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El papel de la OMS en la crisis sanitaria

Por Eduardo Giordano

“La más extrema necesidad es lo que siempre consigue crear el espectáculo incomparable de la unidad en la Tierra.” Stefan Zweig

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estuvo omnipresente como principal referencia de las políticas sanitarias durante los primeros tres meses de pandemia. Como consecuencia de esta exposición pública, la OMS está ahora en el foco de los debates internacionales. Hay consenso en la necesidad de revisar las recomendaciones que fue dando a la población mundial y debatir la pertinencia de sus intervenciones.

Una primera pregunta para abordar la cuestión es de oportunidad política. ¿Es legítimo criticar el rumbo de la organización cuando su propia existencia está siendo cuestionada por países como Estados Unidos y Brasil?

Donald Trump y Jair Bolsonaro, los máximos exponentes de la ultraderecha americana, que amenazan con abandonar el organismo, coinciden en su recelo hacia la OMS por interferir en sus decisiones de priorizar la economía sobre la salud de la población. Acusan a la organización de inspirar las políticas de confinamiento que adoptaron los gobernadores de varios estados de sus respectivos países, lo que a juicio de ambos mandatarios perjudica la reactivación económica. Pero los argumentos en los que se escudan para batallar contra la OMS responden a sus respectivas obsesiones ideológicas.

Donald Trump descarga su responsabilidad por la mala gestión de la crisis sanitaria interna culpando a la OMS y a China. Estados Unidos es el mayor contribuyente al presupuesto de la organización (15 %) y su actitud no pasa desapercibida. Trump acusa a la OMS de ocultación de la responsabilidad que él atribuye a China en esta crisis sanitaria. A mediados de abril culpó a la organización de haber actuado como comparsa del régimen chino. En ese estilo escabroso y primario que caracteriza a su escritura a golpe de impulsos, tuiteó: “El silencio de la OMS ante la desaparición de investigadores y doctores y las nuevas restricciones a la información sobre la investigación de los orígenes de la Covid-19 [en China] es profundamente preocupante”.

Es preciso revisar sus argumentos después de casi dos meses, con más de 110.000 muertes en Estados Unidos y dos millones de contagios. Por ejemplo su afirmación de que los consejos de la OMS anteponían “la corrección política” (= no injerencia en asuntos de otros países) “a la salvación de vidas”. También dijo que la OMS era una organización “chinocéntrica”. Y antes de anunciar la congelación de fondos para el organismo en plena pandemia, dictaminó: “La OMS ha fracasado en su deber más básico y debe rendir cuentas”.

Curiosamente, cuando el coronavirus aún era un peligro muy lejano, el 24 de enero (tres días después de detectarse el primer contagio en el país) el presidente más maleable de la historia de Estados Unidos escribió en su cuenta de Twitter: “China ha estado trabajando muy duro para contener el coronavirus. Estados Unidos agradece enormemente sus esfuerzos y transparencia.”

El cambio de actitud de Trump se produce en el marco de la disputa por la primacía de su país en el desarrollo de una vacuna contra la covid19, que Estados Unidos pretende comercializar en todo el mundo, mientras que China y la OMS promueven un desarrollo sin finalidad comercial. Además, desfinanciar a la OMS, mientras no sea una institución permeable a sus intereses, sigue la estela de una actitud característica de este gobierno estadounidense: retirarse de las instituciones internacionales que no puede controlar, una estrategia que empezó hace años con la salida de la UNESCO.

Muchos dirigentes políticos de todo el mundo rechazaron la actitud de Trump. El ministro alemán de relaciones exteriores, Heixo Maas, expresó en un tuit: «Tenemos que trabajar estrechamente contra la Covid-19. Una de las mejores inversiones es fortalecer a las Naciones Unidas, en particular a la OMS, que no cuenta con fondos suficientes, por ejemplo, para el desarrollo y la distribución de pruebas y vacunas”.

Las actitudes primarias y las fobias ideológicas predominan también en la reacción de Bolsonaro en Brasil. A fines de abril, en un comentario escrito en su cuenta de Facebook, que luego fue eliminado, acusó a la OMS de alentar la homosexualidad y la masturbación entre los niños. Los desafortunados exabruptos de Bolsonaro se basaban en frases entresacadas de una guía formativa para padres publicada en el año 2010 en Alemania.

También usó los mismos argumentos de Trump, acusando a la OMS de tener un sesgo “pro-chino”, hasta que fue recentrando sus críticas en lo único que importa a sus adeptos, evitar la paralización de la economía a causa del confinamiento. El 11 de junio insinuó que “hay algo detrás del respaldo a la cuarentena” por parte de la OMS, pretendiendo que la organización “quiere quebrar a los países”. Con este mensaje incitaba una vez más a sus seguidores a manifestarse contra los gobernadores que siguen “ciegamente” las recomendaciones de la OMS y rechazan priorizar la reapertura económica.

Estas “desviaciones” políticas consiguen socavar el vínculo del país con el organismo internacional. Estas descalificaciones de la OMS carecen de fundamento racional, su única base es el prejuicio y la intoxicación informativa (infodemia, para decirlo con un término acuñado en los últimos tiempos por la OMS). Actúan como fake news para caracterizar a un organismo de la ONU como expresión del mal absoluto, tal como se hizo con la UNESCO.

Es necesario defender sin matices la existencia y la financiación de la OMS. Es la única instancia multilateral de supervisión de los sistemas de salud en tiempos de pandemia. Esto no significa legitimar sus políticas ni aceptar a ciegas sus recomendaciones. Por el contrario, dado el papel rector de la OMS como correa de transmisión hacia los estados de las políticas epidemiológicas, es fundamental evaluar la eficacia y validez científica de sus acciones. Hay que abrir un debate público sobre los mecanismos de toma de decisiones en asuntos que impactan de manera tan decisiva a la salud pública mundial.

