Bienvenides a esta primera presentación y al lanzamiento del texto más reciente de Paul Estrade, Ramon Emeterio Betances, Le Père de la Patrie Portoricaine. Estrade, como saben, es coautor junto a Félix Ojeda de las Obras Completas de Betances, una labor monumental que ha marcado los estudios betancianos contemporáneos.
El libro que hoy nos convoca está escrito en francés y aún no circula en Puerto Rico. Por eso tenemos el privilegio —único por ahora— de conocer, en una síntesis rigurosa y accesible, su contenido. Esta síntesis ha sido preparada por otro estudioso profundo del pensamiento betanciano, el filósofo Carlos Rojas Osorio. Con esta presentación rendimos homenaje al compromiso inquebrantable de Paul Estrade con la investigación sobre quien llamó “el último libertador” de América Latina.
Este homenaje es también un Llamado porque estamos de camino al Bicentenario del nacimiento de Ramón Emeterio Betances, que se cumplirá el 8 de abril de 2027. Les invitamos a partir de hoy a imaginar, crear y realizar, desde sus particulares contextos, acciones que celebren esos doscientos años de legado, pensamiento y lucha. Una de estas iniciativas es el viaje “Paris, la Ruta de Betances y de la Ciudad LUZ “del 15-24 de septiembre de 2026 al que les invitaremos mas adelante.
El equipo que organizó esta actividad — esta servidora, Liliana Cotto Morales, Ricardo Curet Agrón, Bangesy Carrasquillo Casado, Sandra M. Rodríguez Planell, Keishla Torres Ortiz, Emily Blais Alemany, — encarna una diversidad transdisciplinaria: sociología, arquitectura, educación psicología, especialista de mercadeo digital administración, y, además, múltiples experiencias de acción colectiva. Nos une la convicción de que nuestro tiempo exige, con urgencia, llenar nuestra mochila de identidades personales y colectivas para enfrentar vigorosamente los discursos y acciones de quienes sueñan con “un Puerto Rico sin puertorriqueños”.
Conscientes del carácter senti‑pensante de toda conmemoración, hemos diseñado experiencias sorpresa que les permitirán sentir a Betances por otros caminos. Agradecemos a Jean Soto Villarini, Raquel González Sparks, Andrea y Bianca Jiménez Carrasquillo, Amaury Febres Merced y Joelly Cancel Rivera quienes han hecho viable que recorramos esos caminos.
El propósito de esta tarea es fortalecer nuestro ser, ampliar nuestra capacidad crítica y potenciar —como dirían Hostos y Dussel— nuestro poder social y nuestra potencia como pueblo. No podemos depender de administraciones coloniales ni imperiales; por eso, ese poder social y esa potencia de lo comunal deben hacerse política mediante movimientos sociales vigorosos, continuos y capaces de institucionalizar nuevas formas de acción pública.
Una vía esencial para fortalecer nuestras identidades es conocer a las figuras que constituyen nuestro DNA histórico. Rita Segato nos recuerda que el colonialismo y la colonialidad buscan arrebatarnos la memoria para despojarnos del sentido de quiénes somos. Para construir movimientos transformadores, necesitamos identidades personales y colectivas robustas, capaces de sostener luchas de largo aliento. Por eso compartimos hoy la vida y el pensamiento de Ramón Emeterio Betances.
El Dr. Betances fue un activista y abolicionista radical —con indemnización o sin ella—, un separatista consecuente e irreductible en su propósito de organizar la revolución puertorriqueña, (Ángel Acosta Quintero,1918). Además, fue un excelente médico de cabecera, investigador, científico, diplomático, periodista, poeta y ensayista, educador entre otras prácticas. Generó y dirigió acciones políticas, insurreccionales, propagandísticas y diplomáticas, y fue a la vez un pensador antirracista, anticolonial y antiimperialista. Elaboró un cuerpo teórico-político con una visión del ser humano típica de la vertiente libertaria de la modernidad, fue libre pensador, masón y liberal radical. Las identidades colectivas de puertorriqueño [identidad nacional], de masón [ identidad espiritual], de negritud [identidad racial] y de republicano [ identidad ideológico- política] tuvieron un peso definitorio en sus escritos, en su práctica médica/científica y en sus acciones personales, sociales y políticas.
Al examinar hoy su pensamiento y sus acciones —insurreccionales, diplomáticas o institucionales— se hace evidente su carácter pionero y su profunda convergencia con las luchas de Nuestra América, para rescatar nuestra Abya Yala: a saber, la defensa de los derechos humanos, la protección de los territorios, la autodeterminación de los pueblos y la creación de culturas de paz. Estas luchas hoy, son más urgentes que nunca ya que recogen nuevas identidades, algunas de las cuales Betances no conoció, y que se hicieron visibles globalmente en las últimas décadas del siglo XX y las primeras del XXI.
Conmemorar el natalicio de Betances es validar su ejemplo y, seguir la invitación de Paulo Freire, No me imiten, supérenme. Estrade describe a Betances como “un dechado de dignidad y un heraldo de la indignación”, y documenta las múltiples instancias en que Betances encarnó en sus acciones la justicia, la conciencia, la solidaridad, la responsabilidad, la decencia y la fraternidad.
Ese legado —radical, ético y profundamente humano— es parte de la tarea de nutrir nuestro presente con los saberes de mujeres y hombres del siglo XIX y XX que imaginaron mundos más justos. Es ese el DNA histórico que los agentes del patrón de poder buscan borrar. Reconocer esta herencia nos ofrece fuentes para construir identidades colectivas fuertes, flexibles y tolerantes, como la suya: identidades imprescindibles para enfrentar la consternación y la perplejidad de nuestro tiempo. Y para lo más importante, generar acciones eficientes, coherentes y duraderas.
Para incidir en el entramado que teje el poder, necesitamos posturas críticas y dignas que diseñen políticas eficaces y éticas ante las múltiples crisis que vivimos. Betances, como otras y otros, representa un cuerpo de conocimientos y un legado cultural que debemos llevar en nuestras mochilas de saberes políticos y culturales, para orientar esas acciones, sostener nuestras luchas de manera performativa, iniciar nuevas instituciones.
Habiendo dicho esto Comenzamos.
Pero antes deseo reconocer la presencia de los familiares del “inolvidable compadre Félix Ojeda” otro “indómito Borinqueño “como dice Estrade, a cuya Memoria dedicó esta biografía. También la de quienes respondieron a su invitación de que “estuviesen enteradxs para que presencien …el acto…estas personas con quienes he trabajado y cultivado relaciones amistosas a lo largo de mis andanzas y peregrinaciones betancianas en Puerto Rico’ Muchas Gracias.
Con Uds. el Mensaje desde París del Dr. Paul Estrade: A mis amigos betancianos reunidos en San Juan. [Quien me aclaró “no te molestes si empleo betanciano donde tu y Félix…dicen betancinos”].
Bicentenario 23 de abril/26. Casa Norberto, 7 pm, Presentación de Ramon Emeterio Betances, Le Pere de la Patrie Portoricaine de Paul Estrade por Carlos Rojas Osorio.
El Dr. Paul Estrade es un historiador francės que ha dedicado su vida y obra al pensamiento político del Caribe, con especial atención al cubano universal José Martí y al libertador puertorriqueño Ramón Emeterio Betances. En la Universidad de Paris VIII llegó a “conformar con colegas y amigos el grupo de investigación “Historia de las Antillas hispánicas”. (Ojeda, 2017: 22-23) En Puerto Rico y en París trabajó en íntima colaboración con Félix Ojeda Reyes en extensas investigaciones que habrían de llevar a la publicación de los 15 tomos de las Obras completas de Ramón Emeterio Betances. Escribe Félix Ojeda: “Muchos puertorriqueños se preguntarán cómo es posible que un historiador, tan distante de nuestro suelo, con residencia permanente en París, se interese en estudiar a Betances. Fue el triunfo de la revolución cubana en 1959, lo que lo llevó al estudio de José Martí y examinando la vida del “libertador elocuente” se tropieza con el impenitente rebelde puertorriqueño. Paul Estrade quedó impresionado. Había descubierto a un hombre esencial en la historia del Caribe”. (2017: 17) Y concluye Félix Ojeda: “Juntos hemos publicado nuestros libros. Juntos hemos rescatado manuscritos desconocidos en archivos y bibliotecas de países tan distantes como España, Estados Unidos, Cuba, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico y Francia, tejiendo el proyecto al que hemos dedicado más de treinta años de labor historiográfica. Juntos estamos publicando las Obras completas de un anciano maravilloso que tenía las dotes de presidente”. (2017: 18) En abril de 2008 se presentaron, en Mayagüez y Río Piedras, los dos primeros volúmenes de las Obrascompletas. Y “El 30 de octubre tuvo lugar en el histórico teatro Tapia del Viejo San Juan un acto de gran repercusión. Ante un numeroso y entusiasta público se presentaron dos volúmenes más de las Obras completas de Betances”. (25) La edición íntegra de las Obrascompletas se terminó en 2018. Contiene también dos volúmenes de la Biografía escrita por Félix Ojeda y un volumen solo de Bibliografía sobre Betances. La inmensa obra de recopilación del pensamiento de Betances quedaba así completada y debemos agradecer a Félix Ojeda Reyes y a Paul Estrada por este esfuerzo extraordinario.
