Inicio Blog Página 1592

Luis de Jesús Reyes: “El periodismo es un proceso revolucionario en sí mismo”

Por Gabriela Ortiz Díaz/Edición Especial

Tiene 28 años. Es el primer periodista ancla puertorriqueño en Telesur, canal de televisión de cobertura internacional con sede en Caracas, Venezuela. Tras los dos años que lleva en ese medio y su experiencia en el periodismo político-internacional, Luis de Jesús Reyes afirmó en entrevista con CLARIDAD que “el periodismo es un proceso revolucionario en sí mismo”. Se refería específicamente al periodismo alternativo. 

“Alguien tiene que contar aquello que no cuentan los medios hegemónicos, ese es un proceso revolucionario y para eso hay que ser subjetivo como lo es CLARIDAD y otros medios alternativos”, continuó explicando el joven periodista, quien cuenta con una maestría en Periodismo Político- Internacional de la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona. 

Según él, la importancia fundamental de la existencia de CLARIDAD y de Telesur es que rompen con la línea editorial que se ha hegemonizado y consolidado a lo largo de los últimos 50 o 60 años, de una mirada muy occidental e imperialista. 

Aunque la visión ideológica que constituye a ambos medios se ha vuelto un estigma o mancha, hay toda una masa poblacional que los consume y que sabe que, por más estigma que tengan, son serios y honestos. Esto agregó De Jesús Reyes durante la entrevista que, entre otros aspectos, pretendió conocer lo que piensa este periodista puertorriqueño destacado en Telesur sobre la pertinencia de CLARIDAD, ahora que cumple 60 años de fundado. 

Luis de Jesús le debe la base del ejercicio periodístico que practica a lo aprendido mientras estudiaba el bachillerato en la Escuela de Comunicación Pública (COPU) de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Asimismo, a la experiencia que tuvo en el programa radial Contrapunto, transmitido por Radio Universidad, y a la de productor de noticias en la estación Walo Radio en Humacao, su pueblo natal. 

En su proceso de aprendizaje, también ha sido muy importante el contexto familiar: “Nací y crecí escuchando a mi familia hablar de política internacional”. Esto le despertó curiosidad por el periodismo y la política. Así que, mientras hacía el bachillerato en COPU, se ocupó de leer sobre la historia política de Latinoamérica. 

“Yo siempre he tenido una visión más latinoamericanista que estadounidense, y de ahí, el interés en saber de Cuba, de los procesos revolucionarios y socialistas de América Latina y de Venezuela”. 

Hace dos años llegó a Venezuela tras obtener su grado de maestría y luego de ser corresponsal de Agencia EFE en París. Además de ser el presentador de noticias de la tanda nocturna, conduce el programa Texto y Contexto, el cual se presenta todos los domingos. 

¿Se te hace difícil comprender el entorno político de Venezuela teniendo como referente el contexto político de tu país, Puerto Rico?

Venezuela es un país del que se habla mucho, pero muy poco comprendido. Los que dicen ser analistas aquí en Puerto Rico, están plagados de malinformación. Yo llevo dos años y de verdad que me cuesta todavía explicar el proceso político revolucionario que atraviesa ese país. Sin embargo, sé que Venezuela fue el seno de la lucha por la independencia en América Latina, el nido donde nació el gran libertador. Desde el inicio, el pueblo venezolano ha estado acostumbrado a esos momentos álgidos de la política. Para comprender lo que es Venezuela hoy, hay que comprender su historia y al pueblo venezolano, uno muy dado a la lucha por su independencia y soberanía y por la lucha de América Latina en general. 

¿Cómo es tu mirada desde afuera hacia la política de Puerto Rico, ahora que has pasado por la experiencia periodística en Telesur? 

 Mi tendencia es mirarlo todo desde una perspectiva internacional. Me cuesta mucho ahora mirar la política nacional, la interna. En Puerto Rico, nuestro debate político es que unos drones se pagan a sobrecargo o que a un alcalde se le olvidó bajar las banderas a media asta en un juego de pelota o que el gobernador de aquí no reconoce a su propio hermano en una reunión o que hay unos cerdos vietnamitas andando por las calles de San Juan y no saben qué hacer con ellos. Que eso se vuelva un debate nacional y político, pareciera una cuestión surreal. 

