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Topografía: Fantasía por un gobernante sabio

Quisiera hablar con usted, señor gobernador, y me empeño en esta fantasía: escribo estas líneas como el mensaje que un náufrago pondrá dentro de una botella o la carta cándida a un rey, de parte de un fantasioso habitante del reino. Lo de la botella no es exagerado. El país vive una conmoción histórica y la Universidad parece a punto de zozobrar. La candidez es un acto de confianza en la capacidad para la comunicación con los otros. Tal vez, porque usted representa a otra generación, pienso que pueda escuchar de buena fe estas palabras. (Tendría usted apenas un mes en el útero materno cuando, según la persistente creencia popular, Romero Barceló en 1978, autorizó los asesinatos del Cerro Maravilla.) Por su juventud, y su distancia de la barbarie, tal vez, pueda superar la cárcel de clase e ideología que lo cerca, y logre identificarse con el punto de vista de los otros y ver la situación del país de otro modo.

Un antiguo filósofo griego aconsejó que los gobernantes fueran sabios. Yo también quisiera que estas palabras sirvieran a ese ideal.

No quiero irritarle trayendo ante su consideración el tema de las últimas elecciones, pero debo hacerlo para que usted vea cuál es su realidad. La victoria de su partido fue muy débil, pues apenas ganó por un 42 por ciento del voto, y no dominó las alcaldías. Sin embargo, el imperfecto sistema electoral permite que usted sea gobernador con una minoría de los votos emitidos. Lo invito, pues, a la honradez, y a ver el cuadro completo. Se lo digo también porque muchos en su partido –que domina la legislatura– amparándose en esa “victoria”, se creen con el derecho de pisotear descaradamente toda disidencia. Esa actitud es inadmisible. Invítelos, usted, a ellos, a que se superen, o sustitúyalos. El gobernante sabio reconoce los límites de su realidad política, y se rodea de gente civilizada.

Y ya que empecé, deberé irritarle de nuevo, pero con mucho respeto. A veces, una generación siente el deber de enmendar los errores de las anteriores. Posiblemente, usted haya oído en su casa, de adolescente, que la llamada Reforma de Salud, realizada bajo el gobierno de su padre, fue un gran logro. Lo siento, pero no fue tal. La Reforma destruyó un sistema que por años venía sirviendo bien a Puerto Rico. Teníamos lo que ya quisiera Estados Unidos: un sistema público de salud. Y ahora, más aún, los planes médicos se enriquecen sin freno a costa de la salud del pueblo. (¿No forman parte esos planes de los acreedores que exigen que se les pague su tajada de la misteriosa deuda?) Tal vez, usted pueda devolverle al país su sistema público de salud. El gobernante sabio reconoce y protege recursos, leyes e instituciones útiles.

¿Y esa deuda?, el gran monstruo de la hora actual, ¿no le parece sensato conocer qué cantidad es legal y a cuánto asciende? ¿No le parece sensato aliarse con los ciudadanos que reclaman auditarla? Ellos solo quieren preguntarles a esos números cómo llegaron hasta ahí, mediante qué trampas, quién los somete y tuerce, quién se lucra con ellos. Yo diría que los pobres números son inocentes, pero no los seres humanos ocultos tras ellos. No querer investigar esos números arroja sombra sobre las intenciones del gobierno. El gobernante sabio investiga a fondo un problema y despeja las oscuridades a su alrededor.

Y ya que salió el tema, una idea que no se me quita de la cabeza es esta: la deuda parece que no tiene rostro. Le pregunto si “detrás” de la deuda no hay personas reales, con nombres y apellidos, que salen a pasear con sus familias y van a la iglesia. Me imagino que esas personas estarán convencidas de su derecho a cobrar hasta el último centavo. Pero, en la presente situación, ¿no cree usted que habría que establecer prioridades? Por ejemplo, las cooperativas del país y las personas retiradas. Dicen que hablando la gente se entiende. A lo mejor, con los acreedores de aquí, algún arreglo favorable al país es posible. Con los otros . . . Un poco de nacionalismo no vendría mal. El gobernante sabio establece prioridades basadas en el principio de la solidaridad con su pueblo.

