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Media Maratón Guatibirí del Otoao

Por Giancarlo Vázquez López 

CLARIDAD

El reloj iba a marcar las 4:00 p.m. y los corredores ya estaban listos para despegar la suela de sus zapatillas de la linea de arranque. A esa hora el cielo estaba nublado pero nada detendría a los competidores. 

“Amenaza fuerte la lluvia”, se le escuchó decir al legendario locutor de la radio Utuadeña y béisbol doble A, Antonio “Toñito” de Jesús Cubano. Unos minutos después arrancaron los maratonistas. 

El domingo pasado se llevó a cabo en el pueblo de Utuado la Media Maratón Guatibirí del Otoao (Media Maratón). En la categoría overall femenino la ganadora fue Beverly Ramos, de Toa Alta, con un tiempo 1:23.27 y que además posee el récord de la media maratón. 

En segundo lugar, desde el pueblo de Lares, Yahaira Ayala, de Lares, con 1:28.54, campeona de la Media Maratón en 2017 y 2018. Mientras, la ponceña Carla Sanyet Collazo, llegó en tercer lugar marcando un tiempo de 1:29.50. 

Por otra parte, el ganador en la categoría masculina fue Antonio Cardona, de Coamo, con un tiempo de 1:11.16; segundo, Joel Martínez Tirado del pueblo de Yabucoa con 1:12.54; y en tercer lugar, el utuadeño Josue J. Ortíz con 1:13.12. 

Debido a las condiciones en que quedó el pueblo debido al paso del huracán María, el año pasado se realizó una edición especial de 10k. Sin embargo, el presidente de la junta organizativa de la Media Maratón, Israel Maldonado, dijo que:

“Desde el 2017 las expectativas han sido mejores pues desde entonces [la Media Maratón] ha tenido la mayor participación de corredores desde el 1985. Esto va creciendo como uno dice, los atletas han tomado esto, por decirlo así, de fogueo para correr en otras actividades fuera de los EE.UU.. Ahora mismo pasamos de los 600 atletas de los cuales una gran parte son del área metropolitana” 

Este año participaron 658 corredores, Maldonado añadió que para el próximo año esperan llegar a los mil corredores. 

Entrevista a la socióloga Sabine Manigat Tomar en serio a Haití

Otra vez, la imagen de Haití es la de protestas, vandalismo y barricadas en las calles. Haití es retratada a menudo desde enfoques que resaltan su “singularidad”, su “mala suerte”, sus catástrofes naturales y sociales, y terminan por folklorizar al país que hoy vive una nueva crisis asociada en gran medida al rechazo a la corrupción. La socióloga y politóloga Sabine Manigat, de la Universidad Quisqueya, repasa la coyuntura de la nación caribeña. 

Por Pablo Stefanoni

Pablo Stefanoni:-¿Qué fue lo que desencadenó la actual rebelión social en Haití? 

Sabine Manigat: Podemos hablar de una coincidencia en el tiempo entre el empeoramiento acelerado de la situación socioeconómica de las mayorías –incluido un sector importante de clases medias empobrecidas– y el evidente fracaso de la fórmula de gobierno que resultó de los comicios de 2016 que llevaron al poder a Jovenel Moïse, un súbdito de Michel Martelly. 

Un indicio premonitorio de lo primero fueron los disturbios de principios de julio de 2018 en contra del alza del precio de los hidrocarburos pero también del alto costo de la vida. Mientras la inflación registraba nuevos récords entre abril y junio, la moneda nacional se devaluaba aceleradamente. Una pista de lo segundo la dio la política cada vez más cerrada del gobierno dirigido por Moïse, incapaz tras dos años en el poder de viabilizar siquiera algunas de sus promesas electorales, en particular las referidas a servicios básicos (electricidad) y nivel de vida (aumento del empleo y de la producción agrícola). 

Todo esto ocurre dentro de un ambiente de corrupción cada vez más descarado que involucra además al Parlamento. Jean Henri Ceant, el primer ministro nombrado después de los disturbios de julio, salido de la tendencia Lavalas (del ex presidente Jean Bertrand Aristide) no pudo operar el necesario acercamiento entre la oposición (a la que pertenece) y el partido gobernante (el Partido Haitiano Tèt Kale). El empecinamiento de la presidencia, que se niega a una real apertura, combinado con la impotencia de un primer ministro, que no ha podido abordar ninguno de los problemas más candentes, provocaron la ampliación del descontento con la histórica manifestación del 17 de octubre y la también masiva del 18 de noviembre, ambas seguidas de días de incertidumbre y, sobre todo, del ensordecedor silencio de las autoridades. 

