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Editorial: Panamericanos con sello boricua

Tal parece que el ánimo combativo de nuestro pueblo contagió a nuestra delegación a los Juegos Panamericanos 2019 en Lima. Nuestros atletas regresan victoriosos y gozosos. El saldo de 24 medallas, entre éstas cinco de oro, es un resultado excelente en una jornada de gran calidad y competitividad, donde nos medimos a los mejores atletas de todo el hemisferio. Sin embargo, no puede ser el número de medallas el único factor que mida este esfuerzo. Hubo muchos factores que aportaron al éxito obtenido, entre otros la notable mejoría en el desempeño deportivo en las distintas disciplinas, y el orgullo desbordante de todos y todas por representar con dignidad a Puerto Rico, orgullo que se manifestó en cada momento y oportunidad. Nuestros atletas panamericanos echaron el resto, y así quedó de manifiesto en las actuaciones de tantos de ellos y ellas que mejoraron sus marcas individuales, motivados por el deseo de dar lo mejor de sí. Igualmente, es necesario reconocer el esfuerzo concertado de las distintas federaciones deportivas junto al Comité Olímpico de Puerto Rico en este despliegue de lo mejor del espíritu deportivo y competitivo del pueblo puertorriqueño.

Los equipos de conjunto rebasaron todos los pronósticos para obtener medallas en baloncesto 3X3, baloncesto masculino y femenino, softball femenino y béisbol. En béisbol, el más emblemático entre todos los deportes que se practican en la Isla, obtuvimos una histórica primera medalla de oro Panamericana, con un conjunto de jugadores motivados y orgullosos que se fajaron a jugar el mejor béisbol de todo el torneo.

Los héroes de la pista, Wesley Vázquez y Brian Sánchez, nos pusieron a gozar con dobles medallas de plata y bronce en la carrera de 800 metros, un evento que se perfila ganador para Puerto Rico en futuras competencias internacionales. En los deportes de combate, Puerto Rico también se lució, con una muy sólida actuación de excelentes atletas en todas las disciplinas, con medallas de bronce obtenidas en judo, boxeo, lucha y tae kwon do, coronadas por la medalla de oro del boxeador Oscar Collazo y las de plata de la veterana judoca, Melissa Mójica y de nuestro abanderado, el campeón de lucha Franklin Gómez. Dos medallas de bronce adicionales sumaron para Puerto Rico los deportes de bolos y surf en la creativa y variada jornada panamericana.

Reconocimiento aparte merece el conjunto de tenis de mesa. Esta fue la mejor actuación de toda la delegación boricua, aportando seis medallas- tres de oro y tres de bronce- a nuestra cosecha de Lima 2019. La acción panamericana de este grupo, capitaneado por el clan Díaz de Utuado, fue sencillamente espectacular y demostrativa del inmenso caudal de talento deportivo que tiene nuestra tierra. Hijas, hermanas, padres, primos y compueblanos marchan al unísono en una disciplina deportiva que requiere precisión y entrenamiento férreo, amén de una enorme dosis de energía y aplomo. Creemos intuir que en el entronque familiar del clan Díaz hay un orgullo patrio que alimenta las actuaciones de nuestras campeonas. Adriana Díaz es un tesoro nacional. Y su hermana Melanie dio cátedra de la madera de ausubo de que están hechas, liderando al trío femenino de tenis de mesa de Puerto Rico- compuesto también por Danielis Ríos- a nuestra primera medalla de oro por equipo, derrotando a las campeonas de Brasil. Este fue, a nuestro juicio, el momento más memorable de toda la jornada deportiva.

Las tenimesistas boricuas hicieron historia con sus tres medallas de oro. Adriana revalidó como la mejor tenimesista individual del torneo. Y junto a Melanie, también se impuso en dobles femeninos. En la premiación por equipos femeninos fue inevitable, a la vez que emocionante, advertir la puertorriqueñidad triunfante de nuestras campeonas en lo más alto del podio, frente a sus competidoras de Estados Unidos y Brasil.

