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El amor al son de Blanca Eró y Jacobo Morales

Jacobo Morales y Blanca Eró. Fotos Alina Luciano/CLARIDAD

 En Rojo

 Jacobo Morales espera a Blanca Silvia Eró desde su escritorio. La espera acompañado por un peluche de Concho, su colega, tejido con zapatos azules y una pavita de paja. También, encima de la madera de su taller, un pote de tinta, unas notas sueltas, un radio portátil y otras chucherías aguardan por la productora. Todos, desde el bolígrafo hasta el cineasta, la esperan juntos. Juntos desde siempre, desde 1954. A veces con bolígrafos y otras con ranas reguetoneras. Porque no hay nada que Jacobo haga sin Blanca desde entonces. Eso cuenta contento, como si confesara haber hurtado un gran tesoro junto a ella: ser feliz.

Se casaron a los 19 años, en el primer año de la televisión. Jacobo recuerda haber sido presentador del programa El concierto Wurlitzer junto al compositor José Enrique Pedreira y el pianista José Raúl Ramírez. Cuando salió de Telemundo, ubicado cerca del parque Luis Muñoz Rivera, entró a una parroquia donde contrajeron nupcias.

“Llevamos toda la vida en esto. Yo amo trabajar con él. Siempre estamos haciendo algo juntos, y lo disfrutamos”, menciona Eró al llegar, sentándose al lado de Morales.

“Contra todo pronóstico” se casaron, dice el actor. Su padre le advirtió que no debía comprometerse a tan temprana edad, que debía completar los estudios y tener una profesión antes de entrar en esos asuntos. Palabras que no resuenan ni resonaron jamás con el hijo, quien sencillamente respondió «voy a casarme».

“Eso coincide con algo que me dijo Blanca desde el comienzo: Jacobo, es necesario que estemos al tanto de la realidad, pero ten en cuenta que no podemos caer en excesos de cordura. Hay que ser medio loquitos siempre para poder seguir adelante. Y tuvo mucha razón”, asegura Morales.

“Lo que pasa es que hemos estado juntos desde novios. Yo le pasaba las líneas que tenía que leer en la radio o la televisión, le pasaba la poesía, bregábamos con la poesía. Yo me integré a todo lo que tuvo que ver con el arte de él, y me apasiona. El teatro, imagínate. Jacobo fue, desde que empezamos, poesía, teatro. Su teatro es de lo mejor que se ha hecho aquí”, afirma Eró.

Para Blanca y Jacobo, el arte es parte de su cotidianidad. No existe una frontera que divida su arte en la vida privada o profesional porque no hacen sino añadirle a la misma conversación que tienen hace más de 70 años. Es una vida plena en la que fungen como una sola persona, dice Blanca. Jacobo sonríe sin saber dónde esconder la felicidad hurtada.

“No acabamos. Siempre tenemos algo que nos une”, agrega la productora.

Morales elogia la sabiduría y la sensibilidad de Eró. Hace pocos años, cuando desarrollaron un documental sobre la vida de ambos, Jacobo cuenta que a Blanca se le ocurrió un título «maravilloso»: Vivir para la vida.

“Día a día, sacándole provecho a todo lo que nos rodea. Desde una matita, una rosa, el sol, la lluvia, lo que sea. Que venga, pero a vivir el momento. Hay que ser un poquito locos en la vida. Hay que darle la gotita de locura”, sentencia Blanca.

“Porque no podemos caer en excesos de cordura”, remata Jacobo.

Morales destaca cuán difícil es resumir la carrera de ambos en un proyecto u obra, pero subraya el enfoque constante de integrar lo explícito con lo implícito, un compromiso social en el trasfondo y con un punto de partida humanista. Esa visión, que no lo encierra en una tradición ideológica, lo llevó naturalmente a trabajar con Bad Bunny.

“El humanismo tiene que ser básicamente el punto de partida en toda dirección. Con Benito, me llamó un amigo cineasta, Arí Manuel Cruz, para decirme que Benito estaba interesado en que yo participara en el cortometraje ese que, después, le pusimos de título Debí tirar más fotos”, reveló Morales.

Tras preguntar por más detalles, Eró y Morales estudiaron el guión hasta que la productora urgió al actor que debía aceptar el rol. Benito, como le llama, también empleaba un estilo que mezclaba lo explícito con lo implícito, del texto y del subtexto basado en un enfoque patriótico.

