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Carta para Alicia Alonso

 

Por Rafael Cancel Miranda

 

Alicia Alonso, tan solo recordarte fortalece el alma pues no solo fuiste una gran bailarina, sino que también fuiste  una gran mujer leal a su pueblo y a sus principios.

Tengo un imborrable recuerdo personal.  En el verano del 2006 Cuba me honró otorgándome la Orden de José Martí. Estando en La Habana, acompañado por un grupo de boricuas, mi esposa María de los Ángeles se entera de que habría una presentación del Ballet Nacional de Cuba en el Gran Teatro de La Habana, que hoy lleva tu nombre.  Nos consiguieron las entradas y fuimos al Teatro acompañados por un doctor amigo y su esposa, boricuas que habían viajado a Cuba para la ocasión.

Al llegar, nos recibieron en la puerta del Teatro y acompañaron hasta nuestros asientos en la segunda planta. De alguna manera te enteraste de nuestra presencia y enviaste un emisario para invitarnos a pasar a tu camerino. Así lo hicimos. María de los Ángeles estaba emocionada y comentó que te había visto bailar en dos ocasiones. Una, en el Lincoln Center de Nueva York y otra en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico. Ante sus comentarios te quedaste pensativa unos segundos y de momento comenzaste a reírte y exclamaste: ¡Ese fue el año de la bomba!  Gracias al amigos que nos acompañó, tenemos una foto de ambas riéndose.

Lo de la bomba no es ficción pues el mismo grupo que planificó el asesinato de Carlos Muñiz Varela y la tragedia del avión de Cubana de Aviación en Barbados, que costo 73 vidas, amenazó con ponerle una bomba y planificó interrumpir la presentación en escena en el Teatro de la Universidad. Afortunadamente, la rápida movilización de miembros de Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI) lograron frustrar los planes.

Alicia, te se mantuviste con la misma verticalidad y firmeza que demostraste desde tu juventud, hasta tu último día. Asimismo fue la lealtad a tu pueblo. El dictador Batista quiso usarte, pero tú solo serviste a tu pueblo. ¡Gracias, Alicia Alonso!

 

20 de octubre de 2019

Comoquiera ganan los bonistas

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD/ccotto@claridadpuertorico.com

Aunque el Tribunal Supremo de Estados Unidos decidió negar la petición de la Junta de Control Fiscal de revocar al Tribunal del Primer Circuito de Boston (TS) en que los tenedores de bonos generales del Gobierno de Puerto Rico (GBO) tienen una acreencia asegurada, los resultados de esa decisión ya están integrados al Plan de Ajuste, indicó Abner Dennis Zayas, colaborador de la Campaña Construyamos otro Acuerdo. 

Consultado por CLARIDAD, el investigador sobre deudas de corporaciones y fondos buitres en la organización LittleSis de Nueva York, cuyas investigaciones van dirigidas a fortalecer las luchas sociales, señaló que la decisión de ese tribunal no le tomó por sorpresa, ya que para la JCF era bastante cuesta arriba por los varios niveles de litigación. Lo primero que se acaba de confirmar es la decisión de que los acreedores de los GBO tienen un pago asegurado. Esto revocó la decisión contraria de la jueza Taylor Swain de enero de este año.

Pero mientras, en el Tribunal Federal en Puerto Rico, se dio otra litigación respecto a cuál es el alcance de la reclamación asegurada de los bonistas de retiro. Los bonistas alegan que la reclamación de ellos incluye las aportaciones del patrono –que esos son los bonos– y que también incluye los futuros pagos luego de la declaración de la quiebra del Título III. Es decir, que la reclamación de los acreedores no solo incluye el pasado, sino el futuro, y si incluye el futuro, también está incluyendo el pago de las pensiones de Pays ToGo.

En esta controversia Swain una vez más se fue en contra de los bonistas y, al presente, su decisión también se está viendo en Boston. De acuerdo con Dennis Zayas, en este caso podría suceder que aun si los bonistas no pierden el caso, la Junta les podría decir a los acreedores: Está bien, ustedes tienen una reclamación asegurada; pero mira, los activos del sistema de retiro no son muchos. En el disclosure (documento de exposición o de divulgación) del Plan de Ajuste –explicó– se calcula que el colateral que tienen los acreedores está entre los $442 a los $827 millones. Con esos activos lo que podrían pagar es del 13 al 24%, le diría la Junta a los bonistas. Es por esto que a juicio de Dennis Zayas, la JCF tenía la decisión contemplada en el Plan de Ajuste.

