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Ciales sin luz, pero trabajando

«Yo trabajé mucho pero esta tormenta me dejó trabajando mucho más”. Su voz no tiene un tono agrio, sino mas bien jocoso, pero la admisión de Margarita Cruz Alvelo, pasado más de cien días del azote del huracán María, es evidencia de que todavía hay familias y pueblos que están muy lejos de la “normalidad”, que otros reclaman ya hay en el país.

Hasta hace unos días Ciales era el único pueblo que continuaba totalmente a oscuras. El servicio de energía eléctrica fue restablecido sólo en unas cuantas calles del casco del pueblo. Comunidades en el mismo casco urbano y el resto de todo el municipio cialeño, continúan a oscuras.

Para la líder comunitaria Brenda Miranda, del barrio Pozas, más allá de la falta de luz y de los 100 días que han pasado del huracán, la realidad que dejó al descubierto es la verdadera emergencia. “En los campos ves las casas de cemento… que aparenta no les pasó nada cuando se entra al hogar la realidad es una diferente”. Lo que se encuentra dentro de las viviendas describió, son ancianos solos cuyos hijos se han ido a la ciudad, ancianos cuidando ancianos, ancianos cuidando a hijos incapacitados y mucha depresión en personas de todas las edades.

“En medio de esta emergencia la gente se olvidó que había ancianos y ha sido la comunidad y las iglesias las que han hecho lo que las agencias no han hecho”, denunció.

Miranda quien es voluntaria de la parroquia de Ciales Nuestra Señora del Rosario, y que junto a voluntarios de otras denominaciones trabajó en tareas de distribución de ayuda –tarea que todavía continúa– en casi todos los barrios de Ciales, tiene muy presente las vicisitudes provocadas por el huracán, como el de una persona que murió por problemas estomacales luego de estar sin agua potable durante ocho semanas. Natural de Orocovis también recordó que en su barrio al otro día del huracán murieron dos personas y los tuvieron que poner en una “neverita” a presión para conservarlos hasta que pasados unos días pudieron llevarlos a la funeraria del pueblo.

Pedro Maldonado, el gestor del famoso Museo del Café en Ciales –describió– “para un municipio quebrado como Ciales, hicieron de tripas corazones”. Vivas las emociones y todavía enfrentando las dificultades dejadas por el huracán ambos entrevistados reconocieron que a la luz de esta experiencia es necesario que las comunidades se organicen para poder enfrentar futuros eventos.

La joven añadió sobre la situación de cómo se encuentra el pueblo que por ejemplo todas las escuelas tienen horario de 7:30 a 12:30 debido a la falta de luz y problemas con el servicio de agua y que el Departamento de Educación (DE) identificó 172 estudiantes como “homeless” debido a que sus familias perdieron sus casas. De hecho Ciales desde antes del huracán ya tenía una tasa de pobreza infantil de 72% (según estudio El Impacto del huracán María en la Niñez de Puerto Rico, de Amanda Rivera Flores y Caridad Arroyo Quijano, IDJ).

María me dejó trabajando

La expresión de Margarita Cruz Alvelo de que ‘María la dejó trabajando’ responde al lamentable hecho de que el huracán se llevó todo el techo y parte de la casita de madera en la cual vive con sus hermanas Sonia y Carmen Cruz Alvelo, en el sector Jaguas del barrio Pozas. Margarita y Sonia, contaron que pasaron el huracán en una casa vecina de un familiar desde donde vieron como poco a poco se iba la casita. Sonia de 71 años contó que viven en el mismo lugar, desde Santa Clara, y aunque la casa ha sido renovada esta vez fue pérdida total. Pese a las pérdidas sufridas Margarita y Sonia contaron a CLARIDAD que Fema les dijo que no podían hacer ninguna reclamación porque la casa no estaba a nombre de ellas. Junto a la ayuda de otros familiares-ellas son tres de 15 hermanos- y vecinos las veteranas cultivadoras de café se han dado a la tarea de levantar en lo que pueden la vivienda. Margarita contó que el día antes del huracán estaba recogiendo café y su hermano le dijo que lo recogiera todo, “yo pensé lo hago después pero ni eso me dejó María”.

¡Su casa tiene seguro!

Otra experiencia con FEMA es la de María Santos Ríos, quien vive con su hija Yaritza de 30 años, quien padece de esclerosis y Carlos Rivera Santos, de 26 años. A la casa con paredes de cemento, se le fue todo el techo de zinc por lo que perdió prácticamente todas sus pertenencias. Santos Ríos contó que FEMA le negó ayuda para la reparación de su hogar porque ella y que tiene un seguro, “Hace 35 años que yo tengo mi casita y no tiene ningún seguro”, expresó. Según pudo decir a CLARIDAD María Santos, en Fema no le supieron dar una explicación de qué evidencia presentar para poder aclarar el error. La familia es recipiente del Programa de Alimentos (PAN).

