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Ecuador Ganó la derecha, ¿y ahora qué?

Era previsible que el bloque de la derecha que gobierna el Ecuador se saliera con la suya. Ganaron una importante batalla para reinstalar al decrépito e injusto orden social del pasado con plenos poderes en el Palacio de Carondelet. Pero, ¿cómo fue que ganaron? y, además, ¿ganaron efectivamente la guerra?

Ganaron violando la normativa vigente que exigía que la Corte Constitucional certificase que la consulta se atenía a los preceptos establecidos por la Constitución de Montecristi. El Presidente Lenín Moreno, poseído por una harto sospechosa urgencia, no quiso esperar los tiempos constitucionales y, así, manu militari, convocó a una consulta ilegal e inconstitucional que, además, nunca estuvo entre sus planes. Durante su campaña presidencial de Febrero del 2017 y en el balotaje del 2 de Abril Moreno jamás mencionó la necesidad de convocar a esta consulta, ni manifestó interés alguno en profundizar en algunos de los temas que ayer fueron motivo de consulta. Por lo tanto hay una ilegitimidad de origen que será fuente de duras disputas en los años por venir.

Pero además el bloque de la derecha, al cual se ha plegado Moreno vaya uno a saber a cambio de qué, atentó contra las condiciones más elementales que requiere una elección democrática. Durante el mes de campaña el expresidente Correa no fue invitado a ningún programa de la televisión privada o pública, ni a una radio de alcance nacional ni entrevistado por periódico alguno. El del gobierno nacional, El Telégrafo, lo excluyó por completo en un alarde de irrespetuosidad quien hasta hacía menos de un año había sido presidente de la república. Sí le hizo lugar en sus columnas al corrupto usurpador de la presidencia brasileña, Michel Temer. No es un misterio para nadie que sin democracia en el espacio público, en especial en los medios de comunicación, no puede haber democracia electoral. Bajo esas condiciones lo que hay es un simulacro de democracia pero nada más. Y eso es lo que hubo ayer en Ecuador, pese a que el gobierno apela al pomposo título de “consulta ciudadana”. Si Correa fue escondido por todos los medios nacionales era casi un milagro que pudiera revertir esa situación en el plano electoral. No sólo eso: la oligarquía mediática y la derecha no ahorraron palabras para difamar la figura del ex presidente, privándolo del derecho a réplica. De hecho, la opinión pública fue bombardeada con toda clase de calumnias e infamias contra Correa, para complacencia del gobierno y sus mandantes.

¿Qué tan sólido es el triunfo de la derecha? Y decimos la derecha porque todo el aparato propagandístico de la reacción le atribuirá el triunfo a los enemigos de Correa, a quienes éste derrotara constantemente a lo largo de diez años, y no a Moreno, relegado a un merecido segundo plano y a quien difícilmente le dejen subirse al podio de los vencedores. Se le encargó una tarea sucia, la hizo pero de ninguna manera esto lo convertirá en el líder del bloque restaurador. Si se hace un ejercicio aritmético muy simple, por ejemplo en la crucial pregunta dos -que impide la re-elección más de una vez- y se restan a los votos por el NO (65 %, con casi la mitad de los votos escrutados al cerrar esta nota) el porcentaje obtenido por Guillermo Lasso, el candidato de la derecha en el balotaje de Abril (49 %), el resultado es que el NO de Moreno apenas alcanza a un 16 % contra el 35 % del SI de Correa. Por eso la derecha reclamará de modo intransigente que la del referendo fue su victoria y no la del gobierno.

Dicho todo esto, ¿se encaminará Ecuador hacia el “pos-correísmo”? Difícil de pronosticar, pero la historia reciente de ese país nos recuerda que los diez años de estabilidad política y social de época de Correa fueron un intervalo virtuoso en una historia reciente signada por más de una década de insurgencias plebeyas e insurrecciones populares. Impedir que el expresidente pueda ejercer su derecho ciudadano a presentarse como candidato a elecciones puede ser el detonante de nuevas conmociones. Porque no sólo se condena al ostracismo a una figura de dimensiones continentales como Correa sino que se proscribe, indirectamente, a una fuerza política que individualmente considerada es mayoritaria pues controla en soledad por lo menos un tercio de los votos válidos, lo cual arroja serias dudas acerca de futura estabilidad del sistema político.

