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Cine desde España, AdocPR, Benicio y Misión Imposible

 

En Rojo

Antes, cuando viajaba en vuelos internacionales, aprovechaba la oferta muy variada que ofrecía la línea aérea en sus viajes de 8 + horas. Pero, con la popularidad de ‘streaming’, ya he visto muchos de estos filmes y prefiero leer hasta que el cansancio me lleve al sueño pesado.

Como ahora escojo dónde ir, qué ver y cuánto tiempo pasar en cada lugar, tengo tiempo para regodearme y esta vez descubrí el placer de ir a las salas de cine de, en este caso, Donostia/San Sebastián y Salamanca. Dos de los filmes son parte de nuestra cartelera en la isla y dos producciones españolas/europeas que comentaré próximamente.

Antes de irnos en este viaje, quiero felicitar a AdocPR por su taller de cine y proyecto “Documentar la memoria”, con la presentación de dos cortometrajes en el Cine/Teatro Paradise de Río Piedras el pasado viernes 13 de junio. Al verlos, tuve un deja vu que me recordó la inmediatez del documental de 15 minutos, Somos más, sobre la marcha convocada por el colectivo Mujeres por la paz en Santiago de Chile, terminado el 30 de octubre de 1985 y presentado en el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano la 1era semana de diciembre en La Habana. Tanto “El miedo del M.A.P.” como “Sin Fronteras” enfocan en sucesos que nos afectan a diario y que muchas veces permanecen escondidos, en especial la labor colectiva que hacen las comunidades para mejorar sus vidas y las de su entorno. Pero, “Sin fronteras” nos dio la sensación de estar leyendo los titulares del día y viendo los sucesos en los noticiarios televisivos al momento en que suceden. Ver y sentir esta inmediatez en el centro de Río Piedras es un logro que merece toda nuestra admiración y apoyo. Felicitamos al Centro de Acción Urbana, Comunitaria y Empresarial (CAUCE) por ser un motor de iniciativas en esta ciudad que reclama su nombre de ciudad universitaria.

The Phoenician Scheme (Director y guionista: Wes Anderson; autores: Wes Anderson y Roman Coppola; cinematógrafo: Bruno Delbonnel; elenco: Benicio del Toro, Mia Threapleton Michael Cera, Riz Ahmed, Benedict Cumberbatch, Jeffrey Wright, Tom Hanks, Bryan Cranston, Willem Dafoe, F. Murray Abraham y un largo listado de sus actores seguidores en todos los filmes de Anderson)

Siguiendo su peculiar estilo, para Wes Anderson lo más importante de The Phoenician Scheme es su puesta en escena/mise-en-scene o cómo va montando escenas, personajes, incidentes, discursos, relaciones inciertas, recuperadas o redefinidas. El tiempo puede ser circular como en movimiento indefinido que trae pedazos del pasado y los impone en escenas que parecen no tener secuencias. En otras palabras, ver un filme de Anderson es estar a la espera de múltiples narrativas, con o sin seguimiento, pero que en algún momento tendrán o no sentido en una trama que parece inventarse mientras se narra. Para mí, el gran atractivo es cómo Benicio del Toro redefine a Zsa-zsa Korda como un magnate que gana y pierde dinero en múltiples inversiones, apenas tiene contacto familiar a pesar de tener múltiples hijos y que, al entender que su vida accidentada pudiera devenir en muerte, secuestra a su hija Liesl de un convento para que sea la manejadora de sus bienes. Nadie es quien aparenta ser y por eso sus palabras nunca contienen toda la verdad. Anderson los pone y saca de escenografías creadas para encuadrar el capítulo que narra y usa la cercanía de la cámara para presentar caras sin expresiones y con diálogos que muchas veces no corresponden al momento narrado.

Y, a pesar de todas estas confusiones, el filme es extremadamente gracioso, aunque muchas veces no sabemos exactamente de lo que reímos. El director asegura la reacción deseada al poner tantas caras conocidas con historias narradas por otros y permitir cambios que parecen alterar la narrativa central, que a su vez cambia según se unen más personajes e incidentes. Sé que suena a locura, pero si han visto otros filmes de Anderson (mi escogido: The Grand Budapest Hotel, The French Dispatch, Asteroid City) van a disfrutar el enredo, lo absurdo y, especialmente, su creatividad. Que conste, ningún personaje es modelo de nada.

