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El ciclo progresista no estaba muerto, andaba de parranda

 

Por: Katu Arkonada

Lo quisieron dar por muerto. La derrota del kirchnerismo en la segunda vuelta de las elecciones generales (noviembre, 2015), unido a la derrota del chavismo en Venezuela en las elecciones legislativas (diciembre, 2015) y la pérdida del referendo por la repostulación de Evo Morales (febrero 2016) llevaron a muchos analistas de derecha, pero también de algunos sectores de la izquierda progre y académica, a decretar el fin del ciclo progresista iniciado por Chávez, Lula y Néstor Kirchner en Venezuela, Brasil y Argentina en los últimos años del siglo XX y primeros del XXI.

El argumento principal era que estos gobiernos progresistas, de izquierda y/o nacional-populares, se aprovecharon del alto precio de los commodities, y lograron apoyo popular mediante medidas asistencialistas de redistribución parcial de la riqueza. No tomaban en cuenta que los mismos precios altos que pudieron tener los gobiernos del ciclo progresista también los tuvieron gobiernos como Perú, Colombia, o un México donde la tasa de extrema pobreza en 2018 (16.8 por ciento) es la misma que había en 2008, 10 años en los que la pobreza patrimonial se reducía de 49 a 48.8 por ciento.

Mientras, en Bolivia, y en un lapso muy similar, la extrema pobreza pasaba de 38.4 a 15 por ciento. Es decir, la reducción de la pobreza y la desigualdad en cada país de América Latina no dependía tanto de los precios de las materias primas, como de una determinada voluntad y políticas económicas y sociales.

Echando la vista atrás, Macri fue el primer, y único, candidato de la derecha que pudo ganar por la vía electoral a un gobierno del ciclo progresista. Los demás gobiernos fueron desalojados mediante golpes de Estado (Honduras, 2009) o golpes parlamentarios (Paraguay, 2012, y Brasil, 2016), a los que se le sumó el lawfare, la persecución judicial en Ecuador (agravada por la traición del señor apellidado Moreno) contra Rafael Correa y Jorge Glas, en Brasil contra Lula, y en la propia Argentina contra Cristina. En Colombia no necesitan perseguir judicialmente a la disidencia, porque asesinarla o desaparecerla sale tan barato como la impunidad.

Por ese motivo, la posible reelección de Macri en la presidencia argentina era factor clave y determinante en este momento histórico. Revalidar en las urnas el proyecto político de restauración neoliberal hubiera supuesto un duro golpe al ciclo progresista.

Sin embargo, la aplastante victoria de la unión entre kirchnerismo y peronismo en las PASO, obteniendo más de 15 puntos de ventaja sobre el macrismo (casi 20 en el caso de Axel Kicillof sobre la actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal), y asegurando, salvo fraude electoral, la victoria en primera vuelta, vuelve a dar un impulso al ciclo progresista latinoamericano.

El inminente desalojo del macrismo de un gobierno del G20 deja más solo que nunca a Bolsonaro en Brasil, y entorpece la injerencia de Trump en América Latina en la medida en que el tercer país latinoamericano del G20, México, ha recuperado la soberanía y ha dejado de tener una política internacional subordinada al Departamento de Estado.

La del macrismo es la derrota de un modelo neoliberal que no encuentra un líder ni proyecto político que pueda darle continuidad. La victoria del kirchnerismo y el peronismo en las PASO nos enseña, además, la importancia de la unidad del campo nacional-popular y de centrarse en lo que de verdad importa a la gente: educación, sanidad, empleo o pensiones. Los bienes comunes que el despojo neoliberal va recortando.

En cualquier caso, si bien es verdad que nunca hubo tal fin del ciclo progresista, y que la historia es dialéctica, un constante ir y venir de flujos y reflujos, una guerra de posiciones entre distintos proyectos, es necesario reconocer que por momentos el ciclo progresista se fue de parranda. Los gobiernos progresistas se acomodaron, y si bien redistribuyeron la riqueza y democratizaron el Estado, no generaron cambios culturales para sostener dichos procesos. Se durmieron festejando los cambios en la lucha institucional, dejando de lado la lucha ideológica o de masas.

Pero siempre hay tiempo para corregir los errores, aunque sea, como en el caso de la Argentina, volviendo después de una travesía del desierto como la que han pasado el kirchnerismo y el peronismo. Travesía en que se ha demostrado la importancia determinante de los liderazgos históricos, en este caso el de Cristina Fernández de Kirchner.

Si a una Argentina en la que, como dijo Máximo Kirchner la noche del triunfo en las PASO, no se trata de reconstruir lo que fue, sino de construir lo que viene, se le suma el México de López Obrador en pleno proceso de transformación, y se mantienen los gobiernos de Bolivia y Uruguay en este mismo 2019, ciertamente encararemos un 2020 donde Trump tiene muchas posibilidades de reelegirse, surfeando de nuevo una ola ascendente del ciclo progresista.

El autor es politologo vasco. Reproducido de La Jornada.

Exjefe de FEMA en Puerto Rico se va a empresa que asesora al COR3

Michael F. Byrne

 

Por Vanessa Colón Almenas y Víctor Rodríguez Velázquez | Centro de Periodismo Investigativo

El excoordinador federal para la Recuperación de Desastres para Puerto Rico de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencia (FEMA), Michael F. Byrne, trabaja ahora con una de las empresas que asesora a la Oficina Central de Recuperación, Reconstrucción y Resiliencia (COR3, por las siglas en inglés). Esta es la agencia que estableció el gobierno de Puerto Rico para centralizar los fondos y el proceso de recuperación luego del huracán María.

