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Crisis sin precedentes en salud si se reduce el financiamiento de Medicaid

 

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

De acuerdo con un estudio realizado por la organización Espacios Abiertos (EA), Puerto Rico enfrentaría una crisis de salud sin precedentes ante la reducción de casi el 90 % del financiamiento del Gobierno Federal de Estados Unidos al programa Medicaid.

El riesgo de la pérdida de financiamiento es conocido y se ha estado debatiendo desde la aprobación por el Congreso de EE. UU.. en diciembre del 2022. de la ley llamada Ley de Apropiaciones Consolidadas (Consolidated Appropriations Act, 2023). La ley fijó fondos temporales y un pareo federal (FMAP) del 76 % para el programa de Medicaid en Puerto Rico con fecha de expiración definida para el próximo 30 de septiembre de 2027.

El informe El costo de la incertidumbre: Medicaid en Puerto Rico y las brechas en financiamiento federal, publicado por EA en semanas recientes, advierte que la expiración del acuerdo vigente reduciría de un aproximado de $4,000 millones a menos de $500 millones dicha aportación,  reduciendo de manera drástica  el porcentaje federal de asistencia médica (FMAP) del 76 % al 55 %. Esta reducción obligaría al Gobierno de Puerto Rico a asumir hasta $4,849 millones adicionales para sufragar los gastos del programa. El no poder sufragar esa cifra, sugiere EA, significa  recortar servicios esenciales, lo que pondría en riesgo la cobertura médica de cientos de miles de personas.

En Puerto Rico, cerca de 1.3 millones de residentes dependen de Medicaid y del Plan Vital (el plan de salud del Gobierno),  principalmente menores de edad, adultos mayores, personas con discapacidades y pacientes con enfermedades crónicas.

“El problema no es únicamente la insuficiencia de fondos; sino la incertidumbre constante bajo la que opera este programa en Puerto Rico, ya que el país sigue dependiendo de extensiones temporeras que impiden la planificación a largo plazo y limitan la capacidad del sistema de salud para responder adecuadamente a las necesidades de la población”, señaló Ataveyra Medina Hernández, portavoz  de EA.

La subdirectora de Investigación de EA, Angélica Marrero, señaló que Medicaid es la columna vertebral del sistema de salud en Puerto Rico. “Gran parte de los servicios de salud pública cubre a casi cuatro de cada diez residentes de la isla. Más de la mitad de los beneficiarios son menores de 20 años o mayores de 61 años, poblaciones particularmente vulnerables ante cualquier interrupción en la prestación de servicios».

El estudio de EA modeló tres posibles escenarios para el año fiscal federal 2028, ante las decisiones que pudiera tomar el Congreso de EE. UU. El primer escenario es de un “precipicio fiscal”. De no haber ninguna acción por parte del Congreso,  el Gobierno de Puerto Rico tendría que aportar cerca de $4,849 millones para mantener la cobertura actual. Esta cifra equivaldría al 35.4 % del Fondo General, lo que EA considera es un aumento dramático respecto al esfuerzo fiscal actual.

“Ante una carga de esa magnitud, el Gobierno tendría opciones extremadamente limitadas: recortar gastos en otras áreas esenciales, como educación y servicios públicos o reducir beneficios y cobertura médica, explicó  Marrero.

El estudio de EA cita que otros informes también han advertido que una reducción severa podría poner en riesgo la cobertura de entre 700,000 y 1,000,000 de personas, además de afectar las finanzas municipales y la estabilidad del sistema de salud.

El segundo escenario sería la extensión del financiamiento actual ajustado por la inflación. El impacto fiscal para el país de este ajuste  resultaría menor; pero todavía la aportación alcanzaría los cerca de  $1,396 millones, lo que equivale  al 10.2 % del Fondo General. Aun así, EA concluye que esta alternativa no resolvería el  problema estructural debido a que el gasto de Medicaid en Puerto Rico crece más rápido que el índice utilizado para ajustar el tope federal. Como resultado, la brecha de financiamiento continuaría ampliándose con el tiempo.