En el caso de que no pierdan y los acreedores insistan en cobrar, el asunto se pone más difícil porque en el mismo disclosure igual dice que esos bonistas tienen una reclamación asegurada contra el Gobierno central. Entonces el Gobierno tendría que desembolsar el dinero del Fondo General para pagarles antes que al resto de los acreedores, con lo que no solo se afectan las pensiones, sino todas sus asignaciones presupuestarias. En fin, dependiendo de lo que decida Boston, en caso de que esos bonistas ganen, la JCF tendrá que revisar el plan de ajuste.

Dennis Zayas llamó la atención sobre el juego de la JCF, de que aun cuando desde enero ha reconocido que parte de la deuda de los GBO es ilegal, con lo cual se abre la posibilidad para su investigación, lo que ha hecho es utilizarla como herramienta de presión para negociar. Expuso que el argumento de la JCF a los bonistas es que tienen dos opciones: seguir litigando la validez de sus bonos o arriesgarse a que el tribunal los declare nulos. Si el tribunal los declara nulos, pierden todo. En caso de que ganen, lo que les van a pagar es lo mismo que les van a pagar al resto de los bonistas. Es decir, no pueden esperar más. Para que se ahorren ese riesgo, deberán aceptar lo que la JCF les ofrezca.

“Es como una carnada que le han tirado a los fondos buitres, pero hasta ahora no se ha visto movimiento de que se la traguen”, declaró Dennis Zayas, a la vez que observó que las conversaciones entre los acreedores y la Junta son secretas.

El investigador alertó de que en la prensa se ha cometido el error en informar que el recorte de 8.5 % a las pensiones será a las que excedan los $1,200. Señaló que es equivocado decir que si se tiene una pensión de $1,500 el recorte se le va a aplicar al excedente, que serían $300. Lo cierto es que el descuento se le aplicará a la pensión completa.

CLARIDADES:Insurrección 1950

 

En julio de 1950, el Congreso yanki aprobó la Ley 600 que culminaría en la farsa del Estado Libre Asociado. Albizu Campos denunció el engaño. De inmediato se desató una intensa campaña demagógica de miedo a la independencia dirigida por el gobernador de la colonia, Luis Muñoz Marín.

El 26 de octubre de 1950, el Partido Nacionalista conmemoró el natalicio del general Antonio Valero de Bernabe en Fajardo. Regresando a San Juan, ya en la madrugada del 27 de octubre, el auto en el que viajaba un grupo de nacionalistas fue detenido por la Policía a la altura del Puente Martín Peña. Según la policía, en el automóvil se encontraron armas y bombas que justificaron el arresto de los Nacionalistas. Ante esto, Albizu decidió adelantar la insurrección, entendiendo que era la mejor manera de llamar la atención del mundo sobre la situación colonial de Puerto Rico, aun cuando estaba consciente de la desventaja numérica y táctica. Pero los movía una fuerza mayor: la causa de la libertad y la independencia… El día 30 de octubrede 1950, estalló la Insurrección Nacionalista.

Los objetivos militares principales fueron: la toma de los cuarteles de la policía para obtener armas; la ocupación de las oficinas de teléfono y del telégrafo para cortar las comunicaciones y la ocupación de dependencias federales, como los correos y las oficinas del Servicio Selectivo Militar yanki. Hubo acciones armadas en ocho pueblos de la Isla –Peñuelas, Arecibo, Mayagüez, Naranjito, Ponce, San Juan, Utuado y Jayuya– y en Wáshington, DC.

El primer incidente se registró en el Barrio Macaná de Peñuelas. En Jayuya, bajo el liderato de Blanca Canales, Elio Torresola y Carlos Irizarry (quien muriódurante el ataque), los Nacionalistas tomaron elpueblo y Blanca Canales, junto al joven Heriberto Marín Torres, desplegó la monoestrellada y proclamó la República de PuertoRico. Muñoz Marín movilizó la Guardia Nacional y los pueblos de Jayuya y Utuado fueron invadidos por fuerzas policiales y militares, y ametrallados por aviones de combate, lo que forzó la rendición de los nacionalistas para evitar ladevastación.