Como estar en Vietnam

La familia de Miranda no estuvo exenta. Sentir como el piso de la cocina temblaba, ver desde su ventana como el huracán se llevaba las casitas de sus vecinos y la pérdida de tres de sus ovejas fue una experiencia terrible. Frente a la casa de Miranda flota una bandera de Puerto Rico, “fue él quien puso la bandera”, acota Miranda. Su esposo militar retirado estadounidense Jhon Pecinkas, comparó la experiencia del paso del huracán como estar en Vietnam, ante los fuertes vientos, la deforestación y el bosque quemado que dejo María, eso fue lo que vino a su memoria. Por su parte la hija de ambos Karla, enfermera graduada, narró sobre su experiencia como voluntaria con la Cruz Roja desde el huracán Irma que más que servicios de salud, en muchos de los hogares que ha visitado junto a otros voluntarios ha tenido que servir de apoyo emocional. Debido a los estragos que dejó María, no fue hasta dos semanas después en que Karla pudo incorporarse a su trabajo voluntario, “ha sido difícil cómo encontramos a la gente pero lo seguimos haciendo”, afirmó decidida.

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¿QUÉ HACER?

Esta pregunta inmortalizada en un ensayo de Lenin parece ser la que está dándole vueltas en la cabeza a todo el independentismo organizado, realengo, independiente, autogestionario y desorganizado. Pregunta puntual y legítima por demás en este momento donde todo parece haberse venido abajo y todo parece necesitar ser reconstruido, demolido, reinventado o simplemente construido desde cero.

Algunos se sienten frustrados, sentimiento que es natural aflore en momentos en que quisiéramos poder avanzar en algunos objetivos y nos encontramos con muchos impedimentos internos y externos al movimiento. Cuando analizamos con mente fría el tema vemos que el vaso está medio lleno.

Los logros los podemos recitar a coro: idioma español, nuestra cultura en general, lucha contra la Marina de EEUU en Vieques y Culebra, excarcelación de nuestros patriotas 1979, 1999 y 2017, luchas ambientales contra el supertubo, el plan 2020. En casi todas ellas la victoria se ha dado tras sumarnos a luchas que surgen de los pueblos afectados, o cuando los pueblos se han sumado a nuestros llamados por razones humanitarias como han sido las campañas por la excarcelación de los presos políticos puertorriqueños.

La mera existencia de un movimiento independentista, aunque se encuentre en una relativa debilidad, es un triunfo de por si. No los voy a cansar con los recordatorios de todos los sacrificios, los mártires y las víctimas de la represión que ha dejado esta lucha. Los independentistas conocemos esta historia.

Lo que nos ocupa y preocupa ahora es el presente. ¿Qué hacer AHORA? Les propongo varias cosas:

UNO: ¿Podemos pasar página y entrar en un diálogo constructivo sobre qué vamos a hacer?

DOS: La unidad independentista es indispensable. Eso nadie lo tiene en duda. Los independentistas tenemos una coincidencia fundamental: el objetivo es obtener la independencia de Puerto Rico. Hay grupos que podemos unir en torno a ese único objetivo para coordinar básicamente algunas actividades: las efemérides patrióticas, y las luchas en torno a la descolonización, el trabajo en la ONU, el Foro de Sao Paulo, el repudio a las leyes de cabotaje, el rechazo al militarismo, la libertad de los patriotas.

TRES: Los métodos de lucha: las diferencias van desde el apoyo único y principista a la lucha armada y el rechazo a la participación en eventos electorales, hasta del otro lado la participación electoral como única vía de lucha y la participación electoral como cuestión táctica a decidirse de evento en evento; la desobediencia civil y la resistencia pacífica. En esta área de métodos de lucha siempre habrá diferencias insalvables y lo debemos estipular desde el inicio con un pacto de respeto sin que ello implique renunciar al derecho a criticar lo que entendamos sea un curso de acción incorrecta. Sobretodo un pacto de no imponer un método de lucha contrario al que se pueda acordar por consenso para un evento.

CUATRO: Muchos coincidimos que hay que hacer alianzas amplias mas allá del movimiento independentista con los llamados soberanistas, libre asociacionistas o como quiera que se designen en su momento. La base de esa unidad es una sola: la necesidad de poderes soberanos para Puerto Rico. Los independentistas los queremos todos; los soberanistas están divididos en distintas concepciones y formas de asociación con EEUU. Partamos entonces de una definición común de poderes soberanos: ¿aduana? ¿Inmigración? ¿moneda? ¿representación internacional? ¿ciudadanía? ¿tratados? ¿comercio? ¿defensa? ¿fiscal: arbitrios y contribuciones? ¿fondos federales?