Las dos cuestiones más polémicas respecto del manejo de la OMS desde el comienzo de la pandemia se podrían resumir en dos palabras, cada una de ellas con un fuerte trasfondo: mascarillas y cloroquina.

La recomendación de usar mascarilla o barbijo en cualquier contexto donde no se pueda mantener la distancia física fue tan tardía que cuando la OMS por fin la realizó, la mayor parte de los países ya habían adoptado este elemento de prevención / contención del coronavirus por su cuenta, en muchos casos (como España) después de resistirse mucho tiempo a adoptarlo argumentando el protocolo de la OMS.

Por su parte, el enfoque de los ensayos clínicos con medicamentos devela la dependencia de una organización pública mundial como la OMS de publicaciones poco contrastadas en revistas científicas controladas por compañías multinacionales que pueden falsear los resultados al servicio de intereses privados. Esto ocurrió en el fraude ya conocido como #Lancegate.

Hay otras cuestiones en las que la OMS podría haber colaborado más estrechamente con los países afectados. Una muy importante es la reorganización del sistema hospitalario al comienzo de la epidemia. Ante el potencial riesgo de colapso, cada país tuvo que improvisar por su cuenta la forma en que se distribuía el exceso de pacientes de Covid-19. Muchos hospitales, en algunos países casi todos, cambiaron completamente su estructura edilicia y utilizaron zonas de consultorios y quirófanos para atender a pacientes de coronavirus. Se cancelaron las visitas y se cerraron agendas de consultorios, y se puso toda la estructura hospitalaria y de atención primaria en función de la emergencia.

Esto tuvo repercusiones en la desatención de pacientes crónicos o con otras patologías, que en el mejor de los casos solo pudieron acceder por consulta telefónica. En general no hubo hospitales libres de coronavirus para realizar otra clase de intervenciones médicas con garantías de no contagio, lo que supuso un abandono de los pacientes crónicos o pendientes de cirugía. En algunos países, en los que se pudo contener mejor la epidemia por un temprano confinamiento, como es el caso de Argentina, ocurre que muchos centros de atención primaria han dejado de atender consultas durante los últimos tres meses incluso en aquellos distritos en los que no existe ningún caso de Covid-19.

Una alternativa a la dedicación casi exclusiva de todos los hospitales a los enfermos de covid19 hubiera sido reservar, al menos en las grandes ciudades, un conjunto de hospitales y centros de salud para pacientes de otras patologías. ¿Podría haber contribuido la OMS, con su dilatada experiencia en epidemias, a orientar las políticas sanitarias en esta u otra dirección para evitar la colonización de todo el sistema de salud por el coronavirus?

Un tema polémico fue la directriz que dio la OMS a mediados de marzo de aislar durante otros 15 días a las personas curadas porque aún podrían contagiar, una orientación contraria a las prácticas habituales en sistemas de salud como el español, donde se considera que cuando el paciente da negativo en la prueba ya no existe posibilidad de contagio. Sólo se establece aislamiento de 14 días cuando no hay posibilidad material de hacer la prueba, como ocurrió en muchos casos por falta de test PCR.[1]

En el lado positivo de la balanza, hay que decir que la OMS resaltó siempre el papel central de los test para afrontar la crisis. Su director, Tedros Adhanom, instó a los países afectados a realizar «un test por cada caso sospechoso», recalcando que esa era «la columna vertebral» de la respuesta contra la Covid-19. Por desgracia, los test ya escaseaban en la mayor parte de los países y la OMS no articuló ningún mecanismo para favorecer su producción local, aunque sí hizo donaciones de carácter limitado a determinados países (por ejemplo, envió 3.000 test a Argentina al comienzo de la crisis sanitaria).

Y al final se puso mascarilla…

El pasado 5 de junio, a casi tres meses de la declaración de la pandemia, la OMS recomienda ¡por primera vez! el uso de mascarillas “de tela” en lugares con transmisión generalizada del coronavirus, siempre que sea imposible mantener una distancia de dos metros y en lugares cerrados. En su anterior guía del 6 de abril, la OMS solo recomendaba el uso de protección facial al personal sanitario -especialmente al que trabajaba con pacientes de covid19- y a personas que hubieran contraído el virus o con sospecha de estar contagiadas.

La directora del Departamento de Emergencias Sanitarias de la OMS deja entrever el trasfondo de por qué hasta ahora no se había indicado su uso: “¿por qué de tela? -se pregunta- Porque las mascarillas quirúrgicas deben guardarse para uso del personal sanitario”. Aclarado esto, la OMS brinda una serie de recomendaciones para la confección de mascarillas caseras. Las mascarillas ideales deberían tener tres capas, una de algodón por dentro y, por fuera, el material que mejor pueda repeler el agua. Como filtro se podría utilizar polipropileno, el material empleado en mascarillas quirúrgicas. Sugiere también que se trataría de mascarillas lavables y reutilizables.

Otro cambio de criterio importante es recomendar ahora el uso de mascarillas “médicas” a los mayores de 60 años y a los pacientes con enfermedades crónicas. Estas mascarillas “médicas” serían en principio barbijos quirúrgicos, ya que las mascarillas filtrantes (ffp2 y ffp3) deben quedar siempre reservadas, a criterio de la OMS, para el personal sanitario que trabaja con enfermos de covid19.

La lentitud con la que avanzó la Organización Mundial de la Salud hasta recomendar el uso de mascarilla como forma de protección general es el capítulo menos honroso de su actuación en esta crisis. El ejemplo asiático estaba a la vista de todos, también de este organismo, que hizo oídos sordos a las recomendaciones de expertos chinos que viajaron como asesores por Europa y se horrorizaron de que la gente saliera sin mascarilla a la calle con el nivel de contagio que existía en abril.

Aunque se defienda la necesidad de un organismo multilateral en la gestión de esta crisis sanitaria, no hay porqué ocultar que en algunos aspectos resulta poco transparente su comunicación con la opinión pública. El caso más confuso es el del trayecto que llevó a la OMS del rechazo a la recomendación de usar mascarillas.

