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La Democracia y la Constituyente

En toda América Latina y Caribe, las comunidades y grupos sociales comprometidos con a patria grande dieran gracias a Dios por la elección de la Asamblea Constituyente que, en Venezuela, devuelve al pueblo el derecho de definir los rumbos de su proceso revolucionario. Actualmente, ese proceso bolivariano es atacado por la grande prensa internacional y tan poco comprendido por grande parte de la opinión pública. Todos los días, las agencias de noticia dependientes del imperio norteamericano bombardean los medios de comunicación con noticias negativas sobre la iniciativa del presidente Maduro. Hacía 70 años, la misma prensa norteamericana justificaba la razón del gobierno de los Estados Unidos en tirar la primera bomba atómica de la historia sobre la población de Hiroshima (en el 06 de agosto de 1945). Dos días después, otra bomba norte-americana caía sobre la ciudad de Nagazaki, ambas en Japón. En el Occidente, los medios de comunicación divulgaran la noticia de que ese era o único modo de acabar la guerra. Sin embargo, desde dos meses antes, 06 de junio, las tropas aliadas ya habían conquistado la Normandía y vencido los alemanes, lo que, de hecho, llevó a la rendición de Hittler y el fin de la guerra en Europa. La poca sensibilidad con la cual la más grande parte de las naciones han encarado la destrucción de las dos ciudades, la muerte de miles de personas inocentes y las consecuencias de la radiación sobre diversas generaciones solo puede ser comprendida si si toma conciencia del racismo occidental en relación a los orientales y como la comunicación es unilateral y tendenciosa.

Actualmente, no es más necesario derramar bombas atómicas sobre países a ser conquistados. Eso puede aún ser util en países árabes. En América Latina, basta verter milones de dólares para la Agencia Interamericana de Prensa y financiar una guerra de informaciones calculada y precisa. Es lo que está ocurriendo ahora en relación a Venezuela.  Mismo con todo intento de contra-información, los medios de comunicación internacionales impiden los ciudadanos de pensar y profundizar críticamente la historia. Quieren transformar las personas en seres sin responsabilidad moral, meros factores de lo que la publicidad y la ideología que los grandes medios de comunicación transmiten. Como Poncio Pilatos en el juicio de Jesús, esas personas lavan las manos y van dejando el mal perpetuarse, como la banalidad de sus vidas. Las comunidades latino-americanas solidarias con el Bolivarianismo siguen creyendo en ese camino nuevo. Para quién cre, Pablo escribió a los cristianos de Roma: “No si conformen con el sistema del mundo, sino transfórmense continuamente por la renovación de su mente” (Rm 12, 2).

Una serie final que cumplió con las expectativas

La temporada de Baloncesto Superior Nacional que concluyó el pasado miércoles 8 de agosto ha sido, sin duda, una de las más exitosas de los últimos años. El hecho de que los equipos defendieran sus canchas locales y la intensidad con la que se jugó, dejó un buen sabor entre la fanaticada del “basket” boricua. Daba gusto ver las canchas llenas tepe a tepe, pese a la crisis económica que arropa al país.

Las rivalidades de área, un factor importante

Uno de los factores principales que crea emoción en el deporte son las rivalidades entre dos equipos de la misma región. Durante los últimos años, la rivalidad entre Quebradillas y Arecibo en baloncesto se ha vuelto una comparable con la que existió por muchos años entre Santurce y San Juan en el béisbol o, en voleibol, el llamado “duelo de la montaña” entre San Sebastián y Naranjito.

Vital Holloway y la experiencia del banco

La llegada de Terell Holloway al principio de la postemporada pareció ser el catalítico para redondear el equipo de Quebradillas, que pese a contar con una extraordinaria temporada de Mike Rosario, tuvo momentos de inconsistencia en la temporada regular ante la falta de un armador bonafide. Aún así, fue vital que se adueñaran de la tercera posición en el “standing” global pues eso les permitió empezar la serie contra Arecibo en su cancha, el Coliseo Raymond Dalmau, donde ganaron diez de los once juegos que se celebraron en la postemporada y donde Holloway era mucho más efectivo que en la carretera.

