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COVID-19: Beneficios y deficiencias de la terapia de plasma convaleciente

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com

En 1934, un niño se infectó con sarampión en Pottstown, Pennsylvania.

El caso fue grave. C.Y. (nombre con el que se identificó estudiante) se recuperó, pero expuso a sus compañeros. El doctor de la escuela, J. Roswell Gallagher, usó el plasma de C.Y. y les administró pequeñas dosis a 62 estudiantes en riesgo, de los cuales solo 3 desarrollaron levemente sarampión.

Lo anterior fue el argumento hecho por el Dr. Arturo Casadevall en su artículo para The Wall Street Journal “How a Boy’s Blood Stopped an Outbreak”,publicado en febrero. El señalamiento de Casadevall surge ante la carrera de médicos, científicos y farmacéuticas para desarrollar análisis, medicamentos y vacunas, mientras que la terapia con el plasma de personas que se han recuperado de COVID-19 (tratamiento experimental) puede utilizarse en casos graves.

El plasma es lo que sostiene las células de la sangre. Contiene anticuerpos, proteínas que se pegan al virus y dan señal al cuerpo para removerlo, según explicó Radamés J.B. Cordero, científico en el departamento de Microbiología Molecular e Inmunología de la Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health. Fue por medio de Cordero que llegué al artículo del Dr. Casadevall, director del departamento. Lo llamé con motivo de dar seguimiento al experimento en el que dos muestras de melanina fueron enviadas al espacio, escrito que fue publicado a finales del 2019 en nuestro suplemento cultural EN ROJO. El experimento con la melanina no se ha completado, así que Cordero aprovechó para hablarme de algo más relevante en este momento.

El artículo citado y explicado brevemente no es uno de estilo estrictamente científico, algo que consideró Casadevall al momento de escribirlo para lograr que tuviera un mejor impacto. Por diez años, Casadevall ha sido mentor académico de Cordero, quien aclaró que hasta hace poco se interesó por la terapia de plasma convaleciente. Cordero, ha seguido el proceso, viendo cómo se ha desarrollado y compartiendo información.

CLARIDAD: ¿Qué es exactamente lo que han estado trabajando en cuanto al plasma?

Respuesta: Cuando los primeros casos en EU comenzaron, Arturo Casadevall, se dio cuenta de que en las noticias nadie estaba hablando del plasma. Él es experto en anticuerpos e infectólogo. Escribió ese artículo, se lo envió a unos colegas y eso desató el interés y la colaboración entre docenas de instituciones en Estados Unidos que comenzaron a trabajar para desarrollar la terapia del plasma. En poco tiempo crearon un website, redactaron protocolos para que otros hospitales y universidades pudieran implementar la terapia. Se han publicado varios estudios que demuestran que el plasma es seguro. Todavía están trabajando en hacer estudios controlados para determinar qué tan eficaz es el tratamiento.

C: ¿Cuánto tiempo pasó desde que se publicara el artículo y se comenzara a tratar a personas con la terapia de plasma?

R: Alrededor de un mes. Tiempo récord. Algo que hay que tener en mente es que para esto primero hay que buscar la aprobación de la FDA. El FDA dio la aprobación y se comenzó a tratar a la gente. Hoy, miles de personas han recibido el tratamiento.

C: Esta terapia de plasma convaleciente no funciona igual en todos los pacientes.

R: Es por ese mismo problema que me interesé. Aun cuando no podemos predeterminar qué plasma es bueno o mejor, los resultados son prometedores. Su eficacia tiende a variar porque el plasma varía entre diferentes personas donantes.

C: ¿Es posible sintetizar o copiar los anticuerpos de un plasma que es bueno y replicarlo para utilizarlo en diferentes pacientes? ¿A dónde se dirigen tus próximas investigaciones sobre este asunto?

R: Para eso tenemos que saber qué cosas del plasma tenemos que copiar. Si es un anticuerpo o la combinación de 10 anticuerpos. Lo ideal sería saber de antemano la efectividad de una dosis de plasma antes de dárselo al paciente, y así mejoraríamos la eficiencia de la terapia.

C: El proceso consiste en identificar los mejores plasmas de pacientes que se han recuperado y ver en cuál de esos pacientes funciona, si funciona en otros pacientes infectados.

R: Una de las metas es entender cómo mejorar esta terapia del plasma. Y una manera de hacerlo es si logramos identificar cuáles son los mejores para utilizar.

C: ¿Este proceso puede tener repercusiones en la salud del paciente?

R: Lo que se ha visto es que es seguro.

C:¿Por qué enfocarse en trabajar en implementar la terapia de plasma y no en la vacuna?

R: La terapia de plasma existe ahora. Desde el día uno hay pacientes que se están recuperando, y ese plasma existe y se puede utilizar para proteger a otras personas. Específicamente, personas que están expuestas al virus, como enfermeros y médicos. Se les puede transferir la inmunidad de una persona que sobrivivió al COVID-19. Ahora, una vacuna necesita más estudios; primero hay que desarrollarla, asegurarse de que no hay efectos secundarios, de que no es tóxica, y esos estudios demoran. Es un proceso biológico que hay que esperar que se desarrolle. A veces, esas manifestaciones de toxicidad se desarrollan con el tiempo, meses. Además de eso, después tienes que producir la vacuna a grandes escalas. Es un proceso inherentemente difícil, complicado, aunque el resultado es ideal porque una vacuna suele proteger durante más tiempo. Con el plasma tienes un producto que existe ahora y se están haciendo los estudios pertinentes para determinar su eficacia.

