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Aunque de vidrio…

Por Zahira Cruz Gómez / Especial para En Rojo

Siempre me he interesado por los sujetos marginales, por los disidentes, por los heterodoxos. Aquellos de los que no se sabe exactamente si la sociedad les ha dado la espalda o si ellos se la han dado a la sociedad. Da igual. Tal vez venga a ser casi lo mismo. Por un lado parecería que la sociedad se vengara de ellos: como no eres como yo, como no haces lo que quiero, como no te ves como nosotros, como no vas a los mismos lugares ni te entretienes igual, como no piensas igual, pues quédate ahí afuera —diría que a jugar con el perro si ahora no fuera tan ‘chic’ jugar con el puto perro—, mientras nosotros jugamos al Monopolio y comemos helado de pétalos de rosa o simplemente un mofonguito con caldo de pescao y una piña colada. 

Y está bien, cada cual ha de hacer lo que mejor le parezca. Pero en realidad, no los culparía de haber sido al revés, si en lugar de la sociedad haberles dado la espalda, ellos, los raros, los diferentes se la hubiesen dado a la sociedad diciéndole: no juego contigo porque no me interesa vivir bajo tus reglas, porque tus formas me parecen excesivamente tribales y burdas, porque me quieres controlar a tu antojo y conveniencia, porque rehuyes lo que no conoces, lo que se sale de tu redil. Porque eres opresiva aunque tengas el descaro de encubrirte con el manto de la democracia y lucir altivamente la máscara de la soberana desencia que tu iglesia, promulgadora de linchamientos, te ha hecho creer que mereces solo por militar en sus filas. Porque lo mismo llevas la corona que la gorra de plato, lo mismo el cetro que la macana y vestida de reina o policía siempre la mueca burlona entre las cejas y el juicio mezquino y feroz entre dientes. 

Quizá esto ni se trate de un ejercicio de voluntad, o sea adrede, sino de algo que por naturaleza sucede, algo relacionado a lo animales que somos, algo que tal vez tenga que ver con la ley de conservación de las especies no menos que con las leyes del mercado y las instituciones de poder. Pero esto es debatible, como todo. Algunos dogmáticos, ortodoxos pensarán que, precisamente por no acomodarte, por no condicionarte a las normas, al orden establecido es que eres más animal que ellos y mereces el desprecio, el repudio y el juicio. Porque tratas de ser libre aunque sea una utopía, y ni el intento se perdona. Porque no controlas tus pasiones, porque te rebelas contra el yugo esclavizante de la razón —y sabemos que lo que es racional se decide, casi siempre arbitrariamente, según la verdad hegemónica—; porque, ¿cómo alguien en su sano juicio, un ser racional puede cuestionarse y oponerse a esta verdad? Sólamente un ignorante salvaje. Entonces, recuerdo que el pintor Francisco Goya, dijo con uno de los grabados de su serie Los Caprichos, que “El sueño de la razón produce monstruos”. Yo conforme me hago mayor creo ir entendiendo esto mejor, porque al igual que el licenciado Vidriera —personaje de la novela ejemplar El licenciado Vidriera, de Miguel de Cervantes—, “aunque de vidrio, no soy tan frágil que me deje ir con la corriente del vulgo” (Ed. Cátedra; p. 69).

Congreso de Conmemoración • Centenario de René Marqués (1919-2019).


Cien años: nuevas miradas, nuevas lecturas

Convocatoria

La Universidad de Puerto Rico en Bayamón convoca a participar  en el congreso

Centenario de René Marqués (1919-2019). Cien años: nuevas miradas, nuevas lecturas, los días miércoles 2, jueves 3, viernes 4 y sábado 5 de octubre de 2019. 

El congreso proveerá la oportunidad para reconocer y revalorar la obra marquesiana al cumplirse 100 años del  nacimiento de esta importante figura de la literatura puertorriqueña. 

Por otra parte,  se desea dar a conocer y resaltar las letras del escritor puertorriqueño René Marqués entre las nuevas generaciones y grupos que tal vez no lo conocen, y generar una discusión entre académicos y estudiosos sobre la obra del autor a la luz de la realidad social y los nuevos conocimientos. 

