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Crónicas de la India

 

Por Chiqui Vicioso

Un intenso olor a cúrcuma. El roce de la seda contra la piel en el apresurado caminar de las hindúes. Olfato y oído anunciándole al ojo lo que ha de esperar: un estallido multicolor de personas sacadas de las Mil y Una Noches. Los hombres con sus kurtas, perlas falsas y falsos rubíes. Las niñas, ya calzando la cadenita en el tobillo que ha de marcar su paso por la vida.

¡Hemos llegado a la India!, camino al Festival Mundial de Poesía. Poema –país donde el guacamayo palidece. Predominio del rojo, el mamey y el verde en todas sus tonalidades mas brillantes.

Cualquier mujer hindú parece una princesa sacada de mis cuentos infantiles; cualquier hombre el Sultán que puede transformar tu vida en una existencia de ensueños, aunque algo hay en el tono nasal de su idioma que de inmediato despierta el distanciamiento. El hombre dominicano es masculino en todo y eso lo olfateamos las mujeres desde el sonido de las palabras, apenas un preludio.

Namaste, saludan, Namaste respondo, las dos manos unidas como en oración, y una ligera inclinación de la cabeza. El hombre y la mujer hindúes son amables por naturaleza y serviciales.

Ando con demasiada preocupación por el extravío de mi maleta y por ende de mi lap top. La India parece decirme que no tendré tiempo mas que para el silencio, que mis preocupaciones cotidianas se quedaran en el aeropuerto, para que el silencio me permita escuchar lo que sus dioses y diosas tienen que decirme.

En cada templo, y han sido muchos, es la creencia que cuando atraviesas la puerta dejas detrás las malas energías. Me pregunto si cabrán por esa puerta la República Dominicana; el ghetto literario; la vulgaridad; la envidia; la avaricia; el lugar común; la pretensión de significancia social en los y las insignificantes; la competencia; los celos familiares.

Entro con esa carga a cuesta. Me descalzo para que la energía entre por los pies, me lavo el rostro con el agua del Ganges y de pronto, en torrente, comienzo a llorar por todos, por los tantos que me cohabitan.

JAIPUR

Los únicos elefantes y camellos que alguna vez vi estaban en los zoológicos. Por eso sorprende encontrarlos en medio del trafico en Jaipur, y que los choferes circulen a su alrededor como lo mas cotidiano del mundo.

Lo único que nuestro conductor nos advierte es que si a algún elefante le interesara saber quienes somos se acercara a explorarnos y que lo mejor es bajar los vidrios y dejar que meta su trompa por la ventana y nos olfatee. Entonces, imperturbable, continuara su lento camino, reafirmando su intuición inicial. Pasear en uno de ellos fue hacer realidad la secreta ilusión de una niña de setenta.

Los camellos son otra cosa. Permanecen en cuclillas a la espera de quienes se atreven autilizarlos como taxis. Nos ofrecen abordarlos, pero mido la altura y se que no sobreviviría una caída de camello sin quebrarme las piernas.

Las vacas y búfalos transitan por doquier, en medio de motocicletas, camionetas, monotaxis, autos y camiones. Nadie los embiste so pena de cinco anos de cárcel y si por perdida de control lo hacen jamás los tocan, porque aquí nadie se come lo sagrado.

Estamos llegando a Jaipur, la “Ciudad Rosa”,espléndido escaparate de la rica cultura de Rajastan, capital anterior de los Kachhawabas, en la sierra de los Arawelli. Ciudad rodeada por una fortaleza impresionante, que se remonta al 1699, cuando el Maharaja Jai Singh ascendió al trono de Amber y fundo Jaipur en 1727.

Poeta, matemático y astrólogo, era además un constructor y la ciudad es un tributo a su pericia en todos los planos. No era su intención que la ciudad fuese rosada, pero en 1863 visito las ciudad el príncipe Albert, esposo de la reina Victoria y en su honor (el rosado era su color favorito…) la ciudad se vistio de rosa.

De Jaipur nos interesaba visitar el Hawa Mahal, o “Palacio de los Vientos”, construido en 1799 por el rey, también poeta, Pratap Singh, para que sus concubinas pudieran disfrutar la vida cotidiana de la ciudad desde 152 pequenas ventanitas, colocadas en 953 nichos, disimulados por finas pantallas de encaje de alabastro, con balcones de celosía, bóvedas y capiteles. Elaborado panal de abeja que me encantaría sino hubiera sido también una rosada cárcel para las 900 concubinas del Sultán.

