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El Departamento de Estado y los viajes a Cuba

 

Por Alejandro García del Toro

 

En los últimos meses, el gobierno de los Estados Unidos, y muy agresivamente su Departamento de Estado, ha fortalecido sus ataques habituales contra Cuba en sectores o actividades económicas que generan ingresos esenciales para el funcionamiento del país.

Denigrar, obstaculizar y tratar de criminalizar a la cooperación médica internacional cubana e impedir que la actividad turística se recupere son algunos de los frentes donde el secretario de Estado y el encargado de su edificio en La Habana han dedicado, además de generosos fondos del contribuyente, dosis de tiempo y energía sin límites.

Impedir a los estadounidenses y residentes legales viajar a Cuba fue una de las medidas que el gobierno yanqui asumió siempre como efectiva para poder lograr el objetivo de destruir a la Revolución apoyada por la mayoría de la población. Un comunicado de prensa del Departamento de Estado del 16 de enero de 1961 dispuso que los viajes de los estadounidenses eran “contrarios a la política exterior de Estados Unidos y desfavorables a los intereses nacionales”.

Estableció además que los ciudadanos norteamericanos que desearan viajar tenían que solicitar un pasaporte con autorización especial del Departamento de Estado. Hoy, 64 años después, ese gobierno continúa aplicando prohibiciones y obstáculos al derecho de los estadounidenses de viajar a nuestro país.

El secretario de Estado siempre ha sido un crítico ferviente de los viajes a Cuba desde sus tiempos de senador estadual por el estado de Florida. Poco después de ser elegido como senador federal presentó en el Congreso en Washington DC, como una de sus primeros proyectos de ley, una iniciativa para suspender el derecho de otras ciudades fuera de Miami a operar vuelos con Cuba. Ello fue muy criticado incluso en el propio estado de Florida donde la ciudad de Tampa llevaba años solicitando poder iniciar vuelos directos a Cuba.

Finalmente, el senador retiró su propuesta, pero no modificó su postura que responde por demás a los intereses particulares de grupos económicos y políticos reaccionarios que financiaron su ascenso.

En sus múltiples responsabilidades actuales, de manera cínica ha estado aplicando con mayor empeño y recursos la política de restricciones que ha defendido por décadas. El doble discurso y la hipocresía han guiado ese objetivo, en el cual, a la misma vez que mienten, distorsionan y dibujan una sociedad cubana en el caos y al borde del colapso, les impiden a sus ciudadanos venir a observar por sí mismos el supuesto escenario de destrucción, disfuncionalidad e implosión social. ¿Cuáles son las razones entonces del secretario y de su encargado en coartar el derecho a viajar a esta isla y en acusar al gobierno cubano de mal manejo de su industria turística? ¿A qué le temen? No es Cuba la que impide a los estadounidenses viajar como turistas a su territorio.

La cuestión es simple. Cuando un estadounidense visita cualquiera de las ciudades cubanas, le toma pocas horas darse cuenta que la realidad del país es diferente a lo que ha escuchado y leído por décadas en su país. Que, siendo Cuba un país tercermundista y sin grandes recursos naturales, su gente es instruida, empática, resiliente y nacionalista. De manera que, esas percepciones que contradicen el estereotipo construido por los sectores anticubanos nunca le han agradado a Marco Rubio. Por eso prefiere impedir el ejercicio de los derechos de sus ciudadanos, antes de ver como cientos de miles de estadounidenses se hacen su propia opinión sobre Cuba y su gente. Cada vez que se han flexibilizado mínimamente las regulaciones de Estados Unidos se disparan las visitas de estadounidenses y cubanos residentes. Cuba llegó a convertirse en el primer destino favorito de los cruceros de Estados Unidos poco antes de que los cancelara el presidente Trump por presiones del propio Marco Rubio. Lo mismo ocurrió con el acuerdo con las grandes ligas de beisbol y tantos otros espacios de intercambio.

