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Irán, Cuba y el imperialismo mentiroso 

En un mensaje reciente a la nación estadounidense, el presidente Donald Trump dijo que el principal enemigo que confronta Estados Unidos hoy es el «comunismo», y en esa canasta incluyó indiscriminadamente a los países, gobiernos, organizaciones e individuos que no piensan ni actúan conforme a los dictámenes y proyectos que su gobierno imperial tiene para ellos o para el mundo.

La narrativa del «comunismo» vuelve a perseguirnos hoy, como lo ha hecho desde que se convirtió en la excusa predilecta del gobierno de Estados Unidos tras la firma de la paz luego de la Segunda Guerra Mundial. Desde entonces, dicho gobierno ha actuado como si la humanidad le hubiera dado permiso para ser el «policía» del planeta. Para ello, se aprovechó del terror generalizado que provocó su acción de ordenar el lanzamiento de las dos primeras bombas nucleares existentes en el mundo, sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki.Lanzarlas fue la bárbara osadía de un gobierno que dividió al mundo para doblegarlo e imponerle su voluntad.

El llamado «comunismo» siempre ha sido un fantasma. Una especie de «cuco» que las grandes potencias capitalistas utilizan para amedrentar y someter a los «pobres del mundo» que se rebelan contra las injusticias de los poderosos. Y el Estados Unidos vencedor de la  posguerra sembró en todo Occidente la narrativa del miedo a un mundo que describieron como bipolar y siniestro, inspirado en la idea del «comunismo internacional» y liderado por Rusia y demás repúblicas integrantes de la entonces Unión Soviética, la República Popular de China, y más adelante, los entonces llamados Vietnam del Norte y Corea del Norte.

Desde entonces, el mote de «comunista» ha sido usado perversamente por todos los gobiernos y políticos del capitalismo y sus dictaduras para marcar y derrotar al adversario al que más temen, sobre todo a los que tienen ideas y convicciones propias y no se dejan confundir, manipular ni comprar.

¿A qué viene ese discurso reciclado de la «amenaza comunista» a estas alturas de la historia, cuando ya no existe la Unión Soviética, ni los bloques ideológicos, y conviven en paz nuevas alianzas geopolíticas que no dividen al mundo entre «malos y buenos», como insiste en hacerlo la maniquea narrativa estadounidense?  La contestación es evidente. Ni el imperialismo ni el capitalismo  desenfrenado que se multiplica exponencialmente y se concentra cada vez en menos manos tienen ni quieren tener las soluciones para atajar los males que juntos han desatado. Sus políticas son responsables por la desigualdad aplastante, que afecta a millones de seres humanos. También sus politicas de asalto al ambiente natural  han resultado en el cambio climático,con letales efectos en la vida y la economía de los pueblos. Estados Unidos provee las armas para guerras y genocidios, como el de Gaza. También sus políticas promueven la apropiación ilegal y el despojo de los bienes y recursos de países y pueblos. A pesar de las enormes riquezas de algunos, en el mundo hay cientos de millones  de personas en condición de miseria, insalubridad y carencia de vivienda, agua potable, y servicios básicos como salud y educación, entre otros.

Capítulo aparte merece el desplazamiento poblacional y las oleadas migratorias masivas producto de la desigualdad y la violencia.  También son incontables las violaciones a la soberanía de los pueblos, y a los derechos humanos de los más vulnerables. En fin, se ha instalado un mundo profundamente injusto, donde unos pocos- demasiado pocos- gozan de todos los  privilegios, mientras cientos de millones carecen de lo mínimo necesario  para una vida digna.

Por eso Donald Trump recurre al «cuco del comunismo» para sacudirse del fracaso y decadencia de sus políticas fallidas. Fracasaron en Vietnam y también en Afganistán e Iraq. Tampoco pintan bien sus perspectivas en Irán, donde, hasta ahora, y a pesar de las fanfarronadas del presidente Trump, no han logrado ninguno de sus objetivos. A pesar de haberse gastado la friolera de $37 mil millones en esa guerra ilegal que les impuso Israel,el estrecho de Ormuz sigue cerrado por las fuerzas navales iraníes, y no hay  trasiego comercial ni acarreo de combustible por esa importante vía, con un efecto potencialmente devastador en la economía mundial.

