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Venezuela en la hora de los hornos

La dialéctica de la revolución y el enfrentamiento de clases que la impulsa aproxima la crisis venezolana a su inexorable desenlace. Las alternativas son dos y sólo dos: consolidación y avance de la revolución o derrota de la revolución.  La brutal ofensiva de la oposición –criminal por sus métodos y sus propósitos antidemocráticos– encuentra en los gobiernos conservadores de la región y en desprestigiados exgobernantes figurones que inflan su pecho en defensa de la “oposición democrática” en Venezuela y exigen al gobierno de Maduro la inmediata liberación de los “presos políticos”. La canalla mediática y “la embajada” hacen lo suyo y multiplican por mil estas mentiras. Los criminales que incendian un hospital de niños forman parte de esa supuesta legión de demócratas que luchan para deponer la “tiranía” de Maduro. También lo son los terroristas –¿se les puede llamar de otro modo?– que incendian, destruyen, saquean, agreden y matan con total impunidad (protegidos por las policías de las 19 alcaldías opositoras, de las 335 que hay en el país). Si la policía bolivariana –que no lleva armas de fuego desde los tiempos de Chávez– los captura se produce una pasmosa mutación: la derecha y sus medios convierten a esos delincuentes comunes en “presos políticos” y “combatientes por la libertad”, como los que en El Salvador asesinaron a Monseñor Oscar Arnulfo Romero y a los jesuitas de la UCA; o como los “contras” que asolaron la Nicaragua sandinista financiados por la operación “Irán–Contras” planeada y ejecutada desde la Casa Blanca.

Resumiendo: lo que está sucediendo hoy en Venezuela es que la contrarrevolución trata de tomar las calles –y lo ha logrado en varios puntos del país– y producir, junto con el desabastecimiento programado y la guerra económica el caos social que remate en una coyuntura de disolución nacional y desencadene el desplome de la Revolución Bolivariana. Reflexionando sobre el curso de la revolución de 1848 en Francia, Marx escribió unas líneas que, con ciertos recaudos, bien podrían aplicarse a la Venezuela actual. En su célebre El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, describía la situación en París diciendo que “en medio de esta confusión indecible y estrepitosa de fusión, revisión, prórroga de poderes, Constitución, conspiración, coalición, emigración, usurpación y revolución, el burgués, jadeante, gritase como loco a su república parlamentaria: «¡Antes un final terrible que un terror sin fin!»”  Sería imprudente no tomar estas palabras muy seriamente, porque eso es precisamente lo que el imperio y sus secuaces tratan de hacer en Venezuela: lograr la aceptación popular de “un final terrible” que ponga término a “un terror sin fin.”  A tal efecto Washington aplica la misma receta administrada en tantos países: organizar la oposición y convertirla en la semilla de la contrarrevolución, ofrecerle financiamiento, cobertura mediática y diplomática, armas; inventar sus líderes, fijar la agenda y reclutar a mercenarios y malvivientes de la peor calaña que hagan la tarea sucia de “calentar la calle” matando, destruyendo, incendiando, saqueando, mientras sus principales dirigentes se fotografían con presidentes, ministros, el Secretario General de la OEA y demás agentes del imperio. Esto mismo hicieron hace unos años con gran éxito en Libia, en donde Washington y sus compinches inventaron los “combatientes por la libertad” en Benghasi. La prensa hegemónica difundió esa falsa noticia a los cuatro vientos y la OTAN hizo lo que hacía falta. El resultado final: destrucción de Libia bombardeada a mansalva durante meses, caída y linchamiento de Gadafi, entre las risotadas de una hiena llamada Hillary Clinton. En Venezuela están aplicando el mismo plan, con bandas armadas que destruyen y matan lo que sea ante una policía poco menos que indefensa.

Por comparación, la ofensiva imperial lanzada contra Salvador Allende en los años setentas fue un juego de niños al lado de la inaudita ferocidad del ataque sobre Venezuela. No hubo en Chile una oposición que contratara bandas criminales para ir por los barrios populares disparando a mansalva para aterrorizar a la población; tampoco un gobierno de un país vecino que apañara el contrabando y el paramilitarismo, y una prensa tan canalla y efectiva como la actual, que hizo de la mentira su religión. Días pasados publicaron la foto de un joven vestido con uniforme de combate y arrojando una bomba molotov sobre un carro de policía y en el epígrafe se habla ¡de la “represión” de las fuerzas de seguridad chavistas cuando eran éstas las que eran reprimidas por los revoltosos!  Esa prensa proclama indignada que la represión cobró la vida de más de treinta personas pero oculta aviesamente que la mayoría de los muertos son chavistas y que por lo menos cinco de ellos policías bolivarianos ultimados por los “combatientes por la libertad.”

