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La “futbolización” del baloncesto

Para Tuto Marchand, quien trabajó incansablemente por fomentar la internacionalización del baloncesto

La discusión de cuál es el deporte rey varía muchísimo. En el deporte olímpico ese apodo se reserva para el atletismo. Cuando hablamos del deporte más global y que más se extiende por todos los confines del planeta, sin duda es el fútbol. En Estados Unidos en las últimas décadas el llamado fútbol americano ha ido desplazando al béisbol y al baloncesto como el deporte principal. En nuestra Isla, el baloncesto es considerado el deporte principal, ya que tanto su liga profesional (Baloncesto Superior Nacional) como la selección nacional son las más seguidas, aunque el béisbol y el boxeo también son deportes muy importantes en Puerto Rico. Pero sin duda, a nivel mundial, el referente en términos de mercadeo, de medios, de aficionados, etc, es el fútbol y la federación que lo rige, la FIFA, es la federación más poderosa, aunque dentro del mundo olímpico, la IAAF, que rige el atletismo, tiene muchísimo poder.

Fecha FIFA

El Mundial de Fútbol que se celebra cada cuatro años es, junto con los Juegos Olímpicos, el evento deportivo internacional más importante del planeta. Durante un mes muchos se paralizan siguiendo a los 32 países que participan buscando convertirse en campeón mundial. Este campeonato mundial, el cual para muchos es simplemente “EL Mundial”, mueve billones de dólares en “merchandising”, en publicidad, cientos de miles de fanáticos se mueven a seguir a sus selecciones y los derechos televisivos generan billones también. Y no hay que esperar cada cuatro años; la FIFA corre otros torneos, como los que seleccionan al campeón de cada continente (Eurocopa, Copa América, etc), que también mueven mucho dinero. Además, la FIFA es una federación tan poderosa que también controla el calendario, no sólo de las selecciones nacionales, sino de los torneos profesionales en todos los continentes. Las llamadas “fecha FIFA” son fechas en las que la FIFA determina que no se jugarán juegos en las diferentes ligas profesionales ya que se estarán jugando torneos clasificatorios. Es decir, cuando la FIFA dice que hay una fecha reservada para que jueguen selecciones nacionales, las ligas de España, Italia y Alemania se detienen. Esto permite que su sistema clasificatorio para el Mundial sea a plazos en vez de un torneo clasificatorio regional, como es el caso de la mayoría de los deportes. En estas fechas FIFA se juegan partidos clasificatorios y van rotando los países, así cada país es sede de la misma cantidad de juegos y es más equitativo, no sólo en términos económicos pues estos juegos generan mucho dinero, sino que las aficiones tienen la misma oportunidad de ver a sus selecciones.

La FIBA imita la FIFA

El próximo Mundial de Baloncesto a celebrarse en China en el 2019 tendrá tres cambios importantes. Primero, desde el 1967 será el primer Mundial de Baloncesto que no se juega el mismo año que el de fútbol. En las últimas cinco décadas, cada cuatro años se jugaban uno detrás del otro, pero el de fútbol ocupaba la mayoría de las portadas deportivas y sobre todo, se llevaba mucho de los auspicios. De ahora en adelante será el año después del de fútbol. Segundo, al igual que hiciera la FIFA hace algunos mundiales, se aumentó el número de participantes de 24 a 32. Y por último, este año la FIBA comenzó un nuevo sistema clasificatorio copiado también del que usa la FIFA para su Mundial, el cual es en un periodo de dos años y se va moviendo en un sistema de rotación en vez de un torneo clasificatorio.

