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Desastroso el 2018 para la UPR

CLARIDAD

Voto de Huelga: HEEND

El 2018 terminó para la Universidad de Puerto Rico (UPR) el viernes 7 de diciembre con un voto de huelga aprobado por la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes (HEEND).

Los portavoces de la organización advirtieron que, de la administración universitaria continuar con su intención de eliminar el sindicato que representa tanto a trabajadores y trabajadoras de la UPR como de la Universidad Central de Bayamón, la huelga podría activarse en cualquier momento.

Jannelle Santana, presidenta de la HEEND, aseguró que el convenio colectivo que se está negociando no conlleva aumentos salariales. Por su parte, José Torres, vicepresidente del sindicato, dijo que la ficha de tranque del convenio colectivo es la cláusula sobre las exenciones de matrícula, que siguen vigentes en el convenio, pero que la Junta de Gobierno de la UPR (JG-UPR) eliminó unilateralmente.

El cuerpo sindical alega que la dirección universitaria solo está dilatando el proceso para aprobar el acuerdo entre ambas entidades, por lo que exige que dichas exenciones permanezcan hasta diciembre de 2018 y que luego se negocien los términos adicionales.

Recorte a las exenciones de matrícula y aumento en el costo de los créditos

A finales del pasado mes de julio, la administración universitaria hizo un recorte de 50% a las exenciones de los atletas, a miembros de grupos de bellas artes y a hijos de empleados, entre otras categorías. En cambio, el “tijerazo” no aplicó a exenciones por aprovechamiento académico, a ayudantes de cátedra e investigación ni a representantes estudiantiles de la Junta Universitaria y de la Junta de Gobierno.

En un comunicado de prensa, la JG-UPR defendió que con esa medida lograba un balance justo que resultaba en beneficio para la institución y para la comunidad universitaria, que aseguraba la estabilidad de las finanzas de la universidad y un costo de matrícula razonable para sus estudiantes.

Ese costo “razonable”, según lo determinó la Junta de Control Fiscal (JCF) en el plan fiscal para la UPR, entró en vigor a partir de agosto de 2018 con un aumento de $56 a $115 en cada crédito subgraduado, de $143 a $175 por crédito de maestría y de $285 de doctorado.

Según este plan, en el 2023 los estudiantes de nivel subgraduado pagarían a $157 el crédito (si no aumenta nuevamente de aquí allá). Por otra parte, el documento no detalla los costos por crédito para estudios de maestría y de doctorado en los próximos cinco años.

Plan Fiscal UPR

El viernes 13 de abril, la JCF aprobó el plan fiscal para la UPR que, entre otras medidas, incluye un aumento en la matrícula del nivel subgraduado y graduado, recortes en las exenciones, reducción de personal, eliminación de programas académicos, consolidación de recintos, reducción de empleados de confianza y cambios drásticos al sistema de retiro.

Con estos y otros cambios, la JCF proyecta que para el 2023 la UPR “genere” $308 millones.

Sistema de retiro

Ocho meses después de que se aprobara el plan fiscal UPR —el 30 de noviembre—, la JG-UPR aprobó la Certificación Número 47 (2018-19). Según escribió en un medio el presidente de la Junta de Directores de Retiro UPR Eduardo Berríos Torres, esta certificación elimina toda facultad de la Junta de Retiro, excluye su participación en el manejo y la administración del Fideicomiso de Retiro de la UPR e inhabilita su capacidad representativa con los fideicomisarios (trabajadores universitarios activos y pensionados).

Los cambios al sistema de retiro reducen los años de servicio de los miembros de la Junta de Retiro; les elimina responsabilidades, tales como aprobar las premisas actuariales necesarias para establecer la aportación patronal de la UPR al Fideicomiso de Retiro UPR y la determinación de beneficios, aprobar un reglamento interno, cualificar y recomendar a los candidatos a dirigir el Fideicomiso –de los cuales la Junta de Gobierno tendría que escoger uno–, y aprobar las solicitudes de acreditación de años de servicio.