Hace unos meses, fuerzas militares especiales de Estados Unidos violaron la soberanía de Venezuela y secuestraron a su presidente Nicolás Maduro, y a su esposa, solo para apropiarse de las reservas petroleras de Venezuela, que son las más grandes del mundo. Y durante esta semana, en una acción sin precedentes, el Departamento de Estado de Estados Unidos sacó un informe con el insólito título: Cuba: la capital del comunismo del siglo 21.

Sólo en las mentes calenturientas de Trump y Marco Rubio cabe que podrán convencer a la opinión pública mundial de que Cuba, una isla relativamente pequeña del Caribe, que ha sido sometida por más de 60 años a un bloqueo económico, financiero y comercial brutal por el propio Estados Unidos-  con un gobierno al que Estados Unidos ha llamado repetidamente  «un estado fallido a punto del colapso»-  pueda realmente ser la   «capital del comunismo y la subversión mundial» que se describe en el documento oficial del Departamento de Estado. Más que un documento serio, el informe es una parodia cínica y vulgar para intentar justificar otra agresión de Estados Unidos a la soberanía de Cuba.

Se viven tiempos inéditos. Vivimos la etapa final de un imperialismo – que como todos sus antecesores en la historia- habrá de caer derrotado por el peso de sus propios crímenes y errores. Antes de que ocurra su inevitable caída, es deber de conciencia seguir denunciando sus tropelías, y defender el derecho absoluto e inalienable de los pueblos a su autodeterminación e independencia y a vivir y decidir su destino por ellos mismos.

 

 

 

 

Reinterpretan una de las primeras películas realizadas en Puerto Rico

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Con el objetivo de preservar y documentar la historia del séptimo arte en la Isla, los integrantes del colectivo Cine Nuestro, liderados por Gabriel Berdecía Hernández, en colaboración con Murphy Studios, se dan la tarea de recrear las escenas de una de las primeras películas producidas en suelo boricua: Por la hembra y el gallo (1916).

Más allá de rescatar el argumento y detalles del film, el grupo de jóvenes cineastas desarrolla una reinterpretación de la obra del pionero cinematógrafo Rafael Colorado D’Assoy.

Fotograma original de Laura Vélez en el papel de Lucía

Por la hembra y el gallo (1916) es una historia escrita por el puertorriqueño Antonio CapellaMartínez. Se desarrolla al rededor de una pugna entre Méndez, un joven burgués, y Cleto, un trabajador de la finca de café que recién adquiere Méndez. Lucía, objeto amoroso del trabajadores de sumo interés para el hacendado. Méndez propicia una pelea de gallos en la que el fiero animal de Cleto vence, creando insatisfacción en el joven adinerado. Este expulsa a Cleto de su finca para poder quedarse con la amada Lucía. Esto produce una trifulca entre ambos hombres. Méndez ata a Cleto a un árbol, y cuando Lucía intenta salvarlo, ocurre el clímax de la película que no voy a contar.

 La película se desarrolla en el Barrio Apeadero de Patillas y en la Corte Judicial de Guayama durante los meses de marzo y abril de 1916. Fue estrenada en las primeras semanas de octubre de ese mismo año, según se recoge en una nota del periódico La Correspondencia rescatado por Berdecía Hernández.

Fotograma original de Antonio Capella Martínez interpretando a Cleto junto a su gallito Puñales.

 El largometraje estuvo perdido por más de un siglo, sin conocerse tanto su paradero, como las personas que habían estado involucradas en su producción. Solo se sabía de su existencia a partir de la historia del cineasta Rafael Colorado D’Assoy, un español que migró a la isla a finales del Siglo XIX, y comenzó a realizar y distribuir películas, convirtiéndose en uno de los pioneros del cine producido en Puerto Rico. Berdecía Hernández está desarrollando un guion sobre la vida de Colorado y espera que “este proyecto signifique el comienzo del recuento de su legado”, según me comenta en una entrevista.

