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Bloqueo energético: el rostro humano de una política obsoleta

Por Alfonso Ramón Naranjo Rosabal

La voz desde Washington: un testimonio inesperado

La visita de los congresistas Pramila Jayapal y Jonathan Jackson a Cuba constituye un hecho singular en el panorama político estadounidense. Ambos, representantes de distritos con tradición progresista, recorrieron hospitales, escuelas y comunidades para constatar los efectos del bloqueo energético. Su declaración fue contundente: impedir la entrada de petróleo durante más de tres meses equivale a un bombardeo económico contra la infraestructura nacional. La imagen que transmitieron es la de un país sometido a una presión desproporcionada, donde la vida cotidiana se ve interrumpida por la falta de combustible y electricidad, y donde la población enfrenta un sufrimiento que no puede justificarse bajo ningún argumento de seguridad nacional.

Las escenas que relataron son desgarradoras: incubadoras apagadas en hospitales, niños sin transporte escolar, pacientes de cáncer sin acceso a tratamientos vitales, familias sin agua ni alimentos refrigerados y una producción agrícola reducida a apenas el 10 % de las necesidades de la población. Tras escuchar voces diversas —familias, líderes religiosos, empresarios, organizaciones de la sociedad civil, embajadores latinoamericanos y africanos, incluso disidentes— concluyeron que existe consenso en un punto esencial: este bloqueo ilegal debe cesar de inmediato. La fuerza de su testimonio radica en que no se trata de un discurso ideológico, sino de una constatación directa de la realidad que enfrentan los cubanos.

Jayapal y Jackson subrayaron además señales de apertura en Cuba: la liberación de más de dos mil prisioneros, reformas económicas que permiten inversión privada, el crecimiento de pequeñas y medianas empresas y la invitación al FBI para investigar un hecho violento. Para ellos, los obstáculos al progreso ya no están en la isla, sino en la persistencia de una política estadounidense anclada en la Guerra Fría. Su llamado fue claro: abrir negociaciones reales que garanticen la dignidad del pueblo cubano y beneficios compartidos para ambas naciones. Este planteamiento introduce un elemento novedoso: la posibilidad de que desde el propio Congreso se impulse un debate sobre la pertinencia de mantener una política que ha fracasado en sus objetivos declarados.

La importancia de esta declaración radica en que proviene de voces dentro del propio Congreso estadounidense. No son diplomáticos extranjeros ni activistas solidarios, sino legisladores que representan a ciudadanos de Estados Unidos. Su testimonio rompe con la narrativa oficial que justifica el bloqueo como medida de presión legítima. Al describirlo como “castigo colectivo” y “bombardeo económico”, introducen un lenguaje que conecta directamente con las categorías del derecho internacional, donde tales prácticas se consideran violaciones graves de los derechos humanos y del principio de soberanía de los Estados.

Además, la presencia de Jayapal y Jackson en Cuba refleja un cambio en la sensibilidad política de ciertos sectores progresistas en Estados Unidos. Ambos han estado vinculados a luchas por la justicia social y los derechos civiles, y trasladan esa perspectiva a la política exterior. Su visita no solo documenta el sufrimiento humano, sino que también abre la posibilidad de un debate interno sobre la pertinencia de mantener una política que ha fracasado en sus objetivos declarados. En este sentido, su voz se suma a la de académicos, organizaciones de derechos humanos y sectores empresariales que consideran el bloqueo una política anacrónica e ineficaz.

La declaración de los congresistas se inscribe en un contexto de tensiones crecientes entre Estados Unidos y el Sur Global. Mientras Washington insiste en medidas coercitivas, países como México, Brasil y China han mostrado solidaridad con Cuba mediante envíos de petróleo, alimentos y paneles solares. La voz de Jayapal y Jackson se suma a ese coro internacional que reclama el fin de una política anacrónica. La paradoja es evidente: mientras la comunidad internacional rechaza casi unánimemente el bloqueo en la ONU, la clase política estadounidense insiste en mantenerlo, ignorando el costo humano y el descrédito que genera.

El bloqueo como acto de guerra prolongada

Lo que los congresistas observaron este 2026 es la consecuencia directa de una política que se arrastra desde hace más de seis décadas. El embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos desde 1962 ha sido definido por Cuba como un acto de guerra en tiempos de paz. Desde la cancelación de la cuota azucarera en 1959 hasta la Ley Helms-Burton de 1996 y las 243 medidas adicionales del gobierno de Donald Trump, la estrategia ha sido privar a Cuba de recursos materiales y financieros para generar malestar social y debilitar el apoyo a la Revolución. La continuidad de esta política demuestra que no se trata de un mecanismo coyuntural, sino de un instrumento estructural de presión.

Fidel Castro lo describió en 1994 como una “guerra económica universal” contra toda gestión cubana en el mundo. Las pérdidas acumuladas superan los 147 mil millones de dólares, afectando sectores estratégicos y limitando el acceso a alimentos, medicinas y tecnologías. La comunidad internacional ha rechazado en múltiples ocasiones esta política en la ONU, calificándola de ilegal, anacrónica y violatoria de los derechos humanos. Sin embargo, las sucesivas administraciones estadounidenses han insistido en mantenerla, alegando razones que van desde la nacionalización de propiedades hasta supuestas violaciones de derechos humanos.

El bloqueo no es un embargo técnico, sino un entramado de sanciones que busca aislar diplomáticamente a Cuba y castigar a terceros países que comercien con ella. La persecución de navieras, aseguradoras y bancos ha encarecido los costos de transacción y ha obligado a recurrir a intermediarios, elevando artificialmente los gastos de las empresas cubanas. Pese a ello, la isla ha resistido, sosteniendo programas sociales universales, avances en salud y educación, y una política exterior basada en la cooperación y la solidaridad. La paradoja es que, a pesar de las pérdidas multimillonarias, Cuba ha logrado sostener indicadores sociales superiores a los de muchos países de la región.

La lógica del bloqueo responde a un memorándum de 1960 del funcionario Lester Mallory, que proponía privar a Cuba de recursos para provocar hambre y desesperación. Esa estrategia, diseñada en plena Guerra Fría, se mantiene vigente más de sesenta años después. La persistencia de esta política demuestra que no se trata de un mecanismo coyuntural, sino de un instrumento estructural de presión. La continuidad histórica del bloqueo revela que su objetivo no es la defensa de intereses económicos, sino la imposición de un cambio de régimen.

Las consecuencias han sido devastadoras: escasez de alimentos, medicinas y combustibles; dificultades para acceder a tecnologías de punta; deterioro de la producción nacional; y afectaciones monetarias y financieras que han limitado el desarrollo económico. El bloqueo ha impactado incluso en la emigración, al generar condiciones de vida más difíciles y obligar a muchos cubanos a buscar alternativas en el exterior. La dimensión humana de estas consecuencias es lo que los congresistas estadounidenses pudieron constatar en su visita, y lo que la comunidad internacional denuncia cada año en la Asamblea General de la ONU.

Sin embargo, la resistencia cubana ha sido notable. A pesar de las pérdidas multimillonarias, el país ha logrado sostener programas sociales universales, erradicar la pobreza extrema, reducir la mortalidad infantil y alcanzar altos índices de desarrollo humano. Estos logros, obtenidos en condiciones de hostilidad permanente, refuerzan la narrativa de que el bloqueo no ha logrado sus objetivos políticos. La voluntad de resistir y de buscar alternativas ha sido una constante en la historia de la Revolución, y constituye uno de los elementos que explican la capacidad de Cuba para enfrentar el cerco energético actual.

La denuncia actual del gobierno cubano

En enero de 2026, el gobierno cubano anunció que la isla era objeto de un “bloqueo petrolero” tras la imposición de aranceles adicionales a países que suministraran crudo. La interrupción total del abastecimiento agravó los apagones y la inestabilidad del sistema eléctrico, afectando la vida cotidiana en todos sus aspectos. Esta medida busca cortar las fuentes de ingresos y debilitar la imagen internacional de Cuba, pero también ha generado muestras de solidaridad desde otros países y organizaciones. La denuncia del gobierno cubano se inscribe en la continuidad histórica del bloqueo, pero introduce un elemento nuevo: la utilización del suministro energético como arma de presión.

La escasez de combustible repercute en la salud, la educación, el transporte y la producción de alimentos, mientras el gobierno acelera la transición hacia fuentes renovables y el aprovechamiento del crudo nacional. El cerco llega en un momento paradójico: Cuba gana espacios en un mundo multipolar, pero se convierte en objetivo central de la política estadounidense en el hemisferio. La paradoja es que, mientras la comunidad internacional reconoce la necesidad de diversificar las fuentes de energía y avanzar hacia modelos sostenibles, Estados Unidos utiliza el petróleo como instrumento de coerción política.

Convergencia de testimonios y realidades

La declaración de los congresistas estadounidenses no es un hecho aislado: se suma a décadas de denuncias sobre el carácter ilegal y deshumanizante del bloqueo. Lo que ellos observaron en hospitales, escuelas y hogares cubanos es la consecuencia directa de una política que, desde los años sesenta, ha buscado rendir a la isla por hambre y desesperación. El presente se enlaza con el pasado: las mismas estrategias de presión, ahora recrudecidas con un cerco energético, siguen teniendo como objetivo quebrar la resistencia de un pueblo.

El gobierno cubano, consciente de esta continuidad, ha denunciado el “bloqueo petrolero” como una nueva fase de la agresión. La interrupción del suministro de crudo no solo afecta la vida cotidiana, sino que pretende cortar las fuentes de ingresos y aislar diplomáticamente a la isla. Sin embargo, la respuesta ha sido acelerar la transición hacia energías renovables y fortalecer alianzas con países del Sur Global, mostrando que la resistencia no es pasiva, sino creativa y adaptativa.

La comparación con el Período Especial de los años noventa es inevitable. En aquel momento, la caída de la Unión Soviética provocó una contracción del PIB del 37 %, y la sociedad cubana enfrentó apagones prolongados, escasez de alimentos y transporte paralizado. Hoy, aunque las condiciones son distintas, el impacto del bloqueo energético evoca esa memoria colectiva. La diferencia es que Cuba cuenta ahora con una base productiva más diversificada y con aliados internacionales que han mostrado solidaridad frente al cerco.

La solidaridad internacional se ha expresado en múltiples formas: envíos de petróleo desde México y Rusia, donaciones de alimentos y paneles solares desde China, y caravanas de ayuda humanitaria organizadas por movimientos sociales de Estados Unidos, Europa y América Latina. Estos gestos no solo alivian la crisis, sino que también refuerzan la legitimidad de la denuncia cubana en el escenario internacional. La llegada del convoy “Nuestra América” en marzo de 2026, con cientos de activistas y toneladas de ayuda, es un ejemplo de cómo la sociedad civil global desafía las políticas coercitivas.

