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Miles exigen la salida de Zayira Jordán Conde

Marcha UPR.Foto Christian Rosado Medina/Especial para CLARIDAD

 

 

La manifestación tuvo lugar en el Viejo San Juan

 

 

CLARIDAD

Múltiples sectores de la comunidad de la Universidad de Puerto Rico (UPR) caminaron, el 25 de abril, desde la Plaza Colón hasta la calle Fortaleza para reclamar la renuncia o destitución de la Dra. Zayira Jordán Conde como jefa del sistema universitario, la restitución del presupuesto institucional y otros asuntos.

Citados a las 10:00 a.m., cientos de personas vestían camisetas alusivas a la Federación Laborista de Empleados Universitarios del Recinto Universitario de Mayagüez (FLEURUM), la Hermandad de Empleados Exentos No Docentes (HEEND), la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU) y los distintos recintos de la UPR. Inclusive unos padres con sus hijos lucían suéteres que leían «En esta familia todos somos UPR».

“Esta marcha multisectorial salió por algunas reuniones que hemos tenido para atender la crisis de la universidad… Vamos a marchar hasta Fortaleza. En Fortaleza vamos a ver si la gobernadora nos recibe. Si la gobernadora nos recibe, hay un grupito que va a entrar a tener una reunión corta y concisa con ella para llevarle nuestros reclamos”, explicó la profesora María del Mar Rosa Rodríguez, presidenta de la APPU.

El puñado de representantes estudiantiles, docentes y no docentes esperaba argumentarle a Jenniffer González cómo la crisis de la institución corresponde a recortes presupuestarios, decisiones administrativas adversas al interés comunitario y “una marcada intromisión político-partidista que ha minimizado la autonomía universitaria”. “Exigimos el cumplimiento de la fórmula del 9.6 % de los ingresos del Gobierno de Puerto Rico destinados a la universidad, así como la implementación de un plan fiscal que garantice fondos recurrentes. Denunciamos una crisis laboral que impacta directamente a quienes sostienen la institución día a día. Denunciamos la falta de aumentos salariales desde 2014, el incumplimiento o retraso en procesos de negociación colectiva”, consignó, por su parte, Hilda Torres Guzmán, presidenta de la HEEND.

Antes de iniciar, un grupo de jóvenes preparaba sus pancartas con marcadores y cartulinas. Escribían, entre otras cosas, «Zayira dictadora», mientras otras personas tocaban y bailaban bomba. Aparecían, al filo de comenzar, figuras como el licenciado Rolando Emmanuelli Jiménez, Rosa Seguí, Roberto Iván Aponte, Adriana Gutiérrez, Manuel Natal, Rafael Bernabe y Eva Prados. Las Jornadas Se Acabaron Las Promesas y la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés) también se dieron cita.

La representación estudiantil argumentó que Jordán Conde carece del liderazgo necesario para administrar la UPR y criticó el patrón “improvisado” que ha definido su presidencia. Todo un gentío asintió con aplausos, silbidos, gritos y cacerolazos cuando Dyamar Cruz, presidenta del Consejo General de Estudiantes (CGE) del recinto de Río Piedras, exigió la renuncia o destitución de la presidenta.

“La comunidad también denuncia problemas de acceso a la educación universitaria, el alto costo de matrícula, la falta de hospedaje accesible y ni la mitad de los servicios básicos,  que dificultan el ingreso y permanencia de estudiantes. Por ello rechazamos futuros aumentos y exigimos medidas concretas para reducir costos y ampliar el acceso. De igual forma, rechazamos la criminalización de la protesta”, puntualizó Cruz desde las escalinatas de la plaza.

