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Un gobierno sin compasión

Por Félix Córdova Iturregui

Especial para CLARIDAD

Teresita Fuentes, Secretaria de Hacienda, renunció el 25 de enero de 2019 después de ocupar el puesto apenas unos meses. La carta enviada al gobernador es realmente sorprendente. Le expresa que no está a tono con la política del gobierno y después de citar a Roberto Clemente le indica que su mayor deseo es ver un gobierno que tenga compasión, con una política prudente y cuidadosa, con amor al prójimo y amor patrio. El listado de términos escogidos para despedirse del gobierno es muy revelador: compasión, prudencia, cuidado, amor al prójimo y amor al país. Si su mayor deseo es ver un gobierno con estas cualidades, lo que indica es que el gobierno que abandona no las tiene. A esto se añade la cita de Clemente que trae al recuerdo un hombre que dio su vida por ayudar al prójimo.

¿Cuál fue la reacción de Ricardo Rosselló? De inmediato decidió enviar a Raúl Maldonado otra vez a la silla del Departamento de Hacienda. Ni tan siquiera se molestó por proyectar un gesto de reflexión. No, actuó como si pisara el acelerador. Raúl Maldonado vio cómo se arremolinaron varios sombreros en su cabeza: Secretario de la Gobernación, Secretario de Hacienda, Principal Oficial Financiero, y Director de OPG. Teresita Fuentes, a su vez, dejó el puesto en una coyuntura crucial: 1) en el proceso de concluir los estados financieros auditados del gobierno, de los años 2016, 2017, y 2018; 2) cuando el gobierno insistía en su pedido a las autoridades federales para que liberaran los fondos asignados; 3) en el momento de poner en función la llamada reforma contributiva; 4)en el proceso de aprobar un nuevo código de incentivos; 5) en el contexto de la preparación del presupuesto del próximo año fiscal. ¿Por qué una persona identificada con la política del gobierno y en circunstancias tan complejas abandonó su puesto?

Antes de abrir el espacio para una posible contestación a esa pregunta, debemos hacer otra: ¿quién es Teresita Fuentes? La interrogación es necesaria porque una Secretaria de Hacienda, o un Secretario, no es una persona que uno tienda a vincular con la compasión, el amor al prójimo o el amor patrio. Teresita Fuentes tuvo una larga carrera muy exitosa como socia de Ernst & Young, una conocida firma que actualmente tiene importantes vínculos contractuales con la Junta de Control Fiscal. Además, ocupó un importante puesto en Hacienda bajo el gobierno de Pedro Rosselló entre 1993-1996. Cuando Luis Fortuño ganó las elecciones de noviembre de 2008, ese mismo mes, antes de comenzar a gobernar nombró el Consejo Asesor de Reconstrucción Económica y Fiscal, conocido como el CAREF. Teresita Fuentes fue una de las personas escogidas para formar parte de ese cuerpo, presidido por Richard Carrión. Otro miembro del CAREF fue Rodolfo Colberg, Socio Administrador de Ernst & Young. El CAREF tuvo una destacada participación en el proceso de elaborar la política del gobierno de Luis Fortuño: la Ley 7, con decenas de miles de despidos, la política de privatizaciones y de Alianzas Público Privadas, la consolidación de agencias, el dejar sin efecto los convenios, etc. En resumen, Teresita Fuentes participó en la formulación de una política que prefiguró en muchos aspectos la política del actual gobierno. ¿Por qué entonces ahora se retira hablando de compasión?

Si esta distinguida contable se quita de un puesto por falta de compasión en el gobierno, después de esa trayectoria política, algo tenebroso debió haber observado. En el mismo proceso en que el gobernador recibió la renuncia, que se hizo pública, y que la Junta de Control Fiscal aprobó su decisión de nombrar otra vez al Principal Oficial Financiero como Secretario de Hacienda, salió a relucir la madeja de contratos millonarios vinculados con el hijo de Raúl Maldonado, en múltiples agencias del gobierno. Este escándalo, de enormes proporciones, no hizo titubear al gobernador en su apoyo a Maldonado. La política de austeridad, desde hace décadas, esgrimida para salvar el país, ha dejado ver otra vez su verdadero rostro. Ni el gobierno ni la Junta reaccionan ante la organización del despojo de fondos públicos y el asalto a los recursos del estado. Teresita Fuentes se escandalizó ante los contratos otorgados por su viejo amigo, Raúl Maldonado, a empresas como Virtus, Optima Consulting, OGP Technology, y al tejido complejo de otras empresas que subcontrataban a su hijo: como Integrity y Centurion Consulting. La fórmula neoliberal seguida por el gobierno y la Junta funciona con precisión: mientras unos pocos hacen festivales de contratos y se enriquecen, la mayoría sufre y se empobrece. La llamada eficiencia de la empresa privada consiste en el acomodo político para llegar hasta el dinero del estado. Hacienda es el lugar perfecto para este despojo. Pero este es un mundo, ciertamente, ajeno a la compasión.