En la Asamblea General de la ONU, la resolución que exige el fin del bloqueo ha sido aprobada en 29 ocasiones con apoyo casi unánime. Sin embargo, la política estadounidense se mantiene inalterable. Esta contradicción entre el consenso internacional y la persistencia de Washington refleja el carácter unilateral de la medida y su falta de legitimidad. La voz de Jayapal y Jackson, al sumarse a ese reclamo, introduce un elemento nuevo: la posibilidad de que desde el propio Congreso se impulse un cambio.

El impacto social del bloqueo es profundo y multifacético. En el ámbito de la salud, ha impedido la adquisición de medicamentos y tecnologías de punta, provocando la muerte de pacientes que podrían haber sido tratados con equipos disponibles en Estados Unidos. En la educación, ha limitado el acceso a materiales y recursos, afectando la calidad de la enseñanza. En el transporte, la escasez de combustible ha paralizado servicios básicos y ha dificultado la movilidad de la población. Estos efectos, documentados por organismos internacionales, confirman que el bloqueo constituye una violación masiva de los derechos humanos.

Resistencia cubana

Frente a esta hostilidad prolongada, Cuba ha desarrollado una estrategia de resistencia basada en la creatividad y la solidaridad. La inversión en biotecnología y en la producción de vacunas propias ha permitido al país enfrentar epidemias y contribuir a la salud global. Durante la pandemia de COVID-19, Cuba produjo vacunas nacionales y envió brigadas médicas a decenas de países, demostrando que la cooperación puede prevalecer incluso en condiciones de asfixia económica.

La educación universal y gratuita, la igualdad de género, la reducción de la mortalidad infantil y el alto índice de desarrollo humano son logros que han resistido el embate del bloqueo. Estos avances, obtenidos en condiciones de hostilidad permanente, refuerzan la narrativa de que el bloqueo no ha logrado sus objetivos políticos. La voluntad de resistir y de buscar alternativas ha sido una constante en la historia de la Revolución, y constituye uno de los elementos que explican la capacidad de Cuba para enfrentar el cerco energético actual.

La cultura también ha sido un espacio de resistencia. La masificación del deporte, el acceso universal a la educación artística y la promoción de la identidad nacional han fortalecido el tejido social frente a la adversidad. En este sentido, la resistencia no se limita a la supervivencia material, sino que se expresa en la defensa de valores y principios que forman parte de la cultura nacional.

La cooperación internacional ha sido otro pilar de la resistencia. Programas como PetroCaribe, el ALBA y la colaboración médica han permitido a Cuba insertarse en dinámicas regionales de solidaridad y complementariedad. Aunque muchos de estos programas han sido debilitados por las sanciones estadounidenses, su legado demuestra que es posible construir alternativas al modelo hegemónico.

La transición hacia energías renovables es una muestra de cómo Cuba busca adaptarse a las nuevas condiciones. La instalación de parques fotovoltaicos y el aprovechamiento del crudo nacional son pasos hacia la diversificación de la matriz energética. Aunque insuficientes para cubrir toda la demanda, estas iniciativas reflejan la voluntad de encontrar soluciones propias frente al cerco.

Epílogo: continuidad y ruptura

El artículo revela tres planos complementarios: la mirada externa de congresistas estadounidenses que constatan el sufrimiento humano y llaman a un cambio de rumbo; la memoria histórica de un bloqueo que se ha prolongado por más de seis décadas y que Cuba define como un acto de guerra; y la denuncia actual del gobierno cubano frente al cerco energético que agrava las condiciones de vida de la población.

Lo que comenzó como un embargo azucarero en 1959 se ha transformado en un cerco energético en 2026, pero la voluntad de Cuba de resistir y buscar alternativas sigue intacta. La declaración de Jayapal y Jackson añade un elemento inesperado: desde dentro de Estados Unidos se reconoce que esta política es cruel, obsoleta y debe terminar. La paradoja es que, mientras la comunidad internacional reclama el fin del bloqueo, la clase política estadounidense insiste en mantenerlo, ignorando el costo humano y el descrédito que genera.

Hoy la crisis energética se traduce en un país prácticamente paralizado. La falta de combustible ha dejado a miles de ómnibus y camiones fuera de servicio, lo que impide que los trabajadores lleguen a sus centros laborales y que los estudiantes asistan regularmente a las escuelas. El transporte público funciona de manera intermitente y las familias deben caminar largas distancias o recurrir a medios alternativos, lo que incrementa el desgaste físico y emocional de la población. Esta situación recuerda los años más duros del Período Especial, pero con un agravante: ahora el cerco energético es deliberado y forma parte de una estrategia de presión política.

Los apagones prolongados han alterado la vida cotidiana. En muchas provincias, la electricidad solo está disponible unas pocas horas al día, lo que afecta la conservación de los alimentos y la preparación de las comidas. Las familias deben improvisar fogones de leña o carbón, lo que incrementa los riesgos para la salud y deteriora el medio ambiente. La falta de refrigeración ha provocado pérdidas en la producción agrícola y en el comercio minorista, reduciendo aún más la disponibilidad de alimentos. La población enfrenta un círculo vicioso: escasez de combustible, apagones, deterioro de la producción y encarecimiento de los precios.

La crisis también golpea al sistema de salud. Los hospitales carecen de electricidad estable para mantener en funcionamiento equipos vitales como incubadoras, respiradores y máquinas de radioterapia. Los médicos deben enfrentar la angustia de ver cómo pacientes con cáncer o bebés prematuros corren riesgos innecesarios por la falta de energía. La escasez de medicamentos, agravada por las restricciones financieras, ha obligado a suspender tratamientos y a depender de donaciones internacionales. La paradoja es que un país con capacidad científica para producir vacunas y medicamentos propios se ve impedido de acceder a insumos básicos por el bloqueo.

En el ámbito económico, la falta de combustible ha paralizado industrias y ha interrumpido cadenas logísticas. La producción nacional se ha reducido drásticamente y las exportaciones han caído, lo que limita la entrada de divisas. El turismo, uno de los principales motores de la economía, se ve afectado por la escasez de combustible para la aviación y por las recomendaciones de algunos países a sus ciudadanos de evitar viajar a Cuba. La crisis energética se convierte así en un obstáculo para la recuperación económica y en un factor que incrementa la vulnerabilidad del país.

La vida cotidiana de las familias refleja la magnitud del problema. Sin transporte, sin electricidad estable y con alimentos a altos precios, la población enfrenta un desgaste constante. La inflación, alimentada por la escasez y la depreciación del tipo de cambio, ha reducido el poder adquisitivo de los salarios. La emigración se convierte en una opción para quienes no ven perspectivas de mejora, lo que genera un impacto adicional en la estructura social.

Frente a esta realidad, la resistencia cubana adquiere un nuevo significado. No se trata solo de mantener programas sociales o de sostener indicadores de salud y educación, sino de sobrevivir en condiciones de asfixia deliberada. La creatividad popular, la solidaridad comunitaria y la cooperación internacional son los pilares que permiten enfrentar la crisis. La llegada de ayuda humanitaria desde México, Rusia, China y otros países demuestra que la comunidad internacional reconoce la injusticia del bloqueo y busca aliviar sus efectos.

La conclusión es clara: el bloqueo constituye un acto de guerra prolongado que ha fracasado en sus objetivos políticos, pero que ha causado un sufrimiento incalculable. La resistencia cubana, basada en la creatividad, la solidaridad y la defensa de valores nacionales, ha permitido al país sostener logros sociales y enfrentar nuevas formas de agresión. La voz de los congresistas estadounidenses, al sumarse a este reclamo, abre la posibilidad de un cambio. El desafío es transformar esa posibilidad en realidad, trazando un nuevo rumbo que garantice la dignidad del pueblo cubano y beneficios compartidos para ambas naciones.

El autor es periodista, Investigador de temas históricos y escritor cubano.

 

 

A los amigos betancianos reunidos en San Juan

Paul Estrade

Desde París, sumamente honrado y conmovido por haber sido asociado a ese foro cultural, les mando un caluroso saludo de solidaridad y de agradecimiento personal. Cualquier acto público que ensalce a Betances suele llenarme de entusiasmo, pero el de hoy adquiere un significado especial. Contribuye a preparar la celebración del bicentenario del nacimiento del Padre de la Patria Puertorriqueña, y lo han organizado apreciados amigos cuyo interés por El Antillano no obedece a pruritos de oportunismo mediático sino a arraigados sentimientos patrióticos.

Por lo tanto, desde la segunda patria del ilustre doctor, permítanme felicitar a Liliana Cotto-Morales, a Carlos Rojas Osorio, a Juan Carlos Torres, a Migdalia Alvarado, administradora de la Casa Norberto, a los actores de Agua, Sol y Sereno, y a ustedes los presentes. Betances vive en sus corazones. Su asamblea férvida lo atestigua, aunque lo silencien las redes omnipotentes. Betances vive y ha de vivir más allá de esa Plaza, de esa Isla, de ese Caribe, de esas Américas y de nuestro mundo revuelto, dondequiera que estén de pie mujeres y hombres movidos por los resortes de la dignidad y la indignación y alzados contra las injusticias y los atropellos.

Al saber que yo no podría viajar físicamente hasta San Juan, la querida Liliana me pidió que les explicara cómo y por qué me había dedicado a estudiar la vida y obra de aquel “Anciano Maravilloso”, así estampado por mi inolvidable compadre Félix Ojeda Reyes. Acepté volver sobre el tema, pese a haberlo aclarado en algunas circunstancias[1], porque trasciende mi currículo, común y corriente.

Nada me destinaba a emprender esa vía ni nadie. Soy el heredero equis de generaciones de campesinos pobres de Lemosín, no soy un Estrada afrancesado de origen asturiano o antillano. Mis padres deseaban que fuese maestro de escuela. Lo fui y en seguida me encaminé hacia el profesorado de segundaria. Dado el parentesco entre el idioma nativo de mis genitores y antecesores y el castellano, decidí cursar hispánicas en la Sorbona. En el ínterin, el 1° de enero de 1959, triunfaba la Revolución Cubana, despertando en el estudiantado de París un movimiento de curiosidad y simpatía. En junio de 1960, estuve entre los fundadores de la futura Asociación de amistad Francia-Cuba, la primera de esa índole en Europa, todavía activa. Soy un hijo espiritual de dicha Revolución.

