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Jóvenes boricuas sembrando futuro

 

Por Giancarlo Vázquez López/CLARIDAD 

gvazquez@claridadpuertorico.com 

El País se va a quiebra, pero eso no necesariamente significa el fin de todos los tiempos. En el mejor de los casos, la crisis actual podría representar el comienzo de una nueva etapa en la historia de Puerto Rico. 

Urge transformar la sociedad en su conjunto, pues toda su estructura se agrieta. Según el sociólogo, Erik Olin Wright, esa transformación sucede en tales fisuras, mediante actividades entre las que figuran la ocupación (rescate) de casas o terrenos, huertos comunitarios y hasta movimientos de software.

Desde los años 1960s y durante los 1990s, en Puerto Rico se dieron los rescates de terrenos. Por otra parte, durante esa última década, Carmelo Ruiz Marrero, ya documentaba para este semanario el desarrollo de la agricultura ecológica en la isla. 

En el transcurso de 30 años, diversos proyectos han sido articulados sobre la filosofía de la agroecología; la Universidad de Puerto Rico (UPR) ha sido un espacio fundamental para el desarrollo de los mismos en los últimos años. 

Estudiantes de los recintos de Utuado (UPRU), Mayagüez (UPRM) y Río Piedras (UPRRP) se han organizado en sus respectivos espacios para trabajar el tema de la agroecología y la soberanía alimentaria. Cada colectivo es el resultado de procesos de formación y experiencias particulares, sin embargo les une la certeza de que en Puerto Rico la agroecología debe aplicarse como una herramienta de transformación social especialmente para los pequeños productores, productoras y familias del campo que practican la agricultura familiar.

Los colectivos organizados en los tres recintos, constituidos tanto por estudiantes y participantes (como lo es el caso de Huerto Semilla, en UPRRP) forman la Red Agroecológica Estudiantil de Borikén, una iniciativa formada recientemente que tiene el fin de articular distintos procesos estudiantiles. 

Del 15 al 22 de septiembre del 2019 se llevará a cabo el XXIV Congreso Latinoamericano y Caribeño de Entidades Estudiantiles de Agronomía (CLACEEA), en Alagoas, Brasil. Dichos colectivos pretenden participar de este congreso convocado por la Confederación Caribeña y Latinoamericana de Estudiantes de Agronomía (CONCLAEA).

Este año el Congreso estará centrado en la temática de la Educación Popular y Soberanía de los Pueblos. Se realizaran espacios de discusiones, plenarias, relatoría histórica de la organización, exposición de experiencias agroecológicas, análisis de coyuntura y una pasantía con los Quilombos, cultura afro campesina de la zona de Alagoas.

Sería la primera vez que una delegación boricua participaría en el CLACEEA. Por esto exponen que, como participantes del XXIV CLACEEA, su compromiso radica en expandir e intercambiar conocimientos multidisciplinarios, conocer diferentes métodos de estructura organizativa, crear redes y tener más contactos internacionales abriendo oportunidades a la participación en futuros congresos, talleres, pasantías de formación, etc.

En general los objetivos de la Red son: fortalecer la logística y plan de trabajo a largo plazo; continuar los procesos de capacitación y formación sobre metodologías de educación popular, sustentabilidad y desarrollo comunitario para aplicarlas a la realidad de la isla; trabajar en conjunto con organizaciones que estén trabajando temas agrícolas, ambientales, comunitarios, sociales, genero, entre otros; promover la conciencia agroecológica y la importancia de producir nuestros propios alimentos; ofrecer talleres e intercambio de saberes con comunidades en la ciudad y el campo; proveer brigadas de apoyo para agricultores con fincas agroecológicas o pequeños productores que, aunque tengan algunas practicas convencionales son personas claves para la soberanía alimentaria de Puerto Rico. 

Los delegados de la Red están solicitando apoyo económico para poder asistir Congreso. Para información adicional sobre la organización y su participación en el XXIV CLACEEA puede llamar a los siguientes números: 787 396 9781 (UPRU), 787 245 3867 (RUM) y 787 513 3603 (Huerto Semilla RP). También puede hacerlo vía correo electrónico: daeb.claceea2019@gmail.com. 

