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“No era factible hacer un proyecto de consciencia usando las mismas viejas estrategias”

Recientemente, el Museo de Arte de Caguas (MUAC) abrió al público la exhibición “Perspectiva de género: colectiva de hombres artistas”. La curadora del Museo, Elsa María Meléndez, tenía en mente un proyecto artístico como este hace once años y fue ahora que estuvieron disponibles todos los elementos necesarios para armar un trabajo expositivo de tal envergadura. La intención de esta curadora, desde que decidió el título de la exposición, es utilizar el arte como instrumento para concienciar a las personas sobre temas pertinentes. Particularmente, la muestra colectiva pretende romper con el binomio hombre-mujer y con el patriarcado utilizando la obra de artistas varones de la escena local: Néstor Millán, Néstor Rivera, Garvin Sierra, Héctor Rafael, Roberto Silva, Mickey Negrón, Jotham Malavé, Uziel Orlandi, Chistto Sanz, Arnaldo Cotto, Antonio Martorell, Bernat Tort, Antonio Fonseca, Quintín Rivera Toro y Rabindranat Díaz Cardona.

Esta exposición estará abierta al público durante un año, tiempo que servirá para aportar a la educación en perspectiva de género mediante charlas y presentaciones auspiciadas por la Comisión de Derechos Civiles, así como MATRIA y sus programas IGEA y AMARE, entre otros recursos artísticos. De igual forma, para ampliar la discusión, al unísono se presenta en formato de sala abierta el proceso investigativo a nivel graduado “La batalla después del cuerpo: Reflexiones sobre género y representación en la obra de artistas mujeres en Puerto Rico”, tesis de Tania G. Díaz, cuya inauguración oficial se llevará a cabo en agosto del corriente año.

¿Cuál es la intención de esta exposición?

La intención de este proyecto es facilitar una plataforma educativa para el intercambio de información con respecto a la perspectiva de género. El Museo de Arte de Caguas (MUAC) tiene una trayectoria en propiciar proyectos y exposiciones que aporten tanto a la educación como a la concientización del público que nos visita. Es de nuestro interés desarrollar una oferta cultural que impulse importantes cambios sociales. Caguas reconoce que el desarrollo del arte constituye un elemento esencial para el crecimiento histórico de los pueblos; esto se desprende no solo de los proyectos del MUAC, sino también a través de las exposiciones en la red de museos del Municipio Autónomo de Caguas, administrados todos por el Departamento de Desarrollo Cultural.

¿Cuál es la importancia social y cultural de que se señale a través de una exposición de arte el tema de la perspectiva de género (y todas las vertientes englobadas en ese tema)?

En el MUAC, reconocemos el papel medular que juega el arte en torno a las denuncias de problemáticas sociales. La posición del Museo es ofrecer un lugar democrático que sirva como vínculo entre la comunidad y las diversas propuestas que recogen las más diversas perspectivas sobre temas pertinentes. A través del arte, podemos medir ciertos cambios ideológicos que van propiciándose a nivel social, y lo prueba la selección de piezas que constituyen este proyecto, en el que, inclusive, el o la espectador(a) puede entablar diálogos generacionales y constatar la evolución de la figura del hombre con respecto al patriarcado.

Si en el arte nos encontramos con este tipo de obra, entiendo que es momento de detenernos y visualizarnos como sociedad, además, reconocer que desde hace mucho tiempo en el arte se ha estado construyendo una nueva visión en temas de género. La educación en perspectiva de género es un asunto de todos y todas porque afecta al ser humano, sin importar su orientación sexual.

En términos curatoriales, ¿a base de qué está montada y ordenada la exposición? ¿Hay algún hilo conductor en la manera en que está montada?

Sí, aunque la obra de algunos artistas entra en la discusión en varios ejes temáticos, podemos ver durante todo el recorrido como se destruyen los cimientos del patriarcado. En esencia, vemos la obra de artistas varones cuestionando sus propios privilegios en una sociedad en la que precisamente ellos dominan y a la vez, son juzgados. Por ejemplo, las piezas de Roberto Silva y las de Arnaldo Cotto deconstruyen el constructo de la figura del hombre. Continúa el recorrido con piezas como “Buscando al varoncito” de Antonio Martorell, “Con editar sin editar” de Samuel Toro, “Tres coros macharranes para tres macharranes” de Nelson Rivera y, “Tres hombres” de Carlos Osorio, que traen a la palestra los estereotipos. Seguimos con los autorretratos, como por ejemplo la poderosa pieza titulada “Release”, 2016 donde Jotham Malavé se muestra vulnerable, pieza que formula una conversación exquisita con “Reina”, 1971 de Martorell, dos maneras en las que dos artistas de diferente generación se muestran íntimos y, que además, evidencian la evolución del pensamiento del artista más allá de las restricciones sociales del momento histórico en el que producen sus piezas. Los cuestionamientos sobre la masculinidad son abordados constantemente en la obra de artistas como Quintín Rivera Toro, Rabindranat Díaz Cardona y en las fotografías del dúo Christto & Andrew. Los prejuicios y la temática de crímenes de odio se desprenden de las aportaciones de Garvin Sierra y Néstor Millán. La transgresión del binomio “mujer/hombre” la cuestionan las piezas de Bernat Tort, Héctor Rafael, Antonio Fonseca, Uziel Orlandi y Mickey Negrón.

