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AAA pagó $50 millones a empresas para resolver la pérdida de agua y el problema ha empeorado

Carraizo. foto Christian Rosado Medina/Especial para CLARIDAD

Truenorth ha sido la empresa más favorecida en las pasadas dos décadas, con más de $34.9 millones en contratos para reducir la pérdida de agua, sin que la corporación pública haya logrado bajar la tasa de 60% de agua no contabilizada.

Foto por Maricarmen Ortiz

Apesar de destinar sobre $50 millones en contratos con empresas privadas en las pasadas dos décadas para reducir la pérdida de agua potable, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) no ha bajado la tasa de agua no contabilizada, que ronda el 60% desde al menos 2004, encontró una investigación del Centro de Periodismo Investigativo (CPI). La principal empresa favorecida con más de $34.9 millones para este objetivo ha sido Truenorth Corporation.

El millonario desembolso de fondos públicos no ha logrado bajar la pérdida de agua debido a la falta de seguimiento y supervisión a los contratistas, y a que el financiamiento para completar las fases posteriores de algunos proyectos se ha quedado corto, coincidieron una decena de fuentes del CPI ligadas a la corporación pública, así como ingenieros y científicos expertos en el manejo del agua en Puerto Rico. A esto se le suma que Truenorth no ha podido cumplir con la meta que la AAA había fijado en 2011, en uno de sus contratos, de reducir la pérdida de agua al 25%.

Para atender el problema del agua que se pierde, la AAA creó en el 2014 la Oficina de Recuperación de Agua (ORA), que anteriormente llevaba el nombre de Oficina del Manejo del Agua No Facturada. La Oficina es dirigida por el asesor ejecutivo de la agencia Arnaldo Colón, quien supervisa a contratistas, pues la dependencia no cuenta con empleados de la propia Autoridad. Esta Oficina ha sido manejada casi en su totalidad y desde sus inicios por la empresa Truenorth.

Desde 2016, Truenorth ha recibido $13.7 millones en contratos con la ORA para desarrollar proyectos que incluyen el manejo de presión, la detección de fugas y analizar cuánta agua potable se produce, se consume y se pierde. La cuantía de esos contratos pasó de poco más de $227,000 en 2016 a más de $1.9 millones en 2025, sin que la tasa de pérdida de agua haya bajado. El monto del contrato más reciente, firmado a inicios de este septiembre, asciende a $997,170 y vence en enero de 2027.

El CPI solicitó una entrevista y envió vía correo electrónico una lista de preguntas al presidente y al director de tecnología de Truenorth, Carlos Fernández Ferrer y William Román, respectivamente. Además, acudió a las oficinas de la empresa, donde no había ningún ejecutivo disponible. También se comunicó vía telefónica con el mismo resultado. Al momento de publicación, no se recibió respuesta.

“Estamos bien educados sobre cuál es el problema [con la pérdida del agua], pero no hay un paso para resolverlo, incluso cuando la propia gerencia de la AAA ha reconocido internamente que las pérdidas de agua son un problema serio”, sentenció el planificador Félix Aponte Ortiz, quien ha ocupado en varias ocasiones un puesto en la Junta de Gobierno de Acueductos.

Para Aponte, la corporación pública ha invertido demasiado dinero en contrataciones privadas dedicadas a diagnosticar el problema del agua no contabilizada, pero se ha quedado corta en implementar las soluciones que incluso los mismos consultores privados le recomiendan.

En promedio, la AAA pierde 60% del agua que produce en parte por errores de facturación, medición o robo, o por los salideros causados por el deterioro de la infraestructura.
Foto por Gabriel López Albarrán | Centro de Periodismo Investigativo

El presidente ejecutivo de la AAA, Luis González Delgado, dijo que los millones que la corporación ha invertido en contrataciones para atender este problema son apenas “el comienzo de una iniciativa que tenemos que seguir llevando” y que es un reto que, “ante la falta de mantenimiento que ha pasado durante los años, no se ha atendido”.

“La AAA, nada más en tubería, tiene sobre 20,000 millas, y atender puntualmente ciertos tramos no viene a atender la totalidad de la situación que tenemos por el envejecimiento de la infraestructura”, dijo González Delgado a preguntas del CPI sobre por qué no se ha logrado solucionar el problema del agua no contabilizada.

González Delgado, además, defendió la contratación de Truenorth al argumentar que es necesario “tener la inteligencia de campo” para saber cómo se ejecutarán las iniciativas para mitigar la pérdida de agua.

“Primero tenemos que tener un plan determinado de prioridades. Eso se hace con la inteligencia de campo, y con los pocos fondos que se tienen podemos enfocarnos en prioridades, y así nos vamos moviendo hasta poder reemplazar las tuberías que en efecto nos dan problemas y que presentan pérdidas en Puerto Rico”, dijo González Delgado. Sin embargo, los trabajos de inteligencia de campo, que se refiere al levantamiento de datos desde la infraestructura, se han llevado a cabo por años sin que se traduzcan en una reducción significativa en la tasa de agua no contabilizada. Según informes evaluados por el CPI, desde 2008 hasta 2020, la AAA ha realizado 18 esfuerzos que incluyen evaluaciones de campo.

El presidente de la AAA, Luis González Delgado, defendió la contratación de Truenorth por la necesidad de “tener la inteligencia de campo”, a pesar de que la corporación ya ha comisionado al menos 18 informes similares en los últimos 20 años.
Foto Suministrada

Según el ingeniero Carlos Pesquera, nombrado coordinador especial para la estabilidad del agua potable por la gobernadora Jenniffer González Colón en 2025, a pesar de los esfuerzos y el gasto millonario de dinero público, la pérdida de agua es un factor de riesgo que persiste para la estabilidad del servicio.

