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Colegio de Médicos rechaza nombramiento de Salud

Tomada de la página de FB del Colegio de Médicos

La organización alegó un mal manejo por parte del doctor designado

CLARIDAD

Acompañado por un panel de médicos de la propia institución, el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos de Puerto Rico (CMCPR), Carlos Díaz Vélez, repudió el nombramiento del Dr. Víctor Ramos Otero como secretario del Departamento de Salud y presentó una lista de irregularidades que ocurrieron durante el mandato del nominado en la organización.

El cardiólogo también lamentó que, para este cuatrienio, la gobernadora, Jenniffer González Colón, no haya consultado al CMCPR durante el proceso de designación. En un breve repaso de la controversia, Díaz Vélez explicó el rol histórico que la colectividad ha ocupado en la consulta de nombramientos.

“En este caso, no ha sido así. Entendemos que el Colegio es el lugar donde el nominado de la gobernadora ha trabajado por ocho años. Ha administrado este colegio por ocho años. Creo que el background check correcto, como cualquier otro ciudadano que va a servirle al país, es buscar dónde ha trabajado esta persona y consultar con nosotros. Esto no se hizo”, destacó el presidente como parte de la polémica.

Tomando en cuenta que no se les consultó, Díaz Vélez reveló que el CMCPR se reunió el 8 de enero y determinó que no haría público su endoso o rechazo al nombramiento de Ramos Otero. No obstante, el médico aseguró que la institución decidió expresarse luego de que González Colón acusara al CMCPR de complicar la confirmación senatorial del expresidente Ramos Otero.

“Como conocemos de primera mano las ejecutorias y limitaciones administrativas del designado del Departamento de Salud, no podemos guardar silencio sin compartir con ustedes y el pueblo de Puerto Rico datos y ejecutorias del designado que nos dan un perfil claro”, asevera el comunicado oficial del Colegio.

Asimismo, la organización argumentó que estos “dimes y diretes” se han suscitado para “omitir lo obvio: la falta de capacidad, competencia, idoneidad, carácter y transparencia del nominado”. Entre las revelaciones del CMCPR, se desprendió que Ramos Otero fue suspendido de la Junta de Gobierno de la colectividad durante el fin de su presidencia.

“La decisión de suspensión surge a raíz de corroborarse que, a espaldas de la Junta de Directores… involucró en un préstamo ilegal al Colegio de Médicos Cirujanos con un usurero”, explica el segundo inciso.

Aparentemente, la cifra del préstamo mencionado asciende a $125,000 y fue pagada en transacciones de $4,000 a un prestamista de intereses excesivos. Facturado entre enero del 2018 y agosto del 2021, el monto se suma a otros $600,000 del fondo del CMCPR que fueron encargados a Ramos Otero para la creación de un plan médico que compitiera con otros seguros. Igualmente, se mencionaron desembolsos a parientes de entre $85,000 y $125,000.

“Se pagan los intereses de este préstamo usurero con los fondos del Colegio desde agosto. Este usurero plan no se avaló en la Junta de Gobierno, y aquí hay una directriz por reglamento: cualquier inversión, cualquier gasto por encima de $5,000 tiene que autorizarlo la junta. Pero fíjense qué curioso: se hacía de $4,000, para que no pasara por la Junta”, elaboró Díaz Vélez, quien preside el Colegio desde 2022.

La cuenta bancaria que guardaba los $600,000 del CMCPR, actualmente, tiene $859.

Además, la lista del CMCPR denunció que el doctor Ramos Otero “empeñó ilegalmente” recursos del Colegio para celebrar actividades político partidistas en la sede de la colectividad “en detrimento de los derechos de todos los colegiados”. Del mismo modo, el comunicado sostiene que un gran jurado federal le requirió, al CMCPR, documentos relacionados con una auditoría en la que Ramos Otero resultó envuelto.

“El Colegio de Médicos Cirujanos tendrá que demandar judicialmente al Dr. Víctor Ramos en su carácter personal por las pérdidas y transacciones antirreglamentarias o ilícitas”, concluye la lista. El 17 de marzo, en medio de esta polémica, Ramos Otero presentó su renuncia al Colegio de Médicos.

Respuesta de distintos funcionarios

Tras ser cuestionada por los medios sobre el asunto, la gobernadora González Colón descartó cualquier comentario del CMCPR hasta ver los documentos de la organización médica. Además, solicitó el lunes vistas públicas en el Senado para discutir la designación.