Sin duda, la actuación de los y las boricuas en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 se registrará con distinción en la historia de nuestro País. No sólo porque se trató de una gran demostración de la calidad de nuestros deportistas y de la importancia de nuestra soberanía deportiva, sino también porque sirvió como un grandioso epílogo a la intensa jornada de verano en la cual los puertorriqueños y puertorriqueñas de este siglo 21 comenzaron a despertar del letargo colonial y a levantarse sobre sus propios pies.

Mirada Cooperativista: ¡Somos un millón!

 

Por Mildred Santiago Ortiz/Especial para CLARIDAD

Cuando los cooperadores se unen para cumplir juntos con los fines socio filosóficos de promoción y de progreso humano, encuentran que sus mínimas exigencias de pan y de cultura son un puente que fácilmente acerca y conduce a sus más altos propósitos.

Antulio Parrilla Bonilla

Todos conocemos que en nuestro país la población ha menguado debido a que muchas personas y familias completas han emigrado buscando mejores oportunidades. La devastación causada por el huracán Maria y su antecesora Irma agravaron a situación. Ante esta situación que afecta nuestra economía es una gran noticia conocer que el cooperativismo continúa creciendo en cantidad de socios.

Las estadísticas que presentaremos en este escrito fueron obtenidas de la Corporación para Supervisión y Seguro de Cooperativas, conocida por COSSEC. Los datos son públicos y corresponden a marzo de 2019. La actualización de estos se espera para el mes de septiembre de 2019. Es información relativa al sector de ahorro y crédito. La COSSEC regula las cooperativas de otros tipos diversos, pero no publica datos sobre estas. A esa fecha en el país teníamos 113 cooperativas de ahorro y crédito activas.

Los datos establecen que el 2018 cerró con 988,983 socios y a marzo de 2019 esa cifra había ascendido a 1,025,415 excluidos los socios de cooperativas que no pertenecen al sector de ahorro y crédito. Nos referimos a las agrícolas, de vivienda, gasolineras, de trabajo asociado, entre otras, por lo que estimamos de 10 a 15 mil socios de estos sectores que hay que sumar a la cifra anterior. En esa descripción la COSSEC ofrece información sobre la estabilidad en el sistema de las acciones y depósitos y otros importantes renglones.

Mención aparte merece el por ciento de morosidad o de incumplimiento con los compromisos de asumidos con las cooperativas que mantiene una tendencia descendente. En el 2015 la morosidad era de 5.21 % y en el 2019 la cifra bajo a 3.71%. Este dato demuestra el sentido de responsabilidad del socio ante su cooperativa. Estas son buenas noticias para el País, para el sistema cooperativo y para la autoestima de los nuestros.

Muchas pueden ser las variables que inciden en estas cifras. Lo cierto es que estas instituciones no han estado exentas de situaciones difíciles. Conocemos que están inmersas en procesos y proyectos enfocados en su fortalecimiento. La diferencia es cómo las manejan. La práctica de los valores y principios cooperativos explican la diferencia. Hacen esta diferencia. Los socios han tenido la oportunidad de conocer los detalles en sus respectivas asambleas mediante de la democracia participativa. Nada se esconde, todo se muestra en los estados financieros e informes que son sometidos al escrutinio y debate de los socios. Muchas cooperativas publican sus estados en sus respectivas redes.

Tal vez, el aumento en la cantidad de socios es el resultado de que el pueblo vio, a raíz de los desastres naturales del 2017, la respuesta de sus cooperativas a sus necesidades apremiantes. Validaron su razón de ser: el bienestar humano, el bien común y fueron muchos empleados del sistema que dejaron sus necesidades a un lado para atender las filas en las cooperativas. Así fue como socios y no socios pudieron acceder sin dificultades a su dinero. Hay que destacar que a 30 días del paso de María en 17 pueblos la única institución que prestaba servicios financieros a la comunidad era la cooperativa. Esa experiencia de apego al pueblo es más poderosa que cualquier campaña publicitaria y quedó grabada en la memoria y el corazón de los nuestros.

