Inicio Blog Página 1504

Teologías de la Liberación para eses nuestros días

Marcelo Barros / Especial para En Rojo

Este es el título de mi nuevo libro, publicado en Brasil por la editora Vozes y que desea responder al momento actual de la América Latina y el Caribe. Más que el título de un libro, esto es un programa que reúne diversas teologías contextuales que se han desarrollado en el mundo. Así, la ecoteología, teologías indias, negras, feministas, homoafectivas y otras están llamadas al diálogo. Juntas, buscan responder con propuestas de fe y solidaridad a los retos de hoy. En el prefacio de este libro, dice Leonardo Boff: “Podemos resumir todo en la preocupación fundamental, denominador común a todas las formas de Teologías de Liberación: ¿Cómo dar testimonio del amor y de la justicia de Dios, presente en las Bienaventuranzas de Jesús, en un mundo sin amor y sin justicia? ¿Cómo fortalecer la esperanza de los oprimidos y excluidos del mundo, en medio de una sociedad que se hunde cada vez más en un camino de intolerancia y crueldad? Solo logramos contribuir para que la fe cristiana sea creíble y aceptable, si nos esforzamos por apoyar a los oprimidos en sus organizaciones, movimientos y redes sociales, reforzando su función y su fuerza de transformación “.

La realidad de América Latina es siempre más difícil. El imperio sigue con su acción colonizadora. Las Iglesias, venidas de Europa o de América del Norte, necesitan abrirse a las teologías y espiritualidades decoloniales. En la Iglesia Católica, el Papa Francisco propone una Iglesia en salida, solidaria a los excluídos. Muchos ministros y fieles insisten en una religión cultual y aprisionada al poder. No aceptan esa propuesta teológica. El reciente Sínodo de los obispos sobre la Amazonía puso la ecología integral como objetivo de la misión. Insistió que los/as misioneros/as  valoren las tradiciones culturales y religiosas de los pueblos indígenas. Para eso, es necesario un nuevo diálogo teológico. Desde el comienzo de este siglo, crece el encuentro entre teologías de la liberación y las del pluralismo religioso. En ese contexto, podemos enfrentar problemas nuevos, como el desafío de las redes sociales, la radicalización del neoliberalismo, el crecimiento de la derecha en el mundo. Las nuevas teologías de liberación nos llaman a vivir la con-pasión por los condenados y excluidos. Nos hacen comprometernos con la liberación de toda la humanidad y de cada ser humano, a la luz de la fe cristiana, o motivados por el Espíritu de Amor, presente y actuante, en todas las tradiciones espirituales de la humanidad.

El autor es monje benedictino y ha escrito más de 40 libros.

Trascendente el legado de Vera Zabala Clemente

Por Javier Guaní Gorbea

No cabe duda que el atleta más venerado de nuestra historia deportiva es Roberto Clemente. Este, con sus ejecutorias en el terreno abrió el camino para todos los latinos que vinieron detrás, mientras al mismo tiempo peleaba con el discrimen racial de la época, y realizaba una gran labor humanitaria que va mucho más allá de la ayuda a Nicaragua. Al mismo tiempo, mantenía su consistencia en el terreno que logró que se convirtiera en una gran estrella, pese a que nunca recibió suficiente reconocimiento en vida. Y ahí es donde entra la importancia de la figura de Vera Zabala Clemente quien falleciera el sábado 16 de noviembre y fuera despedida este sábado, 23 de noviembre, precisamente en el coliseo de la Capital que lleva el nombre de quien fuera su esposo. Si Vera no hubiera dedicado el resto de su vida a dar a conocer a su esposo, es posible que Roberto Clemente, pese a sus ejecutorias, hubiera pasado sin pena ni gloria. Después de todo recordemos que en 1972 -año en que muere Clemente- todavía muchas de sus entrevistas era mal interpretadas y existía un resentimiento porque Roberto no se adaptaba a hablar el inglés. Vera es la razón por la que Clemente no pasó desapercibido desde 1973 cuando fue exaltado al Salón de la Fama en Cooperstown. Ella se encargó de dar a conocer al verdadero Clemente y hacer que su nombre esté tan vigente hoy como cuando murió en 1972.

