Inicio Blog Página 1567

Madera y Arcilla: Poemas de Hiram Lozada Pérez

Por Marie Ramos Rosado

(Editorial Veritas, 2019).

Este poemario desde el título  nos plantea de qué está hecha la poética de Hiram Lozada Pérez. El título nos recuerda las cosas básicas y necesarias de la vida: madera y arcilla. La madera fibra vegetal que proviene de la corteza de los árboles y la arcilla  de la roca. El título también  nos remite a otros escritores como: Pablo Neruda en sus “Odas elementales” , por ejemplo: “Oda a la madera”, a  Juan Ramón Jiménez con la nota de añoranza en  Platero y yo o   a la nostalgia por el pasado a lo Virgilio Dávila  en Pueblito de Antes.

El poemario inicia con lo siguiente: “Dedico este poemario a mi familia del pasado, a la que ahora tengo y amo y a la que tendré en el futuro cercano y lejano. Y a ti, claro porque lees.” Inicia con una dedicatoria al lector, que nos recuerda a Miguel de Cervantes  en Don Quijote de la Mancha.

El libro  está constituido por veinte textos poéticos de los cuales  algunos están identificados como “Soneto1, 2, 3, 4,5 . Sin embargo, el título” Quién eres” podría ser catalogado como  el soneto 6 y casi al final cierra con un séptimo soneto.  El poeta utiliza estructuras estróficas tradicionales como lo son: la décima y el soneto , entre otras.

El poemario inicia con “Mis versos”. Aquí ya nos presenta su intención del libro y propósito. Y nos dice: “no me pidas a estos sencillos trazos/decires raros y complicados,/acertijos oscuros e intrincados./ son tiernos dulces abrazos.” (Lozada Pérez 1). En este texto nos recuerda a José Martí en el poemario Versos Sencillos,  específicamente “Rima V”: “Si ves un monte de espuma/ es mi verso lo que ves;/ mi verso es un monte , y es/ un abanico de plumas.” Entonces, Hiram  nos dice: ”No pidas de ellos el universo entero/ ni el borde ciego del horizonte./Mis versos son como ese monte/sereno que ondea grácil el sendero.” (Lozada Pérez 1) Hiram nos declara que quiere que su poesía esté al alcance de todos y todas. No desea crear versos intrincados, rebuscados y difíciles de comprender.

La temática alude a sus antepasados, raíces familiares, al amor, a su abuelo negro, la muerte, a la existencia y otros. En el poemario impera la nota nostalgia y está permeado de una añoranza.    Algunos poemas tienen una nostalgia sosegada a lo Gautier Benítez, que en ocasiones  se transforma en gracia e ironía burlesca,  matizadas de un  sincero realismo natural con que describe el ambiente.  Sus sonetos y décimas cultivan  un depurado estilo .  El poeta se lamenta de la disolución y pérdida del patrimonio isleño con la invasión norteamericana en : “Brevísima historia de Las Islas de Puerto Rico.”  “La casa vieja” es una obra de evocación del pasado rural y urbano en su pueblo natal de Carolina, antes de la globalización que vivimos.   “Biografía” evoca su infancia al igual que “ La casa vieja”. Revela el gozo amoroso de la tierra nativa en el paisaje, amor a su infancia , la solidaridad comunitaria de compartir garbanzos hervidos y el café molido, que es una especie de código hacia el nuevo porvenir. En “Aquel abuelo”, los motivos poéticos aparecen evocados en una añoranza en el alma patriótica a su terruño natal y a sus raíces afrodescendientes, a través de su abuelo negro.

