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Los huesos articulados del abandono OSAMENTA de Herminio Rodríguez

 

En Rojo

osamenta / nombre femenino / 1 Conjunto de huesos articulados que sostiene y da consistencia al cuerpo de los vertebrados. 2 Estructura o armazón que sostiene una cosa. 

abandonar / verbo transitivo / 1 Dejar sola o sin atención ni cuidado a una persona, animal o cosa. 2 Dejar definitivamente a una persona con la que se mantenía una relación de pareja o de amistad. 3 verbo transitivo / verbo intransitivo / Desistir de algo o renunciar a algo, especialmente a seguir haciendo una cosa que se había iniciado. 4 verbo transitivo / Apartarse o retirarse de un lugar. 5 Dejar una actividad, un cargo o un poder. 6 Dejar de seguir una ideología, una religión, un estilo, etc. 7 Confiar o dejar el cuidado de cierta cosa a algo o alguien.  “These places aren’t graves, they’re secret histories waiting to be read.” (Christian Richter) https://www.dezeen.com/2016/09/11/christian-richter-photographs-abandoned-empty-buildings- europe/ “Otros son el resultado de proyectos faraónicos inacabados, el futuro de caprichoso que perduraron durante decenios de grandeza antes de caer en el olvido” Sylvain Margaine, Lugares Abandonados, Descubrimientos insólitos de un patrimonio olvidado, Sylvain Margaine.

 

Conozco el trabajo de Herminio Rodríguez desde hace unos años. Su exposición fotográfica, Contaminados en la UPR en Bayamón fue la culminación de una muestra que se hizo viral en las redes. El efecto en el tiempo fue que hizo visible para miles y para los medios corporativos las protestas de la comunidad del barrio Tallaboa-Encarnación en Peñuelas en contra del depósito de cenizas tóxicas en sus patios. 

Otro proyecto que ha llamado mi atención es Osamenta. 

¿De qué se trata?

Herminio Rodríguez- El proyecto se inicia en 2016 y desde entonces he viajado a través unos  quince pueblos, irrumpiendo y fotografiando los interiores de un sinnúmero de propiedades privadas y gubernamentales “abandonadas”. 

EN ROJO Este no es un proyecto sobre el “abandono” de la infraestructura después del huracán María. 

HR En algún momento estos lugares fueron, en muchos casos, la base y propuesta económica de futuro para Puerto Rico. 

ER Este es un proyecto para ver esa ideología del progreso, su estado actual.

HR El fotógrafo Christian Ritcher nos recuerda que todo espacio es parte fundamental de la historia. Osamenta,  muestra uno de los factores para la comprensión del “cambio de ciclo” económico y social en el Puerto Rico de las últimas décadas. Un espacio abandonado nos proporciona pistas de su vida y transformación. Con este proyecto fotográfico propongo una exploración visual a modo de una arqueología visual del progreso. 

ER Hemos visto algunas de las fotografías en las redes. Pero esto es un proyecto amplio. 

HR Sí, por supuesto, en este trabajo particular pretendo que se convierta en una exhibición en un espacio en el que se pueda mostrar en otro formato, más allá del digital. Creo que es muy pertinente el tema. Es una reflexión sobre los cambios económicos y sociales actuales. Me interesa la impresión en gran formato,  cinco pies por ocho pies, por ejemplo.

ER Como la pintura. Como el retrato de Ramón de Castro de José Campeche.

HR Como la pintura del siglo XVII y XVIII. Ese formato permite una reflexión más tranquila. Mesurada. Contundente.

ER Oye, Herminio, salvando las distancias -sobre todo las cronológicas y técnológicas, es decir, tremendo salto- a mí tu trabajo me recuerda por alguna razón que la razón no conoce a Jacob Riis.

HR Honor que me haces.

ER Lo descubrí leyendo a Martí y buscando aquello que pudiera ilustrar alguna de sus crónicas. Riss escribe con la luz las imágenes de los habitantes de los sectores meas pobres del Lower East Side y en cierto modo en este proyecto particular no trabajas la figura humana pero ese abandono acentúa, por ausencia, esa geografía humana.

HR Si, es eso de lo revelador de la fotografía, que Riis reconoció desde un principio. Eso que Riis hacía de meterse en los barrios de NYC…. cuando los abandonados eran los humanos.