De esta forma, quienes dirigen hoy la política exterior de los Estados Unidos hacia nuestro país seguirán evitando a toda costa la interconexión entre los dos pueblos y gobiernos por todas las vías posibles, y en esa carrera el turismo y los viajes a Cuba continuarán en la diana. Nuestra industria turística ya enfrenta varias medidas y habrá que prepararse para otras adicionales. La designación unilateral como estado patrocinador del terrorismo implica que ciudadanos de más de 40 nacionalidades no puedan acceder al programa ESTA por lo que muchos potenciales turistas de esos países evitan el destino Cuba para no poner en riesgo el derecho a entrar de forma expedita en EE.UU. Se suma a esto, la lista de hoteles cubanos prohibidos donde ciudadanos o residentes legales no pueden reservar y que el 11 de julio pasado acaba de ser incrementada.

Para darle a esa política un poco de componente de Hollywood, en varios aeropuertos de los Estados Unidos, pero principalmente en el Internacional de Miami se ha vuelto práctica habitual intimidar, acosar, tirar fotos, retirar dispositivos electrónicos, entre otras acciones de acoso a los viajeros estadounidenses y cubanoamericanos que viajan a, o regresan desde nuestro país. En realidad, legalmente aún pueden viajar sin dificultad pues se mantienen vigentes las licencias generales de viajes autorizados a Cuba. El objetivo de todas esas acciones y declaraciones de políticos de la Florida es deprimir los viajes y lograr que se retiren las aerolíneas mientras no consigan suspender los vuelos que aportan beneficios económicos a varias aerolíneas, agencias y aeropuertos principalmente en ese estado.

Otras medidas coercitivas también perjudican el turismo cubano, como la persecución de la compra de combustibles, los impedimentos a las transacciones bancarias para cobros y pagos de todo tipo, y la prohibición, desde hace varios años, del uso de pasarelas de reservas estadounidenses o de terceros países para hospedarse en hoteles en Cuba. Estos son los mismos hoteles a los que se refiere el Departamento de Estado, y los que visita y disfruta el Encargado de las Sanciones y la Mentira Mike Hammer, los mismos que su gobierno prohíbe disfrutar a los ciudadanos estadounidenses.

El objetivo es evidente: reducir al mínimo la capacidad de ingresos financieros de nuestro país, mientras acusan a nuestras autoridades de “mal manejo de la economía”. Mientras masacran a su víctima, a la misma vez la culpan de las dificultades que ellos mismos le han provocado. El secretario de Estado y su encargado, el que dice que su política es ayudar al pueblo cubano, se levantan todos los días recitando el memorando de Lester Mallory. Y en ese despertar, sin dudas el turismo cubano y los viajes a Cuba están siendo parte de su fracasada obsesión.

Reproducido de www.cubadebte.cu

César Andreu iglesias y la semana de la prensa

 

El pasado jueves, Día del Periodista, en la Casa Aboy le rendimos homenaje al entrañable amigo César Andreu Iglesias con quien tuve el privilegio de trabajar un año en la revista Avance. Esa noche tuve una ponencia sobre César como periodista.

Esta es la biografía de César que recopiló Nando Acosta ·

Cesar Andreu Iglesias nació el 31 de julio de 1915 en Ponce, Puerto Rico. Periodista, escritor y militante sindical y político. Uno de los fundadores de la Confederación General de Trabajadores de Puerto Rico (CGT), secretario sindical y presidente del Partido Comunista de Puerto Rico y luego ingresa al Movimiento Pro Independencia (MPI) y funda, junto a Juan Mari Brás, el semanario CLARIDAD..