En “Brevísima historia de Las Islas de Puerto Rico” el poeta trata de resumir la historia de Puerto Rico en quince estrofas poéticas. El poema se podría dividir en cinco partes: la  parte indígena: “Los hombres y las mujeres del maíz” (Lozada Pérez2) con  las “Isla vasijas de barro”, luego una segunda parte con la colonización española: “En 1493, según contado ,/llegaron los mástiles y las cruces/ las huellas del moho español/en las arenas y en los caminos/ en los ríos serenos de oro/en las estrechas veredas inocentes/del fierro y las espadas./ En otras voces, otros ritos,/otras plegarias a dioses ausentes,/enemigos del sol y la serpiente./ ( Lozada Pérez3) Más adelante nos presenta la llegada de los hombres y mujeres del áfrica negra diciéndonos:” áfrica aportó el sudor del Sahara, la sangre de los/ leones, la rabia resistente y las dulces mieles,/ el dolor, las manos, las caderas trepidantes/los dioses y las diosas de las congojas cotidianas/ y los sabores ardientes./ Una cuarta parte nos describe la invasión norteamericana: “En 1898, según anticipado,/en caballos de humo invadieron los americanos./Llegaron con los wínchesteres y los revólveres/el desprecio, el ojo trepado/en sus pirámides/y el abrigo pesado/del discurso torcido del nuevo/soberbio amo” (Lozada Pérez 4) y finaliza con una conclusión: “Esta es, según recuerdo, la historia de mi pueblo./ Un asomo de horizontes,/de miradas complacidas desde osadas canoas, carabelas/golosas ,bajeles negreros, humeantes vapores y los navíos/de hierro de los imperios.” (Lozada Pérez 5).

En “Décimas” estimula a los nuevos escritores  , que lo hagan y creen sus fantasías; pues solo escribiendo todos los días te hará tu propio guía.

En fin, el poeta cierra con el poema “Lo siento”, donde expresa el gusto por el estado de éxtasis que se encuentra. Impera el sosiego, la paz, el  amor y la tranquilidad. No desea dar “paso a duras emociones que piden alojamiento” (Lozada Pérez 32). Y que le exigen a viva voz: “¡ábrenos Hiram Lozada!.” Sin embargo, “Esta vez él no responde, quizás, mañana. Hoy lo siento.” (Lozada Pérez 32). El poeta se encuentra en una etapa de creatividad con  la palara. En su entorno, reina la paz y tranquilidad emocional; pues está acompañado de la poesía.

Texto leído en la presentación del libro en la Librería Mágica, sábado, 24 de agosto de 2019.

La autora es profesora en el Departamento de Español de la UPRRP.

De venta en la CLARITIENDA

Los cristianos y la revolución latinoamericana

Por José Luis (Pinchi)Méndez

 

La incorporación masiva y militante de los cristianos a los procesos revolucionarios de América Latina es uno de los acontecimientos más significativos e interesantes de nuestra historia contemporánea. Este hecho además de romper muchos de los esquemas que se tenían hasta hace poco en cuanto a la manera en que deberían desarrollarse los acontecimientos en esta parte del mundo plantea varias interrogantes sobre las relaciones entre cristianismo y marxismo y el papel de los cristianos en el proceso de cambio político y social latinoamericano que necesitan ser explicados con la mayor seriedad y urgencia.

Por eso el libro El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe del religioso y profesor universitario puertorriqueño Samuel Silva Gotay llega quizás en el mejor momento.

Portada

Esta obra fruto de muchos años de investigación paciente y erudita fue escrita para cumplir con el requisito de tesis para el grado de Doctor en Estudios Latinoamericanos de la facultad de Filosofía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Pero su importancia depasa claramente el marco académico para el cual fue escrito.

En efecto, el libro del profesor Silva Gotay no es solamente el trabajo de un investigador maduro y minucioso que ha dedicado sus años más productivos al tema de la teología de la liberación y el cristianismo revolucionario en América Latina y el Caribe. Tan importante como lo primero es que se trata de la reflexión y el testimonio de un intelectual comprometido con la lucha política latinoamericana, de un observador partícipe que escribe desde una doble perspectiva de cristiano y marxista, de un religioso y un revolucionario cuya aventura intelectual es también parte de la gran epopeya política e histórica que sirve de tema a su disertación. Es precisamente este envolvimiento afectivo, intelectual y humano con el tema que desarrolla lo que le da a su obra esa fuerza y esa contundencia de los libros que hacen historia.