Los incendios, saqueos y asesinatos, la incitación y la comisión de actos sediciosos son publicitados como la comprensible exaltación de un pueblo sometido a una monstruosa dictadura que, curiosamente, deja que sus opositores entren y salgan del país a voluntad, visiten a gobiernos amigos o a instituciones putrefactas como la OEA para requerir que su país sea invadido por tropas enemigas, hagan periódicas declaraciones a la prensa, convaliden la violencia desatada, se reúnan en una farsa de Asamblea Nacional, dispongan de un fenomenal aparato mediático que miente como jamás antes, vayan a terceros países a apoyar a candidatos de extrema derecha en elecciones presidenciales sin que ninguno sea molestado por las autoridades. ¡Curiosa dictadura la de Maduro! Todas estas protestas y sus instigadores están encaminadas a un solo fin: garantizar el triunfo de la contrarrevolución y restaurar el viejo orden pre–chavista mediante un caos científicamente programado por gentes como Eugene Sharp y otros consultores de la CIA que han escrito varios manuales de instrucción sobre como desestabilizar gobiernos.[1]

El modelo de transición que anhela la contrarrevolución venezolana no es el “Pacto de la Moncloa” ni ningún pacífico arreglo institucional sino la aplicación a rajatabla del modelo libio. Y, por supuesto, no tienen la menor intención de dialogar, por más concesiones que se les haga. Pidieron una Constituyente y cuando se la otorgan acusan a Maduro de fraguar un autogolpe de estado. Violan la legalidad institucional y la prensa del imperio los exalta como si fueran la quintaesencia de la democracia. No parece que la rehabilitación de Henrique Capriles o incluso la liberación de Leopoldo López podrían hacer que un sector de la oposición admitiera sentarse en una mesa de diálogo político para salir de la crisis por una vía pacífica porque la voz de mando la tiene el sector insurreccional. La derecha y el imperio huelen sangre y van por más, y medidas apaciguadoras como esas los envalentonaría aún más aunque admito que mi análisis podría estar equivocado. Desde afuera, gentuzas como Luis Almagro que emergen cubiertos de estiércol desde las cloacas del imperio orquestan una campaña internacional contra el gobierno bolivariano. Y países que jamás tuvieron una constitución democrática y surgida de una consulta popular en toda su historia, como Chile, tienen la osadía de pretender dar lecciones de democracia a Venezuela, que tiene una de las mejores constituciones del mundo y, además, aprobadas por un referendo popular.

Maduro ofreció nada menos que convocar a una Constituyente para evitar una guerra civil y la desintegración nacional. Si la oposición confirmara en los próximos días su rechazo a ese gesto patriótico y democrático el único camino que le quedará abierto al gobierno será dejar de lado la excesiva e imprudente tolerancia tenida con los agentes de la contrarrevolución y descargar sobre ellos todo el rigor de la ley, sin concesión alguna. La oposición no violenta será respetada en tanto y en cuanto opere dentro de las reglas del juego democrático y los marcos establecidos por la Constitución; la otra, el ala insurreccional de la oposición, deberá ser reprimida sin demora y sin clemencia.

El gobierno bolivariano tuvo una paciencia infinita ante los sediciosos, que en Estados Unidos estarían presos desde el 2014 y algunos, Leopoldo López, por ejemplo, condenado a cadena perpetua o a la pena capital. Su mayor pecado fue haber sido demasiado tolerante y generoso con quienes sólo quieren la victoria de la contrarrevolución a cualquier precio. Pero ese tiempo ya se acabó. La inexorable dialéctica de la revolución establece, con la lógica implacable de la ley de la gravedad, que ahora el gobierno debe reaccionar con toda la fuerza del estado para impedir a tiempo la disolución del orden social, la caída en el abismo de una cruenta guerra civil y la derrota de la revolución. Impedir ese “final terrible” del que hablaba Marx antes del “terror sin fin.”

Si el gobierno bolivariano adopta este curso de acción podrá salvar la continuidad del proceso iniciado por Chávez en 1999, sin preocuparse por la ensordecedora gritería de la derecha y sus lenguaraces mediáticos que de todos modos ya hace tiempo vienen aullando, mintiendo e insultando a la revolución y sus protagonistas. Si, en cambio, titubeara y cayera en la imperdonable ilusión de que a los violentos se los puede apaciguar con gestos patrióticos o rezando siete Ave Marías, su futuro tiene el rostro de la derrota, con dos variantes. Uno, un poco menos traumático, terminar como el Sandinismo, derrotado “constitucionalmente” en las urnas en 1989. Sólo que Venezuela está asentada sobre un inmenso mar de petróleo y Nicaragua no, y por eso hay que desterrar el espejismo de que si los sandinistas volvieron al gobierno los chavistas podrían hacer lo propio, diez o quince años después de una eventual derrota. ¡No! El triunfo de la contrarrevolución convertiría de hecho a Venezuela en el estado número 51 de la Unión Americana, y si Washington durante más de un siglo ha demostrado no estar dispuesto a abandonar a Puerto Rico ni en mil años se iría de Venezuela una vez que sus peones derroten al chavismo y se apoderen de este país y su inmensa reserva petrolera. La Revolución Bolivariana es social y política y, a no olvidarlo, una lucha de liberación nacional. La derrota de la Revolución se traduciría en la anexión informal de Venezuela a Estados Unidos.

