Inicio Blog Página 19

Desaprovechadas toneladas de sargazo todos los años 

 

Especial para En Rojo

 

Por ahí viene el sargazo este año otra vez. Son millones de toneladas de macroalgas todos los años provenientes del Océano Atlántico. El sargazo ha dejado de ser visto únicamente como un residuo para convertirse en una materia prima estratégica en diversos sectores industriales. Gracias a su alto contenido de celulosa, alginatos y nutrientes, se está integrando en cadenas de valor que buscan reemplazar derivados del petróleo y materiales convencionales.

Puede obtenerse del sargazo, celulosa y otros derivados, entre otras cosas. Al ser rico en celulosa, se emplea para fabricar libretas, menús y materiales de embalaje, reduciendo la tala de árboles.

El papel fabricado a partir de sargazo se presenta como una alternativa sostenible y viable para la industria del papel, incluyendo su uso potencial en la prensa escrita, siendo el papel uno de sus mayores costos de producción.

Debido a su alto contenido de celulosa, esta macroalga puede sustituir parcial o totalmente la pulpa de madera, reduciendo la deforestación.

De acuerdo con investigaciones de instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Nacional de Colombia, la calidad del papel de sargazo destaca por su composición de la Pulpa: Se han desarrollado prototipos con mezclas de hasta 80% sargazo y 20% fibra de coco —tan abundante en Puerto Rico— o papel reciclado para mejorar la consistencia.

Su manufactura ahorra aproximadamente un 60% de agua y un 40% de energía en comparación con el papel tradicional. Los procesos actuales, como la hidrólisis ácida básica y el uso de prensas hidráulicas, permiten obtener fibras pequeñas y uniformes aptas para hojas de distintos grosores.

Aunque es funcional para la impresión, su adopción masiva en periódicos enfrenta retos logísticos,tales como la recolección y tratamiento. Es crucial recolectar el alga en altamar antes de que llegue a la orilla para evitar la descomposición y lixiviados tóxicos que degradan sus propiedades óptimas.

Para lograr eas propiedades óptimas, la macroalga requiere un proceso riguroso para eliminar sales, arena y microcontaminantes (como metales pesados) que podrían afectar la calidad de la impresión o la durabilidad de las máquinas.

Aunque existen iniciativas privadas y académicas, todavía no se ha consolidado un mercado industrial que pueda suplir las toneladas de papel que requiere el sector de la prensa a gran escala, un reto científico y tecnológico para la academia y la industria puertorriqueña.

Además de papel común, la celulosa de sargazo se utiliza para crear «sargapaneles» y cubiertas flexibles que compiten en resistencia con materiales tradicionales.

Tiene un potencial para otras aplicaciones industriales. La industria de la construcción es uno de los sectores que puede beneficiarse del sargazo, gracias a su capacidad como aislante y aglomerante. Los sargablocks, ladrillos ecológicos hechos de sargazo y barro pueden muy bien ser utilizados para viviendas. Paralelamente, los sargapaneles, paneles de construcción aislantes, compiten en propiedades mecánicas con paneles de yeso tradicionales.

También se fabrican con el sargazo tableros de partículas para muebles y tejas de fibrocemento, donde el sargazo puede sustituir hasta un 100% de la caliza en forma de cenizas.

En momentos cuando existe en Puerto Rico una crisis energética, principalmente con la electrificación, el sargazo pudiera representar una fuente de biomasa para la generación de energía renovable. El sargazo se utiliza para producir gas metano mediante digestión anaeróbica, útil para alimentar calderas de hoteles o generar electricidad. Se han desarrollado procesos industriales para convertir sus azúcares y lípidos en combustibles líquidos sostenibles.

También, como alternativa sostenible al cuero animal en la industria de la moda: cuero vegano. Además, como materia prima química para tintes y fibras textiles.

Compañías como Carbon Wave producen extractos líquidos fertilizantes que mejoran el rendimiento de cultivos entre un 10% y 15%. Es tal la inventiva con el sargazo que se está logrando procesar suplemento nutricional para animales, aunque su uso requiere un tratamiento previo para reducir metales pesados.