Cumplida su labor Moreno, que no cuenta con una mayoría parlamentaria, quedará prisionero del chantaje de la derecha. Los banqueros, la oligarquía empresarial, la “embajada” y el corrupto poder mediático impondrán su programa restaurador y contra-reformista a sangre y fuego, y el actual presidente podría correr la suerte de Jamil Mahuad que por aplicar el programa de los banqueros tuvo que huir raudamente de Carondelet y buscar refugio en la embajada de Estados Unidos. En suma, Moreno y sus patrones han decidido jugar con fuego. Ganaron una batalla pero no hace falta ser muy perspicaz para ver que un pueblo que en un plazo de diez años tumbó a tres presidentes y provocó el derrocamiento de otros más podría llegar a recordar sus hazañas de antaño y, ante la salvajada que se avecina: una dictadura desembozada del capital, decidir que una vez más tiene que tomar el destino en sus manos y sacudirse de encima el yugo de sus opresores y de los que traicionaron al proyecto emancipatorio de la Revolución Ciudadana.

Reproducido de www.rebelion.org

“Fons Sapientiae”

Hace pocos días tomé conocimiento de la existencia de una escultura construida en bronce cuyo nombre en latín significa “la fuente de la sabiduría”. Hemos utilizado como título de esta columna el nombre de esa obra de arte pues, incidentalmente, supe de ella poco tiempo después de haber leído y evaluado el propuesto Plan Fiscal que sometiera el gobierno de Puerto Rico a la Junta de Control Fiscal (JCF). Este Plan Fiscal se fundamenta en una increíble transición, en dos años fiscales, del cese de la recesión prevalente por más de diez años a un crecimiento sin precedentes en muchas décadas de la actividad económica de Puerto Rico. Este señalamiento y otros fueron levantados por la JCF que vetó el documento y ha requerido cambios y ajustes significativos, tanto en el enfoque como el contenido sustantivo de políticas fiscales y laborales. La discusión y reflexión técnica y política de ese llamado Plan no lo consideraremos en este escrito. Lo que me llama la atención es saber el fundamento del conocimiento de los actores (profesionales, especialistas, consultores) que elaboraron dicho documento que, parece, se apoya en una percepción que ignora la realidad del colapso estructural y funcional, tanto físico como socio-económico que abruma a nuestro Pueblo, antes y después del impacto de los huracanes Irma y María.

La estatua a la que aludimos ubica cerca de una universidad en Leuven, Bélgica y fue trabajada por el escultor Jef Claerhout en 1975 para conmemorar la existencia de más de 500 años de esa institución. La obra presenta a un estudiante leyendo un libro mientras vierte agua sobre su cabeza la cual simboliza el ‘conocimiento, la sabiduría, fluyendo dentro de su cerebro’. El libro en la estatua muestra una fórmula matemática con la palabra “Geluk”, palabra que significa felicidad. En conjunto, la obra simboliza el que, a través del estudio riguroso y la reflexión, se logra la sabiduría necesaria para alcanzar la aspiración fundamental de la existencia humana: la felicidad. Cuando miramos el Puerto Rico actual y las actuaciones de sus gobernantes, vemos que hacemos todo lo contrario a lo que propone el escultor de Bélgica pues los procesos de análisis de la realidad, de búsqueda de estrategias y soluciones para superar la crisis, la toma de decisiones sobre política pública de desarrollo y otras actuaciones, se hacen negando el conocimiento, obviando la sabiduría que el Pueblo ha acumulado en su devenir histórico. Bastaría con ponderar las propuestas de recortes fiscales y de reestructuración administrativa que el llamado Plan Fiscal propone para la Universidad de Puerto Rico y para el sistema de educación pública de nuestros niños para tener una idea del incierto derrotero que se nos propone.

Además de los desaciertos de las proyecciones del crecimiento económico contenidas en el Plan Fiscal, la gestión del gobierno muestra una carencia de propuestas concretas y viables para activar sectores productivos de la economía y una ausencia de medidas o gestiones que estimulen la producción de bienes y servicios, así como la creación de empleos. El gobierno sigue dando prioridad a unos proyectos que ellos catalogan “emblemáticos de alto impacto” como el desarrollo de la antigua base naval Roosevelt Roads y el Puerto de las Américas. Estos dos proyectos llevan décadas en su propuesta y no parecen tener viabilidad alguna de activarse en una operación que rinda beneficios concretos al País. Nos parece que se insiste con un énfasis bien marcado en mega proyectos cuando probablemente la estrategia debiera orientarse a múltiples proyectos de menos escala en términos de inversión de capital y de requerimientos de infraestructura, pero orientado a la sustitución de importaciones de bienes y servicios y de productos terminados que podrían elaborarse en el País.

