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La revolución musical de Benito en Puerto Rico

Bad Bunny

Especial para En Rojo

El arte, la historia y las revoluciones comúnmente van de la mano. En medio del criollismo al final del siglo XIX autores plasmaban en sus poemas un sentir distinto al de sus antecesores. Ya sus padres, abuelos y bisabuelos peninsulares habían exportado sus costumbres con la conquista en los siglos XVI, XVII y XVIII. Ahora, la mezcla de franceses, daneses, africanos, ingleses, indios, portugueses, entre muchos otros, fue creando un sofrito cultural con sabores únicos y sempiternos. Fue el nacimiento de una nueva especie: la criolla. Estas personas no sentían un vínculo a la Corona, a su pasado o a sus ancestros. El tiempo había creado algo nuevo.

Similarmente, en el caribe anglófono, se iba cuajando otro movimiento cultural y musical. En Jamaica, colonia británica, comenzaban a polarizarse racial y socialmente segmentos de su población.  Su necesidad de ser diferentes los llevó a radicalizarse musicalmente.  Querían tener la fuerza de pulsación en el tercer tiempo en su métrica revolucionaria. El ska le dio voz a la problemática de los barrios o shanty towns para luego pasar al reggae. Este nuevo ritmo fue fusionándose culturalmente con la religión rastafari al iniciar la década del sesenta. Nuestros hermanos caribeños habían construido una nueva identidad a través del arte y la religión. Su mayor exponente, Bob Nesta Marley, y los Wailers utilizaron el arte escénico para denunciar injusticias sociales en Jamaica como en el mundo entero. La opresión y el tiempo habían creado unos nuevos jamaiquinos.

Luego de la Segunda Guerra Mundial, una nueva generación surgía criticando los desaciertos de la anterior en diferentes partes del mundo. Luego del genocidio de Hiroshima y Nagasaki en 1947, las generaciones ascendientes iban dudando del aparato gubernamental. La creación de la generación hippie llegó para revolucionar no solo los Estados Unidos, sino el mundo entero. Los estupefacientes alucinógenos como el LSD, la mariguana, el DMT y otros, fueron creando una cultura muy lejana y distinta a la anterior. Esta generación se estaba rebelando. El imaginario de esta generación no era el mismo, y sus teorías tampoco. La famosa frase “turn on, tune in, drop out” de Tim Leary en 1966 incitó a los jóvenes a retar directamente al sistema convirtiéndose en la generación contracultural hippie.

Varios años después, el arte se combinó con la revolución para crear historia en agosto de 1969 en el estado de Nueva York. Un evento generacional sin precedentes creado para ilustrar el espíritu de la contracultura fue el epicentro de un festival de música en Bethel, Nueva York: Woodstock. En el evento multitudinario se dieron cita sobre medio millón de personas para presenciar grupos como Joan Baez, Janis Joplin, Richie Havens, Carlos Santana, Jefferson Airplane, The Who y Jimi Hendrix. La ola y fuerza de esta generación era imparable así que el aparato gubernamental tenía que detenerla. Por medio de las leyes y la hegemonía cancelaron paulatinamente el movimiento hippie – pero nunca su esencia.

Es que cada generación tiene la virtud de rebelarse contra la anterior para crear algo nuevo.  Usualmente la cultura es el epicentro de crítica y cambio de cada generación para poder diferenciarse y distanciarse de sus progenitores. Se visten diferente, hablan diferente, escuchan música diferente, piensan diferente, creen diferente, viven diferente – en fin, se comportan diferente. Esa es la genialidad de la evolución social de nuestra historia, criticamos lo que una vez fuimos. Sin embargo, la evolución social es importante e imperativa para la sostenibilidad de nuestra especie.

En Puerto Rico, en las últimas décadas hemos sido testigos de una ola de revolución cultural sin precedentes. Mientras en los sesenta y setenta, la influencia hippie llegaba a nuestro archipiélago con los pantalones de campana, los afros, la paz y el amor del norte, también llegaba la nova trova del sur. Mientras Hendrix y Santana distorsionaban su guitarra, Silverio Pérez Figueroa, Antonio Caban Vale, Roy Brown Ramírez y otros utilizaban las cuerdas de nilón española para el mismo fin: protestar contra el orden establecido. En la década de los setenta y ochenta el merengue, la salsa y el rock inundaron nuestras ondas sonoras con ritmos que segmentaban la sociedad. En las décadas subsiguientes, de los noventa y los dos miles, dieron gestación no solo a un género musical sino a diferentes movimientos de corte internacional.  En el rock, el reggae, el reggaetón o la creación de un género múltiple, Puerto Rico ha extrapolado su condición social en ritmos y melodías.