En el escrito, Berrios Torres, describe las nuevas reformas que  la  JG-UPR introduce al Reglamento del Fideicomiso UPR, como la incorporación de un proceso para imponer acciones disciplinarias a los representantes de la Junta de Retiro,  en el cual otorga tal poder al director ejecutivo del Retiro UPR. También, la prohibición a los miembros de la Junta de Retiro (fideicomisarios) de contravenir u obstaculizar cualquier directriz que imparta la Junta de Gobierno sobre el manejo o la administración del Fideicomiso de Retiro UPR, so pena de sanciones.

Diálogo: reducción del presupuesto

Los ajustes en el plan fiscal aprobado por la JCF en abril también afectaron a Diálogo UPR, con una reducción de 60% en su presupuesto a partir de agosto (2018-1019). La cantidad asignada ($282,248) a ese periódico cubriría solamente la nómina de las dos plazas con las que cuenta el proyecto, dejando fuera los empleados por contrato que conforman la plantilla.

Periodistas, editores, fotógrafos y estudiantes que formaban parte del equipo de trabajo de esa publicación universitaria rechazaron estas propuestas y las intenciones de la administración de la UPR de promover un modelo que reproduzca el proyecto en los recintos y unidades con programas de comunicación. Finalmente, se dio el cambio de modelo y las periodistas Eva Llorens y Nora Soto quedaron a cargo del medio.

Nombramiento de Jorge Haddock

El pasado 3 de julio, Jorge Haddock Acevedo fue confirmado como nuevo presidente de la UPR. Acto seguido, se informó que su salario anual sería de $240 mil, lo que fue cuestionado debido a la situación de la UPR.

El sector estudiantil puntualizó en que era una inconsistencia aspirar a otorgar un sueldo de esa magnitud ante los recortes que se estaban haciendo debido a la situación fiscal de la universidad y que, por ende, se debía mantener el mismo sueldo de $105 mil tal y como se había mantenido con los demás presidentes.

Aunque Haddock reconoció que se trataba de una cantidad alta teniendo en cuenta los “estándares de la Isla”, agradeció a la comunidad universitaria y al pueblo puertorriqueño el que se le asignara ese salario.

A pesar de los señalamientos, el martes, 4 de septiembre, Haddock asumió en propiedad la presidencia de la UPR.

Contrato de Alomar

Durante el pasado mes de octubre la firma DBPR Legal LLC –cuyo director es Walter Alomar– obtuvo un contrato con la Junta de Planificación (JP), por la cantidad de $5 millones. Anteriormente –2 de julio–, la compañía legal también firmó un contrato de $35,000 con la Compañía de Turismo para brindar servicios de juez administrativo/oficial examinador.

Este último contrato, en particular, levantó cuestionamientos entre la comunidad universitaria porque Alomar es el presidente de la JG-UPR y ahora puede intervenir en casos relacionados con el Reglamento de Juegos de Azar, por el cual la UPR recibe una porción de los recaudos generados, que se tramitan a través de Turismo.

Aunque lo anterior no representa conflictos legales por parte de presidente de la JG-UPR, Alejandro Torres Rivera, abogado y profesor de derecho laboral, describió la situación como “un ejercicio de mala administración pública y un flaco servicio al país”.

Aunque la Ley de Ética Gubernamental no prohíbe que los funcionarios tengan contratos en su carácter personal, el artículo 4.3 aclara que no debe hacerlo si tiene el efecto de “menoscabar su independencia de criterio en el desempeño de sus funciones oficiales”, dijo Gabriel Negrón, presidente del Consejo de Estudiantes de la UPR.

Acreditación

El viernes 7 de septiembre, la HEEND emplazó a la Junta de Gobierno de la UPR y a Jorge Haddock a que no acataran las nuevas exigencias de la JCF porque con ello provocarían la desacreditación de la Middle States. Esto, luego de que días antes la JCF emitiera una carta al gobernador Ricardo Rosselló exponiendo que el plan fiscal revisado y reaprobado en junio 30 (posterior a que en abril fuera aprobada la versión inicial del plan) “requiere ciertas revisiones antes de que la Junta pueda certificar que cumple con los requisitos de la ley PROMESA”.

En la carta, la JCF sostenía que el plan aprobado durante el verano no “se compromete con un aumento suficiente en la matrícula de los estudios graduados” como se establecía, y promete entregar solo $52.4 millones entre los años fiscales 2019-2023, en comparación con los $93.9 millones delineados inicialmente.