Por su parte, el comisionado residente en Washington, Pablo J. Hernández, pidió retirar el nombramiento de Ramos Otero, una postura que coincidió con la del portavoz de la delegación del PPD en el Senado, Luis J. Hernández.

 

Discuten el futuro de las costas en “Un país de agua”

 

 

CLARIDAD

 

El conversatorio incluyó testimonios de figuras relacionadas con la defensa de litorales

Caguas- Como foro para debatir sobre el cambio climático, la construcción de proyectos en zonas marítimo-terrestre y sus efectos en las costas del país, el Periódico CLARIDAD auspició, el 22 de marzo, un conversatorio desde el Teatro Luis M. Arcelay, en Caguas. El espacio contó con la participación de: Julia Nazario, alcaldesa de Loíza; Beatriz Llenín Figueroa, doctora en Literatura y activista en Cabo Rojo; y Omar Sadeé, abogado ambiental experimentado.

Moderada por el doctor en ciencias Abel Baerga Ortiz, la actividad contó con tres distintas perspectivas que abarcaron los efectos adversos de los crecientes niveles del mar. El también profesor recordó que Puerto Rico, al ser un archipiélago rodeado por agua, no es ajeno a la defensa de las costas, aunque destacó que la problemática se ha tornado “urgente” en los últimos tiempos.

Mientras inició la discusión, una serie de laminillas ilustraba los estragos de la erosión marítima que Baerga Ortiz mencionó. “Estas escenas ya ni siquiera nos causan la reacción que nos causaron una vez porque son tantas y tantas (instancias) por toda la costa. La destrucción que causa la erosión costera y el aumento del nivel del mar son cosas evidentes”.

Además, el profesional agregó que, en un ambiente maltratado, no se puede sostener la biodiversidad. Cuando se llega a ese punto, el entorno tampoco puede mantener la vida humana. Por eso resulta alarmante que proyectos como Esencia, en Cabo Rojo, pretendan construir en los hábitat de especies como el guabairo de Puerto Rico o la mariquita caborrojeña.

“Existe una conciencia de que si el humedal y el bosque seco que da paso a estas aves no puede sostener la vida de estas aves, tampoco va a poder sostener los recursos de agua que necesitan las personas y las comunidades que allí viven”, elaboró el doctor. “En este marco, resulta particularmente alarmante la proliferación de proyectos y de propuestas de construcción para llenar de cemento la zona marítimo terrestre”.

Julia Nazario, alcaldesa de Loíza

A punto de comenzar el turno de Julia Nazario, se averió el servicio eléctrico en el teatro cagüeño. Empero, la mandataria municipal y sus compañeras de panel continuaron, con el apoyo de la acústica, hablando en el espacio oscuro.

De acuerdo con Nazario, Loíza se posicionó como el cuarto municipio más vulnerable frente a la erosión costera en un estudio Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal (AAFAF). En otra investigación hecha por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), se concluyó que el 92% de Loíza se inunda, convirtiéndolo en el pueblo más expuesto a crecidas.

“Tenemos un nivel freático tan elevado en este momento que tenemos que enterrar a nuestros seres queridos en nichos, hacia arriba. Ya no podemos construir los espacios en la tierra para las personas”, reveló la educadora.

Actualmente, 14 comunidades loiceñas viven afectadas por la erosión costera, incluida la playa Vacía Talega. A diferencia de otros desarrollos asentados sobre la orilla, la alcaldesa por el Partido Popular Democrático (PPD) indicó que muchas comunidades del pueblo llevan más de 200 años ubicadas en estos terrenos, una realidad retante para la mitigación de esta problemática.

“Loíza tiene 300 años. Ya celebramos los 304 años de estar fundados, y yo tengo 68 años. Viví y me crie ahí, y sé que ahí (en muchas residencias) vivieron sus abuelos, sus tatarabuelos, pero es hora de que sepan que están en peligro. El mar se ha acercado demasiado”, contó Nazario, quien lleva ocho años en la poltrona municipal.

Por otro lado, Nazario informó que Loíza tendrá un plan de ordenamiento territorial por primera vez. En ese proceso, que va por su tercera etapa, reconoció que el municipio necesita espacios turísticos para recibir visitantes. Sin embargo, la alcaldesa salvó que siempre ha propuesto desarrollos “ecoamigables” para el turismo del pueblo, criticando construcciones que alteran la naturaleza.