Supongo que sabe que soy profesor universitario. Enseño en Río Piedras, precisamente en la Facultad de Estudios Generales, que recibe a los nuevos estudiantes. Creo que aunque usted no haya hecho sus estudios universitarios en Puerto Rico, sí podría tratar de entender esa realidad. Como usted seguramente no ignora, la mayor parte de nuestros estudiantes provienen de las escuelas públicas, que son, a su vez, las que atienden a la población más pobre. Por eso, la Universidad no está ajena a la situación económica y social que vive el país. Asimismo, muchos de nuestros estudiantes llegan de pueblos más allá de la zona metropolitana. He tenido la oportunidad de conocer jóvenes de todas partes del país, de pueblos que nunca he visitado. Estos estudiantes, muchos de ellos, los primeros en su familia en ir a la Universidad, vienen cargados de ilusiones y enfrentan grandes retos no solo académicos sino de adaptación social. He sido testigo de un sinnúmero de vicisitudes por las que atraviesan, tales como atraso en los pagos de las becas, problemas en los hospedajes, ataques de ansiedad, episodios de depresión, etc. Por fortuna, la UPR tiene servicios para ayudarlos. Pero ahora debo preguntarle: ¿Cree usted que quitarle tanto dinero a la UPR, sobre todo, una cantidad inexplicable, le hace bien al país y a los alumnos? El gobernante sabio busca la empatía con los gobernados y entiende sus necesidades.

Todo lo que le he dicho culmina en un punto esencial: su deber. Si el puesto de gobernador está para afirmar y defender el país, pues ya llegó la hora. Yo le solicito, respetuosamente, que repiense todo lo que usted cree y le han dicho sobre la economía y la política, así como el plan que usted quiere aplicar, y haga suyo el maravilloso lado del pueblo, el de la mayoría que lleva, sin duda alguna, el peso de la crisis sobre sus hombros. ¿No cree usted que vale toda la pena el honor de ser el gobernador que dice que no, que o cambiamos las reglas de juego o nonines, no se paga la deuda, el joven gobernador que defiende el pequeño país en que nació frente al poder del capital y del Congreso de Estados Unidos? Qué grande suena. ¿No merece usted esa oportunidad? ¿No se merece el país esa oportunidad? El gobernante sabio reconoce la ocasión propicia para actuar con audacia y grandeza.

Si por artes desconocidas y mágicas, mi fantasía se hiciera realidad, y estas palabras llegaran a su mente, le hicieran repensar la situación y verla desde el lado del pueblo, me sentiré feliz. Además, tendrá usted mi respeto absoluto y mi más profundo agradecimiento. ¿Qué más puede desear un gobernante sabio?

Atentamente: un cándido y fantasioso habitante del reino, cuyo juicio se ha visto afectado por el esprei pimienta lanzado por la policía el 18 de abril frente al Capitolio.

El autor es poeta y profesor de la UPR, en Río Piedras.

Crucigrama: Rafael Alberti

Horizontales

2. Rafael _______; poeta español. Premio Miguel de Cervantes 1983. Autor de Marinero en tierra; Sobre los ángeles; El hombre deshabitado; y, Retorno de lo vivo lejano.

5. Hombre paciente.

8. Altar.

9. Terreno pantanoso.

12. Cuajo.

14. Anno Domini.

15. Contracción.

16. El _______ deshabitado; obra teatral de Alberti.

18. _______ Alberti; tras la Guerra Civil española residió en Argentina. Autor de Coplas de Juan Panadero; El adefesio; Roma, peligro para caminantes; entre otros.