Mientras tanto, el país lleva largos meses escuchando un inacabable relato de la angustia. No bastó la dolorosa incertidumbre sobre la abultada cifra de muertes a causa del tenebroso huracán de septiembre 21 de 2017. Una vez pasada la violencia de la tempestad, la muerte sigue revolcando la tragedia debido a la incapacidad del gobierno, que no es otra cosa que falta de voluntad, falta de interés. Si en los pasados meses el Negociado de Ciencias Forenses, por escasez de recursos y por su desorganización gerencial, no ha podido evitar la acumulación de cadáveres, de la manera más inesperada se ha hecho visible un aspecto siniestro de la crisis económica y política. Los familiares en protesta colectiva han tenido que manifestarse con doloroso coraje frente al edificio que retiene los cuerpos de sus seres queridos. Han pronunciado la palabra que describe al gobierno: la insensibilidad. No usaron el término compasión, porque están en el lado de los que sufren.

¿Quién hubiera imaginado un piquete de esta naturaleza en el pasado? No para luchar por una conquista laboral o para defenderla, no para ampliar un derecho político, sino para pedir con el pecho acongojado la devolución de un cadáver para darle la sepultura con amor y respeto. El caso de los cuerpos amontonados y de los familiares lastimados es dramático. No hay duda. Pero no es el único. ¿Quién puede olvidar las decenas de madres y padres, hasta de niños muy pequeños, exigiendo explicaciones sobre el cierre de sus escuelas? Allí también se expresó la misma actitud que en el Negociado de Ciencias Forenses: la insensibilidad. Estamos ante los frutos de la política que se expresa con el viejo enunciado de Pedro Rosselló: que el mercado decida. El fundamentalismo de mercado, ayer del padre y hoy del hijo, genera riquezas para un grupo cada vez más reducido y propaga pobreza para la mayoría de la sociedad. Si el mercado, en cualquier sociedad del mundo, abandonado a la pureza de su dinámica, polariza la riqueza, en la situación colonial de Puerto Rico, se convierte en una máquina implacable de subordinación y de crueldad.

El término insensibilidad, expresado reiteradamente por familiares, padres, madres y niños, no es casual. Recoge con precisión la maduración de una política que se ha descrito como neoliberal: dejar que el mercado funcione con la más amplia libertad para garantizar la reproducción de los intereses empresariales. ¿Cómo puede pensarse que la condición colonial, en tiempos de los grandes espectáculos globales, se puede resolver con esta política que pone simultáneamente sobre el escenario el escándalo y la miseria?

La distraída firma deBorges

“Quien a buen árbol se acerca buena sombra lo cobija”, advierte un sabio refrán popular. Hoy, más que nunca, este decir cobra renovada vigencia. En estos tiempos de redes sociales y vertiginosa difusión es INDISPENSABLE compartir con el orbe entero cualquier cercanía, contacto o mera coincidencia en el espacio-tiempo que uno haya tenido con alguna celebridad o persona eminente. De esa savia chupará nuestro frágil ego para sobrevivir al escrutinio del monstruoso ojo que nunca duerme. Porque entre esas redes se debate nuestra existencia virtual, como sardina en atarraya. Hoy me toca a mí farolear, alardeando de un encuentro cercano que tuve con Jorge Luis Borges, ¡nada menos!

Corría el año 1969 y era yo un joven estudiante de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Columbia, Nueva York. En pleno auge de contracultura hippie y manifestaciones contra la guerra de Vietnam, Borges y otros notables habían sido invitados a participar en un panel de sesudas conferencias. Después de dictar la suya, alguien del público le gritó improperios por haber aceptado una medalla del dictador augusto Pinochet y lo amenazó con pegarle un ladrillazo en la cabeza si se lo encontraba por la calle. El incidente hizo que Borges se retirara discretamente, dando por terminado el encuentro. Yo llevaba conmigo un ejemplar de su Historia Universal de la Infamia y todo parecía indicar que, al cancelarse la sesión, se quedaría sin dedicatoria.

Masticando mi frustración encaminé mis pasos hacia el West End Bar con intención de tomarme unas cervezas, pero antes sentí necesidad de ir al baño. Apenas me había posicionado yo frente a uno de los orinales cuando veo llegar al mismísimo Borges, ayudado por el Decano de Estudios Graduados que lo guiaba sosteniéndolo del brazo.

Inmediatamente guardé lo mío y me subí la cremallera. Con el corazón saltándome de alegría, esperé con mi ejemplar de Historia Universal de la Infamia en la mano a que cesara el menguado y vacilante chorro del gran escritor para pedirle su firma. Pero pudo más mi juvenil impaciencia. Aun antes de que Borges hubiera acabado del todo ya estaba yo poniéndole el libro abierto frente a los ojos ciegos.