El arte, ¿es útil para transgredir lo que se ha establecido como “norma” en la sociedad?

La transgresión en el arte puede darse por diversos motivos. En algunos casos, podría darse por el mero hecho de ser irreverente, cosa que es válida también. La transgresión puede incitarnos a buscar alternativas para hacer las cosas diferentes, repensarlas de modos distintos, ampliar los esquemas. En la transgresión, buscamos estrategias para llegar de otra manera al espectador, para sacarlos de su zona de confort, molestarlos, enfrentarlos con sus propios prejuicios y clasismos.

¿Cómo concibes la posición del hombre ante el feminismo y la perspectiva de género?

El feminismo es un movimiento de derechos humanos. Hay que entender de una vez que es un movimiento que va mucho más allá de los asuntos que competen al género y a la equidad entre el binomio mujer/hombre. El feminismo denuncia también el racismo, la xenofobia, la misoginia, la homofobia, la transmisoginia y los clasismos. Es erróneo pensar que el hombre no debe involucrarse en la lucha en contra de todas estas formas de marginalización que tanto lo afectan a él también desde diversos niveles. En cuanto a la perspectiva de género, el hombre debe ser partícipe de la discusión. Es tiempo de que tanto el hombre como la mujer reconozcan el abanico de posibilidades de los géneros. Los mismos estatutos de la sociedad patriarcal y machista coartan al hombre de tener una voz a favor de la perspectiva de género.

¿Cuál era el perfil – si alguno – de hombre artista que se estaba buscando para la exposición?

Desde luego que estábamos buscando un perfil de artista. Los artistas seleccionados para este proyecto únicamente fueron considerados por la temática abordada en sus piezas y que, bajo el patriarcado, tuvieran nombre y físico “de hombre’’ sin que su orientación sexual fuera considerada o cuestionada. La obra de estos hacedores, dentro del contexto de esta exposición, fue estudiada e incluida porque precisamente confronta a la audiencia con piezas que visibilizan el machismo en diálogo con posturas y propuestas que destruyen ese modelo y que ofrecen más perspectivas sobre el asunto del binomio tradicional. Por ende, hemos recopilado unos cuerpos de trabajo que contribuyen a la inminente y necesaria discusión.

¿Qué importancia tienen las figuras humanas representadas en las piezas de esta exposición? ¿Qué mensajes pueden transmitir?

Estas figuras muestran ruptura, violencia, evolución; son claves en la transgresión del binomio tradicional. La pose no tradicional del hombre se presenta como la contra parte del estereotipo. Otras figuras representadas a lo largo de la exposición (las que no son humanas), abordan la insubordinación contra las construcciones sociales y se alzan en contra de las desventajas de la mujer y de las comunidades LGBTTQ. A través de múltiples autorretratos, se muestra una apertura emocional que posiciona a los artistas ante la vulnerabilidad usualmente negada al género tradicionalmente denominado como el sexo fuerte.

¿Cuál es tu reacción a críticas hacia la exposición como: “perpetúa lo binario y el patriarcado”, “no tiene en cuenta el fundamentalismo que respiramos en Puerto Rico”, “rechaza el trabajo de mujeres artistas”?

Esas reacciones críticas surgieron a raíz del título, sin que el proyecto hubiera inaugurado. Sucede que esta muestra la concebí como una pieza de arte con formato de exposición colectiva. De un lado, tenemos el título de la muestra y, paralelamente, tenemos los trasuntos que tratan las piezas seleccionadas. Desarrollar una exposición de hombres varones cuyo título es redundantemente ridículo, es una crítica abierta a las condiciones de la mujer artista. Este proyecto rondaba mi cabeza hace once años y, al fin, se dieron los elementos para desarrollarlo. Debemos recordar que la administración municipal está a favor de la búsqueda de nuevas estrategias educativas, por lo que este proyecto fue acogido sin reservas. El proyecto, trabajado desde mi perspectiva de mujer artista, es una respuesta al asunto de ser mujer artista en Puerto Rico. Simplemente, he puesto al hombre artista en el lugar de la mujer artista, invertí las condiciones y vulneré ese formato. Puedo dar testimonio de cómo diariamente vemos exposiciones en Puerto Rico o nos encontramos con colecciones en las que la obra de la mujer artista no está presente. Decidí, entonces, virar la tortilla y destapar la hipocresía de que constantemente se realizan exposiciones de hombres varones sin que eso se enuncie en el título. Es bien importante hacer la salvedad de que yo trabajo desde lo local, porque tengo los ojos bien puestos en la realidad de la Isla. Y, aquí en Puerto Rico, mientras a la mujer artista la podemos etiquetar o dividir por género, el hombre artista puede brillar por la calidad de su obra. Creo fielmente en que debemos dejar de catalogarnos, etiquetarnos y dividirnos por género.