Han sido las memorias de Vera por los pasados 47 años lo que ha permitido que se corroboraran muchas de las historias en los innumerables libros que se han escrito sobre el astro boricua. Vera fue fundamental para que se pudiera completar la Ciudad Deportiva Roberto Clemente en Carolina que, con sus defectos y virtudes, ha ayudado al desarrollo deportivo de miles de jóvenes puertorriqueños y constituía la visión de Clemente sobre la posibilidad de ayudar a la juventud a desarrollarse mediante el deporte. Gracias a Vera hoy hay parques, hospitales y escuelas que llevan el nombre de Roberto Clemente tan lejos como en Alemania.

Pittsburgh será siempre su casa

Aún con lo venerado que es en Puerto Rico, es en Pittsburgh donde Clemente jugó, donde más se puede notar el legado de Vera. Es precisamente esa ciudad la que está rodeada de recordatorios de todo lo que logró Roberto, y cómo transformó a los Piratas de Pittsburgh en una potencia del béisbol. En ese proceso, se convirtió él también en el héroe deportivo más grande de la historia de dicha ciudad. En Pittsburgh es usual ver muchas personas con camisetas del #21 que utilizó Clemente durante su carrera. Entre otras cosas que destacan en la ciudad, y en las que estuvo involucrada Doña Vera, se encuentra el puente que lleva el nombre de Roberto Clemente, su estatua y su museo, por mencionar algunos. Esta también fue fundamental en crear el Premio Roberto Clemente que se le otorga al jugador que mejor representa los valores de éste y su conexión con la comunidad y su equipo. Ese premio ha pasado a ser tan importante en las Grandes Ligas como el Más Valioso o el Cy Young. Mediante la colaboración de Vera con Major League Baseball se pudo establecer la Fundación Roberto Clemente, que ayuda al desarrollo de miles de jóvenes en el deporte.

Hay muchísimas más aportaciones que pudiera mencionar en este escrito sobre usted, Doña Vera, pero hoy solo quiero agradecerle por permitirnos realmente conocer la vida de Roberto Clemente. Usted será siempre un ejemplo para todos de cómo se puede seguir amando a alguien más allá de la muerte. Ahora que están de nuevo juntos, descansen en paz y gracias ambos por su legado.

Exigen a la AEE que amplíe análisis de Plan Integrado de Recursos

Por la Redacción

Aun cuando el Plan Integrado de Recursos (PIR), de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) se concentra en el uso de combustibles fósiles, un análisis basado en datos disponibles de la misma Autoridad revela que, con nueva tecnología de generación distribuida como la energía renovable en techos y eficiencia energética, Puerto Rico podría ahorrarse millones de dólares que la corporación pública se propone invertir en 20 años para mantener un sistema de generación a gran escala y dependiente de combustibles fósiles.

El estudio “Una hoja de ruta para energía distribuida para Puerto Rico: Fase 1”, fue hecho público por la coalición de organizaciones Queremos Sol, que evaluó la capacidad de los recursos energéticos distribuidos y de eficiencia energética para evitar la inversión en sistemas centralizados. El documento especifica que con inversiones en eficiencia e integrando recursos de energía distribuida renovable, se podría evitar la propuesta construcción de una unidad de ciclo combinado de gas natural de 302 megavatios.

El autor del informe, Ronny Sandoval, perito en el tema de la modernización y transformación del sistema eléctrico y presidente de ROS Energy Strategies, explicó que “el análisis demuestra que una cartera de Recursos Energéticos Distribuidos (RED) puede ofrecer reducciones de la demanda a escala necesaria que hagan innecesarias grandes inversiones de capital en sistemas centralizados, y de una manera que adelante la resiliencia de la comunidad, la elección del cliente y el interés público”. Esta primera fase de un modelaje alterno al sistema eléctrico amplía los escenarios que la AEE utilizó para preparar el Plan Integrado de Recursos (PIR), mapa de proyectos e inversión de la corporación para las próximas dos décadas, y que está bajo evaluación del Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR).