Las fuentes consultadas por el CPI apuntaron, además, a un problema de prioridades gerenciales, pues la AAA ha optado por la contratación privada —una tendencia que González Delgado dijo que continuará— en lugar de adiestrar y mejorar las condiciones laborales de su propia plantilla, lo que ha provocado la salida constante de personal con conocimiento técnico.

Además de los $34.9 millones en contratos con Truenorth para atender las pérdidas de agua, el CPI identificó que la AAA ha pagado otros $14.5 millones en las últimas dos décadas a otras siete empresas privadas contratadas para medir, monitorear e identificar el agua que se produce pero nunca se factura, y para reparaciones de tuberías.

Mientras se siembran nubes, se reza por lluvia y se raciona el agua a la ciudadanía, la AAA no ha atendido el problema esencial que podría eliminar el racionamiento.

El CPI documentó que se han encaminado más de 50 programas y proyectos piloto dirigidos a reducir la pérdida de agua dentro de la AAA, muchos de ellos con contratos millonarios y otros con personal interno, según 12 informes que la AAA comisionó a las firmas MP Engineering, entre 2010 y 2014, y Arcadis, de 2015 a 2024. Pero ninguna de las iniciativas ha reducido la pérdida del 60% del agua. Se ha intentado el reemplazo y la instalación de medidores de flujo en las plantas de filtración, la inspección de válvulas en estaciones de bombeo y el mantenimiento para prevenir desbordamientos en tanques de almacenamiento, entre otros.

En promedio, en las dos décadas de 2004 a 2024, la AAA perdió 417 millones de galones de agua filtrada diarios. Las causas principales de esas pérdidas se pueden agrupar en dos categorías: pérdidas aparentes o comerciales, que ocurren por errores de facturación o medición y robo, y las pérdidas reales o físicas, que suceden cuando hay fugas o escapes de agua, conocidos como salideros, debido en parte al deterioro de la infraestructura del sistema, explicó Aponte. La “pérdida de agua no contabilizada”, como la llama la AAA, es el cálculo del agua potable que se produce y entra al sistema, pero que no genera ingresos.

Truenorth a cargo de la pérdida de agua

Desde 2010, Truenorth ha acumulado $172 millones en contratos con la AAA, incluyendo también acuerdos adicionales para el mantenimiento de aplicaciones desarrolladas por la empresa para la Autoridad e iniciativas de la Oficina de Gerencia de Proyectos con la corporación pública.

El primer contrato de la empresa para funciones ligadas a la pérdida del agua disponible en el registro de la Oficina del Contralor data del 2011, cuando el entonces presidente ejecutivo, José Ortiz Vázquez, la contrató por $10 millones para las iniciativas de optimización de ingresos. Ese monto se elevó a $21 millones tras una enmienda al contrato.

Como parte de ese acuerdo, Truenorth debía proveer consultoría a la AAA para cumplir las metas del programa de reducción de agua no contabilizada y fijó como objetivo bajar la pérdida de 60% a 25% para el 2018. No obstante, eso no ocurrió y, por el contrario, ese año comenzó a subir la tasa de agua no contabilizada.

Los contratos de Truenorth Corporation con la AAA aumentaron entre 2013 y 2016 durante la presidencia de Alberto Lázaro, quien no estuvo disponible para entrevista con el CPI.

Solo desde el año 2013 hasta 2016, durante la dirección de Lázaro, la AAA reportó leves bajas de entre 1 y 5% en el agua no contabilizada. En ese período, la agencia mantuvo contratos con Truenorth para la optimización de ingresos, que incluye el manejo del hurto de agua. La baja también coincidió con un plan de racionamiento impuesto por la AAA en 2015 a raíz de la sequía que Puerto Rico experimentó ese año, indica un Informe de Balance de Agua de 2016.

Los contratos de Truenorth Corporation con la AAA, comenzaron a aumentar durante la presidencia de Alberto Lázaro, entre 2013 y 2016.
Foto de archivo | Centro de Periodismo Investigativo

Truenorth Corporation es una empresa local de tecnología fundada en 2001 por Gabriel y Carlos Fernández Ferrer, que ofrece servicios de gestión de ingresos, tecnología, desarrollo de aplicaciones y gerencia de proyectos a clientes privados y gubernamentales, según su página web.

Los ejecutivos de Truenorth han donado a campañas políticas tanto del Partido Nuevo Progresista (PNP) como del Partido Popular Democrático (PPD). Carlos Fernández Ferrer ha donado $21,924 a comités del PNP y Gabriel Fernández Ferrer ha donado $40,323 a candidatos del PPD y al Comité de Acción Política (PAC en inglés) Puerto Rico Mejor Futuro, según datos de la Oficina del Contralor Electoral desde enero de 2019 hasta mayo de 2026. Mientras, Román, el director de tecnología, ha donado más de $36,000 a candidatos del PNP y el director de consultoría, Marcos Fabián Fejgielman, $7,100 a comités del PNP y $2,800 al PPD.

Una fuente cercana al incremento de los contratos de Truenorth dijo al CPI que la expansión de las tareas de la empresa se dio, en parte, a partir de la quiebra del Gobierno que inició en 2015, porque la AAA “no tenía las condiciones económicas para pagar salarios competitivos a expertos en el tema” que pudieran “pensar todo el proceso, y diseñar cómo se iba a atacar la pérdida [de agua]”.