Como hilo conductor entre la nova trova, la salsa y el patriotismo surgen varias bandas de rock en español al finalizar el siglo XX. Sin embargo, una banda resonó (y resuena) en el subconsciente puertorriqueño: Fiel a la Vega. Dos de sus integrantes, Ricky Laureano y Tito Auger, intentaron convertirse en estrellas de rock gracias a la hegemonía cultural de ese entonces hasta que emigraron a New Jersey. Allí, se toparon con una atmósfera completamente diferente mientras añoraban la playa, el calor y el sonar del coquí. Es cuando deciden empezar a escribir en español, tomar una nueva identidad y regresar a Puerto Rico.

Canciones como Salimos de aquí, El Wanabí, Mil canciones, Granos de sal y Canción para Vieques muestran el nacimiento de su nueva identidad como individuos y como banda. Es que el arte, por naturaleza, permite expresar nuestros sentimientos y comúnmente resuena y se relaciona con otos seres humanos. El poder del arte y sentimiento puertorriqueño comúnmente trasciende barreras sociales, económicas y generacionales. Las nuevas generaciones admiran el arte del pasado, lo hacen suyo y proponen a hacer de su momento algo nuevo y revolucionario.

Este es el caso de un grupo que revolucionó cada burbuja social y cruzaba todas las fronteras musicales que les antecedían: Calle 13. René Pérez Joglar, Eduardo Cabra, Ileana Cabra y todos los componentes de la banda hicieron historia al fusionar una cumbia con reggaetón con coros de diez y seis barras: Atrévete. Estos jóvenes de Trujillo Alto no solo tomaron por asalto las frecuencias musicales de su audiencia, sino que revolucionaron con su tema de crítica directa al aparato de represión del Estado con Querido F.B.I. luego del asesinato del líder revolucionario por la independencia de Puerto Rico, Filiberto Ojeda Ríos. Con temas que se han convertido en himnos como Latinoamérica e Hijos del Cañaveral, Pérez Joglar (mejor conocido como Residente) evolucionó en sus letras mientras la madurez de los años fue llegando. Sus letras son las balas que combaten su revolución y su frente de batallas las pistas o melodías que las acompañan.  Similarmente, otro grupo ha tenido un impacto internacional, siendo firmes a sus ideales y evolucionando con la profundidad de las letras y producciones: Cultura Profética.

El compromiso de esta agrupación con los asuntos políticos de Puerto Rico ha sido constante. Con sus letras progresistas el colectivo ha penetrado las neuronas de sobre tres generaciones mientras una y otra vez mejoraban, evolucionaban con el tiempo. Desde la interpretación del poema Árboles del fenecido nacionalista Clemente Soto Vélez hasta la musicalización del Verano del 2019 con Sobrevolando, han dejado su marca revolucionaria musical en el playlist puertorriqueño. Esta construcción de rimas con un ritmo jamaiquino con destellos de crítica social tuvo su homólogo con el surgimiento de un nuevo género en la década de los noventa en Puerto Rico.

En el principio, todo fue ilegal, clandestino, subterráneo o underground (como comúnmente se le llamaba); sin embargo, esta gestación de ritmos y letras cargaba la misma fuerza que la bomba siglos atrás. La voz del barrio, del pobre, del caserío era reflejada de la misma manera que la clase esclava chanteaba coros como “cortaron a Elena y se la llevaron pal hospital” o estribillos atmosféricos como “temporal, temporal allá viene el temporal, ¿qué será de Puerto Rico cuando venga el temporal?».

Estos cronistas musicales, ambos, fueron atormentados por el aparato represivo del Estado cuando ilegalizaron estos ritmos afrodescendientes. Por alguna razón, el orden establecido no quería que las clases bajas compartieran sus historias de forma popular. Quizás podrían encontrar denominadores comunes de explotación, historias de abuso de parte de las autoridades o simplemente un lenguaje pueblerino o callejero no era apto para la difusión masiva popular.

Las historias del barrio y el caserío fueron tomando difusión de manera clandestina mientras poco a poco visionarios y empresarios paulatinamente fueron legalizando el negocio y suavizando las letras explícitas. Mientras este nuevo género iba creando nuevos adeptos con mahones anchos, recortes pegados, pantallas, cadenas y dialectos nuevos, sectores fundamentalistas intentaron tronchar la visión artística de una nueva generación. Esta nueva generación intentaba rebelarse contra la kleptocracia y la gerentocracia al insertarse en las emisoras de difusión masiva hasta que surgió no solo una emisora sino un canal que pautaban los videos de DJ Playero, The Noise, Chezina, Winchester Yankee, Mexicano, Nicky Jam entre muchos otros. La revolución cultural clandestina o underground estaba creciendo a pasos agigantados. Ya no había vuelta atrás.

Para la década del 2000 surgen nuevos exponentes, productores y manejadores que le dan validez al negocio. Cantantes como Don Omar, Héctor ‘el Father’, Tito ‘el Bambino’, Daddy Yankee, Jowell y Randy, Arcangel, Wisin y Yandel y muchos otros ya inundaban no solo las frecuencias radiales, sino que los iPods, computadoras personales y discotecas. La cantidad de dinero por evento aumentaba exponencialmente y se crearon disqueras puertorriqueñas dedicadas a expandir y mejorar el género musical urbano. Las comunidades puertorriqueñas exportaron y compartieron este nuevo cosmos musical en las barriadas latinas en ciudades de Estados Unidos. La fusión de elementos, culturas y dialectos fueron creando nuevos subgéneros en todo el Caribe, Centro y Sur América.

Con la caída del muro de Berlín y el final de la Guerra Fría, en marzo de 1994 nació un joven talentoso en el barrio Almirante Sur del pueblo de Vega Baja: Benito Antonio Martínez Ocasio. Sin saberlo, la genialidad, ingenuidad y puertorriqueñidad de aquel niño se combinaba con la autenticidad, ingeniosidad y rebeldía de otros que lo antecedían.

De la misma manera que la autoridad establecida criticó e intentó cancelar al autodenominado Conejo Malo, fue el mismo poder que utilizó la Iglesia Católica durante la Inquisición con Giordano Bruno al decir que el universo era infinito. En esa etapa del renacimiento surgieron otros revolucionarios como Nicolaus Copernicus que debatía el sol, y no la Tierra, era el centro del universo.  Esta lucha de poderes entre el orden establecido y las ideas nuevas siempre han estado en constante fricción, desde Europa hasta Puerto Rico. Sin embargo, esta estrella puertorriqueña ha sido el epicentro de una revolución cultural musical en pleno siglo XXI.

Con su nuevo disco Debí tirar más fotos, el vegabajeño volvió a reinventarse y rebelarse.  Esta vez se rebeló ante el mismo género urbano. Con el poder mediático adquirido lanzó un álbum dedicado a la puertorriqueñidad. Con la colaboración de estudiantes de música y de grupos en crecimiento como Chuwi, Los Pleneros de la Cresta, RaiNao, DeiViy el cuatrista Luisito Sanz depositó su confianza en la juventud puertorriqueña. Este movimiento urbano ahora se fusionaba con la salsa, la música jíbara, la historia, la resistencia y las leyendas urbanas para revolucionar holísticamente.

En julio, Bad Bunny expondrá la realidad puertorriqueña al mundo en su serie de conciertos o residencia por el verano del 2025. No solo le cantará a la nostalgia, al apagón, a la vueltita por la playa o a la prevención de la gentrificación en Puerto Rico, sino que traerá una extracción económica digno a las expropiaciones económicas revolucionarias desde el Pirata Cofresí hasta el Ejército Popular Boricua. Esto, mientras expone prácticamente la realidad colonial de Puerto Rico: el tapón, los apagones constantes, los boquetes en la carretera, la falta de servicios médicos, la corrupción, la crisis fiscal y el atentado directo contra nuestros recursos naturales. Desde este verano el Choliseo será la plataforma más grande contra la desigualdad colonial que ha tenido Puerto Rico por más de 125 años y Benito Antonio tiene la bola en sus manos, tiene un as bajo su manga y tiene el turno al bate clave en la parte baja de la novena entrada.

La efervescencia populista de la música y la cultura ha sido punta de lanza una y otra vez para la crítica social. La música mueve las masas, las masas mueven al pueblo y el pueblo siempre es el soberano. Lo que se sembró en el verano del 2019 puede ser que se coseche seis años después.  Entre la música, el baile, el vacilón y el compartir siempre tiene que existir un espacio para la reflexión y la educación si queremos no solamente imaginar sino construir un Puerto Rico diferente. Solo conociendo nuestro pasado podremos cambiar el presente y proyectarnos hacia el futuro. Confío en la generación del yo no me dejo, en la que canta, baila, se revoluciona siendo diferente, resiste y se revoluciona por todos los métodos posibles, incluyendo al perreo.

La cultura, el arte y la revolución comúnmente van de la mano y el Estado lo sabe. Esta ola de reproducciones mántricas penetra al subconsciente de niños, jóvenes, adultos y adultos mayores que por generaciones hemos resistido el embate colonial. Las generaciones que nos anteceden solían repetir la frase “que sea lo que Dios quiera”, pero las generaciones presentes se preguntan “¿Qué Dios quiere para Puerto Rico?”. ¿Apagones, corrupción, el éxodo forzado de amigos, familiares y conocidos, un sistema escolar y de salud deficiente? Históricamente, ante la falta de profetas que se pronuncien ante altares surgen profetas que desde otras plataformas son voceros del dolor y sufrimiento del pueblo.

