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Clásico Mundial de Béisbol: Violaron sus reglas para favorecer a Israel

En el Clásico Mundial de Béisbol los requisitos de elegibilidad se han violentado de forma burda, especialmente para favorecer a Israel.

Y conste, que no me refiero a los cambios de reglas que han jamaqueado los cimientos del Béisbol, como establecer límites de participación a los lanzadores o abrir de la undécima entrada en adelante, con corredores en segunda y primera. Además, terminan los juegos abiertos por nocaut (mercy rule), cuando un equipo tiene quince carreras de ventaja en la quinta entrada o diez en la séptima.

Israel sorprende con mayoría inelegible

Uno de los cuatro equipos que estaban invictos en el Clásico, al momento de preparar este escrito, era Israel, proyectado para llegar último por un grupo de estudiosos del juego, en trabajo comisionado por una de las principales casas de apuestas de Las Vegas, que los ubicó en proporción de 300-1. Los otros invictos eran Japón (4-0), Dominicana (3-0) y Puerto Rico (3-0).

Pero Israel no había sido el único generador de sorpresas, pues desde temprano se produjeron varios resultados inesperados y en general, partidos muchísimo más reñidos de lo esperado.

Como Israel nunca ha sido una plaza de béisbol para que pudiera presentar un equipo competitivo, le permitieron utilizar jugadores sin vínculo de tipo alguno con el país, pero que alegaron compartir su religión, lo que es una abierta violación a lo reglamentado.

Las Grandes Ligas son dueños del Clásico

Es importante recordar que, aunque el Clásico necesita el aval de la Federación Internacional de Béisbol es organizado y producido por los dueños de los equipos de las Grandes Ligas, en conjunto con la Asociación de Peloteros de las Mayores.

Las Grandes Ligas no están dispuestas a interrumpir su torneo o permitir la salida de las principales figuras para que participen en los Juegos Olímpicos en representación de sus respectivos países. Sin embargo, y tomando como modelo la Copa del Mundo de Fútbol, inventaron este Clásico.

Además del dineral que el evento les produce, los magnates de las Mayores lo ven como un vehículo para internacionalizar su deporte, que hasta hace muy poco era jugado casi exclusivamente en América del Norte (Estados Unidos y Canadá), los países que hablamos español y bañados por el Mar Caribe y en sectores del lejano oriente, al principio limitado a Japón.

Torneos previos para ampliar la base

En el Clásico participan 16 países, cuatro de los cuales salieron de torneos clasificatorios celebrados el pasado año. Uno de ellos fue precisamente Israel, que se impuso a Brasil, Gran Bretaña y Pakistán, que entró a sustituir a Tailandia, pero que resultó inferior. A los cariocas los vencieron 1-0 en el partido que decidió la clasificación.

Los otros equipos que entraron por esa vía fueron México, Colombia y Australia. Los mexicanos se impusieron a Nicaragua, Alemania y la República Checa. Colombia hizo lo propio con España y Francia y en el final venció de forma dramática a Panamá 2-1. Australia, por su parte, dispuso de Nueva Zelanda, Filipinas y África del Sur.

Obviamente, esos torneos cumplieron con el objetivo de regar el béisbol por todos los confines del planeta. En esos torneos clasificatorios comenzó el descarado proceso de violación de los requisitos de elegibilidad de los participantes.

Israel tiene al menos 21 “chivos”

El reglamento dice específicamente que para poder participar en el Clásico, los interesados tienen que llenar al menos uno de los siguientes requisitos:

– Ser ciudadano del país que interesa representar.

– Si el pelotero nació en otro país, pero reúne los requisitos para obtener el pasaporte y/o la ciudadanía del que busca representar, aunque NO se lo hayan otorgado.

– Si posee residencia permanente legal de la nación o territorio que lo inscribe.

– Si al menos uno de sus padres es ciudadano del país por el que interesa jugar, aunque el pelotero no lo sea.

– Si al menos uno de sus padres nació en el país o territorio, que lo inscribe para participar.

O sea, que los nietos NO son elegibles, como tampoco lo son los que comparten la misma religión, toallazo tirado exclusivamente a Israel. De hecho, solo uno de sus peloteros nació en Israel y apenas otros seis tienen al menos uno de sus padres, que sí lo hizo. Por lo tanto, los restantes 21 son “chivos” inelegibles, pues no cumplen con ninguno de los requisitos establecidos en el reglamento.