EL FUERTE AMBER

Antes de llegar al Fuerte Amber, un sendero escarpado nos conduce al palacio de uno de los tantos reyes de la India. El polvoriento camino, al que solo se accede en yip, no nos preparo para lo que encontramos. Un palacio cuyos vitrales harían palidecer cualquier intento occidental. Paredes tapizadas con diseños florales, todo pintado a mano por familias de artesanos y en dos de las salas muebles de plata solida y de oro.

El palacio esta lleno de fotos de sus antiguos dueños, cuyos descendientes alquilan los palacios para el turismo mientras habitan en cualquier lugar del mundo en fabulosos pent-houses. Llama la atención su atuendo, sobrecargado de perlas , oro y piedras preciosas, y el hecho de que no hay una sola foto de mujer. “Es que los príncipes no querían favorecer a ninguna de sus esposas, por eso no figuran en las fotos”, explica el edecán.

El TAJ MAHAL

“Sueño en Mármol”. Pieza exquisita de lírica belleza, el Taj fue construido como la tumba de Muntaz Mahal, o “elegida del palacio”.

Cuando se construyo costo treinta millones de rupias y la infatigable labor de 22,000 arquitectos , artesanos y trabajadores. Se inicio en 1631, un ano después de la muerte de la reina, y esta precedido por una estructura de arenisca roja de tres pisos, incrustada con inscripciones del Corán. Un canal de agua y fuentes de bronce dividen el camino empedrado que conduce al mausoleo, entre una doble fila de cipreses. Los canales de agua se colocaron para reflejar la belleza del Taj, calificado como un monumento de “carácter femenino” por su delicadeza plástica. Su belleza radica en el hecho de que refleja la luz de cada hora y en noches de luna llena.

Todo su encanto se minimiza cuando conocemos la historia del “amor” que motivo el palacio y descubrimos que la elegida del palacio murió a los 37 anos dando a luz a su catorceavo hijo, a pesar de que su esposo tenia otras 300 consortes y podría disponer de las 900 de su padre.

El Taj se construyo en 22 anos, por 22,000 trabajadores, tiene 22 cúpulas y 22 escalones que conducen a la bóveda donde están los ataúdes, narrando para conocedores la historia oculta, o esotérica, del monumento. Lo que lamento es que el sultán no pudiera iniciar el Taj negro, cuyos jardines aun permanecen.

El desconsolado Sultán habría de sucumbir a la ambición de su tercer hijo, quien asesino a sus hermanos y lo encarcelo hasta su muerte. Gajes de la monarquía que hoy contemplamos con el horror de una mujer occidental, que curiosamente se llama Sherezada, y que gracias a su madre Maria Luisa Sanchez, Salome Ureña, Camila Henríquez, Julia de Burgos y Aida Cartagena, nunca ha sido víctima de Las mil y una Noches.

Chiqui Vicioso es una escritora e investigadora dominicana. Su cuidadoso trabajo en la vida y obra de Jlia de Burgos, así como su solidaidad con la lucha por la independencia de Puerto Rico, la convierte en una amiga entrañable de este país.

La desigualdad territorial:  Puerto Rico, USVI, Guam y Samoa Americana  (2do. de 3 artículos)

 

Por Wilma E. Reverón Collazo/Especial para CLARIDAD

Guahan/Guajan/Guam

Guaján (en español), conocida como Guam, es un territorio no incorporado de los EEUU que, al igual que Puerto Rico, fue cedida por España a EEUU como botín de guerra como dispone el Artículo II del Tratado de París de 1898. Guam continúa en la lista de Territorios No Autónomos de la ONU. 

Guam tiene 212 millas cuadradas y su población se estima en 2019 en 169,000. Eligió a su primer gobernador en 1970.

Guam fue colonia española desde 1668. Los EEUU llegaron en 1898 y los japoneses la ocuparon desde 1941 al 1944 cuando fueron ¨liberados¨ por EEUU.

Guam es regida por una Ley Orgánica de 1950 la cual le confirió la ciudadanía estadounidense a tres tipos de personas:

a) todos los habitantes de la Isla de Guam para abril 11 de 1899;

b) todos los nacidos en la Isla de Guam para abril 11 de 1899;

c) todos los nacidos en al Isla de Guam antes o después de abril 11 de 1899 que no hubieran obtenido una nacionalidad extranjera.1

Estas disposiciones sobre la ciudadanía solo estuvieron vigentes dos años, ya que en 1952 el Congreso aprobó la Immigration and Nationality Act (INA)2 que confirió la ciudadanía a todas las personas nacidas en Guam después de la aprobación de la ley INA.

A igual que las USVI, sus representantes electos acuden y participan en las discusiones del Comité de Descolonización de la ONU. La actual gobernadora de Guam, Lourdes León Guerrero, es una activista del estatus. 

