Inicio Blog Página 1933

CRUCIGRAMA: Clemente Soto Vélez

Horizontales

2. _____; poemario de Soto Vélez publicado en 1955.

9. Monja.

10. Cólera.

12. Balean.

14. _____ Juan; capital de Puerto Rico.

15. El Archipámpano de _____; uno de los seudónimos utilizados por Soto Vélez en el grupo literario de los atalayistas.

18. Arriaz, puño de la espada.

21. Símbolo del radón.

22. Ente.

24. Río de Galicia.

25. Caballo de _____; poema de Soto Vélez publicado en 1959.

26. Del verbo osar.

27. Clemente _____ Vélez; poeta, escritor y periodista puertorriqueño. Fundador junto a otros del movimiento literario vanguardista conocido como Atalayismo.

28. Familia.

30. _____ poética; libro de Soto Vélez editado en 1989 con introducción de Luis Hernando Aquino.

32. Perteneciente o relativo al monte Ida, en Troya.

34. Parte del ave, pl.

36. 4 de _____ de 1905; nacimiento de Soto Vélez.

39. Lo contrario al mal.

40. Pasé de dentro afuera.

42. Anuda.

45. Símbolo del oro.

47. _____ Soto Vélez; autor de La tierra prometida, La sangre que sigue cantando, Abrazo interno y Árboles.

51. Símbolo del zinc.

52. _____; novela de Carlos Fuentes.

53. Átomo con carga eléctrica.

54. Escuché.

55. _____ árboles; poema de Soto Vélez.

56. _____ Paulo, ciudad de Brasil.

Verticales

1. Clemente Soto _____; utilizó los seudónimos “Archipámpano de Zíntar”, “Zelve Zíntar” y “Abel Irián”. Militó en el Partido Nacionalista Puertorriqueño. Autor de Caballo de palo.

2. Cocían a la brasa.

3. Arrope o cualquier zumo de frutos maduros, mezclado con alguna miel o azúcar.

4. Juan Mari _____; fundador del Movimiento Pro Independencia.

5.  Envuelvan.

6. Época.

7. La _____ que sigue cantando; libro de Soto Vélez editado también en inglés.

8. 15 de _____ de 1993; fallecimiento de Soto Vélez.

11. Tisana.

13. Ciudad natal de Soto Vélez.

16. Natural de Irán.

17. Dividan en trozos.

19.  Arbusto de la familia de las rosáceas, pl.

20. Alces, mamíferos rumiantes, parecidos al ciervo.

22. Sonido agradable.

23. Prisionero.

29. Artículo neutro.

31. Divinidad egipcia.

33. Pluralidad de personas.

35. _____ interno; poemario de 1954 de Soto Vélez.

36. Existe.

37. Forma de pronombre.

38. La _____ prometida libro de Soto Vélez publicado en 1979.

41. Complemento de dinero con que se incrementan un sueldo o un precio, de manera ocasional o habitual.

42. Quieres.

43. Aguardiente anisado.

44. Manuel _____ Gandía; médico, periodista, político y escritor arecibeño.

46. Junté.

47. Del verbo caer.

48. Tablar de huerta.

49. _____ Baja; ciudad de Puerto Rico.

50. Ahora.

Inscritas en piedra

Ten fe

Puerto Rico se levantara

Boricua no te vallas

Anónimo

Si transitas por el expreso 52 (Luis A. Ferré) de Caguas a San Juan en el K.H. 7.5 verás escrito en aerosol blanco en la piedra a la vera de la carretera un mensaje: Ten fe /Puerto Rico se levantara/ Boricua no te vallas. Lo vi por primera vez al quinto día luego del paso del huracán María y lo sigo leyendo cada vez que viajo por ese “expreso” a 10 o 25 millas por hora en busca de un asomo que me recuerde “antes de María” en casa de mis familiares en San Juan y Levittown.

Batalla el mensaje con su cliché (Puerto Rico se levanta), sus errores gramaticales y su ausencia de color e imágenes con los anuncios a todo color y generados con la perspicacia de las agencias publicitarias de captar la atención del público en las vías de rodaje. Tal vez muchos aún no lo han visto a pesar de los constantes tapones al cual se enfrentan cotidianamente en ese expreso. Tal vez tienen la vista fija en la parte trasera del vehículo que lo antecede esperanzado en el momento que se pueda adelantar unos metros. Es posible que alcen la mirada incitados por aquellos anuncios parpadeantes, rebosantes de colores e imágenes que les invitan a seguir consumiendo o le auguran la millonada que le espera con la loto.

