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Planificar nos toca a todos y todas, no solo a los desarrollistas y sus representantes

 

Por David J. Carrasquillo Medrano

En noviembre de 2014, Puerto Rico aprobó por primera vez un Plan de Uso de Terrenos (PUT), un instrumento que debía convertirse en el marco rector de nuestra relación con el territorio. Fue el resultado de décadas de luchas, estudios, vistas públicas y presiones políticas; un esfuerzo por organizar el país desde una mirada integral y con sentido de justicia espacial.

Diez años después, el Plan llega a su primera revisión. Y lo hace en un momento de desconfianza institucional, con un modelo económico en ruinas y un marco político colonizado —literal y simbólicamente— por los intereses del capital y la inmediatez del mercado.

En ese contexto, volver a hablar de planificación no es un tema técnico: es una conversación sobre poder, soberanía y futuro.

El Territorio como Botín

La Junta de Planificación ha anunciado el inicio del proceso de revisión del PUT, tal como establece la ley. Pero en vez de una discusión serena sobre el rumbo del país, lo que se vislumbra es otra pugna por el control del suelo: un forcejeo entre el interés público y la voracidad de un sector que, durante años, ha confundido progreso con hormigón.

Apenas días antes del anuncio, el Secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales —una agencia que no dirige el proceso— declaró que “solo el 1 % de los terrenos en Puerto Rico están aptos para vivienda”. La frase, presentada como dato, es en realidad una pieza de propaganda: busca crear la impresión de que el país “no tiene espacio” y que, por tanto, es necesario flexibilizar las regulaciones para poder construir más.

Pero esa narrativa ignora la realidad visible desde cualquier carretera o casco urbano del país: tenemos demasiadas estructuras vacías y demasiadas comunidades abandonadas. El problema no es falta de terreno, sino la desarticulación total entre las políticas de vivienda, los planes de ordenación territorial y las condiciones materiales de la gente.

El territorio no está lleno; lo que está colonizado es el discurso. Y cada vez que el cemento habla más fuerte que las comunidades, perdemos soberanía sobre nuestro propio suelo.

De la Brújula al Trámite

Desde la llamada Reforma de Permisos de 2009, el país ha vivido un proceso silencioso de desmantelamiento institucional. Se vació la Junta de Planificación de su autoridad histórica, se desfiguraron los procesos de participación pública y se sustituyó la planificación de largo plazo por una carrera de permisos a conveniencia.

Se alteraron leyes fundamentales —la Ley Orgánica de la Junta, la Ley de Municipios Autónomos, la Ley de Procedimientos Administrativos Uniforme— y se multiplicaron los reglamentos conjuntos que, más que organizar, han servido para abrir grietas normativas a la medida del desarrollismo.

El resultado es un país donde la planificación existe en papel, pero no en práctica; donde los instrumentos técnicos sobreviven, pero la voluntad política que debía sostenerlos fue absorbida por la lógica de la rentabilidad inmediata.

Planificar dejó de ser una conversación democrática sobre el futuro colectivo, para convertirse en un trámite administrativo. Y un trámite sin alma no planifica: legitima el desorden.

Lo que el Plan SI Representa

El Plan de Uso de Terrenos no es un documento muerto. Es —o puede volver a ser— un acto de autodefinición colectiva. Sirve para armonizar lo ecológico con lo económico, orientar inversiones públicas con justicia territorial y proteger los recursos naturales que sostienen la vida en una isla cada vez más vulnerable.

Pero sobre todo, el PUT encarna una idea fundamental: que el suelo no es propiedad del mercado, sino parte del bien común. Es la herramienta que permite decir “no” a los proyectos que fragmentan, contaminan o desplazan, y que exige que el desarrollo responda a necesidades humanas y no a expectativas de retorno de inversión.

Por eso, cada intento de debilitarlo o manipularlo no es una simple diferencia técnica; es una lucha política entre dos visiones de país: una donde el territorio se planifica colectivamente, y otra donde se reparte entre quienes pueden pagar por él.

Planificar como Acto Político

Planificar es imaginar futuro, pero también resistirlo. Es ponerle freno a la narrativa de que todo debe crecer, aunque no mejore. Es reconocer que no toda expansión es progreso y que, en un país con población decreciente, seguir construyendo sin orden no es desarrollo: es insistencia en el error.