A pesar de la clara prohibición contenida en la Resolución 1514 (XV) contra las actividades militares de la potencia administradora en los territorios, Guam hoy experimenta una expansión militar de las bases de EEUU en su territorio, del cual ya controlan una tercera parte. EEUU está actualmente trasladando los militares de Okinawa a su base en Guam, afectando derechos ancestrales sobre tierras de los habitantes originarios de Guam conocidos como Chamorros. Las tierras han sido objeto de litigación y protestas por parte de los Chamorros. 

En 1972 el Congreso de EEUU autorizó una Segunda Convención Constituyente. La misma fue presentada en el Congreso de EEUU y luego ante el electorado de Guam, el cual la rechazó. En 1980 se constituyó la Comisión sobre Libre Determinación. La comisión tenía el mandato de estudiar a fondo cinco posibles alternativas de estatus: independencia, libre asociación, Commonwealth (tipo Puerto Rico), estadidad y status quo. Ninguna obtuvo mas del 50%, por lo cual hicieron una segunda votación entre los dos primeros, estadidad y Commonwealth. Esta última fue favorecida. La libre asociación e independencia solo obtuvieron un 4% en la primera vuelta. En 1986 redactaron el Guam Commonwealth Act y lo presentaron en el Congreso de EEUU. Cuatro años después comenzaron las conversaciones sobre la ley pero no se llegó a un acuerdo con el Congreso de EEUU.

En el 1997 crearon la Comisión de Descolonización de Guam para estudiar y educar sobre las opciones de estadidad, independencia y libre asociación. Se pautó la celebración de un plebiscito para el 2000 conjuntamente con las elecciones generales. El mismo no se llevó a cabo.

En el 2011 un ex – militar estadounidense demandó al Gobierno de Guam retando la constitucionalidad del plebiscito que se organizaba para consultar a los habitantes sobre el estatus. La ley habilitadora del plebiscito identificaba como votantes con derecho aquellas personas que eran definidas como habitantes para el 1950 al momento de ser aprobada la Ley Orgánica de Guam. A pesar de que la ley habilitadora del plebiscito establecía la misma definición de habitantes de Guam como la contenida en la Ley Orgánica de Guam de 1950, sin hacer distinción de raza o etnia, los tribunales federales entendieron que ésta discriminaba contra Davis (el demandante) porque no podía votar al no haber sido habitante ni descendientes de los habitantes de Guam para el 1950. El plebiscito propuesto no era vinculante, era una consulta para conocer las aspiraciones sobre estatus de los habitantes de Guam. Pero la Corte de Distrito (2017) y la 9na Corte de Apelaciones de EEUU (29 julio, 2019) aplicaron el precedente de Rice v. Cayetano, 528 U.S. 495 (2000). En ese caso un residente blanco de Hawaii retó la constitucionalidad de una ley estatal que permitía solamente a los descendientes nativos de hawaianos a votar para escoger a los fideicomisarios que administrarían un fideicomiso de tierras para beneficio de los nativos hawaianos. La Corte Suprema de EEUU dictaminó que esa era una clasificación basada en consideraciones raciales en el ejercicio del derecho al voto prohibida por la XV Enmienda de la Constitución de EEUU. 3 

El Gobierno de Guam se enfrenta a una imposición de honorarios a favor de Davis de sobre un millón de dólares como parte perdidosa del caso. En estos momento discuten si acudir a la Corte Suprema de EEUU, conscientes de los riesgos de no prevalecer en ese foro si se expidiera el certiorari. En todo caso, la posibilidad de llevar su caso a los foros judiciales internacionales como la Corte Interamericana de Justicia o la Corte Internacional de Justicia requieren el agotamiento de los remedios del Estado.

Guam ciertamente enfrenta la lucha contra el militarismo en su territorio en momentos que EEUU libra una guerra geopolítica y económica contra la República Popular de China. Además, Guam enfrenta la amenaza de la República Popular Democrática de Corea del Norte que ha dicho poseer misiles de largo alcance que podrían lanzar contra las instalaciones militares de EEUU en Guam. Por estas razones Guam ha sido identificado como la punta de lanza de EEUU en la región del Pacífico.

En Guam se encuentra la Base Naval de EEUU en Santa Rita y la Base Andersen de la Fuerza Aérea en Yigo. Además hay una Guardia Nacional de Guam. El Departamento de Defensa de EEUU controla el 30% del territorio de Guam. Ahora están trasladando la base de los Marines de Okinawa, Japón y su área de tiro a la parte norte de la isla, trasladando 5,000 soldados y ocupando 2,000 acres de terreno, El impacto ecológico y la falta de acceso a tierras ancestrales ha galvanizado una gran oposición entre sus habitantes. El grupo Prutehi Litekyan: Save Ritidian, se ha organizado para defender el acceso a tierras ancestrales.

