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En torno a la “transparencia”

La moda, como todos saben, es cambiante. Cada momento tiene sus particulares sellos distintivos. Esto incluye lugares, personajes, ropa, arte, palabras, consignas… Hace ya algún tiempo gran parte de la discusión pública gira en torno a dos reclamos: “transparencia” y uso de “métricas”. Tal planteamiento se ha puesto de moda aquí y fuera de aquí.

Las dos palabras, “transparencia” y “métricas”, parecen resumir el viejo dicho y sabio consejo de que “cuentas claras conservan amistades”. Expresado de otra manera, aconsejan no recurrir al vicio de las conspiraciones en cuartos oscuros a la misma vez que postulan la necesidad de contar con números confiables e indicadores estadísticos claros. En principio, luce como un excelente consejo. Desafortunadamente, caben tergiversaciones y, por lo tanto, vale estar prevenidos.

Byung-Chul Han, filósofo coreano radicado en Alemania, advierte que la transparencia, como dispositivo neoliberal, es generadora de información “enumerable” pero no “narrable”. Para aclarar tal distinción basta imaginar a un turista que “enumera” minuciosamente los museos que visitó en un viaje por varios países europeos, pero que es incapaz de “narrar” sus experiencias ante las obras de arte que vio, si es que efectivamente fue capaz de verlas. Se trata de una transparencia en la que, como en el proceso mercantil, el pensamiento degenera en cálculo, dejando al margen la teoría, la hermenéutica, la política…

En la sociedad neoliberal priva el individualismo. Quien “fracasa” se hace a sí mismo responsable. Como consecuencia, su transparencia suele servir  –cuando sirve– para acusar individuos pero no para impugnar sistemas. La crisis cuajada en la desregulación financiera en Estados Unidos resulta ilustrativa.

La desregulación del sector financiero de Estados Unidos se inició en la administración del presidente Reagan durante la década de 1980. Esto abrió el cauce para una serie de irregularidades que, junto al desarrollo de una burbuja financiera en el mercado inmobiliario, dio al traste con las llamadas asociaciones de ahorro y préstamos. Algunos banqueros, en Puerto Rico y en Estados Unidos, terminaron en la cárcel. Sin embargo, el proceso desregulador continuó en las administraciones de los presidentes Bush padre y Clinton.

La administración del presidente Clinton llevó la desregulación hasta el máximo. Se derogó la ley Glass-Steagall de 1933 –pieza central del institucionalismo del Nuevo Trato– y con ello rompió con las fronteras entre bancos comerciales, bancos de inversión y aseguradoras. Luego, hubo de todo: especulación, fraude bursátil y una red de corrupción e irregularidad que arrastró a bancos, aseguradoras, bufetes de abogados y agencias calificadoras, entre otros. Culminó con la tan sonada crisis de 2007-2008. No ha faltado uno que otro especulador sentenciado a cárcel, aunque muy pocos.

En la administración del presidente Obama reaparecieron algunos de los personajes responsables de la desregulación en los años de Clinton. No obstante, ante el descalabro provocado por la crisis, el 21 de julio de 2010 se aprobó la ley Dodd-Frank con el objetivo de establecer cierto ordenamiento regulatorio en el sector financiero. Pero no goza de mucho apoyo. Ya, en los inicios de la “era” del presidente Trump, se está hablando de enmendarla y hasta de su posible derogación. La persistencia de las viejas prácticas augura nuevas crisis.

Algo parecido puede postularse respecto a la deuda pública de Puerto Rico. ¿Es necesaria su auditoría de suerte que se alcance la transparencia necesaria para despejar el camino hacia una reestructuración adecuada y justa? Claro que sí. ¿Podría ser de carácter forense de manera que se exijan las responsabilidades de rigor? Ciertamente. Pero esto no bastaría.

Quedarse en la contabilidad o en la relación de irregularidades o delitos se asemeja a la transparencia neoliberal o información “enumerable” a que hace referencia Byung-Chul Han. La auditoría debe acompañarse de una profunda introspección política que le permita al pueblo puertorriqueño enfrentarse a la disfuncionalidad institucional que le cobija. Claro está, lo segundo es mucho más difícil y toma más tiempo que lo primero.