Cómo podría la curaduría de este proyecto rechazar el trabajo de la mujer artista, si como curadora y artista estoy consciente de que en Puerto Rico los principales espacios de exposición son corridos por mujeres y aun así seguimos encontrando nuestra exclusión. Mi producción es el mejor testimonio de que estoy consciente de la situación; éste es un tema recurrente en mi obra. Debo mencionar que la situación de las mujeres artistas ha tomado mucho auge en nuestra escena y podemos observar una mayor toma de consciencia de parte de espacios como el MUAC. Sin embargo, para mí como artista no era factible hacer un proyecto de consciencia usando las mismas viejas estrategias.

En fin, la falta de perspectiva de género promueve la violencia y el abuso, afecta mortalmente a mujeres y a las comunidades LGBTTQ y compromete la esencia de cualquier ser humano que no asuma los parámetros sociales adjudicados a cada género. En medio de la coyuntura que vive Puerto Rico, éste es nuestro grano de arena.

Un bombo entre las flores

Para Elliot Castro.

¿Cuál ha sido la mejor jugada defensiva que has visto? ¿Por qué no escribes algo sobre este tema? Son preguntas inesperadas y nada fáciles de contestar. Las hace el amigo Miguel Poupart en un viaje de regreso a Río Grande. Habíamos estado de visita en la residencia de José Rosario, exlanzador del legendario Juncos Farmacia Central Central de 1946, quien vive en Gurabo. Sospecho que la verdadera intención de Miguel fue rellenar minutos porque ni siquiera hemos llegado al Barrio Tejas de Humacao y fácilmente nos queda más de media hora de carretera. Rebusco en la memoria, para lo que ayuda mirar por una ventana, y la falda sureste de El Yunque se convierte en el atrecho que nos lleva —es casi inevitable— al Sixto Escobar de los años cuarenta. Los viejos saben que ha sido el único estadio de béisbol con árboles de pino en terreno fair, pero que no molestaban la acción del juego; así de lejanas eran las distancias. Como no había rótulos, calculo unos 380 pies por las líneas. El jardín central parecía una finca con su inalcanzable longitud de 432 pies, número pintado a brocha en una verja de cemento coronada con incrustaciones de botellas rotas color verde y ámbar.

En este escenario, de típicas irregularidades de parque antiguo que provocaban atrapadas poco comunes, presencié dos de las tres jugadas defensivas que describí a mi amigo. Hoy, semanas después, los flecos de la memoria me han devuelto otros detalles que ahora incluyo.

El batazo de Millán Clara a Paco Sostre fue alto y largo. En el izquierdo, Fellé Delgado titubeó. Tal vez, perdió la bola en las paredes blancas del Normandie porque inicialmente se movió hacia el frente y luego quiso corregir retrocediendo, pero ya era tarde. La bola volaba sobre su cabeza y pronto comenzaría a rebotar locamente entre las raíces de los pinos. Mientras tanto, desde los lejanos espacios del bosque central, donde el drama entre lanzador y bateador se ve a cámara lenta, Luis Rodríguez Olmo había observado que el lanzamiento de Sostre sería alto y adentro. Su primera reacción —decisiva en el desenlace de la jugada— fue transferir el peso de su cuerpo hacia la derecha en anticipación a un batazo por el izquierdo. Iba de camino antes de la conexión del bate y la bola. Demostró que la frase salió con el sonido, tan repetida por los comentaristas para describir el arranque adelantado de un guardabosque, es en realidad, todo lo contrario, un movimiento tardío.

