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Pasajes

 

 

 

Con la mandíbula rota como resultado
de un intento suicida fallido,
el 28 de julio de 1794
Robespierre dirige
toda clase de insultos al populacho
que se aglomera a los pies
de la tarima en la Place de la Révolution.

A unos pies del cuello del francés,
descansa el filo de la guillotina
que un año antes decapitara a Luis XVI.
Noventa y cinco años después,
Friedrich Nietzsche se abalanza al cuello
de un caballo azotado por su amo
en la Plaza Carlo Alberto.

Este incidente precede
la entrada del filósofo alemán
en la etapa final de la sífilis.
En un ensayo sobre Franz Kafka,
Walter Benjamin narra una anécdota
sobre el ruso Potemkin
y un oficinista de nombre Schuvalkin.

Favorito de Catalina la Grande,
Potemkin sufre de un episodio depresivo
que lo mantiene encerrado en su cuarto,
mientras decretos y otra documentación
imperial aguardan por su firma.
Schuvalkin irrumpe
en la habitación de Potemkin.

Descorre las cortinas,
y con pluma en mano demanda
del consejero su firma
en el plego de documentos
que ahora descansa
sobre las rodillas del ruso.
Tras un momento de asombro,

Potemkin procede
a firmar un papel tras otro.
Cuando termina, Schuvalkin
recoge el pliego y se marcha.
En 1924 Kafka muere
por complicaciones con la tuberculosis.
Nueve años después,
los nazis suben al poder.

Franz escapa al terror.
Sus escritos y hermanas
no corren con la misma suerte.
La noche del 25 de septiembre de 1940,
Walter Benjamin,
ante el espejo del baño
del cuarto en Portbou,
sopesa el discreto frasco
de morfina en pastillas.

En la corte rusa
entra Schuvalkin triunfal.
Entrega los documentos firmados
por Potemkin.
Tras un largo silencio,el pliego le es devuelto.

Con el mismo terror
de la mirada del Ángel de la Historia
que Benjamin describe
en sus Iluminaciones,
Schuvalkin comprueba
que es su nombre y no el de Potemkin
lo que firma cada documento.

A la mañana siguiente,
Benjamin abre el frasco de pastillas.
Morir por la propia mano
resulta preferible a la muerte
en el Lager.

En la cama de la posada en Portbou,
ante Benjamin aparece
la visión de un soldado alemán,
cuyo índice acusador solicitasus documentos.

Al rostro del soldado
se superpone el de Nietzsche,
que susurra
«Mutter, Ich bin dumm»
días después de abrazar
el cuello de un caballo.

Le sigue el suplicante
ante el guardián de la puerta
en el relato Ante la Ley, de Kafka,
el rostro espantado
de Schuvalkin,
y el desolado de Robespierre,

quien susurra «Merci, Monsieur»
al ciudadano que presta
su pañuelo para detener el sangrado
en la quijada desencajada.

Un instante después,
la navaja cercena la cabeza
del resto.
Benjamin sonríe.
El sopor lo adentra
por un pasaje sin retorno.

(de Seibutsu. Riel Editorial, 2026)

 

Puerto Rico y la crisis permanente

Una crisis puede definirse como un cambio brusco y desestabilizador que altera el compás normal de la vida de individuos, grupos o sociedades. Puede darse en diversos planos y circunstancias, ser de corta o de larga duración, y su solución depender de la capacidad del individuo, grupo o sociedad afectados para reaccionar y retomar el control de las circunstancias que precipitaron el llamado estado de crisis.

Partiendo de esa definición, la crisis de Puerto Rico nos explotó en la cara hace 30 años, continuando su curso desenfrenado hasta hoy, donde, convertida en un fenómeno económico y social permanente y generalizado, ha acabado por tragárselo todo: la gobernanza, el contrato social, la convivencia civilizada, las leyes y la Constitución,  hasta la institucionalidad misma de  las distintas instancias del Estado y de empresas privadas también. Unas y otras se han convertido en madrigueras de incompetencia,  corrupción, conflictos de interés, codicia y desvergüenza. Todo esto, con los recursos y haberes del pueblo de Puerto Rico como botín y nuestra gente vulnerable como víctimas principales de la debacle en todos los órdenes que nos rodea.