“Venimos con el fin de hacer una entrega total a las masas con nuestro deber de socializar nuestro conocimiento de la academia y poder apoyar distintos procesos comunitarios a través de una agroecología humilde, eficaz y de para el pueblo, educación popular del tu a tu y enseñarnos todes mutuamente. Sembremos la esperanza y multipliquemos el optimismo crítico para semilla por semilla transformar nuestra realidad a una con más justicia social, libertad, amor eficaz, equidad, soberanía alimentaria, sustentabilidad y desarrollo del pueblo borinqueño”. (Red Agroecológica Estudiantil de Borikén)

La CONCLAEA lleva organizada desde 1992 con el fin de impulsar la unidad, articulación y fortalecimiento de las federaciones, asociaciones o colectivos estudiantiles de ciencias agrarias en América Latina y el Caribe. Entre las banderas de lucha de la CONCLAEA está: la agroecología, la soberanía alimentaria, la educación popular, la defensa de la universidad pública, las relaciones con movimientos sociales y el antimperialismo.

Comunidad de personas sordas continúa el reclamo de servicios de interpretación

 

Por Gabriela Ortiz Díaz/Especial para CLARIDAD

“El 24 de julio, cuando el gobernador renunció, todo el mundo celebró, pero yo no porque todavía estoy peleando por el derecho de las personas sordas de tener acceso a servicios. No me proporcionan el derecho a estar informado a través de un intérprete”, expresó a CLARIDAD en lenguaje de señas Eugenio Sastre Fernández, miembro de la comunidad de personas sordas de Puerto Rico. 

“Yo quería celebrar a la misma vez que todos y, aunque soy bueno leyendo labios, a veces me pierdo lo que se dice. Leí los labios del reportero cuando dijo que [el gobernador] anunciaba la renuncia, pero no sé qué dijo antes y después”, añadió en señas Roberto Rodríguez Ortiz. 

Este sector de la población, que alcanza los 200 mil integrantes, ha participado activamente en las manifestaciones ciudadanas de las pasadas semanas. A los reclamos del pueblo, esta comunidad suma lo que continúa siendo una de las principales exigencias: accesibilidad a los servicios de interpretación en oficinas gubernamentales y medios de comunicación, por ejemplo. En esto coincidieron todos los entrevistados: Bonnibel Delgado, Joel Sánchez Quintanal, Eugenio Sastre, Roberto Rodríguez y la interprete Marina Martínez Cora. 

Ante la pregunta de cuán informados se han sentido durante estas semanas, Rodríguez Ortiz contestó que la actualidad noticiosa le llega una semana después: “de lo que sucedió con el chat y con lo del esquema de corrupción, yo no me enteré hasta una semana luego porque no hay un intérprete disponible [durante la transmisión] que nos provea la información al instante”, manifestó. 

El resultado en la demora al momento de informarse es que pierden información. Cuando ha habido un intérprete, entonces el dilema es si está o no cualificado. “Lo que hemos notado es que el gobierno no se enfoca en quién es ese intérprete cualificado, sino en “cumplir”. 

Rodríguez Ortiz, por ejemplo, tuvo que irse a Estados Unidos en 2005 en búsqueda de mejores servicios y, cuando regresó al cabo de 10 años, todavía sintió [siente] el atraso. “Hemos reclamado que no hay intérpretes en las noticias, en los mensajes de estado en las manifestaciones. En Puerto Rico, hay muchas barreras comunicativas para los sordos”, informó. 

Aunque siempre aparecen intérpretes voluntarios para ayudar, por ley, el gobierno debe proveer uno cualificado, pero como eso no pasa, se ven afectados todos los servicios gubernamentales para la comunidad de sordos. Se les dificulta, por ejemplo, hacer una querella en un cuartel, mantenerse informados del desempeño de sus hijos en la escuela, entender un diagnóstico en sala de emergencia, comunicarse con sus familiares dentro de la cárcel. 

Ante ese panorama, la respuesta de parte de los gobiernos que han pasado es siempre la misma: no hay fondos para pagarle a intérpretes cualificados, que son los que dominan los movimientos corporales, los conceptos del tema que interpretan, el lenguaje de señas de Puerto Rico (este lenguaje no es universal). 

