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Golpe de estado y lucha de clases en Bolivia

Por Carlos Rivera Lugo/ Especial para CLARIDAD

Tocan tiempos difíciles, pero para un revolucionario los tiempos difíciles son su aire. De eso vivimos, de los tiempos difíciles. Nos alimentamos de los tiempos difíciles. Acaso no venimos de abajo. Acaso no somos los perseguidos, los torturados, los marginados de los tiempos neoliberales … La década de oro del continente no ha sido gratis. Ha sido la lucha de ustedes, desde abajo, desde sus sindicatos, desde las universidades, desde los barrios, que ha dado lugar al ciclo revolucionario. No ha caído del cielo esta primera oleada. … Y si temporalmente, provisionalmente tenemos que volver a replegarnos …¡ bienvenido! Para eso se es un revolucionario … Luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino.       

                                                                               -Álvaro García Linera

                                                                               Vicepresidente constitucional del Estado Plurinacional de Bolivia

Si una diferencia marcó para siempre la Revolución francesa fue que a partir de ésta el objetivo de la revolución fue la felicidad del pueblo. No se trataba de meramente potenciar la libertad según entendida hasta ese momento o de meramente reformar lo existente, sino de producir algo nuevo: la libertad colectiva, es decir, la de cada uno y una para participar, en igualdad de condiciones, en las decisiones sobre los asuntos comunes y, consustancial a ello, la emancipación real de la humanidad toda de la necesidad que también nos tiraniza. Como ya sabemos, la Revolución francesa terminó finalmente devorando a sus propios hijos e hijas. Prevaleció la infelicidad continuada de los sectores populares ante el ascenso de una nueva clase dominante: la clase capitalista. La libertad pasó a ser la de dicha clase, es decir, la libertad para explotar a las clases subalternas y para imponer un régimen de gobernanza que garantice la reproducción permanente de su dominación.

Maquiavelo probó ser visionario cuando presagió: “No hay nada más difícil de realizar, ni de resultado más dudoso, ni más peligroso de gestionar, que iniciar un nuevo orden”. Tal parece que Marx llegó a una conclusión algo similar cuando advirtió que tal vez la única felicidad a la que parecían destinados los de abajo es la lucha permanente. Claro está, independientemente de que éste concibiese la revolución como una trinchera sin fin, no dejó de aquilatar la importancia histórica de asumir esa vocación revolucionaria como lo único que le daba sentido al devenir histórico, incluyendo la posibilidad de potenciar sus impulsos “comunizantes” reales hacia una nueva sociedad.

Vivimos en un mundo en que el tren de la historia está siempre en marcha y no siempre podemos anticipar los sentidos de ésta. La historia continuamente nos sorprende con un grado de aleatoriedad que supera nuestras previsiones. Pero lejos de concebir este hecho como una maldición, hay que verlo como una oportunidad y un reto para seguir perfeccionando humildemente nuestras luchas, así como sus comprensiones y prácticas. Es lo que me parece la más importante de las lecciones de la crisis actual por la que atraviesa Bolivia a partir del golpe de Estado perpetrado contra el gobierno constitucional presidido por el indígena y socialista Evo Morales.

Un golpe de Estado

Ante este nuevo horror golpista que ha salpicado de sangre al pueblo hermano, le escribí el domingo pasado, 10 de noviembre, a un compañero boliviano, integrante del grupo de Comuna, un espacio de reflexión crítica en el que también estuvo participando Álvaro García Linera antes de asumir la vicepresidencia de su país. Si bien sabía que en tiempos recientes, mi amigo se había distanciado un tanto del gobierno encabezado por Evo Morales y García Linera, aun así quise conocer su apreciación sobre el golpe en curso. Su respuesta me dejó anonadado: “Es muy interesante lo que está sucediendo, primeramente porque no es un golpe de Estado sino una rebelión pacífica ciudadana ante el fraude electoral y postulación ilegal de Evo. Segundo, la velocidad de los sucesos demuestra la magnitud de la crisis estatal nacional que tenemos encima y que no se implementaron las transformaciones necesarias que orientaba la nueva constitución”. Concluyó su misiva sosteniendo que Bolivia se hallaba “en un umbral interesante aunque también peligroso. No te (he) mencionado el fuerte protagonismo de voces conservadoras y restauradoras con sensibilidades religiosas”. Esto último, me adelantó, sería tema para otro correo.