“Benito es el elemento creativo del trabajo. Arí fue lo técnico”, explicó Eró sobre la experiencia de trabajar con el artista. Tanto Morales como Eró loaron la obra artística de Bad Bunny por estimular la identidad puertorriqueña y promover un sentido de pertenencia arraigado en la cultura del país. Ambos valoran, más que nada, «el valor supremo del humanismo» que no está en deuda con ningún partido ni ideología política.

En general, ambos entienden que el arte puertorriqueño está orientado hacia ese valor universal, y que queda claramente retratado en proyectos como Esta Isla, película que vieron e invitan a la ciudadanía a ver.

Dedicatoria a dos patriotas

Fotos Alina Luciano/CLARIDAD

Este año, el Periódico CLARIDAD dedicará su festival anual a la productora y el guionista por sus aportaciones a la cultura puertorriqueña. Maestros del humanismo, sus obras no se limitan al cine. Morales y Eró han escrito y dirigido obras de teatro como Cinco sueños en blanco y negro o Muchas gracias por las flores, consolidando a la pareja de la televisión como gestores de nuestra cultura.

“Yo empecé (en la televisión) en el año 49, a los 14. Diez años antes del periódico, y siempre hemos estado muy pendientes de CLARIDAD. Yo era amigo de Carlos Gallisá, que estudió conmigo en la universidad, en la misma época. Conocía a Juan Mari y a varios de los escritores que tenían vínculos con la comunidad. Yo estaba con ellos con mucha frecuencia”, comparte Morales.

“Además de que es el periódico que se identifica con las luchas independentistas”, añade Eró a la conversación. Recordaban, además, figuras como Elliot Castro, Domingo Vega y los momentos en que viajaban a Cuba como parte de intercambios culturales.

“En Rojo” les enseñó el cartel diseñado por la serigrafista Laura Colón Noriega. Y entonces era el aluvión de avemarías, de quéchulos, de quelindoestá. “Ahí te pareces a Esther, a tu mamá”, le dice Jacobo a Blanca.

El cartel les encanta, les recuerda los tiempos en que CLARIDAD los unía con personajes históricos del independentismo. Jacobo recuerda a uno en particular que trabajó con ellos en la película Ángel, pero no precisa su nombre. Mira a Blanca, repite la descripción para ver si ella sabe: fue Rafael Cancel Miranda.

“¡Rafael Cancel!”, y alcanza a Eró con la mano. “Nos hicimos amigos con Rafael Cancel y, como Ángel es una película de ficción con mucho vínculo con la lucha de la independencia, le pregunté si podía hacer el rol de él mismo, como si estuviera dándole un reconocimiento al personaje que yo interpretaba. Rafael me pregunta: ‘¿Tu personaje sale porque cumple el término de su condena o porque pide perdón?’. Le dije que la cumplía completa y accedió a hacerla”, detalló.

De pronto, Jacobo busca el nombre de otro independentista que trabajó en la película de 2007. No lo encuentra en su cabeza. Entonces lo busca en la mirada de Blanca y ella, sonreída, se lo devuelve completito: Luis F. Camacho, expresidente del Colegio de Abogados y abogado de Filiberto Ojeda Ríos, era el otro patriota que colaboró con ellos en Ángel. 

“Yo también trabajé con Filiberto cuando él era trompetista para la Sonora Ponceña. Hemos estado toda la vida en esto”, añade antes de que Eró vincule estas causas con la “consistencia” de CLARIDAD.

“CLARIDAD sigue muy constante, muy consistente en todos los aspectos, y se ha hecho respetar por su fidelidad a la verdad, a las cosas como ocurren. Y es el único que se identifica con el país como país: Puerto Rico. Es el defensor de la nacionalidad, un defensor muy consciente de la realidad. CLARIDAD tiene una visión muy importante de la historia. Los demás pueden ser de cualquier país, pero este dice que estamos aquí, que somos boricuas”, asevera la productora de Dios los cría.

Blanca Eró y Jacobo Morales estarán juntos, como siempre, durante el Festival de Apoyo a CLARIDAD 2026. Allí recibirán la dedicatoria de la quincuagésimo primera edición del evento.

 

 

 

 

 

 

 

 

Poesia de Pedro Pietri

EL SPANGLISH NATIONAL ANTHEM (1993)

En my Viejo San Juan
They raise the price of pan
So I fly to Manhattan.
It was there that I swear
Everyone took welfare
Especially the Latins!

To El Barrio I went
In pursuit of low rent
In a five room apartment
Where by neighbors will be
Puerto Ricans like me
Dressed in tropical garments.

