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Mirada al País: Corrupción en tiempos de pandemia

 

Por Denis Márquez Lebrón/Especial para CLARIDAD

Durante los meses de abril y mayo, en medio de una de las crisis de salud más grandes que hayamos enfrentado, el país fue testigo del nivel de podredumbre existente en algunas esferas del Gobierno. La celebración de vistas públicas para investigar el proceso de compras de pruebas Covid-19, puso de manifiesto, una vez más, al clientelismo político como el germen de la corrupción gubernamental que hemos atestiguado y denunciado tanto en gobiernos rojos, como azules.

En estas vistas se develó un esquema fraudulento mediante el cual, en los momentos de mayor necesidad en el país, un grupo de personas cuyo único vínculo es su afiliación al partido de gobierno, intentaron timar al Pueblo de Puerto Rico por 38 millones de dólares.

El principal artífice del esquema millonario lo fue el Lcdo. Juan Maldonado.  Activista y candidato a legislador municipal PNP en Caguas, exdirector de la Autoridad de Transporte Marítimo y emparentado con la Comisionada Residente Jennifer González, que se da a la tarea de identificar personas y compañías de productos de salud, como ventiladores y pruebas para detectar el virus.  Maldonado, contacta a su amigo Robert Rodríguez, donante del PNP y dueño compañía APEX, la cual brindaba servicios de construcción y restauración de hospitales al Departamento de Salud (DS).

Junto al Sr. Rodríguez, Maldonado hace contactos para importar pruebas rápidas del Covid-19.  Necesitando un contacto para revender las pruebas que alegadamente consiguió, el Lcdo. Maldonado contacta al Sr. Tito Laureano, ex asesor legislativo, donante y activista del PNP, contratista del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en el área de Rectoría del recinto, con acceso directo al Dr. Segundo Rodríguez, Rector de Ciencias Médicas y encargado del “Task Force” Médico, nombrado por la gobernadora para “asesorar” al gobierno sobre todo lo relativo a la pandemia.

Una vez se conectan el Lcdo. Maldonado y el Dr. Rodríguez, entran a la ecuación los funcionarios de Salud que facilitarían los procesos de compras.  En primer lugar, la Sra. Adil Rosa, Secretaria Auxiliar de Administración del DS, al igual que los personajes anteriores, activista del PNP.  La Sra. Rosa, le encargó todos los trámites relacionados a la compra de las pruebas que ofrecía el Lcdo. Maldonado a la Sra. Mariel Rivera, activista PNP y ex empleada de la Comisión Estatal de Elecciones bajo Norma Burgos.

La Sra. Rivera, encargada de tramitar la orden de 38 millones de dólares reconoció en las vistas públicas que contaba con tres meses de experiencia en Salud, nunca había trabajado una orden de compras y no conocía en su totalidad los procedimientos de compra del Departamento.  La falta de conocimiento de la Sra. Rivera en todo lo concerniente a compras, no fue disuasivo para la Sra. Rosa, quien reconoció que había referido y promovido a Mariel Rivera para que fuera contratada en Salud porque era su amiga y correligionaria PNP.

Como si todo lo anterior no fuer suficiente, la Sra. Rosa llegó al DS de la mano de la Sra. Mabel Cabeza, activista PNP, vinculada a Elías Sánchez y la campaña de Ricardo Rosselló, “chief of staff” del ex Secretario de Salud, Rafael Rodríguez y posteriormente nombrada por La Fortaleza como el enlace entre el DS y el “Task Force” Médico.

El factor común de todos y cada uno de los protagonistas de este esquema es obvio, activistas del partido de gobierno, cuyas acciones convirtieron en una burda caricatura, a lo que debe ser la agencia de gobierno constitucional responsable de la Salud del País.

Durante las vistas, los testimonios de estas personas se convirtieron en una verdadera enredadera, echándose la culpa los unos a otros.  Nadie sabía quien era encargado de tomar que decisión, todos aprobaron la transacción confiando que el eslabón anterior de la cadena había pasado juicio sobre la efectividad y validez de las pruebas a ser adquiridas.  Algunos llegaron al extremo de alegar que su “liderato” y su forma de trabajar, había sido confundido con la facultad real de aprobar dicha transacción.