Se extraen alginatos del sargazo para la producción de emulsificadores, cremas hidratantes y tratamientos capilares y otros cosméticos. Igualmente, se fabrican con la macroalga biopolímeros para desarrollar plásticos biodegradables a base de almidón y sargazo para sustituir plásticos de un solo uso.

Puerto Rico posee la capacidad para todas estas inventivas industriales y comerciales con el sargazo. ¿Por qué no hacerlo?

 

El corsario

 

 

Por medio de una carta enviada por hasta ese momento su prometida, Héctore Berlioz se entera de que contrajo matrimonio con otro. Con rabia sorda, el compositor compra un boleto de viaje en tren con destino a París, ello con el sólo propósito de matarla. En el tren conoce a un hombre, del cual escucha embelesado toda clase de aventuras en la mar como corsario. Berlioz desiste de la razón principal por la cual emprende viaje hacia París, y en su vuelta compone una pieza hermosa y divertida basada en la memoria de ese encuentro.

Regreso a la escena en el vagón del tren. Basado en el testimonio de Berlioz, conozco el motivo de su viaje. Pero el testimonio del compositor me permite además descubrir el por qué del viaje del corsario, quien va rumbo a París para recibir una condecoración por sus hazañas en pos de la corona francesa. Lo siguiente, lo conjeturo. El ojo avisor con el cual el corsario intuye la razón del tormento que carcome las entrañas de aquel joven sentado en frente. El gesto en sus manos al rebuscar en su aliño una botella de ron con pimienta. El leve gruñido de placer cuando al fin la encuentra, y en un solo movimiento la saca y destapa. Tras un largo buche la ofrece a Héctore, quien, tras un inicial gesto de rechazo, la acepta ante la insistencia del otro. El corsario entonces lleva a los labios y enciende una pipa armada con una mezcla de picadura de tabaco y una yerba mantenida en secreto, y apenas conocida por cualquier otro que no ejerza esta profesión. Berlioz entonces repara en los brazos cubiertos de tatuajes, de cicatrices de heridas precariamente curadas, el salvaje que transpira detrás de una muda limpia y un acucioso estudio repetido de ciertos ademanes civilizados.

Con la primera bocanada el corsario rompe el silencio. Pasa la pipa a Berlioz, quien la toma ante una segunda insistencia, y tose tras la primera aspiración. La voz áspera del corsario resuena en Berlioz en una melodía que transmite el vigor de quien vocifera comandos y pasa enemigos a bala o filo. La pipa y el ron sumados a la voz del corsario logran un efecto narcótico en el joven compositor. Mientras el tren discurre en medio de un bosque, ante Héctore Berlioz un barco se abre camino en alta mar. Un corsario vocifera una orden tras otra. Una tripulación de hombres duros responde con la solidez de un enjambre, arabescos de hombres sazonados de mar, contrabando y pillaje, así como los bucaneros de aquellas historias de infancia que en otra época, y desde Guayama, escuchara Palés.

 

Hato Rey, Oct. 2018 – Río Piedras, Dic. 2021

Juan José Campanella: Parque Lezama y Rescate del Pasado

 

En Rojo

Entre las muchas y agradables experiencias de asistir al Festival des films de Montreal por + de 25 años, fue el placer de ver (y tener la oportunidad de participar en las conferencias de prensa) en carne y hueso a actorxs y directorxs admiradxs: Anthony Hopkins, Marcello Mastroianni, Margarethe von Trotta, Rakhshan Banietemad, Raúll Ruiz, Carmen Maura, Ricardo Darín y Juan José Campanella entre muchxs otrxs. Ahora tenemos la oportunidad de ver a través de Netflix el filme + reciente de Juan José Campanella, Parque Lezama con un elenco delicioso: Luis Brandoni (Darse cuenta, Esperando la carroza, Made in Argentina, La tregua) y Eduardo Blanco (El mismo amor, la misma lluvia, El hijo de la novia, Luna de Avellaneda), dos viejos y excelentes actores que siguen transformándose y moldándose a sus edades presentes. Añado de mis archivos (con la gran ayuda de Annette Guevárez), mi escrito de El mismo amor, la misma lluvia (1999), uno de esos filmes que te rompen el corazón y luego te lo recomponen.

