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“Vengo aquí a leer, descubrir y conocer mundo”

“Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado”.

Paulo Freire

Llovía afuera y era de noche. Adentro, la lluvia no impidió el deseo de muchos y muchas de aprender. Aunque esa noche el aguacero incidió en la matrícula usual de los jueves, los que estaban habían llegado a recibir su taller de alfabetización con el mismo entusiasmo de siempre. Al entrar a aquel espacio, se precipitaron a la vista los colores pasteles del acogedor centro, libros, cuadernos de escritura, lápices, meriendas.

Eddy Alexandre, de 32 años de edad, fue uno de los que se presenció ese jueves en la noche en el Centro Comunitario de Buena Vista Hato Rey y Las Monjas, a pesar de la lluvia. Llegó perfumado, luciendo una boinita negra y la sonrisa a flor de piel. Cuatro meses han pasado desde que se enteró del Programa de Alfabetización de Adultos del Caño Martín Peña y acudió al Centro para que lo ayudarán a conocer de cerca la lectura y la escritura. Recientemente, se convirtió en vocal de la junta directiva de su comunidad.

Hace 11 meses, Alexandre se asentó en Puerto Rico. De pequeño, emigró desde Haití hacia Santo Domingo. Guarda para sí el dominio del creole, el conocimiento de bastante francés y lo básico para comunicarse oralmente en español. Se gana la vida empañetando paredes, cargando bloques, mezclando cemento. O sea, es constructor. Sabe mucho y desea saber más.

“Por estar trabajando, no pude estudiar. [Vengo aquí] a leer, descubrir y conocer mundo”, expresó mientras fruncía el ceño en señal de seriedad. Y es que, para él, como para otros(as) participantes del Programa, la escolarización es asunto serio. “Ellos ven la educación como una oportunidad de movilidad social, de superación”, dijo a este semanario Luis Torres, uno de los voluntarios que acude los jueves a enseñar y recibir conocimiento.

“Yo sabía escribir mi nombre porque cuando salía del trabajo en Santo Domingo, a veces tardísimo en la noche, yo agarraba una libreta y yo mismo luchando y luchando… [Me decía] ‘yo tengo que tratar de aprender algo’ y sin ir a la escuela, yo aprendí a escribir mi nombre”, recordó Alexandre.

Qué significa para ti leer y escribir, le increpó este semanario a Eddy. “Es bueno. ¿Por qué? Yo trabajo en construcción. Mucha gente dice que ese es un trabajo de brutos, pero hay que saber de letras hasta para medir. Si me llaman para trabajar, tengo que saber cuánto voy a cobrar, cuánto mide eso. Para trabajar hay que saber de letras. Me hacía falta leer”, contestó el participante.

Altagracia Ramírez, otra participante que lleva varios años enriqueciéndose con el servicio comunitario que ofrece el Programa, comentó que “Leer y escribir me han ayudado a ser más independiente. Puedo escribir un mensaje de texto, comunicarme por ‘Facebook’, llenar los documentos en la oficina del médico o leer los letreros mientras busco una oficina”.

No se trata de un taller cualquiera de alfabetización para adultos. Ahí, la filosofía educativa de Paulo Freire y María Montessori cobran importancia. Es más, son la razón de ser de este Programa, iniciado hace siete años por el Comité Enlace Dominicano, líderes del G-8 y personal del Proyecto ENLACE del Caño Martín Peña.

Los voluntarios interesados en alfabetizar donan sus conocimientos y aprenden de las experiencias de los participantes porque el Programa se basa en la reciprocidad del proceso educativo. Para cumplir con las expectativas del Programa, los voluntarios y voluntarias deben: ajustar la enseñanza a las necesidades de su participante, incorporar a la lectoescritura la discusión crítica de temas y asuntos pertinentes a la comunidad, fomentar el cuestionamiento y la participación activa en la toma de decisiones colectivas, enseñar partiendo de las experiencias cotidianas del participante, entre otras máximas.