 

¿Por qué despidieron a la Secretaria de Justicia?

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

¿Puede un gobernante “perder la confianza” en uno de sus principales funcionarios, de un momento para otro y sin haber tenido comunicación con esa persona? Eso dijo la gobernadora Wanda Vázquez cuando le preguntaron sobre el despido de Denisse Longo como Secretaria de Justicia. Obviamente es pura mentira y al decirla le falta el respeto al interlocutor porque lo supone imbécil.

La secretaria botada anda en la misma línea. Cuando le preguntaron sobre las razones de su despido se limitó a decir que no le dijeron por qué lo hacían. Ninguna de las dos quiere revolcar el asunto. Tal vez cuando usted esté leyendo esto conozcamos más detalles de la evidente verdad que ambas quieren ocultar. Aun cuando la prensa diaria, sorprendentemente, no está presionando para destapar algo tan importante, será imposible mantener ocultos los detalles por mucho tiempo.

El despido de la persona a cargo de la secretaría de Justicia no es algo de poca monta. Se trata del cargo más importante del sistema de procesamiento criminal. En Puerto Rico no existe la figura del juez de instrucción, que efectúa investigaciones criminales y presenta la acusación. Esa función está concentrada en el Departamento de Justicia. Son sus fiscales quienes efectúan la pesquisa, reúnen la prueba y presentan los cargos. Debido a esa función, aun cuando quien lo dirige es seleccionado por el gobernador de turno, debe contar con un mínimo de autonomía para efectuar las investigaciones criminales libre de presión.

Todos sabemos que de ordinario no ha sido así y por eso con frecuencia a quien ocupa el cargo se le pone el mote de “sastre jurídico”, por acomodar las investigaciones políticamente sensitivas a la medida del gobernante. Los datos históricos abundan, tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos, de donde nos copiamos ese marco legal. Ahora mismo William Barr, el Secretario de Justicia estadounidense, está inmerso en una faena bochornosa, utilizando su oficina para proteger a los “soldados políticos” de Donald Trump. Llegó al extremo de solicitar la desestimación de una acusación donde ya la persona había sido encontrada culpable.

En el caso de Denisse Longo su historial es similar. Tan solo debemos recordar la batalla legal que dio hace unos meses intentando mantener oculto el informe en torno al manejo de suministros con propósitos políticos tras los terremotos del pasado enero. El propósito político de tal ocultación era evidente y tuvo que producirse una sentencia del tribunal para que soltara el informe. También debemos recordar la fallida investigación de Justicia en torno a los integrantes del “chat de la infamia”, a pesar de los delitos que allí quedaron expuestos. La investigación fue chapuceada, con el obvio propósito de tirarle la toalla a los implicados.

Su imagen era, por tanto, la de un cuadro político al servicio de Vázquez. Por eso pocos esperaban que el Departamento que dirigía Longo investigaría con profundidad el gran escándalo de la actual administración, que es el relacionado con la compra fraudulenta de pruebas para detectar el Covid 19.

La magnitud de ese escándalo ya es ampliamente conocido. Un reciente informe de una comisión de la Cámara de Representantes identifica a una larga lista de funcionarios gubernamentales como posibles ejecutores de actos criminales. Entre esos se encuentran oficiales de la mansión ejecutiva, muy cercanos a Vázquez. También hay integrantes del llamado “Staff Médico”, que asesora a la gobernadora en relación con la pandemia.

Desde que estalló el escándalo Wanda Vázquez se lanzó al ruedo a defender la transacción. A pesar de la evidente malversación de más de $3 millones, y que sólo gracias a la intervención de personas fuera del Gobierno, no se perdieron otros $38 millones, no ha parado de defender a los implicados. Ese atrincheramiento dramatiza su interés en que se efectúe una investigación seria, que termine enjuiciando a los implicados. Esa investigación tendría que hacerla Justicia porque a la mayoría de los implicados no le aplica la ley de la Oficina del Fiscal Independiente.

Según la poca información conocida, Vázquez y Longo tuvieron una acalorada discusión sobre la investigación que Justicia debería estar haciendo sobre este tema y, minutos después, se produjo el despido en forma de renuncia con efectividad inmediata. El interés de Longo por mantener callado el asunto puede explicarse, no por proteger a Wanda, sino para evitar que la controversia le afecte en la búsqueda de un nuevo empleo.

Este asunto no puede quedarse como si se tratara del despido de un funcionario más, de los tantos que han salido de la misma manera durante este cuatrienio. En esta ocasión seguramente estamos ante un intento burdo por obstruir la justicia, impidiendo la presentación de cargos contra figuras públicas que cometieron delitos.