Otro factor que nos atrevemos a sugerir es el compromiso del cooperativismo con ejercer la responsabilidad social. Hace unas semanas salió el Informe Anual de Inversión Social de las Cooperativas 2018 de la COSSEC. Este es un informe que se prepara en virtud de la Ley 123 de septiembre de 2007, que establece la obligación de someter, no más tarde del 30 de agosto de cada año, un informe sobre la inversión social cooperativa a la Legislatura y al Gobernador de turno. El Sistema de Acopio de Datos de Inversión Social es el instrumento que se utiliza a base de los principios cooperativos. Fue trabajado por el propio movimiento cooperativo, a través de la Comisión Nacional de Cooperativas de Ahorro y Crédito de la Liga de Cooperativas de Puerto Rico. Este informe de COSSEC concluye que:

“La data financiera y estadística ofrecida por las cooperativas de ahorro y créditos del año fiscal 2018, revela que éstas cumplen cabalmente con una de sus funciones de llevar a cabo inversión social en la comunidad y sus socios.

En este año, su inversión social, basada en los Siete (7) Principios del Cooperativismo fue $170 millones, lo cual representa el 1.95% de sus recursos económicos y un 36.85% en comparación con el ingreso bruto. Esta última cifra es un reflejo de cómo el Movimiento Cooperativo cumple con su función de apoyar a sus socios y a la comunidad y el país.

La inversión social de las cooperativas durante el 2018 fue una excelente, esta reflejó un aumento con relación al 2017. En el 2017 la inversión social fue por $150 millones lo que representa un aumento de 13.33% en inversión social para el 2018”.

Pueden ser muchas las razones para este crecimiento lo cierto es que lo más importante y urgente es reconocer que somos más de un millón de cooperativistas y que eso es parte la transformación de un pueblo que no va a pasar la página y que exige ser parte de la solución.

Comentarios a: mildredkairo@gmail.com

Mirada al País:La crisis orgánica y las alternativas

 

Por Rafael Bernabe/Especial para CLARIDAD

El descrédito alcanzado por los partidos dominantes, por la legislatura, por los “políticos” y hasta la “política”, definidos imprecisa, pero despreciados visceralmente por mucha gente, recuerdan el concepto de “crisis orgánica” del marxista italiano Antonio Gramsci. Autores, como Stathis Kouvelakis, lo han usado para analizar el movimiento de los “chalecos amarillos” en Francia. Una crisis orgánica supone una descomposición de la habilidad de la clase dominante de “mantener su rol dirigente”. Uno de sus “síntomas más visibles” es el “colapso del apoyo a los partidos tradicionales”.

Esa crisis se distingue de una situación de cambio radical por la ausencia de una fuerza social capaz de reemplazar el orden en crisis. Es una situación inestable, precaria, llena de oportunidades y de peligros. La clase gobernante intenta recuperar su capacidad de dirigir. Para eso, a pesar del descrédito, cuenta con grandes reservas. Así, la crisis orgánica “desata una recomposición del personal político”, incluyendo la pugna entre, y el surgimiento de nuevos, líderes y partidos, reformas constitucionales, etc. Desde la renuncia de Rosselló su consigna ha sido regresar a la “normalidad”. Pero eso no se logra por decreto, como demuestran el episodio de Pierluisi y la pugna interna del PNP alrededor de la gobernación. La clase gobernante quiere estabilidad, pero no se pone de acuerdo sobre cómo lograrla. Cada cual, de Rivera Schatz al Nuevo Día, del liderato del PPD a los comentaristas radiales, de la Cámara de Comercio a los bufetes patronales tienen ideas distintas sobre cómo lograrla. Cada cual intenta arrimar la brasa a su sardina.