Los estudiantes igualmente se opusieron a la privatización de programas o recintos de la UPR y la toma de decisiones basadas en intereses externos. Invitaron a que la crisis se resuelva mediante el diálogo y se aleje de los recortes y las políticas “autoritarias”. El grupo marchó por la calle San Francisco hasta alcanzar la Plaza de Armas. Luego ocuparon la calle Fortaleza hasta acabar en la esquina donde converge con la Cristo. A las 11:17 a.m., la multitud de personas inundó la calle “Resistencia”, donde un pelotón de oficiales escudaba la entrada de la mansión ejecutiva. Banderas, pancartas y una tumbacoco arribaban al lugar. “La gobernadora no quiere hablar con la Universidad de Puerto Rico”, informó Rosa Rodríguez tras enterarse de que los policías intentaron remitir los reclamos a González Colón.

Tras la negativa, las diversas organizaciones expresaron los puntos que habría oído la gobernadora desde la calle. Exigieron, de nuevo, la salida de Jordán Conde, de Ricardo Dalmau –presidente de la Junta de Gobierno– y la defensa de la institución ante la Junta de Control Fiscal (JCF). Las unidades de Mayagüez, Ponce y Bayamón tenían una notable presencia entre los manifestantes.

Presidenta sigue sumando oposición

 A dos días de la protesta, el director del Departamento de Ciencia de Cómputos de Ciencias Naturales, Dr. José Ortiz Ubarri, coincidió con los manifestantes con relación a la gestión de Jordán Conde. Catalogó la reciente remoción de cinco rectores como “inoportuno” y arguyó que la determinación afecta el reclutamiento de nuevos estudiantes y las actividades de bienvenida.

“La incapacidad de la Dra. Jordán para ejercer las funciones de su cargo ha precipitado una huelga estudiantil. Su falta de iniciativa para defender y allegar fondos universitarios ha comprometido nuestra misión académica, así como las condiciones de seguridad y salubridad de la comunidad universitaria.  La Dra. Jordán ha creado una situación de incertidumbre e inestabilidad en el Sistema UPR que agrava la falta de confianza en nuestra institución”, comunicó por escrito.

Las decisiones de Jordán Conde –que también impactan ciertos reglamentos– prioriza los cursos vocacionales sobre la investigación, poniendo en riesgo la clasificación del recinto de Río Piedras, por ejemplo, como centro de investigación de alta calidad. Ortiz Ubarri recordó que estos cambios pueden desincentivar futuras inversiones externas y la retención de recursos académicos competitivos.

 

Reactivación de la base de Roosevelt Roads

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Para el profesor de Geografía Política, doctor Carlos Severino Valdés, la concentración de los ejercicios bélicos  en la base naval Roosevelt Roads en Ceiba responde a una tendencia  armamentista de Estados Unidos e incluso una tendencia a nivel internacional.

La semana pasada, la Autoridad de los Puertos de Puerto Rico (AP) anunció que los ejercicios bélicos que al presente lleva a cabo el Ejército de Estados Unidos en los aeropuertos de Ponce y Aguadilla  serían concentrados en la antigua base naval de Roosevelt Roads.

Desde mediados  del 2025, el Ejército ha aumentado su presencia militar en Puerto Rico, así como el uso del campamento militar de Salinas y la playa de Arroyo para llevar a cabo ejercicios bélicos, como parte de la política belicista del presidente Trump. Fue desde la base Roosevelt Roads, en enero de este año, que se efectuó  la operación para el secuestro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la combatiente Cilia Flores. Antes de esto, en agosto del 2023 el ejército de EE. UU. entrenó a pilotos ucranianos en Roosevelt Roads.

El profesor explicó que la remilitarización de la antigua base naval  por Estados Unidos no se  puede separar de una espiral armamentista que tiene tendencias internacionales. Indicó que en casi todas las regiones del mundo, según ha podido constatar en todas las investigaciones que ha realizado en los últimos 10 años, se han aumentado los presupuestos, los gatos y la disposición de fondos para los complejos militares industriales, por lo que no se puede  despachar como simple el hecho de que el presidente Trump tiene la intención de aumentar el presupuesto del gasto militar de EE. UU. a niveles insospechados con efecto inmediato.