El tercer escenario sería la paridad parcial con los estados, una aportación equivalente al 83 % del gasto estimado en Medicaid, similar a la fórmula solicitada por el Gobierno de Puerto Rico. Bajo esta alternativa, el impacto fiscal para la isla se reduciría en aproximadamente  6.6 % del Fondo General, lo que permitiría preservar los niveles actuales de cobertura y servicios.

El informe concluye que una reducción significativa del financiamiento podría afectar a cientos de miles de beneficiarios y generar consecuencias económicas y sociales de gran alcance.

Frente a este panorama, EA exhortó al Congreso de EE. UU. a aprobar una solución permanente que elimine las disparidades actuales en Medicaid para Puerto Rico; que se elimine el tope anual de financiamiento federal para Puerto Rico y se aplique la misma fórmula de pareo  utilizada en los estados, permitiendo una aportación federal de hasta 83 % sin límite anual. En caso de aprobarse una extensión temporera, garantizar que sea de al menos cinco que refleje el crecimiento real del gasto en Medicaid y que incluya fondos para cubrir nuevas exigencias federales.

En cuanto al Gobierno de Puerto Rico, Espacios Abiertos, recomendó tanto a la Administración de Seguros de Salud (AES) y al Departamento de Salud (DS) que desarrollen y publiquen un plan de contingencia ante posibles reducciones federales; que se divulgue de manera periódica y centralizada la información financiera, de cobertura y calidad del programa;  que se evalué y se haga público el impacto potencial sobre los municipios  y que se haga un estimado formal del costo  de alcanzar plena paridad con los estados en elegibilidad, cobertura y financiamiento.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  Importantes pronunciamientos de la Asamblea 186 del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico

 

 El pasado, 12 de septiembre, en feliz coincidencia con el natalicio de don Pedro Albizu Campos, distinguido jurista, además de indiscutible líder de la lucha por la independencia patria, el Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico llevó a cabo su asamblea número 186. Sin oposición alguna, la profesora constitucionalista, líder feminista, activista por los derechos humanos, doctora en Derecho y Sociología, Yanira Reyes Gil, fue reconocida como la nueva presidenta de la institución que dentro de catorce años cumplirá dos siglos de vida. Es la primera vez en la historia del Colegio que de forma consecutiva la presidencia recae en dos féminas. La matrícula reconoció y agradeció la destacada ejecutoria de la saliente presidenta, Lcda. Vivian Godineaux Villaronga, al frente del Colegio.

Yanira Reyes Gil. Foto Christian Medina Rosado

La profesora Reyes Gil asumirá su puesto en la ceremonia de juramentación que tendrá lugar el 26 de septiembre.

Otro aspecto destacado de la Asamblea fue su dedicatoria al abogado isabelino, Eduardo (Tuto) Villanueva, expresidente del Colegio y pasado dirigente del Comité Pro Derechos Humanos de Puerto Rico. Quedó evidenciado el gran trabajo que llevó a cabo el homenajeado durante el bienio que presidió el gremio y las aportaciones que como defensor de los derechos humanos ha hecho para beneficio del pueblo puertorriqueño. El orador invitado fue el escritor Cezanne Cardona Morales. El cerrado aplauso que recibió de la matrícula evidenció que su mensaje en torno al tema de este año, Justicia, Arte y Entretenimiento, muy bien atado por él a la realidad política, social y económica del Puerto Rico en el que estamos viviendo, fue acogido y refrendado con entusiasmo.

Una de las deliberaciones más importantes de las abogadas y abogados durante su asamblea anual fue la discusión y aprobación de cinco resoluciones relacionadas con el quehacer nacional puertorriqueño, los derechos humanos y el compromiso que con su defensa tiene el Colegio. Las resoluciones que aprueba la matrícula en asamblea marcan las posturas institucionales con relación a las controversias y problemas que afectan el archipiélago boricua y a nuestra gente; establecen el análisis que sobre ellos hace el gremio y establecen las acciones que adoptará la organización.

En primer lugar, se aprobó una Resolución sobre la crisis de vivienda que sufre el país. El Colegio adoptó como política pública institucional que el acceso a una vivienda digna, adecuada, segura, accesible y asequible, constituye un derecho humano fundamental cuya protección debe orientar las políticas públicas del Estado. Como estrategia se destaca el rol que pueden desempeñar el cooperativismo y las organizaciones comunitarias para dar respuesta a la crítica escasez de vivienda existente.