Es alarmante y ofensivo, cómo en medio de una emergencia los criterios para seleccionar el personal que estaría a cargo de las decisiones más importantes y que tendrían un efecto sobre toda la ciudadanía durante un suceso que no vivíamos hace más de un siglo, una pandemia, eran criterios que solo contemplaron su cercanía o lealtad al partido de gobierno.

Cuando recorremos ese corto camino entre el partido de gobierno y el proceso de compras, pasamos por varias etapas. La primera, de cómo fue que las personas con capacidad para tomar decisiones fueron escogidas por su nivel de cercanía con la maquinaria partidista, expresado por sus propios testimonios y lo que es más alarmante, que en La Fortaleza se tenía conocimiento de todos estos movimientos y decisiones. Luego del escogido de las personas, vimos cómo operaban, a espaldas de las personas con la capacidad legal de tomar decisiones y las que judicialmente pudieran cargar con la responsabilidad de una decisión mal tomada.

Todo lo anterior se complementa con la irresponsabilidad y desidia de otros funcionarios públicos; como la Directora de la Oficina de Gerencia y Presupuesto, quien no sabía -hasta que la confronté en las vistas- que era la responsable de velar por el ejercicio responsable de las compras o contrataciones por parte de las agencias durante la declaración de emergencia y el ex Director de la Autoridad de Servicios Generales quien incumplió con la Ley habilitadora de su agencia al no aprobar el Reglamento Uniforme de Compras y Subastas y sustituirlo por una Carta Circular, a más de seis meses de vencido el término para aprobar el mismo.

Al final, más allá de la negligencia crasa e incumplimiento -con los que algunos han querido describir el proceso de compra de las pruebas Covid-19- para nosotros quedó meridianamente claro que se trató de todo un esquema fraudulento, una conspiración que dejó en evidencia, además, el colapso del sistema de salud privado y la necesidad de transformarlo.

Por ello es importante, convertir nuestro sistema a un Plan de Salud Universal, que elimine el intermediario que solo busca el beneficio y lucro propio; reconocer que la Salud del Pueblo de Puerto Rico es un derecho humano de todas las personas que habitan nuestra isla; y eliminar el clientelismo político que corrompe los cimientos de nuestro gobierno en todos los niveles, para comenzar a construir una Nueva Patria.

El autor es representante por el Partido Independentista Puertorriqueño ante la legislatura.

Una foto en el Madison Square Garden

27 de octubre de 1974

 

Por Manuel de J. González/CLARIDAD

Foto: José  (Pucho) Charrón

Recordé la foto que encabeza este artículo porque el joven que aplaude la primera fila, exhibiendo su prominente pelo afro, nos abandonó el domingo 21 de julio, Día de los Padres. Osvaldo Romero Pizarro, padre amoroso, decidió morirse ese día al lado de sus hijas Mariela e Isamaría. La foto es del 27 de octubre de 1974 y fue tomada en el emblemático Madison Square Garden de Nueva York un día muy especial. Entonces Osvaldo vivía y trabajaba en esa ciudad, donde organizaba las comunidades boricuas para la lucha de independencia como militante del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP). También ya era un organizador sindical, labor a la que dedicaría el resto de su vida.

La foto es como una galería de patriotas boricuas. Al lado de Osvaldo en primera fila está Lolita Aulet, mujer extraordinaria de Bayamón que, como casi todos los del grupo, había viajado a Nueva York desde San Juan para aquel acto histórico. Lolita siempre fue la secretaría de actas de la Comisión Política del MPI y el PSP. Durante más de una década allí se enteró de todas las estrategias, conspiraciones y debates, que guardaba en sus notas y se llevó a la tumba. Un maldito cáncer, que enfrentó con proverbial estoicismo, la mató temprano.

Muchos de los que se destacan en la fila del medio de la foto también se fueron hacia la eternidad, tras dedicar casi todos sus años a la lucha de la nación boricua. Julio Vives Vázquez, entonces presidente del PSP, mira de lado desde la derecha, con una media sonrisa de satisfacción. De este abogado de Comerío algún día se podrá decir y contar todo lo que hizo, arriesgando su vida y su libertad, en la lucha clandestina que arropó el país en aquellos años.