La obra que hoy comentamos de Paul Estrade se intitula: Ramon Emeterio Betances (1827-1898). Le Pėre de la Patrie Portoricaine, Paris, Indes Savants, 2023. Nos recuerda Paul Estrade que no hay una biografía de Betances en francés ni tampoco en inglés. Ėl se propone llenar esa laguna en la lengua francesa, y hace honor al Antillano que vivió dos tercios de su vida en la capital francesa.
Esta obra de Paul Estrade hace un magnífico recorrido por la vida, la actividad política, literaria y científica de Ramón Emeterio Betances. Se trata de un recorrido histórico minucioso en el cual va reparando capítulo a capítulo cada una de las etapas de la vida de Betances y el cúmulo de actividades que desarrolló en pro de la liberación de los esclavos, de la independencia de Puerto Rico y Cuba y de la Confederación Antillana. Es un recorrido histórico muy completo de alguien que ha estado en contacto por muchos años con la obra de Betances.
El primer capítulo lo dedica Paul Estrade a un breve pero preciso bosquejo de la historia de Puerto Rico, hasta que nos lleva a Cabo Rojo, lugar de nacimiento de Ramón Emeterio Betances. Nos recuerda que Betances desde los casi diez años de edad vivió y estudió en el Sur de Francia, adonde lo había enviado su padre, por motivo del fallecimiento de la madre de Ramón Emeterio. Estudió medicina en la Universidad de París y muchos de los escritos suyos, incluyendo cuentos y poesías, están escritos en francés. De ahí la importancia de la colaboración incansable de Paul Estrade en la investigación de la vida, obra y pensamiento del Antillano. En la Universidad de Paris, nos dice Estrade, Betances tuvo profesores que eran sabios brillantes y que estaban en la punta del progreso de la medicina. (Estrade, 2023:50)
Paul Estrade dedica un breve capítulo a reseñar los primeros escritos literarios de Betances en la década del 1850. Y lo primero que le llama la atención es que llevan por autor un pseudónimo, Louis Raymond. No sabemos a qué obedece este pseudónimo, el cual mantiene durante cuatro años en Francia. Escribe en francés y en estilo romántico que era el de la época. Tiene familiaridad con los poetas latinos: Horacio, Catulo, Propercio y Tíbulo. Esta familiaridad la adquirió en sus estudios en el Colegio Real de Toulousse. Fue durante esta década del 1850 cuando Betances escribió el cuento largo o la novela corta Los dos indios, y LaVirgen de Borinquen. Su escritura francesa era elegante y llena de humor. Luego, comenta Paul Estrade, abandona la literatura de evasión y se dedica al ejercicio de la medicina.
En la lectura que el historiador Paul Estrade hace de la praxis y pensamiento de Betances es importante reconocer algunos énfasis decisivos que son muy pertinentes para la comprensión de sus escritos betancinos. Son éstos:
Betances padre de la patria puertorriqueña.
Betances el último libertador
Unidad de la lucha por la independencia y de la lucha por la liberación de la esclavitud.
Unidad de la lucha por la independencia de Puerto Rico y Cuba y por la Unidad confederada de las Antillas.
La independencia debe ser absoluta, no un protectorado y menos aún la anexión.
Paul Estrade destaca con mucho énfasis la idea según la cual Betances plantea la cuestión de la independencia relacionándola de modo indisoluble con la liberación de la esclavitud. Afirma que en esto se distingue de otros abolicionistas de su época como Román Baldorioty de Castro, José Julián Acosta o Alejandro Tapia. Nos recuerda que el primer artículo de los “Diez mandamientos de los hombres libres” es precisamente “La abolición de la esclavitud”. Y que en el levantamiento del Grito de Lares se decretó la abolición de la esclavitud. Betances afirma que la esclavitud es la mayor injusticia que por siglos ha cometido la humanidad. Y se da cuenta que España no cederá por las buenas y que la lucha tiene que ser permanente hasta que se logre la abolición, pues no podemos abandonar a los esclavos a su suerte. Cuando se aprueba el decreto de abolición de la esclavitud, 1873, Betances proclama en voz alta que esa liberación se debe a la lucha de Cuba y de Puerto Rico, y no tanto a la buena voluntad del gobierno español. Paul Estrade enfatiza que a Betances lo mueve sobre todo la idea del derecho humano inalienable a la libertad, la equidad y la dignidad. Veremos más adelante que Paul Estrade destaca siempre la unidad entre libertad y justicia que caracteriza el pensamiento y la praxis de Betances. También destaca Paul Estrade que Betances se opuso a que la abolición incluyera la indemnización a los amos, pues estos son sólo unos “usureros”. La liberación debía ser incondicional, pues como escribió el propio Betances “No hay término medio entre la libertad y la esclavitud”. La esclavitud es obra de los poderosos, los monarcas, y la liberación es obra de los pueblos libres. Finalmente, la liberación de los esclavos debe conducir al pleno reconocimiento de los derechos humanos de los seres humanos esclavizados.
Como dije, una de las ideas básicas de Paul Estrade es que Betances es el último libertador, es decir, que es justo ubicarlo en la serie de los libertadores latinoamericanos y caribeños: Simón Bolívar, José de San Martín, Juan Pablo Duarte, Alejandro Pétion, Hidalgo y Morelos. (p. 11) Aclara Estrade que los libertadores no son sólo los militares, de hecho, no lo fueron Morelos ni Artigas. Pensó como Martí que “perder una batalla no es sino la obligación de ganar la próxima”. Paul Estrade argumenta de modo extenso e incisivo en su idea de Betances como libertador. Fue libertador de esclavos y luchó de modo extraordinario por la abolición de la esclavitud. Es libertador porque luchó por la independencia de Cuba y Puerto Rico. Luchó por la liberación o restauración de la República Dominicana que había recaído bajo la dominación de España. Trató de unirse a Haití para que junto con el liderazgo de Luperón lograsen rechazar la dominación española en La República Dominicana. Betances es libertador porque combatió por la libertad de las Antillas y para poner fin a la dominación colonial y la defensa de la independencia absoluta.
Esta idea de la independencia absoluta es uno de los énfasis que hace Paul Estrade en su interpretación del pensamiento y la praxis de Betances. Nunca defendió ni el anexionismo ni otras soluciones como el protectorado. Betances se propuso continuar la obra continental de Simón Bolívar, la cual había quedado inconclusa, pues aún quedaban en el Caribe dos naciones que no habían logrado su independencia. Paul Estrade nos recuerda que Betances celebró con alborozo sus bodas de diamante con la revolución, es decir, los setenta y cinco años de su compromiso revolucionario. No queda muy claro a qué episodio se refiere Betances. Sí es claro que, en el año 1848, a la edad de 21 años, el propio Betances nos dice: “yo también soy un viejo soldado de la República francesa. Cuando se trata de la libertad todos los pueblos son solidarios”. (2023: 42) Se refería a la revolución de 1848. Es en 1898 cuando Betances se expresa diciendo que está celebrando “sus bodas de diamante con la revolución”. (43) Y Estrade se pregunta si no se habrá equivocado Betances, pues si partimos del 1848 hasta el 98 habrían transcurrido cincuenta años, serian entonces bodas de oro, no de diamante. Estrade conjetura que pudo estar refiriéndose al 1838 con un movimiento de liberación de esclavos que hizo Andrės Vizcarrondo en San Juan. Betances estaría pensando en Vizcarrondo como un proto patriota de la lucha antiesclavista y anticolonial.
Paul Estrade también destaca la universalidad de la idea de libertad en el último libertador. Es decir, Betances se pronunció a favor de “todas las libertades”. Él no quiere la libertad a medias. “Soy partidario de todas las libertades”. España no quiere reformas ni libertades. España no puede dar lo que no tiene. Por ello, concluye Betances, la libertad sólo puede arrancársela por la acción revolucionaria, incluso violenta. Paul Estrade considera que “los diez mandamientos de los hombres libres” es el equivalente puertorriqueño a la proclamación universal de los derechos del hombre y del ciudadano realizada por la Revolución francesa de 1789, “la madre de las revoluciones”. La potencia de la declaración de los “Diez mandamientos” del hombre libre radica en el carácter absoluto e incondicional de las libertades y derechos exigidos. Paul Estrade afirma sobre “Los 10 mandamientos de los hombres libres: “El documento más emblemático del revolucionario”. Y el texto “fundador de la independencia revolucionaria”. (89) Betances consideró que el fracaso del Grito de Lares se debió a la indiscreción, a la falta de un líder militar y a la falta de armas. Estrade denomina a Betances “el instigador del Grito de Lares”. Y reconoce que nadie reemplazó su personalidad de revolucionario, y nadie le quitó el honor merecido. Betances es libertador, continúa Paul Estrade, porque fue el dirigente supremo de la revolución de Lares, a pesar de que no estuvo físicamente presente. Betances advirtió a los Antillanos del peligro real que presentaba “el Minotauro americano”.
Betances se llama a sí mismo librepensador. Y declara que “Querer ser libres es empezar a serlo”. La descolonización de Nuestra América debía estar presente también en la descolonización del pensamiento. Estrade entiende que el cuento “Los viajes del escaldado” constituye un manifiesto de tolerancia. En dicho cuento se concluye que hay que buscar en América “todas las virtudes democráticas”. Betances hizo su entrada en la masonería en Francia. Ingresó en la logia parisina “Templo de los amigos del honor francés” el 5 de enero de 1874, como miembro honorario. En París pudo encontrar un espacio para la defensa de las colonias. Y “laborar” a sus anchas. Anota Paul Estrade que en realidad Francia no fue tan favorable al separatismo por el cual Betances luchaba. Betances no era ateo, pero sí agnóstico. No era un anticlerical dogmático. Su semblanza del arzobispo dominicano Arturo Meriño no es anticlerical, sino que resalta al hombre de Estado, al liberal luchador por su patria y al copartidario en las luchas nacionales. Betances defendió la separación de iglesia y estado. Aunque era masón critico a los masones cubanos que eran propietarios de esclavos. Se expreso diciendo: “Mi deber es clamar de cara al cielo: libertad, igualdad para todos los hombres mis hermanos”. (p. 144) Le repugna la condena de la Iglesia católica de la masonería y el liberalismo.