Por eso, cuando decimos que “planificar es tarea de todos”, no se trata de una consigna técnica.
Es un llamado político a reclamar el derecho a decidir sobre el territorio.
Cada vez que una comunidad defiende su playa, su montaña o su río; cada vez que un municipio exige transparencia o que un estudiante cuestiona un permiso absurdo, ahí está la verdadera planificación: la que nace desde abajo, la que no espera instrucciones, la que construye país con dignidad.

Lo que Está en Juego

La revisión del Plan de Uso de Terrenos que ahora comienza podría fortalecer el marco de política pública que el país necesita desesperadamente. Pero también podría convertirse en una excusa para profundizar la desregulación y continuar la entrega del territorio al capital privado, bajo el disfraz de “reactivar la economía”.

Dependerá de la vigilancia ciudadana, del periodismo independiente, de las universidades, de los profesionales del país y de las comunidades que nunca han renunciado a pensar en colectivo.

El Plan de Uso de Terrenos no se defiende solo con mapas: se defiende con participación, con organización y con memoria. Porque cada metro cuadrado de esta isla —cada finca, cada barrio, cada humedal— forma parte de la historia de quiénes somos y de cómo queremos vivir.

El futuro de Puerto Rico no se construye con más cemento, sino con más conciencia.
Planificar, en su sentido más profundo, es un acto de soberanía.

 

Control de los polos y concentración armada en el Caribe

NCM Noticias

SAN JUAN, (NCM) – Expertos de Estados Unidos evalúan un escudo de misiles para proteger de Rusia la base de radares de Groenlandia y la importancia de garantizar el control del estrecho de Magallanes ante China, mientras se intensifica el despliegue aeronaval ordenado por Washington en el Caribe y el Pacífico sudamericano.

Pero hasta ahora, está pendiente si la isla estratégica de Granada aceptará o no el pedido de convertirse en base de radares al este del Caribe, Dinamarca sigue sin rendir el control de Groenlandia y Chile no muestra interés de ceder su soberanía sobre el paso marítimo austral.

La esperada llegada del portaaviones Gerald Ford, con una escolta de hasta cinco destructores, implicará aumentar de diez a quince la concentración de naves estadounidenses en la zona del Caribe. Eso incluye un aumento de 75 a 90 aviones del portaaviones, lo que se sumaría a los tres bombarderos B-52 asignados desde Luisiana, dos bombarderos B-1 desde Texas, los diez F-35, el P-8 Poseidón y los drones estacionados en bases de Puerto Rico.

Uno de los eventos más recientes ocurrió la semana pasada, con dos días de simulación de un bombardeo de gran escala, en el que participaron primero los tres B-52, escoltados por los F-35, seguidos en días posteriores por los B-1. El bombardeo simulado se llevó a cabo en mar al norte de las aguas territoriales venezolanas.

De momento, sin embargo, las operaciones en el mar Caribe han estado retrasadas debido al huracán Melissa, que comenzó en el centro de la zona y se mantiene avanzando apenas a cinco millas por hora en dirección de Jamaica, Haití y el oriente de Cuba, donde está la estación naval de Guantánamo. El devastador fenómeno atmosférico no ha evitado que el barco de guerra USS Gravely ancle en Trinidad-Tabago -a pocos kilómetros de Venezuela- con un contingente de la infantería de marina a bordo.

El teatro primario de las operaciones que comenzaron a finales de agosto se concentraba en el asedio a Venezuela y en casi dos meses ha conllevado el hundimiento con costosos misiles de ocho lanchas pequeñas con motores fuera de borda, con el saldo de decenas de muertos, y, el abordaje de un barco atunero. El gobierno de EEUU no ha presentado pruebas de que las embarcaciones fuesen de contrabandistas de drogas y familiares de las víctimas, en Venezuela, Colombia y Trinidad han denunciado que se trataba de pescadores, situación similar con las embarcaciones hundidas -también con fuego de misiles- en el océano Pacífico cerca de Colombia.

Las operaciones han tenido el efecto secundario de multiplicar en miles de kilómetros las costas que serían blanco de ataques, que ahora cubren toda la ribera sur del Caribe, parte de la costa atlántica de Brasil y el Pacífico colombiano.

