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TOPOGRAFÍA: Ladra, Laika. No pares de ladrar.

Es fascinante la obsesión terrícola con los viajes espaciales. Y terrorífica. (Si no, que lo digan los perros.) Y, compartida, desde luego, por algunos científicos como Stephen Hawking, tan célebre que hasta una figurita suya suele aparecer como artista invitado en los dibujos animados de Los Simpson.

Pero hay razones. En otra época fue la competencia entre la Unión Soviética y Estados Unidos por el dominio del espacio sideral. Ahora es el Apocalipsis. Según Hawking, el gran final deberá ocurrir en 2617. Ya antes, el popular científico había señalado como posibles causas la guerra nuclear, la inteligencia artificial y un virus modificado genéticamente. Recientemente ha añadido el exceso de población y la gran necesidad de energía. En otras palabras, como decía mi tío Juan, se va a acabar el pan de piquito.

Sin embargo, hay buenas noticias: la emigración. Ya no basta irse ni a Nueva York ni a Orlando, ahora (desde hace un año) el viaje ha de ser para Alfa Centauri, el sistema de estrellas más cercano al sol. Resulta que Hawking participa en el Proyecto Breakthrough Starshot, que en simpática colaboración, luego de la Guerra Fría, financian los millonarios Yuri Milner (ruso) y Mark Zuckerberg (norteamericano) y que cuenta con un presupuesto de 100 millones de dólares. (Ellos son blancos y se entienden.) Según Stephen H. en 20 años se debe organizar el viaje cósmico de la emigración humana. Sí. La tierra prometida queda algo lejos.

Según Hawking, hay que inventar unas naves del tamaño de un chip o circuito que viajen al 20% de la velocidad de la luz. La idea es reducir a 30 años un viaje que tomaría 30, 000. Estas navecitas viajarían a Alfa Centauri, recopilarían información y la enviarían a la tierra para planificar futuros viajes. ¿Qué contraste, no? Aquí en ¿nuestro? “PuertoRicotratadelevantarseperoselehacedifícil” nos conformamos con que llegue la simple agua del acueducto y la humilde luz de la Autoridad de Energía Eléctrica.

La “prehistoria” de todo esto empezó en Moscú, en 1957. (Por supuesto, los historiadores dirán un cuento diferente.) Recorrían la ciudad, libres y andariegas, entre otros, tres perras callejeras: Albina, Mukha y Laika.

Como se sabe, la URSS y EE UU estaban enfrascados en su competencia estelar. Había que enviar seres vivos allá arriba a como diera lugar. Los científicos rusos, encabezados por Serguéi Korolev, pensaron en los perros y en que los mejores candidatos debían de salir de aquellos que hubieran sobrevivido a las más adversas circunstancias. O sea, las calles de Moscú. (Muy darwiniano este sentido del realismo por parte de los rusos.)

De los diez perros recogidos por el ejército, las 3 hembras ya mencionadas fueron las finalistas. Albina estaba preñada, y las patas de Mukhu (según la BBC) tenía curvas poco fotogénicas. Así que fueron descartadas y se salvaron. Laika fue la escogida, aunque también intervino una cualidad importante, su docilidad. (Más le hubiera valido rebelarse. . .). Aunque ese no era su primer nombre, pues tuvo varios, (por ejemplo, “pequeña de pelo rizado) sí se convirtió en su signo de identidad. Laika o la que ladra o la ladradora en ruso, se ganó su nombre durante el entrenamiento por lo mucho que ladró. No era para menos. La preparación consistía en mantenerla en un espacio reducido, hacerla soportar mucho ruido y las aceleraciones y vibraciones de la cabina. Estuvo quietecita, desde el 1ero de octubre en que la pusieron en la pequeña nave hasta el 3 de noviembre cuando fue lanzado el cohete. Así, en 1957, Laika (la dócil ladradora) fue lanzada en el Sputnik II en un viaje histórico del que no regresaría con vida.

Las circunstancias de su muerte fueron terribles. La temperatura de la pequeña cápsula subió a tal punto que le causó un gran estrés, le aumentó el ritmo respiratorio y horas después la perra sufrió un fallo cardíaco.

