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Ruta Borinquen: rescate ecológico y recreación ciudadana a través de las antiguas vías del tren

Especial para En Rojo

En tiempos de altas congestiones vehiculares y falta de acceso a espacios públicos de ocio, el proyecto Ruta Borinquen apuesta a rescatar veredas ferroviarias para el disfrute de la ciudadanía mediante el ciclismo y el paso peatonal. Conversé con el Director Ejecutivo del proyecto, el Ingeniero y Planificador David Soto Padín sobre la creación de esta propuesta y sus implicaciones culturales a nivel nacional.

Ruta Borinquen nace en el 2020 como una iniciativa de rescatar las veredas del antiguo sistema ferroviario de Puerto Rico. Se espera habilitar una ruta patrimonial de acceso a espacios de ocio y conocimiento histórico en un contexto ecológico. Su misión se centra en crear un Puerto Rico donde no tengas que depender de un automóvil para desplazarte, mientras promueven una visión de tres puntos importantes: 1) Crear una economía de recreación sostenible; 2) Seguridad para peatones y ciclistas con transporte cero emisiones; 3) Justicia ambiental y planificación desde la comunidad. Su propuesta se enfoca en proveer apoyo a comunidades que llevan adoptando espacios en desuso cerca de las vías del tren, desarrollando una ruta que conecta distintos puntos al rededor de la isla para el transito transnacional. Esto permite el acceso de la ciudadanía a bases de datos con rotulación adecuada que permita la interconexión municipal y el fomento del legado histórico de estos espacios.

Actualmente cuentan con diversos corredores a explorar: la Reserva Natural Hacienda La Esperanza, en Manatí; el Túnel Guajataca y Museo del Tren, entre Quebradillas e Isabela; la playa La Muralla y Domes, en Rincón; los túneles y ruta del tren en la Reserva Natural Punta Guaniquilla, en Cabo Rojo, así como la ruta de los viejos tranvías de la Playa de Ponce y Santurce, entre otros. Buscan desarrollar 1,000 kilómetros a través de 50 municipios a nivel isla.

Quebradillas túnel Negro. Fotos suministradas por el autor
Ponce playa Museo Antonio (Toño) Martorell

El proyecto lo lidera Soto Padín junto a un grupo de arquitectos, ingenieros, planificadores e historiadores en conjunto con organizaciones sin fines de lucro y el apoyo de las diversas comunidades que viven cerca de los puntos establecidos. El grupo funciona como una coalición, proveyendo diversos servicios que incluyen reuniones comunitarias, donde se le presentan a los vecinos la conceptualización del proyecto; el desarrollo del plan, para que entonces las comunidades les den seguimiento a las agencias pertinentes; la planificación y co-diseño de la ruta; instalación de rótulos direccionales e informativos. Además, ofrecen recorridos de los espacios en alianza con las comunidades, donde estas utilizan el nombre de Ruta Borinquen y los ciudadanos adiestrados dirigen las expediciones.

Me comenta el ingeniero y planificador que “la viabilidad del proyecto se da al rededor de la infraestructura de los trenes que todavía existe; es una especie de espacio gris que está entre todas las comunidades”. Estos espacios consideran caminos, terraplenes, puentes y túneles, que existen en todos los municipios costeros. Me indica además que “el trabajo a veces solo consiste en cortar la grama” ya que en esencia los tramos que se rescatan están conectados por las vías del tren pero no han recibido ningún tipo de mantenimiento en décadas.

El proyecto busca también rescatar la historia del tren en Puerto Rico. El mismo se  inauguró en 1891 y comenzó su circunvalación en 1907. En esa fecha se conectó último tramo entre Camuy y Aguadilla, uniendo San Juan con Ponce. A pesar de que nunca se completó, la mayoría de los municipios costeros a vuelta redonda de la isla recibían servicio a pasajeros y las industrias azucareras hasta 1957, según comentó Soto Padín.  Añade que el conocer la historia del tren “también aporta a crear una noción del transporte colectivo y la posibilidad de poder transitar libremente por el archipiélago sin necesitar de un carro”.

Su proyecto piloto fue en la Playa de Ponce, que inició en el 2022 en su fase de planificación. Para el 2025 lograron instalar los rótulos y el municipio los hizo permanentes, lo que llevó el proyecto de 0% a 100% en tan solo tres años. Esto demuestra la viabilidad de la implementación de propuestas con una consistencia clara entre la colaboración comunitaria y las agencias pertinentes.