ER os rostros, documentados, lo humano como proyecto visual está, dramáticamente expuesto en “Contaminados”. ¿Son proyectos simultáneos? ¿Ya tenías pensado Osamenta?

HR No, esto empezó después del proyecto de las cenizas. La culpa, o el empujón, lo tienen los comentaristas de radio AM que hablaban sobre el abandono sin visitarlo.  El trabajo empezó en el 2016 para acumular algunas fotografías y empezar la “campaña”. Colgar imágenes con regularidad. Además para tener un buen acervo de imágenes en el caso de que si algo pasa alguna semana ya hayan suficientes para no fallar en postear. Este no es un trabajo post-María. Fui muy cuidadoso en escoger edificios y estructuras que hubieran sido abandonadas desde antes. Sin embargo, dos años y medio luego de María, considero en abandono lo que se ignoró luego del huracán. Por ejemplo, en estos días fui a Levittown a un parque de pelota de ligas menores. El huracán los afectó pero, considero que ya pasó tiempo suficiente para remozarlo y ponerlo a funcionar. Ya es abandono.

ER Digamos que el huracán y más recientemente los temblores en el suroeste lo que han hecho es acentuar el abandono sistémico que comienza a observarse desde la crisis del 2008.

HR ¡En el blanco! Abandono sistémico . Por ahora. Crear imágenes del abandono poblacional es un poco más difícil. Las casas, por ejemplo, son propiedad privada y muchas están cerradas ya que son propiedad de muchos bancos. Pero, dame 2 años, que incluiré casas. Pienso que en dos años las puertas y ventanas caerán. Claro,  espero que no. Espero que no pueda hacer un proyecto de casas abandonadas. Sin embargo, hay miles. Tú sabes, si bien me gusta explorar el abandono, también me entristece el hecho de que posiblemente no se detenga. 

ER Revisando otra vez, hay fotos que son sublimes, en el sentido de que atrae y a la misma vez causan un poco de conmoción.

HR  Hay algo de eso. Producir ese efecto tratando que todos los elementos del espacio estén en foco. Cada una de las imágenes pretende  abrumar al espectador intentando evocar el sentido anímico de ansiedad que producen las crisis económicas. 

ER Me gusta mucho la paleta de colores.

HR-  El color es bien importante. Las paletas de colores que uso dependen del tipo de fotografía y el mensaje a llevar. soy crítico en eso. Además, la luz blanca tiene todos los colores y desde ese punto de partida comienzo.

ER- Haces trabajo comercial, modas, ¿prefieres lo documental?

HR Me entusiasma este tipo de proyecto. Pero… la fotografía documenta -uno no puede negarlo- hasta desde el artificio o hasta en lo manipulado. En todo se encuentra un aspecto de documento, o récord, bien importante. Pregúntale a Trotsky

ER Muchacho, a mí Trotsky me debe un café hace tiempo.

HR Creo que me pueden definir en ese aspecto por el trabajo que más llega a las personas y la parte comercial y de moda, no necesariamente carga el nombre del creador de la fotografía o el crédito….. como los copyrighters. Pero no me molesta. Si, trabajo varios tipo de fotografías… pero siempre con el ojo crítico. No creo que, yo en lo personal vaya a encajonarme en solo un tipo de fotografía aunque encuentre un trabajo “fijo” en un área. Siempre he tenido, o sacado, tiempo para toca otros temas fotográficos.

ER Y en todo hay arte. En esos espacios abandonados hay, a pesar de todo, una suerte de tratamiento respetuoso.

HR Lo digo en la exposición de motivos del proyecto. Cada espacio es tratado y se pretende mostrar de modo solemne, como si se tratara de una catedral.

ER Tu proyecto de “Contaminados” se hizo viral. 

HR Y lo mejor es que la idea era que se hiciera viral esa lucha comunitaria.

ER En ese sentido las plataformas son un instrumento muy efectivo para un artista o para una idea.

HR Las nuevas plataformas de difusión, pueden convertir el esfuerzo en un  proyecto viral. En el caso de Osamenta, pues muchas de estas fotografías su pueden ver a través de una cuenta especial titulada OsamentaPR en Instagram y Facebook.

ER Acompañadas por hashtags.

HR#osamentapr #osamenta #abandonedpuertorico #abandonedphotography y unas cuantas más.

ER Te voy a hacer una pregunta de boomer para beneplácito de tus seguidores.