El problema más grave es que las recomendaciones de la OMS no están exentas de consecuencias, de hecho modelan y articulan las decisiones de los países como respuesta a la crisis sanitaria. El hecho de que la OMS no recomendase el uso de mascarilla fue argumentado en España y otros países de Europa para retrasar su implantación, en parte por creer que había una base científica que sustentaba este argumento, pero sobre todo por la dificultad de conseguir las mascarillas necesarias para proteger a toda la población. Un problema de logística real, que no se puede enmendar con su ocultación.

Esta actitud basada en el (auto)engaño es injustificable. La organización que se ocupa de la salud mundial y que inspira las líneas de actuación de los ministerios de Sanidad se comportó con mucho menor sentido común que los ciudadanos, que empezamos a fabricar mascarillas caseras de tela, de tres capas como las que ahora recomienda la OMS, desde el día 0 del inicio de la pandemia. Se informa incorrectamente porque se presupone que al no haber suficiente material de protección para todos (¿todo un país?, ¿un continente?, ¿la humanidad?), no se debe dar la indicación pública de un uso general. Todos o ninguno. Pero el argumento explícito fue su ineficacia como medida preventiva de protección, sumado a la supuesta torpeza de los usuarios que no sabrían colocarse correctamente las mascarillas. Dicho esto por epidemiólogos muy serios y a lo largo de casi tres meses.

Afortunadamente, existieron otras fuentes de información más fidedignas. Pero la campaña que hizo la OMS contraindicando el uso de mascarilla, contra el sentido común de mucha gente, caló sin embargo en otras personas y buena parte de la población sale ahora sin mascarilla en pleno desconfinamiento. Aunque en muchos países esta ya sea obligatoria cuando la distancia es inferior a dos metros o en lugares cerrados.

La controversia del #Lancegate (y su influencia sobre los ensayos clínicos)

La cloroquina como medicamento contra el coronavirus vuelve a centrar los debates internacionales. Hace algunas semanas, un estudio muy documentado publicado en la revista de medicina The Lancet[2] concluía que el uso de ella era contraproducente y lo asociaba a un mayor riesgo de muerte. Esto modificó las apreciaciones de la OMS y de varios gobiernos al respecto, hasta esta semana, cuando tres de los cuatro autores del estudio se retractaron de sus resultados al no poder garantizar la fiabilidad de la fuente de los datos aportados. El cuarto y último autor, Stepan Dasai, es el director de la empresa estadounidense Surgisphere, que aportó los datos primarios cuya veracidad sus colegas de investigación ahora ponen en entredicho.

Los estudios publicados en revistas científicas, que se supone son verificados por prestigiosos comités de expertos, inspiran las directrices mundiales para enfrentar la pandemia. La OMS interrumpió los ensayos clínicos con ese medicamento a causa del artículo y después decidió reanudarlos cuando los autores se retractaron. El escándalo alcanza dimensiones mayores, porque los datos suministrados por Surgisphere se han empleado también en otras investigaciones recientes, por ejemplo en otro trabajo de los mismos autores sobre mortalidad de pacientes de covid19 asociada a enfermedades cardiovasculares, publicado en The New England Journal of Medecine (NEJM).[3] Algunos de los autores solicitaron que se retirase el artículo por no haber podido acceder a los datos brutos: “No podemos validar las principales fuentes de datos”, indicaron.

Muy inquietante. Más aun cuando es sabido que muchas revistas científicas, incluidas por supuesto las médicas, perciben una importante retribución por parte de los autores a cambio de publicar sus textos. Hace tiempo que no son los autores los que tienen derecho a una retribución por su trabajo. Los cambios tecnológicos y de hábitos de consumo en la industria cultural afectan desde finales del pasado siglo a las formas de negocio tradicionales de las editoras de publicaciones científicas, que dejaron de ser soporte impreso de la publicidad de los laboratorios para convertirse en medios digitales, y en esta nueva economía se fueron imponiendo formas de ingresos no convencionales.

The Lancet pertenece al grupo Elsevier, la mayor editorial de medicina y publicaciones científicas del mundo, con sede en Amsterdam, que publica principalmente en inglés y cuenta con subsidiarias en muchos países, incluyendo Gran Bretaña, Estados Unidos, Brasil, México y España. El control oligopólico de centenares de revistas científicas confiere a este grupo una posición de fuerza para imponer condiciones draconianas a las universidades para que puedan acceder a su enorme fondo editorial, de casi medio millón de artículos publicados cada año en 2.500 revistas. En 2019, todas las universidades de Alemania y Suecia cancelaron sus suscripciones con Elsevier al no llegar a un acuerdo que pudieran considerar equilibrado. Por su parte, la Universidad de California decidió el año pasado no firmar un nuevo contrato con Elsevier, ya que la empresa le exigía pagar varios millones de dólares más de los que ya cobraba por mantener el acceso abierto a una parte de la producción científica de sus propios académicos.

Entonces llega la pregunta inevitable: ¿quién está al volante de la pandemia? Si la institución que debería suministrar las evidencias científicas en las que sustentar las políticas sanitarias se retracta de sus afirmaciones poniendo al descubierto su impericia, y sobre ella planea la sospecha de que es permeable a construir resultados a partir de las opacas usinas del big data, ¿qué o quién la reemplazará como brújula en la lucha mundial contra la pandemia? Me refiero, claro, a una institución endiosada por la propia OMS: la llamada comunidad científica, representada en este caso por los comités científicos de compañías editoriales que deberían validar mejor la metodología de las investigaciones que publican. Ellos por ahora siguen dando volantazos poco tranquilizadores.