–¿Me lo hace único, Maestro?– imploré, recordando una frase que había visto en algún lado.

–Como no– murmuró Borges, divertido. Con mucho gusto. Deme un bolígrafo y se lo firmo.

Busqué y rebusqué desesperado entre mis cosas pero no encontré ni bolígrafo ni pluma fuente ni nada para escribir. Tampoco el Decano tenía uno –mucho menos Borges, que ya hacía años que dictaba en voz alta sus escritos. Entonces, haciendo gala del humor que lo caracterizaba, me ofreció una curiosa alternativa:

–Si quiere se lo meo…

No dudé ni un instante:

–Para mí sería un honor, Maestro.

Borges sacudió distraídamente y unas pocas gotas cayeron sobre el papel.

Pasados los años su rastro amarillea pero aun sigue visible. El valor de este ejemplar único es ya incalculable, acrecentándose cuanto más “vintage” se pone. Algún día llegará a superar, inclusive, al tan afamado chicle de Britney Spears, estoy seguro. Munido de una prueba de ADN que certifique la autenticidad de las gotas, me propongo llevarlo a una subasta de Sothesby’s. Cuando lo haga seré famosillo yo también, salpicado por la grandeza de este genio de la literatura universal.

Será otra cosa: Cáncer y fake news

Nos ha pasado alguna vez: la traumática experiencia de pedir una explicación médica, de compartir nuestras dudas y ansiedades con un doctor o doctora, y encontrar a un individuo hostil, o simplemente cansado, mortificado o torpe, que explica como mejor puede, y no puede mucho. En esos momentos pienso que habría que entrenar al personal médico en comunicación interpersonal, pero también pienso en la necesidad de incluir instrucción médica básica en nuestra educación, al menos los nombres de los huesos y los músculos, algunas nociones del funcionamiento del sistema inmunológico, qué es eso de sistema linfático, en dónde exactamente están el hígado, el vaso, el páncreas, los riñones, cómo funcionan los dichosos glóbulos blancos, qué es una infección… Qué mucho tiempo y energías se malgastan en la escuela, con tanta cosa útil que necesitamos aprender. En esos momentos siento que nos han privado de algo, nos han engañado. Cómo es que hemos llegado hasta aquí, tan ignorantes sobre nuestro propio cuerpo a pesar de los títulos y los muchos años de dedicación al conocimiento. Lo peor es cuando es cuestión de vida o muerte, cuando necesitamos tomar una decisión y de momento toda la inteligencia que ejercemos día a día se desvanece en un balbuceo bobalicón. No entiendo nada. Pero bueno, al menos nos queda la internet, y ya ven, hasta en eso hay que ir con cuidado.

Por otro lado, lo habrán notado, últimamente la profesión médica también está pegada a la red, ya sea a su vieja computadora, su ipad o su teléfono (ya sea en formato común o a lo Dick Tracy), lo que provoca algunos malos entendidos y miradas estrábicas que aportan poco a la serenidad del paciente (¡y a la del doctor!). A mí me enternecen estos esfuerzos por modernizarse, pero echo de menos, sobre todo en momentos críticos, la mirada compasiva. Ya sé que lo hacen por exigencias de los planes médicos, que tienen muchos pacientes esperando fuera, pero, en algunos casos, quisiera que se tomaran un momento, me engañaran y me convencieran de que de veras les importa mi bienestar.

Es significativo que, según estudios de varias instituciones sanitarias europeas, quienes buscan información sobre su salud acudan cada vez más a googlear y navegar en la red que a consultar a su médico de cabecera. En el caso de Puerto Rico, ya ven, no debe sorprendernos, si consideramos el costo de los planes médicos, la carencia de días por enfermedad en muchos de los contratos y las dificultades para hacer una cita médica, factores que desalientan una relación saludable entre pacientes y “proveedores” de salud. Es más fácil –y pensamos que más seguro– consultar las autoridades en la pantallita del teléfono. Al menos eso creemos.

El problema es que hay mucho paquete rondando por ahí. Es tan alarmante la situación que (según he averiguado de pasada en internet, precisamente) la sociedad médica internacional ha preparado páginas de rectificación científica desde sus centros de investigación, como por ejemplo saludsinbulos.com y tumoremaeveroche.it, manejadas por profesionales de la medicina española e italiana, respectivamente. Sospecho que debe haber muchas más, y detengo mi búsqueda antes de caer en uno de esos hoyos negros de la red plagados de noticias y datos tan supuestamente contundentes como alarmantes.