Defensa: Los independentistas no apoyamos tratados de defensa con EEUU. Puerto Rico debe ser zona libre de militarismo.

Moneda: Ecuador tiene una economía dolarizada y el expresidente Correa entendía que fue una decisión errónea dolarizar la economía, pero como presidente tomó la difícil decisión de mantener el dólar por el impacto negativo a corto plazo que tendría el salirse del dólar. Claro, los tiempos están cambiando y el dólar va perdiendo su fuerza como moneda de intercambio internacional. En Cuba se utiliza el dólar en casi todos los establecimientos dedicados al turismo. Este es un tema de consideración para ser ponderado con el insumo de economistas.

Ciudadanía: La posibilidad de una doble ciudadanía para los que ya son ciudadanos de EEUU sería aceptable para muchos independentistas, pero no para otros. Lo que si uniría a todos los independentistas en torno a este tema es que una vez declarada la República los que nazcan de ahí en adelante serán solo ciudadanos puertorriqueños.

Inmigración y aduana: Para los independentistas estos dos ejercicios tienen que estar en manos de la República de Puerto Rico. No sería negociable que se mantengan en control de EEUU. La libre entrada de ciudadanos de EEUU a Puerto Rico así como la libre entrada de ciudadanos de Puerto Rico a EEUU, será un tema necesario ante deseo de mantenernos unidos con nuestros familiares y amigos en EEUU.

Fondos federales: EEUU debe pagar compensaciones en reparación por 120 años de colonialismo. Desde esa perspectivas es que se deben negociar cualquier solicitud de dinero a EEUU. No se debe aceptar como sucede en el caso de las Islas Marshall que el gobierno federal tenga injerencia y supervisión en el uso de esos fondos.

Representación internacional, derecho a entrar en tratados y acuerdos comerciales con el mundo: Estos son otros atributos de soberanía que entiendo que para los independentistas no son negociables.

Estos son solos unos apuntes de las cosas que tenemos que considerar y discutir en la conformación de alianzas amplias de independentistas y soberanistas.

SEIS: ¿He cruzado el puente antes de llegar a el? Pues hablemos del puente. En las redes y publicaciones digitales se están barajando distintas propuestas: asambleas de pueblos, congresos, encuentros, juntes nuevos, revivir el Junte Soberanista, Asamblea Constitucional de Estatus de Pueblo. Se están llevando a cabo reuniones bilaterales, multilaterales, de organizaciones, regionales, de realengos, independientes y de almas y espíritus libres. ¡Muy bien¡ Ahora ¿como recogemos todo eso en un solo sitio? Ahí está el primer gran reto. En el MINH participamos de algunas de esas discusiones y esperamos que en un futuro cercano rindan el fruto esperado.

Hay por supuesto temas que deberán ser insoslayables y puntuales en la conformación de alianzas amplias en el ejercicio de soberanía desde el pueblo. Esta la lista del MINH:

La crisis humanitaria tras el paso de los huracanes, ¿qué podemos hacer por nuestro pueblo?

Desarrollo económico sostenible: los objetivos del 2030

La eliminación de la Ley PROMESA y la JCF

La eliminación inmediata de la Leyes de Cabotaje

Las reivindicaciones laborales

Seguro de salud universal

Educación pública y gratuita a todos los niveles

Las reivindicaciones de las mujeres: no a la sociedad patriarcal y violencia de género

Techo seguro

Energía renovable

Luchas ambientales, defensa de las costas y recursos del mar, de los bosques y recursos naturales.

Reivindicaciones de los afro descendientes

Reivindicaciones de la comunidad LGBTQ

La seguridad alimentaria hacia un desarrollo agrícola sostenible.

Las alianzas con el pueblo puertorriqueños en EEUU: Puerto Rico una sola nación

Abrigo la esperanza de que podamos tener la madurez política, la generosidad y la solidaridad necesaria y a flor de piel para que las iniciativas que se están trabajando puedan conseguir el objetivo mas importante de todos: la construcción de una patria puertorriqueña donde la igualdad, la libertad, la justicia social y la prosperidad deje de ser una aspiración y se convierta en la realidad cotidiana del pueblo de Puerto Rico.

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Una parada en Venezuela

Si previo a llegar te cuestionan ‘para qué vas’ y estando allí te cuestionan ‘qué haces aquí’, sabes que has llegado a un lugar diferente en un tiempo especial.

Llegar a la Gran Caracas representó para mí una parada personal de asuntos por dilucidar con amores ocultos y giros humanos que bien podrían servir para un guión de telenovela venezolana. Ni Diego de Lira, el pasado rey de las promociones de WAPA TV, tendría que invocar mucho de su ingenio para competir por el rating. Pero eso será, en su momento, otro texto. Lo importante fue llegar tras conseguir una complicada visa turística (“Es la política de la reciprocidad”, me explicarían luego) y perder el vuelo de Nochebuena.