La decisión de la OMS de retomar los ensayos con cloroquina no tuvo en cuenta los resultados de otro importante estudio publicado casi simultáneamente en Gran Bretaña que concluye que el tratamiento con hidroxicloroquina fue “inútil” para pacientes de covid19.[4] Es el balance final del macroestudio RECOVERY,[5] basado en más de 1.500 pacientes de covid19 tratados con ese fármaco, en paralelo a más de 3.100 pacientes que no tomaron la droga. El estudio revela que no existe una diferencia significativa en las tasas de mortalidad después de 28 días, o en la duración de la estadía en el hospital ni en otros aspectos. La noticia de su ineficacia fue difundida por Reuters en base a declaraciones de Martin Landray, un profesor de la Universidad de Oxford que codirigió el ensayo clínico: “No es un tratamiento para la covid19. No funciona. Estos resultados deberían cambiar las prácticas médicas en todo el mundo. Ahora podemos dejar de utilizar un fármaco que es inútil.”

Hacia una profilaxis de la OMS

El chasco del artículo pseudocientífico publicado en The Lancet tuvo y tendrá graves repercusiones. En las redes sociales se produjeron grandes controversias sobre la ética de la revista científica en todo este proceso, con la etiqueta #Lancetgate. The Lancet está en primera línea de fuego en el debate global sobre la pandemia. Su director, Richard Horton, calificó en abril la decisión de Trump de suspender la financiación a la OMS de “crimen contra la humanidad” y convocó a los científicos, trabajadores sanitarios y ciudadanos en general a “protestar y rebelarse contra esta demoledora traición a la solidaridad global”. Es importante rescatar este antecedente para evitar un enfoque sesgado al analizar la cuestión.

El controvertido artículo se publicó el 22 de mayo. A los pocos días, varios investigadores cuestionaban la validez de la metodología empleada, afirmando que el uso indiscriminado de big data no siempre conduce a un mejor resultado, por muy impresionantes que sean las cifras que se manejen y el área geográfica que se pueda alcanzar. Los críticos advirtieron que la ocultación de los datos brutos no permitía la reproducibilidad ni la trazabilidad del estudio. El 4 de junio, tres de los autores se retractaron, se disculparon y pidieron la retirada del artículo.

Las conclusiones de un estudio modificaron dos veces la posición de la OMS respecto de los ensayos clínicos con cloroquina, primero frenando su realización por los resultados negativos del estudio, y luego reanudándola cuando los autores se retractaron del mismo. Aunque otras investigaciones -en China y Gran Bretaña- demostraron la ineficacia de este fármaco para tratar el coronavirus, los cambios de criterio de la OMS se produjeron de forma inmediata y reactiva cuando ese estudio fue publicado y retirado de The Lancet.

El lado más enojoso de todo esto es que la OMS subordine sus decisiones de investigación a lo que publica The Lancet o cualquier otra revista médica. Esto indicaría que la OMS no tiene criterios propios para evaluar cuestiones de tanta trascendencia, y que actúa de forma reactiva y reverencial a lo que publican las revistas científicas anglosajonas homologadas como máximos exponentes de la ciencia universal.

Ahora bien, incluso The Lancet sabe que la OMS se equivoca en rendirle tanta pleitesía, y dos días después de la retractación, el 6 de junio, la revista publica en lugar destacado de su página web un artículo titulado “La OMS que queremos”.[6]

 

Los autores de este “manifiesto” hacen varias sugerencias a tener en cuenta:

“Hacemos un llamamiento a favor de una OMS cuya autoridad técnica sea plenamente reconocida por los estados miembros, fuera de consideraciones políticas, y cuya financiación no dependa de la voluntad poco fiable de aportaciones voluntarias (…). Hacemos un llamamiento a favor de una OMS con total legitimidad como institución líder para la salud mundial, con una autoridad reforzada para hacer cumplir sus normas y estándares y coordinar la acción global.”

“Se debería garantizar que la OMS tuviera plena autoridad para trabajar por la transparencia de los datos vinculados a la salud, enviando observadores independientes a los países, para coordinar las emergencias globales de salud.”

“La OMS no recuperará una autoridad plena si los estados miembros no delegan parte de sus prerrogativas nacionales en beneficio de la salud pública global.”

Sin embargo, para que la autoridad técnica de la OMS sea reconocida por los estados miembros, como aquí se sugiere, esta organización no puede depender de publicaciones que están fuera de su control y que actúan con criterios de rigor científico defectuosos.

Los investigadores que publican en revistas médicas son a menudo juez y parte. El famoso protagonista del #LancetGate, Sapan Desai (fundador de Surgisphere), no solo encarga, patrocina y publica estudios “científicos” con datos que nadie más puede ver; también es uno de los firmantes de un artículo publicado en 2013 de recomendaciones contra el fraude en los estudios médicos: «El fraude en las publicaciones médicas […] ha llevado a retractar estudios en revistas prominentes. […] Existe una obligación ética y legal de hacer un examen crítico y cuidadoso de lo que publican. [No hacerlo] puede destruir la integridad de la revista, pero más importante es proteger la confianza en los médicos».[7]

Una misma persona es legislador, juez y parte

La OMS debe revisar a fondo sus actuaciones desde el comienzo de la pandemia. La propia organización ha decidido hacer una investigación interna, lo cual quizás resulte insuficiente, pero la regeneración podría comenzar con una saludable autocrítica.

Al mismo tiempo, no hay que perder de vista que la OMS es el blanco de ataques inconcebibles. Si los presidentes de importantes países se empeñan en difamarla, ¿por qué no lo harían los empresarios deshonestos y los especuladores? Todos buscan sacar partido a su costa. El caso más indigno es el del bufete de un abogado argentino con sede en Miami y Nordelta (Buenos Aires), que anunció la presentación de una denuncia contra la OMS y China por “un delito de genocidio”. Este individuo invita a contactar con él a cualquier persona del mundo que “haya tenido algún síntoma y tenga el diagnóstico” de Covid-19. Asegura que la demanda ya cuenta con un millar de afectados y advierte que quien no se sume ahora, después no tendrá derecho a percibir compensaciones.