Los puertorriqueños exploramos páginas en inglés y en español, sobre todo las de centros médicos que podrían estar a nuestro alcance (si es que tenemos seguro médico), según la localización de familiares y amigos de la diáspora. En español, además de las versiones traducidas de muchas de esas mismas páginas, les podemos echar un vistazo a páginas españolas, mexicanas, colombianas, etc. No sé si esto sea una ventaja o una sobrecarga informativa perjudicial para nuestra salud mental. Ya los doctores se están quejando, siempre en guardia contra las páginas médicas equivalentes al rincondelvago.com, preparadas por individuos irresponsables, posiblemente buenas almas que pretenden ayudar al prójimo y a la prójima con su excelsa sabiduría y su exceso de iniciativa. Muchos de sus pacientes, antes de llegar a la oficina, buscan información en internet y los bombardean (así parecen percibirlo algunos) con preguntas (muchas veces las mismas preguntas) que ponen a prueba su paciencia (de la que carecen algunos de estos profesionales). No ayuda a las largas esperas en las salas de consulta, por supuesto.

Salud Sin Bulos (es decir, sin embustes), una iniciativa de la Asociación de Investigadores en Salud (AIES), es, según informa la prensa, “un observatorio que nació de una inquietud al detectar sus integrantes que la respuesta a los engaños de salud por parte de organismos científicos se producía solo en algunas ocasiones y muy tarde.” Intentan rectificar, pues, la desinformación provocada, ahora a mayor velocidad debido al fácil acceso de buena parte de la población a la internet, y dan como ejemplo un bulo que todavía está haciendo de las suyas: la falsa noticia propagada por un presentador de televisión de que las vacunas producían autismo.

Sucede, sin embargo, que es en el ámbito del cáncer donde se producen más fake news, y ha llegado al punto de que Salud Sin Bulos y la Asociación Española contra el Cáncer firmaron un convenio de colaboración para combatirlas. Creo que es provechoso que cite lo siguiente, para beneficio de las desorientadas:

“Los engaños sobre este tema son frecuentes: que el sujetador con aros aumenta el riesgo de cáncer, que los móviles lo provocan o que calentar comidas y bebidas en recipientes de plástico está tras la causa de hasta 52 tipos de enfermedad. Asimismo, existen falsas creencias sobre el componente emocional, de forma que algunos bulos defienden que una actitud positiva o negativa puede determinar las posibilidades de curación de un cáncer, algo que han aprovechado algunos gurús para enriquecerse.”

Estos profesionales de la salud, entre médicos y comunicadores que componen el equipo, se encargan de difundir las correcciones de los disparates que pululan en la red, analizan titulares alarmistas sobre salud así como los argumentos pseudo científicos viralizados por la internet.

En Puerto Rico, con parecido propósito, ha estado publicando sus columnas sobre salud (primero en Claridad y luego en El Nuevo Día, valga apuntar) el Dr. Fernando Cabanillas, director del Centro de Cáncer del Hospital Auxilio Mutuo, y hace poco acaba de editar una colección de ellas bajo el título Consejos de cabecera. Prevenir y tratar: alimentos y vitaminas contra el cáncer. Cúrcuma, Guanábana, Ajo, Probióticos, Vitamina D, Moringa, Cannabis… Las ganancias del libro están destinadas a apoyar a los pacientes del Centro de Cáncer del Hospital Auxilio Mutuo en el pago de costos no cubiertos por los planes de salud, y se consigue en las principales librerías del país y en la farmacia del hospital. El libro ofrece explicaciones sencillas que además nos aleccionan sobre la complejidad y lo fascinante de la ciencia curativa. Da cuenta de fake news, fraudes médicos y faltas de supervisión como para poner los pelos de punta. Denuncia estas prácticas, sobre toda la de la mal llamada “medicina alternativa”, y, en todo caso, aboga por los probióticos y el vino tinto. Sus denuncias además rebasan el ámbito exclusivamente médico, como hace con “Las cenizas tóxicas de Peñuelas” y la curiosa historia de la bacteria Wolbachia y los mosquitos, “¿Una infección venérea contra el dengue?”, artículos cuyos importantísimos planteamientos, fundamentados en datos científicos, bien merecen la pena atender.

La sobreinformación y la ansiedad nos pueden llevar a la perplejidad y el terror. Como Cabanillas, soy escéptica y necesito pruebas, pero soy, como toda hija de vecina, susceptible a las advertencias, amenazas y consejos que andan por ahí. Necesito certezas para algo que sigue siendo un misterio. Me declaro navegante de internet, y muchas dudas las resuelvo con una búsqueda disciplinada de páginas que supongo autorizadas (medlineplus.gov, cancer.net, cancer.org, mayoclinic.org, entre otras) pero el libro de Cabanillas tiene un efecto cercano y familiar en mí, como si a alguien le importara mi bienestar, como parte de un país que también padece graves enfermedades. Deja la impresión de que hay no sólo un contingente de científicos en un afán constante por encontrar remedios a todos nuestros males, sino también un grupo de gente compasiva, preocupada por la salud de un país muy maltratado, que busca soluciones. Y esto, a veces, nos tranquiliza de una forma que ningún portal cibernético y lejano podría.

Una versión más amplia de este escrito se publicó en 80grados el 7 de diciembre de 2018 bajo el título “Cáncer, fake news y un libro reparador”.