“Nosotros hemos rechazado… un proyecto como Esencia. Un proyecto como Esencia nos llegó hace un año, donde ellos compraron un terreno en la orilla del río Grande de Loíza. Cuando el caballero llegó, me dijo que iba a convertir a Loíza en un Singapur. Yo le dije que él estaba equivocado”, aseguró Nazario.

 

Rechazo organizado a nivel comunitario

Por su parte, Llenín Figueroa compartió su experiencia desde los foros de resistencia que, desde el verano de 2024, se han establecido en la región suroeste del país. Con la participación de colectividades como el Comité caborrojeño, el Comité por la verdadera Esencia del suroeste y la Brigada solidaria del Oeste, se ha creado un frente amplio y firme en contra del desarrollo multimillonario.

También, Llenín Figueroa repasó las diversas actividades educativas que, durante el año pasado, variaron desde vigilias, caminatas y la asamblea de pueblo convocada para septiembre del 2024. Durante aquel encuentro comunitario, añadió la doctora, cientos de personas denunciaron las múltiples violaciones reglamentarias que “la ciudad de lujo” busca acomodar entre dos reservas naturales.

“Acaban de concluir las vistas sobre Declaración de Impacto Ambiental (DIA) este pasado martes. Originalmente, la OPGe convocó dos días de vistas públicas, y por la extraordinaria cantidad de turnos ciudadanos que se solicitaron, se extendieron las vistas dos días más… Es esperanzador que el pueblo haya entrado en el proceso bien pronto, para atajar lo que sería una catástrofe para Puerto Rico”, repasó la portavoz comunitaria.

Beatriz Llenín y Omar Sadeé. Fotos Alina Luciano

Para Llenín, esta trayectoria histórica de la zona oeste del país- y Cabo Rojo en particular- ha sido clave para resistir a este tipo de desarrollo. Por ejemplo, la doctora criticó la cantidad abrumadora de documentos que presentó Reuben Brothers Capital y Three Rules Capital, los desarrolladores de Esencia. En ese sentido, Llenín Figueroa aplaudió que la ciudadanía compareciera a las vistas públicas para desmentir los planteamientos de la firma multimillonaria.

A juicio del abogado ambiental Omar Sadeé, el caso de Esencia es muy similar al de Playuela, en Aguadilla. Con experiencia en ese espacio desde 2016, Sadeé afirmó que estos desarrollos tienen varias etapas, como la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) y las consultas de ubicación, que no redundan en un proceso justo.

En esa línea, el licenciado aseveró que “el truco principal es proyectar que hay un proceso” en este tipo de proyecto. Con distintas fases, concesiones y permisos, argumentó que los foros administrativos y judiciales no funcionan para proteger el medio ambiente, sino para acatar la voluntad de entes privados.

“Todo se traduce en un incumplimiento con la ley desde el principio, porque es una manera de aplazar el cumplimiento de esas normas. Se puede ver en distintos contextos, como en las normas sobre el deslinde… igual con la protección de distintas especies de fauna y flora”, explicó Sadeé.

Además, el abogado detalló cómo muchas de las condiciones que se imponen a estos documentos quedan como letra muerta. De ejemplo, mencionó el condicionamiento de la palma sombrero en Playuela, cuya protección fue requerida como parte de los permisos. Expedida la concesión, el proyecto continuó hasta que, en un incendio intencional, las palmas fueron destruidas.

“Ningún foro lo atendió como un mecanismo para invalidar esa consulta de ubicación”, dijo el experto en temas legales. Por esas razones, Sadeé advirtió a los movimientos organizados contra Esencia para que consideren estos casos al momento de determinar cómo responder. Igualmente, el abogado exhortó a que la ciudadanía establezca estructuras paralelas que fijen y fiscalicen los límites legales.

Para afianzar la oposición, Llenín Figueroa comentó que la coalición Defiende a Cabo Rojo está en proceso de delinear las próximas prioridades del movimiento. La escritora también reconoció el argumento de Sadeé, invitando a toda la comunidad a aunar esfuerzos y fiscalizar desde foros independientes al Estado. “La labor de nutrir frentes comunes de grupos en lucha en todo Puerto Rico, sobre todo con la crisis en nuestras costas, creo que tiene que ser una gran prioridad”, concluyó la doctora.