Durante muchas décadas el establecimiento de una sucesión de enclaves industriales atraídos por favores fiscales y por la facilidad con que remiten sus excedentes al exterior se ha confundido con desarrollo sano, el endeudamiento se ha redefinido como factor compensatorio, el desempleo crónico se ha aceptado como condición natural, la dependencia se ha postulado como meta, la emigración se ha planteado como necesaria válvula de escape y la subordinación política se ha concebido como privilegio. En tal enredo de confusiones el desarrollo es, simple y llanamente, imposible.

Cada una de tales confusiones suscita numerosas interrogantes. Enfrentarse a ellas, lograr la transparencia necesaria para dilucidarlas y superarlas, no será fácil. Pero es la agenda de trabajo necesaria para que el País venza la crisis de incertidumbre en que está sumido.

El problema de la deuda pública, la discusión en torno a todos los ángulos que definen la misma, puede ser uno de los puntos de arranque de dicha agenda. Desafortunadamente, que pueda serlo no garantiza que lo será… Abundan las “distracciones”. Entre la transparencia y la opacidad no es tanta la distancia.

Plebiscito: “Con aval federal” y con “muchos votos”

Todos sabemos que los dos componentes del título de este artículo son pura mentira. El plebiscito que el actual gobierno insiste en atosigarnos no tiene ni tendrá el “aval” de las autoridades metropolitanas. Tampoco acudirá mucha gente a votar el próximo 11 de junio. No obstante, ambas cosas continuarán proyectándose como verdaderas gracias a la manipulación noticiosa, la primera, y al fraude electoral, la segunda.

El cuento del “aval federal” ha sido desde el principio un ejemplo de manipulación informativa. Dado que los $2.5 millones asignados durante la administración de Barack Obama para ser utilizados en una futura consulta puertorriqueña requiere autorización previa del Secretario de Justicia, la dirección del PNP concluyó que ese visto bueno para el desembolso constituye un “aval” a su plebiscito. Sería la primera vez que tal cosa ocurra, dicen.

Dar el aval no sólo significa dejar hacer. En los cuatro plebiscitos que desde 1967 se han celebrado, ha estado presente la permisividad imperial y en ninguno ha habido “aval”. Como todos no han sido nada más que un mero ejercicio de electoralismo colonial, a la metrópolis nada le importan. Podemos entretenernos, si queremos, votando cada año y en Washington tan sólo se reirán. Dar el aval significa, además de dejar votar, comprometerse con el resultado porque si se autoriza un ejercicio electoral lo más elemental es que el resultado, se respete. Como sabemos, no hay ni señal de eso en el horizonte.

El actual plebiscito que el PNP concibió tenía un elemento que lo diferenciaba de los anteriores, y ese fue el que el liderato anexionista quiso manipular. Como podía estar de por medio el uso de $2.5 millones de dinero estadounidense para la consulta nos dijeron que esa autorización constituía el “aval”. Los gringos, sin embargo, se enteraron muy pronto de la manipulación y el pasado mes de abril, como dicen los galleros, le mataron el pollo en la mano a Ricardo Rosselló. Respondiendo a una carta del Gobernador, le negaron el uso de los fondos recurriendo a argumentos puramente colonialistas como la no inclusión en la consulta del actual “status territorial”.

El rechazo de abril no detuvo la manipulación de los anexionistas. Como se apresuraron a enmendar la ley del plebiscito para añadir el “territorio”, según planteaba la carta de Justicia, empezaron a decir que, como cumplieron con lo señalado añadiendo el estatus actual, aunque no se haya autorizado el desembolso de los $2.5 millones, realmente tenían el “aval”. Se trata de un silogismo absurdo, por no decir infantil, pero de todos modos lo repitieron todos los días como si fuera la gran verdad.

Entonces desde Washington volvieron a actuar. Sin que nadie les preguntara y conscientes de que Ricardo Rosselló andaba por allá repitiendo el silogismo infantil del “aval”, emitieron una escueta declaración afirmando que ellos no habían dado autorización alguna y que cualquier sugerencia en contrario no era cierta.

Se trata del segundo tapaboca en apenas dos meses – uno mensual – pero ni siquiera eso detendrá al grupo que actualmente se cobija en la Fortaleza. Como el cuento del rey desnudo, seguirán considerándose vestidos y antes y después del 11 de junio continuarán diciendo que cuentan con el “aval” de Washington para su plebiscito de embuste.