Por el contrario, aunque la mayor parte de los 23 que no nacieron en Italia, pero que lo representan, tienen padres y/o abuelos que sí lo hicieron. Diecisiete de ellos nacieron en Estados Unidos, cuatro en Venezuela, uno en Dominicana y uno en Canadá.

De los 22 no nacidos en Holanda, pero que lo representan, hay veinte que lo hicieron en Curacao (16) y Aruba (cuatro), por lo que cuentan con la ciudadanía del imperio. Los restantes son un dominicano y un estadounidense.

Hay casos y hay caso. Por ejemplo, nadie puede negarle a Adrián González o a Sergio Romo que representen a México, aunque hayan nacido en Estados Unidos. Otros diez de sus compañeros de equipo tienen características similares.

Colombia y Puerto Rico tienen ocho que no nacieron en sus territorios nacionales. Seis de los que juegan por Colombia nacieron en Venezuela, uno en Dominicana y el otro en Estados Unidos. Precisamente en ese país vieron la luz los ocho que forman parte de nuestra diáspora.

De la enorme comunidad dominicana nacida y/o residente en Estados Unidos son el lanzador Dellín Betances y el antesalista Manny Machado. Todos los restantes nacieron en Quisqueya.

Llamó la atención que el lanzador Bruce Chen, nacido en Panamá, salió de su retiro para jugar por China, de donde son sus antepasados. Otros dos de sus compañeros de equipo, son hijos de chinos, nacidos en Estados Unidos.

Canadá presentó a dos nacidos en Estados Unidos, país que tiene a uno que lo hizo en Arabia Saudita, donde estaba asignado su padre militar.

Por el contrario, Cuba, Venezuela, Australia, Japón, Taipei y Korea del Sur, solo participaron con peloteros nacidos en sus territorios nacionales.

Agradecimiento a Humberto Charneco por su incansable labor en pro del béisbol y los peloteros puertorriqueños.

La emigración en Puerto Rico

La migración es el movimiento de un lugar a otro. Éste puede ser de personas, de animales y de plantas inclusive. Cuando hablamos de inmigración de seres humanos nos referimos al movimiento de personas desde afuera hacia dentro: por ejemplo: de otro país, hacia el nuestro. Se conoce como emigración, el movimiento de personas, desde su propio lugar o país hacia otro.

En Puerto Rico han ocurridos diferentes movimientos poblacionales emigratorios desde principio del Siglo XX. Después del gran huracán San Ciriaco de 1899, la agricultura quedó devastada incluyendo la caña de azúcar y como consecuencia había un gran desempleo en el agro. Reclutadores de obreros procedentes de Hawaii, vinieron a Puerto Rico en diferentes ocasiones y se llevaron alrededor de 5,000 obreros para trabajar en la caña. La vida de estos obreros no era fácil. Las compañías tenían un sistema discriminatorio de pagos y de viviendas. También las compañías propagaron la información falsa de que los puertorriqueños habían llevado muchas enfermedades a Hawaii.

Hoy día la comunidad puertorriqueña en Hawaii, consta de más de 30,000 personas. Éstos puertorriqueños mantienen sus gustos de comida, incluyendo lo “pasteles,” su música y gran parte de su cultura. Anualmente un nutrido grupo de puertorriqueños radicados en Hawái visita la isla en búsqueda de sus raíces.

Durante la primera década del Siglo XX, algunos puertorriqueños emigraron a Cuba y República Dominicana. Otros se fueron a Ecuador, reclutados para trabajar en la construcción de un ferrocarril.

La emigración puertorriqueña se intensificó hacia Estados Unidos continentales, aunque sólo emigraron 2,000 personas en la primera década. Este movimiento emigratorio continuó durante todo el Siglo XX. Entre los años 1940 al 1950 emigraron un total de 151,000 personas. Con el cambio económico que sufrió la Isla hacia la industrialización durante la década de 1950 a 1960, la emigración aumentó a 470,000 personas. Estas se dirigieron principalmente hacia las ciudades de Nueva York, Filadelfia, Hartford, Chicago, Tampa y Boston.

Durante las últimas décadas del Siglo XX, la emigración puertorriqueña hacia Estados Unidos disminuyó.