El congreso Centenario de René Marqués (1919-2019). Cien años: nuevas miradas, nuevas lecturas se constituirá con conferencias plenarias, charlas y tertulias sobre diversos aspectos relacionados con la obra de René Marqués, presentaciones de proyectos y trabajos de investigación en sesiones de tres ponencias de 20 minutos agrupadas por un tema común, exhibiciones de textos y memorabilia, presentación de vídeos, representaciones teatrales de algunos de los textos dramáticos de René Marqués y la celebración de un Maratón de Lectura de las obras del autor. Las actividades también incluirán la producción de una guía bibliográfica sobre los estudios existentes sobre la obra de Marqués.  

Además, este congreso desea estimular la creatividad literaria de los estudiantes. Con este fin, el Departamento de Español de la UPRB decretará una convocatoria para escribir textos motivados por la obra marquesiana para su Certamen Literario del 2019-2020. 

Ejes temáticos

1. La producción literaria de René Marqués: obras de teatro, novelas, cuentos, ensayos y poemario.  Contenidos temáticos, recursos creativos, innovación, manejo del lenguaje, influencias y aportaciones.

2. Marqués y las polémicas del siglo XX en Puerto Rico.  La definición de la identidad colectiva e individual del puertorriqueño.  Conflictos y movimientos políticos: nacionalismo, colonialismo, asimilismo, ideologías religiosas y sociales.

3. Marqués y el desarrollo de la División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO) del Departamento de Instrucción Pública.

4. René Marqués como teórico literario.  Conceptos del drama, la narración, la exposición y el lenguaje poético.

5. René Marqués ante la academia, la Universidad de Puerto Rico y los grupos intelectuales de mediados del siglo XX en Puerto Rico.

6. Ideas y corrientes  filosóficas en el pensamiento marquesiano.  Existencialismo, fatalismo, nihilismo, 

7. René Marqués y la historia de Puerto Rico, el Caribe y Latinoamérica.

Modalidades de participación

1. Ponencias y presentaciones individuales

Los interesados pueden  presentar una propuesta de ponencia sobre algún aspecto afín con uno de los ejes temáticos propuestos. El comité organizador evaluará las propuestas de ponencias recibidas y seleccionará aquellas que mejor cumplen con los objetivos del congreso, en términos de su contenido, calidad, novedad, seriedad académica y valor investigativo. Las ponencias seleccionadas se organizarán en mesas de discusión que incluirán tres presentaciones por mesa, agrupados por áreas de estudio o afinidades temáticas. El tiempo de presentación de las ponencias será de 15 minutos (alrededor de 8 páginas a doble espacio) y se incluirán tres ponentes por mesa.

2. Mesas de estudio, trabajos colectivos y paneles

Varios deponentes pueden proponer presentaciones colectivas o en mesas de trabajo en grupo, previamente organizadas y definidas por los deponentes participantes, alrededor de un tema común o un aspecto de interés compartido. En esta modalidad, pueden optar por una presentación de 1:20 minutos en total, en la cual los participantes establecerán el uso del tiempo que consumirá cada uno, así como el orden y el estilo de presentación. De igual forma, pueden organizar un panel con tres ponencias independientes, pero relacionadas por algún tema o aspecto preacordado.

Proceso de presentación de propuestas y requisitos

Para participar, los interesados deberán someter la propuesta de su presentación, ya sea individual o en la modalidad de mesas de estudio, trabajos colectivos y paneles, en o antes del viernes 26 de abril 2019. 

1. Las propuestas individuales deben incluir los siguientes aspectos:

Título de la presentación o trabajo

Área de estudio en que se ubica el tema

Nombre completo del deponente 

Dirección electrónica y teléfono

Afiliación académica y Hoja de vida

Resumen de no más de 300 palabras de la presentación a desarrollar 

2. Las propuestas de mesas de estudio, trabajos colectivos y paneles deben incluir

Título de la presentación o trabajo

Área de estudio en que se ubica el tema

Nombre completo de cada uno de los deponentes 

Dirección electrónica y teléfono de cada uno de los deponentes

Afiliación académica y Hoja de vida de cada uno de los deponentes

Resumen de no más de 300 palabras de la presentación a desarrollar 

Nombre del coordinador o ponente a cargo de la mesa

La propuesta podrá ser sometida por correo electrónico o por correo regular a las siguientes direcciones:

Universidad de Puerto Rico en Bayamón

Atención: Departamento de Español, Congreso Centenario de René Marqués

170 carretera 174 Parque Industrial Minillas

Bayamón PR 00959

Correo electrónico: espanol.uprb@upr.edu 

AGENDA CULTURAL

William Carlos Williams y su madre puertorriqueña: la pintora y pianista Raquel Helena Rosa Hoheb Hurrard

La escritora Marta Aponte Alsina ofrecerá una charla el 20 de abril de 2019, a la 2:00 pm en la Casa Paoli, calle Mayor 2648, Ponce. Disertará sobre la protagonista de una de sus novelas: La muerte feliz de William Carlos Williams, la puertorriqueña  Raquel Helena Rosa Hoheb Hurrard. Raquel nació en Mayagüez, de madre martiniquesa y padre de la isla de St. Thomas. Estudió pintura en  París, bajo la dirección de maestros célebres como Carolus Duran y Jean Jacques Henner. En las Antillas conoció a quien sería su esposo, George Williams.  

Los Williams Hoheb se establecieron en Rutherford, New Jersey, donde Raquel Helena dio a luz a William Carlos Williams, uno de los grandes poetas del canon literario estadounidense. Aponte hablará sobre el proceso de investigación de su novela, sobre los enlaces caribeños y las memorias que el libro reconoce y sobre Rutherford como uno de los lugares receptores de la diáspora puertorriqueña.

Marta Aponte Alsina es autora de novelas, relatos y ensayos. En 1994 publicó la novela Angélica furiosa. Siguieron El cuarto rey mago (novela); La casa de la loca (relatos); Vampiresas (novela corta); Fúgate (relatos); Sexto sueño, (novela); El fantasma de las cosas (novela); Sobre mi cadáver (novela corta); Mr. Green (novela corta); La muerte feliz de William Carlos Williams (novela) y Somos islas (ensayos). Sexto sueño recibió el Premio Nacional de Novela confiere el Programa de Estudios de Mujer y Género de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Fue directora de las editoriales del Instituto de Cultura Puertorriqueña y de la Universidad de Puerto Rico. Ha sido editora de libros y revistas, entre ellos la antología Narraciones puertorriqueñas, publicada por Fundación Biblioteca Ayacucho.

Sábado, 20 de abril de 2019/ 2:00 pm

Casa Paoli, calle Mayor 2648, Ponce

(939) 640-1584/ nmirizarry@gmail.com

Entrada gratis

Auspicia: Fundación Puertorriqueña de las Humanidades

Breves de José María Liboy

Sociedades secretas y sociedades anónimas

Las sociedades secretas siempre han sido un tema fascinante y desconocido para mí. López Dzur dice algo sobre ellas en sus libros de historia de San Sebastián, y para Muñoz Rivera son cosa prohibida, que en sus cartas al Directorio del Partido Autonomista comenta sin ocultar que el asunto lo atrae. En una biografía de Mao que leía de niño, se habla de la Sociedad del Loto Blanco, que llevaba al poder a una inmensidad de personas contra el Emperador chino. Algunas las fundaban los desgraciados y los visionarios. Se parecían a los sindicatos de hoy en día, pero eran mucho más pintorescas que las organizaciones obreras porque las integraban campesinos. La verdad es que sé muy poco del asunto y a veces parece un tema poco serio políticamente.

Me resultan más familiares las organizaciones financieras. Puedo entender lo que es el mercado de bonos y lo que es un cierre, como en 1940 cuando el hijo de Muñoz Rivera cerró el mercado de bonos de la Central Soller. Medida que protestó la secretaria del abogado que Muñoz Marín contrató para terminar con las operaciones de la central. La carta de esa señora es famosa en el mundo de los nacionalistas puertorriqueños y la historiadora Acosta la consigna en su libro de historia sobre el Partido Nacionalista. Me da la impresión de que el hijo de Muñoz Rivera no obraba de mala fe cuando le pone límites a la especulación con las inversiones de los independentistas.