La nave dio 2,370 vueltas y meses después, en abril de 1958, “regresó”. Pero Laika ya había muerto a la sexta hora de vuelo.

De este modo, los rusos “ganaron” esa parte de la historia. Fueron los primeros en poner en órbita –y vaya que lo hicieron– a un animal y también en 1961, a un ser humano, el cosmonauta, Yuri Gagarin. (También, en 1968, enviaron una tortuga que fue la primera en darle la vuelta a la Luna.) Pero Estados Unidos ripostó: en 1969 colocó al primer ser humano en nuestro satélite, Neil Armstrong. Muchos lo vimos por televisión.

Y ya es hora de empezar con las preguntas irritantes.

¿ No se estará llenando nuestro mundo de proyectos que son obstáculos para su mejoramiento con la proliferación de propuestas y ensayos de viajes interplanetarios?

¿Para qué sirve la ciencia si al intentar prender la luz nos llevamos una decepción, si no podemos bañarnos en nuestra casa cuando nos place?

Y deben seguir las preguntas. ¿Inventaremos naves fantásticas para emigrar a Alfa Centauri y llevarles el regalo de la actual lamentable cultura humana de desigualdad, clasismo, racismo, homofobia, machismo, xenofobia, patriarcado, injusticia, intolerancia, guerras, neocolonialismo, destrucción del medioambiente, crueldad contra los animales etc.?

Creo que podemos parafrasear la paradójica sentencia de Groucho Marx. El comediante norteamericano dijo algo así como “yo no formaría parte de un club donde aceptaran personas como yo”. ¿Qué estarán pensando de nosotros nuestros vecinos de Alfa Centauri? ¿Estarán ocupados ya levantando muros de defensa espacial ante la amenaza de los ambiciosos y peligrosos terrícolas?

Y seguimos con las interrogantes. ¿Por qué no organizar un viaje hacia aquí, ahora mismo, al planeta de la prosperidad para todos, con ciudades y campos hermosos donde haya un sistema de salud justo, con viviendas bellas y cómodas, educación liberadora y creadora, todo para todos y gratis donde las artes y las ciencias tomen en cuenta toda la complejidad de la realidad humana? ¿Será ese viaje más extravagante que la invención de una nave que vaya a un 20 % de la velocidad de la luz para llegar a Alfa Centauri? ¿Estaremos todavía a tiempo para exigirnos a nosotros mismos, con sensatez e inteligencia utópica, la invención de un mundo más justo y decente?

Volviendo a Marx (el de la G), podríamos decir como él, que no deberíamos ir a un planeta donde aceptaran especies como nosotros, claro está, a menos que ya seamos otro tipo de terrícolas, hijos de una profunda transformación material y espiritual ocurrida en nuestro planeta.

Pero quién sabe, quizá cuando hayamos realizado ese cambio, a lo mejor ya se nos ha ido la dichosa manía de los viajes espaciales. Si no, siempre estará el vuelo sacrificial de Laika, la dócil ladradora, como un poderoso motivo que hará pensar al ser humano en su propia humanidad al confrontarlo con su oscuridad. (Para no mencionar la tragedia de 1986 de la nave Challenger en la que murieron los siete cosmonautas.)

¿”Viaje ahora y pague después”?

Ladra, Laika. No pares de ladrar.

El autor es profesor de la UPR en Río Piedras.

P. de la C. 1018, o el arte de legislar la mentira

En Puerto Rico no sólo se protege el derecho a ejercer la religión como se quiera. También se protegen las iglesias, se protege a los oficiales de dichas iglesias y a sus instituciones. Además, se protegen las finanzas, algunas millonarias, de las instituciones religiosas con generosas exenciones contributivas aún cuando muchas de estas instituciones funcionan como negocios que agresivamente buscan lucro y ganancias. Los miembros de algunas iglesias son bienvenidos a toda hora en la Legislatura, se les da derecho a opinar y se le da peso a su opinión en legislación, en nombramientos de gabinete, en la delineación de política pública y como política pública se impone la oración al Dios Cristiano en múltiples instancias y actividades oficiales de Gobierno. La influencia de la religión es tal que es difícil incluso acusar y lograr la convicción y/o encarcelamiento de pastores, ministros, curas y demás que traicionan la confianza de sus feligreses ya sea robando dinero de la iglesia o abusando sexualmente de menores. La legitimidad de las personas que se amparan en las instituciones religiosas es tal que la impunidad les acompaña muy de cerca.