Casi todos los alfabetizados, que son alrededor de 40 por semestre, tienen el mismo perfil: pertenecen a la clase trabajadora, son en su mayoría dominicanos(as) residentes en las comunidades aledañas al Caño Martín Peña, poseen entre 17 y 60 años de edad y tienen gran interés por alfabetizarse.

Las personas interesadas en aprender las destrezas de lectura y escritura llegan al Programa de Alfabetización con muchas aspiraciones. Según Alondra Ocasio, una de las coordinadoras del Proyecto, entre los logros que obtienen los participantes se destacan: adquirir la ciudadanía americana, obtener la licencia de aprendizaje o de conducir, integrarse a las juntas comunitarias, conseguir un empleo, graduarse de cuarto año de escuela superior, alcanzar autonomía para, por ejemplo, ir a una cita médica y llenar un documento por sí solos.

“Me siento alegre y agradezco la paciencia de los maestros y maestras. Yo estoy viejo y como quiera tienen paciencia con uno como si yo fuera un nene”, dijo risueño Eddy.

Altagracia Ramírez también expresó sobre la disposición de los voluntarios que “(Hay) tantos voluntarios que salen de su trabajo y llegan a darnos clase. Para mí ese esfuerzo tiene mucho valor”.

La labor de educar educándose

Luis Torres es antropólogo y trabaja hace 27 años con confinados en el Programa de Comunidad adscrito a la Administración de Corrección, agencia de seguridad del Estado. Se ha comprometido a servir de voluntario en el Programa de Alfabetización los jueves, de 6:00 a 8:00 de la noche.

“Muchas veces los libros tienen información cuestionable, pero partimos de aquí”, aseguró Torres mostrando el texto Somos de las Américas: geografía, historia y cultura, el cual ha utilizado en los últimos talleres para practicar la lectura y escritura con el(la) participante que alfabetiza. Mientras practican esas destrezas, Torres les habla de cómo nos enlazan las similitudes caribeñas, de las historias comunes y diferenciadas del Caribe y les ayuda a posicionarse en un contexto histórico y a reconocer que su historia actual es consecuencia de una pasada.

El voluntario cree que ese aprendizaje integral va desarrollando en el participante la capacidad de interpretar la propia realidad, de asumir postura, de opinar, de participar políticamente. Esos logros se traducen en la transformación individual, comunitaria y social.

Según Torres, importa más que leer y escribir el que los participantes puedan participar activamente como comunidad, y el que puedan reafirmar su identidad y dignidad para luego ver más allá de su yo y pensar en colectivo. En el proceso, tanto el participante como el voluntario(a) van adentrándose en todos esos conocimientos. Son la lectura y la escritura dos herramientas para aprehender todo lo demás.

El Programa de Alfabetización

Desde el año 2009 y con el apoyo de los líderes comunitarios del G-8, entidades privadas, voluntarios(as) y la coordinación del Proyecto ENLACE se ha ofrecido este programa de alfabetización que, no solo pretende preparar ciudadanos capaces de leer y escribir sino que, a través de estos ejercicios, intenta promover el que estas personas se integren a los procesos participativos y organizativos dentro de las comunidades.

Según un informe provisto por la coordinadora Alondra Ocasio, los siguientes son algunos de los logros obtenidos por el Programa:

Participación de más de 100 voluntarios que han ofrecido sus servicios por los pasados siete años

Creación de un comité coordinador y un comité de currículo para el fortalecimiento de las estrategias de enseñanza que utilizan

Matrícula de tres participantes del Programa de Alfabetización en el Programa Curso Clemente para las Humanidades que ofrece la Universidad Interamericana en las instalaciones del Proyecto Enlace todos los martes.

Graduación de siete participantes del Programa del Curso Clemente para las Humanidades, el cual es equivalente a seis créditos universitarios.

