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Será otra cosa: Fuácata

Por el personaje de Mario Conde supe lo que significa “estar en la fuácata”. Según la jerga cubana que registra Leonardo Padura en su obra, Conde, el expolicía de La Habana convertido tras su jubilación en detective, vendelibros y lo que hiciera falta, elabora sobre la definición del estado de la fuácata como “inopia, pobreza, penuria”. Para aclarar la expresión nuestro detective le explica a su cliente, un pintor con especial interés en la escuela holandesa del siglo XVII, que estar en la fuácata es estar “Como Rembrandt cuando le quitaron su casa con todo lo que tenía adentro”(142).

Mario Conde casi siempre se encuentra en aprietos o estrechez económica y acepta meterse en mil entuertos para paliarla o entretenerla. Es curioso que en Puerto Rico, al menos hasta donde sé, la palabra fuácata se utilice a modo de interjección, como el ruido de un golpe, como lo es “plop” de Condorito. La fuácata de Conde se acerca más a nuestro “estar pela’o o pelá” o “en la prángana”.

Otras expresiones que refieren a este tipo de carencia se elaboran a partir del verbo tener (o su falta, no tener/carecer). En México y Guatemala eso de estar en la prángana se expresa con un no tener ni un varo (el varo alude a una moneda, en este caso a su desposesión). Muy parecido a nuestro No tengo chavos que es lo mismo que decir que no se cuenta con dinero. La pelambrera se ha arrastrado unos cuantos siglos porque la palabra chavos viene de la antigua moneda española que pesaba un octavo de onza (octavo/ochavo/chavo).

Por otra parte, es común que en la lengua se registren expresiones similares tanto para apuntar la delgadez física como la precariedad: “Estar en la quilla” puede servirnos de ejemplo. La quilla es la pieza que va desde la popa hasta la proa por la parte inferior de una embarcación. Esta expresión probablemente provenga del castigo que se les imponía a los marineros cuando se les torturaba haciéndoles estar y pasar por ella; arrastrándolos a lo largo –y bajo el agua– de la quilla.

De todas las expresiones, fuácata es la más que me llama la atención por su polivalencia; puede ser un estado, un sonido, un cantazo. Mario Conde lleva la fuácata como rasgo identatario, de ahí el uso del verbo estar más que como un estado cambiante como una característica o lugar permanente. En Puerto Rico la expresión fuácata parece más pasajera, es un golpe o un sonido de poca duración. Me pregunto entonces, en nuestro contexto insular, ¿cuántos golpes se necesitan para hacer de la fuácata un estado permanente? ¿O acaso faltarán castigos y cantazos para darnos cuenta que nos pasan por la quilla?

¿Cuántos boricuas en Grandes Ligas?

Aunque el deporte sea una ciencia exacta en todas sus expresiones, especialmente en las estadísticas, la compilación histórica de los peloteros puertorriqueños en las Grandes Ligas no es simplemente la suma matemática de todos los que han jugado que consideramos boricuas que han jugado.

Eso nos lleva a la primera “gran definición”, que es cuáles son los requisitos para que se considere como “boricua” a un pelotero. Durante décadas el único criterio fue el haber nacido en Puerto Rico.

Así que, por ejemplo, técnicamente, Valmy Thomas fue el primer receptor “puertorriqueño” que vio acción en las Grandes Ligas, aunque hay algunos compas que pretendían excluirlo por haberse criado en las Islas Vírgenes.

Posteriormente, la puertorriqueñidad se extendió a los llamados “hijos de”, lo que aumentó considerablemente el banco de atletas disponibles para representarnos internacionalmente. En ese grupo habría que incluir a docenas de peloteros de Grandes Ligas, como Edgar Martínez, por aquello de no meternos con los de otros deportes, como baloncesto.

En esa misma apertura pasaron también “los que han adquirido elementos legales como matrimonio y adopción, aunque han sido muy pocos los que han reclamado la “puertorriqueñidad” por esas vías.

Aparte de los mencionados, en muchos deportes prevalece el criterio de residencia para aquellos ciudadanos estadounidenses que no hayan competido por ese o cualquier otro país. De todas maneras, a grandes rasgos, esos han pasado a ser los requisitos básicos para definir la puertorriqueñidad en el deporte, especialmente el de béisbol.

Recientemente, prácticamente todas las federaciones deportivas han incluido a los llamados “nietos”entre sus jugadores elegibles, de los que únicamente tendrán que salir los y las atletas que nos pueden representar internacionalmente. Así incorporamos al lanzador Seth Lugo al más reciente Clásico Mundial de Béisbol.

Crescioni etiquetó a Eduardo Pérez

Aunque la inmensa mayoría de nuestros atletas llenan al menos uno de esos requisitos, hay otros que no lo hacen, lo que abre su elegibilidad a discusión.