La segunda variante de una posible derrota configuraría el peor escenario. Incapaz de contener a los violentos y de restablecer el orden y una cierta normalidad económica una insurrección violenta aplicaría el modelo libio para acabar con la Revolución Bolivariana. No olvidar que ahora la número dos del Comando Sur es nada menos que un personaje tan siniestro e inescrupuloso como Liliana Ayalde, quien fuera embajadora de Estados Unidos en Paraguay y Brasil y que en ambos países fue la artífice fundamental de sendos golpes de estado. Una mujer de armas tomar a quien no le temblaría la mano a la hora de lanzar las fuerzas del Comando Sur contra Venezuela, derribar su gobierno y, como en Libia, hacer que una turbamulta organizada por la CIA termine con el linchamiento de Maduro como sucediera con Gadafi, y el exterminio físico de la plana mayor de la revolución. La dirigencia bolivariana, la obra de Chávez y la causa de la emancipación latinoamericana no merecen ninguno de estos dos desenlaces, ninguno de los cuales es inevitable si se relanza la revolución y se aplasta sin miramientos a las fuerzas de la contrarrevolución.

[1] El más completo de esos infames manuales escrito por Eugene Sharp es De la Dictadura a la Democracia publicado en Boston por la Albert Einstein Institution, una ONG pantalla de la CIA. Sharp se considera el creador de la teoría de la “no violencia estratégica”. Para comprender lo que significa esto, y para comprender también lo que está ocurriendo hoy en Venezuela, aconsejo fervientemente leer ese libro y sobre todo el Apéndice, en donde su autor enumera 197 métodos de acción no violentas, entre los que se incluyen “forzar bloqueos económicos”, “falsificar dinero y documentos”, “ocupaciones e invasiones”, etcétera. Todas acciones “no violentas”, como puede verse.

Reproducido de www.alainet.org

El autor es Investigador Superior del Conicet, Investigador del IEALC, Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires Director del PLED, Programa Latinoamericano de Educación a Distancia en Ciencias Sociales del Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”.

En el tren tiraron gases … 7 veces

Nadie me había asignado tareas específicas en la protesta del Primero de Mayo, más allá de las que la experiencia de tantos años de lucha me autoimpuso. Comoquiera, cojo como estaba y con un pie muy adolorido, tenía bastante menos movilidad de la acostumbrada, que realmente nunca ha sido mucha. Tras despedirme de algunos compas periodistas, que también estaban recogiendo sus bártulos, procedí a retirarme (eso pensaba).

No se qué o quiénes provocaron el tumulto, que comenzó cerca de las cuatro de la tarde. Ahora puedo reconocer que resultó horrible la sugerencia de guarecernos en la estación del Tren Urbano de la Roosevelt, cuyo acceso fue totalmente desorganizado y por lo que no nos cobraron, pues los trabajadores del tren estaban fuera de sus posiciones y se movían sin orden de lado a lado. De pronto, al cerrar abruptamente el portón de la estación, a mis espaldas sonó un ruido estruendoso. Jamás pensamos que tirarían gases con tanta gente adentro.

Lo próximo fue la primera tanda de gases lacrimógenos que nos lanzaron policías que aparentaban tratar de rodear a un grupo de encapuchados, aunque nosotros ya estábamos dentro de la estación y ni siquiera de acuerdo con sus teorías conspirativas, no teníamos hacia dónde escapar, nadie a quién hacer daño o propiedad que destruir.

De forma desorganizada, pero con mucho cuidado comenzamos a subir las escaleras (no tenía idea que fueran tan altas), hasta el andén donde se detiene el tren, mientras nos lanzaban la segunda, tercera y cuarta andanada. Según nos fueron tirando los gases, la subida se tornó caótica. Lo único que le daba algún orden era el ancho de las propias escaleras lo que limitaba los espacios. Los gritos de l@s compas aumentaban, tanto en cantidad como en lo desgarradores de los mismos. El objetivo de todos era llegar arriba a cómo diera lugar.

Hermosas historias de solidaridad

Del mismo modo que la compañera Daniela Negrón describe que la ayudé, yo fui socorrido en varias ocasiones por compañer@s -a los que tampoco conocía-, que estaban mejor preparados con remedios caseros contra los gases.

Al ver vídeos y fotos y reconstruir con los testimonios de algun@s de esos compas, fue que pude apreciar en toda su magnitud la belleza del comportamiento solidario surgido espontáneamente.

