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El rol del deporte en  nuestro nuevo sentido  de identidad

Foto: Alina Luciano/ Enviada Especial CLARIDAD

Por Javier Guaní Gorbea/Enviado Especial CLARIDAD

Lima-No cabe duda que las últimas dos semanas han sido una de vital transcendencia para Puerto Rico ante el levantamiento de nuestro pueblo que decidió mediante manifestaciones que ya no se quedaría callado y que con sus protestas en las calles logró la salida del ex gobernador Ricky Rosselló y de una partida de buitres que estaban saqueando el país. Esto demuestra que se está creando un nuevo nivel de consciencia de una nueva generación que se cansó de ser meros espectadores. 

Y por eso en mi opinión recae una importancia aún mayor en la participación panamericana de Puerto Rico desde el pasado viernes en los decimooctavos Juegos Panamericanos que se llevan a cabo en Lima, Perú. Recordemos que en el deporte es donde único nuestro País es tratado de igual a igual con el resto del mundo y por años ha sido uno de nuestros gritos culturales más característicos. Pese a que actualmente vivimos en un país sin gobernanza, nuestros atletas reflejan nuestra mejor cara a nivel internacional. Hoy más que nunca sus logros reforzarán aún más ese sentimiento de País que se ha logrado obtener y que prueba nuevamente que los boricuas cuando se unen como pueblo no tienen nada que envidiarle a ningún país del mundo. 

Emotiva la ceremonia de inauguración

Emotiva la ceremonia de inauguración. Foto: Alina Luciano

Uno de los momentos resaltados por la prensa peruana fue la ovación dada a nuestro País por el pueblo peruano en reconocimiento a la gesta lograda, eso emocionó a toda la delegación, sobre todo a nuestro abanderado Franklyn Gómez quien se motivó a virarse a saludar al público en agradecimiento al gesto peruano 

 

Empezamos con el pie derecho

Equipo de bolos. Foto Alina Luciano

Quizás inspirados por cómo se han vivido las emociones recientes la delegación, Puerto Rico ha tenido un gran comienzo con una temprana medalla de oro en bolos por equipo masculino, el equipo de baloncesto 3×3 ha lucido impresionante con marca de con 5-0, el boxeador Yankiel Rivera aseguró por lo menos una medalla de bronce y el Taekwondo consiguió un bronce en poomsae por equipo.

 Cabe resaltar que los atletas están bien conscientes del rol que juegan en este momento de tanta incertidumbre en el país. Incluso el boleador Jean Perez comentó estar consciente de lo que ha vivido nuestro país durante estos últimos días y “ojalá esta medalla lleve un poco de alegría, es para ustedes Puerto Rico”, mientras Gilberto Clavell dijo que esta era la manera de los deportistas de poner su granito para ayudar al país a sanar tras varias semanas turbulentas. Sin duda no hay mejor momento para demostrarle al mundo de lo que somos capaces como pueblo unidos y el deporte no es la excepción y eso lo estamos probando tanto en Fortaleza como aquí en Lima. 

Prohibición de las peleas de gallos

 

Tal parece que nuestra Comisionada Residente fue sorprendida durmiendo, soñando con la Estadidad, cuando el Congreso consideró la Ley Agrícola, que prohíbe las peleas de gallos, pues ella no se dio cuenta que nos afectaba en esa forma. ¿O será que ella se opone a las mismas y no se atreve admitirlo?.

Tan pronto se enteró de la reacción en Puerto Rico trató de quedar bien con los galleros diciendo que iba a proponer una enmienda, pero ni ella ni el gobernador han hecho nada al respecto.

Supuestamente los gringos se oponen al deporte de los gallos porque afecta la calidad de vida de esas aves. Sugiero que la Comisionada no pierda el tiempo hablando de la Estadidad, que nunca llegará, y se concentre en explicarle al Congreso que los gallos de pelea tienen mejor calidad de vida que los manilos. Los gallos de raza son cuidados, amados y mimados por sus dueños contrario a los demás que terminan en la olla o a los tres o cuatro meses de vida. Después de terminada su vida útil en las galleras siguen siendo cuidados y alimentados para castar las próximas crías.