Aun pasados por ese filtro tan riguroso, hay ocasiones en que hay discrepancias. Hace década y media, nuestro compañero y hermano José Crescioni, quien era abogado de oficio, pero mediador en la práctica, recurrió al “sentido común” o al llamado “menos común de los sentidos”, para tirar la raya. Por ejemplo, Crescioni etiquetó a Eduardo Pérez como boricua, aunque nació en Estados nidos, hijo de una pareja de cubanos residente en la Isla durante largo tiempo. Además, Eduardo estudió y se graduó de escuela superior en Puerto Rico, aquí se casó y aquí nacieron sus hijos. Para completar, Eduardo siempre se ha identificado como “pelotero puertorriqueño” y por nosotros jugó y trabajó en la dirección de los equipos que nos representaron en ediciones del Clásico Mundial de Béisbol.

Armando Moreno no fue “rompe huelga”

Por otro lado, el nombre de Armando Moreno, de “forma incorrecta”, muchas veces se asocia al de Joel Chimleis como peloteros puertorriqueños que estuvieron en “roster” activo en las Grandes Ligas, pero que no vieron acción en el mejor béisbol del Mundo. De hecho, sus casos son completamente diferentes, aunque ambos defendían posiciones, las mismas posiciones del cuadro interior.

En 1980 y ocho años después de haber sido seleccionado en el “draft” por Montreal, Moreno fue incluido en al “roster” oficial de los Piratas. Sin embargo, una lesión a un compañero suyo obligó al equipo a realizar ajustes sobre la marcha, uno de los cuales fue devolver al Boricua a las Menores.

Así que finalmente, Moreno solo estuvo un día oficial con el equipo grande (5 de agosto de 1990), en el que no vio acción.

Chimelis no jugó por ‘rompe huelga”

Recientemente escribimos en detalle sobre Chimelis, cuyo equipo –San Francisco–, lo necesitaba malamente, aunque fuera por unos días, tras la lesión de uno de sus regulares del cuadro interior.

Aunque fue una situación mega incómoda para todas las partes, prevaleció la posición del sindicato de los peloteros de los Gigantes, adscritos a la entonces ya poderosa Unión de Peloteros de Grandes Ligas.

Es cierto que hubo hubo excepciones, pero los equipos de las Mayores contrataron como “reemplazos” mayormente a peloteros sin experiencia en las Mayores y a uno que otro veterano que había ensuciado el uniforme de Grandes Ligas. El tercer grupo estaba compuesto por jóvenes de limitadas posibilidades de ser contratados en Liga Grande.

Chimelis tenía calidad suficiente para jugar al más alto nivel, pero el hecho de haber sido “rompe huelga”, lo sacó de carrera, como se comprobó en este caso, ya que fue reclamado dos veces por los Gigantes y en esas mismas dos ocasiones rechazado por compañeros de equipo, con el respaldo de los directivos del Sindicato.

Revisión histórica de todos los peloteros

A mediados de la década del ochenta, la organización Mayor League Baseball ordenó una revisión completa de todos los peloteros que habían visto acción o al menos habían estado en roster de las Mayores, aunque no hubieran participado.

Los casos como los de Chimelis y Moreno fueron mínimos, mientras la mayor parte de los 1,800 corregidos contenían información incorrecta de nombre y/o apellido o aun fecha de los peloteros en cuestión.

4 boricuas debutantes en 2017

Por otro lado, cuatro puertorriqueños han debutado entre los sesenta que lo han hecho en las Mayores en lo que va de temporada.

Ellos han sido los lanzadores Joe Jiménez (Detroit) y Emilio Pagán (Seatlle), el antesalista Christian Arroyo (San Francisco) y el jardinero Danny Ortiz (de Pittsburgh). Este último, primero fue incluido en la lista de peloteros que estuvo activo en el roster, pero que no jugó y luego fue subido y oficialmente tuvo su llamado “Bautismo de Fuego” en las Mayores.

En resumen, pienso que Euardo Pérez debe ser considerado boricua, al igual que todos los nacidos en Estados Unidos, mientras tengo dudas sobre si Moreno y Chimelis deben estar en la lista de los puertorriqueños en las Grandes Ligas.

Se fijan que no es tan fácil, como contarlos uno por uno.

Otro Operativo del FBI

Desde su llegada a Puerto Rico en 1936, hasta nuestros días, el FBI ha tenido como su tarea principal en la Isla la vigilancia y persecución del movimiento independentista.

Los primeros dos agentes que llegaron en el 1936 fueron enviados para trabajar junto a la fiscalía federal en la investigación y acusación del caso que llevó a Pedro Albizu Campos y cuatro dirigentes nacionalistas a condenas de prisión en la cárcel de Atlanta. Es y ha sido siempre la función primaria de esta policía federal proteger el dominio colonial y los intereses de Estados Unidos sobre la Isla de quienes impugnan y combaten ese dominio. Claro está, estos son los independentistas.