Para atender la peligrosa tendencia en el país por parte de políticos y fundamentalistas religiosos de pretender borrar la línea constitucional de separación entre la Iglesia y el Estado, como dispone la sección 3 del artículo II de la Carta de Derechos, la matrícula del Colegio reafirmó su compromiso con la defensa de esa separación y de la libertad religiosa, lo que incluye a las personas creyentes y a las no creyentes. Se comprometió, además, a denunciar cualquier intento gubernamental que privilegie o discrimine por razón de credo. La Resolución se refiere a nuevas legislaciones sobre el “Nasciturus” y otras mal llamadas de libertad religiosa, aprobadas sin transparencia y sin ninguna o muy limitada participación ciudadana, que interfieren con derechos adquiridos, con el manto de fundamentos religiosos.

La Resolución de apoyo y solidaridad con Palestina levantó alguna polémica, pero fue aprobado por abrumadora mayoría el respaldo a la libre determinación del pueblo palestino y la condena al genocidio perpetrado por Israel. De forma específica, fueron repudiados los recientes acercamientos llevados a cabo por el gobierno de Puerto Rico en el estado de Florida, a través de la gobernadora Jenniffer González, con funcionarios del estado de Israel.

La amenaza al ambiente y los recursos naturales por medio de legislaciones y mega proyectos por el estilo de Esencia en Cabo Rojo, que colocan en riesgo áreas de conservación como la zona cárstica de Puerto Rico, importantes zonas agrícolas y las costas, recibieron el repudio de las abogadas y abogados que reiteraron la existente política institucional de protección del territorio borincano y del medioambiente.

No hay duda, de que el devenir de los años ha fortalecido la pertinencia en la vida civil puertorriqueña del Colegio de Abogados y Abogadas de Puerto Rico, para la defensa de su gremio, pero igualmente importante, para servir de fuente de orientación sobre los derechos de nuestro Pueblo y para su defensa. En los malos tiempos que vivimos, con la amenaza de los gobiernos de derecha, tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos, de menoscabar derechos humanos y constitucionales sin recato alguno y en total menosprecio por las protecciones de garantías básicas, la voz y las acciones de la casi bicentenaria institución son un escudo protector de confianza para la sociedad. Vemos en el liderazgo de su próxima presidenta, Lcda. Yanira Reyes Gil y en su Junta de Gobierno, un bienio de activa vida organizativa en beneficio de su matrícula y de nuestro Pueblo.

 

 

 

Cero ambivalencia referente a Cuba

 

 Especial para CLARIDAD

 Últimamente como que se ha puesto de boga entre algunos(as) izquierdistas o seudo izquierdistas dar “golpecitos” a Cuba con críticas irracionales. Cada cual es libre de tener opiniones y expresarlas, pero hay que ser cuidadoso(a), prudente, responsable, y sensible al momento actual que vive el país de recrudecimiento del esfuerzo imperialista de hacer rendirse al pueblo cubano, de hacerlo ceder en su soberanía; de hacerlo cambiar su sistema socialista al capitalista.

Se trata de un país sujeto actualmente a un casi absoluto bloqueo petrolero de parte de Estados Unidos que añade una capa mayor al bloqueo instituido por la misma superpotencia hace ya casi sesenta y cinco años. Desde enero del año en curso como resultado de este nuevo y vil atropello del monstruo del norte, ahora anaranjado, el pueblo de Cuba ha visto descender su condición de vida.

La alimentación, hospitales, escuelas, transporte, recogido de desechos sólidos y muchas áreas de la vida cubana son afectadas fuertemente. Pero, se trata también de que hoy el pueblo de Cuba escribe un nuevo capítulo de su historia aguerrida de resiliencia en lo general y de creatividad y determinación en lo cotidiano, según presenciaron visitantes recientes.