Ante esto proceso es bueno repasar algunas ideas. Puerto Rico no vive bajo una “partidocracia”, como a veces se dice. No está dominado por los partidos. Está dominado por los que dominan a través de los partidos. Si se quiere una frase corta: está dominado por la plutocracia. Por los dueños del dinero, la riqueza y el capital. Por la clase patronal. Por los ricos. Póngale el nombre que usted quiera. Pero esa clase gobernante no es homogénea, ni actúa como unidad. No se reúne en algún sitio y decide cuál será su política. Depende de estructuras que le permiten ir elaborando posiciones: su prensa, sus analistas, think tanks, organizaciones (Asociación de Industriales, Cámara de Comercio, etc.) y sus partidos (el PPD y el PNP).

La relación entre esa clase y sus partidos no es sencilla. Bajo un gobierno electo están sujetos a presiones distintas. Se supone que los funcionarios electos sirvan a la clase gobernante, por un lado, y que logren y mantengan, por otro, el apoyo de los electores. De otro modo, serían poco útiles para la clase gobernante. Pero ese apoyo electoral no se logra con sonrisas y frases bonitas únicamente. A menudo exige hacer concesiones reales a la gente o no dar paso a las exigencias patronales más voraces. Fue el caso de la ley 80, que la clase patronal quería eliminar, algo que algunos de sus políticos consideraban tendría un efecto electoral inaceptable. La clase patronal siempre ha tenido este problema con sus representantes electos: los segundos están más sujetos a la presión electoral y por tanto no implantan toda la agenda antiobrera de los primeros. De ahí también la simpatía de la clase patronal por la Junta: al no ser electa, ni tener que preocuparse por la reelección, la Junta se atrevería a actuar sin miedo allí donde los “políticos” titubean (la ley 80 es también ejemplo de esto). A la clase patronal, por supuesto, también le encanta criticar a los “políticos”, presentándose como parte del pueblo, indignada por la corrupción, etc., a pesar de que es la otra cara de la corrupción: para que un “político” se venda, alguien tiene que comprarlo.

Así tenemos una doble hipocresía inherente a nuestra democracia patronal: los políticos patronales desprecian al pueblo, pero tienen que presentarse como amigos y servidores del pueblo (lo cual a veces implica conflictos reales con los patronos que representan) y los patronos a veces se distancian de los políticos corruptos que no dejan de estar a su servicio. La publicación del chat alteró el funcionamiento de esta máquina. Dejó al descubierto la primera hipocresía: el desprecio de los políticos por el pueblo quedó expuesto, resumido en la frase “cogemos de pendejos hasta a los nuestros”.

Pero el chat fue el detonante, no la causa del verano de 2019. Una “crisis orgánica” no se fragua en tres días: se preparó durante poco más de una década. Desde 2006 nuestra economía se hunde en una crisis cada vez más grave. Se han perdido 250 mil empleos. Cientos de miles han tenido que emigrar. La juventud no encuentra futuro en su país. Ante esta depresión, el gobierno primero se endeudó, imponiendo nuevos sacrificios (el IVU en 2006). Cuando la deuda se convirtió en parte de la crisis, impuso medidas de austeridad para tratar de pagarla: la ley 7, la ley 66, los recortes de presupuesto, los ataques a las pensiones, el cierre de escuelas, el aumento del IVU. Mientras tanto, continuaba la corrupción, destapada por algún escándalo, como el de Anaudi Hernández. El desprestigio de los partidos tradicionales ya se reflejó en 2016 con la victoria de Rosselló con 42% de los votos. Entonces llegó la Junta a imponer medidas de austeridad cada vez más severas. Sobre esta realidad se descargó el golpe de María: más de 4,000 mil muertos, $90 mil millones en pérdidas. La respuesta de los gobiernos coloniales e imperiales fueron ineptas y corruptas (recordemos a Trump tirando papel toalla y el contrato de Whitefish). La frustración con todo esto estalló en julio 2019.