Textos de José Liboy

El asunto de las sagas

El asunto de ls sagas es otra cosa que me da qué pensar. Para los historiadores ingleses, el escritor de sagas no se ocupa de la política. Los asuntos de sangre y familia son más importantes que los asuntos legales. Una saga le da más importancia al matrimonio de la hermana de un heredero que ha nacido por inseminación, como Amadis de Gaula, con la participación de una madre que no es la biológica y que para el autor de una saga tiene estatura sobrenatural. Eso para mí es lo más importante de las sagas, aunque para el inglés tenga menos importancia. Claro, esa es mi herencia educativa y la traigo desde la escuela superior. Mi escuela estaba muy orientada hacia la biología y por eso siempre nos contaron historias con ese marco de referencia biológico. Lo noto ahora que comparo el Amadís de Gaula, que era la mía, con Tirante el Blanco, que era la novela preferida de mi profesora en la Universidad. La del catalán era una novela de estrategia, como las Amistades Peligrosas, y las que yo acostumbraba leer eran biológicas. Por eso lo que me atrajo de la saga y que me hace pensar en la tragedia de Islandia es el problema familiar. Los textos que tengo a la mano es verdad que son bastante complicados, pero en lo esencial se puede ver el problema familiar. Lo escribe ahora para tenerlo presente. Espero que les agrade a los seguidores del blog.

Sobre crónicas inglesas

He leído un ensayo sobre la forma en que los abogados ingleses leen la famosa crónica de Geoffrey de Monmouth. Es un texto más enrevesado el que leen los abogados. Los estudiantes de literatura simplemente conocemos la historia del obispo romano moderadamente probritánico que resulta asesinado por sus llamadas a la moderación y al respeto a las leyes. Leemos un texto mucho más sencillo. Yo recuerdo que era como una crónica de Fernandez Juncos de las nuestras, en un estilo directo y nada adornado. Misteriosamente, ha aparecido entre mis papeles el texto adornado que leen los abogados. Geoffrey es un recuerdo que tengo del curso del Rey Arturo que nos diera la profesora Rowley, quien fue la maestra que me interesó en la idea de tener una dirección electronica. Yo no tenia una hasta que ella me lo sugiere. Sin embargo, el texto de Goeffrey que ella nos dio no hablaba de Arturo, hablaba solamente del obispo romano. En una revista del periodo de la regente Isabel, que era hija de una agente alemana, Ana Bolena, y un rey inglés, Enrique VIII, que tuvo más de una esposa, se habla de las revisiones de la Edad Media que hacían los abogados. Sin embargo, la impresión que me da el ciclo del Rey Arturo es que se trata de una literatura nueva y tardía, como la de Fernandez Juncos. El abogado Ross revisó a Geoffrey, según dice el artículo de la revista que tengo a la mano. De esa clase de literatura, el asunto del asesinato del religioso fue el que me parecía más relevante porque explica obras americanas, como Murder in the Cathedral de T.S. Elliot, que habla también del asesinato del otro religioso que se llamaba Beckett.

Sociedades secretas y sociedades anónimas

Las sociedades secretas siempre han sido un tema fascinante y desconocido para mí. López Dzur dice algo sobre ellas en sus libros de historia de San Sebastián, y para Muñoz Rivera son cosa prohibida, que en sus cartas al Directorio del Partido Autonomista comenta sin ocultar que el asunto lo atrae. En una biografía de Mao que leía de niño, se habla de la Sociedad del Loto Blanco, que llevaba al poder a una inmensidad de personas contra el Emperador chino. Algunas las fundaban los desgraciados y los visionarios. Se parecían a los sindicatos de hoy en día, pero eran mucho más pintorescas que las organizaciones obreras porque las integraban campesinos. La verdad es que sé muy poco del asunto y a veces parece un tema poco serio políticamente.

Me resultan más familiares las organizaciones financieras. Puedo entender lo que es el mercado de bonos y lo que es un cierre, como en 1940 cuando el hijo de Muñoz Rivera cerró el mercado de bonos de la Central Soller. Medida que protestó la secretaria del abogado que Muñoz Marín contrató para terminar con las operaciones de la central. La carta de esa señora es famosa en el mundo de los nacionalistas puertorriqueños y la historiadora Acosta la consigna en su libro de historia sobre el Partido Nacionalista. Me da la impresión de que el hijo de Muñoz Rivera no obraba de mala fe cuando le pone límites a la especulación con las inversiones de los independentistas.

Los visionarios o llamados illuminati son casi siempre conservadores en materia religiosa y social. Este cierre, que en 1940 le puso límites a la economía, es típico de un tipo visionario. Hoy los cierres son medidas conservadoras, no hay duda de que se llevan a cabo para ponerle coto a los inversionistas. La ley 121 la aplauden muchos porque efectivamente es un cierre. No está claro si en efecto se hace para ponerle fin a la servidumbre de muchas mujeres, o si por el contrario, favorece el coloniaje. Eso es algo que la posteridad tendrá que juzgar.