Faltan las estrellas

La idea es ser más equitativos con las distintas fanaticadas y federaciones nacionales y a la vez aumentar su fanaticada al exponer a todo aquel que participe a juegos de alto nivel. Hasta ahora que se cumplió la primera fase, en la cual participaron 72 países ante más de 300,000 espectadores, se han cumplido con las metas. El único problema es la falta de disponibilidad de jugadores. Estas ventanas clasificatorias se juegan en medio de los principales torneos profesionales de baloncesto, entiéndase la NBA y las ligas europeas, y éstas, no sólo no se detienen para que se realicen estos juegos, sino que tampoco están dándole permiso a sus jugadores internacionales para que vayan a jugar. Esto crea varios problemas ya que implica que los jugadores que clasifiquen a sus selecciones probablemente serán sustituidos por las estrellas que sí estarán disponibles en el verano del 2019 para ir a China. Hasta ahora las selecciones principales, como las de Estados Unidos, España, Francia, Argentina, no jugaron esos juegos con sus estrellas principales, las cuales no recibieron el permiso de sus ligas y equipos para representar a su país. En el caso de Puerto Rico, José Juan Barea no participó en los partidos que se jugaron en Orlando y en Cuba recientemente. El otro problema es que si parte de la idea es aumentar la base de aficionados al deporte, es difícil lograr que se llenen los recintos donde se juegan si están ausentes las estrellas.

2023: tres sedes

La otra novedad es que para el siguiente Mundial la FIBA acaba de aprobar tres sedes, Filipinas, Japón e Indonesia, quienes derrotaron la candidatura conjunta de Argentina y Uruguay. La FIFA ya tuvo su Mundial de dos sedes cuando, precisamente en Asia en el 2002, se celebró en Corea del Sur y en Japón. Con esta movida la FIBA sigue con su mira puesta en el mercado asiático, ampliando hacia el sureste, donde Indonesia es el país más poblado y Filipinas es de los países en el mundo con más seguidores de baloncesto, es una verdadera pasión allí donde ya se celebrara el Mundobasket en el 1978. Si se cumplen algunas garantías de ambos países, el Mundial del 2027 se celebraría conjuntamente en Argentina y Uruguay. Esto traería de vuelta el Mundial al continente americano donde se celebró por última vez en el 2002 en Estados Unidos.

Sin duda la FIBA está haciendo cambios importantes con la mira en una mayor expansión global del baloncesto y de aumentar su nivel de mercadeo, en muchos aspectos imitando lo que hace su homóloga del fútbol, la FIFA. Pero en muchos aspectos la internacionalización del baloncesto la han llevado a cabo las grandes estrellas, como Michael Jordan o más reciente Kobe Bryant o LeBron James y las ligas profesionales han hecho mucho del trabajo de expansión. Sin duda, la diferencia principal entre ambos deportes es que en el fútbol, no importa cuán potente sea un equipo como el Manchester United o el Barcelona, siempre la selección nacional va a ser más importante y esto le facilita a la FIFA muchos de sus planes. En cambio, la FIBA tiene que lidiar con las ligas profesionales, que son aún las que deciden el calendario del baloncesto y en su mayoría tienen preferencia sobre las selecciones nacionales.

Breves anteriores a Star Wars

Como sucedió hace dos años se estrenaron todos los súper filmes antes de mediados de diciembre porque una vez llegara Star Wars: The Force Awakens a los teatros iba a acaparar la taquilla de diciembre y enero. Pues esta vez Star Wars: The Last Jedi llegó el jueves a Puerto Rico y el viernes 15 es su estreno en los Estados Unidos. Así que mientras hacen reservaciones y fila para el más reciente capítulo de la saga que comenzó en 1977, comento lo que queda al margen para que tengan opciones tanto en salas de cine como en otras localidades.

Thank You for Your Service

(director y guionista: Jason Hall; autor: David Finkel; cinematógrafo: Roman Vasyanov; elenco: Miles Teller, Joe Cole, Beulah Koale, Haley Bennett, Keisha Castle-Hughes, Amy Schumer, Brad Beyer, Hunter Burke, Omar J. Dorsey, Scott Haze)

Puede que los avances de este filme convencieran al público que era otra historia más de soldados regresando de Afganistán con heridas o traumas que logran superar gracias a su patriotismo y esfuerzo individual. American Sniper (2014) de Clint Eastwood comenzó a desviar el tema patriótico y finales “feel good” y anteriormente el filme independiente Stop-Loss de Kimberly Peirce de 2008 lo llevó a otro nivel de antibelicismo y crítica de esta guerra en particular. Thank You for Your Service tiene aspectos de ambos filmes pero su crítica se concentra en los pocos y defectuosos servicios que ofrece la Administración de Asuntos de Veteranos a esos hombres, jóvenes y maduros, que regresan de una guerra no declarada en un territorio todavía desconocido para el ejército invasor: léase los Estados Unidos.