20. Enrico _______; físico italiano; Nobel de física 1938.

21. Junta.

23. Forma de pronombre.

25. Treinta días.

26. Camilo José _______; escritor español.

27. De esta manera.

28. Dios de la Guerra.

30. Nave.

31. Preposición.

32. Símbolo del enroque en ajedrez.

33. Hogar.

35. Sonríe.

39. _______ los ángeles; (1929) poemario de Alberti.

41. Fermín _______; obra de Alberti.

45. Época.

46. Soasa.

48. Olfateé.

49. Canciones _______ Altair; (1988) poemario de Alberti.

51. Pronombre demostrativo, fem.

52. Ondas.

53. Puerto de _______ María; ciudad natal de Alberti (1902).

54. _______, peligro para caminantes; (1968) poemario de Alberti.

Verticales

1. El _______; (1949) libro de relatos de Jorge Luis Borges.

2. Proveer de armas.

3. Remedio maravilloso.

4. Italiano.

5. Piedra pómez.

6. Reza.

7. Nombre hebreo de Babilonia.

10. El _______; (1944) obra de Alberti.

11. _______ en tierra; (1925) poemario de Alberti.

13. Ante Meridiano.

17. Niebla de mar.

19. Sepulturas.

22. Lago de Escocia célebre por su monstruo.

24. Aceite.

26. Símbolo del calcio.

29. Onomatopeya de la risa.

34. Abierto a todas _______; (1979) libro de Alberti.

35. Nota musical.

36. Río de España que pasa por Estella.

37. Relativo a la mejilla.

38. Retornos de lo _______  lejano; (1952) poemario de Alberti.

39. Conozca.

40. Cantina.

42. Artículo.

43. Conjunción.

44. Ahora.

47. Sonido agradable.

50. Campeón.

51. Interjección.

Rafael Rivera Rosa: “Yo me he dedicado a crecer”

“Él es un gran dibujante, por eso es un gran artista gráfico. Es un gran pintor, por eso es un gran cartelista”.

Luis Moisés Pérez sobre Rafael Rivera Rosa

Recientemente, inauguró en el Viejo San Juan una muestra de la trayectoria artística del comerieño Rafael Rivera Rosa. En una exhibición en alianza, el Museo de San Juan, ubicado en la calle Norzagaray, presenta un resumen de la expresión gráfica de este artista, mientras que el Museo de Las Américas, dentro del Cuartel de Ballajá, muestra una selección de sus pinturas abstractas y figuradas.

“Ambos museos exhiben sus dibujos porque el dibujo es el fundamento. Él es un gran dibujante, por eso es un gran artista gráfico; es un gran pintor, por eso es un gran cartelista. Tiene el trazo y la estructura compositiva, pero también tiene gran conocimiento de la teoría del color. Es un artista completo”, dijo a En Rojo el director del Museo de San Juan, Luis Moisés Pérez mientras le ofrecía un recorrido guiado a este medio.

“Rafael tuvo la oportunidad de estudiar aquí en este mismo edificio. Él expone en este lugar 50 años después donde justamente estaban los talleres de impresión gráfica y donde los artistas vendían sus piezas. Aquí él tuvo la oportunidad de conocer, por ejemplo, a Lorenzo Homar, el gran maestro”, continuó Pérez en su deseo de resaltar la importancia de ese espacio para Rivera Rosa y el honor del Museo de auspiciar esta exposición.

Al comenzar el recorrido, resalta a la vista la curaduría de la pared de fondo, adornada con más de una decena de carteles tradicionales de los años ’60 enmarcados. De hecho, el ejercicio curatorial estuvo a cargo del propio artista. Luego, se alinean en la exposición las xilografías, que son grabados sobre planchas de madera. “Estos trabajos de xilografía, que son de los ‘80, se mantienen dentro de lo más tradicional de la gráfica puertorriqueña”, explicó Pérez.