Mucha de la información que alberga el proyecto de Ruta Borinquen se encuentra en su página web. Esta contiene un mapa interactivo con las más de 40 rutas que se van trabajando, igual itinerarios de recorridos, portal de servicios, información sobre museos, playas y los diversos corredores que son partes del proyecto. Soto Padin me comenta que “quiero que la página sea un repositorio para que la gente conozca la historia de su pueblo, con planos, fotos históricas, fotos actuales y poder hacer accesible la historia de los ferrocarriles”. La investigación fue hecha utilizando los archivos de la Colección Puertorriqueña en la Biblioteca Lázaro de la UPR-Río Piedras, reconociendo la colaboración del  Museo del Tren de Isabela y el proyecto Redescubriendo a Puerto Rico.

El ingeniero y planificador también me comparte que en el 2024 Ruta Borinquen logró una meta importante, al pasar un proyecto de ley en la Cámara de Representantes mediante el PC2141.  La intención era declarar política pública la conservación de las antiguas vías del tren con el fin de transformarlas en un conector multimodal ecológico. Aunque se presentó el proyecto, no fue aprobado. Por otro lado,  se logró su inclusión en el Plan de Transportación a Largo Plazo 2050 (LRTP) como parte de Proyecto del Senado PS0786 (2025) y Proyecto de la Cámara PC0895 (2025) para incorporar la visión de «movilidad para todos» y el concepto rails-to-trails en el plan oficial del Departamento de Transportación y Obras Públicas (DTOP).

Esto aporta a que se desarrolle como política pública la movilidad sostenible entre municipios, y que esto logre un impacto cultural y económico mediante el turismo y el ofrecimiento gastronómico utilizando las rutas establecidas por el proyecto a través de las antiguas vías del tren.

En la mayoría de los casos autogestionan colaboraciones solidarias.  A veces cuentan con algún mecenas que les provee suficiente financiamiento para lograr algunas de las etapas de su planificación. En el 2025 Donativos Ambientales de FORD otorgó un dinero para habilitar el Túnel Negro de Guajataca y producir proyectos culturales en la Playa de Ponce. Colaboran activamente en alianza con Isla Caribe, Museo del Tren de Isabela, Casa Museo de Vejigantes, Sierra Club y el Corredor Ecológico del Noreste en Luquillo.

Finalmente, Soto Padín reconoce que este proyecto atiende varias necesidades a la vez: la salud ciudadana mediante la actividad física, y el apoyo a proyectos culturales a través de la interconexión de las rutas y municipios. Esto permite que su propuesta influya positivamente a la sociedad puertorriqueña.  Ofrece  movilidad multimodal y rutas establecidas, el conocimiento de la historia, la preservación ecológica de estos espacios, y el fomento de la salud pública y el consumo cultural.

Para explorar la amplitud del proyecto pueden visitar su página rutaborinquen.org

Colegio de Químicos celebra el Día Mundial de la Fotografía

 

 

 

De cuando la química convirtió la luz en memoria

María Milagros Santiago Reyes

 Cada 19 de agosto se celebra el Día Mundial de la Fotografía, en conmemoración del anuncio público del daguerrotipo —el primer procedimiento fotográfico— en Francia, en 1839. Es una buena ocasión para recordar algo que suele pasar desapercibido: durante buena parte de su historia, una fotografía fue, literalmente, una reacción química.

Hoy tomar una foto parece cuestión de segundos. Sacamos el teléfono, enfocamos y tocamos la pantalla. La imagen aparece de inmediato. No siempre fue así.

Alrededor de 1826, Nicéphore Niépce logró una de las primeras fotografías permanentes conocidas utilizando betún sobre una placa. El proceso requería muchas horas de exposición. Poco después, Louis Daguerre desarrolló el daguerrotipo, utilizando compuestos de plata sensibles a la luz y reduciendo considerablemente el tiempo necesario para obtener una imagen.

Ahí la química tuvo un papel decisivo. En la fotografía tradicional, los haluros de plata reaccionaban con la luz y producían una imagen latente que no era visible inicialmente. Luego intervenían los procesos de revelado y fijado para hacer aparecer la imagen y estabilizarla. Negativos, películas y fotografías en blanco y negro y a color dependían durante décadas de estos procesos.

