1. _____ Arce de Vázquez; ensayista, crítica literaria, educadora y patriota puertorriqueña. Fundó junto a otros la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española. Autora de Miscelánea; y Literatura puertorriqueña.
5. Vigente, presente.
8. Tomaste un líquido.
11. Dicho de una planta: echar raíces.
13. _____ Juan; ciudad donde falleció Arce.
16. _____ y ancla; poemario de Carmen Cadilla Ruibal con introducción por Arce de Vázquez publicado en La Habana en 1940.
19. Los poemas negros de _____ Palés Matos; libro de Arce impreso en Buenos Aires en 1935.
20. 10 de _____ de 1904; nacimiento de Arce.
21. Línea gráfica alargada que se traza sobre una superficie.
22. Macizo del Sahara.
23. Mamífero carnívoro plantígrado.
25. Impresiones: _____ puertorriqueñas; libro de Arce de 1950.
26. Cascarilla que cubre el grano de arroz.
27. Alzara.
31. Margot _____ de Vázquez; autora de Cerca el Danubio una isla…; Acotaciones a una lectura de La guaracha del Macho Camacho; y Las raíces.
33. De hueso, fem.
34. Del verbo ofrecer.
37. La obra literaria y el pensamiento poético de _____ de Diego; libro de Arce.
39. Interjección usada para ahuyentar a los perros y a otros animales.
41. Ameba.
43. Río de Suiza.
44. 14 de _____ de 1990; fallecimiento de Arce.
45. Garcilaso de la _____: Contribución al estudio de la lírica española del siglo XVI; tesis doctoral de Arce publicada en España y Puerto Rico.
El día internacional de la mujer (08 de marzo) recuerda que en Nueva York, en 1857, un grupo de mujeres fue asesinado por reclamar mejores condiciones salariales y el derecho al voto. Hoy, en casi todo el mundo, la igualdad legal entre hombre y mujer está garantizada. Sin embargo, todavía hay muchos prejuicios y violencias. En muchos países de nuestro continente, diariamente, ocurren hechos que revelan irrespeto, malos tratos y asesinatos, en los cuales la víctima es mujer y sufre violencia por ser mujer.
Actualmente, en la sociedad y en las Iglesias, se difunden rumores sobre lo que impropiamente llaman “ideología de género”. Ese termo es invocado para impedir la discusión abierta y necesaria del problema real, así como la urgencia de una justa relación de géneros. Para que eso ocurra, es necesario comprender la distinción entre sexo y género. Sexo es lo que nos diferencia en términos anatómicos y fisiológicos. Así los sexos son dos: masculino y femenino. Género es categoría social. Es lo que diferencia socialmente a las personas. La identidad de género es la manera en que alguien se identifica en la sociedad. No siempre la identidad de género corresponde al sexo fisiológico. Por eso, hay diversos géneros. Es fundamental que, a causa de ello, nadie sea discriminado o perseguido. La humanidad sólo construirá su felicidad si respeta el derecho de las personas à la diversidad de géneros y à la salvaguarda de la dignidad de todas las personas, sean de qué género sean y sea cual sea su orientación sexual. Este derecho à diversidad es causa común para mujeres y hombres.
Las Iglesias cristianas y otras religiones tienen una deuda histórica y moral con la causa de la igualdad entre hombre y mujer y la aceptación de las relaciones de género. En el nombre de Dios, la mayoría de las Iglesias y religiones han sido cómplices del patriarcalismo y del moralismo vigente. Aún si usa el nombre divino para legitimar prejuicios sociales e injustos. Por el contrario, quien se deja guiar por el Espíritu, cualquiera que sea su tradición religiosa, sabe que la desigualdad o discriminación, sea de género, racial o social, son anti-espirituales.
Dios es Amor y nos crea diferentes y para ser lo que somos. Sobre la causa de la igualdad de géneros y la promoción de la mujer, recordemos lo que afirmó su santidad, el Dalai Lama: “Todos nosotros tenemos que desarrollar la capacidad de empatía recíproca que, interiormente, cada persona posee. Es la incapacidad de soportar el sufrimiento de la otra persona. Sólo la solidaridad compasiva salvará al mundo “.