Le siguen las piezas en intaglio, técnica artística en donde se crea una imagen por corte, tallado o grabado en una superficie plana, y una selección de dibujos del artista. Ya en la última sección de la sala, se exhibe el arte digital de Rivera Rosa, el cual comenzó a explorar en la década de los ’90. Se perciben en esta parte los carteles digitales y los collage, realizados con libres y contundentes mensajes políticos.

Al finalizar la exposición que ubica en el Museo de San Juan, el receptor puede percibir que la trayectoria de Rafael Rivera Rosa está basada en la evolución del artista en cuanto a técnicas, medios y lenguajes. A juzgar por el director del Museo, cuando llegó la tecnología, hubo otros artistas veteranos que no se atrevieron a explorar con el arte a nivel digital, sin embargo Rafael sí lo hizo “y con una maestría increíble”.

“He tenido siempre una actitud en el arte y es que no me niego ni me cierro las puertas a posibilidades nuevas. Aprendí eso de los maestros de los ’50. Mis 56 años de labor artística están llenos de cambios: de materiales, de estética, de los protocolos que uno establece para pintar. Siempre lo he hecho buscando lenguajes nuevos, maneras distintas de hablar”, aseguró Rivera Rosa en entrevista.

Las innovaciones para este artista han estado promovidas siempre por la misma intención: “enriquecer mi proceso creativo, equiparme con las mejores herramientas posibles, eso también lo obtengo de la lectura. Yo me he dedicado a crecer”.

Luis Moisés hizo una nota aclaratoria durante el recorrido: “Rafa entendió algo que les ha tomado esfuerzo a algunos artistas. Él entiende que el medio digital es legítimo. Como él mismo dice, la computadora no hace el trabajo por ti, es un medio como es la serigrafía, la xilografía, el cartel tradicional. En sus trabajos digitales están presentes el dibujo, el color, la apropiación fotográfica y de la imagen”.

Según el artista, el cual en la actualidad maneja distintos lenguajes – como le llama a las diversas técnicas con las que hace arte –, en ese camino de la innovación, “descubro claves nuevas para mi lenguaje pictórico. Dialogo con el lenguaje plástico”.

“Es una selección muy buena de 56 años de carrera que representa lo que yo he crecido, representa que mi equipaje se ha ido fortaleciendo. Eso no se ha terminado. El medio digital me abrió puertas para manejar la imagen. Me ofrece la oportunidad del trabajo más rápido y multiejemplar. Casi pongo al servicio del medio mi conocimiento sobre pintura”, añadió.

El también fundador del Taller de Arte Gráfica ‘Bija’, junto a René Pietri y Nelson Sambolín (1970) puntualizó: “Lo que he ganado como artista es que me siento cómodo en todos los lenguajes que practico y, además, que he podido incorporar un lenguaje dentro del otro”.

“Si el arte es invención, hay que inventar mientras pintas. Si tú te pones a hacer una arte prefigurado, a planificar una pintura como si fueras un arquitecto, descargas en eso la parte más esencial del trabajo del arte que es la invención. No tendrías una pintura, sino un esquema. Jamás he hecho una pintura prefigurada, lo que sí prefiguro son los carteles políticos, que tienen una función distinta a la pintura”, finalizó quien fue profesor por muchos años en el Departamento de Bellas Artes de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras y en la Escuela de Bellas Artes de San Juan.

El cartel político y En Rojo

“Rafa nunca ha preparado un cartel político que sea simplemente propaganda, publicidad. O sea, que cada uno de sus trabajos es un estudio de la composición, de la comunicación”, destacó Luis Moisés Pérez sobre el arte político que ha distinguido a Rivera Rosa.

El director del Museo de San Juan expresó que los artistas que se hicieron en la escuela de los maestros del ’50 entienden que “el arte por el arte no tiene razón de ser y menos en un país como Puerto Rico. El arte tenía que estar al servicio de los problemas sociales, de la comunicación de estos y de la gente”.