Tres camaradas —amigos por haber servido en la misma unidad y haber sobrevivido— regresan a su “hogar” para reconectar con su vida anterior a su estadía de 15 meses en Afganistán (hoy en día podría ser Yemen, Mali y otros lugares donde EEUU envía sus tropas para “misiones especiales”). Los tres, Adam, Billy y Solo, sufren de trastorno de estrés postraumático (PTSD) aunque ellos no lo entiendan así. Adam parece ser el más exitoso en adaptarse porque tiene esposa (Saskia) y dos hijos pequeños (uno que acaba de conocer) aunque sabemos que perdió su casa al no poder pagarla y ahora vive en un lugar más pequeño; Billy es el más apasionado para volver con su novia y su hijo (no de Billy) y poder casarse pero el haberla provisto de un apartamento durante su ausencia no es suficiente para llenar ese vacío; Solo, quien es de Samoa, tiene esposa que calladamente sabe su estado mental e intenta convencerlo de que no le conviene alistarse nuevamente. Ir de oficina en oficina, hacer largas filas, esperar meses y a veces hasta más de un año para que los evalúen y le puedan ofrecer servicios médicos es en lo que se convierte su presente.

Wonder

(director: Stephen Chbosky; guionistas: Stephen Chbosky, Steve Conrad, Jack Thorne; autor R.J. Palacio; cinematógrafo: Don Burgess; elenco: Jacob Tremblay, Owen Wilson, Izabela Vidovic, Julia Roberts, Mandy Patinkin, Noah Jupe, Bryce Gheisar, Elle McKinnon, Daveed Diggs, Millie Davis, Danielle Rose Russell, Nadji Jeter)

Con un marco estilizado de Hollywood, Auggie Pullman narra su historia de transición entre ser educado en casa e integrarse a escuela media a los 10 años. Esa protección que su madre creyó esencial y que le dio un sentido de seguridad es amenazada casi desde el primer momento en que Auggie entra a su nueva escuela y se encara —literalmente ya que su cara exhibe una serie de cicatrices— a sus compañeros de grado. Si difícil es integrarse a una nueva escuela como estudiante que no conoce a nadie, más lo es cuando sobresale por sus diferencias faciales. La hipocresía, el bullying y el aislamiento son muy difíciles de enfrentar a diario aunque esté más que preparado para sobresalir en sus cursos. En este caso Auggie tiene un staff de maestros y principal (Mandy Patinkin como siempre excepcional en cualquier papel no importa lo breve que sea) que lo apoyan, unos padres que lo aman abiertamente y le dan el sentido de seguridad que necesita para desarrollarse en su propia normalidad y una hermana mayor que aunque muchas veces se siente rezagada por la atención que sus padres le prestan a Auggie, lo ama inmensamente. Este cuadro nos recuerda a otro filme e historia de Stephen Chbosky: The Perks of Being a Wallflower de 2012.

Roman J. Israel, Esq.

(director: y guionista Dan Gilroy; cinematógrafo: Robert Elswit; elenco: Denzel Washington, Colin Farrell, Carmen Ejogo, Lynda Gravatt, Amanda Warren, Hugo Armstrong, Sam Gilroy, Tony Plana, DeRon Horton, Amari Cheatom, Elisa Perry)

Sorpresivamente este extraño y doloroso filme protagonizado por Denzel Washington duró tres semanas en cartelera. Digo esto porque es una historia no placentera de un abogado negro con una ética ya olvidada en esta profesión que tiene que remirar su vida cuando su socio muere y el bufete cierra por falta de solvencia. ¿Cómo puede este hombre sobrevivir en la flexibilidad legal de acuerdos fuera de corte y clientes influyentes sin respeto a las leyes que incluyen tipos como Trump y sus amistades, jefes de gangas y la jerarquía del narcotráfico? Por eso Roman Israel entrará en conflicto al momento en que tiene que enfrentar un juez, un fiscal o un colega que no sigue los criterios que él cree sagrados.