Nuestro equipo merece todos los elogios por obtener el pase por derecho propio pese a las adversidades. También merecen reconocimiento Eddie Casiano, quien pese a ser duramente criticado por su estilo de dirigir nos clasificó y al público que se desbordó en el Clemente a apoyarlos.
Por Javier Guaní Gorbea
Especial para CLARIDAD
Aunque ya ha pasado poco más de una semana sería injusto de mi parte no escribir esta semana sobre la clasificación al Mundial obtenida el pasado lunes por nuestra Selección Nacional de Baloncesto ante casa llena en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan. La victoria aseguró que Puerto Rico estará presente en el torneo que se realizara en China del 31 de agosto al 15 de septiembre.
Se jugó por encima de las expectativas
Desde que el torneo comenzó había una posibilidad real de clasificar, sin embargo cuando lo analizamos fríamente, Puerto Rico estuvo por encima de lo que se esperaba. Cuando uno mira la actuación general, los boricuas jugaron para ocho ganados y cuatro perdidos, siendo las derrotas un cerrado juego con Uruguay, dos cerrados partidos con Estados Unidos y una paliza contra Argentina en Formosa. Si sacamos la derrota en Argentina, Puerto Rico tuvo una oportunidad real de ganar 11 de sus 12 partidos, lo que nos hubiera puesto como cabeza de grupo. Aun así hay que mencionar que los boricuas fueron el único equipo de los que clasificó el ultimo día que tuvo que ganar ocho partidos, pues tanto República Dominicana (que clasificó) como Uruguay hubieran entrado con siete victorias.
Se consolidan Gian y Gary
Cada ventana tuvo sus altas y sus bajas pero para mí lo más importante de este torneo es la consolidación de Gary Browne y Gian Clavell en el equipo, sobre todo si tenemos en consideración que ninguno de ellos había tenido muchísima experiencia previa en el Equipo Nacional anteriormente. Browne aceptó su rol de venir del banco cuando Ángel Rodríguez fue titular y su entrada le daba una chispa particular al equipo pues su velocidad uno contra uno es difícil de encontrar en cualquier nivel de baloncesto. Más adelante ante la lesión de Ángel este asumió el puesto titular de gran manera, sobre todo teniendo un juego espectacular frente a los uruguayos. Por su parte Clavell demostró constantemente que es un jugador de sangre fría que no le tiembla el pulso en momentos importantes y aunque venia del banco siempre terminaba jugando en el cuarto periodo donde enseñaba de que está hecho. Clavell demostró que puede anotar los canastos importantes, así como en su momento lo hacían grandes figuras como Carlos Arroyo o Larry Ayuso, por mencionar los más recientes.
Puerto Rico no perdió en el Clemente y lo llenó constantemente
Cuando uno mira las ventanas en su totalidad lo primero que resalta es que aunque cada juego fue cerrado, nuestro equipo defendió la cancha local con marca de cinco ganados sin pérdidas. Recordemos que Puerto Rico tuvo la mala suerte de no poder jugar uno de sus partidos aquí debido a la cercanía del primer juego con Estados Unidos con el paso del Huracán María. Tras el juego con Uruguay el dirigente Eddie Casiano dijo estar convencido que de ese juego contra los estadounidenses se hubiera jugado en el Clemente entiende que hubiéramos obtenido la victoria. Eso no es descabellado si ponemos en perspectiva que aún con el juego que nos quitaron Puerto Rico fue la mejor sede recibiendo más de 48 mil fanáticos por lo que el público se convirtió en el sexto hombre del equipo. Tengo que admitir que la algarabía vivida en esos cinco partidos pero sobre todo en el último, me hizo recordar una conversación que tuve con mi querido mentor Elliott Castro en 2009 sobre por qué el Clemente era mejor plaza baloncelistica que el Choliseo y recuerdo como hoy cuando me dijo “cuando el Clemente vibra parece que se van a caer las paredes y eso hace que no importa el torneo a Puerto Rico es bien difícil ganarle aquí’.
Habrá que hacer cambios pal Mundial
Al igual que ocurrirá con la gran mayoría de los equipos, es de esperarse unos cambios entre el equipo que obtuvo el pase y el que finalmente presentaremos al Mundial.