Desde siempre, Rafael Rivera Rosa ha llevado sus inquietudes sociales a sus maneras de hacer arte. Durante la entrevista con En Rojo, recordó que “cuando tuve la oportunidad de trabajar con CLARIDAD fue para realizar la revista cultural. Comencé diseñando el logo del En Rojo y luego diseñaba el periódico junto a Sambolín”. Continuó narrando que en esa época, como joven independentista, no tuvo que “sacrificar una cosa por la otra; mezclé la vertiente política con la artística”.

Podría deducirse, entonces, que desde su juventud Rivera Rosa ha estado consciente del poder que tienen las obras que realiza un artista. “Yo aprendí de mis maestros que el cartel es una obra de arte. De manera que aunque tenga una función temporal, tiene que trascender ese tiempo y convertirse en una obra de arte que tenga todas las riquezas que conlleva una buena pieza porque ese cartel se quedará para las próximas generaciones, cuando el mensaje tendrá una cualidad histórica”.

Qué aporta su arte en esta coyuntura político-social puertorriqueña, le increpó este medio. “Aporta discusión, es una manera de que la gente cobre consciencia de las circunstancias, y en último lugar, mi obra se queda como testimonio y es mi manera de hablar sobre la política”, dijo el comerieño, quien espera que otras generaciones pueden ver su arte y sacarle algo porque “está hecho para despertar, no solo la sensibilidad, sino el intelecto”.

Será otra cosa: ¡MEI-DEI!

En algunos de los anticuados muñequitos sabatinos de mi niñez, los tripulantes de un avión en llamas o un barco inundado corrían a buscar el paracaídas o el salvavidas, gritando “Mayday! Mayday!”. Aprendí así a pensar en “May-Day” como una expresión de alarma, de alerta, de catástrofe, de sálvese-quien-pueda. Durante mucho tiempo, aún después de dejar atrás los muñequitos, creí que se trataba de un producto de la Guerra Fría y del miedo a todo lo que apestara a “comunismo” o “socialismo”. Después de todo, el día conmemora los eventos (y sacrificios) asociados a las protestas de los trabajadores en Chicago en 1886.

Ricardo Rosselló es más joven que yo, pero al parecer veía los mismos muñequitos.

Dos días antes de nuestro “MayDay”, al gobernador le dio por dirigirse al país. La mayor parte del real estate de su mensaje constituye una advertencia: su gobierno, dijo, estaría observando atentamente a “los que se manifiestan públicamente”, y violenten “la ley y el orden”, con actos de “desorden y vandalismo” vinculados a “motivaciones políticas”. El gobe parecería estar esperando esta violencia con entusiasmo: su expresión evoca la de un niño de pesadilla en la víspera de su navidad. Los jueces (a quienes también, advirtió, estará “observando”) castigarán debidamente a los “responsables”. Culminó dejando claro que no permitirá que “los delincuentes se apoderen de nuestra isla”, y encomendándonos al dios de los cristianos.

Otras figuras le hicieron de coro griego a la tragedia, denunciando a priori la violencia hipotética y normalizando el neo-carpeteo en las redes sociales. Durante y después de la marcha, la mayor parte de la prensa tradicional le hizo eco a ese tono mani-duro, enfatizando la “violencia” y el “vandalismo” de la marcha e invisibilizando lo que a todas luces fue una actividad exitosa y multitudinaria, llena de amor, elocuencia y generosidad. Publicaron muchas fotos de encapuchados y cristales rotos, y muy pocas de las sonrisas, los abrazos, los letreros creativos. De las mujeres, hombres, niños, y ancianas marchando en familia. De las organizaciones y grupos cantando, bailando, regalando consignas y flores. De las teatreras, los músicos, las bailarinas. Esas fotos, y las de la multitud –las columnas desbordando las calles que, al unirse, tornaron los reclamos individuales en un grito universal, colectivo y contundente– las vi mayormente gracias a mis amigos virtuales y medios alternativos.