Tratar de comprenderla y tener que defenderla me llevaron a descubrir y a estudiar al “autor intelectual” de la misma (Fidel Castro dixit), o sea a José Marti, el Héroe Nacional de Cuba. Empecé en 1966 una tesis doctoral sobre sus ideas económicas, sociales y políticas, y su acción revolucionaría[2]. En el curso de mis investigaciones en los archivos franceses, en busca del papel de la colonia cubana de París durante las guerras de independencia (1868-1898), noté con asombro que el más ardiente de los patriotas emigrados y su jefe, el más afín con la línea de Martí y su delegado, era puertorriqueño y se llamaba Ramón Emeterio Betances. Confieso que su mera existencia me era desconocida.

El feliz hallazgo ocurrió en 1970. Tras el impetuoso movimiento estudiantil de mayo de 1968, la Universidad me había reclutado para impartir clases de Historia de la América Latina contemporánea. Salió al año siguiente mi primer artículo sobre esa emigración, de facto sobre Betances[3]. En junio de 1972, durante el coloquio internacional de Burdeos sobre Martí, la hija de la renombrada Margot Arce, Carmen Vázquez Arce, me regaló el Betances de Bonafoux que acababa de reeditarse. Me engolfé en su lectura. La portentosa labor rebelde y humanista del instigador del Grito de Lares me fascinó; necesitaba indagarla.

En realidad, no pude entregarme plenamente a rescatar e investigar la obra betanciana sino después de concluida mi tesis martiana y ascendido a catedrático (1985). Entonces, junto al cubano Emilio Godínez Sosa y a Félix Ojeda Reyes, iniciamos el “Proyecto Betances” que el grupo de “Historia de las Antillas Hispánicas” (HAH) de la Universidad de Paris VIII incorporó en su quehacer y cuya culminación ha sido en 2018 la edición por Zoomideal de las Obras Completas de Betances.

Dentro del referido Proyecto, que la muerte repentina de Emilio amenazó desbaratar, era natural que recayera en mí la labor imprescindible de estudiar a Betances en Francia (46 años de su vida) y en francés (la cuarta parte tal vez de su obra escrita): dos aspectos de su existencia y de su producción que se hallaban poco escudriñados[4]. En esa vía, creo haber traído alguna información ignorada y suscitado alguna mirada novedosa.

Me fijé en particular en el Betances escritor (tanto el misterioso cuentista Louis Raymond como el articulista de varias publicaciones parisinas)[5]; en el Betances periodista autor de casi treinta entrevistas a lo largo de la Guerra de Martí (1895-98); en el Betances agente diplomático de la República Dominicana  en tiempos de Luperón y portavoz de la nación haitiana vilipendiada; en el Betances protagonista de la Sociedad Bolívar y la Unión Latina Franco-Americana (ULFA), dos organismos de cohesión y defensa de la que Marti llamaba (y Betances también a veces) “Nuestra América”; en el Betances médico e higienista respetado por sus pares y por la élite culta de la capital; en el Betances íntimo y su esposa Simplicia Jiménez, una mujer sencilla oriunda de su propio pueblo, a quien hará falta rehabilitar frente a la fea fama que la rodeó. Ramón Emeterio la tenía por “su mambisa”, un vocablo elogioso sin par en su boca.

La biografía que redacté luego y a la que se está aludiendo esta tarde se ha beneficiado también de otros diversos aportes, procedentes de fondos cubanos, dominicanos, españoles y austríacos, que añadimos con Félix a lo largo de más de tres decenios de estrechísima colaboración. Les diré que la conclusión del libro me causó tanta satisfacción como la salida anterior del último tomo de las Obras Completas. ¡Compromiso de solidaridad cumplido! ¡Ojalá se concreten ahora en breve las simpáticas veleidades de traducción de la obra al español y/o al inglés con motivo del bicentenario!

Ante la imposibilidad de abordar hoy tal o cual momento clave de su acción múltiple desempeñada desde su oficina – secreta embajada de la confederación antillana en ciernes -, me limitaré a evocar su consubstancial e inflexible fuerza moral. Campea a la raíz de cada una de sus reflexiones, reacciones y resoluciones. Es importante por cierto que se venere a Betances en su patria, y esencial que se le conozcan mejor la vida, las luchas y las ideas en su continente. Pero es importantísimo que nos valgamos de su ejemplo en cualquier sitio del planeta.

Betances ha sido un dechado de dignidad y un heraldo de la indignación.

A finales de 1872, apenas de regreso en París, ante la próxima emancipación de los esclavos de Puerto Rico, el abolicionista radical aboga por su liberación completa e inmediata y por la de los esclavos de Cuba: cuestión de justicia[6].

En 1874, al prolongarse la cruenta guerra de independencia de Cuba en medio de cierta indiferencia y confusión, el independista antillano alza la voz en defensa de los mambises y alerta contra la corriente anexionista que extravía el movimiento: cuestión de conciencia y de honra[7].

En 1878, ante el posible estallido de una guerra por el dominio del Bósforo y los preparativos bélicos de los imperios implicados, el cronista de Le Moniteur (Haití) recomienda que se desobedezca la sentencia romana “Si vis pacem, para bellum”, hipócrita, falsa y peligrosa, y que se bregue por la paz: cuestión de rectitud y de responsabilidad[8].

En 1883 en París, al inaugurarse la Biblioteca Bolívar para el centenario del natalicio del Libertador, su discípulo caborrojeño, alma de la institución, lee un discurso en su honor llamando a la unión latinoamericana: cuestión de salvación[9].

En 1887, la autoridad colonial de Puerto Rico desencadena una violenta represión contra gentes tildadas de subversivas. Desde París Betances la condena en la prensa francesa[10], pero a la vez sacude a los liberales autonomistas que callan y no la enfrentan. A su amiga Lola escribe: “Yo espero que la generación venidera, educada en la indignación a lo que hoy pasa, será incapaz de soportar este estado de salvajismo de los gobernantes”[11]. Cuestión de decencia.

Entre 1895 y 1898, desesperado de ver que sus compatriotas no se yerguen contra el yugo colonial, el representante del partido de José Marti y delegado oficial de la república de Cuba, se las ingenia sin descanso para sostener a los insurrectos y socorrer a los presos. Envejecido, enfermo y pobre, se sacrifica por la causa de la independencia absoluta de las Antillas[12]: cuestión de fraternidad.

¡Cuántas lecciones de dignidad! ¡Cuántos llamados a la indignación! Justas y honrosas en su tiempo, valederas y necesarias hoy más que nunca en el Caribe, la Europa oriental, el próximo y el medio Oriente, el Africa del Este.

¿Qué ser humano podrá seguir siendo ciego, sordo, dormido y mudo, en medio de los conflictos que afligen la humanidad, ante las barbaridades de quienes aspiran a gobernar el mundo a su antojo, imponiendo el poderío destructor de sus armas, invirtiendo más dólares en la guerra que en la salud, la educación y la cultura, violando sin vergüenza el derecho internacional, atropellando la soberanía de los pueblos inconformes, asfixiando con el bloqueo a poblaciones enteras, asesinando o raptando a dirigentes extranjeros, desterrando a millones de personas, matando a decenas de miles de inocentes, amenazando aplastar bajo las bombas a los supervivientes y esterilizar su tierra retornada a la edad de piedra.

Ante tal desaforada coyuntura, no quedemos indiferentes y silenciosos. No miremos hacia la bóveda impenetrable. Concentrémonos, mirémonos adentro y reaccionemos en conformidad con el legado moral del Antillano inquebrantable y universal, portándonos como él se portó ayer y seguro se hubiera portado hoy día:

         DIGNIDAD E INDIGNACION, DE BETANCES ES LECCION.

         PERO PARA NOSOTROS, SERA IMPERATIVA ACCION.

 

 París, 23 de abril de 2026

El autor es Profesor Emérito de la Universidad de Paris VIII.Premio Internacional José Martí otorgado por la UNESCO (2023)

Notas

[1] Por ejemplo, en una entrevista recogida por Julio A. Muriente (La palabra comprometida, San Juan, Gaviota, 2001, p.291); y en el preámbulo a nuestro En torno a Betances, San Juan, Callejón, 2017, pp.21-22.
[2] Doctorado de Estado en Letras y Ciencias Humanas otorgado por la Universidad de Tolosa II, julio de 1984. Cuarta edición en español: La Habana, Casa de las Américas, 2017, 2 vols.
[3] Artículo publicado en Caravelle, Tolosa, n° 16, 1971.
[4] A pesar del meritorio empeño de Ada Suárez Díaz.
[5] Cf. el capitule 7 de la biografia publicada en 2023 (Paris, Les Indes Savantes) y los dos libritos anteriores: Les écrits de Betances dans la presse latino-américaine de Paris, Paris, HAH, 1988 ; Les écrits de Betances dans ‘La République Cubaine’, Paris, HAH, 1992.
[6] La abolición de la esclavitud y el gobierno radical y monárquico de España, Paris, 29 de diciembre de 1872. OCZ, IV, 239-235. Allí el autor apela a la “justa reprobación del mundo civilizado, que las leyes de expediente no pueden engañar, mientras […] exista en Cuba – a nombre de España – un solo esclavo asiático o africano”.
[7] Cuba. Paris, 10 de abril de 1874. OCZ, IV, 247-270. Allí el autor se pronuncia tanto “contra el español que oprime como contra el yankee que suprime”, y advierte: “creer que la constelación americana reemplazará en el cielo cubano la estrella solitaria, sin sacudimiento en la tierra, eso es ceguedad”.
[8] Correspondencia especial (Betances). Le Moniteur, Port-au-Prince, 20 de abril de 1878. OCZ, XII, 71-79. Allí el sagaz observador contrapone a la falaz máxima otra, clara y sencilla:” Quieren ustedes la paz, preparen la paz”, y sentencia con toda intención: «Es bueno que las naciones oigan la frase famosa: Pueblos, no se rindan, y cabe añadir: “Gobiérnense ustedes mismos”.
[9] Con esta frase acaba su discurso del 24 de julio de 1883: “Es bajo la sombra del nombre augusto de Bolívar que tenemos que esforzarnos en hacerle la guerra a la guerra y en establecer para siempre la solidaridad más poderosa y respetable entre las naciones suramericanas”. OCZ, IV, 127.
[10] “La Inquisición restablecida en Puerto Rico”, firmado “El Antillano”, Le Voltaire, 23 de octubre de 1887.
[11] Carta a Lola Rodríguez de Tió, 7 de noviembre de 1887, OCZ, I, 175.
[12] Exhorta a mantener unida la patria antillana “como si, al poner el pie izquierdo en la pequeña (grande Antilla) no tuviesen los yankees el talón derecho levantado para, pasando por encima de Santo Domingo, aplicárselo al cuello de Cuba. Métale bien en la cabeza a todos […] que deben atreverse cubanos y puertorriqueños a reclamar del pueblo americano la independencia absoluta de las Antillas”. Carta a Juan Gualberto Gómez, 27 de mayo de 1898. OCZ, VIII, 274.