El intento de reconstrucción del dominio de EEUU no se limita a la hostilidad hacia los gobiernos no afines como la revolución socialista de Venezuela -tarea que EEUU ha mantenido vigente desde los tiempos de Hugo Chávez- Cuba, Nicaragua y Colombia, sino que incluye el control de los pasos del canal de Panamá, y, de los polos norte y sur del hemisferio.

A mediados de este mes de octubre, la revista “Small Wars Journal” publicó un ensayo de cuatro analistas militares sobre la necesidad de defender la base de radares Pituffik, en Groenlandia, ante la posibilidad de que sea atacada con misiles hipersónicos de Rusia. Según los analistas, esa base puede detectar movimientos de misiles intercontinentales que tengan como blanco EEUU, pero no cuenta con mecanismos para detectar y mucho menos defenderse de los cohetes hipersónicos de corto alcance que pudieran lanzar los rusos.

A pesar de que Dinamarca ha rechazado reiteradamente los pedidos de Washington para anexar la colonia autónoma de Groenlandia, EEUU transfirió la jurisdicción militar sobre la zona del comando europeo al comando norte y ha enviado un embajador con la misión expresa de garantizar que esa gigantesca isla, que se encamina a la independencia, pase a manos estadounidenses. Ahora se discute el escenario de proteger la base de Pituffik con un escudo de misiles de diversos tipos y fuerzas combinadas que puedan hacerla inexpugnable, lo que conllevaría además una concentración mayor de fuerzas aeronavales y del ejército de tierra en Alaska, amén de más presión sobre Canadá, que también ha repudiado la oferta de convertirse en un estado de la unión de EEUU.

Hacia el polo sur, el tema también es objeto de análisis por parte de EEUU y un informe de Chile consignó este mes de octubre que ha sido discutido en el colegio de guerra de la Armada estadounidense. El analista de Chile ha consignado estar de acuerdo con la importancia estratégica del estrecho de Magallanes, que permite mayor movimiento de barcos de gran calado y por más tiempo anual que el canal de Panamá, pero reitera que la soberanía chilena y sus acuerdos diplomáticos son suficientes para mantener el control de ese canal interoceánico, vital para un dominio imperial global.

La agenda para actualizar el dominio estadounidense no está exenta de otras contradicciones, como la acción de México para romper el contubernio de oficiales de su armada con el contrabando de hidrocarburos desde el norte para aumentar el poderío económico de los carteles de la droga. Ese contrabando norte-sur es tan sofisticado que se ha documentado la llegada de un barco cisterna a un puerto mexicano para abastecer a la vez muchos camiones tanque de un cartel de contrabandistas de drogas.

En el mismo Caribe, la isla de Antigua rechazó la propuesta estadounidense para usarla como base. Otra propuesta, para instalar radares en el aeropuerto de Granada, será objeto de discusión parlamentaria esta semana, pero desde ya, el gobierno ha declarado que la discusión será solamente informativa.

Otra contradicción es que el despliegue aeronaval no ha servido para frenar la influencia económica de Rusia y China, que sigue creciendo en América Latina.

 

NCM Noticias es un sistema global de distribución informativa que no está afiliado a ningún otro interés, sea económico, institucional o político, ni es subsidiario de organización, entidad o gobierno alguno.

 

 

 

En Reserva-Flores para KD

Especial para en Rojo

Encontré su ensayo una semana después de que llegara la noticia. El mensaje de la semana anterior había sido formal y distante, dolorosamente protocolar. Uno de los estudiantes más brillantes que tenía había fallecido “inesperadamente” durante el fin de semana y tocaba recibir al decano y a la capellana en el salón de clases a la mañana siguiente para que compartieran la noticia con el resto del grupo. No hubo explicaciones ni detalles, solo la implícita y absurda exigencia de enterarse y proseguir. Estaba y ya no está. Lo dejamos aquí y retomamos el miércoles. Siempre continuar.

En la mañana del día que murió había escrito el ensayo que tenía en mis manos. Encontré su ensayo, el único de cincuenta y cuatro que me había quedado. Ahora me enfoco en su escritura, en su habla, porque lo conocimos poco tiempo.