Entre los nombres resaltan los enebeístas Moe Harlkess, Shabaz Napier, así como los jugadores colegiales Ethan Thomas, Jonathan Isaac y el centro Tyler Davis si logra salir del problema de depresión contra el que batalla. Si se logra que por lo menos tres de ellos jueguen, el equipo sufriría cambios drásticos pues se le añadiría más profundidad y se resolverían algunas deficiencias que quedaron expuestas durante las ventanas.
Sea como sea, nuestro equipo merece todos los elogios por obtener el pase por derecho propio pese a las adversidades. También merecen reconocimiento Eddie Casiano, quien pese a ser duramente criticado por su estilo de dirigir nos clasificó y al público que se desbordó en el Clemente a apoyarlos. Ahora corresponde llevar el mejor equipo posible al Mundial y tratar de dar uno o dos palos como se ha hecho en el pasado o alguien no recuerda el 2004?
De manera general se considera que en la crisis latinoamericana que afecta severamente la experiencia liberadora bolivariana; la responsabilidad principal recae en el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, el señor Donald Trump.
En efecto, él personifica no sólo una política aventurera, violenta y agresiva, que pone en riesgo la vida de millones de personas en nuestro continente;: sino también refleja una voluntad depredadora que hoy azota al mundo y que se expresa en diversas latitudes del planeta, desde Afganistán hasta Siria, pasando por Irak, Libia y las tierras de la cautiva Palestina .
Pero, en verdad, no es Trump. O, en todo caso, no es sólo él, quien promueve e impulsa la guerra que ya parece inevitable y que hasta tiene casi una fecha de inicio: el sábado 23 de febrero, cuando el señor Guaidó “ordene” al ejército yanqui iniciar una ofensiva militar contra la Patria de Bolívar, para imponer, a sangre y fuego, la “ayuda humanitaria” que dice poseer y sueña repartir entre famélicos inventados y mendigos inexistentes.
Detrás de Trump están por cierto el Complejo Militar Industrial, las grandes corporaciones, los productores de armas, los mercaderes de la guerra, pero también los medios de comunicación que buscan “captar” audiencia, y lectoría, entregando “en primicia” las acciones a iniciarse: las primeras ciudades tomadas por la soldadesca, la fila de cadáveres que acaparen las pantallas, la nómina de unidades vencidas y los estropicios que habrán de ser saludados y puestos a consideración del mundo como expresión de la “victoria de la democracia”.
Claro que no será así. Porque en esta lucha, habrá muertos, pero no rendidos. Habrá ciudades quemadas, pero no caídas. Y se registrarán cuarteles derruidos, pero no tomados. Y es que la sangre que corre por las venas de los venezolanos no admite pausa, ni descanso. Tampoco desánimo. Menos aún, un símil de derrota.
Los estrategas de la guerra, no podrán entonces ni frotarse las manos, ni cantar victoria. El quinteto de la muerte no sólo tendrá que lamentar sus propias bajas, sino también la incapacidad de su ejército, que no pudo con Sandino en nuestro continente, ni con Cuba; ni con Corea, ni con Vietnam en el sudeste asiático; y que tampoco podrá con Venezuela ni con los pueblos de América Latina, que lucharán a su lado, para rabia del Imperio.
El quinteto de la muerte –todos debieran saberlo– está integrado por el núcleo selecto de demenciales asesores del Jefe de Estado Yanqui. Sus nombres, un poco desperdigados, asoman de tanto en tanto en los cables de las agencias de noticias, pero pasan desapercibidos para “el gran público”. Por eso, vale la pena mencionarlos en directo, para que alguna vez, alguien les pida cuentas aquí en la tierra.
Se trata de John Bolton, el hombre que ofreciera cinco mil soldados puestos en la frontera colombo-venezolana para iniciar las acciones la semana pasada. También, Mike Pence, Vicepresidente USA, quien recorre de norte a sur el continente americano para recabar “adhesiones” de gobiernos complacientes y serviles. Se hizo conocido en la Cámara de Representantes por presentar proyectos de ley en beneficio de los hermanos Koch, que le financiaron sus campañas electorales.