La crisis será larga precisamente porque nuestra clase gobernante no tiene proyecto. Les encanta culpar al gobierno, pero no han articulado un plan coherente para sacarnos de la depresión. Como candidato a la gobernación propuse a sus organizaciones recuperar ganancias que hoy se fugan para reinvertirlas aquí: eran los primeros en rechazar estas medidas, que les beneficiarían. Prefieren perjudicarse antes que tocar los privilegios del capital externo. Son una burguesía dependiente, sin visión de país ni de futuro.

Pero seguirán gobernando hasta que construyamos nuestra alternativa. Su objetivo ahora es la normalización. Se usarán varias estrategias: la crisis se atribuirá a los desmanes de Rosselló. Resuelto eso, debe regresarse a la normalidad. Pensaban que Pierluisi era el hombre para lograrlo. Por dos días GFR Media lo vendió como el hombre de la estabilidad. Pero la crisis era demasiado grave. Repudiada la maniobra por el Tribunal Supremo, se desligan de Pierluisi y lo atribuyen todo a sus errores. Ahora vendrá una maniobra más insidiosa: se nos preguntará ¿de qué sirvió la lucha, la movilización, la protesta si, al fin y al cabo, todo quedó igual? Es decir, se tratará de convertir los límites de la victoria en argumento contra la lucha. No podemos permitirlo. Mientras los de arriba intentan recomponer su dominio, tenemos que construir nuestra alternativa. La perspectiva no puede ser hacerle una nueva constitución al régimen colonial, sino desatar la descolonización acompañada de la lucha contra la Junta y el bipartidismo. Eso implica seguir en la calle y también prepararse para las urnas: sacamos a Rosselló en 2019, terminemos de limpiar la casa en 2020.

Una Constitución que fortalezca la democracia

 

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Aun cuando la decisión del Tribunal Supremo de Puerto Rico (TSPR) que declaró ilegal la juramentación como gobernador de Pedro Pierluisi Urrutia, fue la correcta desde el punto de vista constitucional, el momento histórico que vive el País obliga a reflexionar sobre los límites de la Constitución vigente, señaló el Presidente del Colegio de Abogadas y Abogados (CAPR).

En entrevista el licenciado Edgardo Román Espada reiteró que la determinación del TSPR es un reconocimiento firme al ordenamiento constitucional que protege a la ciudadanía de los caprichos políticos o personales, fortalece la doctrina de separación de poderes e implementa el orden público contemplado por la Constitución para la sucesión de un gobernador renunciante, que en este caso fue destituído por el Pueblo y que la decisión unánime, aporta una certeza necesaria en el proceso político y jurídico que vive el País.

No obstante puntualizó que el momento histórico que vive el país obliga a reflexionar sobre los límites de la Constitución vigente, la cual-denunció- “nos ha condenado al regreso de la época del gobernador no electo, con el agravante de que los siete miembros de la Junta de Control Fiscal tampoco cuentan con el aval de los votos”.

Para el CAPR es evidente la necesidad de nuevos desarrollos constitucionales que propendan a soluciones democráticas para situaciones similares, por lo que favorece que se adopten enmiendas constitucionales para garantizar que la democracia participativa sea el mecanismo de selección a un gobernante sustituto. “La idea de que los escaños pertenecen a los partidos es un anacronismo que atenta contra el poder de la ciudadanía a escoger a sus dirigentes. Puerto Rico no merece menos.”, reclamó Román Espada.

En esa dirección afirmó que si los reclamos ciudadanos de cambio estructural no son escuchados por la clase política del País, el CAPR estará presente en la calle una vez más para asistir a las organizaciones profesionales, comunitarias, sociales y académicas.

