Entre consignas de ¡Lucha sí, entrega no!, !Decimos no, no, no nos pararán!, alusivas al Primero de Mayo, Día Internacional de los y las Trabajadores, el amplio sector sindical y las organizaciones de la sociedad civil reiteraron la vigencia de la lucha por los derechos laborales y sociales.
La marcha salió poco después de las 10 de la mañana de la entrada del centro comercial Plaza las Américas, para discurrir por la avenida Chardón hasta llegar al frente del edificio que alberga a la Junta de Control Fiscal (JCF), en la avenida Muñoz Rivera en Hato Rey. Como ha sido la costumbre desde la imposición de la JCF por el Congreso de Estados Unidos mediante la Ley PROMESA, las movilizaciones de la fecha del Primero de Mayo han sido en denuncia y rechazo a dicha imposición. CLARIDAD conversó con una muestra del sector laboral presente antes de la salida.
José Damián Díaz González, vicepresidente de la Hermandad de Empleados Telefónicos (HET), informó que en estos momentos están por empezar a negociar con el patrono Claro el próximo convenio colectivo. El convenio venció en enero de este año y ya están en su segunda extensión. De parte del patrono, denunció, todas las propuestas que se han presentado es la reducción en términos económicos de beneficios que ya tienen y de otros beneficios. Ni siquiera les está ofreciendo lo que tienen actualmente. En estos 10 años el patrono no ha querido dar aumentos. Según el patrono, la razón es que el trabajador tiene que ceder de sus beneficios para que la compañía se mantenga operando, denunció. “Los trabajadores en Puerto Rico, según ellos, tienen muchos beneficios, demasiadas licencias y, obvio, no les gusta tener que pagar en dólares americanos. Si pudieran pagaban en pesos mexicanos”.
¡Primero de mayo, día proletario!
Otros trabajadores que dijeron presente fueron los de la industria del cine. Neftalí Nieves, agente negociador de la LaIATSE Local 494 (Alianza Internacional de Empleados de Escenarios, Técnicos de Cine, Artistas y Oficios Afines, por sus siglas en inglés: International Alliance of Theatrical Stage Employees) es el sindicato principal que agrupa y representa a los trabajadores de las industrias del espectáculo, cine y televisión en Puerto Rico e Islas Vírgenes de los Estados Unidos,indicó que llevan 30 años en Puerto Rico. Sobre la situación actual denunció que la JCF no ha permitido que se implemente la Ley 25 del 2023, que establece un incentivo de $100 millones al año para la industria del cine. Nieves afirmó que la industria del cine a nivel mundial trabaja con incentivos.
“Ahora mismo, estamos ante una escasez de trabajo por la falta de implementación de esos incentivos, no por falta de trabajo. El trabajo está; pero mientras ese incentivo no esté disponible, no van a llegar las producciones”, expresó. Según indicó, han intentado hablar con la JCF, La Fortaleza y con el Departamento de Desarrollo Económico, pero no han llegado a nada. “Seguimos esperando por ellos para ayudarlos a entender la necesidad”.
¡ Fuera dictadura colonial!
En un aparte con este medio, el senador por el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), Adrián González Costa confirmó que el proyecto (PC 1115), que propone eliminar la Comisión Evaluadora del Salario Mínimo y se encuentra en discusión en la Cámara de Representantes, “hasta ahora, gracias a Dios y a la prudencia, está detenido. No se le dio paso a la medida, lo cual hasta hora son buenas noticias, pero demuestra la indiferencia que hay por parte del gobierno actual hacia la clase trabajadora. Disolver ese mecanismo es abrir la puerta a que no se aumente el salario mínimo, y eso es muy peligroso en un país con una economía como la de nosotros”.
Más allá del citado proyecto, González Costa afirmó que en términos de lo que se discute en el Senado sobre los trabajadores, ¿qué evaluación se hace? No hay una agenda a favor de los trabajadores. “Los trabajadores no están ocupando un espacio en la agenda legislativa; no hay tema en la agenda legislativa. El Gobierno del PNP ha venido con el cemento y la varilla, como prometieron con mucho énfasis, a flexibilizar lo que son las construcciones, los megadesarrollos y otros asuntos. No, el bienestar de los trabajadores está por completo relegado”.
¡Por un Puerto Rico de la clase obrera!
Los manifestantes marcharon por la avenida Chardón sin contratiempos de ninguna clase. Durante el trayecto, hubo varias paradas en la cual los portavoces de las distintas organizaciones se dirigieron a los presentes.
“Nosotros, los trabajadores de la industria licorera de Ponce, en representación de las uniones del sector privado, nuestro mensaje es claro y contundente: Decimos no al proyecto 1115. Y al representante Roberto López: Tú no vas a pasar por encima de la clase trabajadora”, manifestó con vehemencia Rafael González, presidente de la unión.El líder sindical exhortó a las y los trabajadores a que “defendamos nuestros derechos, defendamos nuestra dignidad, defendamos nuestra educación y, sobre todo, defendamos nuestras playas y nuestras costas, No al proyecto Esencia. Y a los muchachos de la UPR, no se me quiten, que ella va pa’ fuera; a la presidenta Zayira Jordán la vamos a sacar”.
Durante el trayecto, se dirigieron a los manifestantes los portavoces de las organizaciones magisteriales, la portavoz de la Jornada se Acabaron las Promesa y los Trabajadores y estudiantes Comunistas por el Cambio Social. Los trabajadores de la salud, profesionales de la enfermería, también dijeron presente. Juan del Valle, portavoz, denunció que los enfermeros y las enfermeras de Puerto Rico llevan más de una década de lucha debido a la explotación laboral, el cansancio y la fatiga. “Pero ya estamos cansados del abuso del gobierno. Nos tenemos que sentir mal cuando vemos que el Departamento de Salud se ha convertido en la agencia de contratos de millones para los amigos, lo que ha sido el robo mayor en el Departamento de Salud. ¡Basta ya! Mientras, los pacientes tienen que esperar por un médico, por un medicamento porque el Gobierno de Puerto Rico no les quiere meter mano a los planes de salud que vinieron a Puerto Rico a robarse lo que nos queda. Puerto Rico, levántate y defiende nuestra salud”, alentó el enfermero.