Los visionarios o llamados illuminati son casi siempre conservadores en materia religiosa y social. Este cierre, que en 1940 le puso límites a la economía, es típico de un tipo visionario. Hoy los cierres son medidas conservadoras, no hay duda de que se llevan a cabo para ponerle coto a los inversionistas. La ley 121 la aplauden muchos porque efectivamente es un cierre. No está claro si en efecto se hace para ponerle fin a la servidumbre de muchas mujeres, o si por el contrario, favorece el coloniaje. Eso es algo que la posteridad tendrá que juzgar.

Secuela del escorpión

Escribir el cuento del escorpión no me dio tanto trabajo después de todo. Ya había escrito un cuento sobre una picadura que había publicado Mario Cancel en Narrativa Puertorriqueña. El relato lo inspira una visita que le hice a una niña cuando tenía seis o siete años, con un primo de mi padre que es doctor en medicina y que me llevó a Valle Arriba para que viera el inmenso cienpiés que la había picado en la cuna. Lo sacamos de la parte delantera de la nevera en la casa suburbana y la nena se puso en cuarentena casi desde la cuna debido a la herida que le causó la picadura. En cuarentena, usaba otro nombre. Se llamaba Sick Bay estar en cuarentena y ahora estar en cuarentena se llama Rehab. Hay gente que muere en Rehab Station sin cura. La nena tenía cura si la atendíamos. Ya yo estaba emplazado desde los seis años para hacerme cargo de ella. Se convirtió en una mujer preciosa cuando llegó a la adolescencia, pero seguía en Rehab.

La atendimos con una cepa de células madres, pues la picadura le causó una obstrucción en el aparato reproductor. Cuando nació el niño, se podían ver residuos de necrosis en sus manos. Afortunadamente, la nena se pudo casar con el muchacho con el que ella quería hacer su vida. Yo estaba emplazado para hacer eso desde que era pequeño. William Burroughs dice que estas cosas son comunes en el Sur de Los Estados Unidos y particularmente en Trinidad, donde la deseabilidad de una cura como la que ella recibió hace que haya un culto al cienpiés. Claro, eso es exagerar mucho. Son bromas de William Burroughs. El hecho es que incluso Don Luis Ferré sabía que la muchacha estaba en cuarentena. Era agente del Gobierno porque estaba en Sick Bay. En la librería Hermes, donde saludé al anciano exgobernador, no me regalaron la novela de Burroughs que habla del famoso culto, sino una novela más positiva de Lem, Fiasco, que habla de otro problema que iba a ver en el tray de mi hijo.

Debido al hecho de que la cepa estaba congelada, el nene nació con dedos supernumerarios en la mano derecha. Esto lo menciona Lem en Fiasco, donde se congela al operario de una nave en problemas, para descongelarlo en una nave nueva en el futuro. Lem argumenta que la descongelación del operario causa que aparezcan los problemas de la mano. Ahora bien, los lunares rojos que tenía en la mano los causó la necrosis de la portadora.

Una mujer entera

Por Juan Forn

Mientras la televisión y un enjambre de periodistas locales y corresponsales extranjeros y el Uruguay entero estaban pendientes de la agonía de Mario Benedetti en un hospital de Montevideo, Idea Vilariño se murió en silencio a unas cuadras de distancia. Aunque el día de su muerte un centenar de admiradores le rindieron homenaje en el hall central de la Universidad de la República, a su entierro en el Cementerio del Norte, a la misma hora, fueron sólo catorce personas. El episodio cierra de manera perfectamente coherente la leyenda que la rodeó siempre, a veces alimentada y a veces padecida por ella misma.