Cada vez más, los signos desde la gestión gubernamental señalan hacia un estado general de anarquía en el manejo de los asuntos fundamentales de nuestro país. Tomemos como ejemplo, la crisis de la infraestructura de agua y energía eléctrica, y la falta de acceso y estabilidad en ambos servicios, cuyos efectos azotan a todos los sectores de nuestra población. Si no fuera poco el deterioro físico de plantas, embalses y sistemas de generación y distribución de ambos recursos, también se suman la corrupción y la incompetencia como elementos agravantes.

El sonado caso del contrato de $5,900 millones para la compra de energía temporera por 10 años, a la compañía Power Expectations, es un ejemplo flagrante de cómo es que una crisis se desborda.Ese contrato, que implica el pago de miles de millones de dólares de dinero público a una empresa privada, hoy es un escándalo de grandes proporciones, matizado por la sombra del fraude y en vías de convertirse en un caso legal de alcance impredecible.

Nuestro pueblo debe insistir en que se mire con lupa hacia todas las instancias de licitación, negociación y aprobación del contrato de Power Expectations. Según lo publicado, todo apunta a que hubo negligencia fiduciaria por parte de las instancias del gobierno de Puerto Rico involucradas y de la entidad independiente que condujo la licitación y negociación. La resaca salpica hasta la propia Junta de Control Fiscal ( JCF)que, ante el escándalo y apariencia de fraude, ordenó la cancelación del contrato después de haberlo aprobado sin llevar a cabo el proceso de debida diligencia que asegurara que el contrato era legal y no fraudulento, como apunta ser. Pedir cuentas después de los hechos, como está haciendo la JCF ahora, deja mucho que decir de su interés en la buena marcha de los asuntos de nuestro país, y de su competencia y efectividad como ente fiscalizador del gobierno de Puerto Rico.

Otra manifestación nefasta de la crisis permanente en que estamos sumidos es la implacable agenda de destrucción contra la Universidad de Puerto Rico (UPR). Desde su llegada, la JCF trastocó la estabilidad financiera de la UPR, con el recorte de 40% de su presupuesto, la imposición de medidas draconianas de austeridad, la congelación de plazas docentes y no docentes, y los aumentos en los costos de matrícula y servicios a los estudiantes. En esta etapa , la crisis va más allá aún con la imposición de la administración y gobierno universitarios más incompetentes y fuera de la realidad en la historia de la institución. El año pasado ocurrió el despido injustificado de las y los rectores de cinco de los recintos, entre estos los de Río Piedras y Mayaguez. Ahora, es el desmantelamiento de la cúpula administrativa de la Facultad de Ciencias Naturales del Recinto de Río Piedras, nervio científico de la UPR. Un asalto vicioso y deliberado a la producción de conocimiento científico e investigación que ha caracterizado  a nuestro primer centro docente. La destitución de la decana, una reconocida doctora en neurociencias con las más altas calificaciones, y las consiguientes renuncias del principal investigador, eminente científico y director del Departamento de Biología, y de la decana asociada de la Facultad y  experimentada catedrática de química apuntan a un patrón deliberado de minar el capital intelectual de nuestra universidad, para sustituirlo con tecnócratas y acólitos políticos de la presidenta y  administración de turno. Todo esto tiene el propósito de cambiar el perfil y razón de ser de la UPR para que se asemeje a las  instituciones educativas mediocres donde se enseña a no pensar.

El ambiente de inestabilidad permanente que permea en los recintos de la UPR, poblados de administradores suplentes, muchos de los cuales, como la propia Presidenta de la Universidad, no conocen la institución, y de profesores sin plazas permanentes – muy mal pagados y tratados- es otro signo más de la crisis que vive nuestro pueblo. ¿ Qué puede esperarse de unas autoridades gubernamentales y universitarias que tratan de manera tan hostil y despreciable a nuestra  única institución de educación superior pública, y principal  generadora de la investigación, el conocimiento y la producción intelectual y laboral en nuestro país?

Los responsables por la crisis permanente de Puerto Rico tienen nombres y apellidos. Son todos los  gobiernos del bipartidismo que nos nos han traído hasta el  despeñadero. Y también la Ley PROMESA del Congreso de Estados Unidos y la Junta de Control Fiscal, que después de 10 años, han fallado en su gestión de lograr la estabilidad financiera del país y encaminar una agenda para su desarrollo futuro.