Por el sector de las organizaciones políticas, se dirigió a los presentes el portavoz del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), Ángel Rodríguez León, quien apeló a que el Primero de Mayo no sea uno solo para recodar las luchas que se dan en el taller de trabajo o en las mesas de negociaciones. A nivel de país, denunció, se sabe que la JCF en estos 10 años nos ha sacado el dinero para pagar a los bonistas buitres y ha favorecido a las clases privilegiadas. “Nos están quitando el país pedazo a pedazo. Proyectos como el de Esencia no se pueden permitir. También quieren dejarnos sin nuestro proyecto social y político más importante, que es nuestra universidad pública, la Universidad de Puerto Rico. ¡Nuestro apoyo para todas esas luchas de estudiantes!”.
Fotos Christian Rosado Medina
Llegados frente a las oficinas de la JCF, el mensaje final estuvo a cargo de la presidenta de la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU), María del Mar Rosa Rodríguez.
“Hoy, Primero de mayo de 2026, llegamos ante este edificio que tiene la sede de la perversa, insensible y maldita Junta de Control Fiscal. En este año se cumplen 10 años de haberse aprobado la Ley PROMESA. Esta junta no supervisa, esa junta no administra; esa junta gobierna. Esa Junta no brinda estabilidad económica; esa junta fomenta la crisis y la quiebra”, fueron algunas de sus denuncias.
El PIP dijo presente
Sobre las acciones de la JCF durante estos 10 años, repasó que la Junta ha impedido la negociación colectiva, obstaculizado los convenios colectivos, ha despreciado la experiencia de miles de trabajadores, derogó la ley de un Retiro Digno y cerró la puerta a medidas para restablecerlo; derogó las leyes que establecen días de vacaciones para empleados públicos y de la empresa privada; ha impuesto aumentos anuales a la tarifa del agua, a los peajes, a la energía eléctrica; aumentó el costo de matrícula universitaria, eliminado más 300 millones del Fondo de Equiparación de los Municipios; le quitó $95 millones al Programa de Educación Especial, privatizó a la AEE, ha desplazado la política pública de energía renovable y ha gastado más de $2 mil millones en su propio presupuesto.
La portavoz exhortó a enfrentar a la Junta, por lo que anunció que llevarán a cabo una campaña tanto ante el Congreso como al presidente para reclamar su salida. La campaña incluye exigir a la gobernadora, a la Legislatura y al Comisionado residente que se unan a este esfuerzo. Adelantó que próximamente se estaría anunciando nuevas fechas para otras actividades.
Un repaso a los momentos más destacados en el deporte Boricua que levantaron nuestra Bandera en alto una vez más
La pasada semana estuvo marcada por varios eventos deportivos en distintas disciplinas que quedarán grabados en la memoria de los aficionados. Desde gestas individuales hasta logros colectivos, el deporte volvió a demostrar su capacidad para emocionar y unir a personas de nuestra Nación, unirnos como pueblo.
Hipismo
El hipismo boricua y sus seguidores están de fiesta debido a la participación histórica en la edición # 152 del famoso “Kentucky Derby. Esta carrera es parte de “La Triple Corona”, un programa de tres carreras de la hípica estadounidense, que se disputan en tres hipódromos diferentes: Derby de Kentucky, en Louisville, Kentucky. Preakness Stakes, en Baltimore, Maryland. Belmont Stakes, en Elmont, Nueva York. Un evento de mucho dinero y en el mundo hípico representa lo que en Béisbol es la Serie Mundial o en futbol el “Super Bowl.
Los jinetes puertorriqueños hicieron historia con la participación de siete jinetes Boricuas montando en uno de los eventos hípicos más importantes de los Estados Unidos y el mundo hípico. José Luis Ortiz hizo historia este pasado sábado al conquistar la primera posición del clásico conduciendo al ejemplar “Golden Tempo”, en una carrera donde venció al final de esta a su hermano Irad Ortiz Jr., abordo de Renegade. Dominio Boricua y un precedente histórico en dicho clásico que solo ellos dos podrían repetir en un futuro. El hipismo Boricua registro un momento histórico sin precedentes. Dos hermanos del Barrio La Gloria en Trujillo Alto alzaron nuestra bandera reafirmando nuestra identidad nuevamente a nivel mundial.
Todo fue celebración en el “Churchill Downs” y en nuestra Nación en un evento hípico de los más reconocidos a nivel mundial y la primera parada de la Triple Corona en Estados Unidos donde el talento puertorriqueño dominó la conversación desde el inicio de la tarde. El grupo histórico de jinetes boricuas: incluyo a los hermanos Ortiz . además de, John Velázquez con Further Ado; Jaime Torres en Incredibolt; Edwin Maldonado en Pavlovian; Manuel Franco en Albus; y Cristian Torres sobre Robusta.
La entrenadora Cherie DeVaux, entrenadora del ejemplar ganador, hizo historia como la Primera Mujer entrenadora en ganar un Kentucky Derby. El ejemplar Golden Tempo es entrenado por DeVaux
Béisbol Femenino
La Federación de Béisbol de Puerto Rico celebró un evento histórico en dicha disciplina al llevarse a cabo el pasado jueves y viernes la Primera eliminatoria a un Mundial de Béisbol Femenino en nuestro país.
La Serie Clasificatoria de Béisbol Femenino marcó un momento histórico al convertirse en el primer evento internacional oficial de béisbol femenino celebrado en Puerto Rico. Tuvo como sedes el Estadio Roberto Clemente Walker de Carolina y el Estadio Concepción Pérez Alberto de Fajardo. Además, fue histórica la celebración de un partido de béisbol femenino por primera ocasión en el Estadio Concepcion Pérez Alberto de Fajardo.
Canadá dominó vía barrida 3-0 la Serie Clasificatoria de Béisbol Femenino sobre Puerto Rico al imponerse el pasado jueves con marcador de 14 -0 en Fajardo y el viernes con marcadores de 8-3 y 10-0 en el Estadio Roberto Clemente Walker de Carolina. Las canadienses aseguraron su boleto directo a la ronda de grupos de la Copa Mundial de Béisbol Femenino 2026 a celebrarse en Illinois.