“El análisis confirma que el Plan Integrado de Recursos se basa principalmente en recursos energéticos a gran escala, grandes inversiones de capital en transmisión y distribución, y más dependencia en fuentes fósiles para abordar las necesidades energéticas futuras”, sostuvo la ingeniera Ingrid M. Vila Biaggi, presidenta de CAMBIO, organización participante de Queremos Sol. “El informe demuestra que, más allá de lo que la AEE propone, existe un abanico de alternativas, como las RED, que la corporación puede impulsar para transformar el sistema de manera sustentable, a un costo mucho menor y con mayores beneficios para los y las puertorriqueñas”, añadió.

Los RED son soluciones energéticas o tecnologías ubicadas cerca del cliente que pueden proporcionar un servicio o valor, inclusive a otros clientes y a la red eléctrica. Estas tecnologías y soluciones pueden incluir recursos de generación distribuidos como la energía renovable en techos, eficiencia energética, almacenamiento de energía, vehículos eléctricos y tecnologías de respuesta a la demanda. El informe indica que, debido a tendencias convergentes, como la marcada disminución de los costos de las RED, incluidos los sistemas fotovoltaicos en techos de residencias, mayor interés de los clientes en un servicio de energía resiliente y el interés de los clientes en adoptar alternativas de energía limpia, estas tecnologías se han convertido en una opción de primer recurso para los clientes, las empresas de servicios públicos y las partes interesadas que buscan la transición a un sistema de energía más eficiente y rentable.

El análisis propone invertir en las siguientes áreas:

• Enseres y luminaria eficientes mediante incentivos y descuentos para la instalación.

• Propiciar el uso de calentadores solares. Hay oportunidad de aumentar la financiación para el Programa de Asistencia de Climatización para proveer estos sistemas a residentes de bajos ingresos.

• Almacenamiento y energía solar en techos que permite reducir la demanda pico durante la noche y aumentar la capacidad de recuperación y resiliencia al permitir que los hogares continúen utilizando su propia energía cuando el resto de la red enfrente problemas.

• Respuesta a demanda comercial con incentivos financieros a los usuarios comerciales de energía para trasladar su uso de energía de los tiempos de demanda pico.

• Control integrado de voltaje, que implica mejor gestión de la AEE y resulta en una reducción general en el consumo de energía.

“Estamos a tiempo de detener el PIR que la AEE quiere imponer al pueblo de Puerto Rico por los próximos 20 años. Con este informe demostramos que hay otra forma de transformar el sistema eléctrico del país sin depender de combustibles fósiles como el gas metano”, dijo Adriana González, de Sierra Club.

En tanto Myrna Conty, de la Coalición Anti-incineración, parte de Queremos Sol, destacó que el análisis presentado propone procesos en que los ciudadanos puedan participar de forma pro activa de la generación y consumo eficiente de energía. “El documento también confirma que una mayor comunicación de parte de la AEE permitiría a los clientes y partes interesadas tomar decisiones informadas y reduciría fricciones innecesarias. Ignorar las recomendaciones de expertos que han validado las propuestas de Queremos Sol, en el empeño de atar al país al mismo modelo a gran escala, basado en gas y centralizado, nos costará más en factura y deuda pública, así como en amenazas a la seguridad, la salud y el ambiente”, censuró la activista.

Mientras, Tom Sanzillo, director de finanzas del Instituto de Economía y Análisis Financiero en Energía (IEEFA, en inglés) añadió que “el informe reafirma que existen alternativas basadas en energía renovable en techos y eficiencia que son rentables para el sistema energético de Puerto Rico y la AEE debería optar de manera preferente por estas medidas sobre inversiones en energía centralizada a base de gas natural.”

Queremos Sol -en comunicado de prensa- abogó porque, el presente informe y otros provistos por las organizaciones interventoras ante el Negociado de Energía, la AEE amplíe su análisis para presentar un PIR que verdaderamente recoja las opciones que más le convienen al país.

La encrucijada boliviana: ¿Dictadura o regreso a la democracia?

Por Carlos Ernesto Severino Valdez

Especial para Claridad

“La injusticia no termina para el indio, cinco siglos no han calmado su dolor”

canción Conmemorando

del álbum Amor y Control;

1992, Rubén Baldes y Son del Solar

Desde el pasado 20 de octubre observamos con preocupación el deterioro progresivo de la vida e institucionalidad democrática en el Estado Plurinacional de Bolivia. La jornada electoral se celebró con relativa calma. Al cerrar los colegios de votación comenzó la ansiedad por los resultados. Algunas encuestas a boca de urna apuntaban a la posibilidad de una segunda vuelta, tal y como había sucedido poco antes en el Uruguay con el Frente Amplio. Ya con sobre 97% de los votos escrutados, la realidad se imponía con un triunfo de Evo Morales Ayma, quien en esta ocasión no sumaría a su favor -por primera vez en su carrera política- la mitad más uno de los votos emitidos. Sin embargo, eso no hacía necesariamente obligatoria una segunda vuelta toda vez que, por disposición constitucional, una ventaja de sobre 10% entre el vencedor de los comicios con más de 40% de los votos y el segundo más votado, elimina la necesidad del “ballotage”.

En ese momento la victoria de Morales estaba asegurada. Los reclamos de la oposición, encabezada por el expresidente Carlos Mesa, se concentraban en garantizar una segunda oportunidad de enfrentar electoralmente a Evo Morales. A un momento de la larga noche del 20 de octubre, la diferencia entre la candidatura presidencial del Movimiento Al Socialismo (MAS) y Mesa apenas estaba a pocas décimas porcentuales de lograr alcanzar la cifra clave de 10%. En esos momentos comenzó el frenesí que ha llevado a Bolivia, la tierra que lleva el nombre del libertador Simón Bolívar, de regreso a la inestabilidad y la violencia que ha caracterizado su atribulada historia política cercana ya a cumplir 200 años en 2025. Esa noche y los días subsiguientes comenzaron las acusaciones de fraude por parte de Mesa y luego se unen líderes de los “grupos cívicos” del oriente del país encabezados por elementos de la derecha más reaccionaria de Bolivia como el cruceño Luis Fernando Camacho. El presidente Morales acepta finalmente que la Organización de Estados Americanos (OEA) lleven a cabo una auditoria de los votos, pero el opositor Mesa nunca aceptó la auditoria. Vale la pena destacar que Morales acepta la mediación de la OEA a pesar de ser conocido que esta organización interamericana realmente era más bien parte del problema y no de la solución. En un dudoso informe preliminar, en el que a resumidas cuentas la OEA concluye que era técnicamente inviable asegurar la validez de una ventaja de 10% de Evo Morales ante algunas irregularidades detectadas. El informe de la OEA (el cual hemos leído detenidamente) establece que Morales ganó las elecciones con una ventaja constatada mínimamente del 9.8% de su más cercano contrincante. Como podemos apreciar, el diferendo es estrictamente decimal, lo que por distintas razones técnicas puede hacer variar de un lado a otro el resultado por el estrecho margen en cuestión. El informe en ningún lado ni habla ni establece causas para concluir que hubo un fraude electoral.

Hoy, con las cosas más claras, podemos decir que el informe de la OEA (contradicho técnicamente por otros organismos serios) buscaba exacerbar la situación. Entonces los reclamos de la derecha extrema cambiaron apoyados en una agresiva campaña de los medios de comunicación para tachar a Evo Morales, sin pruebas, de estafador y corrupto. De exigir una segunda vuelta, entonces se pasa a exigir nuevas elecciones y finalmente Camacho (-líder de los grupos cívicos de Santa Cruz de orientación (neo)fascista y racista- que ni tan siquiera participó en las elecciones) exige la renuncia de Morales. A partir de allí la situación en el país se deterioró de tal manera que grupos paramilitares asaltaron las casas de ministros, intimidaron funcionarios con secuestros y asesinatos y obligaron a algunos a renunciar. Tanto la casa de Evo Morales y de su vicepresidente Álvaro García Linera, fueron saqueadas y quemadas. Se comenzó a humillar a los indígenas y a hostigar y violar a las mujeres con polleras impunemente. El ejército y la policía participan -como otras tantas veces en la historia de Bolivia- del golpe y es el jefe de las fuerzas armadas quien “sugiere” cínicamente la renuncia a Morales, precipitando su dimisión y eventual salida del país para salvaguardad su vida.

Un poco de antecedentes

No vamos a hacer un recuento de la larga y desgraciada historia de inestabilidad política en Bolivia. Pero Bolivia posiblemente sea el país con la mayor cantidad de golpes de Estado perpetrados en la historia de la América Latina y el Caribe. Basta dejar claro lo que sucedía en el país andino poco antes del inicio de la de gestión presidencial de Morales. Tan solo entre 2001 y 2005, Bolivia tuvo una dramática sucesión forzosa de 5 presidentes. Uno de ellos fue precisamente Carlos Mesa. El 17 de octubre de 2003 el entonces presidente Gonzalo Sánchez de Lozada escapa del país en un vuelo hacia Miami. Al mismo tiempo que Sánchez huía, Mesa se afanaba en llegar al Congreso a ser nombrado presidente ya que así le correspondía en el orden sucesoral.

Su presidencia duró muy poco. A penas pudo mantenerse un año y siete meses dada la convulsión y agitación permanente que se vivía en el país durante aquellos tiempos protestando contra las reformas neoliberales. En general, solo es preciso añadir que desde 1825 Bolivia ha tenido 83 presidentes de los cuales 38, casi la mitad, han llegado al poder vía golpes de Estado.

Existe otro elemento importante que debemos mencionar a manera de antecedente de la crisis para poder comprender lo que ha pasado en este singular Estado plurinacional. Como el adjetivo lo dice, Bolivia está compuesto por múltiples nacionalidades y etnias. En general, esta diversidad se resume en dos grupos. La geografía humana de Bolivia está dividida territorialmente entre los pueblos de las llanuras orientales con la ciudad de Santa Cruz como capital (Beni, Pando y Tarija son otras ciudades importantes) y los pueblos del Altiplano con las urbes de La Paz y Cochabamba como núcleos dominantes. Desde hace mucho tiempo a los criollos (blancos y mestizos) del llano tropical se les llama los “Cambas”. A los habitantes del altiplano boliviano se les conoce por “Collas” y estos son en su inmensa mayoría descendientes de múltiples pueblos originarios que habitan esas tierras desde hace miles de años. Los criollos heredaron y han mantenido una implacable actitud racista heredada desde la colonización pero que a través del tiempo se ha ido incrementando a la luz de diversos diferendos políticos. Luego de la independencia del país la oligarquía criolla se aglomeró en Santa Cruz y sus departamentos circundantes. En las tierras llanas del oriente del país se desarrolló la economía más fuerte que se sostiene hasta hoy. Santa Cruz es el centro económico y financiero de Bolivia. Históricamente el altiplano ha sido el centro de las extracciones mineras y de la producción de alimentos básicos. Muchos indígenas migraron al llano en búsqueda de mejores condiciones de vida enfrentando el desprecio y maltrato más vil. La oligarquía boliviana ha desarrollado una mentalidad colectiva de odio hacia los Collas a quienes identifican como un lastre. En términos antropológicos los Cambas realmente inventaron “un enemigo” ficticio para así justificar sus acciones discriminatorias y sus ansias de dominio y explotación en todo el territorio boliviano incluyendo la población indígena.

Desde hace años la mayoría de los habitantes del llano occidentes son parte de una visión autonomista con respecto al resto del país.

La ideología del odio se comenzó a agudizar desde las luchas cívicas por las regalías del petróleo en la década de los años treinta del siglo pasado. En 1952 explota la revolución nacional y los habitantes del altiplano derrotan al ejército y asumen el poder político. En ese periodo se alcanzan importantes reformas para la población indígena. Entre ellas la más valiosa estratégicamente: el derecho al voto por primera vez desde el surgimiento de la República. La población del altiplano siempre ha sido considerablemente más numerosa que la de los criollos-mestizos. A partir del reconocimiento del voto a los indígenas la lucha política y de clases se hizo cada vez más feroz. Desde los años cincuenta hasta el siglo XXI la inestabilidad política y económica ha sido la norma en Bolivia que junto a Haití eran probablemente los países más pobres de América Latina y el Caribe.