La actual rebelión social abarca amplias capas del cuerpo social y concierne a diversos actores, incluido el sector privado. Por ello se puede calificar de cuestionamiento de todo un sistema, la resultante del agotamiento del mismo y de la sordera de sus dirigentes. 

Haití pasó por la decepción con el gobierno de Jean Bertrand Aristide, un terremoto que destruyó gran parte de la capital, la llegada al poder de un músico extravagante (Michel Martelly), una misión militar multinacional (la Minustah), ¿Por dónde podría pensarse una recomposición estatal? 

Indudablemente, estos eventos han impactado y construido cierta imagen de Haití, su «singularidad”, su «mala suerte», un «caso desesperado». Pero más allá de esas etiquetas –que dicen algo pero distorsionan y «folklorizan» la historia y los problemas de Haití– habría que retener, y enfocar la reflexión alrededor de la débil gobernabilidad del país, particularmente tras la descomposición del orden dictatorial duvalierista. 

La desaparición en 1986 del control político y social de la dictadura dejó al desnudo la amplitud de la exclusión que constituye la base de un sistema injusto, patrimonial y clientelista. Este sistema está agotado, y las experiencias de Aristide o de Martelly han sido expresiones de los fallidas intentos de cambio y de la resistencia que oponen las clases dominantes. Las sublevaciones actuales han sido precedidas de otros signos premonitorios, como la difícil transición del 2015-2016. 

Si queremos «tomar este país en serio» –como gustaba decir el político y académico Leslie Manigat– y analizar Haití con las herramientas y los conceptos científicos y políticos de uso corriente, habrá que considerar el histórico fracaso de las oligarquías sucesivas en implementar un proyecto capaz de incorporar el interés general a sus intereses de grupo. La irrupción de los excluidos, es decir, de la inmensa mayoría de los 11 millones de haitianos, sobre el escenario político y sus exigencias de ser tomados en cuenta, han sido ignorados durante más de treinta años. Hoy, el lema ya no es «changer l’Etat» [cambiar el Estado], sino radicalmente «changer le systeme» [cambiar el sistema]. 

La analista no tiene motivos para ser optimista ya que lo que se rastrea son siglos de total ignorancia y de sistemático desprecio del interés general más básico por parte de las elites del país, y la falta de preparación para encarar un cambio, ahora que se ha tornado una apremiante necesidad . Empero, la creciente madurez demostrada por una opinión pública hoy más educada e informada, más consciente de sus derechos y más madura en sus demandas, nos da una mayor esperanza. 

-¿Qué papel tuvo la corrupción en el uso de los recursos de Petrocaribe en el desencadenamiento de la crisis? ¿Cuáles fueron los beneficios de la asociación con Venezuela? 

El tema de la corrupción desempeñó sin duda un papel de detonador en el estallido de la crisis. Al respecto, se soslaya a menudo un precedente importante. El sector «democrático radical», referenciado en la voz del abogado y militante André Michel, ya había iniciado hace más de un año una demanda pública contra el Estado acerca del uso de los fondos Petrocaribe. 

La iniciativa, de índole legal, tenía un alcance más bien simbólico pero atestigua las preocupaciones por la amplitud que ha cobrado el fenómeno de la corrupción. De hecho, a partir de los años 2010, entre despilfarro de los fondos recibidos por Haití tras el terremoto y del maná del programa Petrocaribe, transitaron por el país centenas de millones de dólares. Se han evaluado en alrededor de 3.000 millones los fondos procedentes del programa Petrocaribe. Pero es sin duda la movilización de jóvenes a partir de las redes sociales lo que condensó las frustraciones y las demandas de diferentes sectores, algunos hasta entonces pasivos o expectantes. La manifestación del 17 de octubre pasado fue convocada para pedir rendición de cuentas sobre los fondos Petrocaribe y reunió cientos de miles de personas de diferentes grupos sociales. Fue una demostración ciudadana esencialmente pacífica, como lo fue la del 18 de noviembre. La absoluta ausencia de respuesta del gobierno contribuyó por mucho en la ampliación de las demandas y la radicalización de sus expresiones. 