En este contexto, leía con interés una reseña del periódico El País del 8 de febrero de 2018 donde destacaba la solvencia económica del futbolista francés Mathieu Flamini al que se le atribuye ser el futbolista “más rico del mundo”, a pesar que no es el de mayores destrezas deportivas. Flamini no posee una riqueza que deriva de su salario e ingresos como futbolista, sino que el joven atleta de 33 años que declara poseer desde hace varios años una preocupación por el estado del clima y la destrucción ambiental, es co-propietario desde el 2009 de una empresa llamada GF Biochemicals. Esta empresa se dedica a producir ácido levulínico a partir de biomasa (de restos y residuos de plantas). Flamini y su socio contrataron unos expertos y se asociaron con un centro de investigación universitario en Italia para desarrollar la técnica para la producción comercial de esta sustancia. Este ácido levulínico está constituido por una molécula que sirve de plataforma o producto intermedio para múltiples otros productos de alto valor comercial, incluyendo bio-combustible. La molécula del ácido levulínico es una de doce que el Departamento de Energía de los EE.UU. ha catalogado como un Biobloque Químico Fundamental (en inglés, Biobase Chemical Building Block). El valor y significado del ácido levulínico es que permite, a través de su transformación química en múltiples productos, la sustitución del uso del petróleo y otros hidrocarburos fósiles cuya combustión están calentando el Planeta y cambiando el clima. De esta molécula se preparan aditivos de combustible que mejoran la eficiencia de los motores y reducen la emisión de gases de invernadero y gases contaminantes; se producen disolventes químicos de gran utilidad en la industria farmacéuticas; se producen sustancias para el cuidado personal como cosméticos orgánicos, perfumes, acondicionadores de piel y otros; y se producen sustancias para la industria alimentaria que incrementan el sabor y fragancia de algunos alimentos. Se calcula que la valoración monetaria de la empresa de Flamini y su socio, es de alrededor de 30 billones de euros.

El ácido levulínico, como otros Biobloques, se utilizan para construir lo que se conoce como “Plataformas de Azúcar”, y de éstos se producen los biocombustibles y los otros productos bioquímicos. Las “Plataformas de Azúcar” se desarrollan a partir de residuos o productos de la silvicultura (producción de madera), de residuos agrícolas, de macro algas, de desperdicios orgánicos, de pastizales de “energía” (energy grasses), de la caña de azúcar y de desperdicios sólidos orgánicos (“basura”). La viabilidad de producción de este Biobloque y otros ha sido probada en la práctica en cientos de proyectos en múltiples países (p. ej., la experiencia de Flamini) y documentada en la literatura técnica sobre la misma (ver “From the Sugar Platform to Biofuels and Biochemicals. Final Report for The European Commission Directorate-General Energy”, April 2015).

Puerto Rico importa anualmente miles de millones de dólares en combustibles fósiles para la generación de electricidad y para la transportación terrestre y aérea. Una parte sustancial de esos combustibles se pueden producir en Puerto Rico a través de moléculas como del ácido levulínico y otras relacionadas. Esa actividad industrial podría generar una riqueza nacional, crearía una gran cantidad de empleos, sustituiría la importación de productos que enriquecen a otras jurisdicciones del mundo y ayudaría a manejar residuos sólidos orgánicos que hoy descartamos como “basura” en vertederos y rellenos sanitarios o incinerados como se hace con muchos de los cienos de las plantas de tratamiento de aguas usadas operadas por la AAA. Cuando miro el inmenso volumen de materia orgánica almacenada en los depósitos de material vegetativo que se han establecido, como consecuencia del huracán María, pienso en el potencial de convertir esos residuos en productos de alta necesidad, útiles, ambientalmente seguros y de gran valor monetario. Entonces pienso en la estatua de Bélgica, en el “Fons Sapientiae” y me pregunto quién suple el conocimiento a nuestros dirigentes gubernamentales para orientar la toma de decisiones; en qué están pensando para sacar al País de la grave crisis social y económica que nos abruma. Entonces pienso en el éxito del futbolista Flamini y la oportunidad que esa experiencia nos provee para un nuevo paradigma de desarrollo económico para Puerto Rico. Y en esta reflexión me pregunto para qué sirve el Plan Fiscal y qué haremos con el sistema educativo disminuido y privatizado. ¿En qué está pensando este gobierno? ¿Cómo lograremos ser un País que alcance la Felicidad plena?