En su función estos policías federales no tienen limitación alguna para actuar. Sus ejecutorias van desde la tortura de Albizu en prisión hasta el asesinato de Filiberto Ojeda Ríos, sin que tengan que responderle a nadie.

El carpeteo prohibido por los tribunales de Puerto Rico no les aplica a ellos. Mantienen a cientos de puertorriqueños con carpetas, infiltran las organizaciones independentistas y a sus dirigentes les hacen perfiles sicológicos según revelara hace algunos años quien trabajara para ellos en la oficina de San Juan.

Además, usan su poder para montar campañas dirigidas a mover la opinión pública contra quienes ellos tienen sed de venganza. En la década de los setenta montaron un operativo contra el independentismo llamado COINTELPRO en que ensayaron todo tipo de trucos, incluyendo envío de anónimos sobre las relaciones familiares y matrimoniales de independentistas.

El historial de sus abusos y persecuciones es largo y conocido. Hoy ensayan un operativo contra Oscar López luego de que no pudieron evitar el indulto del presidente Obama a pesar de todas las presiones que ejercieron para mantenerlo preso.

Las confidencias de una carta firmada por treinta y dos agentes del FBI instando al Presidente a negarle el indulto nos dice de su ensañamiento con Oscar.

Pero hay más allá de confidencias para confirmar la saña del FBI contra Oscar y su excarcelación. Hay un récord de la vista celebrada hace unos cuatro años ante la Junta de Libertad Federal en la que aparecieron sorpresivamente unos agentes del FBI con familiares de los muertos en Frances Tavern para testificar y oponerse a la petición de libertad de Oscar.

Hoy ensayan una campaña de boicot al Desfile Puertorriqueño en Nueva York, actividad que por setenta años convoca el mayor número de puertorriqueños de allá y de acá y que constituye la expresión mas contundente de lo que somos: una nación caribeña y latinoamericana asentada una parte en la metrópolis y otra en la Isla. Pero sin lugar a dudas una sola nación.

¿Alguien puede creer que un grupito de pepenés puede mover a la dirección de empresas como Jet Blue, ATT, Goya, los Yankees de Nueva York, y al gobernador de Nueva York a boicotear el desfile?

Algunos de los boricuas homenajeados han expresado la enorme presión que le han puesto para rechazar el reconocimiento que se les hace en el desfile. Creo que deben hablar de esos acercamientos y quién los ha hecho.

Hasta ahora no ha surgido una organización ni los personajes detrás de esta campaña. Trabajan en la clandestinidad, bajo las capuchas que tanto critican cuando otros las usan. Sin identificarse como organizadores del boicot comienzan a publicarse columnas de personajes del PPD y el PNP como Roberto Prats y José Aponte echando leña al fuego. De aquí al 11 de junio seguramente habrán otros “invitados” a escribir y manifestarse.

Lo último es un llamado de un grupo que promueve el mecanismo de petición al presidente de Estados Unidos We the People demandando que se reabra la investigación de los sucesos de Frances Tavern de 1975.

Los puertorriqueños residentes en Estados Unidos hace tiempo rompieron con la mentalidad colonial que les fabricaron en la Isla y conocen bien las entrañas del monstruo. Todos los días se tienen que enfrentar a la marginación del discrimen y el racismo en las ciudades que viven y están acostumbrados a pelear diariamente contra la opresión en sus comunidades.

Como se dice en la calle, en la diáspora hay que vivir con el cuchillo en la boca. A los que viven en una guerra continua no los pueden intimidar. El 11 de junio miles y miles de boricuas, como siempre, estarán en las calles de Nueva York.

Oscar en Casa: “Luchar no puede ser un ejercicio fútil”

17 de enero de 2017. Mientras muchos de nosotros apenas podíamos concentrarnos en los asuntos cotidianos, pensando obsesivamente en el frágil e infausto destino de Oscar López Rivera, el ex prisionero político pintaba apaciblemente en la prisión de Terre Haute Indiana.

Un guardia penal lo llamó para informarle que tenía una llamada a las 3:30p.m. Cuando llegó la hora, Jan Susler, su abogada, le dio la noticia: “Oscar, el presidente Obama acaba de conmutar tu sentencia”. López Rivera se quedó tranquilo. “¿Cómo te sientes, Oscar? ¿No estás alegre?”, le preguntó Susler. “Me siento igual que ayer, igual que siempre”, le contestó él.

Fueron demasiados años preparándose emocionalmente para el peor de los escenarios. Eso tal vez explica por qué no se sintió inmediatamente eufórico con la noticia de su liberación física.

Mientras tanto, en Puerto Rico, nos íbamos enterando poco a poco y por diversidad de medios. Hubo llantos colectivos, abrazos sentidos, miles de mensajes de textos, las redes sociales se volcaban emotivamente con la noticia. Esa noche se celebró por todas partes. Los pleneros se juntaron en varias plazas, en distintos puntos de la ciudad las amistades se encontraban para celebrar. Y Oscar López seguía apacible. Tal vez no se lo creía.