La Junta dispone que el plan propuesto debe adecuar aún más los niveles de matrícula de los graduados para reflejar mejor el costo de programas comparables en universidades privadas en la Isla y el territorio continental de EEUU. Siguiendo esa lógica, una universidad no acreditada sería más fácil de privatizar. A eso se le suman los aumentos en la matrícula y las reducciones al presupuesto.

En mayo del 2019 se cumplen los 2 años en probatoria, límite que da la Middle States. Si la probatoria no se remueve en ese periodo, la UPR perderá la acreditación.

Los gallos de Ciales pelean por uno

Por Fabricio Estrada

Al sol se le ponen espuelas. Las necesita para plantarse al borde de la noche y romper en cantos. Cantar en Ciales-Puerto Rico, cantar en Talanga-Honduras, en Guanajuato-México, en Caaucupé-Paraguay, pero cantar con las armas puestas para enfrentar a los otros soles que se le vienen encima, sortear las pruebas del peso del corazón, el griterío previo al combate (¡Voy de a seis, voy de a seis!), el encierro y la furia dentro de la urna cósmica.

Nunca había asistido a una pelea de gallos y vine a verla aquí a Puerto Rico, a Ciales, un pueblo de montaña de larga tradición en este tipo de justas. Acompaño a don José Maldonado, mi suegro, gallero irredento que este día le apuesta a dos guerreros. Van con nosotros Juan y Víctor, este último, un extemporáneo pirata de corazón noble, todo investido de autoridad gallera y con los atavíos de cada sábado: su camisa roja y las argollas bucaneras colgando de sus orejas. Más tarde lo veré cortando espuelas y negociando, gritando y alentando, socarrón y alma indefinible del Coliseo de Gallos. Nos tomamos las Medallas, hago las debidas libaciones y observo, ya metido al plan de documentalista. Don José me va presentando y es la confianza y el respeto que le tienen el que me permite poner mi cámara casi en el pálpito nerviosos de los duelistas.

Los veo ahí, con su corte de guerra, con sus músculos tensos y sin crestas (a la muerte no le enamoran las crestas ni nada que pretenda impresionarla). El corte y puesta de espuelas artificiales es rápido y tiene características industriales, casi automáticas: se toma al gallo con cierto amor descuidado, se toma la pata y sin aviso se corta; de inmediato se le aplica un cauterizador y se le venda con una cinta de meticulosas vueltas. Veo a un gallo que tiembla incontrolable y me trae al gladiador inexperto que se orina en la primera pelea que Russel Crowe acomete en Gladiator. Aquí no hay palabras de aliento pues hay unos sesenta gallos en proceso de armado, así que no creo que existan tantas citas épicas para repetírselas al oído y que tiemblen de otra cosa que no sea pánico, que tiemblen de excitación, por ejemplo, que tiemblen porque saben que los otros vienen dispuestos a que el día los ilumine.

Don José me ha conseguido una locación justo al borde de la arena de combate, al lado del juez, lo que me permite descifrar su monótona narración de los duelos, algo que para muchos viene resultando imposible de entender desde el principio de los tiempos y que han aprendido a identificar como un tantra tibetano de pase a la otra vida. La verdad es que apenas le entiendo, apenas percibo la frase que más repite al micrófono, el sigue perdiendo sigue perdiendo sigue perdiendo que es lo último que escucha el gallo más desesperado.

Desde esa distancia, me impresiona sobremanera el porte de estas bellas aves ¿pero qué estoy diciendo? ¿aves?, ¡mejor decir archaeopteryx reencarnados e implacables! Las plumas del cuello se despliegan, las alas se extienden en una curva tensa y alarmante, la danza prevista en los genes con toda y su solemnidad… el arquetipo de todos los trajes guerreros y la más pura furia delicadamente desencadenada. Cada parte del cuerpo es escudo, lanza, espada y puñal, cada giro una finta desconcertante que antecede al casi invisible tajo de las espuelas. Una fascinación culpable recorre mi espina dorsal, esa sangre que salta hacia mi rostro en gotas terribles, esa decisiva promesa de no dejar en pie al oponente… y las tribunas gritando, y el dueño del gallo que va perdiendo casi sobre la pista, en el borde acolchado, eufórico de tristeza, cantándole las palabras más melodiosas del caribe, las más boricuas e intraducibles, esa cantao que es de niños y de grumetes a la vez.