Múltiples historias de éxito personal de los participantes con relación a lo aprendido y cómo esto les ha permitido tomar mejor control de sus vidas a nivel personal y profesional

Además de estos logros individuales del Programa, celebran los logros colectivos de los residentes de las comunidades. Entre estos se destaca el Premio Habitat, otorgado por las Naciones Unidas al Fideicomiso de la Tierra en octubre de 2016 en Quito, Ecuador.

Los que quieran participar como voluntarios de este programa deben ser mayores de 18 años, tener disponibilidad para ofrecer su tiempo constantemente todos los martes y/o jueves entre 6:00 y 8:00 de la noche durante los semestres académicos, tener deseos de enseñar y aprender, y sobre todo, tener entusiasmo, paciencia, sensibilidad, empatía y compromiso.

Los martes se reúnen en el Centro de Usos Múltiples de Buena Vista Santurce (calle B con esquina calle 4). Recientemente, comenzaron a reunirse en la escuela Juanita García Peraza de la comunidad de Bitumul todos los miércoles de 6:00 a 8:00 de la noche. Para más información, puede escribir a aocasio.vista@martinpena.org o a iorrusti@martinpena.org.

Héctor O’ Neill: Un cacique abusador

Desde que la Junta de Control Fiscal hizo su debut en el escenario puertorriqueño las personas que la repudiamos como la humillante demostración de colonialismo que representa, hemos tenido el tiempo más que ocupado asistiendo a foros informativos y de discusión para la búsqueda de alternativas, así como participando en las muchas actividades de protestas que se han llevado a cabo. Esto, sin dejar de lado la larga, pero exitosa jornada por la excarcelación del compañero Oscar López Rivera, cuya salida total celebraremos el 17 de mayo con la alegría y certeza de que es el resultado de la lucha del Pueblo.

En medio de las maquiavélicas actuaciones y decisiones tomadas por la Junta y de las respuestas adoptadas por el gobierno de turno, las mujeres sobre todo, pero también sectores aliados, libramos una batalla continua, visible y asertiva para denunciar los actos de hostigamiento sexual, acoso, encubrimiento y corrupción existentes en el elitista municipio de Guaynabo. La figura central de lo que ocurre tras las paredes de la imponente torre municipal es el poderoso y hasta hace poco intocable alcalde O’ Neill, ex presidente de la Federación de Alcaldes. El mismo que les ha hecho la vida imposible a residentes de las comunidades pobres, a algunas de las cuales les ha arrebatado y a otras, como en el caso de Amelia lo ha intentado sin éxito, los terrenos en los que han residido por años, se criaron y han levantado a sus familias, para entregarlas a grandes desarrollos que beneficiarían a los guaynabitos. La olla fue destapada por un reportaje presentado en la televisión que dio cuenta de la transacción de un caso de hostigamiento sexual por $300,000, en el cual la confidencialidad fue parte del trato. Una agente de la Policía Municipal quiso terminar la relación que había tenido con quien ha sido el cacique de Guaynabo desde abril de 1993. Incapaz de aceptar un NO, el que se cree dueño del mundo convirtió el ambiente de trabajo en uno hostil, represivo, lleno de venganza, de amenazas e intimidación sin descartar la violencia física.

La mujer buscó remedios legales en la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC). Se infiere de la información que se ha divulgado que también presentó una queja en la Oficina del Fiscal Especial Independiente (FEI), de la cual desistió cuando la querella por hostigamiento fue transada en el foro administrativo federal. Hay información de que la víctima fue en búsqueda de orientación a la Oficina de la Procuradora de las Mujeres (OPM), cuando aún era dirigida por la actual Secretaria de Justicia, Lic. Wanda Vázquez Garced. Sin embargo, tanto ella como la directora del FEI, Lic. Nydia Cotto Vives, dijeron al principio del destape que no tenían querellas ante la consideración de las agencias que dirigen. Es difícil imaginar que un caso de alto perfil, como el de O’ Neill pase por debajo del radar, en la OPM y en el FEI, solo por el hecho del desistimiento, a menos que se hagan de la vista larga.

