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Eugenio María de Hostos

La obra ciudadana que aportó Eugenio María de Hostos a la América toda, es una respuesta a la ausencia de libertades, odisea de eventos superados en ocasiones, evaluados en otras y siempre franqueados por intereses nacionales e internacionales. Su vida ratifica el sacrificio del ir y venir, castigo sentenciado por ejercer su libre pensamiento, acción prohibida. Bajo diversas circunstancias en su Isla, increpaban su exilio. El concepto de peregrinaje en Eugenio María de Hostos refleja las consecuencias de una migración siempre forzada por razones políticas y sociales que enmarcaron su vida.

Sus primeros 23 años contienen los pensamientos y experiencias inmersos en la publicación de La peregrinación de Bayoán de 1863; reflejan el conocimiento sobre la sociedad y el convencimiento de la libertad en su persona. El prólogo de la edición de Madrid, 18631 muestra la idea del peregrino:

Este libro, más que un libro, es un deseo; más que un deseo, una intención más que una intención, es sed. …..Los que no peregrinan que no lean.

Es un librepensador, lleno de deberes cuya base siempre será el derecho a la igualdad, equidad y libertad. Sus convicciones se reafirman en la obra que realizó en América por medio de los artículos periodísticos, discursos, conferencias, reformas educativas y jurídicas, en países específicos como República Dominicana, Perú, Argentina, Brasil y Chile. Contribuye con su palabra y acción a las sociedades americanas para desarrollar la conciencia libertaria. Eugenio María de Hostos viene a ser sinónimo de jurista, educador, sociólogo, periodista, patriota, en resumen: conciencia. Así lo entiendo no sólo para los países antillanos sino para la Humanidad anterior y actual.

Lucha por la libertad de las Antillas, no sólo de su independencia política sino de los lastres coloniales que impiden la configuración de la república de gentes dirigidas a sustentar el derecho y el deber por encima del poder político o administrativo concentrado en una persona o partido. El sentido de liberación promulgado por Hostos, convence para proceder con equidad, constituyendo que todas las personas son iguales ante el deber y ante el derecho.

La independencia es una cosa, y la libertad es otra cosa; la independencia se conquista con las armas en la mano; la libertad es obra del derecho; la independencia es substracción del yugo; libertad es multiplicación de esfuerzos ; el yugo se arroja en una brega más o menos larga; los esfuerzos que reclama la libertad son perpetuos .Y como perpetuos, así también son omnímodos; reclaman la cooperación de todas las actividades individuales y la suma de todas las fuerzas sociales2.

Encontramos seis períodos en los que dividimos su vida de 1839 a 1903 respecto a sus obras, cambios de lugares, países, viajes y proyectos desarrollados. Nace en Puerto Rico en 1839 y se educa en el Liceo San Juan en Mayagüez a partir del 1847 . En Bilbao 1851 continua estudios de bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza. Regresa a Puerto Rico, por corto tiempo y en 1855, termina cursos de latín en el Seminario San Idelfonso en San Juan. De nuevo a España 1857 ingresa a la Facultad de Derecho, Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid. Sus artículos periodísticos y cartas a los rotativos manifiestan el derecho a la independencia de Puerto Rico y Cuba; el derecho a la protesta y a la liberación de los esclavos.