Paul Estrade alude también al antirracismo de Betances, el cual considera que no fue algo circunstancial sino absoluto. Su familia no estaba exenta de sangre africana. Y cuando se enteró de que habían falsificado el registro de nacimiento, es decir, el blanqueamiento, se expresó en contra, y dijo “soy prietuzco, a mucho orgullo”. De hecho, en el segundo capítulo se persigue la genealogía de los Betances y llega hasta Galicia donde se usaba “Betanzos”. Afirma Paul Estrade que una tesis que se ha defendido es que Betances no era negro sino mestizo de blanco e indio. (p.28) Paul Estrade responde: “Pero esta posibilidad no es incompatible con el hecho de las familias estén también mestizadas de sangre africana”. (28) Betances llevó siempre en su memoria el recuerdo del Cabo Rojo en que nació. Estrade cita estas palabras que Betances le expresa a su paisano Salvador Brau: “No me resigno a morir sin volver a aquel Cabo Rojo inolvidable, para ver de nuevo los guayabos, cuando correteaba cuando niño y mojarme en las aguas de la pileta y rejuvenecer tal vez mi espíritu, como el doctor Fausto, oyendo los repiques de las campanas que alegraban el pueblo llamando a misa los domingos”. (Cit. p. 31)
Asimismo, destaca Estrade el antillanismo. Betances pensó que la independencia de las Antillas va unida, es decir, es un destino común. En 1875 lo encontramos en Puerto Plata junto a Luperón y Eugenio María de Hostos. Estrade nos dice que Puerto Plata se convirtió en el centro de acción del antillanismo. Hostos, agrega Estrade, lo presenta ya desde su novela LaPeregrinacióndeBayoán (1863). La idea antillana viene desde la Liga antillana en 1874 defendida por Betances en París. Hostos pensaba que su idea del antillanismo era más compleja, pero que la de Betances era más real. Aún en sus últimos días, ya consumada la invasión, Betances sigue confiando en la Confederación Antillana. Le dice a Bonafoux: “Cuba debe ser independiente, y en mi concepto, el porvenir de nuestros países está en una confederación de las grandes Antillas que puedan formar una sola nación de 25 millones de habitantes”.
La base de la idea de la confederación antillana es la necesidad de que nos salve de la dominación extranjera. Las demás islas padecen las mismas dominaciones. Cuba, Borinquen y Quisqueya están llamadas a una lucha emancipadora coordinada y convergente para un futuro común. Unidas las islas antillanas podían ganarse el respeto de las potencias imperiales e impedir que ellas entren en guerra a propósito de las islas. La Confederación antillana estaría llamada a proteger al continente de la acometida norteamericana. De este modo unidos y confederados podrán llegar a ser un emporio comercial. Se construiría así un amplio foro democrático en América Latina y el Caribe, formado por repúblicas civiles, laicas, tolerantes y sin caudillos autoritarios. Haití también quedaría incluida en la confederación. Aunque parece que la base se haría desde las Antillas hispánicas. Hostos también estaba de acuerdo en esta idea de la inclusión de Haití. Finalmente, la confederación antillana haría favorable un mayor conocimiento mutuo de las naciones antillanas.
Paul Estrade agrega que con la invasión de 1898 la idea de la Confederación de las Antillas fracasó, y ninguna de las naciones antillanas logró propiamente hablando la independencia absoluta. Las diferencias entre los países caribeños crecieron “por los estatutos que les fueron asignados a los nuevos amos”. La idea de la Confederación de las Antillas se volvió lejana y abstracta. La idea tampoco se hizo popular en las naciones concernidas y sus mayores y elocuentes defensores murieron. Hubo también diferencias entre los distintos sectores antillanos, no exentos de racismo. De todos modos, concluye Estrade, no murió la idea de la confederación antillana. José De Diego, Federico Henríquez y Carvajal, Juan Bosch, Juan Mari Brás, Maurice Bosch y Fidel Castro la mantuvieron viva. El escritor haitiano Anténor Firmín escribió: “el primer apóstol del evangelio antillano, su sueño vuelve a nutrir las esperanzas y los actos de sus los países del Caribe”. Y Paul Estrade afirma que “La idea de instaurar una confederación de las Antillas es la idea más original y más reflexiva del Padre de la Patria”. (181)
Paul Estrade dedica una amplia reflexión a Haití. Desde 1870 hasta 1871 es “uno de los representantes de Cuba Libre en Haití. La Junta Central de Nueva York le encarga secundar el trabajo del revolucionario del agente cubano Manuel Ramón Fernández quien es objeto de hostigamiento. Misión de Betance fue recaudar fondos para destinarse a la guerra independentista iniciada por Céspedes el 10 de octubre de 1868, pero también comprar armas y hasta buques. Primero va Puerto Príncipe y luego pasa a Jacmel. Trata de conseguir apoyo del gobierno haitiano en razón de la solidaridad antillana. El presidente Jean Nicolas Nissage Saget lo recibe cordialmente, pero obtiene poca ayuda para la guerra de independencia cubana. De todos modos, hace propaganda por la revolución cubana y formula de modo claro y preciso la idea de “Las Antillas para los Antillanos”. (p.99)
En 1871, en Nueva York, busca quien traduzca “al colombiano” el ensayo sobre Toussaint Louverture escrito por el estadounidense Wendell Phillips. Antonio Pedreira alude a Gustavo Cabrera como el autor de dicha traducción. Pero Paul Estrade se atiene a la opinión de los estudiosos puertorriqueños de Betances, como Félix Ojeda y Ada Suárez, quienes afirman que dicha traducción la hizo el propio Betances. Betances estaba persuadido de que dicha traducción era una poderosa propagada para dar a conocer la situación de la esclavitud en las islas antillanas sometidas por Francia y España. Cuando va a Haití Betances lleva dicha traducción a modo de pasaporte. También tradujo el discurso Wendell Philipps al francés. Y considera que es oportuna la defensa de la raza negra, de la cual el discurso sobre Toussaint Louverture es una apología. También en Cuba los esclavos se levantan a favor de la revolución. Todavía en Haití, Betances redacta su ensayo sobre Alejandro Petión. (p. 99) Redacta el texto en español y lo dedica a “A Cuba libre”. Y sus primeras palabras dicen así “A los Republicanos de Cuba y Puerto Rico”. Betances reconoce que el verdadero libertador de Haití fue Alejandro Petion, y no tanto Toussaint Louverture. Y Pétion merece un puesto junto a Bolívar, Washinton, Lincoln , Cromwell y Napoleón. Betances sale de Haiti el 10 de septiembre de 1871.
Después de Haití Betances regresa a París en 1872. Como llega en diciembre, ya había pasado la revolución de la Comuna de Paris. Pero Estrade lamenta que Betances nunca dijo nada de dicha revolución que fue aplastada sangrientamente. Betances continúa ocupándose de Haití desgarrada por guerras internas. Le preocupa mucho la situación haitiana.
Betances fue ciudadano respetado en Paris. Paul Estrade hace amplia referencia a la vida y la obra de Betances en París. El destierro dejó su marca en la vida de Betances. Casi tres cuartas partes de su vida hubo de pasarla fuera de Puerto Rico. Fue un expatriado forzado, la mitad como exiliado político. “Luchar por la libertad, pese a las adversidades, fue para Betances la única manera de ser libre”. Fue en las barriadas de Paris donde Betances hizo sus primeras luchas revolucionarias. Se refiere Paul Estrade a la participación en la revolución del 1848, cuando el joven Betances estaba en sus veintiuno. “Cuando se trata de la libertad todos los pueblos son solidarios”. Fue pues en esa irrupción popular cuando se barrió con los restos del Antiguo Régimen, donde se implantó el sufragio universal, y la abolición de la esclavitud en las colonias francesas del Caribe (Martinica, Guadalupe y Guyana). Betances estuvo en contacto con la sociedad liberal y burguesa francesa, estando en el colegio de Tolosa, el joven de Cabo Rojo no ignoraba las jornadas revolucionarias de julio de 1830.
Paul Estrade se ocupa también de la íntima relación de Betances y la República Dominicana. Y lo primero que nos dice Paul Estrade es que Betances fue un defensor de la soberanía de La República Dominicana. El presidente Pedro Santana traicionó su patria aceptando la dominación española (1861). Su vinculación con La Republica Dominicana sin duda se relaciona con su filiación dominicana por la parte paterna de su familia. Betances se unió pues a Luperón por la restauración de la República. Asimismo, Betances luchó contra la adquisición por parte de Estados Unidos de la península y bahía de Samaná. El presidente Buenaventura Báez aceptó vender dicha provincia a Estados Unidos y establecer allí una base naval. (Afortunadamente no se logró la compra de la bahía por la gran oposición que hubo, y porque el Senado estadounidense no lo aprobó).