Al mediodía del día de Navidad, junto a María de las Mercedes, tocaría suelo venezolano. Una gigante terminal virtualmente desocupada ya anunciaba el aislamiento que se agudiza de afuera para adentro y de adentro para fuera. Venezuela está en guerra. La confrontación e intervención política reina en una sociedad en transición con polos bien definidos entre chavistas y escuálidos.

Con el paso de los años, la pobreza disminuye mientras los ricos ya no son la clase privilegiada y de exclusiva protección. En esta marea, la antes meca suramericana del turismo desapareció, al menos por lo pronto, y la riqueza del petróleo ya no está al servicio exclusivo de una minoría privilegiada. Por otro lado, la democracia electoral, con un sistema de votación electrónico incluyendo huella digital para prevenir el fraude, se instauró para garantizar el reclamo popular. Y ese reclamo consecuentemente idealiza a una figura cuyo nombre sustituye al esperado de un ideal. Somos chavistas -como los cristianos a Cristo- afirman y reafirman muchos. El Nuevo Testamento es la Constituyente, donde se esbozan los derechos y las responsabilidades. Ahora hasta el más pobre los conoce y los reclama, un paso de avance.

Por su parte, los escuálidos o la oposición son como una especie de derecha clasista que no vive feliz en una democracia que no los elige a ellos para gobernar a favor de sus intereses. Y es que los pobres son más y ganan las elecciones sobre los más pudientes que insisten en acaparar la riqueza venezolana. La oposición no parece presentar propuestas ni reformas, sólo plantea derrocar al Estado. No hablan del acceso a la educación, ni a la salud o a la vivienda digna. En su lugar, organizan y subsidian güarimbas callejeras (escaramuzas y violencia) para desestabilizar el País. Pero esta estrategia también parece fracasada, no sin antes costar numerosas bajas: puentes dinamitados, sabotaje de servicios, conflictos entre vecinos, soldados, policías y ciudadanos quemados o asesinados al igual que cientos de modernos autobuses y camiones de mantenimiento eléctrico. Recordar acá en Puerto Rico el pasado 1ro de mayo, cuando una masa muy enojada por el robo público rompió ‘cuatro’ cristales en la zona bancaria trae a la vista la enorme hipocresía e inconsistencia analítica, la manipulación y puritanismo mediático, político y social de los que somos víctimas.

En Caracas, no pisamos cuarto de hotel. La visita tenía incluida una habitación en la casa de Yoaní y Diego. Con su gentileza, vivimos, conocimos, investigamos un pasado y sufrimos la realidad actual. Creo que si fueran ellos los que nos visitaran en Puerto Rico, podrían decir las mismas cosas: “¡Pero Diego, cuidado con los hoyos!”, advertía Yoa a cada vuelta. Qué dirían si manejaran por nuestras carreteras en Puerto Rico, me decía calibrando la hipérbole de su lamentación. Las colas para sacar ‘reales’ de máquinas ATH estériles era pan nuestro de cada día como acá tras el paso del Huracán María. Pero si, desde afuera, devaluaran el dólar virtualmente a unos centavos, ¿no serían acá igual de inservibles? Es todo secuela de una misma guerra económica en progreso.

Otras colas inmensas son igual de visibles cuando los bachaqueros se movilizan -prevenidos de antemano- para acaparar productos regulados. Los bachaqueros son principalmente gente humilde que hace largas colas aquí y allá para comprar y acaparar productos básicos a precios de quemazón. Mejor que trabajar, hacer estas filas genera mayor rendimiento con la reventa de los productos a precios de explotación, puro salvajismo capitalista.

Tras un fallido intento de Golpe de Estado en el 2002 y la oposición perder continuamente las elecciones, se acentúa ahora la trinchera de esa guerra económica. Los precios regulados para alimentos de la cesta básica son medidas del Estado para asegurar la alimentación. Sin embargo, el bachaqueo quiebra su finalidad. La hiperinflación es, hoy por hoy, el arma de destrucción masiva de una intervención externa con la asistencia de una oligarquía nacional que bombardea las calles venezolanas con sus estrategias económicas. Las víctimas colaterales son todos menos aquellos con acceso al dólar que, en el mercado negro, permite un cambio privilegiado. Si un turista usara su visa para comprar una cuarta de jamón cocido estaría recibiendo una factura de $36. Mari hizo el experimento y le costó. No hay turista que resista. Sin embargo, con el cambio entre cuentas de venezolanos con acceso al dólar la historia es diferente. Ese jamón habría costado medio dólar. La oligarquía está privilegiada con la especulación de ‘Dollar Today’ en el mercado ‘negro’. En las tiendas nadie rotula los precios. Catalizan el robo ‘a mano armada’ elevando los precios de los productos a capricho. Hoy es uno, mañana otro. Dos, tres, ocho hasta 100 veces más que el día anterior.