Como manifestaron, el problema para allegar fondos proviene de la falta de conocimiento básico sobre la comunidad sorda. Desde el gobierno debe haber más conocimiento de cuántos son los sordos en Puerto Rico, qué impedimentos adicionales tienen, en qué pueblos están más concentrados, etc. 

Tras diálogos de años con las entidades gubernamentales pertinentes, la comunidad de sordos ha logrado más acceso a derechos civiles, cuyo cumplimiento está cobijado bajo los artículos 3 y 4 de la ley federal de 1990 Americans with Disabilities Act​​ (ADA), y bajo la ley estatal 136 del 13 de agosto de 1996, que dispone que todas las agencias gubernamentales proveerán un intérprete para que asista a las personas con impedimentos auditivos.

“La ley ADA exige, pero nadie la sigue. Es que no hay ningún tipo de penalidad ni de agencia que le dé seguimiento a eso y los penalice en caso de incumplimiento”, dijeron los entrevistados. 

Van años de denuncia constante de estas violaciones de ley y en general, “los sordos se siente tan cansados que no luchan porque su autoestima está por el piso, se han dado por vencido…Necesitamos más liderazgo y empoderamiento para entonces luchar. Pesan los años de decirnos que no, de pisotearnos”, aseguraron. 

Por eso, ante la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló, Rodríguez Ortiz expresó sentirse escéptico. “Depende de a quién traigan, si va a poner gente que no trabaje por la comunidad de sordos. Yo no estoy satisfecho todavía, pero siento que este es el principio para empezar cambios”, manifestó Sastre Fernández. 

“Vamos a seguir marchando y vamos a seguir en contra de Wanda [Vázquez]. No la queremos”, afirmaron. 

Sin currículo adaptado ni interpretes en Educación 

El Departamento de Educación (DE) no tiene dinero para pagarles a los intérpretes. “No hay dinero, pero vimos ahora con la corrupción a donde se destinan esos fondos. El dinero sí estaba disponible, lo que pasa es que no lo invierten en lo correcto”, expresó Sastre Fernández. 

El colegio San Gabriel, especializado para atender a la niñez sorda, funcionaba antes independientemente. Hace unos años, recibe fondos del DE, pero luego de ese cambio de administración, se alteró la estructura curricular que utilizaban. El DE implementó un currículo que no está adaptado para la niñez con limitaciones auditivas. 

“La comunicación con señas está bien afectada. Hay maestros que no saben lenguaje de seña y los padres tampoco tienen la exposición para educarse con señas…Este problema está porque han cortado fondos”, aseguró Rodríguez Ortiz, quien es maestro en el colegio San Gabriel. 

“Los niños sordos no tiene tantas opciones de escuelas, por lo que sus padres se están yendo de Puerto Rico con ellos. Estamos perdiéndonos porque no quieren desde el gobierno pagarle a un intérprete sordo”, continuó. 

La comunidad de personas con limitaciones auditivas no se opone a la inclusión de niños sordos en escuelas de corriente regular, pero mínimamente cada plantel debe contar con intérpretes cualificados. Según contaron, en las escuelas de corriente regular los asistentes de Educación Especial fungen como intérpretes y solo tienen como preparación una clase básica y otra intermedia de lenguaje de señas. “Ese niño o niña tendrá atraso y será enajenado porque el empleado no puede ponerlo a la par del resto del grupo”.

En las escuelas de corriente regular los pasan de grado porque no saben manejarlos. “Eso, luego, les imposibilita la independencia. Tienen muchas deficiencias cuando llegan a la adultez”. Además, “Si no hay fondos para la educación, los sordos no tendrán las mismas oportunidades académicas que todos los demás estudiantes, se tienen que conformar con trabajos vocacionales”, dijeron. 

Futuros pasos 

Los entrevistados coincidieron en que dentro de las agencias gubernamentales debe haber una persona responsable que haga el trabajo de conectar la agencia con instituciones que trabajan con la comunidad sorda como Servicios Orientados al Sordo, Inc. (SOS) o la de Servicio Ayuda Legal (SAL PR). 