Me he detenido por segundos para limpiarme el rostro y continuar fotografiando y, también, para hacerle caso al juez que me pide no meter la cámara a pelear. Quiero la foto más cercana quizá, la que le haga sacar espuelas a la cámara pero ese otro ojo distrae, esa otra coraza japonesa no es permitida a menos que ayude en algo, que devuelva la vista al gallo que ha quedado cegado por el pico contrario.  Disgrego por segundos y me dejo llevar por los rostros de la tribuna. El primer combate duró apenas 40 segundos y creo que al final se llevó el premio, pero hay otros que no comprendo por su extensa duración y escarnio. Luchas ciegas, estocadas ciegas, adiós lirismo en el coágulo que un guerrero expulsa por su pico, resurrecciones impensables, huidas auténticas, fragor, asfixia… creía que todas podían durar cuarenta segundos, pero no es así. Registro combates de hasta cinco minutos en los que se declara empate tan solo para que ambos vayan al sacrificio de otra forma, más privada y silente. Prefiero no ir a ese teocalli mexica, me quedo hecho un mar de contradicciones al ser testigo del carácter de especie que vuelve al gallo implacable una vez que comprendió que su oponente está a su merced. Sigue picoteando los ojos, sigue aplastando cabezas con arrogancia, danza de lado, arremete, canta. No hay piedad en ese canto, es como gritarles a todos que triunfó sobre el inframundo y que ha salvado a la humanidad de su pusilánime destino en las sombras.

Salgo del Coliseo aturdido. Algo perdí ahí adentro y a la vez, alguien ganó por mí. Al sol se le quitan las espuelas y se le cuentan las heridas. Es posible que pueda seguir peleando y que se cure luego de un largo tiempo en recuperación. Pienso en quiénes somos cuando otros luchan por uno y la voz del juez se eleva más clara que nunca, traducido a todos los idiomas y dialectos, cantados o murmurados, escritos u orales; la misma frase que el gallo al morir escucha por última vez es la que escucho yo una vez que veo la noche cerrarse sobre los campos, la misma frase y el mismo sino. La verdad es que en lo humano algo sigue perdiendo sigue perdiendo sigue perdiendo.

Fabricio Estrada es un poeta hondureño residente en Puerto Rico. El texto que reproducimos es de su blog, Bitácora del párvulo, a raíz de la polémica causada por la prohibición federal a las peleas de gallo. Las fotos también son de Estrada.

Topografía: Un niño de carne y hueso

Qué se le va a hacer. Me ha dado con pensar en ese niño nacido el 25 de diciembre hace más de 2,000 años. Bueno, ya se sabe que al fervor popular poco le importan la exactitud de las fechas o la veracidad histórica de los acontecimientos. Como sea, me ha dado con pensar en esa criatura real, que nació y se crió en una familia humilde, hijo de María y José, y que ejerció, posiblemente, de carpintero, como su padre, y que predicó por Galilea y Jerusalén hasta que lo mataron.

Dicen que el que busca encuentra y para eso tenemos en nuestros días la internet o la red. Así, pues, motivado por mi ignorancia sobre la existencia histórica de Jesús he dado con el catedrático español de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, (que se identifica como agnóstico) Antonio Piñero Sáenz, (de Cádiz). Es autor de aproximadamente 28 libros sobre el cristianismo primitivo y el mundo antiguo.

Es uno de los que defiende con pasión y argumentos la existencia de Jesús. En su conferencia, “¿Existió Jesús de Nazaret?” dictada el 16 de junio de 2018 (disponible en YouTube) afirma lo siguiente: “La ciencia sostiene en un 99 por ciento que el personaje existió pero con las debidas distinciones y consideraciones.” A mí, que por ateo o agnóstico he descreído tanto del Cristo oficial como del Jesús humano, la conferencia me ha iluminado.