A la divulgación del caso protagónico del alcalde le siguieron otros perpetrados por funcionarios de alto nivel del municipio y del propio hijo del alcalde que, aunque no laboraba allí, campeaba por sus respetos y llevó a cabo despreciables actos de hostigamiento y agresión sexual. ¡Qué coincidencia!, que al divulgarse los hechos perpetrados por O’ Neill, el caso de la astilla del palo, es decir del hijo del susodicho, ha tenido incidentes procesales en el Tribunal Federal donde ha sido demandado por una empleada. Es importante recordar que los actos de acoso sexual pueden ser cometidos por el patrono, supervisores, empleados del mismo rango de la víctima, visitantes, suplidores. El Patrono responde de forma absoluta si es el actor directo de los hechos o si lo son los supervisores. También cuando se trata de empleados pares de la víctima o de visitantes, si sabía o debió haber sabido lo que estaba ocurriendo. ¿Alguien puede creer que el alcalde desconocía los abusos que cometía su hijito? Algunas empleadas del ayuntamiento han perdido el miedo y han hablado denunciando el ambiente pernicioso y violatorio del derecho de las mujeres a vivir libres de violencia que allí existe.

O’ Neill tiene que renunciar es la consigna que ha salido de los confines municipales para extenderse por toda la Isla. El gobernador no tuvo más remedio que pedirle que lo hiciera, cuando luego de la primera y única conferencia de prensa que hizo sobre el particular el cacique que ha comenzado a perder las plumas del penacho, leyó en voz baja, con el rostro descompuesto lo que le escribió su abogado para que no se saliera del libreto. Aceptó la existencia del caso y de la transacción para ponerle fin. ¿Quién paga tanto dinero para finiquitar una controversia, menos una persona tan poderosa, si no tiene hachas que amolar, como dice el refrán? El gobernador Rosselló puso en difícil posición a la Secretaria de Justicia al ordenarle que investigara. También la actual Procuradora de las Mujeres dijo que iniciaría un proceso para determinar si el municipio había seguido el protocolo para atender las situaciones laborales de hostigamiento sexual, lo que es una exigencia de la Ley 17 del 1988 contra el hostigamiento sexual en el empleo. Debería investigar además, si alguien en la OPM desalentó a la víctima.

Las mujeres y nuestras organizaciones estamos pendientes de las actuaciones de las agencias para no ser sorprendidas con salvavidas partidistas. No olvidamos las primeras intervenciones del presidente del Senado, casi ofendido porque el gobernador ordenó la investigación. Sabemos de las fuertes telas de araña que hay en la política. Todos los días y a través de variadas estrategias estaremos exigiendo la renuncia y los resultados de las pesquisas que se llevan a cabo. No hay base legal que le impida al gobierno investigar la comisión de conducta ilegal por el hecho de que haya un acuerdo confidencial entre partes en un caso administrativo o civil.

Responderemos a las convocatorias que hagan las diferentes organizaciones y exhorto a las personas que creen en la equidad, la justicia y el respeto por la dignidad de las mujeres a que se nos unan. La aprobación de la Ley 17 fue el resultado de las luchas de las mujeres. No permitiremos que sea burlada por nadie y menos si se trata de un cacique en decadencia que ha tenido que ampararse en la quinta enmienda para no autoincriminarse por una conducta que lo retrata de cuerpo entero.

MIRADA COOPERATIVISTA: La sonrisa de Doña Fela

Fue en una de esas visitas cotidianas a actividades de nuestras cooperativas que me detuve a conversar con esta señora perfectamente negra, de pelo blanquísimo y moño señorial. Su alegría, su aire altivo y su sonrisa ancha me habían cautivado. Había sosiego.