“Al suelo”, gritaba un compa cada vez que se “sentía” una nueva tanda de gases, ya fuera por el sonido o por el color y olor que impregnaban el aire. Su teoría era que los gases flotaban más alto, pues pesaban menos.

Una muchachita que no medía cinco pies, ni pesaba cien libras, era una especie de “dirigente” de algo que funcionaba como un grupo de “servicios médicos de primera ayuda”, muy bien equipada, por cierto.

Por su parte, un chamaco con acné en el rostro, más alto y corpulento que yo, iba echándole su brebaje casero en el rostro a quien lo necesitara. Nadie lo cuestionó y ni siquiera preguntó los componentes de su líquido mágico.

También captó mi atención ver a una compañera echarle vinagre en el rostro a una señora, –posiblemente mayor que yo– que estóicamente y sin siquiera gritar, había recibido gases directamente en su rostro.

Por la razón que fuera, el abuso policíaco se concentró contra los que estábamos en el andén del lado sur. Del otro, Guillo y Frank, que son compas de mi hija Elga, me lanzaron una botella de agua fría. Todavía me están vacilando, pues se me cayó.

Pensé que la chica moriría

Los gases imposibilitaban funcionar adecuadamente y mientras más nos tiraban, obviamente aumentaban su efecto, llevando a algunos a cometer torpezas. Por ejemplo, de pronto, una chica muy menudita por cierto, salió corriendo, mientras gritaba incoherencias y sin pensarlo dos veces, saltó por el lado del único guardia de la agencia de seguridad que custodiaba el portón que une la estación de la Roosevelt con la vía del tren. La chica cayó en la vía, se levantó y siguió corriendo, supuestamente en dirección a la próxima estación.

Ahí perdí todo el control de mis emociones, pues pensaba que la chica moriría, del mismo modo que todos(as) los(as) que la imitaran. Me puse histérico con el guardia de seguridad, que con pasmosa actitud me indicó que ya habían cortado la energía eléctrica general a todas las áreas del tren, por lo que no había “peligro mayor”.

De todos modos, asumí un rol casi paternal, tratando de convencer a los demás que no la siguieran. Como que no había “peligro mayor”. Correr por las vías del tren –máxime en aquellas condiciones- tiene que ser un acto de bien alto riesgo, entre otras razones porque el área por donde lo hacían es una superficie irregular de unos tres o cuatro pisos de altura, en las cuales las vías están en un nivel, mientras los andenes están en otro y a cada lado de ellas corre un pasadizo que está en otro.

Ante mi insistencia, hubo un corrillo que decidió moverse … pero en la dirección contraria, con intenciones de llegar a la estación anterior. Afortunadamente fueron pocos los que lo hicieron.

Poco después, anunciaron que habían abierto los portones y pudimos salir de aquella “ratonera de cantazo”, donde no me extrañaría que hayan estado probando el efecto de direrentes gases, como han hecho anteriormente con los puertorriqueñ@s. Habían pasado unos 45 minutos y el consenso es que nos tiraron unas siete tandas de gases lacrimógenos.

Breves de mayo

Escojo para estos breves tres filmes muy diversos que no atraen a una gran audiencia y por lo tanto tiene una exhibición muy limitada ya sea en las salas comerciales o Fine Arts, pero que recomiendo a todo cinéfilx.

Gifted

(director Marc Webb; guionista Tom Flynn; fotocinematógrafo Stuart Dryburgh; elenco Mckenna Grace, Chris Evans, Lindsay Duncan, Jenny Slate, Octavia Spencer, Michael Kendall Kaplan)

Aparte de que tiene un excelente guión que no se detiene para prolongar nuestras lágrimas o carcajadas (del mismo director de la excelente 500 Days of Summer de 2009), tiene como protagonista a Mary Adler, una niña de siete años, que conquista corazones casi sin darse cuentas (y eso incluye los nuestros). Mary vive muy humildemente en un pueblo cerca de Tampa en Florida con su tío Frank quien la ha criado desde bebé cuando falleció su madre, Diane. Aunque ella ha recibido homeschooling/estudios en casa y a pesar de las objeciones de Roberta, su vecina y niñera de Mary, Frank decide que debe ser una alumna normal e ir a la escuela para que conozca a otros niños de su edad y otros maestros. El problema es que Mary es dotada en matemáticas y cuando se integra al primer grado ya sabe precálculo. Una vez las autoridades escolares saben esto quieren inmediatamente enviarla a escuelas especializadas porque se supone que es lo mejor para ella. No conocen el trasfondo familiar de Mary y por qué Frank no quiere que siga los pasos de su madre o abuela.

Aparecerá Evelyn, abuela de Mary y madre de Frank y Diane, habrá decisiones jurídicas, separaciones, resentimientos, confrontaciones y también Fred, un hermoso gato tuerto y amarillo y todxs intentaremos apoyar a Mary para que tenga una vida tan normal como le sea posible.