 A partir del hallazgo histórico de Berdecía Hernández, se dan a conocer los detalles del elenco involucrado y las locaciones utilizadas para la realización de Por La Hembra y el Gallo. Inspirados en esta novedad, el grupo de Cine Nuestro se encomendó producir una recreación de la cinta original. Se propusieron utilizar una cámara de fílmico Bell & Howell en 16mm, que es la misma que se empleó en el rodaje original por Rafael Colorado D’Assoy, además de filmar en las mismas locaciones que la original. También se unen al proyecto Murphy Studios en la producción audiovisual técnica, y Ana Colorado, bisnieta del autor original, para el diseño de vestuario. Según Berdecía, están buscando crear una película lo más cercana a las formas originales que se emplearon hace 110 años.

 El propósito de esto es poder acercar a un público general a la historia del cine en Puerto Rico y ofrecer una mirada hacia las primeras producciones que dieron paso a la creación de una industria local. Esto además de rescatar materiales audiovisuales de gran importancia para la historia del séptimo arte en el archipiélago y todo el Caribe. Berdecía también quiere generar interés sobre la vida de Rafael Colorado y que esto desate nuevas investigaciones y la búsqueda de sus películas perdidas, como El Milagro de la Virgen y Un Drama en Puerto Rico. 

Para lograr su gesta, Cine Nuestro estará realizando una feria benéfica para financiar el proyecto, el 1ero de agosto. La velada cuenta con una serie de talleres que incluyen un “masterclass” de cine fílmico, un taller demostrativo de linternas mágicas y un taller de guion gráfico o “storyboard”. Cada actividad cuenta con un costo de admisión que está disponible en las redes sociales de Cine Nuestro en Instagram y Facebook y tienen páginas para donar directamente. Además, habrá comida y una cartelera cultural completa para el deleite del público de manera gratuita.

 Cine Nuestro es una organización sin fines de lucro creada por jóvenes cineastas con la misión principal de salvaguardar, restaurar y hacer accesible el patrimonio cinematográfico puertorriqueño a través de la educación y la preservación de diversos materiales históricos. Se han dedicado a hacer actividades que destaquen la historia del cine en la Isla, además de producir material investigativo para la preservación del medio. Sus integrantes son Soraya Franceschi Martínez, Bryam Jiménez López, Nanichi Nieves Díaz, Jessica Ortiz Morales y Gabriel Berdecía Hernández. Berdecía Hernández ha realizado recorridos por los viejos cines de San Juan, pero además lo ha hecho en la ciudad señorial de Ponce como manera de financiar las actividades del proyecto.

Esta iniciativa destaca la gestión de los jóvenes cineastas e investigadores por seguir ahondando en la importancia del arte cinematográfico para la producción cultural e histórica. El proyecto de realizar una reinterpretación de una película tan antigua también abre la puerta a nuevas adaptaciones de pasados metrajes que son de desconocimiento público, además del rescate de viejas narrativas que tienen vigencia en nuestra contemporaneidad. Apostamos a que este proyecto sea de sumo provecho para los aficionados del cine en general y la ciudadanía puertorriqueña en particular.

Juan Carlos Rodríguez, gracias por todo para siempre  

Juan Carlos Rodríguez. Foto reproducida de Hispatlanta

 

Juan Carlos Rodríguez era un amigo instantáneo. Al conocerlo, su mirada clara, su sonrisa regalada al mundo que lo necesita, lo convertían

en un viejo amigo sin importar las coordenadas del tiempo. Ahora, cuando ya no está con nosotros en este plano, sus incontables amigos lo recuerdan con el cariño que se merecía y que, los que lo rodeaban, pudieron refrendarle.

Conocí a Juan Carlos como un joven poeta hace muchos años. Antes de que ganara certámenes y publicara sus libros. Lo escuché leer junto a otros bardos del país y siempre me llamó la atención su empatía, su solidaridad con todas y todos.

Recordaremos que, además de buen poeta, era buen cantante. Buen conversador, a la menor provocación, se convertía en un sonero y no sé si mi memoria me engaña, pero creo recordarlo hasta cantando algún tango en el Boricua. Si esto no ocurrió, pudo haber ocurrido porque tenía la voz y la sensibilidad para ir del Caribe a Bariloche.