Al parecer en el momento en que es publicado el libro de Samuel Silva Gotay cumple, en efecto una función política y revolucionaria que trasciende el propósio académico para el cual se produce normalmente una tesis doctoral y podría llegar a convertirse en un guía de valor inapreciable para la acción política y revolucionaria en esta región del mundo. Efectivamente El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe se publica luego de dos décadas del triunfo de la revolución cubana, apenas dos años de la caída de la dinastía de los Somozas y la instauración de un gobierno Sandinista en Nicaragua y en plena crisis política y social Centroamericana.

Paradójicamente aunque aún no han desaparecido completamene los llamados de los derechistas a “luchar contra el comunismo ateo”, cada día es mayor el número de cristianos latinoamericanos que mueren a manos de las bandas fascistas y los ejércitos oligárquicos de la región. Mientras esto ocurre sigue aumentando el número de cristianos que hacen causa común con los marxistas y en un gobierno estigmatizado de comunista como el de Nicaragua un sacerdote, el Padre Miguel de Escoto ocupa el Ministerio de Relaciones exteriores, otro religioso el conocido poeta Ernesto Cardenal dirige el Ministerio de Cultura y su hermano el cura Jesuita Fernando Cardenal preside la Cruzada Nacional contra el analfabetismo. Lejos de constituir casos aislados de ocupación de estas posiciones es sólo la presencia más evidente del sector cristiano latinoamericano en una lucha que también es la suya en la cual hacen causa común con Marxistas y otros sectores no religiosos en un esfuerzo para dejar establecido un orden más justo e igualitario en el que coinciden el compromiso cristiano de justicia social y amor al prójimo con el programa político de comunistas y socialistas.

¿Cómo se ha producido este acercamiento? ¿Se trata de una verdadera alianza estratégica, de una síntesis dialéctica del pensamiento cristiano y el marxismo en un movimiento amplio y pluralista? ¿O estamos sólo frente a un acuerdo pasajero y fortuito entre dos fuerzas políticas e ideológicas destinadas eventualmente a separarse y hasta confrontarse en la praxis histórica? Todas estas preguntas y muchas otras que tienen que ver con el movimiento de los cristianos por el socialismo y la teología de la liberación encuentran su contestación en el ibro de Samuel Silva Gotay quien parte de la premisa de que no hay una contradicción insalvable entre marxismo y cristianismo, sino por el contrario una coincidencia de metas y propósitos que dan base para una alianza estratégica franca y sólida entre dos fuerzas tan determinantes para el futuro de América Latina.

Para llegar a estas conclusiones Silva Gotay tiene por supuesto que salirse de las explicaciones simplistas y las percepciones estereotipadas que se utilizan generalmente para caracterizar tanto a marxistas como a cristianos. Tiene además que romper con las visiones monolíticas del marxismo y el cristianismo y estudiar ambos movimientos en su complejidad dialéctica y su pluralidad ideológica. Tiene, en fin, que salirse de las explicaciones tradicionales e insertarse en el enfoque novedoso del mismo movimiento que estudia y sin cuyas premisas teóricas e ideológicas plenamente compartidas por el autor hubiese sido imposible escribir una obra de tanta altura intelectual.

En efecto, Samuel Silva Gotay escribe desde adentro del movimiento de cristianos por el socialismo, identificado plenamente con los postulados teóricos de la teología de la liberación y haciendo suyos los logros intelectuales y el patrimonio cultural e ideológico del movimiento que investiga. Esta identidad transparente entre el objeto y el sujeto de la investigación, lejos de nublar la capacidad investigativa el autor es precisamente lo que da fuerza e intelegibilidad a su obra, lo que permite alcanzar el grado de coherencia logrado en los enfoques y conclusiones y lo que fundamenta la calidad teórica y sociológica del libro.