La diversidad en el cine reciente

No hay duda que estamos en momentos de cambios de actitudes, de maneras de percibir al otro, de tener una mirada que ve a todxs por igual y que este es el camino a seguir. Lxs que creíamos que la segunda ola/etapa de la liberación femenina de los 1970 era la continuación de la primera ola del sufragio femenino y que los logros legales (derecho al aborto, divorcio por mutuo consentimiento, custodia compartida de los hijos, acceso a universidades de exclusividad masculina, opción y derechos de madres solteras y jefas de familia, leyes contra maltrato, hostigamiento y discrimen por género, etc) eran un indicio de un verdadero camino hacia la igualdad, no acertamos lo que estaba por venir. Aunque la tercera ola feminista (las millenials) escogía dejar a un lado la militancia en las calles (denuncias, marchas, protestas, celebraciones, publicaciones) para concentrarse en cambiar prácticas sexuales, liberar los cuerpos y ver las relaciones como algo siempre en construcción, esta visión privada e individual no detuvo las viejas prácticas de los hombres de poder que seguían poniendo trabas para que la mujer volviera a su sitio: esposa, madre, ama de casa. Tampoco detuvo el uso del poder por los hombres jefes/directores/supervisores aunque muchas mujeres aseguraban que habían adquirido agencia para lidiar a su modo con estas agresiones e imposiciones. Entonces en 2017 surge la denuncia como un arma para desenmascarar a los poderosos tras bastidores y en el escenario público. El primer gran ejemplo lo dan las mujeres que denunciaron la práctica del ahora Presidente de los EU de hostigar, manosear, amenazar y manipular a las mujeres.  Y entonces llega #MeToo.

Casi por azar, esas historias fílmicas que comenzaron en 2016 y se desarrollaron y exhibieron en 2017 reúnen esa denuncia e inclusión que tanto hacía falta en el cine de ahora. Sin duda, Star Wars: Last of the Jedi es el más inclusive ya que Leia Organa es la comandante a cargo de la Resistencia (término que prefiere Naomi Klein para la lucha de las comunidades por sus derechos en vez de resilience que sí es levantarse pero no necesariamente forjar nuevos caminos) y sus sub-comandantes son mayoritariamente mujeres determinadas a proteger a su población y a la vez tomar decisiones militares que favorezcan a la mayoría. En cada generación representada las mujeres demuestran liderato, inconformidad con el status, destrezas e inteligencia igualitarias y comprometidas a hacer todo a su alcance para la supervivencia de la Resistencia. Igualmente la diversidad de etnias está representada por Finn (John Boyega), Poe (Oscar Isaac), DJ (Benicio del Toro), Maz (Lupita Nyong’o), Rose (Kelly Marie Tran) y, por supuesto, su interacción con los robots, androides, animales: C-3PD, Chewbacca, R2-D2, BB-8.

The Greatest Showman reúne como elenco a los diferentes y raros por no ser parte de la normalidad (hombre blanco): el gigante, el enano, la mujer barbuda, los trapecistas negros, los siameses, etc. Lo que primero es una casa de horrores para contemplar a estos fenómenos se convierte en un teatro donde dominan la escena y atraen al público por sus talentos. Nada más que ver moverse, bailar y cantar a Keala Settle como la mujer barbuda es un verdadero espectáculo. Y aunque Phineas Taylor Barnum es el maestro de ceremonias (ringmaster) —que domina el movimiento y baile colectivo con el talento de Hugh Jackman— el espectáculo es de todos.

En Downsizing de Alexander Payne esa sociedad de clase media blanca se complica cuando todos se achican y salen a relucir las diferencias de clase, etnia y raza. A distancia de las mansiones y de los apartamentos lujosos con poblaciones escasas (accesibles por ellos ser pequeños y poder tener más por menos) están los laberintos donde conviven, en lo que parecen ser cuevas, cientos de personas no blancas que en nada se parecen a Paul (Matt Damon). Son hispanos como Gladys y Sr. Cárdenas o asiáticos como Ngoc. Aquí, a pesar de su diminuto tamaño, no hay suficiente comida ni medicinas para vivir cómodamente como Paul.

