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Los hijos de Sergio Medina

Muchos años después de su oscuro nacimiento, Sergio Medina escucharía una tonada de salsa que le traería la falsa reminiscencia de una pareja que bailaba en las calles de la ciudad en la que aparentemente había nacido. Sus padres actuales eran un contable y una dietista. Ella lo había tenido del tanque en una resaca de niños sin padres. Heredaban no solamente al bebé, sino las enfermedades de los padres. Medina, pensando en padres desconocidos, miraba en la distancia la hecatombe de aquella ciudad en la que no había podido nacer. De las canciones de salsa que le llegaban de allá, de las letras que escuchaba, no le quedaban sino unos vagos recuerdos, cuando por fin tuvo tiempo para pensar que no estaba con sus padres naturales. La imagen de unos bailadores le llegaba insistentemente, pero ni de ello podía apercibirse ahora. Cuando fue a la universidad, tuvo que donar un hijo. Las muchachas con las que habría podido salir, si no se le hubieran requerido esas células, ahora lo consideraban un pobre miserable que no podía hacer nada para impedir que le pidieran hijos.

Se le encargaba ahora bregar con un lote de células de hijos, que como él no tenían padres. No había encontrado candidatas idóneas. Las familias pudientes que trataban de esconder sus embriones ya habían desaparecido también. Recordaba haber leído una novela sobre la herencia de unos niños alemanes que el Tercer Reich le dejaba al mundo. Estaba leyendo esa novela sin saber que él mismo era una herencia, sólo que sin padres. La canción de salsa le llegaba a los oídos limpiamente. Los cencerros y los timbales resonaban en su cabeza. Una descarga de piano que siempre le confiaban a un tal Palmieri, lo hacía pensar que hasta en la música hay una persona que se faja mientras los demás no hacen nada. Pensando en esto, se trepó en el carro de sus padres de crianza y decidió ir a vender algunos anuncios. Su padre de crianza lo había anunciado para los veinte años. Ya en este mundo, los que se iban a casar no conocían familias de muchachas. Todo se hacía estadísticamente. Seguir hilando palabras, que después no quedaban en nada. Pensar en el cabello rubio de los personajes de las novelas de espionaje que le había dejado su papá de crianza, ahora recientemente fallecido. Trató de imaginar una carrera de caballos, algo que lo sacara del ensimismamiento. Algo que aunque fuera un libro le llamara la atención, pero ni modo.

Para escapar del terrible calor tropical y del teclado de la computadora en la que escribía su historia, pensó ir a la librería. Pero ya los libros no le decían nada. Su hermano le regaló una tarjeta para celebrar que era padre, aunque su hijo había nacido del tanque también, aunque él quisiera ser un padre que no olvidaba a su hijo. La verdad es que ni con el hijo vivía. Las mujeres estaban tan acostumbradas a parir esos hijos anónimos, que el hecho de que un padre fuera la excepción, no le permitía a nuestro amigo cambiar el signo de los tiempos. Así que entes de ir a la librería, fue a la universidad y encontró que la librería de la institución, en la que compraba libros baratos, ya no estaba abierta y que el periódico de izquierdas que de cuando en vez auscultaba, estaba por cerrar por falta de lectores. Un comienzo de vanidad le hacía pensar que podía, si quería, publicar sus cuentos. Pero a nadie le interesaba realmente la historia de un embrión perdido como él. Pensó, como es de esperar, que su padre de crianza lo había sido todo en la vida y que ya no le quedaba un sitio a donde ir, ni una meseta a la que subirse, ni una fonda en la que pudiera comer siquiera una comida caliente.

Recordaba ahora a la muchacha estéril que le había pedido el bebé de regalo. Era una mujer bonita a la que él fue a ver como si le celebrara un cumpleaños. No es que quisiera salir del bebé, pues le encantaban, pero quería hacerle ese regalo a la muchacha impedida. Recordaba que ella estaba de lo más contenta y con la esperanza de ser madre, aunque le decía para disimular el traspaso, que en realidad se quería casar con él. Sergio sabía que ella no quería casarse realmente, sino que estaba esperando el regalito de la célula. ¿Era esto una recesión? ¿Por qué, si él mismo era un embrión descartado, había tenido que encargarse del nacimiento de su hijo, igualmente descartado por la mujer que estaba con él? Pensaba en esas mujeres de Nueva York que no sueltan prenda nunca y que le dejaban esos huevos en la isla para que se defendiera. Especialmente en esta última década, las muchachas de Nueva York habían tapado el banco de tantos hijos que habían dejado sin nacer.

El lote de células había crecido muchísimo desde entonces y había que liquidar el banco injertando algunas células. El problema eran las candidatas que no era tan fácil conseguir, sobre todo porque los padres no se ocupaban de que nacieran sus hijos como debía ser. Estaba leyendo ahora una novela donde la protagonista hablaba de los sombreros que tenían que conseguir los padres cuando se casaban con una muchacha pobre, pero apenas le quedaba memoria de esa novela. Así que ahora estaba por emborracharse en alguna barra de ciudad, porque el trabajo que le tocaba era harto impopular. Tener que ponerse a conseguir padres era la peor encomienda. Llamó por teléfono a un muchacho que también era un embrión descartado, aunque no era tan infeliz como él.

El muchacho le dijo que fuera a buscarlo a su casa, pues pensaba aliviarle la tarea llevándolo a una feria. Especie de circo itinerante y feria, guardaba algunas monstruosidades biológicas. El muchacho descartado lo llevaba para que se diera cuenta de que por lo menos no eran personas deformes. Le hacía ver que pensar en la legitimidad de su ascendecia era como pensar en el oro de una pulsera de reloj. Poco importaba que una madre desfavorecida lo hubiera dado a luz. Lo que importaba era el amor que le pudieran dar los padres escogidos. Pero Sergio tenía esa estúpida reminiscencia de una pareja de bailadores, y al parecer, como estaba empeñado en visitar la ciudad de Nueva York, donde se había obtenido la cepa que le había dado la vida, el muchacho que era como él nada había podido hacer para sacarlo de esa nostalgia falsa.

Falsa porque a Nueva York no había ido nunca. ¿Cómo podía recordar unos padres con los que nunca había estado? ¿Cómo imaginaba una pareja de bailadores que se querían, pero que no podrían estar toda la vida juntos? Y ahora que había tenido que donar un hijo él mismo, se le acrecentaba esa idea. Esto ya estaba quedando como un viejo cuento de los de su país. Un poco agobiado por el peso del calor, y sin maña de hacer mejor, le invitó una cerveza a su amigo. Pasearon por la feria un buen rato y no encontraron nada feo. Se lo habían llevado todo para otra parte. No había nada feo que ver, así que viraron sobre sus talones. Tamaño trabajo le esperaba ahora, que tenían que visitar varias parejas sin hijos. Ya no era lo mismo que celebrarle una fiesta de cumpleaños a una muchacha bonita, aunque desfavorecida.

El tierno riel de la vida que a todos nos acoje, se lo llevó de la feria ese día porque tenía mucho trabajo que hacer. Ya para empezar, vio en la portada del periódico que iba a cerrar, una pareja que pedía cien mil dólares por dar a su bebé. Ella era como una maestrita del sistema público, y él aunque había sido campeón de natación, estaba ahora con una venerable barba blanca. Recordaba que él no le había cobrado nada a la muchacha que tuvo a su hijo, por el hecho de no ser únicamente un embrión descartado el que le regalaba, sino por el hecho de que tuviera un defecto en la mano que le impedía, como los otros, vender a sus hijos. Eso pensaba este señor, cuando una nueva pareja se les apareció. Ella estaba con medicamentos porque no quería tener hijos con defectos y prefería pagarle a la pareja del nadador y la maestrita. Pero no podía pagar cien mil dólares, así que estaba con medicamentos. El cuento perfecto que pensaba escribir Sergio, no podía hacerlo ahora. Nada encajaba bien, todo se iba por la borda, con recuerdos y todo. Pensó en los cuentos imperfectos que había visto publicados en una revista de Carolina, pero ni modo. ¿Cómo convencer a la pareja de que tuviera uno de los embriones sobrantes? El plan médico podía proveer la cepa, y ellos serían como sus padres, que tendrían un hijo que aunque imperfecto, no sería mala persona y quizá hasta le iría bien en la escuela.

Como estaba en la casa con su madre, ahora que su papá de crianza había fallecido, ella le dijo que rebuscara entre los libros viejos de su papá para ver si podía aprender nociones de economía. Con su mamá, vendía paraguas y calendarios, y todo el mundo lo conocía como una persona que iba a ser escritor, pero que por haber tenido que donar un hijo, se habían tenido que retirar de la literatura, pues la gente literaria al parecer no creía en eso. Encontró entre los libros que había leído en la adolescencia, cuando pensaba en sus padres verdaderos, los bailadores, el famoso libro de la herencia del Tercer Reich. Las pájinas ya ajadas por los años, y la sensación de que la ilusión no era la misma, ahora que sabía que la pareja de bailadores en la que pensaba era una reminiscencia de su familia original. Pero ahora ni por nada del mundo estaría con esa gente de Nueva York. La sola idea de tener que bregar con una madre orgullosa que no lo aceptaba lo tenía lejos de buscar la verdad. La novelita de espías de su papá, aunque ya leída y masticada en otros tiempos, le trajo dulces recuerdos de cuando pensaba convertirse en un intelectual, antes de que le pidieran el bebé en la universidad. Había sido bueno querer ser intelectual, es decir, todo el mundo debe soñar con ser inteligente y tener un trabajo inteligente. Volvió a repasar las páginas de la novela. En el primer capítulo, un submarino alemán que iba a llevar la herencia nazi perfecta por todas partes, con fuertes y rollizas enfermeras. Pensaba que él no podía ser personaje de una novela de personajes perfectos, y pensaba que el chicle no le daba para mascar el tiempo de leerla otra vez.

No obstante todo esto, pensó en el recuerdo de las novelas de espionaje. Hay quien imagina que los cuentos se recuerdan mejor cuando no se tienen a la mano, que tener de nuevo el cuento y volverlo a leer no tiene gracia. La literatura que leíamos cuando éramos adolescentes, ya se quedan pequeños como las casas de las abuelas que visitamos en la isla. Ahora que todo le parece postizo, padres y relaciones, aunque no sea cierto, pues esas novelas o los recuerdos de esas novelas de espías son como la pareja de bailadores. Es verdad que le gustaron las novelas sobre la herencia alemana perfecta, pero no pensaría ni aunque fuera perfecto, ser una herencia metida en un submarino. Ahora estaba leyando una nueva novela sobre nazis escapados. El tenderete de libros del Centro Comercial ya no estaba y allí habían leyendo Mi Lucha, de Adolf Hitler.

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El trabajador y el saco de cemento

El tránsito del siglo 20 al 21 lo han marcado dos procesos centrales: la desreglamentación del sector financiero y la llamada flexibilización del mercado laboral. Ambos han tenido consecuencias negativas de forma generalizada. Con relación al primero baste recordar la derogación de la ley Glass-Steagall, pieza fundamental de la regulación bancaria iniciada en 1933 en el marco institucional gestado por el Nuevo Trato. La derogación se llevó a cabo durante la segunda administración del presidente Bill Clinton. Sirvió de liberación de las fuerzas especuladoras que se tradujeron en la profunda crisis financiera de los años 2007-2008, prólogo de la “gran recesión” del siglo 21.

El segundo proceso ha sido más complejo y no menos insidioso. Se resume en el debilitamiento de la clase asalariada. Parte de la torcida concepción del trabajador como otra mercancía, como un factor de producción análogo a la maquinaria y a la materia prima, como si fuera un saco de cemento…

Cuando se parte de semejante concepción se torna invisible la pobreza, la desigualdad y la inseguridad. Entonces, el trabajador no es otra cosa que un costo que es preciso reducir menoscabando su salario, sus beneficios marginales y su protección legal, aunque con ello se acentúe la contracción de la economía. ¿No es ésta la prédica constante de la Junta de Supervisión (Control) Fiscal y de sus servidores y testaferros? Las premisas ideológicas que inspiran tanto a la Junta como al Gobierno en sus “negociaciones” provocan que las fichas que se ponen sobre la mesa siempre resulten lesivas a la clase obrera y a los “más vulnerables”.

Se pasa por alto que el trabajador es un ser humano con autoconciencia, que aprende, que consume, que disfruta, que se cansa, que se enferma, que se disgusta, que mueve la máquina, que transforma la materia prima… En el proceso de producción la materia prima se ennoblece y se valoriza. ¿Por qué degradar y envilecer al trabajador? ¿Por qué se aprecia tanto al producto –hasta el extremo de llegar al consumismo– y tan poco al productor?

En estos momentos la base productiva de Puerto Rico –sin cuyo crecimiento no hay estructura fiscal ni deuda que pueda sostenerse– no cuenta con ningún sector que le sirva de fuerza motriz: la agricultura se marginó hace décadas, la manufactura está en franca contracción y los servicios en general se han empobrecido. Ante tal cuadro se agudizan numerosos problemas que por muchos años han agobiado al País: altas tasas de desempleo con bajas tasas de participación laboral, emigración masiva, dependencia, descomposición social, alta incidencia criminal, economía informal, insuficiencia fiscal, desigualdad…

No son pocos los sorprendidos ante el señalamiento del Informe Sobre el Desarrollo Humano, recientemente publicado, en el sentido de que uno de los cinco países con más desigualdad en el mundo –junto a Zambia, Sur África, Honduras y Lesoto– es Puerto Rico, También resulta sorprendente que uno de los países con más baja participación laboral, la que oscila en la actualidad alrededor del 40 por ciento, es Puerto Rico. Coincide con esto un índice extraordinariamente elevado de pobreza –cerca del 50 por ciento de la población– que se asocia eminentemente con el desempleo, aunque se consigna que el 21 por ciento de los empleados es pobre. Esto significa que conseguir empleo no siempre es garantía de vencer la pobreza.

La actividad de inversión se ha desplomado. No se debe pasar por alto que uno de los factores clave para la inversión privada es la inversión pública. A esto se suma un sistema claro y coherente de autoridad política, acceso a nueva clientela, alcance de la política comercial, vínculos internacionales, buenos niveles de salud y educación, estado de la infraestructura y gestiones innovadoras en investigación y desarrollo. Es evidente que Puerto Rico no está –ni ha estado por mucho tiempo– en su mejor momento cuando de tales factores se trata. La “reforma laboral”, o el menoscabo de derechos laborales, no ayuda en la más mínimo a mejorar dicho estado de cosas. Todo lo contrario.

Últimamente se ha propuesto de todo con tal de poner de rodillas al trabajador, desde la reducción de las licencias por vacaciones y enfermedad hasta la derogación de la ley que protege al empleado del despido injustificado (ley 80 de 1976). Unas medidas se han “pospuesto”; otras permanecen sobre la mesa.

La eliminación de la ley 80 que, para empezar, ignoraría la asimetría entre trabajador y patrono, terminará provocando más desempleo involuntario y más trabajo contingente. Además, al precarizar el trabajo en la economía formal, se torna más atractiva la economía informal y la emigración. Esto hace patente la debilidad de los supuestos del Plan Fiscal respecto al crecimiento económico y al recaudo tributario que alegadamente propiciaría la “reforma laboral”. Por cierto, el llamado “empleo a voluntad” que supone tal derogación se remonta a una gran paradoja histórica. Originalmente se concibió para evitar condiciones de trabajo esclavo, pero se ha transformado en vía para el despido arbitrario y para la formación de una reserva laboral.

Muchas veces se insiste en confundir los efectos con las causas. No es el aumento de la tasa de participación laboral lo que provoca auge económico sino viceversa. Como muy bien señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las bajas tasas de participación laboral reflejan la limitada capacidad de absorción de la economía formal, a lo que contribuyen las políticas de austeridad y la carencia de políticas de expansión de la demanda agregada. A esto se suma, recalca la OIT, la tendencia hacia la “flexibilidad” en el mercado laboral o precarización del trabajo, lo que mina las posibilidades del “trabajo decente”.

El fundamentalismo ideológico de los proponentes de la “reforma laboral” se ha hecho evidente no únicamente en la discusión de la ley 80 sino en otras propuestas que, por el momento, se han dejado en suspenso. Para muestra con un botón basta. Se propuso inicialmente la reducción de las licencias por vacaciones y enfermedad. Esto hace caso omiso de dos detalles: los seres humanos se agotan, lo que baja la productividad; los seres humanos se enferman y si van enfermos al trabajo pueden contagiar a sus compañeros, lo que baja la productividad. En otras palabras, al intentar favorecer ciegamente los intereses patronales se termina perjudicando tanto a empleados como a empresarios.

El fundamentalismo neoliberal es tergiversador y peligroso. Robert Prasch, economista laboral, le advirtió hace unos años a sus colegas que arriesgaban mucho cuando, a nombre de la simplicidad y la elegancia matemática –y de los intereses patronales–, suponían que el trabajador era una mercancía inanimada, al mismo nivel que los factores instrumentales de producción. No lo es. Se trata de una torpe, errada y vulgar abstracción. Por fortuna, no siempre los economistas han partido de semejantes supuestos. Presumir que el trabajador equivale a un saco de cemento revela muchos sesgos y prejuicios clasistas. Ya es hora de superarlos.

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Vargas Llosa y la violencia

Demostrando que los años lejos de tornarlo más sabio han potenciado su obcecación y su fanatismo Vargas Llosa declaró hace un par de días en Madrid que la elección de Gustavo Petro en la próxima elección presidencial de Colombia sería un grosero error. Según el novelista peruano Petro es “un candidato muy peligroso que puede empujar a Colombia cada vez más hacia soluciones de tipo colectivista y estatista, es decir, a un populismo.” Por supuesto, se trata de opiniones que carecen de fundamento. A esta altura de su vida Vargas Llosa no se preocupa por estudiar seriamente los temas sobre los cuales opina sino que emite despreocupadamente sus “ocurrencias”, productos cerebrales que no deben confundirse con las ideas, que son expresión de un razonamiento complejo por completo ausente en aquéllas. Quien quiera ver un completo catálogo de sus “ocurrencias” no tiene más que leer su último libro, La llamada de la tribu, para comprobarlo.

En el caso que nos ocupa no sólo el Nobel peruano no se tomó la molestia de estudiar la propuesta de Petro y de Colombia Humana, la coalición política que lo apoya, sino que además se permitió incurrir en un dislate mayúsculo al afirmar que Colombia “es una democracia que funciona; las instituciones en Colombia funcionan, hay una tradición institucional.” Una democracia que estuvo en guerra durante más de cincuenta años y que por la presión de una parte del Congreso y el Poder Judicial (no así la Corte Constitucional) ha incumplido y saboteado sistemáticamente el proceso de paz. Recordar también que, cuando consultada, la población rechazó los acuerdos de paz entre el gobierno y la guerrilla (50.2 % por el no, 49.8 % por el sí) y los medios de comunicación tuvieron mucho que ver con tan lamentable resultado que mostró, además, la profunda fractura que divide a la sociedad colombiana. Una democracia que, según cifras oficiales “desde el momento de la dejación de armas en junio de 2017, han sido asesinados 85 ex combatientes o sus familiares … y entre comienzos del año pasado y lo corrido de este, la violencia homicida ha recaído sobre 260 ‘líderes sociales’, entre los cuales cuentan parte de los 166 de Marcha Patriótica asesinados entre el 2011 y 2018”. [1] Seguramente cuando Vargas Llosa habla de “tradición institucional” estará pensando en la que instituyó el padrino del candidato que goza de su favor, Iván Duque. Hablamos, claro está, del narcopolítico Álvaro Uribe Vélez, denunciado como tal por el FBI y la DEA en 1991 y que desde entonces es un rehén de Washington, so pena que le pase lo que le ocurrió a otro narcopresidente, el panameño

Manuel Antonio Noriega, que terminó purgando una condena de cuarenta años de cárcel. [2] En su condición de rehén de Estados Unidos Uribe -y por extensión su peón, Iván Duque- deberán hacer lo que Trump les ordene. Y si el rehén del rehén no obedece Uribe puede seguir los pasos de Noriega. Seguramente que para Vargas Llosa este es un detalle menor que para nada empaña la inmaculada tradición institucional de Colombia. Lo mismo que haya 13 estrechos colaboradores durante la presidencia de Uribe Vélez condenados o procesados por la justicia colombiana. [3] O que, cuando presidente, Uribe Vélez hubiera organizado el reclutamiento (o el secuestro) de miles de jóvenes colombianos de los pueblos más apartados del país engañándoselos con la promesa de un empleo, se les vistiera de guerrilleros y luego se los fusilara, para mejorar las estadísticas, presentando a esas víctimas como prueba de la “eficiencia” de la política de combate a la guerrilla que proponía el presidente. Hay que recordar que cómplice de estos crímenes fue el actual presidente Juan Manual Santos, que era su Ministro de Guerra. Las fosas comunes que se encuentran por todo el territorio colombiano son otro indicio de la calidad de la democracia de ese país, puesta en peligro ahora por la candidatura de Gustavo Petro lo mismo que los más de siete millones de desplazados por el paramilitarismo, el narcotráfico y el conflicto armado. [4]

En fin, las listas de las monstruosidades perpetradas por esta peculiar “democracia” colombiana sería interminable. Pero eso no arredra en lo más mínimo a Vargas Llosa, devenido en un killer literario fiel a sus reaccionarias obsesiones y leal con sus jefes políticos en Washington y Madrid. Por eso sale a matar con sus palabras a quienes, como Petro o López Obrador hoy, y antes Cristina Fernández, Dilma Rousseff, Lula, Chávez, Maduro, Correa, Evo, Kirchner, en suma, a todos los que tuvieron la osadía de negarse a ser sirvientes del imperio. ¿Cómo calificar la conducta del narrador peruano? Simple. Eso se llama “apología de la violencia”, y es una figura criminal.

Notas:

[1] https://www.semana.com/opinion/articulo/proceso-de-paz-en-colombia-y-duque-columna-de-jorge-botero/569556 ) Los datos de Marcha Patriótica se encuentran en el Informe del Equipo Nacional de Garantías y Derechos Humanos de esa organización.

[2] Sobre la relación de Uribe Vélez con el narcotráfico ver https://nsarchive.gwu.edu/briefing-book/colombia/2018-05-25/narcopols-medellin-cartel-financed-senate-campaign-former La información estaba disponible desde 1991, pero sólo fue hecha pública años después, lo que no impidió que Washington apoyara la candidatura presidencial de Uribe.

[3] Cf. “Las batallas perdidas del uribismo en la justicia”, El Tiempo, 18 de abril de 2015. Disponible en https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-15593157 Por si al escritor peruano le asaltan las dudas sobre este tema puede disiparlas leyendo otra nota de El Tiempo, 8 de abril del 2008: “Escándalo de la ‘parapolítica’ completó 51 congresistas involucrados y 29 presos”, enhttps://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-4085772

[4] “Colombia abre la mayor fosa común de desaparecidos del mundo” en Público, 28 de julio de 2015, disponible en https://www.publico.es/internacional/colombia-abre-mayor-fosa-comun.html Según el periódico El Espectador el gobierno certificó que al 18 de Junio de 2017 había 7.400.000 desplazados internos en Colombia. Ver https://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/colombia-sigue-siendo-el-pais-con-mas-desplazados-internos-74-millones-articulo-698945.

Reproducido de Cubadebate.cu

Notas sobre Cine Internacional en Nueva York 2017-18 55 Festival de Cine de Nueva York en el Lincoln Center Otoño 2017

Estas películas cautivaron mi atención, dentro de un centenar exhibidas en los festivales de la ciudad.

Zama Dir. Lucrecia Martel Argentina – Brasil – España, 2017 115min. Es una historia novelada, adaptada del libro homónimo del argentino Antonio Di Benedetto publicado (1956). El personaje central Don Diego de Zama fue un corregidor desarraigado nacido en Argentina, que se convirtió eventualmente en un funcionario mediocre, quedándose estancado en un puesto que no toleraba. Benedetto hace un acercamiento crítico al estado sicológico del sujeto quien vivió con la ambición de protagonizar grandes hazañas, trepar socialmente y acumular fortuna. Un hombre común que llevó una existencia angustiada, mezquina, lleno de rencor, destilando violencia y desprecio por los indígenas y la negrada. Pasaba parte del tiempo oteando el horizonte mientras iban y venían los barcos, pendiente de las autoridades de la metrópoli quienes no acusaban recibo al pedido de traslado a una ciudad importante. Corría el siglo 18, época caracterizada aún por el proceso de colonización. Léase pacificación y despojo –muerte incluida– de los indígenas de Argentina y Paraguay. A modo de contraste la población nativa y la esclava fueron las nobles víctimas del abuso, en un panorama cundido de aventureros buscadores de fortuna, matones, estafadores, nobles segundones e intrigantes. O sea, mayormente la baja ralea que inicialmente pobló las tierras del Continente Sur para esa época. El filme está realizado con maestría, haciendo gala de una cinematografía altamente depurada, al mostrar una paleta que colorea las escenas con la textura de un fino lienzo. Las tomas de los exteriores seleccionados poseen una gran belleza natural. Culmina con actuaciones sobrias y calculadas, en un espacio escénico donde acude alguna que otra meretriz aventurera y frívola brindando sus divertidos servicios mientras indígenas y negros, observan, obedecen, hablan entre sí o callan, aunque no para siempre. Así nos enteramos que la verdadera barbarie estaba siendo creada por los intrusos, con su codicia desmedida. Excelente pieza de la realizadora Martel, merecedora de un gran reconocimiento más allá de una mención, por ser obra de fundamento.

Rostros lugares (Visages villages) Dir.AgnèsVarda, & Jr., Francia, 2017 81min. Agnès Varda a sus 88 años (Cleo de 5 a 7), distinguida realizadora belga, pionera del cine francés de nueva ola, junto a su acompañante de 33 años Jr., artista visual, son los actores principales de esta pieza tan divertida como original, documentada como viaje filmado, fotografiado surcando caminos rurales olvidados en Francia. A la vez que retratan, revelan las fotos en el camioncito convertido en cuarto oscuro, para luego empapelar paredes con rostros de gente que han ido descubriendo en las tomas, al captar la verdadera cara de los franceses de provincia. En el trayecto van retratando obreros solos o en grupo; se les ocurre hacer un segmento con unas articuladas robustas y guapas choferizas que conducen pesados vehículos con furgones, como sus esposos camioneros. Son huéspedes en la morada a la intemperie, fuera de serie de un peculiar artista popular recogedor de objetos, alma libre que anda suelto por el bosque. La dimensión del proyecto se hace cada vez más profunda por los lazos de amistad y solidaridad que van generando, además del deleite y cordialidad de los habitantes. La búsqueda de imágenes se tornó en acto lúdico de autoconocimiento colectivo. La película es todo un proyecto que sin duda aviva el espíritu.

Arthur Miller Writer Dir. Rebecca Miller, USA 2017, 101min. Es un documental en honor de Arthur Miller (1915-2005), realizado por su hija cineasta, con escenas filmadas en la intimidad de su residencia campestre. Recoge a grandes trazos su impresionante trayectoria como dramaturgo, intelectual de izquierdas y activista político. Fue perseguido políticamente y acusado de desacato al negarse a dar nombres de personas supuestamente miembros del Partico Comunista de EEUU. Dio un ejemplo de firmeza e integridad mientras algunos artistas conocidos delataron a sus propios compañeros de labor. Él, se negó a colaborar en la llamada “cacería de brujas” tema central de su drama alegórico sobre la intolerancia, Las brujas de Salem. La muerte de un viajante, es su obra más conmovedora y profunda, donde expresa preocupación social por la derrota de la clase trabajadora, en su país. La cinta nos lo muestra como un hombre reposado, cariñoso y afable, con gran sentido del humor. En sus últimos días se dedicaba voluntariamente a brindar sus conocimientos literarios y alfabetizar a los estudiantes de las zonas menos afortunadas económicamente de la ciudad de Nueva York. Su segundo matrimonio fue con la actriz Marilyn Monroe quien le acompañó durante la época de enfrentamiento a las fuerzas más conservadoras de la sociedad.

The Opera House Dir Susan Froemke USA 2017 108min Este documental nos hace partícipes de la grandiosa inauguración del Metropolitan Opera House en el Lincoln Center en Nueva York, el 16 de septiembre de 1966, en su nueva sede. Muestra desde el primer granito de arena vertido hasta la deslumbrante apertura de una ópera adaptada de la tragedia Antonio y Cleopatra de William Shakespeare, con música de Samuel Barber y Franco Zeffirelli director de escena. Protagonizada por la soprano Leontyne Price como Cleopatra, emparejada con Justino Díaz, barítono puertorriqueño en el rol de Marco Antonio; figuró como uno de los narradores principales de la pieza. La apertura se dio con carácter espectacular por la excelencia y renombre de los cantantes, y despliegue de lujoso vestuario y complicada escenografía. El filme cubre otros aspectos interesantes de carácter social. El Lincoln Center, un conglomerado de edificios y salas para ópera, ballet, conciertos sinfónicos, escuela de música, y en los últimos cincuenta años varias salas de cine, fue precisamente construido en la zona ocupada por un barrio típico de esta ciudad de indiscutible arraigo proletario y multiétnico con viviendas de clase trabajadora, ocupadas por una buena cantidad de boricuas, afronorteamericanos, italianos, y judíos refugiados a partir de la Segunda Guerra mundial, cuyos hijos aparecen en el filme para contar la experiencia ambivalente del desplazamiento.

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Organizaciones No Gubernamentales: A ocho meses de María

Luego del paso de los huracanes Irma y María, las organizaciones del llamado tercer sector, las organizaciones sin fines de lucro (OSFL), o conocidas como organizaciones no gubernamentales (ONGs), no están exentas de ejercer un proceso de reflexión que las lleve a preparar mejores planes de contingencia para atender futuras emergencias.

En entrevista sobre el particular la psicóloga industrial, consultora en desarrollo institucional, Dr. Astrid Morales Jiménez, quien se especializa en OSFL señaló lo que entiende fueron las deficiencias principales de las organizaciones. Para Morales, los principales errores a la hora de enfrentar el desastre es que se concentraron –y sus planes se concentran– en la política típica de proteger más los equipos y materiales, pero no había –ni hay– un plan que estableciera quién se comunica con quién y cuáles son esos pasos para la respuesta inmediata después de un desastre. Al no existir ese plan encontró que las organizaciones tuvieron que responder a la crisis sin una planificación, actuaron de manera reactiva a lo que se iban encontrado dentro de las comunidades. Sobre todo en esas primeras semanas fue un proceso caótico porque no se tenía ni siquiera una infraestructura de comunicación y alineamiento del funcionamiento.

Un segundo desafío que enfrentaron las ONGs fue la situación económica. Aunque las organizaciones respondieron a las necesidades de nuestras comunidades, reparó en que ninguna organización en el país estaba preparada para tener que enfrentar una crisis como la de tener que correr su operación con un generador, por lo que no había los recursos económicos planificados para ese gasto. Acotó que hoy a ocho meses más tarde ese gasto ha puesto a las organizaciones en una situación de mayor vulnerabilidad económica ya que ante la crisis económica del gobierno, el estado les ha reducido los fondos y hay organizaciones que se están cuestionando si tienen la capacidad económica para continuar. Indicó que una alternativa que deberían considerar las ONGs es comenzar a levantar un fondo no restricto que les permita responder a un desastre sin poner en riesgo su operación.

Un tercer aspecto que se tiene que considerar previo al huracán tiene que ver con el desgaste físico del recurso humano de estas organizaciones. Aun cuando reconoció que hay un sector solidario que nunca va a decir que no y que fueron los primeros que salieron a dar respuesta a las necesidades del país, incluso que no han parado desde la semana después del huracán, el desafío es que a ocho meses se tiene “gente quemada, agotada” y sin recursos económicos para seguir operando. “Eso pone en términos generales a un tercer sector debilitado, en una situación de mayor vulnerabilidad sobre todo cuando estamos pensando que ya nos toca la próxima temporada”, afirmó.

Cuáles medidas son necesarias

En esa dirección contó que desde la organización Coordinadora Paz para la Mujer (CPM), ya se ha tenido diálogos y capacitado entre 50 a 60 organizaciones. Lo primero señaló es que las organizaciones puedan entender la complejidad de prepararse y que no solo es un plan de manejo de riesgo. Esa primera fase tiene que incluir: uno, entender cuáles son las necesidades que se vieron más apremiantes en las comunidades para poder prepararse para atenderlas en una próxima; dos, un plan de comunicación –ya se sabe que las comunicaciones del país se pueden caer– es necesario un plan interno para mantener a empleados y empleadas comunicadas; incluyendo un plan alterno por si las facilidades de la organización por x ó y razón no pueden ser habilitadas, dónde encontrarse, quién se comunica con quién, dónde comenzar el proceso.

La consultora explicó que hay una etapa en la gestión de riesgo que se llama respuesta inmediata. Eso significa identificar, cuáles son esas respuestas, o cómo se organizan, cómo se atienden las necesidades que tiene la población de agua, comida, acceso a servicios de salud, incluyendo servicios de salud mental. Estas son las áreas primarias que, dependiendo del tipo de servicio de la organización, se deberían atender, incluyendo la posibilidad de organizar una red solidaria de organizaciones. Ante el reconocimiento de que el gobierno no tuvo la capacidad de responder, recalcó que no se puede seguir esperando por el gobierno porque las necesidades de las comunidades van a seguir estando ahí.

Las dificultades para enfrentar el desastre varían dependiendo del servicio que ofrezca la organización, cómo sería garantizar el acceso y continuar los servicios de salud mental con personas antes y después del desastre, en particular cuando la organización tiene que coordinar los servicios con otros sectores.

Puerto Rico y Haití ante el descrédito internacional

Morales Jiménez, quien tiene experiencia como consultora de ONGs en Haití tras el terremoto y en Tailandia, luego del sunami, dijo que uno de los grandes desafíos en Puerto Rico en cuanto a la organización del gobierno fue que decidió centralizar la ayuda, creando un embudo en la movilización del auxilio. “Ya se sabe, está científicamente probado, que en la medida en que tu regionalizas o municipalizas las ayudas estas llegan mas rápido a las gentes que lo necesitan”. Observó a que esto también crea menos oportunidad de corrupción.

Continuó que el proceso en Puerto Rico -el del gobierno- se parece mucho al proceso de Haiti post terremoto. Describió los paralelismos entre Haití y Puerto Rico a la hora de enfrentar el evento natural, un país que no estaba preparado para el desastre, con una mala situación económica, una situación de vulnerabilidad grande en su población que hizo que el desastre se magnificara. “No necesariamente lo que nosotros vemos hoy como desastre es resultado de María, María lo que hace es visibilizar una serie de problemas que ya tenía nuestro país, la pobreza que existe de la cual no necesariamente queremos hablar”.

Frente a esta realidad destacó que luego del huracán, tras la ayuda inmediata recibida, el país aun está en proceso de estabilización y que todavía no se puede hablar de reconstrucción. La sicóloga industrial fue enfática en que todavía se está en la primera respuesta de proveer agua, comida, salud, incluyendo salud mental. Agregó que los modelos de gestión de riesgo dicen que esa primera respuesta se debe dar en no más de tres meses y nosotros a ocho meses todavía estamos en la primera, por lo que aun quedan muchos retos que enfrentar.

Le preocupa en particular la exposición de Puerto Rico a nivel internacional con donantes extranjeros. “Cuando seguimos la crónica de Haití sabemos que mucho de lo que ha afectado sobre todo el proceso a largo plazo de la recuperación es la credibilidad del país ante los donantes extranjeros sobre el uso del manejo efectivo de los fondos”. Morales Jiménez advirtió que de seguirse el tracto de lo que está pasando en nuestro país con las ayudas recibidas del exterior se levanta un signo de interrogación sobre el uso adecuado de esos recursos. Las interrogantes que se puedan levantar a nivel internacional respecto a si el país está usando de manera adecuada los fondos recibidos puede provocar que desde el exterior no se quiera continuar ofreciendo ayuda a Puerto Rico en su proceso de reconstrucción a largo plazo.

Un ejemplo de lo anterior es precisamente la noticia del estudio de la Universidad de Harvard que reveló que la cifra de muertes en la isla provocadas por el huracán María sobre pasan las 4,600 en contraste con las 64 que el gobierno insiste en reconocer. Morales Jiménez apuntó a la necesidad de que tanto el gobierno como el tercer sector del país genere datos creíbles y confiables.

Un ejército de voluntarios

Morales Jiménez trajo a la luz que una red de ONGs ha comenzado a levantar datos para un estudio que revela que unas 200 mil personas se movilizaron de manera espontánea para prestar servicios voluntarios al paso del huracán. Eso incluye desde personas que se lanzaron a abrir paso en las calles, caminos, recoger escombros, repartir comida, empacar comida, repartir agua, etc. Reclamó que el gobierno mínimamente debería reconocer esta aportación, a la vez que señaló que por parte de las ONGs una asignatura pendiente es el cómo gestionar de manera más efectiva el reclutamiento de ese voluntariado y que no haya que esperar el próximo desastre, para movilizarse. Lo deseable debe ser que previamente estén capacitados, identificados y que sea mas fácil la ubicación y comunicación. Narró su experiencia de que se encontró con mucha gente que quería ser voluntario pero no tenia claro a dónde ir, ni cómo se conectaba con alguna organización.

Necesarios los espacios de reflexión

Por otra parte la preparación no se limita a planes de contingencia, sino que además es necesario luego de la atención del desastre, tener espacios de reflexión. De acuerdo al modelo de intervención en desastres de la ONU después de un desastre toda organización, grupo organizado de comunidad, tiene o debería hacer un análisis que le ayude a identificar cuáles son las necesidades que aprendieron del desastre y cuáles han sido sus vulnerabilidades.

Morales Jiménez resaltó que parte de la preparación para futuros eventos lo es la reflexión y el compartir las experiencias de lo aprendido. Apuntó que queda mucho trabajo por delante y lo mas importante es cómo hacemos los procesos de reconstrucción a mediano y largo plazo, gestionar una preparación que sea más ágil y de alguna manera más profunda, más compleja, a todos los niveles del país, desde el gubernamental hasta la individual, “esas son las conversaciones que deberíamos estar teniendo a todos los niveles del país, desde el sector gubernamental hasta el comunitario”.