Roman tiene tres experiencias que lo hacen mirar el camino recorrido y tomar decisiones que van en contra de sus principios. El primero, es la dificultad de encontrar una posición como abogado dentro de firmas establecidas. El segundo, es un diálogo que se torna ofensivo entre él, de la vieja guardia del movimiento de los derechos civiles ( como el congresista  John Lewis), y los jóvenes que creen en confrontación directa sin distinciones de género y clase (blacklivesmatter#). El tercero: se basa en observación: acuerdos acomodaticios entre abogados y fiscales que en nada benefician a los acusados que no cuentan con grandes cantidades de dinero. Un robo y crimen, dos acusados, una recompensa por la comunidad albana, desacuerdos y filtraciones de información transformarán, por un tiempo corto, el comportamiento de Roman J. Israel, Esq.

Será otra cosa: Distracciones

Yo no soy yo.

Soy este

que va a mi lado sin yo verlo;

que, a veces, voy a ver,

y que, a veces, olvido.

El que calla, sereno, cuando hablo,

el que perdona, dulce, cuando odio,

el que pasea por donde no estoy,

el que quedará en pie cuando yo muera.

Yo no soy yo

Juan Ramón Jiménez

En estas últimas semanas he comenzado a leer para el primer capítulo de mi tesis y aunque redactar –más aún escribir una disertación– parece una empresa lejana todavía he ido acumulando información que mi advisor considera esencial. He ido también recopilando otra, una sarta de minucias, distracciones y bochinches literarios que tal vez no me sirvan directamente pero que me entretienen y a la vez retrasan. Pero sarna con gusto…

Mi enfoque académico son los movimientos migratorios y de exilio transatlántico (especialmente, desde España al Caribe y a la costa este de Estados Unidos) durante las primeras décadas del siglo pasado. Parte de mi investigación se centra en el estudio de los archivos y del material documental que los escritores (emigrados o exiliados) dejaron. El primer caso que atiendo es el de Juan Ramón Jiménez, de su archivo original en Madrid (saqueado y medio destruido durante la guerra) hasta la sala que armó en la Biblioteca Lázaro de la UPR en 1955, con su esposa, Zenobia Camprubí Aymara. En estos días me encuentro en plena búsqueda de pistas que señalen cuándo Juan Ramón Jiménez comenzó a desarrollar una conciencia de archivo, para eso acudo a diarios suyos y de otras personas, como editores y amigos cercanos, que puedan proveer transcripciones o detalles de primera mano. Se me ha ido desvelando, por ejemplo, la relación que Jiménez trabó entre su archivo y su trabajo: su producción literaria es preservada en su archivo y a él vuelve para rehacer su obra. Es decir, Jiménez corrige su obra impresa una y otra vez, creando versiones de esta y para ello su archivo es imprescindible y hasta es una suerte de modus vivendi –como él mismo señala: “corregir es revivir” (119)–.

Mientras más leo más me doy cuenta de que registra como una aflicción el hecho de que para él su fuerza creativa superara su capacidad de revisar. Visto de otra manera, que su senectud o su muerte se interpusiera en su trabajo. Ya desde finales de los años 20, cuando es un escritor de mediana edad y ya reconocido en España –por títulos como Platero y yo o Diario de un poeta recién casado– verbaliza su obsesión con poder armar y rearmar su producción y a la vez curarla para la posteridad. El exilio y la guerra dispersaron muchos documentos, pero no impidieron que reorganizara (incluso recuperara parte de) su archivo que fue a concretarse en la sala Zenobia. Su archivo como lugar pensando es así mismo una obra muy bien corregida o editada. En su sala se conservan cartas, fotos, muebles –reproducciones de aquellos que tenía el matrimonio en Madrid-, objetos personales, libros y revistas. Todo el material documental que permite ver su trabajo (y borradores de proyectos), justificar sus enemistades, su influencia en escritores más jóvenes y su importancia en el canon literario.

El contenido del archivo es más amplio y tal vez interesante que estas líneas temáticas que trazo, pero me interesa, para las breves líneas que quedan de esta columna, notar que antes y después del exilio – etapa que comprendería los últimos 20 años de su vida- Jiménez privilegió que se conservara este tipo de material: su obra en marcha, su influencia, sus enemistades y su importancia literaria.