Coincidieron además en que: 

En Puerto Rico hace falta que alguna institución de educación superior certifique un grado en interpretación para sordos. 

Se tiene que crear y oficializar una junta examinadora en Puerto Rico y, junto a los mismos sordos y sordas, hacer un estudio lingüístico para validar el examen requerido para obtener la certificación. 

Existe el deseo y reclamo de que sean los mismos sordos los que enseñen lenguaje de seña. 

“También necesitamos intérpretes cualificados de Puerto Rico que sepan trabajar con la forma correcta del proceso de interpretación”. 

“Todo el mundo dice que va a aprender chino o francés, pero es una opción muy real aprender lenguaje de señas de Puerto Rico y comunicarse con sus compatriotas”. 

Analfabetismo Ético

 

Por Francisco A. Catalá Oliveras/Especial para CLARIDAD

El chat de Ricky Rosselló y sus secuaces es un documento que debe pasar a formar parte de la bibliografía de los estudios de la conducta humana. Revela un analfabetismo ético que solo puede ser catalogado de absoluto. Los participantes –gobernador, funcionarios, asesores y cabilderos–, todos profesionales, hicieron gala de insensibilidad y de su vocación orientada hacia la corrupción y la persecución política. El catálogo de prejuicios, entre los que sobresalen la homofobia y la misoginia, es exhaustivo. 

Llama la atención que en una conversación entre “amigos” profesionales que ocupaban cargos de gran importancia no se encuentre, en sus cerca de 900 páginas, alguna alusión a un libro –aunque sea de autoayuda– o ensayo periodístico. Parecería que el analfabetismo va mucho más allá del desconocimiento de la ética. Tal vez, esto explica la ineptitud. ¡Y pensar que a semejantes personajes se les confía la responsabilidad de lidiar con los problemas políticos, económicos, financieros y sociales de Puerto Rico!

La moda es una fuerza sumamente poderosa. Toda generación tiende a burlarse de las modas del pasado a la misma vez que sucumbe fácilmente ante las de su tiempo. En el fondo, cosas del mercado… El chat utiliza los nuevos artilugios de las comunicaciones y refleja la cultura en boga de la zafiedad, la grosería, la vulgaridad y la impudicia. Quizás alguien pueda argüir que algunos de los artistas que han convocado las protestas también reflejan en sus expresiones tal cultura. ¡Ojo! Independientemente de cuán agradables o desagradables resulten algunas palabras, aquí cabe una distinción ética fundamental. Las palabras gruesas que aparecen en el chat se usaron en el clandestinaje para conspirar y para burlarse de la gente, hasta de sus muertos; las que se han escuchado en las protestas se han pronunciado en público para revelar la indignación popular y para acusar el atropello. Valga la diferencia en significado e intención.

Desafortunadamente, los personajes del chat eran solo el tumor en la cúpula gubernamental. El cáncer de la deshonestidad y de la corrupción se extiende a todas las agencias y corporaciones públicas. Lo que ha sucedido en Hacienda, en Educación, en Salud y en todo el andamiaje institucional no son accidentes ni errores. Son parte de un siniestro patrón de consultorías aviesas, ventas de influencias y contratos torcidos en los que se menoscaba el bolsillo público y gana el privado. Huelga apuntar que de tal mal no están exentas las otras ramas de gobierno.

Tampoco se salva el sector privado. Gran parte de la actividad empresarial se dedica a la cacería de rentas: cabildeo de leyes que le otorgan ventajas en el mercado a determinadas empresas, búsqueda de subsidios y privilegios fiscales, gestión orientada a lograr laxitud en la aplicación de leyes y reglamentos ambientales, articulación de contratos leoninos y diseño de procesos de privatización en los que el lucro desplaza al servicio. Algunas de estas actividades son legales. Otras no. Pero en casi todas se pueden encontrar señales de analfabetismo ético. La codicia enceguece.