En los primeros 15 años del Siglo XXI, emigraron hacia Estados Unidos una gran cantidad de puertorriqueños, principalmente hacia el estado de la Florida. Esta emigración aumentó vertiginosamente a partir del 2006, cuando comenzó la gran recesión económica que dura hasta nuestros días.

Las razones principales que argumentan los puertorriqueños para emigrar son: el alto costo de vida, demasiados y elevados impuestos, los empleos, incluyendo los profesionales que no son bien remunerados, alto índice de desempleo y el deterioro social. Además, la Florida está relativamente cerca y pueden regresar de visita a Puerto Rico para ver sus familiares.

Algunas de las características demográficas de estos emigrantes son: la mayor parte son jóvenes, emigran con toda la familia, incluyendo sus niños, muchos de ellos estaban empleados en Puerto Rico pero se van buscando un mejor salario y una mejor calidad de vida. La mayoría de ellos se graduó de escuela superior y alrededor de una cuarta parte son profesionales.

El autor es profesor retirado de historia

La Colonia al Desnudo*

Por Jenaro Rentas Rodríguez

Especial para CLARIDAD

Desbrozar el camino a toda inversión máximo-redituable figura en la cartilla de fundamentos del modo capitalista de producción. Como se logre no es asunto que perturbe el sueño a ningún inversor o a CEO alguno. La vieja sentencia de que el capital no tiene patria ha resistido lozanamente las arrugas del tiempo rejuveneciéndose con exportaciones, continuos implantes tecnológicos y la cirugía bélica.

Precisamente al contender en la Guerra Cubano-Española, al rescoldo de la doctrina Monroe, el joven imperialismo abrió las Antillas a la masiva exportación de sus capitales. En Puerto Rico en menos de cuarenta años se convirtió en inversor-propietario mayoritario. Mientras, complementariamente, el botín de guerra era convertido en mercado cautivo para sus exportaciones. Entre 1910 y 1935 pasó de ser el duodécimo en el mundo al tercero (Dietz).

Durante el trayecto otra ley provisional (Jones, 1917) redondeó el dominio sobre la colonia. Con la imposición de su ciudadanía incluyó el servicio militar, ató la fuerza de trabajo para poder utilizarla en la metrópoli en momentos en que allá crecía una oleada antiinmigratoria y la guerra en Europa drenaba su fuerza trabajadora y, con todas las de la ley, aseguró una base clave al sistema naval, luego también aéreo, defensivo. En esa dirección, entre julio de 1939 y junio de 1947 los gastos de las autoridades federales en Puerto Rico ascendieron a $656,000,000 de los que tanto como $532,000,000 correspondieron a gastos para fortalecer el andamiaje militar (J. Rodríguez Beruff, Strategy as Politics…). Ya en 1960 las fuerzas militares ocupaban en condición de propietario el 13% de las tierras cultivables. Es decir, 108,000 cuerdas, incluyendo 28,000 cuerdas en reservas forestales y 24,000 de las 27,000 de Vieques. Habían establecido 9 bases militares principales con algunas convertidas en depositarias de todo tipo de armamento nuclear (Tesis Politica MPI, 1963).

La Segunda Guerra Mundial

Fue Jauja para las corporaciones gigantes que habían ido marginando desde 1880 al capitalismo familiar. Con el patriótico reclamo de Only If Paid Properly, los jefes de la Standard Oil, la General Motors y compañía acordaron contratos con el Estado por $117 billones como condición para involucrarse en la guerra. Al mando de la War Production Board, por orden presidencial, asumieron el control del 75% del valor de las propiedades gubernamentales y de 26 billones de fondos del gobierno federal para la construcción de plantas y la adquisición de nuevo equipo para la conversión hacia la industria de guerra. Estando la guerra en todo su apogeo el torrente de ganancias fluyó con un chorro de 250% por sobre las obtenidas previo a la conflagración, cuyo resultados aun se hacen sentir (Boyer y Morais, Labor’s Untold Story).