En fin, El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe es tanto un estudio erudito sobre un tema histórico y sociológico como un manifiesto y una defensa de las posiciones de la teología de la liberación y del cristianismo revolucionario latinoamericano. Por eso no hay distancias teóricas ni ideológicas entre el investigador y lo investigado y el entrelazamiento intelectual entre la función comprensiva y explicativa de la obra se funda en la intención de dar a conocer una visión particular del hombre y el universo con la cual el autor está plenamene comprometido. Este hecho nos ahorra cualquier pretensión u ostentación de objetividad académica axiológica y nos pone frente a una obra cuya historicidad fundamental es la propia identificación del escritor con el tema, la representatividad de sus conclusiones y puntos de vista y la capacidad de Silva Gotay para reconciliar la función expositiva y formal de una disertación doctoral con la búsqueda de claridad y coherencia intelectual de todas las personas incluyendo al propio autor que se identifican en América Latina con la teología de la liberación y el movimiento de cristianos por el socialismo.

En esta doble perspectiva de objeto y sujeto de la historia Silva Gotay examina el desarrollo de las condiciones históricas, teóricas y materiales que hicieron posible el surgimiento de la teología de la liberación; las características intelectuales y metodológicas de esta crítica al neotomismo y a la teología tradicional; la propuesta de este movimiento para la estructuración de una nueva concepción histórica del mundo y una práctica política liberadora; la nueva teoría de interpretación bíblica que sirve de base a la identificación política con las clases oprimidas y la fuerzas revolucionarias y; las consecuencias prácticas, teóricas y éticas de esa nueva condición histórica de la salvación.

La materia prima para esa tarea monumental se encuentra fragmentada en varios libros y miles de artículos, estudios, declaraciones y docu s amentos mimeografiados que Silva Gotay recopila para darnos una exposición comprensiva y detallada de los fundamentos teológicos de una pensamiento religioso determinado en gran medida por la crisis de la formación capitalista dependiente de América Latina. Es precisamente este marco histórico-social específicamente latinoamericano lo que explica el contenido radical y revolucionario del pensamiento cristiano de esta región el cual viene a ser fundamentalmente una respuesta al estancamiento de los programas de industrialización y desarrollo que se intentaron previamente en el área y al fracaso de la experiencia populista de finales de la década del cincuenta.

Al analizar críticamente estas experiencias que se presentan como los determinantes históricos y sociales de mayor peso en el surgimiento de la teología de la liberación y el movimiento de cristianos por el socialismo Silva Gotay no olvida la vinculación de ese fenómeno con algunos acontecimientos exteriores a la región como el diálogo cristiano marxista de la post guerra en Europa, el cual tuvo un impacto muy grande en la transformación política e ideológica del sector más militante del cristianismo de América Latina. Sin embargo fue la realidad política y social latinoamericana con su estancamiento de la produción y de la economía, sus desigualdades sociales, su marginalización creciente de los sectores campesinos de la tierra, su desnacionalización económica tecnológica y cultural, sus ejércitos al servicio de las oligarquías y el imperialismo norteamericano, sus crueldades y sus contrastes lo que más seriamente pesó en el giro que tomó la nueva orientación de los cristianos latinoamericanos comprometidos con el amor al prójimo y la justicia.

El primer eslabón en ese proceso de transformación ideológica y política fue la teoría de la dependencia. Luego los cristianos radicalizados de América Lastina comenzaron a interesarse en el marxismo y el materialismo histórico, los cuales postulan que es la lucha de clases la que mueve la historia y que ésta se origina en los cambios que ocurren en las fuerzas materiales de producción. El abrazo de esta nueva orientación ideológica no podía por supuesto producirse sin una reevaluación profunda de la naturaleza del cristianismo de serias implicaciones éticas y epistemológicas que silva Gotay discute con mucha minuciosidad y espíritu analítico.

Esta reevaluación total del cristianismo se va a poner de frente a las premisas básicas de la teología tradicional y de la concepción dualista del mundo. El cristianismo de los teólogos de la liberación se presenta en ese sentido como una recuperación de la fe por los sectores explotados y oprimidos que hace imperativo una reevaluación total de los dogmas y preceptos actuales de la práctica religiosa.

Desde esa perspectiva la fe es entendida no como una creencia en un sistema de ideas reveladas desde el más allá, sino como una afirmación de esperanza y compromiso con el reino de Dios en la historia. Para los cristianos socialistas de América Latina este compromiso sólo es materializable a través de una práctica política liberadora que debe hacer suya la ideología de la clase trabajadora y sus aliados revolucionarios. Por eso a diferencia de la alternativa reformista de los partidos Demócratas Cristianos, la teología de la liberación no persigue un respaldo general de la sociedad para el establecimiento de un “Socialismo Cristiano” sino una movilización general de los cristianos a favor del socialismo.