Como periodista joven, ¿cuál ha sido el mayor reto de la experiencia en Telesur? 

Los puedo dividir en dos. El reto intelectual de poder estar a la altura de mis compañeros, que son una academia con patas, y el reto físico o práctico, que es el de salir en la pantalla dando las noticias. A mí me toca el noticiero estelar de la noche, que es el que recoge el insumo de todo lo que pasó en la jornada y a veces tiene análisis, a veces entrevista y a veces un último minuto. Tengo que estar preparado para lo que venga. 

¿Qué te parece que los medios puertorriqueños te tomen en consideración y te contacten para explicar lo que acontece en Venezuela? 

Luis de Jesús Reyes expresó sentirse muy honrado con los colegas puertorriqueños que lo consideran para ser voz en Puerto Rico del acontecer venezolano, pero también comentó: “Se ha dado un fenómeno muy curioso. Cuando algunos medios me llaman, sabiendo que soy puertorriqueño, quieren escuchar que “Venezuela se está cayendo en cantos”, “que el presidente Nicolás Maduro está a punto de caer”, “que el chavismo no tiene apoyo”. 

¿Cómo narras a Puerto Rico en Venezuela?

De la mejor forma que lo puedo contar es diciendo que Puerto Rico es el proyecto colonial mejor logrado. No ha habido en todo el mundo un proyecto colonial con todo el éxito como el nuestro. Ha sido muy exitoso para Estados Unidos en todos sentidos: económico, político y mental, por la colonización emocional y mental de los puertorriqueños y de cómo se ha creado esa codependencia del Norte. Parte de ese proyecto colonial es la colonización de los medios. Se nos ha impuesto en la academia una mirada muy gringa del acontecer noticioso. El mundo para muchos de nosotros es Estados Unidos. Limitar la mirada internacional nos coloniza informativamente. 

Durante el transcurrir de su experiencia de trabajo en Telesur, Luis de Jesús Reyes se ha impuesto un cometido: “que Puerto Rico no sea tema noticioso solamente cuando un huracán nos arrasa o cuando se lleva el tema de descolonización a la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, sino que se le dé seguimiento a temas como el de la situación en la UPR y el de la Junta de Control Fiscal”.

Lo que va de ayer a hoy

Archivo CLARIDAD

Por Francisco A. Catalá Oliveras/Edición Especial

El punto de referencia del ayer que aquí se evoca es el 1959, año en que se fundó el periódico CLARIDAD. La visión retrospectiva se realiza hoy, sesenta años después.

Justo en el año 1959, en coincidencia con los años “felices” de Operación Manos a la Obra –al menos, a la luz de los indicadores de crecimiento económico de entonces–, se presentó en el Congreso de Estados Unidos el proyecto de ley Fernós-Murray con el propósito de enmendar la Ley de Relaciones Federales. Se buscaba un lavado de cara al Estado Libre Asociado (ELA) para que no fuera tildado de “posesión” o “territorio”. Básicamente, se solicitaba un mejor arreglo para la aplicabilidad de las leyes federales. Se trató de uno de tantos esfuerzos fallidos para “culminar” el ELA.

Para esa época la “unión permanente” era considerada condición indispensable para el crecimiento económico. Se anticipaba con gran entusiasmo la convergencia con los indicadores económicos de Estados Unidos para el año 2000. El gobernador Luis Muñoz Marín postulaba que, alcanzado tal nivel, solo quedarían dos rutas de estatus, ambas de “estadidad”, para el pueblo de Puerto Rico: “…seguirse manifestando a favor de la Estadidad Asociada del Estado Libre Asociado o manifestarse a favor de la Estadidad Federada” ( Luis Muñoz Marín, Discurso a través de la radio, 18 de septiembre de 1959). Descartaba la independencia porque se apartaba de la “voluntad de unión permanente”.