En estos tiempos que vivimos, que en cada amanecer hay que darse un baño de osadía para manejar las malas nuevas diarias, esa sonrisa era un resplandor que no podía obviar. Se llama Doña Fela. Tiene 90 años, asiste a todas las actividades de su cooperativa y proclama con abierta convicción –‘’la cooperativa es mi vida’’. En estos días de lucha y resistencia ante la incertidumbre que nos arropa debido a la intervención y los poderes de la Junta de Control Fiscal evoco esa sonrisa que alienta, sostiene y afirma la fuerza del cooperativismo.

Los cooperativistas han sido elocuentes y han estado muy activos explicando por diversos medios las medidas que han adoptado para asegurar la estabilidad de nuestro sistema cooperativo a partir de la adquisición de bonos de Puerto Rico en los pasados años. Estas inversiones rindieron sus frutos por años y constituyeron un mecanismo más del cooperativismo para aportar al país. Para enfrentar el impago las cooperativas han ejercido su responsabilidad y su creatividad gerencial. Se ha administrado con prudencia, se han creado reservas, se ha impulsado legislación, se ha divulgado toda la información a sus socios (as), se han promovido asambleas y se han realizado actividades de educación entre socios y empleados. Todas esas acciones se han desarrollado manteniendo incólume su trabajo diario de servir al pueblo. En el caso de las cooperativas de ahorro y crédito ofreciendo los mejores servicios financieros, al mejor costo posible e impactando de manera contundente la vida comunitaria en el ámbito social, cultural y deportivo. Las cooperativas siguen manteniendo la confianza de nuestras familias a la hora de enfrentar sus necesidades y cumplir sus aspiraciones.

Antes de sentir el impacto de las decisiones de la Junta de Control Fiscal el movimiento cooperativo fue de los primeros en expresarse en contra con advertencias sobre sus lesivos efectos. Creyentes en principios éticos y democráticos, con una trayectoria de protección de intervenciones indebidas gubernamentales en defensa del patrimonio legado estaban seguros de sus serias implicaciones. Levantaron la voz, sobre todo en cuanto a sus efectos en la administración pública, que iba a conllevar la eliminación o reducción de servicios esenciales y en las personas de mayor inequidad socioeconómica. En la expresión realizada consignaron otros impactos:

1, La eliminación y reducción de agencias de gobierno…

2. La venta de activos del gobierno pertenecientes al pueblo, como lo son nuestros recursos naturales.

3. …retroceso en el sistema de gobernanza del país. Gobernarán personas no electas por el pueblo. Esto choca con la gobernanza cooperativa que presupone participación de los gobernados en las decisiones que les afectan.

Al hacer sus conclusiones no obviaron la necesidad de auditar la deuda como un ejercicio básico de responsabilidad nacional. Lo cierto es que, meses después tenemos ese carimbo encima y los cooperativistas lo enfrentan haciendo acopio de sus mejores destrezas y talentos, listos una vez más para afrontar otro desafío. El más grande reto tal vez en 144 años de historia. Se han organizado como nunca, mantienen informados a sus socios, levantando muros de contención con ellos que son sus mejores aliados. Muy atentos a las acciones de la JCF en especial en la Corporación para la Supervisión y Seguro de Cooperativas (COSSEC), el asegurador y regulador del sistema. En estado de alerta con el poder que se endilgó el gobierno actual de eliminar miembros de las juntas de las corporaciones que no respondan a la política pública vigente. Conocen muy bien que además de sostener a COSSEC únicamente con fondos del sector de ahorro y crédito ha sido la presencia en ese cuerpo la que la ha mantenido como una de las corporaciones en positivo.