A tono con ese hecho la teología de la liberación se propone restaurar la comprensión de la fe a su origen bíblico en donde el pecado no es un mal metafísico sino como aclara Silva Gotay: “la corporificación de la injusticia de las decisiones egoístas del hombre, en las estructuras económicas y sociopolíticas que conforman la vida humana”.

En efecto, si el pensamiento de los cristianos revolucionarios de América Latina chocaba con la teología tradicional y la concepción dualista del mundo de la jerarquía religiosa oficial su desacuerdo no era menor con el integrismo estaliniano y su visión mecanicista y dogmática de la historia. Por eso la teología de la liberación necesitó también de un neomarxismo y de intelectuales como Garaudy, Lukacs, Goldmann, Sánchez Vázquez y otros para un entendimiento pleno con los socialistas.

Ese entendimiento como demuestra Silva Gotay no significó por supuesto ni el abandono de la fe religiosa de parte de los cristianos ni la conversión al cristianismo de parte de los marxistas. Lo que verdaderamente trajo como resultado ese diálogo franco entre estos dos grupos con importantes diferencias ideológicas y filosóficas fue como señaló desde hace tiempo el líder principal de la revolución cubana Comandante Fidel Castro la realización de una “alianza” estratégica entre dos sectores igualmente comprometidos con la justicia social, el cambio revolucionario y el amor al prójimo”.

Pero de la misma manera que la teología de la liberación ha constituído un desafío a la religión tradicional y a las jerarquías eclesiásticas del cristianismo de América Latina su surgimiento y consolidación política e ideológica constituye también un reto para el marxismo que lo obliga a reevaluar aspectos importantes de su programa político, su proyecto histórico, su sociología del conocimiento y su explicación tradicional de los fenómenos religiosos. Por eso leer El pensamiento cristiano revolucionario en América Latina y el Caribe es una obligación política para cualquier marxista o revolucionario verdaderamente comprometido con la liberación de nuestro pueblo. .

El autor es profesor en la UPR en Río Piedras

El libro esta a la venta en la Claritienda

En una tempestad

Rafael Tufiño

Por José María Heredia

Huracán, huracán, venir te siento,

Y en tu soplo abrasado

Respiro entusiasmado

Del señor de los aires el aliento.

En las alas del viento suspendido

Vedle rodar por el espacio inmenso,

Silencioso, tremendo, irresistible

En su curso veloz. La tierra en calma

Siniestra; misteriosa,

Contempla con pavor su faz terrible.

¿Al toro no miráis? El suelo escarban,

De insoportable ardor sus pies heridos:

La frente poderosa levantando,

Y en la hinchada nariz fuego aspirando,

Llama la tempestad con sus bramidos.

¡Qué nubes! ¡qué furor! El sol temblando

Vela en triste vapor su faz gloriosa,

Y su disco nublado sólo vierte

Luz fúnebre y sombría,

Que no es noche ni día…

¡Pavoroso calor, velo de muerte!

Los pajarillos tiemblan y se esconden

Al acercarse el huracán bramando,

Y en los lejanos montes retumbando

Le oyen los bosques, y a su voz responden.

Llega ya… ¿No le veis? ¡Cuál desenvuelve

Su manto aterrador y majestuoso…!

¡Gigante de los aires, te saludo…!

En fiera confusión el viento agita

Las orlas de su parda vestidura…

¡Ved…! ¡En el horizonte

Los brazos rapidísimos enarca,

Y con ellos abarca

Cuanto alcanzó a mirar de monte a monte!

¡Oscuridad universal!… ¡Su soplo

Levanta en torbellinos

El polvo de los campos agitado…!

En las nubes retumba despeñado

El carro del Señor, y de sus ruedas

Brota el rayo veloz, se precipita,

Hiere y aterra a suelo,

Y su lívida luz inunda el cielo.