Como muchos de mi generación, conocí los poemas de Idea Vilariño en las ediciones que le hizo Schapire en los ’60. Fueron de los primeros libros que compré con mi propia plata, cuando tenía trece o catorce años, y no podía creer que se pudiera decir tanto con tan pocas palabras, y con palabras de todos los días. Uno empezaba a leer esos poemas preguntándose si no eran material de poster, hasta que venía esa descarga eléctrica en el plexo y se nos atragantaban las palabras en la garganta y entendíamos con clarividente certeza que no se podía decir eso de otra manera, no se podía decir eso sin haber pasado antes por las comarcas más pavorosas del amor. Había uno en particular que se llamaba “Ya no” (Ya no será / ya no / no viviremos juntos / no criaré a tu hijo / no coseré tu ropa / no te tendré de noche / no te besaré al irme /nunca sabrás quién fui / por qué me amaron otros / … Ya no soy más que yo / para siempre y tú / ya no serás para mí / más que tú /… Ya no sabré dónde vives / con quién / ni si te acuerdas / No me abrazarás nunca /… No volveré a tocarte / No te veré morir). La Vilariño se lo había escrito a Onetti, le había escrito todos los poemas de ese libro terrible, y se lo había dedicado, y años después le quitó la dedicatoria cuando lo reeditó, y logró por fin lastimar a Onetti como él la había lastimado a ella.

En los años ’90, cuando yo trabajaba en Planeta y María Esther Gilio y Carlitos Domínguez preparaban su biografía sobre Onetti (Construcción de la noche), los torturaba pidiéndoles que contaran más cosas de aquella terrible historia de amor hasta que la Gilio me dijo: “¿Por qué no encargás una biografía sobre Idea y nos dejás de joder a nosotros?”. 

Todo lo que puede saberse de ella, ahora que ha muerto, está en el extraordinario suplemento especial que El País de Montevideo le dedicó hace unos días (donde Rosario Peyrou define inigualablemente su poesía: “El máximo escepticismo con la máxima sensualidad”) y en el libro-álbum La vida escrita, publicado el año pasado, que reúne fragmentos de sus diarios, cartas, textos inéditos y recuerdos de sus amigos (“El tipo de homenaje que suele tributarse a los grandes poetas cuando mueren y que nosotros quisimos hacerle antes”, según su responsable, Ana Inés Larre Borges) y en el documental Idea, que filmó Mario Jacob en 1996 (donde ella dice: “Cuando escribo nunca miento. Puedo mentir en la vida de todos los días, pero no cuando escribo”).

Gracias a ellos sabemos que el padre le recitaba, a Idea y a sus hermanos, desde muy chicos, poemas del Siglo de Oro español en voz alta (y que por eso, antes de aprender a leer, ella ya inventaba poemas de rima y métrica perfectas con palabras que elegía exclusivamente por su sonido). Que, a pesar de su salud precaria, desde los veinte años vivió sola. Que antes de cumplir los treinta publicó esta opinión sobre la poesía rioplatense de su tiempo: “Miserablemente estancada en un pantano, pobre poesía de provincia, sin originalidad, sin fuerza, sin ningún poeta verdadero, ningún intenso, ningún nuevo, ningún desesperado, ningún revolucionario. Nadie sabe cantar, nadie tiene mensaje”. Que colaboró en la legendaria revista Marcha hasta que le censuraron por pornográfico un poema donde decía “un pañuelo con sangre, semen, lágrimas” (el problema era que lo firmara “una mujer sola”; ella los mandó a la mierda y no publicó más nada con ellos). Que dio clases durante treinta años en un liceo (se levantaba a las cuatro de la mañana para estar en el liceo a las ocho y tenía otro trabajo a la tarde, y de noche traducía, entre otros a Shakespeare). Que durante muchos años se resistió a recibir premios (no a obtenerlos: le dieron como tres veces el Premio Nacional de Poesía pero recién lo aceptó en 1987, cuando consideró que el jurado era irreprochable). Que detestaba las apariciones en público y que dio apenas tres entrevistas en su vida (“Me gusta mucho escuchar las entrevistas que les hacen a los demás, pero yo no tengo el don: recién al otro día se me ocurren las cosas inteligentes que podría haber dicho”). Que tocaba tangos al piano y los bailaba y los cantaba igual de bien. Que, en lugar de publicar libros nuevos, a partir de 1966 prefirió reeditar los tres que menos le disgustaban (Nocturnos, Poemas de Amor y Pobre Mundo) agregando de canuto en cada reimpresión los poemas nuevos que iba escribiendo, hasta que en 1989 aceptó sacar un libro enteramente inédito: lo tituló, a secas, No, y los dos últimos versos del libro son éstos: “Inútil decir más / Nombrar alcanza”. Que tenía una muletilla (“¿Cómo te diré?”) que la pintaba en genio y figura. Que una septicemia estuvo a punto de matarla a los veintisiete y la tuvo postrada en llaga viva durante casi tres años. Que se casó tres o cuatro veces (siempre por gratitud, con los tipos que fueron buenos con ella, como Manuel Claps, que la cuidó durante aquellos tres años) pero el hombre de su vida fue, sin discusión, Onetti (el propio Claps fue quien los presentó, cuando ella acababa de recuperarse de aquella septicemia).