Con la llegada de la fotografía digital podría pensarse que la química desapareció. No fue así; cambió de lugar. Los sensores CCD (Charge-Coupled Device) y CMOS (Complementary Metal-Oxide-Semiconductor) utilizan materiales semiconductores, principalmente silicio, para convertir la energía de los fotones en señales eléctricas. Después, esas señales son procesadas hasta convertirse en la imagen que vemos en una pantalla.

También cambió lo que significa tomar una fotografía. Las cámaras actuales pueden combinar exposiciones, reducir ruido, ajustar el rango dinámico, reconocer escenas y mejorar imágenes con procesamiento computacional. Una fotografía tomada de noche, por ejemplo, puede mostrar detalles que nuestros ojos apenas perciben. Detrás de ese resultado hay óptica, electrónica, materiales, química y procesamiento de datos trabajando juntos.

La fotografía dejó de ser una actividad especializada y pasó a formar parte de nuestra vida cotidiana. Algunos estimados de la industria señalan que cerca del 92 % de las fotografías se toman con teléfonos inteligentes. Más allá de la cifra exacta, el cambio es evidente: llevamos una cámara en el bolsillo y prácticamente todos podemos producir una imagen en segundos.

Como química, lo que más me llama la atención es que, aunque la tecnología haya cambiado, la idea de fondo sigue siendo la misma: transformar la luz en algo que podamos conservar. Primero fue una reacción sobre una placa; después, una película; hoy, una señal electrónica convertida en datos.

La próxima vez que tomemos una fotografía con el teléfono, quizás valga la pena detenernos un segundo antes de publicarla. Detrás de ese pequeño gesto hay casi dos siglos de ciencia y una pregunta que todavía permanece: ¿cómo hacemos para que la luz deje memoria? O recordar aquello que dice: “Debí tirar más fotos.

 

Emilio R. Delgado escapa de España y entrevista a Durruti

 

 

En Rojo

Emilio R. Delgado era una leyenda que a veces se mencionaba cuando iba a visitar a mi abuela en Corozal. Mi viejo lo mencionaba de pasada como un periodista y poeta que había estado en la Guerra civil en España. Imaginé las historias que se fueron alimentando con referencias históricas. No muchas. No tantas como merece un tipo como él.

Delgado nació en Corozal en 1901 y muy joven se convirtió en uno de los poetas que dieron vida a la vanguardia que renovó el género en Puerto Rico.  Fundó revistas como Faro, Vórtice y Hostos, que le dieron alentó a los -ismos del quehacer lírico.  Fue compañero de escritura de Luis Palés Matos, José I. de Diego Padró, Tomás Batista, entre otros.

Todavía veinteañero viaja a la República Dominicana, a Cuba y de ahí a España. Allí se radicaliza políticamente y defiende los valores de la justicia social y la democracia del gobierno republicano. Allí dirige las revistas Juventud, Mundo Obrero, Ahora y Nuestra Bandera. Cuanta la leyenda que logró huir del fascismo y que, residente en Nueva York, fue corresponsal de la agencia de noticias soviética Tass y hacía visitas casi clandestinas a Corozal.

El estudioso y crítico de la literatura Ramón Luis Acevedo Marrero me hizo llegar hace unos meses una publicación que atesoro. Cómo me evadí de la España franquista, de Emilio R. Delgado. Se trata del testimonio del poeta periodista en el que relata el modo en el que logró huir del terror fascista en la Península Ibérica y en Francia. Se reproducen en este fascículo publicado por Ediciones Corozo, de la Asociación Cultural Corozaleña, dos artículos de Delgado publicados en la revista Florete en febrero de 1945.

Además, como si fuera poco, incluye una entrevista que realizó Delgado a Buenaventura Durruti, el sindicalista y revolucionario anarquista español que fue de los primeros en organizar la resistencia a Franco y uno de los primeros en entregar su vida por ello. La entrevista se publicó en noviembre del 1937, justo un año después de la muerte de Durruti.

Acevedo ha sido consecuente con el rescate, edición y análisis de nuestra literatura casi olvidada. Con esta publicación también realiza un formidable aporte a nuestra historiografía.