Las revoluciones comúnmente toman tiempo, tienen diferentes formas y se van manifestando de diversas maneras. Sin embargo, es innegable que artistas como Benito Antonio, Juan Riestra y PJ Sin Suela ya no tienen miedo a expresarse – con o sin música – en contra del abuso colonial del gobierno de los Estados Unidos sobre Puerto Rico. Es evidente que ya somos más y no tenemos miedo – lo cantamos, lo sentimos, lo coreamos – falta construir el Puerto Rico que soñamos y nos merecemos todos. Como toda buena música tenemos que afinar nuestras diferencias, marchar a un mismo ritmo y construir una canción de esperanza para que las próximas generaciones la rearmonicen según su contexto en el futuro.

La sal de antes no era igual. Ingredientes colonizados, cuerpos inflamados

Especial para En Rojo

 [Esta es la cuarta columna de la serie “Entre ollas y fronteras”, preparada para En Rojo por el autor.]

Del ajo fresco al cubito, del sofrito natural al empacado seco. Una mirada al empobrecimiento nutricional.

Puerto Rico no solo ha cambiado su manera de comer. También ha cambiado lo que entiende por “sazón”. Y eso, aunque parece asunto de gusto, tiene implicaciones profundas en la salud pública, la cultura y la soberanía alimentaria.

En algún momento entre el fogón y el microondas, dejamos de sofreír ajo y comenzamos a disolver cubitos. Cambiamos la hoja de recao por polvos con sabor a “comida criolla”. La sal dejó de venir del mar o del sazonador casero y empezó a llegar ultraprocesada, combinada con glutamato, maltodextrina y colorantes.

Y con ese cambio, nuestros cuerpos también se inflaron.

La cocina puertorriqueña no era enemiga de la salud

Es falso que la comida criolla tradicional fuera intrínsecamente dañina. Al contrario: era rica en legumbres, viandas, aceites vegetales, hierbas frescas, ajo, cebolla, ají dulce y cúrcuma. Todos ellos ingredientes antiinflamatorios y ricos en micronutrientes.

El sofrito no era solo base de sabor; era medicina de olla. Y el guiso, una alquimia lenta de nutrición vegetal y animal, balanceada y saciante. No había necesidad de azúcar ni de aditivos: la sazón venía del tiempo y de la tierra.

La industria nos vendió atajos… y nos cobró en salud

Con la llegada del mercado agroindustrial, los ingredientes frescos comenzaron a ser reemplazados por mezclas procesadas: condimentos en polvo, cubitos concentrados, sobrecitos de color anaranjado que prometen sabor instantáneo.

El resultado: aumento excesivo de sodio (más de 2,500 mg por comida en muchos hogares), pérdida de fibra y antioxidantes naturales, consumo masivo de glutamato monosódico y químicos sin valor nutritivo e inflamación crónica, hipertensión, retención de líquidos y disfunción endotelial.

Lo peor es que estos atajos pasaron a considerarse “normales” o incluso “más sabrosos”. Y con eso, se desfiguró la cocina criolla.

La sal colonizada

La sal usada por nuestros abuelos era poca, rústica y a veces hecha en casa o comprada en grano. Hoy, sin darnos cuenta, consumimos sal escondida en salsas, panes, sopas, carnes frías y cubitos de sabor, muchas veces en niveles tres veces mayores a lo recomendado.

Y lo más grave: la culpa no cae donde debe. Se acusa al arroz con habichuelas, al bacalao o al sancocho —cuando lo verdaderamente dañino está en lo que le echamos por encima, no en la receta original.

Regresar al sabor real es posible (y urgente)

Recuperar la salud colectiva no implica renunciar a la sazón. Implica volver al sabor real, al que nace de ingredientes vivos, no de sobres. Implica reenseñar a sofreír. A hacer sofrito casero. A usar la sal con criterio. A valorar el sabor que no grita, pero nutre.

Descolonizar el paladar también es liberarnos del aditivo que nos inflama y nos uniforma. Porque la identidad también se cocina con lo que elegimos como sabor.

“No hay independencia sin tierra, ni salud sin olla. Y ante el bombardeo de polvos sin alma que nos venden como mejor sabor, hay quienes responden no con protesta… sino con caldero. El sazón me viene negro, con palma y bembé. Lo canto sin permiso, como Palés.

Esta décima afroboricua es para ellos.  Para los que aún saben guisar como forma de resistencia…”

(Décima afroborinqueña: Guiso prieto no se rinde)

Sal que no canta en la lengua,
sazón muerto en sobre blanco,
yo prefiero el ñame franco
y el sofrito con su mengua.
Se me enfría la bembengua
si me quitan la manteca,
y el recao no se falsea
con polvitos de paquete.
¡Yo le hablo a mi calderete!
Guiso prieto no se rinde.

Lo guisa el que lo comprende,
lo remueve el que lo ama,
no hay sabor si no hay la llama
que la olla misma enciende.
No es moderno el que se vende,
es moderno el que preserva.
La memoria no se entierra
con cubito importador.
¡El sabor de mi color
no se empaca ni se enerva!