Que Onetti y ella sólo pasaron juntos nueve noches, en once años. Que al principio él le pareció el hombre más adulto que había conocido y que, a causa de eso, perdió después toda confianza en su propio juicio. Que los momentos juntos eran “el infierno en la calle Durazno”. Que él la llamaba por teléfono y le decía: “Ayudame a entender el modo en que te quiero”. O: “Tengo una loca que se ha tirado al piso y me abraza los pies y no sé qué me pide. Te llamo porque necesito oír tu voz, escuchar a alguien sensato”. Que él le reprochó siempre que no lo amaba de verdad, que sólo lo usaba para escribir “esos poemas tremendos”. Que ella le reprochó siempre que no apareciera “ni una mujer entera” entre los personajes de sus novelas.

Vaya a saberse cuánto es cierto y cuánto es leyenda en toda esta historia. Yo sólo sé que, precisamente por saberse incompleta, Idea Vilariño logró convertirse en una mujer entera, absoluta. En un poema titulado lacónicamente “43” se retrató, a mi gusto, mejor que en ninguna otra parte. Son sólo cinco líneas: “Como un jazmín liviano / que cae sosteniéndose en el aire / que cae cae cae / cae. / Y qué va a hacer”.

Tomado de www.pagina12.com.ar

Breves abril-1

Por María Cristina

Para no atrasarme demasiado de ver lo exhibido en las salas de cine (resido ahora en Vieques) pasé varios días en Río Piedras —mi sede en Puerto Rico cerca de mi querida Universidad— y pude ver tres filmes en Fine Arts y tres del 10mo Festival de Cine Europeo, auspiciado por la Alliance Française. 

Tout ce qu’il me reste de la révolution/Que pasó con mi revolución 

(directora Judith Davis; guionistas Judith Davis y Cécile Vargaftig; cinematógrafa Emilie Noblet; elenco Judith Davis, Malik Zidi, Claire Dumas, Simon Bakhouche, Mélanie Bestel, Nadir Legrand, Mireille Perrier, Yasin Houicha, Samira Sedira, Slim El Hedli)

Este es uno de los filmes incluidos en el escrito de Soledad Romero sobre Rendez-vous con el cine francés publicado anteriormente en En Rojo, que escogí gracias a su recomendación. Desde un principio el filme nos ubica en el movimiento de la Nouvelle Vague de la década de 1960 en París con su estilo de cinema verité que con cámara en mano sigue el caminar nervioso y agresivo de Angèle (directora, co-guionista y protagonista), en su veintena de años, inteligente y profesional y rebelde en su vestimenta, actitud y trato al no seguir los patrones de la sociedad de su momento. Muy pronto entendemos de dónde viene su discurso: hija de madre y padre que fueron impulsores de cambio en el histórico 1968 (que como Soledad Romero señala era más que ese mayo de rebeldía y confluencia en París). Pero Angèle se encuentra a destiempo ya que sus mayores, los que vivieron esa época, parecen haberse olvidado de esa ideología en la práctica excepto para enfatizar algún punto y no hacer nada para iniciar un cambio.

Cuando Angèle decide salirse de ese circuito mira su pasado y encaja nuevamente con su padre y, cuando logra controlar su rabia, su madre y vuelve a la calle a organizar y crear grupos de discusión de ideas y acción. Son precisamente estos grupos (no pasan de 6 personas) con su confusión, confesión y conexión lo más logrado ideológicamente en el filme. En lo que parece una total seriedad los intercambios entre ellxs nos da espacio para recapacitar las frases y consignas, reírnos por los diferentes niveles de discusión y ver el resultado como una obra en progreso. Las escenas parecen desconectadas—como todo filme de Godard—y las palabras sin sentido directo, pero así somos y pensamos y encontrar un espacio para expresarnos es una delicia. 