HR Ok, boomer

ER #jajajajaja Dime, ¿cuáles son tus fotógrafos favoritos?

HR Ok, Tengo muchos fotógrafos favoritos. Cada uno contribuyó en algún aspecto de la fotografía, tanto conceptual como técnico. Jacob Riis , que mencionamos, es la chispa de salir a buscar lo ignorado y lo marginal. Ansel Adams, la técnica de la mayor tonalidad en sus fotografías de paisajes. Steve Klein, que a pesar que es un fotógrafo de moda, sus imágenes post apocalípticas influyen en las tomas que hago para personificarlas (crear algún tipo de presencia humana desde el punto de vista) de alguna manera. Al igual, sigo muchos fotoperiodistas, Tomas Van Houtrive y Walter Astrada de varias agencias noticiosas.

ER No te tomo más tiempo.

HR Gracias, Rafa, me has puesto a reflexionar más sobre el trabajo.

ER Otro día hablamos de cine. Algunas de tus fotografías me recuerdan esas tomas de Dziga Vertov en las que la cámara está presente y cobra vida.

HR Nos tomamos un café y hablamos.

ER Aprovecho y le digo a Trotsky que se de la vuelta.

La vocación de amistad

Por Marcelo Barros/Especial para En rojo

Para enfrentar la criminalización de los movimientos sociales y la intolerancia, las comunidades y grupos de resistencia tienen como consigna: “Nadie suelta la mano de nadie “. La decisión de estar juntos puede ser como compañeros de camino en la misma pelea, pero también puede ser más profunda. Se hace alianza de amistad. La amistad es gratuita y tiene razón de ser en sí misma. Sin embargo, en esta sociedad marcada por la desconexión, la amistad también se convierte en un proyecto sociopolítico que apunta a otra forma de vida en la sociedad.

En muchos países, el 14 de febrero es el día de los enamorados. Una antigua leyenda habla de un cristiano llamado Valentín, que se ofreció a los guardias del emperador para ser detenido y muerto en lugar de un amigo, que había sido denunciado como cristiano. Tal vez, por eso, la ONU considera 14 de febrero como el “día de la amistad.”

Todo el mundo habla de amor. Sin embargo, en muchas canciones, telenovelas y películas, el amor se confunde con pasiones egoístas o es tan idealizado que parece irreal y lejos de nuestra realidad. 

En los años 70, la juventud decía: “Haz el amor, no la guerra”. En tiempos de duras luchas sociales y políticas, la izquierda proponía relaciones colectivas y la solidaridad en la lucha por la justicia y la liberación. Actualmente, buscamos unir los extremos. El presidente Chávez enseñaba que solo se puede hacer revolución con amor. En el próximo marzo, el papa quiere reunir en Asís, jóvenes economistas de todo el mundo para pensar juntos una economía del amor solidario y no de la competencia y de la muerte. 

El amor es solo uno, aunque tome diferentes formas y expresiones. El amor de madre, el amor de enamorados, o de amigos tienen el mismo ADN y vienen de la misma fuente. Brotan de una inteligencia de amor, presente en el universo y activa en las personas. Las tradiciones espirituales la llaman de Dios. La tradición judía enseña que todos los seres vivos han recibido chispas del amor divino. Cada ser humano está llamado a cultivar esa llama y desarrollarla en sí mismo y en los otros. El amor es nuestra vocación. Todas las formas de amor son asumidas por el Espíritu Divino. Sin embargo, el nos llama a vivir una expresión de amor más generoso y que crea amor donde no lo hay. Ese amor de entrega total y sin límites asume en si la dimensión erótica y convive bien con las expresiones de la amistad. El griego bíblico lo llama  agapé. Es lo que dice la carta de Juan: “Dios es amor. Quién vive el amor, permanece en Dios y Dios está en esa persona”(1 Jn 4: 16).

Será otra Cosa: Poema para la ocasión

Por Sofia I.Cardona/Especial para En Rojo

Poema para la ocasión

La ocasión es ésta.

Aquí están todos los otros.

Ahora soy la voz, la única que suena en mi cabeza.

Soy la Reina.

Hoy casi imagino un incidente

y cuando recupero su memoria

este sosiego me parece extraño.

Debe ser la madrugada.

Alguna vez fui, alguna vez soñé,

alguna vez tuve miedo y me atrevía.