El contrato más reciente de Truenorth para manejar la ORA contempla servicios de asesoramiento y asistencia en el desarrollo de iniciativas como el Master Meters (contadores maestros), que busca mejorar la medición del agua producida; el Pressure Management, que se refiere al control de la presión en el sistema; el Leak Detection para detectar salideros, y el análisis para el balance hídrico, un cálculo que mide el agua que se produce frente a la que se consume o se pierde. Según la propuesta anejada al contrato, el equipo de Truenorth se divide en dos grupos: uno de oficina, que gerencia los proyectos y apoya al director de la ORA, y el otro, de personal de campo que realiza tareas sobre el terreno como la medición de flujos de agua.

“Muchas de las recomendaciones y evaluaciones que han hecho ellos se han transformado en proyectos de reemplazo de tubería que se están realizando actualmente”, dijo González, presidente ejecutivo de la AAA, quien no pudo mencionar ningún proyecto concreto que haya resultado de los esfuerzos de Truenorth, aunque se le preguntó.

El reclamo por la falta de agua especialmente en el área metropolitana ha provocado manifestaciones y campañas comunitarias como la de Exigimos Agua, que se observa en comercios y edificios de Santurce, como este de La Goyco, en la Calle Loíza.
Foto por Noel Algarín | Centro de Periodismo Investigativo

Además de los servicios en la ORA, la AAA también le ha otorgado a Truenorth más de $135 millones para brindar servicios en el Programa de Optimización de Ingresos, que incluye el Programa de Reducción de Agua No Facturada, que investiga el hurto de agua.

Isabel Szendrey, quien dirigió los esfuerzos de reducción de la pérdida de agua durante la administración de Alejandro García Padilla, atribuye el aumento a los contratos de Truenorth a una limitación que tenía la corporación pública internamente en cantidad y capacidad técnica en su plantilla.

“Definitivamente, Acueductos no tenía la capacidad en términos del número de personas que se necesitaban, pero también en la capacidad técnica. Algunas de estas [tareas] eran temas nuevos que había que aprender, y había que desarrollar a la gente en esas nuevas técnicas y en esos nuevos conceptos”, dijo la ingeniera, quien sostuvo que la contratación de consultores privados era la manera más rápida y efectiva para atender el problema.

Szendrey atribuyó la ineficiencia en el manejo de la pérdida de agua a la falta de fondos para ejecutar las siguientes fases de los proyectos que se comenzaban.

“La cantidad de dinero que se dedicó a ese tipo de esfuerzo no fue suficiente para la magnitud del problema y la magnitud del esfuerzo que hay que hacer a nivel isla para atenderlo”, dijo la exfuncionaria de la AAA.

Mencionó, por ejemplo, un proyecto piloto para modernizar los contadores grandes, de industrias u hoteles, en la Región Metro. Su primera fase de diagnóstico se completó, pero la segunda fase —instalar el sistema de lectura remota que realmente iba a reducir las pérdidas— nunca se ejecutó.

“Esa primera fase se empezó y en la segunda fase se estaba negociando el contrato, las cosas técnicas y legales. De buenas a primeras, cuando estábamos cerca de terminar esa negociación, fue el anuncio de la quiebra [en 2015]. Y, entonces, ya no había dinero para ejecutar esa segunda parte, que era la que iba a tener el impacto; la que iba a tener el beneficio de todo ese esfuerzo que se hizo”, recordó.

La segunda fase del proyecto hubiera conllevado una inversión de $16.3 millones, por un periodo de cinco años. No obstante, la firma del contrato quedó en suspenso “debido a la situación fiscal de la AAA”.

Una década después, la AAA continúa sus contratos con Truenorth para recopilar datos, analizarlos y evaluar estrategias que ayuden a entender el problema de la pérdida de agua. Pero no tiene dinero para ejecutar las soluciones.

Yonaira Hernández, secretaria ejecutiva de la Unión Independiente Auténtica (UIA), el sindicato que agrupa a empleados de la AAA, discrepó de que la contratación externa responda a la alegada falta de capacidad técnica interna, pues es algo que se puede resolver con adiestramientos.

Tampoco encuentra justificación para que persista la pérdida de agua a pesar de todo el dinero público que se ha destinado para la contratación de Truenorth. “No hay justificación, vamos a ponerlo así, porque entonces [quiere decir que] no estaban haciendo el trabajo”, sostuvo Hernández.

Yonaira Hernández, secretaria ejecutiva de la UIA, lleva 15 años trabajando en la AAA.
Foto por Víctor Rodríguez Velázquez | Centro de Periodismo Investigativo

Por su parte, José Cajigas, presidente de la UIA, apuntó a que la ineficiencia de Truenorth, específicamente en la reparación de salideros y tuberías rotas, responde a que el personal que se subcontrata para esas reparaciones no tiene el expertise necesario, lo que obliga a los empleados de la AAA a volver sobre esos trabajos para remediar lo que no supieron hacer, mientras el agua se sigue perdiendo en el proceso.

“El problema de la subcontratación es que tú traes un personal que no es capacitado para arreglar esa avería. Muchas veces esos empleados hacen [reparaciones en] las roturas, las hacen mal, y tienen que venir los empleados de Acueducto después a reparar otra vez ese salidero”, dijo.

Para Cajigas, el resultado de los trabajadores subcontratados “es causar más problemas de los que resuelven”.