Byrne salió de FEMA en abril pasado y, según su cuenta oficial en LinkedIn, un mes después comenzó a trabajar con la empresa Deloitte, una de las cuatro firmas que ofrecen servicios al COR3. En su nuevo trabajo con el sector privado, dice Byrne que va a “dar apoyo a clientes en el ciclo completo de preparación, respuesta, recuperación y mitigación de crisis y desastres”.

El contrato de Deloitte con el COR3 — que suma $31.6 millones — fue otorgado el 7 de junio de 2018 y se extiende hasta el 30 de junio de 2021. 

Según el contrato, Deloitte — una firma multinacional de servicios de auditoría, asesoramiento financiero, entre otros — interviene en la formulación del presupuesto necesario para los esfuerzos generales de recuperación, capacita a los empleados de COR3 para la detección y prevención de fraude y ayuda a que se cumplan los requisitos legales relacionados con asuntos de desastres y recuperación.

Asimismo, el COR3 delegó en Deloitte el desarrollo de un plan estratégico para la recuperación a corto, mediano y largo plazo de Puerto Rico. 

Desde la entrada de Ricardo Rosselló a la gobernación en 2017 hasta el presente, Deloitte ha firmado diez contratos con el Gobierno de Puerto Rico equivalentes a $71.8 millones, según el registro de la Oficina del Contralor. 

De 2006 a 2010, Byrne también fue vicepresidente sénior de ICF Incorporated, empresa que tiene el contrato más grande del COR3, por $188,850,000 millones. La Junta de Control Fiscal aprobó un aumento al contrato de ICF Incorporated de $188,850,000 a $338,809,096 en una carta del 29 de mayo del 2019.  

El Centro de Periodismo Investigativo (CPI) trató de contactar a Byrne para preguntarle si tuvo que pedir alguna dispensa ética, pero a la fecha, no ha habido respuesta.

Esta consulta también fue enviada a Deloitte, a fin de conocer cómo la compañía se aseguró de que no existe ningún conflicto de interés relacionado con el puesto anterior que ocupó Byrne en FEMA, pero tampoco hubo respuesta. 

El pasado martes, Byrne acompañó al nuevo director del COR3, Ottmar Chávez Piñero, a una reunión con la comisionada residente, Jenniffer González. En la reunión se discutió “el estatus de los fondos federales para la isla y cómo acelerar su trámite”, informó González en su cuenta en Twitter. 

El CPI solicitó una entrevista con González para conocer los detalles de la reunión, pero su oficial de prensa, Marieli Padró, se limitó a reiterar que la reunión fue para conocer el estado de situación de los trabajos de cara a la llegada de Chávez Piñero al COR3. 

“La comisionada quiere que se aceleren los trabajos y el nuevo director [del COR3] está en la misma página. La comisionada llevó propuestas y pidió información adicional”, indicó Padró, quien aseguró no tener detalles específicos sobre las propuestas presentadas por González a Chávez. 

El CPI inquirió sobre la presencia de Byrne en la reunión, según evidencia la foto compartida por la Comisionada Residente, pero no hubo explicación. 

Chávez Piñero fue nombrado director del COR3 el pasado 31 de julio por el entonces gobernador Ricardo Rosselló, dos días antes de que se hiciera efectiva la renuncia del exmandatario. Desde julio de 2018, Chávez Piñero también dirige la Administración de Servicios Generales (ASG). Hasta el 31 de julio, el COR3 era dirigido por Omar Marrero, quien ese mismo día también fue nombrado por Rosselló director de la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF), puesto que ocupaba Christian Sobrino, una de las bajas de la administración tras el escándalo del chat de Telegram. 

El regreso de Byrne a los procesos de recuperación de Puerto Rico coincide con la restitución por FEMA del formulario 270. Este formulario impone el doble cotejo — por el COR3 y FEMA — de los documentos de solicitudes de reembolso, además del cotejo de la elegibilidad del solicitante, la estructura impactada, el daño y el costo.

Una fuente del CPI con conocimiento interno de FEMA cuestionó el nuevo rol de Byrne como asesor de COR3, ya que, según explicó, durante su paso por la agencia federal en Puerto Rico, el funcionario “no logró que el barco se alineara y lograra funcionalidad”. 

Byrne estuvo a cargo de implementar cambios sustanciales en la administración de los trabajos de FEMA en los desastres, así como la aplicación del procedimiento 428, una sección de la Ley Stafford que permite hacer mejores construcciones, independientemente de la condición preexistente pero además establece mayores controles. En el caso de Puerto Rico, a todos los trabajos grandes de obra permanente (de más de $123,100) se les aplicará la sección 428, lo que obliga a establecer estimados de costos fijos. Si el costo final supera lo estimado, FEMA no aprobará ni desembolsará el aumento de fondos. 

Gran parte del retraso en el proceso de recuperación está relacionado a que FEMA, el COR3 y el solicitante deben acordar los estimados de costos fijos. 

Una de las últimas expresiones oficiales de Byrne como coordinador de recuperación en Puerto Rico para FEMA fueron en febrero de este año. “Estamos orgullosos de trabajar estrechamente con el Departamento de Vivienda de Puerto Rico y COR3 en lo que seguramente será el primero de muchos proyectos importantes que ayudarán a definir el futuro de la construcción más fuerte y resistente en la isla”, dijo en referencia a la asignación de fondos federales al Departamento de la Vivienda para la relocalización de los proyectos de vivienda pública en Ciales.