¿Qué rumor? ¿Es la lluvia…? Desatada

Cae a torrentes, oscurece el mundo,

Y todo es confusión, horror profundo.

Cielo, nubes, colinas, caro bosque,

¿Dó estáis…? Os busco en vano:

Desparecisteis… La tormenta umbría

En los aires revuelve un oceano

Que todo lo sepulta…

Al fin, mundo fatal, nos separamos:

El huracán y yo solos estamos.

¡Sublime tempestad! ¡Cómo en tu seno,

De tu solemne inspiración henchido,

Al mundo vil y miserable olvido,

Y alzo la frente, de delicia lleno!

¿Dó está el alma cobarde

Que teme tu rugir…? Yo en ti me elevo

Al trono del Señor: oigo en las nubes

El eco de su voz; siento a la tierra

Escucharle y temblar. Ferviente lloro

Desciende por mis pálidas mejillas,

Y su alta majestad trémulo adoro.

Filmes que resistieron el embate de las megaproducciones

Por Maria Cristina/En Rojo

 

¿Qué hacer después de ver los grandes estrenos del verano? Pues siempre se puede esperar al próximo, pero también hay tiempo para explorar lo que se exhibe en otras salas de cine comerciales y, en el caso de Fine Arts, lo que NO es otra comedia española/argentina/mexicana más. Así que con esa visión comento los siguientes filmes.

All Is True

 

(director Kenneth Branagh; guionista Ben Elton; cinematógrafo Zac Nicholson; elenco Kenneth Branagh, Judi Dench, Ian McKellen, Kathryn Wilder, Lydia Wilson, Jack Colgrave Hirst, Jimmy Yuill, Phil Dunster)

Este hermoso filme, dirigido y protagonizado por Kenneth Branagh, quien ha dedicado una gran parte de su vida actoral adaptando al cine las obras de William Shakespeare, traza la vida breve de este dramaturgo y actor una vez regresa a su “village” (aldea), Stratford-upon-Avon, después de una exitosa carrera en Londres. Es un retiro forzoso ya que el Globe Theatre, donde la compañía dueña del teatro, Lord Chamberlain’s Men, estrenaba y presentaba funciones de las obras de Shakespeare, se quema y el grupo queda desprovisto de su inversión y lugar de trabajo. Sin duda, su familia ha podido vivir bien gracias al dinero enviado por William, pero el costo ha sido su ausencia por más de 20 años y su desconocimiento de lo que fue la crianza y crecimiento de sus dos hijas, Susannah y Judith y el hijo que muere a temprana edad y a quien añora todo el tiempo. ¿Cómo puede un hombre recuperar el afecto de la familia que apenas conoce, el buen nombre de sus antecesores y descendientes y volver a ser parte del diario vivir a pesar de la vida tan diferente que llevó en Londres?

Una narrativa tan íntima y al parecer insignificante se convierte en una obra de grandes proporciones por la centralidad de la interpretación de Branagh como Shakespeare, de los referentes literarios (los sonetos dedicados a un gran amor masculino; el ensayo de Virginia Woolf “A Room of One’s Own” donde se crea el personaje de la hermana de Shakespeare, Judith; la exaltación del hijo varón por encima de cualquier talento de las hijas no educadas formalmente) y las pausadas y profundas actuaciones de Judi Dench como su esposa Anne Hathaway, Kathryn Wilder como Judith e Ian McKellen como el Conde/Earl de Southampton, el amor secreto del poeta. El encuentro con el Conde es un tour-de-force para ambos actores.

Yesterday

(director Danny Boyle; guionistas Jack Barth y Richard Curtis; cinematógrafo Christopher Ross; elenco Himesh Patel, Lily James, Vincent Franklin, Joel Fry, Ed Sheeran, James Corden)

Como hace en sus muy conocidos filmes, Danny Boyle escoge como protagonistas a personas que se apartan de ese centrismo de fuerza y atracción física. Pensemos en el grupo de Trainspotting, el niño Damian en Millions, Jamal en Slumdog Millionaire y Aron Ralston en 127 Hours. Esta vez es Jack Malik, quien quiere tener éxito como cantautor, pero su único público son sus amigos, y mientras tanto tiene empleos de servicio donde lo maltratan y vive con lo mínimo.  Ellie es la amiga que lo ama en secreto y lo apoya en su “carrera” actuando como su agente. Entonces un suceso atmosférico cambia ciertos aspectos del pasado de la tierra. Quizá de lo más importante para Jack, la total ausencia de los Beatles en la historia musical: nadie los conoce y las canciones que tararea y luego canta se las atribuyen a su autoría.