Hostos rompe con el gobierno español cuando luego de la república de 1869, no honró el compromiso de libertad para Cuba y Puerto Rico, inclusive rechaza el puesto de gobernador en Barcelona. Luego de dos estadías en París, llega a Nueva York; y el 31 de octubre de 1869 tiene su primer encuentro con Ramón Emeterio Betances, líder revolucionario de la independencia de Puerto Rico. En la gran metrópolis radica hasta 1870 cuando decide partir a Sur América, dadas las condiciones de represión en su isla. En Perú labora durante un año en el periódico La Patria y con la Sociedad de Auxilio a Cuba. En Chile pasa cinco años, y publica la Memoria de Chile, en la que expresa: Me propongo describir los progresos de Chile… contribuir, si me es posible, a reivindicar para esta sociedad el derecho que tiene al reconocimiento de la sociedad americana i a la atención respetuosa de las nacionalidades europea3. Encontramos que el concepto de derecho expuesto es la simiente para su reforma jurídica y las otras necesarias para lograr el gobierno que debe haber en una república. Con la publicación de la Biografía a Plácido en 1872, aporta otro aspecto de la defensa de la libertad no sólo política sino de los hombres y mujeres esclavos. La segunda edición de La peregrinación de Bayón en 1873 amplía e incorpora recursos literarios para transmitir la emoción de la búsqueda del ideal. Ambas obras contienen la explicación de los sacrificios por la libertad. En ese mismo año en Chile, se publican sus conferencias sobre La Educación Científica de la mujer, inconmensurable aporte al adelantamiento del derecho de la mujer a los altos estudios en el continente americano y ejemplo para las demás tierras del mundo.

Destacamos los tres períodos en los que Hostos labora en Santo Domingo: el primero de 1875 a 1876 en el que promulga la convicción política del derecho a la libertad en las Antillas; el segundo de 1879 a 1888 muestra la aplicación de sus ideas mediante una implantación y práctica de su sistema educativo basado en su método de pensamiento; y el tercero de 1900 a 1903, en el que tiene a cargo la reorganización total del sistema de enseñanza.

En la República Dominicana funda y dirige los periódicos Las Tres Antillas y Los Antillanos en el año de 1875 y colabora con Las Dos Antillas; crea la sociedad La Educadora en 1876. Sale a Venezuela donde se casa en 1878 con Belinda Ayala. Luego pasa a Nueva York, donde publica en La Voz de la Patria su fundamental programa de La Liga de los Independientes4. La serie de escritos presenta la manera de mantener las libertades en los países ya independientes y los que faltan por lograr su libertad. José Martí comenta sobre este programa y le llama ¨Catecismo Democrático¨ desde El Federalista de México5.

Más tarde regresa a la República Dominicana en 1879 cuando desarrolla su labor educativa y ciudadana hasta 18886. Con su compromiso docente reafirma el derecho a la educación. En 1880 funda la primera Escuela Normal de Santiago de los Caballeros. En 1883 inaugura la Cátedra de Economía Política en el Instituto Profesional. Dicta a sus alumnos las Lecciones de Sociología que posteriormente formarán parte del Tratado de Sociología. En 1884 se gradúan los primeros maestros normalistas al igual que en 1886. Pública en Santo Domingo sus Lecciones de Derecho Constitucional en 1887 y en ese año se gradúan las primeras maestras del Instituto de Señoritas dirigido por Salomé Ureña de Henríquez. En 1888 funda la Escuela Nocturna para la clase obrera; y publica Moral Social.

De 1888 a 1898 radica en Chile7 donde atiende la obra del sistema de escuelas y la Reforma del Plan de Estudios de la Facultad de Leyes . Publica en 1897 Cartas públicas sobre Cuba8, en la prensa chilena y dominicana siendo estos artículos el punto culminante en su defensa por la libertad de esta Antilla comprometida en la guerra de independencia llamada por Martí la Guerra Necesaria. Esta defensa que hizo Hostos de las dos Antillas fue la razón de sus esfuerzos intelectuales y de producción documental por más de cuarenta años con el compromiso de abogar por las emancipaciones absolutas de las colonias.

Pasa a Estados Unidos en julio de 1898 para interceder en la Guerra Hispanocubana estadounidense, pero ya el combate estaba en su desarrollo. El 2 agosto en New York, Chymney Corner Hall, 6ta avenida, calle 25. Funda La Liga de Patriotas Puertorriqueños de la cual es nombrado presidente, y Roberto H. Todd secretario. Este proyecto cuyo origen sobreviene de La Liga de los Independientes de 1876, lo presenta a causa del desarrollo de los acontecimientos en el Partido Revolucionario Cubano y la Sección de Puerto Rico ante la ocupación norteamericana como consecuencia de la Guerra del 1898. El propósito es que Puerto Rico se organice para definir el status de la Isla en una república luego de un plebiscito debidamente organizado. Dicha organización implica 25 años de preparación en un proceso de descolonización. Proponía la unión de las fuerzas productivas, intelectuales y de convivencia social para cualquier sociedad en tiempo y lugar, referente indispensable para transformar sociedades con dignidad, derecho y conciencia.