Escribió “Una lección de dolor”, un recuento del accidente que sufrió en Central Park a los ocho años. Un ciclista lo había atropellado y se había ido a la fuga. Doce años después, el narrador recordaba el dolor más intenso que jamás sintió en su vida. Aun así, hacía espacio para la solidaridad con el victimario: reconocía que probablemente sintió mucho miedo y se dio a la fuga porque no podría pagar la hospitalización del niño. Y así la memoria lo soltaba. No se aferraba a la injusticia. Volaba liviana y se arrimaba a otro afecto. Se acordaba de los brazos de su padre, que lo cargaron al costado de la vía. Recordaba bien su presencia en el hospital, en la sala de espera. En su último día en la tierra, evocaba la seguridad del abrazo paternal.

¿Cómo asimilar que, entre el cansancio y el montón de tareas por corregir atrasadas, me aparezcan tus papeles y archivos? Encuentro tu semblanza en vídeo, un ejercicio sobre la identidad. Ante la cámara, mencionas tus planes de ser abogado o maestro de inglés de secundaria. Al final del vídeo dices: español y biología son sus clases favoritas. ¿Cómo procesar este dolor? ¿Por qué tengo yo esto y no tus padres? ¿Qué hacer con la violencia del tiempo, que nos lanza en direcciones opuestas?

No me queda otro recurso que las palabras. Las tuyas y las mías.

Le gustaba extender las frases con cláusulas relativas. Se le entreveía cierto júbilo en el hablar, despreocupado de la precisión gramática. Empezaba a disfrutarse la palabra. Me hubiera encantado que llegara al fin de semestre, para que pudiera escribir así, en el imperfecto del subjuntivo. Que deseara e imaginara pretéritos y futuros alternos. Me hubiera dado mucho gusto verlo seguir su trayecto, lucirse en clases de español avanzado. Que leyera nuestra literatura, llena de maravillas, de una diversidad tan extensa como los minerales de la tierra, o de un dolor tan profundo como el de las civilizaciones que anticipan su extinción.

Prefiero imaginarlo gozando del aspecto más redentor que puede ofrecer la educación. Imagino perfectamente encontrármelo en algún pasillo, luego de que leyera a los nahuas, cuyos monarcas también fueron poetas. Aprende con júbilo que preservaron su palabra sin escritura alfabética porque el pueblo cantaba y bailaba su literatura en las calles. Ahora sabe que tenían como tropo metaforizar la palabra poética como flor y que su delicadeza era el único consuelo ante la fragilidad de la vida:

Solo las flores son nuestro atuendo,
solo los cantos;
[…]
solo un momento aquí,
todos nosotros iremos ya a su casa.[ii]

Tenía una voz profunda, como de locutor de radio. Se le entreveía cierto júbilo al hablar, como quien recién se encuentra entre una cosecha interminable, labrada por toda la humanidad.

Que sus padres sepan que su presencia ha trascendido la barrera lingüística. El amor que le brindaron es, como el más grande de los milagros, un mensaje misterioso expresado en lenguas. Es más que un juego. Es la memoria, un desafío al tiempo. En el origen estaba la palabra y retoñará para otras manos.

[i] Disponible en Códice Florentino Digital/Digital Florentine Codex, editado por Kim N. Richter y Alicia Maria Houtrouw, «Libro 2: Las Ceremonias», fol. 143v, Getty Research Institute, 2023. https://florentinecodex.getty.edu/es/book/2/folio/143v?spTexts=&nhTexts= Consultado el 25 octubre 2025.
[ii] “Mexica otoncuicatl” Cantares mexicanos. II-tomo 1. Del f 1r al 42r. p.34

Diane Keaton: cómo imponer su propio estilo

 

 

En Rojo

Aunque su figura—voz, forma de caminar y especialmente vestimenta—fuera el centro del filme de Woody Allen en Annie Hall (1977), su presencia en los otros siete filmes (1972-1993) que hizo con el que fue su compañero por un tiempo y su amigo de toda la vida, sostuvo esa imagen con la que siempre la asociamos. Esto nos llevó a verla casi siempre como una actora de comedias y olvidarnos que interpretó papeles arriesgados y complejos. Y aunque el filme completo y el fragmento que escogí del baúl de “Rescate del pasado” son dos de sus mejores comedias como protagonista, sus interpretaciones ‘serias’ se destacan por darle una profundidad difícil de obtener cuando los diálogos son limitados.