Y, por supuesto, quedan fascinados con la sencillez de su letra y la hermosura de su música. Pero Jack sí sabe de los Beatles y ante la fama que adquiere siempre siente a sus espaldas la sombra de la verdad del pasado. Con cada canción de los Beatles que rescata de su memoria, el sentimiento de su letra y música lo hace ver a sus amistades y a Ellie, como seres dispuestos a dejarse amar, aunque en el camino puedan ser heridos. Pero además con cada composición de John Lennon y Paul McCartney descubre otras dimensiones de la vida que ni soñaba. Su encuentro con Lennon y su declaración de amor a Ellie nos hace llorar de amor.

Wild Rose

(director Tom Harper; guionista Nicole Taylor; cinematógrafo George Steel; elenco Jessie Buckley, Julie Walters, Craig Parkinson, Sophie Okonedo)

Sin duda lo maravilloso de este filme es su protagonista-cantante Jessie Buckley como Rose-Lynn, la aspirante a ser la mejor intérprete de música Country en Escocia. Sus interpretaciones de canciones reconocidas y sus propias composiciones mueven una historia que tiene sus límites. Rose-Lynn es una joven de clase trabajadora que ya a los 18 años tenía dos hijos, además de múltiples infracciones por uso de drogas, violencia contra propiedad y personas. Su madre, Marion (interpretada hermosamente por Julie Waters), trata de ayudarla y darle apoyo, pero entiende que a su edad y con una familia tiene que asumir responsabilidades. Por eso la obliga a conseguir un trabajo de limpieza y cuidar de su propio apartamento y sus hijos. Pero su pasión es la música y para Rose eso es lo único que importa.

Al parecer todos los que la conocen comparten su entusiasmo y están dispuestos a ayudarla conseguir su sueño: llegar a Nashville, la Meca de la música Country. Pero lo que se nos presenta es la vida caótica de Rose que parece querer vivir las historias de amor y sangre que narran las canciones Country: mujeres que aman y son abandonadas, los conflictos con la ley que los lleva a la cárcel, las mentiras y traiciones a que se enfrentan y las pérdidas de todo lo que parecía importante (revisen letras de canciones de Johnny Cash y, por supuesto, vean el excelente Walk the Line con Joaquin Phoenix y Reese Witherspoon). Personajes dentro de la trama que podrían aportar profundidad a la historia desaparecen rápidamente para que el centro siempre sea Rose, la joven cantante que enaltece la música Country en Glasgow.

Brian Banks

(director Tom Shadyac; guionista Doug Atchison; cinematógrafo Ricardo Díaz; elenco Aldis Hodge, Greg Kinnear, Melanie Liburd, Sherri Shepherd, Mystie Smith, Xosha Roquemore)

Este filme sigue la línea del documental de Ava DuVernay, 13th y la serie de NetFlix, “When They See Us” al presentar la historia verídica de Brian Banks, un joven de 16 años que en 2002 fue acusado de violación y secuestro, juzgado como adulto, encarcelado por cinco años y dos meses, puesto en libertad bajo palabra con grillete y entrado al registro de ofensores sexuales por toda su vida. Con esta carga legal ¿cómo va a encontrar un empleo que le permita rehacer su vida? En este caso, no es un asunto racial, pero sí del sistema policial y judicial que prefiere no gastar dinero en casos que para ellos no son importantes y, por eso, sin buena asesoría legal convencen a los acusados de llegar a un acuerdo para una sentencia menor.