Al finalizar la guerra, las corporaciones se hicieron del 70% de las plantas industriales pagando el 60% de su costo de construcción y se tragaron 2400 empresas industriales y mineras (Boyer, Morais). En tanto, la economía registró aumentos de 2/3 en el Producto Nacional Bruto (E. Hobsbawn, Historia del Siglo 20). Con las bases de la economía intactas, en posesión de La Bomba, la Marina de Guerra y la CIA, las corporaciones pusieron sus miras en Latinoamérica. Donde movimientos progresistas pugnaban por políticas reinvindicativas de sus recursos a favor de los suyos. La respuesta imperialista fue meridianamente clara: Los paises latinoamericanos debían complementar la economía de los Estados Unidos, no competir con ella. De tal manera quedó consignado en una Carta Económica para las Américas aprobada en una Conferencia Panamaericana celebrada en Mexico en 1945 (N. Chomsky, New Left Review, 2000).

La acumulación de capitales industriales, comerciales y bancarios y su concentración y centralización como capital financiero cuajó en la formación de un excedente exportable ávido de maximizar ganancias que no tardó en registrarse. Provenientes, sobre todo del mundo subdesarrollado, aumentaron de un 11.5% en 1945 a un 19.8% en 1948. Mientras en Estados Unidos los márgenes fueron de 7.7% y de 13.8% respectivamente (Ernest Mandel, Tratado de Economía Marxista). En La Política Colonial en la Post Guerra, el autor V. Barushev cita de Survey of Current Business, de noviembre de 1954, en Latinoamerica con una inversión de $662 millones en 1951, las corporaciones generaron ingresos por $3,256 millones en 1954. Las corporaciones empezaron exportando industrias de la primera generación, se entusiasmaron, y continuaron exportándolas de todo tipo con el auxilio de la Marina, la revolución en la transportación y las comunicaciones más el venenoso anticomunismo. Con ellos, fueron consumándose transnacionalismo y neocolonialismo que habían debutado con la Guerra del ’98 y sus consecuencias.

La Operación Manos a la Obra

Acá, en ese contexto, tras varios intentos de desarrollo en la onda latinoamericana, la dirigencia del Partido Popular, tomando distancias de un tímido contagio independentista, cambió de rumbo y se hizo cómplice, promotor y hasta financista, desde la administración de la colonia, de un proyecto proto-imperialista. Operación Manos a la Obra llamaron a la propuesta.

En 20 años, 1950-1970, el capital importado aumentó apabullantemente con altos registros en el Producto Nacional Bruto, en el Producto Interno Bruto, en los índices de empleo y de salarios. Pero ya, al 1970, el modelo, objeto de todo tipo de encomio, mostraba claros síntomas de no poder trascender los limites insertos en su propia naturaleza. Mientras aumentaban extraordinariamente las ganancias corporativas, se fue desdibujando el acercamiento al estado más pobre de los Estados Unidos que se había fijado como meta-estrategia para sacar al país de la miseria. En significativa medida, las alabadas ventajas que el nuevo embeleco colonial daba al proyecto acabaron por contribuir a descalabrarlo junto a la criminal explotación contenida en sus dispositivos.

La exención contributiva, los salarios bajos y el acceso libre de aranceles al mercado gringo constituyeron los tres pilares básicos del proyecto. Pero resultó que en el mes de octubre de 1947, 23 países reunidos en Suiza, firmaron el Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT, en inglés) que liberalizó el intercambio internacional de mercancías. Entonces, la producción industrial de Estados Unidos equivalía a más del 40% de la producción mundial, por lo que le era del todo conveniente exportar buena parte de la misma (Javier Oyarzun, economista en la Universidad de Madrid). Pero, a la vez, Estados Unidos tenía que reducir los aranceles proteccionistas de su economía. Así las cosas, se sucedieron los acuerdos bilaterales, la aprobación de nuevas leyes que permitieron la repatriación de ganancias con la reducción de impuestos asociados a la exportación de capitales hacia países con costos de producción sumamente bajos, sobre todo en el renglón de los salarios y en la escasa o ninguna sindicación de la clase obrera.

En el caso particular de Puerto Rico, por su condición colonial, el mantener salarios bajos que le permitieran competir con otros países, se torno infranqueable por las ataduras al caro mercado norteamericano y las leyes de cabotaje que objetivamente obligaban a una lucha constante por aumentos salariales. En consecuencia, la industria liviana que se sostenía precisamente de salarios bajos vio pasar sus mejores días. Ante ese escenario, se inició una nueva etapa en la economía con la atracción de capital ausentista en las industrias petroquímicas y farmacéuticas.