¡Rebelión ciudadana pacífica! ¿En serio? Puedo entender que existen contradicciones en el seno del proceso encabezado por Evo Morales y García Linera, que se critiquen y se luche por superarlas, pero tratar al gobierno de éstos como enemigos del pueblo que deben ser cazados como supuestos traidores, no lo puedo entender y menos justificar. Me preguntaba: ¿estará dispuesto el compañero a asumir su responsabilidad o complicidad por las consecuencias prácticas de sus exquisiteces teóricas?

Bajo el gobierno de Evo Morales y García Linera, Bolivia se refundó constitucionalmente como Estado plurinacional, multicultural y una democracia participativa basada en la autodeterminación, sobre todo de los pueblos indígenas hasta ese momento invisibilizados; nacionalizó el gas y otros hidrocarburos; socializó el agua como derecho humano fundamental; pasó a ser el país con el mayor crecimiento económico de América Latina; aumentó su Producto Interno Bruto en un 400 por ciento; se sacó al 30 por ciento de los bolivianos de la pobreza extrema; se eliminaron las 8 bases militares que tenía Estados Unidos en el territorio boliviano; la mitad de los cargos públicos son ocupados por mujeres, el 68 por ciento de las cuales son indígenas; el salario mínimo aumentó en un mil por ciento; se creó una pensión para los adultos mayores de los 65 años y se estableció un Bono para todos los estudiantes del país; se promovió activamente la protección del medio ambiente, es decir, la Pachamama (Madre Naturaleza); y el analfabetismo se redujo de 22.7 al 2.3 por ciento; entre otros logros. La libertad se entendió desde la perspectiva de los de abajo: la emancipación de los más de toda necesidad que impidiese su incorporación productiva y políticamente activa. De ahí que resulta completamente comprensible la reacción de Evo Morales al golpe contra su gestión gubernamental: “Mi único pecado es ser indígena, ser socialista y anti-imperialista”. El golpe de Estado amenaza con revertir todo lo avanzado en los pasados 14 años bajo su presidencia.

En una entrevista que fue realizada por el periodista Luis Hernández Navarro en Ciudad de México el sábado pasado, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera le responde a aquellos que alegan que no ha habido golpe de estado: “Hubo golpe de estado desde el momento en que bandas paramilitares, de civiles armados quemaron sindicatos, quemaron colegios electorales, atacaron miles de mujeres indefensas, vejaron a mujeres en las calles y no hubo fuerza policial que las protegiera. Hay golpe de estado porque el mando policial desconoció la Constitución, desconoció el mando civil, se amotinó contra el gobierno constitucionalmente elegido el año 2015 hasta enero 15 de 2020. Ha habido golpe de estado porque el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas … le pide al presidente Evo Morales que renuncie, desconociendo el mando constitucional y diciéndole o renuncias o aquí el Ejercito te va a matar. Ha habido golpe de estado porque una diputada anodina, sin ningún tipo de relevancia, sin ningún tipo de cargo constitucional en las jerarquías para la transmisión de mando, ha asumido supuestamente la presidencia desconociendo la Constitución y esta jerarquía de transmisión de mando que establece claramente la Constitución. Es presidenta por la coerción”.

Se está viviendo la lucha de clases en las calles

Efectivamente, se está hoy ante una dictadura sangrienta que tiene, según García Linera, su base social en una clase media tradicional y conservadora que está resentida porque en los últimos 14 años hubo una redistribución de la riqueza en el país que permitió que emergiera una clase media de origen indígena y popular. En reacción a ello, esta clase media tradicional se ha atrincherado en un discurso racista. Los indígenas, los pobladores y los campesinos no son “sus hermanos y hermanas”, como pretende un discurso humanista “light”, tal vez bien intencionado pero totalmente ajeno a la realidad. Son sus enemigos de clase bajo el discurso racista y clasista que ha asumido, el cual ha terminado en su “fascistización” como sector social. La democracia ampliada bajo el nuevo orden constitucional fue la que promovió la igualdad de los sectores indígenas y populares. De ahí que las turbas derechistas salían literalmente, fuese en Santa Cruz o en Cochabamba, a cazar indios o “collas”, como los llaman despectivamente. En La Paz, esas bandas racistas y clasistas pedían la salida del indio Evo Morales. Este racismo es tan sólo una manifestación de su odio de clase. Es una minoría con ínfulas aristocráticas que le prenden fuego al país con tal de no perder sus privilegios o que se creen más ilustrados que los hombres y mujeres de abajo.

