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Desde 2001 Estados Unidos ha gastado en guerras casi seis billones de dólares

Por Trevor Austin

Un informe publicado por el Watson Institute of Public Affairs de la Universidad de Brown señala que el monto total destinado a la “guerra contra el terrorismo” es muy superior al sugerido anteriormente. El autor del estudio, el profesor Neta C. Crawford, reveló que el total del gasto del gobierno estadounidense destinado a las guerras tras los atentados del 11 de setiembre de 2001 iba a llegar a los seis billones de dólares antes de finalizar el año fiscal 2019. 

En marzo el Ministerio de Defensa estadounidense (DoD, en sus siglas en inglés) publicó un informe según el cual el que el ejército había gastado 1.500 billones de dólares en guerras. Sin embargo, el informe de la Universidad de Brown señala que las cifras del DoD constituyen una estimación prudente que no ha tenido en cuenta los gastos de los demás ministerios federales. La nueva estimación no solo incluye los gastos del Departamento de Seguridad Interior (DHS, en sus siglas en inglés), los aumentos del presupuesto y los gastos sanitarios de los excombatientes sino también los intereses de los préstamos destinados a pagar las guerras. 

Teniendo en cuenta los gastos de guerras indirectas el monto total de los créditos concedidos desde el 2001 llegará a los 4.600 billones de dólares de aquí a fines de 2019. El informe estima igualmente que el gobierno deberá gastar alrededor de mil billones de dólares en los futuros gastos médicos de los excombatientes que hayan dejado de prestar servicio tras el 11 de setiembre de 2001 hasta el 2059. La cifra total llega a los 5.993 billones de dólares (5.248 billones de euros). 

El estudio advierte que continuar la multitud de guerras e intervenciones bélicas de los Estados Unidos cuatro años más costaría 808 billones de dólares suplementarios aunque los Estados Unidos pusieran fin a esas acciones de aquí al 2023. Los costes acumulados probablemente superarían los 6.700 billones de dólares (5.867 billones de euros) puesto que los excombatientes continuarán aumentando mientras los EEUU continúen con sus operaciones militares. 

Sin un final a la vista continuará aumentando el costo fiscal y humano de las guerras de agresión para los Estados Unidos. El último estudio se refería especialmente a la dependencia del gobierno estadounidense del déficit y el préstamo para financiar la guerra. En 2011 había calculado que los créditos de guerra con un tope de 1.500 billones de dólares generarían unos intereses de alrededor de 8.000 billones de dólares. Los gastos de guerra aumentaron considerablemente después de esa estimación y la acumulación de deudas se incrementó, por lo que sería de una estimación prudente.

La estimación más alta, de 6.000 billones de dólares, es decir, tres veces más de lo declarado por el Pentágono, se gastó en créditos vinculados a la guerra desde el 11 de setiembre. El DoD estimaba que se gastarían 7.000 billones de aquí hasta finalizar el ejercicio 2018, pero esta estimación inferior solo contempla una parte del conjunto del presupuesto y de los gastos vinculados a la guerra.

Las estimaciones del Pentágono no incluyen los gastos asignados por el Congreso. El Congreso aprueba unos presupuestos que aumentan los gastos en otros dominios vinculados a la guerra, en particular las “operaciones de contingencia en el exterior (OCO, por sus siglas en inglés)”. Los gastos de este último apartado sostienen directamente las operaciones militares mundiales del imperio estadounidense. Paralelamente al DoD el Congreso ha provisto más de 2.000 billones de dólares en gastos OCO desde el 2001. 

Además de las descomunales sumas de dinero gastadas, el estudio estima en 370.000 la cantidad de personas muertas directamente en combate y muchos más a causa de las consecuencias indirectas como la desnutrición, las infraestructuras dañadas y la degradación del medioambiente. También han muerto unos 200.000 civiles inocentes. El profesor Crawford señala personalmente que incluso estas estimaciones son limitadas, ya que probablemente murieron muchas más personas a causa del imperialismo estadounidense.

“Parece que la actitud del Congreso es que el Pentágono merece la financiación que solicite, sea cual sea el costo e independientemente del hecho de que esos gastos sean eficientes o no”, declaró Crawford. 