Hoy cabe preguntar qué se ha descartado. La realidad –tantas veces invocada en el “catecismo” pragmático del Partido Popular Democrático (PPD)– ha desmentido las anticipaciones del gobernador Muñoz Marín tanto en el terreno político como en el económico. La “culminación” del ELA ha desembocado en el mismo entramado colonial en que siempre estuvo, en la llamada cláusula territorial de la Constitución de Estados Unidos: “El Congreso podrá disponer de, o promulgar todas las reglas y reglamentos necesarios en relación con, el territorio o cualquier propiedad perteneciente a los Estados Unidos” (Constitución de Estados Unidos, Artículo IV, Sección 3). 

Ya son muchas las piezas de evidencia. Basta con la ley del Congreso que creó la Junta de Supervisión (Control) Fiscal  –“Puerto Rico Oversight, Management, and Economic Stability Act” (PROMESA)– que en el título I cita la cláusula territorial como su fundamento constitucional. ¡Más claro no canta un gallo!

La “culminación” política que se anticipara ayer se realiza hoy en el crudo gobierno de una junta imperial. El desenvolvimiento económico no ha sido menos torcido. En los sueños se incubó la pesadilla.

El sueño de crear numerosos empleos a base de la industrialización no se materializó. Nunca, en ningún lugar del mundo, la inversión directa externa inducida por exenciones tributarias ha generado suficientes empleos a menos que se acompañe de desarrollo multisectorial orientado a la movilización de recursos nacionales, de gestiones empresariales alternas tanto públicas como privadas, de la multiplicación de eslabonamientos, de la mayor diversificación posible tanto en productos como en fuentes de inversión así como de una efectiva inserción en el mercado global. Si estas condiciones no se dan la industrialización por invitación degenera en el establecimiento de una sucesión de enclaves ajenos. Entonces sobresalen la remisión de ganancias hacia el exterior, el desempleo, la desigualdad y la debilidad fiscal.

A pesar de que la industrialización inicial se basó en actividades intensivas en el uso de mano de obra como ropa y textiles, en el año 1959 había menos personas empleadas que en 1950. Se trataba de empleos mejor remunerados pero no suficientes para contrarrestar el desmantelamiento de la agricultura. Era alto el desempleo y baja la participación laboral, sello distintivo, cada vez más pronunciado, del mercado laboral puertorriqueño. Se recurrió a la ya crónica “válvula de escape” de la emigración: de 1950 a 1959 la emigración neta sumó 460,286 personas. Operación Manos a la Obra siempre ha sacado más manos del país de las que ha puesto a trabajar. Ciertamente, era un momento oportuno para el nacimiento de la voz crítica de CLARIDAD ante los cantos de sirena del “milagro económico” y de la “vitrina de la democracia”.

La industria liviana radicada en Puerto Rico no resistió el acceso de otros países al mercado de Estados Unidos. Cuando se carece de eslabonamientos, de vínculos internacionales y de otros instrumentos institucionales se le hace más fácil a las empresas integrantes del enclave ir de un lado para otro. Al enclave de la industria liviana le sucedió la industria pesada protagonizada por las petroquímicas. Se pretendió montar un complejo de empresas satélites sobre las bases de la refinación de petróleo, materia prima inexistente en Puerto Rico, altamente contaminante, no renovable, poco ubicua, expuesta a vaivenes políticos extraordinarios y con precios inestables. Como monumento al desastre todavía pueden verse las ruinas de la CORCO entre Ponce y Guayanilla. 

En las postrimerías de la década de 1970 se inicia el reinado de la Sección 936 del Código Federal de Rentas Internas. Bajo ésta se cobijará la industria de alta tecnología, encabezada por empresas farmacéuticas. Se distinguen por su alta rentabilidad y por su propensión al uso de precios de transferencia para eludir tributos. Un certero diagnóstico de este tercer intento de Operación Manos a la Obra lo hizo el Banco del Sistema de la Reserva Federal de Nueva York cuando en el año 2012, ya derogada la Sección 936, lanzó el reto de “disminuir la dependencia de una industria en contracción”: “Los incentivos fiscales condujeron a la presencia desmedida de la industria farmacéutica en la Isla. Los incentivos se eliminaron gradualmente y el empleo en la industria ha decaído. En el futuro, parece haber posibilidades limitadas para que el sector sea un motor de crecimiento”.