Encuentro con Betances, camino al bicentenario

Introducción

 

Bienvenides a esta primera presentación y al lanzamiento del texto más reciente de Paul Estrade, Ramon Emeterio Betances, Le Père de la Patrie Portoricaine. Estrade, como saben, es coautor junto a Félix Ojeda de las Obras Completas de Betances, una labor monumental que ha marcado los estudios betancianos contemporáneos.

El libro que hoy nos convoca está escrito en francés y aún no circula en Puerto Rico. Por eso tenemos el privilegio —único por ahora— de conocer, en una síntesis rigurosa y accesible, su contenido. Esta síntesis ha sido preparada por otro estudioso profundo del pensamiento betanciano, el filósofo Carlos Rojas Osorio. Con esta presentación rendimos homenaje al compromiso inquebrantable de Paul Estrade con la investigación sobre quien llamó “el último libertador” de América Latina.

Este homenaje es también un Llamado porque estamos  de camino al Bicentenario del nacimiento de Ramón Emeterio Betances, que se cumplirá el 8 de abril de 2027. Les invitamos a partir de hoy a imaginar, crear y realizar, desde sus particulares contextos, acciones que celebren esos doscientos años de legado, pensamiento y lucha. Una de estas iniciativas es el viaje “Paris, la Ruta de Betances y de la Ciudad LUZ “del 15-24 de septiembre de 2026 al que les invitaremos mas adelante.

El equipo que organizó esta actividad — esta servidora, Liliana Cotto Morales, Ricardo Curet Agrón, Bangesy Carrasquillo Casado, Sandra M. Rodríguez Planell, Keishla Torres  Ortiz, Emily Blais Alemany, — encarna una diversidad transdisciplinaria: sociología, arquitectura, educación psicología, especialista de mercadeo digital administración, y, además, múltiples experiencias de acción colectiva.  Nos une la convicción de que nuestro tiempo exige, con urgencia, llenar nuestra mochila de identidades personales y colectivas para enfrentar vigorosamente los discursos y acciones de quienes sueñan con “un Puerto Rico sin puertorriqueños”.

Conscientes del carácter senti‑pensante de toda conmemoración, hemos diseñado experiencias sorpresa que les permitirán sentir a Betances por otros caminos. Agradecemos a Jean Soto Villarini, Raquel González Sparks, Andrea y Bianca Jiménez Carrasquillo, Amaury Febres Merced y  Joelly Cancel Rivera quienes han hecho viable que recorramos esos caminos.

El propósito de esta tarea es fortalecer nuestro ser, ampliar nuestra capacidad crítica y potenciar —como dirían Hostos y Dussel— nuestro poder social y nuestra potencia como pueblo. No podemos depender de administraciones coloniales ni imperiales; por eso, ese poder social y esa potencia de lo comunal deben hacerse política mediante movimientos sociales vigorosos, continuos y capaces de institucionalizar nuevas formas de acción pública.

Una vía esencial para fortalecer nuestras identidades es conocer a las figuras que constituyen nuestro DNA histórico. Rita Segato nos recuerda que  el colonialismo y la colonialidad buscan arrebatarnos la memoria para despojarnos del sentido de quiénes somos. Para construir movimientos transformadores, necesitamos identidades personales y colectivas robustas, capaces de sostener luchas de largo aliento. Por eso compartimos hoy la vida y el pensamiento de Ramón Emeterio Betances.

El Dr. Betances fue un activista y abolicionista radical —con indemnización o sin ella—, un separatista consecuente e irreductible en su propósito de organizar la revolución puertorriqueña, (Ángel Acosta Quintero,1918).  Además, fue un excelente médico de cabecera, investigador, científico, diplomático, periodista, poeta y ensayista, educador entre otras prácticas.  Generó y dirigió acciones políticas, insurreccionales, propagandísticas y diplomáticas, y fue a la vez un pensador antirracista, anticolonial y antiimperialista. Elaboró un cuerpo teórico-político con una visión del ser humano típica de la vertiente libertaria de la modernidad, fue libre pensador, masón y liberal radical. Las identidades colectivas de puertorriqueño [identidad nacional], de masón [ identidad espiritual], de negritud [identidad racial] y de republicano [ identidad ideológico- política] tuvieron un peso definitorio en sus escritos, en su práctica médica/científica y en sus acciones personales, sociales y políticas.

Al examinar hoy su pensamiento y sus acciones —insurreccionales, diplomáticas o institucionales— se hace evidente su carácter pionero y su profunda convergencia con las luchas de Nuestra América, para rescatar nuestra Abya Yala: a saber, la defensa de los derechos humanos, la protección de los territorios, la autodeterminación de los pueblos y la creación de culturas de paz. Estas luchas hoy, son más urgentes que nunca ya que recogen nuevas identidades, algunas de las cuales Betances no conoció,  y que se hicieron visibles globalmente en las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI.

Conmemorar el natalicio de Betances es validar su ejemplo y, seguir la invitación de Paulo Freire, No me imiten, supérenme. Estrade  describe  a Betances como “un dechado de dignidad y un heraldo de la indignación”, y documenta las múltiples instancias en que Betances encarnó en sus acciones la justicia, la conciencia, la solidaridad, la responsabilidad, la decencia y la fraternidad.

Ese legado —radical, ético y profundamente humano— es parte de la tarea de nutrir nuestro presente con los saberes de mujeres y hombres del siglo XIX y XX que imaginaron mundos más justos. Es ese el DNA histórico que los agentes del patrón de poder buscan borrar. Reconocer esta  herencia nos ofrece fuentes para construir identidades colectivas fuertes, flexibles y tolerantes, como la suya: identidades imprescindibles para enfrentar la consternación y la perplejidad de nuestro tiempo. Y para lo más importante, generar acciones eficientes, coherentes y duraderas.

Para incidir en el entramado que teje el poder,  necesitamos posturas críticas y dignas que diseñen políticas eficaces y éticas ante las múltiples crisis que vivimos. Betances, como otras y otros, representa un cuerpo de conocimientos y un legado cultural que debemos llevar en nuestras mochilas de saberes políticos y culturales, para orientar esas acciones, sostener nuestras luchas de manera performativa, iniciar nuevas instituciones.

Habiendo dicho esto Comenzamos.

Pero antes deseo reconocer la presencia de los familiares del “inolvidable compadre Félix Ojeda” otro “indómito Borinqueño “como dice Estrade, a cuya Memoria dedicó esta biografía. También la de quienes respondieron a su invitación de que “estuviesen enteradxs para que presencien …el acto…estas personas con quienes he trabajado y cultivado relaciones amistosas a lo largo de mis andanzas y peregrinaciones betancianas en Puerto Rico’ Muchas Gracias.

Con Uds. el Mensaje desde París del Dr. Paul Estrade: A mis amigos betancianos reunidos en San Juan. [Quien me aclaró “no te molestes si empleo betanciano donde tu y Félix…dicen betancinos”].

 

Bicentenario 23 de abril/26. Casa Norberto, 7 pm, Presentación de Ramon Emeterio Betances, Le Pere de la Patrie Portoricaine de Paul Estrade por Carlos Rojas Osorio.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Paul Estrade: Lectura de Betances

Paul Estrade

 

Carlos Rojas Osorio

El Dr. Paul Estrade es un historiador francės que ha dedicado su vida y obra al pensamiento político del Caribe, con especial atención al cubano universal José Martí y al libertador puertorriqueño Ramón Emeterio Betances. En la Universidad de Paris VIII llegó a “conformar con colegas y amigos el grupo de investigación “Historia de las Antillas hispánicas”. (Ojeda, 2017: 22-23) En Puerto Rico y en París trabajó en íntima colaboración con Félix Ojeda Reyes en extensas investigaciones que habrían de llevar a la publicación de los 15 tomos de las Obras completas de Ramón Emeterio Betances. Escribe Félix Ojeda: “Muchos puertorriqueños se preguntarán cómo es posible que un historiador, tan distante de nuestro suelo, con residencia permanente en París, se interese en estudiar a Betances. Fue el triunfo de la revolución cubana en 1959, lo que lo llevó al estudio de José Martí y examinando la vida del “libertador elocuente” se tropieza con el impenitente rebelde puertorriqueño. Paul Estrade quedó impresionado. Había descubierto a un hombre esencial en la historia del Caribe”. (2017: 17) Y concluye Félix Ojeda: “Juntos hemos publicado nuestros libros. Juntos hemos rescatado manuscritos desconocidos en archivos y bibliotecas de países tan distantes como España, Estados Unidos, Cuba, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico y Francia, tejiendo el proyecto al que hemos dedicado más de treinta años de labor historiográfica.   Juntos estamos publicando las Obras completas de un anciano maravilloso que tenía las dotes de presidente”. (2017: 18) En abril de 2008 se presentaron, en Mayagüez y Río Piedras, los dos primeros volúmenes de las Obras completas. Y “El 30 de octubre tuvo lugar en el histórico teatro Tapia del Viejo San Juan un acto de gran repercusión. Ante un numeroso y entusiasta público se presentaron dos volúmenes más de las Obras completas de Betances”. (25)  La edición íntegra de las Obras completas se terminó en 2018. Contiene también dos volúmenes de la Biografía escrita por Félix Ojeda y un volumen solo de Bibliografía sobre Betances. La inmensa obra de recopilación del pensamiento de Betances quedaba así completada y debemos agradecer a Félix Ojeda Reyes y a Paul Estrada por este esfuerzo extraordinario.

La obra que hoy comentamos de Paul Estrade se intitula: Ramon Emeterio Betances (1827-1898). Le Pėre de la Patrie Portoricaine, Paris, Indes Savants, 2023. Nos recuerda Paul Estrade que no hay una biografía de Betances en francés ni tampoco en inglés. Ėl se propone llenar esa laguna en la lengua francesa, y hace honor al Antillano que vivió dos tercios de su vida en la capital francesa.

Esta obra de Paul Estrade hace un magnífico recorrido por la vida, la actividad política, literaria y científica de Ramón Emeterio Betances. Se trata de un recorrido histórico minucioso en el cual va reparando capítulo a capítulo cada una de las etapas de la vida de Betances y el cúmulo de actividades que desarrolló en pro de la liberación de los esclavos, de la independencia de Puerto Rico y Cuba y de la Confederación Antillana. Es un recorrido histórico muy completo de alguien que ha estado en contacto por muchos años con la obra de Betances.