Sobre la relación con Venezuela, ha sido una de ayuda fraterna por parte de un país que por razones históricas ha manifestado una solidaridad especial con Haití. El régimen chavista no solo se negó a participar militarmente en la Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en Haití (Minustah) sino que contribuyó en varios proyectos de desarrollo social y propuso el programa Petrocaribe. Acerca del uso de esos fondos falta información. El informe de la Corte Superior de Cuentas lista obras nunca realizadas o incompletas, como los diez complejos deportivos no funcionales, el mercado de pescados en la capital cuya construcción se interrumpió, un viaducto apenas esbozado… Esas estafas y malas prácticas involucran a personalidades e instituciones pertenecientes al más alto nivel del aparato estatal, incluido el Presidente. 

-¿Qué tipo de organizaciones pusieron en marcha las protestas? 

Se debe considerar una constelación de organizaciones y de sectores. El elemento desencadenante, el alza de los precios de los hidrocarburos, trajo naturalmente a colación el tema de los fondos Petrocaribe. De allí la formación en las redes sociales del movimiento «petrochallengers» (una red de jóvenes internautas) que convocó a la marcha de octubre pasado. La oposición radical, acusada de aprovecharse del movimiento para obtener réditos políticos política, tiene sin embargo cierta capacidad propia de convocatoria. Las organizaciones de derechos humanos y cívicas desempeñaron igualmente un papel. Se trata realmente de un movimiento policlasista poco organizado, enraizado esencialmente en el descontento popular. La débil tradición organizativa en Haití aunada a la falta de credibilidad de los partidos políticos confiere a esas protestas una (falsa) imagen de «espontaneidad de las bases». En realidad hay actores detrás de la cortina, lo que no se sabe es el peso de cada uno. 

Por su carácter espectacular y el uso que de sus imágenes en la prensa, hay que mencionar las barricadas y los bloqueos de calles y carreteras asociadas. Son por cierto una expresión popular, barrial, de las protestas. Pero suelen ser también organizados por una fuerza disponible de desempleados, pagada muchas veces por políticos o empresarios. Cumplen una función de desacreditación de las manifestaciones, las cuales son anunciadas y luego relatadas bajo el sólo ángulo de la violencia. Pero no son ni las expresiones más importantes ni las más numerosas. 

-¿Cómo es la situación actual? 

Se avecina una nueva ola de protestas para este mes de marzo –cuyas formas exactas no se pueden anticipar– debido a la falta de una respuesta mínima de parte del gobierno. Hay una multitud de consultas, reagrupamientos y propuestas, formuladas tanto desde la ciudadanía como de las organizaciones políticas. Y esos grupos han empezado a dialogar. Sin embargo aún predominan las divisiones, en todos los niveles: 

-Divisiones dentro del sistema político: en el seno del Poder Ejecutivo (los desacuerdos entre el presidente y el primer ministro son públicos) y dentro del aparato estatal (el Ejecutivo ignora al Parlamento que, a su vez amonesta el Ejecutivo y amenaza el Presidente con un juicio por alta traición); el aparato de justicia está dividido entre un sector politizado (allegados del gobierno) y otro impotente. La policía a su vez recibe órdenes de proteger los bienes y reprimir a los revoltosos que no siempre acata (ahí está la sospechosa pasividad de la policía durante los disturbios de julio de 2018). 

-Divisiones entre las oposiciones y entre los grupos sociales (incluida la oligarquía dominante). La llamada «oposición radical» ya no tiene el monopolio de las convocatorias, pero los llamados a manifestar, tanto en noviembre como en febrero, fueron paralelos más que concertados. Hoy se suman las voces que reclaman la salida de Moïse: la oposición «moderada» socialdemócrata y de centro derecha, elementos del sector privado se están expresando en este sentido mientras que las alternativas a esa opción (diálogo, con o sin condiciones) están lejos de producir consenso. 

El propio empresariado, a través del Foro del sector privado, habla de cómo una sola voz para pedir la preservación de sus intereses de «proveedores de empleos» pero está dividido sobre la mejor fórmula para salvar el sistema: ¿Conceder medidas de alivio socioeconómico para mantener el equipo gobernante?, ¿sacrificar a Moïse para salvaguardar el sistema? ¿Proponer un nuevo modelo modernizador sacrificando la economía patrimonialista? Ahora bien, lo nuevo es el carácter público de esos posicionamientos políticos de la burguesía. Uno de sus representantes, Reginald Boulos, incluso anunció la formación de una organización acorde con su visión. 

De todo ello resulta la ausencia de una fórmula de salida de la crisis. Más aún, las negociaciones y consultas que día a día se desarrollan en los círculos de poder ocurren en un contexto de total opacidad. Esta incapacidad de las fuerzas nacionales para elaborar una solución endógena pone a Haití ante el riesgo de tener que aceptar (una vez más) un parcheo impuesto por sus «amigos» de la «comunidad internacional». 