Luego, llegado a Puerto Rico en septiembre, presenta su proyecto La Liga de Patriotas Puertorriqueños y el 23 de octubre de 1898 en Juana Díaz impulsa la organización que ayudará a un pueblo colonizado por cuatrocientos años a encontrar su derrotero en la senda de la libertad y el derecho. Las intrigas partidistas vieron amenazadas sus acuerdos y beneficios económicos bajo el nuevo orden. Hostos no tuvo cabida en su Puerto Rico, le retiraron hasta la posibilidad de trabajar en el proceso educativo: ya había otro plan de americanización.

El tercer período en República Dominicana va del 1899 a 1903, año de su muerte, reorganiza en Santo Domingo la enseñanza pública y le nombran Inspector General de la Enseñanza Pública, Director de la Escuela Normal de Santo Domingo

Hostos reflexiona sobre varios conceptos que impulsan cambios en definiciones, prácticas y enseñanzas. Uno de esos es el concepto de ética. Para el mayagüezano universal la ética es una relación directa de la psicología porque depende de la voluntad de las personas. Se puede tener una reflexión en cuanto a un comportamiento, alguien, algo o situación; igualmente se pueden tener las evidencias de los hechos, el recuento de los acontecimientos. Pero si no se tiene voluntad para cumplir con el deber ético no se consigue el equilibrio de la justicia en detrimento de los desfavorecidos. Si no se aceptan los errores cometidos, las personas no se hacen responsables de sus actos, alterando la convivencia social porque prevalecen los intereses creados.

Los acontecimientos actuales permiten reconocer lo que hizo Hostos al denunciar el miedo a la libertad que explotan los partidos políticos para hacer de la situación de sometimiento una de sobrevivencia y un gran negocio.

CRUCIGRAMA: Clemente Soto Vélez

Horizontales

2. _____; poemario de Soto Vélez publicado en 1955.

9. Monja.

10. Cólera.

12. Balean.

14. _____ Juan; capital de Puerto Rico.

15. El Archipámpano de _____; uno de los seudónimos utilizados por Soto Vélez en el grupo literario de los atalayistas.

18. Arriaz, puño de la espada.

21. Símbolo del radón.

22. Ente.

24. Río de Galicia.

25. Caballo de _____; poema de Soto Vélez publicado en 1959.

26. Del verbo osar.

27. Clemente _____ Vélez; poeta, escritor y periodista puertorriqueño. Fundador junto a otros del movimiento literario vanguardista conocido como Atalayismo.

28. Familia.

30. _____ poética; libro de Soto Vélez editado en 1989 con introducción de Luis Hernando Aquino.

32. Perteneciente o relativo al monte Ida, en Troya.

34. Parte del ave, pl.

36. 4 de _____ de 1905; nacimiento de Soto Vélez.

39. Lo contrario al mal.

40. Pasé de dentro afuera.

42. Anuda.

45. Símbolo del oro.

47. _____ Soto Vélez; autor de La tierra prometida, La sangre que sigue cantando, Abrazo interno y Árboles.

51. Símbolo del zinc.

52. _____; novela de Carlos Fuentes.

53. Átomo con carga eléctrica.

54. Escuché.

55. _____ árboles; poema de Soto Vélez.

56. _____ Paulo, ciudad de Brasil.

Verticales

1. Clemente Soto _____; utilizó los seudónimos “Archipámpano de Zíntar”, “Zelve Zíntar” y “Abel Irián”. Militó en el Partido Nacionalista Puertorriqueño. Autor de Caballo de palo.