Para un análisis de las influencias cinematográficas en este filme: https://www.newyorker.com/magazine/2025/06/09/the-phoenician-scheme-movie-review.

 

Coda intempestiva:

Mission Impossible-The Final Reckoning (director: Christopher McQuarrie; guionistas: Eric Jendresen y Christopher McQuarrie; autor: Bruce Geller; cinematógrafo: Fraser Taggart; elenco: Tom Cruise, Hayley Atwell, Ving Rhames, Simon Pegg, Esai morales, Pom Klementieff, Greg Tarzan Davis, Shea Whigham, Angela Bassett)

 Comienzo con el párrafo introductorio de mi reseña de la 1era parte de Mission Impossible-Dead Reckoning:

«Y así llegamos a la más reciente aventura/misión de Ethan Hunt: Mission Impossible-Dead Reckoning Part One, con la promesa de una 2nda parte en 2024, pero debido a la huelga de los sindicatos de actores y escritores, con suerte en 2025. Ethan H. está acompañado por sus dos constantes compañeros: Luther y Benjy, quienes son esenciales para que él pueda moverse de un lugar a otro, burlar la persecución de agentes federales, calibrar peligros para lograr su misión. Aquí volvemos—o por lo menos en esta 1era parte—a los enemigos solitarios con enlaces de grupos poderosos que no representan necesariamente a una sola agrupación y, definitivamente, a una nación. El antagonista en este caso es Gabriel, un delicioso Esai Morales, que aparenta ser “suave”, aunque no parpadea si tiene que poner un explosivo en un aeropuerto lleno de viajeros.… Termino señalando lo que hace a Mission Impossible tan aplaudida por un público amplio que parece expandir con cada capítulo: 1) las escenas de apertura, 2) la destrucción parcial (o no) de edificios históricos o de diseños sorprendentes, 3) riesgos físicos donde Hunt/Cruise expone su cuerpo al lanzarse de lugares con alambres, carros, motoras, aviones, trenes a velocidades que ponen la vida de todxs en riesgo, 4) el uso de máscaras con caras de otrxs para la confusión de los personajes en el filme y los espectadores, 5) las localizaciones que escogen para sus aventuras y encuentros.»

Esa importante 1era escena en esta 2nda parte de Dead Reckoning es un resumen de los siete MI anteriores, con escenas claves para verlo como un todo que posiblemente esté llegando a su capítulo final (fue la sensación que también tuvimos con James Bond en No Time to Die), aunque en este caso, hay un nuevo equipo formado que puede dirigirnos a futuras aventuras. Como esta vez el enemigo, “The Entity”, es elusivo e igualmente mortal, en vez de enemigos extranjeros o insulares, nos encontramos con dispositivos creados por máquinas al parecer + adelantadas que las mentes de científicos al servicio de gobiernos o proyectos privados. Vencer o, al menos, neutralizar a estás máquinas requiere toda la astucia del equipo de Ethan y, a veces, tecnología ya descartada por estas nuevas empresas. Esta vez las aventuras + riesgosas se dan en el aire y el agua. Las maromas de Ethan y Gabriel por saltar de una avioneta a otra para asegurar la pieza clave que destruirá a “Entity” nos eleva a la incredulidad posible, pero las escenas + impresionantes son en el Mar de Bering, Ethan sumergido en aguas congeladas en busca del submarino Sevastopol y luego rescatado por artimañas primitivas entre dos mujeres: Grace y Tapeesa, ésta protagonista de una historia de amor que añade otro nivel a la aventura de Mission Impossible. Si me dejo llevar por la reacción del público español, el #8 de Mission Impossible es todo un éxito.

¿Puerto Rico fue una Blue Zone?

 

 

Especial para En Rojo

[Esta es la primera columna de la serie “Entre ollas y fronteras”, preparada para En Rojo por el autor.]