Ya pudimos apreciar la importancia que Paul Estrade le reconoce al principio de la libertad en el pensamiento y la praxis de Betances. Junto al principio de la libertad, nos dice Estrade, aparece siempre el principio de la justicia. Cita con frecuencia el tríptico: “Patria, Justicia y Libertad”. En su ensayo sobre Pétion habla de “imperio de la justicia, bajo el cielo dulcísimo de la Patria libre e independiente”. “No estoy hecho para conformarme con las injusticias”.
Sobre la actividad médica y científica de Betances hay varios capítulos en esta obra. Luego de graduarse en la Escuela de Medicina de la Universidad de París llega a Puerto Rico (1856), no se sabe exactamente la fecha, y valida su título profesional de médico. Hay una epidemia de cólera y Betances se convierte en el médico de los pobres y libertador de esclavos en la pila bautismal. “Se crea una sociedad secreta a estos fines, en Mayagüez, que es el centro del movimiento abolicionista. Betances, Francisco Basora, Ruiz Belvis y Paradis hacen parte de este grupo”. (p. 73) Por su intensa dedicación al tratamiento de los enfermos del cólera la municipalidad le ofreció una condecoración, que él no aceptó. No tiene más recompensa que servir, ser útil”, comenta Estrade. Muchos años después, en París, publica un estudio sobre el cólera (1884), “cuando reaparece la epidemia en Paris”. (64)
Algún tiempo después del fallecimiento de su amada Lita, reabre la oficina médica, el 13 de noviembre de 1859. Otras investigaciones médicas que hizo Betances fueron: “Sobre el aborto”, que es su tesis doctoral. También se interesó en el uso mėdico de la coca que llegaba de Perú. “Ante la Sociedad de aclimatación de Paris presenta algunas plantas como la coca” o la urticaria (Bohemeria nivea.) Al naturalista Geoffroy Saint Hilaire le presenta las plantas que ha hecho traer desde Puerto Rico y Cuba. Le interesa su uso alimentario o industrial. (p. 127) En ese sentido nos dice Paul Estrade: “Hay un Betances botánico”. (129) “Su inmersión en la naturaleza tropical es a travės de la farmacopea”. (127)
“Se adhiere con convicción a Darwin y su teoría de la evolución de las especies”. (128) Betances constituyó en Paris la Sociedad de la Quinina, “a fin de recoger fondos permanentes para enviar medicamentos a los enfermos y heridos de la guerra cubana”. (170)
Paul Estrade aporta una perspectiva distinta en su análisis sobre Betances, dedicando un capítulo completo a Simplicia Jiménez Carlo (1842/1923) quien fue su compañera y esposa, aunque la fecha exacta de su matrimonio sigue siendo desconocida. La conoció en la plaza de Cabo Rojo. ella tenía 21 años y perduró con Betances hasta el fallecimiento de ėste en septiembre de 1897. En un primer testamento le deja todo a Simplicia, incluso un seguro de vida de cincuenta mil francos. En un segundo testamento, le deja a Madeleine Carequel, una hija adoptiva, diez mil francos, y el resto a Simplicia. En su correspondencia nombra a Simplicia como su “mujer”, su “dama”, “su esposa”.
Hay dos anarquistas a los cuales Paul Estrade hace referencia: Carlos Malato y Angiolillo. Malato se hizo amigo de Betances en París y se unieron en las tribunas para combatir la monarquía española. Angiolillo se entrevistó con Betances en su casa para comunicarle la intención de asesinar a la reina y Betances le dice que ella no manda nada, y que el responsable de los males de las Antillas es Cánovas del Castillo. Días después Angiolillo asesina al primer ministro. (223)
Enterado de la pretensión de Estados Unidos de apoderarse de Puerto Rico exclama: “Lo mismo da ser colonia yankee que colonia española”. (243) Y comenta Paul Estrade: “La roca de sus convicciones permanece inquebrantable”. (127)
Louis Bonafoux entrevistó a Betances poco antes de su fallecimiento. Aunque eran de ideas políticas contrarias, Bonafoux apreció a Betances, y nos dejó tanto su entrevista como una primera Antologia de los escritos de Betances. Aunque criticada dicha antología, Estrade termina por reconocerla en sus méritos pues permitió la iniciación de los estudios sobre el Padre de la Patria. (249)
El estudio de Paul Estrade sobre Betances constituye una trayectoria muy completa de la vida política, científica y social del Padre de la Patria. En un volumen no muy extenso nos presenta la complejidad de la vida y obra, no solo de forma panorámica, sino muy detallada y pertinente en todos los aspectos que analiza. El conocimiento de la vida y obra de Betances le viene de lejos en compaña de Fėlix Ojeda Reyes como ėl mismo reconoce. Se trata, pues, de una obra de síntesis muy bien lograda donde Paul Estrade reúne su larga experiencia investigativa con el “ultimo libertador”. No son solo los acontecimientos pertinentes lo que la obra analiza históricamente, sino también su pensamiento: su pasión por la libertad, su anhelo de justicia, su inmensa solidaridad con los pueblos antillanos, su independentismo, su democratismo y republicanismo. Todos en Puerto Rico y el Caribe debemos estar inmensamente agradecidos con esta excelente obra sobre el Padre de la Patria Puertorriqueña que nos lo da a conocer en lengua francesa, la lengua de que tanto se valió nuestro Betances.
Escritos de Paul Estrade sobre Betances
Estrade, Paul. “El abolicionismo radical de Ramón Emeterio Betances¨, Sevilla, Anuario de Estudios Latinoamericanos, 1986, t. XLIII, pp. 275-294.
_____ “Facultad y Ciencias de la Comunicación”, en El anciano maravilloso, edición junto con Félix Ojeda Reyes, Instituto de Estudios del Caribe, 1995.
____“El heraldo de la independencia absoluta”, en Pasión por la libertad. Edición junto con Félix Ojeda Reyes, Río Piedras, Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 2000.
_____ La impresionante labor del Dr. Betances en París, San Juan, 2001.
______ “Pasión Dominicana del doctor Betances por la soberanía de la nación y la libertad de los ciudadanos”, Exégesis, Núm. 45, 2002.
______ “Betances, el último Libertador de Latinoamérica en el siglo XIX¨, Claridad, 8 al 14 de abril, 2004.
______ “Vindicación del Betances de Bonafoux”, Claridad, 6-12 de noviembre de 2008.
______ Iniciación a Betances. Cronología y semblanza, La Habana, 2008.
______ En torno a Betances. Hechos e ideas, San Juan, Ediciones Callejón, 2017.
_____ Ramón Emeterio Betances (1827-1898), Le Père de la Patrie Portoricaine, Paris, Les Indes Savants, 2023.
Editor junto con Félix Ojeda Reyes de Las Obras completas de Ramón Emeterio Betances, San Juan, Zoom Ideal, 2018.
Vivimos tiempos en donde el poder va tomando por asalto de los derechos ciudadanos, visos de expansionismo imperial, persecución de inmigrantes, guerras arancelarias, eliminación de gastos sociales sobre salud, educación. Vivimos un neoliberalismo extremo con fuerte tendencia hacia el fascismo con mensajes incendiarios de parte de neo emperadores quienes teledirigen sus Angelus Novus ante sus hordas rebosantes de rabia y avidez mesiánica. ¿Qué puede decirnos una lectura sobre Jorge Luis Borges a través desde cierta óptica marxiana? Comparar ese gran enigma contenido en la palabra borgeana con conceptos y formulaciones de la economía de Marx parecería descabellado. Los que ven en Borges un escritor místico tienen ciertas similitudes con ciertos adeptos de un Marx leído tal como si fuera el Talmud.
Sobre Jorge Luis Borges cabe decir que este gran escritor argentino ha forjado una cuentística y poesía que lo han catapultado a las cumbres de la literatura universal. Su obra posee una gran profundidad que surca los linderos metafísicos exigiéndole al lector que su sumerja en su universo, que tenga la paciencia con el inventario de aparentes cultismos y, sobre todo, de re leerlo. Sobre la universalidad de este escritor argentino nos dice la recién fallecida Beatriz Sarlo lo siguiente sobre como a partir de sus obras recién traducidas aparecieron en Lest Temps Modernes el autor «pasó a formar parte de un conocido grupo de escritores, conocido (mas conocido que leído como corresponde al trabajo actual de la fama) en el mundo entero. Fuera de las condiciones que rodean a sus textos en la Argentina Borges ha perdido su nacionalidad. El es mas fuerte que la literatura argentina y mas sugestivo que la tradición cultural a la que pertenece. Si Balzac o Baudelaire, si Dickens o Jane Austen pareen inseparables de lo que se conoce como literatura francesa o inglesa Borges en cambio navega en la corriente universalista de la literatura occidental” (Sarlo, 2007. P. 2)
Sin embargo el catalogado “escritor universal” no debe invisibilizar esa literatura borgeana donde a través de algunas de sus primeras obras se aborda el ámbito de su realidad mas cotidiana, esa que es propia de la cultura criolla argentina de la cual Borges se nutrió y de donde emergen esas temáticas que atañen a toda la humanidad que comparte el enigma de ser tiempo y existencia mortal.
Estableceremos algunos puntos entre El Aleph , El Zahir así como la influencia hegeliana sobre el concepto del valor por parte de Marx. Asumo tal riesgo de que desde la intertextualidad literaria ese logos (Logos: palabra, verbo, razón, pensamiento, lenguaje, relato, ectc) ya sea en sentido heracliteano, cristiano o hegeliano,) puede darnos herramientas para aproximarnos, junto a Kafka y otros grandes autores y autoras una comprensión parcial sobre la realidad socio política y económica que vivimos.