La otra mentira será la de la participación. Ahora mismo, una vez el PNP (en busca del “aval”) corrió a incluir la colonia como alternativa en la papeleta de votación, todas las demás fuerzas políticas, como una sola voz, decidieron boicotear activamente la consulta. Se trata, por tanto, de un evento electoral al que sólo concurrirá el partido político que en las pasadas elecciones obtuvo el 42% de los votos. Ese dato de por sí sugiere una escasa participación.

Pero hay más. La cita electoral se convoca en momentos en que la crisis social y económica que enfrenta el País ha llegado a niveles extremos. El debate público está centrado en esa realidad y por todos lados lo que se respira es agobio. El sector de los empleados públicos, que históricamente ha sido el que más se moviliza en eventos electorales, está sobre ascuas con los recortes presupuestarios que ya sufre y los que vendrán. En el resto del país también prevalecen el fastidio y la desesperanza.

“El país no está para consultas electorales”, decía el otro día un alcalde del propio PNP que, de paso, advertía de la dificultad que está enfrentando para lograr reclutar los funcionarios que representarán al partido en los colegios de votación. Ese y otros alcaldes, de ordinarios más cerca de lo que la gente siente, en privado solicitaron la posposición del plebiscito, pero desde arriba les advirtieron que el mismo va.

Ante esos dos datos – el boicot de los partidos y el agobio generalizado – no hay que ser adivinador para predecir que muy poca gente irá a votar. Pero seguramente, el resultado que se trasmita al atardecer del 11 de junio dirá otra cosa. Nos dirán que la participación electoral fue masiva y que la estadidad ganó con ese enorme apoyo a su favor. Esto lo lograrán multiplicando por tres o cuatro los que efectivamente vayan a votar y llenando las urnas con votos falsos.

Para asegurarse ese resultado colocaron como comisionada electoral a Norma Burgos, una veterana en ese tipo de manipulación. Algunos recordamos cuando hace aproximadamente dos décadas, en medio de las protestas populares contra la privatización de la Compañía Telefónica, a ella se le ocurrió convocar una manifestación a favor de la venta a la que apenas fueron mil personas, pero la entonces Secretaria de Estado anunció urbi et orbi que habían ido cien mil. Un anuncio similar hará Norma Burgos al atardecer del 11 de junio.

Tal vez la mejor señal del fracaso del plebiscito son los incontables chistes que ya circulan por las modernas redes sociales. Para cerrar este artículo reproduzco uno que me parece muy creativo. Como todos los que circulan es anónimo, pero ojalá pudiéramos conocer su autor:

“Lista de observadores internacionales para el plebiscito del 11 de junio de 2017:

De Alemania: Dr. Von Fraude.

De Francia: Pierre D’Voto

De Japón: Tekito Tuvoto.

De China: Chan Chu Yo

De Cuba: Silvió Panada.

De Israel : Abraham Lasurnas.

De Italia: Massimo Atraco

De Libia: Mehuele Aestafa Al votar.

De Panamá: Many Puleo.

De República Checa: Ivana Jodernos.

De Uganda: Amín Mewele Ashuco

De Vietnam: Jo Dan Se.

De India: Ghandi Sima Farsa.

¡Por lo que se garantiza total transparencia en las votaciones!”

PIE: puente de acceso a la UPR

Julio C. Segarra Delerme es atleta de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Hace tres años, comenzó a estudiar Educación Física en el recinto gracias a la ayuda que le ofreció el Programa de Innovaciones Educativas (PIE).

En entrevista con este medio, el velocista –practica el evento de 100 metros lisos– aseguró que el Programa fue una base porque su Índice Mínimo de Ingreso (IGS, por sus siglas en inglés) no le daba para entrar a la Universidad, pero “a través del deporte me dieron – en el PIE – la oportunidad de venir en verano, de enfrentarme a la dinámica de profesores que exigen bastante antes de que empezaran las clases en agosto”.

“Si no hubiese sido por el PIE, no hubiese podido entrar. Ya yo estaba matriculado en una universidad privada. Lo único que me faltaba era empezar a coger clases allá. Entonces, fui a un try out en Río Piedras y me hablaron del PIE”, rememoró el joven natural de Loíza.

Como la anécdota de Julio, hay muchas otras de jóvenes atletas o artistas que se gradúan de escuela superior y que ingresan al recinto riopedrense respaldados por el PIE, que vela porque el IGS no sea un obstáculo para que estos estudiantes accedan a la UPR.