Es impensable que este bufete pueda obtener un resultado favorable a su denuncia “colectiva” contra la OMS por “violación de los derechos humanos”, y por tanto un beneficio económico directo, a menos que la estafa consista en cobrar por adelantado a los afectados; pero es dudoso que consiga así cantidades significativas como para mantener viva esta farsa. Otra posibilidad sería que todo fuera una sofisticada maniobra propagandística de los gobiernos contrarios a la OMS. En efecto, podría ser una operación de relaciones públicas para cimentar las burdas acusaciones de Trump contra China y la OMS, precisamente cuando el presidente de Estados Unidos acaba de confirmar que su país abandonará esta organización internacional.

Hay que defender a la OMS de estas conductas cuasi-delictivas que solo sirven para especular con el dolor de la gente prometiendo ilusorias recompensas, y que muy probablemente actúen con una agenda oculta al servicio de políticos que desean destruirla. Hay que defender su centralidad como organismo internacional en caso de pandemia.

Y por la misma causa, hay que criticar en profundidad la actuación de la OMS, hay que seguir evaluando su papel en esta crisis sanitaria y dotarla del personal y los recursos suficientes para que pueda superar sus actuales limitaciones.

 

@eduardogior


[1]              La escasez de insumos modificó de hecho el protocolo en España, ya que al principio se daba el alta a los pacientes con dos pruebas negativas consecutivas, con intervalo de 48 horas, y luego, por falta de test PCR, se empezó a dar el alta con una sola prueba.

[2]           “Hidroxichloroquine or chloroquine with or without a macrolide for treatment of Covid-19: a multinational registry analiysis”,  The Lancet, 22/05/2020.

[3]           “Cardiovascular Desease, Drug Therapy, and Mortality in Covid-19, The New England Journal of Medecine, 01/05/2020. (Retractado el 04/06/2020).

[4]           “No clinical benefit from use of hydroxychloroquine in hospitalised patients with Covid-19”, NEJM , 05/06/2020.

[5]           RECOVERY: Randomised Evaluation of Covid-19 Therapy. Universidad de Oxford.

[6]           «The WHO we want»: Olivier Nay, Marie-Paule Kieny, Lelio Marmora, Michel Kazatchkine. The Lancet, 05/06/2020.

[7]            www.eldiario.es

Osvaldo Romero Pizarro:¡Hasta siempre compañero!

Osvaldo en NY frente a mural MPI. Foto Pucho Charrón

 

Con gran pesar, compartimos con los amigos y amigas de CLARIDAD  el fallecimiento tras una larga enfermedad del querido compañero y amigo, Osvaldo Romero Pizarro. Deja tras sí una amplia estela de compromiso, buena voluntad y cariño, y un legado político y sindical abundante y de alto contenido patriótico. Su vida como activista político y comunitario comenzó en Nueva York, donde también se integró a la militancia patriótica en la Misión Vito Marcantonio del Movimiento Pro Independencia (MPI), luego Seccional del Partido Socialista Puertorriqueño (PSP)  en Estados Unidos. A su regreso a Puerto Rico, se integró al trabajo sindical en la Unión General de Trabajadores, donde se destacó como organizador, Secretario de Organización y, más adelante, Secretario- Tesorero y líder del sindicato.   La UGT fue una organización líder en el Movimiento Obrero Puertorriqueño y puntal en la lucha por las reivindicaciones de los trabajadores  y la independencia de Puerto Rico, durante todas las gloriosas jornadas sindicales y políticas de los años 70 y 80 del siglo pasado.

En CLARIDAD siempre le guardaremos un cariño y agradecimiento especial por sus múltiples contribuciones al periódico a lo largo de muchos años.

En lo personal, fue el compañero y amigo entrañable de muchos y muchas de nosotros, que hoy lloramos su partida con un sentimiento profundo de pérdida. Será recordado siempre por su intensa solidaridad, su humor desbordante, su alegría de vivir, su gusto por la buena mesa, y su amor incondicional por su familia y amigos. A sus hijas, Mariela e Isa María y sus respectivas familias, a su  hermana Soledad, querida y solidaria compañera y amiga de muchos años, y a toda su familia extendida, les enviamos un abrazo fuerte y solidario, con nuestro testimonio del gran cariño y agradecimiento que siempre le guardaremos a Osvaldo.

Junta Directiva y Colectivo de CLARIDAD, Periódico de la Nación Puertorriqueña

21 de junio de 2020

Foto por: José Rafael (Pucho) Charrón

 

A veces llegan cartas:¿La independencia parlamentaria me va a tratar de manera inferior ante la ley?

Sobre: Proyecto del Senado 1590 que enmienda las reglas de procedimiento criminal

 Por Camilo José Arango Latorre

Mi nombre es Camilo José Arango Latorre confinado y estudiante de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Desde el año 2014 participo del Proyecto UPR para confinadas y confinados.

“El intento de Kelsen de fundar una teoría pura del derecho no es sino la ultra-consecuencia límites el esfuerzo de todo el conjunto de juristas por construir un cuerpodedoctrinasydereglastotalmenteindependientedelasimposicionesyde laspresionessociales,encuentraensímismosupropiofundamento”…                    Pierre Bourdieu

La inocencia, nuevamente le súplica que no menosprecien las palabras que consagran el principio de la esencial igualdad de los seres humanos-“Todes somos iguales ante la ley.”Si la Asamblea Legislativa no ejerce su indiscutible facultad a favor de la retroactividad sobre el veredicto unánime, estaría definiendo arbitrariamente dos posiciones jurídicas. Con el mayor respeto en modo de ejemplo manifiesto que los padres no deben tratar a  sus hijos de manera diferente solo por la voluntad y el capricho de su irracionalidad. Cada persona tiene que tener una sola posición jurídica frente al Estado. Ningún puertorriqueño es superior o inferior a otres ¡Señoras y señores! Todes tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones.