Después dormí, como esta noche,

y ahora no puedo

no debo, tal vez, recuperar 

la rabia, el ansia, la indignación, la esperanza.

¿Y por qué no?

¿No soy acaso dueña de los sueños?

¿Me queda tiempo?

¿Me quedan cosas por decir?

¿Alguien me escucha?

¿Es esta tribulación, indigestión? 

¿Llegó la regla?

No puede ser. Escucho apenas las voces de hace un rato.  

Pasa un avión. Oigo los pájaros.

Amanece. Alguien pasa frente a casa en bicicleta.

Aúlla como un lobo solitario.

O acaso sueño

y la fiera duerme lejos

quieta en su fiebre, atribulada,

como si nada.

 

Sofoco

a Edna

Y de momento, amiga: el fuego.

Ya es tarde,

lo sabemos,

acaso es mediodía

o ha sido algún principio – madrugada – 

ahora que todo – o casi todo –  es predecible.

Empieza por las sienes.

Sobre mi frente susurra un ángel invisible.

Bate sus alas frente a mí

deja su ardor mordido entre mis labios.

Toda roja y quieta, la emoción,

sudorosa la axila.

Ha descendido el rumor piernas abajo.

Este cuerpo que era mío y abandono,

esa entrada al infierno que ofrecía

el paraíso encendido en un zarpazo

o la hojarasca final

las brasas frías 

y todo queda

y pasa

y vuelve

sofocado.

 

Qué hacer para no morir

Soy pequeña y miro el mar

una criatura que ondula y mueve.

Estoy dentro de ella

y me siente.

Busco la orilla

 – mamá, mamá –

las piernas pesan,

los pies se atrapan,

la onda llega,

me tira

y me revuelve

trago agua

me arrastro

detrás rugen

no estoy a salvo

la arena raspa

y la onda es sólo espuma.

Abro los ojos:

en estas manos, entre los dedos,

encaramadas en las pestañas: la sal, la arena,

por todos lados

ofrendas del mar: 

un minúsculo universo 

para recordar el viaje.

 

La foto

También nosotros fuimos peludos y optimistas

esa imagen de ayer es testimonio

recorríamos calles, salas, cementerios,

trampas, gráficas, océanos, estaciones,

todo porque sabíamos que nunca sería suficiente.

Creíamos que la felicidad era tan posible como era,

y la belleza andaba como el polvo, sobre todo,

entre todo

bajo todo,

sobre todo

sobre todo en el tiempo en que mirábamos el mundo

frente a frente

y esperábamos. 

Esa era yo, ese eras tú

hace unos años

hace una tierra de por medio y varios temporales.

Algo pasó

puede que el aliento de varias catástrofes

o el desplazamiento de las células

y las tremendas mutaciones:

cambiábamos.

Entonces estábamos aquí

y allí 

y más allá:

continuábamos la espera.

Hoy la luz ya terminaba,

y encontré esta foto entre tus cosas

y pensé, esos éramos nosotros,

éramos también peludos y optimistas,

aquí tengo la prueba:

la sombra de un momento en que ganábamos

porque el deseo era todo en la alegría

porque nunca imaginábamos finales

todo era como éramos, constantes,

puro latir, como estos otros,

también ellos son peludos y optimistas

y juran que se tienen para siempre.

Les daré una torre

En abril de 1918, Lenin dio orden de destruir toda la estatuaria zarista y reemplazarla con monumentos al bolchevismo y la Revolución. Hay una foto de esa época en donde se lo ve inaugurando un par de estatuas gemelas de Marx y Engels de medio cuerpo. La leyenda dice que, en plena inauguración, Lunacharski comentó en voz baja que parecían una pareja tomando un baño de asiento. En ninguna revolución hay mucho espacio para el humor. La rusa tuvo en sus inicios la suerte de contar con Lunacharski como Comisario de las Artes. Y Lunacharski tuvo la milagrosa fortuna de que Lenin y Trotsky lo autorizaran a dar a los vanguardistas rusos de la época un lugar en la construcción del Hombre Nuevo. De todos esos vanguardistas, ninguno tan delirante y genial (lo que no es poco decir en una lista que va de Malevitch a Maiacovski y de Eisenstein a Grodchenko) como Tatlin, el hombre que soñó el monumento más alucinado que pueda concebirse y por supuesto no logró hacerlo realidad.