La argumentación del erudito a favor de la existencia de Jesús se basa en tres puntos.

1. Es preciso distinguir entre el Jesús histórico y el Cristo mítico religioso pues ha habido un gran malentendido. Como se les ha confundido, es lógico que los que niegan el Cristo de los milagros y de la resurrección hayan negado también al humano histórico. Ese ha sido mi caso. Una vez se separan los dos Jesús, se puede estudiar con mayor precisión la figura humana o histórica.

2. Hay que revalorar y estudiar otras fuentes donde se menciona a Jesús. El investigador da como ejemplo los escritos del historiador judío Flavio Josefo, en particular, su libro, Antigüedades de los judíos y la Epístola a los gálatas de Pablo (el apóstol).

Flavio Josefo menciona dos veces a Jesús. En una de las menciones narra que en el año 62 el sumo sacerdote, Ananías, aprovechando que no había gobernador en Judea, acusó a Santiago, (jefe de los judeocristianos de Jerusalén) identificado en el texto como hermano del ungido o cristo, de violar la Ley, por lo que fue sentenciado a muerte. De aquí se infiere la existencia de Jesús puesto que se le identifica como hermano del condenado.

En la otra mención del libro Jesús aparece en el contexto de una lista de personas “perniciosas” para Roma e Israel. Argumenta Piñero que dichas personas, según Flavio J., eran perniciosas porque ayudaron a “elevar la temperatura mesiánica” que motivó a los judíos a enfrentarse a Roma lo cual trajo nefastas consecuencias para ellos. Por eso Flavio Josefo los ve como perniciosos. El pasaje, luego de ser limpiado de las frases añadidas por los escribas cristianos, dice más o menos así: “y por aquel tiempo de Jesús ocurrió otra cosa terrible que causó igualmente gran perturbación entre los judíos”. Es clara evidencia de la existencia de Jesús.

Pablo, por su parte, en la Epístola a los gálatas, menciona dos veces que vio a Santiago, el hermano de Jesús. Tres años después de su llamado o del inicio de su vocación como cristiano, Pablo va a Jerusalén. Allí se encuentra con Pedro, con quien estuvo 15 días. Y vio a Santiago, identificado como “hermano del Señor”, o sea, Jesús. Luego, pasan 14 años y vuelve a Jerusalén y se encuentra con Pedro, Juan y, otra vez, con Santiago, y les da la mano. Para el conferenciante sería absurdo pensar que Pablo hablara con los apóstoles de un imaginario o mítico personaje. Además, se reitera el vínculo sanguíneo con Santiago. Es otra prueba de la existencia de Jesús. Si existe Santiago, el hermano, pues también él.

3. El análisis crítico de los evangelios oficiales constata la imposibilidad de su falsificación. Es decir, los textos canónicos son infalsificables. Este argumento se resume en la idea de que precisamente las discrepancias o contradicciones entre los evangelios canónicos son la prueba de la existencia histórica de Jesús porque narración tan compleja y contradictoria no pudo haber sido inventada de una vez y en bloque. Hubo un ser humano real sobre el cual, poco a poco, a través de los años, escribieron, inventaron y discreparon los evangelistas. Piñero da como ejemplo, interesantísimo, entre otros, el bautismo de Jesús. Marcos, el autor del primer evangelio, el más antiguo, aunque da cuenta del hecho de que Jesús es bautizado por Juan, comete un error teológico (que no sabía que cometía porque todavía no se había inventado el resto de la teología). He aquí el error: si Jesús es el hijo de Dios, carece de pecados y no tiene necesidad de purificarse o regenerarse por medio del bautismo. Es decir, Marcos señala un hecho histórico pero comete un error teológico que tratarán de arreglar los otros evangelistas. Así pues, Mateo, en su evangelio, dirá que Juan el bautista no quería bautizar a Jesús, y hará decir a Jesús unas palabras “sibilinas”: “Déjame ahora pues así conviene que cumplamos toda justicia.” Luego, Lucas, también “sibilinamente”, según el conferenciante, luego de la narración de la muerte del bautista por orden de Herodes dice : “y cuando todo el pueblo estaba bautizado, bautizado Jesús y puesto en oración se abrió el cielo” y no hay más mención del tema. Finalmente, Juan el evangelista, no solo omite toda mención del asunto del bautismo sino que pone en boca del bautista unas palabras sobre Jesús que son un resumen de la teología de Pablo, algo que el bautista no podía saber. Este, que está con sus discípulos, ve pasar a Jesús y les dice a los suyos “he aquí el cordero de Dios que quita los pecados del mundo”. La consecuencia de esto: el bautismo del que habla Marcos es un hecho histórico. Si el incidente produjo reescrituras de enmiendas teológicas en los siguientes evangelios es harina de otro costal, pero el hecho es innegable. En otras palabras, si entiendo bien el razonamiento, la contradicción teológica entre Marcos y los posteriores evangelistas es prueba de la veracidad histórica de Jesús; estos no podían negar el hecho informado por aquel.