Vino a internalizarlo realmente el día que le abrieron las puertas de la cárcel. Lo primero que lo sorprendió de la libertad fue el tremendo espacio físico que se abría ante él. “El día 9 de febrero, estoy en un salón de espera en la prisión y me dicen ‘llegaron’. Clarisa es la primera que sale del carro y nos encontramos pero para mí lo primero fue la cuestión del espacio, porque cuando uno está preso está en un espacio bien limitado, entonces de momento uno empieza a ver espacio sin ninguna limitación, es algo bien liberador. Ellos están hablando, yo los estoy escuchando pero ahora no hay verjas, no hay murallas interviniendo, ahora no hay nada”.

Cuando llegó al inmenso aeropuerto de Indianapolis, de nuevo lo sorprendió la holgura extrema de aquel lugar. “Pero ahora venía acompañada de gente, casi nadie hablando sino texteando. Es algo bastante diferente. No estoy acostumbrado a esto”.

Su primera noche en San Juan fue recibido por un coro de coquíes santurcinos, seguidos de madrugada por un cantío de gallos. “Son experiencias bien lindas, al día siguiente me levanté bien tempranito, como a las cuatro y cuarto y empiezo a mirar el cielo, había bastante aire fresquecito, miré las estrellas, y de nuevo pues son experiencias bastantes lindas, pues oí coquíes, oí gallos, yo hacía 35 años que no oía un gallo”.

Una de las cosas que más lo impresionaron desde el primer día fue el aburguesamiento (gentrification) de los barrios populares de Santurce. “Yo en el clandestinaje viví como cuatro meses entre la San Jorge y la Loíza. Cuando llegué no lo conocía. Cuando me dieron permiso para correr vi la ‘gentrificación’. El que no ha vivido la gentrificación no sabe lo dañina que puede ser para el pueblo puertorriqueño. La primera comunidad en Estados Unidos que se gentrificó fue una comunidad boricua en Chicago, Lincoln Park. Ahí nació y se crió Luis Gutiérrez y las hermanas Rodríguez hasta 1969”.

El Puerto Rico que recibe a Oscar López Rivera tras una lucha que muchas veces pareció imposible, es posiblemente el Puerto Rico más difícil de la modernidad. Pero Oscar dice que es un hombre que gusta ver el lado bueno de las cosas y rápido contesta que la crisis puertorriqueña tiene elementos positivos. “El tema de la descolonización está mucho más claro que hace diez años”.

Y lo de la Junta, “eso venía”, dice y, acto seguido, se adentra en un relato ávido y elocuente, evidentemente muy bien estudiado, sobre cómo este desenlace se viene cuajando, calculando, desde los años setenta.

“En el 1971, los billonarios en Estados Unidos decidieron tomar las riendas del poder de una forma diferente”, cuenta Oscar. “Decían que había demasiada democracia. Era la época de David Rockefeller. Crearon los think tanks que a su vez crearían las estrategias para proyectarse veinte años hacia el futuro. (El presidente) Reagan desregula la banca y comienzan a nacer los hedgefunds y los procesos (financieros) usureros. Comienzan los payday loans y, simultáneamente, procesos de globalización como NAFTA. Se puede decir que es el neoliberalismo en todo su esplendor. Antes, las familias podían vivir con un solo sueldo. Del 1976 en adelante, con la situación económica comienzan a tener que trabajar todos en la familia, esposa, hijos. Se desmantela el sindicalismo. Los Right to Work Laws eliminan o minimizan dramáticamente los sindicatos. Por otro lado, la delincuencia empieza a aumentar, se da el fenómeno de la vida en el guetto. En 2007 aparece un artículo de John Polson, entonces secretario del Tesoro de George Bush y hedgefunder en Puerto Rico. Hace mucho tiempo aprendí a ‘follow the money’. Siempre he seguido el dinero. Apartamentos para la venta en dos millones de dólares, eso no es para puertorriqueños. Todo esto ha sido planificado. No es casualidad”.

Para Oscar siempre fue obvio que, en Puerto Rico, “siendo colonia, era donde peor estarían las condiciones. Rosselló (padre) empieza a privatizar”, recuerda. “Los Koch Brothers, un club de millonarios, buscaron conformar el poder con legislaturas municipales y estatales bien conservadoras. Por todo Estados Unidos lo hicieron así. Con ese fenómeno comienza la posibilidad de que un Trump llegue al poder. Empezaron temprano y todo fue minuciosamente calculado. Ahora tenemos un presidente cuya política pública es la del racismo. Trump y el racismo en ese país ilustra lo sofisticado del trabajo que hicieron”.