Ahora bien, más allá de Juan Ramón Jiménez o a causa de estas curiosidades (que me desvían de mi tesis), me doy una y otra vez con la realidad del archivo que se forja a diario sin mucho afán. Ya no tanto un espacio –como la sala Zenobia– pero una serie de presencias en el tiempo que son registradas en la misteriosa web. El internet es una suerte de caldero gigante de redes y de comunidades en el que dejamos huellas –a veces parecerían indelebles– año tras año. Basta con una búsqueda en Google para darse cuenta. Sin embargo, si tomamos el ejemplo de Jiménez, en tanto a las obsesiones, líneas temáticas y los rastros que dejamos, me pregunto cuántas tijeras o curaduría hacemos hoy día en nuestros propios perfiles, esos archivos personalizados. ¿Qué narrativas creamos? ¿Cuánto participamos en ellas? ¿Qué queremos preservar y por qué? ¿Ha cambiado nuestro trabajo de autoedición y corrección después de María? ¿Cuáles son nuestras líneas temáticas? Y,¿qué dirá la posteridad de nosotros por nuestros archivos?

Gullón, Ricardo. Conversaciones con Juan Ramon. Madrid: Taurus, 1958. Impreso.

Una reforma para los ricos

Contrario a la impresión que tienen muchos puertorriqueños, en particular aquellos que pretenden la estadidad, de que en Estados Unidos, cualquiera se puede hacer rico debe irse enterando de que eso no es cierto, muchísimo menos con la reforma contributiva que propuso el presidente Donald Trump y que fue aprobada hace una semana por el Congreso.

Mucho se ha ventilado en Puerto Rico sobre las consecuencias que tendrá para nuestra economía dicha reforma al imponerle contribuciones a las empresas estadounidenses que operan en la Isla conocidas como las corporaciones de control foráneo (CFC, siglas en inglés), pero muy poco se conoce sobre las consecuencias que tendrá esta reforma sobre las clases pobres y populares estadounidenses integradas mayormente por la población afroamericana y latinas.

En una entrevista sobre el particular el economista Heriberto Martínez Otero, señaló en primera instancia que el Comité Conjunto para la Reforma Tributaria (el Tax Committe For Tax Reform, del Congreso), donde hay economistas tanto liberales y conservadores todos han coincidido en señalar que la reforma del presidente Trump no es una autofinanciable, por lo tanto va a generar un déficit a corto plazo. Eso quiere decir que la reforma va a generar deuda y cuando esa deuda se genere van a ocurrir tres cosas: 1) o se vuelven aumentar los impuestos a las corporaciones y a los sectores de grandes ingresos, cosa que no van a permitir; 2) hay un alza para las clases medias y trabajadoras; 3) se hacen recortes en la inversión social.

“Ahí hay un impacto directo en las comunidades latinas y afro descendientes. O sea quien va a terminar financiando el déficit de esta reforma serán las clases medias trabajadoras con nuevos impuestos y las clases populares van a quedar más al margen con los recortes a los programas sociales como programa de alimentos vivienda etc”.

La mayoría de las personas de las clases populares en EE UU se desempeña en el sector de servicios de alimentos, como los “fast food”, almacenes, ventas al detal, trabajadores agrícolas y un segmento mínimo en la construcción. Los trabajadores agrícolas en su mayoría son emigrantes provenientes de México y Centro América, quienes se encuentran de manera irregular en el país y son los que reciben los ingresos más bajos por lo que reciben ayuda de los programas asistencialistas del estado. El economista advirtió que el asunto es que si el déficit se corrige recortando fondos a los programas de asistencia social tanto por parte de los estados como a nivel federal estas personas están condenadas a una pobreza más difícil de la que están viviendo ahora.

Durante esta semana el Comité de Conferencia del Congreso se supone que trabaje sobre las discrepancias que existen entre los proyectos de cada cuerpo pero para nada va a tocar los aspectos relacionados con las repercusiones a las clases trabajadoras pobres y medias.