“¿Ves esta margarina?”, me preguntó Yoaní saliendo al comedor desde la cocina donde nos preparaba una tradicional arepa venezolana. Era parte del ritual para completar la etapa de bienvenida. “En octubre pagué 4,000 bolívares. Luego la vi en 11,000 y ahora a finales de año está en 110,000”. A no ser por su peculiar habilidad de hacer cuentos con gran humor, aquello sería para echarse a llorar.

Se ahoga a un pueblo entero y se bombardea cualquier esfuerzo del Gobierno para enfrentar la embestida económica. El último día de 2017, el presidente Maduro anunció otro aumento de 40% en el salario nacional y ya al día siguiente se esfumaba con aumentos en las mercancías del sector privado sin justificación alguna. Parecería como si la intención final de la oposición fuera que el salario promedio mensual no alcance ni para un desayuno, apostándole al hambre como ‘chantaje democrático’ para lograr un cambio de gobierno.

En contraste, ¿qué define lo ridículo? El precio de la gasolina. Con el equivalente en bolívares a dos décimas de centavo de dólar fue suficiente para llenar el tanque con 30 litros de combustible. Subimos el Cerro Ávila a pie y luego en el teleférico, las escalinatas del Calvario, andamos tranquilamente las calles de la ciudad, trepamos a diario el techo de la casa de Yoa y Diego para ver en el paisaje una ciudad con contrastes entre cerros y colinas sobrevoladas por mandas de guacamayas. Mientras los cerros albergan los ranchos o favelas, a los asentamientos de clase media y alta en geografías análogas se les llaman colinas. Visitamos el Hospital Vargas, donde se iniciaron los acontecimientos de una novela venezolana por escribir. Vimos la universidad pública municipalizada con pequeños recintos satélites que permiten una oportunidad educativa para muchos en más partes del territorio. Centros de Diagnóstico Integral por doquier y Barrio Adentro en los cerros marcan una gran diferencia en el acceso a la salud en comparación con el pasado. Las misiones de miles de médicos cubanos complementan este esfuerzo que incluye ya una transición para una clase médica nacional venezolana. El ‘gentrification’ que desplaza a la clase media y pobre en muchas partes de Estados Unidos o Puerto Rico se da allá más bien a la inversa. Se han construido casi dos millones de nuevas unidades de vivienda en zonas urbanas, donde los pobres ahora viven al lado de los ricos y alejados de los cerros. Esto no le gusta a las clases pudientes, como tampoco les gusta que modernos teleféricos y trenes livianos transporten a su gente desde las favelas a zonas adyacentes a centros comerciales privilegiados y otros espacios urbanos. Son muchos los choques que arden en una especie de herida social que no cicatriza. Pero, ¿por qué no? El choque es necesario.

Un proceso de cambio social se ha gestado con las reglas de la democracia electoral. De pronto, para unos, sus resultados son inválidos por razones incomprensibles y justificando así una intervención externa. Afirman que hay que devolver la democracia a Venezuela. ¿A qué se refieren? ¿Cómo sería Venezuela sin obstrucción externa? ¿Será posible una reconciliación? Entre dos polos, una respuesta afirmativa parecería inalcanzable. Por lo pronto, la ruta por delante sigue cuesta arriba previo a que el encanto de una Venezuela sin guerra reabra de adentro para afuera y de afuera para dentro. Esta parada sigue pendiente para muchos, yo querré volver antes.

Otra mirada a la antillanidad

Los dirigentes políticos y militares de las guerras independentistas cubanas del siglo diecinueve no fueron capaces de promover posiciones coherentes de solidaridad entre las islas del Caribe. Así lo informa el distinguido historiador cubano Ramón de Armas –ya fallecido. Y esa es una verdad histórica que no podemos ocultar. Lo opuesto sería dejar tales asuntos en manos de nuestros enemigos, capaces de adulterar los registros de la historia para sacarles el mayor provecho político. Reitero entonces que en la Cuba de aquella época había pocos abanderados de la antillanidad, ese sentimiento revolucionario que tiene su manifestación más concreta en la aspiración de enlazar y confederar a todos los países de las Antillas.

He mencionado este asunto, pero debo informar también que hubo honrosas excepciones. La primera es José Martí, Apóstol de la Independencia de Cuba. La segunda es Antonio Maceo Grajales, figura emblemática del movimiento revolucionario antillano. Y la tercera excepción que quiero aludir es la del dominicano de nacimiento, pero cubano por devoción, Máximo Gómez Báez.

Nadie puede poner en duda que el revolucionario dominicano era un guerrero audaz. Una y otra vez Gómez le ofrecería a Puerto Rico su espada de libertad para iniciar la guerra contra el coloniaje español. Pero si decir Gómez es decir solidaridad entre las Antillas, lo mismo se puede decir del Dr. Ramón Emeterio Betances, a quien con tanta justicia se le ha llamado Padre de la Patria puertorriqueña.