Se trata, además de, un antiguo y condenado halcón que en los años 80 del siglo pasado se viera involucrado en el llamado “escándalo Irán-contras” cuando se descubrió que hizo uso de recursos del Estado para comprar ilegalmente armas a Irán a fin de entregarlas a las bandas contra revolucionarias que operaban ya en las selvas de Nicaragua enfrentando al primer gobierno Sandinista. Y Mike Pompeu, Secretario de Estado, integrante del Tea Party, el núcleo más conservador del Partido Republicano, y enemigo a muerte del aborto y de cualquier iniciativa destinada a controlar el uso de armas civiles en la población. Es, sin duda, otro trompetudo asesor para asuntos de guerra en nuestro continente, encargado para el caso del lanzamiento de las amenazas más urticantes contra el pueblo de Venezuela.
Y para que no faltara el quinto, está Marco Rubio, el socio de Bob Menéndez, parlamentario por La Florida, que lucio cono adversario de Trump en los comicios del 2016 pero que ahora canta melodiosas canciones de guerra en el oído del titular del Poder en la Sala Oval. De él, se dice que vive pegado como una garrapata a las orejas del Mandatario porque sueña con persuadirlo que la guerra que comience en Caracas, la termina en La Habana, más allá del infinito.
La presencia de este Rubio, es significativa. Antes, se decía que la Mafia cubano-americana controlaba La Florida. Hoy puede afirmarse que, con su influencia sobre Trump, esa Mafia controla la política exterior de los Estados Unidos.
Si en el pasado el gran país del norte podía considerase la patria de Abraham Lincoln, Patrick Henry, Walt Whitman, John Reed y Martin Luther King; hoy puede asegurarse que el recuerdo de esos hombres vive adormilada en la conciencia de millones. La voz del mundo en demanda de paz que se escucha en todos los confines del planeta; habrá de despertar a ese gigante, para que restablezca el sentido común en la Casa Blanca
Estos son los que conforman el Quinteto de la Muerte. Ellos tienen en sus manos hoy las bombas que los soldados norteamericanos lanzarán mañana sobre aldeas y ciudades ubicadas al sur del río Bravo. Que nadie olvide sus responsabilidades.
Hay demasiado fogonazo en las redes todavía y quizás es temprano para hacer una evaluación razonada sobre los recientes acontecimientos en Venezuela desde el punto de vista de las acciones ofensivas en redes, pero es posible entrever algunos ejes de una batalla por la disputa de sentido que, a mi juicio, han ganado las fuerzas progresistas con amplio margen.
Comparto solo unas notas y unas mediciones preliminares que permiten adelantar algunos conceptos que median la disputa entre Estados Unidos y América Latina por el territorio digital y que se expresaron en torno al Día D #23F.
La sala situacional de EEUU contra Venezuela se instaló en Cúcuta
“En Venezuela marcha una provocación dirigida personalmente por el imperio estadounidense (…) no cabe duda de que Trump pretende montar un golpe de Estado en el país”, afirmó el Presidente Nicolás Maduro el pasado 24 de enero, y los hechos no han hecho otra cosa que probarlo.
La escasa transparencia entre lo militar y lo civil, y la permeabilidad de la frontera digital, que hasta ahora habían favorecido a la oposición, han terminado inclinando la balanza a favor del chavismo con una mejor concertación de los esfuerzos de cientos de medios digitales alternativos y usuarios comunes de las redes que han replicado abrumadoramente las denuncias de la operación mediática dirigida desde Cúcuta.
Los altísimos decibeles contra Venezuela del discurso del Presidente Barack Obama, primero, y de Donald Trump, después, con el inflamable senador Marco Rubio de Mariscal de Campo en Cúcuta, no es un sarampión que eventualmente terminará por pasar, si logran o no sus objetivos. Está en la arquitectura del sistema de seguridad nacional estadounidense e incluye las redes como territorio de primer orden para los objetivos del gobierno de EEUU, cuyas operaciones de influencia global no son ataques dispares contra el enemigo de turno.