Como dato interesante, la cultura de los chamorros es una matriarcal, sus líderes son mujeres como la gobernadora y jóvenes activistas como Victoria Lola León Guerrero. 

El Gobierno de Guam organizó una Comisión Descolonizadora con fondos que aporta el Departamento de Interior de EEUU. La comisión tiene tres task forces: uno por la estadidad, uno por la libre asociación y otro por la independencia, los cuales reciben fondos en las mismas cantidades para efectuar trabajo de educación política sobre el estatus. Fue esta comisión, en conjunto con la Universidad de Guam, las que organizaron la conferencia celebrada en septiembre del 2019, a la cual asistí invitada como experta en temas de libre determinación. Puedo decir que el nivel de la discusión fue muy alto y la capacidad de diálogo entre todos los sectores es una a la cual deberíamos aspirar todos los que estamos obligados a atender un proceso de descolonización. En Puerto Rico, la Comisión de Desarrollo Constitucional del Colegio de Abogados y Anogadas de Puerto Rico es el modelo que asemeja a la Comisión de Descolonización de Guam, pero esta última se compone de persona de la sociedad civil, no está limitada a abogados.

Samoa americana

La bandera de EEUU flotó por primera vez en Samoa Americana el 17 de abril de 1900 como resultado de un Acuerdo de Cesión o Deed of Cession. Los samoanos son ¨nacionales¨ de EEUU pero no son ciudadanos de EEUU. Mediante dicho Acuerdo de Cesión se le reconocieron a los habitantes de Samoa Americana derechos ancestrales sobre sus tierras, lo que limita el derecho de adquirir tierras a aquellas personas que tengan al menos un 50% de sangre samoana. 

Se diferencia de la República de Samoa de que ésta es una nación independiente, con dos islas principales, Upolu u Savaii. Samoa Americana es una isla principal con unas pequeñas aledañas. Tiene una población de 55,641 personas, 88.6% samoanos. Tiene 199 Kilómetros cuadrados. 

Por virtud de los derechos ancestrales sobre sus tierras, el gobierno y los samoanos en general se oponen a la ciudadanía de EEUU, porque temen que se le aplicaría la XIV Enmienda de la Constitución de EEUU, que garantiza igualdad de derechos a todo ciudadano de EEUU. Por lo tanto, la limitación en derechos propietarios a descendientes de samoanos iría en contra de la Constitución de EEUU y daría al traste con los derechos ancestrales de los samoanos.

Los habitantes de Samoa Americana utilizan un pasaporte de EEUU que los identifica como US Nationals. Por lo tanto, no tienen derecho a solicitar trabajos ni beneficios para los cuales se requiere estatus de ciudadano de EEUU.

Se rigen por una constitución propia adoptada el 1ro. de julio de 1967, pero el Secretario del Interior tiene poder de veto sobre la legislación que adopte el gobierno de Samoa Americana y es quien nombra a los miembros del poder judicial. Samoa rechazó la imposición de una ley orgánica por lo cual se considera un territorio no organizado. La constitución no fue sometida ni aprobada por el Congreso de EEUU, pero la misma no puede ser enmendada sin la aprobación del Congreso de EEUU. Eligen a su gobernador y su legislatura. El gobierno de Samoa Americana controla la aduana y la inmigración. Tienen un delegado ante el Congreso de EEUU con voz y sin voto.

Asimismo Samoa Americana entra en conflicto con la aplicación de leyes federales como la del salario mínimo, que según el gobierno de Samoa Americana afecta negativamente la industria del atún.

Las opciones de estatus que se discuten son cuatro: status quo, una ley orgánica como la de Guam, un Commonwealth como el de Puerto Rico o la libre asociación. El gobierno actual apoya una ley orgánica ya que entienden que la falta de la misma los expone a acciones del Congreso de EEUU sin límites a sus poderes y piden el derecho al voto de su delegado en el Congreso. 

Al momento han creado la Oficina de Estatus Político, Revisión Constitucional y Relaciones Federales que está dedicada a promulgar la conversación sobre el estatus en la comunidad de Samoa Americana, enmiendas a la constitución y educación a los jóvenes.

Los habitantes de Samoa Americana tienen el porciento mas alto de ingreso a las fuerzas armadas de EEUU. La fiesta mas importante de Samoa Americana es el Flag Day, que conmemora el izamiento de la bandera de EEUU el 17 de abril de 1900. Anualmente conmemoran dicha fecha con festividades durante una semana. 