El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) también propuso cambios constitucionales dirigidos a una mayor participación del pueblo. Este seis de agosto el representante del PIP, Denis Márquez Lebrón, presentó una resolución concurrente (RC 108) dirigida a que se permita celebrar una elección especial para elegir un nuevo gobernador en caso de muerte, renuncia, destitución, incapacidad total o permanente, establecer el referéndum revocatorio y la celebración de una segunda vuelta en las elecciones generales. Además de las enmiendas constitucionales el PIP ha propuesto la celebración de una de una asamblea de pueblo para generar una nueva constitución con todos los derechos humanos y en segundo lugar buscar mecanismos a través de esa asamblea para una nueva relación con Estados Unidos. La Asamblea para un Nuevo Puerto Rico (ANPuR) sería convocada por votación directa “que garantice la participación de los más amplios sectores de la sociedad”.

En cuanto a la crisis provocada por el PNP y la decisión del TSPR, Márquez Lebrón, reconoció que la decisión del tribunal fue la correcta, el resto, “lo que he llamado la jauría del PNP, primero cuando el país estaba en la calle que reclamaba la salida Pedro Rosselló, el PNP arrastraba los pies, en ese asunto particular la Legislatura no para buscar lo mejor que le convenía al país sino los intereses de ellos el asunto se demuestra por segundad ocasión con Pedro Pierluisi y luego con el nombramiento de Wanda Vázquez que no es otra cosa que el modelo de sucesión que establece la Constitución”.

Por otra parte para el veterano defensor de los derechos ambientales, licenciado Pedro Saadé Lloréns, expresó que sí se podía estar satisfecho con la decisión unánime del TSPR ya que en esta prevaleció la interpretación y lectura de las disposiciones constitucionales más sensata y apegada a la representatividad democrática, aunque fuere por la pobrísima vía indirecta de aprobaciones de la Cámara y el Senado a un designado Secretario de Estado.

“Con esta decisión, se forzó la salida del penúltimo ocupante de la Fortaleza en pocos días. Del primero en salir, Ricardo Rosselló, el Pueblo se ocupó en forma directa al obligarlo a renunciar. Del segundo, he ahí la decisión del Tribunal Supremo. Y cómo van las cosas, de la próxima ocupante de la Fortaleza, la licenciada Wanda Vázquez, a pesar de estar acompañada de toda legitimidad formal, parece que se encargará el Senador Rivera Schatz y los que deciden el destino político del PNP”, manifestó.

En cuanto a la decisión del TSPR Saadé Lloréns señaló, la participación del pueblo con sus manifestaciones. “Creo debemos preguntarnos: ¿puede esa decisión aquilatarse como un mero hecho jurídico aislado, no empece su carácter histórico, o acaso no es obligatorio también tomar en cuenta la contundencia de las demostraciones públicas de un Pueblo que se dio a respetar? Yo pienso que esas demostraciones, con sus geniales características y espíritu de que ya no querer tolerar más abusos, sirven de trasfondo obligatorio a los desarrollos en el País, incluyendo los jurídicos”.

En ese sentido cuestionó si el resultado neto de la decisión de invalidar un abuso de poder (se refiere a la juramentación de Pierluisi) no era más cónsono con los reclamos de las miles y miles de personas que descubrieron lo que pueden lograr “Yo pienso que sí. Fue un resultado judicial consistente, aunque indirecto, como un mantra, por lo marchado. Y también esto lo saben los que deciden día a día cual será su próxima movida” democrática. Todo ese millón de pies ( incluyendo sus bastones y sillas de ruedas) caminaron y caminaron para exigir respeto y el sentido de valía que algunos sectores , en el fondo, odian y quisieran olvidar. Nuestros pies velan. Velan el quita y pon. Velan lo que pasa. Son pies benditos .¡Qué bien!”

Villa Esperanza: Tierra para todos

Por Cándida Cotto/CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Las y los rescatadores de la comunidad Villa Esperanza le hacen honor al nombre original de sus terrenos rescatados en el barrio Galateo, sector El Josco, en Toa Alta, inmortalizado en la literatura puertorriqueña por el cuento El Josco, de Abelardo Díaz Alfaro. El tesón y la bravura le han permitido mantener su comunidad rescatada.