La Junta de Supervisión (Control) Fiscal es otra que tal baila. En sus integrantes, en sus funcionarios y en muchos de sus consultores priman los conflictos de intereses. Los sueldos y beneficios – empezando por el de su secretaria ejecutiva –, pagados por un pueblo pobre y en crisis, son exuberantes. Anidan en ella un montón de mercenarios. No pueden llamarse seres humanos sino mercancías que el pueblo de Puerto Rico paga a sobreprecio. La Junta, en lugar de ayudar a resolver la crisis, se ha convertido rápidamente en parte de la misma. La llamada reestructuración de la deuda va por mal camino. Para colmo, el presidente de la Junta se pavonea como parte del equipo de campaña de Trump. ¿No es esto evidencia de analfabetismo ético?

Para servirle al gobierno, al sector privado y a la Junta se cuenta con un ejército de asesores de aquí y del exterior: abogados, contables, analistas financieros, economistas, publicistas… Son profesionales que se presume se desempeñen en correspondencia con determinadas normas éticas. Puesto que inciden en la política pública resulta pertinente la opinión de Joseph Stiglitz, premio Nobel de Economía, sobre el particular: “…existe la responsabilidad moral de pensar de forma creativa sobre qué políticas pueden aumentar las oportunidades de los pobres para permitirles asumir mayor responsabilidad en su propio provecho. Cualquier política que socave el sentido de comunidad, las normas sociales y la cultura y orgullo de un país viola principios éticos”. ¿Qué principios rigen en la lucrativa práctica de los asesores? ¿Los de sus clientes?

El chat de Rosselló y sus secuaces ha hecho evidente el escandaloso analfabetismo ético en la gestión gubernamental. Ha estado acompañado de arrogancia y narcisismo, monedas de gran circulación en muchos sectores del país, como se hace patente en la discusión pública. Las protestas, las marchas masivas del pueblo son, por el contrario, el inicio de un proceso de alfabetización ética que muy bien puede augurar profundas transformaciones orientadas a forjar una sociedad más sana. Se trata solo de un comienzo en el que son numerosas las imponderables. Nunca se sabe con certeza qué viene luego del fin de fiesta. Desmantelar instituciones, del lado que sea, es más fácil que diseñarlas. Pero parece que la esperanza, por fin, está renaciendo. Hoy, el pueblo puertorriqueño tiene más confianza en sí mismo que la que tenía ayer.

UPR: Un punto en el tejido de la corrupción

 

CLARIDAD

gvazquez@claridadpuertorico.com 

Los seis arrestados por corrupción y el escandaloso chat han expandido el margen de incertidumbre financiera experimentado por la Universidad de Puerto Rico (UPR) en los últimos años. Situación que se ha agravado progresivamente desde los años 90. 

La irresponsabilidad de esta claque gobernante ha quedado al descubierto, el chat “ha sido la chispa que incendió ese gigantesco malestar acumulado por años y los jóvenes son quienes han levantado al país en contra de la corrupción y la Junta de Control Fiscal (JCF)”, dijo el profesor retirado de la UPR, Félix Córdova. 

Córdova, explicó brevemente una red de corrupción relacionada a los dos asuntos mencionados al principio y que afecta directamente a la UPR. Mientras la administración universitaria ofrece jugosos contratos a compañías recién incorporadas, son los estudiantes, empleados y profesores quienes pagan las consecuencias del saqueo y el mal manejo de fondos públicos. 

“La UPR no está ajena al chat de Telegram, dijo por su parte la presidenta de la Hermandad de Empleados Exentos No- Docentes, Jannelle Santana. La líder sindical expresó que la UPR estaba dentro de la “destrucción” conspirada por Ricardo Rosselló y sus brothers en las conversaciones. “Allí salió a relucir la verdad sobre Hamilton y los insultos hacia los estudiantes, dejando claro que estas personas no tenían ningún interés en salvaguardar la UPR”, añadió. 

Santana, alegó que los responsables principales de los aumentos en la matrícula y los recortes son el presidente de la Junta de Gobierno de la UPR (JG-UPR), Walter Alomar, y la vicepresidenta, Zoraida Buxó. “Los recortes más grande de presupuesto vinieron del ejecutivo, no de la JCF. El ente federal no hace planes fiscales, quien hace el Plan Fiscal es la JG-UPR, que a su vez responden al Ejecutivo”, explicó. 

Buxó, fue nominada por Rosselló a la JG-UPR en 2017. La vicepresidenta contrató a la firma de consultoría y contabilidad BDO para “bregar” con el sistema de retiro de los empleados docentes y no-docentes de dicha institución. 