En 1925 su familia se traslada a Santurce y en1932, siendo estudiante de la “Central High”, promueve una huelga de estudiantes contra la enseñanza en inglés y por la cultura puertorriqueña, una de las huelgas estudiantiles más fuerte y violentas que se extendió por toda la isla con cientos de arrestos y heridos. En 1935 ingresa en la Universidad de Puerto Rico. Pero la situación económica le obliga a abandonar los estudios. Va a trabajar a los muelles de San Juan, donde ingresa al Partido Comunista (PCP) y se incorpora a la redacción del periódico del partido, llamado Lucha Obrera. En el 1940, es electo al Comité Ejecutivo de la recién creada, Confederación General de Trabajadores (CGT) y asume el cargo de Secretario de Educación y Propaganda, dirigiendo su periódico “La Verdad”. Durante la década de 1940 la CGT desplaza y supera en la organización sindical a la antigua FLT de Iglesia Pantín. En un momento la CGT apoya al Partido Popular y eso trae contradicciones entre los miembros del PCP y la sindical, entre ellos Andreu Iglesia que se opone a ese apoyo. El 1943 Andreu Iglesia es reclutado por el ejército estadounidense hasta 1946.

César es de la idea que la 2da guerra mundial era una guerra, en parte, contra el fascismo. Dentro del PCP se da una lucha entre Andreu Iglesias y Juan Antonio Corretjer que termina con la expulsión de Corretjer del PCP (1947). En septiembre de 1953, por contradicciones internas, Andreu Iglesia renuncia como presidente del PCP. Al parecer se debió al apoya a la AFL-CIO que logra infiltrarse en las filas del PCP, como ocurrió en el PC de Estados Unidos. En 1954 Cesar Andreu Iglesias es arrestado por el ataque nacionalista al Congreso. En 1955 se va a vivir a la Indiera de Las Marías con su familia, donde escribe sus novelas, “Los Derrotados” y “Una Gota de Tiempo”, y un poemario. Pero el FBI lo arresta, junto con su esposa, aplicando la Ley Smith (ley estadounidense de La Mordaza) por sus artículos en El Imparcial. Su novela “Los Derrotados” recibe el premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña en el 1957. Su segunda novela, “Una gota de tiempo”, obtiene el primer premio en el Certamen del Ateneo Puertorriqueño en el 1957.

En 1959, fallece su esposa Jane Speed. César escribe su tercera novela, “El derrumbe”. Ese año Juan Mari Brás lo visita de su retiro en la Indiera y lo convence de unirse a la nueva agrupación Movimiento Pro-Independencia (MPI) y a organizar su periódico “CLARIDAD” que sale por primera vez en junio de 1959. Cesar Andreu siguió, también, publicando en el periódico El Imparcial hasta 1968… En la década de 1970 Cesar Andreu Iglesias trabaja con la revista “Avance” y con la Unión Gastronómica. En 1975 publica las memorias que le dejó su amigo Bernardo Vega: “Memorias de Bernardo Vega”.

Cesar Andreu Iglesias fallece en abril de 1976. Su natalicio, 31 de julio, fue designado Día del Periodista, mediante legislación impulsada por la Asociación de Periodistas de Puerto Rico.

Sabrán las plantas: comentario en torno a la pieza mexicana, Hildegarda, un aire atravesado por la luz

Foto tomada del boletín no. 759 del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) de México.

 

Cuatro mujeres. Número místico, sacro.

Una directora-actriz desdoblada. Es, a la vez, una polímata nacida a finales del siglo XI y una artista de hoy, malherida por el dolor de la Tierra.

Las voces sublimes de antiguas composiciones musicales enlazadas con las voces de defensoras de la tierra, del agua, de la vida, perseguidas –incluso asesinadas– por los ecocidas del presente.

Cuerpos y movimientos rigurosamente ensayados, el torrente mismo de la vida coreografiado en manos, sillas, rostros, palos, sudores, tablas que, “atravesadas por la luz”, muestran y esconden.

Una composición escénica y lumínica imantada en el círculo sagrado, con un mapa de astros por fondo y las plantas de la ofrenda, la medicina, el olor, la belleza, por circunferencia. Ese círculo, iluminado y ensombrecido, del que las cuatro actrices no salen una vez han entrado, es el mandala simbólico del viaje al interior, al encuentro con la viriditas.

Un libreto profundamente estudiado, investigado, impecable, tal vez demasiado prolijo, como desbordado es el genio vital y vitalista de Hildegarda de Bingen.