I know
I know, I know
I’ll miss Puerto Rico
(Land of de Palm trees)
And so,
And so and so
I’ll live in El Barrio’s
(Latin Community)

And whennnnn
I hit the numbers
I’ll return to San Juan
Afford the price of pan
Until my life is done
(Island blessed by the sun
Here I come Here I come
Donde my roots are from)

Many years came and went
Fell behind on my rent
Cursed Christopher Columbus.
Worked as hard as I could
But my luck was no good
Never once hit the numbers

Now everyday I pray
Before passing away
And going six foot under
That again I will see
People who look like me
In my island of wonders.

I know
I know I know
I’ll reach Puerto Rico
(Y live to be ninety three)
And so And so
Once in Puerto Rico
(Won’t be a minority)

Y Paaaaa’
El carajo with the numbers
If I can’t fly I’ll swim
Straight from El Barrio
Back to Puerto Rico
(Island by the sun blessed
Island I never left
I will settle there next)

Asi es how it must be
For the whole family
Dice our destineeeee!
De weather wasn’t nice
Comfort cost a high price

Unlike in Puerto Rico
We kept cooking the rice
And re-heating the beans

And making cuchifrito.

De hard times were plenty
De pockets stayed empty
But the soul nunca dyyyyyed
And junto we survived
And danced after we cried
Defending nuestro pride.

I know
I know I know
Next stop’s Puerto Rico
(So help me OTB
And so
And so And so
I won’t be called Chico
By the Statue of Liberty)

Y thennnnn
Con familia and friends
Good times will never end
Learn how to laugh again
And stop sheeteen on ten
(Once in my country
I will be I will be
Who has always been me)

In Spanish there were bills
In English there were bills
That just kept getting bigger.
Categorized as hicks
We were called dirty spicks
Blanco trash and black niggers

Las botanicas saved
Us from an early grave
All aspirin did wass kill joo!
Muchas gracias Chango
La Plena y el Mambo
For coming to the rescue!

I know
I know I know
We have been in limbo
(We’re in New York City)
And so
And so And so
Almost misplaced my soul
(Somewhere in New Jersey)

Porqueeeee blood is
Thicker than Coca-Cola
I have very high hopes
Of rejoining my folks
With them I’m never broke
Y at last I will find
That there is peace of mind
Everything will be fine.

In Borinquen we’ll be
Enjoying our history
For mucho centuries
We registered to vote
Thinking that there was hope
In elected officials.
Pero as soon as they win
For a moment they grin
Then they drop all the issues.

Many dropped out of school
Others went to college
Trying hard to get somewhere.
In the land of da free

Where without a degree
You cannot collect welfare.

I know
I know I know
I’ll always play dominoes
(Wherever I may be)
And go
And go And go
To local bodegas
(For Bustelo coffee)

Be-cosssss
I’m still in Puerto Rico
Only my body came
My strong spirit remains
Everything’s still de same
(I truly do believe
You can leave and still be
Where Mami met Papi)

Some did assimilate
In de United States
They got rid of de accent
Tho whenever they spoke
That will always unmask them!

But de majority
Kept their identity
Never did lose their accent!
They were proud not ashamed
Of their Boricua names
If you don’t believe ask them.

I know
I know I know

I am being followed
(By my destiny)B
And so
And so And so
I will never be swallowed
(By inferiority)
And whennnnn
De plane takes off again
I know that there will be
No return trips for me
Back to New York City
(Island blessed by the sun
Here I come Here I come
Donde my roots are from)

And with my family
We’ll struggle and believe
That one day we’ll be free.

 

Reverendo Pedro Pietri, 1993

 

 

Intempestiva con flama

 