El presidente ha planteando que el presupuesto del ahora Departamento de Guerra aumente de $964 mil millones a 1, 5 billones, cifra que el geógrafo describió como  inconcebible. Eso es un aumento de presupuesto de casi 50 %, que sospecha tendrá un impacto dramático en toda la actividad militar en todo Estados Unidos y en todas sus bases militares que hay en distintas partes del mundo y también en Puerto Rico.  “Cómo quede eso plasmado finalmente, no lo sabemos; es muy preliminar”.

Valdés observó que el que se estén haciendo ejercicios bélicos en Ceiba, un lugar que estaba desactivado, sugiere que, con toda probabilidad, en algún momento, se va a reactivar toda la militarización de la base como parte de la estrategia de EE. UU., a diferencia de lo que sucedió en los últimos 20 años.

Al planteamiento de que la reactivación militar de la base desmiente la idea que se tuvo de que debido a la tecnología ya Roosevelt Roads no era importante, destacó que en la actualidad se está ante otro paradigma. Ese nuevo paradigma es el incremento del presupuesto del gasto del complejo militar industrial, la producción de armas, aumentar el Ejército en términos numéricos, lo que a su vez implica un aumento en el reclutamiento, que es otra variable de la ecuación cuando se habló de la tecnología.

El doctor Valdés estima que en este rearme mundial se está viendo la  necesidad de tener grandes ejércitos, que no era lo que se pensaba hace 20 años, lo que significa, reiteró, un cambio de paradigma. Al respecto, señaló que ahora mismo Irán, el cual le ha hecho  un hueco grande a Estados Unidos en el actual conflicto, tiene un ejército de 500 mil soldados, cuando el de EE. UU. no llega a esa cifra. Esto significa que, de  Estados Unidos querer continuar con su política de intervención,  va a tener que aumentar su ejército porque va a requerir acciones por tierra.

Sobre la concentración de los ejercicios militares en Ceiba, de momento, no cree que sea para incursionar en algún país caribeño o latinoamericano. “No lo puedo asegurar. Puede ser como parte de los preparativos a futuro;  pero el movimiento que estamos viendo, yo creo que no es uno suficiente para pensar que va a haber una intervención, por ejemplo, el caso de mayor vulnerabilidad en estos momentos de que se podría hablar, el caso de Cuba”. Aunque descartó esta posibilidad, no descartó que como Estados Unidos no ha podido lograr sus objetivos trazados con Irán, el presidente  quiera aventurarse a hacer una intervención en Cuba.  “Hay que tener presente que ya la racionalidad y la lógica no es lo que mejor explica los momentos que estamos viviendo ni el comportamiento del presidente”.

Hay que señalar que aunque la base Roosevelt Roads cesó operaciones de manera oficial en el 2004, el Memorándum de Entendimiento firmado entre el Gobierno de Puerto Rico y la Marina de Guerra de EE. UU. estipula que Estados Unidos se reserva el derecho de reutilizar las facilidades de la base cuando lo entienda necesario/o pertinente.

En términos administrativos, el profesor Valdés denunció que el  mayor daño y responsabilidad vicaria de la  remilitarización de la base está en los gobiernos que se han sucedido tras el cierre, a los que atribuyó haber sido incapaces de dar paso a un desarrollo, lo que hubiese sido el mayor disuasivo para su remilitarización. “Es como si hubiesen arrastrado los pies con el propósito de llegar al momento en que estamos.  Es inconcebible que se haya gastado tanto dinero en una entidad pública que en tanto tiempo ni siquiera haya podido tener un atisbo de desarrollo importante”. Se refiere a la Junta para el  de Redesarrollo de Roosevelt Roads.

Por su parte, la organización Madres Contra la Guerra (MCG) rechazó de plano la concentración de las operaciones militares en Ceiba y, por consiguiente, la remilitarización de la base. En declaraciones, la portavoz de la organización, la doctora Sonia Santiago, manifestó que esa determinación “confirma lo que por años hemos advertido: Puerto Rico continúa siendo utilizado como plataforma militar estratégica del Gobierno de Estados Unidos en detrimento de nuestro ambiente, nuestra soberanía y la seguridad de nuestras comunidades”.