“Nosotros tenemos que entrenar a nuestros empleados desde cero y darle esos pequeños detalles que solamente los empleados que llevan 30 y 35 años trabajando aquí en la Autoridad de Acueductos conocen. Muchas de estas compañías tienen empleados que, aunque saben reparar, no tienen el expertise, y los detalles que ocurren dentro de una excavación para arreglar la tubería”, insistió.

Según el presidente de la UIA, José Cajigas, el personal subcontratado para reparar salideros no tiene el expertise necesario, y los empleados de la AAA terminan volviendo a esos trabajos para remediarlos.
Foto Suministrada

Para Hernández, el trabajo que hace Truenorth es, en esencia, el mismo que ya realizan los empleados de la agencia —incluyendo la lectura de los contadores—, y aun así, el problema del agua no facturada sigue sin resolverse.

Hernández dijo que ni Truenorth ni los empleados de la AAA han logrado bajar la pérdida de agua porque la gerencia prioriza desplegar personal hacia la construcción de infraestructura nueva, en vez de darle mantenimiento a la existente.

“Tenemos ciertas áreas [de Puerto Rico] a las que AAA no está llevando el agua y entonces, hace proyectos nuevos. Pero para esos proyectos nuevos tampoco toman en consideración cómo va a ser su mantenimiento. Dentro de cinco o seis años ese proyecto dejará de funcionar, porque no se tomó en consideración su mantenimiento”, señaló.

Además de la AAA, Truenorth tiene $189.5 millones en contratos con 36 agencias desde el 2008, incluyendo el Departamento de Educación, la Corporación del Fondo del Seguro del Estado, la Oficina del Comisionado de Instituciones Financieras, el Departamento de Salud, el Municipio de San Juan y el Departamento de Hacienda, entre otras dependencias.

La AAA delega la pérdida de agua a manos privadas

Para Aponte, quien formó parte de la Junta de Gobierno de la AAA hasta 2020, es cuestionable destinar millones de dólares a empresas privadas para seguir diagnosticando y proponiendo soluciones para atender el problema de la pérdida de agua, mientras la infraestructura de Acueductos sigue deteriorándose.

“Mi impresión es que [los tubos] están con muchas curitas, muchos parches. Hay un rezago ilógico en atender la pérdida de agua. A veces, es casi cero el dinero que se asigna para resolver problemas de roturas, que van a seguir porque la tubería sigue cada vez más frágil”, dijo Aponte. Al menos otras tres fuentes confirmaron esto al CPI.

Para el planificador Félix Aponte, tener un sistema de tuberías obsoleto puede causar que cualquier cambio de presión de agua, por mínimo que sea, genere fisuras al punto de reventar los tubos.
Foto por Víctor Rodríguez Velázquez | Centro de Periodismo Investigativo

Además de los contratos con Truenorth, desde el 2010 la AAA ha recurrido a empresas privadas para esfuerzos relacionados con la pérdida de agua, como Gregory L. Morris Engineering, MP Engineers of Puerto Rico, Miya Puerto Rico LLC, Johnson Controls, Inc., Salo Engineering LLC, Gama Engineering Corp y CSA Architects & Engineers, que hasta junio de este año, cuando venció su contrato más reciente, trabajaba junto con Truenorth en la gerencia de los programas de la ORA.

Similar a Truenorth, CSA ha mantenido contratos con la AAA por las pasadas tres décadas. Desde 2009, ha acumulado más de $192 millones con Acueductos, según el registro de la Oficina del Contralor. Entre 2020, bajo la presidencia de Doriel Pagán, y 2026, con González Delgado, la agencia otorgó seis contratos que suman $6 millones a la empresa multinacional CSA Architects & Engineers para desarrollar e implementar las iniciativas de reducción de pérdida de agua. CSA Architects & Engineers forma parte de un conglomerado con presencia en Nueva York, Filadelfia, Washington D.C., Florida y Panamá.

Contrato por un trabajo que la AAA podía hacer

Mientras la corporación pública sigue pagando por consultores que, según describieron cuatro fuentes al CPI, la desangran económicamente “sin rendirle cuentas a nadie ni dar la cara”, los pocos ingenieros capacitados que quedan dentro de la agencia “no tienen poder real de decisión”.

Un informe de auditoría de la Oficina del Contralor de Puerto Rico, publicado en agosto y que cubrió de julio de 2020 a junio de 2024, encontró que 264 personas contratadas por una empresa privada ejercían funciones similares a las de 19 puestos que ya existen en la AAA. Además, concluyó que la Autoridad pagó por servicios que pudo haber realizado personal interno debidamente capacitado.

La auditoría también encontró que no ha habido transferencia de conocimiento del personal contratado a los empleados de la Autoridad. La AAA, según el propio informe, reconoció que no hizo “un análisis económico para determinar la conveniencia con personal contratado”, aunque argumentó que la ley no lo exige.

La auditoría no señala a Truenorth por nombre, pero los contratos auditados coinciden en fecha, cantidad y descripción de labores con los que la Autoridad le otorgó a la empresa en el periodo examinado, constató el CPI.

Según Hernández, de la UIA, además de la duplicidad de tareas, la propia AAA provee a Truenorth buena parte de los equipos y herramientas que necesita para operar, desde los contadores que instalan y reparan hasta las oficinas donde trabaja parte de su personal administrativo.

“En el edificio central de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, en el piso tres, hay una parte en la que trabajan oficinistas de Truenorth; trabajan con lo que es sistemas. ¿Quién le provee facilidades, aire acondicionado, escritorios, impresoras? La Autoridad”, señaló. Lo mismo ocurre, añadió, con el personal de campo, pues “las herramientas que usan en la calle también se las entrega la AAA”.

En una carta de 2025, la Junta de Control Fiscal (JCF) aprobó con observaciones un contrato de casi $2 millones entre la AAA y Truenorth y cuestionó la injerencia de la empresa dentro de la corporación pública.

En la misiva, la Junta subrayó que la AAA debe tomar “pasos afirmativos” para reclutar personal y eliminar o limitar su dependencia de contratistas. También llamó la atención a que no hubo un proceso competitivo para contratar estos servicios y exhortó a que, de requerirse estos servicios en 2026, se haga mediante competencia.

Jorge Rodríguez Ruiz asumió la presidencia de la AAA en mayo de 2004, cuando la agencia salía de la fallida privatización de Ondeo, y desde esa posición tuvo trato directo con Truenorth.

A diferencia de otros entrevistados por el CPI que describen a la empresa como un poder paralelo dentro de la corporación pública, Rodríguez insiste en que los contratos de Truenorth establecieron, desde su origen, supervisión de la AAA sobre su trabajo.

“Esa gente [Truenorth] no trabaja por su cuenta y no hace lo que le da la gana. Están dirigidos y supervisados por Acueductos”, dijo Rodríguez. El extitular de la AAA defendió, además, que la firma conoce a fondo la corporación pública tras años de relación y que, a su juicio, “han sido instrumentales en que Acueductos no esté peor de lo que pudiera estar”. Según Rodríguez, cuando la AAA contrató a Truenorth por primera vez durante su presidencia, la empresa quedó sujeta desde entonces a métricas y validaciones constantes.

Múltiples comunidades y grupos han convocado manifestaciones ante la falta de agua, como esta de la Colectiva Feminista frente a la AAA. En la foto, Marina Pineda.
Foto por Ana María Abruña Reyes | todaspr.com

Los términos del contrato más reciente indican que Truenorth debe presentar mensualmente un informe con los logros del mes; un cronograma y estado de situación; las tareas realizadas; los próximos pasos; las solicitudes pendientes de resolver; el desarrollo, revisión y monitoreo de métricas de desempeño e impacto en la facturación; el ingreso de efectivo; un informe de situación crítica con sugerencias de acción; y cualquier otro informe de gestión que solicite la Autoridad.

El CPI solicitó desde agosto las facturas y los informes de gestiones realizadas por Truenorth en los últimos tres años, pero la AAA no cumplió con la entrega.

Declaración de la Asociación de Periodistas de Puerto Rico sobre cierre de prensa de El Nuevo Día y Primera Hora

Reproducido de WIKIPIDIA

La Asociación de Periodistas de Puerto Rico (ASPPRO) recibe con pesar y profunda preocupación el anuncio del conglomerado GFR Media de dejar de publicar las ediciones impresas de los periódicos El Nuevo Día y Primera Hora.

Aunque esta conversión del papel al consumo de productos web se veía venir, la movida deja sin empleo a decenas de trabajadores experimentados, prensistas, mecánicos, técnicos de foto-mecánica y colegas periodistas. También son víctimas los distribuidores y porteadores de ambos periódicos.

Otros periódicos regionales también sufren el impacto del cierre de la prensa de GFR Media, ya que perderán el espacio que por años han utilizado para imprimir sus publicaciones. Esta determinación representa un duro golpe a las operaciones de estos medios que cumplen una función primordial en el acceso a la información de comunidades alrededor de Puerto Rico.

“Es momento de reflexionar sobre el rumbo del periodismo. Esta decisión empresarial marca el fin de una era de cómo hacer periodismo en Puerto Rico y constituye un golpe a nuestra gente de la tercera edad, a la gente pobre y más vulnerabilizada que no domina el manejo de la tecnología o no tiene acceso económico a los productos de internet, que no puede leer noticias en el celular, no tiene una laptop ni monitor en el hogar. Vivimos en una sociedad con una mayoría poblacional de adultos mayores, muchos de los cuales no tendrán acceso a enterarse del acontecer diario o a leer reportajes en profundidad sobre asuntos que les afectan en la toma de decisiones”, dijo Nydia Bauzá, presidenta de la ASPPRO.

A través de sus plataformas digitales, ambos medios notificaron a la audiencia que sus publicaciones serán exclusivamente en formato digital a partir del próximo lunes, 28 de septiembre. Los periodistas como demás empleados de estos diarios se enteraron, un poco antes de la publicación, por una notificación vía correo electrónico acompañada de un anuncio comercial.

El domingo, 27 de septiembre, será la última edición impresa de El Nuevo Día, que publica desde el 18 de mayo de 1970. La última edición impresa de Primera Hora, que ya había reducido su producción, será el jueves, 24 de septiembre. Este periódico comenzó a imprimirse el 17 de noviembre de 1997.

Esta fulminante determinación empresarial, ha creado preocupación en colegas por una nueva ronda de cesantías de empleados de producción, quienes tienen la ardua tarea de imprimir los periódicos y distribuirlos por todo el país. Según información preliminar, los despidos podrían alcanzar a reporteros y editores de ambas redacciones.