 

 

 

 

 

 

Estados Unidos, el hemisferio y la guerra de nunca ganar

 

Parlamentarios de catorce países se reúnen esta semana en Montevideo para el Tercer Congreso Panamericano en el que discutirán mecanismos coordinados para enfrentar la agenda de la extrema derecha, mientras Estados Unidos insiste en conquistar tierras en una guerra para apuntalar su hegemonía global.

Sesenta y un legisladores y 46 invitados especiales participan en el cónclave, que tendrá sus sesiones de discusiones estratégicas a puerta cerrada y luego dará a conocer conclusiones y documentos en sesiones plenarias públicas.

Por América del Sur, se han inscrito delegaciones del país sede, Uruguay -una muy numerosa- de Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Perú, Ecuador y Colombia. Mientras que de América del Norte participan parlamentarios de Canadá, Estados Unidos y México, en tanto que América Central estará representada por parlamentarios de Honduras y Guatemala y, de las Antillas, el único participante es Puerto Rico.

De hecho, la delegación parlamentaria puertorriqueña está compuesta por la senadora y vicepresidenta del Partido Independentista Puertorriqueño María de Lourdes Santiago y representante a la Cámara Adriana Gutiérrez, de la misma formación política. En los documentos se consigna que el pasado candidato independentista a la gobernación, Juan Dalmau, logró colocarse en el segundo puesto en los comicios generales de 2024 al frente de la coalición Alianza País.

La participación de Puerto Rico, colonia de EEUU desde 1898, como única delegación antillana en el evento hemisférico se produce poco después de que la coalición política estadounidense Democratic Socialists of America respaldara la independencia para esta nación isleña, al PIP y otros grupos que formaron parte de la alianza en el 2024, entre los que están el Nuevo Movimiento Independentista Nacional Hostosiano, Democracia Socialista y el Movimiento Victoria Ciudadana.

Los invitados especiales anunciados son de Estados Unidos, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Honduras, México, Canadá y España. Entre esos invitados hay funcionarios del caucus progresista demócrata en el Congreso de EEUU, de las oficinas del senador Bernie Sanders y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, así como las instituciones Center for International Policy y Center for Economic and Policy Research, además de los ex presidentes Ernesto Samper de Colombia, Gabriel Boric de Chile, y las ex candidatas presidenciales Jeannette Jara de Chile y Rixi Moncada de Honduras.

También figura como invitada especial la ex ministra secretaria general del gobierno de Chile Camila Vallejo, quien saltó a la fama mundial por su liderato en la huelga estudiantil universitaria de 2011. Además, participarán diez autoridades uruguayas, encabezadas por el presidente del país anfitrión, Yamandú Orsi.

Los participantes discutirán una agenda que incluye paz, seguridad y multilateralismo; desarrollo económico sostenible e integración regional; soberanía digital e inteligencia artificial; y, bienestar y cuidado para las mayorías.

En la otra cara de la moneda -y en este caso, literalmente moneda- está la coalición liderada por la Casa Blanca de Washington, desde donde se dirigen las operaciones de una guerra que su fuerza contradictoria es que se perpetúe y no se gane nunca. Como si fuera el personaje central de la obra del escocés James Mathew Barrie sobre Peter Pan de 1904, EEUU se comporta como un adolescente irresponsable que no quiere ser adulto y se las pasa recorriendo el mundo haciendo lo que le da la gana sin medir las consecuencias para pueblos, naciones y millones de víctimas.

Pareciera que libretistas de esta nueva versión de la obra de Barrie se mantienen preparando narrativas de aventuras fantásticas, como el plan renovado para la conquista de Groenlandia, la decisión de que el estrecho de Ormuz es ahora territorio de EEUU, la insistencia en el genocidio de Palestina, el enfrentamiento con China y Rusia, el avasallamiento de sus propios aliados de Europa, el sometimiento de Canadá, México y toda América Latina y, sobre todo, la destrucción mediante asedio y asalto militar de la revolución cubana.

En el caso de Cuba, en particular, EEUU ha preparado un informe de más de cien páginas en el que presenta la narrativa de cómo esa isla es la capital mundial de la izquierda que atenta, con mucho éxito, contra las libertades y valores de la nación imperial. El informe presenta a EEUU como la víctima inocente de maquinaciones y espionaje de Cuba, sin mencionar cómo Washington desató, desde 1960, una ofensiva de espionaje, invasión, intentos reiterados de matar a Fidel Castro, y un cerco económico que se ha incrementado hasta la prohibición de que los países del mundo le vendan petróleo y otros suministros a la isla asediada.