El establecimiento de las petroquímicas fue favorecido por los bajos precios del petróleo en el mercado mundial y la liberalización de la política petrolera de los Estados Unidos que dispuso la entrada del crudo con menos restricciones. Este tipo de industria demandaba fuertes inversiones de capital, pero generaban pocos empleos. Se les conoce como empresas de uso intensivo de capital. Por ejemplo, el promedio de inversión por empleo potencial, según cálculos del estado, aumentó de $4,837,000 a $12,402,000 en 1976-79. Pero el sector petroquímico y otros de los llamados pesados, solo generaron el 4,2% del empleo total (P. Parrilla, Geografía Industrial de Puerto Rico). La crisis petrolera que se inició en 1973, dio al traste con el intento. Hacia 1983 la CORCO que se montó con unos $120 millones acabó en la Corte de Quiebra.

A partir de 1976, la inversión de capital corporativo en Puerto Rico recibió un fuerte impulso cuando el Congreso le dio paso a la Sección 936 del Código de Rentas Internas que dispuso que las possession corporations estarían exentas del pago de contribuciones por las ganancias obtenidas en la colonia. Según estudios del Tesoro, al cabo del tiempo, el ahorro de las 936 por no pagar impuestos allá ascendia a $22,000 por empleado. Es decir, más de 150% de los ingresos de un empleado promedio en una corporación 936 con un salario de $14,210 anuales (John T. Skelly, END, 14/3/1980). En Puerto Rico las farmacéuticas, principales beneficiarias de la exención, entre 2001 y 2006 habían invertido unos $3,600,000 pero entre ellas y otras productoras de químicos solo representaron el 10,1% del empleo total en la manufactura a pesar de que representaron el 32,1% de la producción bruta total de la industria (Dietz). Quede claro que aunque pagan mejores salarios emplean mucho menos trabajadores. De modo que mientras aumenta el valor de la manufactura se reduce la cantidad de industrias y empleos. Según un censo económico que se realiza cada cinco años la producción del sector manufacturero ascendió a $80,172 millones en 2007. Sin embargo, la cantidad de industrias se redujo de 2195 en 2002 a 2151 en 2007 y los empleos se redujeron en el mismo lapso de tiempo de 126,707 a 110,691 (R. Banuchi, END, 17/3/2011).

Otros Indicadores Claves

En 1974, a solicitud del entonces gobernador Hernández Colón, el renombrado economista James Tobin, en un Informe sobre las finanzas del país, hizo constar que desde el punto de vista de los residentes, las estadísticas indicativas de altos niveles del Producto Interno Bruto (lo que produce el país) vale poco si no son acompañadas de un alto y creciente Producto Nacional Bruto (los ingresos de los residentes por lo producido y las remesas del exterior). Pues resultó que la relación ha operado en detrimento del Producto Nacional Bruto. De un déficit de $347,000,000 en 1960, subió a $27,000 millones en 2015. Es evidente que los pagos de intereses y dividendos sobre la inversión externa drenan irremediablemente los recursos del país (Varias fuentes).

Tal vez sea suficiente para ir resumiendo que a todo lo largo del proyecto de industrialización por invitación la tasa de desempleo jamás ha sido menor del 10% de la fuerza trabajadora y que la tasa de participación lleva un ritmo descendentemente alarmante. En el 1950 era de 54,6%, en el 2003 era de 46,6%, y hoy está al nivel del 40% (E. Irizarry Mora). Mientras, como sabiamente documenta el economista residente en Ponce, Luis R. Quiñones Soto, del 1950 al 2015 se han expatriado ganancias por el monto de $725,000 millones. Deudas, déficits, quiebras y PROMESAS tienen una muy claramente identificable raíz: el capitalismo colonial ha implosionado sin necesidad de conspiración comunista alguna.

Por dónde andamos

Perplejidad, desasosiego, escape y la cruel incertidumbre se hacen sentir para todas y todos. ¿Y qué del independentismo?