Y sosteniéndolo todo, el rito primigenio, el de todos los milenios, el teatro.

La pieza escénica Hildegarda, un aire atravesado por la luz, de la compañía teatral mexicana La máquina de teatro, que es, a su vez, un proyecto de mujeres, hilvana textos, visiones y composiciones de la abadesa, escritora, filósofa, música, científica, médica, mística (y tanto más) medieval. Con vigencia arrolladora, conmovedora, la pieza trae la figura y obra de Hildegarda a nuestro presente de grave crisis climática y política. Lo hace, además, junto a una lista de mujeres medievales escasamente reconocidas y a otra de mujeres contemporáneas de América Latina y África, todas “atravesadas por la luz” del amor innegociable a la tierra, al agua, al aire, a lo divino de la vida, de vivir.  

La pieza no escatima en denunciar la sanguinaria violencia patriarcal-capitalista-racista contra dicha trenza de mujeres vitales, contra su pensamiento, sus luchas y sus creaciones. Pero en tanto focaliza especialmente la profunda botánica de Hildegarda, nos sugiere que ellas, como las plantas, siempre retoñan desde la invisible y enciclopédica hondura de las raíces. Su memoria es savia. Para seguir germinando, no requiere la bendición de nada humano.

“Las plantas no nos necesitan. Lo mismo no puede decirse al revés”, sugiere la pieza en otras palabras. Sabrán las plantas. Nosotros, ¿qué?

No tiré ninguna foto. Tal vez no debí. Me las traje en el corazón de mi insignificancia, en la rotunda confianza de que, durante aquellos 75 minutos, el milagro secular del teatro me dio aire y me atravesó de luz para seguir siendo la nada-todo que soy al servicio de la Tierra.

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La dramaturgia de Hildegarda, un aire atravesado por la luz es de la maestra Clarissa Malheiros, con la colaboración de la también maestra Juliana Faesler a partir de ideas y textos de Hildegard von Bingen, Verónica Martínez Lira, Alejandra Reta Lira y Victoria Chirlos.

La dirección es de Clarissa Malheiros y Juliana Faesler (quienes a su vez dirigen la compañía La máquina de teatro, fundada en México en 1996).

Clarissa Malheiros, Sol Sánchez, Paulina Álvarez Muñoz y Narda Belinda Romero conforman el elenco.

La música, a partir de las composiciones de Hildegarda, es de Mariana Chávez-Lara.

Juliana Faesler está a cargo del diseño de iluminación y Cristina Faesler, del de vestuario.

La pieza se presenta en la íntima sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque en la Ciudad de México desde el 26 de junio hasta el 10 de agosto de 2025.

Sueño con que se presente en nuestro país. Y sigo soñando, como siempre, con que aquí se quiera bien el arte hondo y sus artistas.

 

 

 

 

 

“Cambios de táctica”, memoria y actualidad de “Rompeforma”

En Rojo

Leo poemas en vez de escribir, demorando comentar sobre la danza porque es difícil para mí, y más difícil cuando se trata de coreografías de las maestras Petra Bravo, Viveca Vázquez y Merián Soto. Añadidos a la mezcla encontramos a los formidables talentos, destrezas e historiales creativos de Alejandra Martorell y Marion Ramírez como las ejecutantes de estas coreografías. Se trata de la “Escuelita fenomenal de Rompeforma” en sus funciones de “Cambios de táctica” del 26 y el 27 de julio en el Teatro Victoria Espinosa.

“Soltar el cuerpo”: mover casi como si el cuerpo no tuviera coyunturas; poder articular el cuerpo con la precisión cortante y angular de una cuchilla aguda para crear una multitud de imágenes tanto viscerales como simbólicas en niveladas capas de sensibilidad y sentido; intervenirse plásticamente como un factor activo dentro de los discursos vivos y hasta precarios actuales; y por otro lado, de ser capaz de suspendernos en momentos de asombro y descubrimiento traslucientes antes de reubicarnos nuevamente dentro de las narrativas de nuestras vidas cotidianas.