Una vez concluida la II Guerra Mundial, Samoa Americana perdió su importancia estratégica militar y la base naval situada en Pago Pago cerró en 1951.

No Rest for the Wicked

 

 Por e.s. ortiz-gonzález / Especial para En Rojo

Tiene unos 70 años. Ojos azules que aún destellan pícaros a pesar del rumbo que ha tomado su vida. Nos saludamos, me siento a la mesa.

Es una reunión. 

No sabía de él hace unos dos meses, exactamente después de mi trabajo como monitor para un programa de corte de árboles. Él trabajaba para ese programa como arborista. Todos los días que estuve allí, me enseñó a diferenciar las distintas especies de árboles. Cómo hacer un corte correcto a las ramas dañadas. Cómo determinar el ángulo de 30 grados o más, para poder cortarlo. Si no tiene los 30, no lo toques a menos que esté enfermo, me insistía. Cuando tenía dudas, su conocimiento generoso proveía una respuesta. Su generosidad no tenía cupo.

La semana pasada me sorprendió recibir una llamada suya. Al cabo de dos meses, las llamadas diarias preguntándome cuándo el trabajo comenzaría una vez más, cesaron. Cada vez que llamaban, respondía: no sé mano, a ver si pronto, yo estoy trabajando en una finca, sí mano, está chévere pero es sol a sol, la chamba promete, si esto amplía de seguro te llamo, claro que sí, bye. 

El último viernes en la finca nos reunieron, nos pagaron la última nómina, lo siento muchachos, esto se acabó. En mis dos más recientes trabajos, ya uno bajó horas. Llamé ayer. Lo siento, bajó producción, si suben horas le llamamos, y click en medio del ah ok, estaré pendiente, gracias. Hoy estoy sentado frente a mi amigo el arborista.

Llego unos minutos tarde, y aprovecho para pedir el café antes de que se ofrezca a pagarlo. Está en la mesa leyendo un libro sobre venta en redes. Extiendo la mano, qué tal mi pana, levanta la vista, sus ojos azules, profundos. Qué bueno verte, cómo va todo, son la embocadura para una pequeña cháchara. Me cuenta sobre sus padres, ambos víctimas del Alzheimer, de su depresión, de la vida de jubilado, de cómo el retiro apenas le da para vivir de mes a mes, sus hijos, de que va por las mañanas a la playa a saludar el sol como modo de enfrentar su tristeza. De esta gran oportunidad que le da la vida ahora que tiene algo más de 70 años.

Me lo temía. En la llamada de la semana pasada, el tono del arborista sonaba urgente: cómo estás, sí la situación está bien dura para todos, quiero hablarte de una oportunidad. Cuando escuché esto último, estuve a punto de contestarle no me interesa mano, lo siento. No pude. La urgencia en su voz, mi deseo de que fuese para otra cosa y no esto que veo venir. Ok, te veo el lunes. Sí, puntual, no te preocupes.

De la cháchara intempestiva, un silencio. Su mirada se encontró con la mía, lo vi dudar. Tengo deseos de irme. Sin embargo, decido mejor ser un oído. Le pregunto de qué se trata esto, a ver, te escucho.

Se desborda algo atropellado, de lo que rescato: es una gran oportunidad, es una gran compañía, estamos a través de todo el mundo, en Puerto Rico hacemos el 80 por ciento de sus ventas, no es una estructura pirámide. Me mira, desvía la mirada. Le tiemblan las manos. 

Recuerdo cómo sus dedos tocaban con suavidad la corteza de un árbol cuando me explicaba su etimología, cómo tomaba una hoja, la maceraba y la llevaba a mi nariz para que oliera. No había temblor en esas manos, sino una gran vitalidad que se renovaba a su vez con nadar al amanecer antes o después de saludar al sol.

Le sonrío al arborista. Ok, te escucho. Con la aprobación, saca de su bulto un cuaderno con láminas, que en términos gráficos muestran rostros apesadumbrados, agobiados por una crisis económica, unas manos que soportan a otra, unos rostros felices, llenos de luz, de bienestar: rostros donde la abundancia, el sol, da de lleno. En la primera foto impera la sombra. En la tercera foto no hay trazo alguno de sombra. 

Pienso en los meses de renta que debo, y que siguen acumulando. Hoy, antes de encontrarme con el arborista, la casera marcó mi número 6 veces corridas.

Según van pasando las láminas, el arborista va ganando confianza. Con cuatro láminas me explica cómo se pasa de la revolución agrícola a la industrial, de ahí a la de internet a la actual, que es la revolución del emprendimiento. Todos tenemos la capacidad de emprender, sólo que algunos no lo saben, y necesitan que otro los guíe hacia su autorrealización. Emprender, y regresa a la lámina primera, es ayudarse a sí mismo al ayudar a otros. No es una pirámide, insiste. En la foto del medio en esa página las manos me recuerdan un triángulo. Parece un triángulo, digo. Sí, lo parece, me contesta. Guardo silencio.