Atrechando en larga diagonal, Olmo no persiguió la bola en su trayectoria aérea, sino que corrió directo al lugar donde caería. Con un elegante tranco que ocultaba su verdadera rapidez, cada vez más, acortaba la distancia entre la bola y el guante, hasta que finalmente hizo la cogida casi detrás de Fellé, a pulgadas del terreno, El impulso de su carrera lo internó en los pinos y tuvo que saltar entre las raíces para no tropezar, apenas sujetando la bola que temblaba en las tirillas del guante. Cuando logró detenerse, estaba en la línea del foul del izquierdo. Olmo había recorrido la mitad del territorio que hay en los bosques. Un esfuerzo comparable sería que el jardinero corto atrapara un elevado detrás del receptor. Por varios segundos, la incredulidad y el asombro demoraron los aplausos. Luego, un súbito estruendo. Las palomas que habitaban en las vigas del techo del grand stand volaron espantadas a su segundo hogar, los pinos del bosque derecho. Al mismo tiempo, en dirección contraria, Olmo trotaba de regreso al banco de San Juan. Compañeros de equipo, algunos civiles que se tiraron al terreno y un policía que olvidó sus deberes, lo esperaban para felicitarlo con palabras gritadas, palmadas y puños de admiración. El Jíbaro Olmo nunca levantó la vista. Ha sido la única ocasión en que un guardabosque central cruza la línea de foul del izquierdo después de hacer una cogida.

La segunda mejor jugada que recuerdo aconteció pocos años después, en el nuevo Escobar de finales de los cuarenta, ahora con torres de alumbrado para béisbol nocturno, cercana verja interior para facilitar la atracción que es un cuadrangular y pizarra eléctrica con la alineación de los equipos. Aquella noche de lluvias y ventoleras conocí por qué a Rubén Gómez le decían El divino loco. En una interminable primera entrada, San Juan le anotó siete carreras, y ya Santurce tenía a dos lanzadores calentando. El tercer out fue un duro roletazo que Fernando Ramos, en primera base, logró detener; pero la bola rodó hacia terreno foul. Allí la recogió, y entonces, hizo un tiro arrastrado a Rubén, quien manejó tres cosas de modo simultáneo: coger la bola con el guante al revés, pisar la base medio paso antes que el corredor y acomodarse la camisa con movimientos guapetones dirigidos a todos los que estábamos en el parque. Su mensaje era fácil de entender: Yo vine aquí a ganar y no me sacan ni con dinamita. Esto está empezando. En la séptima entrada empató el juego con un doble con tres en base contra Guayubín Olivo. La primera del décimo se jugó bajo la lluvia, y Santurce anotó una carrera para tomar la delantera. Casi cuatro horas después de comenzado el partido, con cerca de 170 lanzamientos, luego de permitir siete carreras en la primera entrada, Rubén Gómez salió a lanzar la segunda del décimo. Propinó dos outs consecutivos, y ahora solamente José Enrique Montalvo, el bateador de turno, lo separaba de una victoria ocho a siete.

En el más parejo de los conteos —dos bolas y un strike—, Montalvo conectó un foul detrás del home, al parecer en dirección al techo de las preferencias. El receptor Taborn le salió a la bola, pero antes de llegar a la pared, desistió creyendo que estaba fuera de su alcance. Rubén, olfateando la victoria, nunca dejó de perseguirla porque nadie conocía mejor el impredecible comportamiento atmosférico del área. Cuando terminaban los juegos, acostumbraba a irse a pescar al puente de El Escambrón, famoso por su población de loros y sábalos. Entrada la noche, se le veía en lucha contra las mareas, acompañado por Pepe Lucas, quien aportaba la maña dominicana. Allí conoció las brisas caprichosas que atravesaban el perro de San Gerónimo antes de entrar desorientadas al Escobar para restar o añadir distancia a los batazos de aire. Rubén le pasó por el lado a Taborn acercándose a la estructura del grand stand, cerca del dugout cangrejero, peligrosamente próximo a una fosa de concreto que conectaba por un túnel con el camerino de ese equipo. La bola bajaba rozando la tela metálica en dirección a la fosa. Rubén llegó hasta ella luego de frenar para no chocar con el grand stand; hizo la jugada a la altura de la cintura, con una pierna en el borde de la fosa y la otra en el vacío; entonces, saltó al suelo y desapareció por el túnel sin esperar los aplausos. Así terminó el juego y esta entrada, la décima y la última, la única en que retiró a los tres bateadores en línea. Para los que estábamos en los bleachers a más de 400 pies de distancia, nuestra visión final fue una camisa con el número 22 en la espalda, que desaparecía al entrar a las penumbras de una cueva.

Cerca del barrio Aguas Claras, en Ceiba, le dije a Miguel que había dejado para el final la historia de la mejor jugada defensiva que he visto en mi vida. La hizo Raúl Figueroa en el patio de la Escuela Labra, allá para 1946. Aquí se interrumpió el silencio de mi amigo. Apartando los ojos de la carretera preguntó: —¿Y quién es Raúl Figueroa? —Tú no lo conoces —le dije.  Nunca se puso un uniforme de jugar pelota, no jugó Futuras Estrellas, no participó en ningún torneo; es más, creo que no le interesaba el béisbol, pero puedo asegurarte que desde los inicios de nuestra pelota en 1896, nadie ha visto una jugada igual…y por favor, mira hacia el frente que me pongo nervioso y se me olvidan los detalles.