Deshaciendo la arquitectura: Manifiesto de la arquitectura antirracista

 

Por Cruz Garcia & Nathalie Frankowski / WAI Architecture Think Tank

 LEY

Los sistemas legales y las instituciones que implementan las leyes, han obstruido históricamente la equidad, la justicia y la verdadera igualdad. Una sangrienta y racista historia de mecanismos y códigos judiciales forjaron el mundo que existía desde el Caribe a las plantaciones en Estados Unidos. Esa estructura central, planta sus raíces podridas en un legado racista de arquitectura y planificación. De la misma manera que las leyes de Jim Crow en los Estados Unidos y el Apartheid en Sudáfrica fueron sistemas legalmente sancionados de opresión contra los negros, hoy en día todavía estamos luchando con un legado de racismo legal e institucional.  A medida que las revoluciones en asentamientos coloniales transforman, destruyen y alteran ecosistemas, los regímenes de racismo y opresión son extremadamente eficientes, ya que escriben leyes, órdenes y directivas que les permiten el control y la opresión de las poblaciones negras, indígenas y de otros grupos racializados. Debemos desafiar el uso perverso del espacio público como territorio militarizado para la vigilancia y la violencia contra las personas negras, indígenas, cuir y trans. Debemos demoler tanto el legado material como inmaterial de la colonización, la plantación, Jim Crow y el apartheid. No es suficiente acatar la ley cuando la ley es parte de un sistema racista. Debemos desafiar las arquitecturas de la ocupación racista, de la gentrificación (aburguesamiento), de la destrucción del medio ambiente.

 

ARQUITECTURA

La arquitectura tiene una problemática obsesión con la construcción de edificios. Formada históricamente por hombres y mujeres irreflexivas y acríticas, la vocación del arquitecto existe principalmente como un apéndice de los poderes hegemónicos. Este poder, siempre abrumador e indiscutible, odia sentarse voluntariamente en la mesa de negociación. A menudo, los arquitectos hablan en términos platónicos cuando defienden la arquitectura y su cuestionable relación con las economías de explotación y la supremacía blanca. En su ingenuo idealismo, los arquitectos a menudo fantasean con la posibilidad de exorcizar el mal de los edificios y trabajar dentro de los parámetros del mal menor. Debemos abolir la arquitectura del oportunismo criminal y del andamiaje colonial, opresivo y supremacista. Después de todo, ¿cuál es la huella colonial de tu arquitectura?

SUEÑOS

Los arquitectos sueñan con clientes y benefactores poderosos y ricos. Imaginan arquitecturas capaces de manufacturar consentimiento. Especulan sobre la reformación de las prisiones, la creación de campos de concentración sostenibles, la construcción de prístinos muros fronterizos mientras delinean edificios “orientados a la comunidad” que facilitan la vigilancia. En su obstinada ingenuidad, los diseñadores, planificadores urbanos y arquitectos se niegan a reconocer los legados racistas, coloniales y opresivos de estos arquetipos. Las cárceles que se benefician de hombres y mujeres negras, los centros de detención que sirven para separar y destruir familias hispanas, las infraestructuras del complejo militar post imperial que continuamente aterroriza a las comunidades de todo el mundo, no pueden ser reparadas por mejores arquitecturas, más eficientes y sostenibles. Después de todo, ¿cuál es la huella colonial de su arquitectura? El racismo es un dispositivo cuyo objetivo es crear muros entre las personas. Estos muros no deben construirse. Necesitamos aprender a destruir estos muros.

VALOR

El concepto de valor en las sociedades contemporáneas a menudo se confunde con la ilusión de una riqueza que se puede medir a través de la acumulación de mercancías o mediante el éter especulativo del capital financiero. En estos escenarios, las mercancías, incluida la arquitectura o los elementos arquitectónicos, podrían adquirir un estado místico. La pregunta que queda es, ¿cuál es el valor de la arquitectura como mercancía en comparación con el valor de una vida negra? ¿Puede una ventana rota, un muro con graffiti o un recinto policial quemado ser igual o más valioso que la vida negra? En este sistema de valores de supremacía blanca, las vidas negras e indígenas son meros productos que se pueden comparar con objetos y artefactos desechables y reemplazables. Después de todo, ¿cuál es el valor de su arquitectura? ¿Y cuál es el valor de la vida negra?

INSTITUCIONES

El racismo institucional es el mago detrás de la cortina de Oz. El racismo institucional opera en las juntas de gobierno, comités de contratación y evaluaciones de admisión. El racismo institucional es responsable de crear y mantener discursos hegemónicos mientras castiga y obstruye la construcción y el libre flujo de formas de conocimiento alternativas, ancestrales y antirracistas. Las instituciones operan como monumentos ideológicos que obstaculizan discursos y posiciones antirracistas. Debemos estar listos para reformar las instituciones transformables y abolir las intransigentes.