Cambios en el organigrama local de FEMA

Luego de la salida de Byrne en abril de este año, FEMA experimentó varios cambios en su plantilla administrativa en Puerto Rico. 

Según dijeron por separado tres fuentes al CPI, el 11 de julio, FEMA informó a su personal local que Justo Hernández ya no sería director interino de la Oficina del Caribe de FEMA y que regresaría a las oficinas centrales en Washington D.C, donde dirige la División de Coordinación Operacional de FEMA. 

Según Juan Antonio Rosado, portavoz de FEMA en Puerto Rico, el resto de los puestos administrativos en FEMA quedaron de la siguiente manera: 

Jonathan Hoyes, coordinador federal de Recuperación de Desastres 

James Russo, subcoordinador federal de Recuperación de Desastre y director interino de la Oficina del Caribe

Dominique Lennox, subcoordinadora interina de Operaciones de Recuperación

Gregory Bosko, director de la División de Infraestructura

Claude Hyacinthe, subdirectora de la División de Infraestructura (Servicios Comunitarios)

Antonio Busquets, subdirector interino de la División de Infraestructura (Municipios)

Trayectoria en trabajos de emergencia

Byrne trabajó para FEMA en Puerto Rico desde octubre de 2017, cuando la agencia federal anunció su incorporación como “coordinador federal” para las necesidades inmediatas tras el paso del huracán María el 20 de septiembre. El salario de un empleado federal a nivel ejecutivo en el 2018 fluctuaba entre $153,800 a $210,700, según datos de la Oficina de Administración de Personal. En ese momento, Byrne asumió el rol que hasta entonces tenía el director de la División del Área del Caribe, Alejandro De La Campa, quien era el principal enlace entre la agencia federal, el gobernador y los 78 municipios. 

En noviembre de 2017, FEMA también nombró a Byrne como coordinador federal de Recuperación por Desastre para “facilitar la coordinación de la recuperación entre Puerto Rico, el gobierno federal, los municipios, entidades del sector privado y organizaciones sin fines de lucro, religiosas y comunitarias”.

En 2009, Byrne — un exbombero de la ciudad de Nueva York — se convirtió en el primer director de la Oficina Nacional de la Coordinación Capital y Regional del Departamento de Seguridad Nacional. Se unió a FEMA en 1999 como director de la División de Respuesta y Recuperación para la región II que incluye a Nueva York, Nueva Jersey, Puerto Rico y las Islas Vírgenes. Ese año, Byrne dirigió las operaciones de la respuesta federal para los huracanes Lenny y Floyd, y la tormenta tropical Allison, que azotaron el sur de Estados Unidos. Trabajó en ICF durante cuatro años, de 2006 a 2010, y en Cruz Roja, de 2013 a 2015.

A su manera

Elga Castro ramos y Sara del Valle, ganadora del premio a la excelencia deportiva Elliott Castro Triado del Overseas Press Club.

 

Por Elga Castro Tirado/ Especial para CLARIDAD

A todos y todas las periodistas que estuvieron cubriendo el “Verano del 19”, sobre todos a aquellos y aquellas que lo hicieron “a su manera”.

Con 42 años jamás pensé que con un recorrido de los últimos 50 años de la historia de Puerto Rico me pudiera identificar con tantos momentos y recordarlos como protagonista o como parte de mi vida. El sábado 17 de agosto el Overseas Press Club (OPC) de Puerto Rico celebró su premiación anual mientras festejaba su 50 aniversario. El evento comenzó con un recuento visual de algunos de los eventos más importantes del último medio siglo de nuestra Isla. Fue interesante recordar algunos de ellos, pero me sorprendió de cuántos tenía recuerdos propios, aún siendo muy pequeña. De estos, muchos eran momentos deportivos, como cuando le ganamos al equipo de baloncesto de Estados Unidos en Atenas en el 2004. Pero también, en el contexto político actual, fue interesante ver un recorrido breve de nuestra esquizofrénica historia política, y con sensaciones agridulces vi imágenes que me produjeron tristeza e ira, mientras veía otras hermosas. Claro, terminar este recorrido con los visuales del “Verano del 19” fue sumamente emotivo y significó empezar la velada en un tono de optimismo. 

En la premiación se honraron a muchos y muchas periodistas de distintos medios en diferentes temas. Los maestros de ceremonia y miembros de la Junta de Directores del OPC enfatizaron en sus discursos la importancia de la prensa en estos momentos en Puerto Rico, su rol durante las protestas que provocaron la renuncia del ex gobernador Ricardo Rosselló y lo esencial de una prensa independiente y libre de presiones gubernamentales. 

En la noche se honró a la recién fallecida reportera Keyla Hernández, homenajeando a su familia, y a quien fuera el hombre ancla por años, Aníbal González Irizarry, que de ahora en adelante el premio a la excelencia periodística llevará su nombre. Otro de los premios especiales de la noche fue el de Excelencia en el Periodismo Deportivo el cual se llama ahora Elliott Castro Tirado. Es importante destacar el honor que significa para la familia y este Semanario que este premio tan importante lleve el nombre de alguien que fue abiertamente independentista y que siempre puso como prioridad su compromiso con CLARIDAD y que nunca claudicó en sus ideales en aras de conseguir trabajos en otros medios. El premio reconoce su trayectoria como periodista deportivo por cuatro décadas, destacándose en diferentes medios, como el televisivo, radial y prensa escrita, algo que pocos periodistas hacen. Además, con un resumé que incluye un sinnúmero de eventos deportivos internacionales, como Centroamericanos, Panamericanos y Juegos Olímpicos, en distintas capacidades, ya fuera como corresponsal o como ancla desde la Isla. También fungió como director de prensa de muchos eventos deportivos. Su voz por años fue sinónimo de las Justas de la LAI, torneos de volibol, el Maratón San Blas, las Justas de AEELA, entre otros. Además, estuvo en la Descarga Original diariamente por veinte años y escribiendo esta columna ininterrumpidamente por 40 años. Esta amplia trayectoria, el reconocimiento de sus pares y su propia excelencia le valieron que de ahora en adelante el premio a la excelencia en el periodismo deportivo lleve su nombre grabado. 