Supongamos de manera hipotética que ustedes contribuyan a la gran usurpación del 1948 sobre el derecho fundamental-veredícto unánime. Esto resultaría en un trato desigual por su parte en asuntos colectivos. Estarían estableciendo irracionalmente un status legal de inferioridad, algo que es totalmente inaceptable dentro del marco de la justicia.Más aún, una desición como ésta basada en aspectos emocionales violentaría la Enmienda 14, Sección 1 de la Suprema Constitución de Estados Unidos de América:“Citizens of the United State”, “…Now state shall make or enforce any law which shall abridge the priviliges or immunities of citizens of the United States; nor shall any state de prive any person of life, liberty, or property, without due process o flaw; nor deny to any person within its jurisdiction the equal protection of the laws.”

De igual manera, si la ilustre Asamblea Legislativa no aprueba el P.S.1590- retroactividad veredicto unánime, sería igual al disminuir el alcance de los pobres a las jurisprudencias ya determinadas por parte del Tribunal Supremo de EE.UU al cual estamos subyugados.Ustedes saben que para los puertorriqueños pobres“la mayoría de la población”es imposible alcanzar un alto foro judicial para que éste interprete, reconozca y valide alguna jurisprudencia suprema. Las abogadas(os) de la Asistencia Legal no tienen los recursos para subir la larga y empinada escalera judicial.Para que todes podamos entender, es difícil subir“la jalda arriba judicial”. Por lo que, a un pobre se le haría difícil reclamar asuntos vivos y ya resueltos en las jurisprudencias supremas tales como: Ramos vs Louisiana, Scotus Apodaca vs Oregon(1972), Thedrick Edwards vs Vannoy, entre otros. No olvidemos que la mayoría de los casos atendidos por la Sociedad para la Asistencia Legal se   quedan en la etapa del Tribunal de primerainstancia.

De nuevo, si contribuyen a que exclusivamente desde el 20 de abril de 2020 en adelante los veredictos sí serán unánimes, pero antes de esta fecha no, estarían usurpando un derecho fundamental. Así, todes no estaremos a la par y será su historia parcial la que juzgue.

Por otra parte, antes de doblegarse a la retórica emocional del miedo es importante detenerse por un segundo enla justa razón ¡Señoras y señores!Lo que está bajo su consideración se trata de que una víctima o autor del crimen con inmunidad se siente en la silla de los testigos vs enjuiciar de manera justa a algunos acusados ¡Qué les ocurre a mis distinguidas legisladoras y distinguidos legisladores!

Entiendo que no es fácil legislar sin tomar en cuenta la revictimización, mas esto, puesto en balanza jamás de los jamas es se iguala a la inconstitucionalidad de un proceso judicial: Primero, son conceptos diametralmente opuestos. El término revictimización en una consecuencia de la delincuencia e independientemente se legisle o no se legisle a favor de la retroactividad del veredicto unánime, las víctimas van a tener que pasar por el proceso judicial. Nuestro sistema judicial está diseñado para indagar en la pura verdad de unos hechos. Por ejemplo, en los casos de Thedrick Edwards vs Vannoy y Scotus Apodaca vs Oregon(1972) existen planteamientos jurídicos que validan la retroactividad. Por ende en el justo reclamo de un derecho fundamental por parte de un confinado(a) puede resultar en que la víctima vuelva a testificar, actúe o no actúe la Asamblea Legislativa.En el caso de Thedrick Edwards vs Vanno y lo más lógico es que el ilustre Tribunal Supremo de EE.UU proteja el principio esencial de la igualdad del ser humano ante la ley. De igual forma, toda víctima o autor del crimen con inmunidad debe tener el compromiso social para testificar en los casos que el Tribunal conceda una petición al amparo de la Regla 188 y\o 192.1 de procedimiento criminal vigente. En otras palabras, las víctimas o autores del crimen con inmunidad como quiera están expuestos a volver a testificar en cualquiermomento.

Lo que ocurre con el término revictimización es que los respectivos directores ejecutivos de la oficina de víctimas y testigos han descuidado su responsabilidad, también, el propio Estado a fallado. Igualmente, el ministerio público a fallado, porque, su tendencia eterna es llevar a toda una retahíla de víctimas y\o testigos al Tribunal.Es obvio, que los (as) fiscales hacen esto para amedrentar al acusado y abogados ¡Pura estrategia! También esto se hace para aparentar ante la jueza o juez que se tiene“prueba robusta”el problema de todo esto es que las víctimas pierden días de trabajo, citas, etc.

El segundo término proceso inconstitucional-veredicto por mayoría es realmente muy comprometedor.El veredicto por mayoría no es inconstitucional, porque, una jurisdicción externa así lo estableció. Este proceso es inconstitucional, contrario a derecho e  injusto, porque su esencial o demuestra. Los veredictos 11a 1, 10 a 2 y 9 a 3 son sinónimos judiciales de duda razonable. Estos violentan el principio de duda razonable y por ende viabilizan la obtención de una pena injusta la cual pudiera ser muerte civil o cadenaperpetua.

Por lo tanto, es un bochorno escuchar argumentos tales como:“los veredictos 11 a 1, 10 a 2 ó 9 a 3, se dan, porque el jurado se pone de acuerdo para que el acusado no sepa quién votó a favor o en contra”. Este argumento es una gran faltade respeto hacia vuestra honorable judicatura¿Acasoselesolvidaqueantes de todo juicio la jueza o juez le imparte instrucciones al jurado? ¿Estas honoríficas órdenes solo son para pintarlas en la pared? Antes de todo juicio la jueza o juez es muy enfática(o)en la instrucción en cuanto a que ningún jurado puede emitir su voto a favor de la culpabilidad del acusado si su juicio (Psiquis) tiene duda razonable ¡Señoras y señores! En mi caso vuestra honorable y distinguida jueza Mabel Ruíz Soto (en paz descanse) le repitió al jurado dicha instrucción sobre la duda razonable más de dos veces. Imagínense ustedes la magnitud de la patraña argumentativa que intenta indivilizar a vuestra ilustre judicatura ben un juicio por jurado. ¡En todo juego el árbitro es el más importante!