El Departamento de Defensa a través de la Defense Advanced Research Projects Agency (DARPA) creó el Social Media in Strategic Communications (SMISC) con el doble objetivo de “identificar y contrarrestar las campañas de desinformación y de decepción del enemigo en las redes sociales, reduciendo la capacidad del adversario de manipular del entorno informativo”. El programa fue develado en el 2011 y, supuestamente, concluyó en el 2015 después de una ola de críticas, aunque especialistas en el tema aseguran que sus estructuras siguen tan vitales y actuantes como entonces.
En el 2010, el Departamento de Estado creó el Center for Strategic Counterterrorism Communication (CSCC), que sigue utilizando abiertamente las redes sociales como plataforma para contrarrestar la “propaganda enemiga”. En palabras de su fundador, el embajador retirado Richard LeBaron, “el CSCC materializa la especialización de la diplomacia pública en el campo de las redes sociales, como los equipos SEAL se especializan en acciones contraterroristas en el plano táctico”.
El CSCC cuenta con tres equipos multidisciplinares: Inteligencia y Análisis, Planes y Operaciones, y el Digital Outreach Team (DOT), encargados del planeamiento, análisis, diseño y producción de las campañas gráficas y su seguimiento. Su capacidad de interacción en Twitter es casi en tiempo real y alcanza un elevado nivel de interacción en conversaciones con extremistas de todas partes del mundo.
“Los combatientes son guerreros cibernéticos profesionales, empleados del gobierno de Estados Unidos o contratados en terceros países, además de experimentados guerrilleros aficionados que persiguen objetivos muy bien definidos con precisión militar y herramientas especializadas. Cada tipo de combatiente trae un modelo mental diferente al conflicto, pero usa el mismo conjunto de herramientas”, afirma Renee DiResta en su ensayo “The Digital Maginot Line”.
Esos entramados están ahora mismo operando en Venezuela, como lo han hecho en otros escenarios. Estas campañas a menudo se perciben como un caos orgánico impulsado por acciones emergentes en línea y acciones de aficionados, cuando de hecho son ayudadas o instigadas por entes estatales e institucionales sistemáticos que van de arriba hacia abajo con entramados jerárquicamente bien establecidos.
Exactamente lo que se percibe cuando sacamos la cabeza del bombardeo noticioso en el timeline de Twitter y nos aparece como eje informativo de todos los canales tradicionales y digitales la escuadra Trump–Rubio–Pompeo–Bolton–Abrams, que a diferencia de otras guerras, por primera vez, ha montando la operación golpista un día ampliamente publicitado –el 23 de febrero–, y en un espacio geográfica y públicamente definido: Cúcuta.
La prueba de la rectoría política de Estados Unidos en la campaña digital está a la vista. Basta con seguir la línea del tiempo de Marco Rubio en Twitter. El 23 de febrero envió más de 50 mensajes y retuits para inducir acciones violentas contra el gobierno de Nicolás Maduro, incluida la incitación al magnicidio, que viola abiertamente los términos y condiciones de esta plataforma social:
La herramienta Account Analysis de Luca Hammer refleja la agitada actividad anti–venezolana en Twitter del Senador, que el 23 de febrero dirigía desde Cúcuta el cuartel general de la provocación contra el país sudamericano. Según esta herramienta, del 21 al 23 de febrero, las etiquetas más tuiteadas por Marco Rubio fueron: #Venezuela (149), #Maduro (22), #MaduroRegime (15), #Colombia (11), #Cuba (11), #Caracas (7) e #Israel (7)
En esos más de 50 tweets del 23 de febrero, el Senador adelantó la información de acciones que estaban previamente diseñadas para inculpar al chavismo, como la fake news de que militares cubanos participaban en operaciones en territorio venezolano, sin aportar prueba alguna.