Tatlin es famoso por esa torre que nunca construyó, el Monumento a la Tercera Internacional. Iba a medir cuatrocientos metros de altura, iba a girar sobre su eje en forma espiralada (en realidad, cada una de sus partes iba a girar a diferente velocidad: el cubo inferior daría un giro por año; el cilindro siguiente, un giro completo cada mes; la cúpula de cristal rotaría cada día sobre su eje y cada noche cubriría el cielo ruso de consignas revolucionarias), iba a ser una cachetada a Eiffel y su vacuo mercantilismo arquitectónico, iba a ir más allá del Coloso de Rodas y del Faro de Alejandría y ni hablemos de la Torre de Pisa. Iba a ser el pararrayos del mundo, o más bien su antípoda, cuando empezara a irradiar en todas direcciones los rayos del bolchevismo y la Revolución. Iba a ser, en palabras de Lunacharski, el primer monumento soviético sin barba.

Pero no sólo no se construyó nunca, sino que tampoco se sabe con certeza si iba a ser una torre: después de caer en desgracia, Tatlin se pasó la segunda mitad de su vida entre gallinas, inventando una máquina de volar que bautizó Letatlin (no era un autohomenaje: “letat” quiere decir volar, en ruso), pero en sus ratos libres volvía de tanto en tanto a los planos de su Torre, que por supuesto se perdieron luego de su muerte más que anónima, en 1953. Uno de sus colaboradores, de los pocos que siguieron visitándolo veinte, treinta años después de fracasar clamorosamente en el utópico intento de construirla, aseguraba que, en sus últimos tiempos, Tatlin había recuperado a tal punto el amor por la navegación de sus años juveniles, cuando era cadete de marina (venía de una familia de holandeses constructores de barcos, migrados a Rusia), que había empezado a pensar que la Torre debía ser un objeto que se trasladara por la URSS sobre las aguas. ¿Acaso el bolchevismo no era capaz de cambiar hasta el curso de los ríos en su territorio? ¿Qué le impedía trasladar por aquellas aguas un objeto de cuatrocientos metros de altura?

Tatlin tenía treinta años cuando fue puesto a cargo de la renovación estatuaria en el nuevo Estado soviético e inició su magno proyecto, inspirado en partes iguales por el modernismo de Occidente, el espíritu revolucionario y la milenaria alma eslava. Debió saber que nunca llegaría a construir su Torre, y no sólo por razones estructurales o económicas. La reacción oficial a la maqueta de cinco metros de altura que presentó en público en 1921 fue tibia: Trotsky celebró el rechazo a las formas tradicionales pero le inquietó un poco que la Torre pareciera el esqueleto de una obra en perpetua construcción. Ehrenburg elogió el diseño pero lamentó la falta de figuras humanas. Shklovski dijo que sería el primer monumento hecho de hierro, vidrio y revolución. Pero lo que decidió a Stalin a descabezar de cuajo el proyecto fue oír que la Torre generaría asociaciones e interpretaciones de la misma manera en que lo hacía la poesía con las palabras, y que esas asociaciones e interpretaciones flotarían en el aire soviético como perpetuos copos de nieve.

Una de las curiosidades del avant-garde revolucionario ruso fue su fascinación con Marte (por ser el planeta rojo). Puede decirse, en más de un sentido, que Tatlin inventó la arquitectura extraterrestre: a pesar de su enorme masa, la Torre debía ser más aérea que cualquier otro monumento. De hecho, inicialmente la idea era que fuese un dirigible en perpetua órbita por los cielos soviéticos, lo que la convierte en el artefacto más marciano de la Rusia bolchevique. Y así se la recibió cuando aquella maqueta de cinco metros de altura fue presentada en el pabellón soviético de la Exposición de París de 1925: ni siquiera Le Corbusier y Mies Van der Rohe la pudieron tomar del todo en serio. La maqueta quedó a cargo del PC francés, que se olvidó de pagar la tarifa del depósito y, cuando quisieron acordarse, nadie sabía adónde había ido a parar.