En lugar del índice de ingreso, este programa, adscrito a la Facultad de Estudios Generales desde 2007, considera las habilidades que tienen estos jóvenes en los diferentes deportes o ramas del arte. La puntuación que obtengan esos estudiantes luego de un proceso de evaluación, se suma al total de IGS, aumentándose así la posibilidad de ingreso a la UPR en Río Piedras.

Sin dudas, el Programa de Innovaciones Educativas es una de las tantas iniciativas que hacen valer el servicio a la comunidad, que es, junto a la docencia y la investigación, una de las dimensiones de la Universidad del Estado.

Según se especifica en el portal electrónico, el PIE es una estructura académica-administrativa que sirve de puente para que diversas poblaciones de estudiantes inicien estudios universitarios por medio de una admisión especial apoyada por el Programa de Reclutamiento para Atletas de Alto Rendimiento – por medio del cual entró Julio Segarra – por el Programa de Educación Continua para Adultos (PECA) o por el Programa de Apoyo Académico para Estudiantes de Destrezas (PAAED).

Recientemente, y a pesar del recorte millonario al presupuesto de la UPR que anunció la Junta de Control Fiscal, se incluyó bajo esta estructura académica-administrativa el Proyecto de Educación Universitaria en la Cárcel. Aunque el proyecto de ir a impartir enseñanza en algunas cárceles del país se efectúa hace años a través de un contrato que la UPR tiene con el Departamento de Corrección, según le comentó a CLARIDAD la directora y coordinadora del PIE, Yvonne Dennis, ahora continuará funcionando más estructuradamente con una secuencia curricular y con la oportunidad de que los confinados puedan obtener una tarjeta de identificación estudiantil.

“Bajo PIE entran atletas y artistas que no tienen el IGS, adultos que nunca han estudiado en una universidad, además, estudiantes con discapacidades (Ley 250 de 2012) y estudiantes socioeconómicamente desaventajados (Certificación 50 aprobada por el Senado Académico)”, explicó Dennis.

A través del Programa de Innovaciones Educativas se organizan los programas académicos de estos estudiantes y se coordinan servicios de apoyo a la docencia, incluyendo servicios de consejería. En ese sentido, los que se encargan de impartir tutorías en español, matemática e inglés son estudiantes voluntarios, aunque en este menester se incluyen varios(as) profesores(as) de Estudios Generales. Los servicios de consejería también los ofrecen estudiantes de la Escuela de Rehabilitación y Consejería del recinto, que a la vez que cumplen con su práctica, brindan ayuda a compañeros y compañeras.

Tal es el caso de Anissa Ortega, actual estudiante del Programa Graduado de Lingüística. Esta joven fungió como tutora de español e inglés al momento de comenzar como voluntaria en el PIE. Al cabo de dos años y luego de culminar un bachillerato en Traducción e Idiomas, ahora es asistente de investigación en el PIE. En esta faceta, siempre ayuda a los estudiantes porque “a mí me encanta y uno aprende demasiado con ellos”, pero su tarea principal es buscar fondos externos (por medio de propuestas a agencias privadas) para que el PIE pueda funcionar sin depender exclusivamente de fondos institucionales.

Fortalecer el compromiso

La Universidad hace tiempo está trabajando con programas como el PIE con la intención de cumplir con su propósito de ser “un brazo de servicio a la comunidad”, afirmó Yvonne Dennis. En momentos en que la Junta de Control Fiscal pretende aniquilar la educación superior pública, los más de veinte proyectos universitarios que trabajan directamente con el pueblo de Puerto Rico desde diferentes focos sociales, tienen que fortalecerse porque son los que demuestran la labor social de la Universidad, ese vínculo que tiene la comunidad universitaria con el resto del país.

Así esto y teniendo en cuenta el funcionamiento del PIE, es desde la docencia que se debe continuar fomentando el compromiso que tiene la UPR con el estudiantado y la importancia de que los profesores sean ante todo maestros interesados en cumplir con la diversidad que presentan los y las estudiantes que ingresan al recinto riopedrense con la ayuda del Programa.

Por otro lado, aunque los estudiantes del PIE siempre han tenido la oportunidad de ingresar en el recinto –según directivos del Programa–, para continuar brindando servicio a esta población estudiantil desaventajada, es vital que se agilicen los procesos de admisión, ya que los estudiantes del PIE son los últimos en ser evaluados por la Oficina de Admisiones. Garantizarle al estudiantado que atiende el PIE programas académicos acoplados a las situaciones individuales, es reconocer el derecho que tienen los y las estudiantes más vulnerables de estudiar en la UPR. Admisiones y el Decanato de Asuntos Estudiantiles ha sido diligente en atender a esta población, finalizó Dennis.