En el primer encuentro de la jornada, Canadá tomó el control desde el inicio con un ramillete de cuatro anotaciones en la primera entrada, al capitalizar tres bases por bolas y dos pelotazos otorgados por Janiliz Rivera, quien cargó con la derrota sin retirar bateadoras. Michelle Roche ( considerada una de las mejores lanzadoras del mundo) se apuntó el triunfo al lanzar cinco entradas en blanco con cinco ponches. Madison Willan remolcó tres carreras y Mia Valcke anotó en cuatro ocasiones. La jugadora canadiense Andreanne Leblanc conectó un cuadrangular por el jardín derecho que muchos de los jugadores activos de la Doble A y veteranos presentes en el estadio se admiraron de la potencia de su bateo.
Las canadienses completaron la serie el pasado viernes con victorias 8-3 y 10-0 en el Estadio Roberto Clemente Walker de Carolina.
El dirigente del Equipo Nacional Femenino, Carlos Ferrer, destacó el potencial del talento joven del conjunto de Puerto Rico tras concluir la Serie Clasificatoria de Béisbol Femenino. El dirigente de nuestra selección al analizar la actuación del conjunto canadiense señala:
“Hay que reconocer que el equipo de Canadá vino bien preparado. Tuvieron un torneo extraordinario. Batearon, lanzaron, fildearon, cogieron la bola, hicieron de todo”.
En términos de nuestro equipo señaló:
“Diría que Danna González fue la lanzadora que mejor actuación tuvo del equipo de nosotros. Defensivamente, el equipo no la ayudó, pero sí demostró que sigue siendo una de nuestras estelares lanzadoras”.
Otra de las jugadoras mencionadas por el dirigente fue la guardabosque Aneyshka Aponte, quien tuvo una destacada presentación en los jardines y con un excelente bateo.
“Aneyshka Aponte lució muy bien fildeando, corriendo y conectando la bola con bastante potencia”,
Jugamos contra una de las potencias en béisbol femenino en el mundo. Puerto Rico ocupa la novena posición en el ranking a nivel mundial. Hay mucho espacio para seguir mejorando. Este equipo va a seguir mejorando y poniendo nuestra bandera en alto. ( Para ver entrevistas del equipo canadiense y dirigente boricua visitar: (104) Prensa Pitirre – YouTube)
Béisbol Doble A
Los Patrulleros de San Sebastián hicieron historia este viernes al cerrar la temporada regular 2026 con récord de 19-1, tras vencer 9-1 a los Libertadores de Hormigueros en la continuación de la Liga de Béisbol Superior Doble A. San Sebastián se convirtió en el primer equipo en alcanzar 19 victorias en una temporada regular de 20 juegos. Además, implantaron la marca de mejor promedio de juegos ganados en fase regular con .950, al superar el .931 (27-2) de los Mulos de Juncos en 1987.
El estelar lanzador Jean Félix Ortega alcanzó el pasado miércoles 23 de abril la victoria número 94 de su carrera y llevó a los Cariduros de Fajardo a la postemporada 2026 al imponerse 6-2 sobre los Artesanos de Las Piedras, en la recta final de la Liga de Béisbol Superior Doble A.
Ortega trabajó seis entradas, permitió dos carreras y siete imparables, con dos ponches, para mejorar su récord a 5-0 esta temporada. En relevo lanzaron Jahir Pérez, Jean Rosario y Efraín Nieves, todos sin permitir anotaciones. Jean Félix se convierte en el lanzador activo con más victorias logradas en la Doble A.
Atletismo
Durante la celebración de las Justas de atletismo de la Liga Atlética Interuniversitaria (LAI) hubo una destaca participación de parte de la nueva cepa Boricua en este deporte.
José Yavier Figueroa representando a la Universidad Ana G Méndez (UAGM) tuvo una actuación de excelencia mundial en esta justas. En una actuación histórica, logro marca de 20.06 segundos en los 200 metros, rompiendo el récord de la LAI (20.49s) y estableciendo una nueva marca nacional para Puerto Rico. Esta marca de acuerdo con el portal de “World Athletics (José FIGUEROA | Profile | World Athletics) es la Numero 10 en esta temporada (que está comenzando). José Figueroa, además, mejoró la marca nacional de los 400 metros con marca de 44.49 que de acuerdo con el mismo portal es la novena marca de esta temporada. Está clasificado #29 en el mundo en los 200 metros en dicho plataforma que monitorea el atletismo mundial. Esperamos mucho de este joven de solo 22 años a nivel mundial.
Michael Soler representando a la Universidad Interamericana (UIPR)lucio muy bien en el lanzamiento de martillo, alcanzó los 68.77 metros, superando el récord que el olímpico Roberto Sawyer mantuvo vigente durante 15 años (67.76m).
Yarielis Torres representando a la Universidad Interamericana (UIPR) estableció un récord oficial en martillo femenino con 62.47 metros, superando la marca anterior de su propia hermana.
Relevo 4x100m Masculino Universidad Ana G Méndez, la cuarteta compuesta por José Figueroa, Adrián Canales, Yariel Pérez y Ángel Márquez, rompieron la marca nacional y de la competencia del relevo 4×100 al registrar 38.63 segundos en la pista del Estadio José Figueroa Freyre. Este equipo con esta nueva marca nacional demuestra una velocidad de calibre mundial y una esperanza de atletismo Boricua de seguir mejorando.
Voleibol femenino
Cangrejeras de Santurce completan una temporada histórica y se coronan campeonas de la LVSF 2026
Las Cangrejeras de Santurce el pasado miércoles se proclamaron campeonas de La Liga de Voleibol Superior Femenina (LVSF) donde completaron la barrida de la serie en cuatro partidos ante las Leonas de Ponce, esta vez en el Auditorio Juan Pachín Vicéns. Todas las victorias del equipo fueron en el mínimo de parciales.
Santurce cerró una postemporada dominante: lideró su grupo en los cuartos de final con marca de 3-1, avanzó a la final tras barrer 4-0 a las Valencianas de Juncos en la semifinal, y remató una temporada regular perfecta de 20-0, con 11 triunfos en el mínimo, seis en cuatro sets y tres en el máximo.
Claridad felicita a las Jugadores, técnicos, familiares y Gerencia del equipo por esta temporada histórica.