Otra patraña argumentativa es la que dice:“los veredictos por mayoría se realizaron bajo el derecho aplicable”.Es muy fácil para la fiscalía fabricar le un caso a un acusado con un veredicto por mayoría. ¡Miren la historia judicial para que se percaten que como todo el andamiaje del Departamento de Justicia contribuyó a suprimirle el derecho fundamental de libertad al Partido Nacionalista Puertorriqueño!Losprofesionalesqueobservanlaelaboraciónpuramenteteórica de la doctrina pasan por alto las contradicciones judiciales. Estos “elocuentes” personajes de nuestro sistema judicial no hacen la interpretación que observa hacia la valoración práctica de casos en los cuales hay un inocente preso ¡Ni pal cará se meten en aguas profundas!

Incluso, en mi caso el veredicto fue de 9 a 3.Tres miembros del jurado no le adjudicaron credibilidad al fiscal ni a su principal testigo de cargo ¡Señoras y señores! Mi convicción  tiene de un testimonio perjuro. La testigo del fiscal es la autora intelectual del crimen, sin embargo, el ministerio público le dio inmunidad. Esta testigo“estrella”prestó dos declaraciones juradas diametralmente opuestas.

En la primera declaración jurada acusa a una persona como el autor del crimen y en la segunda declaración jurada me acusa a mí ¿Por qué no se le presentaron ambas declaraciones juradas al jurado? ¡Ahh! Porque la primera declaración jurada no fue admitida como evidencia. Aún con todo este descaro judicial, pues parte del jurado no le creyó el drama a fiscalía. Pregúntense ustedes qué interés o presión pudo haber tenido la fiscalía para fabricarme un caso.

En síntesis, distinguidas legisladoras y distinguidos legisladores con el mayor respeto les manifiesto, la legitimidad de nuestro sistema judicial no puede depender de la percepción del pueblo ni de los medios de difusión de información. La doctrina jurídica debe ser independiente de las presiones mediáticas. Muchas veces estos difusores de información se alejan de la neutralidad que se require. A ustedes la presión pública no los debe conducir a error en un asunto de estricto derecho como lo es la retroactividad del veredictounánime.

Además, ustedes están claros de que el veredicto por mayoría ha estado usurpando principios de justicia desde el 1948.Este mecanismo de persecución política comenzó a operar bajo la subordinación absoluta del congreso estadounidense. Contradictoriamente, el congreso autorizó en el 1948 los veredictos por mayoría bajo la Ley Orgánica de PuertoRico“ActaJones”;2 de marzo de 1917 y luego en el 1952 aprobó establecerlo en la nueva constitución de Puerto Rico. Todo esto ocurrió en violación a la propia constitución estadounidense-Enmienda 14, Sección1.

Por consiguiente, está en ustedes sacar de raíz la yerba mala que oculta los principios de justicia. Los tiempos cambian y el derecho tiene que atemperarse a ellos.

¡Que viva la evolución del derecho puertorriqueño!

Un plan insostenible

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

El economista Daniel Santamaría Ots, analista senior de la entidad Espacios Abiertos (EA),   plantea que el nuevo PF certificado por la Junta de Control Fiscal suscribe la insostenibilidad financiera a largo plazo de la economía de Puerto Rico. Aun cuando la JCF acepta esa nueva realidad tras los severos efectos económicos de la presente pandemia (además a los efectos de los huracanes Irma y María y los recientes terremotos), las recetas propuestas para resolver la nueva situación están alejadas de atender de manera correcta ese escenario.

Santamaría Ots considera que para que Puerto Rico se encamine a un crecimiento económico sostenible e inclusivo y pueda acceder al mercado de capitales, el plan necesita incorporar dos áreas apenas presentes en el plan certificado: primero, un plan macroeconómico realista y plausible, y segundo, una nueva propuesta sobre el plan de ajuste de la deuda del Gobierno central que contribuya a un pago de la deuda pública sostenible y que incorpore los efectos de la actual crisis del COVID-19.

“Enfocar todos los esfuerzos del plan fiscal en políticas fallidas, tanto en Puerto Rico como a nivel internacional, como es la austeridad, y en políticas de difícil implementación por parte del gobierno, como las reformas estructurales, solo compran tiempo hacia una eventual insostenibilidad financiera y económica a costa del sufrimiento de las poblaciones más vulnerables”, afirmó.

El economista descubrió que el mismo PF reconoce el escenario descrito y anticipa que ello contribuirá a la aceleración de los flujos migratorios (2.8 millones de habitantes de Puerto Rico para 2025), lo cual conllevará una carga cada vez más pesada para el resto de los habitantes y a una inevitable situación de déficit fiscal de 2032 en adelante.

Santamaria Ots puntualizó que el plan aprobado es el séptimo que certifica la Junta, que los anteriores no han logrado cumplir las proyecciones y que es difícil determinar si este nuevo plan surtirá el mismo efecto, con el agravante de una pandemia cuyos efectos y eventual recuperación están todavía por determinarse.

Continuó con que todos los planes certificados hasta la fecha concentran sus reformas en dos grandes áreas y que el plan 20-21 no es ninguna excepción.  Estas son reformas fiscales, que es como se refiere la Junta a las medidas de austeridad y dos reformas estructurales.

¿Qué propone el plan en esas dos grandes áreas?

Espacios Abiertos expone que lo que el plan primero propone es aplazar un año la implementación de las medidas de austeridad que, sin embargo, se reiniciarán otra vez al finalizar el año fiscal 2021.

Lo segundo que el plan destaca es la inhabilidad por parte del Gobierno de poner en marcha las recomendaciones de la Junta y le insta a no demorar más su implementación.