MIRADA COOPERATIVISTA ¡Sí, tu dinero está en las mejores manos!

La incertidumbre que se cierne sobre el país ensombrece todo nuestro quehacer diario y las cooperativas no son la excepción. Por lo tanto, es lógico que surjan preguntas sobre la estabilidad del sistema, la seguridad de los dineros ahorrados y el futuro de las cooperativas.

Las malas noticias que impactan diariamente nuestra vida como pueblo en aspectos como nuestro futuro político, la calidad de la educación, la crisis económica, la salud, la vivienda, la seguridad alimentaria, los sistemas de retiro, entre otros tantos son terreno fértil para el pesimismo. La imposición de una Junta Fiscal con poderes absolutos, lejos de estimular nuestras capacidades para capear el temporal, nos saca en cara las debilidades inherentes al estado de indefensión al cual nos ha llevado nuestra clase política.

Ante esa atmósfera de impotencia e incertidumbre nuestro pueblo es profunda y claramente consciente de la formidable reserva ética que representa el sistema cooperativo puertorriqueño y de su capacidad para hacer que este país se ponga sobre sus pies y camine airoso hacia su propia realización. Su estructura profundamente democrática y participativa, la identificación del bienestar del ser humano como el eje principal de su actividad, el conjunto de valores y principios que lo identifican, la transparencia e información continua a sus socios, su capacidad de movilización en defensa de lo alcanzado y el arraigo en el quehacer cultural, deportivo y comunitario de su entorno, así lo aseguran. Por si fuera poco, llevan años planificando y tomando medidas dirigidas a salvaguardar el patrimonio levantado por la confianza del pueblo. Los cooperativistas están organizados son el vivo ejemplo de lo que son capaces de hacer los ciudadanos cuando, a pesar de diferencias (ideológicas, religiosas, otras), se juntan por un objetivo común.

El impacto de la adquisición de bonos del gobierno de parte del sector financiero cooperativista es un asunto que se ha trabajado consecuentemente velando por la estabilidad del sistema. Llevan años ensayando escenarios, discutiendo en asambleas las situaciones y los estados financieros e informando a sus socios dueños. Han creado reservas, impulsado legislación favorable, cabildeado y desarrollado estrategias diversas en favor. El celo con la transparencia en la Corporación para la Supervisión y Seguro de Cooperativas está presente en cada paso que dan porque ese es el seguro que garantiza a todo socio sus acciones y depósitos hasta 250 mil dólares.

Una trayectoria de más de 144 años y en el sector financiero de sobre 70 en servicio a los sectores más necesitados es la prueba fehaciente de su potencial y fuerza. El colocar a COSSEC bajo el dosel de la JSF es un desacierto que los cooperativistas no pasan por alto y miran de cerca muy vigilantes, en especial de las medidas que habrán de impactarles. En todo su accionar en protección del sector han realizado propuestas dirigidas a salvaguardar cualquier impacto lesivo al sistema con el fin principal de continuar sirviendo, como se han mantenido. Es un movimiento organizado, activo y muy militante que está inmerso en procesos constantes de trabajo con un solo pensamiento en mente: servir y no fallar a la confianza del pueblo.

Ante la duda saluda, dice un viejo refrán y anteponemos que, ante la duda acuda, visite a su cooperativa, ausculte, pregunte y verifique cualquier información. En casi todos los pueblos hay una cooperativa de ahorro y crédito que recibe cientos de personas diariamente que salen esperanzados y con solución a sus necesidades. Cada día hay más interés en la ciudadanía en conocer el cooperativismo de cerca para identificar formas nuevas de emprender actividades socioeconómicas. Hoy más que nunca hay que estar al lado de los nuestros, de organizaciones gestadas desde la pobreza y la necesidad dirigidas por dignos representantes de nuestro pueblo trabajador. Lo demás es harina de otro costal. Por eso contesto, sin temor alguno: ¡Sí, tu dinero está en las mejores manos!

Comentarios a: mildredkairo@gmail.c

Venezuela, situación de peligro

No creo que en Venezuela exista un estado de guerra civil todavía. Sí aprecio una situación en extremo peligrosa que requiere ser atajada rápidamente.