Por estas razones hay que llamar atención sobre las críticas citadas, al(la) que le caiga el sayo que se lo ponga. Algunos se cuelan en espacios convenientes incluyendo periódicos diarios, se hacen pasar de progresistas, luego hacen reclamos absurdos a Cuba, y luego por ejemplo se pasean en actividades de prestigiosas entidades. Cubren todas las bases, pero queda claro cómo y desde donde se moldean sus opiniones. La ultraizquierda ni se diga.

¿Qué reflejan comentarios como decir que en la reciente entrevista de CLARIDAD a Díaz Canel, el presidente cubano no dijo nada nuevo? ¿Qué significa cuando se dice, que el gobierno de Cuba es una dictadura? ¿Qué significan estos cuestionamientos cuando vienen de personas con espacios en el independentismo y que incluso han ido a Cuba y profesan solidaridad? El medio ideológico de derecha en el capitalismo es extremadamente poderoso para moldear opiniones, y en la colonia de Puerto Rico más todavía. Incluso izquierdistas a veces adoptan elementos de los discursos de los portavoces y la prensa de la reacción.

¿Qué era lo nuevo querían que dijera Díaz Canel? ¿Que Cuba cederá en su soberanía para que entren allí las multinacionales a mandar y explotar? ¿Qué adelanta quien repite en exabruptos que el gobierno de Cuba es una dictadura, lo que quizás escuchó de otros(as) además de los medios? ¿Que se quiere, que Cuba se abra al pluripartidismo lo que llevaría al pueblo cubano a dividirse en cuatro cantos como estamos en Puerto Rico?

Los llamados a cambios en Cuba chocan con la realidad de muchos cambios que ya se han instituido como el ejercicio privado de numerosas profesiones y oficios (con la excepción de algunas que incluyen la medicina y el magisterio); la propiedad privada de viviendas; la inversión de capital extranjero en sectores económicos como el turismo y los hoteles; como en los derechos de la comunidad LGBTTQ+, y otros.

Quienes hemos conocido el país, de su solidaridad, su resistencia y su valoración de la soberanía ahora más que nunca debemos divulgar las razones para que el imperialismo quiera liquidar el sistema económico y político de Cuba. Se debe hablar de la transformación de Cuba desde 1959 en una sociedad justa, consciente, culta y amante de su soberanía. Hay que hablar de la cultura de solidaridad de Cuba, de su apoyo a países que han necesitado médicos, maestros(as) y técnicos; de su apoyo para desmantelar sistemas políticos oprobiosos como el Apartheid y el colonialismo como en Puerto Rico.

Esa solidaridad de Cuba con distintos pueblos del mundo ha tenido forma en todos los confines del mundo, incluyendo de los climas más inhóspitos como son los campamentos de refugiados del Sahara Occidental, donde cuando esta servidora visitó, en un pequeñísimo dispensario el médico era cubano.

Este es el momento más importante para la solidaridad con Cuba que en Puerto Rico ha sido histórica y que al presente se manifiesta en las Brigadas Juan Rius Rivera, en las actividades recientes en honor Silvio Rodríguez para recaudar fondos y comprar medinas para hospitales en Cuba, además de actos individuales de solidaridad. Es momento de denunciar a cada oportunidad las grotescas agresiones contra Cuba y el impacto del bloqueo petrolero actual en áreas en que tanto había adelantado el país.

La solidaridad con Cuba es un área del trabajo de avanzada en Puerto Rico que con duro esfuerzo porta un mensaje distinto a la cháchara diaria que con pocas excepciones nos dispara continuamente la radio y televisión del país. No es momento para que nuestra tradición de solidaridad con Cuba dé resbalones. No debemos incurrir en la solidaridad o la amistad “light” que se hace de la vista larga de los “golpecitos”. No es momento de ambivalencias con Cuba.