El deporte Boricua está de luto con el fallecimiento de José Rafael “Piculín” Ortiz
CLARIDAD lamenta y se une a la pena que embarga la familia de José Rafael “Piculín” Ortiz, una de las figuras más emblemáticas en la historia del baloncesto nacional y el deporte puertorriqueño en general. Uno de nuestros grandes atletas en representar nuestra bandera en el deporte a nivel nacional e internacional. Descanse en Paz
Enviado Especial de Claridad en Beirut (BOMBESÍAS)
Líbano padece su enésima crisis humanitaria en sus cien años de vida. Hoy se manifiesta en los bulldozers israelíes que demuelen las casas de los levantinos desplazados. Se estima que un millón y medio de refugiados del sur invadido malviven en tiendas de tela en la zona de Carneche, junto al puerto de Beirut, en condiciones infrahumanas. La situación llegó a su paroxismo el 8 de abril cuando un centenar de bombas cayeron en 10 minutos sobre la capital libanesa. Pero a pesar de los caminos enfangados, la basura acumulada en algunas esquinas y el lamentable aspecto exterior de las tiendas, cuando a uno lo invitan a entrar, se quita los zapatos y siente el calor de las alfombras bajo tus pies y la comodidad de los cojines, te imaginas como en la jaima de un jeque. Este es el más reciente episodio de un pueblo que ha aprendido a leer su propia tragedia a través del arte, una historia marcada por el sufrimiento sistemático y los dulces aullidos de su poesía.
1. 1920-1943: El Mandato Francés y el Sueño de Independencia
Tras el colapso del Imperio Otomano, Francia e Inglaterra se repartieron la región bajo el acuerdo Sykes-Picot. El Líbano nació bajo mandato francés, una era de sofisticación cultural pero también de una soberanía tutelada que sembró las bases de las divisiones sectarias futuras. Los libaneses aprendieron a hablar el idioma del colonizador mientras soñaban, en árabe, con el día de su verdadera autonomía.
«Amo mi patria, pero la amo más cuando es libre, y odio las cadenas, aunque sean de oro.» — Gibran Khalil Gibran
2. 1948: La Nakba y el Primer Exilio Palestino
La creación del Estado de Israel y la expulsión de cientos de miles de palestinos transformaron el sur del Líbano para siempre. El país abrió sus puertas a refugiados que pensaban que su estancia sería de semanas, pero que terminaron convirtiéndose en parte del tejido social y político libanés, alterando el delicado equilibrio demográfico y convirtiendo la frontera en un frente de batalla permanente. Palestinos de cuarta generación nacidos en campos de refugiados libaneses son tratados actualmente como ciudadanos de tercera clase. No pueden acceder a muchos estudios y trabajos y en cierta manera tienen también restringidos sus movimientos.
«Escribo desde el corazón de la herida, donde el exilio es un pan amargo que compartimos bajo la misma tienda.» — Nadia Tueni
3. 13 de abril de 1975: El Estallido de la Guerra Civil
Un incidente en el barrio de Ain el-Remmaneh prendió la mecha de lo que serían quince años de carnicería fratricida. Beirut, la «París del Medio Oriente», se dividió por la Línea Verde, convirtiéndose en un laberinto de francotiradores y milicias. Fue el colapso del Estado y el inicio de una era donde el vecino se convirtió en el extraño más peligroso.
«Beirut es una mujer que se quema, pero que se niega a morir entre las cenizas de sus propios hijos.» — Ethel Adnan
4. 1982: La Invasión Israelí y el Sitio de Beirut
La «Operación Paz para Galilea» trajo los tanques israelíes hasta las puertas de la capital. El asedio fue brutal, marcado por el hambre, los bombardeos incesantes y la masacre de Sabra y Chatila. El Líbano se convirtió en el escenario donde las potencias regionales e internacionales dirimieron sus conflictos sobre los escombros de los hogares libaneses.
«Teníamos una ciudad, y nos dejaron una tumba, pero en la tumba, aún crecen las palabras que no pueden silenciar.» — Joumana Haddad
5. 1996: La Operación «Uvas de la Ira» y Qana
En un intento por aplastar la resistencia en el sur, Israel lanzó una ofensiva que culminó en la tragedia de Qana, donde un refugio de la ONU lleno de civiles fue bombardeado. El dolor unificó al país en un luto nacional, demostrando que incluso en la «paz» de la posguerra, la agresión externa seguía siendo una sombra constante sobre la vida cotidiana.
«La tierra del sur es una madre que no deja de llorar, pero sus lágrimas son las semillas de la próxima aurora.» — Ounsi el-Hage
6. 14 de febrero de 2005: El Asesinato de Rafic Hariri
El estallido de un coche bomba con mil kilos de TNT en el paseo marítimo de Beirut acabó con la vida del ex primer ministro y líder de la reconstrucción, Rafiq Hariri, y otras 21 personas. Este evento desencadenó la Revolución de los Cedros, forzando la salida de las tropas sirias tras décadas de ocupación, pero también inició una serie de asesinatos políticos que sumieron al país en una parálisis institucional.
«Mataron al hombre, pero no pudieron matar la piedra, porque en el Líbano, la piedra tiene memoria de libertad.» — Said Akl
7. Julio de 2006: La Guerra de los 33 Días
Una nueva invasión israelí devastó las infraestructuras del país y el sur del Líbano. Durante más de un mes, la población civil resistió bajo los bombardeos mientras el mundo observaba una «destrucción quirúrgica» que dejó a miles de desplazados. La reconstrucción fue rápida, pero las cicatrices psicológicas se sumaron a las de las guerras anteriores.
«Dime, ¿cuántas veces puede un corazón ser bombardeado y seguir latiendo con la fuerza de un olivo milenario?» — Venus Khoury-Ghata
8. 17 de octubre de 2019: La «Thawra» (Revolución)
Lo que comenzó como una protesta por un impuesto a las llamadas de WhatsApp se convirtió en un levantamiento nacional contra una clase política corrupta. Por primera vez, las banderas sectarias bajaron y la bandera libanesa unió a cristianos, musulmanes y drusos en un grito común por la dignidad y el fin de un sistema económico que estaba a punto de colapsar.
«No somos solo gritos en la plaza, somos el eco de un siglo que ya no quiere pedir permiso para vivir.» — Zeina Hashem Beck
9. 4 de agosto de 2020: La Explosión del Puerto de Beirut
Una de las explosiones no nucleares más grandes de la historia destrozó el corazón de la ciudad en segundos. La negligencia criminal del Estado dejó cientos de muertos y miles de hogares en ruinas. Para muchos, fue el golpe final, la confirmación de que el mayor enemigo no siempre venía de fuera, sino que habitaba en los despachos del poder interno.