El mismo año de Annie Hall se estrena Looking for Mr. Goodbar, protagonizada por Keaton es un papel tremendista de trastornos inexplicables.  En los 1980 su selección de papeles es admirable tanto por las historias que cuentan como su interpretación tan personal: Reds (1981) como Louise Bryant, la compañera del periodista John Reed (Warren Beatty), Shoot the Moon (1982), drama “familiar” con Albert Finney, The Little Drummer Girl (1984), drama de intriga y espionaje basado en el libro de John le Carré, Mrs. Soffel (1984) junto a Mel Gibson y de la directora australiana Gillian Armstrong. En ese complejo mundo de los Corleones, fue ella como Kay Adams en The Godfather (1972, 1974, 1990), esposa del hijo menor y heredero del reino, quizá la única que rompía el espejo de la normalidad de la familia con tan solo breves escenas que quedaron en nuestro recuerdo y revivimos cada vez que volvemos a ver esta saga.

Rescate del pasado

Something’s Gotta Give (Nancy Meyers 2003) sigue siendo una de las comedias + inteligentes y divertidas en muchos años. Y aunque encontré el anterior filme de Nancy Meyers totalmente fuera de foco, What Women Want (2000), en este filme la directora y guionista logra una excelente comedia con un elenco impecable. Por 1era vez en años, la edad de lxs actorxs coincide con sus personajes y todo el mundo tiene el número de arrugas y los cambios corporales esperados. Los cortos de este filme indican otra historia + del perenne Don Juan y sus conquistas de jóvenes en la que cualquier mujer que no cae en ese modelo es ridiculizada. Pero el filme es todo lo contrario y Harry Sanborn (Jack Nicholson) y Erica Barry (Diane Keaton) van mano a mano en este combate por la felicidad.

Es maravilloso ver la seguridad que expele Harry rodeado de mujeres que pudieran ser sus hijas o nietas (como bien indican en el hospital) comenzar a desplomarse cuando se encuentra con mujeres + cercanas a su edad que no se sienten intimidadas ni defraudadas por este ‘viejo verde’. En este contexto, Harry no puede desplegar su encanto porque ellas sí saben lo que hay detrás de la fachada. Imagínense la herida casi mortal al ego de Harry cuando sufre un pequeño infarto al tratar de tener sexo con una mujer de treinta, o tener que admitir frente al médico, las enfermeras y las mujeres testigxs que utiliza Viagra. Irónicamente es la mujer de 57 años la que se queda a cuidarlo y no lxs ayudantxs a sueldo o las jóvenes que gustan de salir con un viejo rico y todavía atractivo.

Pero mientras Harry se atemoriza de encontrar placer y plática con una mujer ‘mayor’, Erica comienza a abrir las puertas a todas las posibilidades. Por eso se siente tan herida cuando Harry vuelve a sus andanzas como si este encuentro nunca hubiera ocurrido. Mientras el quiere borrarlo porque pone en entredicho su estilo de vida, Erica quiere prolongar ese momento donde su cuerpo volvió a sentir placer y grandes emociones. Erica está dispuesta a pasar por una etapa de dolor, de sentirse herida emocionalmente, de que sus sentimientos no sean reciprocados cuando ella fue tan honesta. Pero lo que Erica no permite, aún sintiéndose tan vulnerable, es caer en un vacío y tocar fondo. Traduce su dolor en la creatividad de una obra que le sirva de catarsis y de distancia para poder comenzar nuevamente con una vida llena de afecto, de éxito y de mucho apoyo familiar. A Harry le toma + de seis meses entender que demostrar sus afectos no lo hace débil o menos hombre o + viejo.

Como es de esperarse, Nicholson sigue creando personajes muy particulares que ningún otro actor podría hacer con esa complejidad e increíble sentido de humor. Keaton logra volver al escenario con un personaje “goofy” a lo Annie Hall y con una interacción fabulosa con Nicholson.

Baby Boom (Charles Shyer, coguionista Nancy Meyers 1987)

Las comedias norteamericanas mayormente utilizan como recursos la exageración y la simplificación. Todo se reduce a patrones fácilmente identificados por el público, escenas cortas con un solo efecto, estereotipos que refuerzan ideas preconcebidas. Comedias como Tootsie (1982) y Raising Arizona (1987) sobresalen ya que se arriesgan a intentar nuevas formas. Baby Boom es un filme que trata un tema muy al día y muy femenino: la mujer profesional en el mundo de los negocios. Los puntos que plantea son muy válidos: para que una mujer pueda llegar a escalar en ese mundo tan competitivo, tiene que ser esclava de su trabajo y tan egoísta con su tiempo como lo es un hombre. El mundo del hogar no tiene cabida en los negocios. La igualdad se consigue imitando lo peor de las actitudes masculinas; solo así se logra acceso al poder y al dinero.