Hace rato que transita en derechización hacia el centro. Y hacia el centro solo hay más colonia y más neoliberalismo guiados por el Consenso de Washington: privatización, desregulación, reducción al máximo del servicio público y total libertad a un mercado armonioso y autoregulable. Sin una base social sólida, se intentan atajos procesales de dudosa realización amarrándose a un partido desgastado. Ahora, se intenta saltar del camino único de la Asamblea de Estatus al “resuelvelotodo” del callejón plebiscitario. Es que también la debilidad del independentismo tiene raíces: la frágil y alienante estructura económica ha condicionado una formación clasista-social caracterizada por una burguesía nacional, un campesinado que fue aniquilado y una clase trabajadora que no ha podido consolidarse por los rápidos cambios registrados en la economía, la pérdida de miles de los suyos por vía de la emigración; el reduccionismo economicista atosigado por el sindicalismo gringo; la camisa de fuerza de la represiva ley Taft-Hartley y la Ley de la Mordaza, el carpeteo y la conversión del Estado en una agencia de empleo.

Pero nadie se llame a engaño. Sobra espacio. Abundan condiciones. Y tenemos suficiente valor y entereza para avanzar y vencer. Elementos que atenderemos a continuación.

El autor es profesor retirado.

En Memoria: Brunilda García Ayala: Mujer de una sola pieza

Para mí es un honor grandísimo poder participar en este acto.

Brunilda García es un ser que todos llevamos en nuestros corazones porque representa lo mejor de la mujer puertorriqueña. Es una patriota de convicciones radicales; una independentista sin matices oportunistas ni aspavientos protagónicos; una mujer que siempre ha vivido las palabras en sus actos, directa y suave, sensible y solidaria.

Todos conocemos su talante. Como la protagonista de una de las óperas más reconocidas de Wagner (“Gotter-dammerung”), también llamada Brunilda, nuestra “jefa cimarrona” ama apasionadamente a su gente y su país; lucha con rabia contra lo que es injusto y aborrece la traición con vehemencia. Y sabemos que por más de 40 años ha trasladado esa cosmovisión inquebrantable a la producción cultural. Como dramaturga, cantante, poeta, actriz, gestora y productora de radio, nuestra amiga siempre ha reivindicado nuestra memoria histórica, la lucha por la independencia y la responsabilidad social y política de los artistas. Y es que para ella, como para Corretjer, la palabra –cantada, declamada o interpretada– “es un cincel que esculpe y labra”; una llama… una luz que señala caminos de dignidad y amor propio.

Como ustedes saben, la agenda artística y política de Brunilda ha orbitado, principalmente, en torno a la compañía Cimarrón. Un esfuerzo que arrancó en la década del 80 inspirado en las ideas de Amaury Veray, Piri Fernández, Augusto Rodríguez, Julia de Burgos, Narciso Figueroa, Madeline Willensen, Elena Ayala y Carlos Raquel Rivera.

El concepto de Cimarrón, su hoja de ruta, se fundó en la humilde casa de Guaynabo de doña Consuelo Lee Tapia y su amante esposo, Juan Antonio Corretjer. Esa fue la matriz de una idea artística que tomó la Patria liberada como punto de partida.

En la imaginación y la creatividad de Brunilda y en las producciones de Cimarrón se han expresado unos vasos comunicantes entre arte y política muy poco vistos en Puerto Rico. Gracias a ella hemos conocido más de nuestra rica historia, de nuestra exquisita poesía, de nuestros grandes héroes y sus gestas. Además, hemos valorado más nuestro patrimonio natural y nuestra identidad puertorriqueña, caribeña y latinoamericana. Y algunos se convencieron, si hacía falta, de la necesidad de la independencia para lograr el máximo desarrollo social, político, económico y cultural de nuestro país.

Todo lo anterior sintetiza, además, el mensaje de Brunilda y Cimarrón cuando han marchado fuera de Puerto Rico a presentar sus espectáculos, siendo una de nuestras compañías artísticas más viajeras.

Como decía el gran director de teatro alemán Bertold Brecht, cuyo pensamiento ha influenciado las puestas en escena de Brunilda, el principal objetivo del arte es cambiar el mundo… llevar al público al punto de reconocimiento de la verdad acerca de sus desigualdades sociales o políticas, y promover la acción revolucionaria.

Mediante su teatro combativo, Brunilda entró a los corazones y despertó el orgullo patrio, la reflexión y la acción subversiva en diversos escenarios.

Por eso la reconocemos aquí. Porque agradecemos ese esfuerzo desinteresado de toda una vida.

Ahora, para cerrar mi intervención, quisiera evocar la palabra poética de nuestra Bruni. Les leeré su poema De la estirpe, para mí, una declaración de principios sobre su ser y su compromiso:

Nací

donde muchos crecieron

besando la estrella.