En aquellos días que trabajamos juntos, el arborista y yo desarrollamos una estima mutua. Él me buscaba y yo lo escuchaba hablar sobre árboles. Una vez me confesó que le aterraba morir sin transmitir el conocimiento que tiene sobre árboles, que es vasto. Yo lo escuchaba y me dejaba formar, él señalaba con el dedo un árbol, decía su nombre en latín, su traducción, qué tipo de árbol era, si nativo o invasivo, si madera noble o no. Con él supe que contrario a lo que se piensa, la ceiba no está oficialmente protegida. No se toca, porque se asume lo contrario gracias a su referente en la cultura del país. Entre dato y dato, el arborista dejaba salir su melancolía, y llegamos a compartir tristezas e incertidumbres. Cierta vez que compartimos historias le dije: Fulano, es que there is No rest for the Wicked. Nos echamos a reír, y esa frase se convirtió en una constante entre los dos.

Entre láminas el arborista hace su presentación, mas guarda una última lámina. Su hablar ahora es sobre este líder carismático, puertorriqueño, comprometido con todos aquellos en necesidad de libertad financiera. En esos momentos recibe una llamada. Sí, estoy en esas con el potencial cliente. No doy crédito a mis oídos, un quiebre interno. Dolió escucharlo. Sí, gracias. Bye. Cuelga con una sonrisa. ¿Ves? Este líder carismátco es muy buena persona, comprometido con tu emprendimiento personal. Es bien accesible, te va a gustar conocerlo. Pasa a la última página. En todo esplendor, en letras bold, el nombre de la compañía. Hubiese querido equivocarme.

El arborista presiente mi corte, quizá se nota en mis ojos. Sonrío, mientras tartamudea, se nota que hace esfuerzo por retomar un hilo que ya sabe perdido. Necesito reclutar 20 personas, la mirada ahora es de súplica. Decido poner fin, con tacto. Lo siento, pero esta no es mi ruta. Por el respeto que te tengo decidí venir y escucharte, aún sabiendo que lo más posible era esta propuesta, y no me equivoqué. Pero no es lo mío. Espero entiendas.

Silencio. El arborista esboza una sonrisa, emprende un último ataque. El colágeno. Cómo vamos perdiendo colágeno mientras envejecemos, y lo necesario que es suplementarlo. Pienso, desde la escritura Occidente tiene una relación con el suplemento, con la promesa de relleno de una falta, de una carencia. La caricia de un suplemento. La caricia, que es, apenas un rozar. El suplemento no suple. La letra está echada.

Silencio. Doy unos leves golpes sobre la mesa, ha sido un placer volver a verte, ojalá algún día retomemos las clases que me diste sobre árboles. Sí, claro que sí. Al momento no puedo porque estoy en esto para poder emprender, en cuanto logre mi libertad financiera, podemos reanudar las clases. Claro que sí, todos estamos en esas, yo estoy buscando un segundo trabajo, ya tú sabes. Suerte, ya sabes que estoy aquí para cuando quieras emprender, el domingo estaremos en reunión de capacitación, la cabida es hasta hoy, si te apuntas estás a tiempo, no gracias, no es mi camino.

Salgo del café y tomo mi bicicleta. No rest for the Wicked. 

Detrás mío queda un árbol que persiste en vivir.

e. s. ortiz-gonzález es un poeta y librero puertorriqueño. Por décadas ha sido un riguroso lector y mantiene una relación amorosa profunda con los libros. En ese sentido ha sido maestro de muchos. 

Para Retamar

 

Por Jorge Lefevre Tavárez / Especial para En Rojo

No sabía quién era Roberto Fernández Retamar previo a mi primer viaje a Cuba en el 2010. En las distintas librerías de La Habana, me encontraba a menudo con su nombre. Cuando me enteré de que el Centro de Estudios Martianos le celebraría sus 80 años, ya yo había adquirido dos de sus libros: su tesis La poesía contemporánea en Cuba (1927-1953) y el tomo reciente Poesía nuevamente reunida, dos extremos cronológicos en su obra. Retamar, para mí, era todavía “solo” poeta. 

Ya en la celebración en el Centro, entre lauros y elogios, voy aprendiendo mucho más. Lo primero: la imagen. Un hombre con boina, que se deja crecer el bigote y la barba alrededor de la quijada (no se desparrama por el cuello ni llega a unirse a las patillas). Da lo mismo si se refiere al octogenario que tenía de frente o a las fotografías que proyectaban en aquella sala. Retamar era una imagen memorable. 