En fin, que me parece razonable y convincente la argumentación del catedrático.

Sabemos que la fe religiosa se justifica en lo que está más allá de las comprobaciones. De otro modo, no sería fe. Mientras tanto, en lo que el mundo encuentra su rumbo o se acaba, todos los años, el 25 de diciembre, según la tradición, vuelve a nacer la criatura que para muchos fue el hijo de Dios.

Pero no se olvide que “todo” comenzó con el nacimiento de un niño real, de carne y hueso, en el seno de una familia humilde. Aunque pensándolo mejor, tal vez “todo” fue casualidad, porque bien pudo haber sido una niña o sabe Dios si otra posibilidad. Pero eso sería otro evangelio.

A Gallisá y Manuel de J.

Por Jaime Córdova

Soy miembro de la retaguardia canosa

en la cola de la gran manifestación.

Guayabera de mangas cortas,

abrazos de funeraria.

Saludos silenciosos a los compañeros de iremita

que repartieron periódicos con fuego en la portada.

No malgastan palabras,

verbo breve y al centavo

aprendido en las mil reuniones

donde nunca se dijo:

Hay que tener cuidado.

Vayamos paso por paso.

La verdad en arroz y habichuelas.

Convocatoria multisectorial.

Sentarse a dialogar.

Activar los protocolos.

Me gustaría pensar.

Luz al final del túnel.

Los sectores más vulnerables.

Repaso mi resumé,

tamaño clasificado,

ristra de carencias.

Nunca desarrollé una tesis,

no descubrí coyunturas,

mis pocas mociones

fueron malamente derrotadas.

Jamás he estado en mayoría,

tampoco ofrecí cátedras

en cafeterías democráticas.

Admito que he manchado manteles

con tintas cínicas,

y ahora soy

el viejo confundido

que titubea frente a la puerta

de la iglesia cerrada.

Si cargo un bolígrafo,

pierdo el balance.

Si leo en una pantalla,

olvido la letra de Noche de ronda.

Todavía escribo cartas,

voy al correo

y miro esquelas.

Si puedo ayudar en algo,

sirvo para llenar espacios

y levantar un puño pecoso.

Contra gallos y toros

Por Manuel de J. González

CLARIDAD

Hasta muy recientemente a muy poca gente se le ocurría hablar de los “derechos de los animales”, igual que en el mundo primitivo nadie hablaba de los derechos de los humanos. Pero la historia avanza y ya casi todos los países han legislado para tipificar como delito la “crueldad” contra animales, incluyendo los no “domesticados”. Como resultado de ese movimiento los zoológicos están pasando de moda y, los que sobreviven, tratan de reproducir lo más posible el ambiente natural para su fauna.

Ese mismo movimiento ha tachado como inaceptable los espectáculos públicos con animales o, peor aún, donde estos pelean o combaten, casi siempre hasta morir. Ese tipo de entretenimiento o “industria” es un remanente del primitivo circo romano donde los hombres peleaban con las fieras, o estas entre ellas, para satisfacción de la nobleza y la plebe. Cuando los emperadores romanos querían tornarse “populares” los gladiadores y las fieras pagaban la factura.

Tal vez el ejemplo más claro que nos queda de aquel circo romano son las corridas de toro que todavía se escenifican en España y algunos países latinoamericanos. Allí encontramos el clásico combate entre el hombre y la fiera para deleite de enardecidos espectadores. Al final, casi siempre el torero domina y termina clavando la espada sobre el animal, que muere desangrado frente a una muchedumbre que aplaude la gallardía del “gladiador”.