BDO Puerto Rico es uno de los nexos en la red de corrupción esbozada por Córdova. Fernando Scherrer, presidente de la firma de contabilidad que tenía contratos con varias agencias gubernamentales, fue uno de los 6 arrestados el pasado miércoles 10 de julio. 

Además, destacó la relación de Carlos García, miembro actual de la JCF, y la situación actual “por lo tanto unimos gobierno y Junta. Son dos aparatos corruptos los que están gobernando sobre Puerto Rico” Pero el vínculo no solo se reduce a García, Alberto Velázquez Piñol trabajó bajo la administración de Pedro Rosselló como subdirector ejecutivo de administración y finanzas de la Compañía de Turismo. Corporación que entonces dirigía Fortuño. 

Cuando Fortuño ganó la gobernación en 2009, Velázquez Piñol fue designado como administrador del Departamento de Educación y director de la oficina del Banco Gubernamental de Fomento (BGF), en Nueva York. Quien dirigía el BGF en ese entonces era García. 

Velázquez Piñol, fue uno de los arrestados junto Scherrer, Julia Keleher, Ángela Ávila y las hermanas Mayra Ponce Mendoza y Glenda Ponce Mendoza. BDO mantuvo contratos millonarios principalmente entre el Departamento de Educación, el Departamento de Hacienda y la Administración de Seguros de Salud de Puerto Rico (ASES).

“Tanto Buxó como Walter Alomar (presidente de la Junta de Gobierno de la UPR), son parte de la red de corrupción y tienen que renunciar también”, sentenció el profesor Córdova.

Buxó, es socia de la firma de cabilderos World Professional Group, creada por Carlos López López en 2009. López, es además abogado socio en la firma bipartita Wolf Popper LLP, que aguarda vínculos con educación y de la cual formaba parte Elías Sánchez. 

Por otra parte, el presidente de la JG-UPR ha mantenido contratos dudosos con el gobierno mediante la compañía DBPR Legal LLC. Entre los entes gubernamentales figura la Compañía de Turismo, la Junta de Planificación, la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal de Puerto Rico (Aafaf). Esta última se encarga de hacer los planes fiscales del primer centro docente del país.

“Si estas personas respondían y estaban protegidas por el ejecutivo ¿cuáles son los nexos entre Buxó y Elías, que trabajaban juntos para un mismo bufete?”, cuestionó Santana. Además, mencionó que, por ejemplo “los correos electrónicos trabajan con la plataforma de Gmail y ahora vamos a emigrar a Microsoft”. 

“Hemos sido víctima del saqueo y la mala administración de fondos públicos; contrataciones de compañías que solo llevan incorporadas 8 meses y se están ganando miles de dólares para dar supuestamente adiestramientos en la universidad cuando la administración cuenta con la tala de profesionales para ofrecerlos”, añadió Santana.

Una Policía sin control y sin dirección

 

Especial para CLARIDAD 

El constante exceso de uso de fuerza policíaca contra manifestantes quedó evidenciado una vez más en la jornada de protestas #RickyRenuncia, la cual comenzó el 10 de julio y se extiende hoy día a pesar de que Ricardo Rosselló anunció su renuncia el pasado 25 de este mes. 

Comenta Mari Mari Narváez en su columna Rosselló y su Manada: Reprimir por existir, publicado en CLARIDAD hace dos semanas, que en estos últimos años se han evidenciado niveles de represión inimaginables para ella –y para muchos otros puertorriqueños y puertorriqueñas–.

En Fortaleza los estaban esperando. Foto Ernesto Robles

Además del uso excesivo de la fuerza policíaca, Mari Mari ofrece otros ejemplos de represión: los casos recientes de las últimas celebraciones del 1ro. de mayo, el encarcelamiento de Nina Droz, los cargos contra estudiantes que protestan, los arrestos al estilo secuestro, las intimidaciones y fabricaciones serias a estudiantes huelguistas. 