De igual forma, el informe tampoco toma en cuenta el racismo y el menosprecio de los inmigrantes pobres en los propios EEUU, las más de 120 intervenciones en las elecciones de países democráticos, los golpes de estado y demás acciones clandestinas en todo el mundo, que han tenido el efecto de hacer que haya crecido la admiración por la resistencia de Cuba y la figura de Fidel Castro.

Pero si bien los datos históricos no favorecen los reclamos imperiales, los libretistas de la nueva narrativa han dispuesto la cultura como un frente de guerra y acaban de producir otro informe, de más de 160 páginas, en el que se le imputa a la Institución Smithsonian y su Museo de Historia Nacional como centros de difusión para el menosprecio de los grandes valores y figuras de la fundación de los EEUU. Para ese novedoso ministerio de censura, desde la propia Casa Blanca, cualquier intento o exposición de temas para mirar la historia nacional de manera abierta a la crítica, es un atentado contra el patriotismo.

Pero, mientras tanto, en los frentes de guerra, EEUU ha visto mermar sus reservas de municiones, su flota da señales de estar destartalada, Irán le ha destruido más de 200 aeronaves y decenas de bases en el medio oriente y ya Irán controla el estrecho de Ormuz y Yemen la entrada sur del mar Rojo.

El niño Peter Pan es ahora un viejo envilecido.

 

 

 

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Grito solidario este Festival Mariana Bracetti

 

CLARIDAD

 Los residentes de la comunidad Blondet, en Río Piedras, celebrarán otra edición del Festival Mariana Bracetti este próximo 24 de septiembre, con comida, artesanía y una oferta artística que busca reunir y fortalecer los vínculos entre los integrantes del sector. El evento tendrá lugar en la calle Balseiro.

De acuerdo con Nereida Valentín Márquez, residente de Blondet e integrante de la Junta Comunitaria del Casco Urbano de Río Piedras, las fiestas ocurren para «transgredir balcones» y ocupar espacios que, de otro modo, la comunidad no aprovecharía. Con música folclórica, nova trova, salsa, merengue, bachata y de toda índole, el festival también funge como un espacio para artistas emergentes.

“Buscamos siempre que el festival tenga una variación musical que sea para todas las edades, que tenga una duración chévere. Que las personas mayores puedan disfrutar de buena música durante el día y que, por la noche, el ambiente más juvenil también tenga su música. Hay una oferta gastronómica nítida alrededor de la comunidad, de negocios locales que ponen sus mesas. Por lo general, es comida artesanal, vegana. De todo un poquito”, compartió Valentín Márquez con CLARIDAD.

El Festival Mariana Bracetti se sostiene con los propios ingresos que genera en ediciones pasadas. La idea, explicó la lideresa comunitaria, estriba en que la actividad sirva de punto de partida para «llenar el pote» de la organización en Blondet. Los fondos recaudados, agregó, apoyan a familias que atraviesan el hambre, hogares migrantes perseguidos por el Estado y fomentar espacios de recreación.

“Blondet es una comunidad que no necesariamente está diseñada o planificada para que la gente pueda aprovechar los espacios de recreación. Eso no existe. A través de estas iniciativas, sobre todo el festival, se ahorra un poco para el próximo festival y se utiliza lo demás fondos para hacer murales, pintadas. Para tener qué comer cuando nos reunamos”, elaboró Valentín Márquez.

A largo plazo, la integrante de la junta comunitaria reiteró los planes del organismo para ampliar espacios seguros que rodeen a Blondet y otros sectores de Río Piedras. Valentín Márquez recordó que, para el año pasado, el lema del festival destacó el desplazamiento que la población enfrenta en tiempos recientes. Para la colaboradora del evento, este fenómeno demográfico se ha dado de modo “silente” en Blondet.

“El desplazamiento ha sido poco a poco. De repente, vemos que hay tres edificios corridos que se están rehabilitando y, de repente, están en alquiler. Así vemos vecines que visitaban nuestras reuniones y eran parte de nuestra comunidad decir ‘pues ya no voy a venir más’ porque el mes que viene no voy a estar viviendo en Río Piedras’. Como (Blondet) es una comunidad pequeña y rezagada–en el sentido de que está en una esquina, casi llegando a Hato Rey– el desplazamiento ha sido silente. Pero conocemos decenas de personas que se nos han ido de los espacios”, repasó Valentín Márquez.