«Beirut, tú que fuiste el espejo del mundo, hoy eres un cristal roto que corta las manos de quien intenta abrazarte.» — Henri Zoghaib
10. 2024-2026: El Líbano en la Encrucijada
En medio de otra grave crisis económica, Líbano vuelve a estar en el centro de las tensiones regionales. Con la mirada puesta en el sur y la incertidumbre en cada esquina, los libaneses siguen demostrando una resiliencia que el mundo admira pero que ellos mismos ya están cansados de ostentar.
«Si me preguntas por el amor en tiempos de guerra, te diré que es el acto de plantar una flor sabiendo que mañana puede no haber jardín.» — Poema anónimo contemporáneo de Beirut
Con el cerco y bloqueo total de Estados Unidos a la entrada de combustible a Cuba, el sistema de salud de la Isla ha sido desestabilizado, se impide el acceso a agua limpia y los bebés están en riesgo. Tras cuatro meses en la más profunda crisis de energía en Cuba, sus consecuencias ya no son una abstracción: quedan a la vista en el ritmo que ha tomado la vida diaria. Las calles se silencian antes de que llegue la noche. Los hospitales reducen sus operaciones. Los pequeños comercios cierran por falta de suministros. Al amanecer, la fatiga se asoma a los rostros de la gente tras largas noches sin electricidad.
Pero el costo mayor no se paga en inconveniencias sino en salud. Decenas de miles de cirugías han tenido que aplazarse en todo el país. Las mujeres embarazadas confrontan limitaciones de acceso al cuidado prenatal. Los recién nacidos dependientes de incubadoras o ventiladores quedan en riesgo cuando falla la electricidad. Los pacientes de diálisis, o de tratamientos de cáncer o que manejan condiciones crónicas dependen de la electricidad, no como una conveniencia, sino como una línea de vida.
Médicos y enfermero(a)s intentan por todos los medios mantener el sistema funcionando, bajo unas condiciones que serían un desafío mayor en cualquier lugar. Mientras, los pacientes esperan en la incertidumbre, en busca de un término de tiempo para reanudar sus tratamientos, como si la enfermedad pudiese ponerse en pausa.
La fragilidad económica general de la Isla, moldeada por el control y sanciones externos y los limitados recursos internos, se ha agravado aún más con el «sopetazo» energético, cuyos efectos atraviesan todos los sistemas que sostienen la vida en Cuba. Por ejemplo, un hospital necesita mucho más que luz, necesita que el sistema de bombeo haga llegar el agua a salas de cirugía y a todas las áreas del hospital. Necesita un servicio de alimentos funcional, gasolina para las ambulancias y para el transporte confiable y seguro de pacientes y personal. Cuanda falla la energía eléctrica, todos esos sistemas empiezan a fallar uno tras otro.
En ese contexto, las necesidades humanitarias en Cuba siguen siendo agudas y persistentes. No se resuelven con la llegada limitada de combustible del exterior. Aunque cualquier suplido adicional pueda traer un alivio temporero, es insuficiente a escala porque no atiende las limitaciones estructurales que afectan a sectores esenciales. El acceso a combustible es un factor determinante para que la acción humanitaria pueda operar.
En respuesta a esta situación, el sistema de la Organización de Naciones Unidas en Cuba, con el apoyo de la Oficina para la coordinación de Asuntos Humanitarios, ha expandido su plan de respuesta implantado tras el paso del huracán Melissa para atender el impacto humanitario en cascada resultante de la crisis de la energía. El objetivo es claro: salvar vidas y prevenir el deterioro rápido de indicadores críticos, mientras se complementan los esfuerzos nacionales.
Durante una visita reciente a las provincias de Santiago de Cuba y Granma- ambas entre las áreas más golepeadas- presencié cómo, aún el apoyo más modesto, hace una diferencia real. Más de 2 millones de personas fueron afectadas por el huracán Melissa, que ocasionó inundaciones, pérdida masiva de medios de sustento y la interrupción de servicios esenciales. Cientos de miles de cubanos y cubanas perdieron el acceso a agua limpia y segura en un país donde la mayoría de los sistemas de bombeo dependen de la electricidad.
En el esfuerzo de respuesta, ya se habían empleado $24 millones antes de que la crisis de la energía se intensificara. Sostener y aumentar ese esfuerzo depende de una condición básica: combustible para mover la ayuda a través de los puertos y hacia todas las provincias y comunidades. Por esta razón, el plan actual está diseñado hasta fin de este año, y se hace el monitoreo continuo de las necesidades, y así se adapta la respuesta, siempre priorizando en las intervenciones críticas que salvan vidas.
Este no es un asunto político. Es un asunto humano. No deben existir obstáculos en el camino del derecho de las personas a una vida con dignidad anclada en el acceso a servicios de salud, agua y otros servicios esenciales. Los principios de la Carta de Naciones Unidas existen precisamente para momentos como este. Tras cada cifra y estadística hay familias cuyos planes han sido trastocados y cuya resiliencia se pone a prueba cada día. Para estas personas, la acción humanitaria debe moverse con urgencia y claridad. Cuando hay vidas en juego, el tiempo no es un lujo: es la diferencia entre el cuidado y el abandono, entre la recuperación y la decadencia. Y ya ese tiempo se está agotando.
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El autor es el Coordinador Residente de Naciones Unidas en Cuba
Este artículo fue tomado del periódico británico The Guardian, y publicó el pasado 30 de abril. La traducción es de CLARIDAD.
Alice Colón Warren. Foto por Christian Medina Rosado/Especial para CLARIDAD
Me alegra mucho compartir con ustedes algunas reflexiones sobre la lucha por la justicia reproductiva en nuestro país, y que sea junto a la querida y admirada compañera, Yanira Reyes Gil. Para la OPMT ha sido uno de los asuntos prioritarios durante nuestros más de cuarenta años de luchas y nos pareció urgente su discusión en estos momentos en que vivimos ataques agresivos a la capacidad que tenemos de expresar nuestra sexualidad e identidad de género, así como a ejercer libremente la capacidad reproductiva que nos caracteriza. Agradecemos a Claridad que nos brindara el espacio para esta discusión que espero tenga continuidad en nuestros análisis y activismo político.
La justicia reproductiva es una agenda que debe estar presente en las luchas por una sociedad puertorriqueña más democrática y libre. Aunque esta agenda debe referirse a los sectores más diversos- personas jóvenes, de mayor edad, hombres, personas no binarias y trans, por mencionar algunos -en esta presentación concentraremos en las mujeres en todas sus interseccionalidades, su capacidad reproductiva y su fecundiddad, que hoy reconocemos que incluyen a otras personas gestantes.