Para empezar, debes saber que los juegos en la liga de la escuela Labra terminaban a las siete y media de la mañana, hora en que sonaba un timbre anunciando el inicio de clases. Se utilizaban bolas de tenis o de goma maciza, y como bate, alguna tabla. Jugábamos en una cancha de baloncesto con superficie de cemento que, por tener forma rectangular, resultaba difícil adaptar para béisbol. Cualquier batazo sobre la cercana verja del bosque derecho se penalizaba con tres outs porque las distancias eran muy cortas y, además, la bola tardaba en ser recuperada, especialmente si rebotaba contra el costado de una guagua, o peor, en el techo de un trolley de los que entonces circulaban por la Ponce de León. Detrás del izquierdo, donde hoy se encuentra la avenida Roberto H. Todd, había varias viviendas de madera con patio, balcón y perros. Los cuadrangulares en esta dirección estaban permitidos debido al grado de dificultad presentado por los altos árboles de roble que obligaban a hacer un swing de abajo hacia arriba. El área del jardín central terminaba cerca del portón de salida, y se distinguía por una media luz que bajaba desde las alturas de ramas entrelazadas que terminaba casi en sombra en las raíces. Este tupido techo, que servía para guarecerse de la lluvia, demás está decir, hacía imposible localizar un batazo de aire y, no vayas a creer que ésta era una liga de parvulitos. Te voy a mencionar algunos nombres de peloteros que jugaban en la Labra: Rafael Ocasio, Tino Cains, José Miguel Pedroso Morales, Quico de Jesús, Carlos Guerra, Tetelo, el de la dieciocho, y otros que madrugaban, se tragaban el desayuno bajo una lluvia de regaños y cogían guagua o caminaban para estar allí antes de las siete menos cuarto de la mañana y, sin calistenias o estiramientos, expresarse físicamente en este deporte individual y de conjunto que se llama béisbol.

A las siete y veintinueve de la mañana, un día de mayo de aquel año de 1946, con el juego empatado y tres niños en base, el bateador, Tino Cains conectó un alto elevado por el central. Cuando la bola estaba en el apogeo de su trayectoria, sonó el timbre de la escuela para avisar que comenzaba el día de clases, de manera que esta sería la última jugada del partido porque la liga de la Labra, quiero que sepas, ha sido la única en la que el béisbol se jugaba con reloj. Tomando en cuenta la reputación del bateador, el guardabosque central Raúl Figueroa se había estacionado unos pasos atrás. Aun así, era evidente que enfrentaba inconvenientes para localizar la bola. Quienes han practicado este deporta saben que una de sus mayores dificultades consiste en seguir una bola que viaja de sol a sombra, como ésta, que primero flotó brillante cerca de las nubes y ahora bajaba opaca en dirección a los árboles. Al hacer contacto con las ramas, la bola cambiaba de rumbo como un péndulo alocado que desataba las flores del roble al tropezar con ellas. Descendían pálidas y púrpuras. Algunas, por última vez, antes de marchitarse en la mañana de Santurce.

Nunca antes, un guardabosque había enfrentado mayor cantidad de obstáculos en una gestión defensiva: seguir con la vista una pelota que variaba en su iluminación, la errática ruta entre las ramas que provocó la distracción de un carnaval de flores, el sonido del timbre, la presión de los tres en base con el conocimiento de que el juego estaba en la balanza. Ante semejante conspiración de adversidades, Raúl Figueroa permaneció inmóvil. Por infalible instinto de niño, había decidido no perseguir la bola, sino esperar por ella como si fuera un animal doméstico, que cansado de dar vueltas terminaba por acercarse. Así fue. Ha sido la única ocasión en la historia que la bola busca al fildeador y se le acomoda rendida entre los dedos.

Es casi una tradición, que luego de una atrapada sobresaliente, el orgulloso pelotero exhiba la bola igual que si fuera un trofeo. Raúl Figueroa no siguió la costumbre. Trotó tranquilo desde el bosque central hasta la escalera de entrada a la escuela. Allí recogió sus libros y se marchó al salón de clases.

Llegamos a Río Grande y, mientras me bajaba del carro, pregunté al amigo Miguel:

—¿Cuál de las tres cogidas te hubiera gustado presenciar?

—La del niño que atrapó el bombo entre las flores— fue su respuesta.

Arranca la Burunbanda con su sátira política

En estos momentos históricos que enfrenta Puerto Rico, cobra aún más importancia la sátira política. Es por eso que el actor Ángel “Papo” Vázquez ideó el espectáculo Lalalandia en el que, junto a los músicos Irving García y Tato Santiago, satirizará las situaciones más inverosímiles de la política del país, a aquellos(as) ‘lalaleños(as)’ que viven enajenados(as) de los sucesos diarios y a la prensa amarillista.

