cibernéticas y robóticas, entre otros (Preciado, 2011).

Hoy día, muchas industrias para el entretenimiento para adultos han apostado e incluso abogado por la inclusión de estos dispositivos sociotécnicos, ya que son objetos de carácter heterogéneos y a su vez alternativos dentro del terreno de lo sexual/biopolítico/identitario e intersubjetivo. Esto se debe a que más allá de haberse considerado la pornografía como un dispositivo reproductible del mundo de la fotografía y la misma imagen desde los tiempos prehistóricos, en plena contemporaneidad se le ha dado otro giro significativo, tanto en el aspecto psicosociológico como en el entorno geo y ciberespacial. De ahí, la mandatoria exigencia de reflexionar y accionar, si realmente estamos solucionando una necesidad ilusoria pasajeramente o más bien recrudeciendo la interminable debacle entre ser humano versus máquinas inteligentes.

 

Referencias
Baudrillard, J. (1970). La sociedad de consumo. Buenos Aires, Argentina. Siglo XXI.
Baudrillard, J. (1981). Simulación y simulacro. Buenos Aires, Argentina. Paidós.
Braunstein, N. (2012). El inconsciente, la técnica y el discurso capitalista. Buenos Aires, Argentina. Siglo XXI.
Chul-Han. (2018). Hiperculturalidad. Madrid, España. Herder.
Chul-Han, B. (2014). La agonía de Eros. Madrid, España. Herder.
Deleuze, G. & Guattari, F. (1972). El Anti-Edipo. Vol. I: Esquizofrenia y Capitalismo. Buenos Aires, Argentina. Paidos.
Freud, S. (1990). Tres ensayos sobre teoría sexual. Barcelona, España. Alianza.
Longford, L. (1972). Pornografía. Buenos Aires, Argentina. Grijalbo.
Malamuth, N. (1986).  Sex Violence & Values: Changing Images (T.V. Movie). UCLA Publications Journal. California University.

Notas

[1] Vern. L Bullough muestra el primer estudio descriptivo y exploratorio de la historia de las múltiples técnicas sexuales que se utilizaron en la época moderna como gran monopolio para la producción de aparatos e instrumentos dedicados al uso y prevención de la masturbación. Ver: Sexual Variance in Society and History, Nueva York, Wiley. (1997).
[2] Este fue un catálogo de libros prohibidos por la autoridad de la Iglesia ortodoxa: Index Librorum Prohibitorum. Instruido por el concilio V en el 1515.
[3] Es uno de los textos hindús más antiguos de la historia, que trabajan a nivel general los temas sobre el comportamiento sexual humano desarrollado entre el 240 y 550 D.C.
[4] Ver: http://www.uneac.org.cu/columnas/emilio-comas-paret/breve-historia-de-la-pornografia
[5]   Cabe mencionar que cuando utilizo el concepto de subjetividad es partiendo de la mirada postestructuralista de los pensadores Delueze & Guattari los cuales rompen con la mirada cartesiana tradicional y darle a éste otra óptica de la diferencia a la que transitan los elementos de la fluidez, molecularización y pluralidad.
[6]     Dentro de las fuentes que nos presenta Beatriz Preciado (2011) logré hallar que la genealogía del concepto dildo se remonta al siglo III A.C en Mileto, ciudad floreciente de Asia Menor. Dicha ciudad era famosísima entre los griegos por la fabricación y exportación de “olisbos”. Éste, era en la época clásica considerado como un facsímil razonable del miembro viril el cual era realizado en madera o en cuerno relleno, que a su vez era utilizado con aceite de oliva para lograr masturbarse con el mismo. (Ver: “El manifiesto contrasexual”. p-185.)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El feminismo y Gaza

 

Nadine Quomsieh.

 

El feminismo que no habla cuando las mujeres de Gaza mueren de hambre bajo el asedio no es feminismo.

Esto no es un llamado a la acción sino a la participación. Un llamado a un feminismo que no le teme la incomodidad, que no aparta la mirada de la sangre en el suelo porque no encaja en una campaña desinfectada.

Soy feminista. Creo profundamente en el poder, la valentía y la necesidad de la liberación femenina. Pero también escribo como palestina, observando un movimiento feminista global que a menudo se eleva hacia las estrellas mientras camina sobre los escombros que hay bajo sus pies.

En Gaza, las mujeres no piden puestos en las juntas directivas ni participar en misiones a Marte. Piden pan, agua, jabón. Una compresa. Que sus hijos se despierten por la mañana. Si nuestro feminismo no puede dar cabida a esa realidad, si no se detiene a escuchar las voces bajo los escombros, entonces ¿qué estamos construyendo y para quién es realmente?

En un refugio, una madre arrancó tiras del vestido de su hija para usarlas como paños menstruales. Otra forró sus zapatos con cartón, sangrando en silencio para no manchar el suelo. Estas no son metáforas, ocurrieron un martes por la mañana en Gaza. Y, sin embargo, con demasiada frecuencia, no se mencionan en los pasillos de la solidaridad feminista internacional.

Las mujeres palestinas no esperan ser salvadas. Son maestras, médicas, periodistas, poetas, cuidadoras y protectoras de la vida. Incluso, mientras sus hogares se derrumban, organizan filas para conseguir comida, cuentan historias y reconstruyen cualquier retazo de normalidad que puedan encontrar. Su resistencia no siempre es ruidosa, pero sí implacable. Ser testigos de eso y seguir hablando de “empoderamiento femenino” sin incluirlas, no es empoderamiento. Eso es supresión.