También les puede aclarar que los galleros no van a renunciar a su devoción por esa actividad. Solo van a eliminar las galleras, pero casarán peleas ilegales en los campos. Las galleras se mudarán a la República Dominicana que va a recibir muchas divisas relacionadas con el cuido de los gallos, viajes y estadías en los hoteles para ver las peleas.

Por otro lado a los norteamericanos también les va a costar porque los empleados en la Industria gallística pasarán a la fila de los cupones.

Ing. Víctor M. Carlo

Para siempre

 

Por Hiram Lozada/Especial para CLARIDAD

En las redes sociales se divulga otra vez que Donald Trump prometió revocar la ciudadanía estadounidense de los puertorriqueños. Que sepamos, como presidente, no ha repetido su airada proposición, ni hay certeza de que realmente lo haya dicho.

Se tomó entonces, sin mayor consideración, como una muestra del conocido desprecio de Trump hacia los latinos. O, según los abogados, como evidencia de su ignorancia jurídica. Estos entienden que solo el Congreso puede revocar esta ciudadanía colectiva, pero que –dada la doctrina judicial– se requieren previos actos propios, inequívocos y voluntarios para renunciarla o perderla. Exigir la independencia o asumir su imposición por decreto del Congreso sería el evento inicial. La primera alternativa parece hoy improbable. La segunda solo parece posible.

Por motivos e intereses geopolíticos, un congreso puede quitar prospectivamente lo que otro congreso dio. Si decretaran la independencia de Puerto Rico, podrían establecer que los que nacieran aquí después de dicho decreto, no serían ciudadanos de Estados Unidos. Se rumora que este escenario se considera en los aposentos oscuros de Washington. Pero son meros murmullos.

En 1917, sin consulta previa y en contra de la resolución de la Cámara de Delegados, el Congreso impuso la ciudadanía a los boricuas. No fue un acto de regalada bondad, ni de altruismo moral. Entonces el mundo estaba en guerra y había que vociferar a los cuatro vientos que este archipiélago en el mar Caribe era suyo y que no se toleraría ninguna intromisión, de adentro o de afuera, en los asuntos de la cosa nuestra. Ya para entonces el Tribunal Supremo federal había establecido la doctrina imperante. Puerto Rico es botín de guerra; los imperios tienen el derecho natural de poseer territorios en cualquier parte del mundo; y por eso Puerto Rico les pertenece, aunque no es parte de la nación. Y para que no hubiera dudas, fabricaron el novel y conveniente carimbo político: “territorio no incorporado”. Lo que significa que la colonia es para siempre, sin derechos a la anexión o a la independencia. Hubo, por supuesto, concesiones a los ciudadanos residentes en el territorio: algo de gobierno propio, para mantener la casa en orden, y algunos –no todos– de los derechos civiles fundamentales.

Por eso no hay que tomar en serio la alegada amenaza de Trump, ni creer en rumores de pasillo. No es que se tema a lo uno o a lo otro. Es que no hay indicios ciertos y confiables de alguna señal de cambio en la política imperial. Todo indica que Puerto Rico está condenado a ser colonia para siempre. Es que los imperios no renuncian voluntariamente a sus posesiones y aún Puerto Rico le es rentable.

Claro que “para siempre” es un largo registro. Y todo tiene su final.. Pero que no haya equivocaciones. En la ruta oficial, no hay bifurcaciones hacia la estadidad o hacia la independencia.

Véase el escenario tétrico de la corrupción. En Puerto Rico la corrupción no es ni proporcionalmente peor que en otros lugares de Estados Unidos. Creo que mucho de ella la hemos importado o aprendido (de los conciudadanos) del Norte. Pero creo que los fiscales y agentes federales tienen la encomienda secreta de magnificar aquí su incidencia. No pretenden solo desprestigiar a los administradores de turno y descalabrar sus ilusiones anexionistas. Se trata también de decirle al mundo que su proyecto colonial hiede no por culpa de ellos, sino por la corrupta y negligente conducta de nosotros. Lo que sugieren es que el sistema funciona y que el problema está en sus malos administradores.