Ante la incapacidad de los enclaves económicos para generar suficientes empleos se ha recurrido regularmente a tres vías de compensación: emigración, dependencia y endeudamiento. Pero lo que ayer se concebían como “válvulas de escape” hoy se definen como lo que son: factores constitutivos de la crisis, en realidad, de un sistema político y socioeconómico fracasado.

Ayer, contra viento y marea, CLARIDAD le dió espacio a las voces críticas a un orden montado en la colonia y en enclaves eminentemente funcionales para remitir ganancias al exterior pero que, para muchos, lucía prometedor. Ya nadie le endilga el adjetivo de prometedor al desorden vigente. La superación del mismo se ha convertido en un imperativo. Hoy, sesenta años después, CLARIDAD– siempre contra viento y marea –continúa con sus páginas abiertas para dichas voces, cada vez más empeñadas en lograr dicha superación.

El año «dorado» 1959

Primer ejemplar de CLARIDAD

Por Manuel de J. González/Edición Especial

Eric Hobsbawm, el destacado historiador británico, se refiere al periodo entre 1950 y 1973 como “los años dorados” del siglo XX. Durante las dos décadas inmediatamente posteriores a la de la peor guerra jamás sufrida, el capitalismo desarrollado pasó por una “fase excepcional, tal vez única”, aunque el crecimiento económico también impactó al campo socialista y hasta sectores de lo que ya empezaba a conocerse como el “Tercer Mundo”. 

Según el británico, dos factores definieron aquel crecimiento; a saber, la disponibilidad de capital de inversión acumulado en algunos países, como Estados Unidos, durante la guerra y la amplia disponibilidad de energía barata. Durante todo ese largo periodo el precio del barril de petróleo nunca fue superior a dos dólares. Estados Unidos fue el primerísimo actor de aquel drama, tras surgir de la guerra como la principal potencia militar y económica del mundo. Durante el periodo, el gigante norteamericano comandó la producción manufacturera y el intercambio comercial del planeta, que se multiplicó por diez en esos 23 años. 

Puerto Rico en 1959 era una muestra pequeña del crecimiento económico desaforado que se manifestaba en el mundo. Para ese año, la llamada Operación Manos la Obra, que con exenciones contributivas y mano de obra barata (y la gran ola migratoria impulsada por el Gobierno) había logrado crear un sector manufacturero importante, con tasas de crecimiento impresionantes, ya le dejaba el camino abierto a la “era petroquímica”. Bajo el supuesto de que el petróleo barato de los países árabes, sobre todo Saudí, estaría disponible para siempre, desde mediados de la década se incentivó la instalación de empresas procesadores de crudo en el Sur y Este del país, comenzando por la CORCO, que comenzó a operar en 1957. Los sueños petroquímicos llegarían al extremo de pretender construir años después, precisamente en 1973, un “súper puerto petrolero”, con enormes depósitos aledaños, que convertiría la isla en gran exportadora de productos petroquímicos hacia Estados Unidos y el mundo. Como vimos antes, Hobsbawm, coloca el fin de la “época dorada” en 1973 porque ese fue año del embargo petrolero capitaneado por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). El nuevo cartel de productores acabó para siempre con la disponibilidad de crudo a precios irrisorios y, de paso, con los sueños petroquímicos de Puerto Rico cuya economía entró en recesión. 

Los “años dorados” también tuvieron su impacto político. En 1959, bajo el liderato de Luis Muñoz Marín, Puerto Rico alimentó la pretensión de actuar como una “potencia regional”, impulsando procesos políticos en otros países del área. La cuenca caribeña había sido hasta entonces el principal campo de operaciones de dictaduras retrógradas, convenientemente soportadas hasta ese momento por la potencia del Norte. Francois Duvalier (Haití), Rafael Trujillo (Dominicana), Fulgencio Batista (Cuba) y Marcos Pérez Jiménez (Venezuela) eran las cabezas más conocidas de aquellos gobiernos militares. 