DISEÑO

No es suficiente que las universidades, escuelas, estudios y organizaciones profesionales publiquen mensajes solidarios en sus plataformas de Instagram cuando crean muros invisibles alrededor de sus torres de marfil. No es suficiente etiquetar BLM cuando diseñan edificios para vigilar, detener y encarcelar, cuando mantienen el estatus quo a través de procesos de evaluación sesgados y requisitos absurdos. No es suficiente que las instituciones escriban bonitas y sinceras cartas en solidaridad con los activistas que luchan contra la policía y las fuerzas paramilitares mientras continúan construyendo sus dotaciones con el dinero de sus legados coloniales. Si se toman en serio la demolición de sus legados de racismo institucional, las instituciones académicas deben repensar sus estrategias de reclutamiento para atraer, estimular y crear entornos seguros para educadores y estudiantes. Simultáneamente, las escuelas de arquitectura deben adoptar la deconstrucción de sus planes de estudio para cuestionar no solo el futuro de la arquitectura, sino también para exponer el pasado racista que ayudaron a construir.

AGNOSIA

La arquitectura sufre de una agnosia similar a la que describió José Saramago en su ensayo sobre la ceguera. En el texto de Saramago, una pandemia hace que todos los personajes pierdan la vista, inundados por una blancura cegadora. Espesa como la leche, esta ceguera blanca se expande creando estragos y un sistema de explotación y crueldad. La arquitectura sufre de una agnosia blanca similar. Incapaz de ver su complicidad con un legado de opresión, la arquitectura continúa guiándose a través de las sensaciones de sus manos blancas, masculinas y geriátricas. Debemos encontrar formas de recuperar la vista para poder percibir la diversidad que tenemos delante.

SABER

Para descolonizar la arquitectura primero debemos descolonizar el saber que genera sus conceptos, ideas, planes y estrategias. Arraigada a un andamiaje euro centrista, las teorías, historias, tecnologías, filosofías y criticas de la arquitectura necesitan pasar por procesos de deconstrucción ideológica. En contra de los imaginarios hegemónicos de la arquitectura blanca debemos crear y fomentar otros saberes antirracistas y emancipadores.

NEXOS

Al igual que el vertiginoso ensamblaje que son la negritud y la raza (y, por lo tanto, la construcción de un concepto de blancura), la historia de la arquitectura que nos vemos obligados a aprender y practicar se nos presenta en el mismo momento y a través de la misma superestructura ideológica que la trata de esclavos en el triángulo atlántico y continúa hoy con la globalización de los mercados, la privatización del mundo bajo los auspicios del neoliberalismo y la creciente imbricación de los mercados financieros, el complejo militar post imperial y las tecnologías digitales. La importación forzada de una idea de modernización y progreso que podría haberse ejecutado solo mediante la esclavitud de cuerpos negros e indígenas es tan intrínseca a la práctica de la arquitectura como la explotación de una humanidad subalterna vinculada al capitalismo neoliberal contemporáneo y su práctica de captura, depredación, extracción y guerra asimétrica. Así como la arquitectura se vuelve cada vez más imbricada con el neoliberalismo, también lo hace un sistema de riesgo. Lo que inicialmente experimentaron los negros durante la trata transatlántica de esclavos ahora se ha convertido en la «norma, o al menos la suerte de, toda la humanidad subalterna». No podemos lidiar con un estado contemporáneo de riesgo, explotación, vigilancia, militarización y guerra sin desafiar las manifestaciones físicas del estatus quo.

 

ESTADÍSTICAS

El éxito no puede medirse en gráficas de datos vacíos e indicadores demográficos dudosos. El ‘stop and frisk’. La policía paramilitar. Los controles aleatorios de la policía. Los abusos de ‘la migra’ o el ICE. La guerra contra las drogas. La guerra contra el crimen. La guerra contra el terror. Estas mal calculadas estrategias policiales han sido justificadas por la mala interpretación de las estadísticas sin contexto. Vivimos en una sociedad que ofrece datos que cuantifican las especificidades de los efectos sin mirar las causas. Datos que sin contexto son manipulados para justificar el encarcelamiento y el homicidio masivo de personas negras. Lo mismo puede decirse sobre el ideal cartesiano del progreso y su legado colonial y la insaciable sed de crecimiento. Debemos aprender a crear nuevos parámetros para que la arquitectura funcione sin responder a estadísticas vacías y sin servir a sus agendas y tecnologías racistas e ideológicas

GOTEO

La justicia por derrame (el ‘trickle-down’) no funciona, al igual que la economía por goteo demostró ser un engaño, una magia que no funcionó. La arquitectura de goteo sufre el mismo problema. Si las utopías solo pueden ser concebidas por aquellos suficientemente privilegiados como para llegar a las escuelas de una disciplina blanca y elitista, los imaginarios ideales solo reflejarán a quienes las imaginen. En lugar de una cultura de la arquitectura, que sirve y mantiene el estatus quo, debemos encontrar formas de construir redes de solidaridad. Las utopías negras, originarias, ancestrales y de otros grupos oprimidos deben ocupar el espacio previamente reservado por los imaginarios blancos. Necesitamos nuevas utopías. Utopías desde abajo. Necesitamos utopías de goteo inverso (‘trickle-up’) a través de arquitecturas antirracistas.