La estrategia legislativa que se utiliza hoy en día es la misma que se utiliza hace años para engañar al pueblo. La Legislatura promete que el proyecto hará lo contrario de la verdadera intención del mismo. Si vas a contaminar una comunidad o hacer daño al ambiente entonces llamas al proyecto “verde” o llamas al contaminante “limpio”. Así se trató de engañar a Puerto Rico con “la via verde” cuando en realidad el proyecto amenazaba varios ecosistemas importantes y lo único verde eran los billetes que contratistas privados se echarían al bolsillo. También se describe la tecnología que utiliza “carbón limpio” para dar la impresión que el método no es uno tóxico o dañino a nuestro ambiente. Esto aún cuando sabemos que de los 3 combustibles fósiles, carbón, petróleo y gas natural el carbón es el más sucio. La orden Ejecutiva de Fortuño eliminando la reserva del corredor ecológico del Noreste llamando a su proyecto “gran reserva del Noreste” titulo demagógico porque realmente desarrollaría hoteles innecesarios a costa de una reducción significante de la actual reserva ecológica.

El mismo truco se utilizó con el P. de la C. 1018, mal llamado “Ley para la protección de la Libertad Religiosa” cuando realmente es un proyecto para hacer inútiles o desechables las reivindicaciones que han conseguido las comunidades LGBTQ en Puerto Rico. El proyecto no debería llamarse Ley para la protección, sino ley para la impunidad de las instituciones religiosas ya que las mismas lo que buscan es eximirse de las mismas leyes que se aprueban para garantizar la plena participación de ciudadanas y ciudadanos en el día a día del país sin temor a que se les persiga, discrimine y excluya de la vida social en el país.

El Proyecto para la impunidad utiliza el ejemplo de los objetores de conciencia durante la guerra de Vietnam. Sin embargo, hay otros ejemplos más puntuales. Yo propongo que el proyecto sea evaluado a la luz de los esfuerzos de los racistas (incluyendo muchísimas iglesias cristianas confederadas) en Estados Unidos para rechazar y socavar los derechos de las comunidades negras una vez se hizo ilegal la esclavitud, la segregación, el matrimonio inter-racial, el voto de los negros, el derecho a tener propiedad, el derecho a acusar a una persona blanca, el derecho a trabajar y recibir paga igual. Todas esas batallas, en las que participaron muchísimas iglesias cristianas del sur de USA en contra de los negros. Los racistas nunca dejaron de discriminar, atacar y menoscabar los derechos reconocidos a las poblaciones negras. Las cortes nunca pusieron fin al racismo y discriminación por completo. La determinación de los Cristianos a odiar a aquellas y aquellos diferentes no tiene límites legales o racionales. De la misma manera en Puerto Rico, algunas iglesias, rehúsan aceptar los avances en derechos civiles y alegan que son impunes a estos avances. Cuando la impunidad se ve amenazada entonces reclaman las protecciones que ellos mismos niegan a otros sectores en el mismo país. ¡Que arrogancia!

Algunas personas preocupadas por las comunidades LGBTQ y conociendo la sed de venganza y retribución de algunas iglesias Cristianas en Puerto Rico contra estas comunidades han sugerido una enmienda al proyecto que especifique que el mismo no se utilizará contra estas comunidades. Esta sugerencia no atiende el defecto máximo de este proyecto y es el efecto de la impunidad y la imposibilidad de predecir a quien se le puede hacer daño con el mismo. El “ejercicio religioso” está definido de manera tan amplia y vaga que el mismo abre las puertas a interpretaciones cuya implementación sería claramente discriminatoria y persecutoria de muchas comunidades. Adelante hago sugerencias de posibles desenlaces que no sólo afectan a las comunidades LGBTQ sino a otras comunidades del país.