El filme comienza con la presentación de J.C. Wiatt (Diane Keaton), quien parece tenerlo todo: dinero, fama en su campo como una de las mejores, apartamento lujoso en Nueva York, el respeto de sus ‘compañeros’ de trabajo, una pareja que es tan afín que no necesita ni explicarle sus ideas o comportamiento. Todo este mundo encantado se derrumba por la aparición casi mágica de una bebé—no procreada si no heredada (otra solución perfecta). De pronto vemos cómo ese mundo de los negocios es completamente anti-nenes. Según JC se involucra emocionalmente con la bebé, su descenso en los negocios se acelera.

 

 

¡No a las tropas yanquis en el Caribe y el Pacífico!

 

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional 

 

Desde la UIT-CI repudiamos los recientes ataques con misiles ejecutados por el ultraderechista Donald Trump en el Caribe y el Pacífico. Desde el pasado 2 de septiembre, Estados Unidos ha llevado a cabo 10 bombardeos con un saldo de 43 personas muertas, varios de ellos venezolanos, colombianos, ecuatorianos y de Trinidad y Tobago. Estos bombardeos han sido ejecutados sin procedimientos judiciales y justificados con acusaciones de narcotráfico que carecen de pruebas. Se trata de verdaderos asesinatos en aguas internacionales. Varias de las personas asesinadas de Colombia, Venezuela y Trinidad han sido reconocidas por familiares como pescadores que llevaban a cabo faenas con sus pequeñas embarcaciones en aguas del Caribe sur.

Desde hace más de un mes, el ultraderechista Donald Trump ha desplegado aproximadamente 10.000 efectivos militares, destructores con misiles Tomahawk, aviones F-35 y bombarderos estratégicos B-52 en el Caribe, muy cerca de las costas de Venezuela y Colombia. Más recientemente, el Pentágono ha anunciado el envío de su portaviones más grande al Caribe, el USS Gerald Ford, que es acompañado por un grupo de ataque compuesto por varios buques de guerra.

Las amenazas y tensiones entre Estados Unidos, Colombia y Venezuela se incrementaron aún más luego de que Trump anunciara que su administración planea ampliar la campaña militar antidrogas con operaciones terrestres, aunque sin detallar su localización. “La tierra será lo siguiente”, afirmó Trump en una conferencia de prensa junto al secretario de Guerra, Pete Hegseth. Igualmente, el jefe del imperialismo estadounidense ordenó a la CIA realizar posibles operaciones encubiertas en territorio venezolano, que hasta ahora no han ocurrido.

Este operativo es una nueva amenaza imperialista contra los pueblos del Caribe y América Latina. El mismo gobierno norteamericano, a través de sus portavoces, ha dicho que se trata de mostrar el poder militar imperialista como disuasión. Es decir, mostrar los dientes, desplegando buques, submarinos y marines en un supuesto enfrentamiento al narcotráfico, con recursos que son propios de un conflicto bélico o de una invasión militar.

Por otra parte, recientemente tachó de “matón” al presidente de Colombia, Gustavo Petro, acusándolo falsamente de fabricar “muchas drogas”. Cuando en realidad Petro, al que no le damos apoyo político, debemos reconocer que correctamente denunció en la ONU el genocidio de Israel en Gaza apoyado por Trump, y reclamó que se formara una fuerza militar internacional de apoyo al pueblo palestino. Al mismo tiempo que rechazó los bombardeos imperialistas en el Caribe.

El imperialista Trump apela a la zanahoria y el garrote, particularmente contra Venezuela. Por un lado, negocia con Nicolás Maduro el intercambio de presos norteamericanos con migrantes venezolanos retenidos en la cárcel de Bukele en El Salvador y le otorga una nueva licencia a Chevron para operar en el país. Y, por otro lado, lo acusa de “narcotraficante” y lo amenaza con posibles acciones “terrestres”. La UIT-CI y el Partido Socialismo y Libertad (PSL), su sección venezolana, no apoyamos al gobierno de Maduro al que consideramos una dictadura capitalista, que bajo un falso discurso socialista reprime y explota al pueblo trabajador; pero repudiamos la agresión imperialista en las costas de Venezuela, así como algún ataque o intento de invasión militar al país.