El primer capítulo lo dedica Paul Estrade a un breve pero preciso bosquejo de la historia de Puerto Rico, hasta que nos lleva a Cabo Rojo, lugar de nacimiento de Ramón Emeterio Betances.  Nos recuerda que Betances desde los casi diez años de edad vivió y estudió en el Sur de Francia, adonde lo había enviado su padre, por motivo del fallecimiento de la madre de Ramón Emeterio. Estudió medicina en la Universidad de París y muchos de los escritos suyos, incluyendo cuentos y poesías, están escritos en francés. De ahí la importancia de la colaboración incansable de Paul Estrade en la investigación de la vida, obra y pensamiento del Antillano.  En la Universidad de Paris, nos dice Estrade, Betances tuvo profesores que eran sabios brillantes y que estaban en la punta del progreso de la medicina.  (Estrade, 2023:50)

Paul Estrade dedica un breve capítulo a reseñar los primeros escritos literarios de Betances en la década del 1850. Y lo primero que le llama la atención es que llevan por autor un pseudónimo, Louis Raymond. No sabemos a qué obedece este pseudónimo, el cual mantiene durante cuatro años en Francia. Escribe en francés y en estilo romántico que era el de la época. Tiene familiaridad con los poetas latinos: Horacio, Catulo, Propercio y Tíbulo.  Esta familiaridad la adquirió en sus estudios en el Colegio Real de Toulousse.   Fue durante esta década del 1850 cuando Betances escribió el cuento largo o la novela corta  Los dos indios, y La Virgen de Borinquen.  Su escritura francesa era elegante y llena de humor. Luego, comenta Paul Estrade, abandona la literatura de evasión y se dedica al ejercicio de la medicina.  

En la lectura que el historiador Paul Estrade hace de la praxis y pensamiento de Betances es importante   reconocer algunos énfasis decisivos que son muy pertinentes para la comprensión de sus escritos betancinos. Son éstos:

  • Betances padre de la patria puertorriqueña.
  • Betances el último libertador
  • Unidad de la lucha por la independencia y de la lucha por la liberación de la esclavitud.
  • Unidad de la lucha por la independencia de Puerto Rico y Cuba y por la Unidad confederada de las Antillas.
  • La independencia debe ser absoluta, no un protectorado y menos aún la anexión.

Paul Estrade destaca con mucho énfasis la idea según la cual Betances plantea la cuestión de la independencia relacionándola de modo indisoluble con la liberación de la esclavitud. Afirma que en esto se distingue de otros abolicionistas de su época como Román Baldorioty de Castro, José Julián Acosta o Alejandro Tapia.  Nos recuerda que el primer artículo de los “Diez mandamientos de los hombres libres” es precisamente “La abolición de la esclavitud”. Y que en el levantamiento del Grito de Lares se decretó la abolición de la esclavitud.  Betances afirma que la esclavitud es la mayor injusticia que por siglos ha cometido la humanidad. Y se da cuenta que España no cederá por las buenas y que la lucha tiene que ser permanente hasta que se logre la abolición, pues no podemos abandonar a los esclavos a su suerte.  Cuando se aprueba el decreto de abolición de la esclavitud, 1873, Betances proclama en voz alta que esa liberación se debe a la lucha de Cuba y de Puerto Rico, y no tanto a la buena voluntad del gobierno español. Paul Estrade enfatiza que a Betances lo mueve sobre todo la idea del derecho humano inalienable a la libertad, la equidad y la dignidad. Veremos más adelante que Paul Estrade destaca siempre la unidad entre libertad y justicia que caracteriza el pensamiento y la praxis de Betances. También destaca Paul Estrade que Betances se opuso a que la abolición incluyera la indemnización a los amos, pues estos son sólo unos “usureros”.  La liberación debía ser incondicional, pues como escribió el propio Betances “No hay término medio entre la libertad y la esclavitud”. La esclavitud es obra de los poderosos, los monarcas, y la liberación es obra de los pueblos libres. Finalmente, la liberación de los esclavos debe conducir al pleno reconocimiento de los derechos humanos de los seres humanos esclavizados.

Como dije, una de las ideas básicas de Paul Estrade es que Betances es el último libertador, es decir, que es justo ubicarlo en la serie de los libertadores latinoamericanos y caribeños: Simón Bolívar, José de San Martín, Juan Pablo Duarte, Alejandro Pétion, Hidalgo y Morelos. (p. 11) Aclara Estrade que los libertadores no son sólo los militares, de hecho, no lo fueron Morelos ni Artigas.  Pensó como Martí que “perder una batalla no es sino la obligación de ganar la próxima”.  Paul Estrade argumenta de modo extenso e incisivo en su idea de Betances como libertador. Fue libertador de esclavos y luchó de modo extraordinario por la abolición de la esclavitud.  Es libertador porque luchó por la independencia de Cuba y Puerto Rico. Luchó por la liberación o restauración de la República Dominicana que había recaído bajo la dominación de España. Trató de unirse a Haití para que junto con el liderazgo de Luperón lograsen rechazar la dominación española en La República Dominicana. Betances es libertador porque combatió por la libertad de las Antillas y para poner fin a la dominación colonial y la defensa de la independencia absoluta.

Esta idea de la independencia absoluta es uno de los énfasis que hace Paul Estrade en su interpretación del pensamiento y la praxis de Betances. Nunca defendió ni el anexionismo ni otras soluciones como el protectorado. Betances se propuso continuar la obra continental de Simón Bolívar, la cual había quedado inconclusa, pues aún quedaban en el Caribe dos naciones que no habían logrado su independencia. Paul Estrade nos recuerda que Betances celebró con alborozo sus bodas de diamante con la revolución, es decir, los setenta y cinco años de su compromiso revolucionario. No queda muy claro a qué episodio se refiere Betances. Sí es claro que, en el año 1848, a la edad de 21 años, el  propio Betances nos dice: “yo también soy un viejo soldado de la República francesa.  Cuando se trata de la libertad todos los pueblos son solidarios”. (2023: 42) Se refería a la revolución de 1848.   Es en 1898 cuando Betances se expresa diciendo que está celebrando “sus bodas de diamante con la revolución”. (43) Y Estrade se pregunta si no se habrá equivocado Betances, pues si partimos del 1848 hasta el 98 habrían transcurrido cincuenta años, serian entonces bodas de oro, no de diamante. Estrade conjetura que pudo estar refiriéndose al 1838 con un movimiento de liberación de esclavos que hizo Andrės Vizcarrondo en San Juan. Betances estaría pensando en Vizcarrondo como un proto patriota de la lucha antiesclavista y anticolonial.

Paul Estrade también destaca la universalidad de la idea de libertad en el último libertador. Es decir, Betances se pronunció a favor de “todas las libertades”.  Él no quiere la libertad a medias. “Soy partidario de todas las libertades”.  España no quiere reformas ni libertades. España no puede dar lo que no tiene. Por ello, concluye Betances, la libertad sólo puede arrancársela por la acción revolucionaria, incluso violenta. Paul Estrade considera que “los diez mandamientos de los hombres libres” es el equivalente puertorriqueño a la proclamación universal de los derechos del hombre y del ciudadano realizada por la Revolución francesa de 1789, “la madre de las revoluciones”.  La potencia de la declaración de los “Diez mandamientos” del hombre libre radica en el carácter absoluto e incondicional de las libertades y derechos exigidos. Paul Estrade afirma sobre “Los 10 mandamientos de los hombres libres: “El documento más emblemático del revolucionario”. Y el texto “fundador de la independencia revolucionaria”. (89)  Betances consideró que el fracaso del Grito de Lares se debió a la indiscreción, a la falta de un líder militar y a la falta de armas.  Estrade denomina a Betances “el instigador del Grito de Lares”. Y reconoce que nadie reemplazó su personalidad de revolucionario, y nadie le quitó el honor merecido. Betances es libertador, continúa Paul Estrade, porque fue el dirigente supremo de la revolución de Lares, a pesar de que no estuvo físicamente presente.  Betances advirtió a los Antillanos del peligro real que presentaba “el Minotauro americano”.

Betances se llama a sí mismo librepensador. Y declara que “Querer ser libres es empezar a serlo”.  La descolonización de Nuestra América debía estar presente también en la descolonización del pensamiento. Estrade entiende que el cuento “Los viajes del escaldado” constituye un manifiesto de tolerancia. En dicho cuento se concluye que hay que buscar en América “todas las virtudes democráticas”.  Betances hizo su entrada en la masonería en Francia.  Ingresó en la logia parisina “Templo de los amigos  del honor francés” el 5 de enero de 1874, como miembro honorario. En París pudo encontrar un espacio para la defensa de las colonias. Y “laborar” a sus anchas.  Anota Paul Estrade que en realidad Francia no fue tan favorable al separatismo por el cual Betances luchaba.  Betances no era ateo, pero sí agnóstico. No era un anticlerical dogmático. Su semblanza del arzobispo dominicano Arturo Meriño no es anticlerical, sino que resalta al hombre de Estado, al liberal luchador por su patria y al copartidario en las luchas nacionales. Betances defendió la separación de iglesia y estado. Aunque era masón critico a los masones cubanos que eran propietarios de esclavos. Se expreso diciendo: “Mi deber es clamar de cara al cielo: libertad, igualdad para todos los hombres mis hermanos”.  (p. 144)   Le repugna la condena de la Iglesia católica de la masonería y el liberalismo.

Paul Estrade alude también al antirracismo de Betances, el cual considera que no fue algo circunstancial sino absoluto. Su familia no estaba exenta de sangre africana. Y  cuando se enteró de que habían falsificado el registro de nacimiento, es decir, el blanqueamiento, se expresó en contra, y dijo “soy prietuzco, a mucho orgullo”.  De hecho, en el segundo capítulo se persigue la genealogía de los Betances y llega hasta Galicia donde se usaba “Betanzos”. Afirma Paul Estrade que una tesis que se ha defendido es que Betances no era negro sino mestizo de blanco e indio. (p.28) Paul Estrade responde: “Pero esta posibilidad no es incompatible con el hecho de las familias estén también mestizadas de sangre africana”. (28)  Betances llevó siempre en su memoria el recuerdo del Cabo Rojo en que nació. Estrade cita estas palabras que Betances le expresa  a su paisano Salvador Brau: “No me resigno a morir sin volver a aquel Cabo Rojo inolvidable, para ver de nuevo los guayabos, cuando correteaba cuando niño y mojarme en las aguas de la pileta y rejuvenecer tal vez mi espíritu, como el doctor Fausto, oyendo los repiques de las campanas que alegraban el pueblo llamando a misa los domingos”. (Cit. p. 31)

Asimismo, destaca Estrade el antillanismo.  Betances pensó que la independencia de las Antillas va unida, es decir, es un destino común.  En 1875 lo encontramos en Puerto Plata junto a Luperón y Eugenio María de Hostos. Estrade nos dice que Puerto Plata se convirtió en el centro de acción del antillanismo.  Hostos, agrega Estrade, lo presenta ya desde su novela La Peregrinación de Bayoán (1863). La idea antillana viene desde la Liga antillana en 1874 defendida por Betances en París. Hostos pensaba que su idea del antillanismo era más compleja, pero que la de Betances era más real.  Aún en sus últimos días, ya consumada la invasión, Betances sigue confiando en la Confederación Antillana.  Le dice a Bonafoux: “Cuba debe ser independiente, y en mi concepto, el porvenir de nuestros países está en una confederación de las grandes Antillas que puedan formar una sola nación de 25 millones de habitantes”.