Personalmente, las maestras Bravo, Vázquez y Soto (y otras incluyendo Awilda Sterling Duprey) muestran esa creatividad de cuerpos sueltos, fluidos y completamente controlados. Es lo que constituye la enseñanza de su trabajo y cementa la fundación de cómo entendemos la danza en Puerto Rico. En el teatro (mi campo), Bertolt Brecht llamaba esa soltura “the ease” (la facilidad, tal vez) de performance que hace lo físicamente difícil o casi imposible parecer natural. Por eso, intento traducir nociones de espacio, cuerpo y movimiento en términos de un vocabulario compartido, porque todo lo que conozco de danza y baile viene de Puerto Rico, desde el Taller de Histriones de Gilda Navarra hasta al presente.

La Escuelita Fenomenal de Rompeforma extiende el alcance del muy exitoso y premiado documental “Fenomenal, Rompeforma 1989-1996” (2022) co-dirigido y producido por Merián Soto y Viveca Vázquez. Para los que no sepan, el Festival de Rompeforma: Maratón de Baile, Performance y Visuales” se celebró entre 1989 y 1996 principalmente dentro de los espacios como el Teatro Julia de Burgos del Departamento de  Drama y los anfiteatros de la Facultad de Estudios Generales de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. La multidisciplinariedad y el poder romper barreras artísticas y a la vez “brechar” grupos, distancias y diferencias fueron entre sus propósitos generales. Tal vez más importante fue su tendencia de crear un diálogo danzado entre artistas de la diáspora puertorriqueña y de la Isla, aunque también incluía artistas de América Latina e internacionales. En pocas palabras, resultó en un hito cultural enorme en la historia de baile, danza, performance y teatro en Puerto Rico. Uno que obliga su preservación y su continuación como parte viva de la creatividad cultural actual puertorriqueña.

Dentro del contexto de preservar y extender las metas de Rompeforma, me parece que la premisa detrás de “Cambios de táctica” se reduce a tres preguntas básicas: ¿cuánto cambian las coreografías cuando cambian los cuerpos?; ¿las coreografías de los 1980 y 90 responden a cuerpos y públicos de los 2020+?; y ¿es justo comparar los trabajos (y cuerpos) de Alejandra Martorell y Marion Ramírez a los de Petra, Viveca y Merián?

Mirando desde afuera, no veo tanto coreografías sino cuerpos bailando. Veo movimientos, acciones, patrones particulares de una bailarina o un bailarín. Identifico los movimientos y patrones de Viveca Vázquez, por ejemplo, porque son tan característicos de ella de trabajar de coyunturas y doblajes para dar forma única y espectacular a imágenes que se basen en cómo ella suelta su cuerpo para sobrepasar, como si fuera natural, lo que parecen ser sus límites fisio-anatómicos. Verlos re-creados por otra bailarina provee una segunda evaluación tanto de las destrezas y el impacto artístico de su creación original como de la precisión corporal requerida para reinterpretarlos. Fue un momento de reflexionar, reinterpretar y literalmente reinventar mi aprecio del arte de Vázquez.

Mis recolecciones de las coreografías de Petra Bravo y Merián Soto no surgieron con el mismo sentido de “huellas” dejadas en el escenario. Mis memorias de Petra siempre regresan a su trabajo con Pisotón, con montajes como “Elizam entra libre” (1995) con Maritza Pérez (y otrxs) y especialmente con los impactantes actos corporales colectivos  de estudiantes que resultaron de sus talleres de “Hincapié” en el teatro Julia Burgos del Departamento de Drama.

Lo que queda grabado para mí del trabajo de Soto es su montaje (con Pepón Osorio) de “Historias” (Rompeforma y FESTELAT ’93). Escribí entonces: “La acción y representación visual de la esterilización femenina y el proceso de recuperar una sensibilidad humana encontró un gesto físico-expresivo múltiple que comunicó el dolor de la pérdida forzada de una identidad regenerativa y la alegría de poder rescatar y hacer florecer a otra” (“El teatro puertorriqueño reimaginado”, 302-03). Esos cuerpos, rodando en ese piso (si recuerdo bien) dejaron huellas (en mi mente, por lo menos). Yo sentía algo igual con su increíblemente bello trabajo más reciente con ramas (“branches”) de árboles en el Museo de Arte Contemporáneo.