Por otro lado, fue beneficioso el hecho de que los Piratas contaran con un banco con experiencia campeonil. Ante la lesión de Rosario a principios de la postemporada, el poder insertar a un ex jugador de la selección nacional al cuadro regular como lo es Javier Mojica, fue vital. Cuando Rosario se recuperó de su lesión, en lugar de volver al cuadro regular, aceptó venir del banco, dejando a Mojica lucirse en su posición. Rosario, junto a jugadores como Jonathan García (quien siempre ha sido un tirador de rachas y les metió cuatro bombazos en el último juego a Arecibo) y Richard Chaney (quien hace muchas más cosas de las que aparecen en el box score) vinieron del banco para dar una ventaja sustancial durante toda la postemporada.

Notable la mejoría de Jorge Brian

Una de las cosas que no puede pasar desapercibida de esta temporada fue la sustancial mejoría de Jorge Brian Díaz, centro del equipo de Quebradillas. Aunque el jugador de la selección nacional está lejos de ser una figura dominante, su promedio de sobre 13 puntos por juego y 6 rebotes son, por mucho, sus estadísticas más consistentes. Pese a que los centros de Arecibo Chimelenu Elonu, Davon Jefferson y Ángel Álamo lo dominaban en fuerza, Jorge Brian llamó la atención ya que se fajó de campana a campana con ellos durante toda la serie. Esto augura para él un futuro en el equipo nacional y en el baloncesto extranjero.

Definitivamente el Baloncesto Superior Nacional demostró que sigue teniendo un enorme apoyo en el país por ser uno de los deportes que más pasión genera. Ojalá en los próximos años podamos tener más campañas como éstas.

*Nota histórica: Los Piratas de Quebradillas se convirtieron en el primer equipo en ganar tres series en siete juegos durante una temporada.

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Rechazan en Venezuela amenazas de Estados Unidos

El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), emitió un comunicado rechazando las recientes amenazas de una intervención militar hechas por el presidente estadounidense, Donald Trump, contra esta nación suramericana, dijo Prensa Latina.

El documento, divulgado este domingo en la capital venezolana, denuncia los verdaderos propósitos de Estados Unidos, encaminados a intervenir en los asuntos soberanos de Venezuela para tomar el control de sus riquezas y recursos naturales.

Texto íntegro del comunicado del PSUV

El pasado 11 de agosto, el principal vocero de la Casa Blanca, Donald Trump, ha osado amenazar nuestra sagrada nación, en una demostración más de sus desesperadas apetencias imperialistas, desde las cuales percibe a nuestro impoluto suelo patrio como un botín más del mundo a ser saqueado.

Se equivoca el Sr. Trump en su arrogancia de burgués, al creer que una burda amenaza pueda mellar de alguna forma nuestro deseo de ser libres, independientes y soberanos, erra aún con más fuerza al suponer que con intimidaciones puede detenerse la convicción de nuestro pueblo por consolidar un camino de paz, justicia, estabilidad política y solidez económica a través de la Asamblea Nacional Constituyente que soberanamente eligió el pueblo de Venezuela en la gloriosa movilización electoral del 30 de Julio.

Advertimos a los pueblos libres del mundo, a los movimientos sociales y políticos que luchan por la autodeterminación y soberanía plena de las naciones, que el imperialismo norteamericano al ver tambalear su hegemonía mundial ha decidido elevar exponencialmente su violencia al punto tal de poner en riesgo a la humanidad entera.

Su desesperación los ha llevado al uso evidente y grosero del asedio económico, la intimidación, las provocaciones y la mentira como armas de guerra permanente en contra de las naciones soberanas del mundo.

El Partido Socialista Unido de Venezuela, sus más de cinco millones de militantes como vanguardia de un pueblo que está de pie y andando a paso sostenido hacia su liberación, rechaza contundentemente la irresponsable declaración del Sr. Trump.

Se equivoca el imperialismo al desconocer un factor histórico fundamental, este pueblo tiene por tradición histórica acabar con los imperios y estamos dispuestos a repetir en este siglo XXI la hazaña libertaria del siglo XIX y enterrar en esta tierra los últimos rezagos del imperialismo norteamericano.

Si se equivocan con Venezuela, no dudamos que el mundo se levantará en su contra, entrarán ustedes a un hormiguero sin retaguardia ni tregua, nuestro Caribe heroico sería un pantano innavegable y nuestros cielos arderían hasta expulsarlos para siempre, como siempre se los advirtió nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez: ‘la nuestra es una revolución pacífica pero armada’, nuestro pueblo está en unidad cívico militar con su Fuerza Armada Nacional Bolivariana para defender su soberanía e independencia definitiva.

Si su ambición y desconocimiento de nuestra fuerza relativa los lleva a subestimarnos, sólo lograrán hacerle un daño irreparable a toda la región latinoamericana y a nuestro pueblo, pero en proporción pagarían caro el error de verse empantanados en un territorio cuyo pueblo y riquezas no podrán doblegar ni en mil años.

Partido Socialista Unido de Venezuela.

¡No nos doblegarán! ¡Perseveraremos! ¡Venceremos!’

¿Racismo, terrorismo?

La inmensa mayoría de las personas que han comentado sobre el terrorismo supremacista blanco del pasado fin de semana en Charlottesville sabe, perfectamente, que el racismo no es un asunto que nace con el estridente Milliorange de Casa Blanca. Parte de su base popular está compuesta, de hecho, por fascistas de ideología racista (porque no hay fascistas multiculturales) que son producto del discurso dominante sobre el que se funda esa nación. Acéptenlo de una vez: los esclavistas ganaron la guerra. La enmienda 13 de la Constitución garantizaba el triunfo de esa ideología. La longaniza legal de Jim Crow que justifica la segregación duró casi un siglo, hasta mediados de los gloriosos años ‘60. Sólo la resistencia, las organizaciones de derechos civiles y de respuesta agresiva, permitieron una serie de interpretaciones legales más laxas. Sin embargo, el odio racial y las codificaciones de la realidad hechas con y por intereses particulares con el propósito de subordinar la conciencia a las ideas fundacionales siempre ha estado ahí.

Entonces, ¿qué es el fenómeno Trump? ¿Es algo nuevo? No. Es el núcleo siniestro de esa nación mostrándose sin vergüenza ni culpa, apoyado por un presidente que utilizó ese discurso de manera clara y contundente en su campaña. Nada nuevo, sólo el resurgir de manera pública y diaria, de lo que por apenas tres o cuatro décadas se callaba o se analizaba como hechos aislados. Trump no inventa el racismo, lo exacerba, lo envalentona, lo hace, sin hipocresía, el discurso de la Presidencia.

Cuando a Dylan Roof, un asesino en masa, blanco, lo llevan a comerse algo al Burger King porque está hambriento ¿qué tenemos? Roof entró hace poco más de dos años a la Iglesia Metodista Africana Emanuel y asesinó a nueve personas negras. En sus propias palabras,quería desatar una guerra racial. Lo llevaron a cenar comida basura con chaleco a prueba de balas, por si acaso. Ahí usted tiene sólo una muestra de una sociedad cimentada sobre el racismo. Cuando una contra protesta organizada para responder a una aglomeración de protonazis es atacada por un terrorista de derecha utilizando un automóvil como arma letal y el presidente y los medios hablan de irse a casa y que los dos bandos dejen de usar la violencia…pues eso. Nada más que discutir. Cuando pichones caricaturescos, imitadores de la necedad, como Marcos Rubio o Jennifer González condenan el ataque, el presidente de Estados Unidos permanece ambiguo en su rechazo al terrorismo que, a fin de cuentas, inspira. David Duke se lo recuerda, ellos (los racistas radicales) son parte de su base de apoyo.

Lo sabemos. Trump es un fósforo lanzado a una hoguera. Lo diferente es que los que la mantienen ardiendo, ahora administran el país de manera clara y precisa, incapaces de articular una condena al terrorismo supremacista blanco porque son el combustible que les permite alimentar el fuego.

Naciones Unidas: A 65 años de la Resolución 748

A menos de tres años de que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) celebre su 75 aniversario, Puerto Rico, al menos el movimiento independentista busca lograr que la Asamblea General (AG) vuelva a retomar el caso colonial de Puerto Rico. A la luz de la aprobación y aplicación de la Ley PROMESA, la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos (EE UU), en el caso Sánchez Valle y Franklin, éste no es el momento más propicio para EE UU impedir que la AG retome el caso de Puerto Rico. Éstas y otras apreciaciones fueron expuestas en el foro: A 65 años de la Resolución 748, un nuevo momento.

El foro, auspiciado por el Comité de Puerto Rico en la ONU, (COPRONU) contó con la participación como panelistas del licenciado, Rafael Anglada López, el profesor de Derecho Constitucional, Efrén Rivera Ramos, la licenciada Wilma Reverón Collazo y el licenciado Noel Colón Martinez, como recopilador. La presidenta de COPRONU, Olga Sanabria Dávila, a modo de introducción planteó la necesidad de ver los pasos que el independentismo pueda dar para asegurar que el caso de Puerto Rico esté insertado en la celebración de los 75 años de la ONU ya sea que se lleve de manera directa a la AG o a través de la Cuarta Comisión.

Mientras el licenciado Anglada López ofreció a grandes rasgos el contexto histórico en que se presentó y aprobó la Resolución 748 (RS 748) la cual fue la que eximió a EEUU de tener que continuar dando informes a la AG sobre Puerto Rico. Por su parte el profesor de Derecho Constitucional, Rivera Ramos, presentó dos proposiciones para señalar que es obvio que a la luz de desarrollos posteriores a 1953 y sobre todo a la luz de los acontecimientos más recientes, el contenido de la RS 748 es como mínimo de muy dudosa validez y que la descripción que se hace en ese texto sobre la situación prevaleciente en Puerto Rico y las premisas sobre las que se basa la resolución ya no pueden sostenerse. La primera proposición está apoyada de hecho en las posiciones asumidas por el poder Ejecutivo de EEUU a través de su Departamento de Justicia en los casos de Sánchez Valle y Franklin contra Puerto Rico y por supuesto a la ley Promesa aprobada por el Congreso.

En segundo lugar indicó que aún en el 1953 las representaciones hechas por EEUU que incluyó a funcionarios de Puerto Rico en la ONU para conseguir la aprobación de la resolución, esas representaciones aún entonces constituían una distorsión desde entonces de cuál era el derecho constitucional de EEUU sobre los territorios.

Rivera Ramos desmenuzó los aspectos de la resolución que considera son representaciones falsas hechas por EE UU ante la ONU. Para empezar la resolución dice que Puerto Rico ha entrado a una asociación política con EE UU que “respeta las características individuales de Puerto Rico”. Mientras en las conclusiones se incluye el que: Puerto Rico ha adquirido un nuevo estatus constitucional; que trata de una asociación mutuamente convenida; que Puerto Rico ejerció efectivamente su derecho a la autodeterminación en el 1952; que Puerto Rico quedó investido por virtud de esos procesos de ciertos atributos de soberanía; que Puerto Rico advino a ser una entidad política autónoma; que la ONU respetará los deseos de cualquiera de las partes de efectuar cambios en esa relación. El profesor de Derecho Constitucional puntualizó que lo más importante de la resolución es que es sobre la base de esas conclusiones que la AG decidió relevar a EE UU de dar los informes. Junto a la resolución resaltó que se debe examinar también el memorial que el gobierno de EE UU envió entre enero y marzo de 1953 a la ONU para justificar su decisión de no seguir enviando los informes.

Algunas de las aseveraciones que se hacen en ese memorial son: que Puerto Rico, ha estado beneficiándose de un proceso de concesión de gobierno propio a lo largo de la primera mitad del siglo; que había culminado con la aprobación del Estado Libre Asociado (ELA); que había adquirido la plenitud de gobierno propio y que por tanto el Artículo 73E como los demás pronunciamientos de la ONU que hacen continua referencia de que la obligación de enviar informes cesaría cuando el territorio llegara a la plenitud del gobierno propio, pues ya Puerto Rico había experimentado un cambio en la condición del estatus colonial; que la ley 600 y la constitución habían revocado las disposiciones sobre el gobierno local de la Ley Foraker y la Ley Jones.