Tayna Rivera, por su parte, conoce bien la problemática del desplazamiento. En el edificio en que vive, donde las rentas rondan los $1,400 mensuales, múltiples personas se han mudado por no poder cumplir con las mensualidades. Para el festival, esto redunda en participantes y colaboradores que llegaron a vivir en Blondet, pero que residen ahora en otras comunidades. En algunos casos, inclusive, fuera de Río Piedras.

“El alza en las rentas ha sido enorme. No es accesible para una persona que gana el salario mínimo. Tenemos vecinos en la coordinación del festival, pero ya no viven en la comunidad porque no pueden pagar el costo. Para mí, Blondet es una comunidad tranquila de Río Piedras, y ha sido bien lamentable sentir que estas personas se tienen que desplazar a otros espacios donde no quieren estar”, opinó la exestudiante del Recinto de Río Piedras.

Desde hace dos años, Rivera colabora con la logística del Festival Mariana Bracetti. Graduada de Educación Secundaria y Liderazgo Educativo, cuenta que lo más que disfruta de vivir en Blondet es caminar. De su casa al negocio de la esquina, por la acera, saludando a los vecinos y transeúntes que encuentra en el camino. Oriunda de Caguas, asegura que este tipo de comunidad– con este tipo de festival– resulta necesaria.

Por otro lado, Valentín Márquez del festival se mostró confiada en el crecimiento reciente del evento. La edición pasada contó con estudiantes, profesores, trabajadores y residentes voluntarios de Blondet que apoyaron en la logística. La asistencia, concurrida, expuso a diversos negocios y comercios a nuevos consumidores, y fue la primera edición en que los artistas recibieron un estipendio por su participación.

“Va cogiendo fuerzas y se va estructurando mucho mejor. Ya se va convirtiendo en un momento emblemático de la comunidad. Como el año pasado tuvimos tantos colaboradores, este año nuestra meta es llevar el festival hasta la (calle) Domingo Cabrera. Ahí se aumentó un poco la cantidad de artesanes y actividades que vamos a tener”, añadió Valentín Márquez.

\El Festival Mariana Bracetti trabajará, este año, con la Asociación de Humanidades de la Universidad de Puerto Rico (UPR); estudiantes del Centro de Acción Urbana, Comunitaria y Empresarial (CAUCE); Kilómetro Cero; Coordinadora Paz para las Mujeres (CPM); residentes de Blondet; la Asociación Puertorriqueña de Profesores Universitarios (APPU); comercios como Barullo, Mr. Mac, El Refugio; y otras estampas de la zona riopedrense.

“El Museo de Arte Contemporáneo (MAC) también es un gran colaborador nuestro. Siempre traen actividades interactivas para las familias y la niñez. El año pasado estuvieron desarrollando unas banderas del Grito de Lares bien bonitas. Así tenemos diferentes instituciones que se unen y aportan desde lo que pueden y lo que tienen. Algunas dicen que no tienen dinero, pero tienen ganas, iniciativa. Y allí nos ayudan a preparar actividades”, abundó con relación a quiénes sostienen el evento.

Esta edición del Festival Mariana Bracetti consignará el lema “¡Grito de solidaridad!” por las detenciones constantes que enfrentan las comunidades migrantes en Puerto Rico, particularmente en sectores como Santurce o Río Piedras. Asimismo, la actividad honrará la figura de Mariana Bracetti– tejedora de la bandera nacional– con conversatorios y foros educativos feministas.

“Nuestra expectativa es que más comunidades del casco urbano se unan: Santa Rita, Capetillo. Todas esas comunidades que conforman el casco urbano. Que podamos continuar celebrando un legado de lucha, resistencia y solidaridad… Hacemos un llamado a la acción. Pueden colaborar con nosotros escribiéndonos a nuestra página de Instagram, a nuestro correo electrónico o compartiendo el enlace que preparamos para el festival”, exhortó Valentín Márquez.