1. Bajo esta ley se podría pedir de nuevo que se exima de licencia a las escuelas religiosas, abriendo las puertas a que se enseñe de nuevo que la tierra es plana, que el ambiente no está en peligro y que la mujer debe ser obediente al hombre.

2. Se podría abrir las puertas a que de plano se descarte todo estudio científico haciendo común la ignorancia, el miedo, la desinformación y todos esos males que mantienen a un país atrasado, rezagado entre sus pares.

3. Bajo esta ley se pudiera negar servicios o cuidados a mujeres que hayan tenido abortos, adúlteras, madres solteras, hijos o hijas de madres solteras, mujeres divorciadas, hijas e hijos de padres divorciados, etcétera.

4. En un país donde tantos centros de ayuda y albergue a mujeres victimas de violencia doméstica las condiciones para dar estos servicios pudieran excluir a las poblaciones que más los necesitan.

5. Seguros médicos (que ya se niegan, por ejemplo a proveer métodos anticonceptivos, pudieran negarse también a atender casos de gonorrea, sífilis y otras enfermedades de transmisión sexual.

6. Algunas iglesias que creen que insisten en negar la equidad e insisten en que el hombre es cabeza del hogar se pueden negar a cumplir con la Ley 54 en perjuicio de la persona maltratada.

7. El matrimonio con niñas menores, que algunas iglesias Cristianas promueven o al menos se hacen de la vista larga, pudiera institucionalizarse en perjuicio de cientos de niñas menores.

En fin, en momentos en que en Puerto Rico hay hambre, miles de hogares no tienen techos ni luz o agua. En una crisis de administración que ha mantenido cientos de escuelas cerradas y donde la oferta de empleos y trabajo remunerado sigue disminuyendo. En un país a punto de entrar a un disimulado bloqueo económico gracias a la reforma fiscal en Estados Unidos y con una deuda sin auditar de billones de dólares, la Legislatura escoge, sin vistas públicas y en secreto dar paso a este tipo de proyecto que no une sino que por el contrario divide al pueblo de Puerto Rico, enfrentando a unos(as) contra otros(as) y fomentando el abuso, discrimen y violencia al que algunas iglesias nos tienen ya acostumbrados. Lo único sensato que queda por hacer es exigir al gobernador de Puerto Rico que lo vete.

El autor es abogado y activista.

Tengo rabia La rabia es mi vocación

Después de varias semanas del huracán María, el estupor, el miedo y la tristeza se me han convertido en una rabia pura y persistente que emana de la profundidad de mis vísceras y se me empoza en la garganta y en los ojos. Al principio, la sentía difusa y opaca, que casi la confundía con el hastío, pero con el paso de los días sus contornos se han vuelto más claros y precisos. Es una especie de calor, de llama, que se intensifica con un vistazo a los titulares de los periódicos o con el vergonzoso atestiguamiento de un acto mezquino en mitad de la calle. Durante un tiempo, logré mantener mi rabia oculta, pero nuestros muertos ignorados y silenciados me pesan ya demasiado. Aunque no la busqué, he decidido acogerla, incluso cultivarla, pues la considero la más auténtica afirmación de mi condición humana y a ella me aferro ahora más que nunca.

Tengo rabia con los que se aprovechan sin misericordia de nuestra desgracia colectiva para adelantar sus agendas o llenarse los bolsillos; peor aún, aquellos que dicen llamarse nuestros hermanos, pero no dudan en robarse nuestros suministros o cabildear en contra de nuestros intereses. Whitefish, CSA…

Tengo rabia con los que se hacen de la vista larga, mientras los anteriores nos revictimizan una vez más, especialmente los que, de aquí a las próximas elecciones, les darán su “voto de confianza” a los mismos de siempre.

Tengo rabia con los optimistas profesionales, quienes con sus slogans trillados, simplones  y hasta insensibles pretenden deslegitimar nuestro sufrimiento. El otro día escuché decir al que le pagan por ser positivo que si alguien se queja de dolor en un brazo debe estar agradecido porque, al menos, tiene el brazo.