Me pregunto si, aún ese ser anónimo, luego de más de 100 días tendrá fe en la consigna de un gobierno buscón, corrupto, mendiguero e insensible a las necesidades del pueblo y solícito con las artimañas de los depravadores del país. ¿Aún tendrá fe en que Puerto Rico se levante cuando en su municipio sabe que de las supuestas “64 víctimas de Pesquera” a causa del huracán María, la gran mayoría deberían de ser, según sus cálculos, de su pueblo? ¿Aún tendrá fe cuando el agua no le llegó por más de 2 meses y su vida se restringió a esperar el camión Oasis y luego hacer largas filas para conseguir el fluido que habría de alimentar a la generadora de electricidad? ¿Aún tendrá fe en las mentiras y los “jueguitos semánticos” del gobernador de generación y distribución de energía eléctrica? ¿Aún tendrá fe, después de más de tres meses de espera en que el cuerpo de ingenieros del ejército de EUA se supone que coordinase para colocar un toldo azul para cubrir parte del techo y salvaguardar lo poco que le queda? ¿Aún tendrá fe en que FEMA le apruebe su solicitud y le facilite el dinero para adquirir una cama y poder descansar del trajín del día? ¿Aún tendrá fe en que el gobierno de EUA reembolsará fondos para reconstruir el puente del barrio que colapsó o reponer la otra mitad de la carretera? ¿Aún tendrá fe en que la Junta de Control Fiscal viene a enderezar las finanzas del país? Podría seguir ad infinitum pero usted, quien lee estas líneas, puede añadir las suyas.

Finaliza el mensaje con una petición urgente y a la vez desgarradora por su visión pitonisa de alertar sobre la masiva migración (200,000) de boricuas en días por venir luego del huracán: “Boricua no te vallas”. Me pregunto, ¿a quién perdió en esa estampida humana? ¿A quiénes hemos perdido en el plano individual como en el colectivo? ¿Se nos fue en esa fuga aquellas mentes y aquellas manos que podrían “levantar a Puerto Rico”?

Como exmiembro de la diáspora (22 años de exilio) sé del dolor que se siente al regresar esporádicamente a tu tierra en plan turista (vacaciones de verano o del trabajo), en estar en un desplazamiento constante con raíces aéreas y ser una observadora intermitente de esa otra vida de tu familia y tus amistades. ¿Habrá en algún momento de su vida experimentado esa oquedad emocional nuestra escritora anónima?

Claridad, en su edición del 30 de noviembre al 6 de diciembre, publicó un excelente artículo de Manuel de J. González, La emigración y el final de los tiempos. Poner en perspectiva histórica el fenómeno de la migración del pueblo boricua se sintió como un bálsamo a esa gran tristeza de experimentar la ausencia de vecinos, amistades y familiares de nuestra tierra, aquellos que se nos fueron. Nos recuerda González que, “La mayoría de los emigrados no regresó a su país de origen, pero algunos lo hicieron trayendo experiencia y recursos que ayudaron a la recuperación” (pág. 7). Sé que así será porque ha sido el patrón de las grandes migraciones humanas. Siempre, desde nuestros orígenes como especie, la constante ha sido la búsqueda y esto ha implicado partidas. Hoy, contrario a cientos de años atrás, podemos abrazar la idea de retornar a nuestros orígenes, a nuestra tierra. Sé que muchas de las personas que tuvieron que abandonar su casa, su familia, sus amistades, su cultura habrán de regresar. Lo sé. Lo hemos hecho muchas y muchos. Pero también sé que si no luchamos por desbancar a estos parásitos (Pesquera, Keleher, Jaresko, Fortuño, políticos de carrera y otros depredadores como la Junta de Control Fiscal) y hacerles pagar lo que han robado seguiremos como nuestro escritor anónimo agarrándonos de una “fe” clichosa y viendo como nuestra isla se despuebla de las manos y mentes que la han de transformar.

Me pregunto si aún nuestra escritora anónima reside en la Isla o ha engrosado la masa de boricuas en el exilio ¿O tal vez sea un integrante del movimiento comunitario que se organiza para exigir sus derechos como ciudadanos de esta tierra? Apostemos por lo segundo.