No obstante, Marion Ramírez es fenomenal y hace suyas las coreografías escogidas de Soto, Vázquez y Bravo. Tal vez, esto es el cuarto punto de la premisa detrás de “Cambios de táctica”: otrxs bailarinxs pueden apropiarse de ellas – excepto, tal vez, las de Viveca – y literalmente reubicarlas en contextos nuevos y, tal vez, con significados cambiados. Importa poco que no recuerdo esas coreografías ni que no tengo una memoria explícita de  Ramírez bailando dentro de Rompeforma ni con unx u otrx de lxs maestrxs de baile y danza en Puerto Rico más temprano en su carrera. Su dominio de su propio cuerpo y su arte es obvio e impresionante, como es su flexibilidad física-plástica-corporal de ocupar los espacios esbozado por las coreografías de Merián, Viveca y Petra, y revivirlas con una creatividad dinámica muy suya que presta continuidad y perduración a características coreográficas antes encerradas en los cuerpos de sus creadoras.

Además, el trabajo de Marion con las jóvenes bailarinas Alanys Cardona Oropeza, Carmela Cruz, Sara Isabel Núñez Torres y Sabrina Enid Valerrama Calderón merece mención especial. La integración de ellas en el proyecto – creando una nueva generación que aprenda a defenderse entre tantos talentos – me parece como uno de los logros más importantes de “Cambios de tácticas”. También es un buen momento mencionar la siempre sustancial colaboración como diseñador de luces y director técnico de Juan Fernando Morales.

Conclusión

Hace varios años asistí a un “site-specific” performance innovador de Alejandra Martorell en un pozo de un riachuelo del río Piedras en el barrio Venezuela en Río Piedras. No pude escribir sobre ese evento en ese momento, pero surgió como la primera memoria en mi imaginación al ver la apertura de Alejandra en I MAPA y TRANSICIÓN 1 de “Cambios de táctica”.  Su soltura e “ease” de movimiento y su relación al mapa de textos escritos y la intervención de las danzantes jóvenes para doblar las telas del mapa me dejó fascinado por un rito secular de pasaje, tanto para Alejandra como para esta función porque mostraba su maestría de cuerpo como no la había visto antes y creó un sentido de suspensión estética, un marco de asombro que daba entrada y que duró a través del resto de la función.

La “Escuelita fenomenal de Rompeforma” culminará en noviembre de 2025 con talleres en el Departamento de Drama de la UPR, Río Piedras y el Museo de Arte Contemporáneo dirigidos por Eiko Otake, que terminarán en una charla/performance en el teatro de la UPR.

 

 

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Bad Bunny/Good Bunny: los talleres de Un Verano contigo

 

 

Marla Pagán Mattos

Llegó como una invitación de Willy Wonka, solo que sin el billete dorado y sin las letras pequeñas de un siniestro contrato. Llegó en la forma de un correo electrónico anunciando que la estudiante ha sido seleccionada para participar de Un Verano Contigo: Talleres de Arte. Este programa, coordinado por el equipo de la Good Bunny Foundation, ofrece otros 3 talleres de verano adicionales. Estos son talleres de música, deportes y un programa piloto que inició este año de diseño de modas. Durante las semanas del 7 al 18 de julio, Good Bunny Foundation coordinó la tercera edición de los talleres dirigidos a estas especialidades para estudiantes puertorriqueños entre las edades de 12 a 17 años.