La  base de la idea de la confederación antillana es la necesidad de que nos salve de la dominación extranjera. Las demás islas padecen las mismas dominaciones.  Cuba, Borinquen y Quisqueya están llamadas a una lucha emancipadora coordinada y convergente para un futuro común. Unidas las islas antillanas podían ganarse el respeto de las potencias imperiales e impedir que ellas entren en guerra a propósito de las islas.  La Confederación antillana estaría llamada a proteger al continente de la acometida norteamericana.  De este modo unidos y confederados podrán llegar a ser un emporio comercial. Se construiría así un amplio foro democrático en América Latina y el Caribe, formado por repúblicas civiles, laicas, tolerantes y sin caudillos autoritarios.  Haití también quedaría incluida en la confederación. Aunque parece que la base se haría desde las Antillas hispánicas. Hostos también estaba de acuerdo en esta idea de la inclusión de Haití.  Finalmente, la confederación antillana haría favorable un mayor conocimiento mutuo de las naciones antillanas.

Paul Estrade agrega que con la invasión de 1898 la idea de la Confederación de las Antillas fracasó, y ninguna de las naciones antillanas logró propiamente hablando la independencia absoluta. Las diferencias entre los países caribeños crecieron “por los estatutos que les fueron asignados a los nuevos amos”.  La idea de la Confederación de las Antillas se volvió lejana y abstracta. La idea tampoco se hizo popular en las naciones concernidas y sus mayores y elocuentes defensores murieron. Hubo también diferencias entre los distintos sectores antillanos, no exentos de racismo. De todos modos, concluye Estrade, no murió la idea de la confederación antillana. José De Diego, Federico Henríquez y Carvajal, Juan Bosch, Juan Mari Brás, Maurice Bosch y Fidel Castro la mantuvieron viva. El escritor haitiano Anténor Firmín escribió: “el primer apóstol del evangelio antillano, su sueño vuelve a nutrir las esperanzas y los actos de sus los países del Caribe”.  Y Paul Estrade afirma que “La idea de instaurar una confederación de las Antillas es la idea más original y más reflexiva del Padre de la Patria”. (181)

Paul Estrade dedica una amplia reflexión a Haití. Desde 1870 hasta 1871 es “uno de los representantes de Cuba Libre en Haití. La Junta Central de Nueva York le encarga secundar el trabajo del revolucionario del agente cubano Manuel Ramón Fernández quien es objeto de hostigamiento.  Misión de Betance fue recaudar fondos para destinarse a la guerra independentista iniciada por Céspedes el 10 de octubre de 1868, pero también  comprar armas y hasta buques. Primero va Puerto Príncipe y luego pasa a Jacmel. Trata de conseguir apoyo del gobierno haitiano en razón de la solidaridad antillana. El presidente Jean Nicolas Nissage Saget lo recibe cordialmente, pero obtiene poca ayuda para la guerra de independencia cubana. De todos modos, hace propaganda por la revolución cubana  y formula de modo claro y preciso la idea de “Las Antillas para los Antillanos”.  (p.99)

En 1871, en Nueva York, busca quien traduzca “al colombiano” el ensayo sobre Toussaint Louverture escrito por el estadounidense Wendell Phillips.  Antonio Pedreira alude a Gustavo Cabrera como el autor de dicha traducción. Pero Paul Estrade se atiene a la opinión de los estudiosos puertorriqueños de Betances, como Félix Ojeda y Ada Suárez, quienes afirman que dicha traducción la hizo el propio Betances. Betances estaba persuadido de que dicha traducción era una poderosa propagada para dar a conocer la situación de la esclavitud en las islas antillanas sometidas por Francia y España.  Cuando va a Haití Betances lleva dicha traducción a modo de pasaporte.  También tradujo el discurso Wendell Philipps al francés. Y considera que es oportuna la defensa de la raza negra, de la cual el discurso sobre Toussaint Louverture es una apología. También en Cuba los esclavos se levantan a favor de la revolución. Todavía en Haití, Betances redacta su ensayo sobre Alejandro Petión. (p. 99) Redacta el texto en español y lo dedica a “A Cuba libre”. Y sus primeras palabras dicen así “A los Republicanos de Cuba y Puerto Rico”.   Betances reconoce que el verdadero libertador de Haití fue Alejandro Petion, y no tanto Toussaint Louverture. Y Pétion merece un puesto junto a Bolívar, Washinton, Lincoln , Cromwell y Napoleón.  Betances  sale de Haiti  el 10 de septiembre de 1871.

Después de Haití Betances regresa a París en 1872. Como llega en diciembre, ya había pasado la revolución de la Comuna de Paris.  Pero Estrade lamenta que Betances nunca dijo nada de dicha revolución que fue aplastada sangrientamente. Betances continúa ocupándose de Haití desgarrada por guerras internas. Le preocupa mucho la situación haitiana.

Betances fue ciudadano respetado en Paris.  Paul Estrade hace amplia referencia a la vida y la obra de Betances en París. El destierro dejó su marca en la vida de Betances. Casi tres cuartas partes de su vida hubo de pasarla fuera de Puerto Rico. Fue un expatriado forzado, la mitad como exiliado político.    “Luchar por la libertad, pese a las adversidades, fue para Betances la única manera de ser libre”.  Fue en las barriadas de Paris donde Betances hizo sus primeras luchas revolucionarias. Se refiere Paul Estrade a la participación en la revolución del 1848, cuando el joven Betances estaba en sus veintiuno. “Cuando se trata de la libertad todos los pueblos son solidarios”. Fue pues en esa irrupción popular cuando se barrió con los restos del Antiguo Régimen, donde se implantó el sufragio universal, y la abolición de la esclavitud en las colonias francesas del Caribe (Martinica, Guadalupe y Guyana). Betances estuvo en contacto con la sociedad liberal y burguesa francesa, estando en el colegio de Tolosa, el joven de Cabo Rojo no ignoraba las jornadas revolucionarias de julio de 1830.

Paul Estrade se ocupa también de la íntima relación de Betances y la República Dominicana. Y lo primero que nos dice Paul Estrade es que Betances fue un defensor de la soberanía de La República Dominicana. El presidente Pedro Santana traicionó su patria aceptando la dominación española (1861).   Su vinculación con La Republica Dominicana sin duda se relaciona con su filiación dominicana por la parte paterna de su familia. Betances se unió pues a Luperón por la restauración de la República. Asimismo, Betances luchó contra la adquisición por parte de Estados Unidos de la península y bahía de Samaná. El presidente Buenaventura Báez aceptó vender dicha provincia a Estados Unidos  y establecer allí una base naval.  (Afortunadamente no se logró la compra de la bahía por la gran oposición que hubo, y porque el Senado estadounidense no lo aprobó).

Ya pudimos apreciar la importancia que Paul Estrade le reconoce al principio de la libertad en el pensamiento y la praxis de  Betances. Junto al principio de la libertad, nos dice Estrade, aparece siempre el principio de la justicia. Cita con frecuencia el tríptico: “Patria, Justicia y Libertad”.  En su ensayo sobre Pétion habla de “imperio de la justicia, bajo el cielo dulcísimo de la  Patria libre e independiente”.   “No estoy hecho para conformarme con las injusticias”.

Sobre la actividad médica y científica de Betances hay varios capítulos en esta obra. Luego de graduarse en la Escuela de Medicina de la Universidad de París llega a Puerto Rico (1856), no se sabe exactamente la fecha, y valida su título profesional de médico. Hay una epidemia de cólera y Betances se convierte en el médico de los pobres y libertador de esclavos en la pila bautismal. “Se crea una sociedad secreta a estos fines, en Mayagüez, que es el centro del movimiento abolicionista. Betances, Francisco Basora, Ruiz Belvis y Paradis hacen parte de este grupo”. (p. 73) Por su intensa dedicación al tratamiento de los enfermos del cólera la municipalidad le ofreció una condecoración, que él no aceptó.  No tiene más recompensa que servir, ser útil”, comenta Estrade. Muchos años después, en París, publica un estudio sobre el cólera (1884), “cuando reaparece la epidemia en Paris”. (64)

Algún tiempo después del fallecimiento de su amada Lita, reabre la oficina médica, el 13 de noviembre de 1859. Otras investigaciones médicas que hizo Betances fueron: “Sobre  el aborto”, que es su tesis doctoral. También se interesó en el uso mėdico de la coca que llegaba de Perú. “Ante la Sociedad de aclimatación de Paris presenta algunas plantas como la coca” o la urticaria (Bohemeria nivea.) Al naturalista Geoffroy Saint Hilaire le presenta las plantas que ha hecho traer desde Puerto Rico y Cuba. Le interesa su uso alimentario o industrial. (p. 127) En ese sentido nos dice Paul Estrade: “Hay un Betances botánico”. (129) “Su inmersión en la naturaleza tropical es a travės de la farmacopea”. (127)

“Se adhiere con convicción a Darwin y su teoría de la evolución de las especies”. (128) Betances constituyó en Paris la Sociedad de la Quinina, “a fin de recoger fondos permanentes para enviar medicamentos a los enfermos y heridos de la guerra cubana”. (170)

Paul Estrade aporta una perspectiva distinta en su análisis sobre Betances, dedicando un capítulo completo a Simplicia Jiménez Carlo (1842/1923) quien fue su compañera y esposa, aunque la fecha exacta de su matrimonio sigue siendo desconocida.  La conoció en la plaza de Cabo Rojo. ella tenía 21 años y perduró con Betances hasta el fallecimiento de ėste en septiembre de 1897.   En un primer testamento le deja todo a Simplicia, incluso un seguro de vida de cincuenta mil francos. En un segundo testamento, le deja a Madeleine Carequel, una hija adoptiva, diez mil francos, y el resto a Simplicia. En su correspondencia nombra a Simplicia como su “mujer”, su “dama”, “su esposa”.