Un verano de Abejas Reinas

Foto suministrada. Programa Abejas Reinas de Vieques

 

Niñas y jóvenes viequenses ocupan espacios políticos mientras aprovechan el descanso veraniego

 

CLARIDAD

 Ante la necesidad de la niñez viequense para ocupar espacios de formación política, La Colmena Cimarrona organizó, durante las últimas dos semanas de junio, su cuarta edición del programa “Abejas Reinas”, que reúne a 15 niñas y jóvenes de entre 12 y 16 años. La organización agroecológica preparó actividades para las participantes relacionadas con los derechos humanos, la soberanía alimentaria y otros temas de gran impacto comunitario.

De acuerdo con Katherine Martínez Medina, cofundadora y coordinadora de La Colmena, los temas que trabajan las Abejas Reinas les permiten conocer las injusticias y luchas sociales que enfrentan desde Vieques. El programa, sostuvo Martínez Medina, apuesta a la creación de nuevos líderes en la isla-municipio.

“‘Abejas Reinas’ es un programa de chicas donde estamos, por dos semanas de verano, trabajando temas relacionados con el activismo, la educación popular, la formación política y otros temas transversales”, expresó Martínez Medina.

Entre esos temas, las niñas y jóvenes trabajan directamente con la tierra desde La Semillera, la finca oficial de La Colmena Cimarrona. Cerca del mar, el sembradío incluye ajíes soperos, recao, cilantro, albahacas, plátanos, lechugas, piñas y otros frutos que resisten la aridez del clima viequense. Según Eyra Rodríguez, encargada del trabajo agroecológico en La Colmena, muchos de estos cultivos responden a las tendencias de cocina en la isla-municipio.

“Sacamos un ratito durante el proyecto, usualmente en la primera hora de la mañana, después de que llegan. Meriendan algo y entonces vamos afuera a ver qué es lo que hace falta. Deshierbamos, sembramos, de todo un poco. Lo más que sembramos es ají sopero, es lo primordial porque el viequense lo más que busca es el ají para su sofrito”, compartió Rodríguez.

Fuera de La Colmena, las Abejas Reinas compartieron con personas activas de la comunidad viequense, como pescadores y educadores del Fideicomiso y Conservación de la Historia de Vieques. Desde allí, las participantes también conocieron la soberanía alimentaria a través del mar y sus abundantes recursos. En lugares como La Esperanza y el Camp García, aprendieron del pasado azucarero y explotado de Vieques.

“En Vieques hay varias situaciones. Está la situación del agua, que viene directamente de Isla Grande hacia Vieques, igual que la energía eléctrica. Son cosas que ellas no saben, pero que las están aprendiendo y las dejan de ver como normales… Poder darle todas esas primeras experiencias, para mí, es maravilloso”, compartió, por su parte, la coordinadora Elda Guadalupe.

Foto suministrada

Al finalizar el campamento, las Abejas Reinas participan cada año en un vivencial distinto. En años pasados, las niñas y jóvenes han acampado en la finca de La Colmena Cimarrona, explorado las cavernas de Cabachuelas y recorrido el Campamento Tabonuco. De acuerdo con Guadalupe, quien también es maestra, el programa expone a las participantes a espacios que no se ven en Vieques. La coordinadora reparó en el asombro de las muchachas al ver, de camino al vivencial de este año, cascadas despeñándose desde la Cordillera Central.

“En Vieques no hay ríos”, aclaró como quien revela un secreto. En el vivencial de 2025, las Abejas Reinas viajaron el 4 y 5 julio a Casa Pueblo, en Adjuntas, para interactuar directamente con otro espacio de organización comunitaria. “Ellas han podido comparar lo que ven en estos lugares con lo que ven en Vieques. Hoy mismo estábamos viendo el pueblo y sus similitudes. Es un pueblo pequeño, donde todo el mundo se conoce, con calles pequeñas. Y también ven las diferencias”, agregó Guadalupe.

Mientras la colaboradora relataba, con CLARIDAD, estas y otras iniciativas, la niñas y jóvenes pululaban en el mariposario de Casa Pueblo. Al salir, sentadas en una esquina que acumulaba más frío que otras, interrumpían a Guadalupe para compartir su impresión de las actividades que emprendieron. En una de ellas, las muchachas debieron buscar, en dos colmados distintos, ingredientes para un plato particular. El ejercicio, titulado “De compra en Vieques”, se hizo en un mercado de Vieques y otro de la Isla Grande.

“Nosotras trabajamos juntas en un proyecto”, cuenta la Abeja Reina Paola, “y el menú de nosotras era pasta carbonara con bacon y pechuga, palitos de pan, con salsa roja y un volcán. El precio total, con taxes, fue $170.71, en Vieques, y la mitad de las cosas no estaban… Este último, aquí en la Isla Grande, donde lo encontramos todo, el precio fue $70.18”, concluyó la joven.