Con una presencia mediática modesta, Good Bunny Foundation se ha dado a conocer por ser un proyecto asociado con las iniciativas de Benito Martínez, aka Bad Bunny. Este verano de 2025, los talleres coincidieron con la histórica residencia que el artista y su equipo han preparado en Puerto Rico. Según la página web de la Fundación, la misma se creó a partir de 2018 con la misión de “impulsar a niños y jóvenes de sectores con recursos limitados en Puerto Rico a desenvolverse en la música, las artes y el deporte”.

Este año, Un Verano Contigo invitó a un poco más de 300 estudiantes para participar de los talleres. Además, el equipo anunció que en esta tercera edición de los talleres los mismos se llevarían a cabo en un mismo lugar, en la Universidad de Sagrado Corazón.  Un dato para destacar es que por primera vez integra a estudiantes de municipios fuera del área metropolitana tales como Fajardo, Yauco, Cayey y Humacao, en el estreno de una “residencia estudiantil” que incluye hospedaje para estos estudiantes, según Elizabeth Barreto Ortiz, Directora de Un Verano Contigo: Talleres de Arte. Hasta el momento, la participación en los talleres ocurre a partir del acercamiento que el equipo coordinador hace a una selección de escuelas donde solicitan que las maestras recomienden a estudiantes. De esas recomendaciones, el equipo hace un escogido. Los padres y madres no tuvimos acceso a conocer los criterios de selección. A pesar de la limitación de esta información, los talleres transcurrieron de manera ordenada, segura y responsable.

Para algunos, estos talleres parecerían propios de un campamento de verano que incluía dos camisas de uniforme y materiales sin costo para los participantes. Entre los materiales se incluyeron un ipad con un stylus, un bulto Adidas, una botella de agua con el logo de los talleres, entre otros. Lo más importante de los talleres se concentró en las experiencias proporcionadas por artistas, diseñadores, entrenadores, músicos, gestores culturales, líderes comunitarios y educadores con una consecuente trayectoria de colaboración y quehacer en Puerto Rico.

Solo puedo comentar sobre los talleres de arte, los cuales celebro por la variedad de medios y por su conceptualización. Muchos, inspirados por Dtmf y el lema de No me quiero ir de aquí, organizaron sus talleres a partir de motivos asociados a la residencia. “Archipiélago cerámico” y “Ejército de cangrejos” de Nitzayra Leonor Canales Dalmau, por ejemplo, invitó a los estudiantes a generar propuestas de cerámica que obligaban a pensar sobre la geografía y culturas de Santurce y el Caribe. “Ancestralidad en la naturaleza caribeña”, el taller de pintura de Rafique, o “Con encanto y con primor”, taller de pintura al óleo de Jaime Rosa, entre otros, ejemplifican el interés por generar un ejercicio de imaginación y creación que obligó a los estudiantes a pensar en sus historias, sus circunstancias, su relación con ideas sobre Puerto Rico y el Caribe, tal y como parece que la residencia de Bad Bunny ha provocado en un fenómeno de carácter intergeneracional.

Entre los artistas que dirigieron talleres de arte se encuentra una cepa de creativos comprometidos con su campo y la colaboración, ofreciendo un modelaje ante lo que promete ser una nueva generación de artistas en Puerto Rico. Entre los artistas colaboraron Nitzayra Leonor Canales Dalmau, Rosa Colón Guerra, Jaime Rosa, Madelise Ríos Medina, Javier Moreno, Rafique, Mari Robles López, Marcos de Jesús Carrión, Tania M. González Justiniano, Mya Pagán, Rosenda Álvarez Faro, entre otros. Todos estos artistas se destacan no solo por sus destrezas en sus medios de expresión, sino que integran una mirada crítica, conciencia social y compromiso con el carácter transformador del arte.

En estos momentos, cuando mucha de la conversación cultural se concentra en temas de celebridades, influencers, acceso a “merch”, además de la precariedad nuestra de cada día, Puerto Rico debe darle la bienvenida a esta iniciativa. Hacia el cierre de los talleres se prometió una “sorpresa especial”. Creo que todos esperaban celebrar y agradecer a don Benito, quien dejó a todos alborotados al no presentarse; alborotados, sí, pero inspirados.

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