El periodista del canal 6, David Ramos le entrega a Elga Castro un recordartorio de la actividad, dedicada a su padre. Foto: Alina Luciano Reyes

Para este primer premio con su nombre estampado, se organizó una pequeña ceremonia de homenaje en la cual participó el saxofonista puertorriqueño y yerno de Elliott, Miguel Zenón, quien interpretó magistral y emotivamente “A mi manera”, mientras se proyectaba un video con imágenes de Elliott en distintos momentos de su vida. En un plano personal, para mí fue sumamente emotivo ver esas imágenes de Papi en distintas facetas de su carrera, mientras escuchaba a mi esposo honrarlo y homenajearlo con una canción que siempre le gustó, al igual que a mi Madre, pues era una especie de himno y moto de vida, mientras estaba rodeada del cariño de muchos de sus colegas. Quienes lo conocieron, saben que parte del secreto de esa sonrisa eterna era “hacer las cosas a su manera”, básicamente hacer lo que le diera la gana, lo que le hacía feliz y lo llenara. Así fue que ejerció de periodista deportivo teniendo un diploma de ingeniero industrial, así se mantuvo en CLARIDAD aún recibiendo presiones y trabajó en lo que quiso con mucha pasión. Incluso que se incluyera su firma como parte del video-homenaje, fue evidencia de esa personalidad única y característica, Papi casi tenía su propio “Font’’ y su firma característica en letra de molde; fue linda verla con un corazón encima de la “i”, muy a su manera. Si el homenaje fue emotivo, lo fue aún más el conocer que la primera periodista galardonada con el Premio Elliott Castro fue Sara del Valle, periodista que comenzó en CLARIDAD y quien fuera amiga y pupila de Papi. Entregarle el premio a Sara fue muy lindo y emocionante.

Durante toda la noche mi Mamá, Vilma Ramos y yo recibimos mucho amor y solidaridad, pero también el respeto de los colegas de Papi. Y fue lindo que muchos me mencionaron que pensaron mucho en él este verano, pues sabían que hubiera estado en la calle en las protestas y que hubiera gozado con esa noche del 24 de julio cuando Ricky renunció, como gozó otras victorias en vida. Como disfrutó con la victoria de Tito Trinidad sobre Oscar de la Hoya, como disfrutó la del Equipo Nacional de Baloncesto en Atenas sobre el de Estados Unidos, como disfrutó la salida de la Marina de Vieques, como disfrutó las victorias del equipo de béisbol en el Clásico del 2017, como disfrutó la salida de Oscar López Rivera, como disfrutó la primera medalla de oro olímpica de Mónica Puig…y es que esa fue su vida, deporte y política, política y deporte y las victorias y derrotas en ambas se las vivía apasionadamente. Por eso el video del inicio de la premiación me tocó particularmente, porque la mayoría de esos eventos los recuerdo al lado de mi Padre, imagino que muchos de ellos a través de su prisma, como las vistas del Cerro Maravilla, estar juntos cuando ganamos la primera medalla de oro en baloncesto Panamericano en el 1991 en La Habana o estar juntos en la Marcha de la Nación en el 1996 en Fajardo. Cada uno de esos eventos, o él los cubrió o recuerdo exactamente su posición o cómo le impactó en su vida. Quienes me decían que lo recordaron particularmente este Verano del 19, fue no sólo por las protestas masivas y heterogéneas, sino por las victorias en los Juegos Panamericanos de Lima. Y yo también, cuando veía esa masa gigante en el Expreso de Las Américas, cuando vi a las nenas de tenis de mesa en lo más alto del podio, pensaba en lo feliz que estaría. Sin duda me alegra saber que la gente lo recuerda como se recuerda a los grandes, que es pensar en ellos cuando algo importante está pasando y pensar en lo que estarían pensando. 

Gracias al Overseas Press Club por el reconocimiento. Felicitaciones a Sara. Y a todos y todas las periodistas jóvenes (y no tan jóvenes), si algo aprendimos de este verano inolvidable es que es importante hacer las cosas a nuestra manera. ¡Enhorabuena! 

Fiestas tradicionales y nuevas brechas  festivas

 

Por Lowell Fiet / Especial para En Rojo.

La línea que divide, si tal cosa existe, la fiesta y la protesta siempre es una muy porosa. Las fiestas caribeñas son actos de resistencia y tienen por dentro las semillas de rebelión si no revolución. Las inversiones sociales adscritas al carnaval europeo por el teórico ruso Mijaíl Bajtín se complican y multiplican dentro del Caribe. El gesto reintegrador comunitario de “canboulay” (caña quemada: cannes brullées) en Trinidad sirve de ejemplo. Los motines de los ex esclavizados contra las autoridades coloniales británicas cuando prohibieron la celebración de canboulay en los 1880 ya forman parte de la identidad nacional trinitense, además de ser la raíz del Carnaval más grande y diverso de la región.

Hace tres semanas Puerto Rico experimentó algo similar en las calles del Viejo San Juan y otros vecindarios y pueblos a través de la Isla. El pueblo exigió y logró la renuncia de Ricardo Rosselló como gobernador de Puerto Rico. Vimos la marcha o procesión de miles, las banderas tradicionales y especialmente las nuevas de blanco y negro y hasta una brillante de color miel-amarrillo, las camisetas y otros vestimentos especiales de los participantes, las capuchas y otras máscaras para esconder la cara y también protegerse contra los gases lacrimógenos, los grupos formales de teatro callejero con sus vestuarios, zancos, cabezudos, las pancartas caseras de cartón y las pintadas por artistas, los lemas cantados y gritados por las multitudes, nuevas canciones, los discursos, la música continua de panderos y diversos otros instrumentos tocados en las calles y artistas locales e internacionales. 

Todo esto representaba la sociedad en marcha, en protesta, pero “protesta con propuesta”, como me dijo Pedro Adorno del grupo teatral Agua, Sol y Sereno. En ese sentido el carnaval de resistencia y lucha derrocó a Ricky Rosselló.

Las Fiestas de Santiago Apóstol de Loíza también son actos de resistencia. El hecho de durar como fiestas populares durante por los menos dos siglos contribuye mucho a su fuerza como imán identitario local. Y esa identidad es afro boricua en una lucha de resistencia con las autoridades e instituciones del gobierno y la iglesia: los factores de base son raciales, económicos y geográficos –los no privilegiados resistiendo las prácticas de poder de los privilegiados. La fiesta y la protesta comparten el potencial de exigir cambios y de preservar valores elementales.

He participado en las Fiestas de Santiago Apóstol cada año desde 1995. Algunos años asisto a las tres procesiones –26, 27 y 28 de julio—, en otros años llego para dos y a veces solamente una. Este año presencié solamente la procesión de Santiago de las Mujeres (27 de julio) porque ahora intento balancear las fiestas de julio entre Vieques y Loíza. Este año el municipio de Vieques decidió celebrar sus “Fiestas del Pueblo” del 25 al 28 de julio en vez de la fecha tradicional dos semanas anteriores que correspondería mejor al día de la Virgen del Carmen. Por eso, el desfile de carnaval de Vieques cayó en el mismo 28 de julio, el día de Santiago de los Niños en Loíza. Decidí cubrir las dos fiestas y aquí van varias de mis reflexiones sobre ellas.

Loíza, 27 de julio

Comencé mi día en Loíza con una presentación de mi libro An Archipelago of Caribbean Masks en la Biblioteca Pública del Municipio de Loíza. Gracias a los esfuerzos organizativos de Lydia Milagros González, tuve un grupo nutrido de residentes y artesanos loiceños, visitantes que asistían a las fiestas y un par de académicos.

Desde allá pasé al restaurante el Sazón de Sylvia en Colobó (Medianía Alta) en la ruta 187, cerca a la entrada a Las Carreras, el final de la ruta de los santos. Después de comer empecé a bajar hacia el pueblo para encontrarme con la procesión del día. Como el calor fue agotador, me paré en camino (Medianía Baja) cerca de la casa de Santiago de los Niños. Desde allí recibí el Carretón Alegre con su variedad de música caribeña, los caballeros, vejigantes, locas y viejos que corren frente al santo, el santo –de las Mujeres—del día, el público que “corre el santo” y el camión techado de la banda municipal. Los santos saludan en ese punto de la calle y los dos siguen el camino con toda la secuela sagrada y profana en ruta hacia Las Carreras.

El santo traía un grupo grande e impresionante por la calle. Pero las procesiones también requieren la presencia y energía corporal-cinestética de los vejigantes. En Loíza, la cantidad, diseño y estilo y colores de las máscaras de coco de los vejigantes parecen mejorar cada año. También las personas actuando de vejigantes – niños, jóvenes y adultos, mujeres y hombres—parecen más variadas que nunca. Aunque todavía en minoría, las mujeres han asumido un papel clave en el “performance”. La artesana Wilda Cruz introdujo los colores de lila y rosado para conmemorar la vida de una víctima de cáncer en una nueva máscara brillante. Hubo muchos otros ejemplos. En general noté más mujeres-vejigantes este año. Esto sin duda da impulso a las fiestas como una forma de expresión personal y social a la vez que aumenta la necesidad de crear nuevas máscaras y vestuarios.

El papel del caballero, el otro personaje más popular, se mantiene estable en términos de números y diseño, aunque siempre hay uno o dos nuevos caballeros –hombres y mujeres—que asombran por su reinvención del personaje. Por otro lado, este año vi apenas dos locas y solamente un viejo –con una máscara de goma y no de cartón.

Las Fiestas de Santiago Apóstol también crecen de otras maneras. Este año una comparsa de Taller Salud con la participación abundante y energética del grupo teatral Agua, Sol y Sereno se integró fácilmente en la procesión. Las y los integrantes de Taller Salud marcharon en sus camisetas. Agua, Sol y Sereno dio un taller a los miembros de Taller Salud y el grupo de todas las edades caminó con siluetas de cuerpos humanos cortados de cartón y pintados–¿seres perdidos? ¿seres salvados? ¿seres recordados? –frente a ellos. Además los talentosos y entrenados zanqueros y los grandes cabezudos que caracterizan las comparsas del grupo lucían muy bien dentro las comparsas tradicionales de vejigantes, caballeros, locas y viejos.