La cantidad de excombatientes de la “guerra contra el terrorismo” también debería aumentar significativamente. El Ministerio de los Excombatientes estima que la cantidad de excombatientes llegará a 4,3 millones de aquí a 2039. Gran cantidad de ellos volverá de los combates gravemente heridos o con enfermedades mentales, lo que hará que aumente aún más el presupuesto fiscal y social destinado a ellos. 

Las guerras en Oriente Próximo han generado la mayor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial con más de 10 millones de refugiados obligados a huir de sus países. Combinado con las obscenas sumas gastadas, las guerras emprendidas por Washington y sus aliados sacan a luz la crisis del capitalismo. Las clases dirigentes no conocen otro camino que hacer la guerra, lo que significa arruinar a los trabajadores y a la sociedad en su conjunto.

Traducción del francés Susana Merino. Reproducido de www.rebelion.org

Nombran sala de prensa del Coliseo Roberto Clemente, Elliott Castro

EL Municipio de San Juan, rindió hoy homenaje póstumo al periodista, comentarista y narrador deportivo, Elliott Castro, al designar con su nombre la sala de prensa del Coliseo Roberto Clemente.

En su mensaje la alcaldesa Carmen Yulín Cruz Soto, expresó “que Elliott tenía una integridad probada y un compromiso genuino. Más que un periodista y narrador deportivo, fue un líder comunitario, que se encargaba de que los que no tuvieran recursos pudieran participar en la disciplina del deporte. Nos enseñó que el deporte es una herramienta de desarrolo social y económico”.

La Sala de Prensa del Coliseo se construyó como parte del esfuerzo de la administración de Carmen Yulín, de rehabilitar y poner en uso las instalaciones municipales que componen el Complejo Deportivo de San Juan. Por la importancia de este espacio para realizar el trabajo de los periodistas deportivos y culturales, se designa con el nombre de un gran profesional, que hizo del deporte su vida, Elliott Castro.

Esta sala, construida con una inversión de más de $140 mil, está preparada con luces LED para televisión, acceso a los camiones remotos de los canales de televisión, WIFI de alta velocidad, tarimas para prensa y sonido. Además, con mucha facilidad, se convierte en un salón de reuniones y adiestramiento con recursos audiovisuales.

Tras el fallecimiento de Elliott Castro, Carmen Yulín decidió designar con su nombre esta sala para que su trayectoria sea inmortalizada, y su compromiso con el desarrollo de los jóvenes sirva de ejemplo a las nuevas generaciones. 

La decisión del nombramiento fue unánime en la Asamblea Legislativa.

El Clemente con un valor añadido

Deben nombrarlo monumento histórico. El coliseo Roberto Clemente de la ciudad capital San Juan de Puerto Rico es una de las instalaciones deportivas donde se ha personificado grandes encuentros que han aportado a la construcción de la identidad deportiva puertorriqueña.

Es una estructura que en sus paredes guarda los recuerdos del desarrollo de la pasión por los colores patrios, usando el vehículo del deporte. Muchas lágrimas derramadas por derrotas dolorosas. Risas por la alegría que siente al conseguir clasificaciones a eventos mundiales, regionales y olímpicos. Aloja la nostalgia. Retrata las más grandes despedidas a ilustres hombres y mujeres de nuestra cultura. Sin duda es un recinto deportivo de mucha historia con el nombre de una de nuestras luminarias en el béisbol nacional e internacional.

A los que nos gusta laborar en el deporte, entrar al Clemente es abrir la puerta a un museo donde la mente pasa una película de todo lo que se vive desde cada punto cardinal. Se estremece la piel al exponer los sentidos y abre el camino para tertulias interminables.

Es un espacio para reflexionar en el silencio que lo acompaña antes y después de un espectáculo. Te obliga a parar y observar al detalle su alrededor. Hacer un 360 donde los personajes salen de la siquis para cerrar el retrato con una sonrisa. Esta conexión ahora toma un giro memorable, gracias a que el municipio de San Juan bautizó con el nombre de Elliott Castro a la Sala de Prensa del Clemente. A los que me han leído, saben el valor que tiene la figura de Elliott en mi formación periodística. En esa ocasión tan especial, los recuerdos regresaron y el imaginario hizo fiesta.