La colonización alimentaria que enfermó nuestros cuerpos

Antes del microondas y los cubitos, Puerto Rico tenía todos los ingredientes de una Blue Zone. Hoy tiene todos los síntomas del colapso.

Puerto Rico no figura en los mapas oficiales de longevidad mundial. No está entre Okinawa, Icaria o Nicoya. Sin embargo, si uno observa con calma los registros históricos y escucha con atención a nuestros mayores, surge una verdad incómoda: muchos puertorriqueños nacidos a fines del siglo XIX y principios del XX vivieron más de un siglo… y vivieron sanos.

En los campos de Adjuntas, Ciales, Las Marías y Cabo Rojo, había mujeres que cocinaban con viandas, hombres que sembraban y cargaban leña hasta bien entrada la vejez, y abuelas que morían en sus casas a los 100 años, sin haber pisado una sala de intensivo. Eran cuerpos longevos no por medicina moderna, sino por comida fresca, movimiento diario, vida comunitaria y cocina lenta.

¿Qué es una Blue Zone?

Las llamadas Blue Zones, según Dan Buettner y National Geographic, son regiones del mundo donde las personas viven vidas significativamente más largas y saludables que el promedio. Comparten factores como dietas mayormente basadas en plantas, actividad física constante y moderada, conexión comunitaria y espiritualidad, poco estrés crónico y bajo consumo de alimentos procesados [1].

Y si uno compara estos patrones con la vida de Puerto Rico rural antes de 1950, la coincidencia es notable.

Supercentenarios nacidos antes de la invasión: ¿casualidad o evidencia?

El Gerontology Research Group (GRG) ha documentado múltiples supercentenarios puertorriqueños —personas que vivieron más de 110 años— nacidos entre 1889 y 1908. Entre los puertorriqueños validados como supercentenarios destacan Emiliano Mercado del Toro (1891–2007), Ramona Trinidad Iglesias Jordan (1889–2004), Antonia Gerena Rivera (1900–2015), Emilio Flores Márquez (1908–2021), Modesta Rodríguez Carrasquillo (1890–2003) y María Anastasia Colón Aponte (1891–2003) [2]. Todos nacieron en regiones rurales, en los inicios de la era colonial estadounidense —una época donde aún predominaban la cocina criolla, las viandas y la agricultura local.

Todos nacieron en zonas rurales, antes de que existieran los supermercados, la leche en polvo, los refrescos, o los comedores escolares industrializados. Comían del patio, caminaban a diario y cocinaban con lo que la tierra ofrecía. Vivieron mucho no por biotecnología, sino por hábitos culturales y alimentarios profundamente puertorriqueños.

Nuestra salud post-industrialización

 Tras la invasión estadounidense de 1898 y la posterior reestructuración de la economía local, el sistema alimentario de Puerto Rico cambió radicalmente, y así mismo nuestra salud.

 

Como se muestra en la gráfica de Transición Alimentaria en Puerto Rico (1900-2020), tras la caída de la producción agrícola local y el aumento drástico de alimentos ultraprocesados, hubo un aumento paralelo de enfermedades crónicas en la isla [Ver notas 3 a 12]. En menos de un siglo, la olla fue reemplazada por el paquete. El sabor por el polvo. La salud por la prisa.

Expectativa de vida: más larga, pero más enferma

Es cierto que la expectativa de vida aumentó tras la llegada de EE.UU., gracias a vacunas, antibióticos y agua potable. Sin embargo, también aumentó dramáticamente la carga de enfermedades crónicas. El resultado: se vive más años, pero con menos calidad de vida. Enfermos, medicados, aislados y lejos del plato que una vez nos sostuvo.

Comparación histórica: antes vs. ahora

 

Aspecto Antes de 1950 Después de 1980
Alimentación principal Viandas, legumbres, frutas, pescados Harinas refinadas, carnes procesadas
Técnicas de cocina Hervido, guisado, fermentado Fritura rápida, microondas
Origen de los alimentos Patio, finca, mercado local Góndola, importaciones
Actividad física diaria Alta (caminar, sembrar, cargar) Baja (sedentarismo generalizado)
Enfermedades metabólicas Raras Epidémicas
Relación con la comida Comunitaria, ritual, cultural Individual, apurada, desarraigada
Longevidad saludable Alta para quienes sobrevivían la niñez Baja por enfermedades crónicas desde jóvenes

 

Descolonizar el cuerpo… desde la cocina

 No se trata de romantizar el pasado. Se trata de reconocer que la medicina preventiva ya existía en la cocina puertorriqueña, cuando el sofrito era fresco, el arroz se lavaba a mano y la comida se compartía.