«Más allá de una movida corporativa y administrativa, es importante estudiar el impacto sobre la lectoría. Aunque es cierto que el video y el contenido de corta duración está siendo preferido por las nuevas generaciones y por quienes consumen sus noticias en las redes sociales, la ASPPRO invita a reflexionar y dialogar sobre cómo fortalecer la industria para que no se excluya a nadie en Puerto Rico de la información relevante y noticiosa para garantizar la calidad de vida de sus familias y comunidades. Asimismo, hacemos un llamado a los dueños de medios de comunicación a no dejar de invertir en la profundidad periodística tan pertinente para el disfrute de los derechos democráticos», sostuvo Bauzá.

La ASPPRO se mantendrá vigilante a los efectos que traerán estos cambios en el periodismo, el consumo de noticias y las repercusiones de continuar reduciendo las redacciones.

 

 

 

Celebrarán su vida Juan Antonio Franco Medina, un luchador recordado

FRanco y la autora

Especial para CLARIDAD

El júbilo y la celebración caracterizarán la celebración de la vida, obra y legado de Juan Antonio Franco que se llevará a cabo el próximo jueves, 8 de octubre desde las 6:00pm-8:00 en el Sindicado Puertorriqueño de Trabajadores(as) en el 1018 Avenida Ponce de León en Rio Piedras.

Como académico coordinó programas de estudios en África para estudiantes de la Universidad de Puerto Ricos; contribuyó en Puerto Rico a la conciencia de la negritud. Fue reverendo, figura del movimiento de la teología de la liberación incluyendo su desarrollo en Puerto Rico. Fue pastor en varias iglesias del país. Fue presidente de la Federación Universitaria Mundial de Estudiantes Cristianos (FUMEC), y fiel creyente en reciprocidad de la solidaridad.

Residió en varios países, y en Estados Unidos militó activamente en la Seccional del Partido Socialista Puertorriqueño. Fue una figura de la internacionalización del caso colonial de Puerto Rico durante décadas hasta su fallecimiento hace casi 25 años. Ello incluyó la representación en el Movimiento de Países No Alineados y otras entidades mundiales de varias organizaciones independentistas en sus transiciones.

Ese fue el compañero Juan Antonio Franco Medina; además, dedicado esposo de Ada Ortiz, amoroso padre de Mariluz y Juano, y amigo y orientador de sus amigos(as) que en algún momento necesitaran su consejo y apoyo desde la fortaleza y la comprensión. Su vida, obra y legado serán celebrados el 8 de octubre, y a manera de trasfondo esa noche se recordará a Ernesto “Che” Guevara caído el 8 de octubre de 1967.

Un equipo de trabajo liderado por Doris Pizarro Claudio se esmera actualmente para que el programa de esa noche sea también de algarabía ya que el próximo 1 de octubre Juan Antonio, una delicia y dulzura de persona, hubiera cumplido 85 años de vida. Habrá semblanzas, testimonios, anécdotas, música de bomba, plena y percusión, y una exposición de fotos. Por supuesto, habrá una picadera típica puertorriqueña ya que Juan Antonio era “buen diente”, como se dice en el argot de Puerto Rico.

Un documento circulado en el próximo evento de los No Alineados que siguió el fallecimiento de Juan Antonio Franco concluyó diciendo, “Fue un bondadoso, alegre y consciente creyente en un mejor mañana y un mundo más justo.” En un momento de reafirmar la lucha en Puerto Rico es importante celebrar los que lucharon en las generaciones antes a las actuales.

¡No falte el próximo jueves, 8 de octubre desde las 6:00pm en el Sindicado Puertorriqueño de Trabajadores(as) en el 1018 Avenida Ponce de León en Rio Piedras! Celebremos a Juan Antonio Franco.

 

Don Pepe y Pérez Galdós

Quiero hablar de libros. De lo que encontramos a pasos de la Gran Vía. Sin embargo, de vez en cuando es mejor comenzar por el principio.

Apenas habíamos llegado a la capital de España. Las ocho horas de vuelo pesaban más que las maletas. Llegamos al hotel y decidimos caminar un poco. Veo a un señor de mediana edad presto a cruzar la calle con una bandera española a la manera de Superman. Lo seguimos.

Resultó que nos metimos en medio de una manifestación en la que la derecha aprovecha la crisis en Ceuta para pedir la renuncia de Pedro Sánchez. Tari Beroszi es fotógrafa y yo soy periodista, entre otras vicisitudes, de modo que había que documentar. Pero esa es otra historia. Ya la conté. Hasta video les compartí.

Ahora les digo que cayó la noche y yo tomé una siesta a deshora. Luego, otra vez, decidimos volver a caminar. A pasos de la Gran Vía -Hortaleza 5- descubrimos la Librería Pérez Galdós. Un espacio como los de antes, nada fancy, atiborrado de libros. Allí hay una colección de miles de libros. Centenares de títulos agotados. Novedades. Reediciones hermosas de clásicos. Compra y venta.

Cuando miré la vitrina ya sabía que al menos tres libros de aquellos miles regresarían conmigo. Arte. Literatura. Guerra Civil.

No he dicho que eran las 10:30 p.m. cuando la descubrimos y la Gran Vía, la calle Hortaleza y el librero estaban más despiertos que nosotros. Olviden la concentración política por ahora. Este es el relato de la  Librería Pérez Galdós y don Pepe.

Don Pepe es el librero. Estaba al fondo actualizando el catálogo y atendiendo a los lectores y lectoras que a esa hora desusada buscaban clásicos o lo más reciente. Hice todo el esfuerzo posible por admirar títulos y ojear otros sin pensar en adquirirlos. Sin embargo, en cinco minutos ya tenía tres libros en las manos. Tari buscaba los mejores ángulos para alguna foto. Entonces comenzamos a hablar con don Pepe.