La estampa de verlo salir por el pasillo de la Administración del Coliseo sería observarlo lleno de nervios, su frente sudada y lo que saldría de su boca es puro lenguaje pueblerino: “Que bandidos y bandidas son ustedes. Charlatanes, los quiero mucho. Muchas gracias por el cariño”. Estoy casi segura de que eso diría al enterarse de tan hermoso reconocimiento póstumo, que le hiciera la ciudad que aloja su lugar de nacimiento, Santurce.

No es para menos. Más que ver a Elliott dirigir trabajos como director de prensa de eventos tan exitosos como lo fue el 10K del Teodoro Moscoso o narrar un partido de una selección nacional, lo más que me disfrutaba era observarlo entre los niños y niñas que recogía de sectores de Venezuela y Capetillo, para llevarlos a un evento. Esos momentos eran los que más disfrutaba Elliott, estar con su gente y entre su gente. Los niños y las niñas de escasos recursos eran su gestión de amor. El alimento que él le daba era la fe y la esperanza, de que sí cada uno de ellos se mantenía en un deporte iban a ser personas de bien. Soñar en ser un deportista, aunque no llegará a convertirse en un olímpico o un campeón mundial, era rescatar una vida de las calles, de la criminalidad y de otros males que nos aquejan en la sociedad. Esta labor era silenciosa, sigilosa y llena de esperanza.

Desde este viernes, 21 de diciembre de 2018, la cuna de la Afirmación Nacional del deporte puertorriqueño tiene un valor añadido con la Sala de Prensa Elliott Castro: “Qué bueno es”.

Nota especial: Carmen Serrano, directora de prensa del municipio de San Juan, gracias por presentar la propuesta a la Ciudad Capital y esta ser aceptada por unanimidad.

Carlos y el Deporte

Decido recordarlo con esa bella sonrisa que siempre me cautivó, sobre todo su dentadura tan blanca que siempre recuerdo desde niña, y emocionado por una gran jugada de pelota. 

Esta semana en vez de escribir sobre la pelea de Pedraza con Lomachenko o de la final de la Copa Libertadores, me uno a la celebración de la vida de Carlos Gallisá. Desde pequeña Carlos estuvo en mi vida, bueno, incluso desde mucho antes, ya que fue el padrino de boda de mis padres, y cuando nací ya era un miembro más de la familia. De Carlos se hablará mucho en estos días y en estas páginas de Claridad, pues por décadas contribuyó al país desde muchas trincheras. Yo solo quiero resaltar su pasión por el deporte, una de las muchas áreas que lo unían a mi padre. 

Tengo varios recuerdos de pequeña de Carlos en ambientes deportivos. Pero recuerdo particularmente dos; el primero, los viajes al hipódromo que tanto disfrutaba con Papi y otros panas, incluyendo a su gran amigo Genaro “Tuto” Marchand. Y también su pasión por el béisbol. En muchas ocasiones íbamos a su casa a ver un juego de las Grandes Ligas y recuerdo cómo le enseñaba a Sofa, su hija menor, las reglas y los jugadores. Recuerdo particularmente el año en que se proclamaron campeones los Bravos de Atlanta. En años más recientes, se que iba mucho a ver juegos de béisbol con mis padres. Con mucho cariño guardo el recuerdo, y se que mi madre Vilma Ramos también, de el último Clásico de Béisbol en el cual se juntaban a ver los juegos de Puerto Rico. Y hasta estaba ahí cuando mi Papá se pintó el pelo de rubio, como parte de la moda del equipo, y se que las carcajadas fueron épicas. Se que esa noche, de las últimas que compartieron los tres juntos, es un gran recuerdo.

Así, decido recordarlo con esa bella sonrisa que siempre me cautivó, sobre todo su dentadura tan blanca que siempre recuerdo desde niña, y emocionado por una gran jugada de pelota. 

Un abrazo,

Elga

El ingreso de Gallisá

Gallisá optó por una ruta mucho más escabrosa y de mayor provecho para su pueblo. Temprano en su carrera, la militancia independencia lo sacó de cuajo de la abogacía de los grandes bufetes. Participó activamente en el movimiento de renovación del Partido Independentista y en ese proceso se insertó definitivamente en las inquietudes y el pálpito de su pueblo.

Por Juan Mari Brás

Quizás no haya sorprendido a nadie la noticia del ingreso de Carlos Gallisá al Partido Socialista Puertorriqueño. Y es que a un partido revolucionario no se ingresa sorpresivamente como suele suceder en los partidos coloniales. Lo que se hizo ayer fue, en realidad, formalizar una realidad que venía desarrollándose en la práctica desde hace largos meses y que ya ha cuajado.