Los meses de marzo y abril son meses de asambleas para las cooperativas que cierran sus estados financieros en diciembre de cada año. La asistencia a éstas de los socios y socias es imperativa y necesaria para recibir información al día y certera. Además, es allí donde se valida la democracia participativa y la esencia del cooperativismo. Ahí está la pujanza en educarse, informarse y estar listos para reclamar sin devaneo el respeto a la fuerza que tiene todo lo que necesita el país para echar adelante. Eso lo sabe Doña Fela. Sabe al dedillo de pobreza y también sabe como el cooperativismo responde. Por eso respira con confianza y sonríe.

La autora es líder cooperativista.

Comentarios a: mildredkairo@gmail.com

El tao de los estudiantes: el desafío ejemplar

“El pueblo es difícil de gobernar porque el rey actúa en beneficio de sus propios intereses”

Lao-Tse en el Tao Te Ching LXXV

Como el reino de las opiniones es más grande que el de las Ideas de Platón, yo también quiero decir la mía.

Esta es la situación: la Junta de Control le ordena al Gobernador y este le ordena a la UPR. El Gobernador ya decidió obedecer, y parece que la administración ha escogido el mismo camino. (Esta imagen o metáfora tradicional del camino es importante porque tiene connotaciones éticas.) Pero los estudiantes han decidido desobedecer y desafiar el poder de la Junta, la obediencia y complicidad del gobernador y de la administración universitaria. La administración universitaria pudo o todavía podría desobedecer y decirle que no al gobernador, pero no parece que vaya a hacerlo. Aunque siempre podría cambiar su posición. Acaso renunciar y abrirle el camino a otros administradores universitarios. Quién sabe. Precisamente, una de las propuestas aprobadas en la Asamblea del claustro de profesores el martes 28 de marzo fue que la Junta de Gobierno de la UPR le dejara el gobierno de la Universidad a la Junta Universitaria hasta el 11 de junio, que es una instancia con mayor representatividad de la comunidad universitaria.

Se ha dicho que la decisión de los estudiantes pone en peligro a la Universidad facilitándole el curso de acción bárbara a la Junta. Se aduce que las exigencias o reclamos estudiantiles adolecen de una gran falta: la imposibilidad de convertirse en realidad. Como si la derrota estuviera inscrita en la naturaleza misma de los reclamos. Es decir, según dicha lógica, es imposible que los interlocutores, o sea, la Junta de Control, el gobernador y la administración universitaria les hagan caso a los estudiantes. Lógica interesante: la argumentación se basa en la derrota de antemano. Se dice, pues, que una huelga indefinida jamás podrá vencer, porque el gobierno de Puerto Rico no va a plegarse a los reclamos de los estudiantes. Bueno, pues, sí y no. Quién sabe el futuro. Hay que preguntarse, ¿desde cuándo o por qué las dificultades que podría enfrentar un reclamo legítimo (como es el de los estudiantes) deben cancelar precisamente el movimiento y a los protagonistas del reclamo? Los estudiantes, sin tener poder político ni económico, han elegido el camino ético del desafío a la injusticia y el atropello. Sus propósitos son legítimos y careciendo de la fuerza para hacerlos valer, según se dice, no obstante, se van al paro y, luego, tal vez, a una huelga. ¿No es admirable tal arrojo? Los estudiantes carecen de grandes recursos y podrían estar poniendo en riesgo lo poco que tienen. Algunos pensarán que es tonto, descabellado, iluso, inmaduro, suicida, estúpido, etc. Hacen lo que debiera hacer el país, que aunque tiene poco, tiene más que ellos.

También se alerta de la amenaza de la desacreditación por parte de la Middle States, que planea como la gran sombra del Apocalipsis o el Armagedón. Tal vez. Pero, hay que preguntarse, ¿cuántas universidades en el mundo carecen de la sacrosanta acreditación de la susodicha entidad y funcionan de lo más bien? Sí, otras universidades en el mundo tienen sus apocalipsis y armagedones, pero estos no tienen que ver con la Middle States.