Todos estos ataques son parte de una contraofensiva global desplegada por Trump que intenta revertir la crisis de dominación de los Estados Unidos, que es parte de la crisis global del capitalismo imperialista. Trump persigue hacer nuevamente a “América grande”, como dice su lema, hasta ahora sin éxito.

En realidad, todo este despliegue militar en el Caribe y el Pacífico no es una muestra de fortaleza, por el contrario, se ponen en evidencia las debilidades y crisis del imperialismo que lleva años de retrocesos y fracasos económicos, políticos y militares. Tal es la crisis que ya varios legisladores republicanos han cuestionado los bombardeos en el Caribe: “Hay que presentar pruebas. Todas estas personas han sido asesinadas sin que sepamos sus nombres, sin ninguna prueba de delito”, señaló el senador republicano Rand Paul (Kentucky), que junto a los senadores demócratas Tim Kaine (Virginia) y Adam Schiff (California) presentaron “una resolución bipartidista, preocupados por la orden del gobierno de una acción encubierta de la CIA en Venezuela”. (La Nación, Argentina, 25/10/2025).

Desde la derrota militar de Vietnam en 1975 no se han podido recuperar. Luego de 20 años de ocupación de Afganistán, en el 2021 se tuvieron que retirar derrotados, junto a la OTAN, dejando un país devastado, en la miseria creciente y con un régimen ultrarreaccionario como el de los talibanes que profundiza la pobreza y el sojuzgamiento de las mujeres y el pueblo.

Esta contraofensiva tiene un carácter global; por una parte, con su política agresiva, intenta avanzar en el saqueo y la superexplotación de las semicolonias, redefine los acuerdos con Europa y demás países imperialistas, intentando imponer su dominación unilateral. En ese marco se inscriben la “guerra de aranceles”; su política migratoria racista; revertir las conquistas de las mujeres y disidencias; las amenazas a Panamá de apoderarse del Canal, lo que se saldó con el establecimiento de tropas en el país; el reclamo de anexarse a Groenlandia, para aprovechar sus riquezas mineras, en una clara ofensiva sobre la Unión Europea, ya que es territorio de Dinamarca, bravuconada que no ha podido concretar.

Más recientemente, todo esto se ha expresado en su apoyo incondicional al genocida de Netanyahu y la limpieza étnica en Gaza y toda Palestina, donde no han podido cantar victoria. Así como su política de apoyo financiero hacia Argentina y su presidente, el genuflexo ultraderechista Javier Milei, que está muy debilitado en medio de una aguda crisis política y económica. “Auxilio”, por el cual los bancos estadounidenses JP Morgan Chase, Bank of America, Goldman Sachs y Citi Group, que otorgarían el préstamo de 20.000 millones de dólares, exigen garantías que significarían un mayor sometimiento de la Argentina a los intereses norteamericanos.

La UIT-CI ratifica su repudio a esta política agresiva del imperialismo norteamericano que busca redoblar el saqueo de los recursos naturales de los países, la sobreexplotación de los pueblos del mundo y frenar la movilización de masas que jaquea al conjunto del sistema capitalista/imperialista, sumido en su crisis más profunda.

Llamamos a los pueblos del mundo a seguir movilizándose para derrotar las políticas de ajuste y los planes imperialistas de superexplotación. Como han hecho los jóvenes, los trabajadores y sectores populares en Nepal, Indonesia, Marruecos, Ecuador, Perú, las huelgas en Francia o la histórica huelga general de Italia del 3 de octubre de apoyo al pueblo palestino y a la Flotilla Global Sumud.

Desde la UIT-CI llamamos a repudiar y a movilizarse para rechazar la presencia de las naves de guerra y tropas de EE.UU. en el mar Caribe y el Pacífico.

Basta de bombardeos navales y asesinatos.

No a las amenazas intervencionistas de Trump y el imperialismo sobre Venezuela y Colombia.

¡Fuera Trump de América Latina!

 

Unidad Internacional de Trabajadoras y Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI)