jueves, octubre 15, 2026
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Del medioevo a El Topo: el soneto

¿Quién hubiese imaginado que Antonio Caban Vale, conocido como El Topo y vinculado al grupo Guajana,  cultivara el soneto, forma poética que no es tan popular en el presente como el verso libre? Tal vez algunos piensen que fue decimista porque provenía de Moca, tierra de trovadores y de porfías. Otros siempre rememoran la canción que compusiera sobre Antonia Martínez, estudiante asesinada durante las luchas estudiantiles en la Universidad de Puerto Rico : “Antonia, los pueblos no perdonan, tu nombre es una historia de un pueblo que te busca y se ha encontrado en ti”.

Uno de los sonetos del reconocido cantante utiliza mayormente la metáfora y el encabalgamiento para enlazar y dar mayor cohesión a su poema:

Dulcísima Loraina, piel de luna

Doncella de mis noches encantada

por la costa del cuerpo, la ensenada

de tus hombros navego por la bruma

del deseo sin bridas, a horcajadas

me sumerjo en los valles y las dunas

de tu vientre fecundo por la ruta

de labios y mejillas asediada.

Eres al corazón, Loraina mía

Eva primaveral, dación de vida

en el altar del beso propiciada.

Fruta madura que la miel destila

y gota a gota fluye ensimismada

hacia el centro de ti en llama viva.

Otros miembros de Guajana cultivaron sonetos como Edgardo López Ferrer,  Ramón Felipe Medina y José Manuel Torres Santiago. No solo estos sino también numerosos poetas de distintas generaciones  practicaron sonetos.

Esta forma poética fue cultivada, según Daniel Torres, por el primer poeta puertorriqueño Francisco Ayerra y Santamaría en el siglo XVII, lo que también documenta Eloísa Rivera en su libro La poesía de Puerto Rico antes de 1843. El  soneto es muy antiguo. Se introduce desde Italia con Petrarca. Llega a España a fines de la Edad Media y luego es traído al mal llamado “nuevo mundo” en donde surgieron muchísimos cultivadores de esta tradición hispánica. (¿Cuándo estudiaremos poesía africana?) Se compone de 14 versos divididos en cuatro estrofas. Las dos primeras tienen cuatro versos de 11 sílabas y las dos últimas tienen tres versos endecasílabos o de 11 sílabas como los demás. Durante el modernismo sus versos se alargaron a 14 sílabas. El poeta nicaragüense Rubén Darío fue uno de sus grandes exponentes.  Modernamente, en ocasiones los autores alteran su métrica  de forma desdibujada como si estuviéramos frente a una obra gráfica.

Los españoles Lope de Vega y Francisco de Quevedo, escritores del Siglo de Oro español,  son dos de sus más famosos practicantes conocidos muy especialmente por sus famosos sonetos amorosos. “A una dama tuerta, pero hermosa” del segundo no es tan conocido. Sí lo es el de Lope de Vega que define el amor mediante los contrarios con sus antítesis y paradojas, buen hijo del barroco español:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Este otro soneto es del chileno Pablo Neruda.  No sigue exactamente las normas del soneto clásico como el anterior, pues pertenece al siglo XX. En el poema el amado expresa con su voz lírica que disfruta de  la amada en todas sus facetas, mezclando el paralelismo y la anáfora con la metáfora, el símil y la imagen ilógica:

Mi fea, eres una castaña despeinada,
mi bella, eres hermosa como el viento,
mi fea, de tu boca se pueden hacer dos,
mi bella, son tus besos frescos como sandías.

Mi fea, ¿dónde están escondidos tus senos?
Son mínimos como dos copas de trigo.
Me gustaría verte dos lunas en el pecho:
las gigantescas torres de tu soberanía.

Mi fea, el mar no tiene tus uñas en su tienda,
mi bella, flor a flor, estrella por estrella,
ola por ola, amor, he contado tu cuerpo:

mi fea, te amo por tu cintura de oro,
mi bella, te amo por una arruga en tu frente,
amor, te amo por clara y por oscura.

En Puerto Rico se destaca Hjalmar Flax por su escritura de sonetos, quien construye una arquitectura clásica para sus versos. “Sonetista, versolibrista, autor de haikús, lírico, conversacional, exquisito” le llama Mercedes López Baralt. Este autor  se ha distinguido por su maestría en el quehacer poético del soneto. En este lamenta la pérdida y lo fugaz del amor, palabra que titula al mismo:

Ella se va, se acaba, como en sueño,

fluyendo en el azogue de sus piernas

hasta llegar al borde del abismo

para caer en él, sin darse cuenta.

Ella se va, se pierde, como un ave

que vuela más y más en línea recta

hundiéndose en el cielo hasta volverse

un punto distanciado de la tierra.

\

Ella se va, la apura la distancia,

a cada instante se hace menos ella,

dejándome las manos detenidas

a mitad del dolor, palmas abiertas,

y el corazón trepándome en el pecho

como una rata ahogándose en su cueva.