Phantom Thread de Paul Thomas Anderson tiene como centro a Reynolds Woodcock, un compendio de los diseñadores y modistos más influyentes del Londres de 1950: Cristóbal Balenciaga (con estudios en Barcelona y París), Victor Stiebel y Charles James. Daniel Day-Lewis interpreta su papel con el cuidado y detalle fastidioso de alguien que consideraba sus diseños piezas de arte que reflejaban su propio ser. Pero para que su estudio/casa fuera tan celebrado tenía una hermana (Cyril) que le ordenaba la vida y resolvía el más mínimo detalle que pudiera entorpecer su trabajo; modelos/amantes que moldeaba a su satisfacción y, lo más importante, un ejército de costureras —Biddy, Nana, Pippa, Elsa, Irma, Winn, Elli, Mabel, Amber— que hacían que su sueño se convirtiera en realidad.

Wind River de Taylor Sheridan, filme destacado en Cannes pero ignorado por los Golden Globes, Oscares y premios gremiales (quizá por sus lazos con Weinstein para su distribución), aunque tiene como protagonista a Jeremy Renner como Cory Lambert todo su elenco y su localización geográfica y cultural es en una reservación amerindia. El crimen lo investigan Ben, la autoridad dentro de la reservación junto a una mujer agente del F.B.I. Cory no es un forastero ya que su ex esposa es amerindia y tiene un hijo que le permite tener contacto directo con los padres de Wilma. Su identificación con la familia afectada, los Hanson, va más allá de conocerlos por muchos años ya que su hija mayor y Natalie fueron amigas y ambas desaparecen de las vidas de sus familias.

El personaje principal de Molly’s Game de Aaron Sorkin parece sacado de las narrativas de #MeToo. Se presenta el trato casi brutal de palabra e intención aunque no físicamente del padre; los insultos y la humillación que recibe de su primer jefe; los acercamientos sexuales que recibe de los jugadores a pesar de siempre decir no; el rechazo de los jugadores a que ella sea la persona más poderosa del juego; y el overkill del FBI para apresar a una sola persona que no tiene un arma ni defensa posible.

The Florida Project de Sean Baker es un filme que requiere mucha paciencia y control para ver. Por un lado la historia se cuenta como si fuera en tiempo real y por otro los personajes son tan frágiles que tan solo esperamos el cuándo todo se va a desmoronar. En este sector de vivienda en Orlando, a pasos de Disney World, viven en cuartos de moteles venidos a menos mujeres solteras con hijos o nietos, padres solteros con hijos y hombres y mujeres que parecen estancados en este lugar y tiempo. Con la excepción de Bobby (Willem Dafoe), administrador y handyman del motel Magic Castle, y de Halley (Bria Vinaite), madre de Moonee, tanto los niños como lxs adultxs no pertenecen a la supuesta mayoría blanca que eligió al actual Presidente. Casi todos los niños que inventan juegos y travesuras para entretenerse en este verano—Moonee, Scooty, Dicky, Jancey —y los adultos a su alrededor— Ashley y Gloria, representan la diversidad poblacional en lugares como Orlando donde tantos puertorriqueños residen ahora.

Admiración por lo monstruoso: Reseña de Phantom Thread y The Shape of Water

Lo monstruoso es un elemento constitutivo de nuestra humanidad. Aunque lo aceptemos o lo rechacemos, el monstruo en nosotros revela nuestras contradicciones y muchas veces manifiesta la belleza misma. La exploración de lo monstruoso define Phantom Thread (dir. Paul Thomas Anderson, EEUU, 2017) y The Shape of Water (dir. Guillermo del Toro, EEUU/Canadá, 2017). Ambas son películas muy diferentes que expresan la visión única de cada director. Sin embargo, éstas presentan personajes que afirman su monstruosidad en todo su esplendor desafiando de esta manera la moralidad convencional. Aunque ambas son películas románticas, su concepto del amor no tiene nada del sentimiento pulido y algo vacío del cine comercial de Hollywood. Cuando se reconoce y se ama al monstruo, el amor se torna en un sentimiento que brilla precisamente por su oscuridad.

En Phantom Thread, Anderson nos cuenta la historia de Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis), un reconocido diseñador en el mundo imaginado de la moda británica durante los años 50. Cada uno de sus diseños es una obra única que esconde en sus dobleces algún corto mensaje que Woodcock añade. De esta manera, sus construcciones enuncian sus sentimientos más profundos. Woodcock lleva su casa de modas junto a su hermana, Cyril (Leslie Manville), que lo conoce a la perfección y que lo mantiene enfocado con una severidad maternal. Una mañana, mientras Woodcock desayuna en un restaurante, queda cautivado por Alma (Vicky Krieps), una joven mesera que lo atiende. Ambos comienzan una relación amorosa donde Alma se tiene que adaptar a las necesidades y a las rutinas de Woodcock, que Cyril protege con tesón. Tratando de hacerse un espacio en la casa de los Woodcock, Alma se redefine a sí misma en función de las necesidades del diseñador. Sin embargo, ella no es un personaje pasivo, pues Alma también lo reconstruye a él como si fuera un niño. La relación entre Alma y Reynolds llega a unas proporciones monstruosas que desafían todo romance convencional y devela una fascinante profundidad emocional.