Por ejemplo, en el siguiente tweet responsabiliza al gobierno venezolano de asesinar a civiles e incendiar tres camiones, poco antes de que las redes se inundaran de videos, testimonios, fotos aéreas e información que probaban que el incendio se había producido del lado colombiano, y que la principal víctima de las agresiones fue la fotógrafa chilena Nicole Kramm, blanco del ataque perpetrado por seguidores del presidente designado por EEUU, Juan Guaidó, en la frontera colombiana:
La sala situacional para la guerra informativa, trasladada en pleno a Cúcuta como se aprecia en esta foto que sacó de sus casillas a Marco Rubio, mostró cómo las redes sociales no son exactamente foros sin moderación. Estados Unidos dirigió la campaña y no solo actuó al margen de la regulación tradicional de los medios, sino contra las propias normas de las plataformas sociales y hasta contra un mínimo de normas básicas que se supone debe contener la actuación de políticos y parlamentarios en el mundo.
El uso de fake news ese día no solo ha evidenciado una profunda corrupción de políticos que no dudan en utilizar la mentira y la manipulación para lograr sus objetivos, sino que la mentira y la desinformación se planificaron previamente y se utilizaron deliberadamente para encender la mecha de la guerra con actores interesados, más que en proveer información, en producir reacciones políticas, polarizar y “prender fuego” en los territorios virtuales y físicos.
Interacción dinámica de las calles y las redes
Hay hartas discusiones en la izquierda acerca de qué es lo primero, si tomar la calle o tomar la red, como si fueran excluyentes. Los chavistas han comprendido que si hay una tarea política fundamental es la de acabar de entender que la vida on line y off line no van separadas, son una continuidad, forman parte de un solo cuerpo, y que hay que saber apreciar este cuerpo único como termómetro de la vida social y medidor del pulso de la política.
El territorio fundamental en la guerra de información es la mente humana. Si no eres un combatiente, eres el territorio. Y una vez que un combatiente gana sobre un número suficiente de mentes, tiene el poder de influir en la cultura, la sociedad y la política. Este principio del nuevo ecosistema mediático parece que empieza a ser comprendido por las fuerzas revolucionarias.
Como ocurre en el territorio físico, hemos visto en la operación mediática contra Venezuela la inducción a gran escala por parte de la oposición de tácticas de guerrilla urbana con poca información y carga excesiva de emoción negativa en la gente, utilizando para ello los chats de plataformas telefónicas, de las redes sociales y los servicios para recaudar fondos por Internet.
El concierto Venezuela Aid Live, convocado por el multimillonario británico Richard Branson en Cúcuta, es un paradigma de esta estrategia. Su objetivo era sacar a la oposición de sus catacumbas virtuales y movilizarlas a la frontera colombo–venezolana como barricada para la escalada mediática y política, y de paso monetizar la operación. (Por cierto, poco se sabe de los 100 millones de dólares que supuestamente recaudarían:
La ofensiva del #23F contra el chavismo fracasó estrepitosamente porque, además de otras variables que apuntan a la unidad cívico–militar y a la fortaleza del liderazgo venezolano, hay una altísima presencia de la población en la red y una actuación militante de la ciudadanía, que enfrenta a la oposición en las calles y en las redes.
El chavismo conoce y se apropia del discurso del liderazgo, acompaña sus propuestas y etiquetas, y desagrega los conceptos para generar contenido propio de forma muy activa. Entiende cada red social y su estilo, y traslada sus mensajes de manera creíble y personalizada. Las etiquetas del golpismo y el intervencionismo en los últimos tres días no han podido señorear las tendencias de Twitter en el país, aunque han hecho un aporte a los hábitos de la red del pájaro azul: la aparición de un hashtag en inglés en el trending de un país de habla castellana, como advirtió agudamente Erin Gallagher:
A diferencia de la guarimba de 2017, donde se produjo una total esquizofrenia entre lo que ocurría al interior de Venezuela y la narrativa de medios y redes fuera del país, esta vez se logró romper la cámara de eco de la derecha internacional alineada con la operación de guerra.
La definición canónica de una cámara de eco es la situación en la que información, ideas o creencias son amplificadas por transmisión y repetición en un sistema cerrado donde las visiones diferentes o competidoras son censuradas, prohibidas o minoritariamente representadas. En otras palabras, solo suelen rebotar las ideas de una derecha que se moviliza a la velocidad de un clic y que utiliza laboratorios para moverse en la Internet profunda y actuar sobre las emociones y los intereses de millones de personas.