“La sátira política hace falta, sobre todo para los que nos importa [el acontecer noticioso], para el pueblo angustiado y deprimido, porque tiene la virtud de que te hace reír de los que te hacen llorar”, dijo Vázquez, quien ya ha presentado en y fuera de la Isla 58 funciones de su monólogo Hecho en Puelto Rico.

Una de las particularidades de la Burunbanda, como le han denominado estos tres amigos a su grupo de sátira, es que exhibirá un performance variado que incluirá música y actuación. “Como es un proyecto musical esencialmente, quería crear un concepto que fuese especial y diferente, por lo que estuve pensando en gente que pudiera cantar y tocar a la vez, que fuera multifacética, porque dentro de ese tocar y cantar también habrá actuación, gestos”, explicó.

Ángel Vázquez comentó que, aunque muchos otros artistas pudieron haber sido los integrantes de la Burunbanda, desde un inicio pensó en Tato e Irving porque son “comprometidos y solidarios”. Además, continuó Vázquez, “por la trayectoria de estos compañeros, que es mucho más larga que la mía, y porque siempre están en todos los frentes haciendo su arte”.

Según el creador del concepto, en este proyecto estarán haciendo señalamientos muy serios y desenmascarando políticos de manera divertida. Es por eso y porque también habrá improvisación en las partes actuadas, que los que fueran a ser parte tenían que estar al tanto de todo lo que ocurre en el País.

“En términos musicales, hay clásicos de la música latinoamericana y puertorriqueña, hay música de la Tribu de Abrante, de los Beatles…es un ir y venir por diferentes géneros musicales y eso hace del show uno muy entretenido”, aseguró Vázquez a modo de invitación al público general.

Con la puesta en escena, esperan acusar y denunciar los actos de la clase política mientras divierten y educan a los presentes. “Espero que sirva de inspiración para que nos unamos como pueblo y luchemos para levantar el País. Es un llamado a luchar por Puerto Rico”, declaró.

En cuanto al público, Vázquez adelantó que “tienes que saber lo que está pasando en el País para poder disfrutar de esta sátira política. No todo el mundo sabe realmente lo que está ocurriendo. Ese es uno de los problemas, lamentablemente. Por eso es que se llama Lalalandia, porque uno de los temas recurrentes [en los más de 15 temas estructurados] es el ‘lalaleño’, el que no quiere pensar, no tiene opinión, es apolítico, se deja influenciar por los medios, está aficionado a los chismes de farándula”.

A diferencia del gobernador Rosselló, ellos sí tienen un plan, uno artístico basado en la accesibilidad de todos y todas a cualquiera de las cuatro funciones que ya están programadas en diferentes puntos de la Isla. La Burunbanda comienza en el Café Teatro Punto Fijo del Centro de Bellas Artes de Santurce los sábados 22 y 29 de julio. En agosto, hará su parada los sábados 12 y 19 en el Café Teatro Proscenium de Ponce y en la Tertulia en Mayagüez, respectivamente. Todas las funciones están pautadas para las 9:00 de la noche.

“Precisamente, quise que fuéramos sólo tres artistas para que bajaran los precios de las taquillas. Pretendemos ir a cuanto rincón haya. Está diseñado para espacios pequeños e íntimos porque ésos son los más que abundan en Puerto Rico y porque así los costos de la taquillas son razonables para el público y podemos llegar con nuestra crítica a más personas”, indicó el actor.

“Yo creo que es muy importante que exista la sátira en momentos en los que se nos va la vida como País”. Para eso está lista la Burunbanda. Los boletos se consiguen a través de PRticket.com o llamando al 787-303-0334. Si desea más información, puede comunicarse al 787-368-8361.

Crucigrama: Hostos

Horizontales

2. País suramericano en el que el primer ferrocarril que cruzó la Cordillera llevó el nombre de Eugenio María de Hostos.

8. Emperador.

9. Nuestro norte es el _____, lema de TeleSur.

10. Virtud teologal.

11. Cólera.

13. Ganso.

15. Isla británica.

16. Eugenio _____ de Hostos, prócer de la independencia de Puerto Rico conocido como el Ciudadano de América.

17. Eugenio María de _____, filósofo, político, educador, escritor y luchador por la independencia de Puerto Rico y Cuba.

18. Supo muy bien algo.

20. 11 de _____ de 1839, Río Cañas, Mayagüez, nacimiento de Hostos.

24. Movimiento convulsivo de los músculos.

27. Solitarias.

28. Océano.

30. _____ social, obra de Hostos publicada en Santo Domingo en 1888.