Por un lado en el cuento el Aleph tenemos a un personaje Borges quien ha sido invitado por otro personaje llamado Carlos Argentino Danieri, a su casa. Allí vislumbra, en un pequeño rincón de un sótano debajo de una escalera, todo el cosmos, acontecimientos, tiempos, todo contenido en dos centímetros
Quizá los dioses no me negarían el hallazgo de una imagen equivalente, pero este informe quedaría contaminado de literatura, de falsedad. Por lo demás, el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco, he visto millones de actos deleitables o atroces; ninguno me asombró como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultáneo: lo que transcribiré, sucesivo, porque el lenguaje lo es. Algo, sin embargo, recogeré.
Allí Borges vio los caballos recorriendo el mar Caspio, todas las miradas que lo miraban a el, un astrolabio persa, los tigres, sobrevivientes de una batalla, sus propia sangre oscura recorrer sus venas hasta toparse con el estado postrero de Beatriz Viterbo, así como el engranaje del amor, vio el Aleph desde todos los puntos, la tierra dentro del Aleph y el Aleph dentro de la tierra todo en simultaneidad incluyendo las cartas obscenas dirigidas por parte de su amada Beatriz hacia Carlos Argentino Danieri.
Cabria especular hasta que punto el Zahir es la respuesta por parte de Borges a la infinita simultaneidad del Aleph. Tenemos otra vez al personaje Borges comienza por definir el Zahir como una moneda en Buenos Aires, pero también un tigre, un ciego lapidado, un astrolabio, una brújula, una veta de mármol en uno de los mil doscientos pilares. En el desarrollo del cuento el personaje Borges al pagar un jugo de naranja recibe en el cambio la moneda Zahir. Tal moneda capturó su memoria y su pensamiento al punto de rozar los linderos del insomnio y la perdida de la cordura.
“Ya no percibiré el universo, percibiré el Zahir. Según la doctrina idealista, los verbos vivir y soñar son rigurosamente sinónimos; de miles de apariencias pasaré a una; de un sueño muy complejo a un sueño muy simple. Otros soñarán que estoy loco y yo con el Zahir. Cuando todos los hombres de la tierra piensen, día y noche, en el Zahir, ¿cuál será un sueño y cuál una realidad, la tierra o el Zahir?”
Luego de ver en una librería una obra alemana titulada Documentos históricos sobre la zaga del Zahir de un tal Julios Barlach pudo concluir que
Zahir, en árabe, quiere decir notorio, visible; en tal sentido, es uno de los noventa y nueve nombres de Dios; la plebe, en tierras musulmanas, lo dice de «los seres o cosas que tienen la terrible virtud de ser inolvidables y cuya imagen acaba por enloquecer a la gente»
Ademas siendo el Zahir una moneda de circulación constante cabría preguntarse sobre “Cuando todos los hombres de la tierra piensen, día y noche, en el Zahir, ¿cuál será un sueño y cuál una realidad, la tierra o el Zahir?”
Ambos cuentos indagan en las profundidades de la filosofía. Sin embargo como bien dice Carlos Rojas Osorio toda filosofía, aunque se dirige a un auditorio universal, siempre nace de un suelo primigenio.. Los primeros escritos de Borges reflejan ese contexto tan particular que lo forjo. Al regresar de Suiza y España Borges quedo impresionado con los cambios en la cultura bonaerense a raíz de las transformaciones de la modernidad y las olas migratorias que iban desplazando a los viejos gauchos y criollos. Ya lo vemos en el libro de Historia universal de la infamia, primer conjunto de cuentos publicados en el 1935, el autor hace un despliegue de la cultura gaucha de los cuchilleros criollos con sus estereo tipificaciones machistas y confrontacionales que hacia que los «italianos mirones se abrieran como abanicos apurados «.El manejo por parte de Borges sobre la cultura del cuchillero a primera instancia parece contrastar con las universalidades eternas y las paradójicas aproximaciones hacia la infinitud expuestas en otras obras. Pero ¿realmente están separados? Quizás Borges desde la ficción le impregna sentido mágico al concepto, la idea se vuelve inaprehensible y caos asistemático, trama y vida. le da color y movimiento a lo que en la tradición filosófica se ha trabajado como sistemas con conceptos definidos. En esos textos donde Borges con ludismo lucido establece una definición, lo hace a veces desde un nominalismo lleno de ironía desborde su esencialismo de cerrada.
Como podemos ver en la tradición filosófica esa relación de totalidad y particularidad que hay en los cuentos de Borges. En los oscuros escritos de Hegel podemos ver esa relación entre la totalidad y la particularidad que de múltiples formas dejara su huella en todo el pensamiento occidental. En dicho filósofo precisamente lo tangible es lo abstracto por que es solo es hecho particular, determinación sin mas, pobre de sentido, no tiene contenido ni proyección propia sino de lo que le precedió: la idea, el espíritu universal. En cambio lo intangible, la idea, el concepto es lo rico en sentido y contenido y lo que le da razón de ser a lo tangible. La historia es el constante progreso del pensamiento. Ese pensamiento que desde la universalidad adquiere particularidad en un tiempo y espacio funje como sujeto ante el cual su objeto es el mismo. Dialecticamente se niega a si mismo para autotrascenderse y superarse. Este aspecto nos evoca fragmentos borgeanos tales como esa celebre parte en la cual el narrador menciona al final “Vi tu cara” es muy intrigante ya que cabe preguntarse si la cara a la cual se refería es la de Beatriz o si es la cara del mismo lector, o si es su propia cara lo cual se pudiera ver un desdoblamiento de si mismo.
Esta manera en la cual se remite a la universalidad del Aleph y Zahir a partir de algunos cuentos de cuchilleros como los de Historia universal de la infamia establecen la conexión entre la totalidad universal y la particularidad presencia.
En el Aleph cabe destacar lo que dice Borges sobre el nombre y como es la primera letra del alfabeto hebreo Esopg que quiere decir “Divinidad”. Claro, se percibe desde la particularidad, como en el fragmento que afirma “buscaba lo absoluto en lo momentaneo”, eso momentaneo que te da un perspectivismo como el ser que señala desde un punto en el siguiente fragmento.
tiene la forma de un hombre que señala hacia el cielo y hacia la tierra para indicar que el mundo inferior es el espejo y el mapa del superior. Para la menhenlere es el símbolo de los números transfinitos en las que el todo no es mayor que alguna de sus partes. (P. 179)
A su vez esa articularidad que requiere un punto para no diluirse en una generaliad sin matices ni distinciones posiblemente el autor juega con ella nos la menciona Borges de manera hermosa en un fragmento del Aleph cuando dice
«Por lo demás el problema central es irresoluble: la enumeración, siquiera parcial, de un conjunto infinito. En ese instante gigantesco he visto millones de actos deleitables o atroces. Ninguno me asombro como el hecho de que todos ocuparan el mismo punto, sin superposición y sin transparencia. Lo que vieron mis ojos fue simultaneo. transcribiré, sucesivo por que el lenguaje lo es” . (P.167)
Ahora bien ¿Cómo vinculamos esto con lo que muchos ven en la producción de Marx como un materialismo tosco?
Unos aspectos medulares son los que se circunscriben a la teoría del valor en el primer tomo de El capital. Tenemos aquí ciertos conceptos como son la forma equivalencial y la forma relativa. Cada mercancía encuentra su valor no en si misma sino en la relación de intercambio con la otra mercancía. Mas allá de su valor de uso la mercancía A encuentra su verdadero valor en la permutabilidad del intercambio con otra mercancía, digamos mercancía B. Los fragmentos del llamado Marx maduro contiene una clara influencia de los conceptos hegelianos de negación y alteridad mediante el cual el espíritu encuentra fuera de si la autorrealización. Muchos especialistas y seguidores de Marx, absorbidos por la economía, se quedan en lo contingente y (en términos hegelianos) la abstracción tangible y efímera obviando las dimensiones filosóficas de la negación, la alteridad y el desdoblamiento del ser- siendo. Volviendo a Marx el elemento central donde reside el origen del valor es el tiempo de trabajo humano acumulado. Ese tiempo de la producción es lo que Marx llama la “coagulación” que se convierte mercancía.o
Y cabe preguntarse ¿Qué decir del Zahir? Zahir es un vocablo árabe que significa invisible. viene siendo esa objeto universal, que por un lado es moneda, lo (particular) y simultáneamente alcanza su universalidad desdoblándose en todo lo demás . Curiosamente cabe la posibilidad de que la palabra Zahir provenga del árabe Zahr que significa totalidad. El Zahir viene siendo algo análogo al Aleph, una particularidad reducida que a su vez contiene todo de manera simultanea. Sin embargo es lo opuesto al Aleph ya que este último te permite ver todo en el universo mientras que el Zahir, contrariamente, no te permite ver ni pensar en nada sino en el mismo Zahir.