En realidad, por más de 525 lo que ha habido en esas tierras es un sistema de Apartheid contra los pueblos originarios que terminó en el 2005 con la victoria electoral de Evo Morales Ayma, un indígena aymara que logró pacificar la convulsa situación étnica además de adelantar un ambicioso proyecto de modernización y desarrollo en el país andino.

Evo Morales:
de cocalero a presidente

Para poder entender la historia reciente de Bolivia tenemos que adentrarnos brevemente en lo que es ha sido el Movimiento al Socialismo (MAS). El MAS se funda 1987 por el propio Evo Morales, quien ya desde hacía años ocupaba puestos de liderato sindical en Cochabamba. Su labor más destacada la lleva a cabo como organizador y líder de los campesinos cultivadores de coca en el altiplano boliviano. La coca es una planta sagrada en las culturas andinas precolombinas. La llamada guerra contra el narcotráfico (que para muchos expertos ha sido siempre una guerra perdida) que comenzó a desplegar los Estados Unidos en los años setenta y ochenta, intentó destruir toda la actividad cocalera incluyendo desde sus cultivos hasta su uso tradicional. En gran medida comenzó un proceso de estigma y criminalización hacia una cultura milenaria de los pueblos originarios. Evo Morales le dio coherencia a la lucha de los cocaleros y de esa manera surge como un prominente líder político a pesar de no tener gran educación.

Desde el MAS, Morales organiza y encabeza luchas contra los “paquetazos” de reformas neoliberales que presidentes serviles impusieron en Bolivia a consignación del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Además, su labor ardua en defensa de los derechos de los indígenas le ganó aún más prestigio y presencia política nacional como el gran líder de la oposición al neoliberalismo.

Su partido político, el MAS, se puede ubicar dentro de las corrientes de la nueva izquierda democrático-electoralista que surgen precisamente a partir de 1990 con el repliegue gradual de las izquierdas más radicales y las luchas armadas. A pesar de usar el calificativo de “socialismo” en su nombre, el MAS nunca ha sido un partido ni radical, ni socialista, ni mucho menos marxista. El nombre completo de este partido boliviano es MAS-IPSP, lo que significa “Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos”. El MAS es un partido democrático con la convicción clara y expresa de ejercer plena soberanía para la consecución de sus principales objetivos. El deseo reafirmar el carácter soberanista del MAS no es muy difícil de entender. En alguna medida, la historia de Bolivia se puede afirmar que es la historia de un país asediado por el intervencionismo que a su vez ha sido como un lastre muy fuerte y pesado para ejercer la soberanía del Estado.

Los objetivos fundamentales del MAS como colectividad política fueron desde sus inicios muy claros y sencillos: (1) la consecución de la unidad y paz plurinacional, (2) la aprobación de una nueva ley de los hidrocarburos que garantizara de inicio el 50% de esos ingresos al Estado y posterior el 100%, (3) vencer las enormes disparidades socioeconómicas entre la mayoría indígena y el resto de la población, (4) instaurar un capitalismo de Estado de fuerte función para modernizar y desarrollar el país dentro de la superestructura capitalista.

Si apreciamos con un poco de detenimiento, el MAS a nivel de 2019 ha logrado en esencia cumplir todos sus objetivos programáticos. Como parte de lograr esos objetivos se han conseguido multiplicidad de otros logros importantes que ha llevado a Bolivia a una transformación como jamás se pensó posible en relativamente tan corto plazo de tiempo. Basta decir que la gestión del MAS y Evo Morales le ha dado al país el más largo y fructífero periodo de paz y estabilidad político-económica en 200 años. El Producto Interno Bruto (PIB) de Bolivia era apenas de poco más de 10 billones de dólares en 2006 y ahora sobre pasa los 40 billones de dólares para un vertiginoso crecimiento de más del 400%. En ese mismo periodo de tiempo se logró sacar de la pobreza y la pobreza extrema a cerca de 4 millones de seres humanos. Muchos de ellos hoy son parte de una vigorosa y prospera clase media boliviana. Por último, debemos destacar que Bolivia fue declarado país libre de analfabetismo por la UNESCO el 6 de agosto de 2016 cuando en el 2005 el analfabetismo era mayor al 15%. Ese logro se explica por contar con programas especiales de alfabetización, pero también por la creación y ampliación de una extensa red de escuelas rurales. Estoy seguro que de Evo Morales haber sido un gobernante en un país europeo, hoy la mayoría de los economistas hablarían con entusiasmo y sin reservas del milagro económico boliviano, igual como se habla del milagro alemán de la posguerra o del milagro económico coreano del sur.