Nos dicen que el feminismo se trata de elección. Pero a muchas mujeres en Palestina se les ha arrebatado la libertad de elegir: no solo por el patriarcado, sino también por la ocupación, la guerra y la negativa del mundo a verlas, a vernos. ¿Qué es la libertad de elección cuando no puedes elegir bañar a tu hijo, que vaya a la escuela o que pueda vivir sin miedo?

Esto no es un llamado a la acción. Es un llamado a la participación. Un llamado a un feminismo que no le teme la incomodidad. Que no aparta la mirada de la sangre en el suelo porque no encaja en una campaña desinfectada. Un feminismo que recuerda sus raíces: resistencia, solidaridad, justicia, no solo representación.

Porque el feminismo que no habla cuando las mujeres mueren de hambre bajo el asedio no es feminismo. El feminismo que no llora cuando las niñas son sacadas de debajo de los escombros no es feminismo. Y un feminismo que no puede nombrar Gaza no es feminismo. Es un teatro.

Así que pregunto, con amor, no con reproche: ¿puede nuestro movimiento global extenderse lo suficiente para albergar el dolor, la fuerza y la verdad de las mujeres palestinas? ¿Puede arrodillarse junto a nosotras, escucharnos, apoyarnos, no porque seamos perfectas, sino porque somos humanas?

Porque aquí también es donde vive la lucha. Aquí también es donde comienza la liberación»

La autora es Codirectora de The Parents Circle – Foro de Familias.

5 de mayo 2025

Celebración cultural en honor a las madres

 

El museo Pilar Defilló-Espacio cultural Pablo Casals les invita a la celebración del décimo aniversario de su apertura, el próximo sábado 10 desde las 6:00pm.

Honran a cinco madres mayagüezanas

Durante la celebración cultural en honor a las madres de Mayagüez, la administración municipal reconocerá la destacada labor familiar, social y comunitaria de cinco mayagüezanas.

Una exposición biográfica de Pablo y un concierto para Pilar

Para tan importante efeméride las llamadas Salas de Hermanamiento del museo Pilar Defilló espacio cultural Pablo Casals acogen, por primera vez, la exposición biográfica: Pablo Casals un músico comprometido. La curaduría es del museólogo José Delannoy Pizzini, también director ejecutivo de The Pablo Casals Foundation, Inc.

En honor a la madre y musa del violonchelista, el guitarrista Arturo Castro Nogueras, interpretará un concierto de guitarra con un repertorio, en su mayoría, de música de compositores puertorriqueños contemporáneos de la también maestra de piano.

En el encuentro cultural se develará un retrato de la mayagüezana firmado por la artista Bárbara McFerran, que el Club Cívico de Damas de Mayagüez le obsequió al maestro Casals en el año 1967.  Es la primera vez que la obra se exhibe en público después de 58 años.

Los actos comienzan a las seis de la tarde, el sábado, diez de mayo 2025, en el Museo Pilar Defilló Espacio Cultural Pablo Casals, calle Méndez Vigo #21 en Mayagüez. La celebración cultural es libre de costo.

Ficha técnica

Mariana Quiles dirige la puesta en escena del monólogo: Un interludio con Pilar Defilló del escritor y editor mayagüezano Alberto Medina Carrero. El vestuario es de la diseñadora Vilma Martínez, Ropajes, Inc. El maquillaje, peluquería y utilería es de Gabriel Soto Ruiz. El diseño gráfico es de Alberto García Gurucharri, la coordinación de producción es de Joanne Gil.  Investigación, concepto y producción general es de Tres en un zapato.

Un interludio con Pilar Defilló es una producción creativa de Tres en un zapato para el Departamento de Arte y Cultura del Municipio Autónomo de Mayagüez

 

¡Hasta la victoria de la idea!

Armino Núñez Miranda Reproducido de su pagina de FB

 

 

Con profundo pesar, nos despedimos de Armindo Núñez Miranda (1947-2025), un querido compañero de la lucha, periodista de CLARIDAD y poeta.

En CLARIDAD perteneció a la generación que levantó el Diario junto a Juan Mari Brás, Gloria( Picci) Alonso, Miñi Seijo Bruno, Jaime Córdova, Ramón Arbona, Elliott Castro, Luis Estrella Sánchez, Edwin Reyes  y Raúl González Cruz e hicieron de ese proyecto su vida.Por si fuera poca su contribución fue el primer administrador de la Librería Puerto Rico en la calle 14 en Nueva York.  Se mantuvo siempre vigilante de todo lo que hacíamos y a la menor provocación nos daba la mano en lo que necesitáramos. Su voz resonó en cada artículo, su pluma dio vida a las palabras y su compromiso con la verdad siempre iluminó el camino. Armindo no sólo fue un destacado profesional, sino también un amigo leal, un soñador que creía en el poder de la palabra para transformar realidades.

Armindo fue editor, corrector y director de adquisiciones de la editorial de la Universidad de Puerto Rico en donde fue, además, colaborador en el periódico Diálogo.

Su legado perdurará no solo por su escritura, sino por su calidad humana. En este momento de duelo, extendemos nuestras más sinceras condolencias a su compañero Egidio Colón Archilla, a su familia, amigos(as) y a todos(as) aquellos(as)que tuvieron el privilegio de conocerlo. Que su memoria inspire a seguir luchando por la justicia y la libertad, tal como él lo hizo.

¡Hasta la victoria de la idea, Armindo!. Te recordaremos siempre.

Junta Directiva y Colectivo de trabajo de CLARIDAD