La mística de la Torre de Tatlin para las generaciones siguientes, especialmente en Occidente, tiene mucho que ver con lo poco que se sabe de ella y de su inventor. En 1968, con los aires revolucionarios impregnando la atmósfera, el Museo de Arte Moderno de Estocolmo dedicó una muestra de homenaje a Tatlin: no tenían una sola pieza original del autor, ni siquiera las cacerolas y demás enseres domésticos que supo diseñar en sus inicios. Sólo había apuntes dispersos y testimonios orales y un par de fotos de Tatlin y su equipo sonriendo orgullosos junto con la maqueta terminada. La reconstrucción de aquella maqueta (que se convertiría en el logo de una famosa colección de libros de la Nueva Izquierda) viajó a Eindhoven al año siguiente y cuando volvió fue imposible de rearmar: alguien se había robado algunas piezas. Algunos dijeron que había sido mal armada de antemano, otros dijeron que era imposible de armar tal como la había imaginado Tatlin. Lo mismo sucedió en una megamuestra del Pompidou de 1984, titulada París-Moscú: se exhibió allí otra maqueta de la Torre pero nadie le prestó especial atención. Ya soplaban los vientos de la posmodernidad: se la consideró un mero ejemplo más de que los soviéticos eran los indiscutidos creadores del género ciencia-ficción.

El círculo se cierra en 1999 cuando el historiador japonés de arquitectura Takehiko Nagakura, un especialista en monumentos nunca construidos, realizó un cortometraje espectral en que la Torre de Tatlin ocupa su lugar en el cielo peterburgués, mucho más alta y solitaria y perdida entre las nubes que sus dos solemnes vecinos, el Palacio de los Soviets y la Basílica de Firminy junto al río Neva. Las distintas partes de la Torre giran sobre sus ejes. Todo lo que ansió Tatlin de ella ha encarnado en esas imágenes. Lo único que Nagakura no se atrevió a hacer es a darle palabra a la Torre, de manera que la cúpula no proyecta consignas que floten como copos de nieve en el cielo de esa ciudad que, si tuviera la Torre, y esa Torre hablara, sería sin la menor duda el paisaje que más me gustaría contemplar cuando me llegue el momento de dejar este mundo.

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Tomado con permiso del autor.

Compendio de Luto

Pintura Elizam Escobar

Por Alexandra Rosa

Estoy en una relación tóxica, 

con mis nostalgias.

Les temo,

pero las busco. 

Me devuelven a lugares 

de los que salí 

corriendo

sonriendo 

huyendo

en gerundio bravo, 

Lento. 

Las busco

y me despierta un hueco

en el pulmón izquierdo

que habla de aire

de una falta de aire

que se quedó en aquel tiempo 

del que me fui

pero también

fui. 

Les temo, 

justamente 

porque nos 

te(ne)mo(s). 

deconstruyo el closet

lo mapeo con lavanda

le cuelgo mis camisas cuir 

el trajecito del date

la chaquetita del polvo

quemo leotardos de danza

escondo postales

de amores

o de desamores

o de no sé qué 

lo hago los domingos 

cuando no duele 

tanto

todos los domingos 

rompo el pacto.

le escribo un poco, 

entrecierro los ojos, 

envío. 

me duele al toque. 

no espero respuesta. 

me miento, y espero. 

una semana más

de voluntad férrea,

 adentro 

nadie responde

y yo

se supone que escuche

las cosas que no quieren decir 

que me tienen que decir

que quién sabe cuándo 

piensan decir

si quieren decir 

mientras, espero

y el aburrimiento es 

un lugar común

en esta sala fría

de silencios y teléfonos 

faltos por sonar 

correos

vacíos de rodeos

y dedos

aburrida mente 

quietos 

el primer beso lo darás tú 

y lloverán diciembres

lo darás tú

y no cuestionarás mucho 

será en una cama 

habrá miedo

será correspondido

o eso sospecharás

sin más certeza

que tu memoria

y las cartas

y las tarjetas

y los chocolates

y las serenatas

y el silencio tajante 

que todavía las amarra 

tanto 

ella no abrirá los ojos 

tú tampoco

no lo hablarán 

pasarán meses 

y el primer beso 

serán muchos 

hasta que un día 

sin ningún aviso 

ausencia 

dolerás en diciembre 

te irás de la isla 

subestimarás la sal 

quedarán cicatrices 

quedarán insomnios 

de un algo que fue 

cuando ya no pudo ser 

pero se sintió 

como un país roto 

en el pecho hondo 

profundo luto

de invierno 

el país

que nunca vuelve 

es el que llevamos 

dentro

en el miedo

al regreso