Taller Salud tiene su oficina en la ruta 187 del  sector Las Carreras antes de salir de Loíza para Río Grande. Su participación en la vida loiceña ha aumentado desde el huracán María y esta comparsa da reflejo de su compromiso con el pueblo. 

Vieques, 28 de julio

La isla municipio de Vieques no había celebrado sus fiestas patronales desde 2016. La escasez de fondos no permitió a la alcaldía invertir en las fiestas cuando había tantas otras necesidades sin cubrir. El paso del huracán María empeoró la situación y a la vez desató una disputa que parece perpetua entre la alcaldía y la asamblea municipal. Como resultado del conflicto, escogieron las fechas del 25 al 28 de julio, fechas que coinciden con las fiestas de Loíza y las patronales de Fajardo, para garantizar un presupuesto para el evento.

Hasta 2016 el desfile carnaval de Vieques lucía como una práctica estable –si no una tradición de siglos—que se llevaba a cabo el domingo, último día de las fiestas patronales en celebración de la Virgen del Carmen. Hubo intercambio entre las Islas Vírgenes Estadounidenses, Fajardo, Culebra, el resto de Puerto Rico y Vieques. Esto se expresaba a través de la presencia de drones de acero (steelband) y los troces-sistemas de sonido tocando calipso y soca del Caribe anglófono. 

También surgió el estilo de comparsa “pretty mas” de mujeres uniformemente vestidas en vestuarios escasos–tipo traje de baño— adornados de cuentas, lentejuelas, tocados de plumas, y botas decoradas. Acompañados por música grabada las mujeres bailan con movimientos coreografiados a lo largo de la ruta desde el residencial a la plaza pública. La presencia de estas comparsas “bonitas” y danzadas prestaba un tono carnavalesco único dentro de las fiestas de Puerto Rico al desfile de Vieques.

Otras comparsas individuales o de grupos extendían el desfile sobre varias cuadras; batuteras, la banda municipal y comparsas como “los taínos” y “los turistas”, que se vestían en estilos exagerados fuera de época, rellenaban los espacios entre las comparsas grandes.  

En 2015 las comparsas más dominantes fueron Fantasía Caribeña y Afro-Caribe, las dos con base local. Con ellas y las demás, Vieques produjo un desfile de carnaval pequeño pero muy respetable con una impresionante participación del público presente.  

Fantasía Caribeña fue la única comparsa del carnaval de 2019. La comparsa de este año celebraba diez años desde su fundación y conllevaba una muestra de vestuario de cada año y tema de su trayectoria. Durante los años sin desfile en Vieques, el grupo ha participado dos veces en el Puerto Rican Day Parade en Nueva York y también participó un año en la Fiesta de la Arepa en Vieques. Por otro lado, Afro-Caribe no participó como una comparsa. Un grupo vestido con camisetas recordaba su presencia, pero la comparsa como existía antes aparentemente ha desaparecido. 

No había falta de público mientras la comparsa bajaba por la calle Antonio Mellado hasta la Muñoz Rivera acompañada de un grupo de batuteras de Corozal y el troc-sistema de sonido de Santa Cruz. Del público presente el deseo de celebrar carnaval queda vivo aun si la infraestructura es débil. 

El 14 de septiembre

El gran motor del movimiento de la calle que hace dos décadas permeó todo en Vieques e impulsó la salida de la marina de guerra de Estados Unidos ya aparece casi apagado. El desfile carnaval de Vieques ya no muestra mucha oportunidad de resistencia y protesta. No obstante, la caminata “De Rompeolas a la Plaza Pública” ofrece precisamente esa oportunidad. Programada para las 10:00 am a las 5:00 pm, el sábado 14 de septiembre, esta gran caminata protesta las políticas de la ATM (Autoridad de Transporte Marítimo). La organización de la caminata es multi-sectorial e incluye artistas, vejigantes de Loíza y Ponce, el grupo teatral Agua, Sol y Sereno y comparsas, poetas, cantautores, músicos locales, una posible bicicletada y mucho más que permitirá la  participación del pueblo entero: protesta con propuesta; carnaval de resistencia y lucha.

¿Una tercera mujer en la vida del Dr. Betances?

 

Por Paul Estrade / Especial para En Rojo

Hace unos años, Claridad, como siempre dispuesto a propulsar la figura y el ideario de Ramón Emeterio Betances, abrió sus columnas al incansable historiador Félix Ojeda Reyes para que éste informara y reflexionara sobre un tema algo marginal en la investigación betanciana. Félix examinó de manera sensible y novísima la personalidad controvertida y el papel real de “la otra mujer en la vida del Dr. Betances”.1

Sinteticemos con sus propias palabras su pensamiento al respecto: “La mujer que acapara la vida sentimental de Ramón Emeterio Betances siempre fue María del Carmen Henry.2 […] Pero hubo otra mujer, la que fue su esposa y estuvo casada con él durante 35 años. Una mujer que le siguió al exilio, víctima de la represión del coloniaje, toleró largas ausencias y fue lo suficiente valerosa para convertirse en auxiliar de sus proyectos sediciosos”. Simplicia Jiménez Carlo fue esa mujer patriótica rehabilitada por Félix.3

Ahora, al recordar que el matrimonio Betances / Jiménez no tuvo hijos, el escrupuloso amigo escribe: “Sabemos, sin embargo, de una hija adoptiva llamada Magdalena Caraguel. Lamentablemente, es muy poca la información acumulada a tales efectos”. 

Nos proponemos aclarar hoy en lo que podamos este enigmático punto biográfico.