 

Añadió que la reactivación y el fortalecimiento de las operaciones militares profundizan el rol de Puerto Rico como enclave de guerra, ajeno a los intereses y voluntad del pueblo puertorriqueño. La organización también alertó sobre el impacto ambiental de las actividades militares y de que los informes militares han documentado la presencia de áreas contaminadas dentro de la base, que incluyen vertederos, zonas de combustibles y residuos peligrosos, cuya limpieza ha sido lenta e insuficiente. (Par más información vea: “Un recorrido por Roosevelt Roads”, Claridad, agosto 20 de 2025).

 Madres Contra la Guerra hizo un llamado a las comunidades, organizaciones sociales, ambientales y de derechos humanos a “unirse en defensa de la vida, la paz y la desmilitarización de Puerto Rico”.

 

 

 

 

Las comunidades como agentes de cambio en las luchas ambientales

A la derecha, Pedro Valle Carlo, presidente del Comité Caborrojeño Pro Salud y Ambiente, junto a Dafne Javier Montalvo, su esposa y miembro del Comité (a la izquierda). En el centro, el periodista Luis Joel Méndez González. Foto por Gabriel López Albarrán | Centro de Periodismo Investigativo

 

Los grupos comunitarios han echado mano de las redes sociales para amplificar sus denuncias, compartir información de interés noticioso, desarrollar su propio contenido o hacer alianzas con creadores de contenido y reporteros ciudadanos para lograr cambios en lugar de ser entes pasivos ante el pobre manejo del medio ambiente.

 

Por Luis Joel Méndez González | Centro de Periodismo Investigativo

Las comunidades siempre han sido parte clave de las luchas ambientales en Puerto Rico, porque son comúnmente las primeras que se enteran cuando algún proyecto va a afectar su calidad de vida.

Un buen ejemplo es la lucha contra la Marina de Guerra en Vieques a principios de los 2000. Empujados por la expropiación de sus tierras, los abusos y la amenaza a su medio de sustento por parte del cuerpo castrense, los pescadores viequenses dieron algunas de las primeras luchas en altamar. Tras la muerte de David Sanes producto de una bomba, más de una decena de campamentos fueron erigidos por residentes, grupos religiosos, políticos y líderes sindicales en los terrenos de la Isla Nena. Los opositores a las maniobras del ejército norteamericano en sus tierras consiguieron aliados y organizaron históricas marchas multitudinarias, se expusieron a arrestos por desobediencia civil, lograron referéndums y obligaron al Ejército de Estados Unidos a desistir de usar los terrenos para fines bélicos. La comunidad viequense logró multiplicar su lucha, y fue asumida por todos los puertorriqueños, de todos los colores, en todas las esquinas.

La salida de la Marina de Vieques es todavía una de las luchas comunitarias más recordadas.

En años recientes, las luchas ambientales han persistido, con protestas y campamentos, por ejemplo, contra la carbonera de la empresa Applied Energy System (AES) en Guayama, la canalización del Río Piedras en San Juan y las construcciones ilegales como la piscina del condominio Sol y Playa en Rincón. Ahora esas batallas se han trasladado además a las redes sociales, donde, con destrezas investigativas y educativas, muchas comunidades han incorporado la información como parte de su lucha.

Hace cuatro años cubro temas relacionados a medio ambiente y cambio climático para el Centro de Periodismo Investigativo. Varias de mis investigaciones involucran comunidades que tienen presencia en las redes sociales y que me han provisto datos y documentos durante el proceso investigativo.

Cuando apenas daba mis primeros pasos como periodista investigativo, una de mis primeras historias fue sobre la comunidad Islote en Arecibo. Conversé con un residente que nos contó cómo varios miembros de una familia, bien conectada al poder, destruía dunas, bloqueaba el acceso a la costa y se apropiaba de casas de forma irregular con total impunidad. Tiempo después, un líder de la comunidad me compartió una lista de propiedades de las que se había apropiado la familia de manera irregular. Esa lista fue vital para hacer nuestra investigación periodística, luego de darnos a la tarea de corroborar su veracidad con documentos gubernamentales, datos oficiales, entrevistas a vecinos, expertos y agencias de gobierno.