Adentrarnos en la relación de Marx partiendo de los textos borgeanos nos pudieran llevarnos a un laberinto de ineterogantes. ¿quien vio el Aleph habrá visto todas las circularidades del capital desde la conquista de América hasta el presente pasando por la acumulación originaria? ¿habrá percibido otras acumulaciones originarias como la de los barcos negreros tirando esclavos al mar? Acaso Marx y Silvia Fedrici vieron lo mismo? o ¿será que el conocimiento e inventario de palabras condiciona lo que se ve o no se ve al contemplar el Aleph? Dice Borges en el Golem que “la palabra arquetípica antecede a la cosa como la “rosa” que es antes del objeto rosa” por lo cual cabria preguntarse a su vez si el personaje Borges hipotéticamente viera el mismo Aleph antes del 1492 igualmente hubiera dicho “vi a los habitantes de América”? De igual manera si el Aleph irrumpe en la vida del Borges real ¿ acaso ese palco sideral desde donde nuestro sideral autor escribe ¿pudiera hacerlo sin esas ese contexto material que le nutrió y le dio la palabra? O por el contrario ¿sería el Borges precolombino algo similar a Aristóteles quien, según expone Marx en El capital , fue incapaz de extraer el origen del valor de la mercancía al no contar con esa precisa palabra que aunque sea, como dice Borges, un “elemento arquetípico de la simultaneidad eterna” no conforma parte de la simultaneidad que le provee su tiempo. Pero ¿acaso la exposición de palabras crea uniformidad de pensamiento anulándose los criterios diferenciadores de excelencia, ese lugar desde donde el personaje Borges tildo de , “llena de pedantería, cacofonía y caos” la poesía de Carlos Argentino Danieri aun cuando el también se deslumbro por el Aleph ? ¿podría verse el Zahir como eso que con busca encerrar la infinita simultaneidad reduciendo a lo que quiere ver, es decir, un Zahir que crea moldes que fijan y conforman, un proto fetichismo que oculta y condensa la infinitud de procesos y el movimeto acumulado del Aleph en si para distorcionarlo y domesticarlo en mi?
Volviendo al cuento, el Zahir es algo que termina poseyendo a su poseedor al punto de que produce insomnio y hasta especie de locura en quien lo tenga. En el ámbito de la economía marxiana el concepto de forma equivalencial es eso ante el cual toda mercancía se remite y ante el cual adquiere su valor, convergé con el Zahir. Pero es curioso como el concepto de Zahir en cuanto a dinero es algo que adquiere gran extensión en el cuento de Borges en boca del narrador
«Insomne, poseído, casi feliz pensé que Nada hay menos material que el dinero ya que cualquier moneda es en realidad un repertorio de futuros posibles. El dinero es abstracto, el dinero es tiempo futuro. Puede ser un a tarde en las afueras, puede ser ajedrez, puede ser música de Brahms, puede ser mapas, puede ser café, puede ser las palabras de Epicteto que enseñan el desprecio del oro, es un proteo mas versatil que el de la isla Pharos. Es tiempo imprevisible, tiempo de Bergson.[…] los deterministas que halla en el mundo un solo hecho posible, un hecho que pudo acontecer, una moneda simboliza nuestro libre albedrio […] soñé que yo era las monedas que custodiaba el grifo” (P. 113)
Curiosamente vemos que de manera similar a la alteridad y desdoblamiento en Hegel aquí en el cuento de Borges hay un desdoblamiento y alteridad de parte del Zahir en la mente del poseedor. Sin entrar en otras pormenores de la teoría marxista tenemos aquí que el ser humano es otra mercancía. Curiosamente el autor habla de todo lo que se puede hacer con el dinero, que es lo mas inmaterial que hay y que como cualquier moneda es un repertorio de futuros posibles. Curiosamente cuando se habla de los futuros posibles, del libre albedrío , de lo que se esta hablando es de la capacidad humana de existir. Volviendo a Heidegger el ser humano es un ser que existe, que es apertura indefinida y que no tiene esencia por cuanto el es posibilidades abiertas. Es un ente inculminado y solo encuentra su culminación con la muerte. Es decir que todas las posibilidades y el repertorio de futuros posibles no es una cualidad del Zahir sino de el mismo como ser humano. Sin embargo aquí hay algo similar al texto de La fenomenología del espíritu de Hegel llamado la conciencia desaventurada. En ella se menciona que Dios es inmutabilidad (esencia fija e inalterable) mientras la conciencia es mutabilidad y variabilidad. Esta conciencia prescinde de su ser mutable (existencia abierta) en pos de interiorizar a Dios asimilando su esencia. Esta especie de permutabilidad equivalencial y relativa pero en el plano ontoteológico, el ser humano queda cosificado y constituido en esencia mientras que la existencia y alteridad es la de “Dios” . Obviamente en la sociedad capitalista lo que existe es la mercancía y el ser humano solo consiste.
Quizás podamos ver en Borges algo reflejado de lo que Marx problematiza en los Manuscritos de economía y filosofía. Con una fuerte presencia de la filosofía hegeliana el joven Marx establece que en toda sociedad donde impera el sistema económico capitalista el dinero es el verdadero Geist (espíritu) que todo lo convierte en su opuesto. El dinero es el verdadero agente, es el que realmente existe y hace de la vida humana una esencia fija a su menester. O como hizo el Zahir con su poseedor haciendo de su mente una prolongación del Zahir. Citando a Shakesperae y Goethe el dinero hace de lo bueno algo malo, lo malo lo hace pasar por bueno, lo feo lo vuelve bello y viceversa. Todo pierde su atributo por que todo está al servicio del dinero. De esta manera se llevando a sus últimas consecuencias los aspectos sobre la enajenación que trabajamos en torno a Kafka y su texto La construcción de la muralla china. De esta manera el dinero es la forma en que el Aleph es domesticado y convertido en Zahir. Mas allá de lo que Marx captura de Shakesperae y Hegel sobre el dinero y el espíritu absoluto, recordemos la última línea del texto El Zahir de Borges: “ Detrás de la moneda está Dios”
Fue mucho más abajo, quiso ser infernal. Y mucho más alto, un arcángel maldito. Maldoror, en la magnitud de la desdicha, celebra el Matrimonio del Cielo y el Infierno…
Pablo Neruda, refiriéndose al poeta Lautréamont
Manuel Martínez Maldonado
La antítesis que representa el creacionismo ante la racionalidad de la ciencia y la evolución, y la clonación, son algunos de los temas subyacentes de la película icónica Blade Runner de 1982. Basada en un cuento corto del extraordinario escritor norteamericano Phillip K. Dick, llamado “Do Androids Dream of Electric Sheep?”, nombre genial en sí, el filme, además de lo que discuto en este breve ensayo, es paradigmático de los escritos del autor en los que se cuestiona cómo se distingue lo real de lo irreal.
Noviembre de 2019, la fecha en que se desenvuelve la trama del filme, resulta ser un futuro negro en el que el uso avanzado e inapropiado del clonaje genético ha alcanzado un especie de pináculo en el que una compañía de biotecnología molecular ha creado seres supradotados, llamados replicantes, para explotarlos como esclavos.
En un viraje de “la segunda llegada”, los replicantes vuelven al planeta tierra en búsqueda de su creador. Han estado haciendo labores, que solamente puden llevar acabo sus poderosos cuerpos y los cerebros privilegiados de algunos de su estirpe, en planetas y lunas -las colonias espaciales o exteriores- donde son esclavos. Su rebelión está impulsada por el deseo de prolongar su vida, ya que su creador, un empresario de gran poder financiero y científico llamado Tyrell (Joe Turkell), los ha diseñado para que su longevidad esté limitada a cuatro años. Por ese motivo, estos ángeles deslumbrantes, han descendido al infierno que presupone una ciudad en la que el cielo está perpetuamente oscuro y en la que la lluvia cae como un largo lloriqueo ominoso sobre la masa humana de ciudadanos que pulula en las aceras y las calles, y que habita apartamientos solitarios. La lluvia incesante, como la de Cien Años de Soledad (que según recuerdo duró cuatro años, 11 meses y cinco días) y que a su vez, como esta, sugirere el diluvio universal, impide que se vislumbre la luz solar. Con regular periodicidad grandes bolas de fuego se alzan de columnas que extraen de las entrañas de la tierra sus gases más tóxicos. Más aún, el mundo ha dado un cambio étnico en el que predominan los asiáticos. El habla –el lenguaje callejero– es una jeringonza casi impenetrable: uno intuye (por la variedad de tipos asiátidos que se ven) que hablan japones y chino, camboyano, vietnamita y coreano, ciertamente inglés, pero de vez en cuando se escucha una que otra frase en alemán, y quién sabe qué otro idioma.
Los cuatro replicantes están representados por los actores Joanna Cassidy, Byron James, Darryl Hannah (en una actuación tragico-cómica que sobresalta el corazón del expectador) y el extraordinario y aterrante imán escénico Rutger Hauer. Todos son, por lo menos, de seis pies de estatura, fornidos y de constitución atlética. Son violentos–han asesinado a varias personas durante su escapada– y quieren que su creador les prolongue sus vidas. Son, además, ángel y demonio, virtud y maldad, víctimas y victimizadores y, como dice uno de los personajes del filme sobre uno de ellos, Zhora (Joanna Cassidy), beldad y bestia.
El haber regresado a la tierra les condena, por ley, a muerte. Ahora les persigue, no sólo la destrucción que ha sido programada en sus cuerpos para deconmisarlos, sino el “blade runner” del título, una especie de policía entrenado para detectar los replicantes y matarlos con su arma especialmente diseñada para tales propósitos. La muerte predicha los acompaña. Por no ser humanos nacidos de una mujer (la palabra “madre” les provoca ira y los incita a la violencia) tienen programada una fecha precisa para su muerte; al igual que los humanos saben que morirán, pero desconocen para qué fecha ha sido programada la exterminación de sus cuerpos. En otras palabras, estos tienen mácula pero no son fruto de ningún vientre. El concepto de un ser programado para la autodestrucción, tiene su base científica en el concepto de apoptosis o suicidio celular que tienen normalmente las células de nuestro cuerpo y que, cuando falla, causa anomalías tales como tumores o cánceres.