Recuperar esa sabiduría requiere voluntad cultural y política: enseñar a cocinar desde la escuela; revalorizar la olla como símbolo de salud y soberanía; apoyar la agricultura local, no solo con discursos, sino con legislación; descolonizar el paladar, y también el cuerpo.

Tal vez Puerto Rico nunca fue oficialmente una Blue Zone. Pero vivió como una. Y tal vez el futuro más revolucionario que podemos imaginar es uno donde volvamos a guisar como si la salud nos importara.

El autor es especialista en Medicina Culinaria del Centro Caribeño de Medicina Culinaria.

Bibliografía
 [1] Buettner, Dan. The Blue Zones: Lessons for Living Longer from the People Who’ve Lived the Longest. National Geographic, 2008.
[2] Gerontology Research Group. “Puerto Rico Supercentenarians.” grg-supercentenarians.org. Accessed 10 June 2025. https://www.grg- supercentenarians.org/puerto-rico
[3] FAO. Caribbean Statistical Yearbook, 1960; USDA. Balance Sheets – Puerto Rico, 1950.
[4] Dietz, James L. Economic History of Puerto Rico. Princeton UP, 1986.
[5] USDA. Puerto Rico Food Supply Estimates, 1970.
[6] FAO. Regional Food Supply Review – Caribbean, 2020.

[7] USDA Economic Research Service. Historical Food Import Reports, 1930–1960.

[8] Departamento de Hacienda. Boletín de Estadísticas de Importación, 1972.
[9] Departamento de Salud Pública. Informe Sanitario Anual, 1920.
[10] Puerto Rico Vital Statistics Report, Departamento de Salud, 1958.
[11] CDC. Behavioral Risk Factor Surveillance System: Puerto Rico 2020.

[12] Puerto Rico Health Sciences Journal, vol. 1, no. 3, 1976; Informe de Diabetes AGPR, 1980.