En fin, los tres ponentes discutieron una amplitud de temas relacionados con la amenaza del cambio climático, los efectos directos en la ciudadanía y cómo las personas pueden organizarse para contrarrestar la venta y desarrollo de la zona marítimo-terrestre. Para agradecer su participación, CLARIDAD obsequió a los expertos invitados con un detalle y, también, a las personas que se dieron cita.

 

Lo que no se toca con las manos según el escultor Omar Ortiz

Especial para En Rojo

 

Mario Benedetti, en su poema Asunción de ti, escribe: “He conservado intacto tu paisaje, pero no sé hasta dónde queda intacto sin ti.” Se contrapone la presencia y la ausencia, hasta que lo ausente se presenta, se vuelve tan importante como lo que se encuentra ahí, tangible, a la mano. Por un instante se completa el vacío, sentimos lo esencial, la presencia de la ausencia que plasma la obra de Omar Ortiz.

En la entrada de su hogar en San Sebastián, frente a la escalera, hay un busto del poeta, hecho por su mano. Desde allí, en la escarpada colina, se ve la cordillera, el gigante dormido, y todo el verdor circundante. Nace en 1971 en Nueva York, y al mes de su nacimiento sus padres, quienes habían sido parte de la diáspora puertorriqueña de los cincuentas, deciden volver a la isla.

Su taller se desplaza entre espacios abiertos y cerrados, se desborda y fluye entre cuartos hasta el espacio bajo su hogar. Por un lado, la obra en potencia: la piedra recinto, volcánica, oscura y porosa, traída desde Méjico como modo de conectar sus obras a la tierra latinoamericana, de hacer presente la importancia del material. El acero inoxidable, el bronce y la madera se contraponen a la fuerza dialéctica de transformación: los martillos, las gubias, los cinceles, los moldes, la prensa, el cortador de plasma.

Para 1990 ingresa en la Escuela de Artes Plásticas del Instituto de Cultura Puertorriqueña, concentrado en la obra gráfica. Pero allí descubre su inclinación por la expresión física en tres dimensiones, por la escultura, y se desarrolla bajo la tutela de quien sería su máximo maestro, Rafael López del Campo. Hoy Omar Ortiz es heredero de su tradición escultórica. López del Campo se ve en sus contornos, en sus líneas, en la nitidez de su obra. Se entendían en su amor al campo, a la tierra, al verdor que les rodeaba desde pequeños. A su vez, fue discípulo de Andrés Sierra Pagán, escultor barranquiteño. Recuerda cuando Sierra Pagán dibujó un árbol de gran copa en la pizarra, preguntándole, “Omar, usted que también es como yo, ¿alguna vez ha visto algo grande crecer bajo un árbol así?” “No, profesor.” respondió Ortiz “Siempre debemos recordar eso.”, notó Sierra Pagán, puntualizando la honestidad propia, el enfrentarse al sol.

Subimos la escalera y, al abrir la puerta, vemos las formas, numerosas, inequívocas de la historia del arte puertorriqueño. Las obras cubren las paredes de manera elegante y se erige estatuaria a nuestro alrededor. Nos acercamos a la estantería, y estamos frente a Múcaro hoja. El acero inoxidable de este plasma el ave nocturna, pero la abstrae a su esencia, rememorando una hoja caída, perchada de manera precisa en el extremo de la base. Como en la concepción taína, es el “depredador que piensa”, pero también el que había robado plumas a todas las aves para vestirse. A su vez, la figura del múcaro denota un acto de reverencia ante López del Campo, quien trabajaba la imagen.

“Es tan importante lo que falta como lo que está.”, dice el escultor. El instante de cómo funciona la mirada; en ese espacio de lo no representado, se impregna lo propio, y por un instante, se rompen las leyes del universo. Ortiz trata que no toquen el suelo, buscando que cuestionemos, ya sea por un instante, si la obra flota. A su lado se posa el boceto para un monumento al escritor Enrique Laguerre; un busto elevado tras un azar de crucigrama con los títulos de sus obras literarias, en el que se pierde el soporte; levita sobre nosotros. “Nosotros nos manejamos bajo las leyes físicas, ellos (nuestros hombres y mujeres ilustres) no. Trascienden desde que estuvieron aquí.” comenta el artista. Recuerda a la virtud Confuciana del “Xiao”, que destaca la reverencia desde la humildad, el aceptar y venerar a aquellos que han estado por encima de nosotros. Ortiz busca elevar la representación de próceres, en su sentido pleno, a otro plano, porque plasmar su grandeza es materializar lo intangible.