Parque Lezama (2026) rescata un espacio amplio que parece convocar lo mejor y peor del Buenos Aires presente: el poder disfrutar de la naturaleza, sentarse en cómodos bancos para leer o musitar y adivinar las vidas de otrxs al ver pasar extraños que coinciden en el entorno. Es un espacio algo soñado y añorado que, lo acepten o no los viejos paseadores, ha cambiado como la turbulenta sociedad argentina (o bonaerense). Hay buscones dondequiera porque esa es la defensa de los + afectados por la nueva economía de desigualdad. Están los que usan su poder para sacar a los viejos de sus acostumbrados entornos; están los que te dan protección a un precio; están los que utilizan la fuerza para doblegar a los + débiles. Vemos todo esto en diálogos interrumpidos, conversaciones inconclusas, discursos razonables, pero con el velo de nostalgia de lo que una vez fue mejor. Lxs desconocidxs se cruzan, hablan y reconocen la riqueza de un mero saludo. Por las conversaciones nos enteramos de algo de sus familias, sus visiones del presente y pasado. Reconocemos el idealismo de la militancia laboral en Leon Schwartz y la practicidad de haber podido vivir bien tantos años de Antonio Cardozo. Y, aunque parezca que escuchar a dos viejos hablar incesantemente en un parque puede ser estático, aquí pasa todo lo contrario: dos extraños intercambian historias reales o imaginadas que nos arropan y hacen parte de sus vidas en este espacio aparentemente neutral.

El mismo amor, la misma lluvia (1999; director: Juan José Campanella; autores: Juan José Campanella y Fernando Castets; cinematógrafo: Daniel Shulman; elenco: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Ulises Dumont, Eduardo Blanco, Alfonso De Grazia, Alicia Zanca)

El primer acierto de El mismo amor, la misma lluvia son sus protagonistas. Ricardo Darín y Soledad Villamil les dan una ternura, comprensión y profundidad a sus personajes no solamente con sus interpretaciones, sino con sus imágenes, voces y gestos. La cámara se encariña de tal manera con sus rostros, que los echamos de menos las pocas veces que no ocupan el primer plano. Cuentan además con un reparto de actores veteranos como Ulises Dumont, Alfonso De Grazia y Alicia Zanca, y jóvenes de poca y mucha experiencia. Todos se complementan para recrear más de 25 años de historia argentina.

Pero no me refiero a un filme histórico donde la ambientación es esencial para recrear un momento en específico. La Argentina que vemos es el Buenos Aires de 1980 hasta las postrimerías de este siglo. Es el país del golpe militar, de la dictadura que hizo desaparecer a los Montoneros, del gobierno militar que se lanzó a retar a Gran Bretaña por las Malvinas/Falkland para probarle a los argentinos que eran poderosos, aunque tuvieran que sacrificar a su juventud en una guerra inútil. Es el país que vuelve a la democracia tratando de rehacer el daño de la indiferencia y el olvido ante los horrores cometidos. Es el país donde un llamado peronista asciende al poder para proclamarse autor de cambios económicos ascendentes que para la gran mayoría significa estancamiento, inflación, pobreza. Tan sólo se ve este marco de refilón, pero sabemos que existe porque vemos el resultado en las actitudes, acciones y cambios de los personajes.

Los espacios donde convergen estos personajes son muy cerrados: la sala de redacción de una revista semanal, el apartamento de Jorge, cafés y restaurantes entre medio. Como en todos los lugares donde personalidades muy diversas intentan trabajar juntas para publicar un periódico o revista, se encuentran y muchas veces chocan el/a director/a, jefe de redacción, administrador/a, artistas que hacen el emplanaje, las portadas y caricaturas, lxs asignadxs a asuntos especializados, lxs creativxs, lxs colaboradorxs, entre otros. Jorge, protagonista/narrador, es un escritor de cuentos que logra publicar una versión breve de algunos de ellos en la revista, y así asegurarse un sueldo fijo. Su gran sueño es publicar un libro de cuentos, o mejor aún, una novela. Pero, por ahora prefiere sufrir viendo cómo uno de sus cuentos es transformado en una pésima película independiente.