  1. A través del fuego pasamos de lo crudo a lo cocido, al orden social. Pero más importante, nuestra relación con su poder El fuego coció el barro y la casa en tiempos de paz. En tiempos de guerra la redujo a cenizas.
  2. El fuego marcó la carne de la res, del esclavo, con las señas del propietario. En fuego alumbra el cielo del palacio con opulente pirotecnia, y ardió con rabia revolucionaria como respuesta al hambre. El fuego logró la comunicación a través del humo, pero el humo sofocó el pulmón en medio del incendio, y fue la señal de alerta a pueblos vecinos sobre el avance del ejército invasor.
  3. El fuego es también ofrenda y pureza. En el animal sacrificial la llama sacrificial facilita la ofrenda al dios, en el budismo, la llama es la culminación de la renuncia del monje al plano terrenal. Pero la inmolación (del Latin immolare) es también el ofrecimiento del cuerpo como signo de protesta. En 2024, Aaton Bushnell se inmola ante el consulado genocida. En 1968 Thích Quảng Đức protesta la persecución de monjes budistas por el gobierno. La foto de su cuerpo ardiendo muestra la quietud absoluta de un cuerpo atravesado por el nirvana. En cambio, el video de Bushnell muestra al soldado gritando Free Palestine, la voz traspasada por el horror de la llama ardiendo en la carne, el pánico, la certeza de una muerte que hace eco en su grito con el horror del cuerpos despedazados por el bombardeo diario, de cuerpos deformados con disparos a la cabeza.
  4. Hace unos días, un empleado de almacén se filma acercando un encendedor a un pedazo de plástico, y lo incendia. El plástico –derivado del petróleo — es parte de un empaque, el producto es papel higiénico. El empleado, con voz cansada, repite una frase como un mantra, como un giro derviche: «All you had to do was pay us enough to live». El almacén arde. En un instante del video, se ve al empleado sentado de espaldas al incendio. Las llamas arrasan con todo. Desde este incidente y hasta el momento, se han contado seis incendios.
  5. En The Heart of Darkness y Apocalypse Now, Kurtz susurra: The horror, the horror. En medio de lo oscuro,un chispazo de luz ilumina el rostro.

 

13 de abril de 2026

 

El ojo de Macha Colón

Foto suministrada por el autor

 

Especial para En Rojo

 

En su blog online de crítica de cine, Próxima Tanda, Mario Alegre Femenías publicó su más reciente artículo, “El cine puertorriqueño ya no necesita tu apoyo,” donde desafía la invitación a apoyar el cine de la isla. Como argumenta Alegre Femenías, el cine necesita el apoyo económico y gubernamental. Sin embargo, el llamado al espectador “[p]redispone al público a moderar las expectativas, a esperar algo que no está a la par con los otros filmes en cartelera […]” (Alegre Femenías, 27 de marzo de 2026). El cine puertorriqueño no necesita tratos con paños tibios precisamente por el respeto que sentimos hacia esas voces. El crítico nos invita a escribir y a conversar sobre lo que pensamos con relación a una película. Y si es buena o mala, que busquemos la manera de explicarlo para profundizar.

¿Pero podremos trascender una crítica que se reduzca a lo malo o bueno por más que profundicemos? Me consta que es inevitable reflejar en una crítica el disfrute o el desagrado hacia una experiencia en el cine. Pero cuando enfrentamos una experiencia única para la cual no tenemos palabras, ¿cómo reducirla a mala o buena? Por ejemplo, argumentar que una película como Jeanne Dielman, 23, quai du Commerce, 1080 Bruxelles (dir. Chantal Akerman, Bélgica y Francia, 1976) es aburrida porque sigue la rutina de una mujer por tres horas y media es tan absurdo como criticar el mal gusto de Pink Flamingos (dir. John Waters, EE.UU., 1976) o las imperfecciones de Alucarda (dir. Juan López Moctezuma, Mexico, 1978). El arte poderoso reta la constante reducción al pulgar arriba o abajo, especialmente con cine que propone nuevas narrativas. En el cine puertorriqueño, Macha Colón, también conocida como Gisela Rosario Ramos (o viceversa), explora voces innovadoras que expanden en la experiencia y en la historia isleña. Es imposible reducir su obra a un “es chulin” o “es una pérdida de tiempo” cuando veo mi propia realidad en cada una de sus propuestas.

El primer trabajo de Macha Colón que critiqué fue Perfume de gardenias (dir. Gisela Rosario Ramos, Colombia y Puerto Rico, 2021), que publiqué en CLARIDAD el 13 de julio de 2021. En el artículo, expresé mi fascinación con la manera en la que Rosario Ramos explora la cotidianeidad urbana. Las vidas y los preparativos para la muerte en cada casa de vecindario abren espacios misteriosos llenos de un humor oscuro irresistible. La directora no reimagina, sino que devela las maravillas escondidas bajo la superficie de una isla de urbanizaciones, de noticias a las cinco de la tarde y de vecinos que cortan la grama demasiados pendientes a la casa del lado. Los cortos de Gisela Rosario Ramos/Macha Colón construyen ambientes isleños únicos marcados por identidades queer los cuales ella observa con su cámara fantástica.