Esta situación se quebró en estos días. La derecha ha movilizado a sus actores, pero no ha logrado convencer a los que están fuera de sus burbujas. El territorio mental ya no parece ser una posesión exclusiva de los grandes conglomerados mediáticos y sus abrumadores ecos digitales, subordinados a operaciones militares que nos han metido de cabeza en una guerra de nuevo tipo. Ya en 1970, McLuhan escribió, en La cultura es nuestro negocio, “la Tercera Guerra Mundial es una guerra de guerrillas de información sin división entre la participación militar y civil”.
La escasa transparencia entre lo militar y lo civil, y la permeabilidad de la frontera digital, que hasta ahora habían favorecido a la oposición, han terminado inclinando la balanza a favor del chavismo con una mejor concertación de los esfuerzos de cientos de medios digitales alternativos y usuarios comunes de las redes que han replicado abrumadoramente las denuncias de la operación mediática dirigida desde Cúcuta.
El chavismo presentó una propuesta más racional y moralmente consistente, que le permitió halar a segmentos críticos de sus propias fuerzas, a la mayoría de los indecisos e incluso a sectores moderados de la oposición hartos de la violencia, y que por primera vez sale de la frontera nacional y planta cara a los laboratorios internacionales que se han movilizado en esta guerra informativa.
Para corroborar esta hipótesis hicimos mediciones de dos etiquetas distantes entre sí en el espectro político, utilizando Socialberaring, a una misma hora del 24 de febrero de 2019, 10:00 am. Esta herramienta analiza el impacto de un hashtag en Twitter según el periodo de tiempo que la herramienta determina y calcula el alcance, las impresiones, el total de RTs y favoritos, y muestra los 100 últimos publicados. Los tuits relacionados pueden filtrarse por idioma, tipo de contenido y geolocalización.
La etiqueta #IntervencionMilitarYa, el 24 de febrero, revelaba que la mayor cantidad de usuarios provinieron de Brasil, y que los de Estados Unidos y Colombia, sumados, duplicaban a los que tuitearon desde Venezuela.
El 74 por ciento de los mensajes compartidos con la etiqueta #IntervencionMilitarYa se produjeron desde los móviles, con lo cual se verificó, una vez más, la preeminencia de estos terminales en los escenarios de confrontación informativa.
Al mismo tiempo, analicé la etiqueta #ManosFueraDeVenezuela. Como se puede apreciar, se replicó en una mayor cantidad de países, y ampliamente los mensajes en varias naciones de la región superaron los emitidos por el chavismo desde Venezuela. Desde hace varios años he seguido de cerca las campañas en redes sociales contra Venezuela, y no había observado algo similar:
El chavismo y las fuerzas progresistas en la región, con el acompañamiento de voces en Estados Unidos, se movilizaron en las redes para romper el cerco mediático. Salieron del esquema de la gacetilla de prensa y de la comunicación unidireccional, al cuerpo a cuerpo en la disputa de sentido, con el acompañamiento de algunas figuras de primera línea (influenciadores), que encabezaron las tendencias revolucionarias y utilizaron las redes, en particular Twitter, en la plenitud de su potencial. Respondieron consultas, interactuaron con las audiencias, replicaron orgánicamente con creatividad y humor los desmentidos a las operaciones de propaganda de la oposición y de los voceros de Estados Unidos, y desafiaron de tal manera los puntos de vista de la sala situacional de Cúcuta, que hicieron cometer graves errores al enemigo, como esos tweets emocionales de Marco Rubio llamando al magnicidio de Maduro.
Es evidente que se produjo una “escucha activa” en el progresismo, es decir, la atención a las demandas de otros usuarios, a la vez que se identificaban tendencias y puntos de interés de la audiencia, lo cual ha facilitado un ámbito de interacción horizontal que disparó la información y los argumentos de las fuerzas progresistas fuera de la zona de confort que integra su propia militancia.
Aunque como dije al principio se requieren de otras mediciones, se puede adelantar con los datos que tenemos delante que el #23F opositor no solo fue una soberana derrota política para la derecha comandada en Cúcuta por Marco Rubio, sino la primera gran evidencia de que la izquierda en el continente aprende a defenderse en la redes y hacerle frente a la guerra de nueva generación a escala regional.