 

REENCUENTRO

Frente a estos tristes y violentos escenarios, no es suficiente ser apolítico o limitarse a «no ser racista». Debido al aumento del populismo y el incremento exponencial de los niveles de riesgo, la fabricación de sujetos racializados se ha revitalizado en casi todas partes. Necesitamos reconocer nuestro papel en esta revitalización y oponernos vehementemente a sus intenciones destructivas. Debemos emplear nuestras formas de reinventar el mundo para cuestionar el que hemos creado. Es imperativo que usemos nuestras facultades críticas para deconstruir nuestras formas de imaginar el mundo. Otros mundos son posibles, urgentes y necesarios.

AFINIDAD

La afinidad puede ser un objetivo poético para encontrar alianzas, pero la esperanza vacía que brinda el liberalismo tímido no será suficiente para eliminar el racismo antinegro. La complicidad desempeñada por las instituciones en la construcción y perpetuación del estatus quo es un problema real con ramificaciones materiales. No es suficiente que las organizaciones académicas y profesionales escriban convenientemente anuncios que apoyen las luchas negras y descolonizadoras si no hacen nada para detener el diseño y la construcción de máquinas de opresión. Al igual que la descolonización no es una metáfora, tampoco lo es el antirracismo. El llamado abstracto para encontrar afinidades entre nosotros no es un sustituto para las acciones reales en sus manifestaciones psicológicas y espaciales. No es suficiente llenar los rangos de una clase gerencial con casos representativos excepcionales de grupos marginados si las instituciones siguen patrocinando las arquitecturas de la antinegritud y opresión racial.

SISTEMA

En un mundo de complicidades estratégicas, la arquitectura y el racismo operan bajo las demandas de un mismo sistema. Este sistema de extracción y explotación es responsable por la destrucción ambiental y por la explotación laboral. Las fuerzas invisibles que ayer oprimían a los esclavos y hoy a los obreros, son las mismas que destruyen bosques y reservas naturales alrededor del mundo mientras establecen burbujas que protegen a los empresarios, administradores y gobernantes. Así como la arquitectura ha sido clave en la consolidación de sistemas de poder ideológico y material, nuevos imaginarios arquitectónicos deben reformular nuevos sistemas anti opresión y antirracismo

IMMUEBLES

Los edificios nunca son solo edificios. Los edificios responden a los fundamentos políticos de las instituciones que los financian, visualizan y desean. Los edificios son manifestaciones físicas de las ideologías a las que sirven. Aunque una posición ingenua o romántica puede imaginar edificios como artefactos semiautónomos capaces de albergar o envolver el espacio, esta actitud despolitizada ignora su relación histórica y material con los regímenes de violencia y terror. Los edificios pueden proteger, pero también pueden confinar, intimidar y oprimir. Los edificios pueden albergar y fomentar la hospitalidad, pero pueden encarcelar y torturar. Los edificios pueden ser herramientas para la segregación étnica, la destrucción cultural y el borrado histórico. Los edificios pueden reforzar el estatus quo y ayudar en la implementación de los deseos colonizadores del expansionismo. Una democratización antirracista del acceso solo es posible mediante la descolonización de edificios y espacios públicos. Los arquitectos deben conocer los programas de los edificios que diseñan y se deben responsabilizar por ello.

MONUMENTOS

Los monumentos militares, confederados, filantrópicos capitalistas y colonizadores son parte de un aparato que reescribe, blanquea, legitima, estandariza y borra una historia de genocidio, destrucción y racismo mientras mantiene el estatus quo. Los monumentos nos remiten al pasado, ya que se concretan en mármol, granito, bronce, vidrio, acero, objetos que llevan el peso muerto de una historia asesina. Junto con estos avatares formados según los líderes de los regímenes de muerte, racismo y explotación colonial, otras arquitecturas recrean el efecto del monumento, aunque a una escala diferente: estaciones de tren, palacios de administradores coloniales, puentes, campamentos, fortalezas, estadios y también edificios académicos, dotaciones y museos. Una arquitectura antirracista debe desmantelar la construcción de estos monumentos y cuestionar su papel en la construcción de un «estilo de poder y dominación». Los restos del potentado son los signos de la lucha física y simbólica dirigida contra los colonizados.

PROPIEDAD PRIVADA

El capitalismo a menudo se vende como un sueño utópico de mercados libres y competencia posideológica sin obstáculos. Sin embargo, a medida que las corporaciones, cabilderos poderosos y las clases dominantes construyen su poder sobre el legado de la explotación de cuerpos negros e indígenas, todo lo que queda es un rastro de destrucción ambiental, violencia social y negligencia cultural. La relación entre el capitalismo y la arquitectura como propiedad privada, da paso al aumento de la vigilancia policial que se remonta a las plantaciones en América y el Caribe. Siguiendo los pasos de este legado, la necesidad de subdividir, las «prácticas de zonificación» vinculadas a redes de represión cuyas herramientas y métodos incluyen la «imposición de redes ideológicas en las poblaciones», es responsable de la vigilancia y el estado policial de muchos barrios y comunidades negras y de otros grupos racialmente oprimidos. Estas subdivisiones del suelo fomentan y mantienen el estatus quo mediante la acumulación de riqueza que tiene enormes repercusiones en las oportunidades (educación, salud, seguridad) de las comunidades privatizadas. Las leyes arcaicas de impuestos a la propiedad que vinculan la educación a la posesión de tierras y artefactos arquitectónicos son solo un ejemplo de estas leyes racistas de zonificación. Las prácticas policiales y de zonificación que van de la mano con la invención de la propiedad privada son estrategias coloniales que deben ser abolidas. Debemos desmantelar el concepto del capitalismo como un mercado libre basado en la acumulación de riqueza, deshumanización, vigilancia, zonificación y encarcelamiento masivo. Deben crearse nuevas estrategias de zonificación anticapitalistas y antirracistas, no para subdividir grupos por clase o afiliación étnica, sino para demoler los mecanismos de explotación, acumulación de riqueza y permitir que florezcan espacios verdaderamente equitativos, justos y dignificantes.