Al lado de Julio, con enorme bigote y levantando el puño, está Ramón Arbona, a quien distinguimos como uno de los fundadores de Claridad. En lo personal, le debo mucho. Si aprendí un poco del oficio periodístico fue gracias a Ramón, a quién conocí temprano en mi vida, todavía adolescente. Pocos dominaron el castellano y el inglés como él, y su dedicación al oficio lo unió a Claridad a lo largo de una vida. Fue, además, el principal propulsor de la edición bilingüe de este periódico, editada en Nueva York. Desde allí circulaba por las comunidades boricuas de Estados Unidos, vinculándolas a Puerto Rico y a sus luchas.

Luego de Ramón están Juan Mari Brás y Fermín Arraiza Miranda, Secretario y Subsecretario General del PSP. Juan se nos fue en 2010 y Fermín hace apenas un año. Tras el instante que recoge la foto, Mari Brás bajaría al centro del Garden a dar un discurso que puso muchas veces de pie a los miles de boricuas que, junto a norteamericanos solidarios, llenaron a capacidad el recinto. La mayoría de ellos había hecho un corto viaje en tren desde sus comunidades neoyorquinas o desde Nueva Jersey o Hartford. Pero muchos lo hicieron desde lugares más distantes, llenos de entusiasmo, para asistir al “Día de Solidaridad con Puerto Rico”.

Entre los que se destacan en primera fila, levantando el puño y mirando de lado, olvidé antes mencionar a Pedro Grant Chacón, que también nos abandonó hace algunos años. Si se nos pidiera resumir la lucha sindical puertorriqueña durante más de medio siglo, bastaría con mencionar el nombre de Pedro Grant. Como Mari Brás en la lucha patriótica, Grant fue el constante fundador del sindicalismo boricua, ocupando todos los frentes. Organizó a los trabajadores de los muelles de San Juan, a los obreros de la construcción y a tantos más. También fue propulsor principal de las organizaciones unitarias del sindicalismo, como el Movimiento Obrero Unido, y estuvo vinculado al MPI desde que se fundó en 1959.

Finalmente, en la foto estamos otros que todavía seguimos aportando a una lucha que no cesa: Florencio Merced, Jenaro Rentas, Francisco Hernández, Gervasio Morales, Arturo Grant, Antonio Gaztambide…. Éramos, igual que Osvaldo Romero, los jóvenes de entonces, integrantes de un movimiento que se impuso metas grandes y cumplió muchas de ellas.

En 1974, cuando el carpeteo y la persecución contra el movimiento independentista estaba en su apogeo, muchos no creían que fuera posible llenar a capacidad el Madison Square Garden en un acto en solidaridad con la lucha de independencia de Puerto Rico. Pero el PSP tenía entonces una estructura organizativa que alcanzaba todas las comunidades donde se asentaban los boricuas y contaba, además, con la solidaridad de múltiples organizaciones progresistas de Estados Unidos, incluyendo los que luchaban por los derechos de la población afronorteamericana. Dos mujeres representantes de esos grupos, la actriz Jane Fonda y la luchadora Angela Davis, subieron a la tribuna del acto del Garden.

En 1974 los organizadores de aquella movilización, entre los que estaba Osvaldo Romero, cumplieron con sus metas. Los que estuvimos allí y todavía respiramos, tenemos algunas pendientes. Los que van llegando tendrán que imponerse otras porque, como dijo Rafael Cancel Miranda, si no luchamos, “nos dejan sin Patria.”

La fragilidad y riesgos del papa Francisco

Por Marcelo Barros/Especial para En Rojo

 

El día 29 de junio, la Iglesia Católica y otras iglesias celebran la fiesta de los apóstoles Pedro y Pablo. Independientemente de argumentos históricos sobre sucesión apostólica, desde tiempos antiguos el obispo de Roma ocupó un ministerio de unidad en relación a las Iglesias locales.

El papa Francisco imprimió nueva forma al cargo de obispo de Roma y patriarca de las Iglesias de la comunión católica. Ha retomado la enseñanza del Concilio Vaticano II sobre la centralidad de la Iglesia local. Valora la comunión de las diócesis, cada una con su propio rostro y derecho a cierta autonomía. Propone el diálogo y la sinodalidad como forma normal de ser y actuar de la Iglesia. Sobre todo, insiste en que la misión sea «como Iglesia en salida”, eso es “hacia afuera«: servir a la humanidad en la construcción de la justicia, paz y ecología integral.