La sinergía de fuerza y belleza del día me resultó parapélida. Pero al parecer no tocó el corazón y la lengua (bastante larga) de los creadores de opinión con mayor influencia en el país. “La manifestación comenzó pacífica pero se tornó violenta”. “Violenta”, “ineficaz”, “un fracaso” lleno de actos e individuos “criminales”. Esos analistas, columnistas y figuras políticas se empeñaron y empeñan en atacar la ilusión del día, en ahogar los esfuerzos de planificación posterior. “Con la protesta de hoy, los manifestantes han perdido el apoyo de la mayoría del pueblo.”

Ese mundo que los sentidos de Ricky y los suyos captan no se parece al nuestro. Se parece más bien al mundo de ese anaranjado presidente norteamericano que ve gentes que nadie vio, escucha aseveraciones que nadie dijo, comparte noticias investigativas que nadie investigó –y, como el gobernador puertorriqueño, amenaza a los jueces que le llevan (o pudieran llevarle) la contraria.

Poco después de la marcha, el gobernador (con su equipo de trabajo, todos muy solemnes) se asomó a regañarnos otra vez. Mayday! Mayday! Nos recordó que ya nos había advertido sobre el evento.  Declaró que los “criminales” sentirán “con severidad el peso de la ley”, que Puerto Rico no es de ellos sino de “los que quieren echar la isla hacia adelante”. Describió las acciones de vandalismo como algo vergonzoso, sin precedentes, una represalia de manifestantes molestos por el “fracaso” de la marcha–y agitados por el twitter de Yulín (¿en serio?). Y de nuevo, increíblemente, ignoró el balance constitucional de poderes para amedrentar a los jueces: “Nosotros vamos a estar observando quienes hacen unos procesos o quienes permiten que casos se caigan”.

Con tanta rasgadura de vestiduras, cualquiera diría que la manifestación, y los cristales rotos una vez culminado el programa del día, son un fenómeno único y vergonzoso, un secreto caribeño y tropical. Que no hubo marchas o “vandalismo” en Portland, Los Ángeles, Nueva York, Chicago, Milwaukee, Las Vegas. Que no hubo marchas o “vandalismo” en París, Moscú, Buenos Aires, India, Grecia. Que alrededor del mundo, la gente no se aferra al Primero de Mayo para exigir derechos para los trabajadores, las mujeres, la comunidad LGBTTQ, los estudiantes, las inmigrantes; para exigir agua, libertad, educación,verdad, salud.

Eventualmente llegué a investigar un poco el significado de ese “mayday” que anunciaba catástrofes en los muñequitos, y descubrí que me había equivocado. La expresión de alarma “mayday!” no se origina en la posguerra, ni tiene que ver con el miedo al comunismo. Proviene de una expresión en francés que dice, más o menos, no tanto “sálvese quien pueda” como “ven y ayúdame”.

Resulta entonces que “mayday!” es, en cierto sentido, un pedido de solidaridad.

La  solidaridad que algunos intentan ahogar con “mano dura”.

La solidaridad que políticos y medios le niegan al movimiento que se fragua y crece hoy en Puerto Rico.

La solidaridad que ese día se tendió, como una telaraña visible y tenue, entre Puerto Rico y Chicago, Atenas, París, Buenos Aires.

La solidaridad que inundó nuestras calles de gente, y mi Facebook de flores.

Ensayos para una nueva economía: desarrollo económico de Puerto Rico Dr. Ricardo R. Fuentes Ramírez, Editor

Me es de gran satisfacción reencontrarme con una audiencia colegial después de 25 años de mi jubilación. Más aún, si el evento es la presentación una obra nacida en el seno del Departamento de Economía, entidad académica que ayudé a fundar. El entusiasmo es mayor si el libro es editado por un joven profesor de economía quien asumió la iniciativa de convocarnos a los mayores para colaborar con ensayos novedosos y relevantes a la realidad económica de Puerto Rico.