Ahora bien, se le preguntó a García Linera sobre estos sectores llamados autonomistas, en relación al Estado, que desde posturas críticas de izquierda o seudo-izquierda apoyaron a los golpistas, como el caso del compañero boliviano previamente mencionado. Sobre estos señala García Linera: “El gran problema de algunos de estos grupos autonomistas es su desfase de la realidad, una manera de idear y armar conceptos preocupados más bien en la estética de los conceptos”. Más le preocupa a éstos su coherencia exquisita con unos principios o ideales a priori a lo kantiano, añadiría yo. De ahí su incapacidad para aprehender los hechos reales. Sigue diciendo el vicepresidente boliviano: “Los grupos autonomistas vieron al inicio de las movilizaciones de la clase media tradicional un despertar de la sociedad, hablaban de una nueva explosión de democracia. Interesante. ¿Cuál fue el problema de éstos? Que no entendían el contenido de clase y la condición de clase de esas colectividades urbanas que comenzaron a manifestar su rechazo y movilizarse contra Evo Morales. Eran de clase media, universidades privadas, barrios acomodados; no eran de las villas, no eran de los barrios obreros, no eran de los barrios de inmigrantes.”

Reitera García Linera que el primer gran error de los autonomistas fue no entender este carácter de clase de las movilizaciones iniciales contra el gobierno y su actual “fascistización”. El segundo gran error, afirma, es no haber podido leer correctamente su discurso racista y clasista. Cuando esos colectivos urbanos comienzan a gritar que hay que salir a matar a los “collas”, los grupos y voceros llamados autonomistas enmudecieron. “¿Qué dicen ahora estos autonomistas con todo lo que ha sucedido? ¿Dónde quedó todo ese despertar democrático … Y mira el monstruo que han engendrado. … Y ahora qué van a hacer los autonomistas, ¿aferrarse a su ‘nuevo’ sujeto que resultó racista, clasista, golpista y fascista?”.

Estos llamados autonomistas pecan, según afirma García Linera, de un desfase absoluto respecto de la realidad. “Si fueran autonomistas de verdad, más bien deberían estarse preguntando cómo es que se está moviendo El Alto: no hay líderes, no hay dirigentes visibles y se están produciendo auto convocatorias de juntas vecinales… Es un pueblo, vejado, maltratado pero que no se rinde. … Hay un pueblo auto organizado que defiende la democracia, lo logrado en estos años…Es tiempo que se sacudan, que tengan un bañito de realidad… que entiendan que la lucha de clases es ésta, la que se está viviendo en las calles.” No podemos desconocer que en Bolivia la clase social se visibiliza dentro de un contexto étnico. “Hay como un isomorfismo entre clase y etnicidad en Bolivia”, subraya García Linera, uno de los más prominentes intelectuales marxistas de Nuestra América y del mundo.

El orden de batalla

El líder marxista boliviano concluye que la principal lección que ha sacado de lo ocurrido es que los procesos revolucionarios y su construcción de una sociedad igualitaria no puede garantizarse por medio de las fuerzas militares y policiales heredadas. Acepta que no hubo una renovación completa de esas fuerzas y que, más allá, debió haberse creado una fuerza civil armada de defensa de las conquistas.

El golpe no ha triunfado aún de manera definitiva, insiste. “Nadie sabe lo que va a pasar finalmente con Bolivia.” El país está dividido, apunta. También, añade, hay una especie de Estado dividido, un doble poder. La Rama Ejecutiva está en manos de los golpistas y la Legislativa con una mayoría de miembros del Movimiento al Socialismo (MAS). Tanto Evo Morales como éstos proponen un diálogo para una negociación que permita romper este tranque y detener la suma de muertos a manos de los militares y policías. Ello incluye una propuesta de nuevas elecciones. Sin embargo, hasta ahora los golpistas –apoyados por Washington y la Organización de Estados Americanos (OEA)- pretenden imponerse por la fuerza.