Tengo rabia con los que se quejan por todo sin mover un músculo para cambiar en algo sus circunstancias. Son los que llevan esperando meses a que les remuevan los escombros de su balcón para salir a hacer Patria.

Tengo rabia con los que no se quejan por nada por temor a parecer poco solidarios con los que están peor que ellos. El que no tiene electricidad hace meses se cohíbe de exteriorizar su frustración porque otros perdieron sus casas.

Tengo rabia con los que pretenden “normalizar” nuestra situación a la brava, con la excusa de que la vida continúa,  pero en el fondo es solo porque les resulta más fácil no mirar nuestra miseria a los ojos. Esos son los que suelen vivir en el privilegio, pero se ofenden si se les recuerda de vez en cuando.

Tengo rabia con los desconsiderados que anteponen sus intereses egoístas al bien común. Duele saber que hay personas capaces de robarle un generador de electricidad a una égida o un hospital.

Tengo rabia con los que osan juzgar a los que han decidido irse del país y también con los que zahieren a los que han preferido quedarse. Cada cual lleva su procesión por dentro.

Tengo rabia con los indiferentes quienes, después de dos duros meses, aún parecen inmunes a la desesperanza o la congoja. El otro día en una oficina médica oí a una mujer decirle a otra que el problema aquí ha sido que las personas están muy apegadas a las cosas materiales, que hay que fluir.
Tengo rabia con los que, a estas alturas, no la han abrazado aún.

Tengo rabia, a veces, contigo… y conmigo.

Tengo rabia.

Manifiesto de la esperanza transformadora

Hay varias formas de celebrar la Navidad. La Navidad del Papá Noel, de las publicidades comerciales y del consumo. En medio de eso, hay la Navidad de las confraternizaciones de familia y amigos. En muchas comunidades, la Navidad está marcada por celebraciones tradicionales. Sin embargo, la propuesta más profunda de la liturgia cristiana de Navidad va más allá de todo eso. Recuerda el nacimiento de Jesús para proponer una renovación de la vida. En los siglos antiguos, los padres de la Iglesia afirmaban: “Cristo se hizo hombre para que todo ser humano sea divinizado”.

Lo mejor es celebrar la Navidad de modo que favorezca ese proceso de una humanización que nos diviniza. La celebración puede renovar en las personas la esperanza en sí mismas y en todo ser humano. Es siempre bueno insistir: todos somos capaces de transformarnos. Celebrar la Navidad es revivir en lo más íntimo de nosotros algo de la inocencia del primer amor. Estamos hechos de amor y para el amor. Estamos en busca de un cielo que está escondido en el propio corazón humano y que puede acoger la vastedad de nuestros sueños. Queremos captar el lenguaje de los corazones que suspira por una mirada, desean una caricia y acogen lo mejor y más profundo que existe en cada persona.

La palabra de Dios nos enseña a ser siempre críticos en relación a la realidad. Los medios de comunicación y muchos gobernantes se han unido en la tarea de probar que el ser humano es visceralmente malo y que la sociedad humana no tiene solución. La propuesta de ellos es intentar de sobrevivir todos contra todos en la barbarie nuestra de cada día. Por eso, la celebración de esa Navidad necesita ser una profecía contra ese pesimismo. El obispo Helder Camara decía: “Cuanto más la noche es oscura, más la madrugada será luminosa”.

A cada año celebramos la Navidad para recordar que hoy, la Belén en la cual nació Jesús es aquí donde vivimos. Nosotros somos los pesebres donde nace el niño que está en nosotros y de cierta forma somos nosotros mismos, como hombres y mujeres nuevos. Vamos a acoger el mensaje de los nuevos mensajeros que nos anuncian la salvación venida del amor divino y nos coloquemos en camino, como los pastores de Belén. Es urgente contradecir el pesimismo de quien no cree más en nada. Vamos a superar el clima hostil de intolerancia y radicalismos que invaden nuestra sociedad y llamar a las personas conocidas o desconocidas para mirar las estrellas y con nosotros cantar la alegría de la fe: “En nosotros, la Palabra si hace carne y habita entre nosotros, aleluia”.