Pepe González de Paz. Simpático, locuaz, nos cuenta que esta librería fue fundada en 1947 por el nieto del escritor Benito Pérez Galdós. Y sí, al otro día, ah, porque por supuesto, volvimos, ya González sabía que el autor de Doña Perfecta fue, en 1886, diputado por Guayama, Puerto Rico, en las Cortes Españolas.

La librería se conserva, con ligeros cambios, como la tenía el nieto del escritor. Don Pepe la adquiere en los años noventa del siglo pasado y, hasta hoy, se mantiene ofreciendo no solo libros sino un caudal de conocimiento literario, histórico y gastronómico. Si, don Pepe es estudioso y estudiante. Toma cursos de gastronomía en la mañana. Él le da una perspectiva sociológica al asunto. Y cerca de las once de la noche la librería está abierta de par en par para charlar con él.

Allí llegó una norteamericana buscando un libro que le permitiera practicar español, “no castellano”. González se trepa en una escalera para buscarle lo que quiera mientras le da un breve mini curso sobre las diferencias y similitudes entre el castellano y el español.

Una muchacha de Murcia, vestida para ir a la discoteca, entra acompañada de una amiga. Está buscando El maestro y Margarita, de Mijail Bulgákov. Me sorprendo, qué sé yo, porque a esas horas, y como que va a la discoteca. Pregunto si son estudiantes de literatura. No. Se trata de leer por gusto. No me hecho a llorar de alegría porque no quiero que mis emociones abrumen a desconocidos.

También se asomó una señora que andaba con prisa pero vio tanto libro que entró a preguntar si tenían uno que venía con un mono en la portada. Se la puso difícil a don Pepe. Pensé en La política de los chimpancés, de Frans de Waal, pero hice silencio. No hubo manera. Ella prometió que volvería con el título.

Me alejé hacia alguno de los estantes que llegan hasta el techo. Literatura, fantasía, historia, misterio, novelas, arte, gastronomía, por supuesto. Las aventuras de Gordon Pryme de Poe a la izquierda. A la derecha Los rateros de William Faulkner.  Por allá veo Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso, que no es de mi autoría. Es de Miguel Delibes aunque yo escriba cartas en ese tono.

El asunto es que si quieres lo más reciente, don Pepe lo tiene. Que si quieres A practical English Grammar, él busca una escalera y te lo entrega en la mano. Lo mejor de Ernesto Sábato, también. Y, por supuesto, lo que quieras de Benito Pérez Galdós.

Este gran librero me hace pensar en los buenos que conocí y conozco: Gallagher, que parecía más un administrador de prisiones pero tenía un gran espacio; Luis Negrón, formidable escritor con el que comparto el amor por los libros bien diseñados; Leah, buscando en el caos de Mágica y en la pequeñez de la Librería del ICP; Eddie Ortiz, sugiriendo joyas con su mal humor que es buen humor. Don Pepe, por otro lado, es un sabio noctámbulo, conocedor de todos los temas, de alegre plática. Así que, llegar a la Librería Pérez Galdós en la noche es encontrarse con un experto en sugerir títulos adaptados a los intereses y gustos específicos de cada lector.

A mí me sorprende que tenga la vitalidad de un muchacho. Estudia en las mañanas. A las once de la noche te puede presentar joyas descatalogadas, libros de autores menos conocidos o independientes que pueden pasar desapercibidos en grandes cadenas o plataformas online.  Y si le mencionas alguno que no conozca, en tres minutos lo busca y lo manda a pedir. Resulta que hablando de gastronomía le sugerí Un festín en palabras: Historia literaria de la sensibilidad gastronómica desde la antigüedad hasta nuestros días, de Jean Francois Revel, que leí hace unos años. Cuando regrese en una semana seguramente lo tendrá disponible.

Sé que es cómodo buscar libros en Amazon. Pero es placentera la interacción directa con el librero que puede hacer que el proceso de compra sea más agradable y menos impersonal. No es una compra en un sentido estrictamente mecánico. Es un intercambio humano de conocimiento.

Además, hemos viajado desde el otro lado del Atlántico para confirmar que al comprar en librerías independientes, los lectores apoyan a pequeños negocios y contribuyen al desarrollo cultural de su comunidad. Y si bien Madrid, o la calle Hortaleza no es mi comunidad, gracias a don Pepe y ha la Librería Pérez Galdós hemos desarrollado un vínculo significativo con un espacio y con un amigo que enriquece la experiencia de lectura en múltiples niveles.

fotos de Tari Beroszi

No más chanchullos con el sistema eléctrico 

El acceso y disfrute de energía eléctrica estable es un signo de desarrollo y madurez económica y social de un País. Esa no ha sido la realidad en Puerto Rico durante los pasados diez años, una década marcada por el colapso financiero y físico de nuestro sistema eléctrico, lo cual ha desatado una prolongada situación de incertidumbre, inestabilidad y deterioro económico y social, que está teniendo un impacto devastador sobre la vida de nuestras familias, comunidades, y el país entero.