Cuando decimos que su poesía es excelente, lo sostenemos porque sus pares así lo atestiguan. Hace poco más de 20 años recibió el premio de poesía joven Olga Nolla por una selección de poemas de su primer libro Rehén de otro reino, publicado en 2008.  En 2016 obtuvo una mención de honor del Premio Nacional de Poesía del Instituto de Cultura Puertorriqueña con su libro Campo minado. Cuatro años más tarde volvió a recibir mención de la misma institución por su libro Rareza del aire.

Como académico, Juan Carlos Rodríguez  fue profesor asociado de español en Georgia Tech, codirector del Centro de Estudios Globales de Atlanta y coeditor de las colecciones de ensayos New Documentaries in Latin America (Palgrave, 2014) y Digital Humanities in Latin America (University Press of Florida, 2020), entre otras publicaciones en libros y revistas. Su trabajo como investigador, estudioso del cine y documentalista alcanza su máxima expresión con  Vieques: Archivo Vivo (2024), (https://claridadpuertorico.com/vieques-archivo-vivo-de-juan-carlos-rodriguez/) que abarca la historia de Vieques antes y después de la partida de la Marina de los Estados Unidos de la isla en mayo de 2003.

 

Poeta amable, trabajó junto a colegas de varias generaciones. Miembro del equipo de ensueño de la revista de poesía digital Distrópika: Margarita Pintado Burgos y Angel M. Díaz Miranda, poetas laureades como él.  La mas reciente celebración de su trabajo poético aparece en La Onda Expansiva: Poesía Puertorriqueña 1970-2000, antología editada por José Luis Vega, Aurea María Sotomayor, y Vanessa Droz (Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, 2025).

A Juan Carlos le sobreviven su amada esposa Cynthia Román-Hernández y su hijo Gustavo. Sobre ellos testimonió y escribió desde el amor. Nosotros, los que le conocimos, queremos también dar testimonio de nuestro cariño por él, y de nuestra solidaridad con su familia.

Entre las colaboraciones de Juan Carlos con En Rojo, está este poema  que leemos como si escucháramos al cantante, al poeta, al amigo entrañable.

LA LIBRERÍA EQUIVOCADA

Casi nadie visita
la librería equivocada.
Allí no se presentan
los libros recién publicados.
Allí llegan los libros
a coger polvo!

Es una librería sin portadas.
Es una extraña colección
de volúmenes
cuyas hojas despliegan
el no se qué de
lo ilegible.

La librería equivocada
no tiene ubicación precisa.
Nadie sabe donde queda
ese afán de textos olvidados,
esa desventura de lo equívoco,
ni el porqué de sus erratas,
ni el vértigo de su ortografía incorregible
que nunca se equivoca
cuando toca equivocarse.

Paso por otras librerías.
Hojeo las portadas
de los más vendidos
y ya nada me sorprende.
Algunos premios literarios
se pasean por sus mesas.
Me detengo a saludarlos
en honor a la amistad
o tal vez por mera cortesía.
Hay errores de la trama
que no deberían repetirse.

Espero con ansias
la apertura de la librería equivocada.
Soy el primero en la fila
así como también
el último en la cola.

Llego al kiosko
de los pinchos,
voy al carrito de hot dogs,
entro a la panadería,
busco cuajo con guineos,
tripleta en pan sobao,
pastelillo de guayaba,
y pido un café.

Allí me espera
la librería equivocada.
Propone mil umbrales
para entrar y salir
de sus pasillos.

No es una librería a la deriva,
ni un naufragio de portadas,
ni un catálogo flotante,
Es un virus
que no ha sido reportado
en el puesto de revistas.

Todos llevamos
una librería equivocada
en la mochila,
Nuestra espalda
es una contratapa alucinante.

Hoy vi a alguien
Salir de su vitrina.
Dedica su tiempo
a la soldadura de motores.
Se bandea
con trabajos de oficina
en un dispensario
de cannabis.
Cargas en sus lomos el insomnio
de una librería equivocada.