Mi savia es

de una tribu recia, áspera y solar.

Mi estirpe

es de quetzales y pitirres.

Esta sangre

se amamantó del mar que azotó a los enemigos.

Tengo ala y raíz

en la tierra que sustenta nuestra patria:

unción de níspero con mucha hiel.

Alada,

pacto con luciérnagas primaverales.

Amo,

y ese amor es de guitarra y flor;

amo, amor amordazado y trunco,

capaz aún de emanar su olor

a selva y madrugada.

Canto

la exacta melodía trashumante

que soñó el caracol. Soy

de los que viven besando la estrella.

Como ellos, engendro

alas nocturnales.

Iré

tras ellos.

Iré:

aunque un sol de alacranes

me coma la sien.

Palabras pronunciadas en la celebración de vida realizada en el Ateneo Puertorriqueño el lunes 6 de marzo.

Brunilda

Cuentan que Brazo de Oro

reencarnó en el Siglo XX

en una mujer ardiente

que alumbraba con sus ojos.

En una mujer boricua

que sí caminaba sola

con alma de cimarrona

y un amor que no claudica.

Reencarnó en el corazón

de una mujer valiente

que siempre dice presente

cuando hace falta el amor.

Reencarnó en una mujer

que camina junto a Hostos

y en los caminos angostos,

caminó con Corretjer.

Aunque nos dijo un coquí

que con o sin reencarnación,

cultivó en su corazón

para la patria un jardín.

Reencarnó Brazo de Oro

en ti, Brunilda García,

reencarnó en tu poesía,

como en tu amor por nosotros.

Publicado en: Cancel Miranda, Rafael.

Del cimarrón a Los Macheteros.

San Juan: Edición Privada, 2008.

Va la Asamblea Nacional de Estudiantes

Desde el 2010 no se realiza una asamblea nacional estudiantil, según indicó Ileana Ayala, presidenta del Consejo General de Estudiantes de Humacao. Por tal razón, desde principios de esta semana la Confederación Estudiantil Nacional (CEN), conformada por representantes estudiantiles de los 11 recintos, está discutiendo y redactando un reglamento especial para esta asamblea, que según se acordó en asambleas generales de cinco recintos, está pautada para efectuarse en el Coliseo Roberto Clemente de San Juan el próximo 5 de abril. El registro comenzará a las 8:00 a.m.

Sin embargo, en una reunión extraordinaria celebrada por la CEN recientemente en el recinto riopedrense, además de determinar el lugar y la hora de la Asamblea, ya se decidió que el sistema de votación será voto por estudiante y que cada unidad debe tener un quórum de 10%. Se determinó este sistema para que en caso de que una unidad no llegue al quórum, los estudiantes no pierdan el viaje y tengan el derecho de voz y voto. Ayala explicó que en el caso de que una unidad no llegue al 10%, debe realizar una asamblea en su campus para ratificar la decisión o postura que se tomó en la Asamblea Nacional.

Esta asamblea será parte del rechazo al recorte de $300 millones que la Junta de Control Fiscal (JCF) sugirió para la universidad del Estado. En la actividad, se espera que los estudiantes lleven propuestas y decidan las acciones que tomarán para contrarrestar las propuestas de ajustes.

La idea de una asamblea de esta magnitud se originó en la asamblea general de estudiantes del Recinto de Arecibo, realizada el pasado 16 de febrero. Con esa propuesta, se instó a definir una postura, no como 11 recintos, sino como una única UPR. Rápidamente, el estudiantado de los demás recintos y afiliados del Conservatorio de Música y la Escuela de Artes Plásticas y Diseño, se interesaron en participar. Así, a este momento, son cinco los recintos de la UPR que han favorecido la Asamblea Nacional por medio de asambleas generales: Arecibo, Ponce, Carolina, Cayey y Bayamón.

Las demás instituciones están en el proceso de la consideración de la propuesta, y tendrán asambleas próximamente para lograr una determinación al respecto.

La CEN se reunirá dentro de unos días para discutir detalles que restan: enmiendas al reglamento que han ido conformando para esta ocasión, saber los parámetros, comenzar a organizar el grupo de escrutinio, determinar cómo será el registro y desarrollar la agenda.