En el 2005, Omar Ortiz crea un monumento que parte desde la reverencia: El monumento a Eugenio María de Hostos en su “Gesta Itinerante”, situada frente al Museo de Hostos en Mayagüez. Hostos no nos mira, se encuentra de espaldas a nuestra mirada, situando barcos de papel (elaborados en bronce) sobre el mapa de las Américas, en cada lugar donde difundió sus ideas. “Él es el maestro,” nos dice “él está frente a la pizarra, nosotros tenemos que mirarlo a él.” El barco de papel no viaja, pero las ideas se diseminan sobre este. Es una composición literaria, que nos plasma la vida, sus viajes, su influencia, su razón de ser “El Ciudadano de las Américas”. Se exalta eso que no se toca con las manos: las ideas. “El lenguaje del Hostos es el lenguaje que yo he tratado de perimetrar en todo lo que he hecho.” dice Ortiz.

El primar la idea y su capacidad de maravillarse constantemente le permite apreciar lo bello de lo cotidiano. Sus Mariposas utilizan de manera simbólica la forma de la pieza mecánica, la tuerca que, mediante sus dos pestañas, permite ser aflojada y ajustada con la mano. El vuelo que parte de las manos, la creación misma en la metamorfosis del material, de la idea a la obra, de lo intangible a lo tangible. En su taller, una de estas, de tamaño monumental, descansa sobre su costado en un soporte de madera. Se conectan de manera sutil, imperceptible. El aleteo de las mariposas envuelve a Torso de Mujer, obra conjunta entre él y López del Campo póstumamente, del quien, luego de fenecido, salva de su taller una escultura incompleta, un torso en guayacán, que completa en honor, deuda y herencia de su maestro.

Lo básico se sobrepone a una estética mayor, hay un intercambio entre el metal, la madera, la piedra, donde se mimetiza la naturaleza. La opacidad de la tierra, la brillantez de los astros. Hay algo primitivo, primal de manera más acertada, que captura lo intrínseco de lo que representa: el viento del aleteo de las garzas, la curvatura del brinco parabólico del sapo, la serenidad y protección de la paloma en su nido. A su vez, hay tensión entre las fuerzas: el diseño y su consecuencia gravitacional, la soledad del trabajo escultórico y la estructura de soporte, lo lustre y lo opaco.

Al fondo de su sala hay una escultura. Nos paramos frente a ella y subimos la mirada “Este es el David Negro” comenta Ortiz “Son los Proverbios del África Negra. Su cuerpo está escrito con los proverbios que heredamos sin saberlo.” El David se suspende sobre una caja de acrílico transparente, que guarda versos bíblicos, cadenas, un carimbo entre otros símbolos. Pero el David se eleva sobre todo ello, hay un despegue, una ausencia de conexión directa que se presencia en su lejanía, y una presencia que se ha ausentado. Mira por encima de todo sin mirar a nadie. En su pecho tiene escrito “Puesto que el corazón no es rodilla, no es lógico que se doble.” y Benedetti, en su poema Incitación, plasma un verso: “En el muro quedan los tatuajes del juego, el tiempo camina, pero no me doblego.” Y Omar Ortiz no se doblega.

 

 

La onda expansiva

Reproducido de la página de FB de Rafah Acevdo

La Onda Expansiva fue una reunión de tres generaciones de poetas (1970-2000) organizada por Aurea María Sotomayor, Vanessa Droz y José Luis Vega, del 17 al 22 de marzo. Se trató de un proyecto de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española con la colaboración de Humanidades Puerto Rico. Ofrecemos a los lectores dos testimonios sobre la creación poética de la autoría de John Torres (Undead) y Eddie Ortiz-González (Estrategias de combate)

POESÍA PUERTORRIQUEÑA

1970-2000

John Torres

La poesía comenzó como un juego en mi, me movía el ejercicio lúdico, la deformación de la forma y el sentido. Desde la imaginación desbordada, insistía en la búsqueda de comunicarme con lo inasible, con el espíritu, con el archivo de las voces, desde la heterogeneidad del ser. Inspirado por corrientes como el simbolismo, el dadaísmo y el surrealismo, navegué felizmente, suspendiendo la realidad y sus crudezas como en un juego de infancia que me llevaba a ese allí que no es un lugar más allá del placer. Los poetas me guiaron hacia una escritura que sondaba lo desconocido como las lejanas prácticas espiritistas de mis padres.