2. Cocían a la brasa.

3. Arrope o cualquier zumo de frutos maduros, mezclado con alguna miel o azúcar.

4. Juan Mari _____; fundador del Movimiento Pro Independencia.

5.  Envuelvan.

6. Época.

7. La _____ que sigue cantando; libro de Soto Vélez editado también en inglés.

8. 15 de _____ de 1993; fallecimiento de Soto Vélez.

11. Tisana.

13. Ciudad natal de Soto Vélez.

16. Natural de Irán.

17. Dividan en trozos.

19.  Arbusto de la familia de las rosáceas, pl.

20. Alces, mamíferos rumiantes, parecidos al ciervo.

22. Sonido agradable.

23. Prisionero.

29. Artículo neutro.

31. Divinidad egipcia.

33. Pluralidad de personas.

35. _____ interno; poemario de 1954 de Soto Vélez.

36. Existe.

37. Forma de pronombre.

38. La _____ prometida libro de Soto Vélez publicado en 1979.

41. Complemento de dinero con que se incrementan un sueldo o un precio, de manera ocasional o habitual.

42. Quieres.

43. Aguardiente anisado.

44. Manuel _____ Gandía; médico, periodista, político y escritor arecibeño.

46. Junté.

47. Del verbo caer.

48. Tablar de huerta.

49. _____ Baja; ciudad de Puerto Rico.

50. Ahora.

Inscritas en piedra

Ten fe

Puerto Rico se levantara

Boricua no te vallas

Anónimo

Si transitas por el expreso 52 (Luis A. Ferré) de Caguas a San Juan en el K.H. 7.5 verás escrito en aerosol blanco en la piedra a la vera de la carretera un mensaje: Ten fe /Puerto Rico se levantara/ Boricua no te vallas. Lo vi por primera vez al quinto día luego del paso del huracán María y lo sigo leyendo cada vez que viajo por ese “expreso” a 10 o 25 millas por hora en busca de un asomo que me recuerde “antes de María” en casa de mis familiares en San Juan y Levittown.

Batalla el mensaje con su cliché (Puerto Rico se levanta), sus errores gramaticales y su ausencia de color e imágenes con los anuncios a todo color y generados con la perspicacia de las agencias publicitarias de captar la atención del público en las vías de rodaje. Tal vez muchos aún no lo han visto a pesar de los constantes tapones al cual se enfrentan cotidianamente en ese expreso. Tal vez tienen la vista fija en la parte trasera del vehículo que lo antecede esperanzado en el momento que se pueda adelantar unos metros. Es posible que alcen la mirada incitados por aquellos anuncios parpadeantes, rebosantes de colores e imágenes que les invitan a seguir consumiendo o le auguran la millonada que le espera con la loto.

Me pregunto si, aún ese ser anónimo, luego de más de 100 días tendrá fe en la consigna de un gobierno buscón, corrupto, mendiguero e insensible a las necesidades del pueblo y solícito con las artimañas de los depravadores del país. ¿Aún tendrá fe en que Puerto Rico se levante cuando en su municipio sabe que de las supuestas “64 víctimas de Pesquera” a causa del huracán María, la gran mayoría deberían de ser, según sus cálculos, de su pueblo? ¿Aún tendrá fe cuando el agua no le llegó por más de 2 meses y su vida se restringió a esperar el camión Oasis y luego hacer largas filas para conseguir el fluido que habría de alimentar a la generadora de electricidad? ¿Aún tendrá fe en las mentiras y los “jueguitos semánticos” del gobernador de generación y distribución de energía eléctrica? ¿Aún tendrá fe, después de más de tres meses de espera en que el cuerpo de ingenieros del ejército de EUA se supone que coordinase para colocar un toldo azul para cubrir parte del techo y salvaguardar lo poco que le queda? ¿Aún tendrá fe en que FEMA le apruebe su solicitud y le facilite el dinero para adquirir una cama y poder descansar del trajín del día? ¿Aún tendrá fe en que el gobierno de EUA reembolsará fondos para reconstruir el puente del barrio que colapsó o reponer la otra mitad de la carretera? ¿Aún tendrá fe en que la Junta de Control Fiscal viene a enderezar las finanzas del país? Podría seguir ad infinitum pero usted, quien lee estas líneas, puede añadir las suyas.