Mientras esos países, con sus gobiernos dictatoriales, no se beneficiaban de los años dorados que vivía el resto del mundo, Puerto Rico, la colonia estadounidense de la región, sí los aprovechaba. Allá se peleaba en las calles y en las sierras contra las dictaduras, mientras aquí se alardeaba de “democracia” porque cada cuatro años había votaciones. El nuevo capital extranjero que se invertía en manufactura, y luego en petroquímicas, facilitaba tasas de crecimiento económico de seis o siete por ciento anual. Ante ese cuadro, el liderato puertorriqueño comenzó a proyectar a Puerto Rico como una “vitrina” para los países vecinos. Como veremos más adelante, hasta al nuevo gobierno revolucionario cubano trataron de venderle las bienandanzas del “milagro” puertorriqueño. 

En 1959 habían trascurrido apenas siete años de las reformas políticas que se bautizaron con el nombre de “Estado Libre Asociado”. Aun cuando el poder del Congreso estadounidense permanecía, la nueva Constitución reforzó la sensación de gobierno propio que el liderato del PPD estiró al máximo. Eran los tiempos de la “izquierda democrática” con Muñoz, José Figueres y Rómulo Betancourt como figuras centrales, donde el puertorriqueño asumía un papel de líder regional que amparaba a los que luchaban contra los dictadores y por la “democracia”. Cuando en enero de 1961 asumió el mando en Estados Unidos la nueva administración demócrata de John Kennedy, el deseo del liderato puertorriqueño por proyectarse en la región como puente con Estados Unidos coincidió con las intenciones del nuevo presidente. 

El primero de enero de 1959 había triunfado la Revolución Cubana, que envió al dictador Batista al exilio y desató un viento de esperanza sobre toda la región caribeña. El año anterior, en Venezuela había sido depuesto el dictador Pérez Jiménez y el amigo de Muñoz, Rómulo Betancourt, había accedido al poder. El entusiasmo del boricua llegó al extremo de buscar afanosamente una reunión con Fidel Castro para explicarle al joven líder cubano las particularidades del “exitoso” modelo puertorriqueño. Mientras Muñoz recurría a distintos intermediarios para tratar de reunirse con Fidel, entre ellos el presidente de la firma Bacardí, no sabía que el entonces vicepresidente de Estados Unidos, Richard Nixon, se le había adelantado en la gestión de “venta”. Tan temprano como en abril de 1959, apenas tres meses después de que el líder revolucionario entrara victorioso a La Habana, Nixon “trató de insinuarle” que enviara a Puerto Rico a alguno de “sus principales asesores económicos para que conversara con Muñoz Marín” sobre sus programas para atraer “capital privado”. Añade Nixon en la minuta que preparó sobre la reunión que tuvo con Fidel Castro: “Esta sugerencia no lo entusiasmó mucho y señaló que el pueblo cubano era ‘muy nacionalista’ y sospecharía de cualquier programa iniciado en un país considerado una ‘colonia’ de Estados Unidos.” Cuando Nixon le aclaró que Muñoz había sido uno de sus defensores mientras estaba en Sierra Maestra, Fidel reconoció que ese había sido el caso “pero dejó claro que no quería tener nada con él, al menos públicamente.”

Fidel, como vemos, tenía bien claro quién era Muñoz, pero en Puerto Rico, gracias a los “años dorados”, el PPD se mantenía al tope mientras el independentismo declinaba. En las elecciones de1952 el Partido Independentista (PIP), aun en medio de la represión que se desató tras el levantamiento nacionalista de 1950, fue el segundo partido más votado, desplazando de esa posición a los anexionistas. Sin embargo, a partir de ese año el descenso fue tal que, no solo perdió la representación legislativa ganada, sino hasta la misma franquicia electoral en 1960. La otra vertiente del independentismo, el nacionalismo armado, tenía a prácticamente todo su liderato encarcelado luego del levantamiento del 50 y las acciones heroicas en el Congreso y Casa Blair. 

El declive del independentismo coincidió con el fortalecimiento del anexionismo, alimentado por el nuevo discurso de Muñoz y el PPD, que proclamaba la relación con EE. UU. como “permanente” y reclamaba el voto por el presidente de Estados Unidos como para hacer crecer el “ELA”. La otra vertiente del discurso muñocista durante aquellos años fue la demonización de la independencia asociándola con hambre (“como en Haití”), con dictaduras (“como en las repúblicas”) y enfatizando la inviabilidad de un Puerto Rico soberano dada nuestra “pequeñez” y la “escasez” de recursos naturales. 