Del mismo modo, las participantes se expresaron sobre sus derechos al transporte, la comida, la educación y otros recursos como ciudadanas de Vieques. Algunas, con mucho detalle, repasaron cómo han llegado a estudiar, por meses, sin contar con maestros de inglés u otros cursos. Con excursiones a sitios como Casa Pueblo, las Abejas Reinas conocen de redes autosostenibles y solidarias que “tejen otras redes”.

“Este año, vinimos a Adjuntas. Para muchas, es la primera vez que vienen aquí. Es todo una experiencia diferente para ellas. Justamente Casa Pueblo, por la historia que tiene, historia de lucha, historia con Vieques, contra la Marina y a favor del ambiente. Es un poco tejer esas redes entre pueblos hermanos que tienen mucho en común y que estas nuevas generaciones no conocen”, detalló Martínez Medina.

Al terminar su exploración del mariposario, las chicas participantes entraron al Cine Solar de Casa Pueblo para escuchar una presentación de Alexis Massol. El ingeniero civil, con un tono más lúdico y jovial del que acostumbra usar, elaboró sobre la historia de Casa Pueblo; sus fundadores, efemérides, frustraciones y estado actual.

Mantenía un aire enigmático, como un narrador omnisciente. Se refería a él mismo en tercera persona, sin nombrarse, y atribuía todas las hazañas del proyecto a la comunidad y los colaboradores de Casa Pueblo. Entre medio, hablaba de la pareja que impulsaba estas ideas y, al final, vinculó la historia de esta casa con la de Revolución del amor en tres tiempos, libro que recoge cartas extemporáneas entre Tinti Deyá y él.

“Ustedes son el mejor grupo que yo he tenido”, decía Massol al final mientras abrazaba, una a una, a las Abejas Reinas. Encantado con el grupo, comenzó a invitarlas a los bosques aledaños, a su casa y otros lugares que este semanario no pudo atestiguar.

A diferencia de otros campamentos, que pueden fluctuar entre $200 a $350, el programa Abejas Reinas es libre de costo y fomenta la participación comunitaria en sus proyectos. Con maestros, conferenciantes y activistas de la Isla Nena, el proyecto se consolida como uno de los espacios recreativos más accesibles para la comunidad viequense.

 

 

 

 

Segundo intento de privatización de las Cavernas de Camuy

 

Por la Redacción CLARIDAD

“¿Alguien piensa que un municipio que suplica para pagar la nómina pueda de una manera responsable asumir esas nuevas obligaciones? No, no va a pasar”, advirtió la senadora del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), licenciada María de Lourdes Santiago, ante la aprobación por el Senado del traspaso del Parque Nacional de las Cavernas del Río Camuy y la Finca Nolla al municipio de Camuy.

Las resoluciones originadas en la Cámara de Representantes, RC 147, sobre el Parque de las Cavernas y RC 145 de la Finca Nolla, ordenan al Comité de Evaluación y Disposición de Propiedades Inmuebles (CEDPI) a “evaluar conforme a las disposiciones de la Ley y su Reglamento, la transferencia en usufructo o cualquier otro negocio jurídico todas sus instalaciones y terrenos, para fines de desarrollo turístico, recreativo y económico y para otros fines relacionados”.

La senadora Santiago Negrón señaló respecto a la Finca Noya, — una reserva natural de 115 cuerdas, cuyo 85 % son humedales estuarinos—, que por su naturaleza, no es un espacio de construcción ni para hacer parques, sino que es un espacio que tiene que ser protegido porque de su integridad depende, además, la protección de las comunidades aledañas. La delegación del PIP en la Cámara denunció la intención de la Legislatura y del actual gobierno de privatizar ambas localidades.

Sobre la capacidad económica del municipio, apuntó que el municipio de Camuy es el segundo en el renglón de necesidad, al que le concedieron $925 mil para poder cubrir sus gastos de nómina y operaciones del año fiscal. La senadora puso en duda que una municipalidad que tiene que estar suplicando para cuadrar su chequera pueda hacerse cargo de espacios que necesitan una inversión considerable, en este caso, de las cavernas y la infraestructura de la finca Nolla, así como los vigilantes del Departamento de recursos Naturales, quienes debieran estar mejor preparados.

La portavoz alterna del PIP en la Cámara, Adriana Gutiérrez Colón, denunció que aunque en el papel no se podrá enajenar las facilidades transferidas ni alterar su uso público de reserva natural, “la mera posibilidad de que se permita a entidades privadas administrar estos espacios es un riesgo y un precedente peligroso que abre la puerta a posibles ilegalidades y acciones contrarias a la integridad del medioambiente”. Expresó que la delegación del PIP en la Legislatura se solidariza con las comunidades, grupos y personas que históricamente han trabajado en la restauración ecológica de la Reserva Natural Finca Nolla, que trasciende su concepción como meramente un espacio recreativo.