 

 

 

 

 

 

Adultos mayores, abandono y crisis de servicios esenciales en Puerto Rico

Imagen suministrada por el autor

Francisco “El Jimagua” Cartagena Méndez

 ¿Quién lleva agua al adulto mayor que vive solo cuando algún servicio básico desaparece durante varios días? ¿Quién verifica si tiene medicamentos, alimentos y electricidad para conservar aquello de lo que depende su salud? ¿Y quién sabe siquiera que está solo?

La autonegligencia en los adultos mayores constituye un problema de salud pública que afecta a millones de personas y que, con frecuencia, permanece oculto. El fenómeno puede manifestarse cuando una persona mayor deja de satisfacer adecuadamente necesidades esenciales relacionadas con su alimentación, higiene, atención médica, seguridad o entorno. Por esa razón, profesionales de la salud y, particularmente, quienes trabajan directamente en las comunidades ocupan una posición importante para identificar señales de riesgo e intervenir oportunamente.

Sin embargo, la autonegligencia no debe confundirse con otras formas de abandono o maltrato. La Organización Mundial de la Salud reconoce que el maltrato hacia las personas mayores puede incluir abuso físico, psicológico o emocional, sexual y financiero, además de negligencia y abandono. La distinción es importante: mientras la autonegligencia se relaciona con la incapacidad o ausencia de autocuidado de la propia persona, la negligencia y el abandono pueden involucrar la falta de atención por parte de quienes tienen una responsabilidad o relación de confianza con ella.

Entre las principales manifestaciones de maltrato o desatención pueden encontrarse:

  • Negligencia: no satisfacer necesidades básicas como alimentación, agua, higiene, vivienda o atención médica.
  • Abandono: dejar sola y sin un plan adecuado de cuidado a una persona mayor que necesita asistencia.
  • Maltrato psicológico o emocional: amenazas, humillaciones, aislamiento o conductas que producen angustia.
  • Abuso económico: utilización indebida de dinero, propiedades o recursos.
  • Maltrato físico o sexual: acciones que lesionan o vulneran corporal o sexualmente a la persona.

La dimensión del problema adquiere mayor importancia ante el acelerado envejecimiento de la población mundial. La Organización Mundial de la Salud estima que la población de 60 años o más, que alcanzaba alrededor de mil millones de personas en 2019, aumentará a 1,400 millones en 2030 y 2,100 millones en 2050. Este proceso demográfico exige adaptar los sistemas de salud y cuidado, pero también la vivienda, el transporte, las comunidades y otras estructuras sociales a las necesidades de una población progresivamente envejecida.

Puerto Rico enfrenta este desafío de manera particularmente visible. El Índice de Vejez, que compara la población de 65 años o más con la población menor de 15 años, alcanzó 168 en 2020; es decir, había aproximadamente 168 personas de 65 años o más por cada 100 menores de 15 años. Para 2025, el indicador aumentó a 237. En apenas cinco años, el Índice de Vejez aumentó aproximadamente 41 %, según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (2026).

El abandono de adultos mayores en Puerto Rico no constituye únicamente una preocupación social, sino una realidad documentada mediante cifras oficiales. Datos del Departamento de la Familia indican que, desde julio de 2017, la agencia ha atendido 5,762 casos de adultos mayores abandonados en hospitales. El año fiscal 2024-2025 registró 1,018 casos, la cifra más alta del periodo, mientras que durante los primeros diez meses del año fiscal 2025-2026 se habían contabilizado otros 675 casos hasta el 24 de abril de 2026.

Aunque esta última cifra representaba una reducción respecto al periodo anterior, la persistencia y magnitud del fenómeno evidencian una problemática social que continúa requiriendo atención sostenida y respuestas públicas capaces de atender las circunstancias económicas, familiares y sociales que pueden colocar a esta población en situaciones de abandono/

Adultos Mayores y la Crisis del Agua en Puerto Rico

Quisiera iniciar esta sección con una pregunta que, por su urgencia ética y ciudadana, todos deberíamos hacernos:

¿Puede llamarse resiliente una sociedad que responde a una emergencia dependiendo de que cada persona tenga automóvil, fuerza para cargar agua, que tenga disponible dinero, movilidad, familia y alguien que se acuerde de ella?