Mientras el discurso de miedo se diseminaba desde los partidos y las instituciones de gobierno, simultáneamente se desataba una persecución policiaca contra todo aquel que manifestara simpatía con la lucha patriótica. Cuando a principios de la década del 90 se tuvo acceso a los expedientes elaborados por la División de Inteligencia de la Policía de Puerto Rico (“carpetas”) se conoció que alrededor de 135 mil personas fueron vigiladas y perseguidas a partir de la década del 50 por asistir a reuniones o actos de organizaciones independentistas o por el simple hecho de exhibir una bandera de Puerto Rico. Esta campaña de la policía puertorriqueña, que buscaba aislar a los independentistas en sus comunidades y empleos, se unió a las acciones que desde Estados Unidos coordinaba el FBI. El programa de estos se conoció como COINTELPRO y estuvo dirigido a desarticular las organizaciones independentistas mediante infiltraciones, la manipulación de informaciones en la prensa y la vigilancia constante. 

Buscando nuevas vías organizativas para enfrentar esa realidad, el 11 de enero de 1959, se juntaron en Mayagüez personas de distintas tendencias para fundar el Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico (MPI). Algunos venían de las luchas socialistas y sindicales (César Andréu Iglesias), otros del nacionalismo (Lorenzo Piñero), de las luchas estudiantiles (Norman Pietri) o habían militado en el PIP y luego se distanciaron de aquel partido (Juan Mari Brás). Esa diversidad sería una de las características más importantes del nuevo movimiento, que se dispuso a crear lo que llamó “la nueva lucha de independencia”. 

La elementos definitorios de aquella nueva lucha serían su vinculación estrecha con las reivindicaciones de los estudiantes universitarios, donde operaba desde 1956 la Federación de Universitarios Pro Independencia (FUPI); el impulso a la lucha de los trabajadores, buscando unificarlos y vincularlos a las luchas políticas, y, muy destacadamente, la inserción del independentismo puertorriqueño en el amplio movimiento de izquierda que, estimulado por la recién nacida Revolución Cubana, ya crecía en la cuenca caribeña y en el resto de América Latina. Esta última vinculación serviría como plataforma de lanzamiento para “la internacionalización del caso de Puerto Rico” o, dicho de otra forma, llevar el debate sobre el problema colonial boricua a los principales foros del mundo. 

Como ven, la agenda y los retos de aquel movimiento eran bien grandes y para comenzar a adelantarlos se fueron poco a poco creando instrumentos de organización y, sobre todo, de comunicación. Uno de esos instrumentos fue un modesto boletín que, a sugerencia de Andréu Iglesias, bautizaron con el nombre de Claridad. 

A partir de 1960 nuestro país vivió una gran movilización y agitación social manifestada en luchas contra el servicio militar obligatorio y la guerra en Vietnam, por los derechos de los trabajadores, por la reforma universitaria, contra la contaminación y la degradación del ambiente, contra la explotación minera, contra la privatización de las playas, en apoyo a los rescatadores de terreno, por los derechos de la mujer y por la autodeterminación política del pueblo puertorriqueño. Los esfuerzos que se desarrollaban en Puerto Rico repercutieron en las comunidades de Estados Unidos donde residían nuestros emigrados y sus descendientes, quienes también se organizaron y participaron en la misma lucha con la convicción de que tanto los de allá como los de acá constituíamos una misma nación. 

El nuevo medio de comunicación creado en 1959, CLARIDAD, sería instrumental en cada uno de esos esfuerzos. 

(El libro Eric Hobsbawm, Age of Extremes, se publicó en español como Historia del siglo XX. La referencia a la minuta de Nixon y a las gestiones de Muñoz para la reunión con Fidel, constan en La contrarrevolución cubana en Puerto Rico y el asesinato de Carlos Muñiz Varela de Álzaga, Fraga y Arboleya. Sobre el tema, además, véase Muñoz Marín y la Revolución Cubana, de Manuel Rivera, tesis para el CEAPRC que próximamente se publicará como libro.)