Durante las manifestaciones de la jornada #RickyRenuncia comenzada el 10 de julio, 43 personas se vieron afectadas por diversos tipos de intervenciones de la Policía de Puerto Rico. Este número no incluye a cientos de personas que, se estima, sufrieron los efectos de los gases lacrimógenos lanzados a lo largo de muchas calles del Viejo San Juan en múltiples ocasiones, así como en una manifestación en Guaynabo. 

El informe de Kilómetro 0

Esta última información se evidencia en un informe preliminar que ha suministrado en estos días y con gran sentido de urgencia el portal electrónico Kilómetro Cero, cuya labor es supervisar y promover la restricción del uso de fuerza del estado contra la ciudadanía. 

«Ahi viene el Mr. con macana». Foto Ernesto Robles

Según este informe, que puede encontrarse en https://www.kilometro0.org/informes, al menos 29 personas de esas 43 se vieron afectadas por alguna técnica de uso de fuerza por parte de la Policía de Puerto Rico. También de esas 43, 16 personas fueron arrestadas y 20 resultaron heridas. Los casos que se documentan en el informe incluyen macanazos, disparos de armas con municiones de goma, gas pimienta, gases lacrimógenos, golpizas, daños a la propiedad y otras agresiones.

También, explica el informe, para el cual han colaborado organizaciones como ACLU Puerto Rico, Amnistía Internacional Puerto Rico, Brigada Legal Solidaria, Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico y el Instituto Caribeño de Derechos Humanos, que los usos de fuerza que se documentan se dan en el contexto del derecho a la protesta que tienen los y las ciudadanas, una actividad protegida por la Constitución de Estados Unidos y de Puerto Rico. 

Informa el documento que durante esta jornada de protesta se han podido constatar: 9 agresiones con balas de gomas o perdigones; 8 agresiones documentadas de personas directamente afectadas por gas lacrimógeno o pimienta; 4 casos de agresiones con múltiples técnicas de uso de fuerza (golpes con macanas, gases, barridas de piso, uso de gas pimienta, etc.); 3 agresiones con macanas o batones extensibles; 1 agresión con taser por parte de agentes federales, del Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos. 

Además, 4 casos que constituyen otras agresiones no mencionadas anteriormente. (Una mujer a la que, se alega, la Policía le dislocó un brazo, aunque aún no se tiene información sobre cómo lo hizo; un automóvil quemado por la Policía; un joven al que le cayó un cartucho de gas lacrimógeno en la cabeza provocándole una herida punzante y una agente de la Policía a la que pisaron con un vehículo oficial). 

Foto. Ernesto Robles

Para Kilómetro Cero estos ejercicios de fuerza de parte de la Policía de Puerto Rico fueron injustificados, excesivos, desproporcionados, destemplados e ilegales. El diario estadounidense, The New York Times, analizó decenas de vídeos y fotos de la jornada de protestas y también concluyó que la Policía se excedió en el uso de la fuerza contra personas “que no representaban una amenaza”. 

 

Testimonio de Mónica Flores

Mónica Flores, joven manifestante agredida con balas de goma por la policía el 22 de julio en el Viejo San Juan, jamás pensó que iba a ser objeto de un ataque “excesivo, abusivo e innecesario”, como lo calificó al contar su experiencia, la que se copia adelante. 

Escribir esto ha sido más difícil de lo que pensé. Tal vez porque aún estoy procesando todo lo que viví en los pasados días. Tal vez porque duele enfrentarse al discurso de la lucha “sin violencia” cuando tengo moretones en ambas piernas. Cuando tuve que ser cargada por extraños por no poder respirar. Cuando camine desorientada por un Viejo San Juan en guerra. Y es que recibí cuatro impactos de bala. Cuatro. Todos en la parte trasera de mis piernas. Todos mientras intentaba alejarme, junto a mi hermana, de la nube de gases lacrimógenos que avanzaba hacia nosotras y que nos persiguió por varias cuadras. Estuvimos varios días participando de las manifestaciones en Fortaleza. Todas acababan en gases. Todas. El lunes 22 de julio no fue la excepción.