El 24 de febrero de 1895 el patriotismo cubano inicia una nueva guerra de independencia. Gómez le infundiría aliento a una campaña insólita: la política de la tea incendiaria. Las llamas de la revolución destruirían las siembras del tabaco, el latifundio azucarero, las haciendas del café, el lujo y las riquezas españolas. Valiéndose de la tea Cuba trató de poner en marcha la doctrina de la no rentabilidad del coloniaje. Si la provincia dejaba de ser productiva, España se vería obligada a desocupar su territorio. Pero el autor de aquella extraña cruzada no tenía propiedades en Cuba. Escuchemos a Gómez exponer sus motivos para creer justa la política de la tea:

cuando puse mi mano en el corazón adolorido del pueblo trabajador y lo sentí herido de tristeza, cuando palpé… alrededor de toda aquella asombrosa riqueza, tanta miseria y tanta pobreza moral; cuando todo esto vi en la casa del colono, y me lo encontré embrutecido para ser engañado, con su mujer y sus hijitos cubiertos de andrajos y viviendo en una pobre choza, plantada en tierra ajena, cuando pregunté por la escuela y se me contestó que no la había habido nunca… entonces… me sentí indignado… y en un instante de coraje… exclamé: ¡Bendita sea la tea!

Ramón Emeterio Betances estuvo al lado de Gómez en todo momento, infundiéndole aliento desde París a la insólita campaña. Ahora bien, el 7 de diciembre de 1896 tropas españolas abrieron fuego contra una columna insurrecta. El general Antonio Maceo se desplomó de su caballo. Junto a Maceo caería también el joven Francisco Gómez Toro, hijo del general en jefe del Ejército Libertador. Deplorando aquella terrible desgracia Gómez le escribe a la viuda de Maceo una carta admirable:

Mi buena amiga: Nuestra antigua amistad… acaba de ser santificada por el vínculo doloroso de una común desgracia. Apenas si encuentro palabras con qué expresar a Ud. la amarga pena y la tristeza inmensa que embargan mi espíritu. El general Antonio Maceo ha muerto gloriosamente sobre los campos de batalla… Con la desaparición de ese hombre extraordinario, pierde Ud. el dulce compañero de su vida, pierdo yo al más ilustre y al más bravo de mis amigos y pierde en fin el Ejército Libertador a la figura más excelsa de la Revolución.

Algunos renglones más adelante, Gómez añade que a esa pena se le unía la pena cruelísima de su hijo Francisco Gómez Toro, caído junto al cadáver del heroico guerrero y sepultado con él, en una misma fosa, “como si la Providencia hubiera querido con este hecho conceder a mi desgracia –dice Gómez– el triste consuelo de ver unidos en la tumba a dos seres cuyos nombres vivieron eternamente unidos en el fondo de mi corazón. Ud. que es mujer; Ud. que puede –sin sonrojarse ni sonrojar a nadie–, entregarse a los inefables desbordes del dolor, llore, María, por ambos, por Ud. y por mí, ya que a este viejo infeliz no le es dable el privilegio de desahogar sus tristezas íntimas desatándose en un reguero de llanto.

Enfrentado a la cruel y triste noticia el Dr. Betances también le escribe a la viuda de Maceo enalteciendo al que fue grande en la batalla, grande en el consejo, grande en el patriotismo, “y que con la punta de la espada inscribió en la tierra cubana, de una punta a otra de la isla, su nombre imperecedero…”

Si en verdad queremos darle nombre a la antillanidad recordemos que cuando se exhuman los restos de Maceo y de Gómez Toro el general puertorriqueño Juan Ríus Rivera dicta impresionante discurso. Dos pequeñas cajas, elegantes, sencillas, se colocan dentro de una mayor que guardaría los restos del general Antonio y de su ayudante Francisco Gómez Toro. Los textos escritos en cada caja fueron cuidadosamente redactados por el periodista puertorriqueño Sotero Figueroa Fernández. La boricua Lola Rodríguez de Tió, amiga y admiradora de Máximo Gómez, también se hallaba presente.

Si he hablado de Gómez y si he hablado de Maceo es para informar que el Instituto de Historia de Cuba ha iniciado un proyecto historiográfico de extraordinaria importancia para toda la región Caribe: la publicación de las Obras Completas de los generales Máximo Gómez Báez y Antonio Maceo Grajales. Y para nosotros es un honor extraordinario trabajar al lado del presidente del Instituto de Historia de Cuba, René González Barrios, en el Proyecto Gómez-Maceo.