31. Antiguo pueblo que habitó la altiplanicie mexicana y la parte de América Central.

32. Grito de _____ en Cuba, 24 de febrero de 1895.

35. País antillano, Hostos promovió su independencia.

36. Exista.

37. Primera nota musical.

38. Del verbo haber.

40. De la India.

41. Mezclen agua con otro líquido.

42. Artículo neutro.

43. Escuchasen.

44. Elevada.

Verticales

1. Afirmación.

2. Ángulo que con el meridiano forma el círculo vertical que pasa por un punto de la esfera celeste o del globo terráqueo.

3. Extraña.

4. Del verbo granar.

5. Dicho de dos o más cuerpos: Que, con igual composición química, tienen distintas propiedades físicas, plural.

6. Parte alta de la cerviz.

7. Labrarás.

12. Las _____ Antillas, periódico dominicano donde Hostos escribió ensayos y artículos.

14. 11 de _____ de 1903, fallecimiento de Hostos. Sus restos son honrados en el Panteón Nacional de la República Dominicana.

19. País suramericano donde Hostos luchó contra la explotación de los trabajadores chinos emigrados a aquel país y fundó el periódico La Patria.

21. Anotación.

22. Pronombre.

23. Raspar.

25. Símbolo del iridio.

26. Naturales de Capua.

28. Ciudad natal de Hostos.

29. Interjección.

32. La peregrinación de _____, novela de Hostos donde presenta el problema del coloniaje.

33. País europeo donde estudió Hostos y se dio a conocer por sus discursos y escritos a favor de la República y su compromiso con las Antillas.

34. _____ Domingo, ciudad caribeña donde Hostos fundó la Escuela Nocturna para la clase obrera y fue Inspector General de Enseñanza Pública.

35. País suramericano donde Hostos trabajó por la reforma de la enseñanza, dirigió liceos y fue profesor de Derecho Constitucional en la Universidad.

39. Lola Rodríguez de _____, escritora y revolucionaria puertorriqueña.

Topografía: Entre citas con Betances

Betances otra vez. ¡Oh, no! Sí, y es que cuando se leen las cartas de Ramón Emeterio sobre la muerte de María del Carmen Henri, su sobrina, (¡Oh, no!), también conocida como Lita, es muy difícil despegarse de esos espíritus. Se lo comenté a mi vecino ateo y espiritual (“personaje” de la columna del 26 de abril) que en estos días anda por las zonas del ocultismo y barrios limítrofes, y me sugirió citar al enamorado Ramón a una sesión espiritista para “librarme” de esa “causa” o “exorcisarme”. Así dijo. El verbo “citar” fue la revelación. Decidí tomarle la palabra, aunque de otro modo. He llevado a cabo la entrevista con citas textuales de cartas escritas por Betances. Aunque a los efectos retóricos de la entrevista, algunas están fuera de contexto y tergiversadas por este servidor, lo esencial se ha salvaguardado: el amor de la pareja, el dolor y la nobleza del novio y la particular grandeza de la amada. Quedan, pues, advertidos los lectores. Las palabras de Betances aparecen en itálicas.

Ramón, empecemos por París. ¿Por qué Lita viaja allá?

Yo la quería demasiado para vivir lejos de ella, casi forzado a dejar a Puerto Rico, quise que se viniera también. Su madre, mi hermana, me la trajo honrosamente, la puso y la dejó en mis manos para que fuese mi compañera.

¿Por qué Lita va a Mennecy?

Al llegar [. . .] mi pobre adorada entró en un colegio de señoritas [. . .] esta vida de estudio y el encierro en que vivía acabaron por entristecérmela. Entonces pensé en llevármela [ . . .] encontré a un condiscípulo y amigo [ . . .]casado y establecido en un pueblito de los alrededores de París. Su buena amistad me permitió confiarle mi inapreciable tesoro. La llevé al campo, a dos horas de París. [ . . .] Con el aire del campo y libertad recobró su alegría. Yo iba a verla dos veces por semana, como en el colegio.

Ella se enferma en abril de 1859, ¿no?

Se me quejó de haber tenido calentura [. . .] ella no respondía con su viveza acostumbrada a lo que le decía y algunas veces se quedaba como soñando cuando se le hablaba .[ . . .]me anunció que iba a darle una enfermedad grave, “como la que había tenido el año pasado”. No vacilé y resolví traérmela a París donde tendría todos los recursos necesarios, pero sin pensar todavía en lo que iba a ser su enfermedad. [ . . .] La pobrecita no debía ya recobrar su razón sino por momentos muy cortos.

¿Deliró?