T2 Trainspotting

(director Danny Boyle; guionista John Hodge; autor Irvine Welsh; fotocinematógrafo Anthony Dod Mantle; elenco Ewan McGregor, Robert Carlyle, Ewen Bremner, Jonny Lee Miller, Anjela Nedyalkova, Shirley Henderson, Pauline Turner, Scot Greenan)

Después de 20 años, Danny Boyle logra reunir al “crew”/ganga/corillo de Trainspotting (1996) para retomar sus historias en Edimburgo (Escocia) después de que cada uno siguiera caminos distintos. Este filme, como sucedió con el Pulp Fiction de Quentin Tarantino, marcó un giro en el cine de ahí en adelante. Hay que recordar que los cinco amigos (uno de ellos muere) vivían en el mero margen de su sociedad y que de ahí se movían para ver hasta dónde podían llegar sin morir o ser apresados. Cuatro comienzan como adictos a heroína y el quinto luego se convierte para después de un tiempo morir de SIDA. Renton es el centro del grupo y va de adicto a “limpio”, a adicto nuevamente, a limpio con metadona, a recaída y luego escape de su entorno. En cada una de esas etapas cosas no muy buenas le pasan y sus amigos también pasan por sus propias tribulaciones como sobredosis, muerte, encarcelación.

En el reencuentro, Begbie, el psicópata, está en la cárcel, Spud sigue adicto y Simon sigue tratando de hacer dinero con chantaje y prostitución. Pero todos, si pudieran, quisieran matar a Renton porque se llevó el dinero del robo que perpetraron al final del filme original. Así que cuando Renton regresa su bienvenida es casi un intento de cada uno (excepto Spud que es un buenazo) de matarlo como venganza. Aunque suene súper violenta—que lo es—es un excelente ejemplo de humor negro que, aunque no lo crean, lo van a disfrutar.

Ghost in the Shell/ Defensor del futuro

(director Rupert Sanders; guionistas Jamie Moss, William Wheeler, Ehren Kruger; autor Shirow Masamune; fotocinematógrafo Jess Hall; elenco Scarlett Johansson, Pilou Asbæk, Takeshi Kitano, Juliette Binoche, Michael Carmen Pitt, Chin Han, Danusia Samal, Lasarus Ratuere, Yutaka Izumihara, Tawanda Manyimo, Peter Ferdinando)

Como siempre indico con las historias de Marvel y que ahora aplico a la manga japonesa, no soy una seguidora de comics y veo los filmes basados en sus historias como proyectos cinematográficos y no como derivados de otro género (hago lo mismo con la literatura). Así que en este caso Major/Mira Killian/Motoko Kusanagi es un experimento científico—como Robocop, A.I., la propia Scarlett Johansson en Lucy (2014) y por supuesto, los integrantes de Blade Runner (1982) que tendrá su secuela, Blade Runner 2049, este año—con un cerebro y alma humana pero un cuerpo creado para tener la fuerza y el dinamismo de un robot. Se convierte en una defensora del futuro, como indica el título en español, que en este caso es una metrópolis que necesita seguridad continua y cuyo proyecto principal está en manos de Hanka Robotics.

Se supone que Major es única por su perfecta combinación de humana y robótica y a pesar de que su mentora, la Dra. Ouelet, quiere seguir perfeccionándola, Cutter, el jefe de operaciones, la asigna a la unidad de contraterrorismo. Según Major va descubriendo una conexión entre los asesinatos, secuestros y jaqueo de cerebros, se acerca a Kuze quien a su vez la insta a descubrir su pasado y no dejar que le borren sus recuerdos. Aparte del mundo futurista recreado, de la fusión de idiomas, del valor del compañerismo y la amistad se tenga o no rasgos humanos y la búsqueda de una raíz familiar donde residen las emociones, este filme es una aventura a universos hermosa y temerosamente creados por Shirow Masamune..

Canción de la calle urgente: pertinencia y claridad en compromiso y regalo

Ahora mismo está en procesos de publicación circulación difusión la más reciente aportación de Eduardo Villanueva y Yezenia Cruz a la creatividad política de la inspiración musical puertorriqueña. Canción de la calle urgente es un disco de contenido exacto y fiel a su título: la trova se canta repleta de los más urgentes asuntos que están en la calle en el sentido de ser los temas más presentes y atendidos en la discusión pública de nuestro país. En este tiempo en que Puerto Rico es objeto de venta cobro trampa fraude engaño delito mentira malicia la indignación del saqueo produce en estos artistas la producción del regalo. Se trata de una grabación de composiciones originales de Villanueva que se mueve y llega a sus oyentes destinatarixs sin mediaciones de mercadeo porque se ofrece gratuitamente y se prohíbe su venta.