OSTRACISMO

La invención de la negritud a través da la racialización de grupos oprimidos tiene repercusiones urbanas y arquitectónicas que han dado forma a nuestras ciudades. A través de esta racialización, una serie de dispositivos de gestión de la vida, el trabajo, la sexualidad, la seguridad y la movilidad encuentran materialización en sistemas arquitectónicos y urbanos de alienación. El fin de la arquitectura y la ciudad colonial la alienación de las personas negras y los pueblos originarios que se encuentran divididos por infraestructuras violentas y monumentales. Una arquitectura antirracista solo es posible luego de confrontar el ostracismo que ha sido diseñado a través de nuestra historia.

RADICAL

Radical significa ir a las raíces. Para que la arquitectura sea radical, debe indagar en su pasado, presente y futuro rol en la perpetuación de los orígenes de la fragmentación social, la opresión, la colonización y el racismo. Debemos deshacer el daño creado por la complicidad de la arquitectura con estos sistemas de opresión. Debemos deshacer los centros de detención. Debemos deshacer las cárceles. Debemos deshacer las fuerzas armadas. Necesitamos des-narrar la historia de la arquitectura y construir nuevas narrativas que expongan las raíces racistas y coloniales de su desarrollo capitalista, de su modernismo y sus secuelas desesperadas. Para crear nuevas formas de arquitectura radical, debemos aprender a deshacer la arquitectura.

TEORÍA

La posible fusión del capitalismo y el racismo conlleva una serie de implicaciones arquitectónicas y urbanas. Riesgo sistemático, empobrecimiento y deuda, el surgimiento de nuevas prácticas imperiales que toman prestado de ambos, la lógica esclavizadora de la captura y la depredación, y de la lógica colonial de ocupación y extracción. Bajo la rúbrica del capitalismo y el racismo, la arquitectura sigue siendo, por un lado, una disciplina que filtra y destila la posibilidad de otros mundos en una construcción ideológica canónica europea y blanca. Por otro lado, la arquitectura se reproduce continuamente a través de estrategias coloniales que destruyen incansablemente el medio ambiente para la creación de nuevos asentamientos mientras gentrifican (aburguesan) sin cesar los ya existentes. Se deben desarrollar e implementar nuevas teorías y prácticas para cuestionar, subvertir y oponerse a la arquitectura como herramienta para el control, la dominación y la opresión. Las nuevas formas de conocimiento deben abolir la arquitectura como una extensión del capitalismo y el racismo.

ANTIRRACISMO

Considerando los matices racializados más abstractos y convenientemente sigilosos del mundo hispanohablante, debemos desarrollar vocabularios, conceptos e ideas que nos permitan generar arquitecturas antirracistas. Aun cuando se es tabú en muchas partes hablar de la construcción de la raza como aparato opresivo, es innegable que el legado del racismo ha dejado una infraestructura urbana y arquitectónica alrededor de mundo. No es suficiente hablar de racismo antinegro como una condición particular de los Estados Unidos, sino que debemos internalizar la critica y deconstruir un legado sanguinariamente violento que se expande a través de las Américas, el Caribe, Europa, África, Asia y Oceanía. Debemos generar nuevos y más inclusivos imaginarios que se enfoquen en la liberación y empoderamiento de los grupos oprimidos, de personas negras y pueblos ancestrales y originarios. Es imperativo el deconstruir arquitecturas racistas y crear espacios antirracistas.

NATURALEZA

La colonización europea y la extensión de su horizonte espacial fueron impulsadas por el genocidio y la destrucción ambiental. No es una coincidencia que los efectos ambientales de esta expansión resurjan en la forma de una amenaza ecológica que es inminente para las comunidades empobrecidas y tiene claras connotaciones racistas. El complejo militar posimperial que mantiene la cadena de explotación material, ambiental y humana está directamente relacionado con la destrucción de los ecosistemas. “El militarismo es la mayor causa individual de destrucción ambiental en el mundo. El Ejército de los Estados Unidos es el mayor contaminante del planeta y el mayor consumidor de petróleo del mundo. El Pentágono es el cliente más grande de BP «. No hay justicia racial sin la protección del medio ambiente. No es suficiente utilizar materiales con certificación LEED (Leadership in Energy and Environmental Design en sus siglas es ingles) o paneles fotovoltaicos en edificios si contribuyen al complejo militar posimperial. No podemos abogar por la justicia ambiental al condonar y participar en procesos de militarización, deforestación y profanación, ocupación y destrucción de territorios originarios. No hay una arquitectura sostenible al servicio de los militares. No hay justicia ecológica si la arquitectura contribuye al racismo ambiental.