Si no se hace nada, el destino de Puerto Rico será el de las reservaciones indígenas en Estados Unidos, dice López Rivera. Ha salido poco pero ya se ha percatado de la proliferación de extranjeros estadounidenses por todas partes, especialmente en pueblos como San Juan, Isabela, Rincón, etc. “O una reservación indígena o un Hawaii, un Alaska..”.

Sin embargo, existen condiciones para impedirlo, insiste.

“Es un momento de grandes retos que se puede aprovechar. Viendo el primero de mayo, fue positivo. Hay un entusiasmo por la lucha. Creo que es posible trascender el kioskismo, el protagonismo. Hay un denominador común, que es la descolonización de Puerto Rico. Hace falta armar una carpa amplia donde quepamos todos los que amamos esta patria”.

Confiesa que gran parte de su entusiasmo viene, por supuesto, de la lucha estudiantil. “Muy entusiasmado con la lucha de esos estudiantes”, dice. “Los estudiantes son el futuro de la patria”.

Al señalársele las resonancias de la lucha estudiantil actual con el escenario desesperante y represivo de la época de los 70, cuando él luchaba en Chicago, así como cierto desafío de la legalidad como modo de lucha de algunos grupos aunque muy distintos y menos organizados que entonces, se queda pensativo unos segundos.

“Luchar no puede ser un ejercicio fútil. Cuando uno es joven, come fuego, comete errores y son costosos. A veces se necesita experiencia. Si vamos presos, nos amarran, los sacas de circulación. Y la cárcel puede romper. O puedes salir débil. La lucha tiene que hacerse con cuidado. Depende de cuán bien preparados estemos en ese momento. Cuando veo a (Héctor) Pesquera me preocupa mucho. Esto no es accidental. Tiene acceso a agentes provocadores. Él puede halar a toda una agencia (FBI) con todos sus vicios: matar gente, meter gente presa, reprimir”.

Lo que logró la figura de Oscar López en Puerto Rico ha sido arrollador. Todo el mundo coincide en que no ha habido una causa tan unificadora como la de su excarcelación probablemente desde Vieques. Su capital político es inmenso. Probablemente de las personas más admiradas y respetadas en el país. Qué va a hacer con eso, preguntamos. ¿Dónde pondrá ese capital de resistencia, valentía y dignidad?

Nuestro ex prisionero político contesta y, al final de la entrevista, fuera de récord, lo reitera otra vez, casi en un murmullo, casi por si acaso: “Yo lo único que sé hacer es luchar. Mi compromiso no para hasta el último suspiro”.

OSCAR VERBATIM: “No hay quien nos pare si queremos hacerlo”

Durante más de dos horas Oscar habló para CALRIDAD. A continuación reproducimos sus palabras, llenas de determinación y humildad.

El 9 de febrero, tras más de 35 años en una pequeña celda, Oscar descubrió el espacio:

“Cuando uno está preso está en un espacio bien limitado. Entonces, de momento uno empieza a ver espacio sin ninguna limitación. Es algo bien liberador, es algo bien diferente. Ellos están hablando, yo los estoy escuchando, pero ahora no hay verjas, no hay murallas, que estén interviniendo. Llegamos al aeropuerto en Indianápolis, que es grandísimo, y de nuevo el espacio, pero ahora viene acompañado de gente, casi nadie hablando. Es algo bastante diferente, no estoy acostumbrado a esto. Comemos, desayunamos y les digo que me den un minutito para yo poder apreciar el espacio, que me dejen ver esto y para mí fue una experiencia extraordinaria. Es algo diferente pues en la prisión tú llegas de un punto a otro y no puedes salir de ahí.”

Y luego, el cielo de su Patria:

“Ya en el avión, ahora quiero ver el mar, la espuma, las olas. Empieza el avión a descender y ya estoy viendo la Patria. Fue algo muy chévere. La azafata me deseó mucha suerte, y que habían leído sobre el caso mío”.

Su primera noche en Santurce:

“Quiero explicarles sobre la primera noche que llegué aquí. Oigo los coquíes y como a las 3:30 de la mañana empiezo a oír el cantío de los gallos. Son experiencias bien lindas. Al día siguiente me levanté bien tempranito, como a las 4:15am y empiezo a mirar el cielo, había bastante aire fresquecito, miré las estrellas, y de nuevo, pues son experiencias bastante lindas, pues oí coquíes, oí gallos, yo hacía 35 años que no oía un gallo.”

El lento proceso de adaptarse:

“Esto es una cuestión de programación. Por ejemplo yo me tenía que reportar cada dos horas. (Lo despertaban de noche). Pues automáticamente yo miraba el reloj. Bueno, 6:00am hora de reportarme, 8:00am hora de reportarme, eso está bien programado. Durante los primeros días, así de momento miraba el reloj, son las 10:00am… Eso duró unos cuantos días y después poco a poco fue desapareciendo. La cuestión de la comida fue otra cosa. El día que llegué me tenían arroz con gandules, aguacate, tostones… Lo disfruté en grande. Yo soy un tomador de café, quizás demasiado, pero café boricua no era café de prisión.”