No se trata del regalo fácil de conseguir y repartir sino de la entrega del arte amistoso generoso trabajoso de ejecución difícil y distribución esforzada que reúne colaboraciones individuales y colectivas hermanadas en tareas anticoloniales. Tampoco se trata de la exhibición musical de patriotismos abstractos eruditos paisajistas. Es una conversación de vecino articulada por una conciencia alerta de palabra accesible y melodía envolvente.

Esta trova es pertinente porque agita la brega de reflexión y la toma de posición entonando y apalabrando y yendo al grano de su mensaje. Por eso el primer corte desenvuelve sus estrofas decimales hacia el pie forzado la-solución-no-es-la-junta y elabora su argumento en la denuncia de la corrupción gubernamental la despreocupación ciudadana la quiebra inminente. Advierte contra el idealismo y el autoengaño y desenmascara el yugo de la opresión mientras augura las nefastas consecuencias de sanciones y desposesiones impuestas por el abuso federal. La arbitrariedad ilegal de la junta confirma su agenda colonialista.

El trovador se mueve enseguida de la denuncia a la exigencia: la manera concreta y directa de oponerse a la junta es exigir la investigación de la deuda pública en cuatro estrofas-elaboraciones de la consigna queremos-la-auditoría. La debilidad del gobierno el temor a la evidencia el referendo engañoso sin compromiso ni garantía: son las evasiones al reclamo generalizado de auditar la deuda y señalar a lxs responsables de la crisis. Enredo miedo preocupación ocultamiento son escapismos de los culpables políticos a quienes el pueblo exige investigar el despilfarro. La respuesta de lxs poderosxs fluctúa entre la falsa promesa y la dura tiranía.

Este proyecto fue conceptualizado y elaborado como uno dirigido a la-clase-trabajadora en general pero presta atención especial a la mujer en su situación de desventaja laboral reclamo de igualdad insatisfacción salarial mayoría productora diversidad ocupacional y así exige de obreros y gobernantes convicción atención acción en todo lo relacionado con la superación de las injusticias de género que todavía caracterizan la vivencia del trabajo asalariado.

La palabra de Yezenia y el canto de Eduardo entran en relevo en el corte que da título al disco. La canción se aparta de la forma trovera tradicional y en su lugar se expresa como un musicalizado poema dedicado a los estudiantes cuya inapelable disposición a imaginar y realizar vanguardias de lucha ha sido y es tan aleccionadora para todxs nosotrxs y por lo mismo recibe las represiones brutales de la policía y las incomprensiones parciales de lxs espectadorxs. Los estudiantes convertidos en maestrxs de la conciencia nacional no se rebajan a ser una superficial promesa de indefinido futuro y se alzan en generacional cumplimiento de su resonante responsabilidad con la universidad preparadora y la gente trabajadora.

Dadas sus convicciones militantes y cristianas las imágenes de la cruz y la crucifixión son escogidas por Villanueva para describir el gobierno que funciona pasándonos-la-factura para beneficio de unxs pocxs y sacrificio de lxs muchxs que viven pagando los privilegios de lxs opresorxs. Lxs gobernantes son por definición anti-obreros y no solo imponen cargas cada vez más aplastantes sino que a cuenta del pueblo disfrutan de inmerecidas comodidades. La legislatura colonial es la más evidente confabulación de impuestos asesorxs complacencias privilegios y demás perversiones que les merecen la acusación popular de batateros afrentaos.

La conversación cantada en que participamos oyendo pensando cantando continúa con una revisión histórica de nuestra relación colonial con Estados Unidos: tan degradante y abusadora que el cantor protesta: y-yo-así-no-la-quería. Se trata del imperialismo que nos convirtió en botín de guerra y legisló sus poderes militares y civiles para imponer una ciudadanía y ajena junto a la suplantación del valor y significado de la bandera puertorriqueña.

La última trova del disco no tiene pie forzado pero cada décima empieza con el verso idéntico la-reforma-laboral. Es una advertencia sobre las consecuencias a largo plazo de una legislación que constituye un sistemático despojo de los derechos de la clase obrera: la protagonista y principal destinataria de las energías creativas que se juntaron en este regalo bajo la dirección de Eduardo Villanueva.

Quiero destacar la claridad lograda en este trabajo. Si su propósito es claro también lo son las participaciones y cualidades del proceso artístico que le dio forma y lo completó. Toda la gente que merece crédito por aportar a la lograda calidad ejemplar del disco participó sin recibir compensación monetaria alguna. La grabación se hizo en el estudio del técnico Ricardo J. Torres y a él corresponde la claridad del sonido. La claridad instrumental la ejecutaron dos músicos: Ricky Torres en cuatro güiro guitarras y Frankie Huertas en bongó. El minimalismo de la esencial orquesta jíbara es una fortaleza unitaria que a su vez marca el espacio de la voz segura y clara de Eduardo Villanueva y la aportación verbal de Yezenia Cruz. Eduardo es el autor de todos los temas y Yezenia es la productora del disco.