La autora reside en Humacao (todavía sin electricidad, sin toldo y agua de vez en cuando…)

Será otra cosa: Las despedidas

Después de María, la escena se repite casi todas las semanas. Una estudiante se me acerca, algo tímida, para contarme sus planes de irse a estudiar al extranjero. Me refiere que ha conseguido una beca para terminar su bachillerato en los Estados Unidos. La universidad le ofrece villas y castillas: beca para el pago de matrícula, hospedaje y dieta. Confiesa estar confundida. Más que timidez, su tono acompasa una madeja de sentimientos. Su voz es un revoltijo de esperanza y ambición aderezado con angustia. Me expresa, algo nerviosa, su deseo de estar en otro lugar, ¿quién puede culparla? Quiere tener futuro, como le corresponde a una mujer de veinte años. Ese debería ser el derecho de la juventud siempre. Cualquier cosa podría negársele a una joven, menos el futuro. El porvenir no debería ser un privilegio, pero lo es, profesora, usted bien lo sabe.

La escucho atentamente. Intento disimular mi angustia. Otra que se nos va, pienso. Se nos están yendo tantos, agonizo. Simulo tranquilidad. ¡Nos quedamos sin estudiantes!, me digo en tono melodramático. Es una fuga de energía. El país bota a sus jóvenes, concluyo. La estudiante me cuenta del programa que la ha aceptado, emocionada. Es una universidad prestigiosa, una Ivy League. Me siento orgullosa, lo confieso. Evito pensar en que hemos formado a esa estupenda estudiante por tres o cuatro años y que se graduará de otra universidad. Es inevitable. No se me da bien controlar mis pensamientos. De nada me han servido las clases de yoga. Quisiera ser ecuánime, mejor persona. Pero a veces la furia me traiciona y me pinta la cara. Soy otro revoltijo de sentimientos que intenta, de la manera más profesional posible, no enjuiciar la situación de mi estudiante. Otro capítulo más del capitalismo del desastre. Mi mente no para. ¡Bucaneros a la vista! Disculpen el exabrupto. La rabia viene de que se piense que así se ayuda al país. Supongo que mi rostro es un espejo traicionero. Me avergüenzo de mí. Percibo en su voz un ramalazo de culpa, un sentimiento de deserción muy fuerte. Como si el barco se estuviera hundiendo y a ella le hubiesen dado el privilegio del bote salvavidas. Decir “como” es inexacto. Preciso, el barco se está hundiendo y a ella le han dado el privilegio de partir en el bote salvavidas. No hay derecho para la culpa, pienso. La joven tiene el mérito, es una excelente estudiante y merece la beca. De eso no debe haber duda. De todas formas, la estudiante se siente mal de aceptar la oportunidad. Quiere mi consejo.

Acepta, por supuesto, acepta, le digo. Vete tranquila. Gózate la oportunidad. Aprovecha la puerta a un nuevo camino. Ella insiste en su mirada, parece no convencerse de mis palabras. Reconozco mi lugar. Contesto su mirada y le digo como despedida, si estuviera en tu lugar, probablemente haría lo mismo.

La esperanza y la arrogancia a través de la galaxia

La mejor ciencia ficción usualmente apela a nuestro pesimismo en cuanto al futuro de la humanidad. Esto me parece esencial en esas películas del género que giran alrededor de cómo sobrevivimos más allá de nuestro planeta. Obras maestras como 2001: A Space Odyssey (dir. Stanley Kubrick, EEUU/Reino Unido, 1968) –donde la relación entre la tecnología y la humanidad lleva a una exploración de espacios oníricos– y la olvidada joya que es Silent Running (dir. Douglas Trumbull, EEUU, 1972) –donde el solitario protagonista decide proteger la última vegetación de la tierra que conserva dentro una nave en la que viaja a través del espacio– nos recuerdan que no importa cuán lejos vayamos, siempre podremos contar con la redención de la esperanza y con el potencial destructivo de nuestra arrogancia. A pesar de que la saga de Star Wars, y en especial la octava secuela, The Last Jedi, escrita y dirigida por Rian Johnson, no es una exploración filosófica de nuestra humanidad en un oscuro futuro, la esperanza de la revolución y la arrogancia del imperio definen su conflicto principal.