Las mujeres también han publicado sonetos. Le concedo primacía a la sorprendente obra de Sor Juana Inés de la Cruz debido a su tiempo histórico,  sus audaces temáticas como  las de las redondillas conocidas por su primer verso: “Hombres necios que acusais….” Y por consolar a los celosos que no comprenden el amor como lo demuestra el soneto publicado por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes y que retoqué con fines editoriales:

Que consuela un celoso, epilogando la serie de los amores

Amor empieza por inquietud,

solicitud, ardores y desvelos;

crece con riesgos, lances y recelos,

susténtense de risas y de ruego.

 

Doctrínanle tibiezas y despego,

conserva el ser entre luminosos velos,

hasta que con agravios o con celos

enciende con sus lágrimas su fuego.

 

Su principio, su medio y fin es éste;

pues, ¿por qué querido mío, sientes el desvío

de ella que siempre bien te quiso?

 

¿Qué razón hay, de que dolor te cueste,

pues no ten engaño, Amor, cariño mío,

sino que llegó hasta el hacer preciso.

 

 

Borinquen rojo: notas de un lector interesado

 

Especial para En Rojo

Como no soy historiador, no me acerco a este libro de historia desde esa perspectiva académica. Me refiero al libro recién publicado por Emanuel Figueroa Rosado, Borinquen rojo: historia del comunismo en Puerto Rico, 1919-1845 (San Juan, Ediciones Laberinto, 2026).  En el pasado me he acercado y muy probablemente en el futuro me acercaré (¡Espero!) a otros libros de historia de la misma forma: desde la perspectiva de un lector interesado.  Es que el no ser historiador no quiere decir que no pueda comentar este u otros libros de esta materia.  Así es porque me acerco a estos como un lector intrigado y comprometido que tiene algunos conocimientos sobre este campo, aunque no sea especialista en el mismo.  Y, por ello, desde esa perspectiva y como aprendí de mi mentora y modelo, Nilita Vientós Gastón, puedo comentar humilde y honestamente un libro de historia sin reclamar, por ello, ser experto en esa materia.  Y puedo hacerlo pensando en que de alguna manera puedo aportar algo, aunque no sea desde una perspectiva técnica.  Zapatero a tu zapato, me dijo una vez alguien a quien no le gustó mi comentario sobre un libro que no era de literatura.  Y yo respondo ahora: mi zapato es el libro y mi taller es la lectura atenta e interesada.

Como lector interesado, pero no técnico, leí este voluminoso estudio (661 páginas) de Figueroa Rosado sobre el desarrollo de los partidos comunistas en Puerto Rico.  El libro fue su tesis doctoral y en muchos sentidos se nota su origen académico, especialmente en su rigurosa constancia por apuntar las fuentes que emplea.  Las notas a pie de página ocupan gran espacio, en algunos casos casi la mitad de estas.  A veces, en esas notas no sólo aparecen las fuentes o las referencias bibliográficas en que el autor se apoya, sino que ahí se esconde algún otro dato de gran interés, algún detalle de la vida de las personas a quien estudia.  Por ello no podemos descartar esas notas que a veces pueden parecer excesivas.  Pero estas y las seiscientas páginas del libro no deben asustar ni ahuyentar a los posibles lectores porque Figueroa Rosado sabe contar una historia y lo hace muy bien.  Su libro es entretenido y casi lo podemos leer como una obra de ficción.  Detrás de esta aseveración, aclaro, se esconden las ideas de Hayden White y su Metahistory… .  Pero ahora no viene al caso examinar mis conceptos de la historia sino comentar los aportes de Figueroa Rosado en su libro.

Aquí quizás entra en mi lectura mi propia formación o deformación profesional ya que me interesé grandemente en la manera que Figueroa Rosado cuenta los hechos.  El libro está estructurado de manera muy clara y hasta pedagógica; los capítulos y los apartados en que se divide el texto evidencian el interés del autor por ir construyendo de manera lógica y hasta didáctica su argumento.  Pero, al hacerlo, este no deja de ir creando personajes según va narrando los hechos.  Sí, los individuos que pueblan el libro existieron y todo lo que el autor dice sobre ellos se basa en evidencia histórica.  Pero, casi como si fuera un novelista, Figueroa Rosado crea un gran interés narrativo a partir de esas vidas que reconstruye parcialmente.  Y lo que no se dice sobre ellos es porque no viene al caso o porque se desconoce.  Pero así crea interés o expectativa narrativa en los lectores.  Los actores históricos del libro parecen personajes de ficción o, así es sin ir en contra de lo que dice la evidencia histórica que tenemos sobre estos luchadores comunistas.  Figueroa Rosado deja al lector intrigado sobre la vida de estas figuras que son más que meros actores en una trama histórica y, con la lectura, se convierten en personajes de una narración.  Por ejemplo, terminé de leer este libro con ganas de saber más sobre la vida de José Antonio Lanauze Rolón, el médico negro comunista de Ponce, o de Jean Speed, la comunista de Alabama que terminó en Puerto Rico, o sobre Alberto Sánchez, el comunista aguadillano que se hizo muñocista, o sobre Consuelo Lee Tapia, la marxista de la alta burguesía ponceña que fue central en la transformación ideológica del que fue su segundo esposo, Juan Antonio Corretjer, o sobre Elmer Ellsworth, el gringo aliado de Muñoz, o sobre Ramira Mangual, una de las pocas mujeres que se mencionan en el libro, o sobre Juan Santos Rivera quien repartió entre distintas familias a sus cinco hijos y recluyó a su esposa en un manicomio para irse a estudiar teoría marxista a Moscú, o sobre Deusdedit Marrero, un joven campesino de Adjuntas, que es el personaje más trágico de todos los que pueblan este libro.  No se diga cómo quedé de interesado en saber más sobre César Andreu Iglesias – a pesar de que ya tenemos un estudio sobre su vida y su obra escrito por Georg H. Fromm – porque este se convierte en el gran personaje, casi en el héroe, de todo el libro.   A veces, con sólo mencionar a alguien – a Francisco Manrique Cabrera, a Tomás Blanco, a Clemente Soto Vélez – Figueroa Rosado es capaz de hacernos repensar nuestra imagen de la persona a quien menciona sólo de pasada.  Es que Figueroa Rosado va construyendo personajes históricos que mucho tienen de personajes literarios.  Y eso lo hace porque dice algo sobre estas figuras reales, pero no lo dice todo porque no lo sabe todo.  ¡Cuánto no daría yo por saber más sobre estas vidas reales que en el texto se van convirtiendo en personajes de ficción por lo que no se dice sobre ellos, a veces porque no se sabe más!  En este sentido Figueroa Rosado es un excelente narrador.  O quizás mi lectura de su libro sea demasiado literaria.

Borinquen rojo… tiene también para mí otros méritos.  Por ejemplo, su autor explora la relación de los comunistas puertorriqueños con otros latinoamericanos para ver cómo la defensa de las ideas progresistas que estos defendían se relacionaba con el ideal independentista y con una visión latinoamericanista de nuestra cultura y realidad política.  Hasta hay dos capítulos, el 31 y el 32, específicamente dedicados a establecer los contactos de los boricuas con los movimientos progresistas en México y Cuba respectivamente.  Figueroa Rosado apunta como algunos importantes intelectuales y políticos boricuas “…se cartearon con uno de los comunistas más importante de toda América, José Carlos Mariátegui” (30).  Entre estos menciona a Vicente Géigel Polanco, Samuel R. Quiñones, Emilio R. Delgado y Juan Antonio Corretjer.  Figueroa Rosado también apunta al importante papel que desempeñó tanto en su país, como en Puerto Rico y el resto de América Latina, el líder obrero mexicano Vicente Lombardo Toledano (1894-1968).  Otro dato curioso que sirve para recalcar la relación de México con el Caribe es que Isabel Lombardo Toledano (1902-1970), hermana de este líder obrero, fue la esposa del gran intelectual dominicano Pedro Henríquez Ureña (1894-1946).  Y los contactos con los comunistas cubanos también fueron fuertes e importantes.  Muchas veces los libros y la propaganda política que los comunistas boricuas vendían o distribuían en la Isla venían de Cuba.  Juan Marinello (1898-1977) fue uno de los cubanos que más contacto tuvo con los comunistas boricuas.

La relación de los comunistas boricuas con el Partido Comunista Estadounidense (CPUSA) como apunta frecuentemente Figueroa Rosado fue estrecha y, a veces, hasta contraproducente.  El partido puertorriqueño, siempre con pocos miembros y, por ello, con muy pocos recursos económicos, dependía grandemente del estadounidense.  Esta relación paradójicamente reflejaba la de la dependencia política y económica de la Isla con la metrópolis.  Esta y el reconocimiento de los comunistas de la Isla y los de Estados Unidos de la trascendencia de la emigración boricua a la metrópolis llevó a hacer evidente la importancia de esa relación y la necesidad de reconocer la contribución de los comunistas puertorriqueños en Nueva York.  Pensemos, por ejemplo, en Bernardo Vega y en Jesús Colón.  Y, sobre todo, pensemos en el importante papel que desempeñó Juan Antonio Corretjer como editor de la revista Pueblos Hispanos, revistas subvencionada por el CPUSA y donde se publicaron importantes textos de Julia de Burgos, Pablo Neruda, Nicolás Guillén y de muchos otros intelectuales progresistas latinoamericanos.  Figueroa Rosado reconoce la importancia de esa revista, pero también ve los problemas que trajo la relación entre el partido comunista de la metrópolis y el de la colonia.

He recalcado la accesibilidad de la escritura de Figueroa Rosado.  Pero también tengo que apuntar problemas estilísticos y gramaticales que hallo en su prosa.  El principal es el de los calcos del inglés (“correr” por “ser candidato”; “hacía sentido” por “tenía sentido”) y el abuso del gerundio, sobre todo el término el del verbo ser: siendo.  Hay también inconsistencias en la ortografía de ciertos nombres (Cuevas y Cuebas).  Hallo uso incorrecto de términos: “El pueblo con la mayor cantidad de comunistas era Cabo Rojo…” (540) Cantidad se emplea preferentemente para algo inanimado; en este caso se debe hablar de número de comunistas.  Muchas veces hay cambios de tiempos verbales en una misma oración.  Pero, en general, el estilo es correcto y hasta ameno.

Sea como sea y a pesar de estas críticas gramaticales y estilísticas, este es un libro de interés por su temática, por su estructura, por las puertas que abre a otros investigadores, por las fuentes que recopila, por el amplio contexto histórico que construye.  Ya espero otro volumen de este autor donde continúe explorando las corrientes comunistas en nuestra historia.  Por todo ello y sin ser historiador, recomiendo la lectura de Borinquen rojo.

*ESte libro está disponible en CLARITIENDA

Celebración de la poesía puertorriqueña en UPR Humacao

 

Razonar una osadía

y mi niñez fue toda un poema en el río,
y un río en el poema de mis primeros sueños

—Julia de Burgos, “Río Grande de Loíza”, Poema en veinte surcos (1938)

 

De niña escuché a mi abuela declamar poemas, su voz y selección de poetas abría un camino lleno de luces, musicalidad y reflexiones interminables. Al escucharla, me decía internamente una y otra vez: «quiero eso, quiero jugar así con las palabras». Por supuesto, me fue imposible obviar el magnetismo, casi hechicero, que ejercía sobre mí la poesía. Desde el día cero me cautivó, aunque no la entendiera; estaba ahí resonando dentro de mi cuerpo y era una mujer la responsable de todo aquello, era ella quien sembraba con cuidado el amor por la poesía. Mi abuela, Lolita Aulet, fue para mí la gran sacerdotisa, la pitonisa de la poesía en mi infancia; ella la traía como un bien ancestral, como una ganancia histórica heredada a salvaguardar. Ella conspiraba con los versos y hacía única y extraordinaria aquella experiencia: Gualberto Padilla, Trina Padilla de Sanz, José Gautier Benítez, Clara Lair, Julia de Burgos, Luis Lloréns Torres, Juan Antonio Corretjer, Francisco Matos Paoli y tantos más fueron paradigmas del verso actante en su voz. Su voz estimuló la curiosidad por las palabras, por su belleza, por sus sentidos y contrasentidos. Con ella se inició la travesía hacia un mundo atípico e impresionante en el que yo quería vivir el resto de mi vida, apropiarme de la poesía igual que ella lo hacía, disfrutarla, paladearla. Días antes de su muerte, como quien vaticina en el futuro un bien preciado, me dejó una grabación en la que recitaba a sus poetas puertorriqueños favoritos. Escucharla ha sido una forma de mantenerla viva a ella y a nuestra poesía puertorriqueña. Ya es un camino osado labrar la poesía en un país intervenido, pero la perplejidad sonora que transita el cuerpo ante la poesía me vence.

Aceptar imposibles: otra manera de mirar el Caribe

Bajo los efectos de la poesía
es posible viajar a la velocidad del pensamiento,
mirar el mundo entero flamear,
tocar con la punta de la lengua las estrellas,
soñar con la justicia universal.

—José Luis Vega, “Bajo los efectos de la poesía”, Bajo los efectos de la poesía (1989)

Desde otro paradigma, el político, ese que atraviesa el pensamiento, están como estandartes los imposibles. Un cuadro de Che Guevara colgado en la pared de camino a la biblioteca afirmaba una sentencia: “Seamos realistas, hagamos lo imposible”. Desde esa paradoja abisal que implica ser puerto en una isla emparedada por dos imperios, el hecho de que a alguien le interese dedicarle a nuestro país un evento con una mirada iberoamericana me cautivó. Para Hispanoamérica y el resto del Caribe, muchas veces somos estadounidenses, pero para los estadounidenses, somos latinos, cabos sueltos en un limbo histórico. Encarar el doble vínculo desde una perspectiva iberoamericana en parte podría ser como conciliar un nuevo ideario a lo Hostos. Por eso, cuando la poeta hispanomexicana Carmen Nozal vino a mi país y me citó en el pueblo de Rincón un verano hace dos años, sentí el llamado como una misión de vida. Quiero que mi país, mi isla, se mire en su grandeza y sea visto desde la poesía como un colectivo caribeño, luego hermanarla a donde siempre ha pertenecido, a la América Nuestra. Acepté con ilusión —esa que ya había situado mi abuela sobre la patria “noble, grande, generosa” (Lola Rodríguez de Tió)— coordinar para mi país el IV Encuentro de Poetas Iberoamericanos. El Encuentro fue fundado hace casi treinta años por Alfredo Pérez Alencart en Salamanca (España) y, de este lado del océano Atlántico y del mar Caribe, celebra su cuarta edición como Sede México, inscrita por Carmen Nozal.

Tres particularidades, un Encuentro de Poetas Iberoamericanos

Ante la encomienda de celebrar este evento en Puerto Rico, se me pidió que seleccionara tres poetas a quienes homenajear y distinguir: 1) un poeta vivo, destacado por sus aportaciones, a quien dedicarle el Encuentro; 2) un poeta vivo que tuviera una trayectoria reconocida con proyección internacional, a quien entregarle la Medalla Fray Luis de León, distinción patrocinada por el Ayuntamiento de Salamanca; y 3) un poeta fallecido, importante y conocido internacionalmente, a quien dedicar esta edición in memoriam. Para los dos primeros, hice una consulta con 62 poetas y académicos puertorriqueños y estas fueron mis preguntas: 1) ¿Qué poeta puertorriqueño/a vivo, a tu juicio incuestionable, entiendes que es el más importante, ya sea por la cantidad de tiempo dedicado a la poesía, por su prestigio en el gremio o sus publicaciones?; y 2) ¿qué poeta, distinto al anterior, entiendes que tiene una gran trayectoria y una proyección internacional sólida? Todos los poetas propuestos en la consulta fueron invitados a participar en el IV Encuentro, que se celebrará del 20 al 22 de octubre en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Humacao. El consenso fue dedicar el Encuentro a José Luis Vega y honrar con la distinción de la medalla a nuestra Áurea María Sotomayor. Es decir, fueron nuestros poetas y académicos puertorriqueños quienes eligieron estas distinciones. No hay nada más preciado que el respeto y la admiración de los pares. Para el tercero, la Directora del Encuentro propuso dedicar también esta edición, in memoriam, a una de nuestras poetas de mayor proyección internacional: Julia de Burgos.

 

La poesía que se sostiene a sí misma

Algunos signos sobreviven:
impalpables   subjetivos
enardecidos por el ansia.

—Áurea María Sotomayor, “Desparecido”, La noche es otra luz (2018)

Nuestra poesía tiene tres siglos de historia forjándose con sus luces y sombras. En ocasiones, muchas, sin el patrocinio consistente y duradero de un aparato de gobierno que visibilice, publicando y divulgando a nivel internacional, lo que produce nuestro país. Solo la autogestión o los proyectos independientes y algunas fundaciones, por periodos, apoyan e intentan sostener nuestras letras. Por eso, esta iniciativa de dedicarle un Encuentro de Poetas a Puerto Rico me pareció meritoria, pues es significativo reconocernos y darnos a conocer ante nuestros hermanos del continente, y no quedar suspendidos en el olvido. He ahí el propósito más importante, porque la memoria es la posibilidad de tener futuro, como ha dicho el filósofo español Emilio Lledó.

Sitúo el Encuentro como la posibilidad de solidificar lazos con nuestros hermanos iberoamericanos y de que conozcan nuestra poesía. Así, reunir esta polifonía de voces boricuas en un mismo espacio, que ya es una quijotada, nos coloca a partir de un mismo latido, la lengua, a hermanar nuestra poesía con otras en el tiempo. Este evento propicia que seamos en la memoria colectiva otra vez consciencia y gozo de los sentidos. Cuántos versos para que un país organice su osadía; cuántos amaneceres para construir un grito o un sueño. El telar está enhebrado, habrá que urdir la incertidumbre, y seguir apostando por una voz antillana y caribeña que mire a Centro y Suramérica.

Son muchos los autores adheridos a la raíz poética que palpita en las entrañas de esta isla; por eso celebramos nuestra humana canción de luz mestiza. La poesía puertorriqueña, sin duda, ha surcado los espacios imposibles para vociferar su fiereza y ternura. Para Levinas, el amor es satisfacción de un hambre sublime; creo que la poesía subvierte el vacío de los agujeros en donde la memoria guarda también su “hambre sublime”.

Celebrar nuestra poesía: IV Encuentro dedicado a Puerto Rico

El IV Encuentro de Poetas Iberoamericanos – Sede México se dedica este año a Puerto Rico. Tras iniciarse y celebrarse en la tierra de Quetzalcóatl —en Hidalgo, en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y en San Juan del Río, Querétaro—, culmina del 20 al 22 de octubre de 2026 en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico en Humacao, de 9:00 a.m. a 4:00 p.m. Cada jornada abrirá con actos artísticos y un homenaje (el martes 20, a José Luis Vega; el miércoles 21, a Áurea María Sotomayor, con la entrega simbólica de la Medalla Fray Luis de León; el jueves 22, in memoriam, a nuestra poeta sagrada Julia de Burgos) y continuará con mesas de lectura de poemas. Participarán cerca de cincuenta poetas puertorriqueños de forma presencial, y habrá dos mesas de lectura con poetas mexicanos de forma virtual. Asimismo, varios ensayistas ofrecerán ponencias sobre la poesía puertorriqueña y nuestros homenajeados. Además, del 19 al 23 de octubre, el vestíbulo del Teatro acogerá con entusiasmo una exhibición de artistas plásticos puertorriqueños en homenaje a Julia de Burgos. Y, como parte de la visión y misión universitarias, los estudiantes de la UPRH también serán protagonistas: instalarán poemas y encarnarán a poetas puertorriqueños de los siglos XIX y XX.

Por otro lado, en las tardes y como antesala del II Ciclo de Poesía Hispanoamericana Actual 2026-2027, el Departamento de Español abrazará a 21 poetas hispanoamericanos que nos acompañarán de forma virtual: una nueva polifonía hispanoamericana nos espera.

Este Encuentro es posible gracias a la Universidad de Puerto Rico en Humacao, que lo acoge como sede oficial en Puerto Rico; a su rector, Dr. Edwin Mojica Rodríguez; al Departamento de Español, dirigido por la Dra. Jeandelize González; y a nuestros auspiciadores: Humanidades Puerto Rico, el National Endowment for the Humanities, la Academia Puertorriqueña de la Lengua, el Departamento de Comunicación, Educación a Distancia, el Departamento de Educación de la UPRH, el Círculo Literario Vértigo y la organización estudiantil Teatro Gris. Gracias, sobre todo, a los poetas, razón y latido de este Encuentro. Acompáñanos y celebra con nosotros la poesía puertorriqueña. Mantente al tanto del programa completo del Encuentro en las páginas de UPRH Comunica y del Departamento de Español de la UPRH. Para cualquier información adicional, escribe a espa.uprh@upr.edu o llama al 787-850-9347.

Referencias

Altares, Guillermo. “Emilio Lledó: ‘No es verdad que el hombre sea un lobo para el hombre’”. El País, 28 de mayo de 2022, elpais.com/babelia/2022-05-28/emilio-lledo-no-es-verdad-que-el-hombre-sea-un-lobo-para-el-hombre.html.
Burgos, Julia de. “Río Grande de Loíza”. Poema en veinte surcos, 1938. Ciudad Seva, ciudadseva.com/texto/rio-grande-de-loiza/. Consultado el 13 de octubre de 2026.
Rodríguez de Tió, Lola. “A Puerto Rico”. Ciudad Seva, ciudadseva.com/texto/a-puerto-rico-rodriguez/. Consultado el 13 de octubre de 2026.
Sotomayor, Áurea María. “Desparecido”. La noche es otra luz, La Secta de los Perros, 2018.
Vega, José Luis. “Bajo los efectos de la poesía”. Bajo los efectos de la poesía, Editorial Cultural, 19

Lcda. Yanira Reyes Gil abanderada de los derechos humanos y civiles

Yanira Reyes Gil Foto Por Alina Luciano/CLARIDAD

 

Entrevista a la presidenta del Colegio de Abogados y Abogadas

Fotos Alina Luciano/CLARIDAD

CLARIDAD

ccotto@claridadpuertorico.com

Para la licenciada Yanira Reyes Gil, el momento histórico de crisis que vive el país, le impulsa a asumir la responsabilidad de presidir el Colegio de Abogadas y Abogados de Puerto Rico (CAAPR).

Ese compromiso no es nuevo, en sus años universitarios en los inicios de los ’90 participó del movimiento estudiantil contra el alza en la matrícula, es cofundadora de la organización del Instituto de Mujeres, Género y Derecho, conocido como Inter Mujeres, miembro de la Red Feminista de Investigación y Género (RFIG) y participante del movimiento Mesa de Aborto Libre, entre otras.

“A mí me parece que en estos momentos históricos hay una responsabilidad de activar diferentes grupos desde las organizaciones tradicionales, políticas, las organizaciones comunitarias y también los gremios profesionales. Estamos en un momento de crisis en todos los sentidos, de crisis de derechos, de crisis de política pública, de crisis de corrupción, de crisis en términos de servicios esenciales, así que me parece que todas las personas en todos los espacios posibles tienen que de alguna forma comprometerse a hacer valer los derechos humanos dentro de los espacios que estén trabajando”, expresó en entrevista con CLARIDAD, la cuarta mujer que preside el colegio de profesionales más antiguo, de Puerto Rico (1840).

Defendió que el CAAPR tiene una historia importante en la defensa de los derechos y el acceso a la justicia y las y los abogados como trabajadores de la justicia también están siendo afectados por todas las condiciones materiales en las que estamos viviendo. “Así pues, todo el mundo debe asumir la responsabilidad, yo también entendí que era momento de asumirla”.

La experta en Derecho Constitucional expuso sobre la situación de los derechos civiles en Puerto Rico que en el país ha habido un retroceso en cuestiones de derechos, en los últimos años, pero en particular en este cuatrienio, el cual viene atado a un movimiento conservador en Estados Unidos y en otras partes del mundo que conllevan un retroceso en términos de derechos.

Continuó que en particular ese retroceso va dirigido a las mujeres, a la comunidad LGBTTQ, para las poblaciones pobres. Un ejemplo en Puerto Rico es la aprobación de la llamada ley del no nacido (PS 504) que enmendó el Código Civil, para reconocer personalidad y capacidad jurídica al concebido y no nacido al momento de la concepción. Apuntó a que esa es una ley de un ejemplo de otras leyes aprobadas que van dirigidas a socavar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y personas gestantes en Puerto Rico.

Reiteró en que las leyes aprobadas y la jurisprudencia que han surgido del Tribunal Supremo de Estados Unidos (TSEE UU), son un retroceso en derechos para la comunidad LGBTTQ, como la aprobación de prohibir las operaciones de reafirmación de género para menores de edad, y otras normativas dirigidas a eliminar derechos ya alcanzados para esta comunidad.

Además de las leyes aprobadas, indicó que hay una serie de casos en el TS EEUU que están validando ese tipo de leyes. Un ejemplo es que dicho tribunal validó recientemente una ley de un estado que prohíbe la participación de personas trans en el deporte femenino. El caso, explicó, viene atado a una orden ejecutiva del presidente Trump. La decisión del tribunal valida la orden ejecutiva del presidente lo cual desencadena un movimiento en los estados conservadores para empezar a aprobar legislaciones parecidas.

En el caso de Puerto Rico apuntó a la ley del no nacido se unen las leyes aprobadas que limitan el derecho al acceso a información pública, tanto a ciudadanos como a la prensa, la aprobación de leyes sin vistas públicas, o vistas públicas pro forma que no consideran en realidad lo que la gente opina o cuando hay arrestos, o limitaciones a los manifestantes por alguna situación o cuando se aprueba una legislación como la que impone una fianza del 10% de una construcción para poder presentar un recurso legal contra un desarrollo que afecte el ambiente.

“Así que vemos por un lado esa limitación en términos de legislación y en términos de decisiones del tribunal de derecho, pero a la vez eso va vinculado con otros límites a la participación democrática del país. Así que es como una tormenta perfecta porque por un lado estás limitando derechos y por otro estás limitando los espacios de participación a la ciudadanía para que opine o para que se oponga”.

¿Por parte de los tribunales en el caso de Puerto Rico ve esa orientación conservadora?

“En el Tribunal de Estados Unidos han sido más claras las posiciones en favor de las políticas de Trump aunque ha habido casos en que no lo han validado, pero esa división está bien clara, muchas de las decisiones son 6 a 3.

Al Tribunal Supremo de Puerto Rico (TSPR) todavía no han llegado decisiones sobre las leyes aprobadas por lo que no sabemos cómo va a decidir el Tribunal. Pero hay algo que decir con respecto de los tribunales y es que dentro de nuestro esquema de separación de poderes se supone que el poder judicial sea una evaluación objetiva de lo que va pasando y que defienda el estado de derecho y que analice de manera de acuerdo al derecho no a posiciones ideológicas. Pero eso es una falacia de nuestro sistema republicano de gobierno. Sin embargo, en la medida en que existía una pluralidad de nombramientos al menos habría un balance”.

En esa dirección, la presidenta del CAAPR, apuntó a que no se debe olvidar que el Partido Nuevo Progresista (PNP), está en su tercer término corrido y muchos de los jueces de los tribunales inferiores están nombrados por ese partido, por lo que se tiene una Rama Judicial que está casi en su totalidad nombrada por el PNP y la mayoría del TSPR fueron nombrados por el PNP.

Aunque dijo que hay excepciones, de que ha habido jueces nombrados por el PNP que se han aliado en decisiones importantes con la disidencia como el juez Estrella, sin embargo acotó que esa mayoría afecta la manera en que por lo menos la población puede percibir la independencia judicial. “Uno se cuestiona, si realmente existe la independencia de criterio de parte de esos jueces y juezas”, expresó.

En esa línea sobre el proyecto que se discute en el Senado, de una reforma judicial para el Tribunal Supremo, Reyes Gil, denunció que le quieren quitar el poder de ejecución a la jueza presidenta para adoptarlo al pleno del tribunal.

La experta en Derecho Constitucional, destacó que el TSPR es de rango constitucional y en la constitución dice cuántos jueces va a haber, cómo se compone y la organización. “La presidencia del TS tiene la obligación de ejecutar y administrar el tribunal, o sea tiene la obligación de ejecución de la administración, y el pleno del supremo de reglamentar, establecer las reglas de administración, o sea que es una división de poderes del tribunal, uno reglamenta y el otro ejecuta, así mismo es que funciona el tribunal federal”.

La licenciada Reyes Gil fue más allá y manifestó; “Le quieren quitar el poder de ejecución a la jueza presidenta para adoptarlo el pleno del tribunal y eso obviamente lo que les interesa, la designación de los jueces administradores, la designación de los jueces en salas especiales, los nombramientos de los departamentos de las Oficina de Administración de Tribunales eso es lo que les interesa, tener el control absoluto del tribunal”.

El Colegio depuso en las vistas públicas del proyecto tanto en el Senado como en la Cámara. “Planteamos que el proyecto es inconstitucional porque es distinto a lo que establece la constitución, incluso le dijimos que si querían una reforma del poder judicial, muy bien que se haga pero tenía que ser amplia e incluir otros sectores”. En el caso de las vistas en la Cámara comentó que durante la vista pudo observar que la aprobación del proyecto es una decisión que ya está tomada.

Prioridades de su presidencia

En sintonía con el sentido de responsabilidad la presidenta de los profesionales del Derecho habló sobre las prioridades establecidas para su gestión. Junto a su grupo de trabajo estableció tres áreas de prioridad relacionadas. El primero, el trabajo de proteger los derechos de la población de acceso a la justicia.

“Para lograr eso hay que fortalecer la institución, así que queremos trabajar para fortalecer el colegio, eso principalmente se logra a través de campañas de colegiación para atraer compañeras y compañeros nuevos. Hemos sido bastante exitosos en estos pasados dos años, la Comisión de Abogados de Estudiantes y Abogados Jóvenes son las dos más grandes que tiene el Colegio”.

Ese fortalecimiento incluye atraer a aquellos que fueron colegiados alguna vez y por alguna razón se fueron, trabajar con las condiciones de vida de los y las abogados. Indicó que los colegas jóvenes, igual que pasa en otras áreas tienen problemas para conseguir empleo, de vivienda, e igual que pasa en el resto del país hay una cantidad cada vez más de colegas con experiencia y se da el choque de las brechas digitales, los cuales han tenido dificultad en adaptarse a esos cambios digitales.

Yanira Reyes Gil

La licenciada Reyes Gil, resaltó que para abordar los problemas del país, como la falta de acceso a la discusión pública, va crear espacios de participación amplia, no solo con abogados y abogadas si no con otros profesionales, comunidades y organizaciones de derechos para hablar sobre asuntos específicos y hacer propuestas de política pública.

“Porque nos tienen bombardeados con montones de propuestas de ley que en realidad no atienden nuestras necesidades”.

Para esta gestión dijo se propone presentar un plan de trabajo para el próximo año, mediante una comisión especial para llevar a cabo una jornada de encuentros. “La idea es que se puedan hacer unas propuestas para el 2028 que salgan del país, de diferentes sectores, mover la agenda nosotros, establecer la agenda, medio ambiente, justicia sin castigo, salud, vivienda”. Para esto último ya se creó una comisión especial que atenderá el tema de los desahucios.

Finalmente, CLARIDAD planteó que el gobierno ha eliminado las colegiaciones de todas las profesiones, la primera de ellas fue precisamente la de los y las abogadas. ¿Cuál cree que es el propósito de esa descolegiación y cómo afecta a las profesiones?

“Sí, en efecto uno de los primeros colegios atacados por ese movimiento fue el Colegio de Abogados y la excusa fue que el colegio era un grupo de izquierdosos, una cuestión política, y la justificación que se utiliza para las descolegiaciones irónicamente es el derecho de asociación. El derecho de asociación que está en la constitución, que está para permitir que la gente se asocie es lo que se ha utilizado como justificación para permitir la descolegiación es plantear que la gente tiene derecho a no estar asociada”.

Hizo la salvedad de que si la intención en aquel momento era que el Colegio desapareciera: “No lo lograron porque el Colegio ha podido mantenerse precisamente porque hay compañeros y compañeras que todavía creemos en la misión y el trabajo del colegio.

Pero pienso que la intención de las descolegiaciones es evitar que haya organizaciones sólidas de la sociedad civil, que puedan de alguna forma presentar una defensa de los intereses del pueblo y una oposición al gobierno y que de esa forma tratan de eliminar la fortaleza que puedan tener los distintos grupos, lo gremios profesionales son bien importantes para diferentes asuntos en el país, y creo que vamos a continuar de esa manera. Aunque en definitiva tiene un impacto, pienso que los grupos evolucionan y las estrategias tienen que ser un poco distintas, y tenemos que seguir trabajando con la precariedad como trabaja con la precariedad el resto del país”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Foto reportaje-Don Perignon celebra su 50 años en la música

Textro y fotos: Christian Medina Rosado
El pasado domingo, 4 de octubre, el Centro de Bellas Artes de Santurce fue escenario de la celebración del 50 aniversario de Don Perignon.
El concierto fue un recorrido por la trayectoria musical de Don Perignon, marcada por décadas de historia y colaboraciones dentro de la música puertorriqueña.
Durante la noche, el artista se reencontró con figuras que han formado parte de su carrera, entre ellos Andy Montañez, Luisito Carrión y Gilberto Santa Rosa, quienes se unieron a la celebración.
La sala llena a capacidad reunió a personas provenientes de distintos lugares alrededor del mundo, entre ellos Ecuador, Perú, Colombia, Nueva York y México.
El Niño de Trastalleres, Andy Montañez
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