En otra investigación acerca de la comunidad El Maní, en Mayagüez, una internauta fue una pieza clave del rompecabezas. Por años, los residentes del sector costero denunciaron que unas modificaciones en la carretera que atraviesa su comunidad provocaron que sus propiedades se inundaran con cada nuevo evento de lluvia. Intrigado por sus reclamos, revisé todo el expediente de construcción de la Autoridad de Carreteras y Transportación. Fue la internauta quien me conectó con testimonios clave para demostrar y humanizar mi investigación, y por supuesto, evidenciar con fotos y videos el problema, el cual también experimenté cuando fui a visitar la comunidad.

Para cada una de mis investigaciones periodísticas, miembros de las comunidades sobre las que reporté me orientaron, narraron y compartieron documentos cruciales, fotos, videos y testimonios para identificar y corroborar mis hallazgos principales.

Más recientemente, organizaciones ambientales, cívicas y de residentes se han organizado contra el proyecto Esencia en Cabo Rojo. Los grupos han echado mano de las redes sociales para informar sobre cada nuevo hallazgo, denuncia o avance en el proyecto. Han concertado alianzas con creadores de contenido y reporteros ciudadanos que se han hecho eco de sus reclamos. Los promotores de Esencia se encuentran en el proceso de obtener todos los permisos que requiere su desarrollo.

En el Centro de Periodismo Investigativo hemos validado con datos, documentos, testimonios y voces expertas lo que hemos publicado en nuestra serie investigativa Lo que hay detrás de Esencia, en términos generales, abarca el impacto ambiental, contributivo e inmobiliario del proyecto

Cada uno de los ejemplos de historias mencionadas muestran cómo las comunidades están en el centro de las luchas ambientales.

Los grupos comunitarios han aprovechado los recursos disponibles para denunciar impactos ambientales, sociales, económicos, culturales o de salud que consideran nocivos para sus sectores, que generalmente están en una situación de pobreza o desigualdad. Aprovechan las redes sociales para compartir documentos, evaluaciones científicas, denuncias, que a su vez son recogidas, validadas y contrastadas por los medios de comunicación. Es a veces la única manera que tienen para intentar balancear los grandes presupuestos de relaciones públicas y analistas pagos en medios de comunicación que el Gobierno o los desarrolladores con frecuencia contratan para que se favorezca su proyecto o iniciativa, en lugar de invertir en garantizar que las preocupaciones de los residentes sean atendidas y que se les incluya en los procesos de diseño de este tipo de construcciones.

Las comunidades no quieren ser víctimas, sino agentes de cambio que buscan proteger y manejar sus recursos naturales ante la amenaza de que su calidad de vida sea afectada solo para beneficiar a desarrollos privados.

En la Semana del Planeta Tierra, creo importante recordar que es el trabajo de los periodistas discernir cuál es la información veraz, contrastándola de todas las maneras posibles antes de publicar, y escuchar a expertos y a la comunidad afectada sobre los beneficios reales de este tipo de desarrollos.

 

 

Tropiezos señalan fallas de estrategia de Estados Unidos

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NCM

Estados Unidos fue sorprendido, en la sede de la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York, con la elección de Irán como vicepresidente de la 11va conferencia de revisión del Tratado de No Proliferación nuclear, que busca el desarme y garantizar el derecho de todos al uso pacífico de la energía atómica.

La elección de Irán fue promovida por las delegaciones de las 121 naciones del Movimiento de Países No Alineados, lo que viene a ser el tropiezo más reciente de EEUU ante el despliegue diplomático iraní.