Algunas voces también advierten de la pérdida de dinero en becas federales etc. Tal vez. Lo más probable. Nadie sabe el futuro. Pero habría que preguntarse, ¿no es este un buen momento o no ha llegado ya la ocasión de que la Universidad rompa con la dependencia e invente otro modo de mantenerse a sí misma, empezando con una nueva ley universitaria, con verdadera autonomía y otro modelo de autogobierno?

También se dice que los estudiantes se han lanzado a una acción prematura, que los estudiantes deben dar espacio a la discusión entre los varios sectores dentro de la Universidad para que se produzcan ideas y propuestas de la comunidad universitaria etc. Pues bien, esto suena contradictorio. No quiero decir con esto que me opongo a la deliberación universitaria. Señalo la contradicción de plantear la esperanza de que, sin protestar de forma enérgica, la comunidad universitaria sea oída por la Junta y el Gobierno, y a la vez, plantear que los estudiantes serán desoídos si se lanzan a la protesta más enérgica que es el paro.

Más allá de las palabras como “paro” o “huelga”, la acción estudiantil constituye una manifestación, una expresión de protesta e indignación para la cual hay razones. Tal vez la discusión de la oposición Universidad abierta/cerrada sea un pensar metafórico desafortunado. Acaso la sinécdoque –tomar la parte por el todo– de la imagen de los portones sea una encerrona. La Universidad no son los portones, eso es tomar una pequeñísima parte de la construcción como si fuera el todo que es la Universidad. Lo que tiene que estar abierto es el espíritu, la mente, para ver el momento histórico del país y la acción correcta necesaria, no dictada por el miedo ni por oportunismos partidistas, sino por la visión del bien común con verdaderas mayúsculas y no como un cliché. Podría estar abierta la Universidad, se podrían derrumbar, literalmente, todos los muros, las verjas y los portones, y podría estar todavía cerrada por no haber espíritu de búsqueda de la verdad ni compromiso con la transformación genuina del país. Podría estar “abierta” y no pasar de ser una obediente agencia más de gobierno.

La deliberación sobre la conveniencia del paro y la huelga ya ocurrió. Eso es parte esencial de las coordenadas de la situación.

Se dice que la Junta de Control tiene el poder y manda. Es cierto que la Junta escribe cartas que envían por la vía electrónica y en las que le ordenan cosas al gobernador, y que luego leemos en la prensa. Pero si no hay quien obedezca esas palabras, no hay tal poder. En mi opinión, los estudiantes nos están enseñando a leer desde la libertad.

El autor es profesor universitario en la UPR, Río Piedras.

Carta abierta a la amada sobre la universidad, la termodinámica y otras argucias.

Otra vez la universidad cerrada. Y la queremos abierta. Entonces los portones se convierten en espacios privilegiados, en fronteras, en demarcación de un adentro y un afuera. El campus se transforma en una suerte de beatus ille para algunos o en un campo de batalla para otros. Siempre (aquí exagerando la nota), siempre, es el lugar en el que se debaten las ideas.

¿Qué se cierra? ¿Qué se abre? ¿Qué estalla ante nuestros ojos? El estallido constante es el de cocteles de políticas socioeconómicas con las que se ha pretendido armar nuestra sociedad desde hace ya una década. Bien, desde antes, pero permíteme fraccionar un poco el tiempo. Lo cierto es que hoy, en el presente, la universidad pública se va destruyendo ante nuestros ojos. Puede llamarse eso la universidad realmente existente o el-momento-en-el-que-queremos-defender-la-universidad-que-queremos. Quizás haya una palabra en alemán para nombrar eso. Concédame, lectora mía, esa salchicha de palabras que quieren ser un concepto.

La universidad que se cierra ante nuestros ojos es la que crece y se desarrolla ante la aspiración a mantener lo público, la inversión del estado en la apuesta al crecimiento económico. #todoseramosKeynesianos. Ese modelo se derrumba en un largo proceso que ahora se acelera hacia la mercantilización y la privatización como ideologías presentadas como si fueran parte de la naturaleza. Eso supone un ataque políitico al concepto de lo público.