Ahí, también, poco a poco, me entero de la vida multifacética de aquel poeta, que llegó a dirigir el Centro de Estudios Martianos desde el 1977 (año de su fundación) hasta el 1986, quien dirigió la Revista Casa de las Américas y, luego de la muerte de Haydée Santamaría, la institución entera hasta su propia muerte, el 20 de julio de este año. 

Sentí, confieso, cierta vergüenza al ir hacia él al final de la actividad para pedirle que me firmara los libros. Su edad era un factor; lo era también el pensar en aquella extraña y un poco ridícula tradición de que el autor firme libros. Pero sobre todo me inquietaba el que nada más tuviera su obra poética y su tesis para que firmara. El problema no era la cantidad; hubiera preferido que mis libros fueran más representativos de toda una vida cultural intensa y prolifera como la que tuvo. No me preparé para aquel momento.

“Para Jorge, con un saludo cubano-puertorriqueño”, firmó su tesis. El temblor de su mano no me permite descifrar la dedicatoria de su obra poética. Reconocer esta impotencia en ocasiones me produce la misma sensación extraña, nostálgica y triste que leer su poesía. “Para Jorge, esta vida en la poesía, ______ la mejor”.

Tan pronto llegué a Puerto Rico, compré la versión de Ediciones Callejón de Todo Caliban. (Elizardo Martínez me llegó a comentar que colegas le habían aconsejado no publicar aquella colección. En el 2001, año en que salió aquella edición, ¿quién estaría leyendo a un cubano fidelista que todavía creía en la revolución? ¿Quién se interesaría por una mirada, no a favor de la figura domada de Próspero, sino desde el salvaje Caliban? Resulta que, silenciosamente, ya se han vendido varias ediciones de Todo Caliban, aunque no se suela discutir ni asignar en las universidades.) Poco después, en el Seminario Federico Onís me devoré la colección Para una teoría de la literatura hispanoamericana. Todavía hoy no hay una clase de literatura hispanoamericana o caribeña que imparta en la que no haga referencia a lo aprendido en aquel libro: la necesidad de historizar el concepto “literatura”, de pensar en aquello que deviene literatura, de reconocer toda aquella literatura “ancilar” latinoamericana, aquellas páginas que solo con el tiempo se les reconoce su inmenso valor literario: las crónicas de la conquista, los textos políticos de Bolívar, las crónicas martianas y – por supuesto – los discursos de Fidel y los diarios del Che. 

Han pasado 9 años desde aquel verano en La Habana. Fue hablando con Cristina, en Arecibo descansando, entre protestas y protestas, que me entero de su muerte. Le recité “El otro”, y me respondió que justo ese día, por primera vez, leyó ese poema en una publicación cibernética. Cuando me enseña la publicación que anunciaba su muerte, ella suponía que ya yo lo sabía, que no podía haber tanta coincidencia. 

(Apenas meses antes, Retamar y yo habíamos intercambiado correos electrónicos. El viejo seguía dirigiendo y yendo a Casa de las Américas. Más de una vez me lo encontré en agosto del 2015. Cuando me comuniqué meses después con Casa de las Américas por correo electrónico para que me ayudaran con un proyecto de investigación que comparto con Jackqueline Frost y que versa sobre el único viaje de Aimé Césaire a Cuba – en el 1968 – contestó personalmente. Su mensaje empezó con sus disculpas – por no haber respondido antes.)

A Cristina le recité el verso, ni recuerdo por qué. Ahora, me pregunto yo, nacido 60 años después del poeta: “Nosotros los sobrevivientes, ¿a quiénes debemos la sobrevida?”. Si bien a Retamar no le debo una revolución, reconozco que todavía le debo mucho de mi mirada a la literatura y al oficio de la crítica literaria, el pensar la relación entre política y crítica, le debo su actitud polémica y comparto con él, todavía, a pesar de todo, de manera testaruda, la esperanza en que un mundo mejor es posible, que ese mundo será obra de las grandes mayorías y que como único se logra es derrocando la lógica del capital y transformando esta sociedad por una que ponga el humano y la vida sobre la ganancia privada. (La crítica literaria, a su manera extraña, no es ajena a esta lucha.)

En el prólogo suyo a la edición puertorriqueña de Todo Caliban, termina: “Es deber nuestro insistir en que, si la humanidad no es otro experimento fallido de la Naturaleza, solo saldrá a flote (en caso de hacerlo) con la rosa náutica toda en las comunes manos constructoras”.