El actual Papa es, sin duda, el líder mundial más acreditado. Sin embargo, en ambientes internos de la Iglesia desde tiempos modernos ningún otro Papa sufrió tanta oposición. Ninguno ha sido tan odiado por miembros de la misma Iglesia. Sin duda, al luchar contra Francisco, los grupos tradicionalistas católicos desmitifican la figura del Papa. Demuestran que él también puede ser criticado y que todo católico tiene derecho a disentir. Eso es positivo. Lo que es lamentable es cuando usan golpes bajos y fake news para  aislar al Papa de sus amigos y colaboradores más directos.

La fragilidad de la profecía del papa Francisco consiste en el hecho de que, por mucha energía que tenga, no es fácil reformar un organismo como el papado y la estructura de la Iglesia Católica, inmóvil hace tantos siglos.

Aunque la historia no se repetirá es bueno recordar algunas lecciones del pasado. En 1958, cuando el Papa Pío XII murió, la situación de la Iglesia era de extrema rigidez, centralización romana y apego al poder. En el cónclave, los cardenales eligieron a Angelo Roncalli para ser un Papa de transición. Sólo tres meses después de su elección, Juan XXIII convocó un Concilio Ecuménico para renovar la Iglesia. Esto sólo fue posible porque, en las bases del pueblo de Dios, movimientos bíblicos, ecuménicos y teológicos nuevos habían plantado las semillas de la renovación. Juan XXIII hizo venir una primera lluvia y ya las semillas pudieron germinar y florecer.

A pesar del largo invierno que la Iglesia Católica vivió desde finales de los 70 hasta la elección del papa Francisco, las semillas de una nueva forma de ser Iglesia han resistido. Ahora es el momento de sembrar. 

Los retos de la burbuja

Por Javier Guaní Gorbea/Especial para CLARIDAD

Al igual que gran parte del mundo, el deporte trata de adaptarse a la realidad de cómo puede reestablecerse cada una de las disciplinas deportiva  de una manera segura y lógica en medio de una pandemia. Cada deporte parece tener su libro pero la idea principal parece ser  crear una burbuja donde todo se concentre  en un mismo complejo y donde se limite los viajes y se realicen pruebas constantes a los atletas.

Esa es la ruta que ha tomado el boxeo, el baloncesto, el tenis de campo y podría ser la que adopte el béisbol si eventualmente se llega a un acuerdo económico satisfactorio para las partes y se decide que habrá una temporada. Bajo esas reglas por el momento no es viable tener público  y es el dinero de los derechos de televisión lo que puede hacer posible  el que los deportes regresen. Sin embargo eso no  hace que los retos sean menores. Para mencionar un ejemplo, el pasado martes el boxeador boricua José Pedraza vio cancelada su pelea por ESPN cuando el “trainer” de su rival dio positivo al COVID 19 y obligó la posposición de su combate que era la velada estelar de la noche. Una situación parecida vive el béisbol que tuvo  cerrar los campos de entrenamiento tras encontrarse casos positivos en jugadores de tres equipos, mientras que el tenis confronta una crisis con el positivo del jugador búlgaro Gigor Dimitrov quien jugaba un torneo de exhibición en Europa. Todo esto es parte de la nueva realidad y le corresponde a cada una de las ligas utilizar su criterio sobre las decisiones que tomen de ahora en adelante. Sin duda todos queremos ver deportes nuevamente pero hacerlo de una manera segura presenta unos riesgos nunca antes enfrentados y que se deben monitorear día a día.

El voleibol tomó la decisión correcta en Puerto Rico

El pasado sábado se anunció la cancelación de los torneos de volibol en ambas ramas, tanto masculina como femenina. La decisión no fue sorpresiva pues era obvio que la liga con su actual modelo económico no podría sobrevivir sin la presencia de fanáticos presentes. En el pasado hemos sido críticos de la avaricia que a veces enseñan los apoderados pero en esta ocasión se actuócorrectamente aunque entiendo  se debe abrir  una discusión seria de como debe ser el modelo e de las ligas profesionales del país de ahora en adelante. Por su parte entiendo que el Baloncesto Superior Nacional   pronto optará por la misma ruta pues es difícil imaginar un escenario donde se pueda jugar de una manera segura.