Será la aparición de Laura en su vida, lo que obligue a Jorge a mirarse en el espejo, y pensar en la posibilidad de cambiar su vida. Laura siempre tiene la valentía de ser sincera, expresar lo que le agrada y desagrada, confesar sus sentimientos, hablar en voz alta sobre sus sueños y aspiraciones, dejar empleos que no disfruta y tomar otros que no le pagan pero que la hacen feliz. Laura disfruta de la vida abiertamente sin temer a lanzarse al vacío porque confía y respeta a esa persona que dice amarla y que nunca le podrá hacer daño. Aunque al principio Jorge admira esta libertad y forma de pensar y actuar, después de un tiempo comienza a temer y desconfiar de cualquier cambio en su vida. Prefiere destruir lo que pudiera haber sido su propia liberación para acomodarse a un sistema que poco a poco lo deshumaniza y lo convierte en un mercenario.

El guión es tan agudo e inteligente que continuamente está rompiendo con lo esperado. Aún en los momentos más difíciles y tristes, alguien hará un comentario que cuestiona todo lo anterior. Por eso estuve riéndome a carcajadas en montones de ocasiones, y en otras me sonreía cuando la situación se pintaba muy difícil. Los temas que trata son muy conocidos y dolorosos, pero la percepción y el estilo de presentarlos del realizador ofrecen otra mirada. Sin tener que anunciarlo, el filme nos da dos visiones de género a través de un narrador que no logra compartir una visión hasta casi perderlo todo. Es el hombre, al parecer muy sensitivo que permite atraer a una mujer como Laura, el que no puede confiar lo suficiente en sí mismo y en la mujer que lo ama para cambiar su presente. En el momento que esa mujer verbaliza sus sentimientos y está dispuesta a ser lo suficientemente flexible para acomodar la forma de pensar de su compañero, pero sin claudicar sus ideas, Jorge recurre a las andanzas y comportamiento masculino para terminar una relación que le produce mucho miedo.

Algunas de las escenas que se graban en la memoria por su intensidad y revelación son: la llamada de Laura a casa de Carola para procurar a Jorge; el desprecio/cobardía de Jorge en el teatro y la reacción de Laura; el soborno como práctica de Jorge una vez se convierte en crítico de teatro; el encuentro sorpresivo con Laura para revelar lo bajo que ha caído; el homenaje póstumo al periodista olvidado; el enfurecimiento y despido del periodista veterano; las confesiones cínicas de Jorge mientras bebe en la boda de su compañera de trabajo.

El filme tiene esa extraña sensibilidad, que vimos anteriormente en Sliding Doors (Peter Howitt 1998), que permite ver cómo los sujetos marcados como masculino y femenino se borran para concebir a un ser humano que respeta y ama a su semejante, y que vela por nunca mentir ni hacerle daño al ser amado.

Santiago Mari Pesquera: impune su asesinato 50 años después 

Esta semana se cumplieron 50 años del asesinato político de Santiago (Chagui) Mari Pesquera, hijo mayor del líder independentista Juan Mari Brás y de la profesora y patriota Paquita Pesquera Cantellops. El hallazgo de su cuerpo ultimado de un tiro de contacto en la sien dentro del auto de su hermana, fue la noticia rompedora que conmocionó al País aquella mañana del 24 de marzo de 1976. Fue un asesinato flagrantemente político que sacó nuevamente a flote el verdadero rostro de la persecución y represión contra el independentismo puertorriqueño a lo largo de toda nuestra historia colonial bajo dos imperios, España y Estados Unidos. 