Está en marcha el guión del Comando Sur de Estados Unidos, cuyo objetivo es no solo acabar con la revolución sino convertir a Venezuela en otra Libia u otra Siria y ha conseguido algunas de sus metas. Tal vez la más importante sea el desabastecimiento de alimentos y medicinas, creado artificialmente por las grandes empresas alimentarias, cuyos dueños, junto a otros oligarcas y funcionarios corruptos, han ganado fortunas a costo de los fondos asignados por el Estado para la compra de insumos y materias primas.

Este conjunto de problemas afecta severamente la vida cotidiana, ha creado irritación en sectores populares y aminorado el enorme caudal de apoyo popular que logró conquistar el chavismo con el genio estratégico de Chávez al mando y altos precios del petróleo. En aquella etapa, Venezuela incluyó como ciudadanos plenos, con dignos salarios, atención médica, servicios educativos, pensiones decorosas, viviendas de calidad y, sobre todo, participación y protagonismo políticos a las grandes mayorías hasta entonces marginadas y en muchos casos discriminadas por el color de su piel.

Pocas veces en la historia se pusieron en marcha en tan poco tiempo programas sociales de esa envergadura. Pero aunque mejoró ostensiblemente el nivel de vida de grandes masas, no parece haberse elevado por igual la conciencia política, sin contar el inherente culto al consumo del modelo rentista petrolero aun vigente, arraigado incluso en los sectores anteriormente más desfavorecidos.

Cuando Chávez fue electo nuevamente presidente en 2012 ya existían barruntos de guerra económica aunque lejos de llegar al grado de perfeccionamiento y rigor a que ha sido llevada por la contrarrevolución bajo la presidencia de Maduro.

La gran diferencia de votos a favor de Chávez entre esa elección y la de Maduro en 2013, evidenció los daños adicionales de la guerra económica, pero también el insuficiente trabajo político del PSUV para esos comicios e, igualmente, confirmó el relevante papel de los grandes liderazgos carismáticos y aglutinadores.

Con esas condiciones en contra, Nicolás Maduro ganó limpia e indiscutiblemente la elección presidencial pero inmediatamente se desencadenaron protestas de tinte golpista por el candidato opositor Capriles que condujeron a actos violentos y la muerte de nueve personas. Maduro se entregó a una vorágine de trabajo sin pausa en cinco años. Debió construir su propio liderazgo, fortalecer la unidad cívico militar, combatir la guerra económica con soluciones de masa y, pese a las dificultades, continuar y restaurar las grandes misiones sociales creadas por Chávez. No menos importante, su esfuerzo honesto por encaminar un diálogo con la oposición.

Tuvo que soportar las guarimbas de febrero de 2014, que con saldo de 43 muertos y astronómicos daños materiales fueron instigadas por Leopoldo López, de nuevo con el sesgo golpista invariable en la oposición. Poco después vino otro rudo revés para el chavismo al perder las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, su primera derrota electoral en 17 años.

La derecha se sintió con el derecho de derribar a Maduro mucho antes de cumplir su mandato e inició una serie de acciones sediciosas desde el cuerpo legislativo, que llevaron al Tribunal Supremo a declararla en desacato hasta hoy.

El mayor aliento a la contrarrevolución en su permanente propósito de derrocar a Maduro y a la revolución viene con la llegada de Almagro a la Secretaría General de la OEA, secundado por el frustrado candidato presidencial republicano Marcos Rubio. Desde ese infecto lugar, el uruguayo ha articulado una coalición antivenezolana de gobiernos de derecha, entre ellos los de México, Colombia, Brasil y Argentina, en ciega obediencia a los planes de Estados Unidos.

Esa y no ninguna preocupación por la democracia y el orden constitucional es lo que ha movido a la derecha a la criminal espiral de violencia fascista en curso, que ya se ha cobrado medio centenar de vidas. No cabe duda de que si no se desmantela esta feroz embestida con urgencia, la contrarrevolución hará cuanto esté a su alcance para deslizar al país hermano hacia la guerra civil y la intervención extranjera. El golpe a la derecha violenta fortalecerá la posición chavista hacia la Asamblea Nacional Constituyente y facilitará encauzar el gran diálogo nacional que se busca.

El autor es periodista cubano radicado en México, escribe para el diario La Jornada. Reproducido de www.cubadebate.cu