Continuará

En Bolivia como en Palestina

Por: Carlos Aznárez

Bolivia se está pareciendo a Palestina. Por muchas razones que es importante enumerar a la hora de chocar con el horror de la instalación de una dictadura brutal en Sudamérica.

Por un lado se trata de dos pueblos originarios que no solo enfrentan a un enemigo implacable sino que dentro de las armas más letales que este utiliza está también el factor religioso. En nombre de una versión difamatoria y enfermiza del verdadero cristianismo, la oligarquía boliviana se auto referencia, como el nazismo, en “la pureza racial”, utiliza la biblia y todos su derivados, incluido el lavado de cerebro que aplican la mayoría de la iglesias pentecostales para cooptar a las capas más pobres de nuestras sociedades y a las distintas y numerosas etnias originarias a los que considera seres inferiores. Si estas argucias no funcionaran, como plan B se les demuestra el odio, la burla procaz y se los trata de humillar y empequeñecer en cada circunstancia, destruyendo los símbolos más preciados de su identidad. Quemar wiphalas, despreciar a las mujeres bolivianas “de pollera» o maldecir a los indígenas como han hecho Camacho, Mesa y la presidenta de facto son elementos concretos de ese castigo al diferente. Con esa misma tesitura, el judaísmo sionista esgrime contra el pueblo palestino la idea del etnocidio, en nombre de una mentirosa lectura de la historia donde se omiten los datos fundamentales para disimular que cuando los invasores llegaron, los invadidos ya hacía siglos que se aferraban a su territorio, con la misma fuerza que en el presente. La entidad sionista es, como la oligarquía apátrida boliviana, racista y violenta, una en nombre de Jehová y otra utilizando a un Dios inventado para justificar sus crímenes.

Esta dictadura boliviana de hoy, que ordena a sus militares y policías reprimir al pueblo indígena-campesino, obrero y estudiantil como en las más siniestras jornadas de la década latinoamericana de los 60-70, baleando desde helicópteros o tanquetas, torturando y asesinando, tiene además un odio de clase contra quienes gracias a un gobierno popular y revolucionario pudieron sentirse por primera vez incluidos, tratados como iguales, empoderados y hermanados con el resto de la población.

En Palestina, el ocupante no solo se apodera de territorios, expulsando a los habitantes nativos, demoliendo sus viviendas y destruyendo sus cultivos, sino que también manifiesta un profundo odio hacia quienes, a pesar de las continuas persecuciones y masacres, mantienen un perfil de resistencia política y sobre todo cultural. Los ocupantes actúan como clase opresora, siendo en realidad una elite de nuevos ricos nutridos de riquezas surgidas del sostén que otros como ellos envían desde la diáspora. El objetivo de estos aportes voluntarios y a veces bajo presión, pasa por lograr, entro otros proyectos de opulencia económica, engrasar la maquinaria que ejecuta el saqueo continuo de Palestina y a través de un gigantesco aparato bélico, militarizar ese territorio para hostigar desde allí al resto del mundo árabe.

Por otro lado, qué decir de las resistencias al opresor cuando todos los días estamos viendo en la Bolivia de Tupaj Katari, Bartolina Sisa y Evo Morales, escenas heroicas en que las masas orientadas por sus organizaciones naturales utilizan todos los métodos de lucha, pero haciendo recaer el peso principal en la resistencia pacífica a la que están acostumbrados desde hace siglos los pueblos indígenas. Un aspecto importante de esta estrategia es el bloqueo de las grandes ciudades para hacer sentir el peso superlativo que tienen aquellos que siembran, producen alimentos, los manufacturan y los distribuyen. O generan a la vez movilizaciones masivas, ocupando las calles, las carreteras, los diversos territorios, exigiendo que caigan aquellos que nadie eligió y vuelva a gobernar el hombre que socializó el liderazgo con sus compañeros de tantas contiendas. La respuesta de los parásitos de la burguesía y las clases acomodadas ante el menor atisbo de desabastecimiento consiste en ordenan a sus perros uniformados que salgan de cacería.