Finaliza el mensaje con una petición urgente y a la vez desgarradora por su visión pitonisa de alertar sobre la masiva migración (200,000) de boricuas en días por venir luego del huracán: “Boricua no te vallas”. Me pregunto, ¿a quién perdió en esa estampida humana? ¿A quiénes hemos perdido en el plano individual como en el colectivo? ¿Se nos fue en esa fuga aquellas mentes y aquellas manos que podrían “levantar a Puerto Rico”?

Como exmiembro de la diáspora (22 años de exilio) sé del dolor que se siente al regresar esporádicamente a tu tierra en plan turista (vacaciones de verano o del trabajo), en estar en un desplazamiento constante con raíces aéreas y ser una observadora intermitente de esa otra vida de tu familia y tus amistades. ¿Habrá en algún momento de su vida experimentado esa oquedad emocional nuestra escritora anónima?

Claridad, en su edición del 30 de noviembre al 6 de diciembre, publicó un excelente artículo de Manuel de J. González, La emigración y el final de los tiempos. Poner en perspectiva histórica el fenómeno de la migración del pueblo boricua se sintió como un bálsamo a esa gran tristeza de experimentar la ausencia de vecinos, amistades y familiares de nuestra tierra, aquellos que se nos fueron. Nos recuerda González que, “La mayoría de los emigrados no regresó a su país de origen, pero algunos lo hicieron trayendo experiencia y recursos que ayudaron a la recuperación” (pág. 7). Sé que así será porque ha sido el patrón de las grandes migraciones humanas. Siempre, desde nuestros orígenes como especie, la constante ha sido la búsqueda y esto ha implicado partidas. Hoy, contrario a cientos de años atrás, podemos abrazar la idea de retornar a nuestros orígenes, a nuestra tierra. Sé que muchas de las personas que tuvieron que abandonar su casa, su familia, sus amistades, su cultura habrán de regresar. Lo sé. Lo hemos hecho muchas y muchos. Pero también sé que si no luchamos por desbancar a estos parásitos (Pesquera, Keleher, Jaresko, Fortuño, políticos de carrera y otros depredadores como la Junta de Control Fiscal) y hacerles pagar lo que han robado seguiremos como nuestro escritor anónimo agarrándonos de una “fe” clichosa y viendo como nuestra isla se despuebla de las manos y mentes que la han de transformar.

Me pregunto si aún nuestra escritora anónima reside en la Isla o ha engrosado la masa de boricuas en el exilio ¿O tal vez sea un integrante del movimiento comunitario que se organiza para exigir sus derechos como ciudadanos de esta tierra? Apostemos por lo segundo.

La autora reside en Humacao (todavía sin electricidad, sin toldo y agua de vez en cuando…)

Será otra cosa: Las despedidas

Después de María, la escena se repite casi todas las semanas. Una estudiante se me acerca, algo tímida, para contarme sus planes de irse a estudiar al extranjero. Me refiere que ha conseguido una beca para terminar su bachillerato en los Estados Unidos. La universidad le ofrece villas y castillas: beca para el pago de matrícula, hospedaje y dieta. Confiesa estar confundida. Más que timidez, su tono acompasa una madeja de sentimientos. Su voz es un revoltijo de esperanza y ambición aderezado con angustia. Me expresa, algo nerviosa, su deseo de estar en otro lugar, ¿quién puede culparla? Quiere tener futuro, como le corresponde a una mujer de veinte años. Ese debería ser el derecho de la juventud siempre. Cualquier cosa podría negársele a una joven, menos el futuro. El porvenir no debería ser un privilegio, pero lo es, profesora, usted bien lo sabe.