El memorándum incluye el que a pesar de los cambios hay algunos aspectos fundamentales que continuaban en vigor, como ciudadanía, el manejo de las relaciones exteriores, la defensa por parte de EEUU y la figura del Comisionado Residente. Añade que una de las cosas que continuaría aplicándose serian las disposiciones fundamentales de la Constitución de EEUU, aspecto que Rivera considera es muy importante.

Es evidente que todo lo anterior queda desmentido con la aprobación de la Ley Promesa, y las decisiones del Tribunal Supremo en los casos Sánchez Valle y Franklin.

Aun en el 1953 tanto la resolución como el memorándum, destacó Rivera Ramos, se basan en premisas, presupuestos y entendidos que no tenían apoyo en el derecho constitucional vigente de EEUU. En el memorándum cuando se describe la situación constitucional de Puerto Rico no hay referencia alguna a la cláusula territorial de la Constitución de EEUU y en el Tratado de París y otros poderes inherentes como país soberano.

En tanto la licenciada Reverón Collazo, abordó lo que entiende es el “doble discurso” en el lenguaje utilizado por las potencias en la ONU. A juicio de Reverón Collazo, las palabras de la ONU de “atributos de soberanía”, es un juego de palabras para decir que hay soberanía pero no completa, lo mismo sucede con la frase de el “derecho de la libre determinación”. Se refirió a que en Español, se habla de “libre determinación”, pero a veces se usa el vocablo de “autodeterminación”, porque en inglés no es “free determination”, es “self determination”. El concepto en inglés –explicó– responde a que se ve desde la óptica imperial de que es una cosa casi personal no de las naciones de tomar una determinación de cuál va a ser el estatus político que va a regir en un país. Para Reverón Collazo con esa diferencia del lenguaje se ha logrado manipular el Derecho Internacional con relación al colonialismo. Lo mismo sucede con los conceptos de “potencias administradoras”, que no son otra cosa que “naciones imperialistas” y los llamados “territorios no incorporados o fideicomisos”, no son otra cosa que colonias. Aun cuando se refirió a que las potencias administradoras han legitimado el colonialismo bajo esta nomeclatura, resaltó que es un logro el que Puerto Rico haya podido exponer el caso ante el Comité de Descolonización (CD) desde el 1972, luego de habernos sacado de la lista de territorios no autónomos en 1953.

La conferenciante quien por años ha gestionado en la ONU el apoyo a favor de nuestra nación describió que el caso de Puerto Rico siempre ha sido uno de grandes retos para cualquier país. Observó que aun cuando EE UU no tiene ciertamente el control casi absoluto como lo tenía en una época, sigue teniendo un gran control. “Las veces que hemos intentado ir a la AG nos hemos encontrado con el aparato diplomático de Estados Unidos de frente”. Prosiguió que se trabaja para ello y que en todas las resoluciones del CD se hace la recomendación de que la AG retome el caso pero lograr ese objetivo requiere el cabildeo de 193 países. Observó que las 36 resoluciones del CD han requerido mucho esfuerzo humano.

La miembro de COPRONU dijo que se está trabajando para que el caso llegue a la Cuarta Comisión, que es la que trabaja con la política especial que trata los temas del colonialismo. Llegar a la AG dijo requiere el apoyo de países amigos que estén dispuestos a enfrentarse a la maquinaria de EEUU.

En tanto el licenciado Colón Martínez, declaró que el país no tiene otra alternativa en este momento salvo arreciar su campaña para lograr que la AG revise el caso de Puerto Rico. Opinó, además, que aun cuando se aprobó la RS 748 EE UU no contó con una mayoría de votos y que fueron más los países abstenidos, incluso que la experiencia en la ONU demuestra que en los procesos de descolonización EEUU no prevalece, como tampoco prevalecía en sus tiempos la Unión Soviética. “De modo que este momento no es el más fuerte ni propicio para Estados Unidos detener una revisión del caso de Puerto Rico, le dará mucho trabajo convencer a varias naciones”.