Por otro lado, en The Shape of Water, Eliza (Sally Hawkins) es una empleada de limpieza muda que trabaja en una instalación militar secreta del gobierno de los Estados Unidos durante la Guerra Fría. Ella vive algo aislada del resto del mundo por su condición y sólo se relaciona con Zelda (Octavia Spencer), una empleada de mantenimiento negra que trabaja junto a Eliza; y su vecino, Giles (Richard Jenkins), un artista homosexual que perdió su trabajo en el mundo de la publicidad. Por sus identidades, Eliza, Zelda y Giles representan la otredad en los Estados Unidos de los 50 y 60. Ellos son los monstruos que simbolizan todo lo opuesto al personaje de Strickland (Michael Shannon), el administrador de la instalación militar. Strickland personifica la masculinidad blanca, heterosexual, y depredadora que asociamos con la época. Su visión sobre la diferencia se ve en cómo trata a la criatura anfibia (Doug Jones), que el gobierno capturó en el Amazonas donde lo veneraban como a un dios. Strickland somete a su prisionero monstruoso a unas constantes torturas físicas en un esfuerzo por examinar sus capacidades, pero que delatan el asco que el hombre siente ante lo que identifica como diferente. La única que logra entablar una relación con la criatura es Eliza, cuyos acercamientos con música y comida expresan su fantástica atracción al dios anfibio del Amazonas. La conexión entre ambos personajes pasa desapercibida por casi todos en la instalación, hasta que Eliza decide ayudar a escapar a la criatura de su prisión. Ella se sacrifica ya que se da cuenta que el monstruo marino es el único que reconoce su humanidad. Esto también lleva al espectador a descubrir la profunda sensibilidad de estas dos criaturas que a través de su monstruosidad desafían el estándar social de la época.

Ambos filmes tratan los márgenes de diferentes maneras. En Phantom Thread, Anderson nos cuenta otra historia donde las obsesiones de sus personajes los convierten en monstruos, pero cuyas acciones logramos entender y hasta humanizar. Sus protagonistas se desdoblan, tanto como podemos ver en There Will Be Blood (EEUU, 2007) con Daniel Plainview (Daniel Day-Lewis) y Sunday (Paul Dano); y en The Master (EEUU, 2012) con Freddie Quell (Joaquin Phoenix) y Lancaster Dodd (Philip Seymour Hoffman). Anderson utiliza las interacciones entre cada una de estas parejas para subrayar sus vulnerabilidades y así llevarnos a conectar con personas que consideraríamos deplorables. Idealmente, Phantom Thread se debe de ver en un cine preparado para proyectar el formato de 70 milímetros para apreciar las proporciones épicas de los sentimientos de estos personajes, que también se reflejan en el mundo majestuoso retratado por el mismo Anderson, que funge como director de fotografía, y la música de Jonny Greenwood.

Al igual que Anderson, Guillermo del Toro utiliza en The Shape of Water la pareja de la criatura anfibia y Eliza para dejarnos ver su belleza emocional. El dios del Amazonas de del Toro es una clara referencia al monstruo de Creature from the Black Lagoon (dir. Jack Arnold, EEUU, 1954). Sin embargo, mientras que en Creature from the Black Lagoon, la criatura es un salvaje al que se silencia porque el filme responde a las sensibilidades dominantes de la sociedad estadounidense de los 50; en The Shape of Water, del Toro posiciona al anfibio como uno de los héroes y la sociedad es el antagonista que obstaculiza su amor. The Shape of Water es una bellísima fábula para adultos donde una mujer fuerte mueve la acción. El filme se puede considerar un musical no solo porque la música conecta a la pareja principal, sino también porque las actuaciones físicas de Sally Hawkins y Doug Jones son tan hermosas como los bailes de Ginger Rogers y Fred Astaire.