Editorial-Rechazo a la agenda antiinmigrante del gobierno de EEUU

Desde su primera campaña por la presidencial en 2016, y a lo largo de su primer término presidencial, y ahora del segundo, Donald Tump le declaró la guerra a los inmigrantes. Bajo la falsa premisa de que Estados Unidos está bajo el asedio de una «invasión de ilegales», prometió convertirse en el Presidente que pararía en seco las «caravanas», los cruces fronterizos y los vuelos especiales que llevaban miles de inmigrantes de América Latina y el mundo a Estados Unidos todos los años.También prometió que sería el presidente que más migrantes deportaría. «Deporter in Chief» se llama a sí mismo, avivando en sus seguidores los prejuicios y miedos ante dichas poblaciones extranjeras,  a quienes llama «ilegales» y «extraños» ( «illegal aliens»), como si se tratara de extraterrestres en lugar de seres humanos de carne y hueso.
A falta de una ruta específica para cumplirle a su base de blancos empobrecidos las promesas económicas y de nuevos y fabulosos empleos que les hizo, convierte a los inmigrantes indefensos en chivos expiatorios y lanza contra ellos toda la fuerza no solo del Servicio de Inmigración y Aduanas y la Patrulla Fronteriza ( ICE, por sus siglas en inglés) sino también la Guardia Costanera, el TSA de los aeropuertos, la Guardia Nacional y hasta los Marines, como hacen ahora en Los Angeles, California para reprimir y detener a las y los que allí se enfrentan a sus constantes operativos armados en las áreas, barrios, escuelas, y centros de trabajo donde viven, estudian y laboran las y los millones de inmigrantes en ese estado fronterizo con México.
Afortunadamente, la sociedad puertorriqueña ha sido tradicionalmente inmune al delirio antiinmigrante que cunde en Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo. Quizá eso se deba a las lecciones aprendidas de la gran migración de boricuas a Estados Unidos, que aún con ciudadanía estadounidense y pasaporte confrontan el mismo discrimen y prejuicios que los inmigrantes de otros países. Por eso, a pesar de los prejuicios de clase y raciales que tristemente cargan todavía algunos sectores de nuestra población, los inmigrantes de otros países conviven entre nosotros libremente, y hasta ahora han podido trabajar, estudiar, recibir servicios públicos y congregarse en sus iglesias y otros lugares sin mayores problemas ni tensiones exageradas. Durante décadas apenas se ha sabido públicamente en Puerto Rico sobre operativos de arrestos y deportaciones en las áreas donde viven estas personas, a excepción de que la Guardia Costanera de Estados Unidos intercepte alguna embarcación con inmigrantes en el Canal de la Mona.
Pero ahora, eso cambió de golpe con la furia antiinmigrante del gobierno de Trump, furia que el actual Presidente de Estados Unidos descarga también contra cualquiera que se interponga en sus planes y políticas excluyentes y autoritarias. El movimiento MAGA va en serio y la supremacía del «American way of life», como MAGA lo interpreta, se impone con todo rigor en estados y colonias/territorios por igual. Esta debe ser una lección fuerte pero real para aquellos que aún defienden el coloniaje en Puerto Rico, ya sea por fanáticos, pusilánimes o «jaibas». De personas de esa calaña están llenos el gobierno y la política en nuestro país. Y nunca más claro que ahora, bajo el régimen de Jenniffer González y el PNP. Puede haber intrigas y peleas intrapartidarias entre ellos por parcelas de «poder», presupuestos, nombramientos o contratos. Pero ante el mollero del «amo colonial» se doblan como alambre dulce unas y otros. Por eso, Jenniffer González justifica haber entregado al ICE las listas de inmigrantes indocumentados con licencias de conducir. Se canta con las manos atadas. Sin embargo, ningún gobernador o gobernadora PNP después del gobierno de Alejandro García Padilla que aprobó dicha ley de otorgar las licencias- ni Ricardo Rosselló, Wanda Vázquez, Pedro Pierluisi, o la propia Jenniffer González- hizo nada para derogar dichos permisos especiales de conducir. Los inmigrantes que pueden votar en las elecciones en Puerto Rico son muchos, hecho que no se le escapa a ningún político. Por eso, después de García Padilla, los PNP’s dejaron en vigor la medida por jaibería política y  ventajería electorera. En particular Jenniffer González hizo una campaña fuerte entre los inmigrantes y luego traicionó a su sector más vulnerable, entregando a ICE en bandeja de plata la información necesaria para que sean ubicados y deportados.
El gobierno de Puerto Rico no está obligado a hacer eso. Los asuntos de inmigración son un campo ocupado por el gobierno de Estados Unidos. Es a ellos y no a nosotros a quienes corresponde cualquier trámite o intervención con dicha población. La no obligación aplica al gobierno central y a los municipios. Por tanto,  fue innecesaria e inmoral la labor de «chotas» que hicieron los funcionarios de la Gobernadora entregando la lista de conductores al ICE  y  el policía municipal de Cabo Rojo que denunció a una inmigrante con documentos en ley  que había acudido al ayuntamiento en busca de un permiso para su comercio.
La mayoría de los inmigrantes en Puerto Rico vienen desde la hermana República Dominicana. Quisqueya y Borinquen han compartido desde siempre geografía, etnia e historia. Arahuacos, españoles y africanos fueron la fragua de nuestro perfil caribeño y antillano, y siglos de migraciones entre ambas islas han servido para sellar un vínculo indivisible marcado por  nuestro común Canal de la Mona, y alimentado por el idioma, la cultura y los sentimientos compartidos. Que haya puertorriqueños y puertorriqueñas que denuncian y colaboran con la persecución de dominicanos que viven y trabajan aquí es una vergüenza. También es  una afrenta a la comunidad y al gobierno dominicanos, y a la historia común que une al pueblo puertorriqueño con dicho querido pueblo hermano. Desde CLARIDAD,  rechazamos toda conducta de colaboración servil con la irracional agenda antiinmigrante del gobierno de Donald Trump.