La escucho atentamente. Intento disimular mi angustia. Otra que se nos va, pienso. Se nos están yendo tantos, agonizo. Simulo tranquilidad. ¡Nos quedamos sin estudiantes!, me digo en tono melodramático. Es una fuga de energía. El país bota a sus jóvenes, concluyo. La estudiante me cuenta del programa que la ha aceptado, emocionada. Es una universidad prestigiosa, una Ivy League. Me siento orgullosa, lo confieso. Evito pensar en que hemos formado a esa estupenda estudiante por tres o cuatro años y que se graduará de otra universidad. Es inevitable. No se me da bien controlar mis pensamientos. De nada me han servido las clases de yoga. Quisiera ser ecuánime, mejor persona. Pero a veces la furia me traiciona y me pinta la cara. Soy otro revoltijo de sentimientos que intenta, de la manera más profesional posible, no enjuiciar la situación de mi estudiante. Otro capítulo más del capitalismo del desastre. Mi mente no para. ¡Bucaneros a la vista! Disculpen el exabrupto. La rabia viene de que se piense que así se ayuda al país. Supongo que mi rostro es un espejo traicionero. Me avergüenzo de mí. Percibo en su voz un ramalazo de culpa, un sentimiento de deserción muy fuerte. Como si el barco se estuviera hundiendo y a ella le hubiesen dado el privilegio del bote salvavidas. Decir “como” es inexacto. Preciso, el barco se está hundiendo y a ella le han dado el privilegio de partir en el bote salvavidas. No hay derecho para la culpa, pienso. La joven tiene el mérito, es una excelente estudiante y merece la beca. De eso no debe haber duda. De todas formas, la estudiante se siente mal de aceptar la oportunidad. Quiere mi consejo.

Acepta, por supuesto, acepta, le digo. Vete tranquila. Gózate la oportunidad. Aprovecha la puerta a un nuevo camino. Ella insiste en su mirada, parece no convencerse de mis palabras. Reconozco mi lugar. Contesto su mirada y le digo como despedida, si estuviera en tu lugar, probablemente haría lo mismo.

La esperanza y la arrogancia a través de la galaxia

La mejor ciencia ficción usualmente apela a nuestro pesimismo en cuanto al futuro de la humanidad. Esto me parece esencial en esas películas del género que giran alrededor de cómo sobrevivimos más allá de nuestro planeta. Obras maestras como 2001: A Space Odyssey (dir. Stanley Kubrick, EEUU/Reino Unido, 1968) –donde la relación entre la tecnología y la humanidad lleva a una exploración de espacios oníricos– y la olvidada joya que es Silent Running (dir. Douglas Trumbull, EEUU, 1972) –donde el solitario protagonista decide proteger la última vegetación de la tierra que conserva dentro una nave en la que viaja a través del espacio– nos recuerdan que no importa cuán lejos vayamos, siempre podremos contar con la redención de la esperanza y con el potencial destructivo de nuestra arrogancia. A pesar de que la saga de Star Wars, y en especial la octava secuela, The Last Jedi, escrita y dirigida por Rian Johnson, no es una exploración filosófica de nuestra humanidad en un oscuro futuro, la esperanza de la revolución y la arrogancia del imperio definen su conflicto principal.