“Estamos hablando de personas y organizaciones que actualmente, y por años, han desarrollado proyectos para la restauración de dunas y manglares para proteger a las comunidades costeras y de una reserva que sirve de santuario de biodiversidad que actúa como ‘laboratorio viviente’ para la educación y la ciencia tal y como ha sido catalogado por las personas vinculadas a la Finca Nolla”, dijo la también abogada.

El portavoz de la delegación del PIP, Denis Márquez Lebrón, manifestó que “seguimos viendo cómo la política pública de este gobierno es continuar con la privatización de los recursos naturales bajo la misma mentira de desarrollo económico y turismo. Pretenden seguir llenándose los bolsillos mientras el pueblo pierde acceso a su patrimonio natural. La Finca Nolla y el Parque Nacional de las Cavernas del Río Camuy no pueden ser parte de este modelo fracasado y colonial”.

Por su parte, Nelie Lebrón Robles, responsabilizó a la mayoría legislativa y al actual gobierno por cualquier crimen ambiental que, a corto o a largo plazo, pueda provocar esta determinación.“Desde el PIP continuaremos alerta como siempre lo hemos hecho y desde nuestros espacios legislativos denunciaremos cualquier afrenta que atente contra el medio ambiente”, advirtió.

Segundo intento de privatización

En el cuatrienio pasado la administración del Partido Nuevo Progresista, bajo el gobernador Pedro Pierluisi, también se intentó privatizar el Parque de las Cavernas mediante un contrato de arrendamiento a un ente privado. La propuesta fue presentada ante la Comisión de Hacienda, defendida por la Autoridad para las Alianzas Público Privadas (AP3) y su director ejecutivo, Fermín Fontánez. La petición de privatización la hizo el mismo DRNA, mediante su secretaria, Anaís Rodríguez.

El Parque de las Cuevas de Camuy está cerrado desde el paso del huracán María. Antes de eso, era administrado por la Compañía de de Parques Nacionales y su operación generaba más de $1.2 millones al año.

 

Una semana sin precedente en el boxeo local

 

Especial para CLARIDAD

Aunque es posible que en la historia del boxeo boricua haya habido alguna cartelera donde hayan participado 5 ó 6 peleadores boricuas, no hay duda de que los eventos que se llevarán a cabo durante toda esta semana a partir del martes  (en su gran mayoría en la ciudad de Nueva York)  tienen un carácter histórico.

Amanda Serrano tiene la oportunidad de convertirse en campeona indiscutida en un segundo peso si vence a Katie Taylor en la trilogía donde estarán en juego las 4 correas que posee Taylor en las 140 (ya Amanda fue campeona unificada de 126).  Subriel Matías busca una segunda corona mundial en las 140 libras.  Edgar Berlanga busca convertirse en un contendor mundial en las 168 libras.  Las juveniles Krystal Rosado y Elise Soto buscan seguir escalando peldaños en su carrera y Tito Acosta necesita una victoria decisiva para mantenerse como contendor de las 108 libras en un evento en México.

Krystal y Elise romperán el hielo el martes

Sin querer quitarle méritos a las otras carteleras de esta semana, sin duda el evento más significativo de todas las carteleras es la trilogía que se llevará a cabo el viernes, en el Madison Square Garden, entre Katie Taylor y Amanda Serrano.   De esa pelea hablaremos un poco más adelante en este artículo, sin embargo, como parte de la promoción de la misma, se acordó que las boricuas Krystal Rosado y Elsie Soto peleen en peleas distintas, sancionadas por la comisión de NY, en la misma plaza donde se llevará a cabo el entrenamiento para los medios de Amanda y Taylor el próximo martes.

Krystal, quien fue medallista centroamericana en San Salvador 2023, ha lucido espectacular desde que firmó en el profesionalismo con la compañía MVP Promotions y enfrentará a la invicta argentina Agustina Vázquez.  Por su parte Soto, quien se ha convertido en una de las principales compañeras de cuadra de Serrano, enfrentará a la veterana estadounidense Colleen Davis. Tanto Krystal como Elsie se perfilan como futuras estrellas en sus respectivos pesos de 118 y 126 libras.  Las peleas se podrán ver por YouTube en la página de MVP Promotions y en la aplicación de Netflix.

Tito Acosta trata de mantenerse como contendor en México

De todos los boricuas que estarán activos esta semana, el excampeón mundial Ángel “Tito” Acosta será el único que no lo hará en la ciudad de Nueva York.   En el papel se enfrenta a un peleador de poca monta cuando choque con el mexicano Andrés Rodríguez Rayón en Monterrey, México el próximo jueves 10 de julio de 2025.

Rayón cuenta con 6 victorias y 3 derrotas en tan solo 9 peleas, pero nunca ha sido noqueado y es mejor peleador de lo que su récord indica. Una victoria de Tito podría mantenerlo en la periferia para una posible pelea contra el campeón OMB en las 108 libras, el boricua René Santiago quien está interesado en hacer una primera defensa en la Isla del título que ganó en marzo en Japón.