En San Juan, poco después del mediodía, un comando nacionalista compuesto por Raimundo DíazPacheco, Domingo Hiraldo, Gregorio ‘Goyito’ Hernández,Manuel Torres Medina y Roberto Acevedo Quiñones, atacó La Fortaleza, residencia oficial del gobernador. Sólo sobrevivió, gravemente herido, Gregorio Hernández. Al día siguiente, la policía y la Guardia Nacional rodearon el Salón Boricua, barbería de Vidal Santiago, en Barrio Obrero, frecuentada por Don Pedro. El tiroteo fue transmitido por radio. Vidal resistió heroicamente, solo, durante horas. Tan heorica fue su resistencia que los atacantes creían que enfrentaban a un nutrido grupo.

En la Junta Nacional del Partido Nacionalista, ubicada en la calle Sol del Viejo San Juan, Albizu Campos, resistió durante tres noches y cuatro días, primero junto a Doris Torresola y Carmín Pérez; luego, con Álvaro Rivera Walker, hasta que, finalmente, tras lanzarles gases lacrimógenos, lograron su arresto.

Con la intención de dejar meridianamente claro ante el mundo que eran falsas las declaraciones de que lo que estaba ocurriendo en la Isla era meramente una lucha entre puertorriqueños, el 1 de noviembre, dos nacionalistas residentes en Nueva York –Griselio Torresola y Oscar Collazo– atacaron la Casa Blair, residencia temporera del presidente Truman. Griselio murió durante el ataque; Oscar resultó gravemente herido.

La Insurrección Nacionalista fue aplastada por la Policía y la Guardia Nacional. Y arreció la campaña de persecución y abuso de poder contra el independentismo, con arrestos en masa, y el encarcelamiento arbitrario de miles de independentistas, nacionalistas y comunistas. Eventualmente, en 1951, cientos fueron enjuiciados y varios recibieron largas condenas de cárcel.

La presión internacional y el temor de que Albizu fuese a morir encarcelado, llevaron a Muñoz a indultarlo el 30 de septiembre de 1953. Excarcelado, Don Pedro pronunció las siguientes palabras: «nadie, amparado por la fuerza, puede impedir el ejercicio de soberanía y libre determinación de un pueblo, porque ello sería una burla a lahistoria».

 

Del Calendario de Nuestros Mártires, 2020

La cultura también es un servicio esencial

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com 

Fundamentalmente, son tres los problemas que afectan el desempeño y la calidad de los servicios que prestan el Archivo General (AGPR) y la Biblioteca Nacional (BNPR). 

A juicio del presidente de PROSOL-UTIER, Luis Pedraza Leduc, el problema principal es la falta de personal, seguido por unas deficiencias de planta física “muy serias” y por un “grave” problema gerencial. PROSOL-UTIER es la representante sindical de los empleados unionados en ambas instituciones.

“El primer problema principal es falta de personal en términos generales, desde archiveros hasta bibliotecarios […] personal de mantenimiento para atender la planta física, como debe ser, y los oficiales de custodia, ya que son sitios abiertos, que entran diferentes personas, y se necesita ese personal también a tiempo completo”, dijo a CLARIDAD, Pedraza. 

Sobre los problemas salud y seguridad en la planta física, Pedraza señaló que los archivos están contaminados y hay unas áreas de las bóvedas que tienen hongos, que los ascensores no funcionan y que hay problemas de iluminación en algunas áreas. Todo eso dificulta la conservación del material contenido en el Archivo y en la Biblioteca. 

“Si a eso se suma que es un edificio cerrado y que cuando ha habido problemas de energía eléctrica inmediatamente hay problemas de crecimiento de hongos, eso dificulta el mejor trabajo que se puede hacer”, sostuvo. 

El tercer problema es el administrativo-gerencial; asunto que está, a su vez, vinculado al problema del presupuesto del Instituto, que se va reduciendo cada año. Pedraza reclamó que el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) no está cumpliendo su deber de proteger el Archivo y la Biblioteca “como debe ser”. Dijo además que los fondos de operación del Instituto se han disminuido tanto, que hace 12 años eran sobre 300 empleados unionados y en estos momentos no alcanzan 100 matrículas.

Como parte de este problema el líder sindical destacó la preocupación que han manifestado algunos empleados del Archivo sobre la posibilidad de mudar el Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe al edificio Dr. Ricardo Alegría, sede de ambas entidades. 