Por lo mismo que señalamos arriba, la integración de Gallisá al partido de los trabajadores reviste singular importancia, sobre todo en este momento. Se trata de un dirigente que –como muchos de nosotros– llega al socialismo por el camino de la lucha de independencia patria.

Hace unos pocos años, Carlos Gallisá era un joven profesional instalado en las esferas más ventajosas de la abogacía. Pudo haber trepado alto dentro de este sistema, echando a un lado sus sentimientos patrióticos, como han hecho tantos otros abogados. O sin llegar a los extremos de abyección de los renegados, podría haberse conformado con mantener su patriotismo dominguero –participando en alguna que otra gran concentración y contribuyendo con dinero a las organizaciones independentistas de vez en cuando- sin que tales actividades afectaran su ascenso profesional. Salvaba así la conciencia y el bolsillo, como solía decir un viejo amigo mío, muy cínico.

Pero el compañero Gallisá optó por una ruta mucho más escabrosa y de mayor provecho para su pueblo. Temprano en su carrera, la militancia independencia lo sacó de cuajo de la abogacía de los grandes bufetes. Participó activamente en el movimiento de renovación del Partido Independentista y en ese proceso se insertó definitivamente en las inquietudes y el pálpito de su pueblo.

Forma parte de un amplio de militantes y dirigentes de nuevo PIP, el que empezó a fraguarse en el período de 1970 al 1972 y que, con posterioridad a los últimos comicios, no pudieron triunfar en sus intentos de llevar al PIP a adoptar una ideología y unos principios organizativos que ellos estimaban imprescindibles para el desarrollo de la lucha revolucionaria. No fue la primera vez, y probablemente no sea la última, en que el PIP se estremece en grandes conmociones internas y un sector sale del partido por entender que no cabe dentro de sus moldes.

Al fin de cuentas, las aguas están llegando a sus niveles. Gallisá, como muchos de sus compañeros que salieron del PIP en 1973, ha encontrado en el Partido Socialista la canalización organizativa de su ideario. En verdad, ellos no podían triunfar en el PIP porque –aunque no lo entendieran así en el instante de la pugna interna- lo que estaban planteando era la conversión del Partido Independentista en un partido revolucionario de la clase obrera. Y el embrión de ese partido ya estaba fundado.

El PIP seguirá el curso histórico que le trazaron sus fundadores, como partido que refleja en ideología, composición, actitudes y estilo de trabajo, todas las posibilidades –virtudes y vacilaciones- de la pequeña burguesía patriótica. El PIP ha sido, es y tiene todos los indicios de seguir siendo exactamente eso: el partido de la pequeña burguesía patriota. Nada menos que eso –que es decir bastante- pero nada más.

Gallisá, como muchos otros de sus compañeros en el PIP del ’72, se ha abrazado a la ideología del proletario. La tribuna parlamentaria para la cual lo eligieron los independentistas puertorriqueños ha estado al servicio de la clase obrera. Su práctica profesional se ha tornado en verdadera abogacía proletaria. Es legislador de los trabajadores y abogado de los obreros. Nada más lógico, entonces, que su ingreso al partido de la clase obrera. Por eso, desde el punto de vista del desarrollo de Carlos Gallisá como dirigente obrero, su decisión de integrarse al PSP es un gran acierto.

Para el Partido Socialista Puertorriqueño, por otra parte, el ingreso de Gallisá abre una nueva dimensión a su expansión e influencia como colectividad proletaria. Incorpora a sus filas a uno de los dirigentes independentistas-socialistas de mayor resonancia en el Puerto Rico contemporáneo. Se nutre de una experiencia acumulada poro el compañero que le amplía la perspectiva a nuestro partido, en el momento en que nos proponemos avanzar decisivamente hacia el cumplimiento de metas superiores. Alcanza una tribuna parlamentaria, con anterioridad a cualquier posible participación del partido en comicios electorales, que nos permite ensayar las posibilidades del uso revolucionario de esa tribuna y medir su efectividad en el contexto de la lucha presente.

Fragmento de la columna que se publicó en CLARIDAD en ocasión de Gallisá afiliarse al PSP.