Al igual que en Bolivia, el pueblo palestino no ha dejado de luchar y movilizarse ni un día, desde que se produjo, hace más de siete décadas, la ocupación y la Naqba (catástrofe) que esta trajo aparejada, y en ese sentido las pacíficas “marchas del retorno” que desde hace más de un año protagoniza el pueblo de Gaza o las continuas acciones de protesta y resistencia en Cisjordania, se convierten en hitos de reivindicación territorial donde se muestra la heroicidad de sus protagonistas, enfrentando con piedras a francotiradores fuertemente armados en Palestina, o a policías y militares enceguecidos por el odio, gasificando hasta la asfixia a hombres, mujeres y niños, o ametrallándolos a mansalva, en El Alto boliviano o en Cochabamba. En ambas confrontaciones, símbolos identitarios como la multicolor wiphala de los pueblos originarios de Abya Yala o la cuatricolor insignia palestina, son levantadas con orgullo por quienes saben que las dos sintetizan mucho más que un estandarte, al que hay que defender con la vida si es preciso.

Por último, un apartado sobre cómo reacciona el mundo frente a estos etnocidios. Los gobiernos, casi todos, con la excepción de los revolucionarios de Cuba y Venezuela (a la que se suman, sobre todo en el caso boliviano, México, Nicaragua, Uruguay, el futuro gobierno argentino y países del Tercer Mundo) callan o cierran filas apoyando a los asesinos.

En el campo de la intelectualidad internacional, frente a conflictos de tal magnitud como los que hoy ocurren en Latinoamérica y Medio Oriente hay también dos expresiones diferenciadas. Una franja importante que está alineada junto a las revoluciones bolivariana y cubana que tiene claro quien es el enemigo principal, no dudan de manifestar su apoyo por ambos pueblos a los que se intenta sojuzgar. Sin embargo, lamentablemente hay algunas expresiones disonantes. Son las de aquellos y aquellas que están al acecho para marcar y remarcar qué es lo malo que han hecho los liderazgos o los pueblos, y se lanzan con todo a la crítica corrosiva. Son los y las que no emplean la misma potencia, para en medio de una masacre allá o aquí, denunciar y enfrentar con la misma fuerza a los criminales ligados al Imperio. Lo vimos en más de una ocasión en Palestina, cuando cansados de poner la otra mejilla, hubo y hay sectores de la resistencia que se decidieron a combinar los métodos pacíficos de lucha con la violencia revolucionaria. Enseguida se escucharon las voces de los eternos “bien pensantes” (muchos confesos “progresistas» o de “izquierda”) que salieron a pontificar: “así no se hace”, “esto le hace el juego al enemigo”. Y sin más, siguieron o siguen dictando conferencias en tal o cual universidad, mientras los y las que por suerte no los escuchan, se entregan por completo a defender sus territorios.

Ahora, en Bolivia ocurre lo mismo, esta intelectualidad que se dice “compañera” o incluso “antiimperialista”, está muy preocupada por descubrir la “magnitud» de los “errores» de Evo Morales (como tiempo atrás los de Maduro) y lo hacen, otra vez desde la comodidad, en medio de la atroz y sangrienta ofensiva de quienes derrocaron a Evo no por sus errores sino por sus miles de aciertos y que ahora tratan de retrotraer al pueblo boliviano a la Edad Media. Lástima que ni siquiera en momentos tan límites, donde el Imperio, el capital y el patriarcado están de un lado y los que lo desafían del otro, se puedan cerrar filas para dar una respuesta de sentido común ante semejantes enemigos. Pero como no son tiempos de discursos, consejos o actitudes omnipotentes sino de acción y solidaridad concreta, nosotres a lo nuestro y los y las que no lo entienden irán quedando en el camino.

Tomado de Resumen Latinoamericano, 20 de noviembre 2019.