Phantom Thread y The Shape of Water son para mí las dos mejores películas del 2017 en un año que nos ha brindado producciones excelentes. Ambas obras cuestionan nuestra propia humanidad a través de la delicada sensibilidad del monstruo.

Organizaciones comunitarias: la base de la pirámide

Eran las 9:00 de la mañana. De Caguas a Cayey, por la carretera número 1, se sentía el fresco que caracteriza la zona, y más porque estaba nublado. Sin embargo, el sol decía presente también. Era uno de esos días en que pareciera que las nubes y el sol pelean en lo alto.

Precisamente, el semanario CLARIDAD se reuniría con un grupo de líderes comunitarios, de esos tantos que desde diferentes trincheras dan la batalla contra viento y marea por un mejor país. Ésos que evidencian que el sol siempre sale.

Mientras conversábamos en el centro comunal José L. “Tati” Ríos de la comunidad Las Vegas de Cayey, solo el 15 por ciento de ese municipio estaba energizado o lo que es igual, tres de los 22 barrios que conforman ese pueblo. Tras el huracán María, además de sobrevivir sin energía eléctrica por cuatro meses, los y las cayeyanas –y el resto de los y las puertorriqueñas– han ido despertando la conciencia de comunidad que permanecía dormida, según aseguraron los líderes.

¿Le traerá beneficios reales al pueblo la privatización del servicio de energía eléctrica?, preguntamos a quienes han estado inmersos por años en la gestión comunitaria. “Sí, nos está (el gobierno) ayudando a abrir los ojos. A darnos cuenta de que tenemos que continuar evaluando las posibilidades de luz solar”, contestó en seguida Guillermo Pagán, vocal del Comité de Desarrollo Integral (CDIC).

Por su parte, Pedro Rodríguez interpreta el anuncio de privatización de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) como una “cortina de humo” para desviar la atención pública. “Esto es una movida política, una cortina de humo que están tirando para que la gente deje atrás el problemita de que no tiene luz y para que no se manifieste”.

“Nosotros como organización tenemos el potencial para luchar contra cualquier propuesta gubernamental millonaria. Míralo como una pirámide: la base, que es lo más importante, somos nosotros, las organizaciones comunitarias, ya después se siguen montando las empresas y el gobierno, que está en el pico. Pero el hecho de que esté en lo más alto no significa que es el más fuerte porque nosotros sostenemos a ese gobierno… Si nosotros nos organizamos, el gobierno va a temblar”, dijo firmemente Carmen Rosa “Rosita” Rosado, portavoz del CDIC.

Tras el paso del huracán hace cuatro meses, los diferentes sectores del barrio Las Vegas continúan organizados para repartir los suministros que reciban del Municipio, la Cruz Roja y otras fundaciones que se han interesado en ayudar al barrio. Esa organización ejemplar, provocó que el CDIC, fundado hace cinco años, se diera a conocer en todo Cayey y que llegaran hasta allá filtros de agua, colaboración de iglesias, generadores de electricidad, toldos, entre otros.

Según dijeron, ahora hace falta que todas las comunidades de Cayey se unan para evitar tener tanta dependencia del Municipio. “Muchas veces la gente piensa que el Municipio tiene que venir y limpiarnos la calle y hacerlo todo, pero cuando uno está en una crisis como ésta uno se da cuenta de que todos nosotros somos una cadena y que el Municipio sí es importante, pero las comunidades y los individuos que están dentro somos los que sabemos nuestras necesidades y los que tenemos que envolvernos para mejorar”, afirmó Judith Crespo, portavoz del movimiento Cayey para el mundo.

Cayey para el mundo

A finales del 2012, Judith Crespo junto a su esposo Antonio Arriaga y otros residentes de Cayey se organizaron y formaron el movimiento Cayey para el mundo con la intención de levantar voz de resistencia contra la posibilidad de una construcción masiva que amenazaba los terrenos agrícolas de la vaquería Montellano, aledaña a la carretera 743.

En aquel momento, la preocupación de los residentes era por lo que representaban los planes de realizar el proyecto “Ciudadela de Cayey”, el cual pretendía desarrollar un centro comercial, un hotel-casino y alrededor de 4 mil 389 estacionamientos en los terrenos fértiles de la vaquería. Estos planes de construcción, sumados al desarrollo de un parque tecnológico e industrial y a una vía que conectara el expreso 52 con la carretera 743, estaban respaldados desde la alcaldía de dicho municipio.