Llevo varios días atrapado
en la fe de sus erratas.
Se equivocan los que dicen
que pueden corregirla.
No hay nada
que debamos enmendar
en esta librería.

Contiene tomos
apartados de la letra
por los que circulan
pasiones abstractas.
En la librería equivocada
no se venden
figuras emblemáticas
ni se promociona la validez
de algún canon debatible.

No reconozco a sus autores.
Sus biografías
se asemejan a la bruma.
Aquí no aplican jerarquías.
Estoy ante
una sublevación de símbolos.
Esa historia
no logra ser contada
por sus libros apilados.

De cuando acá
llegan lectores
a la librería equivocada!
De cuando acá
piden limosna
Los aspirantes a la lengua.
Cae otra lenta rebanada
por el filo de los lomos
de un estanque que no existe.

 

 

 

Deuda de la AEE: Advierten de implicaciones para el pueblo de Puerto Rico y Estados Unidos

Una red de funcionarios electos locales en Estados Unidos, junto a más de 200 funcionarios electos de 29 estados y de Puerto Rico, presentó un escrito de amigo de la corte ante el Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito en Boston (TA) en oposición a la nueva apelación de los bonistas de la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) que solicitan prioridad de pago de $3.7 mil millones.
En comunicado de prensa, Julio López Varona, portavoz de la Campaña No + Aumentos, indicó que la red, Local Progress incluye a las congresistas Nydia Velázquez y Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York; a Jesús Chuy García y Delia C. Ramírez, de Illinois, y a Greg Casar, de Texas, junto a legisladores estatales, alcaldes y legisladores municipales de Utah, Texas, Maine, Wisconsin, Nueva Jersey, Indiana, Maryland, Massachusetts, Colorado, Pennsylvania, Connecticut, New Hampshire, Ohio, Tennessee, Iowa, Minnesota, Arkansas, California, Arizona, Virginia, Florida, Washington, Carolina del Norte, Michigan, Oregón y Puerto Rico que tienen interés en el caso porque sus representados incluyen a puertorriqueños en la isla, a puertorriqueños en los Estados Unidos continentales y a comunidades con vínculos cívicos, familiares, económicos y democráticos con la isla.

El propósito del escrito presentado, se informó, es para ilustrar al Tribunal de apelaciones sobre el impacto humano de este caso y explicar el contexto en el que se toman las decisiones sobre los gastos en disputa. Argumentan que una decisión judicial que favorezca la postura de los bonistas es alarmante para todos porque el pueblo de Puerto Rico no aguanta más aumentos a la luz y porque es necesario que los tribunales federales apoyen procesos de reestructuración de deudas que sean viables para los deudores. “En este caso está en juego que más de 3 millones de personas en Puerto Rico puedan tener un sistema eléctrico estable y asequible», señaló López Varona.
Según se explicó, a los 200 funcionarios electos les preocupa el impacto económico que este reclamo de los bonistas de AEE tenga en nuevos aumentos a los costos de la luz y en las personas que pagan las tarifas, pues son los hogares y negocios en Puerto Rico quienes pagarán con nuevos aumentos en su factura de luz cualquier pago a los bonistas en esta reclamación, ya que la AEE está en quiebra.
López añadió que los firmantes plantean que la AEE es la única compañía eléctrica de la isla y que son los abonados, trabajadores, jubilados, hospitales, escuelas, pequeñas empresas y familias quienes dependen de un sistema eléctrico que debe seguir operando aun cuando permanece frágil, costoso y poco fiable. De prevalecer los bonistas, estas personas estarían directamente afectadas por aumentos a su servicio de luz y por un sistema con menos recursos para recuperarse.
El portavoz de la Campaña No + Aumentos recordó que un grupo de bonistas de la AEE, liderado por el fondo de cobertura Golden Tree apeló una decisión de la Jueza Swain que desestimó su reclamación de cobro por dinero que, según los bonistas, debió ser pagado a ellos después del huracán María, aun cuando existía una situación de emergencia que comprometía los servicios esenciales del país.
Se dio a conocer que el escrito de amigo de la corte responde a otro documento presentado por 13 estados republicanos en apoyo a los reclamos de los bonistas, enfocado en la importancia de pagar a los acreedores y en la preocupación de que, si la AEE prevalecía, podría afectar el mercado de inversión y aumentarles los costos de tomar prestado en el futuro. Sin embargo, señalan que el escrito sometido por los republicanos no atiende el contexto excepcional de una emergencia ni cómo afectaría a los gobiernos locales carecer de flexibilidad para atenderlas.