Descubriendo a su hija:

“Y la otra cuestión es mi hija. Es algo bien diferente empezar a experimentar una relación con una hija. Porque yo claramente nunca he estado con ella, nunca hemos compartido. Cuando ella nació a los 3 meses se vino a Puerto Rico. Yo no estaba listo para perjudicar la vida de nadie, exponer la vida de nadie en peligro. Descubrí un estilo de vida, uno tiene que decidir qué quieres hacer. Ya yo estaba entregado a la lucha cuando ella nació. Y yo lo que quería era la lucha, pero ahora por lo menos tengo acceso a ella y es una experiencia bastante diferente. Ella es la jefa, ella me manda.”

Reencuentro con el sol y los colores:

“Tengo acceso al sol, que es algo que si estás dentro de la prisión, no tienes ese tipo de claridad. El espacio que nos dan es limitado y bastante cerrado, quizás una ventanita. Esta luz hace una diferencia grande (en su pintura) especialmente para la cuestión de colores. Me he dado cuenta de que sí hace una diferencia grande, en la cuestión de los colores. Puedo tener mejor apreciación de colores estando afuera.

Descubre la libertad para crear:

“La otra cuestión es que cuando uno está en la prisión hay mucha presión. Si tú estás trabajando en algo nunca sabes si lo vas a poder terminar o si te van a permitir que lo termines. Un día llegó un alcaide nuevo y vino y se me metió a la celda, yo estoy pintando, y empezó a gritar ‘oye que tú estás haciendo’ me dijo. Bueno yo estoy pintando, y me salí de la celda y a los cuatro días vinieron a registrar. Ese día perdí no la cuestión de arte, sino que me llevaron dos cajas de libros que casi todos tenían dedicatorias. Inclusive en esas dos cajas de libros había dos libros que Antonio Martorell me había enviado de una edición de 50 libros. Yo tenía esos dos. Se fueron como 180 libros, se fueron ajuste porque me los botaron.”

Cuenta cómo aprendió a vencer la prisión:

“Uno tiene que bregar con eso y no dejar que (la prisión) se meta debajo de la piel. Porque si permite uno que la prisión, los atropellos, o los insultos se te metan en la piel, entonces eso te va a afectar. La mejor forma para uno mantener cierto grado de sanidad, cierto grado de ser menos institucionalizado y menos deshumanizado, es uno aprender a navegar. Y en esa navegación uno no puede permitir ni que el odio, ni que el miedo se apoderen de uno, pues uno fácilmente se puede envenenar con el odio del otro, o con el racismo del otro, o con el miedo del otro. Esas son cosas que uno experimenta y cuando tú estás haciendo arte, te quitan algo o te destruyen algo, tú sientes que parte de uno se le fue ahí.”

Una vez, luego del calabozo, descubrió el arte:

“Me metieron en el hueco y cuando yo salí luego de 66 días, cuando regresé del hueco había (en la celda) un estadounidense que pertenecía a una organización fascista. Me preguntó que por qué no nos ponemos a pintar. Y yo me dije, oye la oferta de pintar está buena. Le dije sí y ese día me acuerdo que hicimos la orden por $186 dólares. Como al mes entregaron el material y ese mismo día, ya con el material, voy donde él y empezó a explicarme un poquito, como 15 minutos. Pero como a las 6:00 de la tarde oigo que llaman su nombre y lo mandaron para otro lugar, para otra prisión. Ahora yo tengo pintura, tengo el material, pero no sé qué diantre voy a hacer con la pintura.”

“Era cuestión de empezar a bregar poco a poco. Salían tres o cuatro presos y los demás muchachos se paraban al frente y decían ‘coño que feo está eso’. Así pasaron como cuatro meses, estaba pintando unos girasoles y de momento se veían como girasombra. Entonces vino uno de ellos y me dijo ‘contra eso está bueno’ y se fue y ése era el más que me hostigaba, bien relajón. Como a los 15 minutos vino y me dijo, ¿me puede hacer una florecita para mi mamá? Poco a poco, de estar buscando un remedio para por lo menos minimizar el impacto de la aspiración sensorial, pues comenzó a gustarme, me relajaba más, me salía de ese entorno y poco a poco pues me fue gustando.”

Sobre los cuatro años que compartió con el héroe cubano Fernando González Llort:

“Tremendo ser humano. Esos fueron los mejores años que yo pasé en la cárcel. Había compatibilidad entre él y yo. Podíamos dialogar, compartir libros, a él le gustaba el ejercicio, así que había bastantes áreas de denominadores comunes. Te digo que la experiencia fue buena para los dos porque él dice lo mismo.”