Exitosa jornada en Cuba de solidaridad con Puerto Rico

 

En el marco del 60 aniversario de la  fundación  la Misión de Puerto Rico en Cuba , y a pesar del funesto bloqueo y las sanciones y presiones del imperialismo de Estados Unidos contra el hermano País el gobierno cubano no ha dejado de dedicar esfuerzos a la solidaridad y reconocimiento del derecho a la autodeterminación e independencia de Puerto Rico,  según  se pudo constatar en las actividades  que se desarrollaron en la Habana, como parte de la Jornada de Solidaridad con Puerto Rico, realizada del 12 al 19 de septiembre  del 2026. según dio a conocer el delegado de la Misión de Puerto Rico en Cuba, Edwin González González,

Las actividades de la histórica jornada incluyeron conferencia de Prensa, ofrenda floral a las estatuas del Padre de la Patria Ramón Emeterio Betances y del patriota cubano José Martí ; un diálogo sobre Puerto Rico y su histórica relación con Cuba realizada en el Centro Fidel Castro Ruz, así como  intercambios con diferentes organismos e instituciones  del hermano País,  según dieron a conocer Ángel Rodríguez León, presidente del Movimiento Independentista  Nacional Hostosiano (MINH) y Doris Pizarro Claudio, ex delegada de la Misión de Puerto Rico en Cuba. En estas se reafirmaron los históricos lazos entre Puerto Rico y Cuba y las gestiones de mutua solidaridad que han caracterizado a los respectivos Pueblos.

En los   encuentros  y diálogos  realizados participaron  junto a  la delegación del MINH,  el Presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Fernando González Llort ,la cubana Yara Varela, encargada de América Latina del ICAP e  Indira Pérez, encargada de Asuntos del Caribe.  Los(as)  participantes hicieron preguntas y comentarios, mostrándose muy interesados(as)  tanto en conocer más sobre la situación de Puerto Rico como en aportar elementos al tema de la solidaridad mutua. El delegado de la Misión de Puerto Rico en Cuba, Edwin González Vázquez expuso sobre la importancia de las relaciones entre ambas naciones.

En el marco de la Jornada de Solidaridad con Puerto Rico se realizó una entrega de medicamentos al Instituto de Oncología y Radiología y en el área de Farmacia del Hospital Pediátrico de la Habana. En esta estuvo presente su director médico, Dr. Luis Martín, y la subdirectora 1era, Dra. Cecilia Navarrete Dávalos, así como la Jefa de Relaciones Internacionales del Instituto, Daisy Perogurría. También se destacó la presencia de  las norteamericanas Gloria de la Riva y Melissa Malone del Proyecto Hatuey,  junto a la delegación de Puerto Rico en la referida entrega de medicamentos. Trascendieron las expresiones del Proyecto Hatuey,  del Instituto y de la Misión de Puerto Rico, a través de su delegado Edwin González Vázquez ,  y el MINH quienes se expresaron sobre la importancia de la solidaridad histórica entre ambas naciones.

La mayoría de los medicamentos entregados en el Instituto son altamente especializados en tratamientos contra el cáncer y el personal médico se mostró extremadamente agradecido, según se destacó. Anteriormente se había realizado otra entrega de medicamentos, como parte de la gestión amplia de solidaridad que realizan en Puerto Rico  a través de diversas instituciones.  Con  el mismo espíritu se continuaría la Jornada con la visita  a escuelas y otras instituciones del pueblo cubano.

 

 El paraíso de Tyler Perry

 

Lo anunció recientemente, muchos leimos la noticia y para quienes tenemos sangre en las venas esto nos dolió. El actor afroamericano Tyler Perry dijo que se mudará a Puerto Rico en busca de un refugio que le brinde paz y seguridad. Llega como tantos otros: atraído por la promesa de un paraíso tropical, por la idea de un país amable, seguro, luminoso, perfecto para criar a su hijo de diez años, Aman.

Perry —actor, director, productor, empresario multimillonario— es una figura influyente en la industria del entretenimiento estadounidense. Su obra, marcada por temas de fe, resiliencia y familia, lo ha convertido en un símbolo de superación personal. Y ahora, en su búsqueda de paz, decide que Puerto Rico es el lugar ideal para comenzar una nueva etapa.

La contradicción es brutal, mientras él encuentra sosiego en nuestro país,  nosotros vivimos todo lo contrario.