Es importante señalar que la desigualdad de género y el control de los cuerpos y la capacidad reproductiva de las mujeres se ha encontrado vinculada a las diferentes estructuras de poder y jerarquías en las diversas sociedades, con sus particulares objetivos demográficos. Como ejemplos con ecos en políticas presentes, las leyes de Comstock del siglo XIX en Estados Unidos prohibían el acceso al intercambio de información sobre anticonceptivos como un atentado a la moral. En realidad, también respondían al descenso de la natalidad de las mujeres blancas, las cuales eran consideradas las madres deseables para la continuidad de una nación que se definía por los sectores dominantes como de esa raza. Los regímenes fascistas, por su parte, glorificaban a las mujeres como reproductoras de la nación, de su fuerza militar y laboral, de manera que la reproducción aparecía impuesta como designio del Estado y como una obligación política.
En Puerto Rico, por otro lado, estamos más familiarizados con las políticas de control poblacional de mujeres de sectores empobrecidos y racializados, impulsadas en Estados Unidos y en países menos desarrollados, sobre todo desde mediados del siglo veinte. En nuestro país se argumentaba que el exceso poblacional era la causa de la pobreza, promoviendo como solución la reducción de los pobres y su natalidad, impuesta en muchos casos de manera desinformada y agresiva por sus promotores más fuertes.
Conocemos que de manera abierta y con el “dejar hacer” por parte del gobierno, entre los 1930s y 1970s, en nuestro país se permitió la experimentación con métodos anticonceptivos entre nuestras mujeres empobrecidas, sin información adecuada en cuanto a los riesgos a su salud; se promovió la esterilización femenina, que alcanzó más de una tercera parte de las mujeres en edades reproductivas a finales de ese periodo; e incluso se asumió una política de “mirar para el otro lado” con relación a la práctica del aborto, entonces prohibido. Ante los abusos de las prácticas más agresivas del control poblacional, se destacó la oposición de sectores católicos, independentistas, y católicos-independentistas, tanto en Puerto Rico como en foros a nivel internacional. Se denunciaba el control poblacional como una estrategia colonial genocida dirigida a eliminar la población y la nación puertorriqueña, y como una forma de negar la raíz de la pobreza en las estructuras de desigualdad y poder económico de dominación colonial, que hoy denunciamos también como racial. Se argumentaba, por otra parte, que se trataba de prácticas contrarias a la cultura puertorriqueña, mientras a las mujeres se les presentaba, sobre todo, como madres y víctimas de los promotores del control poblacional. En la oposición a la práctica y a la legalización del aborto, a éste también se le vinculaba al control poblacional y se esgrimían los mismos argumentos.
Faltaba en esta denuncia una visión más amplia y compleja desde la perspectiva de las mujeres. Para las mujeres, regular su fecundidad ha sido a través de la historia, una condición para ejercer la agencia y autonomía sobre sus vidas, dentro de las condiciones que han restringido sus decisiones reproductivas. En Puerto Rico, como en otros lugares, estas han acudido a métodos contraceptivos caseros y a abortos, en la medida que los han tenido accesibles y lo han considerado necesario. Ejercían estas prácticas aún antes de que hubiera métodos modernos y se legalizara de manera más abierta la terminación de embarazos. Así, sin negar los abusos en las gestiones de control poblacional, estudios sugieren que muchas mujeres recurrieron a estos servicios a partir de sus propias necesidades e intereses de reducir su fecundidad.
Tocó a las luchas feministas de la segunda oleada desde los 1960s y 1970s, reconocer la regulación de la fecundidad como esencial para la autonomía corporal, moral y personal de las mujeres; así como para ejercer su participación social, económica y política más equitativa, además de la posibilidad de criar una prole con mayor bienestar. Todas son condiciones requeridas para una sociedad más democrática. Desde la perspectiva de las necesidades de las mujeres, en Puerto Rico, desde los 1970s las feministas rechazaron el control poblacional y sus abusos, pero defendieron su derecho al control de la natalidad y al aborto como un derecho personal y humano. Para los 1990s, las feministas a nivel internacional habían logrado un cambio de paradigma en foros como Naciones Unidas, redefiniendo la salud y los derechos reproductivos como derechos humanos, más allá de meros objetivos demográficos.
Como parte de estas luchas feministas, el aborto por petición de la mujer se legalizó en nuestro país a partir de la decisión Roe v Wade de la Corte Suprema de Estados Unidos en 1973. Esta estableció un esquema en el cual el Estado podía considerar el interés de la vida potencial del feto sólo en el último trimestre de gestación. La decisión fue defendida en Puerto Rico por feministas, aunque expresaban que hubieran preferido que este derecho ocurriera por iniciativas políticas y judiciales propias en nuestro país. A pesar de que, entre sectores independentistas y grupos de abogados, entre otros, se cuestionaba la aplicación de la decisión a Puerto Rico, el Tribunal Federal de Estados Unidos en Puerto Rico la ratificó en 1974 en el caso Acevedo Montalvo v Hernández Colón. En la decisión de Pueblo v Duarte de 1980, el Tribunal Supremo de Puerto Rico estableció la legalidad del aborto aquí en nuestra Isla bajo los criterios del derecho a la intimidad y de la protección de la vida y la salud de las mujeres definida en los términos más amplios. El aborto se legalizó así en Puerto Rico a través de todo el embarazo y sin descansar en la decisión de Roe v Wade.
A pesar de no haber impulsos al control poblacional tras los de los1970s, ni una política integral de salud reproductiva desde entonces, las mujeres en Puerto Rico han continuado el uso de la contracepción y de la esterilización femenina, de manera que la fecundidad ha tendido a la baja hasta el presente. Con el fortalecimiento de los regímenes republicanos, neoliberales y conservadores en Estados Unidos a partir de los 1980s, se redujeron en ese país diferentes tipos de servicios de salud y, bajo presión de los sectores conservadores más fundamentalistas, se desarticularon sobre todo servicios anticonceptivos por considerarlos vinculados al aborto. Fueron medidas que se siguieron como consecuencia en Puerto Rico. Aún así, la proporción de uso de anticonceptivos entre las puertorriqueñas se mantiene en 80% desde los 1970s y, de acuerdo a un estudio reciente, la esterilización aumentaba a alrededor de la mitad de las mujeres casadas o unidas en pareja en edad reproductiva para principios de esta década. Mientras, el promedio de nacimientos por mujer se reducía de menos de 3 en los 1980s a 2.1 en 1998 y desde entonces la tasa de nacimientos ha sido inferior al reemplazo de la población- que requeriría como promedio 2 hijos/as por mujer. Descendía ya a menos de 1 por mujer durante los pasados tres años (0.9, 2021-2024).