Simón Bolívar y Puerto Rico: acercamiento a una expedición

“Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad.”

Simón Bolivar

Uno de los episodios históricos no del todo esclarecido y con frecuencia mencionado por los que han abordado –aunque de forma epidérmica– las proyecciones libertarias de Simón Bolívar, es su toma de contacto con la realidad colonial de Puerto Rico en la primera parte del siglo XIX. Habría que preguntarse: ¿estuvo Puerto Rico en la agenda libertaria de Bolívar? ¿Existió un plan expedicionario que contemplara la libertad de la isla? ¿En qué momento y bajo qué exigencias históricas se fraguó el mismo? Se ha hablado de un desembarco de Bolívar en Vieques en 1816: ¿se trataba de una intentona libertaria?

El objetivo de este escrito es iniciar unas reflexiones sobre las ideas que acarició el Libertador Bolívar de realizar una expedición para liberar a Puerto Rico del dominio español. Para ello se impone analizar las condiciones objetivas y subjetivas que no permitieron que se realizará la empresa de integrar la Isla al proyecto de Unidad Latinoamericana.

Bolívar probablemente pensó por primera vez en la independencia de Puerto Rico cuando se hallaba en las Anillas sufriendo sus penurias y donde nacieron su compromiso antiesclavista y sus primeros planteamientos internacionales. En 1815, durante su estancia en Jamaica, responde a un caballero de esa isla que preguntaba acerca de “los objetivos más importantes de la política americana”. La respuesta de Bolívar es un documento político que la historia conoce como la Carta de Jamaica. En la misma habla de las vejaciones que sufren los habitantes de Puerto Rico y Cuba, y del bienestar que desean para ellos: “Las islas de Puerto Rico y Cuba que, entre ambas pueden formar una población de 700 a 800.000 almas, son las que más tranquilamente poseen los españoles porque están fuera del contacto de los independientes. Mas ¿no son americanos estos insulares? ¿No son vejados? ¿No desean su bienestar?” 1

No es esta, sin embargo, la primera ocasión en que se planteó el caso de Puerto Rico y las otras Antillas españolas fuera de nuestro ámbito territorial, pues en una reunión celebrada en la ciudad de México el 15 de junio de 1815, puertorriqueños, cubanos, mexicanos y dominicanos, firmaron un poder a favor del cubano José Álvarez de Toledo para que organizara un ejército libertador que sacara a España del Caribe. El presidente de Estados Unidos, James Monroe, facilitó fondos a Álvarez de Toledo para que se trasladara a Washington a presentar un informe sobre la situación antillana. El enviado le hizo saber a Álvarez de Toledo para que se trasladara a Washington a presentar un informe sobre la situación antillana. El enviado le hizo saber a Monroe que los ingleses querían apoderarse de las tres Antillas. El mandatario estadounidense le proveyó otros fondos a Álvarez para que fomentase una revolución en Cuba. Esta no se plasmó porque según el enviado, la gestión no era oportuna en ese momento.2

Se relata incluso que, un año después de esa declaración, Bolívar llegó a desembarcar en la isleta de Vieques, contigua a Puerto Rico, por breves horas, lo que varios historiadores han considerado como su primera intentona de julio y agosto de 1816.3

“Entonces ya Bolívar se acercaba a Puerto Rico y circunnavegaba las costas de la isleta vecina en goleta “Marino”, cuando se le presentó batalla a la otra goleta española. Logró apresarla con la mala pata de que sufrió a su vez el encallamiento de su nave, debido al tiempo borrascoso. El Capitán Rosales, comandante del otro buque bolivarista, el “Brion”, que había desembarcado en otra ensenada, confundiéndose con los disparos, abrió fuego en la dirección del “Marino” y, trágicamente, se produjeron bajas de ambos lados patriotas. Ante este error, de inmediato ambos navíos zarparon de regreso a sus puertos. De ese incidente data la construcción del fortín defensivo de Vieques por el entonces gobernador don Salvador Meléndez Bruna”. 4

La confrontación anterior reseñada por Aurelio Tío ha sido sacada de proporción hasta el punto de presumirse una intención de Bolívar de desembarcar para producir un levantamiento y de hablar de derramamiento y de hablar de sangre bolivariana. Insinuar que la construcción del fortín de Vieques respondió a ese incidente tampoco debe conducir a equívocos con relación al verdadero carácter del evento.

Un estudio realizado por Demetrio Ramos Pérez, basándose en un documento que obra en el Archivo General de Puerto Rico, llegó a la conclusión de que la realidad fue otra.

“No solo no hubo ningún intento libertador, puesto que se trataba tan solo de buscar provisiones, sino que además las dos naves destacadas de la flotilla no iban con propósito de llegar a Vieques, sino a St. Thomas, pues a la goleta española apresada, la Marino la transbordaron ‘tres señoras emigradas’ para que se les llevara a esa isla, sin que se nos hable de concreto desembarco de Bolívar”. 5

De manera que todo se redujo a buscar vituallas. No debe presumirse, entonces, en el Libertador la intención de catar las posibilidades de levantar Puerto Rico, como parece deducirse de la superposición de trabajos de Aurelio Tío, Juan Augusto y Salvador Perea y, en su momento, Loida Figueroa.

Como podrá observarse, (siguiendo su trayectoria) la idea del libertador Simón Bolívar, de luchar por la independencia de Puerto Rico, obedeció al compromiso contraído con Antonio Valero de Bernabé en 1822, y a la estrategia panamericana del Congreso de Panamá de 1826.

Luego de su victoria en su contienda con España, Bolívar no olvido la promesa hecha al puertorriqueño Valero, quien había luchado a su lado en el entendido de que, cuando triunfase en el continente, se le daría la oportunidad de llevar una expedición libertaria a Puerto Rico. Así en 1822, como presidente de Colombia, Bolívar invita a los gobiernos de México, Perú, Chile y la Argentina a una asamblea de plenipotenciarios de cada Estado para estructurar una conferencia americana que “nos sirviese de consejo en los grandes conflictos, de punto de contactos en los peligros comunes, de fiel interprete de los tratados públicos cuando ocurren dificultades y de conciliador en fin de nuestras diferencias”. 6

Ciertamente, ese año de 1822 no era el más oportuno para la celebración de ese conclave por estar las naciones recién liberadas de España en estado de transición.

Para 1823, Antonio Valero, puertorriqueño al servicio del Libertador Bolívar, tiene preparado un “Plan para la Independencia de Puerto Rico”. En este se demuestra que Valero concibió la idea de conducir a Puerto Rico una expedición libertadora. 7

Ese Plan del General Valero para la Independencia de Puerto Rico era una especie de esbozo en una hoja de papel por las dos caras, que contenía un Parte Político, un Parte Militar, Operaciones Militares y una nota adicional. Este importante documento fue encontrado por Jorge Quintana en el Archivo General de la Nación, en Caracas, Venezuela, precisamente en ocasión en que se conmemoraba el centenario de fallecimiento del General Valero, en el año 1963. El periodista cubano Quintana lo divulgó en la Revista del Instituto de Cultura Puertorriqueña ese año. De manera que, puede afirmarse con certeza, que el propósito de lograr la Independencia para Puerto Rico no era para Valero una mera ilusión, una quimera, una fantasía, un mero sueño. Como bien ha dicho José Enrique Ayoroa Santaliz, no es exagerada la afirmación de Don Juan Antonio Corretjer, cuando dice que “Valero, dentro de la grey liberal española y latinoamericana en que debatió su vida, tiene el honor de ser el Padre de la Lucha por la Independencia de Puerto Rico”. 8

Mariano Abril asegura que el general Antonio Valero, al llegar a La Guaira, abrigo el propósito de organizar y comandar una expedición a las Antillas. En ese sentido, se dirigió al general Santander, vicepresidente de la República, pero este aplaza el asunto como más tarde lo aplazó Bolívar. 9

En noviembre de 1823 se habían encontrado en La Guaira, procedentes de México –nos dice Abril– Antonio Valero y los miembros de una comisión cubana, presidida por José Aniceto Iznaga, que se interesaban en libertar a Cuba. Valero había pertenecido al ejército de México, y disgustado con Agustín Iturbide, había ido a Colombia con el objeto de ofrecer sus servicios al gobierno, y además, inducirlo a libertar a Cuba y Puerto Rico, atacando allí inmediatamente a los españoles. Santander admitió sus servicios en Colombia con la misma graduación de general, y le pidió que pasase a la capital para verse con él, indicándole que, con respecto a su proyecto de una expedición contra los españoles en Cuba y Puerto Rico, el momento no era adecuado, porque la campaña del Perú, en la que el general Bolívar se hallaba comprometido, empeñaba el crédito de las armas del país y absorbía todos sus recursos así como la atención del gobierno.10

El 7 de diciembre de 1824 Bolívar reiteró la invitación a las naciones antes dichas y también a las Provincias Unidas de la América Central. Bolívar había escogido el istmo de Panamá por ser el punto equidistante entre los dos extremos. Tenía en mente establecer una liga anfictiónica, siguiendo el ejemplo de las repúblicas griegas.