 

Vuelve el Festival de la Pana

Rosalina Abreu Gonzalez.Foto suministrada

 

Especial para CLARIDAD

El Festival de la Pana, una de los eventos comunitarios más relevantes y consistentes del País, celebrará su 41 edición durante los días 4, 5 y 6 de septiembre 2026 en la Loma de la Niña Mariana de Humacao. Dicho Festival , que ha alcanzado una dimensión nacional,  contará con un amplio repertorio de presentaciones culturales y  artistas regionales y nacionales;  exposiciones y actividades para público diverso, destacándose, la tradicional    oferta  culinaria confeccionadas con la Pana.

El  evento cultural, es   coordinado por la Asociación Recreativa y Educativa del Barrio Mariana de Humacao, Inc.  desde 1985. En el evento participan diversas  organizaciones de la Región Este, incluyendo instituciones educativas y  familias. Este año se le dedica a la líder comunitaria  Rosalina Abreu González . Abreu  fue maestra y bibliotecaria, y es una las fundadoras de ARECMA. Desde los 15 años ha sido ha sido una destacada líder comunitaria, de proyección local, regional y  nacional. Su gestión activista y comunitaria trasciende la comunidad, continuó en el aula, añadiendo sindicatos como la Federación de Maestros de PR y organizaciones patrióticas,  entre las que destaca el Partido Socialista Puertorriqueño y a quien agradece su formación política.

Reconoce además las aportaciones de proyectos comunitarios provenientes del gobierno como la División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO)  en  los años cincuenta. Señaló que valora lo aprendido de otros esfuerzos entre los que mencionó las aportaciones de Casa Pueblo.

Recalcó  en  la necesidad de la autogestión comunitaria, como hizo la comunidad de Mariana al desarrollar la iniciativa de un acueducto comunitario;  enfatizando en el trabajo de ARECMA con la creación de programas dirigidos por las familias e instituciones de la localidad, como la Iglesia y sus  líderes religiosos.

De otra parte, aprecia que ARECMA constituya  uno de los mejores ejemplos de solidaridad y gestión comunitaria regional en diferentes planos y dimensiones, a saber, luchas por  la defensa del derecho al agua, contra la instalación de antenas y la contaminación ambiental, por la desmilitarización y la PAZ de Vieques, la defensa del territorio boricua, su cultura  y la participación democrática de las comunidades en los asuntos y decisiones que le conciernen.

La fortaleza de ARECMA reside en el ejercicio de su  autonomía, capacidad de autogestión  y participación por   por casi cuarenta años. ARECMA  hecho aportaciones a la comunidad y al país en momentos de crisis como huracanes y terremotos, cerrando filas con organizaciones  comunitarias  y sectores trabajadores de todo el Archipiélago puertorriqueño.

Destacó la importancia del esfuerzo comunitario con la niñez y la juventud, donde se construye  sentido de pertenencia, el esfuerzo colectivo y la participación, y  se logran  grandes cambios con la comunidad.   Añadió  que el trabajo de ARECMA se extiende por diversos sectores de Humacao, incluyendo Tejas, Jagueyes, Candeleros, y que éstos participan en una Junta de Gobierno  y mediante asambleas comunitarias.

“ Es trabajando unidos, como hemos trascendido los problemas del agua que se llevaba la Marina, (Agua para Todos) , los efectos de los huracanes desde Georges y las exigencias al Municipio.  Para todo este trabajo, hacemos investigaciones, nos vinculamos con otras organizaciones fuera de Humacao, (como Casa Pueblo),  incluyendo llegar a acuerdos de apoyo con Universidades, fideicomisos y otros esfuerzos organizativos.

 

 

¿Por qué NO a Esencia? 