El nombre de la señorita Madeleine Caraguel no asoma en los escritos de Betances sino en el último de cuantos se conservan de él. Aparece –por sorpresa, hay que confesarlo– en los incisos 1°, 3° y 13° de su testamento redactado en Neuilly el 8 de agosto de 1898, un mes antes de su defunción. Sorpresivamente, porque nunca, ni Betances ni nadie había mencionado la existencia de dicha persona entre sus deudos ni siquiera entre sus conocidos. Además, el primer testamento del doctor, hecho en París el 16 de noviembre de 1895, hacía caso omiso de la misma.4 Madeleine irrumpe pues en el documento del 8 de agosto de 1898, tildada por el firmante de “hija adoptiva”, como queda señalado por Félix Ojeda Reyes.

El donante no es nada parco con ella. Por el inciso 1° dispone que “se reintegre a la señorita Magdalena Caraguel los diez mil francos que ella pagó” por una póliza de seguros. Por el inciso 3° le lega “las obras de Voltaire y de J. J. Rousseau que están en mi escritorio”. El inciso 13 especifica que “todos los objetos de terracota que están en mi escritorio deben ser entregados a la señorita Caraguel”. 

¿Quién será esa Madeleine Caraguel para beneficiarse de repente del agradecimiento especial del “anciano maravilloso”, próximo a desaparecer? ¿Qué se sabe hoy de su vida y de sus relaciones con Betances, lo que ayer se ignoraba?5

En fecha y circunstancias del todo opacas, pero en París probablemente, se conocieron el doctor en medicina Ramón Emeterio Betances y el periodista y literato Clément Caraguel. Éste le llevaba más de diez años a aquél. Jean François Clément – llamado Clément – había nacido en el suroeste de Francia en 1816.6 Se había trasladado a París, donde en 1848 empezó una brillante carrera en el satírico Charivari en el que escribía a diario con ligereza y gracia. A partir de 1865 y hasta su muerte,7 pasó a ser un redactor apreciado del Journal des Débats. Son dos periódicos que cuentan en la historia de la prensa. Los artículos de Caraguel revelan sutileza y elegancia formal, liberalismo y firmeza republicana. El taller del famoso Nadar dejó una fotografía de él.

Clément Caraguel casó el 5 de noviembre de 1857 en Mazamet con una sobrina que llevaba el mismo apellido, Rosalie Héloïse Léontine Caraguel, llamada Léontine.8 La pareja se asentó en las afueras inmediatas de París, en Levallois, una ciudad colindante con la de Neuilly.9 Allí nacieron sus dos hijas, Madeleine, el 27 de noviembre de 1858,10 y Lucile, el 9 de enero de 1860. A los cinco días de dar a luz, Léontine moría de parto. Al parecer Clément no volvió a casarse, criando solo a las niñas.

El 22 de noviembre de 1882 fallecía a su vez Clément Caraguel, quien residía entonces en París a unas cuadras de la casa del doctor Betances, en el n°30 de la calle La Bruyère. Su muerte dejó desamparadas a Madeleine y Lucile, huérfanas de madre desde la niñez y ahora de padre. Por suerte la mayor tenía ya 24 años y su hermana menor, casi 23. Es posible pero no cierto que conviviesen entonces con su padre. Con esa duda empiezan las conjeturas, a la par que la vida de ambas empieza a relacionarse con la de Betances de forma documentada.

Una fuente privada, entre las que se ensañaron en el comportamiento de Simplicia Jiménez, la esposa de Betances, e insistieron en los celos, echó de paso una luz sobre “los amores platónicos de Betances y Magdalena, una muchacha parisién”.11 Según esa fuente, al desaparecer un amigo (no nombrado) de Betances, éste se encargó de la educación de la hija mayor del difunto. La confió primero a un colegio de señoritas y la recogió luego en su propia casa de la calle de Châteaudun, hospedando también a la otra hija. Magdalena pasó a trabajar allí de secretaria particular del doctor. No precisa la informante si fue para auxiliarle en el consultorio o en la correspondencia. Un día, según ese mismo testimonio, estando enfermo y guardando cama el doctor, y cuidándole Magdalena, Simplicia entró bruscamente en el cuarto, y a gritos y puñetazos expulsó acto seguido a la joven, acusándola de besar al doctor. Como consecuencia del incidente, para calmar el furor de Simplicia, Betances tuvo que despedir a las dos muchachas. Según concluye el relato, nunca Madeleine quiso casarse, teniendo al hombre que quería por “un imposible”. 

De no ser un invento novelesco, esa escena debió ocurrir allá por 1883-84. Ignoramos lo que fue entonces de Magdalena, hasta que su nombre figurase en el último testamento del doctor (8 de agosto de 1898) y hasta que, en persona, ella se presenta el 15 de marzo de 1899 a cobrar la suma heredada.12 Declara ser soltera, no desempeñar oficio y vivir en Levallois-Perret, en el n°13 bis de la calle Chevalier.

Pero si de ella nada se sabe hasta las fechas apuntadas, el examen de los registros del estado civil de París revela que su hermana Lucile vive primero en el distrito 9 (el mismo que Betances), donde se casa el 6 de enero de 1885 con Adolphe Nestler; y después en el distrito 8 donde da a luz a un hijo nacido el 28 de septiembre de 1886. Al pie de ambas piezas viene la firma de Betances, como testigo, prueba suficiente de la cercanía entre la familia Caraguel y el doctor, y por lo menos entre éste y Lucile. A Lucile se le puede seguir más o menos la trayectoria, mientras quedan borradas las huellas de quién nos interesa en particular, Madeleine, esa supuesta tercera mujer en la vida del doctor Betances. No sabemos cómo vivió y no tenemos fotografía de ella. Hace falta regresar al testamento de marras para tratar de asir algo concreto que sugiera alguna pista.