El general puertorriqueño Antonio Valero, siempre añorando la oportunidad de invadirlas Antillas, se presentó ante el Libertador al cubano Arango. Bolívar les repitió las mismas razones que antes había expuesto el general Santander, e incorporó a Arango al Servicio del Perú, nombrándolo Auditor de Guerra y ofreciéndole la secretaría de la delegación que debía nombrarse para representar a esa nación en el Congreso de Panamá.11

Como veremos, la idea de Bolívar luchar por la independencia de Puerto Rico coincide con los preparativos del Congreso de Panamá. Tanto por convicción como estrategia en la guerra contra el colonialismo español, se planteaba la liberación de Puerto Rico y Cuba como premisa para alcanzar la unidad de todas las antiguas colonias españolas. Colombia y México, guiados por el instinto de la propia conservación, reconocieron que tenían que luchar juntas, en los campos de Puerto Rico y Cuba.

El 15 de mayo de 1825, Bolívar había impartido instrucciones a los representantes de Perú al Congreso de Panamá, y en ellas establecía la posibilidad de concertar un acuerdo con México y Guatemala, como entonces se identificaba a Centroamérica, con el propósito de tomar medidas para la independencia de Puerto Rico y Cuba. En esas instrucciones a los delegados plenipotenciarios se estampa lo siguiente:

“Como mientras las islas de Puerto Rico y Cuba pertenezcan al gobierno español, tendrá este un medio para mantener la discordia y fomentar turbulencias y aun amenazas a la independencia y a la paz en diferentes puntos de América, procurarán ustedes hacer resuelva sobre la suerte de dichas islas…y…adoptar medidas, respecto a las islas de Cuba y Puerto Rico, y en caso de que se resolviese emanciparlas, atender a sus destino futuro: si deberían agregarse a algunas de las nuevas repúblicas o dejar que se constituyan independientemente, determinando en uno y otro caso, de cargo de quien serian los gastos de campaña”.12

Con este objetivo, sugiere Bolívar que se prepare una expedición costeada en conjunto por los Estados, y se decida por el congreso si las Islas o alguna de ellas separadamente, se iban a agregar a algunos de los Estados confederados, o iban a decidir por sí mismas su suerte futura.

Entra en detalles sobre la forma en que se iba a solventar la operación en cada caso.13

Debía el Congreso, así mismo, deliberar acerca de las medidas que deberían adoptarse respecto a las otras colonias de España: las islas Canarias y las Filipinas, Allí debía tratarse de hacer eficaz la declaración hecha por el presidente de los Estados Unidos al Congreso de1Colombia para frustrar en lo venidero toda tentativa de parte de España, de reconquistar el continente americano. Además, declarar abolido el tráfico de esclavos africanos.14

En realidad, el Congreso Anfictiónico sería la magna asamblea de representantes de los pueblos donde Bolívar proyectaría a nuestro continente en la comunidad internacional, con fuerzas propias y visión colectiva. Y seria la asamblea cuya finalidad declarada por Bolívar era el establecimiento de un nuevo Código democrático internacional, un nuevo sistema jurídico internacional.

Segunda Parte

En Lima, en el 1826, Simón Bolívar informó a sus agentes en la ciudad del Istmo de Panamá, Pedro Gual y Pedro Briceño Méndez, de su proyecto para realizar conjuntamente con México, un Congreso Anfictiónico para la integración de América. Este plan se fundaría – dice Bolívar – en los siguientes objetivos:

“1. Defender cualquier parte de nuestras costas que sea atacada por los españoles o nuestros enemigos;

Expedicionar contra la Habana y Puerto Rico;

Marchar a España con mayores fuerzas después de la toma de Puerto Rico y Cuba, si para entonces no quisieran la paz los españoles.”15

El gobierno de Colombia y el Representante de Mexico en Bogotá ya se había puesto de acuerdo con el Libertador desde agosto de 1824, con el fin de llevar a cabo una acción combinada para la liberación de Puerto Rico y Cuba, y habían llegado a hacerse todos los preparativos para formar una escuadra que debía reunirse y zarpar desde Cartagena al mando del general Lino Clemente con el objeto de atacar dichas islas. La gestión partía de la solicitud que el general puertorriqueño, Antonio Valero, hiciera al gobierno de la Gran Colombia. Bolívar sugirió el proyecto a Santander, cuando todavía Sucre no había entrado en el Alto Perú, al considerar que “Sucre puede ir a una parte –Cuba– y Páez a otra –Puerto Rico– porque ambos están animados del mismo deseo”.16

Al mismo tiempo, se había designado al ejército que había vencido en Junín años antes en Ayacucho, con otros refuerzos de veteranos, para invadir las islas de Cuba y Puerto Rico, capitaneado por el general Páez. México, de un modo u otro, hubiera protegido la invasión, pero este empeño equivalía a una nueva guerra. España concentraba sus fuerzas en Puerto Rico y Cuba, pues ya desde 1825 había perdido el Castillo de San Juan de Ulúa. 17 El rey de España, Fernando VII, autorizó a sus capitanes generales en las islas de Cuba y Puerto Rico, a tratar a sus habitantes como en un estado de guerra. En México se constituyó la Junta Protectora de la Libertad de Cuba y Puerto Rico.

Continuará..