La rabia fotogénica

 

Por Sofía I. Cardona / Especial para En Rojo

¿Hasta dónde aguantamos? En qué punto la indignación rebasa aquel impulso imaginario y, animadas por la adrenalina, nos levantamos –desmorusadas, impresentables–, agarramos el cuadro que hemos estado mirando desde la sillita en la sala de espera (imaginando los buenos almuerzos que se debe estar dando ese en Fortaleza, rodeado de lujos y alzacolas) y pum, lo zumbamos con rabia al zafacón. 

Mi madre solía tener arrebatos públicos de cólera. Nosotras, adolescentes vulnerables, pasábamos vergüenzas, pero debo admitir que en todas las ocasiones que recuerdo ella tenía razón. La gente la miraba burlonamente y le decía cosas, mira qué doña loca, y se reían, pero los argumentos que escupía por su rabiosa boca eran inapelables. Lo sabíamos. Ahora pienso en lo que ella hubiera disfrutado en estos días de julio con la energía de sus cuarenta años, hubiera gritado, golpeado furiosamente las cacerolas, a saber si hasta perreado frente a la Catedral con la muchachería, liberada por fin de tanta carga del pasado.

         

Mi perspectiva de este verano militante, como la de muchos viajeros o emigrados, fue desde lejos. Primero, por mi ausencia del país hasta el viernes 19 de julio, luego por restricciones médicas (no coger sol, no caminar mucho) y otras consideraciones generales de salud (la posibilidad de recibir gases lacrimógenos). Lo que sentí de cerca fueron los cacerolazos y la ansiedad, y también el entusiasmo, la combatividad, la alegría de la gente, sobre todo de aquella gente que lleva décadas de marchas, protestas, manifestaciones de distinta naturaleza, siempre con la sensación de no ser escuchada, de estar aullándole a la luna, pero con insistencia y hasta con el gozo de los reencuentros (fiesta familiar, reunión de colegas, compañeros de trabajo, familia lejana y desde hace mucho tiempo perdida). Reconocer entre las multitudes –o más bien no reconocer– gentes extrañas, otra gente, sobre todo gente joven, fue, en un momento, un indicio de cambio, revolución, esperanza.

Distraída como estaba en estos meses, todo esto me tomó desprevenida. Aquel viernes por la mañana, un taxista de Madrid nos felicitaba por la alegre y colorida manifestación que había visto en la tele hacía unas horas. ¡Ricky, renuncia! Ya quisieran ellos, me decía, formar la tángana para sacar a unos cuantos. Ay, los políticos.

Así que, de lejos, como estaba, sólo puedo dar testimonio de lo que veía en mi pantalla: la radio, el Facebook, el Instagram – los montajes, las pequeñas conferencias, entrevistas, programas americanos, noticias desde la China, y mi estado de ansiedad: escuchando los cacerolazos fuera y mirando las imágenes dentro. No estoy allí, frente a Fortaleza, pero temo por la gente cuando veo cómo se enfila la fuerza de choque hacia la multitud. Pienso en mi muerto, que hubiera estado en primera fila de haber estado aquí. De eso podría hablar.

Podría hablar de los risibles intentos de las juventudes estadistas para emular el gesto alegremente revolucionario de estos días. 

Escucho a esta muchacha explicar, muy articuladamente, sus motivos para organizar la marcha de revolucionarios estadistas [sic]. Dice ella que fue “una ocurrencia de marquesina”, que ella y sus amigos hablaban de los eventos de julio y querían evitar que los independentistas “secuestraran la Causa”. No dice cuál es, pero yo quedo lela escuchándola y pienso que posiblemente estos jóvenes estadistas resienten los patrióticos gestos, desafiantes y divertidos, y no encuentran cómo encarrilar en esa jovialidad el paso trotón, monótono y predecible de las huestes pitiyanquis. Ellos también son puertorriqueños – aclara – y, como lo son, quieren la estadidad, dice.

Una de las plantillas estadistas tiene la silueta de un puño. Se pusieron capuchas con la bandera americana y alzaban amenazadoramente los puños izquierdos y derechos al ritmo de la música, como acicalados orangutanes. Yo los miraba y concluía, con Batman y Robin: ¡Pum! ¡Pam! Recórcholis, la estadidad no es fotogénica.

         

Y mi madre: desde las brumas regresa y abre sus ojos empequeñecidos y claros. Pregunta quién soy, aunque con su mirada reconoce que soy de las que ama. Desde su almohada ha visto la rabia de la Cacerola Girl: “¿Me tiene miedo, será?”, y sonríe, satisfecha. Ya vendrán tiempos mejores, o acaso han llegado ya. Me están esperando, me dice. Y me mira por primera vez, como si me conociera.