Repito que este proyecto es un regalo entregado a diversas entidades y agrupaciones sin fines de lucro. La distribución es gratuita y la venta está prohibida. Los derechos reservados pertenecen a EY Inc. Incluyo los datos de comunicación: P.O. Box 9781 Cidra P.R. 00739. E-mail: yezenia_cruz@yahoo.com. Webpage: www.eduardoyyezenia.com. Facebook: eduardoyyezenia. Teléfono: 787 234 8165.

En precario los derechos laborales en Puerto Rico

Durante los pasados veinte años los patronos han promovido una agenda neoliberal dirigida a recortar o eliminar los derechos laborales de la clase obrera en el país. Como fieles representantes de la clase patronal, gobiernos penepés y populares han presentado y aprobado legislación para favorecer a los sectores que financian sus campañas. La nueva “Ley de Cumplimiento con el Plan Fiscal”, recientemente aprobada al amparo de los requerimientos de la Junta de Control Fiscal, es la más reciente de una serie de leyes encaminadas a socavar uno de los derechos más importantes para los trabajadores: el derecho a negociar sus salarios y condiciones de trabajo.

Para entender el significado de esta nueva ley debemos ubicarla en su contexto económico y político. Sólo así podremos, no sólo entender su naturaleza, sino desarrollar estrategias adecuadas para combatirla.

La ofensiva neoliberal

El neoliberalismo es una política económica que critica la intervención del estado en la economía y glorifica el libre mercado como la solución de todos los problemas de un país. Para los neoliberales, todo es una mercancía: todo se compra y se vende. Para ellos los servicios sociales como la educación y la salud no deben estar en manos del gobierno, sino en manos de la empresa privada porque es más “eficiente”. ¿Y si alguien no puede comprar el servicio? Pues, mala suerte…

La visión neoliberal glorifica el mercado y la competencia como los instrumentos idóneos del desarrollo económico. Por eso los patronos promueven la competencia entre diversos sectores, a sabiendas de que sólo los más fuertes sobrevivirán. Ejemplo de esto es la competencia desigual entre las “megatiendas” y las tiendas locales que culminó en la reciente derogación de la Ley de Cierre. También promueven la competencia entre los trabajadores dentro de la empresa, dentro de un mismo país y entre los trabajadores de diferentes países. De esta manera pretenden mantener a los trabajadores divididos para que no puedan enfrentar las políticas neoliberales.

Parte esencial de las políticas neoliberales es la privatización, o sea, trasladar a la empresa privada las funciones que desarrolla el estado. Por eso hablan de “reinventar” el gobierno para hacerlo más pequeño, mientras que las funciones realizadas por el gobierno pasan a la empresa privada que supuestamente es más “productiva”. Naturalmente, esta visión descansa sobre una definición marcadamente antiobrera de lo que significa “productividad”: producir más al menor costo posible. O lo que es igual: sacarle aún más el jugo a los trabajadores. No es de sorprender que la privatización de los servicios públicos figure de manera prominente en las propuestas de la Junta de Control Fiscal.

Otro aspecto de las políticas neoliberales es la mal llamada “Reforma Laboral”. Los neoliberales desean poder organizar el trabajo a su antojo. En un momento quieren que se trabaje 24 horas al día los 7 días de la semana, y en otro cerrar las operaciones temporera o permanentemente según convenga a sus intereses. Así mismo quieren tener la más completa libertad para cambiar turnos u horarios de trabajo a su antojo, según sus necesidades. Desean que un trabajador haga el trabajo de dos o tres pero pagándole el mismo salario mientras pretenden aumentar el ritmo del trabajo. Todas estas medidas están dirigidas a abaratar el costo de la fuerza de trabajo para aumentar las ganancias.

Los neoliberales detestan las uniones ya que, para ellos, afectan el “libre mercado” para la compra de la fuerza de trabajo. Los patronos desean tener la más completa libertad para contratar trabajadores al precio más bajo posible, y pagar la menor cantidad de beneficios marginales. Por esta razón los patronos y sus bufetes desarrollan campañas anti-sindicales para tratar de convencer a los trabajadores que las uniones son obsoletas. “Las uniones son unos dinosaurios” claman al unísono los voceros neoliberales mientras defienden un sistema que lleva a la pobreza a la mayor parte de la población.

Crisis fiscal y contrarreforma laboral

Como sabemos, las pasadas administraciones de gobierno en Puerto Rico no sólo han abonado a la crisis fiscal del estado sino también han utilizado la misma para adelantar la ofensiva neoliberal. De hecho la crisis fiscal provee la justificación perfecta para adelantar de manera acelerada las políticas neoliberales. Justificando su accionar con la crisis fiscal y las exigencias de la Junta de Control Fiscal, el gobierno actual ha aprobado varias leyes dirigidas a abaratar el costo de la fuerza de trabajo, tanto en el sector privado como el público, imponiendo así una verdadera “contrarreforma laboral”:

La “Ley de Transformación y Flexibilidad Laboral” se aprobó para reformar los contratos laborales en el sector privado, aumentando los períodos probatorios, estableciendo un período de trabajo en exceso de 8 horas sin el pago de horas extras, aumentando la cantidad de horas para cualificar para el bono de navidad (cuya cuantía se redujo) y reduciendo sustancialmente la licencia de vacaciones. La ley también facilita el despido y reduce las compensaciones por despido injustificado.