Banks, de clase trabajadora y madre soltera, a los 16 años parecía tener su carrera como futbolista asegurada con oferta de beca de una de las universidades de California. Todo esto desaparece con la acusación de violación de una estudiante compañera de clase. No hay dinero para abogado particular y su representación legal tiene cientos de otros casos más graves que atender. Con la promesa de esta abogada de no declararse inocente y no impugnar la acusación conllevaría una sentencia liviana en detención juvenil, Banks acepta. Pero, como sucede muchas veces, el juez decide juzgarlo como adulto y sentenciarlo al máximo. Lo que mantiene a este joven en pie todo este tiempo encarcelado es el enfoque y la disciplina que siempre tuvo como niño y adolescente para que pudiera sobresalir en el deporte y el saber que es inocente y que alguien—en este caso el California Innocence Project—va a tomar su caso.

José Carrión III y el Trumpismo

 

Por Jaime Lluch

Recientemente el Presidente de la Junta de Control Fiscal, José Carrión III, estuvo en un evento público de un grupo de “Latinos” a favor de Donald Trump. El Sr. Carrión III se ha convertido en una doble figura pública: Fue nombrado por sus amigos republicanos para imponer una especie de autoritarismo fiscal en Puerto Rico, y ahora él mismo hace público sus inclinaciones políticas Trumpistas. Me parece escandaloso que una de las figuras públicas más poderosas en Puerto Rico, que no ha recibido a su favor ni un solo voto de ningún puertorriqueño, sea un devoto del Trumpismo. Es inaceptable para la “democracia” en Puerto Rico que un hombre de negocios del mundo de los seguros sea en la esfera fiscal aquí un exponente del “autoritarismo competitivo,” la forma degradada de la democracia a la que Trump quiere llevar a los Estados Unidos (Levitsky/Way 2010).

Si Carrión apoya el Trumpismo es evidente que él es un promotor de una economía política donde el poder económico/político está monopolizado por la “Nueva Aristocracia,” que son eficaces practicantes del arte de consolidar sus privilegios, pero en el Trumpismo la economía es un juego que suma cero, y ese acaparamiento de la riqueza se logra en contra de los intereses materiales de la clase media y la clase baja (Matthew Stewart 2018). En el Trumpismo, hay una estructura social con tres clases sociales: el 0.1% más rico en EE.UU. es dueño del 22% de la riqueza, y el 9.9% más rico que le sigue tiene cerca del 58% de la riqueza, y está el resto de la sociedad. Mientras tanto, aquellos con ingresos de menos de $35,000 en EE.UU. sufren mucho más de enfermedades tales como la diabetes, del corazón, obesidad crónica, del hígado, y de los riñones, etc. (Stewart 2018).

La nueva aristocracia que promueven Trumpistas como José Carrión III es ese 10% más rico, y me parece absurdo que en una isla tan empobrecida como la nuestra, resulta que el que más manda es alguien que apoya políticas públicas que están en contra de la gran mayoría aquí.

Pero, es peor que eso. El Trumpismo no es cualquier fenómeno dentro del desarrollo político estadounidense. En el pasado, el Partido Republicano de gente como George Bush padre era un partido de derechas, pero aceptaba las premisas de la democracia liberal.

El Trumpismo es un fenómeno muy distinto. Trump es un nacional-populista de extrema derecha, aunque claramente todavía no es ni Mussolini ni Franco. Pero, sin embargo, su modus operandi (igual que el de otros líderes como Viktor Orbán) exhibe rasgos reminiscentes del autoritarismo de derechas del siglo 20. El Trumpismo tiene en común con ese autoritarismo la añoranza por un pasado mítico: la “nación” gloriosa, lo cual se ha perdido debido al liberalismo cosmopolita y el universalismo igualitario (Jason Stanley 2018: 4). Otro rasgo en común del Trumpismo y el autoritarismo del siglo 20 es al anti-intelectualismo. El debate inteligente es imposible sin una educación de calidad, sin centros de investigaciones académicas, sin una cultura de respeto y valoración del conocimiento, y sin atención a la riqueza del lenguaje (Stanley 2018). La hostilidad de Carrión III y la JCF contra la Universidad de Puerto Rico demuestra su anti-intelectualismo Trumpista.

El autor es catedrático de la UPR en Río Piedras