 En una población con estas características, una interrupción prolongada del servicio de agua potable no afecta a todos por igual. Para una persona mayor —particularmente si vive sola, posee limitaciones de movilidad o carece de una red familiar cercana— conseguir, transportar y almacenar agua puede convertirse en un problema cotidiano de seguridad y salud. La experiencia posterior al huracán María ofrece evidencia de esta vulnerabilidad. Una investigación publicada en ACS ES&T Water estudió a 208 adultos mayores de Puerto Rico, entre 64 y 104 años, para examinar la relación entre las fuentes de agua potable y la resiliencia después del desastre. El 86 % utilizaba agua embotellada como fuente de consumo, mientras el 71 % reportó utilizar también agua del sistema municipal. Los investigadores destacaron que los desastres naturales afectan tanto la disponibilidad como la confiabilidad del agua potable y pueden dificultar el acceso a cantidades suficientes y seguras.

La vulnerabilidad se extiende además al sistema eléctrico. Una investigación publicada en 2026 en BMC Public Health, realizada por un equipo de investigadores con 60 participantes adultos de zonas rurales de Puerto Rico, encontró que la inseguridad energética durante los apagones puede interrumpir el funcionamiento de equipos médicos esenciales y la refrigeración de medicamentos, además de dificultar el manejo de condiciones crónicas como la diabetes y las enfermedades respiratorias. Los participantes también describieron un aumento del estrés psicológico durante las interrupciones eléctricas. En un Puerto Rico cada vez más envejecido, las crisis de agua y energía dejan de ser únicamente problemas de infraestructura: para determinados adultos mayores pueden convertirse directamente en problemas de salud, autonomía y supervivencia cotidiana.

Propuestas para una Política de Acompañamiento y Protección de los Adultos Mayores

 Reconocer la vulnerabilidad de los adultos mayores no es suficiente si ese reconocimiento no se traduce en mecanismos concretos de prevención, acompañamiento y respuesta. Puerto Rico necesita avanzar hacia una política que permita conocer dónde se encuentran las personas mayores más vulnerables, cuáles son sus necesidades y cómo responder antes de que una emergencia las coloque en peligro. Entre las medidas que deberían considerarse se encuentran:

  • Identificación de adultos mayores que viven solos: desarrollar, con participación de municipios, comunidades y agencias pertinentes, mecanismos voluntarios y actualizados que permitan identificar a personas mayores que viven solas, carecen de una red de apoyo cercana o presentan limitaciones que puedan aumentar su vulnerabilidad durante una emergencia.
  • Monitoreo y acompañamiento periódico: establecer programas de seguimiento comunitario para conocer periódicamente las condiciones de vida de adultos mayores identificados como vulnerables, prestando especial atención al acceso a alimentos, agua potable, medicamentos, electricidad, higiene, movilidad y otras necesidades básicas del diario vivir.
  • Educación para el autocuidado y preparación ante emergencias: ofrecer orientación periódica y accesible sobre técnicas de autocuidado, almacenamiento seguro de agua y alimentos, manejo y conservación de medicamentos, preparación para interrupciones de servicios esenciales y mecanismos disponibles para solicitar asistencia.
  • Protocolos especiales durante interrupciones de agua y electricidad: crear sistemas de respuesta que permitan contactar prioritariamente a adultos mayores vulnerables cuando ocurran apagones, racionamientos o interrupciones prolongadas del servicio de agua, particularmente cuando dependan de equipos médicos eléctricos, medicamentos refrigerados o tengan dificultades de movilidad.
  • Redes comunitarias de apoyo al adulto mayor: fortalecer la colaboración entre municipios, organizaciones comunitarias, profesionales de la salud, vecinos y familiares para establecer redes locales capaces de detectar necesidades, reducir el aislamiento y movilizar ayuda cuando una persona mayor no pueda abastecerse por sí misma.
  • Sistema de alerta y seguimiento interagencial: establecer mecanismos de comunicación entre las agencias responsables de servicios sociales, salud y manejo de emergencias para que los casos de mayor vulnerabilidad puedan ser identificados y atendidos oportunamente, evitando que una persona tenga que llegar al abandono, la hospitalización o una crisis para que el Estado conozca su situación. 
  • Nota Editorial de NotiDigitalPRDesde NotiDigitalPR [Prensa Independiente} observamos con preocupación que la realidad de los adultos mayores en Puerto Rico continúa siendo un asunto insuficientemente atendido dentro de las prioridades públicas del país. Durante décadas, administraciones de distintos partidos —rojas y azules— han desarrollado programas, iniciativas y esfuerzos dirigidos a esta población; reconocerlos es necesario. Sin embargo, también lo es reconocer que esos esfuerzos no han sido suficientes para responder a una transformación demográfica que hace años dejó de ser una proyección futura para convertirse en nuestra realidad presente.