El blade runner (Harrison Ford) es un cínico solitario que ansía alejarse de la ciudad adonde brille el sol y prospere la promesa de una vida sin violencia, y que esté apartada de la mugre urbana. En otras palabras, quiere escaparse para alcanzar el paraíso. No quiere emigrar a los lejanos planetas a los que continuamente invita una compañía con sus anuncios de neón que destellan en el costado de un dirigible, y que repite con voz seductora una japonesa que insiste en venderles boletos migratorios a los transeuntes de las calles inhóspitas. La compañía de bienes raíces de las colonias fuera del mundo (“off-world”) se llama Shimago-Domínguez lo que nos hace pensar que los orientales y los latinos se han convertido en el 2019 en explotadores de los caucásicos. Se ven pocos de estos últimos en el ambiente deprimente de la ciudad, aunque sí se les encuentra bebiendo, nonchalant, en bares sofisticados (una parodia del bar con personajes interplanetarios en Star Wars, a la que este film le rinde homenajes, no sólo con la presencia de Harrison Ford-Hans Solo, sino, entre otros, con paraguas que son reminiscentes de los sables de luz de los Yedi).
El Blade Runner se llama Rick Deckard, nombre que puede significar baraja (deck of cards), y, por lo tanto, no sorprende que tenga varias escondidas en sus manga. No estamos seguros de que él no sea un replicante de primera generación (los nuevos, los Nexus 6, son más fuertes y más grandes que él) y que de alguna forma esté relacionado con los sublevados. Tal vez, algunas de las células usadas para su clonaje dieron origen a los replicantes que ahora tiene que “retirar”, el eufemismo que describe el matarlos.
Tenemos, pues, los elementos para un replanteamiento teológico de los misterios cristianos judaícos. Existe un creador que decide la capacidad física e intelectual de sus “hijos” y que determina el período de longevidad que se les ha de asignar. Vende sus creaciones para que sirvan de esclavos fuera de este mundo y se llama Tyrell (¿tirano?). Un japones, que sólo hace los ojos, le dice a uno de los replicantes que “Tyrell lo sabe todo”, en otras palabras es omnisciente. La compañía del creador está situada al tope de una pirámide tipo Maya (hay también motivos decorativos Maya en el edificio en que vive Deckard) en la que diseña y crea los replicantes mientras se dedica a un ritualista juego de ajedrez. La partida no es disímil a la que jugaba el Caballero (Max Von Sydow) con la Muerte en TheSeventh Seal (el hombre buscaba el significado de la vida), pero en el caso de Tyrell, como veremos más adelante, su vida depende del resultado de la partida. Sabemos que, tarde o temprano, el rey ha de morir. Hay que recordar que los Maya tenían al tope de sus piramides –más chatas que las egipcias– cámaras rituales. Los hijos putativos de Tyrell –los replicantes ángeles-demonios que han decendido al mundo–buscan venganza, pero se ha enviado a Deckcard a retirarlos. Si es cierto que los replicantes son sus hermanos, el filme engloba en una tragedia fraticida (Caín y Abel es una referencia obvia) y parricida el centro de la “creación” (la pirámide) es donde se establecen las reglas de la vida. Me parece claro que Deckard es el hijo predilecto (¿y sentado a la diestra?) y, según dice Tyrell, el líder de los replicantes, Roy Batty, es el hijo pródigo.
Entra en el panorama una misteriosa mujer cuya expresión, empatía, recuerdos y el brillo de sus ojos (Los ojos de los replicantes tienen un destello áureo. ¿Será un broma o un homenaje a Carson McCulllers y su novela “Reflections in a Golden Eye”?) sugiere que es una replicante especial. Con el desarrollo del modelo de replicantes Nexus 6, estos son tan perfectos que tienen que ser detectados con la máquina especialzdada Voight-Kampff, que detecta anomalías en el iris ocular y la contracción de la pupila y la rapidez de esa respuesta. Las respuestas extremadamente rápidas de la pupila identifican a los replicantes. Rachel, que así se llama la replicante, ha sido implantada con memorias de su niñez y de su vida previa, pero son falsas memorias ya que, aunque reales, son de personas biológicamente naturales.
Si la Eva original fue la fuente de la discordia que llevó a la pérdida del paraíso, Rachel, es transgresora en su deseo de acccesar un pasado y unas memorias que no existen, y acelera el deseo de regreso de Deckard al paraíso. No se puede pasar por alto que es posible que haya sido clonada, posiblemente de las células madre (stem cells) de la costilla de un hombre. Es notable que la replicante, Zhora, tenga una culebra como parte de su acto en un club nocturno, pero le agradecemos al director Ridley Scott que fue co-guionista (con Hampton Fancher) que no fuera demasiado obvio, y que dejase esta pista de la serpiente y la referencia a Eva bastante alejada de Rachel. Sin embargo, Deckard sueña con un unicornio cuyo nombre, según la Biblia, acuñó Adán en el Paraíso. El unicornio representa la virtud y la pureza, pero también su cuerno ha sido asociado con María y Jesucristo y la unión de Cristo en Dios. En el sueño de Deckard es aparente que el unicornio vive en el paraíso, y la escena final de la versión de la cinta en DVD (la versión del director) deja claro que adonde está el unicornio es que Rachel y Deckard quieren ir. El policía que acompaña a Deckard en sus investigaciones es un oriental –podría ser japones– llamado Gaff (James Eduard Olmos) que hace origami; lo hemos visto crear una gallina (en el apartamiento de Sebastian se están hirviendo huevos), una criatura bípeda (podría ser hombre o mujer) y, finalmente, el unicornio de papel de aluminio, que lo deja en el piso frente a la puerta del apartamiento de Deckard.
En el viejo testamento Raquel, madre de José y Benjamín, era una de las cuatro matriarcas judías y esposa de Jacobo, padre de los judíos y visionario de ángeles, que batalló con uno de ellos y de él recibió el nombre de Israel. En esta ocación Rachel va de vuelta al paraíso con el hijo predilecto y, ya que es un replicante especial, y posiblemente también lo sea Deckard, ¿será posible que ambos sean biologicamente fértiles y que de ellos dependa, ahora que el creador ha muerto, la salvación de la especie humana? ¿Podríamos argumentar que la segunda llegada de los ángeles-demonios era el calvario por el que tenía que pasar alguien para encauzar el mundo en vías a su recuperación? Es de interés, y evidencia de la minuciosa atención que le brindó Scott a su filme, la acertada partitura de Vangelis, nombre que quiere decir “mensaje de Dios” y que pienso enfatiza la teoría del filme como una subversión del concepto de la trinidad.
Lo que nos trae a Roy Batty, o será tal vez el “Rey Loco”, como sugirió Pauline Kael. Roy llega a su destino en la tierra buscando la forma de acercarse a su creador y cuando lo logra, el personaje que lo lleva clandestinamente a conocerlo, le dice “conoce a tu creador”; Roy le llama “padre”, pero anticipamos la violencia ya que unos minutos antes, es Roy (o Rey), el que ha proveido la solución al juego de ajedrez y le ha dado jaque mate al rey. El juego entre Tyrell y Roy, en el que ambos son el Rey, esconde parte de la trinidad que ha de ser Roy al fin y al cabo. Roy le da muerte al rey del juego de ajedrez; a Tyrell, rey de la corporación, lo asesina sacándole los ojos, en referencia a dos cosas. Una, al hecho que es por la respuesta ocular a la prueba V-K que se puede detectar a un replicante. Otra, al hecho de que Roy ha asesinado al tío que “sólo hace los ojos”. Roy regresa a buscar a Deckard en la última parte de la película, en la que se completa el misterio de la trinidad.
Luego de que Deckcard mata a Pris (Darryl Hannah) y Roy aulla y llora de pena, se agudizan en él los síntomas de la destrucción programada; se desnuda hasta que queda en esencia en taparabo. Para enderezar su mano derecha, que comienza a contraerse con los síntomas de una muerte inminente, se traspasa la palma de la mano con un clavo, salva a Deckard, a quien en un momento le llama hermano, y deja escapar una paloma blanca que ha sostenido en su mano izquierda. En estas secuencias se completa la idea de Roy como una especie de cristo, abandonado por su propio padre y ahora “crucificado”por la programación de muerte de su creador. Sorprende que este paricida haya salvado a su “hermano” fraticida (ya que Deckard mató los replicantes quienes son como él) y ofrezca el símbolo del espíritu santo, como redención de su sufrimiento.
