Reserven la fecha y sus boletos ya en Ticketera.com para «Rafaga 50» en «El Cafe Teatro Monero» del Centro de Bellas Artes de Caguas. Presentacion del nuevo CD y Concierto sera el sabado 22 de agosto del 2026 a las 7:00 pm). Mas detalles pronto!– “Ráfaga 50”
Concierto Ráfaga 50 en el Moneró
Asamblea de la Comunidad Teatral en Puerto Rico
22 de agosto de 2026
10:00 a.m.- 1:00 p.m
Teatro Francisco Arriví
El objetivo principal de esta primera Asamblea es recoger el sentir y las inquietudes de la comunidad teatral sobre la situación actual del teatro en Puerto Rico y definir qué factores están afectando directamente a nuestro ecosistema.
Este primer encuentro no estará enfocado aún en desarrollar soluciones específicas para atender las necesidades identificadas. El espacio está diseñado para visibilizar nuestras realidades, levantar un diagnóstico colectivo y trazar una agenda urgente de trabajo. Desde la organización colectiva, buscaremos puntos de convergencia y soluciones que sean viables para toda la comunidad teatral.
Es un momento para escuchar, apalabrar nuestras necesidades y unirnos como gremio, trazando rutas en colectivo.
Su perspectiva y su voz son indispensables para mapear esta ruta. Sienta la total libertad de extender esta invitación a colegas de la dirección, la dramaturgia, el diseño, la regiduría, la actuación, las áreas técnicas, la producción, la gestión teatral, la educación, la administración de espacios, y cualquier otra persona que forme parte del ecosistema teatral del país.
Nos vamos de la vida, así, simplemente
Especial para En Rojo
Para Damián, que supo el amor de su Padre
Compartimos una única vez, y descubrimos a un ser muy agradable, conversador y culto. Su hijo Damián, novio de nuestra hija Elizabeth, nos invitó un día a conocer a su padre: Bernardo López Acevedo. Bueno, la realidad es que compartimos mucho más: al leer su libro Sambumbia de plato principal y al conocer a su maravilloso hijo. Ese “guerrero de la palabra” partió a esa otra dimensión que a todos nos espera, pero dejándonos el regalo que supuso conocerlo y entender que a las palabras no se las lleva el viento cuando existen aquellos que se encargan de invitarlas a permanecer grabadas hasta darles vida.
Nos vamos de la vida. Así. Simplemente.
En un instante que apenas marca el tiempo y enlaza las palabras que vamos dejando y fuimos integrando en esos espacios de la vida. En un momento que apenas marca el tiempo, nos desconectamos del ritmo gentil que amerita respirar: inspirar, inhalar y exhalar, inspirar, inhalar y exhalar; tic tac, tic-tac, tic-tac.
¿Qué dejamos atrás?
Nuestras palabras, las huellas de su sentido en esos otros, los que escucharon nuestra forma de decir y de hablar y de expresar.
Nuestras palabras, que una vez pasaron a habitar la superficie de un papel para encontrar su nido y habitar y que la mirada comprendió desplazándose entre ellas. Esas: las precisas, las irremplazables, las andantes, las que buscaron refugio, las que habitaban el alma, las del corazón y la razón, las firmes y las que de tanto guardarlas habitaban en lágrimas que bañaban nuestro espíritu.
Esas las palabras, por donde anduvo la mirada como mariposa tierna, danzante, anhelante de recogerlas para volar hasta la mente o el corazón o la acción o la espera de volver a ser andantes y a reencontrarse felices en otros espacios.
¿Qué dejamos atrás?
Las huellas de nuestros recuerdos como presencia y acciones y pasos entre vidas entrelazadas por lazos de amistad, de amor con vínculos indisolubles en el tiempo y en el espacio y en esta ahora soledad donde habitamos a la espera de esos que llegan a recibir nuestro abrazo y abrazarnos, a esperar nuestros pasos y convertirnos en huellas, a sentir nuestra presencia desvanecida en esta sensación que hoy es libre de ser.
¿Qué dejamos atrás?
El sonido de nuestra voz para esas otras frecuencias que habitan alejadas del oído humano que una vez encontró allí la realidad del silencio. Los que quedan lo saben: es esa sensación de reconocer que trascendemos la visión y nos vamos integrando a ese otro espacio real donde lo que escapa a la mirada del ojo humano se siente, lo que no se escucha se percibe…lo real va tomando esa otra presencia de presentir lo que habita en las cosas sencillas de la vida.
¿Qué dejamos atrás?
La espera de los días y las noches y el tiempo que una vez nos hizo transitar las experiencias vitales, las etapas de amor, la luz y la sombra, el viento y el mar, el cielo y las estrellas.
Y todo y todo eso que alguna vez nos mostró que la existencia, la presencia, la humanidad, es todo un espectáculo desde donde las palabras no alcanzan a expresarse ante las maravillas.
Y la sorprendente mirada que está tejida y entrelazada y vinculada a momentos que nos dejan sin palabras y sin voz y nos maravillan con esas hermosuras que una vez y muchas veces esperaron a ser apreciadas desde lo sencillo, desde lo profundo, desde esta eternidad con la que hoy resulta que observamos y escuchamos y olemos y gustamos y sentimos sin sentido… desde esta inmensidad para la que hoy sobran las palabras.
¿Qué dejamos atrás?
El todo y la nada. La esencia y los recuerdos.
Bernardo López Acevedo: periodista excepcional, amigo entrañable y Patriota profundo y cabal