Martínez Otero llamó la atención a que el asunto es que en estos comités de conferencias quienes están representados son las clases medias altas porque la idea de los economistas que gravitan alrededor de la propuesta de Trump era bajar las tasas corporativas y eliminar las exenciones contributivas para los ingresos más altos. Lo que se está discutiendo en el Comité de Conferencia es la teoría de estos economistas que argumentan que si una corporación genera ingresos, paga contribuciones, distribuye dividendos entre los accionistas y después esos accionistas vuelven a pagar contribuciones como si fueran contribución sobre ingresos, están teniendo una doble tributación. El argumento de estos economistas contra esto es que se les bajen las tasas contributivas a las corporaciones porque las corporaciones son las que invierten, las que producen y se les deje a los individuos con las rentas más altas, es decir millonarios. En el caso de los millonarios en los proyectos se dejaron algunos espacios para la reducción, pero no así para las clases medias altas. En el caso de estos dos sectores– en la actualidad– cuando pagan sus contribuciones sobre ingresos al gobierno federal pueden reducir parte en las contribuciones estatales ya que hay estados por ejemplo Nueva York, que sus contribuciones son sumamente altas. Con la reforma esto ya no se podría hacer y ahora tendrán que pagar las contribuciones del estado y las federales sin ningún tipo de exención. Esto es lo que se discute en el Comité de Conferencia y a provocado controversia en el Senado dado a que el Senado de EE UU está integrado por millonarios y personas de las clases medias altas “es el espacio natural de estos congresistas ahí es que está el debate”.

El abogado economista reparó que aunque en la Cámara algunos representantes hablaron de este asunto no tienen los votos para detener el proyecto.

Negros y latinos más pobres

En el artículo ‘How Willl Black Under Trump’s Tax Plan?publicado por la revista ‘National Institute for Latino Policy’, de la autoría de Nicole Goodkind, se aborda el tema de la reforma contributiva con datos que es menester conocer. Para empezar apunta a que la propuesta de reforma republicana sólo agravará la brecha racial y aumentará el crecimiento de la desigualdad. Aunque las familias negras pronto conformaran la mayoría de la población estadounidense, estas sin embargo continúan quedando atrás de los blancos en la construcción de riqueza.

Trae datos de que la reforma favorece a los estadounidenses que generan ingresos a partir de la riqueza que ellos y sus familias ya tienen. Se refiere a que en la actualidad la riqueza heredada de hasta $5,430,000 se puede pasar libre de impuestos a un cónyuge sobreviviente, y luego a los hijos. La reforma eliminaría por completo el impuesto al patrimonio, lo que significa que cualquier cantidad de dinero podría pasarse a las generaciones futuras libres de impuestos. Estos cambios en el impuesto al patrimonio costarán aproximadamente $200 mil millones al fisco. Mientras excluye en gran medida a negros e hispanos debido a la privación sistemática de derechos de los estadounidenses que no son blancos, ya que los blancos han tenido más tiempo para ganar dinero, acumularlo y asegurarlo.

Recoge además que en el proyecto del Senado las ventajas fiscales para las empresas constituyen el 60% del costo total. Eso contrasta con el hecho de que sólo el 17% de las empresas en EE UU son propiedad de minorías, eso significa que los beneficios que recibirán los accionistas de las corporaciones beneficiará sólo a los blancos ya que sólo un tercio de los negros e hispanos son poseedores de acciones, en comparación con dos tercios de los blancos.

En términos de la vivienda la reforma igual favorece a los propietarios que son en su mayoría blancos. En este sector la tasa de propiedad de vivienda entre los estadounidenses blancos es un 30 por ciento más alta que la de los estadounidenses negros y mientras las familias negras e hispanas tienen el doble de probabilidades de alquilar sus viviendas, sin embargo no hay exenciones impositivas para los inquilinos. El proyecto de la Cámara incluye la eliminación de un tipo de bono exento de impuesto el cual financia aproximadamente la mitad del desarrollo de viviendas asequibles en EE UU.