Con el tiempo y nuevos referentes y experiencias vividas me movió el deseo de usar la forma y los quiebres para explorar el sentido desde una escritura urgente, donde forma y sentido libraran duelo, como poseídos por las lenguas polvorientas de los pecadores. Armando y desarmando el lenguaje que nos amenaza como diría Lezama. La poesía cambió mi vida. Aprendí a renunciar a las convenciones y las conveniencias. Pedro Pietri me enseñó a renunciar un día en que me sentía demasiado feliz para ir al trabajo. Aunque pronto me di cuenta de mi error, y un amigo poeta, Julio César, me aconsejó regresar a mi empleo como si nada hubiese pasado. Llevé una libra de pan como señuelo, y funcionó por un tiempo, gracias a la confusión pasajera pude cobrar unas quincenas. Esa fue la lección de Pietri: la poesía es la reinvención del fracaso, la revancha de los nerdos, una ciudad nueva para los parias, de esa que escribe Pepe Liboy, el poeta que escribe cuentos.

Recuerdo a Lizza Fernanda decir sobre mi poesía que no recordaba a otro escritor tan interesado en el tema de la muerte desde la generación del setenta. Me pareció bien eso, pensar la muerte en colectivo, porque hay gente que piensa que uno se muere solo, sin ver que todos nos estamos muriendo.

Busqué en Google «onda expansiva» y encontré el horror de Gaza, la onda expansiva del imperialismo. Recordé la explosión del Humberto Vidal de Río Piedras, los muertos derramados por el viento en la plaza fueron treinta y tres, los huesos caían pesadamente, cuando todo era huesos revestidos de fuego. Recordé los miles de muertos tras Maria. Recordé mi infancia en las parcelas Falú. Las detonaciones cotidianas de aquellos tiempos y sus reverberos. Las balas perdidas que encontraban un hogar tras el techo de zinc de nuestra casita, las historias de detectives que mis tíos contaban, la música, las canciones, las despedidas, los silencios. Recuerdo a mis padres, él dijo adiós en calma y ella se nos fué de prisa. Las veces que he estado al borde de volver a verlos.

La poesía destila y reinventa todo, las arañas de luz, las puertas de escape sin salida, los sonidos, las formas, los romances químicos, los apagones, la falta de aliento, de signos vitales, el estar de vuelta, los colores de la muerte en las aceras regresan como un torrente que lo arropa todo cuando menos lo esperas. Recuerdo la explosión de la cocina en la que trabajaba que casi me mata, la muerte instantánea de quien me salvó. Recuerdo el asombro fúnebre dibujado en sus ojos después de muerto, y yo tampoco lo creía, era mi espanto dibujado en el rostro de otro que ya no estaba, uno nunca está sin el otro. Recuerdo una lenta multitud de personas perplejas, y me vi sordo y aturdido tras la onda expansiva del propano en llamas, una ola de presión que se propaga rápidamente desde el punto de la explosión, causando daños estructurales y lesiones neurofisiológicas que para que les cuento. Recuerdo a la buena amiga que me contó que la noche anterior tuvo que intervenir porque me había metido con gente que no debía, y me abrazó como nos abrazamos en los adioses, como diría Gamoneda, como queriendo que exista un poco de justicia en nuestro corazón.

Escribir es una deuda con el destino me dijo la poeta Lilliana Ramos. He perseguido el poema porque se que a mí no me fue mal, ni el gas ni el fuego ni las balas de la infancia lograron cegarme la voz. A otros que crecieron conmigo sí, y los recuerdo. Otros que no murieron son como fantasmas, aunque he vuelto a hablar con ellos no estoy seguro de que sigan vivos. Escribo desde los mellow breakdowns, ante las partidas de los amigos partidos. Aquí todos se han vuelto rotos, las despedidas tienen los ojos quebrados y el hocico partido, hasta el mas feo es un agujero negro que no toca fondo. El tiempo ya no está del lado del corazón. Ya no podremos escribir tonterías para decir que uno hace algo sin decir nada. La poesía es el arte de guardar silencio, por eso el contrasentido, porque también la luz está de tu lado, y para colmo me lo reprochas.