Ahora mismo en España existe un debate muy vivo en torno a estos espectáculos y cada día crece más el reclamo de que sean prohibidos. En Cataluña, que hace todo lo posible por diferenciarse del reino español, ya se legisló a esos efectos.

Allí también se dice que las corridas de toro son parte de la “herencia cultural”. De hecho, cuando los diarios, particularmente El País, publican noticias o reseñas taurinas las colocan en la sección de cultura y no en deportes. (Curiosamente, como parte de su política editorial, el mencionado diario no incluye en sus páginas informaciones sobre el boxeo, por su brutalidad, pero no tiene reparo en dar despliegue a las corridas de toros.)

Sin embargo, a pesar del discurso oficial sobre la “herencia cultural”, los detractores de la “industria” taurina española van en aumento, mientras a la misma vez se reduce la asistencia a las plazas. Poco a poco, más voces se unen para denunciar que el lento ataque del torero al animal constituye tortura y el clamor para su eliminación crece todos los días.

Lo que todo el mundo, a la vez, reconoce, aún la muy activa Unión Europea, es que ese debate sobre la permanencia del toreo le compete atenderlo a los españoles. Los ciudadanos de otros países y sus parlamentos pueden opinar sobre el mismo y hasta tomar partido, pero le compete el pueblo español determinar por sí mismo si echa a un lado esa supuesta “herencia cultural”, eliminando las corridas de toros. Ninguna cultura es inmutable, todo lo contrario, evoluciona. En esa evolución se van descartando elementos que con el pasar del tiempo se tornan retrógrados. ¿Acaso el machismo, que tanto dolor causa, no es parte de nuestra “cultura”? No obstante, nadie osa defender en estos tiempos esa nefasta “herencia cultural”.

Igual que en España, aunque con mucho menos intensidad, desde hace tiempo en Puerto Rico hay un debate en torno a las peleas de gallos. En esa discusión ha estado siempre el elemento cultural porque la actividad es parte de “nuestra herencia hispana o latina” y existe desde hace siglos, desde antes de que naciéramos como nacionalidad. Además del elemento cultural, también se identifica la operación gallística como una “industria” que genera empleos. Otro creen, como yo, que es una rémora de los viejos tiempos que debiera ser superada, independientemente de los empleos que pueda generar y lo “bonito” que resulta para algunos es ver a dos gallos despedazándose. Igual que los toros, es un remanente del oprobioso circo romano que debiera desaparecer.

Pero, igual que a los españoles les corresponde decidir si en su país se eliminan las corridas de toros, los puertorriqueños debiéramos tener el mismo derecho para decidir en torno al mal llamado “deporte gallístico”. A ningún parlamento del mundo se le ocurre legislar para que en España se finalice con la crueldad taurina. Y si lo hacen, esa decisión sería tan solo la expresión de un deseo porque si se les ocurre mandar policías o soldados a hacer valer su decisión, encarcelando a quienes la incumplan, se estaría provocando una guerra.

En cuanto a Puerto Rico, sin embargo, el Congreso de Estados Unidos decidió la pasada semana mandatar la eliminación de las peleas de gallo, aquí y en otros “territorios” de propiedad federal, convirtiendo esa actividad en delito. De inmediato, la jefa de los fiscales estadounidenses anunció que su fuerza policial, el FBI, perseguirá a los infractores, los que enfrentarían hasta cinco años de cárcel.

Estamos, como tanta gente ya ha dicho, ante otra manifestación cruda del colonialismo clásico. No porque ocurre todo el tiempo, prácticamente todos los días, esa imposición deja de ser detestable. Tampoco deja de serlo porque en este caso el mandato de ese Congreso extranjero coincide con la opinión de algunos, como es mi caso. El colonialismo burdo, como el que Estados Unidos ejerce en Puerto Rico, a veces tiene consecuencias positivas, pero no deja de ser una ofensa contra el más elemental de los derechos humanos, el derecho a decidir sobre aquello que afecta tu vida.