    Hoy Puerto Rico tiene una población considerablemente más envejecida que hace una década y, con ello, una cantidad creciente de personas expuestas a la soledad, la pobreza, las dificultades de movilidad y las consecuencias de interrupciones prolongadas de servicios esenciales como el agua y la electricidad. Que nuestros adultos mayores sean hoy más vulnerables ante estas circunstancias que años atrás no puede presentarse como progreso. Es un retroceso social que exige atención con sentido de urgencia.

    El envejecimiento de Puerto Rico requiere algo más que programas aislados o respuestas que se activan cuando ocurre una emergencia. Requiere planificación pública sostenida, coordinación entre agencias, municipios, comunidades y organizaciones, así como políticas capaces de identificar y acompañar a quienes viven solos o carecen de redes de apoyo.

    Una sociedad también se mide por la manera en que protege a quienes ayudaron a construirla. Puerto Rico no puede continuar envejeciendo mientras sus políticas públicas permanecen rezagadas frente a esa realidad

     

     

    Literatura y Referencias Consultadas
     Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (2026). Se estima que el Índice de Vejez aumentó un 41% entre 2020 y 2025. https://www.estadisticas.pr.gov/blogposts/se-estima-que-el-indice-de-vejez-aumento-41-entre-2020-y-2025
    Madera, S. R., Varas-Díaz, N., Padilla, M., Rivera-Bustelo, K., Ramos, J., Rivera-Rodriguez, S., Santiago-Santiago, A., Mercado-Rios, C., Vertovec, J., Massol Deyá, A., Rodríguez-Banch, R., Varas Rodríguez, E., Reid, G., & Grove, K. (2026). Energy insecurity and health among older adults: Chronic disease management and resilience strategies in rural Puerto Rico. BMC Public Health, 26, 904. https://doi.org/10.1186/s12889-026-26558-3
    Nelson, T. N. T., Poleacovschi, C., Weems, C. F., García, I., Rehmann, C. R., & Ikuma, K. (2024). Relationship between drinking water sources and perceptions of psychological resilience in older adults following Hurricane Maria. ACS ES&T Water, 4(9), 3976–3985. https://doi.org/10.1021/acsestwater.4c00273
    Oliveras, L. (2026). Índice de vejez por municipios y Puerto Rico: 2020 a 2025. State Data Center de Puerto Rico, Instituto de Estadísticas de Puerto Rico. https://www.censo.estadisticas.pr/node/556
    Organización Mundial de la Salud. (2024, 15 de junio). Maltrato de las personas mayores. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/abuse-of-older-people
    Organización Mundial de la Salud. (2025, 1 de octubre). Envejecimiento y salud. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/ageing-and-health
    Rosario, F. (2026, 4 de mayo). Leve baja de casos: Compleja la situación del abandono de adultos mayores en hospitales. Primera Hora. https://www.primerahora.com/noticias/gobierno-politica/notas/leve-baja-de-casos-de-abandono-de-adultos-mayores-en-los-hospitales/
    Zhang, M., & Zhang, X. (2025). Self-neglect in older adults: An evolutionary concept analysis. International Journal of Nursing Studies Advances, 8, 100350. https://doi.org/10.1016/j.ijnsa.2025.100350

 

A modo de conclusión, sería prudente expresar que el abandono no necesariamente comienza cuando una familia deja solo a un adulto mayor; también puede adquirir una dimensión institucional cuando diseñamos respuestas a emergencias suponiendo que toda persona puede hacer fila, cargar agua, desplazarse, pedir ayuda o contar con alguien que llegue a su casa. En ese punto, la omisión deja de ser logística y se convierte en una forma de violencia estructural. Un país que no planifica para quienes menos pueden, termina profundizando la desigualdad que dice querer atender. Y al final de todo este recorrido, quienes aún no formamos parte de la población de adultos mayores —pero inevitablemente nos acercamos a esa puerta— debemos preguntarnos qué país encontraremos al abrirla: uno que nos reciba con mayor aptitud física, emocional y comunitaria, o uno que nos obligue a enfrentar la vejez con las mismas carencias que hoy denunciamos.