Del Museo a la Escuela (de la contemplación a la acción): apuntes para una sesión invisible

 

Especial para En Rojo

 

We might be living within a work of art that we ourselves have helped to create through a million, a billion, a trillion acts of creation, viewing, and reading.

Jeffrey J. Kripal, Artists of the Impossible: The Altered States and Painted Visions of José Luis Vargas

Tallado por el lado inverso, un espejo deja de ser espejo y se convierte en cristal. Y los espejos son para ver de este lado y los cristales son para ver lo que hay del otro lado. Los espejos son para tallarlos. Los cristales son para romperlos… y cruzar al otro lado…

Subcomandante Insurgente Marcos, La historia de los espejos

Durante un recorrido guiado de la exhibición individual Fenómeno de José Luis Vargas en el Museo de Arte y Diseño de Miramar MADMI, tuve la oportunidad de conocer personalmente a este artista de culto al menos para mi generación. Luego de varias sesiones de conversación, conociendo más a fondo lo que más allá de su transdisciplinaria práctica artística llamó su programa, orgánicamente extiendo la invitación a acompañar curatorialmente su proyecto más reciente, El Colegio Invisible en la antigua Capilla La Milagrosa de Río Piedras. La confianza y generosidad de José Luis han sido clave para adelantar una agenda donde la filosofía y el arte, lo sobrenatural y el compromiso social aterricen en materia este magno proyecto. En iniciativas previas del artista, las dimensiones y ambición de su propuesta y programa adquieren escalas institucionales como en el caso del Museo de Historia Sobrenatural donde aparecen elementos de ciencia ficción, del folklore sobrenatural, elementos autobiográficos y culturales del imaginario colectivo puertorriqueño. Como detonantes o catalizadores que abran nuevos diálogos, la biblioteca, obra y visión del artista proponen nuevas formas colectivas de entender el rol del museo y la escuela, del arte y la pedagogía. En un movimiento que pasa de la contemplación a la acción, del Museo a la Escuela, el artista retoma temas y elementos que una instancia museológica implicaban un estatus aurático y de contemplación, y esta vez los emplea como recursos didácticos para generar comunidad.

El Colegio Invisible (cuatro elementos)

El Colegio Invisible es un proyecto donde se habilita la antigua capilla La Milagrosa a ser un espacio de reflexión que gira en torno a la biblioteca personal del artista. El Colegio consta de cuatro elementos centrales: la biblioteca invisible, la exhibición mutante, las sesiones invisibles y el cierre como apertura.

  1. La biblioteca invisible:

Durante los meses de mayo y junio la biblioteca de José Luis se pone a disposición de grupos cerrados para consulta y referencia de los temas que han ido nutriendo intelectual, filosófica y espiritualmente al artista y su programa. Según los ejes temáticos de la biblioteca se organizan una serie de charlas y visitas guiadas generando un ambiente de lectura, diálogo y reflexión. Una selección de esta biblioteca se presenta en el entrepiso o mezzanine del coro de la antigua Capilla la Milagrosa: la cabeza o cerebro de la muestra como la denomina Vargas. La biblioteca se divide en secciones temáticas que van de la filosofía y estética al misticismo y lo sobrenatural, de la novela gráfica a la monografía de artista. Más puntualmente la biblioteca sondea temas como el vodú haitiano y la doctrina espiritista, la obra de artistas como Hilma AF Klint y Jasper Johns, o la poesía y ensayística de autores como Octavio Paz o Jeffrey J. Kripal.

  1. La exhibición mutante (y magnética):

El segundo elemento lo compone un modelo de exhibición mutante que irá cambiando de forma a través del tiempo. En una muestra mutante el espacio de exhibición opera como un campo de ensayo periódico –la muestra como medio y no como fin en sí misma. Quien tenga la experiencia de habitarla entenderá que se trata de una exhibición que por varios motivos llamaría magnética. A diferencia de una exposición narrativa, por ejemplo, los flujos físicos e inmateriales que habitan esta muestra operan como zonas de intensidad o polos cambiantes, afectándose tanto entre sí como a quien los experimenta. En La Milagrosa las obras no se comportan de manera geométrica o lineal, sino que operan desde una lógica ondulante y vibratoria –como campos magnéticos.