The Last Jedi retoma la historia de esos personajes que muchos de nosotros conocemos desde pequeños. Volvemos a ver a Luke Skywalker (Mark Hamill), que ahora es un huraño ex-Jedi, y a Leia Organa (Carrie Fisher), la cabeza de una república que de nuevo se encuentra en peligro de extinción. El renacer de la oscuridad en The Force Awakens (dir. J.J. Abrams, 2015) se hace más contundente en The Last Jedi. El enfoque en The Force Awakens es más personal y doloroso por la muerte de Han Solo (Harrison Ford) a manos de su hijo, Ben/Kylo Ren (Adam Driver). Este es el momento central de la séptima película. A pesar de que en The Last Jedi, el director revela aspectos nuevos de Skywalker y Kylo Ren, la acción tiende a ser más épica ya que gira mayormente en torno a la resistencia de las menguantes fuerzas del bien en contra de las poderosas hordas de Snoke, el líder supremo del mal. Sin embargo, los nuevos personajes continúan evolucionando. En ésta presenciamos un Poe Dameron (Oscar Isaac) que reta la autoridad, una Rey (Daisy Ridley) que examina su sensibilidad a la fuerza, un Finn (John Boyega) que atestigua el precio doloroso de cooperar con el mal, y un Kylo Ren que adentra aún más en la oscuridad. El triunfo mayor de esta última película de Star Wars es cómo entrelaza el microcosmos de cada personaje con el macrocosmos de la guerra entre las diferentes facciones.

Rian Johnson maneja muy bien las historias donde eventos del pasado regresan para atormentar a sus personajes. Su excelente película, Looper (EEUU, 2012), que también escribió y dirigió, trata sobre un asesino a sueldo o “looper” cuya misión es matar a la versión futura de sí mismo para que no quede evidencia de sus crímenes. Johnson también dirigió el mejor episodio de la maravillosa serie televisiva Breaking Bad (creada por Vince Gilligan, 2008-2013), “Ozymandias,” donde su protagonista, Walter White (Bryan Cranston), al fin siente en carne propia las consecuencias de su arrogancia monumental. En The Last Jedi, Johnson crea un balance entre los conflictos personales de cada personaje y la guerra. Inclusive este balance es claro hasta en la forma en que se retratan las batallas. La película nos deleita con una de las confrontaciones más bellas visualmente de toda la serie que se lleva a cabo en un aposento donde predomina el color rojo, que en ese preciso momento simboliza el odio y hasta el deseo prohibido que tientan a sus personajes. Este color vuelve a asomarse en la confrontación final en un planeta cuya superficie de sal blanca esconde una capa de rojo sangre. Johnson y el director de fotografía, Steve Yedlin, entienden la relación entre la lucha de sus personajes y la forma en que los alrededores reflejan visualmente estas complejidades internas. Las batallas aéreas en esta película son de las mejor logradas en Star Wars ya que cada nave expresa las particularidades de cada personaje, desde los sacrificios que toman algunos para destruir el mal hasta los impredecibles giros del X-Wing Fighter de Poe Dameron. Cuando las naves son destruidas en la batalla, el espectador siente la pérdida de cada vida.

La película tiene unas fallas, como cuando se desvía de la historia principal para seguir una misión en la que Finn viaja a otro planeta y que concluye en parte con una denuncia en contra de la crueldad hacia a los animales. También hay varios personajes muy interesantes y magistralmente actuados, pero cuyas intervenciones son una excusa para empujar la historia en cierta dirección. Al menos espero que una de estas intervenciones los haga gritar de orgullo (no digo más nada acerca de esto porque fue una grata sorpresa para mí). No obstante, The Last Jedi construye unos mundos que se sienten reales. Un elemento que debilita la odiosa trilogía de precuelas de Star Wars es su dependencia en imágenes generadas por computadoras. Estoy consciente que estos efectos son necesarios en una película en donde se crean ambientes nuevos. Sin embargo, The Last Jedi nos brinda una fauna y algunos personajes usando las técnicas de marionetas que en su día hicieron de los planetas de la trilogía original lugares concretos habitados por seres raros que se sienten reales.

Como nota final, quiero resaltar la celebración tan emotiva que hace Johnson en honor a la fuerza de Carrie Fisher a través de Leia. Este momento de la película, que no revelaré, me llevó a las lágrimas porque rompe con la división entre la realidad y la ficción al demostrar que mujeres como Fisher no pueden simplemente morir. En The Last Jedi, que es una de las mejores secuelas de Star Wars, Leia nos recuerda las profundidades misteriosas de la esperanza ante la necia arrogancia del poder militar.