Para el puertorriqueño común, este país no es un refugio: es una prueba diaria. Es un territorio donde la luz se va sin aviso, donde el agua llega por rachas, donde la violencia se siente en la piel, donde criar un hijo es un acto de resistencia. Perry viene buscando tranquilidad; nosotros sobrevivimos a la ausencia de ella. Él llega a un Puerto Rico que le abrirá las puertas; nosotros vivimos en un Puerto Rico que nos las cierra.

Puerto Rico se ha convertido en un paraíso para los extranjeros, un país moldeado para atraerlos, protegerlos y garantizarles una calidad de vida que a los puertorriqueños se nos niega sistemáticamente. No es casualidad. Es el resultado de décadas de políticas públicas diseñadas para beneficiar a quienes llegan de afuera mientras empujan al puertorriqueño hacia la precariedad, el desplazamiento y la desesperanza.

La historia reciente lo confirma.

En 2019 quedó claro lo que muchos sospechaban: durante años, el gobierno había impulsado la creación de un Puerto Rico sin puertorriqueños. El chat de Ricardo Rosselló y su círculo íntimo no fue solo un escándalo político, sino una confesión. ¿Lo recuerdan?  Sus páginas —repletas de burlas, desprecio y violencia simbólica— revelaron un liderato que veía al país como un territorio disponible para otros, no como el hogar de quienes lo habitan. La frase “un Puerto Rico sin puertorriqueños” no fue un error ni una exageración, sino la expresión de una política ejecutada con perversidad.

Y esa política no nació en el vacío. Fue denunciada por voces que llevan años advirtiendo lo que se avecinaba.

El economista José Caraballo Cueto lo dijo con claridad cuando comenzaron a proliferar los incentivos contributivos para inversionistas extranjeros: “Estamos creando un país donde el puertorriqueño no puede vivir, pero el extranjero sí.”

La periodista Omaya Sosa Pascual, investigando el desplazamiento y la compra masiva de propiedades por fondos buitres, advirtió: “Puerto Rico se está convirtiendo en un mercado inmobiliario para otros, no en un hogar para los que nacieron aquí.”

El urbanista Javier E. Laureano lo resumió con crudeza al analizar la gentrificación en la zona metropolitana: “La ciudad se está rediseñando para quienes llegan, no para quienes la sostienen.”

Y el artista Benito Antonio Martínez Ocasio, Bad Bunny, lo expresó con una contundencia que resonó en todo el país: “La crisis no es casualidad; es una estrategia para sacarnos del país”.

Todas estas voces, desde distintos campos, coincidían en lo mismo: Puerto Rico estaba siendo transformado para que otros lo disfrutaran mientras los puertorriqueños eran empujados hacia la periferia, hacia la precariedad, hacia la salida forzada.

Mientras tanto, las decisiones gubernamentales han seguido la misma línea: incentivos contributivos para inversionistas extranjeros, permisos acelerados para desarrollos que desplazan comunidades, leyes que facilitan la compra masiva de propiedades por fondos buitres, privatizaciones que encarecen servicios esenciales y una narrativa oficial que presenta al puertorriqueño como obstáculo y al extranjero como salvador.

El país se vacía.

Las familias se van porque no pueden pagar la luz, porque no pueden confiar en el sistema de salud, porque no pueden asegurar un futuro para sus hijos. Los jóvenes se marchan porque aquí no hay oportunidades. Los envejecientes sobreviven con miedo a la próxima factura. Y los que se quedan lo hacen con la certeza de que el gobierno no gobierna para ellos.

En ese contexto, la llegada de Tyler Perry es un símbolo. No de él como individuo —porque nadie puede culpar a un padre por buscar un lugar seguro para su hijo— sino del país que se ha construido para recibirlo. Un país que ofrece paz, estabilidad y belleza… pero solo para algunos. Un país donde la tranquilidad es un privilegio importado. Un país donde la vida buena es un producto exclusivo que se vende al mejor postor.

Perry encontrará en Puerto Rico lo que busca: un lugar tranquilo, hermoso, seguro para su hijo. Nosotros seguiremos luchando por un país que debería ofrecernos lo mismo, pero que ha sido diseñado para negárnoslo.

Porque este país es nuestro, y lo defenderemos hasta que la paz que hoy se exporta vuelva a ser un derecho de quienes lo sostienen.

 

 

 

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