La escritura deviene de la pluralidad de nuestros cuerpos en crisis, de la disonancia de sus voces, desde nuestras islas todas, las alegóricas y las precarias, islas cicatrizadas por la sal de sus mares. En fin, si abrazo mis voces me caigo en pedazos, pero son nuestros pedazos. Como si la aflicción fuese una ficción que ocupa todos los mundos al mismo tiempo, una irrealizable adicción por lo numinoso, un gesto único que pueda separar lo uno de lo meramente relativo, lo perfecto y sumo, de uno de sus grados, de sus formas de nombrar la muerte.

Parafraseando a Angela Maria, a Nemir, a Vanessa, a Aurea, a Che, a Nestor, escribimos por nuestros muertos, porque los escuchamos, porque he a visto a Susan hablar con ellos, porque estamos vivos.

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La Onda Expansiva

POESÍA PUERTORRIQUEÑA

1970-2000

Eddie Ortiz-González

 

Informe a la Academia

(para Ana Marina y Eduardo, ambos amor y norte)

 A la memoria de Mara Negrón, de Fernando Cros.

 

He perseguido el poema. Debajo de un camión en un taller de mecánica, deshojando matas, cortando paneles con acetileno o cortadora de plasma. He logrado vislumbrarlo en medio de tareas repetitivas que no conducen a otra cosa que a los nùmeros de producción. Con las manos cansadas de tanto movimiento, con el embotamiento del sujeto al final de la jornada de trabajo. He logrado vislumbrar el poema. He logrado rozar la belleza.

Recuerdo a ese joven, el ímpetu vital conque prometía devorar libros y mundo. Por aquel entonces escribí un primer manuscrito titulado Requiem. Poemas insufribles. Es por ese momento ahì, que asomo a la apertura al mundo a raíz del descubrimiento y lectura obsesa de Lezama, quien todavía me acompaña en una foto enmarcada, allí en el pequeño studio en el que vivo.

Pero hubo otro más joven. Ese, el de la escuela superior, la vocacional Miguel Such y la profesora Hernández. Algunas tardes coincidíamos en la AMA de regreso luego de la escuela. Fue a ella a quien mostré mis primeros poemas, y con ella conocí a Julia de Burgos, Gabriela Mistral, Alfonsina Storni. Ese joven, que acostumbrara caminar por la Barbosa hasta el terminal de Capetillo, comenzó a desviarse hacia la UPR por la entrada de Estudios Generales hacia el portón de Pedagogía primero, luego el del Camino Real. El roce con la belleza estaba ahí. El ojo comienza a discernir la presencia con el mundo.

De la mano de Lezama, llego a Darío, a Cavafis. De la mano de Cavafis, a Borges, Pessoa, Mallarmé, Rimbaud, Verlaine, William Carlos Williams, Ezra Pound, T.S. Eliot, Emily Dickinson, Wyston Hugh Auden. Ché Meléndes, Luz Ivonne Ochart, Marina Arzola, Ánjelamaría Dávila, Vanessa Droz, Evaristo Ribera Chevremont, Salvador Arana Soto, Manuel Ramos Otero, Roberto Net Carlo, Aguinaldo 1984, con Nora Dávila, Servando Echandía, Sofía Irene Cardona, Carlos Alberty. La biblioteca crece. El cubano Arcocha, el peruano Emilio Adolfo Westphalen, el mexicano Cardoza y Aragón, entre otros, me guiaron por una escritura supurante que lindara con lo esquizo. La revisión de Requiem pasa a llamarse La casa de las estaciones, que permanece inédito. Pero, aún.

El descubrimiento del psicoanálisis se convirtió en una segunda apertura a la que ya vislumbrara el mundo. Por aquellos días comencé sesiones en las que terminaba volcado en lectura y texto, lo que siempre agradezco a Otto Berdiel. Gracias a su silencio siempre oportuno, comencé a descubrir y entender que el poema, como el psicoanalista, habla justo cuando calla. Encontré en la mot juste el equivalente en la forma y entrenamiento marcial. Ché Meléndes, el regreso obseso a Pound, fueron y siguen siendo una refefencia indiscutible.

Como también lo han sido, entre muchos, Juan Gelman y Watanabe, mentores ambos de dos heterónimos de los varios que tengo presentes en mi escritura, y hermanados por un sólo nombre: Hiroshi Akatagawa. El primer Akatagawa surge por aquellos dos o tres años antes del cierre de La Tertulia, el segundo tras el cierre.