La muestra, más introspectiva que retrospectiva, parte del reciente survey de la obra de José Luis en el Museo de Arte y Diseño de Miramar MADMI con impecable curaduría de Marilú Purcell Villafañe. Abarcando obra de los últimos 30 años, nuestra exhibición funge más como un archivo o fichero pictórico –un inventario abierto y cambiante de su producción artística. Más de cuarenta obras de monumental formato nunca antes presentadas en un mismo espacio irán desplegándose a través del piso y paredes de la nave principal de la Antigua Capilla. La muestra puede ser experimentada en detalle desde el primer nivel de La Milagrosa o de forma panorámica (como un tablero visto desde arriba) aprovechando la perspectiva aérea que nos concede el entrepiso del coro en un segundo nivel. Si se considera su escala y extensión, las pinturas reunidas excederían las dimensiones de La Milagrosa. La exhibición entonces no tiene un display fijo o final, sino que las pinturas irán rotando periódicamente, reconfigurando su forma y contenido según los temas abordados en el tercer y principal elemento del proyecto: las sesiones invisibles.

  1. Las sesiones invisibles:
Fotos suministradas por el autor

Partiendo nuevamente de los ejes temáticos de la biblioteca, convocamos a una serie de sesiones invisibles: charlas y visitas guiadas a grupos cerrados con el propósito de brindar una experiencia íntima de la muestra. A estos recorridos intencionados para cada grupo de invitados les sigue una charla o discusión sobre el tema que los congregue, sea arte, literatura, filosofía, ciencia o misticismo. Convocando una comunidad por venir, El Colegio Invisible desborda los límites espaciotemporales de una exhibición tradicional. Se trata de un proyecto integral que basa su estructura horizontal y dispersa en las comunidades epistémicas y colegios invisibles de la ilustración. El Colegio evoca formas de asociación que tejan redes de investigadores y educadores formando cooperativas de conocimiento sin autoridad centralizada ni currículo establecido.

  1. El cierre como apertura

Como evento de cierre se presentan proyecciones de dos video-performances: El Retorno de Albizu, y una Segunda Sesión Espiritista. En ambos videos tanto José Luis como su alter ego El Santo y sus colaboradores Ariel Annex Labatut, Jose Luis Baerga y David Rodríguez Labatut, convocan seres que emergen de la memoria histórica y afectiva en sendas séances espiritistas. Como volviendo al principio o empezando por el final, el fin de las sesiones invisibles y el cierre de la exhibición implican a la vez su apertura al público general. Como exhibición de arte, la muestra sólo abre al público durante dos fines de semana consecutivos. Al hacerse visible brevemente para incidir en la realidad extra-artística, este cierre como apertura indica el crossover del Colegio Invisible. Atravesando el espejo enfocado en el presente individual, esta comunidad que viene no sólo idea y visualiza futuros posibles (en plural), sino que empieza a habitarlos.

 

 

Los fragmentos de todo según el artista Marcos Alegría

 

Entrevista desde el taller y reseña de la exposición Cuatro décadas de pintura

Especial para En Rojo

Al fondo hay un vitral. El color se recompone con cada paso. Al acercarnos, la imagen fragmenta; espacios de color unidos por una línea, la “caña”, recorriendo cada filo. Se asemeja a la antigua concepción del “Logos”; eso que los Estoicos concebían como el entramado del universo, una razón de tejido en causas y efectos que estructura todo, como la caña a los vidrios. La línea del trazo de Marcos Alegría.

Alegría es pausado, habla de manera suave mientras cruzamos la casa: el espacio, los rincones de su hogar se cubren de cuadros de Moreira, Mojica, Marín.  Entramos al taller desde el patio. Hay una tarja rescatada al lado de la puerta: Escuela Marcos J. Alegría, “Ese era mi padre,” Nos dice. Alegría nace en 1954, en Dorado, a una familia absorta en el quehacer artístico. “En la casa de allá (refiriéndose a su hogar de crianza) la parte de abajo era la del estudio de mi papa, pero para entrar y subir a la casa arriba tenía que entrar por la puerta del estudio.” Recuerda el artista “Yo de niño pasaba y veía las modelos en la mesa normalmente. Las compartían él y Félix Bonilla Norat, que vivía aquí en Levittown.”