Capta la atención el sentido poético de los dos equívocos en su título: Ensayos para una nueva economía, sugerentes de la amplitud y la profundidad de su contenido. También forja su título una sutil expectativa optimista y superadora del actual colapso económico mediante el cambio paradigmático en el estudio de nuestra disciplina o por los hallazgos diagnósticos basados en nuevos enfoques analíticos o por la implantación de las propuestas de cambios institucionales revelados por los autores.

La antología recoge trece ensayos organizados en torno a los temas:

1. de la situación de estancamiento económico actual de Puerto Rico y las posibilidades de la planificación para su desarrollo eventual;

2. la extensión del crecimiento y el desarrollo económico hacia la nueva dimensión del desarrollo humano holístico concebido dentro de un amplio ecosistema ambiental y;

3. consideraciones del status político en el desarrollo de la actividad económica de Puerto Rico de cara al futuro.

Aunque la mayoría de los colaboradores son miembros del personal docente del departamento de economía o del departamento de economía agrícola del RUM, enriquece la calidad transdisciplinaria de esta médula la integración de docentes de estudios hispánicos y colegas jubilados de los departamentos de economía de este Recinto y del Recinto de Río Piedras.

Una somera lectura de los ensayos nos revela el examen realizado por los autores de una amplia variedad asuntos de actualidad en la evolución reciente del quehacer económico puertorriqueño abocado a un sombrío colapso. En una de las lecturas, el análisis ha sido enmarcado dentro de una teoría de la evolución socialista. Otra ha sido enfocada desde la teoría de estancamiento secular con la culminación del sistema en una estructura financiarista que despunta como caracterizadora del devenir económico de Puerto Rico. Dichos diagnósticos son complementados por propuestas de naturaleza normativa basadas en paradigmas noveles de planificación eficaz en la agricultura; la transportación; aquella orientado a la equidad de géneros el proceso de desarrollo; en la administración de los recursos hídricos; y en la remodelación institucional del comercio internacional entre Puerto Rico y el resto del mundo.

Añade a las novedades temáticas de la antología, el diseño de un modelo de decisión boricua de bienestar basado en la selección de opciones de status entre independencia, estadidad y el actual, bajo consideraciones individuales y criterios colectivos. Dentro del mismo tema de evaluación de un status que viabilice el desarrollo económico de Puerto Rico, se analiza las potencialidades y eficacia de la fórmula independentista como opción para cumplir aquella meta.

Ensayos para una nueva economía trasciende su atractivo extrínseco y somera ojeada cuando nos adentramos en el contenido detallado de sus colaboraciones. En un mismo volumen, se han compilado artículos analíticos que revelan el origen, diagnóstico y la prognosis de la actual crisis económica en Puerto Rico. Otros ensayos constituyen referencias indispensables de las características y las dinámicas de sectores productivos como la agricultura, la transportación doméstica y la transportación ultramarina bajo las actuales leyes de cabotaje. Además, en ese atributo de obra de consulta necesaria, se incluye el ensayo sobre la conceptualización y metodología del Índice de Bienestar Económico Sustentable (IBES), aplicado a Puerto Rico, como instrumento cuantitativo en la incursión de la disciplina de la economía ecológica en nuestros predios académicos.

Según de su propia naturaleza antológica, se deriva una rica y amplia variedad temática, de enfoques y modos analíticos, también es posible apuntar algunas limitaciones en el tratamiento de los ensayos. Dada que en parte la publicación tiene su intención didáctica como lectura suplementaria del texto en los cursos introductorios, lo hallado controvertible de (sus enfoques, en sus supuestos básicos, en su base fáctica y en sus conclusiones) deben constituir acicates intelectuales a la discusión en clase y como estímulo para elaborar ensayos de refutación. Situación que imprime el atributo de fecundidad correctiva de Ensayos para una nueva economía: desarrollo económico de Puerto Rico.Mis felicitaciones sinceras a su editor (Dr. Ricardo R. Fuentes Ramírez), a los autores y a otros quienes posibilitaron la obra.