“Hay una preocupación muy seria de los compañeros de cómo el flujo del personal, tanto del Archivo como del Centro, y los estudiantes puede afectar los espacios y la conservación de documentos y materiales. Ese problema gerencial lo que está es buscando un uso distinto al Archivo y la Biblioteca, y en vez de fortalecer su uso, lo que están pensando es en cómo sacarle dinero, y eso afecta su funcionamiento […] No hay la visión, capacidad y expertise para dirigir correctamente lo que debe ser el Archivo y la Biblioteca, la memoria del país”. 

Pedraza, denunció un problema en la dirección del Archivo, más allá del gerencial: 

“Tenemos una persona [el licenciado Héctor Dávila] dirigiendo el Archivo, cuyo conocimiento como archivero está cuestionado. La biblioteca anda suelta porque no hay bibliotecarios como tal. El archivero está ocupando el espacio de la biblioteca sin que ese sea su fuerte. Yo te diría que en este momento la biblioteca está siendo desplazada como parte de esa estructura. Se le da más atención al archivo que a la biblioteca”.

PROSOL-UTIER está pidiendo al director ejecutivo del ICP, Carlos Ruiz, todos los contratos que tiene la agencia y que se identifiquen las plazas vacantes.

“Nuestra teoría es que nosotros estamos siendo sustituidos por contratos. Lo que reclamamos es que si el puesto existe y el servicio es definido como trabajo unionado de servicio público, a esa persona por contrato se le nombre como empleado, que pase a ser parte de la plantilla del servicio público”. 

“Eso da garantía, da permanencia. Acaba el cuatrienio y esa persona se queda; que si se rige por los objetivos del Instituto y cumple con sus funciones, número uno, tiene más beneficios, y número dos, eso es lo que queremos. Nosotros creemos en el servicio público, no creemos en el concepto de contratos. Los contratos no se rigen de la misma manera”, expuso el presidente del sindicato. 

Describió como una falsedad el que a una persona que se le exige trabajo de una jornada diaria y es supervisada sea un contrato de servicios. 

Los empleados, sobre todo los archiveros, cuestionan el “contrato de asesoría” otorgado a Hilda Ayala. Estos han reclamado que Ayala realiza otras funciones, incluyendo una parte de las que corresponden al director del Archivo; que pide información para luego ella presentar su informe; que hace un trabajo de archivística cuando ya hay el personal para hacer eso. 

Fuentes cercanas a este medio dijeron que, mientras usurpa la labor de los archiveros, Ayala gana $50 la hora, mientras que Dávila puede estar en los $5 mil mensuales. 

Con el dinero utilizado para pagar esos sueldos exorbitantes de dos personas cuyo trabajo es cuestionado se podría pagar el personal que hace falta. Los archiveros también han reclamado que no reciben un aumento de salario desde el 2006.

Pedraza sugirió que, en todo caso, lo que se necesita es nombrar más personal que sea del servicio público. Añadió, sin embargo, que independientemente de todas estas limitaciones, el Archivo y la Biblioteca: “siguen funcionando porque tiene un personal que lleva años y conoce el trabajo y, por encima del huracán y las deficiencias administrativas, sigue dando un servicio”. 

En el programa de servicios generales, por ejemplo, hay solamente dos empleadas para determinar el valor histórico de todos los documentos que generan las entidades públicas en P.R. (municipios, agencias y corporaciones) y si estos deben ser conservados. 

“Es imposible que con ciento y pico de agencias, generando papeles a todo lo que da, estas dos compañeras puedan determinar qué se queda y qué se va […] Todo eso afecta el trabajo, hay un volumen muy alto de trabajo que hacer. Se pierde mucho esfuerzo, tiempo y recursos en ese proceso. Falta dirección”, dijo Pedraza.

“Hay también un debate ideológico entre los que planteamos la necesidad de fortalecer el Instituto y quienes plantean que esto es cuestión de gestores culturales, donde de una perspectiva neoliberal plantean otro tipo de estructura; mucho individualismo, gestores privados, contratos privados, industrias creativas en contra de las estructuras tradicionales del gobierno”, añadió.

El sindicato le está exigiendo al patrono toda la información de cara al presupuesto del año 2020-2021. Pedraza dijo que se están preparando para moverse a la Legislatura y exigir que se asigne el presupuesto necesario; que están tratando de traer a la palestra pública la necesidad de un presupuesto adecuado a las necesidades del Instituto, “no el dinero que sobre para la cultura”. Por tal razón cuestionó si en Puerto Rico se considera la cultura un servicio esencial. 