The Last Jedi retoma la historia de esos personajes que muchos de nosotros conocemos desde pequeños. Volvemos a ver a Luke Skywalker (Mark Hamill), que ahora es un huraño ex-Jedi, y a Leia Organa (Carrie Fisher), la cabeza de una república que de nuevo se encuentra en peligro de extinción. El renacer de la oscuridad en The Force Awakens (dir. J.J. Abrams, 2015) se hace más contundente en The Last Jedi. El enfoque en The Force Awakens es más personal y doloroso por la muerte de Han Solo (Harrison Ford) a manos de su hijo, Ben/Kylo Ren (Adam Driver). Este es el momento central de la séptima película. A pesar de que en The Last Jedi, el director revela aspectos nuevos de Skywalker y Kylo Ren, la acción tiende a ser más épica ya que gira mayormente en torno a la resistencia de las menguantes fuerzas del bien en contra de las poderosas hordas de Snoke, el líder supremo del mal. Sin embargo, los nuevos personajes continúan evolucionando. En ésta presenciamos un Poe Dameron (Oscar Isaac) que reta la autoridad, una Rey (Daisy Ridley) que examina su sensibilidad a la fuerza, un Finn (John Boyega) que atestigua el precio doloroso de cooperar con el mal, y un Kylo Ren que adentra aún más en la oscuridad. El triunfo mayor de esta última película de Star Wars es cómo entrelaza el microcosmos de cada personaje con el macrocosmos de la guerra entre las diferentes facciones.

Rian Johnson maneja muy bien las historias donde eventos del pasado regresan para atormentar a sus personajes. Su excelente película, Looper (EEUU, 2012), que también escribió y dirigió, trata sobre un asesino a sueldo o “looper” cuya misión es matar a la versión futura de sí mismo para que no quede evidencia de sus crímenes. Johnson también dirigió el mejor episodio de la maravillosa serie televisiva Breaking Bad (creada por Vince Gilligan, 2008-2013), “Ozymandias,” donde su protagonista, Walter White (Bryan Cranston), al fin siente en carne propia las consecuencias de su arrogancia monumental. En The Last Jedi, Johnson crea un balance entre los conflictos personales de cada personaje y la guerra. Inclusive este balance es claro hasta en la forma en que se retratan las batallas. La película nos deleita con una de las confrontaciones más bellas visualmente de toda la serie que se lleva a cabo en un aposento donde predomina el color rojo, que en ese preciso momento simboliza el odio y hasta el deseo prohibido que tientan a sus personajes. Este color vuelve a asomarse en la confrontación final en un planeta cuya superficie de sal blanca esconde una capa de rojo sangre. Johnson y el director de fotografía, Steve Yedlin, entienden la relación entre la lucha de sus personajes y la forma en que los alrededores reflejan visualmente estas complejidades internas. Las batallas aéreas en esta película son de las mejor logradas en Star Wars ya que cada nave expresa las particularidades de cada personaje, desde los sacrificios que toman algunos para destruir el mal hasta los impredecibles giros del X-Wing Fighter de Poe Dameron. Cuando las naves son destruidas en la batalla, el espectador siente la pérdida de cada vida.

La película tiene unas fallas, como cuando se desvía de la historia principal para seguir una misión en la que Finn viaja a otro planeta y que concluye en parte con una denuncia en contra de la crueldad hacia a los animales. También hay varios personajes muy interesantes y magistralmente actuados, pero cuyas intervenciones son una excusa para empujar la historia en cierta dirección. Al menos espero que una de estas intervenciones los haga gritar de orgullo (no digo más nada acerca de esto porque fue una grata sorpresa para mí). No obstante, The Last Jedi construye unos mundos que se sienten reales. Un elemento que debilita la odiosa trilogía de precuelas de Star Wars es su dependencia en imágenes generadas por computadoras. Estoy consciente que estos efectos son necesarios en una película en donde se crean ambientes nuevos. Sin embargo, The Last Jedi nos brinda una fauna y algunos personajes usando las técnicas de marionetas que en su día hicieron de los planetas de la trilogía original lugares concretos habitados por seres raros que se sienten reales.

Como nota final, quiero resaltar la celebración tan emotiva que hace Johnson en honor a la fuerza de Carrie Fisher a través de Leia. Este momento de la película, que no revelaré, me llevó a las lágrimas porque rompe con la división entre la realidad y la ficción al demostrar que mujeres como Fisher no pueden simplemente morir. En The Last Jedi, que es una de las mejores secuelas de Star Wars, Leia nos recuerda las profundidades misteriosas de la esperanza ante la necia arrogancia del poder militar.