No cabe duda que se vive una nueva realidad y el deporte que tantas veces ha servido de bálsamo en diferentes momentos de la historia  tendrá que reinventarse para lograr  su subsistencia, por lo menos hasta que se obtenga una vacuna estaremos pendiente a ver si lo puede hacer y de qué manera.

 

 

La pandemia del hambre

Por Frei Betto

En abril, el Banco Mundial preveía que la contracción de la economía brasileña en 2020 sería del 5% del PIB. Ahora, en junio, la predicción es de un 8% a un 10%. Y el gobierno esperaba un crecimiento del 2%…

Como la pandemia afecta principalmente a los trabajadores autónomos e informales que, para sobrevivir, no pueden quedarse confinados en sus casas, se prevé que el número de brasileños en situación de pobreza aumentará este año de 41,8 millones (2019) a 48,8 millones de personas, lo que equivale al 23% de la población.

Se considera pobres a todos los que sobreviven con ingresos diarios inferiores a 27,5 reales o mensuales inferiores a 825 reales. Este año serán 7 millones más de brasileños. El auxilio de emergencia alivió un poco el drama social. Pero, ¿hasta cuándo?

Una investigación realizada por la empresa Plano CDE, que analiza la vida y el consumo de las clases C, D y E, indica que entre marzo y abril de este año, de los 58 millones de brasileños de las clases D y E (con ingresos mensuales de hasta 500 reales) 51 millones vieron sus entradas reducidas a la mitad o menos. Y de los 100 millones de la clase C (con ingresos mensuales entre 500 y 2 000 reales), 29% sufrieron igual pérdida.

De las familias brasileñas, el 70% con ingresos mensuales inferiores a 3 135 reales dependen de ciclos económicos favorables para alimentarse y pagar las cuentas. Con la Covid-19, todo indica que este año esas familias quedarán sumamente endeudadas. En abril, el aumento de las deudas en la clase C fue del 36%, y en las clases D y E, del 47%.

Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), entre 2009 y 2019, el número de favelas creció un 107,7%. Hoy suman 13 151 en 734 municipios, y en ellas viven 5,1 millones de personas. Con la caída del 10% del PIB en este año, debido a la pandemia, esa situación tiende a empeorar, a menos que se apruebe un programa de ingresos mínimos para cada familia que habite en una favela.

Brasil cuenta hoy con 28,5 millones de personas desempleadas. El dato fue divulgado por el IBGE el 16 de junio. De ese total, 17,7 millones declararon que no podían buscar empleo debido a las restricciones impuestas por la pandemia.

La América Latina y el Caribe albergan el 8,5% de la población mundial. Entre 2000 y 2020, el hambre se redujo casi a la mitad en los 33 países de la región. De 73 millones de hambrientos se pasó a 38 millones, según la FAO.Ello ocurrió gracias a los gobiernos progresistas, que implementaron políticas sociales, programas de alimentación escolar y medidas de apoyo a la agricultura familiar.

Pero se inició un retroceso a partir de 2015, el mismo año del lanzamiento de la Agenda 2030 de la ONU, cuyo Objetivo de Desarrollo Sustentable es “hambre cero”. El número de personas que viven con inseguridad alimentaria en la América Latina y el Caribe alcanzó los 43 millones en 2018. Para 2020, la Cepal prevé un aumento de 16 millones en situación de pobreza extrema.Esa realidad se ve retratada por el código de las Banderas Blancas, adoptado ahora en varios países, entre ellos Perú, Honduras, Guatemala y El Salvador: la familia desprovista de todo alimento coloca frente a su casa una tela blanca como señal de que necesita un socorro alimentario urgente.

En el Continente no faltan alimentos. Falta justicia. Hoy, 84 millones de niños en la América Latina y el Caribe dependen de la escuela para tener acceso a una buena alimentación. De ellos, 10 millones solo ingieren una comida mínimamente nutritiva al recibir la merienda escolar. Ahora el virus los excluye de la escuela y los acerca al hambre.