La universidad que se pretende abrir, entonces, es esa en la que se cierran programas académicos o departamentos en los que se enseñe literatura inglesa o norteamericana. ¿A quién puede interesarle comprar un soneto de Shakespeare? ¿Para qué leer a William Carlos Williams? Es la universidad que abre colocando en moratoria al departamento de música. Porque la universidad pública, la que se cierra, daría paso a una institución que produzca elementos rentables de acumulación y ganancia económica, la que se abre. No se trata de mero prejuicio contra las bellas artes, la literatura o la música. Es que el filtro que limpia a las instituciones privadas de esas manchas o metales pesados (Black Sabbath) es la rentabilidad económica. ¿Qué dinámicas financieras se arman con Whitman o Bach? ¿Se puede contabilizar de manera inmediata lo que producen? ¿Cómo se insertan en una estrategia mercantil?

Lo público, esa aspiración a una redistribución más equitativa de los recursos espaciales, culturales y económicos parecería una enfermedad mortal. Y es la elite que ocupa esos mismos puestos en los que debería defenderse aquella aspiración de invertir para que haya mayor acceso a la educación, es esa elite, digo, la que desde la zona de confort de lo público da entrada a la más violenta ideología privatizadora. Eso sin reaccionar de otro modo que no sea poniéndose del lado del mercado sagrado con argumentos de eficiencia (porque el mercado es como el Papa, infalible).

Sin embargo, ¿esa privatización de todas las cosas que se muevan, incluyendo las ideas, no se enmarca en un aprovechamiento de los recursos públicos para derivar ganancias que no serían posibles sin eso que más bien parece botín? ¿Qué es Plaza Universitaria? ¿Quién gana y quien pierde en ese negocio? Es solo un ejemplo.

¿Qué se abre en la universidad abierta, redundo redondamente, en esta coyuntura en la que Puerto Rico es gobernado por la exministro de finanzas de Ucrania? ¿Una institución que ‘produce” personal altamente cualificado para entrar a un mercado en el que las reformas laborales crean las condiciones para la precarización de trabajadores y trabajadoras? ¿Qué se cierra en la universidad cerrada (perdóname otra vez)? ¿Tenemos que cerrarnos a ese ataque o abrirnos a la realidad realmente existente del neoliberalismo en su versión de dictadura bochornosa? No tengo las respuestas, corazón.

La universidad debe estar relacionada al mercado como una de esas esferas que componen la sociedad. Pero cuando el mercado, como cosa única, dicta y ordena desaparece la oportunidad de crear procesos transparentes, confiables, dinámicos y no subordinados con ese mercado. Eso sería como proponer una universidad estructurada de manera más democrática, autónoma, con modelos propios para su desarrollo e inserción en la sociedad.

Entonces, no puedo dejar de decirte, querida lectora, que cada vez que escucho eso de universidad cerrada o abierta pienso en la termodinámica. El sistema abierto (¿once recintos, una UPR?) puede intercambiar materia y energía con el exterior. ¿Ese intercambio tal como están las cosas hoy, es valioso? Por otro lado, el sistema cerrado (¿el cierre de programas académicos, regionalización?) no puede intercambiar materia con el exterior. Pero, cerrar los portones para exigir otra universidad, otro intercambio, dentro de ella y con la sociedad, permite el intercambio de energía. Y quizás, y en esto solo soy un soñador como un Beatle de pelo largo, aprendamos a resistir las imposiciones duras de la dictadura. Sé, porque me lo has dicho, que muy pocas personas piensan que Puerto Rico está hoy gobernado como una dictadura. Lo sé. Sin embargo, por algo se empieza. Vamos a repetirlo. Tú y yo. Eso nos hace más libres.