Junto a la reducción de la fecundidad y de los nacimientos a través de las pasadas décadas, la mortalidad de una población ya envejeciente, y nuevas oleadas de emigración masiva, sobre todo tras el Huracán María en 2017, han resultado en un descenso en población, que se agudizó desde 2010 –de 3.7 a menos de 3.2 millones de personas. Irónicamente, en el periodo más reciente, es la reducción poblacional y la fecundidad bajo reemplazo lo que se presenta en análisis económicos, demográficos y sociales, como freno al bienestar y al desarrollo, e incluso como argumento en los discursos antiaborto.
Para comprender esta reducción de fecundidad tendríamos que referirla no sólo a la decisión de las mujeres en búsqueda de regular su capacidad reproductiva, sino a las condiciones en las que han ejercido esta opción. Que las mujeres hayan logrado acceder a regular su fecundidad y a abortos legales, no implica que hayan contado con plena libertad reproductiva. Las luchas por la justicia reproductiva han establecido que no se trata sólo de que las mujeres decidan si parir o no y cuándo hacerlo, sino de garantizar los espacios más amplios para tomar esa decisión, además de las condiciones más adecuadas para criar su prole.
Se necesita poseer la información adecuada sobre la sexualidad y la reproducción; se requiere tener la información y el acceso a los métodos más adecuados, eficaces y seguros para la salud para regular la fecundidad, incluido el aborto; así como el trato médico eficiente y respetuoso durante el embarazo, el parto y posterior a este, entre otras, como el tratamiento para la infertilidad. Pero, además, deben existir las condiciones de salud, materiales, económicas, sociales, culturales y de equidad de género necesarias en las cuales asumir la crianza de manera digna. Ello incluye el compartir la responsabilidad de la natalidad con los hombres y la redistribución de los trabajos de cuidados tanto con los hombres, como con las instituciones sociales.
En este sentido, las decisiones reproductivas de las mujeres se encuentran condicionadas por su acceso a oportunidades y recursos que establecen las estructuras políticas, sociales, económicas y de género. Y tenemos que reconocer que las mujeres de menos recursos aún cuentan con espacios más limitados para tomar sus decisiones. Esto significa que poseen menos educación sexual, tiene menos facilidad de acceso a mayor diversidad de métodos de regulación de su fecundidad, menos espaciamiento de prole, menos opciones de vida más allá de la maternidad y condiciones menos adecuadas para la crianza.
Destacamos aquí por ello que, al presente, la crisis del capitalismo neoliberal ha minado las condiciones de vida de la población, sobre todo de los sectores de menos recursos, y ha creado una crisis de cuidados que dificulta aún más el tener más hijos e hijas. No es preciso recordarles que, intensificada por nuestra condición colonial, en Puerto Rico nos enfrentamos a una estructura económica y social que propende a la expulsión: con empleos y salarios insuficientes, incremento en el costo de vida, reducción de protecciones y bienestar social- servicios de salud inaccesibles, recortes en educación, escasez de vivienda-; mientras se promueven enclaves de vivienda y turismo de lujo. Se trata de un sistema dirigido a la apropiación de terrenos, recursos y riquezas por una minoría, sin considerar el deterioro de la vida de la mayoría de la población y la degradación ambiental. Son condiciones que propenden al conflicto familiar y de pareja, al incremento en jefatura de familia femenina, a la desigualdad, la pobreza, la violencia y la criminalidad.
Se trata así de un contexto de precariedad que mina la posibilidad de los cuidados para la crianza, el bienestar de las familias y sus posibilidades de una vida de calidad. No es extraño, pues, que las mujeres opten por reducir su fecundidad. En la Encuesta de Salud Reproductiva más reciente, realizada en 1995-96, el número ideal de hijos/as por mujer era superior a 2, o sea, más elevado que el número promedio de hijos/as procreados, que, como mencionamos, no alcanzaba la cifra requerida para la reproducción de nuestra población. Se pone así en vilo nuestra posibilidad de reproducirnos, no sólo como sociedad, sino biológicamente.
Pero destacamos que el problema fundamental no es la baja poblacional, ni es una situación que se resuelve con promover la fecundidad entre las mujeres. Hacia donde tenemos que mirar es a esas estructuras de desigualdad y expulsión que dificultan el bienestar y la vida digna para la mayoría de la población. Consideramos que bajo políticas que promovieran esa calidad de vida para la mayoría sería posible establecer de manera democrática, de acuerdo a las necesidades y designios de la gente, el crecimiento económico deseado y sustentable, así como propiciar los procesos demográficos requeridos, sin imponer políticas poblacionales.
En lugar de estas transformaciones, sin embargo, como respuesta a las condiciones de crisis se ha fortalecido a nivel internacional una oleada de movimientos conservadores, dirigidos a restituir lo que aparece como un orden social resquebrajado. Ante los logros de las luchas feministas, parte importante de estos movimientos de derecha ha sido el intento de volver a instaurar un orden de género patriarcal, de dominación masculina, incluyendo el control de la capacidad reproductiva de las mujeres. Plantear que las definiciones de género son impuestas por la naturaleza, lo que incluye la negación de la vida de las personas transgénero, ha sido parte central de las visiones conservadoras y sus políticas más recientes. Y es que reforzar las definiciones de desigualdad de género y la subordinación femenina se alinea con los regímenes autoritarios, que valoran la imposición de políticas por la fuerza, y de un poder concentrado en líderes de carácter masculino (aunque sean mujeres), en detrimento de principios democráticos. La inseguridad de la crisis promueve el miedo a los cambios en las relaciones de género establecidas, y plantea como anclaje y refugio el retorno a la familia patriarcal, idealizada como ámbito de la sobrevivencia. Es una sobrevivencia que recae en el ámbito del hogar, privado, doméstico- con apoyos estatales y sociales cada vez más limitados- y que depende de la valoración de las mujeres como madres, responsabilizadas por ese cuido.