La “Ley para Atender la Crisis Económica, Fiscal y Presupuestaria” se aprobó para extender en las agencias de gobierno y corporaciones públicas las disposiciones anti-obreras inauguradas por la Ley 7 de Fortuño y repetidas en la Ley 66 de García Padilla. La ley deja sin efecto cláusulas económicas de los convenios colectivos y prohíbe los aumentos de salario u otros beneficios económicos hasta el año 2021.

La “Ley para la Administración y Transformación de los Recursos Humanos en el Gobierno de Puerto Rico” mejor conocida por la ley del “Empleador Único” estableció el concepto de “movilidad” para trasladar empleados de las agencias del gobierno a otras agencias, a corporaciones públicas, a municipios y a las Alianzas Público Privadas. De igual manera redujo la acumulación de licencias por vacaciones y enfermedad en las agencias de gobierno.

En pasados días el gobierno aprobó la “Ley de Cumplimiento con el Plan Fiscal” con el objetivo reiterado de debilitar los convenios colectivos en el sector público, tanto en las agencias como en las corporaciones públicas. La referida ley reduce la acumulación de las licencias por vacaciones y enfermedad, elimina la liquidación en efectivo del exceso de dichas licencias, establece un bono de navidad máximo de $600 y establece el “destaque” de los empleados públicos a otras agencias, corporaciones públicas y municipios. La ley anula toda disposición de convenio sobre beneficios marginales y prohíbe negociar los mismos por encima de lo dispuesto en la ley para los 26,500 empleados de las corporaciones públicas y los 101 mil empleados de las agencias de la Rama Ejecutiva.

Todas estas leyes tienen dos cosas en común. En primer lugar están dirigidas a abaratar el costo de la fuerza de trabajo en el sector privado y en el gobierno. En segundo lugar, establecen un “estado de excepción” legal, que tiene sus orígenes en una disposición de la Carta de Derechos de la Constitución de Puerto Rico.

Las diecinueve secciones de la Carta de Derechos fueron redactadas para proteger los derechos fundamentales del Pueblo. Aquí quedaron consignados los derechos a la vida y a la libertad así como la protección a la dignidad del ser humano. De igual manera se garantiza la libertad de expresión, asociación, la igualdad ante la ley y el derecho al sufragio. La libertad al culto religioso y el derecho a la educación y la libertad de prensa se encuentran en esta parte de la Constitución. Así mismo queda consignado el derecho de los trabajadores a organizarse sindicalmente y a negociar colectivamente.

Sin embargo, de un tiempo para acá los gobiernos han echado mano de la última oración de la última sección de la Carta de Derechos para menoscabar los derechos del pueblo. Dicha sección dice lo siguiente: “Sección 19. La enumeración de derechos que antecede no se entenderá en forma restrictiva ni supone la exclusión de otros derechos pertenecientes al pueblo en una democracia, y no mencionados específicamente. Tampoco se entenderá como restrictiva de la facultad de la Asamblea Legislativa para aprobar leyes en protección de la vida, la salud y el bienestar del pueblo.”

Los gobiernos del PNP y del PPD han convertido en costumbre declarar una “emergencia” para luego atacar y recortar los derechos de los trabajadores, tanto del sector público como privado supuestamente para proteger “la vida, la salud y el bienestar del pueblo”. Así pasó con la Ley 7 de 2009, la Ley 66 de 2014, la Ley 3 de 2017 y ahora se justificó lo mismo con esta nueva ley.

La declaración de una “emergencia” para eliminar derechos fundamentales del pueblo es el manto legal de todo golpe de estado. Si por vía de excepción, y mediante la aprobación de una ley, se pueden anular parte de los derechos del pueblo que garantiza la Constitución… ¿Cuándo se anularán otros derechos? ¿Cuándo se anulará el derecho a la libre expresión y asociación? ¿Cuándo se anulará el derecho a la fianza?

Toda esta situación debe llevar a la clase obrera a una sola conclusión: los gobiernos patronales nos arrebatan mediante legislación los derechos que hemos conquistado mediante la negociación. Por eso los trabajadores tenemos la necesidad, o más bien la obligación, de trascender el estrecho marco de la negociación colectiva para abrazar la acción política como método fundamental de lucha. Porque a final de cuentas, sólo un gobierno del pueblo trabajador podrá salvar al pueblo trabajador.

El autor es abogado sindical. correo-e: cquiros@igc.org