Los éxitos diplomáticos de Irán junto a la resistencia de Cuba -ambas naciones sitiadas navalmente- apuntan a fallas en la estrategia de guerra del Pentágono para renovar y apuntalar el dominio mundial. Pero esos casos no son los únicos.

Dichas dificultades en los dos frentes principales de la guerra se suman a los problemas con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la creciente influencia de Rusia y China y hasta la resistencia a las presiones por parte del pequeño estado del Vaticano.

La Casa Blanca, sin embargo, insiste en que lleva las de ganar en esta etapa de la guerra y asegura que su bloqueo naval del estrecho de Ormuz logrará generar el colapso de la industria petrolera iraní esta misma semana. Además, ha amenazado con sanciones a todos los países que negocien con las líneas aéreas de Irán.

Por su parte, Irán está gestionando establecer un sistema de seguridad regional en el Oriente Medio que no cuente con la participación de EEUU. A esos fines, la cancillería iraní ha llevado a cabo una gira de visitas a Paquistán, Omán y Rusia, para acuerdos de control compartido del estrecho de Ormuz, así como realizado consultas con varios estados de la zona.

Ayer mismo, en San Petersburgo, el canciller iraní Abbas Araghchi se reunió con el presidente ruso, Vladimir Putin, quien ha dejado claro su respaldo a la “lucha con valentía” de la República Islámica y el apoyo ruso para que se restablezca la paz en Oriente Medio.

Se desconoce cuánto tardaría en entrar en pleno vigor el sistema de control de seguridad del estrecho por parte de Irán y Omán, respaldado por Rusia y coordinado con otros países del golfo pérsico. Tampoco está claro lo que pasará con el bloqueo naval de Estados Unidos en el golfo de Omán, pero ese panorama no elimina la posibilidad de que EEUU intente reanudar ataques devastadores contra Irán, para lo cual se sigue acumulando el poderío de la Quinta Flota, que está siendo reforzada con más portaaviones y más soldados.

Washington sigue sin conseguir un respaldo sólido de la OTAN y no han tenido mucho efecto las amenazas y presiones, como plantear que España sea suspendida de la alianza militar y retirar el respaldo al dominio de Inglaterra sobre las Islas Malvinas. De igual forma, Italia sigue sin hacer caso a las presiones de la Casa Blanca.

Con el Vaticano la situación es peor. Allí, las operaciones de inteligencia cada vez más documentadas y lo reclamos de los católicos nacionalistas estadounidenses de que esta es una “guerra santa” se han estrellado en la barrera del Papa León XIV, quien insiste en que esta guerra que sigue dejando miles de víctimas inocentes no tiene nada de santa y que el imperativo cristiano es lograr que prevalezca la paz.

Mientras tanto, se acumulan los informes de prensa sobre los daños causados por los ataques defensivos de Irán sobre las bases militares estadounidenses en la zona, donde los daños, las pérdidas de radares y decenas de aeronaves se calculan en miles de millones de dólares. Además, Irán asegura haber recuperado 15 misiles de EEUU que no estallaron al caer y que ahora están siendo sometidos al proceso de ingeniería a la inversa para seguir reforzando su propio sistema de misiles.

Al otro lado del mundo, en el Caribe, tampoco el panorama es muy positivo para el otro bloqueo estadounidense, que Washington insiste en que provocará la caída de Cuba.

Rusia ha logrado hacer llegar cientos de miles de barriles de petróleo a la mayor de las Antillas y China sigue supliendo grandes cantidades de arroz e instalaciones para el desarrollo de energía fotovoltaica, además de que a la isla se mantienen llegando suministros de México, Colombia y flotillas con auxilios médicos y de otros tipos. Pero el desarrollo más espectacular se conoció en días recientes y se debe al ingenio científico y tecnológico de los propios cubanos.

Esta misma semana, Cuba anunció que logró desarrollar el sistema para refinar su petróleo nacional -pesado y superpesado- de manera que las refinerías cubanas lograrán suplir internamente una parte importante de su necesidad de energía. Ese desarrollo asesta un golpe al bloqueo naval estadounidense, que está perdiendo aceleradamente su impacto geopolítico, aunque todavía la amenaza de planes para un ataque devastador sigue tomando forma en el Pentágono.