No cabe la menor duda de que Blade Runner no tiene igual en el género de ciencia ficción. Si es cierto que tiene antepasados tan distinguidos como Metropolis de Fritz Lang, 2001:Space Odyssey de Stanley Kubrick y, sin duda, la más cercana a una visión judeo-cristiana (“La Fuerza”, Darth Vader o el ángel caído, Darth Maul un demonio con por lo menos seis cuernos), Star Wars de George Lucas, ninguna de las anteriores toca estos temas de forma tan subversiva como lo hace este filme. La ambigüedad insertada en la relación Tyrell-Roy-Deckcard tiene la intensión de difícultarnos la racionalización del misterio en ella como representante del misterio de la trinidad.La imposibilidad de predecir cual ha de ser el futuro de Deckard y Rachel, deja en un limbo la promesa de la salvación de la humanidad. Por otro lado, si Deckcard representa a Jacob, el marido de Rachel, que luchó con un ángel hasta triunfar y conseguir la tierra prometida, tal vez, no sólo es el hijo preferido que estará a la diestra del padre, sino una especie de Adán que ha de salvar el mundo y la humanidad. En este sentido de optimismo, y en el dolor que emite el replicante Roy Batty ante la pérdida de un ser querido y su propia falibilidad corporea, este filme es más religioso y más conmovedor que la Pasión del Cristo de Mel Gibson. La obviedad y superficialidad emocional y teológica de esa cinta hace que ésta sea merecedora de muchas repuestas y revisitas. Tal vez debiera ser Blade Runner la que vemos el Viernes Santo.
No puede uno hablar de Blade Runner sin comentar algunos puntos sobresalientes de la textura de la película. El impacto visual del filme es inmenso, qué con sus oscuros, claroscuros y penumbras, y las luces cegantes contra la cámara. Muchas escenas, como la entrevista del replicante Leon (Byron James) por el policía Holden y el vuelo del múcaro a través del salón de Tyrell Corporation, son reminiscentes de Citizen Kane y de otros filmes de Orson Welles, y de Metropolis. Mientras que la cacería y retiro de Zhora y la espectacular muerte de Pris son referentes a Peckinpah. La influencia del filme noir sobre Blade Runner es innegable: la melancolía y la angustia de los personajes es palpable y hay un sentido de inescapabilidad del destino que tiene antiguos ecos en clásicos como Double Indemnity y The Postman Always Rings Twice. Igualmente, me pareció ver destellos de The Maltese Falcon en la primera visita de Rachel al apartamento de Deckard y, sin duda, su peinado y su ropa es retro-1940. En ese sentido hay también que destacar las breves tomas de los interiores del edificio Bradbury, una joya de la arquitectura Art Deco que confirma la afinidad del detective de esta cinta con Sam Spade y Philip Marlowe y que sirve de otro homenaje, esta vez a Ray Bradbury, uno de los grandes escritores de ciencia ficción.
Finalmente, hay que destacar que la película por primera vez nos hace conscientes del significado ético y social del clonaje y de sus abusos, de modo que Blade Runner es también pionera en este tema. Es algo que tendría que ser discutido en un ensayo separado. Basta señalar que muchas de las maldades y los abusos potenciales del clonaje están claramente expuestas en esta película excepcional. Además, es palpable que, desde su presentación, Blade Runner ha influenciado muchos filmes, no solo de ciencia ficción, sino de otros géneros.
Fotos Christian Rosado Medina/ Especial para CLARIDAD
El autor presentó el texto desde la Escuela Graduada de Trabajo Social de la UPR
En Rojo
En miras de cuestionar las narrativas simples relacionadas con la identidad puertorriqueña, el Instituto de Política Social (IPS) de la Escuela Graduada de Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico presentó, el 21 de abril, el libro White, Black, Brown: Becoming Puerto Rican in Chicago desde la biblioteca del programa.
El texto, escrito por el historiador Michael Staudenmaier, discute el desarrollo de la diáspora puertorriqueña en Chicago y sus interacciones con las dinámicas raciales “complejas”. El coordinador del IPS, el Dr. Mikael Rosa Rosa, ofreció preguntas con relación a capítulos puntuales del libro.
“(Esta) es una escuela que reconoce que servir al trabajo social desde la Universidad de Puerto Rico nos da una oportunidad muy particular. Esta escuela se debe a Puerto Rico. Y cuando hablamos de Puerto Rico, hablamos de Puerto Rico en su concepto más amplio, en su expansión, reconociendo que hay un Puerto Rico que se une desde distintos espacios”, expresó la directora de la Escuela Beatriz Lasalle, la Dra. Elithet Silva Martínez.
José López, director del Centro Cultural Puertorriqueño Juan Antonio Corretjer en Chicago. Foto Christian Rosado Medina/Especial para CLARIDADMichael Staudenmaier y Luis Gutiérrez
Poco antes de las 7:30 a.m., estudiantes, docentes e invitados como el excongresista Luis Gutiérrez se dieron cita a la actividad. José López, director del Centro Cultural Puertorriqueño Juan Antonio Corretjer en Chicago, comentó por su parte que la diáspora aparece como un grupo marginado dentro del imaginario de la sociedad puertorriqueña.
“La conversación es bien importante porque, aquí en Puerto Rico, parte del problema es que la diáspora no ha sido reconocida y ha sido marginada de la historia. Si se habla algo de los puertorriqueños (radicados en los Estados Unidos) casi siempre es en Nueva York. No se le ha dado la importancia de la lucha de los puertorriqueños en Chicago. Para nosotros esto es importante”, elaboró el hermano del patriota excarcelado Oscar López Rivera.
Del mismo modo, López agradeció otras colaboraciones de Staudenmaier con el Centro Cultural. El historiador trabajó, años atrás, como maestro de la escuela secundaria Pedro Albizu Campos, la única escuela puertorriqueña ubicada dentro de los EE. UU. El autor de White, Black, Brown también ha cooperado con diversos proyectos dedicados al antifascismo, el antiimperialismo y el anarquismo.
“Para mí, mi historia empieza como un white guy (hombre blanco) de Wisconsin. Mientras tenía 21 años, empecé una pasantía con la escuela superior Pedro Albizu Campos, en Chicago. No sabía nada, nada nada. Solo la geografía… Durante diez años, entre 1994 y 2004, trabajé de varias maneras en la escuela superior y la comunidad. Como en el apoyo de la campaña para liberar a los presos políticos”, compartió Staudenmaier sobre su relación con Puerto Rico. Para el historiador, aquellos años “lo formaron como adulto”.
El Dr. Rosa Rosa prosiguió a discutir, con el autor, conceptos como racial flattening y el nacionalismo dentro del marco de la comunidad diaspórica acomodada en Humboldt Park, Chicago. Estos conceptos– en particular la idea colorista del flattening– argüían que los puertorriqueños no guardaban distinciones raciales entre ellos mismos. En los años iniciales de la comunidad, cuenta Staudenmaier, había una fuerte tendencia hacia esta noción homogénea.
“Tenían la idea de que los puertorriqueños podrían convertirse en los próximos italianos, los próximos irlandeses. Como un grupo étnico similar a una identidad blanca. Por eso (los puertorriqueños) querían proponer unos aspectos de asimilación para la comunidad. En sus mentes, había una buena idea (como) evitar la discriminación de la policía o empleadores. En sus mentes, fue la ruta que antes había tenido éxito”, explicó el historiador.
El texto incluye, además, tensiones entre instituciones políticas como el Partido Nacionalista de Puerto Rico, con una presencia fuerte en Chicago, y los Caballeros de San Juan. No obstante, tras los hechos del 1 de marzo de 1954, cuando cuatro puertorriqueños irrumpieron en el hemiciclo del Congreso, el grupo emancipador prácticamente “desapareció”.
“En esta brecha, surgieron otros grupos más locales que tenían más ideas de asimilación. Además, querían establecer instituciones… como los Caballeros de San Juan, un grupo de apoyo mutuo de la Iglesia católica. En algún momento, en los 1960, tenían miles de miembros en Chicago… Había otros menos religiosos, pero la idea central de todo era afirmar ‘estamos aquí, nos quedamos aquí, no vamos a regresar en un futuro inmediato y necesitamos nuestras propias organizaciones’”, agregó Staudenmaier.
Dentro de esta nueva agencia comunitaria, nació una jerarquía racial entre la diáspora puertorriqueña. Los binarios del blanco y el negro, discutieron Rosa y Staudenmaier, se imponían como idearios ineludibles donde el blanqueamiento resultaba “mejor”. El director del IPS y el autor coincidieron que estas reacciones de los puertorriqueños de la diáspora suponen “una forma de cooptación” y una “adaptación estratégica”.
“Es una experiencia de generaciones. Hay una generación que, como adultos, llegaron a Chicago y otra que venía con sus padres desde niños. En Chicago, como adultos, ellos tenían sus propias ideas, muchas veces más radicales… (También) el contexto del movimiento de los Derechos Civiles de afroamericanos cambió mucho el contexto para los puertorriqueños”, detalló Staudenmaier.
Con protestas como los Division Street Riots y otros eventos de resistencia comunitaria, el historiador discute un sufrimiento común que la diáspora puertorriqueña notó a principios de la década de 1960. Recibiendo balas por las mismas razones, la brutalidad policíaca y la condición política de estos grupos propiciaron el surgimiento de los Young Lords y otras pandillas.
“Eran grupos muy pequeños que defendían un espacio reducido, como una cuadra”, describió el autor.
En los 60 y 70, agregó Staudenmaier, surge una identidad común y reconocida entre puertorriqueños y mexicanos fundamentada en la idea de ser “latinos”. Organizaciones como el Partido Socialista Puertorriqueño (PSP) y las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Eventualmente, los intentos de organización alcanzaron escaños políticos, como con la elección de Gutiérrez a la Cámara de Representantes federal, en 1992.
La actividad, que coincidió con la asamblea estudiantil del recinto de Río Piedras, estaba citada para las 6:30 p.m. Como resultado, la presentación quedó pospuesta por una hora, pero decenas de estudiantes e investigadores acudieron a la discusión.