“Cuando se ve el ICP como un todo – museos, centros culturales, colecciones–, no hay presupuesto para sostener eso como debe ser, no lo estás divulgando ni lo estás protegiendo. En resumen, el Instituto no está cumpliendo su función al día de hoy”, concluyó.

Archivo General:  Un reflejo del interés que tiene el gobierno por preservar nuestro patrimonio nacional

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com 

Muchas de las interrogantes sobre el estado en que se encuentra el Archivo General y la Biblioteca Nacional de Puerto Rico surgen a partir del daño que sufrieron las instalaciones después del huracán María: problemas con el presupuesto que se le asigna al Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), mala gestión administrativa y la falta de una política pública real en defensa del patrimonio nacional. 

Así lo planteó en entrevista con CLARIDAD el representante por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Denis Márquez Lebrón, quien radicó la Resolución 1446, el pasado mes de junio, para saber si el ICP está cumpliendo con la Ley de Administración de Documentos Públicos de Puerto Rico (Ley Núm. 5 de 1995). 

Dicha ley asegura el funcionamiento y estado del principal repositorio de miles de documentos de gran valor que constituyen el patrimonio cultural del país. Ochenta mil pies cúbicos que guardan textos, gráficas, impresos, fotografías, películas, grabaciones y mucho más material histórico. Todo en peligro por las razones antes mencionadas.

“La ley le otorga una responsabilidad al ICP sobre el manejo de todo ese acervo cultural […] Queremos saber si se está cumpliendo con esas responsabilidades, pero además, como dice la primera parte de la resolución, queremos saber el estado y funcionamiento del Archivo General”, explicó Márquez.

El Archivo tiene problemas de seguridad y estructura física, de filtraciones de agua en los depósitos, de aires acondicionados y elevadores dañados. No cuenta con suficientes empleados, ya que muchos han renunciado o se han jubilado, y, cuando eso pasa, la plaza cierra y se congela. Por otra parte, se ha cuestionado la capacidad del actual director del Archivo, el licenciado Héctor Dávila, por su falta de experiencia en la administración de documentos y en archivística. Márquez señaló que lo denunciado afecta el funcionamiento normal de la institución. 

En cuanto al tema del manejo de documentos, el representante dijo haber recibido información respecto a los señalamientos que se han hecho constantemente sobre unos documentos de Fomento Industrial (PRIDCO, en inglés). Aunque no ha participado de lleno en la investigación sobre dichos documentos, Márquez destacó que es uno de los temas que pretende investigar como parte de la resolución radicada el pasado mes de junio. 

“La ley establece unos mecanismos para preservar y clasificar esos documentos. […] Sé que ha habido señalamientos de cómo se dispone de muchos de esos documentos, sin seguir los mecanismos que establece la ley y los reglamentos que establece el Archivo General”. 

Los empleados del Archivo además han cuestionado la contratación de Hilda Ayala para suplir las deficiencias del actual archivero en el ejercicio de sus funciones.

“Si [Dávila] fuese una persona diestra en el tema, conocedora, con peritaje, pues, no requeriría ese tipo de contratación. Ese es uno de los señalamientos que se ha hecho. Por eso yo insisto en que hay que investigar este tema”, opinó. 

La primera lectura de la resolución 1446 fue en junio 21, al día siguiente de radicada. Para que la investigación propuesta por el representante en la resolución se lleve a cabo la cámara tiene que aprobarla. Esa etapa no ha pasado. Sin embargo, Márquez sostuvo que esto no va a ser un obstáculo para seguir investigando por su cuenta, seguir alertando al país sobre estos temas y denunciando otros.

“El huracán María dañó parte del edificio y, si a eso uno le suma que hay una crisis económica en el país, a nadie le puede sorprender que al Gobierno no le importe mucho y que no haya un presupuesto adecuado para trabajar con el Archivo. Ambas cosas son factores importantes, unido a la negligencia de la gestión administrativa como parte de la dirección del Instituto”.

“Hay una realidad precaria del presupuesto del país que se traduce en malos servicios o en la ausencia de servicios a la ciudadanía. En el caso de la cultura se manifiesta en las deficiencias que hay físicas, estructurales, falta de empleados y todo lo que está pasando en el Archivo General y la Biblioteca Nacional”.