Marcha contra el proyecto Esencia.Foto suministrada
El pasado domingo, 19 de agosto, miles de puertorriqueños y puertorriqueñas llegaron hasta el pueblo de Cabo Rojo, en el suroeste de Puerto Rico, para protestar contra  la proyectada construcción del mega proyecto turístico Esencia, cuyo perfil masivo e invasivo amenaza con devorar 2,000 cuerdas de terrenos de alto valor ecológico en dicha región de Puerto Rico para hacer realidad la «visión» de sus proponentes, dos firmas de inversión extranjeras que pretenden transformar el perfil único de la  costa caborrojeña en un «disneyland» tropical para millonarios y billonarios, de esos que andan por el mundo aburridos y buscando su próximo parque de diversiones.
Dos semanas antes, el 6 de agosto, la revista de negocios Forbes, en su sección de viajes y estilos de vida, había plasmado con lujo de detalles la llamada » visión» de los  proponentes del Proyecto Esencia- Reuben Brothers y Three Rules Capital. En una expansiva y muy reveladora entrevista,  Forbes permitió al principal oficial ejecutivo de Three Miles Capital, William Bennett, abundar sobre la magnitud y «bondades» del proyectado mega- resort.
Como Bennett seguramente sabe que las noticias sobre la creciente inestabilidad de la infraestructura eléctrica y de aguas en Puerto Rico han recorrido el mundo, insistió en reafirmarle a Forbes que «construiremos una comunidad energéticamente autosuficiente , impulsada enteramente por energía renovable del sol como fuente principal». De hecho, el titular de Forbes resalta la supuesta independencia energética de que disfrutará Esencia.
Sobre el recurso de agua, el cuento de Bennett es de fantasía: el agua de beber saldrá de un acuífero en el subsuelo, y para regar los campos de golf, las áreas verdes y otros usos, se captará el agua de la lluvia y se le dará un tratamiento especial a las aguas usadas.
El proyecto Esencia es un elefante blanco. Según el propio Bennett, contaría con quinientas habitaciones y suites en Mandarin Oriental, Aman y Rosewood Hotel, los tres hoteles de lujo del complejo. También se construirían 1,200 unidades residenciales, con precios de venta entre $3 y $20 millones. Habría una escuela bilingue, de preescolar hasta grado 12, un centro médico y de bienestar abierto 24 horas, una finca orgánica, un aeropuerto privado, club de playa, club de tenis y deportes de raqueta, centro ecuestre, y dos campos de golf de campeonatos. Los huéspedes y residentes tendrían disponibles también un espacio de 20 millas de senderos que conectan con 33 áreas de humedales y mangles, y  áreas expandidas de hábitats de pájaros y otras especies.
Para que no se cuestione su «objetividad» el periodista de Forbes hace una muy ligera mención de la coalición Defiende a Cabo Rojo y la  masiva oposición que se ha ido cuajando entre amplios sectores del pueblo de Puerto Rico a este proyecto, cuya construcción haría un daño irreparable a los terrenos que conectan la Reserva de Boquerón, el Bosque Seco y las Salinas de Cabo Rojo, área que el propio Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (US Fish and Wildlife Service, en inglés) ha clasificado como Categoría 1, o de valor natural irreemplazable. Proyecto Esencia se  propone construir en esa franja casi virgen de suelo costero especial y protegido.
Mirar a Cabo Rojo y su reserva de terrenos costeros de alto valor ecológico desde la perspectiva del proponente de Three Rules Capital y la Revista Forbes es solo ver el lado del inversionismo rapaz y descarnado que sólo persigue su propio interés. Una vez hecho el daño, ¿ quién responde y ofrece reparación y justicia por la depredación de nuestros recursos y el desplazamiento de nuestras comunidades y población? ¿ quién garantiza que se materializarán los 17 mil empleos que, según los proponentes, se crearían con este proyecto? ¿ quién le responderá a Puerto Rico y a Cabo Rojo si después del despojo todo se hace sal y agua? Reuben Brothers y Three Rules Capital no serán quienes respondan y mucho menos los cabilderos y contratistas, ni los funcionarios públicos y privados  corruptos que están detrás de la aprobación a la trágala de este proyecto. En Puerto Rico, los ejemplos abundan de proyectos promovidos con bombos y platillos que fracasan, y  luego del daño, han terminado convertidos en  escombros.
Cabo Rojo y su vecindad merecen mucho más que incertidumbre. Mega proyectos de lujo que los excluyen y casas de millones de dólares no son opción ni oportunidad para una población de la cual el 38 por ciento  vive bajo el nivel de pobreza y cuyo ingreso familiar promedio no rebasa los $35, 000 al año. Pretender continuar construyendo enclaves exclusivos en Puerto Rico para millonarios extranjeros y locales, a cambio de que se les dé carta blanca para apropiarse de nuestras costas y recursos naturales no es una ruta de desarrollo que beneficie a nuestro pueblo de ninguna manera. Esencia es un proyecto que crea un país de embuste dentro de un país en quiebra, y que amenaza con destruir ecosistemas costeros, generar escorrentías  y agravar el problema del acceso a los recursos de agua de la población del suroeste. Por todas esas razones y muchas más, no debe permitirse su construcción ni ahora ni nunca.