Al momento, nadie da respuestas claras ni mucho menos, explicaciones. Al pueblo puertorriqueño se le mantiene a oscuras, y no sólo por los apagones a todas horas del día y la noche, ni por los aumentos sin justificar en la factura eléctrica, ni por las polémicas y dimes y diretes entre los diferentes componentes del sistema, ni por las investigaciones pro forma que se realizan para entretener, y no para solucionar, sino porque nuestro pueblo sabe que, detrás de todo el ruido, se esconden las componendas en cuartos oscuros, las agendas escondidas, la corrupción, el encubrimiento, las medias verdades y la realidad de un sistema eléctrico prendido a duras penas, y que en cualquier momento puede colapsar.

Ni el Gobierno de Puerto Rico, ni la Junta de Control Fiscal que rige nuestro país a nombre del gobierno de Estados Unidos, la metrópolis colonial, ni mucho menos las compañías privadas que han sido contratadas o que están licitando por contratos para operar los distintos componentes del sistema eléctrico, quieren enfrentar a nuestro pueblo. Por eso, ignoran a los medios de prensa que les cuestionan, se escudan tras comunicados insulsos  y datos imprecisos, y se reúnen y defienden unos a otros en foros afines a ellos. Todos se han colocado de espaldas al pueblo de Puerto Rico.

Veamos en datos la realidad de la que no se quiere hablar :

En el 2016, se decretó la quiebra de la AEE, por una deuda de $8.3 mil millones. Al día de hoy, y tras cuatro propuestas de Plan de Ajuste de Deudas, varias rondas de mediación y cientos de millones de dólares pagados por el pueblo de Puerto Rico a abogados, peritos y consultores de todo tipo, la quiebra no se ha resuelto. Los bonistas buitres, que compraron la deuda de AEE en baratillo, están amotinados, y respaldados por el Tribunal de Circuito de Apelaciones en Boston, y exigiendo que la deuda se les pague con intereses, lo que sumaría $12 mil millones y  aumentos astronómicos en la factura de luz que pagan los abonados del sistema eléctrico. Más allá de los argumentos legales que hasta ahora no han tenido éxito, desde acá no ha habido voluntad ni empuje para frenar ese atropello.

En 2022, la carbonera AES, una empresa privada que aún suple carbón contaminante a nuestro sistema eléctrico, cayó en el impago de $17 millones de su deuda de $144 millones. Amenazó con cerrar su operación en Puerto Rico y la respuesta del Gobierno de Puerto Rico y la Junta de Control Fiscal en 2024  fue aprobarle un rescate financiero de $185 millones a dicha compañía delincuente, pagadero a 4 años con dinero del pueblo de Puerto Rico. En otras palabras, que se está utilizando dinero que pudo haber ido a mejorar las pensiones irrisorias que reciben nuestros pensionados del servicio público, a brindar servicios esenciales al pueblo, o al presupuesto de una entidad imprescindible como la Universidad de Puerto Rico, para solventar las finanzas de una empresa privada, cuya operación además contribuye a las tasas elevadas de enfermedades respiratorias y cáncer, que se han encontrado en las comunidades aledañas a los pueblos de Guayama y Peñuelas donde la carbonera lanza sus emisiones y se almacenan sus cenizas.

La última quiebra por $ 8 mil millones es la de New Fortress Energy, ocurrida en estos días en un Tribunal de Inglaterra, en un confuso proceso de «reestructuración» que encubre el desplome calamitoso de la compañía que provee gas metano licuado en Puerto Rico, con barcaza y tubería submarina en la Bahía de San Juan. A esta compañía, a sabiendas de que se encontraba en serios aprietos financieros, se le contrató en 2025  por 7 años, a un costo de $4 mil millones para suplir gas metano licuado a las plantas de AEE. New Fortress es también la compañía matriz de Genera PR, que está a cargo de la generación eléctrica en Puerto Rico, ahora mismo en precario, porque 8 de los 14 generadores de energía temporera que tienen a su cargo, y que se adquirieron en 2023, están fuera de servicio, y la compañía no puede ni quiere  explicar por qué. Esta falla inexplicada y prolongada en la generación eléctrica es la responsable principal por los continuos apagones (relevos de carga) de las últimas semanas, y la excusa que llevó a las oficinas del Zar de Energía, la Autoridad de las Alianzas Público Privadas, y la llamada oficina independiente de licitación y negociación de contratos a saltarse todas las salvaguardas y contratar a la nebulosa Power Expectations, contrato que canceló la Junta de Control Fiscal.

Tambaleante y apenas sobre sus pies, ¿a quién se le ocurre que New Fortress y su subsidiaria Genera PR son las compañías que Puerto Rico necesita para garantizar la estabilidad de la generación eléctrica y el funcionamiento y mantenimiento adecuado de plantas, generadores y demás infraestructura crítica de generación?

Entre las deficiencias y errores de LUMA Energy y la insuficiencia de generación e incompetencia de Genera PR, nuestro sistema eléctrico se encuentra en una encerrona. Los llamados relevos de carga no pueden ser la norma de funcionamiento.  Un sistema eléctrico frágil e intermitente no le sirve bien a nadie, ni al gobierno, ni a la empresa privada, ni a las familias e individuos.

Lo peor es que no se plantea solución a corto y mediano plazo. Nadie de los que tomaron la decisión de privatizar el sistema eléctrico se responsabiliza ahora por las consecuencias que ha tenido este  proceso de privatización  improvisado, fallido y disfuncional. Lo que en el pasado fue una de las mayores ventajas competitivas de Puerto Rico, ahora se hunde en un pantano fangoso y profundo, a merced de buscones, truhanes y farsantes que sólo persiguen el beneficio para ellos y otros como ellos. Puerto Rico exige un sistema eléctrico estable, sin chanchullos ni colapso.