Hay dos anarquistas a los cuales Paul Estrade hace referencia:  Carlos Malato y Angiolillo. Malato se hizo amigo de Betances en París y se unieron en las tribunas para combatir la monarquía española.  Angiolillo se entrevistó con Betances en su casa para comunicarle la intención de asesinar a la reina y Betances le dice que ella no manda nada, y que el responsable de los males de las Antillas es Cánovas del Castillo.  Días después Angiolillo asesina al primer ministro. (223)

Enterado de la pretensión de Estados Unidos de apoderarse de Puerto Rico exclama: “Lo mismo da ser colonia yankee que colonia española”. (243) Y comenta Paul Estrade: “La roca de sus convicciones permanece inquebrantable”. (127)

Louis Bonafoux entrevistó a Betances poco antes de su fallecimiento. Aunque eran de ideas políticas contrarias, Bonafoux  apreció a  Betances, y nos dejó tanto su entrevista como una primera Antologia de los escritos de Betances. Aunque criticada dicha antología, Estrade termina por reconocerla en sus méritos pues permitió la iniciación de los estudios sobre el Padre de la Patria. (249)

El estudio de Paul Estrade sobre Betances constituye una trayectoria muy completa de la vida política, científica y social del Padre de la Patria. En un volumen no muy extenso nos presenta la complejidad de la vida y obra, no solo de forma panorámica, sino muy detallada y pertinente en todos los aspectos que analiza. El conocimiento de la vida y obra de Betances le viene de lejos en compaña de Fėlix Ojeda Reyes como ėl mismo reconoce. Se trata, pues, de una obra de síntesis muy bien lograda donde Paul Estrade reúne su larga experiencia investigativa con el “ultimo libertador”. No son solo los acontecimientos pertinentes lo que la obra analiza históricamente, sino también su pensamiento: su pasión por la libertad, su anhelo de justicia, su inmensa solidaridad con los pueblos antillanos, su independentismo, su democratismo y republicanismo. Todos en Puerto Rico y el Caribe debemos estar inmensamente agradecidos con esta excelente obra sobre el Padre de la Patria Puertorriqueña que nos lo da a conocer en lengua francesa, la lengua de que tanto se valió nuestro Betances.

 

Escritos de Paul Estrade sobre Betances
Estrade, Paul. “El abolicionismo radical de Ramón Emeterio Betances¨, Sevilla, Anuario de Estudios Latinoamericanos, 1986, t. XLIII, pp. 275-294.
_____  “Facultad y Ciencias de la Comunicación”,  en El anciano maravilloso, edición junto con Félix Ojeda Reyes, Instituto de Estudios del Caribe, 1995.
____“El heraldo de la independencia absoluta”, en Pasión por la libertad. Edición junto con Félix Ojeda Reyes,   Río Piedras, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2000.
_____ La impresionante labor del Dr. Betances en París, San Juan, 2001.
______ “Pasión Dominicana del doctor Betances por la soberanía de la nación y la libertad de los ciudadanos”, Exégesis, Núm. 45,  2002.
______ “Betances, el último Libertador de Latinoamérica en el siglo XIX¨, Claridad, 8 al 14 de abril,  2004.
______ “Vindicación del Betances de Bonafoux”, Claridad, 6-12 de noviembre de 2008.
______ Iniciación a Betances. Cronología y semblanza, La Habana, 2008.
______ En torno a Betances. Hechos e ideas, San Juan, Ediciones Callejón, 2017.
_____ Ramón Emeterio Betances (1827-1898), Le Père de la Patrie Portoricaine, Paris, Les Indes Savants, 2023.
Editor junto con Félix Ojeda Reyes de Las Obras completas de Ramón Emeterio Betances, San Juan, Zoom Ideal, 2018.

Marx en Borges: El Aleph y El Zahir

 

Jorge Graterole

 Vivimos tiempos  en donde el poder  va  tomando por asalto de los derechos ciudadanos, visos de  expansionismo imperial,  persecución de inmigrantes, guerras arancelarias, eliminación de gastos sociales sobre salud, educación. Vivimos  un neoliberalismo extremo con fuerte tendencia hacia el fascismo con  mensajes incendiarios de parte de neo emperadores quienes  teledirigen  sus Angelus Novus ante sus hordas rebosantes de rabia y avidez mesiánica. ¿Qué puede decirnos  una lectura sobre Jorge Luis Borges a través desde cierta óptica marxiana?  Comparar  ese gran enigma contenido en  la palabra borgeana con conceptos y formulaciones de la economía de Marx parecería descabellado. Los que ven en Borges  un escritor místico tienen ciertas similitudes con ciertos adeptos de un Marx leído tal como si fuera el Talmud.

Sobre Jorge Luis Borges cabe decir que este gran escritor argentino ha forjado una cuentística y poesía que lo han catapultado  a las cumbres de la literatura universal. Su obra posee una gran profundidad que surca los linderos metafísicos exigiéndole al lector que su sumerja en su universo, que tenga la paciencia con el inventario de aparentes cultismos y, sobre todo, de re leerlo. Sobre la universalidad de este escritor argentino nos dice  la recién fallecida Beatriz Sarlo lo siguiente sobre   como a partir de sus obras recién traducidas aparecieron en Lest Temps Modernes el autor «pasó a formar parte de un conocido grupo de escritores, conocido (mas conocido que leído como corresponde al trabajo actual de la fama) en el mundo entero. Fuera de las condiciones que rodean a sus textos en la Argentina Borges ha perdido su nacionalidad. El es mas fuerte que la literatura argentina y mas sugestivo que la tradición cultural a la que pertenece. Si Balzac o Baudelaire, si Dickens  o Jane Austen pareen inseparables de lo que se conoce como literatura francesa o inglesa Borges en cambio navega en la corriente universalista de la literatura occidental” (Sarlo, 2007. P. 2)

Sin embargo el catalogado “escritor universal”  no debe invisibilizar  esa literatura borgeana donde a través de algunas de sus primeras obras se aborda el ámbito de su realidad mas cotidiana, esa que es propia  de la cultura criolla argentina de la cual Borges se nutrió y de donde emergen esas temáticas que atañen a toda la humanidad que comparte el enigma de ser tiempo y existencia mortal.

Estableceremos algunos puntos entre El Aleph , El Zahir así como  la influencia hegeliana sobre el concepto del valor por parte de Marx. Asumo tal riesgo de que desde la intertextualidad literaria  ese  logos  (Logos: palabra, verbo, razón, pensamiento, lenguaje, relato, ectc) ya sea en sentido heracliteano, cristiano o hegeliano,) puede darnos herramientas para aproximarnos, junto a Kafka y otros grandes autores y autoras una comprensión parcial sobre la realidad socio política y económica que vivimos.

Por un lado en el cuento el Aleph tenemos a un personaje  Borges quien ha sido  invitado por  otro personaje llamado Carlos Argentino Danieri,  a su casa. Allí vislumbra, en un pequeño rincón de un sótano  debajo de una escalera, todo el cosmos, acontecimientos, tiempos, todo contenido en dos centímetros

Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.

Allí Borges vio los caballos recorriendo el mar Caspio, todas las miradas que lo miraban a el, un astrolabio persa, los tigres, sobrevivientes de una batalla, sus propia sangre oscura recorrer sus venas  hasta toparse con el estado postrero de Beatriz Viterbo, así como el engranaje del amor, vio el Aleph desde todos los puntos, la tierra dentro del Aleph y el Aleph dentro de la tierra todo en simultaneidad incluyendo las cartas obscenas dirigidas por parte de su amada Beatriz hacia Carlos Argentino Danieri.

Cabria especular hasta que punto el Zahir es la respuesta por parte de Borges a la infinita simultaneidad del Aleph. Tenemos otra vez al personaje Borges comienza por definir el Zahir  como una moneda en Buenos Aires, pero también un tigre, un ciego lapidado, un astrolabio, una brújula, una veta de mármol en uno de los mil doscientos pilares. En el desarrollo del cuento el personaje Borges al pagar un jugo de naranja recibe en el cambio la moneda Zahir. Tal moneda  capturó su memoria y su pensamiento al punto de rozar los linderos del insomnio y la perdida de la cordura.

“Ya no percibiré el universo, percibiré el Zahir. Según la doctrina idealista, los verbos vivir y soñar son rigurosamente sinónimos; de miles de apariencias pasaré a una; de un sueño muy complejo a un sueño muy simple. Otros soñarán que estoy loco y yo con el Zahir. Cuando todos los hombres de la tierra piensen, día y noche, en el Zahir, ¿cuál será un sueño y cuál una realidad, la tierra o el Zahir?”

Luego de ver en una librería una obra alemana titulada Documentos históricos sobre la zaga del Zahir de un tal Julios Barlach pudo concluir que

Zahir, en árabe, quiere decir notorio, visible; en tal sentido, es uno de los noventa y nueve nombres de Dios; la plebe, en tierras musulmanas, lo dice de «los seres o cosas que tienen la terrible virtud de ser inolvidables y cuya imagen acaba por enloquecer a la gente»

Ademas siendo el Zahir una moneda de circulación constante cabría preguntarse sobre “Cuando todos los hombres de la tierra piensen, día y noche, en el Zahir, ¿cuál será un sueño y cuál una realidad, la tierra o el Zahir?”

Ambos cuentos indagan en las profundidades de la filosofía. Sin embargo como bien dice Carlos Rojas Osorio toda filosofía, aunque se dirige a  un auditorio universal, siempre nace de un suelo primigenio.. Los primeros escritos de Borges reflejan ese contexto tan particular que lo forjo. Al regresar de Suiza y España Borges quedo impresionado con los cambios en la cultura bonaerense a raíz de las transformaciones de la modernidad y las olas migratorias que iban desplazando a los viejos gauchos y criollos. Ya lo vemos en el libro de Historia universal de la infamia, primer conjunto de cuentos publicados en el 1935, el autor hace un despliegue de la cultura gaucha de los cuchilleros criollos con sus estereo tipificaciones machistas y confrontacionales que hacia que los «italianos mirones se abrieran como abanicos apurados «.El manejo por parte de Borges sobre la cultura del cuchillero a primera instancia parece contrastar con  las universalidades eternas   y las paradójicas aproximaciones hacia la infinitud expuestas en  otras obras.  Pero ¿realmente están separados? Quizás Borges desde la ficción  le impregna sentido mágico al concepto, la idea  se vuelve inaprehensible y caos asistemático,  trama y vida. le da color y movimiento a lo que en la tradición filosófica se ha trabajado como sistemas con conceptos  definidos. En esos textos donde Borges con ludismo lucido establece una definición, lo hace a veces desde un nominalismo lleno de ironía  desborde su esencialismo de cerrada.