Goodking cita que un nuevo estudio del Instituto de Estudios Políticos (ISP) encontró que, “ sin un cambio serio en su curso, el país se dirige hacia un estado de apartheid racial y económico” y que “si la división de la riqueza racial no se aborda y no se exacerba aún más en los próximos ocho años, la mediana de la riqueza de los hogares negros está en camino a alcanzar el cero para 2053”.

Martínez Otero coincidió con estas apreciaciones y reparó en que en una economía como la estadounidense en la medida en que la desigualdad sigue aumentando, “el sueño capitalista de que yo con mi mayor esfuerzo voy a llegar lo más lejos posible y mis hijos pueden vivir mejor que yo no se cumple, el ‘american dream’ no es real, porque se está acumulando tanta riqueza en tan pocas manos que lo que ellos llaman el efecto goteo no ocurre y lo que hace es condenar a la gente a la pobreza independientemente de su esfuerzo y su trabajo”.

Ante este panorama advirtió, “si nosotros seguimos pensando que el ‘tax reform’ solamente nos afecta a nosotros, si nosotros vamos a confiar en Ricardo Rosselló, en Jenniffer González, en Héctor Ferrer en la Junta de Control Fiscal para que cabildeen algo a favor de nosotros no vamos a ir a ningún lado”. En su lugar propuso que Puerto Rico va a tener que establecer lazos comunicantes con las bases populares afroamericanas y latinoamericanas al interior de EEUU para poder enfrentar los cambios debido a que los impactos de esta reforma son nefastos tanto para Puerto Rico como al interior de EE UU, “mucha gente va a salir bien dañada de todo este proceso particularmente las clases medias y las clases bajas”.

La deuda pública, migración, y los activos físicos

La deuda pública (basada en bonos) de Puerto Rico ascendía a los $70,000,000,000 antes del Huracán María, lo cual representaba un monto superior al 100% del Producto Nacional Bruto nominal (variable con la cual se calcula el tamaño de la economía local). Luego del paso del huracán, la administración Trump aprobó préstamos de emergencia para el País, por lo que podemos concluir que el peso de la deuda sobre una economía colapsada, va a aumentar significativamente. La pregunta que queda pendiente sobre la mesa es si la economía de Puerto Rico tendrá la capacidad para pagar su deuda en el corto y mediano plazo. Analicemos.

La economía de Puerto Rico entró en depresión económica en el año 2006, y no se ha recuperado desde entonces. La pérdida de riqueza, empleo, y población, llevaba paso firme y constante, lo cual se agravó con el paso de los huracanes Irma y María en el 2017. El capital productivo, la infraestructura energética y de telecomunicaciones, además de carreteras, quedaron parcialmente dañadas o totalmente destruidas, imposibilitando cualquier posible recuperación en el corto plazo. La falta de transparencia y la posibilidad de corrupción gubernamental en las altas esferas del gobierno, minaron la confianza de la ciudadanía en el sector público, teniendo como consecuencia el que la ciudadanía prefiriera la migración en lugar de la reconstrucción. El gobierno da visos de estar atrapado en su propio discurso de recuperación, pero es incapaz de ver que las fuerzas productivas y la ciudadanía en general comienzan a mostrar signos de agotamiento psicológico y sociológico, lo que dificulta más el proceso de articulación de esfuerzos colectivos a favor de la recuperación. A casi tres meses del paso de los huracanes, los recaudos de Hacienda continúan en picada, más de 20 municipios continúan sin luz, el 40% de los negocios no ha podido reanudar sus operaciones, y la población sigue decreciendo a niveles exponenciales en períodos de tiempo récord. Finalmente, el Congreso de los Estados Unidos aprobó una reforma contributiva federal que impactaría adversamente a la manufactura en Puerto Rico, cuya aportación al fisco representa una tercera parte del presupuesto del fondo general (cerca de $2,900 millones).