Sobre la lucha que sigue y la necesidad de crear una “carpa amplia” donde quepan todos:

“Yo soy una persona que a todo lo negativo le trato de buscar lo positivo. En cuanto a la descolonización de Puerto Rico estoy mucho más claro que hace 10, 15, 20, 30 años atrás y es algo positivo.

Creo que es un momento de retos, que se puede agarrar, y si lo agarramos y lo echamos para adelante… Por lo menos viendo, por ejemplo, el 1ro de mayo, fue una movilización bastante positiva, hay un entusiasmo todavía con la lucha. Creo que hay un cambio dentro de las organizaciones independentistas. He tenido la oportunidad de dialogar con algunos de los líderes de los independentistas, y hay un pequeño cambio. Creo que es posible que podamos trascender la idea del “quiosquismo”, de que el quiosco mío es más importante que el del otro, del sectarismo y que podamos quizás dejar el protagonismo a Puerto Rico. Creo que el denominador común es la descolonización de Puerto Rico y que la descolonización sí es factible.

Ahora, ¿qué hacemos? Creo que la única manera en que podemos echar esto pa’lante es crear una carpa amplia donde quepamos todos los que amamos la Patria, todos los que queremos un Puerto Rico mejor.”

Sobre los estudiantes y la necesidad de aprender a luchar:

“Estoy bien entusiasmado (con los estudiantes) porque el futuro de toda sociedad está en la juventud. Si esa juventud se moviliza entonces tenemos que sentirnos esperanzados porque ellos y ellas son el futuro de la Patria. Ahora, tienen que saber luchar, porque luchar no puede ser un ejercicio, tienen que ser un ejercicio para ganarlo.

¿Por qué yo digo que hay que aprender a luchar? Creo que cuando uno es joven tiene muchas energías, nosotros pasamos por todo esto, todos hemos pasado por esa experiencia. Los independentistas por ejemplo aquí en Puerto Rico, pues había mucho comefuego. El comefuego comete errores, la juventud comete errores y esos errores, pues, son costosos y creo que se necesita un poco de experiencia y que sea positiva. En Puerto Rico la hay.

Cuando veo la presencia de (Héctor) Pesquera aquí, automáticamente pienso en lo desgraciado que puede ser este tipo y lo que él sabe. Porque sabe cómo bregar, sabe bien lo que hay, pues verdaderamente me preocupa mucho, porque él tiene acceso a dos cosas. Tiene acceso a lo que podemos llamar agentes provocadores y sabe usarlos bien. Pone tres o cuatro agentes provocadores, a comer fuego, y ahí no estamos ganando. Veo la presencia de ese hombre, un individuo que sabemos lo que ha hecho en el pasado, sabemos sus experiencias, sabemos que él puede halar para acá toda una agencia (FBI) con todos los vicios, que no importa si asesinan, o si meten preso.

Eso no es accidental, eso es bien calculado. Ese señor lo trajeron aquí, él no cayó en paracaídas, él viene con un salario bueno, con control sobre todo y él sabe lo que está haciendo, esa astucia que tiene él, esa mentalidad que es una mentalidad torcida, la tiene. Sabe bien lo que tiene que hacer y cómo hacerlo. Viene a dar la guerra y tiene acceso a recursos que ninguno de nosotros tenemos.”

Sobre la situación actual de Estados Unidos:

“Poco a poco todo lo que se había ganado desde la década de los 70 empieza a disminuir. Por ejemplo, podemos ver más y más racismo, cuando el racismo era algo que como que se había aliviado, que ya no había tantos problemas (raciales). Hoy día tenemos un presidente en Estados Unidos que usó el racismo para montarse

¿Por qué se logró su excarcelación? El éxito es del pueblo puertorriqueño:

“Nosotros, este pueblo, ha sido el único que apoyó la campaña de la excarcelación la de los presos políticos en Estados Unidos. Y te voy a llevar atrás, al 1979, cuando yo entré en la lucha. Nosotros comenzamos en Chicago a hacer campaña, a favor de la excarcelación de los cinco nacionalistas y nunca paramos. Siempre, siempre estaba haciendo el trabajo en favor de la excarcelación de los cinco, nosotros no sabíamos, no teníamos la menor idea de si Carter los iba a excarcelar. Eso nadie lo podía predecir, pues el futuro es impredecible y mucho menos cuando viene a la atención de Estados Unidos, pero siempre estuvimos esperanzados de que se lograría y se logró. Esa fue la primera victoria y lo mismo se repite en el 99.

Ahora mismo hay (dirigentes de las) Panteras Negras presos en Estados Unidos todavía, que están presos desde 1968, 1972, 1973. Hay prisioneros políticos norteamericanos que están presos desde 1981, desde el 84, todavía están presos. Nosotros somos los únicos que podemos decir que durante todos estos años hemos logrado la excarcelación, debemos sentir ese orgullo porque lo hemos logrado.