Los funcionarios también expresaron su preocupación por el impacto que esta apelación tendría más allá de Puerto Rico, pues una victoria de los bonistas en las cortes les quitaría a los gobiernos locales una herramienta importante para responder a emergencias y atender el bienestar de sus comunidades.
“Las acciones de estos bonistas no se quedan en Puerto Rico. Las implicaciones de una decisión positiva hacia los bonistas le quitarían el poder a las municipalidades de invertir dinero en sus comunidades en momentos de emergencia. Esto sería desastroso. Por ello, aplaudimos a estos oficiales electos por levantar la voz por la gente de Puerto Rico y entender las implicaciones que estas acciones tienen más allá del archipiélago”, concluyó.

 

BLA

Bernardo en el Festival de Apoyo a CLARIDAD. Foto Archivo CLARIDAD

Especial para CLARIDAD

Mis compañeros de universidad —y algunos civiles que se cruzaron en mi vida— me conocen como Daisy Paloma. Ese nombre nació de un poema de Hugo Margenat, pero también del gesto luminoso de Bernardo, que me bautizó así el día que nos encontramos por primera vez, hace más de treinta años. Desde entonces, ese nombre me acompaña como una segunda piel, como una marca de cariño que él dejó sin saber que sería permanente.

Éramos parte de un grupo variopinto, unido desde la juventud por afinidades dispersas y por esa lealtad silenciosa que solo se forja en los años de formación. Aún hoy nos mantenemos en contacto, para celebrar las buenas noticias y acompañarnos en las que preferiríamos nunca haber recibido. La muerte de Bernardo pertenece a estas últimas: a las que desgarran, a las que llegan sin permiso, a las que confirman que la vida —por más luminosa que sea— siempre trae una fecha de expiración.

Otros lo conocieron más íntimo, más cercano. Yo conocí a Bernardo por temporadas, como si cada una revelara un rostro distinto. A veces era silencioso, casi hermético. Otras, estaba enojado con el mundo. A ratos era terco, gruñón, o sorprendentemente alegre. Cada versión era él, y todas eran verdaderas.

Tenía un auto rojo destartalado al que llamábamos el bólido. Cada vez que nos montábamos en él jurábamos que se desarmaría en plena marcha, razón por la que nuestros viajes eran siempre cortos. Él insistía en que el bólido podía llegar al fin del mundo, un optimismo que ninguno compartía. Con el tiempo entendimos que el fin del mundo no era un lugar, sino un calendario sin fecha, porque el bólido contra toda lógica duró una eternidad.

Le llamábamos BLA, una forma de encoger el nombre que lo acompañó desde su nacimiento: Bernardo López Acevedo. Solía decirme que los nombres que cargamos no son cuestión de gusto ni casualidad, sino cosa del designio. El suyo era una metáfora viva: la fuerza que protege, la resistencia silenciosa, la ternura escondida bajo la rudeza.

Quienes lo conocieron, de cerca o de lejos, no pueden negar que era un hombre de inteligencia excepcional: un lector voraz y un orfebre de la palabra, porque en sus manos cada palabra era metal que fundía a su antojo para volverlo algo preciso, punzante o inesperadamente tierno. Su columna semanal, Lloviendo sobre mojado, publicada en CLARIDAD, es testimonio fehaciente de esa maestría que parecía brotarle sin esfuerzo.

Y como nada es casualidad —como él mismo repetía— la noticia de su partida me llegó en el cine, al que hacía años no iba, mientras veía la película La Odisea. Un poema épico que habla de la fidelidad, la nostalgia, la lealtad y el regreso a casa. Todo eso era Bernardo: un hombre que caminó la vida como quien vuelve siempre a su origen, como quien resiste las tormentas, como quien guarda en silencio la fuerza de un oso antiguo.