Por desgracia no hay a la vista salida del cerco colonial. Ni adentro, ni afuera, hay voluntad de cambio. Y contrario a lo esperado la crisis fiscal de la colonia no sugiere su final. Parece que será para siempre.

Puerto Rico ha dicho basta

 

“Porque esta gran humanidad ha dicho: ¡Basta!, y ha echado a andar.  Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente”…,esa frase dicha por el Comandante cubano Fidel Castro me ha dado vueltas en la mente estas ultimas semanas al ver nuestro pueblo levantarse para luchar contra las injusticias.  Fotos:Mariblanca Robles López Vicente Vélez

La juventud boricua indiscutiblemente llevó la voz cantante, acompañada de miles de personas que  veían como finalmente habíamos despertado como pueblo y echamos andar. 

amf

Editorial:Una nueva Policía para un nuevo País

Puerto Rico no puede convertirse en el nuevo país al que nuestro pueblo aspira con la Policía que tenemos. Eso quedó claramente demostrado durante las pasadas semanas de un levantamiento ciudadano que culminó con la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló y toda su camarilla. El contraste entre los manifestantes y la Policía no pudo ser más marcado. Mientras los primeros abarrotaban día tras día el Viejo San Juan con protestas novedosas y creativas, la Policía utilizó su viejo manual de provocaciones, infiltración de agentes encubiertos, diseminación de rumores, falsas alarmas y miedo, y una brutal e indiscriminada represión con gases lacrimógenos, gas pimienta, balas de goma y macanazos. Según información publicada en los medios de prensa, decenas de personas resultaron heridas en dichas refriegas. La mesura demostrada por los manifestantes ante las acciones policíacas impidió que ocurriera una tragedia mayor. 

Resulta increíble que a estas alturas, cuando la comunicación es inmediata, el comisionado de la Policía, Henry Escalera, pretendiera hacernos creer que la violencia venía de los manifestantes. Las imágenes difundidas comprobaron quiénes fueron los verdaderos agresores. Gracias a un impresionante informe y vídeo circulado en los medios por la organización contra el abuso policíaco, Kilómetro 0, millones de personas en Puerto Rico, Estados Unidos y el mundo vieron y escucharon lo que verdaderamente ocurrió.  

La Policía también pecó por omisión. En contraste con el despliegue de fuerza exhibida en el Viejo San Juan, la uniformada brilló por su ausencia el día de la multitudinaria Marcha del Pueblo. Mostró un total desapego por la protección de vidas y la seguridad de los cientos de miles de manifestantes que colmaron el Expreso Las Américas. El alto nivel de civismo del pueblo, y la oportuna intervención de los mediadores del Colegio de Abogados y Abogadas, impidieron incidentes lamentables en la enorme concentración. 

La administración de Ricardo Rosselló se sometió voluntariamente al proceso de Reforma de la Policía, pero luego lo ha saboteado. Ahora mismo, dicho proceso está maniatado en el Tribunal Federal en San Juan, y en medio de una controversia entre el juez encargado, Gustavo Gelpí, y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), por el giro que ha tomado la supervisión de la Reforma bajo su nuevo Comisionado Especial nombrado por el Juez Gelpí. 

Ahora que el pueblo puertorriqueño ya conoce su capacidad para lograr cambios, es necesario fortalecer el reclamo para que se implante con vigor, compromiso y sin más dilación el acuerdo de Reforma de la Policía. Puerto Rico necesita un cuerpo policíaco profesional que pueda garantizar la protección de la ciudadanía sin violar sus derechos. Nuestra sociedad no podrá renovarse sin una Policía nueva y libre del lastre de décadas de corrupción, represión y violaciones a los derechos civiles y humanos.