Lo mejor del 2017 (antes y después de María)

Este año ha sido duro. Especialmente duro. Lo sabemos. El huracán María, categoría 5, atravesó la isla. El terrible fenómeno apareció cuando el país se encontraba en un proceso de empobrecimiento económico y político del que no se vislumbraba una salida rápida. La Junta de Control Fiscal y el robo, el fraude, la venta de influencias, las puertas giratorias de las que Fortuño y sus achichincles parecen ser expertos, han golpeado duramente al país como si fueran los causantes únicos del calentamiento global.

Sin embargo, a riesgo de caer en el discurso del positivismo bobo, me gustaría recordar las cosas buenas en el plano cultural. Sé que eso no es fácil porque no he visto todo y porque mi definición de cultura como transformación de la naturaleza incluiría El Primero de Mayo de 2017 como un gran evento cultural que pudo haber marcado un momento de cambio en el modo de manifestarse y organizarse. De modo que, para reducir el espectro del análisis, me refiero al mercado que ofrece bienes culturales sujetos a las leyes de oferta y demanda. A mí me satisfacen esas producciones que son independientes, que muestran las luchas y la resistencia, que suponen la confección de un producto de calidad.

Como no quiero sonar autoritario le pregunté a mis panitas qué cosas les habían causado alegría en sus cultos corazoncitos. Si me preguntaran a mí diría que el cine y los libros están de fiesta. Por ejemplo, el documental Nuyorican Básquet, dirigido y escrito por Ricardo Olivero y Julio César Torres, es una joya. Ha recibido muy buenas críticas y es un éxito taquillero. Ese éxito no significa que se aumenten las salas de exhibición, pero ese es otro asunto a discutir.

Cuando escribo estas líneas se presenta en Mayaguez otro documental, Filiberto, de Freddie Marrero Alfonso. Marrero, quien además es productor de Nuyorican Básquet, trabajó durante doce años este film. Desde el día de la muerte de Filiberto Ojeda comenzó a hacerlo, a pensarlo.

Olivero, Marrero y Tito Román (Betances, Ayotzinapa en mí) son una garantía de que los documentales que se produzcan en el país serán de buen nivel, que me permite recordar los trabajos de Ana María García y Karen Rossi.

Por otro lado, Alvaro Aponte Centeno produjo El silencio del viento, con música de Rafael Aponte Ledée, y la actuación de Elia Enid Cadilla, Iris Martínez, Amanda Lugo, Israel Lugo, y Kairiana Núñez.

También los invitaría a ver el trabajo documental que ha realizado Guillermo Gómez Álvarez con Una identidad en absurdo (2011) y Máter Atómica (2016) antes de ver el video Hasta el último suspiro de su producción discográfica, inadaptable (2017). No soy fan del género pero reconozco la calidad del trabajo y el valor de La experiencia de Toñito Cabanillas en la escena musical del país. Además, cuenta con la colaboración de Kianí Medina que es una e las mejores voces contemporáneas.

Por otro lado, si fuera a premiar trabajos fílmicos que incluyeran videoclips, sin duda, Guerra, de Residente y Chago Benet, no tiene comparación con ningún otro.

En otras producciones de cultura visual, Teresa Prévidi me recuerda ¿Quién eres tu? de Arí Maniel; Sol de Medianoche de Douglas Sánchez, Mona, tesoro del Caribe de Sonia Fritz, y Angélica de Marisol Gómez Mouakad.

Adál Maldonado ha publicado dos libros excelentes a partir de sendos proyectos fotográficos. Cuerpo del poema (ICP), con una selección de poetas puertorriqueños hecha por la escritora Irizelma Robles, fue reseñado en En Rojo (31 de agosto) y en torno al origen de Puerto Ricans Underwater/Los ahogados, este medio publicó una entrevista al autor (14 de diciembre).

La historiadora Silvia Alvarez Curbelo me señala que Acueducto: Historia del agua en San Juan es un producto cultural necesario. Se trata de un libro en el que se vierten diez años de investigación histórica con fuentes primarias localizadas en archivos de Puerto Rico, España y Estado Unidos.