Fortuna 

Fortuna

(director y guionista Germinal Roaux; cinematografía Colin Lévêque; elenco Kidist Siyum Beza, Bruno Gantz, Patrick D’Assumçao, Assefa Zerihun Gudeta, Yoann Blanc)

Los Alpes de Suiza en invierno es el lugar de acojo/refugio temporero para un grupo de etíopes que incluye hombres solos y en familia, mujeres con niños y una adolescente que logró llegar pero no así sus padres. Esta es Fortuna. Comparten el espacio de un monasterio y hospicio católico en las montañas heladas. Todxs se acoplan al lugar desconocido y extraño bajo la premisa de que no hay seguridad de estadía, que dependen de la evaluación que hagan las autoridades de su solicitud de asilo. La dulzura de Fortuna de casi 14 años enternece tanto al mayor de los monjes como al administrador/trabajador social que tiene como misión facilitar la estadía y permanencia de estos migrantes en territorio suizo. El mejor amigo de Fortuna a quien confiesa sus temores es un burro que ella cuida en esta temperatura tan fría. Además tiene su propio altar con fotos de sus padres y su Virgencita. 

Todo este balance de Fortuna se ve alterado cuando descubre que la otra persona en quien ella confía por comportarse como un protector, Kabir de 26 años, la ha preñado. Ella lo ve como algo natural y, en su caso, algo que desea porque es una prueba de amor, aparte de que ahora puede tener su propia familia. Como es de esperarse Kabir no comparte este sueño y trata de explicarle que si otros se enteran, él irá a la cárcel por ella ser menor. Fortuna intenta convencer—casi sin palabras, solamente con su actitud—a Kabir, el Hermano Jean y al Sr. Blanchet al insistir en completar la gestación aunque ello signifique que su estadía permanente sea más difícil. La cámara capta en blanco y negro el hermoso rostro y expresiones de Kidist Siyum Beza como Fortuna tanto como los interiores y exteriores que parecen relucir con la luz que utiliza el cinematógrafo, Colin Lévêque.

Viaje al cuarto de una madre

Viaje al cuarto de madre

(directora y guionista Celia Rico Clavelino; cinematografía Santiago Racaj; elenco Anna Castillo, Lola Dueñas, Noemi Hopper, Ana Mena, Susana Abaitua, Marisol Membrillo, Pedro Casablanc, Silvia Casanova)

Este hermoso filme minimalista es el primer largometraje de ficción de Celia Rico Clavellino que esperamos enriquezca aún más la lista de realizadoras españolas y latinoamericanas existente y cambiante. Casi todo está filmado en espacios recortados del apartamento que comparten Estrella con su hija Leonor y predominantemente con sus únicas voces que de todas maneras hablan muy poco. Aquí se desarrolla una historia de mucho amor pero también de gran fragilidad por tratarse de separación. Aunque casi no se habla de ello—nunca entre madre e hija—hay un gran vacío en el hogar y en sus vidas. La ausencia del padre parece haber causado una depresión extrema en Estrella que ya no le permite regresar a su puesto de costurera. Leonor ocupa su puesto en lo que decide qué hacer con su vida. Sabe que no puede permanecer en un hogar donde su madre se hará más dependiente de ella y está sobreprotegida. Pero entonces está el sentimiento de culpabilidad porque su partida significaría dejar a su madre sola ahora que está más cercana a ella. Además, independizarse significa asumir responsabilidades y proveer su ingreso.

Una vez que Leonor decide irse, comienza la voz—en verdad sus movimientos y gestos—de Estrella para llenar precisamente dos vacíos, el de su marido y ahora su hija. Se obliga a salir del apartamento y, aunque no regresa a su empleo, comienza a coser en casa. Poco a poco se irá encontrando para crear un nuevo balance en su vida. En su reencuentro, Leonor se da cuenta que Estrella camina hacia su recuperación. Todo esto se da en las pequeñas cosas que hacen: cambiar algún mueble, preparar algo diferente para el desayuno, tener celular y utilizarlo para necesidad y entretenimiento, buscar los objetos escondidos por su relación con el amado ausente.