 

 

El texto incluye partes de Achille Mbembe, Critica de la Razón Negra y Estética de la superfluidad, Frantz Fanon, Los condenados de la tierra, y Eve Tuck, K. Wayne Yang, La descolonización no es una metáfora (2012)

La relación entre militarismo y destrucción ambiental fue tomada de la lectura de Anne McClintock para TBA21.

Gracias a Tessa Allen de Oliveira por ayudar en la traducción del texto.

Crucigrama Roberto Fernández Retamar

Por Vilma Soto Bermúdez/Especial para CLARIDAD

Horizontales

1. Roberto Fernández _____; poeta, ensayista y revolucionario cubano. Presidió la Casa de las Américas y la Academia Cubana de la Lengua.

3. 20 de _____ de 2019; fallecimiento de Fernández Retamar en La Habana. Autor de “En su lugar, la poesía”, “Una salva de porvenir”, y “Juana y otros poemas personales”.

5. “Nuestra América”: cien años, y _____ acercamientos a Martí; libro de RFR publicado en 1995.

8. Alguno.

10. Tierra sin cultivar ni labrar.

12. Parte que sobresale del cuerpo de una taza.

13. Río alemán.

14. Mi hija mayor va a Buenos _____; poemario de RFR de 1993.

16. Perteneciente a la tea, fem.

18. Distancia entre dos cuerpos.

22. Cinco escritores de la Revolución _____; antología de RFR de 1968.

24. Ave australiana similar al avestruz.

25. _____ defendida; libro de RFR publicado en 2004.

28. Plantígrado.

29. _____; título de una de las obras ensayísticas más destacadas de RFR publicada en 1971.

32. Ente.

33. Premio Internacional _____ Martí; otorgado a Fernández Retamar en 2019 por la UNESCO por ser una de las más prestigiosas voces de las letras cubanas, de honda vocación y convicción martiana.

35. Asesinar.

36. Gustave _____; ilustrador del siglo XIX.

37. Del verbo aspar.

39. Isla del archipiélago de las Cícladas griegas, también conocida como Cea.

41. Bóvido salvaje muy parecido al toro.

42. El _____ de vuelo popular; libro sobre la poesía de Nicolás Guillén de RFR publicado en 1972.

43. Me atraqué de comida.

48. Aceites.

52. Salubridad.

53. Reúne.

55. 9 de _____ de 1930; nacimiento de RFR en el barrio La Víbora, de La Habana.

56. Roberto _____ Retamar; doctor en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana. Profesor de la Universidad de La Habana y de la Universidad de Yale. Durante la dictadura de Batista militó en el Movimiento de Resistencia Cívica.

Verticales

1. Comiese con ruido.

2. _____ Fernández Retamar; fue miembro correspondiente de la Real Academia Española. Autor de “Calibán”, “El son de vuelo popular”, y “Revolución nuestra, amor nuestro”.

3. _____ y otros poemas personales; libro de RFR de 1981.

4. En su _____, la poesía; poemario de RFR de 1959.

6. La poesía, _____ autónomo; libro de RFR de 2000.

7. Una _____ de porvenir. Nueva antología personal; poemario de RFR publicado en 2013.

9. Utilice.

11. Sonríe.

15. Propenso a ilusionarse con demasiada facilidad.

17. Conocer.

19. Paliza.

20. Vestidura sacerdotal que se lleva sobre la espalda y los hombros.

21. _____; país natal de Fernández Retamar.

22. Que tiran a rojo, fem.

23. Mercedes _____; cantautora revolucionaria argentina.

26. Algunos _____ de civilización y barbarie; libro de RFR publicado en Buenos Aires en 1989.

27. Que tiene arena.

30. Revolución nuestra, _____ nuestro; libro de RFR de 1976.

31. Juana de _____; en 1803 fue declarada símbolo nacional de Francia.

34. Existe.

36. Primera nota musical.

38. Del verbo poder.

40. Enfade.

44. En esta nuestra tierra: un canto para la _____; poemario de RFR de 2003.

45. Sufijo que forma adjetivos, que suelen indicar relación o pertenencia.

46. Interjección para denotar molestia o repugnancia.

47. Para _____ teoría de la literatura hispanoamericana; libro de RFR publicado en La Habana en 1975.

49. Toda la _____, toda la sangre. Antología (1978-2017); libro de RFR.

50. Poeta _____ La Habana, libro de RFR publicado en Barcelona en 1982.

51. Escuchar.

53. Elegía como _____ himno; poemario de RFR 1950.

54. _____ la España de la eñe; libro de RFR de 2001.

Mirada al País: Saber y hacer

Por  Francisco A. Catalá Oliveras/Especial para CLARIDAD

Muchas personas y organizaciones sociales saben, tanto en el plano individual como en el colectivo, lo que se debe hacer para enfrentar efectivamente diversos retos. Sin embargo, frecuentemente no lo hacen. Quizás temen hacerlo, o no pueden, o no quieren o, a saber por qué extrañas confusiones o en respuesta a qué poderosos intereses, toman caminos tortuosos. Suelen imperar entonces las racionalizaciones, las excusas, los disimulos… Lo peor es que cuando la acción acertada se pospone indefinidamente los problemas se agudizan y llega un momento crítico en que hay que tomar una decisión rápida, de corto plazo, que probablemente no sea la mejor. Descuidar el proceso que hubiera conducido a soluciones de largo plazo o definitivas se paga caro.