Jorge Olivo Zayas. Fotos: Mari Blanca Robles López

Maritza Rosado Concepción y Jorge Olivo Zayas, miembros de la Junta Comunitaria, recuerdan que cuando se estableció la comunidad en el 2010 hubo intentos de desalojos por parte de la Autoridad de Tierras. En un principio, hubo unas 500 familias que después se fueron reduciendo. En la actualidad, la comunidad está integrada por 132 familias, la mayoría de ellas matrimonios jóvenes con tres a cuatro hijos.

Más allá de los primeros intentos de desalojo por parte de la Autoridad de Tierras, nunca ninguna otra agencia se ha acercado a la comunidad, para nada; ni siquiera para decirles que los terrenos servirían para otros fines, por lo que la comunidad ha sobrevivido por sus propios esfuerzos para establecerse y tener los servicios básicos de agua y luz, aunque de manera precaria.

“Yo le digo servicios prestados de la luz y el agua, pero nosotros no queremos tener una vida como esa, sino que nosotros queremos tener una calidad de vida mejor, de que todo sea legal. Nosotros queremos tener un mejor servicio de agua, de luz, como lo tiene toda la comunidad que vive alrededor de nosotros, y esa es la lucha que estamos dando aquí en la comunidad, tanto eso, como la carretera, los encintados; todas las cosas para establecer una comunidad por la ley”, reclamó Rosado Concepción.

Por su parte, Olivo agregó: “Desde el principio hemos dicho que no queremos las cosas regaladas. Nosotros queremos aportar y hacer las cosas en ley”. La líder comunitaria comentó que según las historias que les han contado, hasta por la misma Autoridad de Tierras, los terrenos, 28.8 cuerdas se utilizaron primero para siembra, luego fueron impactos por ganado, pero se dejaron de usar por no ser muy favorables a la agricultura, y con el tiempo quedaron baldíos.

Para poder permanecer en su comunidad, las familias de Villa Esperanza temprano tomaron conciencia de la necesidad de la organización. “Nos dimos cuenta de que para nosotros poder realizarnos, en la comunidad tenemos que estar organizados; haber una junta comunitaria, que es la que lleva el control de la comunidad. En eso nos apoyó la Oficina de Asistencia Legal de la Universidad de Puerto Rico. Nos asistió mucho en lo que es legal para poder rescatar esta comunidad y para que fuera lo que es hoy en día”, reconoció Rosado Concepción.

Se refiere a la creación de la entidad legal sin fines de lucro: Villa Esperanza Tierra para Todos. Es a través de esta organización que la comunidad pudo entablar conversaciones con la Autoridad de Tierras. En octubre del 2014 pagaron $5,000 a esa autoridad para que realizara la mensura de los terrenos, y en el 2016, se logró un acuerdo colectivo de pagar $2,000 mensuales de renta a la agencia. Para establecer el contrato, la comunidad además les adelantó $9,000. “Desde el principio establecimos que estábamos dispuestos a negociar la adquisición y el uso de los terrenos para construir una comunidad que contara con la infraestructura; para formalizar los servicios básicos de agua y energía eléctrica y la habilitación de aceras y calles y áreas de recreación para la niñez.”, reiteraron los líderes comunitarios.

La organización les permitió además llevar a cabo otras acciones de cabildeo con las cuales lograron que en esta pasada sesión legislativa se aprobara la resolución, RC 222, para viabilizar el traspaso de los terrenos de la AT al Departamento de la Vivienda. La licenciada María Hernández, de la Clínica de Asistencia Legal, explicó que la resolución, que se supone está pendiente de la firma del gobernador, tiene el propósito de solicitar la transferencia de los terrenos al Departamento de la Vivienda. Según la resolución, una vez el gobernador la firme, esta debe pasar al Comité de Evaluación y Propiedades Inmuebles, para que evalúe y transfiera por el precio nominal de un dólar los terrenos al DV y a la Oficina para el Desarrollo Socioeconómico y Comunitario, y que estos a su vez los segreguen y les otorguen títulos de propiedad a las familias.