En el testamento de 1895 Betances dejaba todas o casi todas sus pertenencias a su mujer Simplicia. En el testamento de 1898 no hay cambio esencial, ya que a Simplicia debe ser entregado, cuando él muera –se sabe condenado a breve plazo–, cuanto posee. Pero el testador introduce unas ligeras modificaciones y añadiduras, que se explicarán tanto por la oportunidad de subsanar algún que otro olvido como por la voluntad de agradecer a determinadas personas que le han atendido y mostrado afecto en los últimos tiempos dificilísimos de su existencia. Suponemos que la confianza depositada en José T. Silva, hecho su albacea, y los objetos obsequiados a los doctores Lévy y Talamon, y a los amigos Ventura y Millet traducen una vivísima reacción de gratitud de su parte para con ellos. Pero ¿en qué circunstancias y con qué título Madeleine Caraguel toma asiento en el segundo y definitivo documento notarial, cuando Lucile que doce años atrás le era muy próxima está ausente del mismo? 

Nadie entre quienes estuvieron asiduos al lado de Betances en julio-agosto de 1898 ha evocado la presencia de Madeleine en torno al patriarca exhausto. Lo que tampoco prueba que ella no le haya visitado. El problema es que el doctor llama a Magdalena “mi hija adoptiva”, y sin usar las comillas. Si ella era su hija adoptiva en 1898 es de presumir que ya lo era en 1895. Pero en 1895 él no se acordó de ella, ni siquiera en el párrafo donde declaraba poseer un seguro de vida de 50 000 francos que debían ser entregados a su esposa. Observemos también que Betances dijo “mi hija adoptiva” y no “nuestra hija adoptiva”, y que Simplicia nunca mencionó a esa adopción en las cartas y declaraciones que hizo después de 1898. 

A la hora de interpretar esa serie de misterios tardíos, surgen dos posibilidades. 

O bien Ramón Emeterio había sido escogido como padrino de Madeleine a finales de 1858 o principios de 1859; una posibilidad compatible con su conocida tolerancia religiosa13 y compatible con su presencia en París. Entonces es cuando llegaba su novia Carmelita Henry a reunirse con él. Pero ignoramos si entonces eran íntimos Betances y Caraguel. De ser así la historia, con la muerte de la madre de Madeleine y luego con la de su padre, la “ahijada” de Betances se habría convertido de hecho en su “hija adoptiva” en 1882. Y muy lógicamente, teniéndola por tal, Betances la habría cobijado en su casa y favorecido en su testamento. Pero no continuemos porque no fue así la historia. El acta de bautismo de Madeleine evidencia que el padrino fue su abuelo paterno Jean-Pierre Caraguel y la madrina, Victorine Caraguel, su abuela materna.14 Además cuando Madeleine viene a recoger lo estipulado en el testamento, la administración la considera sin parentesco alguno con el testador.15 Queda confirmado que, según la ley, Magdalena no era oficialmente hija adoptiva del doctor Betances.

O bien la vida de Ramón Emeterio encubre un secreto femenino. Detrás de la llamada hija adoptiva, ¿no habrá acaso una amiguita? Regresemos a esa gruesa suma de 50 000 francos que el doctor tenía depositada en la compañía de seguros “Les Assurances Générales” de la vecina calle de Richelieu. ¿Cuál es el origen y cuáles son los beneficiarios de esa póliza de seguro de vida? Hay tres versiones contradictorias al respecto.

El 16 de noviembre de 1895, Betances asegura que él mismo ha depositado los 50 000 francos “que le pertenecen” a su señora. El 8 de agosto de 1898, pide que después de cobrada dicha suma, “se reintegre a la señorita Magdalena Caraguel los diez mil francos que ella pagó por la póliza, según consta en la liquidación. El resto, 40 000 francos, serán entregados a mi esposa”. El 15 de marzo de 1899, Madeleine certifica que “ella es beneficiaria de una suma de diez mil francos, monto del seguro de vida contratado en su favor por el difunto ante la Compañía de las ‘Assurances Générales’, según póliza del 9 de junio de 1881, n° 122 950”.16 ¿Dónde estribará la verdad? ¿No quiso Betances esconder algo? 

Puesto que no coinciden, resultan sospechosas las afirmaciones traídas arriba. ¿Cómo será posible que Madeleine haya podido adelantar 10 000 francos al doctor –¿en qué contexto y con qué propósito?– cuando ella era jovencita, sin formación ni dinero, y cuando él disfrutaba en París de años prósperos en su oficio de médico? Pero, admitamos que ocurriera al revés, que por una razón equis Betances tuviera que fingir que recibía dinero prestado de su hija adoptiva cuando en realidad él se lo regalaba discretamente a ella, ¿cómo será posible que ese arreglo se firmara el 9 de junio de 1881, año y medio antes de la muerte de Clément Caraguel quien cubría entonces las necesidades de sus hijas? ¿Medida premonitoria? ¿Gesto de compasión por la mayor, y únicamente por ella? ¿Prenda de afecto y cariño especial por la misma? No nos atreveremos a zanjar.

A partir de aquí, que el soñador suelte la rienda de su imaginación si se le antoja, pero ante todo que investigue más el historiador. Faltan aún demasiados elementos biográficos para que uno pueda adentrarse y aventurarse más por la senda de aquella posible tercera mujer en la vida sentimental del doctor Betances.