En El hijo de Ruby (2014), un corto que fue reconocido con el premio de mejor documental en el festival de cine de Kerry en Irlanda, Colón cuenta la historia de Lio Villahermosa. Lio buscaba a su padre, que no conoció, en el arte del baile de bomba. Pero llego a encontrarse a sí mismo como bailador. Cada ritmo retrata una emoción particular y su performance, a veces con el vestuario tradicional masculino y otras con el traje de bomba de faldas anchas, examina un espacio de historia queer en la cultura afrodescendiente contemporánea. La cámara de PJ López captura cada performance, la energía de los tocadores de bomba y los pasos a través de los cuales Lio baila su vida interior. De manera similar, el video musical que dirigió Rosario Ramos para la canción “Dos extrañas,” de la cantante Neysa Blay, rompe con la historia construida para vendernos a los Estados Unidos. Ella usa como base un video informativo de la historia de Puerto Rico, de esos que fueron hechos en la década de los 50 para atraer capital estadounidense a la isla. Pero Colón altera la historia incluyendo esas ausencias rechazadas por la mirada colonizadora. El video desarrolla un romance secreto entre dos mujeres durante el periodo histórico representado en el video, que es dedicado a todas las tías “que tuvieron que esconder su amor.” El ojo de Macha Colón afirma la presencia del romance lésbico y así cuestiona las voces extranjeras que invitan a engullir la isla. Tanto como con El hijo de Ruby, la directora imagina y documenta los lados queer de nuestra experiencia que nunca han dejado de existir. La combinación de políticas de identidad y la resistencia al imperialismo yanqui son un hilo que conecta mucha de la obra visual de Macha Colón.

En Cartas de amor para una ícona (2019), Rosario Ramos cuenta la historia de Lucecita Benítez a través de las voces de sus fanáticos, sus triunfos en la canción, el desarrollo de su conciencia política y las modas queer que desafiaban la idea tradicional de lo que era una cantante. Lissette, que siempre he asociado con políticas conservadoras, es el polo opuesto de una poderosa Lucecita cuya voz retumba con su interpretación de “Oubao Moin” y en cuyo performance se ven retratadas tanto la comunidad LGBTIQ+ como la diversidad política isleña. Distingo la fascinación de Macha Colón con el performance de Lucecita también en su corto documental, anthony legrand, profesional (2018). En este, la directora sigue a Anthony Legrand, un personaje fascinante del área metropolitana. Legrand cuenta sus romances con una bailarina francesa, fuma marihuana, discute el horóscopo chino y vive en una casa repleta de maravillas eclécticas. Ese Legrand que lleva lentes amarillos con chaqueta de cuero y botas de taco alto a sus casi 80 años transforma una común experiencia suburbana en algo raro y fabuloso. Aunque viví en Puerto Rico hasta los 33 años, nunca puedo reconocer claramente los vecindarios donde se llevan a cabo las historias de Macha Colón, pero cada uno me es familiar. He caminado por cada una de estas calles en algún momento de mi vida. Pero estos suburbios que se repiten por todo Puerto Rico son redescubiertos por la mirada de Macha y redefinidos por los actos de resistencia de Lucecita y Legrand.

Un detalle que me maravilla del trabajo visual de Gisela es su énfasis en el performance como una expresión única de las identidades que coexisten dentro de cada persona. Cuando digo performance no me refiero a la artificialidad que convencionalmente (y erróneamente) identificamos con el teatro. La teatralidad del performance es la manera en la que vivimos y nos expresamos a diario: como agarramos la taza de café, como nos vestimos, la fisicalidad con la que nos movemos a través de lo cotidiano. Gisela torna la normalidad en algo raro que se siente más real y auténtico. En su video musical para la canción “Si Superman se deprime,” que Macha canta con su grupo los Okapi, la directora crea un espacio mágico donde presenciamos la transformación del personaje que la misma Macha interpreta. La acción en el video se lleva a cabo en la noche donde el personaje de Macha se convierte en loba rodeada de personas con máscaras de animales y extraños vestuarios. En la noche todos somos libres a ser quienes querramos, una metáfora sobre cómo asumimos las identidades prohibidas que muchos esconden a la luz del día. La libertad y el humor en cada expresión se resisten al rol de víctima porque, como dice la canción, “Superman se deprime porque yo no.” Sin embargo, en su documental Emergencia (2016), Gisela va más allá de la máscara performativa para examinar las dinámicas dentro del grupo musical, Superaquello. Esta banda, que se formó en 1997 y continuó hasta el 2010, gozó de un éxito bien merecido en la escena musical de la isla. Pero el ojo de Gisela trasciende las luces del escenario. Su mirada se fija en cada uno de los integrantes: en las inseguridades y la sólida expresión corporal de Patricia Dávila (vocalista); en el ego y la carismática presencia escénica de Eduardo Alegría (miembro fundador); en los silencios neuróticos y la genialidad artística de Francis Pérez (miembro fundador); y en la aparente ecuanimidad de Pablo Santiago (tecladista) y Jorge Castro (guitarrista y bajista), que mantienen la calma a través de los conflictos. Estas contradicciones forman un retrato fragmentado del grupo y de sus luchas en una escena musical sumamente difícil. El documental no es una hagiografía, sino una fotografía compleja de una magnífica iniciativa artística que desgraciadamente llegó a su fin.