Tomando en comparación con el poder que tiene el pueblo afroamericano dentro de Estados Unidos, en cuanto a representación política, en cuestión de dinero, de sus atletas que son multimillonarios, grandes corporaciones dirigidas por afroamericanos y, sin embargo, lo más seguro que si no los sacan, pues van a morir en la prisión.

Puerto Rico nunca olvidó a sus presos.”

Sobre cómo visualiza su futuro:

Bueno, en este mundo yo sé hacer dos cosas: yo sé trabajar y luchar. Y mi compromiso no para hasta el último suspiro. Aunque Puerto Rico fuera independiente yo seguiría luchando. Ahora, ¿qué puedo hacer yo? No puedo hacer mucho, pero por lo menos tengo un mensaje importante y es un mensaje de amor, de que podemos. Lo más fácil del mundo es decir yo soy independentista, lo más duro es decir estoy dispuesto o dispuesta a trabajar por descolonizar a Puerto Rico. Creo que si amamos la Patria y podemos unirnos alrededor de un solo punto, la descolonización de Puerto Rico, podemos lograrlo solo con los puertorriqueños y las puertorriqueñas que amamos este país. Creo que hay suficiente amor en Puerto Rico, si nos retamos, si podemos ver lo que en el futuro de Puerto Rico se puede hacer. Nos incumbe a todos y a todas luchar para por descolonizar a Puerto Rico. Creo que sí, que podemos crear una carpa amplia donde quepamos todos los que amamos esta Patria.

En los 35 años que yo llevo preso nunca me sentí sacrificado, nunca me sentí con una carga en mi espalda, nunca me sentí cínico, y nunca permití que nada me quitara el amor por la Patria. Bueno, creo que hoy día tengo más amor por la Patria que en 1981cuando me llevaron a una corte y me sentenciaron a 75 años. No hay quien nos pare si queremos hacerlo, de poder podemos, si queremos. Ahora, tenemos que querer.”

A qué atribuye su buena salud y la fortaleza con que ha salido después de más de 35 años en la cárcel:

“Todo ser humano está dotado con fuerzas que pueden ayudar a uno. Cuando yo entré a la prisión antes habían salido Oscar Collazo e Irving Flores. Lo que yo registré es que si ellos salieron, yo voy a salir también. Hice dos promesas: no darle el tiempo a los carceleros, era mi tiempo, yo estoy preso pero este es mi tiempo. Segundo, era la cuestión de la salud, no le doy mi salud a nadie, la salud mía yo la voy a cuidar. Entonces yo voy a hacer todo lo posible por cuidar mi salud, y le puedo decir a ustedes que cuando uno está preso las limitaciones son grandes. Un preso no tiene acceso a una buena dieta, es casi imposible. Entonces ¿qué tiene que hacer el ser humano, que tenía que hacer yo para bregar con esa realidad? Eso me obligaba a mí todos los días a decir: tienes que hacer ejercicios, tienes que cuidarte. A mí me tenían 22 horas, 45 minutos en una celda, ¿qué hace un preso para hacer ejercicios en una celda? Bueno, siempre los presos son bien creativos y un muchacho me dio una idea con los pantalones, los metes ahí por las rejas y me enseñó a hacer seis clases de ejercicios con un par de pantalones.

Yo llegué a súper máxima en Colorado. Soy el preso número 39 en 1994 y por 58 días consecutivos me estuvieron despertando cada media hora. ¿Cómo uno brega cuando te están despertando cada media hora? Ya empiezas a sentir ciertas temperaturas en el cuerpo, pero si estamos preparados para algo o estamos dispuestos a prepararnos se hace menos difícil y yo he sido afortunado.

A los pocos días habíamos cuatro en esa galera y los tres que estaban en la galera conmigo, a los tres o cuatro días tenían que llevarlos al hospital por las palpitaciones. Yo había aprendido a usar la respiración de relajación, se mete bien, bien dentro de ti y te relajas. Entonces cuando empezaban a despertarme pues yo empezaba a practicarla y entre más la practicaba más me relajaba. Había una ducha y a las tres o cuatro de la mañana yo abría la ducha y me relajaba. Así uno busca remedios, soluciones a algo que no iba a cambiar.

(Narra que hubo una campaña desde afuera, iniciada desde Chicago, contra la tortura de despertar a un preso cada media hora.)

Un día vino el alcaide y me dijo ‘oye López, nosotros hemos decidido parar la práctica de estarte despertando cada media hora y hoy mismo vamos a empezar a hacer la cuenta cada dos horas. Cuando ellos pasan tienes que tener parte de tu cuerpo descubierto, ellos venían con un flash light, hay una ventana, la cama, si no te movías venía la extracción de celda y es peligroso. Yo miraba el reloj una hora y me movían antes de que ellos llegaran. Él me dice: López queremos que le digas a la gente afuera que ganaron.