La Cepal y la OIT calculan que la Covid-19 dará por resultado 300 millones más de pobres en la región, de los cuales 83 millones estarán en situación de pobreza extrema. El PIB del Continente debe decrecer un 5%. Ello se debe a la paralización de los mercados internos, la disminución del flujo de las cadenas globales, la caída de los precios de las materias primas y la interrupción del trabajo informal de los migrantes. La crisis elevará la tasa de desempleo al 11,5%, lo que significa 12 millones de nuevos desocupados. Actualmente son 25 millones. A finales del año serán 37 millones.

Hoy, de los 292 millones de trabajadores de la América Latina y el Caribe, 158 operan en la informalidad. En los jóvenes entre 15 y 24 años, el índice llega a 62,4%. La pandemia ha provocado la pérdida del 80% de los ingresos de los trabajadores informales. En el mundo, del 60%.

Los gobiernos latinoamericanos y caribeños solo destinan el 0,7% del PIB a las poblaciones más vulnerables. Como mínimo, debería ser el 3,4% para garantizar la sobrevivencia de 214 millones de personas que ingresarán en las filas de la pobreza en lo que resta del año. Los países más afectados serán Brasil, Argentina, México, Ecuador y Nicaragua.

Según la OIT, este gran lockdown arrojó, en todo el mundo, a 2 mil 700 millones de personas al desempleo o la informalidad. En el nivel global, el Banco Mundial calcula que la crisis de la Covid-19 puede sumar a 70 millones de personas a los 632 millones que sobreviven hoy en la pobreza extrema, o sea, personas con ingresos diarios inferiores a 9, 50 reales o mensuales inferiores a 285. El PIB planetario sufrirá una reducción del 5,2% en 2020. Será la peor recesión en ocho décadas.

En el mundo, puede aumentar en 250 millones el número de personas con inseguridad alimentaria. Más de 30 países están amenazados por la pandemia del hambre. El Informe Global 2020 sobre Crisis Alimentarias, de la ONU, revela que existen 318 millones de personas en 55 países con inseguridad alimentaria aguda. Muchas tienen qué comer, pero no la cantidad diaria suficiente de calorías que se requiere. Si tenemos en cuenta la ingestión calórica, el número aumenta a 2 mil 500 millones de personas subalimentadas. Agravadas por la Covid-19, perduran las causas del hambre: conflictos armados, condiciones climáticas extremas (desequilibrio ambiental), dificultades de acceso a la tierra y al empleo, y turbulencias económicas.

El reverendo británico Thomas Malthus se engañó al prever, en 1789, que en los siglos venideros la producción de alimentos crecería aritméticamente (1-2-3-4) y la población geométricamente (1-2-4-8). Habría más bocas que pan. Cuando lo declaró, el mundo tenía mil millones de habitantes. Hoy somos casi 8 mil millones y sobran alimentos, suficientes para saciar al menos a 12 mil millones de seres humanos. Por tanto, lo que falta es compartirlos. El hambre perdura porque hay muchas familias sin tierra y muchas tierras en manos de pocas familias.

Miles de millones de familias no tienen recursos para comprar comida, que ha dejado de tener valor de uso y pasado, con el capitalismo, a tener valor de cambio. Esa mercantilización del bien más esencial para nuestra sobrevivencia biológica es un crimen horrendo. Los agricultores ya no pueden llevar sus productos al mercado para venderlos. Deben entregarlos a un intermediario que los revende al sistema que los procesa, transporta, envasa y distribuye a los puntos de venta.

Hoy son los bancos, las multinacionales y los fondos de pensiones los que dominan el mercado delos alimentos y promueven especulaciones mediante derivativos de commodities. Cuando se produce una interrupción en esa cadena, los agricultores se ven obligados a quemar o enterrar los productos. Un crimen de lesa humanidad practicado en honor al dios Capital.

Reproducido de www.cubadebate.cu

El autor  es asesor de la FAO en el tema de soberanía alimentaria y educación nutricional, y autor, entre otros libros, de O marxismo ainda é útil? (Cortez).

www.freibetto.org/> twitter:@freibetto.

Traducción de Esther Perez