Es imposible reducir el trabajo de Macha Colón a una categoría de bueno o malo. Su genialidad radica en presentarnos realidades con las que estamos familiarizados, pero que no reconocemos del todo por las culturas queer y las contradicciones que dominan su narrativa. La distancia crítica tiene dos vertientes. Una es alejarse lo suficiente de una obra para juzgar críticamente sus valores o problemas, una estrategia que no funciona para entender el trabajo de Gisela Rosario Ramos. Otra es distanciarse del juicio lo suficiente para descubrir en la obra nuevos acercamientos críticos a nuestros entornos culturales. El ojo de Macha nos revela estos espacios e identidades que siempre han estado ahí afirmando su presencia con creatividad. Pueden alquilar El hijo de Ruby y Emergencia en la página web Gumroad.com.

Llueva o no llueva, lista la Claritienda y su carpa roja

Maribel Franco. Foto Soam M. Morales Ortiz

 

“Las camisetas que hacemos la gente las colecciona, yo veo gente por ahí con camisas de 1999”, narró Maribel Franco, coordinadora de la Claritienda. 

Especial para CLARIDAD

La Claritienda es una de las piezas clave de CLARIDAD para generar ingresos. Lo que comenzó como un quiosco pequeño en el Festival, ahora mide 30 x 30 y es el destino indicado para adquirir el cartel anual del Festival de Apoyo a CLARIDAD, libros políticos, cedés de música, camisetas y serigrafías. Los artículos únicos que se obtienen en la Claritienda se convierten en piezas de colección para muchas personas, explicó Maribel Franco, coordinadora de la Claritienda.

Durante el Festival, la Claritienda se convierte en un espacio de encuentro donde cada persona que se acerque reafirma su apoyo al periódico. “La Claritienda deja dinero, a veces más, a veces menos, pero deja dinero porque la gente viene”, explicó la coordinadora. A su lado, al lados la tarima Elliott Castro, se encuentra la carpa roja de CLARIDAD donde la compañera Josefina “Josie” Pantoja, a quien se le dedicó el Festival en 2023, junto a Flora Guzmán, manejan las suscripciones al periódico.

La Claritienda cuenta con más de cincuenta títulos sobre política, literatura y poesía. Muchos de los libros son donados por sus autoras y autores o las editoriales, y otros por colaboración de venta. “La gente viene porque sabe que tenemos libros que nadie tiene porque nos lo han dicho: ‘Mira, te voy a traer este libro solo a ti’”, contó Maribel Franco. “Las camisetas que hacemos la gente las colecciona, yo veo gente por ahí con camisas de 1999”, añadió.

A lo largo de los años, la lluvia siempre ha sido un factor en el Festival de Apoyo a CLARIDAD. “Todos los años es un factor, pero todos los años, lluvia o no lluvia, se llena a capacidad”, añadió. Por esto, las compañeras que llevan años apoyando en la Claritienda, llegan preparadas con manteles de plástico. Los cuatro días del Festival están llenos de mucho trabajo, pero hay mucha sororidad, acertó la coordinadora de la Claritienda, al explicar que el 99% del equipo de CLARIDAD son mujeres.

Maribel Franco asistió al primer Festival de Apoyo a Claridad en 1973. “Yo fui porque yo era amiga de la hija de Francisco Manrique Cabrera y ella me llevó. Y me encantó… Eran muy rústicos, un año hubo una ventolera que se llevó todos los quioscos que montaron”, relató. Luego, como integrante de la Federación Universitaria Pro Independencia (FUPI), se unió al periódico CLARIDAD cuando se vendían en la calle. “…algunas veces me tiraban carros encima, cosas así. Pero a mí me encantaba”, agregó.

“Esencia no va; viva Cuba libre y soberana, y Palestina libre”, exclamó Maribel Franco para culminar.

 

La autora es parte del equipo de redes del Festival de apoyo a CLARIDAD