Todo este periplo para decir que cada día, insisto en la belleza a pesar del horror. Que tengo compañeros de labor que preguntan por qué llegué allí y no a otro lugar, que hacen lo posible por entender las cosas que hablo, y que, por ese tratar de entender, escucho la belleza, palpo la belleza.          El poema late ahí donde lo difícil y rutinario toman lugar. El poema es el aún, el a pesar de eso. A pesar de este uniforme de trabajo que no pocas veces deja de sentirse como uniforme de recluso, y que cuando me miro en el espejo, no pocas veces me humilla. No puedo aquí jactarme de becas, premios y menciones, así como tampoco burlarme de quienes lo hayan logrado. Tampoco ha sido esa mi meta. Agradezco el privilegio de estar sentado en esta mesa. No estoy donde habría querido estar, pero donde estoy, en la penumbra que colma, susurro este verso de Borges:

A los otros les queda el universo;
a mi penumbra, el hábito del verso.

 

Guaynabo, 12 de marzo de 2025

 

 

Reescribir la historia desde la derecha

Javier Milei

 

 

Especial para En Rojo

¿Por qué para las ultraderechas es tan importante reescribir la historia de las dictaduras del siglo pasado latinoamericano? Primero, porque condenar los crímenes de aquellos regímenes forma parte del consenso democrático de nuestros países. Entonces, necesitan negar aquellas atrocidades o bien matizarlas para justamente desmontar los cimientos sobre los que se han construido nuestras jóvenes democracias. Y, una vez desmontados esos cimientos, reescribiendo la historia bajo una lógica según la cual todo lo que nos han contado del pasado sería un «relato», pues se amplía el campo de lo que pueden decir. En ese marco es que hoy día vemos a los ultraderechistas abiertamente reivindicando dictadores del pasado. Algo que, bajo el consenso democrático anterior, no era posible hacer.

Segundo, porque fueron casi todas dictaduras de derecha y reaccionarias. Y, si para estos ultraderechistas la «izquierda es asesina» y el «comunismo mató 200 millones», pues deben reescribir la historia para que sus genocidas favoritos no parezcan como tales. Sino como “patriotas” que tuvieron que matar porque de lo contrario ganaban los «malos. Por ello el énfasis que ponen en presentar lo que pasó como violencia de ambas partes; siendo que una parte actuaba en nombre del bien (los dictadores) y la otra del mal (las izquierdas que fueron masacradas). Este relato, además de ser una aberración moral, constituye una absoluta transgresión a lo que sería un mínimo análisis del poder. Porque es imposible que se pueda hablar de «dos bandos» entre el poder de un Estado totalitario y grupos subversivos que actuaban clandestinamente. No había equivalencias en fuerzas ni capacidades.

Tercero, porque fueron dictaduras de hace ya mucho tiempo atrás. Por lo que sus hechos pueden ser convertidos en interpretables a la luz de las nuevas formas de debate y construcción de identidades colectivas. La gente que sufrió aquellas dictaduras de derecha o ya es muy mayor o falleció. Entonces, frente a los jóvenes de ahora que no tienen vínculos sustantivos con ese pasado pues se puede reconstruir la historia para presentarla de otra manera.

Decía Koselleck que los conceptos políticos se politizan e ideologizan con la distancia del tiempo. Pasa lo mismo con el significado de esas dictaduras: se ha ideologizado y, así, para las actuales subjetividades derechizadas y manipuladas desde algoritmos de redes sociales pueden representar lo contrario de lo que fueron. Hoy es fácil reescribir la historia porque ya no hay marcos comunes de referencia; de manera que se ha eliminado la frontera entre verdad y mentira. Cuarto, porque las ultraderechas necesitan convertir toda experiencia política en una cuestión de estímulos emocionales. Y, reescribiendo la historia de las dictaduras de derecha crean una causa emocionalmente movilizadora. Porque si todo lo que nos han contado del pasado es un “relato” y, en consecuencia, hemos estado manipulados durante años pues hay una razón trascendental que justifica negar la historia. Así pues, se convierte en una causa movilizadora y emocionante decir que esos dictadores no fueron tan malos, que había “dos bandos”, que nos salvaron del “comunismo” (el cuco por excelencia en tiempos fascistas como estos), etc.