Claridades:Pantallazos 1959

Estados Unidos

El jefe del correo de EUA, prohibió enviar por correo yanki la novela “El amante de Lady Chaterly”, de D H Lawrence, por su “erotismo”. (En Inglaterra prohibieron imprimirla hasta 1960.) Gana el Oscar a mejor película: “Ben Hur”. Disney saca: “La bella durmiente”.

United Steelworkers of America (USWA) organiza la huelga del acero. Por 116 días (del 15 de julio al 7 de noviembre) medio millón de trabajadores se van a la huelga. La huelga se produjo debido a la demanda de la gerencia de que el sindicato renunciara a una cláusula de contrato que limitaba la capacidad de la gerencia para cambiar el número de trabajadores asignados a una tarea o para introducir nuevas reglas de trabajo o maquinaria que podrían dar lugar a una reducción de horas o número de empleados. Los patronos persuadieron al presidente Dwight D. Eisenhower para que invocara las disposiciones de regreso al trabajo de la Ley Taft-Hartley. El sindicato demandó que la ley fuera declarada inconstitucional, pero el Tribunal Supremo confirmó la ley. La huelga fue clausurada por el presidente de EUA. 

https://www.politico.com/story/2015/07/this-day-in-politics-july-15-1959-120091

Argentina

En Argentina el año anterior llegaba a la presidencia el derechista Arturo Frondizi y el 14 de enero de 1959, intentó privatizar el frigorífico Lisandro de la Torre, (la industria de la carne en Argentina era uno de sus pilares económicos). La venta fracasó debido a que no hubo interesados. Por ese motivo el Sindicato de la Carne propuso que fuera entregado en autogestión a los trabajadores, pero el gobierno rechazó la propuesta sindical, y se lo entregó a la Corporación Argentina de Productores de Carne (CAP). 

La reacción de los obreros del frigorífico ante el peligro de despidos no se hizo esperar. Los nueve mil obreros ocuparon el establecimiento, para evitar el regalo a unos empresarios. El 15 de enero empezó la toma. Al poco tiempo, en horas de la madrugada del 17 de enero, los obreros fueron sorprendidos con 1,500 efectivos policiales, Gendarmería y el Ejército, con el apoyo de cuatro tanques de guerra, uno de ellos destruyó las puertas del frigorífico. Justo en ese momento, el presidente emprendía el primer viaje de un jefe de estado argentino a los Estados Unidos. Cinco mil trabajadores fueron despedidos.

https://es.wikipedia.org/wiki/Frigor%C3%ADfico_Lisandro_de_la_Torre

Haití

Presidente de Haití François Duvalier, en 1959 creó la Milice Volontaires de la Sécurité Nationale (MVSN), conocida popularmente como Tonton Macoute, una violenta milicia que le sirvió para afianzar su poder.

Cuba

El 1° de enero de 1959 las fuerzas del Ejército Rebelde encabezadas por Fidel Castro ingresan victoriosas en Santiago de Cuba y el dictador Fulgencio Batista huye hacia EE.UU. dando inicio a la única revolución triunfante en América Latina que terminó con la expropiación de la burguesía y los terratenientes. Una semana más tarde, el 8 de enero, una huelga general derrotó las maniobras de la dictadura que buscaba birlarle la victoria al M26 mediante la creación de una junta militar. El Ejército Rebelde es recibido por grandes multitudes en La Habana.

La revolución puso fin a la dictadura de Fulgencio Batista, que había llegado al poder el 10 de marzo de 1952, encabezando un golpe conocido como el “madrugazo”. Contó además con el apoyo firme del Ejército, el imperialismo y la burguesía. Cuba vivía en la degradación social producto de la dominación imperialista. La Habana era un gran burdel donde se divertían los norteamericanos y hacían grandes negocios los integrantes de la mafia

https://www.laizquierdadiario.com/La-revolucion-cubana-de-1959

Puerto Rico

Primer ejemplar de CLARIDAD

Albizu preso. Se funda CLARIDAD.

Llegamos a los 60-Breve cronología

Primera Comisión Politica de MPI.