Al tiempo presente, legalmente, aún les quedan dos años a los desarrolladores privados para impulsar el proyecto. Según Crespo, aunque muchos residentes están de acuerdo con esa posibilidad por creer que será una fuente de trabajo, luego de María hay muchas otras personas que han entendido la importancia de cuidar la naturaleza, “de que no se debe sembrar cemento en nuestros barrios, que esos terrenos son para que las vacas estén pastando, para sembrar”.

En efecto, el desarrollo de ese proyecto amenazaría con posibles hallazgos arqueológicos de la finca Montellano, como lo es un tren Jamaiquino (trapiche de horno) del siglo pasado. También, recaería en la expropiación de terrenos y casas para construir la carretera conectora e impactaría el terreno blando y fértil, pues tendrían que socavarlo para rellenarlo con cemento. La inyección de cemento imposibilitaría que el agua de lluvia llegue a los acuíferos, que son los ríos La Plata y Guavate, y ese mal manejo de las aguas contribuiría al cambio climático que evidentemente nos está afectando.

“Espero que el paso de María haya despertado conciencia de que no necesitamos más centros comerciales, sino terrenos agrícolas”, expresó Judith Crespo.

Comuna Educativa, Cultural y Empresarial

A partir del 2016, Rosita Rosado ha sido la cabecilla de la Comuna Educativa Cultural y Empresarial Cajey (CECE), pensada para desarrollarse en la escuela de la comunidad Alejandro Tapia del barrio Las Vegas, en desuso por más de 12 años. Al obtener los permisos del Departamento de Educación y del Municipio, la pequeña escuela se convertirá en una cocina comercial y un salón para ofrecer talleres. La fase 1, que es la cocina, está montada en un 80 por ciento gracias a fondos donados a través de propuestas.

Esta iniciativa contrasta totalmente con la de “Ciudadela de Cayey”, pues beneficiará completamente a la comunidad cayeyana. La idea primordial es aportar por la sustentabilidad económica de proyectos de autogestión. En ese sentido, cuando energicen el barrio, el negocio produciría un efecto dominó: confeccionar pasteles y guanimes con las viandas e ingredientes que le compren a los agricultores locales y luego, venderlos a las lechoneras de Guavate, que son empresas puertorriqueñas.

El CDIC se ha integrado a la Comuna pues a través de él se conseguirá la mano de obra para confeccionar alimentos. “Estamos tratando de que se queden los chavos aquí en la comunidad”, comentó Guillermo Pagán.

Era una finca de ajíes dulces

En el patio de su residencia en el sector Tinito Marín del barrio Las Vegas, Rosa Velázquez tenía una finca de 876 matas de ajíes en producción. Todo se perdió tras el paso del huracán. “Estamos esperando para unir capital semilla e irlo levantando”, dijo la mujer con tono esperanzador mientras miraba la devastación de su finca. Rehacer el área del sembradío, el sistema de riego, el techo especial, etc. tiene un valor de $27 mil.

“Después de la tormenta, nosotros (su familia) sobrevivimos gracias a que teníamos alimentos sembrados”. Tomates, gandules, calabaza, recao, cilantrillo. También girasoles, germinados con la intención de atraer las abejas. Ella y su esposo son parte de los agricultores que se integrarán a la iniciativa de la Comuna.

“Para los de la ciudad es un poco más fácil y ven la vida diferente, vivir aquí es sudar la patria. Aquí hay que meter mollero para salir hacia adelante”, intervino en aras de explicar cuán difícil es vivir en el campo y sembrar la tierra. Sin embargo, a Rosa le encanta vivir trepada en esa loma de Cayey. Además, reconoce que vivir en el campo la hizo ver de cerca la unión y solidaridad de la que tanto hablan tras María. “Abrimos caminos hombres, mujeres, niños. Se vio la unión, nadie protestó, sino que todo el mundo salió a la calle a resolver”, aseguró.

Para ella, el slogan ‘Puerto Rico se levanta’ suena diferente: “El proceso está sumamente lento. Hay mucha necesidad todavía. En aquella casa amarilla, vive mi cuñada. Ella está durmiendo en caseta de campaña” entre las paredes a las que se redujo su hogar.

“Hay que hablar las cosas como son: la gente pasó hambre. La malversación de fondos del gobierno a uno le da coraje porque mientras están desperdiciando el dinero aquí está muriendo la gente. Por eso, hay que promocionar los proyectos agrícolas para que se produzcan alimentos aquí. La gente piensa que la comida viene del supermercado…no, hay que sembrarla, cosecharla”, concluyó Rosa.