¡Cómo [. . .] contaré[ . . .] su delirio! Ella creía ver a cada momento a todos los de la familia . “Tío Pancho!, gritaba ella, ¡tío! entre.” “Él ha salido, querida, ¿para qué lo quieres?” “Para enseñarle el presente que tú me has hecho”, respondía ella con la sonrisa de un ángel, y mostraba su anillo nupcial que tenía puesto. A cada instante creía oír los pasos de su madre y se quería levantar para irla a abrir, porque si no se volvería y ¿cómo la iba a encontrar después?

¿Cuál es tu último recuerdo de Lita viva y alegre?

. . . fue el día 9 de abril. Es el último recuerdo [. . .] que tengo de haberla visto con toda su viveza y la alegría. Ella venía del baño; con su camisoncita de cuadros de lana que había traído de Puerto Rico entró saltando como una piñita y corrió hacia mí para echárseme en los brazos . . .

¿Cuándo ocurre la muerte?

. . . el viernes santo después de trece días de enfermedad a las doce y diez o quince minutos de la noche.

¿Puedes hablar del entierro?

Yo mismo la puse en el ataúd con su anillo nupcial hecho de oro de Puerto Rico. Me la llevé al pueblecito donde ella vivió [. . .] Mennecy. Allí se enterró el domingo 24 de abril, a las cuatro de la tarde, en la misma tierra. El 4 de mayo la volví a sacar y la puse en su bóveda, que se había hecho en esos días. [ . . .] Pobres y ricos, todos se reunieron para acompañarla. Cuatro niñas vestidas de blanco se presentaron para llevar su cuerpo y muchas otras rodeaban el ataúd disputándose el honor de reemplazar a la que se cansase.

Luego de su muerte se te aparece . . .

. . . está ahora delante de mí y a mis lados a la vez. No una sombra, es una aparición, es una imagen que no se ve y que no se encuentra, pero que está ahí. [. . .] oigo muchas veces un ruido en su cuarto. Ella viene sin duda entonces y llega a la puerta, se para y se pone a mirarme; en ese momento no tengo por desgracia la cara volteada de ese lado. Me quedo silencioso y sin movimiento y no me atrevo ni a levantar la vista, temiendo que esa imagen santa que viene a consolarse tenga que desaparecer de repente. Me conformo con sentirla ahí, sin hablarle, sin mirarla, sin arrodillarme siquiera delante de ella, llorando todas las lágrimas de mi corazón. Y así me quedo hasta que ella quiera y se va.

¿Se comunican ustedes?

Siempre me parece que está a mi lado, y muchas veces el día me sorprende sosteniendo con ella conversación. Ella no me habla, pero hace adivinar su respuesta, y entonces sigo con ella la idea que tenía. Cuando de repente veo que no está ahí, que estoy solo, ¡qué dolor, qué dolor!

Le contaste a Cornelio Cintrón en 1860 una pesadilla o una visión muy particular que tuviste con Lita . . .

Una noche creí que ella estaba en el balcón de casa y corrí a abrir la puerta y el balcón estaba cerrado y no encontré sino dos perros chiquitos, negros, uno flaco y otro gordo que corrían como locos sin poder salir y me pasaban entre las piernas y me impedían ir adelante ni atrás. Luego yo la veía. Ella entraba por el balcón de atrás. Yo estaba en el patio. Como un rayo me precipité y [. . .] me llevé el balcón sin lastimarme siquiera. La cogí en brazos y . . . era mi hermana.

Este sueño dejará a algunos psicólogos pensativos. Pero sigamos. ¿Qué se ha perdido con Lita?

En ella hemos perdido, yo un tesoro sin igual y todos los amantes del país un talento admirable que nacía y del que hubiera podido pronto enorgullecerse nuestra cara tierra.[ . . .] ¡Ah! ¡Yo os juro que hemos perdido todos una cosa grande, muy grande!

¿Por qué la llamaban la borinqueña?

La llamábamos la Borinqueña y era el tipo perfecto, el ideal adorable, la personificación misteriosa de nuestro caro país: todo amor, todo gracia y todo virtud.

Ramón, a ti se te conoce como el “padre de la patria”, ¿qué te parece?

¡Yo no soy nada sino el hombre de la tristeza y del dolor!

¿Quieres enviarles un mensaje a los lectores de Claridad?

¡Acuérdense de ella siempre, siempre! ¡Ella merecía tanto que todos la quisieran!

¡No me la olviden! ¡Yo seré el esclavo de todos los que la quieran! Adiós.

Hasta aquí este diálogo hecho de citas con el fantasma enamorado que es Emeterio. Si alguien quiere saber la fuente exacta de la procedencia de sus palabras, se puede comunicar con A.M.F., la directora del periódico. Por razones de retórica y de espacio se le ha entregado a ella dicha información. También puede consultar las cartas de Ramón en el libro Betances, de Bonafoux, (ICP,1970). Que Lita los acompañe.

El autor es poeta y profesor de la UPR en Río Pierdas