La comunidad confía en que el comité apruebe el traspaso, además reconocieron el apoyo del alcalde Clemente Chito Agosto, el cual incluyó a Villa Esperanza como uno de los proyectos de su municipio para recibir fondos del CDBR (Community Development Block Grant- Disaster Recovery).

“Hemos estado realizando actividades para el desarrollo y fortalecimiento de la comunidad, contando con el apoyo de diversas instituciones públicas y privadas”. Entre estas instituciones, además de la Clínica Legal de la Facultad de Derecho de la UPR, están el Instituto para el Desarrollo de las Comunidades de Mayagüez, la Escuela Graduada de Trabajo Social de la UPR, la Facultad de Ingeniería del RUM, el Servicio de Extensión Agrícola, la Escuela de Arquitectura y la Escuela Graduada de Planificación, ambas también de la UPR. A través de la UPR, la comunidad también ha recibido la colaboración de instituciones educativas de fuera de Puerto Rico, como la Escuela de Ingeniería de Purdue University en Indiana. Rosado Concepción destacó entre las organizaciones la gestión de la Iglesia Pentecostal de la Comunidad, quien realiza un campamento de verano, así como la solidaridad de una brigada de construcción de la organización cristiana Mision Discovery, proveniente de Nueva York.

María nos sacó del anonimato

Maritza Rosado expresó sobre la destrucción que dejó el huracán María, que tiró al piso prácticamente a todas las casas de la comunidad: “Su paso fue como una explosión. Según vino el huracán, así subimos nosotros en las redes sociales”, Sin embargo, aún le asombra la atención y la gran cantidad de ayuda que recibió y continúa recibiendo la comunidad. “La ayuda fue una cosa increíble, cómo nos reconocieron a nosotros si nosotros no estábamos reconocidos en ninguna parte. ¡Increíble, jamás pensé que esta comunidad fuera a tener unas ayudas tan increíbles!”

Tras el paso del huracán, fue a través de la Junta Comunitaria que se canalizaron las colaboraciones que llegaron. El Centro Comunitario se convirtió en el Centro de Operaciones, se hizo un censo de las necesidades de cada familia que permaneció, para reconstruir la comunidad, y se hicieron afidávits para gestionar compensaciones de FEMA. La comunidad Villa Esperanza a su vez compartió la ayuda recibida con otras comunidades, comunicándose mediante un chat con la comunidad Villa Sin Miedo, Villa Cañona y Parcelas Suárez. Según cada una de estas recibía algún tipo de ayuda, ya fuese comida, ropa y otros artículos, una vez atendida sus necesidades, el resto que no necesitaban se compartía.

“Recibimos tanta ayuda que pudimos repartir en las escuelas y otras comunidades; hasta en urbanizaciones privadas de Toa Alta”, recordó contento el líder comunitario Olivo Zayas.

Ambos líderes comunitarios reconocieron y destacaron lo importante que fue la organización comunitaria después del azote del los huracanes Irma y María. “La mayor parte de las familias pasamos estos fenómenos en la comunidad. Nos apertrechamos en el Parque de Pelota, y al día siguiente, nos aprestamos a levantar de nuevo nuestras casas, que quedaron hechas escombros”.

“Somos verdaderamente una comunidad autogestionada y participativa. En este proceso hemos crecido como ciudadanos ocupados no solo de sí mismos y nuestras familias, sino también de nuestra familia extendida y próxima, que son nuestros vecinos. En Villa Esperanza se ha revivido el espíritu de ayuda mutua comunitaria que predominaba en los años cuarenta”, concluyeron los líderes.