Nos sentimos hijos de Martí y de Céspedes, de Betances, Gómez y Maceo, pero también de Mariana Grajales Cuello, Bernarda Toro Pelegrín, Antenor Firmin, Hostos, Luperón y de todos los grandes libertadores de nuestra región, hombres y mujeres que tenían, entre muchas otras, las pasiones de la independencia y la solidaridad entre nuestros pueblos. “Pasiones estas que le permitían caminar sin desfallecer, construir donde se pudiera construir, conspirar donde hubiera que conspirar, hacer acopio de fuerzas, mendigar recursos, predicar, suplicar, debatir, combatir y, si derrotados, empezar de nuevo por donde se pudiera empezar, en un peregrinaje que sólo podía tener fin el día que les alcanzara la muerte, en el triunfo o en la derrota, pero siempre en brazos de nuestras patrias agradecidas”.

Palabras de apertura. “Simposio Internacional. La Revolución Cubana: Génesis y desarrollo histórico”. Palacio de Convenciones. La Habana, Cuba, martes 24 de octubre de 2017.

Referencias:

1. Ramón de Armas. “Máximo Gómez en la vanguardia revolucionaria antillana”. Anales del Caribe. La Habana. Año V. Núm. 13, 1989.

2. Juan Bosch. El Napoleón de las guerrillas. República Dominicana, 1982.

3. José Luciano Franco. Antonio Maceo. Apuntes para una historia de su vida. Tomo III. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1973.

4. Papeles de Maceo. Tomo II. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1988.

5. Lola Rodríguez de Tió. Obras Completas. Tomo IV. San Juan: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1971.

6. Félix Ojeda Reyes. Peregrinos de la libertad. Río Piedras: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1992.

7. Félix Ojeda Reyes y Paul Estrade. Betances. Obras Completas. Vols. I-X. San Juan: Zoomideal, 2017.

Topografía: Mil preguntas inútiles

La humanidad tiene la capacidad de hacer preguntas que no tienen contestación, preguntas imposibles de responder porque aquello que indagan se estrella contra la naturaleza misma de la realidad o del tiempo. Así que su formulación permanece ahí, como un enigma, un misterio que inspira el juego de la imaginación artística, histórica etc. De ahí se sigue que el ser humano no sólo inventa enigmas irresolubles sino que puede vivir con ellos toda la vida. ¿Masoquismo, inspiración? Quién sabe.

Preguntar por lo irreal, por lo no ocurrido que alguna vez quizá fue posible, es invocar otra dimensión. Si se me permite la expresión, ese otro lado es un universo de “realidad irreal”, como una gran sombra o una gran ola que se alza y casi nos cubre pero nunca desciende porque no puede, pues queda siempre suspendida en la pregunta. La interrogación proyecta un puente entre el preguntador y esa “realidad irreal alterna”, hecha de posibilidades frustradas. (Espero no estar disparatando.)

Por ejemplo, en mi caso, que todavía formo parte de la humanidad interrogadora, a veces me pregunto “qué hubiera pasado si . . .”

Como todas las de su tipo, ninguna de las preguntas que siguen a continuación tiene respuesta, pero creo que su formulación estimula al pensamiento hasta el punto en que algunos significados se insinúen. (O sea, que algunas ideas sensatas, con sentido, se nos pueden ocurrir.) Son sólo una muestra.

Empecemos.

¿Qué hubiera pasado si Lenin no muere en 1924 y hubiera llegado sano y lúcido al período de la Segunda Guerra Mundial? ¿Qué hubiera pasado si su llamado testamento político –en el que criticaba duramente a Stalin y sugería su sustitución del liderato– se hubiera dado a conocer a todos en su momento? ¿Qué hubiera pasado si se continúa con la Nueva Política Económica promovida por Lenin, que introducía medidas capitalistas para fortalecer el socialismo? ¿Qué hubiera pasado si no destierran a Trotski? Y si saltamos en el tiempo, ¿si Gorbachov hubiera tenido éxito con las reformas políticas y económicas? Y antes, ¿si la Primavera de Praga de 1968 no hubiera sido aplastada por tanques rusos? Y antes, ¿si la URSS, en 1956, en lugar de invadir Hungría hubiera dialogado? ¿Si los experimentos socialistas hubieran sido prósperos y democráticos? ¿Si no hubiera existido la competencia por el dominio del espacio sideral entre EEUU y la URSS? ¿Si en China no hubiera ocurrido la Revolución Cultural? Y antes, ¿si no hubiera invadido al Tíbet? Y ahora, ¿si el mundo no se estuviera convirtiendo en mercancía hecha en China?