La respuesta del sector gubernamental ha sido deficiente. El Gobernador y la Comisionada Residente han presentado mensajes contradictorios, mientras que la Junta de Control Fiscal no ha presentado un proyecto de desarrollo coherente con los nuevos tiempos. El cabildeo en Washington DC ha sido inefectivo, y no han logrado aprobar las cantidades reclamadas para la reconstrucción del País ni la exclusión de Puerto Rico de la aplicación del 20% de arbitrio. La JCF ha realizado paneles en los cuales dice recibir información de la ciudadanía para poder realizar un nuevo plan económico y financiero, el cual debe estar listo para el 22 de diciembre de 2017. Recordemos que la JCF tiene un propósito definido para la reestructuración económica del País, y el restablecimiento del pago de la deuda, el cual está paralizado por los casos legales llevados ante la corte de la Jueza Taylor Swain. No obstante, luego de la destrucción provocada por los huracanes, sumado a la depresión económica que superaba la década, se confirma la idea de que la deuda es impagable, al menos por los próximos diez años.

La incapacidad de reactivar la economía en el corto y mediano plazo (las proyecciones optimistas previo al paso de los huracanes expresaban que el crecimiento económico retornaría en el 2024), la pérdida poblacional, y la reducción de la base impositiva, son algunos elementos que confirman la imposibilidad de que la deuda pública de Puerto Rico sea pagada según pactada en las emisiones. Este panorama lleva a los acreedores ante tres escenarios posibles: aceptar una moratoria de 10 años en lo que se concreta la reconstrucción del capital en Puerto Rico y se restablece el crecimiento; aceptar un recorte de la deuda de 75%; apropiarse de activos físicos en Puerto Rico para liquidarlos y cobrar lo más que puedan para minimizar pérdidas.

La política pública de la administración Rosselló y la Junta de Control Fiscal parecen favorecer la opción de liquidar activos y continuar pagando la deuda, dentro de condiciones que sean beneficiosas para los acreedores. Ninguno de los creadores de política pública a nivel local ha hablado a favor de una moratoria de 10 años (o una moratoria al menos), o de un quita (recorte o haircut) del monto total de la deuda. Sin embargo, sí hemos visto a los funcionarios de la presente administración hablar de las Alianzas Público-Privadas como el “nuevo modelo de desarrollo” para la reconstrucción económica del País. Esto significa que el gobierno de turno continuará buscando cuáles son los activos físicos, terrenos, o recursos naturales, que sean del interés privado global, con el propósito de enajenarlos, convertirlos en dinero, y continuar pagando la deuda. Tanto los acreedores como el gobierno saben que la deuda no es pagable a través de imponer nuevos gravámenes al ingreso o a las ventas en Puerto Rico, por lo tanto, la apropiación de recursos se convierte en la opción más adecuada para aquellos acreedores que quieran mantener vivas las posibilidades de cobrar la mayor parte de la deuda en un período corto de tiempo.

El problema con la enajenación de capital, tierra y recursos, es que muchos de los mencionados pertenecen a personas privadas, o a la ciudadanía en general, por lo que los procesos de enajenación por expropiación pudieran encontrar resistencia jurídica, política y social. Recordemos las protestas ciudadanas cuando se intentaron colocar tubos de larga distancia para la transportación de gas natural a plantas generadoras de energía. Esto significa, que para los acreedores y los creadores de política pública, la migración y la pérdida poblacional son perfectamente compatibles con su idea de reestructuración del País. Mientras más personas se vayan, mientras más propiedades se ejecuten por los bancos, y mientras menos propietarios se queden en Puerto Rico, las negociaciones para transferir riqueza local a manos de acreedores o capital internacional se facilita. Pienso que ésta es la razón por la cual la reconstrucción local tras el paso del huracán ha sido tan lenta y deficiente. El gobierno no tiene un plan de desarrollo para que la gente se quede y trabaje en Puerto Rico, mientras la Junta de Control Fiscal es silente ante la migración masiva de puertorriqueños al exterior. Si la expulsión de la población es parte del proyecto que tienen los creadores de política pública para el Puerto Rico del Siglo XXI, es preciso que la oposición entienda que en su resistencia contra este tipo de política pública no puede contar con el apoyo del estado. Lo único que puede cambiar la tendencia de la expulsión es la solidaridad y cooperación ciudadana, para crear nuevas estructuras económicas y políticas que permitan derrotar las pretensiones gubernamentales en contubernio con un sector inescrupuloso del capital.

El autor es abogado y economista, miembro de la Asociación Puertorriqueña de Economía Política.