2018: año crucial para Mónica Puig

Tras haber obtenido la medalla de oro para Puerto Rico en los Juegos Olímpicos del 2016 se esperaba que la carrera de Mónica Puig despuntara camino a ser una de las mejores jugadoras del mundo en el tenis profesional. Sin embargo, dicho por ella el 2017 no fue un gran año para Mónica y aunque logró salvarlo llegando a la final de Luxemburgo, en su último torneo de la temporada la boricua no tuvo los resultados esperados y bajó sobre 25 posiciones en el escalafón mundial del ranking de la WTA.

Podría estar sufriendo del Grand Slam síndrome

Aunque Mónica nimguno de los cuatro torneos principales, una de las posibles explicaciones para su pobre desempeño en el 2017 podría ser lo que se conoce en el tenis como el síndrome de Grandslam, esto lo que significa es que a jugadores que ganan un torneo de la magnitud de las Olimpiadas o los Abiertos de Francia, Australia, US Open o Wimbledon les toma de 12 a 18 meses en lo que se acostumbran a que ahora no sólo son jugadores de tenis anónimos sino que tienen que cumplir con compromisos como mayor atención de la prensa, solicitudes de entrevistas, portadas de revistas, en muchos casos invasión de su vida personal y saturación de compromisos de auspiciadores entre otras cosas. Eso ha pasado con una gran cantidad de jugadoras como por ejemplo la actual #2 del mundo Garbiñe Muguruza, la checa Petra Kvitova e incluso Serena Williams en su momento.

Es por eso que este 2018 es uno vital para ver si Mónica puede recuperar el rumbo que un momento la posicionó como la jugadora#27 del mundo y una posible amenaza para campeonatos de mayor envergadura.

Dispuesta a hacer cambios

La boricua conciente de que sus resultados no fueron los esperados hizo uno ajustes significativos a su equipo cuando añadió al conocido entrenador físico brasileño Casiano Costa quien ha sido exitoso por mucho tiempo en el tenis con figuras como la canadiense Eugene Bouchard y el japonés Kei Nishikori. El brasileño espera poder mejorar la explosividad de Mónica y evitar lapsos en concentración. En mi carácter personal me parece que también debería integrarse un especialista en juego en la malla pues creo que es un área en la que Mónica podría mejorar y le ayudaría hacer los puntos más cortos. Con la fortaleza que posee la boricua desde el baseline donde es una de las mejores 5 o 10 jugadoras de todo el tour esto la pondría a las puertas de ser contendora en torneos de grandes consistentemente.

Mónica jugará los Centroamericanos y debe ser la abanderada

Aunque pudo haberse ausentado de los juegos y de haberlo hecho nadie la hubiese criticado, la boricua manifestó recientemente que participará en los Juegos Centroamericanos y del Caribe a celebrarse este año en Barranquilla, Colombia, del 19 de julio al 3 de agosto. Mónica quien tiene marca de 21-3 cuando representa a Puerto Rico con 5 medallas entiende que esta delegación tiene un compromiso de traer alegrías al país que se ha visto abatido por todo lo relacionado al huracán María y buscará su tercera medalla de oro en esta competencia habiéndolas ganado ya en Mayagüez 2010 y Guadalajara 2014.

Debido a que Mónica será parte de la delegación me parece que siendo éste su primer evento internacional representando a Puerto Rico tras la medalla de oro Olímpica es ella la indicada para cargar la monoestrellada en los juegos.

Señales positivas frente a Georges

Pese haber perdido su único partido en lo que va de la temporada del 2018 el pasado día 1 de enero Mónica le hizo tremendo partido a la alemana Julia Georges actualmente número 14 en el mundo siendo derrotada en 3 parciales bien cerrados. Aunque no creo en victorias morales fue un gran partido donde Mónica tuvo un poco de mala suerte sobre todo en momentos cruciales del juego, pero se vio lo suficiente para aspirar a un mejor 2018 empezando por el Abierto Australiano que comenzará el 15 de este mes.

Vamos a ti Pica.

*************************************************************************

¿Te gustó este artículo? ¡Dona a Claridad!

Claridad se sostiene con la generosidad de sus lectores

Para donar, oprima aquí