Chagui era un muchacho de su tiempo.Tocaba el clarinete, hacía pininos en el cine y acababa de empezar a trabajar como piloto de carga tras completar los requisitos y obtener la licencia de aviador comercial. Al momento de su muerte, súbita y violenta, tenía apenas 23 años. ¿ Qué siniestro odio ideológico puede provocar que se tronche en segundos una vida útil y prometedora? ¿ Qué consideración de «seguridad nacional» puede justificar el asesinato premeditado de un joven inocente?  Chagui fue elegido como blanco porque era el hijo del Secretario General y candidato a gobernador en las elecciones de 1976 del Partido Socialista Puertorriqueño( PSP), Juan Mari Brás. Y un acto tan vil  como este era el peor golpe que podía propinársele al padre, aún peor que su propia muerte.
Era un momento convulso en la historia de Puerto Rico y de nuestra región del Caribe y América Latina.
En 1975 había iniciado la Operación Cóndor, proyecto diseñado y financiado por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), para  infiltrar y reprimir los partidos y movimientos de izquierda, utilizando el asesinato político y las operaciones encubiertas de inteligencia para perseguir y reprimir a  quienes protestaban contra las injusticias de los gobiernos y dictaduras de derecha en nuestros países. Su propósito era desacreditar, corromper o eliminar a líderes y grupos de izquierda, y así contener el impulso de las luchas populares
En Puerto Rico, el PSP, que había sido Movimiento Pro Independencia de Puerto Rico ( MPI) hasta 1971, crecía y avanzaba en activismo e influencia en cada vez más amplios sectores de nuestro pueblo. El partido se había organizado a buen ritmo en talleres de trabajo, escuelas superiores,  universidades y comunidades a todo lo largo y ancho del País, incluyendo Vieques y Culebra. En el año 1976 se proponía por primera vez participar formalmente del proceso electoral, y Mari Brás era su candidato a gobernador.  Eso seguramente encendió las alarmas del aparato represivo del Estado que no podía permitirse que en la principal colonia de Estados Unidos se abriera un camino de crecimiento a una organización como el PSP.  Sin duda, la  CIA había advertido que dentro de su principal colonia, las fuerzas de la independencia y el cambio social, que ellos creían disminuidas y en repliegue, resurgían con renovada militancia y empuje.
Además, esas mismas  fuerzas independentistas tenían vínculos históricos con Cuba desde los tiempos de la lucha de independencia de ambos pueblos frente a España. Cuba y su Gobierno Revolucionario se habían convertido en blanco de las hostilidades y de un criminal  bloqueo económico y financiero para los distintos gobiernos de Estados Unidos, por lo cual la CIA determinó abrir un frente en Puerto Rico integrado por operadores puertorriqueños y cubanos del exilio con el propósito de golpear y debilitar al PSP, al que identificaban como aliado de Cuba.
Esto se corroboró en el año 2025, cuando un joven  historiador que trabajaba en su tesis doctoral encontró en el Archivo General de Puerto Rico una carta de esa época, dirigida al entonces gobernador, Rafael Hernández Colón, donde un subalterno suyo le informaba de la presencia y acciones encubiertas de la CIA en la Isla. Esto dio paso también a otras revelaciones, tales como que fueron la CIA y sus operadores aquí los responsables por la explosión de una bomba de alto poder en la plaza pública de Mayaguez en 1975, en medio de un mítin del PSP, acción que dejó dos muertos y 12 heridos entre los asistentes. Esos mismos operadores de la CIA también estuvieron involucrados en múltiples atentados y actos de sabotaje y terrorismo de Estado contra militantes y propiedades del PSP y de otras organizaciones del movimiento patriótico puertorriqueño.
Ese es el contexto en el que fue asesinado Santiago Mari Pesquera, y aunque las autoridades del entonces gobierno de Puerto Rico identificaron y arrestaron a un enfermo mental, Henry Coira, como el autor material del crimen, tanto el momento en que ocurrieron los hechos, como las circunstancias nebulosas que rodearon el suceso y el encarcelamiento del imputado, el mutismo de las autoridades de Puerto Rico, las lagunas en la investigación criminal y en el proceso judicial, el apoyo brindado al asesino por figuras notorias del exilio cubano en Puerto Rico y el encubrimiento de toda la información sobre el caso por parte del gobierno de Estados Unidos hasta hoy, siembran la duda de que el asesino haya podido  actuar solo. Otros sucesos similares, posteriores al de Mari Pesquera, abonan a la teoría de que este asesinato fue un acto de terror y violencia por parte de un Estado que se ampara en el silencio para ocultar sus crímenes.
Pero la agenda represiva de los imperios nunca cesa. Hoy, 50 años después del asesinato impune de Chagui Mari Pesquera, el gobierno de Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, sigue sembrando la guerra, el  terror y la muerte en nuestra región del Caribe y América Latina y en todos los confines del mundo.
Cronología del Asesinato de Santiago Mari Pesquera, a 45 años de su muerte – Claridad https://share.google/gEH2rLdeQoCi9H5m8