Amanda tendrá su merecida trilogía y tratará de noquear a Taylor

Después de 2 peleones en marzo del 2022 y noviembre del 2024 la tercera pelea entre Amanda Serrano y Katie Taylor es sin duda un evento de carácter internacional.  Esta es la trilogía más importante del boxeo femenino en su historia.  Ambas peleadoras han elevado la rama femenina a tal punto de que la cartelera del viernes en Nueva York representa la primera vez que  el Madison Square Garden tendrá una función que será completa de boxeo femenino. Además de Taylor vs Serrano III la cartelera tendrá otras 5 peleas de título mundial y será transmitida por Netflix.

Por qué se hizo la trilogía

En raras ocasiones se realiza un tercer combate cuando una de ellas domina la serie 2 a 0 como es el caso de la Irlandesa Taylor frente Amanda; sin embargo, lo fenomenal de ambos combates, combinado con la controversia de quien mereció ganar cada una de las peleas, han hecho que  este tercer combate sea inevitable.

Aunque en el papel Taylor ha ganado ambas (una por decisión dividida y otra por una cerrada decisión unánime) la controversia, sobre todo del segundo combate donde tanto el público como la prensa especializada vio ganar a Amanda, ha forzado que se enfrenten nuevamente donde todo comenzó: en el Madison Square Garden de Nueva York.

Hay resaltar que para mucha gente la rivalidad debiera estar 2 a 0 a favor de Amanda pues así de cerradas han sido ambos combates y mucha gente vio ganar a la boricua en las dos, pues sin duda ha sido quien ha conectado los mejores golpes en ambas peleas.

Amanda hace cambios

Independientemente de si ella siente que ganó o no los primeros dos combates, Serrano ha hecho unos cambios añadiendo a su grupo de trabajo al respetado entrenador mexicano Memo Heredia, a la nutricionista Sidney Miller  y al reconocido entrenador Cruz Manuel García “Pensa” quien se hizo famoso cuando ayudaba al legendario campeón Félix “Tito” Trinidad como parte de su preparación matutina para sus peleas.

Amanda siente que estas tres adiciones le permitirán hacer lo que no ha podido en las primeras dos peleas: noquear a Taylor.

Berlanga y Subriel a compromisos cruciales el sábado.

Como si todo lo que ya hemos comentado no fuera suficiente, el próximo sábado se llevará a cabo en el estadio Louis Armstrong de Nueva York (una de las principales sedes del US Open de tenis) la cartelera conocida como Ring # III y que es promovida por Turki Alalshikh como parte de la celebración de los 125 años de la revista Ring Magazine. La cartelera cuenta con las peleas de Edgar Berlanga frente al británico Hazman Sheeraz y Subriel Matías retando al dominicano Alberto Puello por su campeonato de las 140 libras del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Berlanga a su prueba de fuego

En el caso de Edgar Berlanga, quien tiene raíces boricuas, una victoria finalmente lo pudiera catapultar a las grandes peleas a las que ha aspirado pues, después de noquear a sus primeros 16 oponentes en el primer asalto, su carrera pareció estancarse cuando tuvo 5 peleas consecutivas deslucidas (pese a ganarlas) y no fue hasta que le hizo un buen combate al mexicano Canelo Álvarez que, aunque perdió, recuperó un poco del lustre perdido.  Si vence a Sheeraz podría obtener peleas lucrativas contra peleadores como el mexicano Armando Reséndiz, el francés Christian Mbily o incluso una pelea con el ganador de Canelo y Terrence Crawford quienes se enfrentarán el 13 de septiembre en Las Vegas.

Subriel en busca de la redención

El boricua Subriel Matías ha estado buscando una redención desde que cayera derrotado y perdiera su título de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) aquí en Puerto Rico en junio del año pasado frente al australiano Liam Paro. Sin embargo, luego de ganar una pelea que lo convirtió nuevamente en el retador mandatorio de ese organismo, Subriel tomó otra ruta, y decidió aceptar el reto de quien es considerado el campeón más sólido de la división, el dominicano Alberto Puello quien tiene la correa del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en las 140 libras.

La pelea se espera sea el combate de más acción de toda la cartelera del sábado y ha generado muchísima expectativa por la rivalidad que siempre ha caracterizado los encuentros entre Puerto Rico y República Dominicana.

Esta rivalidad se ha visto especialmente reflejada en muchos de los podcasts especializados en boxeo que le han dado especial atención a este combate.  La pelea se ha prestado a todo tipo de pronóstico que van, desde un nocaut de Puello a los que alegan que Subriel nunca ha visto a nadie de ese nivel, hasta los que piensan que la presión de Matías es una que el dominicano nunca ha enfrentado en su carrera y favorecen al nuestro.

Sin duda será una semana como ninguna otra en nuestra historia boxística.