La situación para la flota estadounidense en el Caribe ahora es muy distinta de cuando se decretó el bloqueo total de Cuba, a pocos días del golpe devastador de dos horas contra Caracas, con el que EEUU tomó prisioneros al presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores. La propia Venezuela insiste en que se devuelva a los prisioneros, encarcelados en Nueva York, en tanto el gobierno de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, sigue movilizando el apoyo interno y logrando avances diplomáticos con sus países vecinos.

En México y Brasil crece el ardor revolucionario democrático y la izquierda gobernante en Colombia aparece favorita para ganar los próximos comicios. Una situación similar se está desarrollando en Perú, donde el candidato de la izquierda va camino a disputar en mayo la segunda vuelta electoral a la derecha.

Esa circunstancia, día a día, va atrapando la flota estadounidense, rodeada cada vez más por países que se están tornando más rebeldes, de manera que los sitiadores van quedando sitiados.

 

 

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Del mundo líquido al gaseoso: La cultura snack

 

Por Frei Betto

La metáfora líquida, que tuvo tanta repercusión a partir de la publicación de Tiempos líquidos, de Zygmunt Bauman (1999), ya no es adecuada para describir la actual coyuntura social y cultural. Ya no hay nada “fijo”: valores, ideologías, proyectos, etc. Muchos cambian de opinión, religión o iglesia como quien se muda de ropa. ¿Conoce a algún adolescente que se culpe por haber cometido un pecado?

Mientras que mi generación, la del 68 –yo estaba en los veinte en la década de 1960—, soñaba con cambiar el mundo, muchos jóvenes de hoy naufragan al navegar en las redes digitales y consideran que la política es “un asco”. Esta pérdida de solidez de la modernidad ya estaba presente en la reflexión posmoderna, como muestra la obra Todo lo sólida se desvanece en el aire, de Marshall Berman (1982).

Hoy en día, la “liquidez” está presente en todos los aspectos de la vida: en los objetos que utilizamos, contaminados por el virus de la obsolescencia; en las relaciones con el prójimo, muchas veces fluidas y ocasionales; y en la propia relación que mantenemos con nosotros mismos, como el miedo a estar solo y/o refugiarse en el silencio. Todo cambia de un momento a otro. Somos cada vez más mutables, como el agua, que siempre se amolda al recipiente que la contiene. Nada parece fijo para siempre.

Otrora, las personas estaban rodeadas por pocos medios de comunicación. El ritmo de la vida y, por tanto, del consumo, era diferente. Fluía en cámara lenta. Había tiempo para leer el periódico, oír la radio, visitar a los amigos. La televisión era el gran vehículo hegemónico, en torno al cual se reunía la familia. Al acuñar la expresión “aldea global”, Marshall McLuhan se refería exactamente a eso.

Los nuevos medios digitales introducen ahora la Cultura Snack (Carlos Scolari. La marca editora, 2020). La veloz competencia para captar la atención del público hace que aparezcan una infinidad de piezas textuales breves –clips, tuits, memes, trailers, webisodios, teasers, cápsulas informativas, Tik Tok, spoilers…— que se reproducen en las redes de manera viral. Es el arte de lo breve para consumir a “mordidas” aleatorias.

Por eso la metáfora de la “modernidad líquida”, popularizada por Bauman, ya no sirve para describir el momento actual. La idea del filósofo polaco partía de la transición de una sociedad sólida –signada por estructuras estables e instituciones duraderas— a una fluida, caracterizada por el cambio constante y la aversión a todo tipo de fijación. En ese escenario no se buscan soluciones permanentes: se prefiere la adaptación continua. De ahí la recurrencia de la palabra “innovación”.

En la modernidad líquida, ser flexible se convirtió en estar siempre listo para cambiar de opinión, ambiente u objetivo. La metáfora resultaba pertinente para pensar una modernidad todavía marcada por una lógica de flujo, desplazamiento y progreso.