Allí estábamos mi hermana, varias amistades y yo, consignando, cantando y aplaudiendo al son de la batucada que tocaba justo en la línea policiaca en la Calle Fortaleza. Estuvimos así unos 30 o 40 minutos y, de momento, escuchamos a un oficial de la policía: “tienen 10 minutos para desalojar el área. Esta manifestación se ha convertido en una ilegal”. ¿Qué? ¿Ilegal? ¿Por qué? Esto es un espacio público – grite a viva voz. No era la única. Mi hermana y yo decidimos que no nos iríamos. No íbamos a renunciar a nuestro derecho a protestar. Como generación y como pueblo, ya habíamos perdido demasiado. La batucada seguía tocando. Los 10 minutos se volvieron 5, luego 2, luego 1. Teníamos “goggles” de natación y camisas humedecidas para cubrirnos. Nos las pusimos. Comenzamos a caminar y darle paso a quienes tenían mejor protección. Recuerdo las primeras dos latas de gas lacrimógeno. La primera cayó a mi derecha. La segunda quedó atascada en un balcón, obligando a un camarógrafo a irse. Recuerdo también las palabras de otros recomendando no correr para evitar una estampida. Aceleramos el paso para llegar a la Plaza de Armas, donde nos encontraríamos con las demás. Hacemos una izquierda y “pum”, detonaciones, seguidas de un dolor en ambos muslos. “Me dieron”, le dije a mi hermana. “Auxilio!” comenzó a gritar ella. El grito más desgarrador que había escuchado y venía de “la chiquita de casa”. Cada vez que pienso en ese momento, se me aprieta el pecho. Es esa escena clásica que explotan para películas y documentales, pero que uno nunca piensa que va a tocar tan cerca. Y ahí estaba ella, pidiendo ayuda a gritos. Miro hacia atrás. Teníamos a la policía encima. “Estoy bien; hay que seguir”- le dije. Llegamos a la plaza y me bajo un poco el pantalón. Pude ver un círculo de sangre en mi muslo derecho. Para eso, ya la formación policiaca estaba en la Calle San José. Los teníamos de frente. Sentí mucha rabia. No podía entender qué exactamente estaban defendiendo, ni a quién, ni porqué. Mucho menos podía entender cómo se justificaban mis heridas. Como yo podría haber representado una amenaza. Lo que sí quedó claro es que, ante sus ojos, ya no éramos personas. Tal vez un manifestante nunca lo es ante el poder del uniforme. La lluvia de gases y las balas comenzaron nuevamente.

Tocó volver a correr, pero las camisas y los “goggles” no daban para mucho. No podíamos ver. Tampoco respirar. Recuerdo chocar con algo y luego ser agarrada por otras personas. Caí al piso sin poder respirar. Alcancé a decir “no puedo”. A lo que alguien me contesta “sí puedes” y me levanta. Mi hermana ya no estaba conmigo. Sin soltarme, me echa dos sustancias distintas en la cara y, finalmente, puedo respirar y ver un poco. Quien me cargaba tenía una capucha azul brillante y siguió conmigo hasta la Calle San Sebastián, done vuelvo a ver a mi hermana siendo ayudada por otro encapuchado. Me despido con un “gracias”. Estoy convencida que nos habían salvado de una suerte peor. La policía seguía detrás y avanzando. 

La nube de gases lacrimógenos y balas también. Turistas y manifestantes buscaban resguardarse en los negocios que aún estaban abiertos. En uno de esos negocios conocí a Claudia. Tenía triple antibiótico, “tape” y gasas. Allí me atendió rápido y volvimos a la marcha, pues la policía se acercaba. En todo el trayecto no dejaban de escucharse detonaciones, gritos, explosiones, cosas romperse. En todas las calles estaba sucediendo algo. El Viejo San Juan era una zona de guerra. La tregua llegó justo cuando llegamos a la Plaza Colón, donde la gente se aglomeraba a esperar la famosa caravana del Rey Charlie. La caravana llegó. Me monté. Si iba a coger tiros, al menos cogería también una “trillita”.

Tres horas después, estaba siendo cargada entre dos personas hacia la casa. Mis piernas hinchadas ya no daban para más. Dos días después, estaba nuevamente en Fortaleza, recibiendo la renuncia. Esa noche, las piernas dolían un poco menos. Al otro día, pude bailar. Seis días después, se mantienen los moretones. La convicción de que la democracia se ejerce y exige todos los días, también se mantiene.