Y ya en el Caribe, en Puerto Rico, ¿qué hubiera pasado si Lares triunfa, si Betances no se queda varado con las armas en Santo Tomás, si todos los que eran llegan a participar? Y antes, ¿si no muere Lita, el gran amor de Ramón Emeterio, si no muere Ruiz Belvis, su gran amigo? ¿Qué energía no le hubieran dado esas dos vidas a Betances? Y más adelante. ¿Si Muñoz Marín no declara incompatible ser independentista con ser popular? ¿Si no va preso Albizu ni gran parte del liderato nacionalista en 1936? ¿Si hubiera triunfado el 30 de octubre de 1950? ¿Si Esteban Antongiorgi hubiera ajusticiado al gobernador Winship, por la Masacre de Ponce? ¿Si hubiera habido colaboración entre Muñoz y Albizu Campos? ¿Si comunistas y nacionalistas puertorriqueños se hubieran aliado?¿Si Sánchez Vilella hubiera ganado las elecciones de 1968 con el Partido del Pueblo? ¿Si los boricuas no hubieran tenido que ir a Corea o a Vietnam? Y en Cuba. ¿Si Martí no muere en Dos Ríos? ¿Si EEUU no interviene en la Guerra contra España? Y más adelante, durante la lucha contra Batista, ¿si no hubieran asesinado a Abel Santamaría? Y después. ¿Si no hubiera muerto Camilo Cienfuegos?¿Si el Che Guevara no se hubiera ido? ¿Si no hubiera ocurrido la invasión de Playa Girón? ¿Si no hubiera ocurrido la crisis de los misiles? ¿Si la URSS no hubiera influido tanto en el proceso cubano? ¿Si la Revolución no hubiera censurado y reprimido a intelectuales, artistas, homosexuales y a otras minorías? ¿Si al comienzo no hubiera habido fusilamientos?¿Y en la República Dominicana no hubiera gobernado Leonidas Trujillo? ¿Y en Haití, tampoco Papa Doc?

Y ahora, viajando más lejos. ¿Si el Imperio Español no hubiera perseguido a los no cristianos? ¿Si Colón nunca hubiera puesto un pie en esta parte del mundo? ¿Si los europeos llegados a Norteamérica hubieran respetado a los que ya vivían allí? ¿O si cada vez que llegaba a este lado un europeo imperialista se lo hubieran comido vivo? ¿Si a nadie se le ocurre traer esclavos de África ni de ninguna otra parte? ¿Si desde la guerra de independencia de las trece colonias se prohíbe toda esclavitud? ¿Si en la Revolución Francesa no hubieran guillotinado a nadie? ¿Si Napoleón no se hubiera convertido en emperador y no hubiera invadido otros países? ¿Si ni Hitler ni Mussolini hubieran llegado al poder? ¿Si no hubieran ocurrido ninguna de las guerras mundiales ni la guerra civil española? ¿Si EEUU no hubiera lanzado las bombas atómicas en Japón?¿Si no hubieran asesinado a Gandhi? ¿Si Pakistán y la India no se hubieran separado? ¿Si el mundo árabe se hubiera unido y no hubiera sido dividido por Francia e Inglaterra? ¿Si estos países no hubieran actuado con propósitos imperialistas ni desarrollado actitudes racistas? ¿Si los otros países hubieran respetado a África y a Asia? ¿Si en África y en Asia se hubieran comido vivos a cada uno que llegara con propósitos de dominación? (Lo de “comerse vivo” a alguien es solo una expresión que busca un efecto dramático, no lo tomen a mal los lectores.) ¿Si Inglaterra no hubiera metido la mano y dividido a Palestina y apoyado la creación del estado de Israel? ¿Si Francia no se hubiera metido en Indochina? ¿Si no hubieran matado a Martin Luther King? ¿Si Nixon ni Reagan ni ningún Busch hubieran ganado la presidencia? ¿Si la CIA no hubiera conspirado para derrocar gobiernos?¿Si no hubiera ocurrido el golpe de Pinochet? ¿Si Salvador Allende no se hubiera suicidado? ¿Si no hubiera habido ataque a las Torres Gemelas ni invasión a Iraq? ¿Si Trump no hubiera llegado a la presidencia? ¿Si Bernie Sanders hubiera sido el candidato demócrata?

No hay contestaciones. O tal vez una: la Historia de una gran parte de la humanidad habría sido menos dolorosa.

En fin, ¿qué hubiera pasado si esta columna no se hubiera escrito y la página se hubiera utilizado de forma más provechosa para los lectores? ¡El periódico sería mejor!

Disculpen esta libre asociación interrogativa, este fluido de infortunios. Propongo que cada cual pregunte lo que quiera e imagine sus respuestas. Podría ser útil. Sin embargo, recomiendo cautela, pues podría ocurrir como con ciertos amores, que sentimos nostalgia por lo que pudo o debió ser pero no fue; melancolía por un futuro imposible. Y entonces puede suceder que nos pongamos tristes. Muy tristes.

Pero no pasa nada. Recordemos que nada de esto es real.

El autor es profesor de la UPR en Río Piedras.

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