1959– CLARIDAD nació el 1ro. de junio, como un boletín impreso en mimeógrafo, para servir de herramienta de organización y comunicación al recién creado Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico (MPI). Surgió como una iniciativa de la dirección nacional del MPI, cuyo Secretario General era Juan Mari Brás y que tenía como uno de sus integrantes a César Andréu Iglesias, destacado periodista y escritor.

1959– Su misión de contribuir al logro de la independencia de Puerto Rico se establece desde el primer número.

1959-1960– Durante el primer año se publican 21 ediciones del boletín.

1959– Durante este año comienza la publicación de la columna Comentario Político de Juan Mari Brás. 

1960– CLARIDAD se ha transformado en un periódico tabloide producido en imprenta. Aumenta su número de páginas y circulación. Incorpora el trabajo voluntario de los mejores artistas plásticos e intelectuales del País, lo cual impacta positivamente su diseño y contenido. El primer año, su publicación fue mensual. 

1961– Publica la edición del 1er.aniversario con 3 trabajos en portada y el titular Plebiscito a lo Hitler, NO. Su publicación ya es semanal.

1971– CLARIDAD pasa a ser publicado por el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP), al producirse la transformación del MPI en esta nueva organización, formalmente constituida el 28 de noviembre. 

1971– Agentes del Servicio Secreto de Estados Unidos allanan las oficinas de CLARIDAD y causan destrozos y cuantiosos daños.

1971– En este momento, CLARIDAD cuenta con una estructura y cifras de circulación crecientes en Puerto Rico y las comunidades boricuas en Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos. 

1972– CLARIDAD se convierte en bisemanario. Publica dos ediciones, una martes y otra- de fin de semana- los viernes. Ya cuenta con su propia imprenta rotativa, Impresora Nacional. 

Colectivo Impresora Nacional. Foto Archivo CLARIDAD

1972– Inicia la publicación de CLARIDAD Bilingüe, edición de 4 páginas en inglés y español que se vende, junto a la edición publicada en Puerto Rico, en las comunidades boricuas en Nueva York y otras ciudades de Estados Unidos. 

Portada CLARIDAD.

1973– La represión política arrecia. Detona una poderosa bomba en la sede de la redacción de CLARIDAD. 

1973– Queman Impresora Nacional donde se imprimía CLARIDAD. Cuantiosos daños calculados. 

1974– El 30 de noviembre CLARIDAD se convierte en diario. Su publicación diaria se extiende hasta 1976, cuando regresa a una edición semanal.

Primer ejemplar de CLARIDAD diario. Mingo Vega, Juan Mari Brás, Raúl González Cruz y Walter Rodríguez. Archivo CLARIDAD

1974– Atacan sedes de CLARIDAD e Impresora Nacional con bombas y armas automáticas. Hieren de gravedad al administrador del periódico, Domingo Vega Figueroa, y a un redactor en el ataque a Impresora Nacional.

1974– Inicia la publicación de En Rojo, suplemento cultural de CLARIDAD, que, desde entonces, lleva 45 años de publicación ininterrumpida.

1974– Inicia la celebración del Festival de Apoyo a CLARIDAD, hoy convertido en tradición cultural del pueblo puertorriqueño. Se han celebrado 45 ediciones del festival. 

1974– CLARIDAD diario marca un hito al publicar una edición de 100,000 ejemplares.

1974– Fallece Raúl González Cruz, director de CLARIDAD diario, en un accidente automovilístico. 

1979– Cesa la publicación de CLARIDAD Bilingüe. Sigue distribuyéndose CLARIDAD en Estados Unidos. 

1980– La represión sigue. Desconocidos atacan a tiros la sede de CLARIDAD, entonces ubicada en Santurce. 

1993– Al disolverse el PSP, CLARIDAD pasa a ser publicado por el Nuevo Movimiento Independentista (NMI), fundado ese mismo año. Se sostiene su publicación y circulación semanal ininterrumpida.

1996– El NMI cede a una Junta Directiva la publicación y administración del semanario. Bajo esa estructura se ha publicado CLARIDAD hasta el presente. 

2019– CLARIDAD cumple 60 años de publicación y circulación ininterrumpidas. Contribuir al logro de la independencia de Puerto Rico sigue siendo su misión. En Rojo es actualmente la única publicación impresa dedicada exclusivamente a temas culturales en Puerto Rico.