Así es la dialéctica histórica del poder: una trinchera sin fin. Y aunque se preferiría siempre triunfar por medios políticos, no podemos olvidar que la política no es otra cosa que la guerra por otros medios y a veces, cuando se tornan indistinguibles dentro de ese orden de batalla que es una sociedad de clases, no queda otra que no sea prepararse para usar todos los medios posibles, incluyendo la guerra.

21 de noviembre de 1988 Tribunal Supremo declara inconstitucional la preparación de 135,000 carpetas a independentistas

Las carpetas de subversivos no fueron una sorpresa para los independentistas. Los independentistas se habían acostumbrado al hostigamiento, persecución y vigilancia de sus personas, de sus familiares y de sus actividades, como parte y consecuencia aceptada de la lucha por su ideal. Sus denuncias públicas sobre estas prácticas ilegales caían en oídos sordos ante el Gobierno y el Pueblo. Se criminalizó el amor a la patria.

En 1987 un agente de la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico, de nombre William Colón Berríos, aseguró la existencia de un esquema de vigilancia y persecución a ciudadanos, alegadamente, subversivos o separatistas por las ondas radiales de WKAQ.

La División de Inteligencia se había formado como parte de un andamiaje del FBI, con personal adiestrado por éstos, para perseguir a toda persona o agrupación que se manifestara contra las políticas del gobierno, principalmente los independentistas, a los que se les conocía como subversivos o separatistas. Ya ha declarado el agente y convicto Julio César Andrades que en la vigilancia todo era permitido y que fue escalando; que los agentes eran entrenados por el FBI y les hablaban de contrainsurgencia, con autorización de tirar a matar; es decir, incluso el asesinato político estaba permitido.

Tras el país conocer la existencia de las carpetas de subversivos, la primera reacción del Gobernador Rafael Hernández Colón fue intentar destruirlas. No será la única ocasión como veremos. Para ese entonces el Lcdo. José Andréu Fuentes era el representante legal del gobierno, quien defendió la postura de la destrucción. Por su parte, David Noriega Rodríguez, al momento legislador por el PIP, se movió inmediatamente y logró una orden interdictal que prohibía la destrucción de las carpetas que fue emitida por el Juez Superior Arnaldo López Rivera. Posteriormente, éste declaró inconstitucional la práctica de persecución por razones ideológicas por infringir los derechos de libertad de palabra, de asociación y de intimidad, y por constituir ello una afrenta a la dignidad del ser humano. Ordenó que se devolvieran las carpetas a las víctimas de la persecución. El 21 de noviembre de 1988 el Tribunal Supremo de Puerto Rico, mediante Opinión del Juez Asociado Hon. Peter Ortiz lo confirmó.

Sobre las carpetas de la parte federal de la represión antiindependentista del COINTELPRO del FBI, puede comenzar por aquí en: www.puertorico-herald.org/issues/vol4n22/FBI-es.html. Y puede seguir con: https://www.80grados.net/fbi-pierde-documentos-de-cointelpro/.

25 de noviembre de 1960 Asesinato de las Hermanas Mirabal

En República Dominicana, el asesinato de las hermanas Mirabal, por su oposición al dictador Rafael Leónidas Trujillo, supone el comienzo del final de esta dictadura y el motivo de que se elija esta fecha para conmemorar el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

23 de noviembre de 1928 Nace Heriberto Marín Torres

Heriberto Marín torres nació en el Barrio Coabey de Jayuya en el año 1928. Desde temprana edad ingresó en el Partido Nacionalista, habiendo sido cadete de la República y figurando activamente entre las personas más allegadas al maestro Pedro Albizu Campos durante el tiempo que vivió en Jayuya. Participó activamente en los sucesos revolucionarios de 1950, siendo condenado por ello a largos años de prisión, de los cuales cumplió nueve. Escribió dos libros relacionados con aquellos sucesos, los cuales fueron sacados clandestinamente de la prisión.

Nacionalista desde los 14 años y fue parte de la revolución del 30 de octubre de 1950 en Jayuya.

Este evento, del que casi no se habla en los textos de historia de Puerto Rico, es el protagonista de su libro “Coabey: El valle heroico”.

Los 100 de Lolita