Esa imagen presupone, además, una trayectoria lineal: el líquido sigue un camino, aunque irregular, con dirección y destino. Pero en el siglo XXI, con la introducción de las herramientas digitales, la dinámica social parece menos un río y más una nube de partículas que chocan en múltiples direcciones, caóticas, fragmentadas a imprevisibles.

La web no es un nuevo medio, sino un metamedio que acoge formatos, lenguajes y prácticas inéditos: de blogs a webisodios, de memes a narraciones. Esa nueva ecología mediática es cuna tanto de microtextos instantáneos como de megahistorias capaces de diseminarse por múltiples plataformas. Es la cultura snack, signada por la brevedad, la fragmentación, la remezcla, el exceso de información, la movilidad y la velocidad. Es el culto a la concisión llevado al extremo.

Si la liquidez simbolizaba el movimiento constante, el estado gaseoso alude a la dispersión radical de contenidos e interacciones. Los “textos” son como moléculas agitadas: múltiples, independientes y en constante colisión.

En ese ecosistema, pequeños cambios, como el surgimiento de una nueva aplicación o un nuevo formato puede desencadenar transformaciones a escala global. El coronavirus, un “meme biológico”, demostró el poder de algo diminuto para causar impactos masivos.

Un amigo me dijo que solo creería en la eficiencia de la Inteligencia Artificial (IA) el día que lo sustituyera en la academia y él, en casa, perdiera peso… Si bien ese ejemplo bordea el absurdo, lo cierto es que la IA tiende a atrofiar el raciocinio, la cultura y la creatividad de muchos usuarios.

Les estamos traspasando a las máquinas habilidades humanas que llevó milenios perfeccionar. Tal vez la epidemia mundial de obesidad tenga que ver con la pereza para mover el cuerpo, ya que los vehículos pueden transportarnos de un punto a otro del espacio, y equipos como los robots, son capaces de dispensarnos de los trabajos manuales.

El riesgo más inminente quizás consista en ignorar que un bloque de granito, tan consistente al tacto, es resultado de una danza de moléculas. En él, los átomos están en un constante movimiento que vibra continuamente en torno a posiciones de equilibrio a causa de la energía térmica. Si se observa al microscopio, el bloque es una danza continua de vibraciones. La danza es tan organizada que en el nivel macroscópico nos parece sólido.

Es lo que vemos en la coyuntura actual, cuyo mayor ejemplo es la política de Trump, que ignora el derecho internacional, las leyes y los tratados, incluso cuando se trata de socios históricos de la Casa Blanca como la OTAN. Trump actúa según sus caprichos intervencionistas y no existe ninguna instancia que lo detenga. Ante eso, personas físicas y jurídicas se sienten estimuladas a hacer lo mismo. Esa conducta se compara equivocadamente con “la ley de la selva”, expresión paradójica, porque en la selva hay ley y existen reglas.

Thomas Hobbes y Jean-Jacques Rousseau ya nos alertaron de que la naturaleza no es puro caos, violencia y ausencia de reglas. Los ecosistemas funcionan con patrones, equilibrios y restricciones bastante estructurados. En la selva existen relaciones relativamente estables entre depredadores y presas, competencia por los recursos, cooperación, simbiosis y nichos ecológicos. La selva no es falta de orden, es otro tipo de orden. Y los salvajes, los indígenas, casi siempre son más civilizados que quienes no habitan en la jungla.

El concepto darwiniano de “selección natural” como mera sobrevivencia del más fuerte es bastante criticado. Por lo general, sobreviven los más adaptables, cooperativos o integrados al ambiente. De ahí la importancia de evitar que este estado gaseoso desemboque en plasma, el cuarto estado de la materia, lo cual daría por resultado el apocalipsis de la civilización. El antídoto es la globalización de la solidaridad en pro de la paz como fruto de la justicia.

 

Reproducido de www.cubadebate.cu