Como podemos ver en la tradición filosófica esa relación de totalidad y particularidad que hay en los cuentos de Borges.  En los oscuros escritos de  Hegel podemos ver esa relación entre la totalidad y la particularidad que de múltiples formas dejara su huella en todo el pensamiento occidental. En dicho filósofo  precisamente lo tangible es lo abstracto por que es solo es hecho particular,  determinación sin mas,  pobre de sentido, no tiene  contenido ni proyección propia sino de lo que le precedió: la idea,  el espíritu universal.  En cambio lo intangible, la idea, el concepto es lo rico en sentido y contenido y lo que le da razón de ser a lo tangible. La historia es el constante progreso del pensamiento. Ese pensamiento que desde la universalidad adquiere particularidad en un tiempo y espacio funje como sujeto ante el cual su objeto es el mismo. Dialecticamente se niega a si mismo para autotrascenderse y superarse. Este aspecto nos evoca fragmentos borgeanos  tales como esa  celebre parte en la cual el narrador menciona al final “Vi tu cara” es muy intrigante ya que cabe preguntarse si la cara a la cual se refería es la de Beatriz o si es la cara del mismo lector, o si es su propia cara lo cual se pudiera ver un desdoblamiento de si mismo.

Esta manera en la cual se remite a la universalidad del Aleph y Zahir a partir de algunos cuentos de cuchilleros como los de Historia universal de la infamia establecen la conexión entre la totalidad universal y la particularidad presencia.

En el Aleph cabe destacar lo que dice Borges sobre el nombre y como es la primera letra del alfabeto hebreo Esopg que quiere decir “Divinidad”.  Claro, se percibe desde la particularidad, como en el fragmento que afirma  “buscaba lo absoluto en lo momentaneo”, eso momentaneo que te da un perspectivismo como el ser que señala desde un punto en el siguiente fragmento.

tiene la forma de un hombre que señala hacia el cielo y hacia la tierra para indicar que el mundo inferior es el espejo y el mapa del superior. Para la menhenlere es el símbolo de los números transfinitos en las que el todo no es mayor que alguna de sus partes. (P. 179)

A su vez esa  articularidad que requiere un punto para no diluirse en una generaliad sin matices ni distinciones posiblemente el autor juega con ella nos la menciona Borges de manera hermosa en un fragmento del Aleph cuando dice

«Por lo demás el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco he visto millones de actos  deleitables o atroces. Ninguno me asombro como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultaneo. transcribiré, sucesivo por que el lenguaje lo es” . (P.167)

Ahora bien ¿Cómo vinculamos esto con lo que muchos ven en la producción de Marx como un materialismo tosco?

Unos aspectos medulares son los que se circunscriben a la teoría del valor en el primer tomo de El capital. Tenemos aquí ciertos conceptos como son la forma equivalencial y la forma relativa. Cada mercancía encuentra su valor no en si misma sino en la relación de intercambio con la otra mercancía. Mas allá de su valor de uso la mercancía A encuentra su verdadero valor en la permutabilidad del intercambio con otra mercancía, digamos mercancía B. Los fragmentos del llamado Marx maduro contiene una clara influencia de los conceptos hegelianos de  negación y alteridad mediante el cual el espíritu  encuentra fuera de si la autorrealización. Muchos especialistas y seguidores de Marx, absorbidos   por la economía,  se quedan en lo contingente y (en términos hegelianos) la abstracción tangible y efímera obviando las dimensiones filosóficas de la negación, la alteridad y el desdoblamiento del ser- siendo. Volviendo a Marx   el elemento central donde reside el origen del valor es el tiempo de trabajo humano acumulado. Ese tiempo de la producción es lo que Marx llama la “coagulación” que se convierte  mercancía.o

Y cabe preguntarse ¿Qué decir del Zahir?  Zahir es un vocablo árabe que significa invisible. viene siendo esa objeto universal, que por un lado es moneda, lo (particular) y  simultáneamente alcanza su universalidad desdoblándose en todo lo demás . Curiosamente cabe la posibilidad de que la palabra Zahir provenga del árabe Zahr que significa totalidad. El Zahir viene siendo algo análogo al Aleph, una particularidad reducida que a su vez contiene todo de manera simultanea. Sin embargo es lo opuesto al Aleph ya que este último te permite ver todo en el universo mientras que el Zahir, contrariamente, no te permite ver ni pensar en nada sino en el mismo Zahir.

Adentrarnos en la relación de Marx partiendo de los textos borgeanos nos pudieran llevarnos a un laberinto de ineterogantes. ¿quien vio el Aleph habrá visto todas las circularidades del capital desde la conquista de América hasta el presente pasando por la acumulación originaria? ¿habrá percibido otras acumulaciones originarias como la de los barcos negreros tirando esclavos al mar? Acaso Marx y Silvia Fedrici vieron lo mismo? o ¿será que el conocimiento e inventario de palabras condiciona lo que se ve o no se ve al contemplar el Aleph? Dice Borges en el Golem que “la palabra arquetípica   antecede a la cosa como la “rosa” que es antes del objeto rosa” por lo cual cabria preguntarse a su vez si el personaje Borges  hipotéticamente viera el mismo Aleph antes del 1492 igualmente hubiera dicho “vi a los habitantes de América”? De igual manera si el Aleph irrumpe en la vida del Borges real  ¿ acaso ese palco sideral desde donde nuestro  sideral autor escribe  ¿pudiera hacerlo  sin esas ese contexto material que le nutrió y le dio la palabra?  O por el contrario ¿sería el  Borges  precolombino algo similar a Aristóteles quien, según expone Marx en El capital , fue incapaz de extraer el origen del valor de la mercancía al no contar con esa precisa palabra que aunque sea, como dice Borges,  un “elemento  arquetípico de la simultaneidad eterna”  no conforma parte de la simultaneidad que le provee su tiempo.  Pero ¿acaso la exposición de palabras crea uniformidad de pensamiento anulándose los criterios diferenciadores de excelencia, ese lugar desde donde  el personaje Borges tildo de ,  “llena de pedantería, cacofonía y caos” la poesía de Carlos Argentino Danieri aun cuando el también se deslumbro por el Aleph ? ¿podría verse el Zahir como eso que con busca encerrar la infinita simultaneidad reduciendo a lo que quiere ver,  es decir, un Zahir que crea moldes que fijan y conforman, un proto fetichismo que oculta y condensa la infinitud de procesos y el movimeto acumulado del Aleph en si para distorcionarlo y domesticarlo en mi?

Volviendo al cuento, el Zahir es algo que termina poseyendo a su poseedor al punto de que produce insomnio y hasta especie de locura en quien lo tenga.  En el ámbito de la economía marxiana el concepto de forma equivalencial es eso ante el cual toda mercancía se remite y ante el cual adquiere su valor,  convergé con el Zahir. Pero es curioso como el concepto de Zahir en cuanto a dinero es algo que adquiere gran extensión en el cuento de Borges en boca del narrador

«Insomne, poseído, casi feliz pensé que Nada hay menos material que el dinero ya que cualquier moneda es en realidad un repertorio de futuros posibles. El dinero es abstracto, el dinero es tiempo futuro. Puede ser un a tarde en las afueras, puede ser ajedrez, puede ser música de Brahms, puede ser mapas, puede ser café, puede ser las palabras de Epicteto que enseñan el desprecio del oro, es un proteo mas versatil que el de la isla Pharos. Es tiempo imprevisible, tiempo de Bergson.[…] los deterministas que halla en el mundo un solo hecho posible, un hecho que pudo acontecer, una moneda simboliza nuestro libre albedrio […] soñé que yo era las monedas que custodiaba el grifo” (P. 113)

Curiosamente vemos que de manera similar a la alteridad y desdoblamiento en Hegel aquí en el cuento de Borges hay un desdoblamiento y alteridad de parte del Zahir en la mente del poseedor. Sin entrar en otras pormenores de la teoría marxista tenemos aquí que el ser humano es otra mercancía. Curiosamente el autor habla de todo lo que se puede hacer con el dinero, que es lo mas inmaterial que hay y que como cualquier moneda es un repertorio de futuros posibles. Curiosamente cuando se habla de los futuros posibles, del libre albedrío , de lo que se esta hablando es de la capacidad humana de existir. Volviendo a Heidegger el ser humano es un ser que existe, que es apertura indefinida  y que no tiene esencia por cuanto el es posibilidades abiertas. Es un ente inculminado y solo encuentra su culminación con la muerte.  Es decir que todas las posibilidades y el repertorio de futuros posibles no es una cualidad del Zahir sino de el mismo como ser humano. Sin embargo aquí hay algo similar al texto de La fenomenología del espíritu de Hegel llamado la conciencia desaventurada. En ella se menciona que Dios es inmutabilidad (esencia fija e inalterable) mientras la conciencia es mutabilidad y variabilidad. Esta conciencia prescinde de su ser mutable (existencia abierta) en pos de interiorizar a Dios asimilando su esencia. Esta especie de permutabilidad equivalencial y relativa pero en el plano ontoteológico, el ser humano queda cosificado y constituido en esencia mientras que la existencia y alteridad es la de “Dios” . Obviamente en la sociedad capitalista lo que existe es la mercancía y el ser humano solo consiste.

Quizás podamos ver en Borges algo reflejado de lo que Marx problematiza en los Manuscritos de economía y filosofía. Con una fuerte presencia de la filosofía hegeliana el joven Marx establece que en toda  sociedad donde impera el sistema económico capitalista el dinero es el verdadero Geist (espíritu) que todo lo convierte en su  opuesto. El dinero es el verdadero agente, es el que realmente existe y hace de la vida humana una esencia fija a su menester. O como hizo el Zahir con su poseedor haciendo de su mente una prolongación del Zahir. Citando a Shakesperae y Goethe el dinero hace de lo bueno algo malo,  lo malo lo hace pasar por bueno, lo feo lo vuelve bello y viceversa. Todo pierde su atributo por que todo está al servicio del dinero. De esta manera se llevando a sus últimas consecuencias los aspectos sobre la enajenación que trabajamos en torno a Kafka y su texto La construcción de la muralla china. De esta manera el dinero es la forma en que el Aleph es domesticado y convertido en Zahir. Mas allá de lo que Marx captura de Shakesperae y Hegel sobre el dinero y el espíritu absoluto, recordemos la última línea del texto El Zahir de Borges: “ Detrás de la moneda está Dios”