Abundan los ejemplos. Continuamente se reseñan en la prensa numerosos problemas así como sus posibles soluciones. Pero nada se hace. Peor aún, se actúa contraviniendo estudios y  recomendaciones. ¿No ha sido este el patrón de conducta en distintos campos, desde el político hasta el económico y ambiental, desde lo que atañe a los abastos de agua hasta lo que tiene que ver con las fuentes de energía? No debe ser poca la frustración de académicos, profesionales y organizaciones de la sociedad civil cuando sienten que están arando en el mar o aullándole a la luna. Por fortuna, la frustración es pasajera y la esperanza duradera. De lo contrario, se apagaría la llama…

En estos días ha ganado titulares la escasez de agua en un país en que ese recurso vital abunda. ¿Desde cuándo no se hace lo que se sabe que se debe hacer? ¿Hace cuánto tiempo se preparó el Plan de Aguas que todavía aguarda por su ejecución? Mientras tanto, se ha ignorado la necesidad de dragar los embalses. Tampoco parece importar el costoso hecho de que se pierde casi el  sesenta por ciento del agua que produce la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA).  La referencia mundial oscila entre el quince y el veinte por ciento. Mucho menos caso se hace a los buenos ejemplos – reciclaje de aguas, mantenimiento infraestructural, aljibes, reúso para recargar acuíferos, etc. – en otros países y ciudades, desde Singapur, Israel, Madrid y Sidney hasta las vecinas Antillas Menores. Ahora, luego de la vergonzosa inacción durante décadas, no hay otra salida que la reducción del consumo o el racionamiento para lidiar con los efectos inmediatos de la sequía, fenómeno que por su naturaleza recurrente no debe tomar por sorpresa a nadie.

Algo similar – probablemente más enredado – sucede con el servicio que presta la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE). ¿Cuántas veces se ha acusado su politización, la disfuncionalidad de la estructura administrativa, la ineptitud de la dirección, el rezago tecnológico, la corrupción y la interminable red de contratos dudosos con entidades privadas que la misma cultiva? ¿Qué han resuelto las costosas aves de paso que se han presentado como poco menos que estrellas capaces de solucionarlo todo? ¿Qué ha pasado con las investigaciones de la Asamblea Legislativa?

Originadas en distintas instancias –  académicas, profesionales, cívicas, políticas —  han desfilado ante el pueblo de Puerto Rico numerosas recomendaciones para enfrentar los retos energéticos. Se ha insistido en el tránsito del uso de recursos caros, no renovables, contaminantes y que Puerto Rico no posee, como el petróleo y el gas, hacia el uso  de recursos renovables y que el país tiene en envidiable abundancia, como la energía solar.  Además, se han planteado modelos organizativos de suerte que la AEE pueda liberarse del lastre político y de las prácticas corruptas que la ahogan. También se ha advertido sobre los costos que conllevan las distintas modalidades de privatización, sobre todo cuando prima el interés privado sobre el público y se debilita el cumplimiento con las metas vinculadas al uso de recursos renovables. Todo, hasta la fecha, en vano. No han faltado luces. Ha faltado poder. Los que lo tienen y los que lo han tenido deambulan por otros caminos.

El gobierno ha optado por el antiquísimo acto de, como Pilatos, lavarse las manos y entregarle la administración de la AEE a un consorcio privado (LUMA) para que se ocupe de la distribución. En el terreno de la generación no se anda por mejores caminos. Prevalece la ideología privatizadora.  No se corrige el escandaloso historial de irregularidades sino que se abulta con contratos cada vez menos transparentes y más torcidos. De LUMA lo único que cabe esperar es que cobre  su renta, vele por su tajada de los fondos federales – la gran carnada —  y juegue con métricas engañosas para luego, con sus maletas bien provistas, marcharse.

Valga recordar la experiencia de hace unos veinte años con el concesionario de la AAA. Fue un desastre. Empeoraron tanto los indicadores financieros como operacionales. Al cabo de varios vaivenes el gobierno tuvo que rescindir el contrato. En palabras sencillas: se desperdició dinero y tiempo. Ahora, por el lado de la AAA, se tiene racionamiento y, por el lado de la AEE, oscuros contratos de privatización. ¡Por favor!

Se sabe lo que hay que hacer. Pero no se hace. Los recursos se desperdician haciendo exactamente lo que no se aconseja. En realidad, el error de fondo es confiarles las lechugas a los cabros. El vicio de pedir – lo que parece definir la política pública en este país – erosiona la voluntad de hacer. ¿Cómo esperar que administraciones gubernamentales rojas y azules, tan empecinadamente sumisas y coloniales  y tan claramente comprometidas con intereses privados, actúen de otra forma? Más allá de cualidades personales, ¿no es buena fragua para la corrupción tal actitud política?

El autor es economista.