Wanda

Wanda Vázquez foto Alina Luciano

Hay nombres que nacen con una brújula adentro. Wanda, en sus raíces eslavas, significa la que viaja, la que peregrina, la que abre camino. Un nombre que sugiere movimiento, búsqueda, tránsito hacia algo más alto. En Polonia, incluso, Wanda es símbolo de dignidad y sacrificio: la princesa que prefirió proteger a su pueblo antes que entregarlo a intereses ajenos.

Pero en Puerto Rico, ese nombre —tan cargado de destino— encontró una historia distinta. Una historia que comenzó con promesa y terminó con un desvío doloroso.

Wanda Vázquez Garced llegó al poder no por ambición electoral, sino por la grieta histórica del verano de 2019. El país ardía en dignidad; la gente reclamaba un nuevo pacto moral. Y allí, en medio del caos, la Secretaria de Justicia se convirtió en gobernadora por mandato constitucional. Era una oportunidad única: romper el ciclo de corrupción que por décadas había marcado al Partido Nuevo Progresista (PNP), demostrar que el poder podía ejercerse sin servirse de él, abrir un camino distinto para un pueblo cansado de traiciones.

Era, en cierto modo, la oportunidad perfecta para honrar el significado de su nombre.

Pero la peregrina no caminó hacia el pueblo. Caminó hacia sí misma.

En vez de escuchar el clamor ciudadano, se rodeó de los suyos. En vez de limpiar la casa, la cerró. En vez de transformar la cultura política, la repitió. Y lo hizo en los momentos más frágiles de nuestra historia reciente: cuando los terremotos dejaron a miles durmiendo bajo carpas, cuando la pandemia convirtió el miedo en rutina, cuando el país necesitaba una mano firme y un corazón abierto.

Mientras la gente buscaba agua, techo, vacunas, certezas, ella buscaba alianzas, favores, acomodos. El país temblaba —literal y emocionalmente— y la gobernadora parecía mirar hacia otro lado, hacia los pasillos donde se negocian campañas, influencias y futuros personales.

La fiscal que un día representó la ley terminó enfrentada a ella. Al final, la historia de Wanda Vázquez Garced no es solo la de una funcionaria que se extravió en su propia ambición. Es el retrato de un partido que, una y otra vez, ha confundido gobernar con repartirse el país; que ha convertido el poder en botín y la confianza pública en mercancía. Ella tuvo en sus manos la posibilidad de romper ese ciclo, de demostrar que el Partido Nuevo Progresista (PNP) podía gobernar alejándose de la sombra de la corrupción que lo persigue desde hace décadas. Tuvo la oportunidad —única, irrepetible— de honrar su nombre y abrir un camino distinto.

Pero eligió lo contrario. Eligió la ruta conocida, la ruta cómoda, la ruta que protege a los suyos aunque traicione al país. Y en ese acto, no solo perdió ella: perdió Puerto Rico la posibilidad de un gobierno que, por fin, se atreviera a ser distinto.

Por eso su caída no debe verse como un episodio aislado, sino como un recordatorio urgente de que el poder sin ética es una amenaza, no una herramienta. Que la ambición sin pueblo es un abismo. Que ningún líder, por más títulos que acumule, puede caminar por encima de la dignidad colectiva sin que el país, tarde o temprano, le cierre el paso.

Quizás, algún día, otra Wanda —o cualquier otra peregrina— tome ese nombre y le devuelva a su significado original: abrir rutas nuevas, caminar hacia la gente, no lejos de ella. Pero mientras ese día llega, nos toca a nosotros, como país, mantener la brújula firme. Exigir gobiernos que no teman la transparencia. Partidos que no teman la decencia. Líderes que no teman al pueblo.

Porque Puerto Rico ya no tiene espacio para más extravíos. Y porque este país, tantas veces traicionado, merece —de una vez y por todas— un liderazgo que no se pierda en su propia sombra, sino que se atreva a caminar hacia la luz.