Roberto García opina que lo mejor ha sido Ramón Emeterio Betances:Obras completas (ZOOMideal) editado por Félix Ojeda y Paul Estrade, que se presentó en el Colegio de Abogados en abril. Esa publicación forma parte de quince volúmenes de textos ordenados en escritos médicos y científicos, escritos íntimos, escritos literarios, y escritos políticos: manifiestos y discursos, ensayos, correspondencia, artículos de prensa, entrevistas y escritos de asuntos varios. Los editores señalan que “los textos van tal y como los hallamos, rectificados sólo los errores evidentes, modernizada la ortografía y respetada o restablecida la cronología toda vez que hiciera falta. Este trabajo presenta el quehacer y el pensamiento de Betances en toda su trayectoria y su plenitud. A la par, contribuye a rescatar las raíces y a reconstruir los perfiles de la nación puertorriqueña. También recupera documentos fundamentales para comprender la historia de los países del Caribe”.

Otro de los libros mencionados es Tiempos Binarios, editado por los profesores Manuel R. Rodríguez Vázquez y Silvia Álvarez Curbelo. Nueve ensayos que arrojan diferentes miradas interdisciplinarias al tema de la Guerra Fría en Puerto Rico. De ese libro ha dicho el profesor Francisco Javier Rodríguez, “Amplio en su enfoque, fino en su prosa y de una rigurosidad impecable, el que esperamos sea tan solo el primer tomo de una serie, presenta el fenómeno de la guerra como arquitectura capaz de delinear los lindes de una sociedad intricada, compleja, neo-liberal y suburbana, abordando en el proceso imprescindibles dicotomías entre el realismo y el revisionismo disciplinar, el idealismo y el realpolitik. A diferencia de importantes esfuerzos anteriores, esta exquisita publicación enmarca y abraza la ‘naturaleza paradójica de lo bélico’, esa dualidad contradictoria entre la guerra como teatro de destrucción y la guerra como guion de transformación y cambio tanto en el escenario caribeño como en sus protagonistas”.

El profesor Angel Ríos opina que el trabajo cultural más importante del año es el que realiza Yolanda Arroyo Pizarro en la Cátedra de Mujeres Negras Ancestrales. Sin duda una labor trascendental. A partir de talleres, la escritora logra que los participantes se apoderen del proceso de creación, corrección, edición y publicación para producir libros que pretenden derrocar el discrimen, el prejuicio y el racismo. Zulma Oliveras Vega, Efraín Torres, Yolanda Lopez, Rosario Méndez Panedas Gloriann Sacha Antonetty Lebron, Esther M Andrade, Iris M. Torres Garcia,E.j. Nieves, Miranda Merced, Elijah Snow y Valentina Marealta son algunos de los participantes.

Además, el proyecto Las Negras de la Gaceta dará vida a las esclavas cimarronas por las que se ofrecía recompensa de captura entre 1790 y 1874, y que fueran reseñadas en el periódico de la época La Gaceta de Puerto Rico. Ese trabajo inmenso y hermoso de la amiga Yolanda Arroyo Pizarro está aún en proceso y rendirá más frutos en los próximos meses.

Lowell Fiet, crítico teatral, ha reseñado con entusiasmo ilimitado Hij@s de la Bernarda, de Rosa Luisa Márquez y la coreógrafa Jean d’Arc casas: “Los críticos exageran cuando intentan nombrar una obra u otra como “espectacular”, “la mejor” o “la mejor del año”, “fuera de serie y por encima de las demás”, etc. Yo también lo hago: es el deseo de poder certificar el valor del quehacer teatral aun cuando ese valor no es tan evidente.

Sin embargo Hij@s de la Bernarda –adaptación libre de La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca de Rosa Luisa Márquez (concepto y dirección) y Jeanne d’Arc Casas (coreografía y bailarina principal)— no necesita tal tipo de certificación. Brilla por sí misma como un acto estético-cultural” (En Rojo, 14 de diciembre).

Tengo muchos amigos y muchas amigas. Se produjo mucho en el 2017, de modo que seguimos con esta conversación en la próxima semana. Pueden enviar sus comentarios a racevedo@claridadpuertorico.com o a las páginas de En Rojo en Facebook.