Ingresa a la Escuela de Artes Plásticas, centrándose en pintura y vitral. Recuerda el día que entró al salón de quien sería su máximo maestro, Augusto Marín.  “Se presentaban todos, y me tocó. Me levanté, -Marcos Alegría, de Dorado-. Me preguntó -¿Tu quedas familia de Marcos Alegría, el pintor?- -Yo soy hijo de él-. De ahí para abajo tuvimos una grandísima amistad.” Lo llevó por las calles bohemias del Viejo San Juan, las noches interminables, “Siempre que estábamos allí, preparábamos tuna con galletas, y el Stolichnaya.” En una de estas, como si se dirigiera por estas, “Mas abajo, por el Colegio de Párvulo, vino el español Paco Revelles, el acuarelista. Pero Paco lo que pintaba era la arquitectura del viejo San Juan, y usaba mucho proyector, tú sabes, para no fallar en perspectiva. Entonces un día, le dijo Tuto -Siéntate allí – Paco tenía una barba larga; le dijo -Siéntate- cogió un papel que Paco tenía preparado, ya húmedo. Era como ver a Osvaldo Guayasamín pintando a Paco de Lucia. Aquella barba fue saliendo sola. Me decía, -¿Se parece, verdad? Y se reía.”

El primer piso del taller resguarda los materiales de vitrales, planchas de cristal de diferentes colores, unas frente a otras. En los extremos, vitrales que le han traído para reparar. A la izquierda hay una escalera espiral, angosta en metal. Hay que agacharse para no golpearse la cabeza. Arriba, en el suelo, como mirando a su alrededor, se sienta el boceto de “La Dama descalza” (2005). Trabaja un lienzo sobre un atril, las espátulas y pinceles a su lado, y un inmenso lienzo rojo cuelga en la pared, rodeado de mensajes de amor. Pinta solo en las mañanas, y la luz es muy especial en las mañanas.

Fotos suministradas por el autor

La pintura de Alegría parece iluminada desde sí. Hay una relación espacial diferente a la de postrarse frente a un vitral. En ellos, la luz necesaria no viene desde nuestra perspectiva, sino tras la obra. La ilumina como intermediaria. Pero, en sus lienzos, la imprimatura negra (técnica legada de Marín) remite a la oscuridad primal, de la noche, de los sueños, donde irrumpe la luz.

Esto es lo que permea su corriente exposición Cuatro décadas de pintura en la Galería Miguel A. Domenech del Paseo de la Princesa, Viejo San Juan. Se nos enfrenta frente a la luz y la oscuridad entre las dos salas principales. Al entrar a la izquierda, “Naufragio” plasma la incertidumbre, la condición precaria personal, el inmigrante de lo cotidiano y las fuerzas que llevan a la deriva, rememorando, en su composición, al bronce “Cocodrilo” de Leonora Carrington. “El Amo Dictador” nos muestra esa fragmentación, ese Logos en la figura del Adán de Miguelángel, recostado, ordenando la ejecución del caos. En los detalles, la composición se ejecuta de manera vitralesca, pero con una luz que viene de adentro. Un pie, una mano, una extremidad se divide en decenas de campos, y en instantes, un juego de anaranjados, rojos y amarillos que encienden la obra, iluminándola, como en “Entre España y la playa” y “El Vela Güira”, al punto de parecer enardecida, inmolada en fuego.

Dos gatos corren por la sala. Un “Maine Coon” gris, de largos cabellos, se posa sobre la mesa bajo un lienzo monumental de la última cena. Hay una luz en todo, como si la existencia misma se fragmentara en recuerdos, de sus viajes a Cuba, una silla de caballo que se recuesta en la pared, las memorias de viajar a Italia con Rafael López del Campo a recuperar una obra, pinceladas, palabras, cristales, como si Marcos Alegría hubiera encontrado cómo atrapar la luz con sus manos.