Reproducido de : www.rebelion.org

Celebran primera asamblea de abogadas

El Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico celebró la Primera Asamblea de Abogadas y develó la frase “Abogados y Abogadas” en la fachada de su sede en Miramar, como parte de las actividades conmemorativas del Día Internacional de la Mujer Trabajadora. 

Más de un centenar de abogadas y mujeres estudiantes de Derecho participaron de la asamblea, que duró todo el día, e incluyó paneles de discusión, sesiones deliberativas, un ágape y acto cultural, y la develación del nombre inclusivo del Colegio en la fachada de su edificio, así como en los logos y sellos oficiales de la institución. 

El Presidente del Colegio, licenciado Edgardo Román Espada, se expresó “emocionado por este día histórico que hace justicia a las abogadas del País y brinda los espacios para canalizar las propuestas de la profesión con perspectiva de género, con el mayor de los compromisos de que serán impulsadas por el Colegio.” 

Entre las resoluciones aprobadas por la asamblea se encuentra la solicitud a la Presidenta del Tribunal Supremo de Puerto Rico para actualizar la investigación sobre discrimen por género en los tribunales del País con grupos focales y vistas públicas. También se pronunció a favor de incluir cláusulas anti-discrimen, como contiene el Código Modelo de la American Bar Association (ABA), en los cánones de ética profesional de la abogacía. La Asamblea se expresó consternada con la terrible problemática de feminicidios y en rechazo al Proyecto del Senado 950 que limita la libertad de las jóvenes para escoger terminar embarazos de manera segura y exigió participación ciudadana en vistas públicas en la Cámara de Representantes. 

“Nos sorprendió la corroboración intergeneracional de experiencias de discrimen en las salas de los tribunales y en otros ámbitos de la profesión que vivimos las abogadas y estudiantes de Derecho. Se expresó el agradecimiento y respeto a las abogadas que vinieron antes que nosotras y abrieron camino, con el compromiso nuestro de trabajar con la misma firmeza para las abogadas del futuro”, indicó por su parte la licenciada Mariana Nogales Molinelli, presidenta de la Comisión de la Mujer del Colegio. 

Uno de los momentos más emotivos de la jornada fue la develación del nombre inclusivo en la fachada de la sede del gremio, ante la presencia de las tres expresidentas de la institución, Nora L. Rodríguez Matías, Celina Romany Siaca y Ana Irma Rivera Lassén. Además, hubo paneles de discusión sobre los logros y retos de las mujeres en las salas que atienden asuntos penales y las diversas experiencias de las abogadas en sus prácticas de la profesión. 

El Colegio de Abogados y Abogadas continúa comprometido con la equidad de género en la profesión legal y la justicia para con las mujeres.

Trabajadoras de servicios legales conmemoran Día Internacional de la Mujer luchando por sus derechos

Por la Redacción CLARIDAD

Abogadas, asistentes administrativas, secretarias, paralegales y trabajadoras de mantenimiento se manifestaron en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora frente al Centro Metropolitano de Servicios Legales para denunciar las prácticas dilatorias del patrono en la mesa de negociaciones. El convenio de la Unión de Abogados y Abogadas, expiró hace meses por lo que la matrícula, integrada mayoritariamente por mujeres, está desprotegida. Han perdido beneficios adquiridos a través de los años. Las empleadas de la Unión Independiente también son mayoría en las filas de su sindicato y de forma arbitraria les han suspendido las reuniones de negociación que comenzaron hace algunas semanas. Destacaron que todo parece indicar que la administración del Programa, que representa a la población pobre en casos civiles, pretende dejar que su convenio también expire. “Reiteraremos nuestra exigencia de que la gerencia de Servicios Legales, dirigida por la Lic. Hadassa Santini Colberg, extienda el Convenio Colectivo para el sindicato de abogadas y abogados y active la negociación con la Unión de Empleados”, indicaron.