Santamaría Ots cuestionó que, en sus proyecciones macroeconómicas, la Junta prevé en su escenario base una caída del Producto Nacional Bruto (PNB) real del -4%, para el año fiscal 2020 y una ligera subida del 0.5%, para 2021. Aunque dio crédito de que este es un escenario más optimista que el proyectado por el Gobierno, de -3.8% ,para 2020 y -7.8%, para 2021, pese a tener esas divergencias en proyecciones de corto plazo, sus estimaciones se aproximan más sobre el año en que Puerto Rico presentará déficits fiscales primarios, una vez implementadas las reformas aprobadas.

La Junta proyecta déficits desde 2032 en adelante, mientras que el Gobierno, desde 2030. Ambas conclusiones, observó  Santamaría Ots, refuerzan la insostenibilidad del pago de la deuda y la consecuente inviabilidad del plan de ajuste de deuda del Gobierno central presentado en febrero de este año.

Añadió que los efectos económicos de la pandemia son difíciles de predecir ante los escenarios cambiantes de su evolución: “El Gobierno proyectó para 2021 un déficit de $708 millones y la Junta, un superávit de $440 millones en sus respectivos escenarios base. Desconocemos quién acabará proyectando mejor, pero sí tenemos la certeza de que debemos atender un pago de COFINA de $454.5 millones. Si se confirma el peor de los escenarios, ¿no será razonable estar preparados para atender la crisis económica y de salud más importante desde la depresión de 1930? ¿Quién acabará pagando los platos rotos si las optimistas proyecciones de la Junta no se materializan?, manifestó.

Espacios Abiertos también llamó la atención a la prontitud con que se certificó un plan fiscal de 271 páginas en unas pocas horas, redactado en el idioma inglés, que no domina la mayoría de la población, y sin garantizar vías mínimas de participación ciudadana.

“Para poder estar mejor preparados para atender a nuestra gente en la crisis que actualmente enfrentamos, instamos a la Junta a abandonar para siempre las medidas de austeridad como uno de los ejes principales de la política pública del país. La austeridad no es sinónimo de eficiencia ni el tamaño más grande o pequeño del gobierno implica un mejor servicio al pueblo. Lo que se necesita es un gobierno que funcione. La Junta debe proveer medidas de alivio en el pago de la deuda a través de la implementación de una moratoria para el año 2021 y actualizar en la mayor brevedad el ya inviable plan de ajuste de deuda del Gobierno central propuesto el pasado febrero”, demandó Espacios Abiertos.

 

 

Esta semana en la historia

19 de junio de 1953 

Ejecutados dos agentes comunistas en EUA

En julio de 1950 son detenidos en EUA los esposos Julius Rosenberg y Ethel acusados de espionaje a favor de la Unión Soviética. El 5 de abril de 1951 son condenados a muerte en la silla eléctrica. En aquel momento, el juez fija la ejecución para el 15 de junio de 1953, siendo aprobada por su presidente Eisenhower, para el día 19, buscando ofrecer a los condenados una amnistía a la pena de muerte si aceptaban declararse culpables, renegaban del comunismo y solicitaban asilo en EEUUAA . En un emocionado rasgo de libertad y de valentía, los Rosenberg prefirieron mantener la verdad, aunque les costase la vida.

 21 de junio 1939

Nace líder independentista

 Se celebra el cumpleaños del compañero del Partido Idependentista Puertorriqueño, Rubén Berríos Martínez.

 25 de junio de 1876

Justicia en Little Bighorn

La columna del ejército invasor de los EEUUAA a mando del general estadounidense George A. Custer es aniquilada en Little Bighorn por los jefes Caballo Loco y Toro Sentado.

La batalla de Little Bighorn fue un enfrentamiento armado entre las fuerzas combinadas de los pueblos lakota, cheyennes y arapajó, contra el 7.º Regimiento de Caballería del Ejército de los Estados Unidos. La batalla tuvo lugar los días 25 y 26 de junio de 1876, cerca del río Little Bighorn, en el territorio de Montana, y fue la acción más destacada de la Guerra de Black Hills de 1876.

El enfrentamiento resultó en una victoria aplastante de la coalición de pueblos originarios, que estuvo liderada por varios destacados jefes tribales como Caballo Loco y Jefe Gall, inspirados por las visiones de Toro Sentado. Cinco de las doce compañías que componían el regimiento resultaron aniquiladas, Custer cayó muerto, así como dos de sus hermanos, un sobrino y un cuñado. Las bajas estadounidenses fueron 268 muertos y 55 heridos, entre ellos seis exploradores de pueblos originarios al servicio del ejército invasor.

 26 de junio de 1908

Nace Salvador Allende

El médico y político Salvador Allende Gossens fue dirigente de la Federación de Estudiantes de Chile. Posteriormente fundador del Partido Socialista de Chile en el cual fue elegido Secretario General. Además ocupó otros cargos de importancia, como ministro de Sanidad, diputado, senador y presidente del Senado chileno.

La Unidad Popular, coalición política integrada por comunistas, socialistas, radicales, MAPU, PADENA y Acción Popular Independiente, lo proclama su candidato el 22 de enero de 1970, y triunfa el 4 de septiembre en los comicios de ese año. De ese modo, se convirtió en el primer presidente marxista en el mundo que accedió al gobierno por la vía de las elecciones. Asumió la presidencia el 3 de noviembre de 1970.

Durante el tiempo en el poder del gobierno de Unidad Popular se inició una reforma agraria y se nacionalizó la minería, la banca y grandes monopolios industriales. Esto provocó el rechazo de la oligarquía chilena unida a la política del entonces presidente de Estados Unidos, Richard Nixon que demandaba su derrocamiento. El 11 de septiembre de 1973 las Fuerzas Armadas comandadas por el general Augusto Pinochet y el Cuerpo de Carabineros dieron un golpe de Estado. Allende cae combatiendo en el Palacio de la Moneda.

 

Fuente principal: página de FB de Darío Ortiz Seda