Con el argumento de la defensa de la vida del no nacido, la prohibición del aborto ha sido discurso central de estos sectores conservadores, con lo que refuerzan la visión de las mujeres como madres, restringidas a su rol como reproductoras y cuidadoras. Responsabilizadas, las mujeres, por la reducción de la fecundidad, se plantean también medidas pro-natalistas que pretenden volver a someterlas, y a su capacidad reproductiva, a las necesidades del Estado, en este caso de la economía que requiere más fuerza laboral y consumidores. Nuevamente se intenta atribuir a las mujeres y a su fecundidad los problemas de una estructura económica y política que genera precariedad y pobreza, y atribuir la forma de resolverlos a revertir los logros de sus luchas. La definición doméstica y maternal de las mujeres se constituye así en pilar de la defensa del sistema neoliberal autoritario, mientras la oposición a la equidad de género se une a los ataques a la “izquierda radical”, “los woke”, los “antifa”, o los “comunistas”.
Las luchas en contra del aborto se organizaron de manera militante poco después de su legalización. Los sectores conservadores en Estados Unidos atacaron violentamente a proveedores y clínicas que ofrecían el servicio y fueron logrando medidas y decisiones judiciales a nivel federal dirigidas a restringir ese derecho. Entre estas podemos mencionar la prohibición de usar fondos federales para su ejercicio desde 1977 y la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos, Webster v Reproductive Health Services en 1989, que permitió a los estados federados aprobar medidas restrictivas del ejercicio del derecho al aborto. En Puerto Rico, también vivimos ataques a las clínicas en los 1990s, con la resistencia de las feministas, clínicas y entidades defensoras de los derechos humanos, y con el rechazo de buena parte de la opinión pública.
También hubo en Puerto Rico intentos de legislar para regular o restringir el derecho al aborto. Ante la situación de ambivalencia entre las posturas públicas y las fuerzas conservadoras frente a las luchas feministas y la práctica del aborto por parte de las mujeres, hasta la pasada década en nuestro país, sin embargo, se evadía y se dejaba morir en la Legislatura toda discusión del tema, considerado tabú y controversial. Pero con el fortalecimiento de los sectores conservadores, en Estados Unidos, estos lograron la eliminación de Roe v Wade con la decisión del Tribunal Supremo norteamericano Dobbs v Jackson en 2022, aunque, como indicamos, en nuestro país permanece legal, por virtud de la decisión del Tribunal Supremo de Puerto Rico, Pueblo v Duarte de 1980.
Los sectores conservadores también han fortalecido su peso político en nuestro país. Organizados en el partido Proyecto Dignidad, y apoyados por legisladores y legisladoras del Partido Nuevo Progresista (PNP), el Partido Popular Democrático (PPD) y el independiente Luis Raúl Torres, desde el cuatrienio pasado sometieron diversos proyectos dirigidos a restringir el derecho al aborto, aunque no lograron su aprobación. Líderes legislativos del Partido Independentista y el Partido Victoria Ciudadana respondieron sometiendo un proyecto que reconocía los derechos reproductivos y ratificaba el derecho al aborto, que tampoco logró aprobación.
En este cuatrienio, no obstante, el PNP ha asumido el liderato en promover la agenda de restringir los derechos reproductivos de las mujeres con el interés de atraer el voto de los sectores conservadores, y han logrado la aprobación de varios proyectos que limitan el derecho al aborto, pese a la oposición del Partido Independentista Puertorriqueño. Legislaciones aprobadas que reconocen personalidad jurídica al concebido no nacido o nasciturus, en cualquier momento de gestación, crean un clima de confusión en cuanto a la legalidad del aborto y a la protección del feto, que perjudica el trato médico, no sólo a las mujeres que desean terminar un embarazo, sino a las que desean parir y a todas aquellas en edad reproductiva, así como a las personas gestantes.
Aún así, podemos concluir, que, a pesar de estos intentos, la movilización conservadora no logrará revertir los cambios en las conciencias de las puertorriqueñas en reclamo de mayor autonomía y de que les corresponde el control sobre su capacidad reproductiva. Aún con prohibiciones y dificultades de acceso, las mujeres continuarán buscando los medios para controlar su fecundidad y para practicarse abortos en la medida que lo consideren necesario. La restricción del aborto no evitará que se practique, ni tampoco promoverá la natalidad. En todo caso hará a los abortos más inseguros e insalubres, sobre todo para las mujeres de menos recursos. El respeto y el derecho reconocido a las decisiones reproductivas de las mujeres y personas gestantes se mantiene como una condición para su salud, su vida y su participación más equitativa en nuestra sociedad y así lograr una democracia más profunda.
Mas la libertad y justicia reproductiva exigen, además, el crear las condiciones adecuadas de equidad de género y justicia social que les permitan a todas las mujeres y personas gestantes los espacios más amplios para decidir si desean parir y, cuándo parir y criar. Sin esta equidad de género y justicia social, las decisiones reproductivas se verán condicionadas por las oportunidades, necesidades y desigualdades a las que se enfrentan las diversas mujeres y personas gestantes en nuestra sociedad. Condiciones de desigualdad, precariedad y de presión social y económica dificultan que aquellas que lo deseen, decidan tener prole y puedan criar de la manera más adecuada.
La lucha por la equidad de género y la justicia social y reproductiva es la lucha por los derechos e inclusión de las mujeres y personas gestantes en toda nuestra diversidad y por una sociedad más democrática. El fortalecimiento de las definiciones de las mujeres principalmente como madres y el control de su capacidad reproductiva se presentan en estos momentos como un pilar de las políticas neoliberales y conservadoras que imponen la exclusión y la desigualdad social y que, en nuestro caso, se han vinculado a dinámicas políticas estadounidenses, además de las propias a nuestro país. La lucha por la equidad y la justicia reproductiva para las mujeres en toda su diversidad y para las personas gestantes se articula así con la oposición a la subordinación colonial y a las políticas neoliberales, así como contra políticas autoritarias conservadoras que pretenden restringir a las mujeres al rol de reproductoras y cuidadoras. Nuestro desafío es continuar promoviendo el reconocimiento de la articulación y las intersecciones de todas esas luchas y las alianzas necesarias para lograrla.
Ponencia presentada por la autora en la actividad del 30 de abril en CLARIDAD, Justicia reproductiva.