En la protesta realizada el 8 de marzo las trabajadoras señalaron que la Patrona debe firmar tal como están las cláusulas de ambos contratos colectivos que constituyen una reivindicación para la equidad de género. Entre éstas mencionaron la licencia que concede a las empleadas 12 semanas de maternidad con paga completa; la que permite el uso de la licencia por enfermedad y por vacaciones disponibles, si surgieran complicaciones con la criatura o con la madre; la que dispone una licencia de 8 semanas con paga completa en casos de aborto en que haya consecuencias fisiológicas para la unionada de la misma naturaleza que el parto; la licencia de una hora diaria para lactar o extraerse la leche; la que autoriza medio día al mes durante un año para las visitas mensuales al pediatra, sin cargo a ninguna otra licencia y durante el segundo año de vida de la niña o el niño, tres medios días. También exigieron la firma de la cláusula de adopción, tal y como está en los convenios, que dispone una licencia de ocho semanas con paga completa para hijas e hijos adoptados menores de 5 años que todavía no están en la escuela, para facilitar el proceso de adaptación y de una semana cuando es mayor. Destacaron como cláusulas que también fomentan una sociedad más equitativa la licencia por paternidad de cinco días laborables.

Las uniones y sus portavoces emplazaron a la Lic. Santini Colberg y a sus asesores, que según indicaron tanto dinero le cuestan al Programa, a comprometerse con los derechos de las mujeres empleadas de Servicios Legales que con empeño defienden a la clientela pobre del país: las sobrevivientes de violencia de género, las madres de estudiantes de Educación Especial, las jefas de familia que todavía no han podido recuperarse de los estragos del huracán María. Finalizaron diciendo que como las mujeres en todas partes del mundo, respaldadas por sus sindicatos, reafirmarán su compromiso de continuar luchando por la justicia y la equidad. 

Un 8 de marzo contra la deuda

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

La Federación de Maestros de Puerto Rico (FMPR) y el grupo sindical ÚNETE manifestaron su solidaridad con la líder sindical Eva Ayala, contra la que una policía radicó una querella por un supuesto acto de agresión. 

El incidente se produjo este viernes 8 de marzo, cuando un grupo de maestras se presentaron al edificio donde ubican las oficinas del Sistema de Retiro de Maestros (SRM) con la intención de llevar a cabo una manifestación ante el riesgo en que se encuentra todo el magisterio público de perder sus pensiones. La Policía les impidió el paso hacia el interior del edificio. 

Mercedes Martínez Padilla, presidenta de la FMPR, y Liza M. Fournier Córdova, presidenta de ÚNETE, coincidieron en señalar que “aquí la única agresión fue la que se produjo contra un grupo de maestras que fueron hasta las oficinas del Sistema de Retiro de Maestros (SRM) a manifestar su indignación ante un gobierno que pretende pagar la deuda con los bonistas buitres a costa de poner en riesgo las pensiones de los jubilados”.

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El fuerte bloqueo policíaco que produjo el enfrentamiento pudo ser visto a través de las redes sociales. “Mal puede hablar de agresiones el estado que pretende dejar sin retiro a decenas de miles de jubilados y jubiladas que ofrecieron sus mejores años y esfuerzos a educar a niños y jóvenes y a contribuir a edificar el país”, señaló Fournier Córdova en declaraciones escritas.

Martínez Padilla afirmó que, “el grupo de maestras que se manifestó frente al SRM lo hizo para defender el derecho del magisterio a un retiro digno por el cual hemos pagado y que buscan arrebatarnos. Usar la Policía contra las compañeras es un acto real de agresión justo el día en que las mujeres salimos a exigir justicia”.

Nuestras vidas antes de la deuda

La protesta de las mujeres del magisterio fue parte de la jornada que diversos grupos feministas, sindicales, organizaciones no gubernamentales realizaron en ocasión de conmemorarse el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, bajo la consigna de, “Nuestras vidas antes de la deuda. La Coalición 8 de marzo auspicio otras actividades como una protesta en horas del medio día en Plaza las Américas, en donde radican varias de las instituciones bancarias vinculadas con la deuda pública de Puerto Rico, como el Banco Santander, First Bank y el Banco Popular. Esta jornada comenzó el día (7de marzo) antes cuando un grupo fue a manifestarse frente al capitolio donde estaban aprobando el proyecto que limita la práctica del aborto. A las manifestantes se le prohibió la entrada a la llamada Casa de las Leyes. Hubo también actos en Mayagüez y Peñuelas esta última con la participación de Taller Salud.

La jornada culminó con una manifestación frente a las oficinas de la Junta de Control Fiscal (JCF) en el edificio Seaborn, en la Milla de Oro en Hato Rey. Como sucedió el pasado año desde que el exmiembro del Buró Federal de Investigaciones (FBI, siglas en inglés) Héctor Pesquera ocupa la dirección del llamado Departamento de Seguridad, envía contingentes policíacos integrados solo por mujeres a manifestaciones convocadas por organizaciones feministas.